|
|
Cuando oigo que un hombre tiene el
hábito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de
él.
Nicolás de Avellaneda
Los libros son, entre mis
consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la
esperanza les impiden decirme lo que debo hacer.
Alfonso V el Magnánimo
TÉCNICAS BÁSICAS DE
LECTURA
TÉCNICAS DE LECTURA
Dr. Armando Arturo Casillas Castañeda
San Luis Potosí, México, 2005
La técnica de los
seis pasos básicos:
Esta técnica tiene la finalidad de ofrecerle los
conocimientos básicos para realizar lecturas y obtener el
mayor provecho y mejores resultados.
Si no posee el habito y la habilidad de leer, puede utilizar
esta técnica universal o genérica, aplicado antes, durante y
después de su lectura los siguientes pasos:
1. Establezca el propósito de la lectura.
2. Examine e inspeccione el contenido de todo el libro (los
textos que integran el libro)
3. Cuestiónese y formúlese preguntas.
4. Busque el significado de lo que esta leyendo.
5. Exprese lo que va leyendo.
6. Repase lo estudiado.
1-
Establecer el propósito de la lectura
Es muy importante que antes de iniciar su lectura, defina y
deje claro por qué o para qué le va ha servir el leer dicho
texto o libro.
Debe establecer el propósito de la lectura que va efectuar.
Usted puede leer para:
1. Obtener las ideas generales de un texto o libro.
2. Distinguir las ideas principales de un texto o libro.
3. Evaluar críticamente un texto o libro.
4. Comprender el contenido de un texto o libro.
5. Localizar información especifica de un texto o libro.
6. La aplicación práctica.
7. Distraerse.
8. Dar una revisión rápida a un texto o libro.
9. Hojear un texto o libro.
10. Hacer una lectura de estudio de un texto o libro.
11. Hacer una lectura ligera de un texto o libro .
12. Leer palabra por palabra de un texto o libro.
Propósito de lectura
A continuación se definen los diferentes propósitos de
lectura:
1- Leer para obtener las ideas generales de un texto o
libro.
Si el objeto de la lectura es obtener una idea o las ideas
generales de un texto o libro, no es necesario leer
minuciosamente, se puede hacer a mayor velocidad fijando la
atención sólo en los encabezados y subtítulos, ideas
generales, prólogo, introducción o los resúmenes que
aparecen al final de cada tema o unidad.
2- Leer para distinguir las ideas principales de un texto
o libro.
Si el objeto de leer es seleccionar y estudiar las ideas
principales de un texto o libro, debe realizar una lectura
minuciosa guiándose por las notas al margen, los enunciados
y recuadros que estén resaltados con negritas que resaltan
la información más significativa de un texto.
3- Leer para evaluar críticamente un texto o libro.
Las experiencias educativas anteriores (su preparación
académica previa) deben ayudarle a elaborar opiniones sobre
los hechos. Cuando lea puntos de vista distintos, sea
imparcial y una vez que conozca la consistencia de las ideas
del autor, júzguelas o valórelas objetivamente. Debe
descubrir las influencias o implicaciones ideológicas que
presenta, para ponderar la validez y fundamentos de las
tesis parciales. Lo importante es leer con una actitud
abierta. Cuando sea posible consulte al menos dos puntos de
vista antes de formarse una opinión definitiva sobre el
tema.
4- Leer para comprender los contenidos de los temas que
integran un texto o libro.
Es el tipo de lectura que se hace con la finalidad de
adquirir nuevos conocimientos, lo cual implica la
realización de una serie de actividades, tales como elaborar
notas, consultar el diccionario, repasar, etc. Estas
actividades que proporcionan la comprensión de los
contenidos serán tratadas ampliamente más adelante.
5- Leer para localizar información específica de un texto
o libro.
Cuando sabe que es lo que busca, puede guiarse por el índice
temático y ver únicamente lo que le interesa, evitando leer
párrafos innecesarios, lo cual le facilita la localización
de la información que requiere.
6- Leer para la aplicación práctica.
En este caso la lectura se realiza con el propósito de
obtener conocimientos que facilitaran el hacer o emplear
algo que el estudiante realizará posteriormente.
7- Leer para distraerse.
Es el tipo de lectura de esparcimiento, se lee únicamente
por diversión. Las lecturas que realice dependen siempre de
sus preferencias, gustos y aficiones.
8- Leer para hacer una revisión rápida de un texto o
libro.
Como su nombre lo indica es una búsqueda muy rápida de algún
punto importante. Puede ser el título o subtítulo de un tema
en un texto. El punto esencial aquí es que usted no se
distraiga leyendo otras partes del texto, sino que se
concentre en localizar lo que esta buscando.
9- Leer para hojear un texto o libro.
Este tipo de lectura se parece mucho a la revisión rápida,
la diferencia es que no se busca nada en particular,
simplemente esta viendo el contenido sin tener un objetivo o
interés.
10- Leer para hacer una lectura de estudio de un texto o
libro.
Este tipo de lectura es la que el estudiante aplica con
mayor frecuencia para aprender. Es una lectura lenta y
repetitiva, su objetivo es la de dominar lo que se esta
leyendo.
11- Leer para hacer una lectura ligera de un texto o
libro.
Este tipo de lectura es la que generalmente las personas
realizan para distraerse o evadir situaciones, es muy
parecida a la lectura para distraerse.
12- Leer palabra por palabra de un texto o libro.
Hay lecturas que requieren de esta técnica, ejemplos claros
son la lectura de lenguas extranjeras o de fórmulas
matemáticas. En si son lecturas muy técnicas.
Sin importar cual sea el motivo o razón de iniciar una
lectura, ponga atención y concéntrese, lea con detenimiento
para que pueda ir comprendiendo y entendiendo, es
recomendable que vaya subrayando las ideas importantes e ir
tomando notas para posteriormente desarrollar sus escritos
con mayor facilidad.
Para estudiar eficientemente debe aprender a variar la
velocidad de sus lecturas, adecuándola tanto al material que
esta leyendo como a los objetivos que persigue. Propóngase
aplicar todos los tipos de lectura que mencionamos
anteriormente, ya que serán herramientas que le permitirán
buscar puntos específicos mediante revisiones rápidas, podrá
valorar, analizar y valorar con rapidez todo lo que lea.
2- Examinar e inspeccionar el contenido del libro.
Significa dar un vistazo rápido a los textos o escritos
cortos que contiene el libro (capítulo o capítulos) que está
leyendo, no emplee mucho tiempo en hacerlo.
Revise los títulos y subtítulos ya que estos representan el
esqueleto del contenido de la obra del autor, así se le
facilitara encontrar las ideas principales. Lea las
introducciones y resúmenes de cada capítulo ya que en estas
partes se explica por qué se escribió el libro y qué es lo
que se pretende con el escrito. Cuando se presenten gráficas
o cuadros, deles un vistazo, ya que estos resúmenes gráficos
le muestran de forma visible el contenido de muchos hechos y
relaciones. Todo lo anterior le ayudará a conocer de lo que
habla el capítulo que esta estudiando, antes de hacerlo con
más detalle.
Las ventajas de esta actividad son:
1. Se logra una visión global del libro.
2. Se tiene una idea de la extensión del libro que leerá.
3. Se conoce el contenido de los textos que estudiará.
4. Logra centrar su atención sin distraerse.
3- Cuestiónese y pregúntese.
Siempre que termine de leer
párrafos no muy extensos, pregúntese de que habla este, para
que se le grabe bien lo que ha leído. Un buen consejo es el
de convertir a preguntas los títulos y subtítulos. La mejor
manera de sacar provecho a las actividades de estudio, es
formularse preguntas acerca de lo que esta leyendo.
Las preguntas le ayudarán a centrar su atención en la
lectura y a la vez le dará un sentido personal, ya que usted
ira buscando las respuestas a las preguntas que se planteó.
