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Política argentina nacida en Los Toldos (provincia de Buenos Aires)
el 7 de mayo de 1919 y fallecida en la capital argentina el 26 de
julio de 1952. Más conocida como Evita, se convirtió en la primera
dama de Argentina por su matrimonio con Juan Domingo Perón.
Hija de Juan Duarte y Juana Ibarguren, recibió en Junín sus primeros
estudios. En 1935 marchó a Buenos Aires y trabajó como actriz y
cantante, con escaso éxito. En 1939 comenzó a trabajar como locutora
de radio. Eva sintonizó inmediatamente con la ideología fascista y,
de la noche a la mañana, se convirtió en el principal instrumento
propagandístico del régimen militar argentino. Consiguió realizar en
su trabajo entrevistas a los principales personajes de la política
argentina, lo que le sirvió para entrar a formar parte del mundillo
político del país. En una de estas entrevistas conoció al coronel
Juan Domingo Perón, a quien, gracias a su influencia mediática, hizo
el hombre más importante de Argentina.
En octubre de 1945 estalló una rebelión contra Perón, que dimitió de
sus cargos. Eva le convenció de que podía contar con el apoyo obrero
y que los trabajadores podrían recurrir a la huelga general, sin
precedentes en la historia de Argentina. Perón fue arrestado, pero
Eva Duarte, aún su amante, se puso a trabajar para conseguir que los
representantes sindicales se movilizasen. El 17 de octubre una
multitud de trabajadores se presentó en las inmediaciones de la Casa
Rosada y consiguió la libertad de Perón, que solicitó para el día
siguiente una huelga general como muestra de solidaridad. El éxito
de la huelga significó su regreso al poder, y se presentó como
candidato a las elecciones presidenciales, al tiempo que ya actuaba
como presidente.
El 21 de octubre de 1945 Eva casó con Juan Domingo Perón en una
ceremonia civil oficiada en Buenos Aires; el 9 de diciembre se
celebró el enlace religioso. En un comienzo trabajó sin títulos como
asesora de su marido. Con el tiempo, se fue convirtiendo en la
verdadera rectora de los asuntos de trabajo y seguridad social. Su
influencia creció hasta tal punto que el secretario de Trabajo le
entregó todos sus poderes y pasó a trabajar a sus órdenes; los
sindicatos, asimismo, pasaron a depender enteramente de su voluntad:
Eva dictaba las reglamentaciones y nombraba a los presidentes y
miembros de los comités. Uno de los principales aspectos sobre los
que trabajó fue el de la emancipación de la mujer como paso
imprescindible para la modernización del país. El sufragio femenino
fue aprobado en 1947.
Durante el mes de junio de
1947, Evita realizó un viaje por Europa, escrupulosamente preparado
por los embajadores argentinos de cinco capitales; la gira fue
conocida como "Gira del Arco Iris". En España fue recibida con todos
los honores. Después visitó Roma, donde obtuvo una buena acogida
entre la aristocracia, e incluso fue recibida por el papa Pío XII.
En Francia, Evita tuvo que suspender muchos de los actos
programados. La gira, que había comenzado con un apoteósico éxito en
España, resultó un fracaso en el resto de los países visitados;
quizás por eso Eva rechazó una invitación de la familia real
británica al palacio de Buckingham. Sin embargo, antes de regresar a
Argentina hizo rápidas visitas a Holanda, Suiza y Lisboa.
En octubre de 1948 Evita se puso al frente de todas la instituciones
benéficas de la nación, creando la Fundación de Ayuda María Eva
Duarte de Perón, cuyos fondos, exentos de impuestos, sirvieron para
la construcción de hospitales, escuelas y casas para niños y
ancianos, campos de vacaciones y de juego, piscinas y viviendas para
los más desfavorecidos. Pero también surgieron acusaciones de que
ese dinero era utilizado por la primera dama para su provecho
personal. En julio de 1949 fundó el Partido Femenino Peronista, como
una rama militante del propio partido de Perón, del que asumió su
presidencia y fijó como objetivos crear centros educativos para
mujeres, fortalecer la familia como unidad semipolítica y animar a
las mujeres para que apoyasen la revolución peronista.
En 1949 comenzó el declive de Eva Duarte. La crisis económica se
hacía notar y los sindicalistas convocaron una huelga general a
principios de año. Evita consiguió detener la huelga sin acceder a
las peticiones de aumento de salarios por parte de los funcionarios,
pero la principal oposición hacia ella venía sobre todo del
ejército. Un grupo de oficiales ultraderechistas solicitaron de
Perón que obligase a su esposa a retirarse de la vida política; el
presidente rehusó y esto puso el país al borde de la guerra civil.
Los militares terminaron por humillarse ante el presidente y su
esposa. Pero, mientras, desde Montevideo, Sammartino abrió contra el
presidente y Eva Perón un expediente de acusaciones en el que exigía
que se hiciesen públicas sus cuentas personales y que se
justificasen los incrementos de patrimonio. Ante tan crítica
situación, Perón convocó elecciones adelantadas para el 11 de
noviembre de 1951. Evita se puso al frente del Partido Peronista
Femenino y acudió con un grupo de mujeres para realizar a Perón la
petición de que continuara en la presidencia por el bien de
Argentina.
A comienzos de 1951 Evita anunció su voluntad de ser vicepresidenta
del país, pero no obtuvo el apoyo deseado. Finalmente Eva logró que
el secretario general de la Confederación del Trabajo, José Espejo,
le diese palabra de su nombramiento, y para tal fin se convocó una
manifestación en Buenos Aires para el 22 de agosto. Evita puso en
marcha una campaña electoral sin precedentes, pero la manifestación,
en la que pensaba que sería nombrada por aclamación popular, fue un
fracaso; aquella misma noche comunicó su renuncia a la candidatura.
Aunque este hecho supuso un grave fracaso político para Eva, Perón
decretó que el 18 de octubre, día de San Juan, sería en adelante el
día de Santa Evita, e hizo acuñar en honor de su esposa la Gran
Medalla Extraordinaria Peronista.También la distinguió con la máxima
condecoración de Argentina, que hasta entonces sólo había tenido el
general San Martín: la de Libertador de la República.
Aquel año su salud se había empezado a resentir. Aunque en un
principio no se hizo público, su enfermedad era la leucemia. En
noviembre fue internada en el Policlínico Presidente Perón de Buenos
Aires para ser intervenida quirúrgicamente. Su enfermedad tuvo
altibajos, pues era un tipo raro de leucemia, y durante los períodos
de mejor salud, la primera dama hacía breves apariciones en público.
Sin embargo, a medida que transcurría 1952, Evita fue empeorando.
Hizo su última aparición en público el 4 de junio, en la ceremonia
de investidura de Perón como presidente de Argentina. El 10 de junio
Juan Domingo admitió que la situación era realmente grave; el 25 de
julio su estado empeoró y al día siguiente perdió el conocimiento.
La tarde del 26 de julio, a las 8.25, falleció.
La muerte de Eva Duarte de Perón fue un acontecimiento que paralizó
el vivir cotidiano de Argentina durante semanas. Juan Domingo Perón
recibió notas de condolencia de casi todos los jefes de gobierno del
mundo. El 10 de agosto se celebró el funeral oficial. Su ataúd fue
transportado hasta la catedral de Buenos Aires y finalmente colocado
en el edificio de la Confederación General del Trabajo.
Su obra La razón de mi vida es fiel reflejo de sus postulaciones
sociales, que le convirtieron en el símbolo perdurable del
peronismo.
En 2004 una exposición itinerante mostró al público setenta fotos
inéditas de la famosa primera dama argentina, rescatadas después de
más de cuarenta años en el olvido. María Teresa Mazzorotolo, hija
del gran Alfredo Mazzorotolo, fotógrafo personal de Evita (a quien
acompañó durante gran parte de su vida) fue la que se decidió a
mostrar dichas fotografías, pues su padre no se atrevió a
difundirlas. En ellas, la primera dama aparece en diversas
situaciones, muchas de ellas cotidianas e inusuales. Fuente -
Enciclonet
NACIMIENTO
Según el acta Nº 728 del
Registro Civil de Junín, (provincia de Buenos Aires), allí nació el
7 de mayo de 1922 una niña con el nombre de María Eva Duarte. Sin
embargo existe unanimidad en los investigadores para sostener que
esa acta es falsa y que fue realizada a instancias de la propia Eva
Perón en 1945, cuando estuvo en Junín para contraer matrimonio con
el entonces coronel Juan D. Perón.
En 1970 los investigadores Borroni y Vaca comprobaron que la partida
de nacimiento de Evita había sido falsificada. Fue necesario
establecer entonces la fecha y el lugar en los que efectivamente
nació. Para ello el documento más importante fue el acta de bautismo
de Eva, que se encuentra registrado en el folio 495 del Libro de
Bautismos correspondiente al año 1919 de la Capellanía Vicaria de
Nuestra Señora del Pilar, realizada el 21 de noviembre de 1919.
Hoy se acepta de modo prácticamente unánime que Evita realmente
nació tres años antes, el 7 de mayo de 1919, con el nombre de Eva
María Ibarguren. En cuanto al lugar de nacimiento, algunos
historiadores han escrito erróneamente que Evita nació en el casco
urbano de Los Toldos, pero se trata de un simple error proveniente
del hecho de que pocos años después del nacimiento la familia se
instaló en el pueblo. Esa casa, en la que se instaló la familia en
la calle Francia (actual Eva Perón), es actualmente el Museo
Municipal Solar Natal de María Eva Duarte de Perón.
Sobre el lugar de nacimiento las posibilidades que manejan los
historiadores son dos:
Nacimiento en el campo «La Unión» frente a los toldos de Coliqueo.
Algunos historiadores consideran que Eva Perón nació en el campo «La
Unión» en el área de Los Toldos, exactamente en frente a la toldería
de Coliqueo que originó el asentamiento, en la zona conocida por ese
motivo como La Tribu. Este lugar se encuentra a unos 20 km del
pueblo de Los Toldos y a 60 km al sur de la ciudad de Junín. El
campo era propiedad de Juan Duarte y allí vivió la familia de Eva al
menos desde 1908 hasta 1926. Los historiadores Borroni y Vacca
dieron origen a esta hipótesis y determinaron que la comadrona
mapuche Juana Rawson de Guayquil, fue quien habría asistido a la
madre en el parto, al igual que con todos sus otros hijos.
