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EL CUERPO
HUMANO UNA MÁQUINA PERFECTA...
CUERPO HUMANO
Conjunto de toda la materia orgánica que constituye las diferentes
partes del hombre.
Los humanos, al igual que otros vertebrados, se caracterizan por
poseer un sistema nervioso central dorsal, constituido por la médula
espinal y el cerebro, contenidos en las vértebras y en el cráneo.
El cuerpo humano contiene una cavidad que se forma dentro del
mesodermo del embrión en desarrollo y se denomina celoma. Esta
cavidad está divida en compartimentos, como la cavidad torácica y la
cavidad abdominal, separadas por un músculo llamado diafragma. La
cavidad torácica comprende el corazón, los pulmones y el esófago,
mientras que la cavidad abdominal comprende un mayor número de
órganos, entre los que se encuentran el estómago, los intestinos y
el hígado.
Una de las principales características es la constitución del
esqueleto humano. El cuerpo humano tiene un endoesqueleto óseo,
articulado, que sostiene el cuerpo y se desarrolla a la vez que éste.
Destaca, como en el resto de los vertebrados, la existencia de un
esqueleto axial y medio, constituido por unos elementos óseos, las
vértebras. En el desarrollo, se caracteriza por la presencia de
notocorda o cordón dorsal, que es el sostén principal del cuerpo y
alrededor del cual se forma un esqueleto definitivo.
El sistema nervioso ocupa una posición dorsal en relación al eje
esquelético, mientras que la mayoría de los órganos están situados
en posición ventral con respecto al mismo. Este sistema nervioso
presenta una marcada cefalización en humanos (gran desarrollo del
encéfalo), sobre todo con respecto al peso del cuerpo y al de la
médula espinal, fenómeno indicativo de su desarrollo mental y de su
inteligencia.
El gran tamaño del cráneo ha permitido, por tanto, el desarrollo de
ciertas áreas del cerebro que permiten realizar funciones como el
habla, por ejemplo. La elevada actividad y agilidad mental que
poseemos nos permite tener sistemas bien desarrollados para percibir,
procesar y reaccionar a la información que recibe del exterior. Este
gran tamaño, aproximadamente 1.400 c.c., repercute a su vez, en
modificaciones anatómicas, como la gran anchura de la pelvis
femenina humana, lo que tiene grandes ventajas para el parto, pues
de otro modo la cabeza del feto no tendría sitio para salir.
Otras características del esqueleto que distinguen al cuerpo humano
de otros vertebrados son principalmente la adaptación a una postura
erecta y el bipedalismo. La perfección de una forma de caminar que
utiliza solo las extremidades inferiores, ha traído como
consecuencia modificaciones en la columna vertebral y en la pelvis y
ha dejado en libertad los miembros superiores; las manos se
convierten así en instrumentos capaces de manipular los objetos,
bajo el control de la vista. Una de las adaptaciones más perfectas
de la mano es la oposición del pulgar al resto de los dedos y su
libre movimiento de rotación.
La existencia de dos grandes escotaduras ciáticas es la
característica principal del hueso ilíaco humano. Esto contribuye,
de forma muy importante, a la posición erecta y a la marcha bípeda
propia del hombre. Debido a ellas, el centro de gravedad del cuerpo
se ha trasladado hacia atrás y el peso del tronco se ejerce en la
dirección adecuada. A diferencia de los animales cuadrúpedos, con la
posición bípeda el ilíaco se ve obligado a sostener gran parte de
las vísceras abdominales. Además, las escotaduras ciáticas
constituyen un espacio que permite la salida y entrada en la pelvis
de órganos importantes.
El desequilibrio que lógicamente nos provocaría la traslación hacia
atrás del centro de gravedad y que nos haría caer en esta dirección,
se ve solventado gracias a que esta traslocación se ve anulada por
una rotación de la pelvis hacia adelante, rotación que se realiza
alrededor del eje que pasa por ambas cabezas femorales en los muslos.
En consecuencia, el tronco y la pelvis se encuentran en equilibrio
sobre los fémures, y por tanto, en cualquier posición el centro de
gravedad caerá siempre sobre el plano frontal que une ambas cabezas
femorales.
Se puede concluir que la forma y disposición de la pelvis humana
está determinada tanto por la posición erecta y marcha bípeda del
hombre, como por el volumen de su encéfalo.
Por otra parte, la forma aplanada del omoplato sirve para ofrecer
una amplia superficie de inserción a los músculos rotatores del
brazo. Esta forma es consecuencia de la adaptación del hueso
ocasionado por la actitud bípeda, ya que las extremidades anteriores
cuelgan a los lados del cuerpo, y se hacen posibles amplios
movimientos de rotación alrededor del eje de la extremidad. Además,
el gran desarrollo del acromion del omoplato hacia afuera y arriba
es también una consecuencia de la actitud bípeda ya que constituye,
junto con el extremo externo de la clavícula, un verdadero techo
óseo para la articulación del hombro.
Los músculos aductores (aductor mediano, aductor mayor y aductor
menor) se caracterizan por actuar como contrapeso que tiende a
mantener el equilibrio del tronco y la pelvis en el estado bípedo.
Teniendo en cuenta que cada aductor mayor pesa aproximadamente 500
gr., el conjunto de los aductores forman un peso considerable que
cuelga de la pelvis y actúan como un contrapeso que ayuda a mantener
el equilibrio del tronco, ya que hará descender su centro de
gravedad, que en actitud bípeda viene a estar colocado a la altura
de la segunda vértebra sacra. La acción de contrapeso aumenta cuando
se contraen todos los aductores de ambos lados.
Es importante destacar también la contribución de los músculos
glúteos menor y mediano en la locomoción, ya que en cada paso los
glúteos fijan fuertemente la pelvis contra el miembro estático,
inclinándola de este lado; fenómeno denominado lateroversión; de
esta manera, el miembro dinámico puede ser llevado hacia adelante
sin tropezar en el suelo.
Cuando se anda por una cuesta, se corre, se salta o se baila,
inclinamos el cuerpo hacia adelante y el centro de gravedad cae por
delante de la rodilla; en este caso la contracción de los glúteos
mayores impide que la pelvis y el tronco caigan hacia adelante.
También se hace necesaria su contracción cuando estamos sentados y
queremos levantarnos. Véase glúteo.
Otras modificaciones necesarias que han surgido a lo largo de la
evolución para conseguir el bipedalismo son un alargado hueso en el
talón y un dedo grueso alineado con el resto de los dedos del pie.
En la cara de los seres humanos es muy característico la presencia
de músculos de la expresión, como el triangular, superciliar o
cigomático. El triangular, junto con el superciliar, es uno de los
músculos más característicos de la expresión humana; en los primates
no existe y en los antropoides está muy poco desarrollado. El
descenso de las comisuras labiales y el fruncimiento de las cejas
son gestos típicos del hombre. Es normal observar la contracción del
triangular cuando hacemos un esfuerzo por contener nuestros gritos o
lloros. Al cigomático se le llama músculo de la risa o de la alegría.
NIVELES DE
ORGANIZACIÓN
No podemos hablar del cuerpo humano sin comentar su organización
interna en células y tejidos. El cuerpo de los vertebrados, como el
de cualquier organismo multicelular complejo, está constituido por
un gran número de células especializadas. El cuerpo humano comprende
una variedad de células organizadas en cuatro tipos de tejidos (epitelial,
conectivo, muscular y nervioso), es decir, grupos de células que
llevan a cabo una función unificada.
TEJIDO BIOLÓGICO
En el siguiente nivel de organización distintos tipos de tejidos,
unidos estructuralmente y coordinados en sus actividades, forman los
órganos. El estómago, por ejemplo, es un órgano constituido por
capas de epitelio glandular (revestimiento gástrico), tejido
conectivo, nervios y músculo liso. Los órganos que trabajan juntos
de manera integral para cumplir una función determinada forman
sistemas orgánicos, que constituyen el siguiente nivel de
organización. El sistema digestivo, por ejemplo, está formado por el
estómago y otros órganos (intestinos, hígado, páncreas, etc.), cada
uno de los cuales cumple actividades específicas que contribuyen al
proceso global. Los sistemas orgánicos en conjunto constituyen el
organismo completo, es decir, un animal que interacciona con su
ambiente, lo que incluye no solo el ambiente físico sino también a
otros individuos de la misma y diferente especie.
OTRAS CARACTERÍSTICAS DEL CUERPO HUMANO
Además de todo esto, los humanos son animales de sangre caliente,
con capacidad de regular y mantener su temperatura corporal.
El Homo sapiens es un
mamífero euterio, con un periodo de gestación de aproximadamente 267
días. El ovario posee en el nacimiento unos 250.000 óvulos de los
cuales llegan a madurar unos 330 durante los años de vida sexual. La
madurez sexual se suele alcanzar entre los 13 y 15 años y en la
mujer va acompañada de la menstruación y únicamente en nuestra
especie existe menopausia, debido a que la media de vida es muy alta
y permite alcanzarla. Los seres humanos no suelen tener más de dos
hijos en cada parto y poseen solo dos glándulas mamarias para
alimentarlos, y los nacidos tienen solo un 25% de la capacidad
craneal del adulto. ENCICLONET
ESQUELETO
El esqueleto es el armazón de la anatomía humana que soporta el
cuerpo y protege sus órganos internos. El esqueleto está formado por
206 huesos, la mitad de los cuales se encuentran en las manos y en
los pies. La mayoría de los huesos están conectados a otros huesos
en articulaciones flexibles que permiten la gran movilidad y
flexibilidad del cuerpo humano. Solamente hay un hueso, el hiodes,
que no está conectado directamente a otro hueso a través de una
articulación. Este hueso fija la lengua y está unido a la apófisis
estiloides del cráneo a través de un ligamento. Los esqueletos del
hombre y de la mujer son básicamente iguales, con la única gran
excepción de que los huesos femeninos suelen ser más ligeros y finos
y que la pelvis es más ancha y profunda que la del hombre. Esta
ultima diferencia facilita los partos.