4- Buscar el significado de lo que se esta leyendo
Lea cuidadosamente y busque las ideas principales, así podrá
saber lo que esta leyendo. Las lecturas en la modalidad no
escolarizada (abierta, virtual y a distancia), no deben ser
pasivas, deben ser activas, subraye las ideas principales,
haga anotaciones de lo más importante y haga además un
listado con las palabras que no entienda, señale, anote,
etc. Lo anterior le servirá para lograr una mejor
comprensión en el proceso de las lecturas que efectúe.
5-
Exprese lo que va leyendo
Trate de hablar consigo mismo acerca de lo que esta leyendo,
cuestiónese y profundice. Al hacer esta auto recitación se
evaluará a si mismo y se dará cuenta si esta leyendo y
comprendiendo o leyendo y desperdiciando su tiempo. Puede
apoyarse realizando notas, apuntes o esquemas.
6- Repase lo
estudiado
Finalmente repase haciendo las lecturas de los capítulos a
intervalos, para que refresque los conceptos que ya leyó y
los comprenda, esto le servirá para afianzarlos.
El uso de esta técnica le servirá para aprender, comprender,
a no olvidar, a incrementar sus habilidades de lectura y a
mejorar su concentración. En suma le ayudará a sacarle el
mayor provecho al tiempo que invierta leyendo.
Si realmente quiere obtener el máximo aprovechamiento en sus
lecturas, debe además de todo lo anterior dominar el
principio de la lectura a tiempo, es decir, el leer a su
debido momento, en el lugar correcto y en el ambiente
adecuado.
Recomendaciones al momento de leer:
No lea rápido, procure aplicar la velocidad adecuada a sus
lecturas.
Aplique la técnica adecuada o correcta a la lectura que este
efectuando.
Evite distraerse al momento de estar realizando sus
lecturas.
No lea en forma pasiva.
No analice en exceso las palabras que no entienda.
No repita mentalmente lo que esta leyendo (no vocalice lo
que esta leyendo)
No mueva sus labios.
Evite mover la cabeza, siga la lectura con los ojos.
Es recomendable que incremente su vocabulario para lograr
una lectura más fluida y comprensible.
LOS
MALOS HÁBITOS DE LA LECTURA
La mayoría de las personas aprenden desde niños a leer en
voz alta tanto en la casa como en la escuela y eso crea el
hábito que más entorpece la lectura, “la vocalización”,
hábito relativamente fácil de eliminar.
Otras malas costumbres que entorpecen la lectura son:
Leer con los labios
Es cuando se forman palabras moviendo los labios en
silencio. Esta lectura silenciosa es exactamente igual de
lenta que la hecha en voz alta.
Vocalización de garganta
Ocurre cuando las cuerdas vocales están parcialmente en
movimiento durante la lectura, como haciendo los movimientos
necesarios para leer en voz alta, aunque realmente sin
producir sonido. Constituye una costumbre más corriente que
leer con los labios, aunque pasa desapercibida para muchos.
Limita igualmente la velocidad de la lectura. Es lo mismo
que leer en voz alta.
Lectura para oírse así mismo
Es la lectura del que oye las palabras que lee, aunque sin
leer en voz alta, como si una voz interior se las leyera en
voz alta en su cabeza. El hábito, probablemente, deriva de
haber aprendido a leer en voz alta. Al leer no debemos oír
nada (salvo los casos de la poesía, en drama o alguna otra
pieza literaria en la que los sonidos sean importantes)
Lectura regresiva
Es el hábito inconsciente de retroceder para volver a leer
una palabra o una frase.
Se trata de un hábito inconsciente y que no tiene relación
con la mayor o menor dificultad de lo leído. No debe, por
tanto, confundirse la lectura regresiva con la decisión que
le lector puede tomar de vez en cuando de releer algo
difícil de entender o de especial interés.
En resumen, los malos hábitos de la lectura son:
1. Leer en voz alta. “Vocalización”
2. Leer con los labios.
3. La vocalización de garganta.
4. La lectura para oírse así mismo.
5. La lectura regresiva.
Sobre los
malos hábitos de la lectura
En general todos los malos hábitos de lectura pueden y deben
ser eliminados.
La lectura en voz alta puede corregirse mediante la práctica
de la lectura con la boca cerrada, apretando los labios.
Leer sin hacer movimientos con la boca.
La lectura labial puede corregirse mediante la práctica de
lectura con los labios conscientemente apretados.
La vocalización puede evitarse leyendo durante cierto tiempo
con el índice y pulgar a ambos lados de la garganta,
tocándola ligeramente y haciendo un esfuerzo consciente por
contener todo movimiento de las cuerdas vocales.
Del mismo modo, puede uno concentrarse en evitar oír esa voz
interior en la cabeza y en continuar la lectura sin
regresiones.
Un ejercicio recomendable para mejorar la lectura y eliminar
los malos hábitos, es leer todos los días durante unos
minutos aplicando los consejos para evitar los malos hábitos
al momento de leer.
Recomendaciones al momento de leer:
1. Trate de eliminar los malos hábitos de la lectura.
2. Aplique la técnica adecuada o correcta a la lectura que
este efectuando.
3. Incremente su vocabulario para lograr una lectura más
fluida y comprensible.
4. Haga menos paradas de la vista en la línea.
5. Trate de abarcar más palabras en cada lectura.
6. Concéntrese en las palabras clave.
7. Concéntrese en los grupos de pensamiento.
8. No lea rápido, procure aplicar la velocidad adecuada a
sus lecturas.
9. No lea en forma pasiva.
10. No analice en exceso las palabras que no entienda.
11. No repita mentalmente lo que esta leyendo (no vocalice
lo que esta leyendo)
12. No mueva sus labios.
13. No se distraiga al momento de estar realizando sus
lecturas.
14. No mueva la cabeza, siga la lectura con los ojos.
EL USO
DE LA LECTURA VELOZ
Aunque no es muy recomendable utilizar la lectura veloz para
leer, si se recomienda su uso, cuando se tenga el
conocimiento de la técnica y se aplique correctamente.
Algunas veces requerirá hacer uso de la lectura veloz. Esta
es necesaria para localizar la idea principal de un
capítulo. La finalidad de este tipo de lectura ir leyendo y
percibiendo la idea principal.
La velocidad en la lectura dependerá y variará según la
importancia de los temas leídos, el saber leer correctamente
con rapidez le permitirá lograr sus objetivos con mayor
prontitud.
Al realizar esta clase de lectura no tenga miedo de omitir
palabras, oraciones o párrafos, lo importante es que vaya
captando la idea principal y el mensaje del autor.
Lo importante de esta técnica es que desarrolle la habilidad
de leer rápido a la par de la habilidad de comprender lo que
esta leyendo, por que de otro modo no tendría caso el empleo
de esta técnica. Recuerde que no se lee con los ojos, sino
con la mente a través de los ojos, así como las personas con
debilidad visual o nula visión, leen con la mente a través
de las manos.
La capacidad de leer rápido es muy importante, ya que cuanto
mas rápido pueda convertir las palabras en hechos e ideas,
mayor será la eficacia y eficiencia de su lectura. El
aumentar su velocidad al leer no significa necesariamente
que pierda calidad la lectura que se este realizando, ya que
la mayor calidad se encuentra en los lectores veloces por
que aprenden más por cada hora efectiva de lectura.
La velocidad que imponga a una lectura dependerá de sus
habilidades de lectura y del contenido de los temas que este
estudiando.
Conceptos erróneos sobre la lectura rápida:
La lectura rápida no es una lectura descuidada ni
atropellada. Se confunde la rapidez con el apresuramiento.
En realidad, el lector veloz es un lector activo, alerta y
eficiente. Busca siempre las ideas importantes y los
elementos de estructura y organización que le ayudarán a
comprender mejor el significado de lo que esta leyendo. Por
constante, el lector lento suele vagar en sus pensamientos,
esto se debe al hecho de leer por debajo de su capacidad
para estar alerta e interesado por la lectura.
