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FERIA
DE SEVILLA - UNA FIESTA EN EL MES DE ABRIL
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ETIMOLOGÍA
La palabra "feria" es latina feria, feriae, era usada en plural
feriae, feriarum. Los romanos la citaban para señalar fiestas y días
de descanso, pero no era descanso referente del trabajo, sino de
todo acto civil para dedicarse al culto religioso (vacare diis) y
festejos que se celebraban.
HISTORIA DE LOS PRIMEROS MERCADOS Y FERIAS
Con la creación de las ciudades a lo largo y ancho de Europa a
partir del siglo XI comienzan los negocios y mercaderías de todo
tipo de artículo con el que comerciar. En cada ciudad con una
asiduidad semanal o diaria hay un mercado, reunión de comerciantes,
u otro encuentro comercial, y en ciudades más preparadas por su
riqueza o situación estratégica se organizan las ferias. En un
principio surgieron para que los comerciantes que no podían
proveerse de mercancía en las cercanías pudieran hacerlo en un sitio
específico y en una fecha señalada, sobre todo al por mayor.
Al ser tan numerosos los mercados y pudiesen desarrollarse con
tranquilidad, hubo de hacerse un código de respeto conocido como paz
de mercado otro de paz de la feria y del camino y un tercero de
franquicias o privilegios, cada uno guardaba a los mercaderes según
el momento en que se encontraba, ya fuera en el desplazamiento de un
mercado a otro, la tranquilidad durante la estancia semanal del
lugar donde le perteneciera en el momento, los hurtos, prohibición
de uso de armas y otras restricciones incluidas a comerciantes.
Con el tiempo se fijaron fecha de celebraciones, siendo por
costumbre de una duración semanal, se organizaron para evitar
coincidencias y así poder desplazarse de un mercado a otro los
vendedores: tomando como inicio las fechas del "buen tiempo"
comenzaban las ferias situadas en las cercanías del Camino de
Santiago adentrándose seguidamente en las ciudades de interior y el
sur, para volver a terminar en septiembre nuevamente en el Camino de
Santiago.
Una de las primeras ferias documentalmente conocida es la de
Valladolid de 1152, creada por Alfonso VII, así como unas cuantas
más iniciadas en el mismo siglo (Sahagún, Palencia, Madrid, Cuenca,
Cáceres, etc...). Alfonso X, "el Sabio", constituye en Sevilla a
mediados del siglo XIII, dos ferias al año (abril y septiembre) con
una duración cada una de 30 días.
Como las ferias eran frecuentadas por mercaderes del exterior
trayendo sus propias mercancías, se vieron en la situación de poner
puertos de control estratégicos para transporte de mercancía y cobro
de impuestos (aduanas). En Andalucía fueron los de Huelva, Cádiz,
Vejer, Sevilla y Jerez los que se crearon.
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Sevilla
HISTORIA
Los orígenes de la Feria de Abril se encuentran en el 25 de agosto
de 1846 cuando Narciso Bonaplata (catalán) y José María de Ybarra
(vasco) redactaron una propuesta que llevaron al Cabildo Municipal
pidiendo que le autorizaran durante los días 19, 20 y 21 de abril
para celebrar una feria anual, permiso que les fue concedido después
de unos "tiras y aflojas" con el alcalde Conde de Montelirio, que
pensaba que ya existían otras dos ferias muy próximas, la ganadera
de Mairena del Alcor (cuya Feria es la más antigua de Andalucía,
desde 1441, y primera en celebrarse, una semana antes que la de
Sevilla), que velarían el éxito que prometían los dos organizadores.
En marzo de 1847, la reina Isabel II concedió a Sevilla el
privilegio de feria, celebrándose un mes más tarde la primera de la
ciudad con la duración de los tres días expresados. La reina no
visitó la feria hasta pasados unos años, en 1877, siendo su
acompañante el alcalde Ybarra.
El Cabildo Municipal vio que la idea del vasco y el catalán era
buena y además estaba secundada por numerosos ganaderos y
agricultores. Ahí es cuando comienza la primera Feria de Abril
sevillana.
La primera feria ganadera se ubicó en el Prado de San Sebastián, en
esos tiempos este espacio se encontraba en las afueras de la ciudad,
en el presente es uno de los lugares más céntricos de la capital,
codeándose con la Fábrica de Tabacos (actual Universidad de Sevilla)
que era el único edificio que estaba levantado por esas fechas,
mucho más tarde se edificarían la Plaza de España y también se
colocaría el monumento a Rodrigo Díaz de Vivar, "El Cid Campeador".
Contaba con un total de 19 casetas y fue tan grande el éxito
obtenido que pocos años más tarde, en 1950, hubo que separarse lo
que era la mercadería del ganado y el espacio para la diversión.
Viendo el éxito de sus primeras vísperas, al Ayuntamiento se vio
obligado a ir ampliando el lugar de celebración y la publicidad de
la ocasión, en 1890 es editado el primer cartel oficial anunciador
de la feria, en 1910 se difunden folletos divulgativos.
El año 1914 los tres días se convierten en cinco, la añadidura del
sexto día de feria se produciría en 1952.
A partir de la década de 1920 la feria se empieza a parecer a lo que
es ahora, una ciudad artificial y efímera de sólo unos días de
duración donde se instalan casetas para el regocijo de los
visitantes foráneos y autóctonos, vendedores, juerguistas, curiosos,
artistas y famosos.
Durante años el recinto de la feria se conoció como "la Pasarela",
debido a una estructura existente que era utilizada para cruzar la
calle, hasta el año 1973 que fue preciso reubicar las casetas por
las distintas demandas, de feriantes, organismos y público, el
espacio se quedó pequeño y su lugar de asentamiento fue el barrio de
Los Remedios, una zona casi rectangular con una medida de 1,5 km por
600 m, con nombre propio el "Real de la Feria", con calles que
fueron bautizadas con nombres de toreros de todas las épocas,
adornadas de farolillos de distintos colores que iluminan la
oscuridad de la feria cuando cae la noche.