Carpianos: Los huesos del carpo (o de la muñeca) son los ocho huesos
individuales que componen la muñeca. Son unos huesos pequeños que se
ajustan entre sí de forma exacta para permitir la enorme
flexibilidad de la muñeca y mantener su estructura Íntegra. Estos
ocho huesos son los siguientes: ganchoso, escafoides, trapecio,
pisiforme, trapezoide, semilunar, piramidal y hueso grande. Todos
ellos se articulan con los metacarpianos, el radio y el cúbito.
Vértebras cervicales: Las vértebras cervicales son las siete
primeras vértebras (en la parte superior) de la columna vertebral.
La primera vértebra cervical es el atlas, y su nombre se debe a que
soporta directamente el peso del cráneo. La segunda vértebra
cervical se denomina axis, dado que admite la rotación del cráneo
permitiendo que el atlas gire sobre esta. Las otras cinco vértebras
no tienen nombre, pero se denominan por su número (por ejemplo,
tercera vértebra cervical). Cada una de las vértebras cervicales
presenta un cuerpo (parte anterior, o frontal) y un arco (parte
posterior, o trasera). El cuerpo de cada vértebra de la columna
soporta el peso de las vértebras situadas sobre esta (y el cráneo),
mientras que el arco sirve para crear un área parecida a un canal a
lo largo de la espina para alojar y proteger la médula espinal. Cada
vértebra cervical tiene un agujero (apertura) en cada una de sus
apófisis transversas (protuberancias laterales). El arco de la
vértebra presenta una pequeña protuberancia o saliente, denominada
tubérculo anterior. Los tubérculos anteriores sobre la sexta
vértebra cervical son particularmente largos y se conocen como
tubérculos carotídeos.
Clavícula: La clavícula es un hueso largo y ligeramente curvo que
forma la parte frontal (anterior) de cada arco pectoral. Se
encuentra justo encima de la primera costilla a cada lado de la caja
torácica y está unida al esternón en el medio del tórax y a un lado
del acromion del omóplato (formando la articulación acromio
clavicular).
Cóccix: El cóccix está compuesto por tres a cinco vértebras
elementales. Normalmente, la primera de estas vértebras del cóccix
está separada, mientras las restantes están todas unidas. La
articulación entre las vértebras coccígeas y el sacro permite alguna
flexibilidad al cóccix, que es principalmente benéfico para
amortiguar las caídas y al sentarse. El cóccix es muy susceptible a
las fracturas de conmoción, que pueden deberse a una caída. Además,
dado que algunos conductos nerviosos pasan cerca de esta área, los
daños en el cóccix suelen derivar en daños en los nervios de la
parte inferior del cuerpo. La unían de la primera vértebra coccígeas
con el sacro ocurre en la faceta inferior del sacro.
Fémur: El fémur es el hueso más largo del cuerpo y forma la pierna
superior o muslo. Se articula en su cabeza con el acetábulo de la
pelvis, con la tibia, el peroné y la rótula para formar la
articulación de la rodilla en su parte inferior. Cada fémur sostiene
el peso de la parte superior del cuerpo.
Peroné: El peroné es el hueso más pequeño de la parte inferior de la
pierna. Se articula en cada extremo con la tibia (que está paralela),
en su cabeza (extremo superior) con el fémur en la articulación de
la rodilla y en el extremo inferior con los huesos del tobillo o
tarso. El peroné es como un refuerzo de la parte inferior de la
pierna.
Húmero: El húmero es un hueso largo que forma la parte superior del
brazo. Su cabeza (extremo superior) se articula con el omóplato (en
la cavidad glenoidea) mientras que el extremo distal se articula con
los huesos del antebrazo (radio y cúbito) para formar la
articulación del codo.
Ilion: El ilion es uno de los tres huesos pélvicos que forman la
cintura pelviana. Es un hueso ancho y acampanado que constituye las
secciones superior y lateral de la pelvis. El ilion se caracteriza
por sus alas que se extienden a cada lado de la espina dorsal,
pareciendo una hélice de un avión cuando se observa lateralmente.
SISTEMA MUSCULAR
El cuerpo humano contiene más de 650 músculos individuales fijados
al esqueleto, que proporcionan el impulso necesario para realizar
movimientos. Estos músculos constituyen alrededor del 40% del peso
total del cuerpo. El punto de unión del músculo con los huesos o con
otros músculos se denomina origen o inserción. El punto de origen es
el punto de unión en el que se fija el músculo al hueso. El punto de
inserción es el punto de unión con el hueso hacia el que se mueve el
músculo. Generalmente, los músculos están unidos por resistentes
estructuras fibrosas denominadas tendones. Estas uniones conectan
una o más articulaciones, y el resultado de la contracción muscular
es el movimiento de las articulaciones. El cuerpo se mueve
principalmente por grupos musculares, no por músculos individuales.
Estos grupos de músculos impulsan todo tipo de acciones, desde
enhebrar una aguja hasta levantar objetos pesados.
Abductor largo del pulgar: Combinado con el extensor corto del
pulgar, el abductor largo del pulgar crea una forma muscular
estrecha y triangular que envuelve el extremo inferior del radio (el
hueso del antebrazo por el lado del pulgar). El abductor largo del
pulgar nace en el lado posterior del cúbito y del radio y se inserta
en la base del hueso metacarpiano del pulgar, cerca de la palma.
Este músculo extiende el pulgar alejándolo de la mano (es decir,
realiza una abducción). También rota y flexiona la mano a la altura
de la muñeca. La combinación del abductor largo del pulgar y el
extensor corto del pulgar forma el grupo de músculos oblicuos de la
mano, que produce una pequeña pero importante convexidad en el
tercer cuarto a lo largo del perfil inferior (radial) del antebrazo.
Aductor largo: Existen tres músculos aductores en las piernas, el
aductor largo, el aductor corto y el aductor mayor. Los tres
músculos aductores trabajan con el pectíneo para mover el muslo
hacia dentro. Son músculos potentes que rotan el muslo hacia fuera y
lo mueven hacia el lado opuesto, como el movimiento realizado al
cruzar las piernas. El aductor largo es un músculo triangular largo,
que tiene en su origen tanto fibras carnosas como un resistente
tendón en un área pequeña de la parte delantera del hueco púbico de
la pelvis y se inserta en el fémur (hueso superior de la pierna). El
aductor corto está situado detrás del aductor largo. El aductor
mayor es un gran músculo triangular que forma una pared divisoria
entre los músculos de la parte interna del muslo y los de la parte
posterior. Está situado en el interior del muslo. Este largo músculo
surge de un estrecho punto de la pelvis, pasa entre las masas
musculares del tendón del hueco poplíteo y del cuadriceps y termina,
en su apéndice más ancho, en la parte posterior del fémur. Es un
potente músculo que realiza la aducción del muslo. La pequeña
porción superior del aductor mayor se denomina aductor menor.
Bíceps braquial: El bíceps braquial (músculo del brazo con dos
porciones) está formado por la porción larga y la porción corta. Se
extiende desde el hombro hasta el codo y es el flexor principal de
la articulación del codo. Trabajando conjuntamente con otros
músculos adyacentes también puede mover el hombro, pues sus extremos
superiores están unidos a la escápula (omóplato). Además, puede
rotar la parte inferior del brazo de forma que la palma se encuentre
hacia arriba, un movimiento denominado supinación. En su extremo
inferior, el bíceps se estrecha en un tendón plano y fuerte que está
fijado firmemente a una protuberancia del extremo superior del
radio. El bíceps y el tríceps trabajan de forma conjunta para
controlar el movimiento de subida y bajada del antebrazo.
Supinador: El braquiorradial o supinador se origina a dos tercios de
la longitud del húmero (el hueso de la parte superior del brazo)
entre el tríceps y el braquial. El músculo comienza siendo ancho y
plano y va rotando hacia la parte delantera del brazo al descender.
En ese punto se vuelve a hacer ancho y plano antes de terminar en un
tendón plano, que se inserta en el radio por el lado del pulgar. Al
contrario de la mayoría de los tendones largos del antebrazo, el
tendón no cruza la articulación de la muñeca, sino que termina en el
extremo distal del radio. Este músculo dobla el brazo por el codo,
aunque no interviene en el movimiento de giro del antebrazo.
Deltoides: El deltoides
es un músculo potente, grande y grueso. Tiene forma triangular y una
textura gruesa. En su parte más ancha comienza en la clavícula y en
la espina de la escápula (omóplato), cubriendo la parte más externa
de la articulación del hombro, proporcionando al hombro su aspecto
redondeado, y se inserta en el húmero (hueso de la parte superior
del brazo). Este músculo mueve el húmero y se utiliza para levantar
el brazo hacia fuera desde el lateral. Trabaja con el pectoral mayor
para mover el brazo hacia delante y con el redondo mayor y el dorsal
ancho para mover el brazo hacia atrás.
Oblicuo externo: El
oblicuo externo es una lámina muscular grande y delgada que recorre
el lateral del torso y parcialmente la parte delantera. Este músculo
se divide en dos porciones, una porción torácica superior y una
porción lateral inferior. La porción torácica está situada a lo
largo de la caja torácica. Cuando el músculo se encuentra relajado
pueden apreciarse costillas individuales debajo. La porción lateral
inferior está situada a lo largo del lateral del abdomen, entre la
caja torácica y la pelvis. La mayor parte de este músculo se
encuentra oculta por una capa de grasa. Las dos porciones se unen en
la cintura. Este músculo se utiliza al doblar el cuerpo hacia
delante y girar de lado a lado.
Gemelos: Los músculos
gemelos se encuentran conectados a dos articulaciones, la rodilla y
el tobillo. Están formados por un gemelo externo, uno interno y un
único tendón de inserción. Cada uno es una gruesa columna muscular,
separado por la parte posterior de la rodilla. Al descender se unen.