Generalmente se piensa que cuando se lee con rapidez no se
dispone de tiempo para buscar el significado de las palabras
desconocidas ni para leer pasajes difíciles, pero no es así.
El lector veloz puede detenerse tan frecuentemente como el
lector lento. El lector veloz terminará la lectura primero y
recordará más que el lector lento y además podrá releer el
texto con mayor facilidad.
Aprender a leer con rapidez no es solo una necesidad
impuesta por la premura de los tiempos en que vivimos, sino
paso obligado para ser un buen lector, un lector eficiente.
La lectura veloz es una herramienta muy útil para avanzar
con mayor rapidez en los cursos que ofrecen los sistemas
abiertos de educación. El propósito último de la lectura es
intelectual y emocional. Pero los estimulantes de esta
actividad mental, las palabras y pensamientos del autor, se
transmiten al cerebro mediante un proceso físico. Así pues,
la lectura es también una actividad muscular en la que se
logrará mayor éxito con cierto adiestramiento y práctica.
Movimiento de los ojos
Los ojos no van de un lado a otro de la página en movimiento
continuado, sino a saltos, como con tirones. En una línea
hacen varias palabras abruptas de corta duración. La lectura
se produce en realidad durante estas detenciones
“fijaciones”. El ojo no ve cuando se halla el movimiento.
Los lectores que leen rápido hacen menos paradas por líneas
que quienes leen con lentitud. Se detienen menos porque
abarcan mayor número de palabras, más extensión de líneas al
detenerse la vista. Quienes leen despacio se cansan más
porque la vista se detiene y se pone en movimiento con más
frecuencia que cuando se lee con rapidez, esto es, con menos
movimiento físico de la vista.
Concentración en las palabras clave
El lector que ha adquirido rapidez en la lectura es con
seguridad alguien que aprendió a concentrarse en las
palabras más importantes, los vocablos clave en cuanto al
significado en el texto. Al detenerse abarca un grupo de
términos y de ellos se concentra en el que le interesa.
Concentración en unidades de pensamiento
El buen lector sabe que lo importante en la comunicación no
es la palabra sino el pensamiento, y va buscando siempre las
ideas que las expresiones ofrecen y no las vocaciones
aisladas.
MODO DE EVALUAR LA CAPACIDAD LECTORA DE UNA PERSONA
A la hora de evaluar la capacidad lectora, se pueden
diferenciar dos aspectos; Ambos son importantes y hay que
tenerlos en cuenta en la misma medida a la hora de valorar
la forma de leer.
Los aspectos son los siguientes:
1. Velocidad lectora.
2. Comprensión lectora.
Velocidad lectora
En nuestra cultura, la lectura se realiza de izquierda a
derecha. En este proceso, el principal órgano lector es el
ojo. Sin embargo, el ojo no se desliza de forma continua,
sino que se mueve dando breves saltos. Estas breves
detenciones de denominan "fijaciones".
El buen lector hace fijaciones amplias. En cada una de ellas
capta con claridad cuatro o cinco letras y percibe otras
palabras no tan claras, pero que el cerebro sí reconoce y
capta. Se trata de conseguir, por tanto, que el ojo capte,
en una sola fijación, el mayor número posible de palabras.
Para ello se utilizan diversas técnicas:
Ampliación del campo de percepción visual.
Deslizamiento de la vista por la parte superior de las
palabras.
Supresión de la percepción de espacios.
En ausencia de un programa especial para mejorar la
velocidad de lectura, se puede hacer un esfuerzo para
mejorar leyendo a la máxima velocidad posible todos los días
durante unos minutos.
Un ejercicio recomendable es averiguar cuántas palabras lee,
registrando el tiempo y el número de palabras leídas. Este
control le servirá para medir el progreso que vaya teniendo.
Al principio lea a la mayor velocidad posible, force la
velocidad de lectura incluso a expensas de la comprensión.
En esta etapa inicial busque sólo las palabras clave y las
ideas más importantes. Al cabo de cierto tiempo el grado de
compresión se nivelará con la velocidad. No disminuya la
velocidad de la lectura porque entiende menos. Forcéese a
leer con la máxima atención para poder entender a esta
velocidad acelerada. Un mes de práctica puede permitirle
doblar su velocidad de lectura.
Comprensión lectora
Comprender es entender el significado de algo. Es decir,
entender tanto las ideas principales como las ideas
secundarias de un texto. Por tanto, se debe entender el
significado explícito como aquellas que expresan el mensaje
de fondo que el autor quiere comunicar.
Para poder distinguir la idea principal de un texto hay que
prestar mucha atención a la palabra clave que más se repite
y a sus sinónimos, que a menudo se reúnen bajo el mismo
concepto semántico.
Además, la idea principal es imprescindible. Si se suprime,
el sentido global del párrafo queda incompleto.
Para poder distinguir la idea secundaria hay que tener en
cuenta que si la eliminamos, el párrafo no pierde su
contenido esencial. Estas ideas suelen ser repeticiones de
la idea principal, pero con diferentes palabras. Su función
es apoyar el mensaje clave. Explicarlo y acompañarlo, para
reforzar más su comprensión.
Técnicas para mejorar la comprensión lectora
- Lea las ideas, capte el sentido
del texto
- No lea las palabras
- Aumente su vocabulario
- Use el diccionario
- Lea los gráficos, los esquemas,
las ilustraciones
- Archive el conocimiento previo
sobre el tema que aborda el texto
LA MEMORIA Y
LAS REGLAS MNEMOTÉCNICAS
Es evidente que en todo proceso de estudio la memoria es uno
de los elementos fundamentales. Pero lo importante es
entender la memoria correctamente.
Recuerde que el comprender lo que esta leyendo le facilitará
el proceso de memorización.
Sobre el tema de la memoria se expondrán algunos trucos y
técnicas para mejorarla. También estudiará las reglas
mnemotécnicas (trucos que facilitan la memorización)
La memoria funciona como un gran archivador, en el cual se
ubica la información en el lugar correspondiente y así se
facilita el proceso de selección y recuperación de la
información.
La memoria y el proceso memorístico está formado por tres
fases:
1. Registrar.
2. Retener.
3. Rememorar
La memoria es como un gran armario o archivador en el que
encontrará mejor las cosas si las tiene ordenadas de forma
lógica. También está demostrado que recordará más y mejor
aquello que comprenda.
Registrar
En esta fase se realiza el contacto con los elementos que
posteriormente memorizará. Es la primera lectura que realiza
del texto o libro. Para tener más claros los conceptos que
lee puede utilizar el subrayado, los esquemas, los resúmenes
o las fichas. Debe leer y escribir de una forma ordenada,
lógica y sobre todo, comprender lo que leyó.
Retener
Cuanta más atención preste a lo que intenta memorizar, más
fácil le será retenerlo. Esta es una premisa básica dentro
del proceso de la memorización “la atención”. Por esta razón
el interés y la motivación sobre lo que esta leyendo y
pretende memorizar es algo básico. Es fundamental la
concentración, aíslese de ruidos, olores, gente que pasa por
la habitación, de la televisión e incluso en ciertas
ocasiones de la música. No es recomendable estudiar con
música cuya letra conocemos, esto nos distraerá (puede
estudia con música clásica o instrumental). Tampoco es bueno
estudiar con el radio o la televisión encendidos. Para
retener información, hay que releer el libro, sólo lo que
subrayó, releer la fichas, apuntes, anotaciones, esquemas y
sobre todo releer los textos (temas)
Rememorar
Este es el proceso más importante y el que a todos les
interesa más. El recordar aquello que ha memorizado. Para
ello, la manera de haberlo retenido (ordenado, con lógica,
con notas, subrayados, esquemas) va a ser fundamental y
también el interés que haya puesto en los temas estudiados.
A veces intenta recordar algo que conoce claramente, algo
que ha estudiado, pero como no lo hizo de la manera correcta
y con la lógica necesaria le será muy difícil rememorarlo.
Por eso es importante que retenga y rememore de forma
lógica, ordenada y que ponga interés en ello.