Como la feria no deja de "crecer" se espera que en un plazo próximo
cambie nuevamente de ubicación a un lugar de mayores dimensiones, se
estudia que sea lo que se conoce como el Charco de la Pava.
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Sevilla
CIUDAD EFÍMERA
Cada 1 de enero comienza la construcción con la puesta de los
primeros tubos que sirven para levantar la estructura de la puerta
oficial de entrada a la feria, la "portada" que tiene que estar
terminado y expuesto puntual como un reloj el día de la inauguración
de la fiesta.
PORTADA
La primera portada que se levanta en la Feria data del año 1949,
cada año la portada está dedicada a algún acontecimiento importante,
monumento o edificio de la ciudad, pudiendo alcanzar una altura
cercana a los 50 m de arcos y torres con cierto toque de
arquitectura regionalista, y puede ser observada tanto de día como
de noche gracias a los varios miles de bombillas que la iluminan.
El punto de partida de la fiesta se inicia en primer lugar con la
noche del pescaito, cena previa al alumbrado o alumbrao cuyo plato
principal es pescado frito acompañado del característico vino fino o
la manzanilla. Después se prepara todo para el alumbrao, esto es el
encendido de las miles de bombillas de la portada y calles del
recinto. Se realiza cada martes oficialmente a la 0 hora en punto.
El punto final es el domingo siguiente con el apagado de las
bombillas de la portada y acompañado momentos después por un
castillo de fuegos artificiales. El lunes referido es el lunes de
dos semanas posteriores a la finalización de la Semana Santa en
Sevilla, excepto si eso obligara a que la Feria fuese en Mayo, en
cuyo caso caso sólo transcurre una semana entre una fiesta y otra.
El número total de bombillas que iluminan la Feria asciende a un
total aproximado de 350000 cubiertas por sus peculiares farolillos
venecianos de distintos colores, consiguiendo con esto una
vistosidad y luminosidad muy peculiar. En las bifurcaciones de las
distintas calles estas bombillas están dispuestas en forma de
paraguas, que culminan en un alto mástil, aquí no las recubren los
farolillos.
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Sevilla
RELACIÓN DE ALGUNAS PORTADAS, ANTIGUAS Y RECIENTES
La primera portada que tuvo la Feria fue la gran “Pasarela” que se
levantó durante 24 años (1896-1920) en el anterior emplazamiento del
Real en el Prado de San Sebastián, tuvo tanta influencia que aún hoy
se le conoce (al Prado de San Sebastián) con ese nombre.
Las primeras portadas que dio otra característica a la Feria eran
construcciones más pequeñas, desde 1949 se tiene como obligación
edificar una gran entrada a la Feria, a partir de ese año las
portadas comienzan a construirse con mayor envergadura.
La portada previa, del año 1948, a las monumentales fue pionera en
tamaño, era una especie de faro gigante, que cubría la fuente donde
se ubicaba y se llamó la Torre de los Toreros, estaba decorada con
cabezas de toros, capotes de paseos y trofeos taurinos de todas
clases.
La portada de 1966 fue una de las más grandes construcciones de su
tipo, abarcaba dos calles y la fuente estaba como centro. Otras
portadas que especialmente ornamentadas y grandes son las de los
años 1968 y 1969, que representaban respectivamente al Puente de
Triana y al Puente de Navarra de la Plaza de España.
En 1970 se homenajea a la añorada estructura de La Pasarela haciendo
una imitación como portada. En 1971 se vuelve a imitar otro puente
de la Plaza de España, en este caso el Puente de Aragón. La portada
del año 1972 llevaba motivos árabes, recordando sus torres a la
Giralda antes de poseer el campanario. Fue la última portada de la
Feria celebrada en el Prado de San Sebastián.
La nueva ubicación de la Feria no permitía estructuras gigantescas
como portada, ya se tuvieron que resignar a un tamaño un poco más
pequeño en anchura. La del año 1973 estuvo dedicada al torero
Antonio Bienvenida.
En el año 1974 tuvo una particularidad la portada, se le añadieron
unas escaleras y los visitantes de la Feria pudieron acceder a la
misma, fue la única ocasión en que una portada pudo ser visitada
interiormente, y por razones de seguridad no ha vuelto a repetirse.
Estuvo dedicada a la Pasarela nuevamente que tenía como principal
uso el de sortear la calle que puenteaba.
La portada del año 1975 es en esta ocasión otro puente, pero en esta
ocasión no es de la Plaza de España sino el Puente de Triana, motivo
que se repitió en la portada en 1982. En los años 1983 y 1984 la
temática de la portada de Feria vuelve a ser los puentes de la Plaza
de España. La Pasarela vuelve a ser el motivo elegido por tercera
vez como portada en el año 1986.
En el año 2003 se realiza la portada de Feria más alta de todas las
que se han celebrado hasta el momento, con 47 metros. Conmemorando
el 500 aniversario de la fundación de la universidad de Sevilla,
representa la Fachada del Rectorado de la Universidad de Sevilla. La
portada del año 2004, de estilo barroco, representa al Seminario
Mayor de la Diócesis, que anteriormente fue Universidad de Mareantes
y también residencia de los Duques de Montpensier. En el año 2005 se
realiza una portada en forma de tres abanicos superpuestos unos
sobre otros y se quiere homenajear al equipo de fútbol de Sevilla FC
en el año de su centenario.
En el año 2006 la portada tiene la particularidad de que es sacada a
concurso público por el Ayuntamiento de Sevilla, siendo encargada a
Ricardo Suárez, realizando una representación de la Puerta del
Príncipe por donde salen los toreros si han realizado una buena
faena en la Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla. En el año
2007, la portada conmemora el centenario del equipo de fútbol del
Real Betis Balompié.