El gemelo interno es mayor y envuelve la pierna más hacia la parte
delantera que el gemelo externo. Ambos terminan en la mitad de la
pierna o ligeramente más arriba, donde se unen al tendón. Los dos
gemelos forman la protuberancia fusiforme de la pantorrilla de la
pierna. El tendón desciende y se funde con el tendón del sóleo, que
se encuentra justo debajo, formando el tendón de Aquiles, que se
inserta en el hueso del talón. Los músculos gemelos impulsan al
cuerpo al andar, correr o saltar. Eleva el talón, que levanta el
cuerpo. También contribuye, aunque mínimamente, a flexionar la
articulación de la rodilla.
Occipitofrontal: El
occipitofrontal es una ancha capa músculo-fibrosa que cubre el
epicráneo (la parte superior del cráneo). Está formada por dos
delgadas capas musculares. La porción occipital, en ocasiones
denominada músculo occipital, tiene forma cuadrilátera y alrededor
de cuatro centímetros de longitud, y cubre la parte posterior del
cráneo. La porción frontal tiene también forma cuadrilátera. Es más
ancha y sus fibras son de mayor longitud. Cubre la frente. Las
porciones frontal y occipital del músculo están unidas por un tendón
delgado y plano denominado aponeurosis epicraneal. La aponeurosis
está situada sobre el músculo y cubre la parte superior del cráneo.
Trabaja con el músculo occipitofrontal para mover el cuero cabelludo.
El músculo frontal eleva las cejas y mueve el cuero cabelludo hacia
delante. El músculo occipital mueve el cuero cabelludo hacia detrás.
Sistema nervioso.
El sistema nervioso del cuerpo humano se encarga de enviar, recibir
y procesar los impulsos nerviosos. El funcionamiento de todos los
músculos y órganos del cuerpo depende de estos impulsos. Tres
sistemas trabajan conjuntamente para llevar a cabo la misión del
sistema nervioso: el central, el periférico y el autónomo. El
sistema nervioso central es el encargado de emitir impulsos
nerviosos y analizar los datos sensoriales, e incluye el encéfalo y
la médula espinal. El sistema nervioso periférico tiene la misión de
transportar los impulsos nerviosos a y desde las numerosas
estructuras del cuerpo, e incluye numerosos nervios craneoespinales
que se bifurcan desde el encéfalo y desde la médula espinal. El
sistema nervioso autónomo esta formado por los sistemas simpático y
parasimpático, y se encarga de regular y coordinar las funciones de
las partes vitales del cuerpo.
De todos estos elementos, el encéfalo es el más importante del
sistema nervioso. El encéfalo está situado en la cavidad del cráneo.
Sin su membrana protectora más externa, la duramadre, el encéfalo
pesa aproximadamente 1,4 kilogramos, representando el 97% de todo el
sistema nervioso central. El encéfalo está conectado al extremo
superior de la médula espinal (que está comunicado con el cráneo a
través del agujero mayor o foramen mágnum) y es el responsable de
emitir impulsos nerviosos, procesar los datos de estos impulsos y de
parte de los procesos mentales de orden superior. El encéfalo se
puede dividir en tres partes: cerebro, cerebelo y tronco cerebral,
que se une a la médula espinal. El tronco cerebral también se puede
dividir en médula oblongata o bulbo raquídeo, mesencéfalo y
protuberancia.
Plexo braquial: El término "plexo" hace referencia a una gran red de
nervios y vasos sanguíneos. El sistema nervioso presenta varias de
estas redes, en las que se juntan las fibras nerviosas autónomas y
voluntarias. Estas redes incluyen el plexo braquial (hombro), el
plexo cervical (cuello), el plexo coccígeo (cóccix) y el plexo sacro
o lumbosacro (parte inferior de la espalda).
Cerebelo: El cerebelo es la segunda división más pequeña del
encéfalo y se encuentra debajo del cerebro y en la parte posterior
del encéfalo. El cerebelo tiene una parte central, denominada vermis,
y dos partes laterales, o hemisferios. El cerebelo se encarga de
coordinar y modificar la actividad resultante de impulsos y órdenes
enviados desde el cerebro. Recibe información de terminaciones
nerviosas que se distribuyen por todo el cuerpo, como el centro de
equilibrio en el oído interno, y ajusta estas acciones enviando las
señales reguladoras a las neuronas motrices del encéfalo y de la
médula espinal. Si el cerebelo resulta dañado, el individuo perderá
facultades para coordinar con precisión los músculos y otras
acciones adicionales de los procesos motrices (ataxia).
Cerebro: El cerebro es la parte más voluminosa del encéfalo. Esta
formado por una gran masa de fibras nerviosas blancas y grises en su
parte superior. Es el responsable de parte de los procesos mentales
de orden superior (memoria, juicio, razonamiento), de procesar los
datos sensoriales y de procesos motrices iniciales, como la flexión
voluntaria de músculos. El cerebro tiene dos partes laterales o
hemisferios, que presentan un gran número de repliegues y surcos
conectados en la parte central de la médula. El cerebro se divide en
cuatro secciones, o lóbulos, cuyos nombres dependen del hueso
craneal que tienen más cerca: el lóbulo frontal, el occipital, el
parietal y el temporal. El líquido cefalorraquídeo protege el
cerebro y se envía a estos lóbulos gracias a los ventrículos
laterales que envían ramas, o cuernos, a los lóbulos occipital,
frontal y temporal. Las funciones de cada lóbulo están coordinadas
por fibras conectivas. La más larga y densa de estas fibras forma el
cuerpo calloso, que une los dos hemisferios y llega hasta la
superficie (corteza cerebral) mediante ramificaciones. Las otras dos
fibras conectivas se denominan comisura anterior, que contiene
fibras olfativas y otras conexiones temporales, y comisura del
hipocampo, que se encuentra transversalmente debajo de la parte
posterior del cuerpo calloso y que está especialmente relacionado
con los centros olfativos del encéfalo. El encéfalo humano, que
contiene alrededor de un billón de neuronas, es el mecanismo más
complejo que se conoce y sus numerosas funciones siguen admirando y
centrando muchas investigaciones.
Nervio peroneo común: Los nervios peroneos incluyen los nervios
común, superficial y profundo. Estos nervios se originan en los
nervios ciáticos, que se ramifican desde la médula espinal entre la
cuarta vértebra lumbar y la tercera vértebra sacra, y se extienden
hasta los músculos de la pantorrilla y hasta la piel de los pies y
de los dedos.
Nervios craneales: Los doce nervios craneales inervan los músculos y
la piel de la cabeza, del cuello y, como en el caso del vago y de
los nervios espinales, otras partes importantes del cuerpo. Estos
nervios surgen en protuberancias, en el prosencéfalo, en la médula
oblongata o bulbo raquídeo y en la parte superior de la médula
espinal, entre las primeras vértebras cervicales. Los cuatro
primeros incluyen los olfatorios (1¦), que invervan la mucosa nasal
y facilitan el gusto, el óptico (2¦), que inerva la retina y
facilita la vista, el oculomotor común (3¦), que inerva la pupila y
los cilios del ojo y el troclear (4¦), que inerva los músculos
oblicuos superiores del ojo. El siguiente nervio craneal es el
trigémino (5¦), que presenta tres partes: la oftálmica (ojo), la
maxilar (paladar superior y cara) y la mandibular (mandíbula, lengua
y región auriculotemporal). Los tres siguientes nervios son el motor
ocular externo (que inerva el recto lateral del ojo), el facial (músculos
faciales y del oído) y el auditivo (parte externa e interna del oído)
El noveno nervio craneal es el glosofaríngeo, que inerva la faringe,
la lengua y el tímpano del oído. El décimo nervio craneal, el vago,
presenta varias ramificaciones que inervan un importante números de
órganos, como el corazón, los pulmones y el estómago. El siguiente
nervio (11¦) se denomina nervio espinal accesorio e inerva el cuello
y la garganta, incluyendo la faringe y las glándulas cervicales
linfáticas. El último nervio craneal (12¦) es el hipogloso, que
inerva la lengua.
Nervio peroneo profundo: Los nervios peroneos incluyen los nervios
común, superficial y profundo. Estos nervios se originan en los
nervios ciáticos, que se ramifican desde la médula espinal entre la
cuarta vértebra lumbar y la tercera vértebra sacra, y se extienden
hasta los músculos de la pantorrilla y hasta la piel de los pies y
de los dedos.
Nervio femoral: Los nervios femorales se ramifican desde la médula
espinal entre la segunda y la cuarta vértebra lumbar. Se extienden
por la pierna hacia abajo para inervar los músculos y la piel de
dicha zona, incluyendo el muslo, la rodilla, parte de la pantorrilla,
el tobillo y el pie.
Nervio iliohipogástrico: El nervio iliohipogástrico parte de la
médula espinal a la altura de la primera vértebra lumbar. Se
extiende hasta la piel que cubre el pubis y la parte de la región
glútea en la cintura.
SISTEMA
CARDIOVASCULAR
Para que el cuerpo se mantenga con vida, cada una de sus células
debe recibir un aporte continuo de alimento y oxígeno. A la vez,
debe recogerse el dióxido de carbono y otros materiales producidos
por estas células para eliminarlos del cuerpo. Este proceso lo
realiza continuamente el sistema circulatorio. El sistema
circulatorio principal está formado por el corazón y los vasos
sanguíneos, que juntos mantienen el flujo de sangre continuo por
todo el cuerpo transportando oxígeno y nutrientes y eliminando
dióxido de carbono y productos de desecho de los tejidos periféricos.
Un subsistema del sistema circulatorio, el sistema linfático, recoge
el fluido intersticial y lo devuelve a la sangre. El corazón bombea
sangre oxigenada desde los pulmones a todas las partes del cuerpo a
través de una red de arterias y ramificaciones más pequeñas
denominadas arteriolas. La sangre vuelve al corazón mediante
pequeñas venas, que desembocan en venas más grandes. Las arteriolas
y las vénulas están unidas mediante vasos más pequeños aún
denominados metarteriolas. Los capilares, vasos sanguíneos del
grosor de una célula, se ramifican desde las metarteriolas y luego
se vuelven a unir a estas. El intercambio de oxígeno y dióxido de
carbono en la sangre tiene lugar en esta red de finos capilares. Un
adulto por término medio tiene unos 96.540 Km. de vasos sanguíneos
en su cuerpo.