Existe una memoria a corto plazo y una memoria a largo
plazo, la segunda es la que más le debe interesar.
En un principio cuando empieza a estudiar, la información
pasa a la memoria a corto plazo, pero lo que tiene que hacer
es enviarla a la memoria a largo plazo, que es la que
necesitará a la hora de los exámenes o pruebas.
Para que la información pase a la memoria a largo plazo es
necesario la repetición, la concentración, el orden y la
lógica y sobre todo el interés que tenga por los contenidos
o información que quiere memorizar.
Se recuerda mejor lo que previamente ha escrito (no todo al
detalle) o que previamente ha clasificado. Por eso es tan
importante el subrayado, los resúmenes, los esquemas y las
fichas. Un tema de 50 páginas de historia se puede resumir
en una ficha señalando en ella sólo los apartados o puntos
clave del tema y luego al mirar simplemente esa ficha
(esquemas), si ya lo ha estudiado, la mente irá soltando
todos los contenidos de esos apartados ella sola. Por esta
razón, cuando en un examen le pregunten sobre la segunda
guerra mundial podrá recordar lo estudiado ya que su mente
tendrá esa información procesada y memorizada y solo
necesitará el epígrafe de ese material para soltar toda la
información.
Las reglas mnemotécnicas o trucos para recordar:
Las reglas mnemotécnicas son un conjunto de trucos, casi
siempre lingüísticos, para facilitar la memorización.
Posiblemente ha oído hablar de ellos. Se basan en recordar
mejor aquello que le es conocido o aquello que usted mismos
ha creado.
Esto lo verá mucho mejor con un ejemplo.
La primera línea de la tabla periódica de los elementos
químicos:
Litio-Berilio-Boro-Carbono-Nitrógeno-Oxígeno-Fluor-Neón.
Si tiene que memorizar esta serie, un buen método sería
confeccionar una frase con la primera o primeras letras de
cada uno de estos elementos: "La BBC no funciona". Esta
podría ser uno de las trucos para acordarse de estos ocho
elementos. Fíjese que se ha utilizado la L de Litio (La), la
B de Berilio y Boro, la C de Carbono (BBC), la N de
Nitrógeno y la O de Oxígeno (no), la F de Fluor y la N de
Neón (funciona).
Otro truco es la de confeccionar historias, cuentos o
refranes:
Un ejemplo de serie de números podría ser:
007-727-90-60-90-7-10-2230-2300-2.
El agente 007 subió al boeing 727. Vio una azafata de
medidas 90,60,90 y decidió pedir un seven (7) up para poder
hablar con ella. Quiso quedar con ella a las 10 pero ella le
dijo que debía regresar en el avión de las 22:30. Por ello a
las 23:00 se fue al cine que acabó a las 2.
Estos son solo algunos ejemplos o modelos, usted puede hacer
multitud de combinaciones o propias invenciones, pero no se
complique mucho las cosas por que sino luego tampoco
recordará la regla o truco nemotécnica que han creado.
Un ejemplo para recordar una fórmula:
La forma del capital y los intereses de los bancos. Con la
palabra "carrete" podremos recordarla. Lo que tendremos que
pagar después de pedir un prestamos es: el capital (ca)
multiplicado por el rédito o intereses (re) y esto
multiplicado por el tiempo (te).
TÉCNICAS AVANZADAS DE LECTURA
La finalidad de estas técnicas es ofrecer al estudiante que
ya posee el habito de la lectura, técnicas avanzadas para
perfeccionar su metodología de lectura.
Como ya se ha mencionado la lectura para los estudiantes de
la Universidad Abierta es el principal instrumento de
aprendizaje, pues la mayoría de las actividades académicas
que realizará se basarán en lecturas de comprensión.
Leer es uno de los mecanismos más complejos a los que puede
llegar una persona que implica decodificar un sistema de
señales y símbolos abstractos.
La lectura eficiente requiere una alteración en su velocidad
para adaptarse a las dificultades que contenga el material
propuesto. Puede leer por mero esparcimiento o diversión,
por cultura general o enfocar su lectura al estudio.
Como leyó anteriormente existen diferentes propósitos para
hacer la lectura de un texto o libro. La técnica de los seis
pasos para realizar una lectura le será de mucha utilidad,
ya que por su generalidad, podrá aplicarla a cualquier
propósito de lectura y lograr resultados satisfactorios. Sin
embargo debe buscar resultados más eficientes, por lo que
deberá desarrollar técnicas de lectura más avanzadas.
Al realizar una lectura, se pueden distinguir
tres enfoques diferentes:
1. Lectura enfocada al esparcimiento
2. Lectura enfocada a la cultura
3. Lectura enfocada al estudio
1. Lectura enfocada al esparcimiento
Es la lectura de revistas, periódicos, libros, cuentos,
novelas, etc. Se lee con gran rapidez y soltura. Su fin es
meramente de entretenimiento o esparcimiento.
2. Lectura enfocada a la cultura
Es la lectura de información científica, acontecimientos
históricos, informaciones de temas específicos, etc. Se lee
con moderada rapidez. Precisa de una valoración crítica y
razonada del contenido y una adecuada asimilación del mismo.
3. Lectura enfocada al estudio
Este tipo de enfoque será el que le dará a las lecturas que
realizará en todas las materias del plan de estudios. Es la
lectura para obtener y retener información. Se lee con
atención, lentitud y comprensión.
Para leer enfocándose al estudio, puede utilizar las
siguientes herramientas o tipos de lecturas:
a) La lectura de comprensión o analítica
b) La lectura contextual
c) La lectura crítica
d) El pensamiento critico
a) Lectura comprensiva o analítica
La lectura comprensiva o analítica es la técnica destinada
fundamentalmente a la comprensión. Se logra cuando es capaz
de abstraer y comprender los elementos principales del texto
o libro que esta leyendo.
Consiste en leer para responder las siguientes preguntas:
¿Qué relación hay entre el título y lo que se plantea en el
texto o libro?
¿Cuál es la idea central del texto o libro?
¿De qué trata lo que dice el texto o libro?
¿Cómo dice las cosas el autor?
b) Lectura contextual
Consiste en leer para responder :
¿Cuál es el contexto socio-histórico en el que escribió el
autor y la manera en la que este contexto (circunstancias en
las que vivió el autor - tiempo o época) influyó en la
creación del texto o libro?
Es necesario que tomar en cuenta el período de la historia
en el que se escribió el libro. Se deben considerar los
factores sociales, religiosos, políticos, económicos,
culturales, los avances tecnológicos de la época, etc., en
la que vivió el escritor.
Contextual también significa “texto anterior y posterior al
que se esta considerando y del que depende su significado”,
es decir si usted no conoce el significado de una palabra,
podrá conocerlo o entender lo que significa leyendo la
palabra u oración anterior o posterior.
Para este tipo de lectura contextual, tomaremos en cuenta la
definición que hace referencia a la situación socio
histórica en la que fue escrito el libro o texto.
c) Lectura crítica
La lectura crítica es una técnica que permite descubrir
información e ideas dentro de un texto o libro.
Consiste en leer para responder:
¿Cuál es la posición del autor?
¿Cuál es la visión de las cosas que tiene el autor?
¿Qué quiere expresar el autor a través del texto o libro?
d) Pensamiento crítico
El pensamiento crítico es una técnica para evaluar la
información y las ideas, para poder decidir que aceptar y
creer.
Las herramientas anteriores se deben utilizar de forma
combinada para obtener mejores resultados.
A continuación se describen las características generales de
cada una.
LECTURA
CRÍTICA Y PENSAMIENTO CRÍTICO
Se puede hacer la distinción entre la lectura crítica y el
pensamiento crítico de la siguiente manera:
Actualmente se debe utilizar la lectura crítica y el
pensamiento crítico para enfrentar diferentes medios de
comunicación reales o virtuales (impresos, radio, televisión
e Internet) y diferentes tipos de textos o libros (impresos,
digitales o electrónicos, graficas, tablas, diagramas,
mapas, formatos, fotografías, etc).