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Sevilla
LAS CASETAS
En los primeros tiempos de la feria al estar relacionada con la
venta de ganado lo que se calificaba de caseta era el equivalente a
un establo, en la correspondiente al año 1849 el Ayuntamiento montó
la primera caseta que se puede decir, "de verdad", su estilo era el
de una tienda de campaña, con la intención de vigilar y mantener el
orden público, cambiando al poco tiempo debido al ambiente festivo
que allí existía. Un año después se colocaron otras casetas con
diversos elementos de ocio, alimenticios y otras utilidades.
Con el transcurso de los años, las familias con más poder
adquisitivo y algunas instituciones quisieron disfrutar más tiempo
de ese espacio que se aventuraba anual, eso hizo que el número de
caseta fuese en aumento, cada cual la adornaba a su antojo quedando
todo muy pintoresco, adquiriendo formas morunas, circulares,
militares, etc..., hasta llegado el año 1919 en que se consiguió una
pequeña uniformidad en el estilo, basado en un diseño realizado por
el pintor Gustavo Bacarisas, la uniformidad total se consiguió en el
año 1983 cuando se establecieron normas para el montaje.
El montaje en sí, es el siguiente: compuesta por una estructura de
tubos enganchados unos a otros recubiertos por una lona con listas
en colores verdiblanco o rojiblando de unos 10 cm de ancho, la parte
externa tiene como principales objetos decorativos la pañoleta,
coronando la fachada adornada con dibujos o motivos barrocos
tradicionales o regionales y conteniendo el nombre de la caseta o un
elemento identificativo, o las dos cosas al mismo tiempo, y la
barandilla, que hace de "terraza" al mismo tiempo.
Las cortinas de la entrada a la caseta deben estar cubiertas
obligatoriamente de material ignífugo. En el interior existe una
división realizada por unas simples cortinas en dos partes, la
perteneciente a la entrada al espacio, está decorada a gusto de los
responsables de la caseta, sin motivo publicitario alguno, es la
llamada "parte noble", aquí debe existir un "suelo de tablas" aunque
muchas casetas lo tienen hormigonado, pero no es impedimento para
colocar una tarima que sirva para el baile. El acceso al interior o
la trastienda no debe estar oculto por nada.
Los motivos decorativos sirven para además de llevarse algunos de
los diversos premios que el Ayuntamiento otorga a las casetas,
también son para mostrar características particulares de los
responsables de la caseta en sí.
En la actualidad el número de casetas que conforman la Feria
asciende aproximadamente a 1042 y cada año sigue sumando.
Los sevillanos que tienen casetas propias, (no todas las casetas son
propiedad de sevillanos, muchas son gestionadas por empresas) hacen
de la caseta un trozo más de su propia vivienda donde reciben a los
distintos grupos de amigos, familiares, conocidos e invitados, todos
tratados con la misma cordialidad en un ambiente amigable y de
relajación, donde se les invita a probar los dispares alimentos y
vinos de la región, al tiempo que existe un ambiente musical muy
típico de la época como son las sevillanas y hay hasta quien se
arranca a cantar y bailar bajo los sones de las distintas melodías
ambientales.
Gran parte de los que son propietarios de caseta, pasan la semana
íntegra habitando la misma salvo en casos puntuales que acuden a sus
pisos.
Muchas de las casetas, a pesar de lo abierta que es la fiesta, no
permiten el acceso al interior si no es previa muestra de invitación
o compañía de algún conocido de la caseta, tratando de evitar el
pillaje y otras malas artes. A los visitantes de la feria que no
tienen donde acudir a refrescar sus resecas gargantas y descansar
sus cuerpos, se les invita a pasar por las casetas que tienen acceso
libre a todas horas del día y de la noche, estas son las múltiples
casas regionales, los sindicatos y partidos políticos y los
distritos de la ciudad. Para identificarlas se puede acudir a la
caseta de información situada justo al lado de la portada donde se
puede solicitar un plano de la Feria, con una relación detallada de
las casetas existentes o simplemente la ubicación de tal o cual
caseta.
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Sevilla
COMER EN LA FERIA
Comer y beber es uno de los principales placeres que disfruta todo
visitante de la Feria. Todas las casetas y multitud de puestos
ambulantes, ofertan una amplia gama de manjares que permiten al
público satisfacer su apetito o su sed en cualquier momento del día.
Sin duda, el primer gran encuentro gastronómico de la Feria es la
noche del "pescaito". Se trata de una cena restringida sólo para los
socios de las casetas, se celebra el lunes para recibir la fiesta y
confraternizar entre ellos. Esta cena suele durar hasta poco después
del "alumbrao" de la portada y el Real, siendo esto alrededor de la
medianoche. El plato estrella de esta cena, como su propio nombre
indica es el “pescaito” frito (su componente es el pescado). Es
costumbre servir una selección de pescados frescos, tales como las
pijotas, boquerones, adobo, calamares y los riquísimos chanquetes,
estos últimos, a pesar de la prohibición de pesca de inmaduros, los
sirven en algunas casetas.
Junto al pescado, se sirven como entremeses o acompañándolo
distintos platos, que pueden variar según la caseta que se trate.
Como norma general no faltará el jamón ibérico o de Jabugo, las
chacinas ibéricas o los langostinos de Sanlúcar. Todos estos platos
se acompañan con la omnipresente manzanilla o con cualquier otra
bebida al gusto (cerveza, refresco o el "rebujito").
