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La moneda argentina es el peso ($), dividido en 100 centavos. Los billetes en circulación son de 2, 5, 10, 20, 50 y 100 pesos y las monedas son de 1 peso, 1, 5, 10, 25 y 50 centavos. Desde la devaluación producida en enero de 2002, el régimen cambiario adoptado es el de flotación sucia. Tras una fuerte suba de la divisa en los primeros meses, la tasa permanece más o menos estable alrededor de los $ 3 por dólar.
Tras alcanzar un pico
histórico en el segundo trimestre de 1998, cuando llegó a medir 299 mil
millones de dólares/pesos, el producto bruto de la Argentina empezó a
sufrir sucesivas desaceleraciones. Luego de tocar el fondo del pozo en
2002, con una caída en precios constantes de casi un 11% con relación a
la cifra registrada en el año anterior, esa tendencia se revirtió a
partir del 2003. En los últimos 4 años, la variación del PBI (es decir,
el crecimiento del país) es de aproximadamente un +9% anual. En el 2006,
la cifra alcanzó los 212 mil millones de dólares, lo cual ubica a la
Argentina en el 31º puesto del ranking mundial y como 3º país de América
Latina. El PBI per cápita siguió la misma tendencia y hoy es de
aproximadamente 5.400 dólares.
Históricamente, Argentina se caracterizó por el bajo nivel de desocupación, de ahí su condición de receptor de inmigración. Sin embargo, a partir de mediados de la década del 80 la desocupación empieza a ser un factor creciente de preocupación, como consecuencia de las sucesivas crisis económicas. El pico del desempleo se produjo en el 2002, cuando llegó a medir 20,8 %. Recientemente la exclusión en el mercado laboral ha logrado perforar el piso de los dos dígitos, con una tasa oficial de desocupación del 9,8% y de subocupación del 9,3% (maio 2007). Entre los que sí trabajan la remuneración promedio del primer semestre del 2005 alcanzó los 740 pesos o lo equivalente a 250 dólares.
En los 90, el Plan de
Convertibilidad enterró el período hiperinflacionario y mantuvo los
precios bajo control. Pero debido a la devaluación del peso en enero de
2002, la inflación acumulada durante ese año fue del 40% (es importante
destacar la gran sensibilidad que la economía argentina presenta frente
a variaciones del tipo de cambio debido, principalmente, al hecho de ser
un gran exportador de commodities alimentarias). La inflación registrada
en 2006 fue del 9,8%.
Durante la vigencia de la convertibilidad, Argentina mantuvo un tipo de cambio fijo en el que un peso valía un dólar, implicando una gran diseminación de la moneda estadounidense en transacciones diarias y en cuentas bancarias. Junto con la devaluación de enero del 2002, y en medio a una retención de depósitos (el llamado "corralito"), se tomaron medidas de "pesificación" e indexación asimétricas de depósitos y deudas pactadas en dólar. Dichas medidas, que generaron un enorme rechazo de la opinión pública por modificar contratos y violar derechos de propriedad, se fueron solucionando con el trascurso de los meses mediante descuentos en los importes originales y entrega de bonos del gobierno. La recuperación económica del año 2003 le dio nuevo aire a la recomposición del sistema bancario, con un aumento paulatino en el número de depósitos y también de préstamos relativos al sector privado. En un año, la tasa de interés nominal anual para depósitos a plazo fijo de 30 a 59 días pasó del 20,7% al 3,3 % (2003).
El saldo global del balance de
pagos de Argentina durante los 10 años de convertibilidad (1991-2001)
fue superavitario. El continuo déficit de la balanza comercial se
compensaba en ese perídodo por una entrada masiva de capital extranjero,
proveniente sobretodo de préstamos y privatizaciones. Con la devaluación
de 2002, las importaciones se derrumbaron en un 60% respecto al año
anterior. Ello posibilitó la acumulación de un importante superávit
comercial durante los últimos años, que se encuentra alrededor de los
11.500 dólares anuales (2005).
Las reservas internacionales
de Argentina, tras haber alcanzado 8,9 mil millones de dólares en junio
del 2002, alcanzaron en el primer trimestre del 2007 el récord de 40 mil
millones de dólares. Esa cifra supera ampliamente el nivel existente en
el período de la convertibiliad y se debe en parte a la política
agresiva del Banco Central y al excelente desempeño de las exportaciones
argentinas.
Agricultura
Con uno de los suelos más fértiles del mundo (el Pampa), la agricultura
argentina presenta una de las más altas productividades mundiales, con
destaque para el trigo, su producto más importante. Otros productos
relevantes son maíz, yerba, avena, salvado, soja, sorgo, caña-de-azúcar,
girasol, algodón, papas y frutas. La Argentina es una gran exportadora
de cereales. La producción anual de trigo es de aproximadamente 15
millones de toneladas, la de maíz, 19 millones de toneladas y la de
soja, 18 millones de toneladas.
La ganadería es muy importante
para la economía argentina, siendo el país gran productor y exportador
de productos derivados de ese sector. La carne vacuna y la lana
producidas en el país se ubican entre las mejores del mundo, cabiendo
mencionar las técnicas de refrigerado y procesado de carnes y sus
subproductos. La producción anual
La producción pesquera
argentina es de aproximadamente 1,2 millones de toneladas, destacándose
la pesca de merluzas y calamares. Las principales industrias son: alimenticia, química y petroquímica, vehículos motorizados, bienes de consumo durables, textil, metalúrgica y acero. En los 90, algunos segmentos industriales, a ejemplo de los automotores, cemento, agroquímicos, siderúrgicos, pneumáticos y textiles, mostraron expansión, en parte como consecuencia del fortalecimiento del comercio intra Mercosur. La tendencia predominante hacia fines de los 90 fue la caída en la producción industrial, pero a partir del 2002 la industria crece en forma ininterrumpida, con un promedio trimestral del 8%. Energía La producción anual de energía se estima en 70.000 GWh. Los recursos energéticos se encuentran alejados de los centros industriales (jacimientos de gas en Salta y Neuquén; hidroeléctricas en Neuquén y Corrientes); no obstante, ello no representa una limitación. El Sistema Interconectado Nacional (SIN) está constituído por 58 centrales generadoras, siendo 62 de origen termoeléctricas (gas o combustible) con una capacidad instalada de 7.132 MW (46% del total); 30 centrales hidroelétricas con 7.309 MW (47% del total) y 2 centrales nucleares, con 1.005 MW (7% del total). La transmisión se hace por líneas aéreas de 500, 230 y 132 KV. A partir de las privatizaciones de los servicios, la nueva estructura dividió al sector conforme las funciones de generación, transporte, distribución y grandes usuarios y consumidores
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Este sitio se actualizó por última vez el 01/07/2008