Nacimiento en la ciudad de Junín. Otros historiadores sostienen esta
hipótesis, apoyada en los testimonios de testigos. Según ellos,
Evita habría nacido efectivamente en Junín debido a que, por
problemas con el embarazo, su madre debió trasladarse a la ciudad de
Junín para recibir mejor atención. En la época del nacimiento de
Evita era habitual que las mujeres con embarazos problemáticos del
área de influencia de Junín se trasladaran allí en búsqueda de una
mejor atención médica, y que sigue siendo así en muchos casos en la
actualidad. De acuerdo a esta hipótesis, investigada principalmente
por los historiadores Roberto Dimarco y Héctor Daniel Vargas, con
los correspondientes testimonios de testigos, Eva habría nacido en
una vivienda ubicada en la actual calle Remedios Escalada de San
Martín Nº 82 (en aquella época la calle se llamaba José C. Paz)
siendo asistido el parto por una obstetra universitaria. Al poco
tiempo se habrían trasladado al domicilio ubicado en Lebensohn Nº 70
(originalmente la calle era San Martín), hasta que la madre se
repuso totalmente.
Eva fue hija de Juan Duarte y Juana Ibarguren.
Juan Duarte (1872-1926), conocido como el Vasco por los vecinos, era
un estanciero e importante político conservador de Chivilcoy, una
ciudad cercana a Los Toldos. Algunos estudiosos consideran que era
un descendiente de inmigrantes franceses de apellido D'Huarte, Uhart
o Douart. En la primera década del siglo XX, Juan Duarte fue uno de
los beneficiados con las maniobras fraudulentas que comenzó a
implementar el gobierno para quitarle la tierra a la Comunidad
Mapuche de Coliqueo en Los Toldos, apropiándose de la estancia en la
que nació Eva.
Juana Ibarguren (1894-1971) era hija de la puestera criolla Petrona
Núñez y del carrero Joaquín Ibarguren. Aparentemente tenía poca
relación con el pueblo, ubicado a 20 km, y por eso se sabe poco de
ella, pero debido a la cercanía de su casa con la toldería de
Coliqueo tenía estrecho contacto con la Comunidad Mapuche de Los
Toldos. En todos los partos de sus hijos fue asistida por una
comadrona india que se llamaba Juana Rawson de Guayquil.
Juan Duarte, el padre de Eva, mantenía dos familias, una legítima en
Chivilcoy con su esposa legal Estela Grisolía y otra ilegítima, en
Los Toldos, con Juana Ibarguren. Se trataba de una costumbre
generalizada en el campo, para los hombres de clase alta, antes de
los años '40 que aún es frecuente en algunas zonas rurales del país.
Juntos tuvieron cinco hijos, pero Juan Duarte no reconoció a ninguno
de ellos:
Blanca (1908-2005)
Elisa (1910-1962)
Juan Ramón, Juancito (1914-9 de abril de 1953)
Erminda Luján (1916- )
Eva María (1919-1952)
Eva
viviría en el campo hasta 1926, fecha en la que el padre falleció y
la familia quedó desprotegida completamente, debiendo abandonar la
estancia en la que vivían. Estas circunstancias de su niñez, en las
condiciones de discriminación de los primeros años del siglo XX,
marcaron profundamente a Eva.
En aquella época la ley argentina establecía una serie de
calificaciones infames para las personas si sus padres no habían
contraído matrimonio legal, genéricamente llamados hijos ilegítimos.
Una de esas calificaciones era la de hijo adulterino, circunstancia
que se hacía constar en la partida de nacimiento de los niños. Ese
era el caso de Evita, quien en 1945 logró que se destruyera su
partida de nacimiento original para eliminar esa tacha infamante.
Una vez en el gobierno, el peronismo en general y Evita en
particular, impulsarían avanzadas leyes antidiscriminatorias para
igualar a las mujeres con los varones y a los niños entre sí, sin
importar la naturaleza de las relaciones entre sus padres, proyectos
que fueron muy resistidos por la oposición, la Iglesia y las Fuerzas
Armadas. Finalmente en 1954, dos años después de su muerte, el
peronismo logró sancionar una ley eliminando las discriminaciones
más infamantes (hijos adulterinos, sacrílegos, mánceres, naturales,
etc.), aunque manteniendo la diferencia entre hijos legítimos e
ilegítimos. El propio Perón, con quien se casaría, había sido
registrado como hijo ilegítimo.
El 8 de enero de 1926 falleció su padre en un accidente
automovilístico en Chivilcoy. La familia entera viajó a Chivilcoy
para asistir al velorio, pero la familia "legítima" le prohibió la
entrada en medio de un gran escándalo. Gracias a la mediación de un
hermano político del padre, quien era por entonces intendente de
Chivilcoy, pudieron acompañar el cortejo hasta el cementerio y
asistir al entierro.
Para Evita el hecho tuvo una honda significación emocional
vivenciado como una suma de injusticias. Con sólo siete años, Eva
había tenido escaso contacto con su padre. Esta secuencia de
acontecimientos tiene una gran importancia en el musical de Andrew
Lloyd Webber y la película realizada sobre el mismo.
Ella misma hará alusión a ello en La razón de mi vida:
|
"Para explicar
mi vida de hoy, es decir lo que hago, de acuerdo con lo
que mi alma siente, tuve que ir a buscar, en mis
primeros años, los primeros sentimientos... He hallado
en mi corazón, un sentimiento fundamental que domina
desde allí, en forma total, mi espíritu y mi vida: ese
sentimiento es mi indignación frente a la injusticia.
Desde que yo me acuerdo cada injusticia me hace doler el
alma como si me clavase algo en ella. De cada edad
guardo el recuerdo de alguna injusticia que me sublevó
desgarrándome íntimamente." |
Muerto
Juan Duarte, la familia de Eva quedó completamente desprotegida y
Juana Ibarguren debió trasladarse con sus hijos a Los Toldos,
habitando la pequeña casa de dos ambientes ubicada en las afueras
del pueblo en la calle Francia 1021 donde comenzó a trabajar como
costurera para mantener a sus hijos.
Los Toldos, de allí su nombre, era originalmente una toldería
mapuche, es decir un pueblo indígena. Específicamente allí se
encontraba la comunidad mapuche de Coliqueo, instalada allí luego de
la batalla de Pavón (1861), por el legendario lonco y coronel del
Ejército Argentino Ignacio Coliqueo (1786-1871), quien procedía del
sur de Chile. Entre 1905 y 1936 se desarrolló en Los Toldos una
serie de argucias legales destinadas a excluir al pueblo mapuche de
la propiedad de la tierra. Poco a poco, los indígenas fueron siendo
desplazados como propietarios por estancieros no indígenas. Juan
Duarte, el padre de Eva, fue uno de ellos y por esa razón la
estancia en la que Eva nació se encontraba precisamente frente a la
toldería de Coliqueo.
La comunidad mapuche fue siempre un componente importante de la
población de Los Toldos. Al comenzar el siglo XXI, el 30% de las
tierras de la zona de Los Toldos ha permanecido como propiedad
mapuche.
Durante la infancia de Evita (1919-1930), los Toldos era una pequeña
población pampeana, de tipo rural, vinculada a la actividad agro-ganadera,
específicamente trigo, maíz y ganado vacuno. La estructura social
estaba controlada por el estanciero, propietario de grandes
extensiones de tierra, que establecía relaciones de tipo servil con
los peones de campo y con los arrendatarios. El tipo básico de
trabajador en esa zona era el gaucho.
La muerte del padre agravó seriamente la situación económica de la
familia. Al año siguiente Eva ingresó a la escuela primaria, la que
cursó con dificultades, debiendo repetir el segundo grado en 1929,
cuando contaba con 10 años. Sus hermanas han contado que ya por
entonces gustaba de mostrar su gusto por la declamación dramática y
sus habilidades como malabarista. Por su cara aindiada Eva recibiría
el sobrenombre de “Chola”, por el que la llamaban entonces casi
todos, al igual que "Negrita", que mantendría toda su vida.
En 1930 Juana, su madre, decidió mudar a la familia a la ciudad de
Junín. Evita tenía por entonces 11 años. Allí la familia Duarte
comenzó a prosperar sobre la base del trabajo de Juana, y sus hijos
Elisa, Blanca y Juan. Erminda ingresó en el Colegio Nacional y Evita
en tercer grado, en la escuela Nº 1 Catalina Larralt de Estrugamou
de la que egresaría con su educación primaria completa en 1934,
cuando contaba 15 años.
La primera casa en la que se instalaron aún existe, y está ubicada
en la calle Roque Vázquez 86. A medida que la situación económica de
la familia fuera mejorando debido al trabajo de los hijos mayores,
sobre todo el de Juan como vendedor de la empresa de artículos de
tocador Guereño, los Duarte se mudarían primero a una casa más
amplia en Lavalle al 200 (1932), donde Juana organizó un comedor
hogareño para el almuerzo, luego se mudaron a Winter 90 (1933) y
finalmente a Arias 171 (1934). En 2006 la Municipalidad de Junín
creó el Museo Eva Perón.
En Junín afloró la vocación artística de Eva. En la escuela, donde
tenía grandes dificultades para seguir los programas escolares, se
destacaba abiertamente por la pasión que mostraba por la declamación,
la actuación y la participación en cuanto espectáculo se organizase
en la escuela, en el Colegio Nacional, en el cine del pueblo o en
las audiciones radiales.
Su amiga y compañera de colegio Delfina Ruiz recuerda:
|
"A Eva le
gustaba recitar, a mí cantar. En aquel entonces, don
Primo Arini tenía una casa de música y, como no había
radio en el pueblo, colocaba un parlante en la puerta
frente a su negocio. Una vez por semana, de 19 a 20
horas, invitaba a desfilar a los valores locales para
animar el programa "La hora selecta". Eva recitaba
poemas". |
Allí
fue donde participó por primera vez en una obra de teatro, una
realización estudiantil llamada Arriba Estudiantes. También actuaría
en otra obrita teatral, "Cortocircuito", con el fin de recaudar
fondos para una biblioteca escolar. En Junín Eva utilizó por primera
vez un micrófono y escuchó su voz saliendo de altoparlantes.