El resto de días se puede seguir disfrutando de la amplia y variada
oferta culinaria existente. Para el almuerzo es costumbre que en
cada caseta se prepare un “guiso” del día. Entre ellos se podrá
encontrar mucha variedad, como las papas con chocos, los garbanzos
con bacalao, la caldereta y así un sin fin de platos típicos
andaluces. También existe para los menos amigos del cuchareo, otras
exquisiteces tales como chacinas ibéricas, gambas de Huelva,
revueltos, salmorejo, pimientos fritos, montaditos y por supuesto la
famosa y exquisita tortilla española o tortilla de patatas.
La hora del almuerzo en la Feria no suele existir, aunque por norma
general será tarde, entre las 15.00 y las 15.30 o incluso las 16.00.
El motivo de esto es que todos los días, de lunes a viernes de la
semana de Feria, son laborables en la ciudad, con lo cual la gente
se incorpora al Real una vez han salido de sus trabajos y han
conseguido llegar hasta el recinto ferial. Los que no tienen, por
distintas razones, que trabajar esos días o los visitantes foráneos,
podrán empezar el aperitivo un poco antes, aún así no es normal
comenzar a almorzar antes de las 13.30. Es muy habitual, sobre todo
los primeros días, que grupos de amigos o compañeros de trabajo
queden para comer en la Feria. Son momentos agradables de
confraternización fuera de lo que es la rutina diaria, que se
aprovechan para charlar, contar anécdotas o simplemente disfrutar de
la compañía en un ambiente distinto al de todos los días. Con
frecuencia estas comidas desembocan en una larga sobremesa que puede
alargarse hasta empalmar con la noche.
La cena, si existe (ya que a veces simplemente se empieza a picar a
media tarde y se continúa hasta la noche), no suele variar mucho en
contenido respecto al almuerzo, si bien no se suele servir el guiso
del día.
Para altas horas de la noche, cuando el continuo beber empieza a
provocar algunos estragos en algunos cuerpos, nada mejor que tomar
un caldito del puchero. Este reconstituyente se suele servir
acompañado de una ramita de hierba buena.
Los buñuelos o los churros, a elección del consumidor, acompañados
de chocolate caliente, son otra de las tradiciones del feriante. Una
vez que emprendemos el viaje de retorno se puede parar en los
puestos de buñuelos. En estos puestos, regentados por familias
gitanas, se puede disfrutar de la pintoresca estampa de las mujeres
ataviadas con bonitos delantales de color blanco inmaculado, friendo
los buñuelos en enormes peroles de aceite hirviendo a la antigua
usanza, mientras otros miembros de las familias los sirven en mesas
dispuestas para su consumo. Igualmente existe la opción de llegar
hasta uno de los múltiples puestos de churros que se encuentran de
la Feria al centro de la ciudad y paladear el último bocado antes
del merecido descanso.
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MANZANILLA O VINO FINO
Estos vinos tradicionales andaluces acompañan a la Feria desde sus
inicios. El vino fino es originario de Jerez y la manzanilla de
Sanlúcar de Barrameda, se consume en cantidades astronómicas durante
toda la semana que dura la fiesta, ya sea de forma refrescante o
también para calmar el apetito acompañado de alguna ración de
gambas, jamón, queso, chacinas, el "pescaito", la famosa tortilla
española (de patatas), aunque también hay otros platos de guisos con
todas las legumbres de toda la vida.
En la última década se está imponiendo el "rebujito", otra bebida
refrescante inventada por los que quieren "aguantar" más tiempo
entre sus amistades y familiares, se trata de la combinación entre
manzanilla y una bebida gaseosa con ligero sabor a lima, para
rebajar la graduación de alcohol acompañado de mucho hielo.
Aunque también se puede consumir cerveza para los incondicionales de
esta bebida y otras bebidas sin alcohol que permiten estar más
tiempo con todos los sentidos que con los típicos finos y
manzanillas.
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Sevilla
EL TRAJE EN LA FERIA
Consiste en el traje típico de la ciudad, su antigüedad se remonta a
los primeros tiempos de la feria, donde acudían las mujeres de los
tratantes o comerciantes, muchas de la etnia gitana y también
campesinas, vestían cómodas batas de faena, a las que se les añadía
dos o tres volantes que con el transcurrir de los tiempos se fueron
convirtiendo en moda, además de ser una prenda cómoda de llevar,
realzaba el cuerpo femenino dándole un toque de sensualidad que no
conseguían con otras ropas. Este hecho llamó tanto la atención que
las distintas clases de alta cuna comenzaron a copiar la
indumentaria a partir de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de
1929. El traje de flamenca había dado el salto a formar parte de la
moda.
Con el tiempo, aquella bata que comenzó siendo una prenda cómoda de
llevar a faenar, pasó a ser el "traje de feria" para grandes y
pequeñas, familias acomodadas y humildes, no había distinción de
clases ni edad, y su evolución fue paralela con el resto de diseños
que se actualizaban con cada época, apareciendo con distintos
escotes, pelo recogido de una manera u otra, traje ceñido o más
suelto, acompañándose con otros complementos como son las flores,
collares, pendientes, mantones de Manila... en pocas palabras, en
constante evolución sin dejar de ser una prenda cómoda y vistosa de
llevar.
Se trata del único traje regional que tiene moda, variando su estilo
con el paso de los años. Sirva como ejemplo la definición que hizo
el pregonero de la Semana Santa de Sevilla, D. Manuel Toro Martínez,
en su pregón en el Teatro Lope de Vega en 1979, del traje de
flamenca y el baile por sevillanas:
Extracto del Pregón de la Semana Santa de Sevilla de 1979
Nuestro traje regional, por ejemplo,
ni tiene un color obligado,
ni siquiera una hechura definida con rigor.
El frío de las marismas le pondrá manga larga
y abril la señalará corta.
Llegará al suelo o no,
tendrá o no volantes según los años,
y por supuesto, su tela
no se pesará como en algún sitio.