Arteria angular: La arteria angular comienza al final de la arteria
facial. Asciende hacia los ojos, suministrando riego sanguíneo al
conducto lagrimal y a los músculos orbiculares del párpado. La
arteria angular también tiene ramificaciones en la mejilla.
Arteria tibial anterior: Las arterias tibiales anterior y posterior
se ramifican desde la arteria poplítea y suministran sangre a las
piernas y pies. La arteria posterior tibial es una arteria grande
que atraviesa las piernas hasta los pies, y ahí se ramifica en la
arteria plantar interna y externa (arterias de la planta del pie).
La arteria tibial interior se convierte en la arteria dorsal del pie
en la articulación del tobillo.
Aorta: El vaso sanguíneo más grande del cuerpo es la aorta, que sale
del corazón y baja hacia la parte inferior del cuerpo. Tiene un
diámetro de unos dos centímetros y medio y la sangre sale a través
de la misma a una velocidad de unos veinte centímetros por segundo.
La aorta está dividida en varias partes: la aorta ascendente, el
arco de la aorta y las partes torácica y abdominal de la aorta
descendente.
Arco de la aorta: El vaso sanguíneo más grande del cuerpo es la
aorta, que sale del corazón y baja hacia la parte inferior del
cuerpo. Tiene un diámetro de unos dos centímetros y medio y la
sangre sale a través de la misma a una velocidad de unos veinte
centímetros por segundo. La aorta está dividida en varias partes: la
aorta ascendente, el arco de la aorta y las partes torácica y
abdominal de la aorta descendente.
Arteria arqueada: Las arterias arqueadas son pequeños ramos curvos
de arterias que suministran sangre renovada al cerebro. El
suministro de sangre al cerebro es constante, unos 250 milímetros
por segundo. El cerebro es más sensible a la falta de oxígeno que
cualquier otro órgano del cuerpo. Las células del cerebro sufren
daño permanente si se detiene el suministro de sangre durante más de
dos minutos. Por este motivo, el cuerpo ha desarrollado un sistema
de seguridad, denominado autorregulación, mediante el que varios
nervios actúan para mantener el nivel de flujo de sangre al cerebro
incluso si el flujo cae drásticamente en el resto del cuerpo, como
en el caso de una fuerte hemorragia.
Arteria axilar: En el lateral de la primera costilla, la arteria
subclavia se convierte en arteria axilar (arteria de la axila) que
continua en descenso hasta el borde inferior del músculo redondo
mayor y se convierte en la arteria braquial. La arteria se divide en
tres ramos alrededor del músculo pectoral menor, uno sobre el
músculo, otro detrás del músculo y el otro debajo del músculo. La
arteria suministra sangre oxigenada al brazo y al área torácica
superior.
Arteria braquial: La arteria braquial suministra sangre oxigenada a
los brazos. Comienza en el borde inferior del músculo redondo mayor
y se extiende hasta justo debajo de la articulación del hombro.
Después se ramifica en las arterias radial y cubital. Se puede
sentir el pulso situando las yemas de los dedos a lo largo de la
arteria braquial en la curva del hombro a lo largo del margen
interior del músculo bíceps.
Capilares: Unos diez mil millones de capilares se entrelazan por
todos los tejidos del cuerpo, suministrando sangre a todas las
células. Son los vasos sanguíneos más pequeños, de tamaño
microscópico, y contienen menos del cinco por ciento del volumen
total de la sangre que circula. Los capilares se ramifican desde las
metarteriolas que conectan las arteriolas con las vénulas. Los
capilares tienen paredes finas, del grosor de una célula, y en ellos
tiene lugar el intercambio metabólico y de oxigeno. Cuando la sangre
fluye a través de los capilares en los pulmones, cambia de sangre
venosa a sangre arterial descargando dióxido de carbono y recogiendo
oxígeno. Su color cambia en el proceso de carmesí oscuro a escarlata
brillante. Cuando la sangre fluye a través de tejidos capilares,
cambia de sangre arterial a venosa. El oxígeno deja la sangre para
introducirse en las células, y el dióxido de carbono sale de las
células y se introduce en la sangre.
SISTEMA RESPIRATORIO
El sistema respiratorio es el responsable de aportar oxígeno a la
sangre y expulsar los gases de desecho, de los que el dióxido de
carbono es el principal constituyente, del cuerpo. Las estructuras
superiores del sistema respiratorio están combinadas con los órganos
sensoriales del olfato y el gusto (en la cavidad nasal y en la boca)
y el sistema digestivo (desde la cavidad oral hasta la faringe). En
la faringe, los órganos respiratorios especializados se bifurcan. La
laringe está situada en la parte superior de la tráquea. La tráquea
desciende hacia los bronquios, que se ramifican en la bifurcación
traqueal para pasar a través de los hilios de los pulmones izquierdo
y derecho. Los pulmones contienen los pasillos más estrechos, o
bronquiolos, que transportan aire a las unidades funcionales de los
pulmones, los alvéolos. Allí, en los miles de diminutas cámaras
alveolares, se transfiere el oxígeno a través de la membrana de la
pared alveolar a las células sanguíneas de los capilares. Del mismo
modo, los gases de desecho se desprenden de las células sanguíneas
hacia el aire en los alvéolos, para ser expelidos en la exhalación.
El diafragma, un músculo grande y delgado situado debajo de los
pulmones, y los músculos intercostales y abdominales son los
responsables de ayudar al diafragma, contrayendo y expandiendo la
cavidad torácica por efecto de la respiración. Las costillas
funcionan como soporte estructural de todo el conjunto torácico y
las membranas pleurales ayudan a proporcionar lubricación a los
órganos respiratorios de forma que no se irriten durante la
respiración.
Alvéolos: El sistema respiratorio es el responsable de aportar
oxígeno a la sangre y expulsar los gases de desecho, de los que el
dióxido de carbono es el principal constituyente, del cuerpo. Las
estructuras superiores del sistema respiratorio están combinadas con
los órganos sensoriales del olfato y el gusto (en la cavidad nasal y
en la boca) y el sistema digestivo (desde la cavidad oral hasta la
faringe). En la faringe, los órganos respiratorios especializados se
bifurcan. La laringe está situada en la parte superior de la tráquea.
La tráquea desciende hacia los bronquios, que se ramifican en la
bifurcación traqueal para pasar a través de los hilios de los
pulmones izquierdo y derecho. Los pulmones contienen los pasillos
más estrechos, o bronquiolos, que transportan aire a las unidades
funcionales de los pulmones, los alvéolos. Allí, en los miles de
diminutas cámaras alveolares, se transfiere el oxígeno a través de
la membrana de la pared alveolar a las células sanguíneas de los
capilares. Del mismo modo, los gases de desecho se desprenden de las
células sanguínea hacia el aire en los alvéolos, para ser expelidos
en la exhalación. El diafragma, un músculo grande y delgado situado
debajo de los pulmones, y los músculos intercostales y abdominales
son los responsables de ayudar al diafragma, contrayendo y
expandiendo la cavidad torácica por efecto de la respiración. Las
costillas funcionan como soporte estructural de todo el conjunto
torácico y las membranas pleurales ayudan a proporcionar lubricación
a los órganos respiratorios de forma que no se irriten durante la
respiración.
Bronquios: Los bronquios son los tubos que transportan aire desde la
tráquea a los lugares más apartados de los pulmones, donde pueden
transferir oxígeno a la sangre en pequeños sacos de aire denominados
alvéolos. Dos bronquios principales, los bronquios derecho e
izquierdo, se ramifican desde el extremo inferior de la tráquea en
lo que se conoce como la bifurcación de la tráquea. Un bronquio se
extiende en cada pulmón. Los bronquios continúan dividiéndose en
pasillos menores, denominados bronquiolos, formando ramificaciones
como en un árbol que se extienden por todo el esponjoso tejido
pulmonar. El exterior de los bronquios se compone de fibras
elásticas y cartilaginosas, y presenta refuerzos anulares de tejido
muscular liso. Los bronquios pueden expandirse durante la
inspiración, permitiendo que se expandan los pulmones a su vez, y
contraerse durante la expiración cuando se exhala el aire.
Red capilar: La red capilar del tejido alveolar permite la
transmisión de gases entre el aire de los alvéolos y las células
sanguíneas dentro de los capilares. Los diminutos capilares son tan
pequeños que sólo permiten que pase a través una célula sanguínea
cada vez. Este orden en fila, combinado con la delicada membrana
semipermeable que separa el saco alveolar de los capilares, permite
que se produzca la difusión, proceso por el que una sustancia (en
este caso, oxígeno y dióxido de carbono) atraviesa una membrana
semipermeable desde una zona de alta concentración a otra de menor
concentración. Las células sanguíneas que atraviesan los capilares
tienen muy poca cantidad de oxígeno y gran cantidad de dióxido de
carbono y otros gases de desecho. Como resultado, el dióxido de
carbono pasa por difusión a través de la membrana hacia el aire de
los alvéolos (que es menos rico en dióxido de carbono). De forma
similar, el oxígeno contenido en el aire de los alvéolos atraviesa
la membrana para pasar a las células sanguíneas. De esta forma, la
sangre se libera del exceso de dióxido de carbono (que se exhala a
continuación) y se regenera con oxígeno. Las células sanguíneas
regeneradas continúan por las metavénulas, vénulas y venas
pulmonares hacia el corazón, desde el que son bombeadas al resto del
cuerpo.