En esta época Eva muestra también sus condiciones para el liderazgo,
acaudillando a uno de los grupos de su grado. El 3 de julio de 1933,
día de la muerte del ex presidente Hipólito Yrigoyen, derrocado tres
años antes por un golpe de Estado, Eva fue a la escuela con un moño
negro sobre el guardapolvo.
Ya por entonces Eva soñaba con ser actriz y migrar a Buenos Aires.
Su maestra Palmira Repetti recuerda:
|
"Una jovencita
de 14 años, inquieta, resuelta, inteligente, que tuve
por alumna allá por 1933. No le gustaba la matemática.
Pero no había nadie mejor que ella cuando se trataba de
intervenir en las fiestas del colegio. Tenía fama de ser
excelente compañera. Era una gran soñadora. Tenía
intuición artística. Cuando terminó la escuela vino a
contarme sus proyectos. Me dijo que quería ser actriz y
que tendría que irse de Junín. En esa época no era muy
común que una muchachita provinciana decidiera ir a
conquistar la capital. Sin embargo yo la tomé muy en
serio, pensando que le iría bien. Mi seguridad era, sin
ninguna duda, contagio de su entusiasmo. Comprendí con
los años que la seguridad de Eva era natural. Emanaba de
cada uno de sus actos. Recuerdo que ella se inclinaba
por la literatura y la declamación. Se me escapaba de
clase cuantas veces podía para recitar delante de los
alumnos de otros grados. Con sus lindos modos se
compraba a las maestras y obtenía permiso para actuar
frente a otros chicos". |
Según
la historiadora Lucía Gálvez, en 1934, Evita y una amiga habrían
sufrido un ataque sexual por parte de dos jóvenes que las habrían
invitado a viajar a Mar del Plata en el auto de ellos. Gálvez afirma
que al salir de Junín intentaron violarlas, sin lograrlo, pero las
abandonaron desnudas en las afueras de la ciudad. El chofer de un
camión las llevó de regreso a sus casas. El hecho -de ser cierto-
habría tenido profunda influencia en su vida.
Ese año, aún sin terminar la escuela primaria, Eva viajó a Buenos
Aires pero debió volver al no conseguir trabajo. Terminó entonces la
primaria, pasó en familia las fiestas de Navidad y Año Nuevo, y el 2
de enero de 1935, Evita, con tan solo 15 años, migró definitivamente
a Buenos Aires.
En un fragmento de La Razón de mi vida, Eva cuenta cuales eran sus
sentimientos en ese momento:
|
"En el lugar
donde pasé mi infancia los pobres eran muchos más que
los ricos, pero yo traté de convencerme de que debía de
haber otros lugares de mi país y del mundo en que las
cosas ocurriesen de otra manera y fuesen más bien al
revés. Me figuraba por ejemplo que las grandes ciudades
eran lugares maravillosos donde no se daba otra cosa que
la riqueza; y todo lo que oía yo decir a la gente
confirmaba esa creencia mía. Hablaban de la gran ciudad
como de un paraíso maravilloso donde todo era lindo y
extraordinario y hasta me parecía entender, de lo que
decían, que incluso las personas eran allá "más
personas" que las de mi pueblo". |
La
película Evita y algunas biografías sostienen que Eva Duarte
viajó en tren a Buenos Aires con el famoso cantor de tango
Agustín Magaldi, luego de que este realizara una presentación en
Junín. Sin embargo, los biógrafos de Eva, Marysa Navarro y
Nicholas Fraser, han destacado que no hay registros de que
Magaldi haya cantado en Junín en 1934 y su hermana relata que
Eva viajó a Buenos Aires acompañada de su madre, quien
permaneció con ella hasta que obtuvo un empleo.
Eva Duarte era una adolescente cuando llegó a Buenos Aires el 3 de
enero de 1935 con quince años. Ella fue parte de un gran proceso
migratorio interno que comenzó luego de la crisis económica de 1929.
Esta gran migración, en la historia argentina, tuvo como
protagonistas a los llamados cabecitas negras, un término despectivo
y racista utilizado por las clases media y alta de Buenos Aires para
referirse a esos migrantes no europeos, diferentes de los que habían
caracterizado la inmigración en Argentina hasta ese entonces. La
gran migración interna de los años '30 y '40 y los llamados
cabecitas negras constituyeron la mano de obra que impulsó el
desarrollo industrial en Argentina y fueron la base social del
peronismo a partir de 1943.
A poco de llegar Eva Duarte obtuvo un empleo para actuar en un papel
secundario en la compañía teatral de Eva Franco, una de las
principales de la época. El 28 de marzo de 1935 debutó
profesionalmente en la obra La Señora de los Pérez, en el Teatro
Comedias. Al día siguiente el diario Crítica realizó el primer
comentario público que se conoce sobre Evita:
|
"Muy correcta
en sus breves intervenciones Eva Duarte" |
Durante los siguientes
años Eva transitará un camino de escaseces y humillaciones, viviendo
en pensiones baratas, y actuando intermitentemente para las
compañías de teatro. Su compañía principal en Buenos Aires fue su
hermano Juan Duarte, Juancito, cinco años mayor que ella, el hombre
de la familia, con quien mantuvo siempre una estrecha relación y que
también había migrado a la capital pocos meses antes de que lo
hiciera Eva.
En 1936 fue contratada por la Compañía Argentina de Comedias Cómicas
liderada por Pepita Muñoz, José Franco y Eloy Alvárez para realizar
una gira de cuatro meses por Rosario, Mendoza y Córdoba. Durante
esta gira, Eva aparece brevemente mencionada en una crónica del
diario Diario La Capital de Rosario del día 29 de mayo comentando el
estreno de la obra “Doña María del Buen Aire” de Bayón y Herrera,
una comedia sobre primera fundación de Buenos Aires:
|
"Completaron
con acierto el espectáculo Oscar Soldatti, Jacinto
Aicardi, Alberto Rella, Fina Bustamante y Eva Duarte".
"Eva Duarte,
joven actriz que ha logrado destacarse en el transcurso
de la temporada que hoy termina en el Odeón" |
En estos primeros años de
sacrificios Eva estableció una estrecha amistad con otras dos por
entonces oscuras actrices como ella, Anita Jordán y Josefina
Bustamente, que mantuvo por el resto de su vida[23]. Eva es
recordada por la gente que la conoció entonces como una jovencita
morocha, muy flaca y débil, que tenía el sueño de convertirse en una
actriz importante, con una gran alegría, fuerza y sentido de la
amistad y la justicia.
Primera portada de Eva, Revista Sintonía, 25 de octubre de 1939, con
Alberto VilaPierina Dealessi, una actriz e importante empresaria
teatral que contrató a Eva en 1937 recuerda:
|
"Conocí a Eva
Duarte en 1937. Ella se presentó tímidamente: quería
dedicarse al teatro. Vi una cosita tan delicadita que le
dije a José Gómez, representante de la compañía donde yo
era empresaria, que le diera ubicación en el elenco. Era
una cosita tan etérea, que le pregunté: ¿Damita joven,
verdad? Su respuesta afirmativa sonó muy baja,
tímidamente. Estábamos haciendo la obra "Una boîte rusa";
la probé y me pareció buena. En sus primeras actuaciones
decía pequeños parlamentos, pera jamás hizo "bolos". En
la escena, que representaba una boîte, Eva tenía que
aparecer con otras chicas, bien vestida. Su figura era
monísima. La chica se llevaba bien con todos. Tomaba
mate con sus compañeras. Lo preparaba en mi camarín.
Ella vivía en pensiones, era muy pobre, muy humilde.
Venía temprano al teatro, charlaba con todos, reía,
compraba bizcochitos. Yo la veía tan delgadita, tan
débil que le decía: ¡Tenés que cuidarte, comer mucho,
tomá mucho mate que eso te hace muy bien! Y yo le ponía
leche al mate" |
Lentamente Eva fue
logrando un cierto reconocimiento, participando primero en películas
como actriz de segunda línea, también como modelo, apareciendo en la
tapa de algunas revistas de espectáculos, pero sobre todo comenzó
una carrera exitosa como locutora y actriz de radioteatros. En
agosto de 1937 obtuvo su primer papel en un radioteatro. La obra,
que se transmitía por Radio Belgrano, se llamaba Oro blanco y estaba
ambientada en la vida cotidiana de los trabajadores del algodón en
el Chaco.
El destacado actor Marcos Zucker, compañero de trabajo de Eva cuando
recién se iniciaban, recuerda aquellos años del siguiente modo:
|
"Conocí a Eva
Duarte en 1938, en el Teatro Liceo, mientras
trabajábamos en la obra "La gruta de la Fortuna". La
compañía era de Pierina Dealessi y actuaban Gregorio
Cicarelli, Ernesto Saracino y otros. Ella tenía la misma
edad que yo. Era una muchacha con ganas de sobresalir,
agradable, simpática y muy buena amiga de todos,
especialmente mía, porque después, cuando tuvo
oportunidad de hacer radioteatro en "Los jazmines del
ochenta", me llamó para trabajar con ella. Desde la
época en que la conocía en el teatro y ahora que hacía
radio se produjo en Eva una transformación. Ya se
calmaban sus ansiedades artísticas, estaba más aplacada,
con menos tensiones. En la radio era una damita joven,
cabeza de compañía. Sus audiciones tenían mucha
audiencia, andaban muy bien. Ya comenzaba a tener
popularidad como actriz. A pesar de todo lo que se dice
por allí, los galanes teníamos poco trato, dentro del
teatro, con las chicas. Sin embargo, yo era muy amigo de
ella y guardo muy buenos recuerdos de aquel período de
nuestras vidas. Los dos estábamos en la misma porque
recién empezábamos y necesitábamos sobresalir, abrirnos
camino". |
A fines de 1938, con 19
años, Eva logró encabezar el elenco de la recién creada Compañía de
Teatro del Aire junto a Pascual Pelliciotta, otro actor que como
ella había trabajado durante años en papeles secundarios. El primer
radioteatro que puso en el aire la compañía fue Los jazmines del
ochenta, de Pedro Blomberg, por Radio Mitre, de lunes a viernes.