Nuestro baile exigirá conservar
la medida que impone el ritmo,
pero el corazón mandará más en los pasos,
que el que sean contados.
En la indumentaria
masculina, los caballistas van vestidos con el tradicional traje de
corto y el sombrero cordobés o también llamado de ala ancha, también
era un traje de faena del campo y por lo tanto con el que se acudía
a tratar, vender y comprar, el sombrero sólo era estética de la
época, pero bien agradecido que es para impedir que los rayos
solares, que son casi un constante de la feria, caliente la cabeza
de quien lo utiliza.
Por motivos de comodidad a la hora de cabalgar, también pasó a
formar parte del atuendo femenino para las amazonas, siempre
entrando dentro de unas normas o márgenes, tanto para moda masculina
como femenina, así los sastres de la ciudad impusieron unas "leyes"
que son de obligado cumplimiento cuando se trata de vestir el traje
corto, siendo de unos tonos oscuros, lisos o con pequeños dibujos
típicos de trajes, así como haciendo juego el sombrero y los
pantalones, incluidos los complementos..., y a los que se añaden
otras normas pertenecientes al físico de quien lo lleva, quedando
fuera de estilo el uso de corbata, bufanda, guante, incluso el reloj
de muñeca queda fuera de lugar, prefiriendo físico imberbe con un
corte de pelo casi militar, por supuesto las gafas de sol, deben ser
dejadas a buen recaudo, para nada a la vista, por mucho que el sol
brille en su intensidad. Tampoco está bien visto acompañarse de un
catavinos ni medallas, que se encuadra más dentro de una romería, lo
mismo que los zahones y espuelas, son elementos que están de sobra.
De sobra está decir que cada cual puede ir vestido al recinto como
más cómodo se sienta, a nadie se prohíbe la entrada al Real de la
Feria porque no lleve puesto un traje de flamenca o vaya de corto.
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Sevilla
LAS
SEVILLANAS (CANTE Y BAILE)
El cante y baile típico de la Feria de Sevilla, aunque como su
nombre indica, de Sevilla en general. Su origen se encontraría en
los años previos a la época de los Reyes Católicos, en unas
composiciones que eran conocidas como "seguidillas castellanas", con
el tiempo evolucionaron, añadiéndose el baile en el siglo XVIII
hasta llegar a los cantes y bailes con que son nombradas
actualmente.
A la Feria de Sevilla llegaron el mismo año de su fundación con el
nombre que la caracteriza, aunque no fueron reconocidas legalmente
con ese término por la Real Academia Española de la lengua hasta el
1884 que fue incluida en el diccionario de la lengua española.
En las sevillanas existe una variedad infinita de temáticas entre
las que podemos clasificar como las más relevantes: las
regionalistas (Feria, Semana Santa, personajes famosos, toros,
Sevilla, etc...) de tipo amoroso, rocieras, corraleras, etc...
También se pueden clasificar los bailes como rápidos o lentos. Las
sevillanas se suele bailar por pareja, salvo excepciones y
experimentales combinaciones donde el baile lo ejecuta una formación
de más de dos personas al mismo tiempo.
Aunque es el cante y baile que más se escucha, se canta, se baila y
se tararea mientras dura la fiesta, también hay casetas donde se
puede pasar el día acompañado con otros sones y danzas, orquestas y
cantantes famosos.
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Sevilla
PASEO DE
CABALLOS (de carruajes y caballos)
El "coche de caballo" es el único elemento de transporte permitido
en el Real de la Feria, siempre ha sido así y así se supone que será
de por vida, salvo la excepción de los vehículos de sanidad, auxilio
y seguridad pública que si van motorizados.
Desde el principio de su existencia el público se trasladaba a la
Feria en calesas y jardineras para negociar con el ganado, así mismo
los carruajes también rivalizan entre sí, pudiéndose observar
transitando por las calles toreras los más bellos de España, con sus
nobles caballos y sus cocheros, cada uno ataviado con sus
correspondientes galas, el traje corto y sombrero denominado también
de ala ancha, así como los caballos con sus borlas, campanillas y
cascabeles.
Por las calles del Real de la Feria se realiza un "recorrido
oficial" al que no deben faltar cada jornada a la hora del mediodía
aproximadamente estos "coches de caballos" embellecidos y tirados
por enganches enjaezados con sus caballos y chóferes bien acicalados
o caballos y caballeros o amazonas bien emperifollados y acompañados
o a solas, haciendo gala del título que ostentan en esos momentos
realizando el "paseo de caballos", que no es otra cosa que una
exhibición y muestra de sus dueños. Al principio en el siglo XIX se
notaba la calidad social entre carruajes, distinguiéndose entre los
que podían mostrarse en coches de paseo con cocheros profesionales y
lacayos y los tratantes de ganado que tiraban de la calesera, cada
cual siendo tirado por caballos y mulos respectivamente.
El presente no hace distinción entre unos y otros, siendo
arrastrados los carruajes tanto por mulos como por caballos
indistintamente, durante la década de 1970 se produjo un descenso
del número de coches por distintas razones, esto influyó en los
distintos gremios del sector (guarnicioneros, herradores,
carroceros, carpinteros, etc...), quedando muy pocos en activo en
estos momentos.
Paralelamente a esta exhibición diaria por el recorrido del Real,
también se producen otros en días previstos en la Maestranza de
Caballería, gracias a que un grupo formado por personas de renombre
en Sevilla como Antonio Sánchez Bedoya, Luis Millán y Luis Rivero
Merry, que eran aficionados al "arte del enganche" y se preocuparon
por recuperar y salvaguardar los coches de caballos, fundando en
1983 el Club de Enganches de Andalucía, por donde pasaron cientos de
coches de toda Andalucía con gran valor artístico y económico. En
esta Exhibición de Enganches realizada el recinto torero se pueden
ver carruajes de todos los tiempos, de la aristocracia y burguesía
andaluza. Muchos de ellos son de categoría superior.