Cilios: Los cilios son diminutos pelos que cubren la parte interna
de muchos revestimientos mucosos. Estos se encuentran por todo el
cuerpo y, gracias a su movimiento en ondas, funcionan como filtro y
transportan material en partículas a los largo de la superficie del
revestimiento mucoso. Los cilios respiratorios son responsables de
ayudar en la tarea de filtrado del polvo y otras sustancias del aire
inhalado y transmitirlo con mucosa hacia la faringe para ser tragado.
Los revestimientos mucosos de la cavidad nasal, faringe, tráquea y
de los bronquios contienen estas estructuras.
Diafragma: El diafragma es el músculo principal responsable de la
respiración. Conectado a la pared abdominal, las vértebras lumbares,
las costillas inferiores, el esternón y el pericardio del corazón
por tejido tendinoso, el delgado diafragma crea una división entre
la cavidad torácica y la abdominal. El diafragma forma una
estructura abovedada, y cuando se contrae desciende a una posición
más plana. Este alisamiento provoca un vacío en la cavidad torácica
y presión en la cavidad abdominal. El vacío se rellena con la
expansión del tejido pulmonar y el aire inhalado. La presión sobre
las vísceras inferiores resulta de mucha ayuda en el parto y en el
empuje de la materia fecal a través del tracto intestinal inferior
para su expulsión. Cuando el diafragma se relaja y toma forma
abovedada, el aire es expelido y los pulmones se contraen. Aunque
los músculos intercostales y abdominales se utilizan también en la
respiración, durante el sueño, esta es debida principalmente a las
contracciones del diafragma.
Cavidad del corazón: Entre los dos pulmones existe un espacio
ocupado por el corazón. Esta cavidad es más pronunciada en el pulmón
izquierdo, que es ligeramente cóncavo, que en el derecho. El
pericardio del corazón está en contacto directo con el revestimiento
pleural de los pulmones y está unido a la porción tendinosa del
músculo diafragmático.
Laringe: La laringe es la apertura de la tráquea donde se une a la
faringe. Su parte saliente, con el cartílago tiroides, puede
apreciarse en el exterior de la garganta, y se conoce comúnmente
como el "bocado de Adán". La laringe sirve para cerrar la tráquea
durante el acto de tragar de forma que la comida no pase a los
conductos respiratorios y facilita el tragado ascendiendo la parte
posterior de la lengua. La laringe, que contiene las cuerdas vocales,
permite la vocalización manipulando dichas cuerdas para hacer que
vibren con un tono determinado cuando pasa el aire por la laringe.
La laringe se compone de tres estructuras cartilaginosas: el
cricoides, la epiglotis y el tiroides. El cartílago cricoides,
circular, sirve para reforzar la parte superior de la tráquea para
poder mantener abiertas las vías de aire. La epiglotis, con forma de
solapa, ayuda a cerrar las vías de aire durante el acto de tragar,
descendiendo para unirse a la laringe, levantada a su vez, para
evitar que la comida entre en la tráquea. El cartílago tiroides
forma la mayor parte de la estructura de la laringe, fijando la
epiglotis por medio de las cuerdas vocales falsas, y las cuerdas
vocales verdaderas a las apófisis vocales del cartílago aritenoides
de la glotis. El tono de voz depende en gran medida de la
elasticidad y la tensión en las cuerdas vocales verdaderas. Cuando
el ángulo del cartílago tiroides desciende en los varones durante la
pubertad, la tensión de las cuerdas vocales disminuye, dando como
resultado una voz más grave.
Lóbulo: Los pulmones presentan fisuras que dividen las estructuras
generales en lóbulos menores. El pulmón izquierdo tiene una fisura
horizontal que lo divide en dos lóbulos (superior e inferior). El
pulmón derecho tiene una fisura horizontal y otra oblicua, que lo
dividen en tres lóbulos (superior, medio e inferior). Debido a este
tercer lóbulo, el pulmón derecho es mayor que el izquierdo,
extendiéndose más abajo en la cavidad abdominal. Ambos pulmones
están incluidos en un saco pleural y separados por el mediastino,
una membrana que se extiende desde la columna vertebral por detrás
hasta el esternón por delante.
SISTEMA DIGESTIVO
El sistema digestivo tiene la función de procesar el alimento,
separando las proteínas, los hidratos de carbono, los minerales, las
grasas y otras sustancias que necesita el cuerpo, e introducirlo
todo en la corriente sanguínea de modo que lo pueda utilizar el
cuerpo. El tracto digestivo comienza en la boca, donde la mandíbula
y la lengua comienzan a deshacer el alimento con la ayuda de la
saliva secretada por las glándulas salivares. El alimento masticado,
combinado con la saliva, se ingiere y se transporta por el esófago
mediante movimientos peristálticos (contráctiles) hasta el estómago.
En el estómago, el alimento se combina con ácido clorhídrico que
ayuda a deshacerlo más. Cuando se ha digerido completamente el
alimento, el resto de fluido, denominado quimo, pasa a través del
píloro a los intestinos grueso y delgado. En el largo y serpenteado
intestino delgado, se absorben de la corriente sanguínea los
nutrientes del quimo, dejando los residuos que no sirven. Estos
residuos pasan a través del colon (donde la corriente sanguínea
absorbe la mayor parte del agua) y se introducen en el recto donde
se almacenan antes de excretarse. Estos desechos sólidos,
denominados heces, se unen y en el proceso de excreción pasan a
través del canal anal y el ano. A lo largo del tracto digestivo, el
páncreas, el bazo, el hígado y la vesícula biliar segregan enzimas
que ayudan durante el proceso digestivo.
Ano: El ano es el esfínter que regula el orificio inferior del
tracto digestivo. El esfínter mantiene el ano cerrado, abriéndolo
durante la excreción para permitir que pasen las heces.
Apéndice: El apéndice es una pequeña unión con forma de gusano en el
extremo del ciego. Por su forma, a veces se le llama apéndice
vermiforme (forma de gusano). La evidencia nos ha mostrado que en la
antigüedad el apéndice debería haber tomado parte en la digestión de
materia duradera, como la quitina de insecto o la corteza de árbol,
pero ahora es aparentemente vestigial (innecesario) en la anatomía
moderna. La inflamación del apéndice se denomina apendicitis y su
eliminación es una de las operaciones quirúrgicas que se realizan
más a menudo.
Esófago: El esófago es el tubo largo y flexible que comienza en la
faringe y termina en el cardias en la parte superior del estómago.
El esófago medio tiene unos veinticinco coma cuatro centímetros de
largo, y sus paredes están formadas de fibra muscular que realizan
movimientos de contracción (denominados perístasis) para impulsar el
bolo (glóbulos) de alimento masticado con saliva hacia el estómago.
El malestar por acidez se produce cuando el ácido estomacal se
vierte en el esófago. Dado que el esófago no tiene una capa de
mucosa como la tiene el estómago, el ácido produce dolor que se
genera justo detrás del esternón y parece que viene del corazón, de
ahí que se utilice bastante el término "acidez".
Vesícula biliar: La vesícula biliar tiene la función de concentrar y
almacenar la bilis que produce el hígado en forma diluida y secretar
la bilis a través del conducto cístico al duodeno donde puede ser de
utilidad en el proceso de digestión. La vesícula biliar es un órgano
azul verdoso, de unos siete coma sesenta y dos centímetros y está
situada en la superficie inferior del hígado. La bilis está
compuesta de colesterol, sales biliares y pigmento biliar. La bilis
no es fundamental para la supervivencia del ser humano, y podría
eliminarse sin que produjera graves efectos adversos. La
cristalización de las sales biliares en la vesícula biliar da origen
a cálculos biliares, que a menudo requieren operación quirúrgica.
Intestino grueso: El intestino grueso es un amplio tubo ondulado que
recibe el producto resultante de la digestión del intestino delgado
y lo transporta hasta que se excreta, y sigue procesando el material
que llega. Cualquier material alimenticio que no se haya absorbido
se almacena en el intestino grueso hasta que el cuerpo pueda
reabsorber el agua del mismo de forma parcial, después pasa los
residuos por el ano para su eliminación. La sobre absorción de agua
de los materiales residuales puede que deje las heces duras y
ligeramente secas que pueden chocar, dificultando su eliminación.
Esta condición se conoce como estreñimiento. Si no se reabsorbe
suficiente líquido, normalmente debido a infecciones víricas o mala
nutrición, el intestino grueso pasa demasiado líquido al ano,
dificultando el control de la eliminación. Esta condición, y el
fluido (que a menudo daña los tejidos anales) se conoce como diarrea.
El intestino grueso está dividido en ocho secciones: el ciego, el
apéndice, el colon ascendente, el colon transverso, el colon
descendente, el colon sigmoideo, el recto y el ano.
Hígado: El hígado es la glándula más grande del cuerpo y tiene
varias funciones importantes. Pesa aproximadamente un kilo
trescientos cincuenta y nueve gramos y es de color rojo-marrón; este
órgano presenta un alto grado de vascularidad que es lo que le da el
color oscuro. La mayor parte está situada en el lateral derecho de
la cavidad abdominal, justo sobre el duodeno; el hígado ayuda a la
digestión de las grasas secretando bilis al duodeno. El hígado
también destruye los glóbulos rojos, forma la urea para la excreción
de los restos nitrogenados, forma el fibrinógeno que se utiliza en
la coagulación de la sangre, almacena glucógeno, que ayuda en el
metabolismo y almacenamiento de las vitaminas y produce sustancias
protectoras y antitóxicas, entre muchas de sus funciones.
Boca: La boca es un área voluble de la anatomía humana, encargada de
articular la voz, degustar, masticar y tragar alimento. La cavidad
bucal está situada justo debajo de la cavidad nasal y está formada
por los huesos palatinos y la apófisis palatina de la maxilar en la
parte superior y por la mandíbula en la parte inferior. En la
apertura de la cavidad bucal están los labios, que son estructuras
musculares recubiertas de una fina piel membranosa. Los labios
ocluyen la cavidad bucal durante la masticación para retener dentro
el alimento y el líquido, ayudan a controlar el alimento durante la
masticación y facilitan la articulación de la voz. Dentro de la
cavidad bucal, los dientes se extienden por debajo desde sus
alvéolos maxilares y por encima desde sus alvéolos mandibulares para
formar el arco dental. Los músculos y la piel de las mejillas cubren
los laterales externos de la cavidad bucal, mientras que las
estructuras musculares de la lengua y el revestimiento mucoso
sublingual y los músculos forman la parte inferior de la cavidad
bucal.