Simultáneamente comenzó a actuar más asiduamente en películas como
El más infeliz del pueblo, con Luis Sandrini, La carga de los
valientes y Una novia en apuros en 1941.
En 1941 la compañía puso en el aire el radioteatro Los amores de
Schubert, de Alejandro Casona, por Radio Prieto.
En 1942 dio el salto definitivo a la estabilidad económica al ser
contratada por la Compañía Candilejas, auspiciada por la empresa
Jabón Radical, que difundiría todas las mañanas por Radio El Mundo
un ciclo de radioteatros. Ese mismo año Eva fue contratada por cinco
años para realizar diariamente por la noche, un radioteatro llamado
Grandes Mujeres de todos los tiempos, en el que se dramatizaban las
vidas de mujeres famosas. Se transmitió por Radio Belgrano y se hizo
sumamente popular. Muñoz Azpiri, el libretista, sería quien años
después le escribiría sus primeros discursos políticos. Radio
Belgrano, por entonces estaba dirigida por Jaime Yankelevich quien
tendría un papel fundamental en la creación de la televisión
argentina.
Entre el radioteatro y las películas Eva finalmente logró una
situación económica estable y cómoda. De este modo, en 1942 pudo
abandonar las pensiones y comprarse su propio departamento, frente a
los estudios de Radio Belgrano, ubicado en el exclusivo barrio de
Recoleta, en la calle Posadas 1567, el mismo donde tres años después
comenzaría a vivir con Juan D. Perón.
El 3 de agosto de 1943 Eva comenzó también a actuar sindicalmente y
fue una de las fundadoras de la Asociación Radial Argentina (ARA),
primer sindicato de los trabajadores de la radio.
En los primeros días de 1944 Eva conoció a Juan Perón. En esa época
la Argentina atravesaba un momento crucial de transformaciones
económicas, sociales y políticas.
Económicamente, el país en los años anteriores había cambiado
completamente su estructura productiva debido a un gran desarrollo
de la industria. En 1943 la producción industrial había superado a
la producción agropecuaria por primera vez.
Socialmente, el país estaba viviendo una gran migración interna, del
campo a la ciudad, empujada por el desarrollo industrial. Ello llevó
a un amplio proceso de urbanización y un notable cambio de la
población en las grandes ciudades, especialmente Buenos Aires debido
a la irrupción de un nuevo tipo de trabajador y trabajadora no
europeos. Fueron llamados despectivamente cabecitas negras por las
clases medias y altas, debido a que usualmente tenían el pelo, la
piel y los ojos más oscuros que el de algunos inmigrantes europeos.
La gran migración interna se caracterizó también por la presencia de
una gran cantidad de mujeres buscando ingresar al nuevo mercado de
trabajo asalariado que estaba creando la industrialización.
Políticamente, el país vivía una crisis profunda de los partidos
políticos tradicionales que habían convalidado un sistema corrupto y
abiertamente fraudulento fundado en el voto cantado y en el
clientelismo. Ese período es conocido en la historia argentina como
Década Infame (1930-1943) y fue dirigido por una alianza
conservadora conocida como La Concordancia. Ante la corrupción
escandalosa del gobierno conservador el 4 de junio de 1943 se
produjo un golpe de Estado militar que abrió un confuso período de
reorganización y realineamiento de las fuerzas políticas. Al
producirse el golpe militar el teniente coronel Juan D. Perón era un
joven integrante de la tercera fila del nuevo gobierno.
En 1943, poco tiempo después de comenzado el gobierno militar, un
grupo de sindicatos mayoritariamente socialistas y sindicalistas
revolucionarios, encabezados por el dirigente sindical más
importante de la década del '30, el socialista Ángel Borlenghi, tomó
la iniciativa de establecer contactos con oficiales jóvenes que
tuvieran simpatía por los reclamos de los trabajadores. Del lado
militar, fueron los coroneles Juan Perón y Domingo Mercante quienes
encabezaron el grupo militar que resolvió hacer una alianza con los
sindicatos para impulsar el programa histórico que el sindicalismo
argentino venía proponiendo desde 1890.
La alianza militar-sindical encabezada por Perón y Borlenghi fue
imponiendo grandes conquistas laborales (convenios colectivos,
Estatuto del Peón de Campo, jubilaciones, etc.) y ganando en
consecuencia un apoyo popular que le permitió comenzar a ocupar
posiciones importantes en el gobierno. El primer cargo lo obtuvo
precisamente Perón, cuando fue designado al frente del
insignificante Departamento de Trabajo. Poco después obtenía que el
departamento fuera elevado a la importante jerarquía de Secretaría
de Estado.
Paralelamente al avance de las conquistas sociales y laborales
obtenidas por el grupo sindical-militar dirigido por Perón y
Borlenghi, y al creciente apoyo popular al mismo, comenzó a
organizarse también una oposición encabezada por los grupos
patronales, militares y estudiantiles tradicionales, con apoyo
abierto de la embajada de Estados Unidos, que fue ganando apoyo en
la clase media y alta. Este enfrentamiento sería inicialmente
conocido como las alpargatas contra los libros.
Eva, con 24 años, conoció a Perón, viudo desde 1938, el 22 de enero
de 1944 en un acto realizado en el estadio Luna Park por la
Secretaría de Trabajo y Previsión con el fin de condecorar a las
actrices que más fondos habían recaudado en la colecta de
solidaridad con las víctimas del terremoto que asoló la ciudad de
San Juan. Las actrices que resultaron primeras fueron Niní Marshall
y Libertad Lamarque.
En febrero Perón y Eva ya estaban viviendo juntos en el departamento
de esta última, de la calle Posadas.
Eva siguió desarrollando su carrera artística. Por entonces Eva
trabajaba en tres programas radiales diarios: Hacia un futuro mejor
(10:30), donde difundía las conquistas sociales y laborales que
conseguía la Secretaría de Trabajo, el radioteatro Tempestad (18:00)
y Reina de reyes (20:30). También actuó en dos películas, "La
cabalgata del circo", con Hugo del Carril y Libertad Lamarque y "La
pródiga" que no llegó a estrenarse en su época.
Ese año resultó elegida presidenta de su sindicato, la Asociación
Radial Argentina.
El año 1945 fue clave para la historia argentina. La confrontación
entre sectores sociales se agudizó y la oposición entre alpargatas y
libros se transformó en peronismo y antiperonismo.
El 8 de octubre a la noche se produjo un golpe de Estado dirigido
por el general Eduardo Avalos que exigió de inmediato y obtuvo la
renuncia de Perón al día siguiente. Durante una semana los grupos
antiperonistas tuvieron el control del país pero no se decidieron a
tomar el poder. Perón y Eva permanecieron juntos, circulando por
diversas casas, entre ellas la de Elisa Duarte, la segunda hermana
de Eva. El 13 de octubre Perón fue detenido en el departamento de la
calle Posadas y confinado en la cañonera Independencia que zarpó
hacia la Isla Martín García.
Ese mismo día Perón le escribió una carta a su amigo el Coronel
Mercante en la que le menciona a Eva Duarte, llamándola Evita:
|
"Le encargo
mucho a Evita, porque la pobrecita tiene sus nervios
rotos y me preocupa su salud. En cuanto me den el retiro,
me caso y me voy al diablo". |
El 14 de octubre Perón le
escribió a Eva una carta desde Martín García en la que le dice entre
otras cosas:
|
"... Hoy he
escrito a Farrell pidiéndole que me acelere el retiro,
en cuanto salgo nos casamos y nos iremos a cualquier
parte a vivir tranquilos... ¿Qué me decís de Farrell y
de Avalos? Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la
vida... Te encargo le digas a Mercante que hable con
Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos al
Chubut los dos....Trataré de ir a Buenos Aires por
cualquier medio, de modo que puedes esperar tranquila y
cuidarte mucho la salud. Si sale el retiro, nos casamos
al día siguiente y si no sale, yo arreglaré las cosas de
otro modo, pero liquidaremos esta situación de desamparo
que tú tienes ahora...Con lo que yo he hecho estoy
justificado ante la historia y se que el tiempo me dará
la razón. Empezaré a escribir un libro sobre esto y lo
publicaré cuanto antes, veremos entonces quien tiene
razón ..." |
Por entonces parecía que
Perón había sido definitivamente desplazado de la actividad política
y que, en el mejor de los casos, se retiraría con Eva, para vivir en
la Patagonia. Sin embargo a partir del día 15 de octubre los
sindicatos comenzaron a movilizarse para exigir la libertad de Perón,
hasta desencadenar la gran manifestación del 17 de octubre que
finalizó con su liberación, provocó la recuperación de las
posiciones en el gobierno que tenía la alianza militar-sindical y
abrió el camino para la victoria en las elecciones presidenciales.
La actividad de Eva el 17 de octubre de 1945 es muy discutida entre
los historiadores. La versión tradicional le asignó un papel
decisivo en la movilización de los trabajadores que ocuparon Plaza
de Mayo. Sin embargo se encuentra probado que su papel en esas
jornadas fue muy limitado si es que jugó alguno. En ese momento, Eva
Duarte aún carecía de identidad política, de contactos en los
sindicatos y de apoyo firme en el círculo íntimo de Perón. Los
testimonios históricos son abundantes en señalar que el movimiento
que liberó a Perón fue organizado directamente por los sindicatos en
todo el país y la CGT.
El periodista Héctor Daniel Vargas ha revelado que el 17 de octubre
Eva Duarte estaba en Junín seguramente en la casa de su madre, y
menciona como prueba un poder firmado por ella ese mismo día en esa
ciudad. Al parecer podría haber llegado a Buenos Aires esa tarde.
Como Perón había dicho en sus cartas, pocos días después, el 22 de
octubre se casó con Eva en Junín, en la Escribanía Ordiales que
funcionaba en una casona ubicada en el centro de la ciudad que aún
existe. El escritorio utilizado para confeccionar el acta de
matrimonio civil se encuentra actualmente expuesto en el Museo
Histórico de Junín.
Dos días después se realizó la ceremonia de matrimonio católico en
la iglesia de San Francisco, orden muy apreciada por Eva, en la
ciudad de La Plata.