Los caballos y carruajes se pueden ver deambulando por la Feria
desde el preciso instante que comienza el "paseo" hasta la hora
oficial de acceso permitido para los animales: las 20:00 (a esa hora
deberán empezar a desalojar obligatoriamente el Real). A partir del
año 2005, debido a la masificación existente, se ha optado por
permitir el acceso de los carruajes en días alternos, según su
matrícula sea par o impar.
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Sevilla
LA "CALLE DEL
INFIERNO"
Durante una semana el "Real de la Feria" se convierte en un
hormiguero humano que no para en ningún momento. Siempre hay una
caseta que tiene "vida", donde hay gente cantando y bailando
sevillanas, mujeres vestidas con el traje típico de flamenca y el
niño que pide que lo lleven a los cacharritos. Estos cacharritos al
que ningún niño quiere faltar, no son otra cosa que el parque de
atracciones, con su adecuado nombre propio: "La calle del Infierno".
Es el típico conjunto de artilugios (aproximadamente unos 500) para
dar vueltas y ganar premios, admirar payasos y "otras fieras" que
deambulan cerca, todo acompañado por el olor típico de las carnes
que se guisan para disfrute de los que estén en ayunas todavía o les
apetezca un bocadito y el ruidoso sonido con el que se intenta
atraer al público a las distintas atracciones.
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Sevilla
LOS TOROS
Por ser una fiesta de tradición ganadera al mismo tiempo, se celebra
paralelamente y desde una semana antes del comienzo de la Feria, el
ciclo taurino en la Real Maestranza de Caballería, con unos carteles
en los que se dan cita los mejores matadores del momento y las
mejores ganaderías españolas. Los festejos dan comienzo a las 18.30
horas con el tradicional paseillo a los sones del pasodoble "Plaza
de la Maestranza" interpretado por la banda de música del Maestro
Tejera, titular del coso del baratillo. A los toros suele acudir la
gente directamete desde la feria en coches de caballos y es muy
habitual encontrar entre los asistentes a muchas caras conocidas de
la sociedad sevillana, andaluza y española. La plaza de toros de la
Maestranza, por su historia es considerada por muchos la más
importante del mundo. Un triunfo en la Maestranza, en la que hay que
cortar 3 orejas para salir por la Puerta del Príncipe, encumbra al
torero a los más alto de los escalafones.
LA NOCHE
Se inicia cuando los últimos rayos de sol acarician los techos de
las casetas y los cacharritos de Calle del Infierno, cuando los
caballos ya sea a solas con sus caballeros o bien enganchados a sus
coches abandonan el recinto del Real para descansar de la agotadora
jornada de paseo por la Feria.
Las miles de bombillas iluminan la Portada y las distintas calles
invadidas por miles de personas, son alumbradas por largas tiras
donde adornan los farolillos de colores y sus correspondientes
bombillas.
Aquí y allí se puede uno topar con grupos improvisados de cantantes
de sevillanas y bailarinas parejas que esperan con paciencia la
llegada del resto de amigos con quien se han citado, para pasar una
agradable noche de Feria.
Con más o menos suerte uno puede acceder a las distintas casetas
para tomar unos vasitos de fino o manzanilla en compañía de amigos y
futuros amigos (aunque es algo que también pasa de día, en la noche
tiene otra gracia) pero tampoco es necesario cruzar el umbral de la
caseta para disfrutar del frescor de la bebida por antonomasia de la
Feria, sólo basta tener a mano un vasito para llenar y la botella
con el suministro.
Es la hora que la gente aprovecha para acercarse al recinto con más
frescor, aunque hay muchos diurnos que se convierten en noctámbulos,
sacando fuerzas de donde no quedan para no desperdiciar ni un solo
minuto de fiesta, dejando, las mujeres, el traje típico de flamenca,
aunque hay muchas que todavía tienen fuerza para lucirlo o le gusta
ponérselo con las luces artificiales de las bombillas acompañado del
típico "mantón de Manila" que hace juego con el traje, también para
aplacar un poco la bajada de temperaturas que acompaña la oscuridad
de la noche, también es típico llevar el mantón sin tener que llevar
el traje de flamenca, por el hecho de darle uso a esa prenda y
también para combatir el frío.
Entre bailes, cantes, charlas, bromas y conversaciones se acerca
también el momento de tomar algo con lo que mantenerse en pie para
continuar con fuerzas toda la noche que queda por delante, lo mejor
para tomar a estas horas es el caliente "caldito" con su
hierbabuena, y cenar con buenas raciones de chacinas, tortillas o
platos preparados.
Las luces en las calles se desconectan a las 3:00 horas
aproximadamente con idea de dejar trabajar a los empleados de la
limpieza para que adecenten el lugar y los reponedores de material
puedan acabar a tiempo su trabajo, y así, la mañana siguiente estén
limpias y uniformes todas las calles preparadas para un nuevo paseo
tanto de personal como caballar.
Con el transcurrir del tiempo llega el fin de la jornada o comienzo,
y al mismo tiempo la hora de tomar algo con lo que ir cómodo a la
cama o reconstituir el cuerpo para un nuevo día: el "chocolate"
hirviendo, que se puede adquirir en alguno de los muchos puestos
preparados para servirlo, ya sea con churros u otro sólido con que
alimentar al cuerpo. Los rayos de sol están a punto de iluminar
nuevamente el recinto.
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Sevilla
CALENDARIO-RESUMEN SEMANAL DE LA FERIA
Lunes: reunión de socios en las casetas e inauguración de la misma
con la "cena del pescaíto". El "alumbrao", el Alcalde da la luz a la
Portada y el resto de farolillos iniciando así la semana grande y
festiva de Sevilla.