Cuando se introduce alimento en la boca, los labios se cierran, a la
vez que las glándulas salivares producen saliva. La saliva lubrica
la boca y humedece el alimento. La superficie interior de los labios,
la lengua y las mejillas controlan el alimento situándolo entre los
dientes para que pueda triturarse. Con una acción combinada de estos
movimientos y un movimiento semicircular y afilado de los dientes,
se tritura el alimento y se forma una pasta con la saliva. Las
enzimas de la saliva comienzan a separar el alimento y la lengua
mueve una parte de esta pasta alimenticia hacia la parte posterior
de la cavidad bucal impulsándola arriba y detrás a lo largo del
paladar duro. El paladar blando, a su vez, se levanta para ocluir la
cavidad nasal. La bola de pasta alimenticia, denominada bolo, pasa a
la faringe. La epiglotis baja para cubrir las vías respiratorias de
modo que el alimento no se introduzca en la laringe. Desde la
faringe, se producen contracciones, denominadas movimientos
peristálticos, que impulsan el bolo hacia abajo y a través del
esófago al estómago, donde se digieren más.
Páncreas: El páncreas es una glándula con forma de lóbulo grande que
tiene la función de secretar la hormona insulina y un fluido
alcalino que ayuda al proceso de digestión. La insulina es
importante en la utilización de azúcar en la sangre y la carencia de
esta hormona produce la diabetes mellitus. El fluido digestivo se
secreta directamente al duodeno, justo debajo del estómago en el
tracto digestivo.
ÓRGANOS SENSORIALES
El sistema tegumentario incluye la piel, el pelo, las uñas y las
glándulas que cubren el cuerpo. También incluye los ojos, los oídos,
la nariz y la boca. Todos ellos forman parte del sistema sensorial
del cuerpo. El mundo se percibe gracias a una serie de mensajes
cifrados (impulsos eléctricos) que se envían al cerebro a través de
los írganos sensoriales. Nuestra percepción está principalmente
desarrollada por la muestra de sonidos que entra en el oído y la
muestra de luz que perciben los ojos. Sin embargo, la sensación de
tacto, gusto y olfato también son importantes para la percepción del
mundo que nos rodea.
Oído: El oído está dividido en tres partes: el oído externo, el
medio y el interno. Cada sección tiene sus propias funciones dentro
de un proceso que convierte las ondas de sonido en impulsos
nerviosos, los cuales se transmiten luego al cerebro. El oído
externo consta de dos partes: el pabellón y el canal auditivo
externo. Esta parte del oído recoge y canaliza los sonidos. El oído
medio, o cavidad timpánica, es una pequeña cavidad formada en el
hueso temporal y es un intermediario en el procesamiento de la
energía acústica. Es el responsable de incrementar la intensidad de
las ondas de sonido que entran y de convertirlas en vibraciones
mecánicas que pueden viajar fácilmente por el oído interno. Presenta
dos partes: un hueso y su correspondiente membrana. Ambas tienen una
forma complicada, por lo cual se las denomina laberintos. Cada
laberinto tiene tres partes: el vestíbulo, el canal semicircular y
la cóclea. El oído interno contiene las células receptoras, las
cuales reciben vibraciones mecánicas y las envían al cerebro.
Ojo: El globo del ojo se encuentra dentro de la cavidad orbital (cuenca
ósea) del cráneo, centrado y a un lado en la parte superior. De
todos los sentidos, la vista suele considerarse la más importante.
Según se ha estimado, el 80% de la información que percibimos llega
al cerebro a través de los ojos. Estos transmiten constantes
corrientes de imágenes al cerebro gracias a señales eléctricas y
reciben información de los rayos de luz. Estos rayos pueden ser
absorbidos o reflejados. Los objetos que absorben todas las partes
del espectro solar parecen negros, mientras que los que reflejan
toda la luz nos parecen blancos. Los objetos con colores absorben
determinadas partes del espectro solar y reflejan otras. Cuando
observamos algo, los rayos de luz se reflejan en el objeto llegando
al ojo. La luz se refracta por la córnea y pasa a través del humor
vítreo y de la pupila hasta el cristalino. El iris controla la
cantidad de luz que llega al ojo. A continuación, el cristalino
enfoca la luz a través del humor vítreo hasta la retina, formando
una imagen invertida y hacia abajo. Las células sensibles a la luz
de la retina transmiten la imagen al cerebro mediante señales
eléctricas.
Uñas: Las uñas son simplemente otra forma de piel. Están formadas
por una proteína denominada queratina que presenta un elevado
contenido de azufre. Al contrario de lo que se cree, la cantidad de
calcio es bastante baja.
Las uñas son un indicador de enfermedades. El cambio brusco de su
textura, color o ritmo de crecimiento puede ser señal de que es
necesario recibir algún consejo médico. Aunque un especialista
siempre estudiará las uñas, es imposible diagnosticar una enfermedad
sin estudiar otros factores.
Mamas: Las mamas (o pechos) son glándulas semiesféricas que se
encuentran sobre los músculos pectorales, principalmente sobre el
pectoral mayor, en un área entre la tercera y la sexta costilla a
cada lado del pecho. Se encuentran tanto en el hombre como en la
mujer, aunque en los primeros su forma está poco desarrollada. En
las mujeres, el desarrollo de los pechos suele ser la primera señal
de la pubertad. Este desarrollo suele ocurrir alrededor de los 11
años, aunque también puede darse desde los 9 o hasta los 13 años.
Nariz: El olfato es el sentido más básico y primitivo. Es unas
10.000 veces más sensible que el sentido del gusto. De hecho, la
mayoría de los sabores de la comida se huelen y no se saborean, como
corroborará cualquier persona que tenga un resfriado.
La congestión nasal evita que las pequeñas corrientes de aire,
producidas al masticar y tragar, lleguen a los receptores en el
techo de la cavidad nasal. Los receptores olfatorios del ser humano
pueden diferenciar varios miles de tipos de olores. Algunas personas
tienen mejor olfato que otras. La nariz también juega un importante
papel al acondicionar el aire inspirado para la parte inferior del
tracto respiratorio. Este acondicionamiento incluye el control de la
temperatura y de la humedad y la eliminación de polvo y organismos
infecciosos.
Piel y pelo: La piel tiene el mayor área de superficie en el cuerpo
humano y es el elemento más pesado. En la superficie se encuentran
las terminaciones sensitivas y en la parte interior determinados
órganos que tienen unas funciones especiales, las glándulas
sudoríparas, los folículos pilosos y las glándulas sebáceas. La piel
protege los órganos internos del cuerpo de posibles infecciones,
lesiones y rayos solares dañinos. También tiene un papel importante
en la regulación de la temperatura del cuerpo. Aunque la piel de un
adulto puede llegar a pesar alrededor de nueve kilogramos, en
algunos lugares es tan fino como el papel.
Lengua: La lengua suele ser plana y moderadamente extensible.
Consiste en una red de fibras musculares estriadas, tejido fibroso,
masas adiposas y linfoides, glándulas salivales y una membrana
mucosa protectora. Es un músculo muy móvil que permite degustar la
comida, moverla de un lado a otro al masticar, empujarla hasta la
faringe (garganta) al tragar y es un órgano imprescindible para
poder hablar. Deriva principalmente de la base de la faringe (o
tubérculo). Este tubérculo crece hacia delante y se une con otros
tejidos de la zona, formando este complejo órgano muscular de
múltiples funciones.
SISTEMA ENDOCRINO
Todos los órganos del sistema endocrino son glándulas. Son
diferentes del resto de las glándulas porque liberan sustancias
químicas, conocidas como hormonas, en la circulación sanguínea
general. Otras glándulas descargan sus secreciones en conductos
hacia un lugar concreto. Estas glándulas se denominan exocrinas. Los
órganos del sistema endocrino se encuentran situadas en lugares del
cuerpo muy separados: en la cavidad craneal, en el cuello, en la
cavidad torácica, en la cavidad abdominal, en la cavidad pélvica y
fuera de las cavidades del cuerpo. Las hormonas que liberan son muy
importantes para las funciones corporales. Regulan instintos básicos
y emociones, como los impulsos sexuales, violencia, ira, miedo,
alegría y tristeza. También estimulan el crecimiento y la identidad
sexual, controlan la temperatura corporal, ayudan en la reparación
de tejidos dañados y ayudan a generar energía.
Glándulas adrenales: Las glándulas adrenales se encuentran sobre la
parte superior de cada riñón en la zona abdominal. Aunque parece un
sólo órgano, en realidad son dos pequeñas glándulas, cada una con un
peso de unos 7 gramos. La médula adrenal (la parte interna) es un
agente del sistema nervioso simpático y se activa mediante impulsos
nerviosos. El córtex adrenal (la parte externa se divide en tres
zonas: glomerulosa, fasciculada y reticular) es una glándula
endocrina verdadera que se activa con la hormona
adrenocorticotrófica (ACTH), enviada desde la glándula pituitaria.
La médula adrenal secreta las catecolaminas epinefrina y
noradrenalina. Estas hormonas ayudan al cuerpo a reducir tensión
nerviosa. Cuando el sistema nervioso simpático reacciona ante
emocione intensas, como miedo o ira, se liberan grandes cantidades
de esta hormona. Esto puede causar una reacción de "lucha o huida",
en la que la presión sanguínea aumenta, las pupilas se ensanchan y
la sangre se desvía hacia los órganos más vitales y los músculos del
esqueleto. El corazón también se estimula. El córtex adrenal secreta
dos hormonas: cortisol y aldosterona. Estas hormonas se conocen
conjuntamente como corticosteroides. Ayudan al cuerpo a reducir
tensión nerviosa y son imprescindibles para la vida. El cortisol es
un generador de energía. Regula la conversión de hidratos de carbono
a glucosa y dirige las reservas al hígado. También disminuye las
inflamaciones. La aldosterona regula el balance mineral y de agua en
el cuerpo. Evita la pérdida excesiva de agua a través de los riñones
y mantiene el balance entre sodio y potasio en la corriente
sanguínea. Este balance es importante en la contracción muscular.