La lectura crítica es una técnica que permite descubrir la
información y las ideas dentro de un texto o libro escrito.
El pensamiento crítico es una técnica para evaluar la
información y las ideas para decidir que aceptar y creer.
Lectura crítica = Descubrir – Información e ideas – Lectura
cuidadosa, activa, reflexiva y analítica
Pensamiento crítico =
Evaluar – Información e ideas - Reflexionar sobre la validez
de lo que se ha leído
La lectura crítica hace referencia a una lectura cuidadosa,
activa, reflexiva y analítica.
El pensamiento crítico implica reflexionar sobre la validez
de lo que se ha leído, en base al conocimiento y comprensión
del mundo que se tenga.
Considere por ejemplo el siguiente enunciado:
En México el rezago económico y social dan como resultado un
país pobre, ya que más del 60% de la población vive en
pobreza extrema.
La lectura crítica busca encontrar la idea o ideas
principales principal “60% de la población vive en pobreza
extrema” por causas del “rezago económico y social”
El pensamiento crítico, tendría la función de decidir si lo
dicho (el escrito) respalda el hecho enunciado (si en verdad
existe en México un rezago económico y social que causa que
el 60% de la población viva en pobreza extrema, si el
porcentaje es real, si el significado del enunciado es el
cierto y correcto y si usted aceptaría o no dicha
afirmación)
En base a las definiciones anteriores, la lectura crítica
parecería anteceder al pensamiento crítico. Pero el punto es
que solamente cuando se ha entendido completamente un texto
(lectura crítica) se pueden evaluar con exactitud sus
aseveraciones (pensamiento crítico)
Primero hay que comprender y después hay que opinar. Para
poder emitir un juicio u opinión es necesario haber
comprendido lo que se leyó.
En la práctica, la lectura crítica y el pensamiento crítico
van de la mano. El pensamiento crítico permite que el lector
vaya haciendo el seguimiento a su comprensión a medida que
va leyendo.
Si percibe que las afirmaciones del texto son falsas,
ridículas o irresponsables (pensamiento crítico), lo examina
con mayor atención para poner a prueba su propia comprensión
(lectura crítica)
El pensamiento crítico depende de la lectura crítica. Si
usted no comprende lo que esta leyendo, no podrá evaluar la
veracidad o falsedad de lo que esta leyendo, o en su caso
omitir opiniones constructivas.
Después de todo una persona puede pensar críticamente sobre
lo afirmado en un texto o libro (pensamiento crítico)
únicamente si lo ha entendido (lectura crítica).
Se puede elegir el aceptar o rechazar las afirmaciones
mencionas por el autor, pero es necesario saber por qué
(tener los fundamentos que respalden nuestra decisión).
Se tiene una responsabilidad no solo consigo mismo sino con
los demás, de identificar las cuestiones o problemas en los
que se está o no de acuerdo.
Solamente así se podrán entender y respetar los puntos de
vista de otras personas.
Para poder reconocer y entender esos puntos de vista se debe
estar en capacidad de leer críticamente.
Para comprender mejor lo que esta leyendo, puede apoyarse
realizando una investigación referente al tema (idea o ideas
principales del texto o libro) que complemente sus
conocimientos.
Si el pensamiento y la lectura crítica están tan íntimamente
unidas, ¿Por qué es útil hacer la distinción?
Lo que convierte en útil hacer la distinción, se encuentra
en recordar que debe leer cada texto por sus propios
méritos, sin que se impongan el conocimiento previo del
lector o los puntos de vista que sobre el se puedan tener
(leer de forma neutral). Se deben evaluar las ideas mientras
se lee, y se debe también evitar distorsionar el sentido que
contiene el texto.
No fuerce el texto para que diga lo que a usted le gustaría
que dijera, porque así no aprenderá nunca nada nuevo.
Lectura crítica
Pregúntese, ¿Qué tan bien cumple el texto o el libro su
función?
Se puede pensar en el escritor como alguien que desempeña un
trabajo.
Independientemente de cuál sea el tópico del texto o libro,
este debe:
- Ser consistente y coherente.
- Enfocarse en un tema específico.
- Estar escrito en un lenguaje
claro, los términos deben estar claramente definidos.
- Presentar evidencia (fundamentos o
bases)
- Tener en cuenta lo que es de
conocimiento común.
- Explicar las excepciones.
- Anteceder a los efectos y estar en
capacidad de producirlos.
- Mostrar como las conclusiones
siguen una secuencia lógica que se desprenden de evidencias y
argumentos anteriores.
Como lector y escritor crítico
debe poder estar seguro de que el texto o libro ha cumplido
con estas premisas.
Solamente cuando este completamente seguro de que el texto o
libro es consistente y coherente puede comenzar a evaluar si
acepta o no las afirmaciones y conclusiones del contenido.
La lectura critica y el pensamiento critico, son técnicas
que se pueden aplicar a todo tipo de textos o libros, sean
literarios, científicos o informativos.
Pensar críticamente, es evaluar la
información que presenta el texto o libro
Leer para enterarse de lo que dice un texto o libro puede
ser suficiente cuando el objetivo o meta es conocer una
información específica o entender las ideas de otro. Pero
por lo general se lee con otros propósitos.
Es indispensable evaluar lo que ha leído e integrar esa
comprensión al conocimiento previo que tiene del mundo
(cultura general) Debe decidir que se puede aceptar como
verdadero y útil.
Debe aceptar como hechos solamente lo que es verdaderamente
cierto.
Para poder evaluar una conclusión debe valorar la evidencia
sobre la que ésta basada. No necesita cualquier información,
se necesita que la información sea confiable. Para estimar
la validez de los comentarios de un texto o libro, debe
salirse de éste y aportar conocimientos y estándares
externos que lo soporten (realizar una investigación
externa).
Sobre lectura crítica y
pensamiento crítico
En la actualidad, la abundancia de información sobre los
temas relacionados con el ser humano y el medio que lo rodea
es inmensa.
Una investigación de cualquier tipo necesariamente debe
apoyarse en diversas fuentes que aporten diferentes puntos
de vista sobre el tema en cuestión y es en ese momento en el
que se pone a prueba su capacidad de investigar para
comprender lo que las fuentes expresan y tomar su propia
decisión sobre qué puede aceptar de éstas como verdadero.
Por este motivo, cuando se enfrente a una investigación, es
muy importante que lea y piense críticamente.
A continuación se presentan algunas definiciones tanto de
lectura crítica como de pensamiento crítico.
El diccionario de lectura y términos relacionados de Harris
y Hodges define a la lectura crítica como:
El proceso de hacer juicios en la lectura, evaluar la
relevancia y la idoneidad de lo que se lee.
El acto de lectura que utiliza una actitud interrogadora, el
análisis lógico y la inferencia para juzgar el valor de lo
que se lee de acuerdo a un estándar establecido.
Entre las habilidades identificadas para hacer juicios en la
lectura crítica están las que tienen que ver con la
intención o propósito del autor; con la exactitud, lógica,
confiabilidad y autenticidad del escrito; y con las formas
literarias, partes constitutivas y los recursos de la trama
identificados por medio del análisis literario”.
La lectura crítica se refiere a entender lo que el autor
está diciendo, haciendo el seguimiento a su argumento y
buscando la evidencia que soporte su punto de vista. Lo más
importante de es no creer todo lo que se lee; se debe
verificar que sea lógico.
El pensamiento crítico es parte del conjunto de capacidades
intelectuales que se deben fortalecer en los estudiantes:
análisis, síntesis, conceptualización, manejo de
información, pensamiento sistémico, pensamiento crítico e
investigación.
El pensamiento crítico es un juicio autorregulado y con
propósito que conduce a interpretación, análisis, evaluación
e inferencia; así como a la explicación de la evidencia,
concepto, metodología, criterio o contexto sobre el que se
basa ese juicio.