Martes: se organizan los almuerzos de amigos, compañeros de trabajo
y empresas, así como recepciones oficiales. La iluminación dura
hasta las 3.
Miércoles: día central de la Feria. El horario de las bombillas
tarda una hora más en apagarse.
Jueves: primer día de los de más afluencia. El número de caballos
que frecuentan la feria asciende. Permanece encendida en la noche
hasta las 5.
Viernes: es frecuentada por un gran número de visitantes, muchos de
ellos famosos del espectáculo, nobleza y otros conocidos
popularmente. Suele llegarse al millón de personas que deambulan por
el Real.
Sábado: el segundo día de más afluencia. Los sevillanos dejan
espacio para los que vienen de fuera, desplazándose ellos a otros
destinos o descansando en sus hogares. El horario de alumbrado es
hasta las 6.
Domingo: último día de feria. La Maestranza se llena de la ganadería
Miura, toros famosos por su envergadura. Llegada las 24, la feria
dará fin a su semana con el estallido de fuegos artificiales junto
al río.
LA
INCLEMENCIA DE LA METEOROLOGÍA
Es el "sino" de la Feria, no hay año que no llueva, unos más otros
menos, pocos han sido los años que la Feria de Abril se ha librado
de estas aguas regaladas por los cielos de Sevilla (años que la
ardiente temperatura también hacía estragos), algunos tormentosos
otros no tanto, y como todas las lluvias caídas en primavera, más
exactamente, en el mes de abril, la mayoría de las veces, de forma
esporádica, alternándose con las salidas de sol cuando las nubes
están viajeras, y al mismo tiempo con temperaturas sofocantes,
aunque la noche no cambia, debido a la estación del año que estamos
siguen siendo gélidas por mucha calor que haya sufrido el visitante
de la Feria.
El año 2006 tuvo un previo de Feria sorprendente, una granizada como
la que no caía en muchos años en la ciudad, descargó sobre Sevilla,
interrumpiendo la corrida de toros que se celebraba en ese preciso
instante y suprimiendo un partido de fútbol importante para la liga,
al tiempo que anegaba muchísimas zonas de la ciudad y provincia.
Todos temían que fuera la "estampa" de la Feria que tenían ya en lo
alto.
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Sevilla
EFEMÉRIDES
- RESUMEN CRONOLÓGICO
1847-1972. La Feria de Abril se celebra en el Prado de San
Sebastián.
1848. Coinciden los
días de celebración con las jornadas de Semana Santa, actualmente es
algo inconcebible, en aquel tiempo no hacían Estación de Penitencia
los primeros días de Semana Santa.
1850. Fue el año del
ganado, acudieron más de sesenta mil cabezas. Se instalaron hasta 15
puestos de buñuelos con sus licencias, también se permitieron 34
puestos de turrones y avellanas, de tabernas llegaron hasta 93.
1856. Se pensó cambiar
la ubicación de la Feria.
1863. Llega el circo
por vez primera, el Circo Price instala su carpa en la Calle del
Infierno.
1864. Es el primero en
el que se cierra la feria con fuegos artificiales.
1866. Se cambia el
petróleo por el revolucionario sistema de gas.
1870. Se le añaden dos
días más de duración a causa de la lluvia.
1871. Se intenta el
alumbrado con energía eléctrica procedente de baterías del recinto
ferial.
1973. La Compañía de
Gas niega sus servicios por impago del Ayuntamiento.
1874. Se experimenta
por primera vez con bombilla eléctrica, sólo se instala una.
1875. Instalación de la
primera caseta con armazón de hierro, era la del Casino Sevillano.
1877. Son cubiertas las
lámparas con farolillos de papel (venecianos) por vez primera.
También es el año que acude la reina Isabel II a disfrutar del
ambiente festivo de la Feria.
1883. La Reina Madre
Isabel II hace su segunda visita a la Feria.
1884. Vuelve a
visitarla por tercera vez la Reina Isabel II.
1885. Se instalan en la
calle San Fernando treinta y cuatro arcos con globos de cristal
conteniendo luces de gas ardiendo, haciendo un efecto muy llamativo,
siendo muy visitado.
1886. Cambia el
calendario fundacional de la Feria pasándose a celebrar los días 28,
29 y 30 de abril.
1888. Por petición de
los comerciantes, la Feria tiene aumenta su duración a cinco días.
1893. Levantaron las
primeras grandes casetas de casinos y círculos mercantiles
sevillanos.
1894. Organizaron la
primera convocatoria de concurso de cartel anunciador, se llevó el
primer premio Francisco Candela, ascendía a 500 pesetas.
1896. Se celebran las
"bodas de oro" de su fundación, en tiempos de sequía, celebrado por
los periódicos como beneficioso para los visitantes.
1896-1920. Se inaugura
"la pasarela" que daría nombre por muchos años al lugar donde se
celebraba la feria incluso cuando no existía dicha pasarela, fue
iluminada en un primer momento por 798 luces de gas y un arco
voltaico de batería en su cúpula. Hasta 1920 que fue demolida estuvo
presente en la vida sevillana. Los miles de kg de hierro (81.297 en
total) se vendieron como chatarra (2 reales el kg) a un empresario
almeriense.
1898. La crisis
internacional parece no afectar a la Feria, que se celebra con gran
alegría.
1900. El ganador del
concurso de carteles del Ayuntamiento es otorgado este año al pintor
regionalista Gonzalo Bilbao.
1902. El proyecto de
organización de una cabalgata ferial fracasa estrepitosamente.
1904. Todavía predominaba el estilo de arte extranjero, el Círculo
Mercantil levantó su caseta con estilo japonés en su totalidad
siendo galardonado en esta ocasión con el primer premio de casetas.
Los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero y un grupo de
sevillanos montaron una caseta con estilo regional que causó cierto
impacto, comienza a darse un poco de tono sevillano a las casetas.