Hipotálamo: El hipotálamo está formado por un minúsculo grupo de
células nerviosas situadas en el centro de la base del cerebro. Este
órgano sirve como vínculo entre el sistema nervioso autónomo y el
sistema endocrino. El hipotálamo es responsable de muchas funciones
corporales. Su función es integrar y asegurar respuestas adecuadas a
los estímulos. Regula el hambre, la sed, el sueño y el insomnio.
También juega un papel importante en la regulación de la mayoría de
los mecanismos involuntarios del cuerpo, como la temperatura
corporal, el impulso sexual o el ciclo menstrual en las mujeres. El
hipotálamo también regula las funciones de la glándula pituitaria.
Ovarios: Los ovarios son dos cuerpos con forma de almendra de unos
3,5 centímetros de longitud que se encuentran situados a cada lado
de la pelvis. Cada ovario contiene dos clases diferentes de
estructura glandular: los folículos de Graaf, que secretan estrógeno,
y el cuerpo lúteo, que secreta progesterona y algo de estrógeno. La
hormona estrógeno influye en el desarrollo de los caracteres
sexuales y en la maduración de los órganos sexuales femeninos. La
progesterona influye en el desarrollo de las glándulas mamarias y
prepara el útero para la implantación del óvulo.
Páncreas: El páncreas se encuentra situado justo detrás de la parte
inferior del estómago. Es la segunda glándula del cuerpo en tamaño,
y es una glándula endocrina y exocrina. Su función exocrina es
producir jugos digestivos (jugos pancreáticos) y liberarlos a través
de un tubo, el conducto pancreático, al intestino. La función
endocrina del páncreas es controlar la cantidad de azúcar en la
sangre. Las células que controlan los niveles de azúcar en la sangre
se denominan islotes de Langerhans. Estos islotes son grupos
microscópicos de células esparcidas por todo el tejido pancreático
entre el resto de las células pancreáticas aunque se encuentran
concentradas principalmente en la cola del páncreas.
Los islotes de Langerhans están formadas por dos tipos de células:
alfa y beta. Las células alfa secretan una hormona llamada glucagón
y las células beta secretan insulina. La insulina y el glucagón
funcionan como un sistema de comprobación y equilibrio regulando el
nivel de azúcar en sangre en el cuerpo. El glucagón acelera el
proceso de la glucogénesis en el hígado (proceso químico por el cual
la glucosa almacenada en las células del hígado en forma de
glucógeno se convierte en glucosa; esta glucosa deja entonces las
células del hígado y pasa a la sangre). Este proceso tiende a
incrementar la concentración de glucosa en la sangre. La insulina es
un antagonista del glucagón, pues reduce la cantidad de
concentración de glucosa en la sangre. La insulina realiza este
proceso acelerando su salida de la corriente sanguínea, a través de
las membranas celulares, hacia las células. Como la glucosa entra en
las células a un ritmo más rápido, las células aumentan su
metabolismo de glucosa. Todas las comidas que contienen azúcares y
almidón, como el pan, patatas y pasteles, se descomponen en glucosa.
De esta forma pueden ser absorbidos por cada célula del cuerpo,
incluyendo las células del hígado, una de cuyas funciones
principales es almacenar azúcar. Las células absorben glucosa y la
queman en estructuras llamadas mitocondrias, utilizando la energía
que contiene y produciendo dióxido de carbono y agua como productos
derivados. Este proceso de quemado es la principal fuente de energía
del cuerpo, y no podría tener lugar sin la presencia de la insulina.
La diabetes se produce cuando el páncreas no produce suficiente
insulina y no se regula, por tanto, la concentración de glucosa en
la sangre. El nivel de glucosa normal para un adulto medio está
entre 80 y 120 miligramos de glucosa por cada 100 mililitros de
sangre. Si los islotes de Langerhans secretan demasiada poca
insulina, se produce un exceso de glucosa, una característica de la
diabetes mellitus, el trastorno más habitual del sistema endocrino.
Paratiroides: Las glándulas paratiroides son glándulas pequeñas,
habitualmente cuatro, incrustadas en la parte posterior del tiroides.
Estas glándulas producen la hormona parathormona, que regula el
nivel de calcio y fósforo en la sangre y huesos. La parathormona
tiende a aumentar la concentración de calcio en la sangre
incrementando la descomposición ósea. Esta hormona tiene el efecto
contrario de la calcitonina (tirocalcitonina), que es secretada por
la glándula tiroides. El calcio juega un papel muy importante en
muchos procesos metabólicos; demasiado calcio (hipercalcemia) o
demasiado poco (picocalcemia) puede alterar el funcionamiento normal
de músculos y nervios. La parathormona ayuda a mantener la
homeostasis de calcio en la sangre. Las células corporales son muy
sensibles a los cambios de la cantidad de calcio en la sangre.
Glándula pituitaria: La pituitaria (o hipófisis) es una glándula
pequeña, no más grande que un guisante, que se encuentra en la base
del cráneo en una pequeña depresión del hueso esfenoidal denominado
"silla turca". Está conectada y controlada por el hipotálamo y a
veces se la considera la glándula principal, puesto que su función
es coordinar el sistema nervioso y el endocrino. Algunas de sus
hormonas estimulan otras glándulas endocrinas para que produzcan sus
propias hormonas. La pituitaria está compuesta en realidad por dos
glándulas: la glándula pituitaria anterior (o adenohipófisis) y la
posterior (o neurohipófisis). Produce varias hormonas, una de las
cuales regula la retención de agua en los riñones y otra tiene la
misión de contraer el útero durante el parto y de estimular la
secreción de leche en las glándulas mamarias. Una de las hormonas
más importantes de la pituitaria es la del crecimiento. Esta hormona
controla el crecimiento regulando la cantidad de nutrientes que
recibe cada célula. Como la insulina, la hormona del crecimiento
también controla el nivel de azúcar en la sangre.
Testículos: Los testículos consisten en dos glándulas de forma
ovalada de unos 3 centímetros de longitud y 2,5 centímetros de ancho.
Se encuentran suspendidos en un saco denominado escroto fuera del
cuerpo para mantener la menor temperatura necesaria para la
producción eficiente de esperma. Cada uno de los testículos está
formado por varias secciones (lóbulos), y cada lóbulo está formado a
su vez por un delgado y largo túbulo seminífero enrollado. Desde la
pubertad, las células de los túbulos seminíferos producen casi
continuamente espermatozoides, las células reproductoras masculinas.
Otras células, conocidas como células intersticiales, secretan la
hormona masculina testosterona en la sangre. Estas células se
encuentran en numerosos grupos en el tejido conectivo situado entre
los túbulos seminíferos. La testosterona realiza diversas funciones:
es importante para el desarrollo de los caracteres sexuales
masculinos, estimula y mantiene el desarrollo de los órganos
accesorios masculinos (la glándula prostática, vesículas seminales,
etc.), y tiene un efecto estimulante en el metabolismo de las
proteínas.
Timo: Situado sobre el corazón, el timo es un órgano bilobulado cuya
función principal es la de desarrollar linfocitos. La linfa
transporta glóbulos blancos a este órgano, donde se multiplican y se
transforman en células especiales de lucha contra las infecciones.
Aunque la función del timo no se conoce en su totalidad, se sabe que
tiene un papel muy importante en el desarrollo de la inmunidad ante
diversas enfermedades. Muchos investigadores opinan que el timo
produce los linfocitos originales formados en el cuerpo antes del
nacimiento y continúa produciéndolos después. Los linfocitos viajan
desde el timo a los nódulos linfáticos y al bazo a través de la
circulación sanguínea. También se cree que el timo sintetiza una
hormona esencial para la inmunidad. Esta hormona, conocida como
factor humoral del timo (THF), debe estar presente durante un corto
periodo de tiempo después del nacimiento del niño para poder
desarrollar la inmunidad mínima necesaria. Los investigadores
piensan que la hormona producida por el timo actúa sobre los
linfocitos, haciendo que los linfocitos B se conviertan en células
plasmáticas, las cuales forman anticuerpos que producen inmunidades.
Tras la pubertad, el timo comienza a disminuir de tamaño. Su función
principal parece desarrollarse durante las primeras etapas de la
vida en el desarrollo de la inmunidad.
SISTEMA LINFÁTICO
El sistema linfático no es un sistema separado del organismo. Se
considera parte del sistema circulatorio porque lo constituye la
linfa, un fluido móvil que proviene de la sangre y vuelve a ella por
medio de los vasos linfáticos. La linfa transporta algunos
nutrientes, especialmente grasas, y distribuye los glóbulos blancos
por el organismo. La linfa recuerda al plasma pero es más diluida y
tiene únicamente alrededor del 5% de proteínas y del 1% de sales y
extractivos. Está formada por un poco de sangre y de otros líquidos
del organismo y se denomina fluido intersticial, que se recoge en
los espacios intercelulares. Parte de este fluido intersticial
vuelve al organismo a través de la membrana capilar, pero la mayoría
penetra en los capilares linfáticos y da lugar a la linfa. La linfa,
junto con este fluido intersticial, recoge las partículas que son
demasiado grandes para que puedan ser absorbidas por la membrana
capilar, como son los restos de células, glóbulos de grasa o
adiposos y pequeñas partículas proteicas. A continuación, la linfa
pasa a los vasos y nódulos linfáticos y se introduce en la sangre a
través de las venas situadas en la región del cuello. De esta manera
el sistema linfático constituye un sistema de transporte secundario.