El pensador crítico ideal es habitualmente inquisitivo, bien
informado, de raciocinio confiable, de mente abierta,
flexible, evalúa con justicia, honesto en reconocer sus
prejuicios, prudente para emitir juicios, dispuesto a
reconsiderar, claro con respecto a los problemas, ordenado
en materias complejas, diligente en la búsqueda de
información relevante, razonable en la selección de
criterios, enfocado en investigar y persistente en la
búsqueda de resultados que sean tan precisos como el tema /
materia y las circunstancias de la investigación lo
permitan.
Maurice A. Finocchiaro agrupa, bajo pensamiento crítico, el
razonamiento crítico y la reflexión metodológica,
considerando que cada uno de ellos corresponde a una de las
dos connotaciones importantes de la crítica: por un lado, el
análisis y la evaluación y, por otro lado, la reflexión
consciente. Veamos sus planteamientos:
Razonamiento
Actividad de la mente humana, que consiste en dar razones
para conclusiones; en llegar a conclusiones basándose en
razones; o en deducir consecuencias a partir de premisas.
Más exactamente, es la interrelación de pensamientos en tal
forma que unos dependen de otros. Dicha interdependencia
puede tomar la forma de pensamientos que se basan en otros,
o de pensamientos que fluyen de otros. Razonamiento,
entonces, es una forma especial de pensamiento. Todo
razonamiento es pensamiento, pero no todo pensamiento es
razonamiento.
Razonamiento crítico
Es el razonamiento encaminado al análisis y evaluación de
argumentos o a su formulación reflexiva.
Reflexión metodológica
Pensamiento encaminado a comprender y evaluar los
propósitos, supuestos y procedimientos utilizados en la
búsqueda de la verdad o del conocimiento.
Pensamiento crítico
Pensamiento que simultáneamente hace uso del razonamiento
crítico y de la reflexión metodológica.
LECTURA ANALÍTICA O COMPRENSIVA
Es una herramienta para aprender el cómo analizar una
lectura de modo eficiente y con auténtico provecho para leer
mejor un libro (Máxima comprensión de lo leído)
El objetivo de la lectura es el de informarse y comprender.
El objetivo de leer es comprender más y mejor algún tema, el
planteamiento de algunos problemas, el desarrollo de ciertos
hechos, la exposición de una idea, las razones que sustentan
una postura, etc.
Por eso una buena lectura es aquella a través de la cual se
pasa de un estado de comprensión menor a un estado de
comprensión mayor. Esto implica dos cosas:
1. Primero, damos por supuesto que el escritor comprende el
tema de un modo superior al lector. Hay, por tanto, una
desigualdad inicial en la comprensión. El escritor posee más
conocimiento que el lector.
2. El buen lector debe ser capaz de superar esta desigualdad
inicial, al menos en cierta medida. En tanto se aproxime a
la igualdad en la comprensión del tema, notará que se
produce un fenómeno de comunicación en el que se va ganando
progresivamente en claridad. Ésta es la verdadera lectura de
comprensión.
Niveles de
lectura
Existen cuatro niveles de lectura.
Los niveles superiores incluyen a los inferiores; es decir,
son acumulativos. Dominar un nivel superior implica haber
dominado antes los inferiores:
Nivel 1
Lectura primaria, rudimentaria o básica. Consiste en
aprender a leer; es el proceso de alfabetización.
Nivel 2
Lectura de inspección o prelectura. Consiste en la habilidad
de extraer el máximo de un libro en un tiempo limitado. El
lector que sabe hacer esta prelectura puede, en unos cuantos
minutos, tener bien claro de qué se trata el libro, cuál es
su estructura, cuáles son sus partes, etc.
Nivel 3
Lectura analítica o comprensiva.- Este nivel es el que está
destinado fundamentalmente a la comprensión. Comprender un
libro significa trabajarlo hasta hacerlo propio, y va más
allá de la mera información o el entretenimiento.
Nivel 4
Lectura paralela o comparativa.- Consiste en estudiar un
tema en particular comparando lo que dicen respecto a él
varios libros o autores.
Centrará su atención en el nivel 3, en la lectura analítica
o comprensiva. No se puede entender un libro sin leerlo
analíticamente.
Dentro del nivel de lectura 3, lectura analítica o
comprensiva, existen tres etapas para analizar un libro cada
una con sus respectivas reglas.
- Etapa estructural.- ¿Sobre qué
trata el libro como un todo?
- Reglas para analizar la estructura
de un libro
- Etapa interpretativa.- ¿Qué dice
el libro en detalle y cómo lo dice?
- Reglas para interpretarlo
- Etapa crítica.- ¿Es cierto lo que
dice el libro, y qué importancia tiene?
- Reglas para criticarlo
Nuestro lenguaje es complejo,
consta de partes, palabras, oraciones, argumentos y es por
eso que debe ser capas de hacer un perfilado estructural, es
decir, de integrar las partes de los mensajes que recibe al
estar leyendo.
El lenguaje es, además, confuso, esto es, un medio indirecto
e imperfecto para transmitir pensamientos, por eso es
necesario interpretarlo, es decir, saber llegar al
pensamiento que transmite.
El modo en el que conoce y aprende esta propenso al error y
a la ignorancia, que limitan su acceso a la verdad y al
conocimiento, de ahí la importancia y la necesidad de ser
crítico al momento de estar leyendo.
REGLAS PARA REALIZAR UNA LECTURA ANALÍTICA O DE COMPRENSIÓN.
Primera Etapa – La Estructura del Libro
Muchas veces uno cree que para saber más o menos de qué
trata un libro basta con mirar su título. Sin embargo,
aunque el título es importante, muchas veces no basta para
clasificar correctamente un libro, pues esta clasificación
exige, además, tener en mente ciertas categorías y saber a
qué categoría corresponde cada tipo de libro.
Empecemos por dos categorías, las más comunes:
Los libros teóricos son los que intentan averiguar en qué
consiste algo, o intentan demostrar la veracidad de una
postura.
Los libros prácticos son los que nos enseñan qué hacer si
queremos alcanzar alguna meta (manuales técnicos)
Esta es una distinción básica, pero útil. A partir de ella,
puede seguir subdividiendo las categorías de los libros.
Los libros teóricos, pueden dividirse a su vez en
históricos, científicos y filosóficos. Ser precisos en esta
clasificación es importante porque un libro histórico no
debe leerse con el mismo método, ni con la misma actitud,
que un libro práctico, ni se deben esperar los mismos
resultados de su lectura.
Primera regla para realizar una lectura analítica o de
comprensión.
Hay que saber qué clase de libro se está leyendo lo más
pronto posible en el proceso de lectura, preferiblemente
antes de empezar a leer .
Para cumplir cabalmente con esta regla conviene ejercitar la
lectura de inspección (el segundo nivel de lectura). No se
detenga demasiado en ella; lea el prólogo del libro y el
índice, hojeé el libro, lea los títulos y subtítulos y
deténgase ocasionalmente a leer uno o dos párrafos.
Cuando ya sepa qué clase de libro va a leer, debe tratar de
averiguar cuál es su tema o punto principal. Esto es
importante porque ese tema o punto central es lo que da
unidad al libro. A veces el autor nos ayuda con el título y
algunas palabras preliminares.
Para saber si ya tiene una idea del tema principal del
libro, puede intentar expresarlo con sus palabras, de una
forma breve y clara.
Segunda regla para realizar una lectura analítica o de
comprensión.
Debe ser capaz de constatar la unidad del libro en conjunto,
en una sola frase, o en unas cuantas palabras (un párrafo
breve)
Para saber si ya tiene una idea del tema principal del
libro, debe intentar expresarlo con sus palabras, de una
forma breve y clara.
Si ha sabido descubrir la unidad del libro, podrá entender
por qué tiene tales partes y por qué éstas están organizadas
de tal manera.
Poder exponer esta relación mutua de las partes es
importante, tener una idea clara del libro. Este ejercicio
le permitirá describir las partes principales y la
subdivisión de cada parte principal.