Eva comenzó abiertamente su carrera política acompañando a Perón,
como su esposa, en la campaña electoral con vistas a las elecciones
presidenciales del 24 de febrero de 1946.
La participación de Eva en la campaña de Perón fue una novedad en la
historia política argentina. En aquel momento las mujeres carecían
de derechos políticos (excepto en San Juan) y las esposas de los
candidatos tenían una presencia pública muy restringida y
básicamente apolítica. Desde principio de siglo grupos de feministas,
entre los que se destacaron personas como Alicia Moreau de Justo,
Julieta Lanteri, Elvira Rawson de Dellepiane, habían reclamado sin
éxito el reconocimiento de los derechos políticos para las mujeres.
En general, la cultura machista dominante consideraba una falta de
feminidad que una mujer opinara de política.
Eva fue la primera esposa de un candidato presidencial argentino en
estar presente durante su campaña electoral y acompañarlo en sus
giras. Perón venía proponiendo desde 1943 que había que reconocer el
derecho al voto de las mujeres pero en 1945 la Asamblea Nacional de
Mujeres presidida por Victoria Ocampo y otros sectores conservadores
se opusieron enérgicamente por considerar que era una maniobra
electoral y el proyecto finalmente no logró imponerse.
El 8 de febrero de 1946, pocos días antes de finalizar la campaña,
el Centro Universitario Argentino, la Cruzada de la Mujer Argentina
y la Secretaría General Estudiantil organizaron un acto en el
estadio Luna Park para manifestar el apoyo de las mujeres a la
candidatura de Perón. Debido a que Perón no pudo asistir por
encontrarse agotado, se anunció que María Eva Duarte de Perón lo
reemplazaría en el uso de la palabra. Era la primera vez que Evita
hablaría en un acto político. Sin embargo la oportunidad resultó
frustrada porque el público reclamó airadamente la presencia de
Perón e impidió que pudiera pronunciar su discurso.
Durante la campaña electoral Eva no pudo ir más allá de su condición
de esposa de Perón. Sin embargo ya en ese momento era evidente que
su intención era desempeñar un papel político autónomo, incluso
aunque las actividades políticas estuvieran prohibidas para las
mujeres. Esta visión que ella misma tenía de su papel en el
peronismo está expresado en un discurso pronunciado años después, el
1 de mayo de 1949:
|
"Quiero
terminar con una frase muy mía, que digo siempre a todos
los descamisados de mi patria, pero no quiero que sea
una frase más, sino que vean en ella el sentimiento de
una mujer al servicio de los humildes y al servicio de
todos los que sufren: "Prefiero ser Evita, antes de ser
la esposa del Presidente, si ese Evita es dicho para
calmar algún dolor en algún hogar de mi patria". |
El 24 de febrero de 1946
se realizaron las elecciones triunfando la fórmula Perón-Quijano con
un 54% de los votos.
En la historia argentina existe un reconocimiento unánime sobre el
hecho de que Evita realizó una tarea decisiva para el reconocimiento
de la igualdad de derechos políticos y civiles entre hombres y
mujeres. Durante su gira europea precisó con claridad su punto de
vista frente a esta cuestión:
“Este siglo no pasará a la historia con el nombre de “Siglo de la
Desintegración Atómica” sino con otro nombre mucho más significativo:
“Siglo del Feminismo Victorioso”.
El 27 de febrero de 1946, tres días después de las elecciones, Evita
pronunció su primer discurso político en un acto organizado para
agradecer a las mujeres su apoyo a la candidatura de Perón. En esa
oportunidad Evita exigió la igualdad de derechos para hombres y
mujeres y en particular el sufragio femenino:
|
"La mujer
argentina ha superado el período de las tutorías civiles.
La mujer debe afirmar su acción, la mujer debe votar. La
mujer, resorte moral de su hogar, debe ocupar el sitio
en el complejo engranaje social del pueblo. Lo pide una
necesidad nueva de organizarse en grupos más extendidos
y remozados. Lo exige, en suma, la transformación del
concepto de mujer, que ha ido aumentando
sacrificadamente el número de sus deberes sin pedir el
mínimo de sus derechos". |
El proyecto de ley fue
presentado inmediatamente después de asumido el nuevo gobierno
constitucional, el 1 de mayo de 1946. La oposición de los prejuicios
conservadores resultaba evidente, no solo entre los partidos
opositores sino incluso dentro de los partidos que sostenían el
peronismo. Evita presionó constantemente a los parlamentarios para
que lo aprobaran, causando incluso protestas de estos últimos por su
intromisión.
A pesar de que era un texto brevísimo en tres artículos, que
prácticamente no podía dar lugar a discusiones, el Senado recién dio
media sanción al proyecto el 21 de agosto de 1946, y hubo que
esperar más de un año para que la Cámara de Diputados sancionara el
9 de septiembre de 1947 la Ley 13.010, estableciendo la igualdad de
derechos políticos entre hombres y mujeres y el sufragio universal
en la Argentina. Finalmente, la Ley 13.010 se aprobó por unanimidad.
En 1949 Eva Perón buscó incrementar la influencia política de las
mujeres fundando el Partido Peronista Femenino (PPF), el 26 de julio
en el Teatro Nacional Cervantes de la Ciudad de Buenos Aires. El PPF
estaba organizado a partir de unidades básicas femeninas que se
abrían en los barrios, pueblos y sindicatos canalizando la
militancia directa de las mujeres.
Las afiliadas al Partido Peronista Femenino participaban a través de
dos tipos de unidades básicas:
Unidades básicas sindicales, si eran trabajadoras asalariadas
Unidades básicas ordinarias, si eran amas de casa, empleadas
domésticas, trabajadoras rurales.[38]
En el Partido Peronista Femenino no había distinciones ni jerarquías
entre los miembros.
El 11 de noviembre de 1951 se realizaron elecciones generales. Evita
votó en el hospital donde estaba internada, debido al avanzado
estado del cancer que terminaría con su vida al año siguiente. Por
primera vez resultaron elegidas parlamentarias: 23 diputadas
nacionales, 6 senadoras nacionales, y si se cuentan a las
legisladoras provinciales fueron electas en total 109 mujeres.
Igualdad jurídica en el matrimonio y la patria
potestad
La igualdad política de hombres y mujeres, se complementó con la
igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad compartida
que garantizó el artículo 37 (II.1) de la Constitución de 1949. El
texto fue directamente escrito por Eva Perón. En 1955 la
Constitución fue derogada, y con ella la garantía de igualdad
jurídica entre el hombre y la mujer en el matrimonio y frente a la
patria potestad, reapareciendo la prioridad del hombre sobre la
mujer. La reforma constitucional de 1957 tampoco reincorporó esta
garantía constitucional, y la mujer argentina permaneció
discriminada legalmente hasta que se sancionó la ley de patria
potestad compartida en 1985, durante el gobierno de Alfonsín.
Eva Perón estableció una fuerte relación estrecha y a la vez
compleja con los trabajadores y los sindicatos en particular, que la
caracterizó.
En 1947 Perón disolvió los dos partidos que lo sostenían, el Partido
Laborista y la Unión Cívica Radical Junta Renovadora, para crear el
Partido Peronista. De ese modo los sindicatos perdieron autonomía
dentro del peronismo, aunque por otra parte este se constituyó con
el sindicalismo como su columna vertebral, lo que en la práctica
implicó que el Partido Peronista tomara la forma de un partido
cuasi-laborista.
En este esquema de poderes heterogéneos y muchas veces en conflicto
que confluían en el peronismo, entendido como un movimiento
abarcador de múltiples clases y sectores, Eva Perón ocupó un papel
de vínculo directo y privilegiado entre Perón y los sindicatos, que
les permitió a estos últimos consolidar una posición de poder,
aunque compartido.
Por esta razón fue el movimiento sindical el que impulsó la
candidatura de Eva Perón a vicepresidenta, en 1951, candidatura muy
resistida, incluso dentro del Partido Peronista, por los sectores
que querían evitar un avance del sector sindical.
Evita tenía una visión sumamente combativa de los derechos sociales
y laborales y pensaba que la oligarquía y el imperialismo actuarían
incluso violentamente para anularlos. Consecuentemente Eva impulsó
junto a los dirigentes sindicales la formación de milicias obreras
y, poco antes de morir, compró armas que entregó a la CGT.
La estrecha relación entre Evita y el sindicalismo quedó evidenciada
a la muerte de aquella, cuando su cadáver embalsamado fue llevado de
manera permanente a la CGT.
La ubicación de Eva Perón en el gobierno peronista estaba
obstaculizada por la prohibición legal que existía para que las
mujeres pudieran actuar en política. Perón, Evita y otros dirigentes
peronistas pensaron entonces en una gira internacional para 1947,
inédita en aquel momento para una mujer, que pudiera ubicarla en el
primer plano político.
La gira se extendió durante 64 días, partiendo el 6 de junio y
regresando el 23 de agosto de 1947. Durante la misma visitó España
(18 días), Italia y el Vaticano (20 días), Portugal (3 días),
Francia (12 días), Suiza (6 días), Brasil (3 días) y Uruguay (2 días).
Su intención oficial era oficiar de embajadora de buena voluntad y
conocer los sistemas de ayuda social instalados en Europa con la
obvia intención impulsarla a su regreso a hacerse cargo de un nuevo
sistema de obras sociales. En el cortejo viajó el padre jesuita
Hernán Benítez, por quien ella se dejaba aconsejar, y que tendría
influencia, a su vuelta, en la creación de la Fundación de Ayuda
Social Eva Perón.
Eva Perón bautizó la gira con el nombre de Gira del Arco Iris. La
denominación se originó en una candorosa afirmación de Evita a poco
de llegar a Europa:
|
"No vine para
formar un eje, sino solo como un arco iris entre
nuestros dos países." |
España, fue la primera
escala de su viaje, cuando era gobernada por el dictador Francisco
Franco. Estuvo en Villa Cisneros, Madrid, Segovia, Galicia, Sevilla,
Granada y Barcelona. Hay decenas de testimonios sobre el desagrado
de Evita acerca del modo que se trataba a los obreros y a las
personas humildes en España. Mantuvo una situación tirante con la
esposa de Franco, Carmen Polo, debido a su intento de mostrarle el
Madrid histórico de los Austrias y los Borbones en lugar de los
hospitales públicos y los barrios obreros. También cuestionó con
diplomacia los fusilamientos sumarios que ejecutaban contra los
opositores pidiendo por la vida y obteniendo el perdón de la
militante comunista Juana Doña.