La linfa no se bombea por sí sola, su circulación depende de la
presión del sistema circulatorio y del efecto de masaje de los
músculos.
Nódulos linfáticos axilares: Los ganglios o nódulos linfáticos
axilares están localizados en el brazo, en la axila. Se dividen en
dos grupos: superficiales y profundos. Estos nódulos linfáticos
reciben la linfa de los vasos linfáticos del brazo y los nódulos
superiores la reciben de los vasos linfáticos situados en el área
superior del pecho, cerca de los músculos pectorales y de las
glándulas mamarias. Hay alrededor de 35 nódulos linfáticos en la
zona del pecho y de la axila, la mayoría de ellos situados en la
axila o cerca de ella. Si se desarrolla un cáncer en la mama, con
frecuencia se extiende a los nódulos porque la linfa, además de
otros residuos, puede transportar células cancerosas. La linfa fluye
en todas direcciones, pero alrededor de tres cuartas partes de los
vasos linfáticos del pecho desembocan en los ganglios o nódulos
axilares que, con frecuencia, es por donde primero se extiende un
cáncer de mama.
Nódulos linfáticos cervicales: Los ganglios o nódulos linfáticos
cervicales están localizados en el cuello. Se dividen en dos grupos:
superficiales y profundos. Hay tres grupos de ganglios linfáticos
superficiales: los submaxilares, cerca de la mandíbula, los
suprahioideos, cerca del hueso hioides de la garganta y los
cervicales, situados a lo largo de la vena yugular externa. Los
nódulos cervicales profundos son grandes y están situados cerca de
la faringe, del esófago y de la tráquea. Cuando se tiene dolor de
garganta, los glóbulos blancos se agrupan en los nódulos situados
allí para combatir la infección, por ello se sensibiliza e inflama
la garganta.
Nódulos linfáticos inguinales: La red de vasos linfáticos situados
en la parte inferior del cuerpo pasa la linfa a los nódulos
linfáticos inguinales con forma de judía que se encuentran en el
interior de la ingle, cerca de la arteria y vena femorales.
Conducto linfático: El conducto linfático es mucho más corto que el
torácico, con una longitud aproximada de 1 centímetro. Este conducto
linfático recibe la linfa de la parte derecha del cuerpo situada
sobre el hígado y la vierte en la vena subclavia derecha y en la
vena yugular interna. El conducto linfático junto con el torácico
vierten en la sangre cada minuto entre 4 y 10 mililitros de linfa.
Nódulos linfáticos: Los nódulos linfáticos, o ganglios linfáticos
como a veces se les denomina, son estructuras ovales y pequeñas, del
tamaño de una judía. Generalmente se encuentran en racimos cerca de
las venas en puntos estratégicos a lo largo de los vasos linfáticos
medianos de la rodilla, codo, axila, ingle, cuello, abdomen y pecho.
La sangre se limpia y filtra en estos nódulos y los glóbulos blancos
se acumulan allí cuando hay una enfermedad. Este proceso de filtrado
previene la introducción en el sistema circulatorio sanguíneo de
bacterias, células cancerosas u otros agentes infecciosos. Los
nódulos linfáticos son los centros de producción y almacenamiento de
algunos glóbulos blancos, llamados linfocitos y monocitos, elementos
importantes en el mecanismo inmunológico del organismo. Durante
cualquier tipo de infección, los nódulos se dilatan en el área de
drenaje debido a la multiplicación de linfocitos que tienen lugar en
esos nódulos.
Nódulos poplíteos: Los nódulos linfáticos, o ganglios linfáticos
como a veces se les denomina, son estructuras ovales y pequeñas, del
tamaño de una judía. Generalmente se encuentran en racimos cerca de
las venas en puntos estratégicos a lo largo de los vasos linfáticos
medianos de la rodilla, codo, axila, ingle, cuello, abdomen y pecho.
La sangre se limpia y filtra en estos nódulos y los glóbulos blancos
se acumulan allí cuando hay una enfermedad. Este proceso de filtrado
previene la introducción en el sistema circulatorio sanguíneo de
bacterias, células cancerosas u otros agentes infecciosos. Los
nódulos linfáticos son los centros de producción y almacenamiento de
algunos glóbulos blancos, llamados linfocitos y monocitos, elementos
importantes en el mecanismo inmunológico del organismo. Durante
cualquier tipo de infección, los nódulos se dilatan en el área de
drenaje debido a la multiplicación de linfocitos que tienen lugar en
esos nódulos.
Bazo: El bazo esté muy ligado al sistema circulatorio y al linfático.
Es un órgano situado en el abdomen entre la parte inferior del
estómago y el diafragma. Su papel es mantener el volumen de sangre,
producir algunos tipos de células sanguíneas y recuperar el material
sobrante de los glóbulos rojos que se han vuelto defectuosos.
También esté relacionado con la eliminación de células sanguíneas y
bacterias de la sangre.
Vena subclavia: La vena subclavia es una continuación de la vena
axilar, que parte del brazo. En cada brazo se extiende una
ramificación de la vena subclavia (derecha e izquierda). A
continuación esta vena converge y se extiende desde la primera
costilla hasta la clavícula, donde se une con la vena yugular
interna para formar la vena innominada. Las venas subclavias también
son importantes en el sistema linfático pues vuelven a introducir la
linfa en la sangre. El conducto torácico, que transporta la linfa,
se une a la vena subclavia izquierda, cerca de la unión con la vena
yugular interna. El conducto linfático transporta la linfa a la vena
subclavia derecha y también se une a Ésta cerca de la unión con la
vena yugular interna.
SISTEMA
GENITOURINARIO
El sistema genitourinario está formado por los órganos urinarios y
reproductores. Dado que estos órganos están situados en el mismo
área del cuerpo y comparten las mismas funciones, normalmente se
tratan juntos. El sistema urinario del hombre y de la mujer es
básicamente el mismo, con la notable excepción de que la uretra, en
el hombre, continúa a través del pene, mientras, en la mujer, se
abre en la vulva. Los sistemas reproductores del hombre y de la
mujer están adaptados para cumplir funciones específicas. El del
hombre tiene la función de generar células germinales que contienen
la mitad del material genético necesario para el desarrollo del bebé
y entregar ese material al sistema de la mujer. El sistema
reproductor de la mujer tiene la función de generar un óvulo, o
huevo, que lleva la otra mitad del material genético, para que las
células germinales del hombre lo fertilicen. El tracto reproductor
de la mujer también tiene la función de dar soporte al feto durante
la gestación hasta que nace, aproximadamente nueve meses después de
la fertilización.
Sistema reproductor femenino: El sistema reproductor de la mujer es
el encargado de generar el óvulo, o huevo, almacenar el óvulo
fertilizado y nutrir el embrión y el feto durante la gestación. Los
órganos principales incluyen los ovarios, el útero, la vagina y las
trompas de Falopio. Los órganos externos (vulvares) incluyen el
labio mayor, el labio menor, el monte de Venus, el clítoris, el
vestíbulo y el bulbo del vestíbulo. El óvulo, o huevo, contiene la
aportación de la mujer al material genético que conformará el nuevo
niño, y se genera en los ovarios. El óvulo recién generado pasa a
través de las fimbrias de la región ampular de la trompa y allí lo
fertiliza un espermatozoide (o célula germinal). Durante la
excitación sexual, las vesículas seminales del hombre y la glándula
prostática crean un fluido que se combina con las células germinales
para formar el semen, que se transporta a través de la uretra y sale
de la apertura, o meato, al final del pene erecto. Cuando se ha
depositado el semen en la vagina de la mujer, los espermatozoides
nadan a través del útero hacia la trompa de Falopio, donde
fertilizan al óvulo, o huevo. El huevo fertilizado baja por la
trompa de Falopio durante los tres días siguientes y se asocia a la
pared del útero. Allí, durante el embarazo, el huevo fertilizado se
nutrirá y desarrollará el embrión y, posteriormente, el feto.
Después de que se haya desarrollado completamente (aproximadamente a
los 9 meses), las contracciones musculares (parto) expulsarán el
feto fuera del útero.
Sistema reproductor masculino: El sistema reproductor del hombre
tiene la función de generar, almacenar y transportar el material
genético contenido en las células germinales, o espermatozoides. Los
órganos principales incluyen los testículos (testis), el epidídimo,
los conductos deferentes, el conducto eyaculador, la uretra y el
pene. Los órganos auxiliares incluyen las glándulas bulborretrales
(de Cowper), la glándula prostática y las versículas seminales. Los
espermatozoides (células germinales) contienen los cromosomas que se
combinarán con los del óvulo, o huevo (producidos por el sistema
reproductor femenino) para formar el embrión de un nuevo ser humano.
Estos espermatozoides se generan dentro de los testículos y se
almacenan en el epidídimo. Durante la excitación sexual, las
versículas seminales y la glándula prostática crean un fluido que se
combina con las células germinales para formar el semen, que se
transporta a través de la uretra y sale de la apertura, o meato, al
final del pene erecto. Cuando se ha depositado el semen en la vagina
de la mujer, los espermatozoides nadan a través del útero hacia la
trompa de Falopio donde uno o más espermatozoides pueden fertilizar
un huevo, u óvulo. Autora: Daniela Andrea Patrone - Bibliografía:
Internet. El cuerpo humano Editorial Atlántida.
EXPLOTACIÓN DIDÁCTICA
Pelis para
explotación didáctica
con la palabra "CUERPO
o Partes del Cuerpo"
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Este cuerpo no es el
mío (2003)
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El cuerpo estudiantil
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Teresa, el cuerpo de
Cristo (2007)
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Fuera del cuerpo
(2004)
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The Body (El cuerpo)
(2000)
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Un cuerpo en el bosque
(1996)
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Fuego en el cuerpo
(1981)
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Viaje por el cuerpo
(2000)
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Fuego en el cuerpo (XY)
(2000)
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El cuerpo del delito
Músicas para
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o Partes del Cuerpo"
Expresiones
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