Tercera regla para realizar una lectura analítica o de
comprensión.
Hay que identificar las partes más importantes del libro y
mostrar que están organizadas y que forman un todo,
identificando el orden de unas respecto a otras y respecto a
la unidad del conjunto
Hay libros que no están bien estructurados, así que por más
que busque su unidad y coherencia, no las encontrará. Hay
una relación recíproca entre la unidad, la claridad y la
coherencia, condiciones tanto de la buena escritura como de
la buena lectura.
Las reglas 1, 2 y 3 tienen una utilidad extra, ya que al
tratar de organizar el libro, se dará cuenta si está bien
escrito o no. Los mejores libros son aquellos cuya
estructura es más fácil de determinar.
Cuando ya conozca plenamente la unidad del libro. Debe
preguntarse ¿Por qué tiene la unidad que tiene? (Por qué
ésta escrito como esta escrito) y ¿Qué fin persigue?
Cuarta regla para realizar una lectura analítica o de
comprensión.
El lector debe averiguar en qué consisten los problemas que
se plantea el autor
Para esto, le sugerimos que al leer tenga en mente ciertas
preguntas que el autor debe ir contestando durante su
discurso.
Si estás leyendo un libro teórico, pregúntese ¿Si existe
aquello de lo que se está hablando? ¿Qué clase de problemas
presenta? ¿Qué los ha producido? ¿Qué objetivo se persigue
al tocar este tema? ¿Cuáles son las consecuencias de lo que
expone el escritor? ¿Cuáles son las características de esa
exposición?, etc.
Si estás leyendo un libro práctico, pregúntese ¿Qué fines se
están persiguiendo? ¿Qué medios habría que elegir para
alcanzar esas metas? ¿Bajo qué condiciones resultaría mejor
hacer esto o lo otro, etc?
Para cumplir con esta cuarta regla conviene que haya seguido
la primera que sugiere que tenga claro qué clase de texto va
a leer.
Segunda Etapa – La Interpretación del Libro
Cuando ya se tiene una idea lo suficientemente clara de la
estructura del libro, debe empezar a interpretarlo.
Interpretar un libro es descubrir lo que su autor quiere
comunicar y entender cómo lo hace.
Toda interpretación exige ciertos conocimientos de gramática
y de lógica, por lo que esta etapa resulta complicada. Por
eso es imprescindible tener bien claras sus reglas.
Lo primero en el proceso de interpretación es llegar a un
acuerdo con el autor del libro respecto al significado de
las palabras.
Para que haya verdadera comunicación, es necesario que,
escritor y usted, empleen la misma palabra con idéntico
significado. Ello exige una cierta destreza por parte de
ambos. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que el escritor
ya dijo lo que quiere, por lo que es conveniente seguir la
siguiente regla.
Quinta regla para realizar una lectura analítica o de
comprensión.
Debe encontrar las palabras importantes, y en ellas ha de
llegar a un acuerdo con el escritor respecto a su
significado, es decir, ha de establecer ciertos términos
comunes con el autor.
Seguir esta regla no siempre es fácil, porque una palabra
puede ser vehículo de múltiples significados y un mismo
significado puede expresarse mediante muchas palabras
distintas.
Por eso debe tratar de entender, primero, el lenguaje mismo
(es decir, la gramática usada por el autor, su modo de
manejar las palabras) y después acceder al pensamiento
oculto tras ese lenguaje (a la lógica del autor, a su modo
de pensar).
Es así como se encontrará con la mente del autor, a través
del lenguaje.
La quinta regla, sugiere que debe centrar su atención en
ciertas palabras, en las que son importantes, ya que no
todas las que utiliza un escritor lo son. Muchas veces, al
lector le llaman más la atención aquellas palabras que le
crean problemas (las que desconoce su significado) porque no
son de uso frecuente para él.
Pero no por eso ésas palabras son las más importantes para
el autor. Así que debe aprender a no centrarse tanto en
ellas y a tratar de descubrir aquellos términos a los que el
autor brinda una especial consideración.
Una manera de localizar esas palabras claves es teniendo en
cuenta que cada rama del conocimiento tiene su propio
vocabulario técnico, es decir, que cada ciencia o disciplina
tiene palabras propias de sus investigaciones, o les otorga
un significado distinto o más profundo a palabras de uso
corriente. Estos usos “particulares” de las palabras se
pueden descubrir de dos modos:
Positivamente, cuando se sabe algo sobre el tema y nos basta
con ver la palabra para entender qué sentido se le está
otorgando;
Negativamente, cuando no sabe sobre el tema pero se da
cuenta de que esa palabra no es de uso corriente o que el
significado que se le está dando no le resulta familiar.
Identificar estas palabras es especialmente importante
cuando se lee un libro con textos filosóficos, pues los
filósofos suelen acuñar palabras nuevas o convertir una
palabra de uso corriente en vocabulario técnico.
El lector debe distinguir entre las palabras que no
comprende lo suficiente de las que sí comprende, y luego,
para encontrar el significado de las que no comprende, debe
de usar el significado de todas las demás palabras que sí
conoce, es decir el contexto.
Las palabras conocidas rodean a las extrañas (al vocabulario
técnico) y constituyen ese contexto que sugiere cuál es el
significado de la palabra desconocida.
Puede haber más complicaciones en la comprensión de las
palabras. En algunos libros, una misma palabra se utiliza
con diversos significados, o en muchas ocasiones, el autor
usa palabras distintas para un mismo significado.
Además, hay un uso metafórico de las palabras, un uso
emotivo, un uso real, etc., que el lector debe identificar.
Por eso es conveniente hacer una lista con las palabras
importantes y otra con los significados importantes, y si
hay varios significados para una misma palabra, puede
resultar útil buscar uno que represente a todos los demás o
a varios de ellos.
Después de garantizar la plena comunicación a nivel de las
palabras, debemos enfocarnos a la comprensión de las
proposiciones.
Sexta regla para realizar una lectura analítica o de
comprensión.
Es necesario que comprenda las proposiciones (propuestas)
Una proposición es una declaración de conocimiento o de
opinión, o la respuesta a alguna pregunta, que expresa el
escritor mediante oraciones. Es decir, mediante las
oraciones el escritor expone lo que sabe, lo que opina, o
responde a los cuestionamientos.
Pero no todas las oraciones son igual de importantes. Para
el lector, las que más llaman la atención son las que se
entienden con dificultad, las que han de leerse más despacio
y con mayor atención. Ese sentimiento de dificultad en la
comprensión de una oración o de un párrafo no es negativa,
al contrario, es superando esa dificultad como realmente se
aprende y se aprovecha la lectura.
Dicha dificultad puede llamarse perplejidad (confusión) y
para la lectura es esencial sentir perplejidad y saberlo.
Las oraciones clave son las oraciones que dejan perplejo
(confuso).
Por esa razón debe poner especial interés en ellas e
investigar hasta que le queden claros los conceptos y lo que
quiere decir el autor.
Para el escritor, las oraciones importantes son aquellas
sobre las cuales se apoya su argumentación, es decir,
aquellas que en las cuáles se dan razones para afirmar o
negar algo. Éstas oraciones son el núcleo de su
comunicación, por eso, a veces el mismo autor ayuda a
identificarlas, subrayándolas, colocándolas en algún lugar
especial, escribiéndolas con un estilo llamativo o
utilizando algún recurso tipográfico (como ponerlas en
cursivas o en negritas, etc.)
Pistas para hallar oraciones clave:
a) Contienen palabras claves
b) Suelen pertenecer al argumento principal del libro
No basta saber cuáles son las oraciones importantes; hay que
saber qué significan. El mejor modo para saber si se ha
comprendido una oración o no consiste, de nuevo, en intentar
expresarla con las propias palabras, construyendo una frase
que sea fiel a lo que el autor piensa y está tratando de
comunicarnos.
Otro modo para saber si se ha comprendido una oración es
tratar de señalar una experiencia que se relacione con ella,
o poner un ejemplo concreto.