1905. Vuelve a ser el
Círculo Mercantil el que se lleva el primer premio a la mejor caseta,
al levantar la suya con estilo árabe.
1913. Se abre al
público la primera caseta del pueblo. Es rechazada la propuesta
municipal de nombrar una "Reina de la Feria". La dehesa de Tablada,
que era el lugar de exposición de ganado bravo para las corridas
feriales, deja de serlo para pasar a la huerta de Tabladilla, junto
al paseo de la Palmera.
1914. Se aprovecha el
primer día de Feria para inaugurar el Parque de María Luisa.
1916. Los reyes vuelven a visitar la Feria de Sevilla, en esta
ocasión asistieron Don Alfonso XII y Doña Victoria Eugenia.
1917. Se coloca por vez
primera el título de "Real" en la caseta del Círculo de Labradores.
1919. Desde este año se
marca un nuevo estilo de casetas gracias al pintor Gustavo Bacarisas
con un dibujo que consistía en unas pañoletas unificadas en las
casetas.
1921. Se desmonta la estructura de la Pasarela, fue un símbolo más
de la Feria durante muchos años.
1928. Hacen una nueva
visita los Reyes de España.
1930. Coincide con la
Exposición Iberoamericana, teniendo que trasladarse fuera de su
asentamiento habitual pues parte de éste iba a ser ocupado por dicha
exposición, en esta ocasión se ubicó en el Sector Sur. Los Reyes de
España vuelven a visitar la Feria al mismo tiempo que inauguraban la
Exposición.
1931. se proclama la
Segunda República, el día 14 de abril, a falta de tres días para la
celebración de la fiesta, el Ayuntamiento tuvo que trabajar duro
estas jornadas para conseguir tener un buen número de banderas
tricolor, gastándose la "millonaria" cantidad de 13250 pesetas.
1934. Se realiza una
fuerte crítica en los periódicos del elevado número de casetas
comerciales en comparación con las de tipo familiar.
1937-1939. Los años de
duración del desastre de la Guerra Civil Española la feria es
suspendida, celebrándose únicamente el mercado ganadero.
1940. Se reinicia
después del paréntesis de la Guerra Civil. Continúa con su
emplazamiento en el Prado de San Sebastián. Se incorpora al Cabildo
don Manuel Bermudo, siendo delegado de Feria y Festejos, imponiendo
ideas de revitalización mercantil y recuperación de tipismo de la
caseta familiar.
1940-1948. Los años de
posguerra también afectaron a la feria, en lo económico y
alimenticio.
1940-1959. La caseta de
los "locos" de la Peña de "Er 77" están en plena efervescencia
humorística.
1944. La escasez de
gasolina promueve la recuperación de carruajes de tracción animal.
1945. Los niños
acogidos en el Sanatorio de San Juan de Dios acuden de manera
colectiva al recinto ferial en camiones del Regimiento de
Automovilismo.
1948. Se conmemora el
primer centenario de la Feria de Abril.
1949. Se instala por
primera vez la "Portada" en la Avenida del Cid.
1953. A partir de este
año la duración la fiesta es de seis días. El general Franco y
esposa visitan la Feria por primera vez.
1954. El Real Círculo
de Labradores monta su caseta de manera permanente.
1956. El general Franco
visita por segunda vez la Feria.
1961. El Jefe del
Estado, visita la Feria por tercera vez.
1962. La Feria se
celebra por primera vez los primeros días del mes de mayo. Los
"locos" de la peña "Er 77" proponen entre sus numerosas bromas que
el calendario oficial marque los "días 31, 32, 33, y 34 de abril".
1964. Ocurre el más
triste suceso de la feria, se incendia, destruyéndose 64 casetas,
contándose un gran número de heridos y el fallecimiento de un
anciano, la solidaridad cae en todos los sevillanos reconstruyéndose
con la ayuda de todos lo que quedó destruido.
1966. La realeza vuelve
a formar parte de la fiesta, en esta ocasión, la realeza extranjera
a cargo del Príncipe de Mónaco y su esposa Grace. Jacqueline
Kennedy, La viuda del presidente de los Estados Unidos, John
Kennedy, también pasó alguna jornada por la feria este mismo año.
1967. Vuelve de visita
a la Feria el Jefe del Estado y esposa.
1968. Fueron los
herederos al trono de España (actuales Juan Carlos I y Sofía) los
que visitaron la feria por primera vez.
1972. Último año que se
celebra la Feria en el Prado de San Sebastián que por falta de
espacio cambiará su ubicación.
1973. Primer año de su
nuevo destino, desde este año hasta la actualidad se ubica en el
Barrio de los Remedios, se celebra en el mes de mayo, entre los días
1 y 6, para que siguiera la tradición de ser la "Feria de abril", se
inaugura a las 21 del día 30 de abril.
1990. Por primera vez y
por causas ajenas a la ciudad y la fiesta en sí, la Feria no tiene
permitido tener entre sus principales elementos al caballo, la peste
equina estaba haciendo estragos entre ellos en algunas zonas del
mundo, afectando a la cría caballar española.
2004. Algunas de sus
calles estuvieron constantemente vigiladas por cámaras de seguridad
por vez primera, para evitar incidentes puntuales.
Una ordenanza hace que
se cumpla la tradición de que sea en abril, pudiendo flexibilizarse
la fecha de comienzo de la fiesta cada año que sea recomendable.
El "Paseo de Caballos y
Enganches" tiene un horario oficial: desde las 12 hasta las 20 que
deben ser llevados a sus cuadras.
Según las ordenanzas,
las casetas deben estar abiertas con sus cortinas recogidas durante
el horario del paseo de caballos y la noche, mientras haya
iluminación. Fuente de estos artículos: wikipedia
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