De regreso en la Argentina, contaría:
|
"A la mujer de
Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía
los tildaba de "rojos" porque habían participado en la
guerra civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que no
pude más, y le dije que su marido no era un gobernante
por los votos del pueblo sino por imposición de una
victoria. A la gorda no le gustó nada." |
El viaje continuó por
Italia, donde almorzó con el ministro de Relaciones Exteriores,
visitó guarderías infantiles y recibió críticas de grupos comunistas
que asimilaban el peronismo al fascismo.
En el Vaticano fue recibida por el Papa Pío XII, quien le entregó el
rosario de oro y la medalla pontificia que llevó en sus manos al
momento de morir, luego de mantener una reunión a solas de 15
minutos. De lo que allí hablaron el Papa y Eva no ha quedado ningún
testimonio directo, con excepción de un breve comentario posterior
de Perón sobre lo que su esposa le había contado. El diario La Razón
de Buenos Aires cubría la noticia del siguiente modo:
"El Papa la invitó entonces a tomar asiento junto a su escritorio y
comenzó la audiencia. Ni una sola palabra se ha dado a conocer
oficialmente de la conversación que sostuvieron el Sumo Pontífice y
la señora de Perón, pero un miembro de la casa papal indicó que Pío
XII le hizo presente a la señora de Perón su agradecimiento personal
por la ayuda que la Argentina ha prestado a las naciones europeas
azotadas por la guerra, y por la colaboración que ha prestado la
Argentina en la obra de socorro de la Comisión Pontificia.Al cabo de
27 minutos, el Sumo Pontífice oprimió un pequeño botón blanco en su
escritorio. Una campanilla sonó en la antecámara y la audiencia
llegó a su fin. Pío XII obsequió a la señora de Perón un rosario con
una medalla de oro conmemorativa de su pontificado."
Luego de visitar Portugal, donde fue recibida por multitudes, se
dirigió a Francia, donde fue afectada por la publicación realizada
por la revista France Dimanche de una foto de Eva en una propaganda
de jabón realizada algunos años atrás, en la que aparecía con una
pierna descubierta, algo muy cuestionable para una mujer según los
estándares morales machistas de entonces. De todos modos se
entrevistó con el presidente de la Asamblea Nacional, el socialista
Edouard Herriot, entre otros políticos. El jesuita Benítez la llevó
a Notre Dame a hablar con el Nuncio Apostólico en París, Monseñor
Angelo Giuseppe Roncalli, futuro Papa Juan XXIII, quien le dio la
siguiente recomendación:
|
"Si de verdad
lo va a hacer le recomiendo dos cosas: que prescinda por
completo de todo papelerío burocrático, y que se
consagre sin límites a su tarea." |
Benítez afirmó que a
Roncalli le impresionó la figura de Evita inclinando su cabeza
frente al altar de la Virgen mientras se escuchaba el Himno Nacional
Argentino: ¡Ha vuelto la emperatriz Eugenia de Montijo!, afirmó que
dijo el prelado.
La gira continuó por Suiza, donde se entrevistó con dirigentes
políticos. Sobre su escala en Suiza se han realizado muchas
especulaciones intentando atribuirla a hechos de corrupción, pero
los historiadores no han encontrado pruebas que permitan sostenerlas.
Finalmente descartó visitar Gran Bretaña debido a que la familia
real se encontraba en Escocia y antes de volver visitó Brasil y
Uruguay.
La actividad por la cual Evita se destacó durante el gobierno
peronista fue la ayuda social orientada a atender la pobreza y otras
situaciones sociales de desamparo. Tradicionalmente en la Argentina
esa actividad estaba en manos de la Sociedad de Beneficencia, una
antigua asociación cuasi-estatal creada por Bernardino Rivadavia a
principios del siglo XIX dirigida por un selecto grupo de mujeres de
la clase alta. Ya en la década del '30 comenzó a ser evidente que la
Sociedad de Beneficencia como organización, y la beneficencia como
actividad, se habían vuelto obsoletas e inadecuadas para la sociedad
urbana industrial. A partir de 1943, la Sociedad de Beneficencia
comenzó a ser reorganizada y el 6 de septiembre de 1946 fue
intervenida. A partir de entonces, el peronismo debió asumir la
tarea de modernizar la asistencia y la ayuda social. Parte de esa
tarea fue desarrollada a través del exitoso plan de salud pública
que llevó adelante el Ministro de Salud Ramón Carrillo; parte fue
desarrollada a partir de las nuevas instituciones de previsión
social como la generalización de las jubilaciones y pensiones; y
parte fue desarrollada por Eva Perón desde la Fundación Eva Perón.
Inmediatamente después de regresar de su gira europea Evita organizó
una Cruzada de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón orientaba a
atender ancianos y mujeres desamparadas, mediante subsidios y
hogares temporarios. El 8 de julio de 1948 se creó la Fundación Eva
Perón presidida por Evita, que desarrolló una gigantesca tarea
social que llegó prácticamente a todos los niños, ancianos, madres
solteras, y mujeres que eran único sustento de familia,
pertenecientes a los estratos más carenciados de la población.
La Fundación realizó un amplio espectro de actividades sociales,
desde la construcción de hospitales, asilos, escuelas, colonias de
vacaciones, hasta el otorgamiento de becas para estudiantes, ayudas
para la vivienda y promoción de la mujer en diversas facetas. La
Fundación realizaba anualmente los famosos Juegos Infantiles Evita y
Juveniles Juan Perón, en los que participaban cientos de miles de
niños y jóvenes de sectores humildes, que a la vez que promovía el
deporte permitió también realizar masivos controles médicos[46]. La
Fundación entregaba también masivamente, cada fin de año, sidra y
pan dulce a las familias más carenciadas, hecho este último muy
criticado por los opositores.
De las obras realizadas por la Fundación que han permanecido pueden
destacarse el complejo habitacional Ciudad Evita en el Partido de La
Matanza (Gran Buenos Aires), gran cantidad de hospitales que en la
actualidad suelen llevar el nombre de Evita, o Eva Perón, la
República de los Niños en Gonnet (provincia de Buenos Aires), etc.
La Fundación realizó también ayudas solidarias para diversos países
como Estados Unidos[47] e Israel. En 1951, Golda Meir, por entonces
Ministra de Trabajo israelí y una de las pocas mujeres que en el
mundo habían alcanzado una posición política destacada en democracia,
viajó a la Argentina para entrevistarse con Eva Perón y agradecerle
las donaciones a Israel en los primeros momentos de su creación.
La preocupación especial de Eva Perón por los ancianos la llevó a
redactar y proclamar el 28 de agosto de 1948 el llamado Decálogo de
la Ancianidad, una serie de derechos de los ancianos que al año
siguiente fueron incorporados a la Constitución en 1949. Los 10
Derechos de la Ancianidad eran: asistencia, vivienda, alimentación,
vestido, ciudado de la salud física, ciudado de la salud moral,
esparcimiento, trabajo, tranquilidad y respeto. En 1956 la
Constitución de 1949 fue derogada por una proclama militar y los
derechos de la ancianidad nunca más volvieron a tener jerarquía
constitucional.
La Fundación Eva Perón funcionaba en un gran edificio especialmente
construido ubicado en Paseo Colón 850 de la ciudad de Buenos Aires,
a una cuadra de la CGT. Cuando se produjo el golpe militar de 1955
que derrocó al Presidente Perón, la Fundación fue asaltada
destruyéndose las grandes estatuas de Leone Tommasi que se
encontraban en su frente y el edificio fue entregado a la
Universidad de Buenos Aires. Actualmente allí funciona la Facultad
de Ingeniería.
En las elecciones generales de 1951 fue la primera vez que las
mujeres pudieron presentarse como candidatas. Debido a su gran
popularidad la presentación de la candidatura de Eva Perón era
entonces un hecho inevitable. El movimiento obrero comprendió
rápidamente que la candidatura de Evita al cargo de Vicepresidenta
de la Nación, acompañando a Perón, significaba un fortalecimiento
notable del sector sindical en el gobierno peronista. La audaz
jugada desató una aguda lucha interna en el peronismo e intensas
gestiones de los grupos de poder, en la que los sectores más
conservadores presionaron fuertemente para evitarlo. Simultáneamente
a este proceso Evita desarrolló un cancer de útero que acabaría con
su vida en menos de un año.
En ese contexto el 22 de agosto de 1951 se produjo el Cabildo
Abierto del Justicialismo convocado por la CGT. La reunión convocó a
cientos de miles de trabajadores y trabajadoras en la esquina de
Belgrano y 9 de Julio y constituyó un hecho histórico fuera de lo
común. En su transcurso los sindicatos le pidieron a Evita que
aceptara la candidatura a Vicepresidente. Tanto Perón como Evita
tomaron sucesivamente la palabra para sugerir que los cargos no eran
importantes y que ya Evita ocupaba un lugar superior en la
consideración de la población.
A medida que las palabras de Perón y Evita ponían de manifiesto las
fuertes resistencias que despertaba su candidatura, la multitud
empezó a exigirle a Evita que la aceptara allí mismo. Incluso en
algún momento alguna voz en la multitud le exigió a Perón:
|
"¡Deje hablar
a la compañera Evita!" |
En un notable diálogo con
la multitud (ver cuadro desplegable), Eva Perón parecía vacilar y
pidió cuatro días para pensar. La multitud gritó reiteradamente "No"
y propuso una huelga general. Evita volvió a insistir varias veces,
incluso llorando. Finalmente volvió a pedir dos horas, diciendo:
|
"Yo siempre
haré lo que diga el Pueblo." |
La multitud entendió esas
palabras como un compromiso de Eva Perón de aceptar la candidatura.
Sin embargo, nueve días después, Eva habló por radio para informar
que había decidido renunciar a la candidatura. Ese momento es
recordado por los simpatizantes del peronismo como Día del
Renunciamiento.