Cuando las proposiciones se ordenan de modo que algunas
ofrezcan razones para apoyar a otras, forman un argumento.
En un texto, sólo algunos párrafos expresan argumentos, los
que no lo hacen han de leerse deprisa y sin demasiada
atención.
A veces se localizan primero las premisas del argumento, es
decir, las razones que ofrece el autor para afirmar o negar
algo. Si es así, lo que hay que buscar es la conclusión (la
afirmación o negación apoyada por las premisas). Si, en
cambio, se localiza primero la conclusión, hay que buscar
las premisas.
Es necesario también distinguir entre argumentos inductivos
(aquellos que parten de un hecho concreto y de él infieren
una conclusión general, es decir, que usan la experiencia de
un caso particular para entender cualquier caso de ese tipo)
y argumentos deductivos (los que parten de un principio
general y lo aplican a un hecho concreto).
Debe aprender a descubrir qué cosas da el autor por
supuestas, es decir, aquellas cosas que el autor simplemente
afirma sin ofrecer razones para ello, sin demostrarlas.
Algunas cosas se dan por supuestas, otras se demuestran, y
otras más son evidentes (son tan claras para todos que no
necesitan demostración). El punto de partida de un argumento
suele ser un supuesto en el que coinciden el autor y el
lector.
Séptima regla para realizar una lectura analítica o de
comprensión.
Hay que encontrar, en lo posible, los párrafos del libro que
enuncien los argumentos importantes
Si éstos no están en un párrafo concreto, el lector ha de
reconstruirlos, tomando partes de varios párrafos hasta
reunir la secuencia de oraciones que constituye el
argumento.
Conociendo los argumentos, podemos juzgar qué problemas ha
resuelto el autor y cuáles no, y respecto a éstos últimos,
determinar si el autor reconoce o no que no los ha resuelto.
Este paso es crucial para saber si se ha comprendido el
libro.
El lector que ha comprendido sabe si el autor resolvió los
problemas que se había planteado.
Octava regla para realizar una lectura analítica o de
comprensión.
El lector debe averiguar en qué consisten las soluciones del
autor
Tercera Etapa – La Critica
Leer un libro es una especie de conversación con su autor;
esto implica que ambas partes participan, que el lector no
es un receptor pasivo de lo que el escritor dice.
Por eso no se limite a comprender la obra, sino que ha de
enjuiciarla críticamente, esto es, señalar los aciertos y
los errores que haya encontrado. Pero este juicio ha de
hacerse según ciertas reglas de etiqueta intelectual y según
algunas otras reglas que ayuden a definir los puntos de
crítica.
Empecemos con las primeras
Las reglas de etiqueta intelectual son aquellas que indican
al lector cómo reaccionar ante lo que le dice al autor. El
escritor está intentando convencer o persuadir de algo al
lector, y ante esta persuasión el lector ha de comportarse
con amabilidad y altura intelectual y ha de saber responder
eficazmente.
A veces se confunde “crítica” con “disensión”, es decir, se
piensa que enjuiciar un libro es ponerse automáticamente en
su contra. Ello es un error, que impide el aprendizaje y la
verdadera comunicación. Se puede estar en desacuerdo, pero
si existen razones para ello, no por mero afán de discutir.
Además, antes de juzgar hay que comprender: si no se es
capaz de repetir con las propias palabras lo que el escritor
ha dicho, no se le ha comprendido, y por tanto no se le
puede criticar.
Novena regla para realizar una lectura analítica o de
comprensión.
Primera regla de la etiqueta intelectual
El lector debe ser capaz de decir, con relativa certeza, “lo
comprendo”, antes de añadir, “estoy de acuerdo” o “no estoy
de acuerdo” o “suspendo el juicio”
Los tres comentarios de los que habla esta regla son las
tres posibles posturas críticas. El suspender el juicio es
una postura válida cuando por alguna razón (no se ha leído
el libro completo y ello resulta necesario para
comprenderlo, o no se conoce el resto de las obras del autor
y son éstas las que dan luz para entender la obra leída,
etc.) no sería justo hacer una crítica en un momento dado.
Es entonces cuando lo honesto es suspender el juicio.
Décima regla para realizar una lectura
analítica o de comprensión.
La siguiente regla de etiqueta intelectual se refiere a la
actitud del lector.
Cuando el lector disiente, debe hacerlo de forma razonable,
no para polemizar o disputar
El lector debe tener la misma disposición tanto para asentir
como para disentir, tanto para señalar aciertos como para
determinar cuáles son los errores. El lector no se debe
sentir castigado si tiene que admitir que está de acuerdo
con el autor, porque lo importante son los hechos, la
verdad, y no el proteger nuestra vanidad intelectual
aparentando que nada basta para convencernos.
Segunda regla de etiqueta intelectual
Cuando se tienen desacuerdos con lo expresado en el libro,
es posible resolverlos.
Muchas veces se reducen a un malentendido o a ignorancia, y
ambas causas se pueden eliminar apelando a los hechos y a la
razón.
Hay que distinguir entre la expresión de un conocimiento y
la de una mera opinión. Sólo si se trata de la exposición de
un pretendido conocimiento y se descarta que el desacuerdo
sea por malentendidos o ignorancia, la desavenencia con el
autor puede ser sostenida y justificada, ofreciendo razones
para ella, y definiendo los temas en los que se dan estas
discrepancias.
Onceava regla para realizar una lectura
analítica o de comprensión.
Tercera regla de etiqueta intelectual
El lector debe respetar la diferencia entre conocimiento y
simple opinión personal, aportando razones para cualquier
juicio crítico
Si el lector, después de haber comprendido cabalmente el
libro, está en desacuerdo con él, ha de expresar este
desacuerdo según tres condiciones.
Primero, ha de reconocer si está poniendo alguna de sus
emociones en disputa, es decir, ha de admitir si el
contenido del libro afecta su vida y la manera en que lo
hace, pues esta influencia puede ser parte de su
desavenencia con él.
Segundo, ha de hacer explícito lo que da por supuesto, lo
que implica conocer nuestros propios prejuicios.
Tercero, ha de intentar ser imparcial, intentando al menos
adoptar el punto de vista del otro. Una crítica justa tiene
en cuenta estas recomendaciones.
A un escritor se le puede criticar por las siguientes
razones:
- Está desinformado o mal informado
- Sus razonamientos son ilógicos e
inconsistentes
- Presenta un análisis es incompleto
El autor está desinformado cuando
no tiene un conocimiento relevante sobre el tema, no está
enterado de algo importante o no conoce alguna fuente de
información fundamental, de modo que si la conociera
cambiarían sus conclusiones.
El escritor está mal informado cuando afirma algo que no es
cierto. Una suposición errónea lleva a conclusiones falsas y
a soluciones insostenibles.
Decir que sus razonamientos son ilógicos significa que ha
cometido una falacia (un error lógico) en alguno de sus
argumentos: la conclusión no se apoya realmente en las
premisas, o entre las pruebas que el autor aporta se
sostienen dos cosas incompatibles entre sí (el autor se está
contradiciendo en algún punto).
Se puede decir que un análisis es incompleto cuando el autor
no ha resuelto todos los problemas que había planteado al
inicio, o no ha hecho el mejor uso posible de los datos a su
disposición, o no ha sabido sacar todas las consecuencias de
sus afirmaciones, o no ha sabido distinguir detalles
importantes, etc.
Es así como se puede establecer un desacuerdo inteligente
con el autor. También el acuerdo, cuando se da el caso, ha
de ser inteligente y razonado.
La riqueza de la lectura aún puede aumentarse utilizando
ayudas como libros de consulta, comentarios, resúmenes,
diccionarios, etc., o pasando al siguiente nivel, el de
lectura paralela y confrontando lo dicho por otros autores
(realizar análisis comparativos entre lo que dice un autor y
lo que dice otro)
___________________________
Recopiado
de: universidadabierta.edu.mx/Biblio/C/CasillasArmando
|