Por supuesto que la deteriorada salud de Eva Perón resultó a la
postre un factor determinante del fracaso de su candidatura a
vicepresidente. Sin embargo ello no impidió que la propuesta de la
CGT pusiera en evidencia las luchas internas al peronismo y en la
sociedad, ante la eventualidad de que una mujer apoyada por los
sindicatos pudiera ser elegida vicepresidente y eventualmente
incluso presidente de la Nación. Un mes después se produjo el primer
intento de golpe de estado contra Perón dirigido por el General
Benjamín Menéndez.
En las elecciones que se llevaron a cabo el 11 de noviembre de 1951
Evita había sido operada seis días antes y debió votar en su cama
del hospital.
Eva Perón enfermó de un cáncer de útero. Su primera manifestación
sucedió el 9 de enero de 1950 cuando sufrió un desmayo en el acto de
fundación del Sindicato de Taxistas.
A comienzos de 1951 vuelve a desmayarse en la Fundación Eva Perón,
razón por la cual trasladó su oficina a la residencia presidencial,
ubicada en aquel entonces en Austria y Libertador, donde hoy se
encuentra la Biblioteca Nacional.
El 15 de octubre publicó su libro "La razón de mi vida", escrito con
la ayuda del periodista español Manuel Penella entre otros, con una
primera edición de 300.000 ejemplares. Luego de su muerte se
convertiría en libro de lectura en las escuelas.
El avance del cáncer la volvía cada vez más débil y la obligaba a
guardar reposo. Pese a ello participaba en los actos públicos. Uno
de los más importantes de este período final de su vida fue el del
17 de octubre de ese año. El discurso que Evita pronunció ese día ha
sido considerado como su testamento político; en él menciona nueve
veces su propia muerte.
El 5 de noviembre de 1951 fue intervenida quirúrgicamente por el
famoso médico oncólogo norteamericano, George Pack, en el Hospital
de Avellaneda, construido por la propia Fundación Eva Perón. Seis
días después votó allí, en su cama, en las elecciones generales que
consagraron la reelección de Perón. Actualmente esa sala ha sido
convertida en Museo.
Por esa época Eva Perón empezó a dictar su último libro, conocido
como Mi Mensaje, dictado al dirigente sindical de los docentes, Juan
Jiménez Domínguez, y finalizado pocos días antes de morir. Se trata
del texto más encendido y emocional de Evita, uno de cuyos
fragmentos fue leído luego de su muerte, el 17 de octubre de 1952,
en el acto de Plaza de Mayo, y que luego se extravió, para ser
hallado en 1987. Sus hermanas sostuvieron entonces que se trataba de
un texto apócrifo, iniciando un juicio que finalizó en 2006
estableciendo que se trata de un texto auténtico. Los siguientes
fragmentos de Mi Mensaje, dan una idea de la naturaleza de su
pensamiento en los últimos días de su vida:
|
"Me rebelo indignada con
todo el veneno de mi odio, o con todo el incendio de mi amor —no lo
sé todavía— en contra del privilegio que constituyen todavía los
altos círculos de las fuerzas armadas y clericales." |
|
"A Perón y a
nuestro pueblo les ha tocado la desgracia del
imperialismo capitalista. Lo he visto de cerca en sus
miserias y crímenes. Se dice defensor de la justicia
mientras extiende las garras de su rapiña sobre los
bienes de todos los pueblos sometidos a su omnipotencia...
Pero más abominables aun que los imperialistas son las
oligarquías nacionales que se entregan vendiendo y a
veces regalando por monedas o por sonrisas la felicidad
de sus pueblos." |
El 18 de julio de 1952
entró en coma por primera vez. Recibió tratamiento de rayos en
varias ocasiones. Murió a la edad de 33 años, el 26 de julio de
1952, a las 20:25.
Tras su muerte la CGT declaró tres días de paro y el gobierno
estableció un duelo nacional de 30 días. Su cuerpo fue velado en la
Secretaría de Trabajo y Previsión hasta el 9 de agosto que fue
llevado al Congreso de la Nación para recibir honores oficiales, y
luego a la CGT. La procesión fue seguida por más de dos millones de
personas y su paso por las calles recibió una lluvia de claveles,
orquídeas, crisantemos, alhelíes y rosas arrojados desde los
balcones cercanos.
Su cuerpo fue embalsamado y mantenido en exposición en la CGT hasta
el golpe militar que derrocó a Perón el 23 de septiembre de 1955, en
el que fue secuestrado y hecho desaparecer durante 14 años.
El 22 de noviembre de 1955 por la noche un comando al mando del
teniente coronel Carlos de Moori Koenig secuestró el cuerpo de Evita,
que se encontraba en la CGT. La orden la había dado el dictador al
mando del país en ese momento, General Pedro Eugenio Aramburu. Desde
ese momento se estableció un itinerario macabro y perverso. Moori
Koenig puso el cadáver dentro de una camioneta y lo mantuvo en su
interior durante varios meses, estacionándola en distintas calles de
Buenos Aires, en depósitos militares, o incluso en la casa de un
militar. Una noche incluso, los militares llegaron a matar a una
mujer embarazada confundiéndola con un comando peronista que
pretendía recuperar el cadáver.
Moori Koenig llegó a obsesionarse y quedar al borde de la locura.
Terminó instalando el féretro de pie con el cadáver en su oficina,
donde procedía a manosearla sexualmente y mostrársela a sus
visitantes. Una de las personas que vio en esas circunstancias el
cadáver de Evita fue la cineasta María Luisa Bemberg.
El dictador Pedro Eugenio Aramburu destituyó a Moori Koenig y le
encomendó al coronel Héctor Cabanillas, sepultarlo clandestinamente.
La llamada Operación Traslado fue diseñada por el entonces teniente
coronel y luego dictador también Alejandro Agustín Lanusse, con la
ayuda del sacerdote Francisco "Paco" Rotger, a cargo de quien recayó
la responsabilidad de obtener la complicidad de la Iglesia a través
del superior general de la orden de los paulinos, el padre Giovanni
Penco, y el propio Papa Pío XII.
El 23 de abril de 1957 el
cadáver fue trasladado en secreto en el barco Conté Biancamano a
Génova (Italia) en un ataúd que se explicaba pertenecía a una mujer
llamada María Maggi de Magistris y fue enterrado bajo ese nombre en
la tumba 41 del campo 86 del Cementerio Mayor de Milán.
Las versiones se multiplicaron y el mito se agrandó. Hay versiones
que sostienen que los militares mandaron realizar tres copias de
cera de la momia, y que las enviaron a otro cementerio italiano, uno
en Bélgica y otro en Alemania Occidental.
En 1969 la organización guerrillera Montoneros secuestró a Aramburu,
exigiendo entre otras cosas la aparición del cuerpo de Evita.
Cabanillas entonces se movilizó para traerlo, pero no llegó a tiempo
y Aramburu fue asesinado.
En septiembre de 1971, el General Lanusse, dictador por entonces del
país, le ordenó al coronel Cabanillas, organizar el "Operativo
Retomo". El cuerpo de Evita fue entonces desenterrado de la tumba
clandestina en Milán y devuelto a Perón en Puerta de Hierro
(Madrid). En tal acción participó el brigadier (R) Jorge Rojas
Silveyra, embajador argentino en España. Al cadáver le faltaba un
dedo que le fue cortado intencionalmente y presentaba un leve
aplastamiento de la nariz, pero estaba en buenas condiciones
generales.
En 1974, ya con Perón de regreso en el país, los Montoneros
secuestraron el cadáver de Aramburu con el fin de "cambiarlo" por el
cadáver de Evita. Ese mismo año, ya muerto Perón, su tercera esposa
María Estela Martínez de Perón, decidió traer el cuerpo de Eva al
país, y lo ubicó en la quinta presidencial.
En 1976 la dictadura militar que tomó el poder el 24 de marzo le
entregó el cuerpo a la familia Duarte, que dispuso que fuera
enterrada en la bóveda que su familia posee en el Cementerio de la
Recoleta de Buenos Aires, donde se encuentra desde entonces.
El conocido cuento del escritor Rodolfo Walsh, titulado Esa mujer,
publicado póstumamente en 1986, tiene como tema el secuestro del
cadáver de Evita.
Sus discursos, sumamente emocionales y de gran impacto popular,
tuvieron la particularidad de tomar las mismas palabras peyorativas
con las que la clase alta solía refererirse a los trabajadores, para
tornarlas en palabras elogiosas, como hizo con el término "grasitas",
diminutivo afectuoso de "grasa", modo sumamente despectivo
frecuentemente utilizado para referirse a los sectores populares,
incluso en la actualidad. Eva también usaba habitualmente la palabra
"descamisados" para dirigirse a los trabajadores, término que se
constituyó en un símbolo del peronismo y enfatizaba su propio orígen
humilde como forma de solidarizarse con los trabajadores.
El siguiente párrafo, incluido en Mi Mensaje, escrito poco antes de
morir, constituye un ejemplo del modo en que Evita se dirigía al
pueblo, tanto en sus discursos públicos como por escrito:
|
"Todo lo que
se opone al pueblo me indigna hasta los limites extremos
de mi rebeldía y de mis odios, pero Dios sabe también
que nunca he odiado a nadie por sí mismo, ni he
combatido a nadie con maldad, sino por defender a mi
pueblo, a mis obreros, a mis mujeres, a mis pobres "grasitas"
a quienes nadie defendió jamás con más sinceridad que
Perón y con más ardor que "Evita". Pero es más grande el
amor de Perón por el pueblo que mi amor; porque él,
desde su privilegio militar supo encontrarse con el
pueblo, supo subir hasta su pueblo, rompiendo todas las
cadenas de su casta. Yo, en cambio, nací en el pueblo y
sufrí en el pueblo. Tengo carne y alma y sangre del
pueblo. No podía hacer otra cosa que entregarme a mi
pueblo. Si muriese antes que Perón, quisiera que esta
voluntad mía, la última y definitiva de mi vida, sea
leída en acto público en la Plaza de Mayo, en la Plaza
del 17 de Octubre, ante mis queridos descamisados". |
Evita insistía mucho
también en criticar abiertamente a la clase alta argentina, a la que
denominaba "la oligarquía", debido a la activa posición contra la
democracia y promotora de la desigualdad social que ese sector había
mantenido, así como al capitalismo y al imperialismo, terminología
que coincidía con la que se utilizaba por entonces en el mundo
sindical y los partidos de izquierda. Un ejemplo de ello es el
siguiente párafo de Mi Mensaje:
|
"Los
dirigentes sindicales y las mujeres que son pueblo puro
no pueden, no deben entregarse jamás a la oligarquía. Yo
no hago cuestión de clases. Yo no auspicio la lucha de
clases, pero el dilema nuestro es muy claro: la
oligarquía que nos explotó miles de años en el mundo
tratará siempre de vencernos". |
Finalmente el discurso de
Evita abundaba en elogios incondicionales a Perón y convocaba a
apoyarlo sin reservas. La siguiente frase pronunciada en el acto del
1 de mayo de 1949 es un ejemplo de ello:
|
"Los discursos
que le escribía Muñoz Azpiri hablaban, por un lado, del
siglo del feminismo victorioso, para caer en seguida en
lugares comunes parecidos a los de La razón de mi vida,
destinados a exaltar la grandeza de Perón y la pequeñez
de su mujer". |
El discurso de Evita fue
el primero pronunciado desde el poder político por una persona
integrante de la clase trabajadora y por una mujer, en la historia
argentina. Su contenido tendió abiertamente a reivindicar los
valores e intereses de los trabajadores y las mujeres. Por otro lado
Evita utilizó un discurso emocional y socialmente muy polarizado, en
una época en la que la polarización política y social fue
extremadamente alta.
En definitiva, como decía su consejero, el padre Benítez, a Evita
hay que juzgarla más por sus actos que por sus palabras: de hecho,
consiguió el sufragio femenino y la participación de las mujeres en
la política, objetivos perseguidos durante años por los socialistas
y feministas.
Tras su muerte, la vida de Evita y su postura política han sido
incorporadas ampliamente y por los sectores más diversos en la
cultura argentina.
En primer lugar los sindicatos, vinculados estrechamente a ella
durante su vida, han rescatado su nombre y su imagen, junto al de
Perón, como símbolos máximos del protagonismo de los trabajadores en
la historia argentina.
En segundo lugar el movimiento feminista y en general las
organizaciones y personas dedicadas a defender los derechos de la
mujer y la perspectiva de género. En este caso, la reivindicación de
Evita atraviesa todas las ideologías políticas.
Entre las nuevas generaciones nacidas con posterioridad a su muerte,
Evita ha sido rescatada como un ejemplo revolucionario, muchas veces
asociado con el Che Guevara. La relación simbólica entre Evita y el
Che, ambos muertos trágicamente y jóvenes, ha sido destacada un
sinnúmero de veces.
La izquierda peronista y en particular el grupo guerrillero
Montoneros vinculó muy estrechamente su ideología y su accionar a la
figura de Evita. Un famoso eslogan de esta organización decía si
Evita viviera sería montonera. Tanto el secuestro y posterior
asesinato del General Pedro Eugenio Aramburu como posteriormente de
su cadáver, estuvieron relacionados con el intento de recuperar el
cadáver de Eva Perón.
En su hermoso poema Eva, María Elena Walsh se refiere a la
influencia de Evita luego de su muerte del siguiente modo:
"Calle
Florida, túnel de flores podridas.
Y el pobrerío se quedo sin madre
llorando entre faroles sin crespones.
Llorando en cueros, para siempre, solos.
Sombríos machos de corbata negra
sufrían rencorosos por decreto
y el órgano por Radio del Estado
hizo durar a Dios un mes o dos.
Buenos Aires de niebla y de silencio.
El Barrio Norte tras las celosías
encargaba a Paris rayos de sol.
La cola interminable para verla
y los que maldecían por si acaso
no vayan esos cabecitas negras
a bienaventurar a una cualquiera.
Flores podridas para Cleopatra.
Y los grasitas con el corazón rajado,
rajado en serio. Huérfanos. Silencio.
Calles de invierno donde nadie pregona
El Líder, Democracia, La Razón.
Y Antonio Tormo calla "amémonos".
Un vendaval de luto obligatorio.
Escarapelas con coágulos negros.
El siglo nunca vio muerte mas muerte.
Pobrecitos rubíes, esmeraldas,
visones ofrendados por el pueblo,
sandalias de oro, sedas virreinales,
vacías, arrumbadas en la noche.
Y el odio entre paréntesis, rumiando
venganza en sótanos y con picana.
Y el amor y el dolor que eran de veras
gimiendo en el cordón de la vereda.
Lagrimas enjuagadas con harapos,
Madrecita de los Desamparados.
Silencio, que hasta el tango se murió.
Orden de arriba y lagrimas de abajo.
En plena juventud. No somos nada.
No somos nada mas que un gran castigo.
Se pintó la República de negro
mientras te maquillaban y enlodaban.
En los altares populares, santa.
Hiena de hielo para los gorilas
pero eso sí, solísima en la muerte.
Y el pueblo que lloraba para siempre
sin prever tu atroz peregrinaje.
Con mis ojos la vi, no me vendieron
esta leyenda, ni me la robaron.
Días de julio del 52
¿Qué importa donde estaba yo?
II
No descanses en paz, alza los brazos
no para el día del renunciamiento
sino para juntarte a las mujeres
con tu bandera redentora
lavada en pólvora, resucitando.
No sé quién fuiste, pero te jugaste.
Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo,
metiste a las mujeres en la historia
de prepo, arrebatando los micrófonos,
repartiendo venganzas y limosnas.
Bruta como un diamante en un chiquero
¿Quién va a tirarte la última piedra?
Quizás un día nos juntemos
para invocar tu insólito coraje.
Todas, las contreras, las idólatras,
las madres incesantes, las rameras,
las que te amaron, las que te maldijeron,
las que obedientes tiran hijos
a la basura de la guerra, todas
las que ahora en el mundo fraternizan
sublevándose contra la aniquilación.
Cuando los buitres te dejen tranquila
y huyas de las estampas y el ultraje
empezaremos a saber quién fuiste.
Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva,
única reina que tuvimos, loca
que arrebató el poder a los soldados.
Cuando juntas las reas y las monjas
y las violadas en los teleteatros
y las que callan pero no consienten
arrebatemos la liberación
para no naufragar en espejitos
ni bañarnos para los ejecutivos.
Cuando hagamos escándalo y justicia
el tiempo habrá pasado en limpio
tu prepotencia y tu martirio, hermana.
Tener agallas, como vos tuviste,
fanática, leal, desenfrenada
en el candor de la beneficencia
pero la única que se dio el lujo
de coronarse por los sumergidos.
Agallas para hacer de nuevo el mundo.
Tener agallas para gritar basta
aunque nos amordacen con cañones. |
El nombre de Eva fue cambiando con el tiempo. Su nombre de bautismo
fue Eva María Ibarguren como surge del acta parroquial. Sin embargo
desde niña fue conocida como Eva María Duarte y así fue inscripta en
la escuela de Junín. Una vez en Buenos Aires, Eva adoptó el nombre
artístico de Eva Durante que alternaba con el de Eva Duarte. Al
contraer matrimonio con Perón en 1945 su nombre legal fue
establecido como María Eva Duarte de Perón. Luego de que Perón fuera
elegido presidente, tomó el nombre de Eva Perón, tal como fue
denominada su fundación. Finalmente, a partir de 1946,
aproximadamente, el pueblo comenzó a llamarla "Evita". Con respecto
a su nombre ella misma dice en La razón de mi vida:
|
"Cuando elegí
ser "Evita" sé que elegí el camino de mi pueblo. Ahora,
a cuatro años de aquella elección, me resulta fácil
demostrar que efectivamente fue así. Nadie sino el
pueblo me llama "Evita". Solamente aprendieron a
llamarme así los "descamisados". Los hombres de gobierno,
los dirigentes políticos, los embajadores, los hombres
de empresa, profesionales, intelectuales, etc., que me
visitan suelen llamarme "Señora"; y algunos incluso me
dicen públicamente "Excelentísima o Dignísima Señora" y
aun, a veces, "Señora Presidenta". Ellos no ven en mí
más que a Eva Perón. Los descamisados, en cambio, no me
conocen sino como "Evita". |
"Cuando elegí ser "Evita"
sé que elegí el camino de mi pueblo. Ahora, a cuatro años de aquella
elección, me resulta fácil demostrar que efectivamente fue así.
Nadie sino el pueblo me llama "Evita". Solamente aprendieron a
llamarme así los "descamisados". Los hombres de gobierno, los
dirigentes políticos, los embajadores, los hombres de empresa,
profesionales, intelectuales, etc., que me visitan suelen llamarme "Señora";
y algunos incluso me dicen públicamente "Excelentísima o Dignísima
Señora" y aun, a veces, "Señora Presidenta". Ellos no ven en mí más
que a Eva Perón. Los descamisados, en cambio, no me conocen sino
como "Evita".
Evita alcanzó una gran popularidad y se convirtió en el centro de un
vasto culto personalizado. Su imagen y nombre rápidamente
aparecieron en todas partes, incluyendo el nombre de ciudades y una
provincia argentina, posteriormente rebautizada La Pampa. La
veneración de la que era objeto entre las clases populares de la
sociedad argentina, enfadaba a la Iglesia Católica, al popularizarse
gran cantidad de estampas que la representaban de modo similar al
que se representa a la virgen María.
Su autobiografía La razón de mi vida fue establecida como libro de
lectura en el sistema escolar.
A pesar de su dominio y poder político, Evita fue siempre cuidadosa
de no poner en riesgo el importante rol simbólico de su marido.
Aunque se mantuvo a cargo de la agenda del presidente, procuró
siempre justificar sus acciones diciendo que fueron "inspiradas" por
la sabiduría y pasión de Perón.
Idolatrada por sus seguidores de la clase trabajadora,
simultáneamente era ferozmente odiada por la clase alta argentina.
Una muestra de este odio fue la leyenda "¡Viva el cáncer!" que se
pintó en las paredes de los barrios de clase alta en los días
finales de su vida.
Fuente de este artículo: wikipedia.
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