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Introducción
Que
los deportes de masas como el fútbol constituyen un
verdadero fenómeno sociológico, está fuera de toda
duda. Actúan como aglutinador social y hacen que nos
sintamos parte de algo mucho más grande, de una comunidad
que siente y vibra como nosotros con cada jugada.
Así es,
y la televisión ha estado ahí, vinculada al deporte desde
sus propios orígenes, expandiendo el aforo de las canchas
y terrenos de juego, mucho más allá de los límites de
los estadios, a los hogares de todo el planeta.
Pero aún hay más:
los realizadores retransmisiones deportivas, apoyados
en las constantes mejoras tecnológicas, te
proporcionan la posibilidad de vivir la experiencia del
deportista casi en primera persona y hacen llegar a
ti el sufrimiento, el esfuerzo, la superación y los
sentimientos de victoria o de derrota de los contrincantes.
Las relaciones entre televisión y deporte llegan a ser tan
estrechas, que el medio ha llegado a modificar
reglamentos, estadios y, ya en otro plano, su dimensión
económica es tal, que algunas televisiones han llegado a
peligrar económicamente por pagar los derechos de
emisión de los principales eventos.
Este bloque pasa revista a todos los detalles de esta
espectacular relación entre el deporte y el medio
televisivo. ¡Preparados,
listos,…Ya!.
9.1 El deporte en
televisión
Nadie puede dudar de que el deporte ha
adquirido una destacada situación entre las formas de
espectáculo de las sociedades contemporáneas. Ni tampoco,
por supuesto, que el medio televisivo constituye un elemento
central de esas sociedades. Las interrelaciones son tan
antiguas que de hecho ha sido habitual que muchas de las
primeras retrasmisiones hayan sido eventos deportivos:
el derby hípico de Epson en 1932 en el Reino Unido, los
Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 en Alemania, un partido
de béisbol en 1939 en Estados Unidos, el enfrentamiento
futbolístico entre el Real Madrid C.F. y el Barcelona F.C.
en 1959. En suma que deporte y televisión estaban, y están,
condenados a entenderse en un maridaje del que uno y otra
extraen beneficios y provechos mutuos.
A la televisión le
interesa el deporte:
-
Porque le proporciona buenas
audiencias.
-
Porque, a diferencia de casi toda la
producción propia o ajena, es un producto que posee
reglas universales y que se puede programar
instantáneamente, o casi.
-
Porque puede asociarse con valores
sociales positivos como la vida sana, la juventud,
la vitalidad, etc.
-
Porque los costes de producción de
los programas deportivos por hora emitida, son
aceptables en casi todos los casos modestos si los
comparamos con los de la ficción original o los de los
programas de entretenimiento.
Al deporte le interesa la televisión porque:
-
Aumenta su presencia pública (de ahí el
generalizado deseo de que se retransmitan pruebas de
deportes minoritarios)
-
En el actual modelo económico la salud financiera
del sistema deportivo depende de los contratos de las
retrasmisiones televisivas. Hay, de hecho, pruebas que
carecen de espectadores y sus ingresos únicamente
provienen de la televisión como el rally
automovilístico-motociclista Paris-Dakar.
Como
resultado de todo ello, las retransmisiones deportivas
prácticamente copan el ranking de audiencia de los programas
más vistos a nivel mundial, y la televisión es el mayor
escaparate del gigantesco mercado mundial que
conforma el deporte.
Algunos autores han resaltado, como un valor
adicional, que en televisión no hay nada más realista
que el deporte transmitido. De esta manera las
retrasmisiones se conciben como si fueran un relato
en el que existe un protagonista, bien individual –
tenis, golf, motociclismo, atletismo– o colectivo –
baloncesto, fútbol, waterpolo – que busca conseguir un
objetivo, el triunfo, y para ello debe superar unos
obstáculos; hay también personajes secundarios
que acompañan a las estrellas; y hasta ‘villanos’, los
competidores rivales. Hay vencedores y perdedores
y siempre un final feliz para alguien. El espectador
puede identificarse con los protagonistas a través de
conceptos como el honor, el orgullo, la superación y la
victoria o la derrota.

9.2 Deporte y comunidad. Ámbito regional y deporte
A pesar de que, como
hemos dicho en el epígrafe anterior, las reglas del
deporte son universales y compartidas por la
comunidad internacional y que también los modelos
televisivos son muy similares en todos los países, lo
cierto es que se pueden encontrar diferencias en los estilos
nacionales de realización y hasta en las diferentes
estrategias de programación.
Un buen ejemplo de lo primero es el tenis, en el que se
perciben cambios entre la sobriedad característica de la
retransmisión a base de planos medios de Wimbledon y
el uso de primeros planos que individualizan a los
tenistas en el Roland Garros. Pero es mucho más claro
en las cotidianas retransmisiones del fútbol en Brasil o
Argentina, donde la misma pasión que despierta su ejercicio
es transmitida por los locutores televisivos. O la peculiar
forma de retransmitir el ciclismo por los periodistas
colombianos heredando un fórmula implantada en los años
ochenta por Radio Caracol.
Desde luego que no todos los países disfrutan con los
mismos deportes y, como no podía ser de otro modo, las
televisiones apuestan por aquellos que más arraigados están
en el acervo popular de cada comunidad. Bien sabemos que en
nuestro país, y en casi todos los europeos, el fútbol
es conocido como el deporte rey. Pero tampoco ignoramos que
en Estados Unidos los deportes que despiertan la competencia
entre las diversas cadenas de televisión son el fútbol
americano, el béisbol, el baloncesto y el
hockey sobre hielo.
Las propias características culturales de cada país
determinan la importancia de los deportes. En España es
impensable la retransmisión de los campeonatos europeos de
esquí, mientras que su ausencia de las pantallas sería
incomprensible para los habitantes de Austria, Suiza o
Italia. El rugby, imprescindible cita en Gran Bretaña y
Francia, sólo es transmitido en nuestro país por canales de
pago y únicamente con ocasión de sus principales certámenes:
los mundiales o el Trofeo Seis Naciones.
Cierto es que existen teorías, más o menos demostrables, que
relacionan el interés de una comunidad por un deporte
concreto en virtud de cuánto destacan en el mismo
alguno o algunos de sus habitantes. El reciente ejemplo del
piloto Fernando Alonso podría confirmarlo; sin embargo, la
ausencia de remarcables éxitos internacionales en la
selección nacional de fútbol no ha impedido que los
encuentros del combinado español copen siempre los mejores
resultados de audiencia.
Pero donde más se potencia la identificación entre
espectador y deporte es en las pequeñas escalas.
El público es seguidor principalmente del club de
su región o de su ciudad, algo que no escapa a los
medios de comunicación y, por descontado, a las televisiones,
incluyendo a las de cobertura local.
Tener la oportunidad de
seguir la retransmisión de un mismo partido de fútbol en las
diversas televisiones autonómicas de España es un ejemplo de
cómo la objetividad y la imparcialidad periodísticas
se ven sustituidas por una identificación con los
espectadores regionales.
Lamentablemente, esta mal entendida
identificación es la que ha llevado a elevar los
enfrentamientos y la violencia deportiva.
9.3 Fútbol
Desde hace más de
una década, al menos la mitad de las diez emisiones más
vistas en España siempre son partidos de fútbol.
Habitualmente encuentros de la selección nacional, del Real
Madrid o del Barcelona F.C.
En televisión hay unas ecuaciones que no fallan: a más
audiencia, más medios y más espectacularidad para hacer
las retrasmisiones. De la evolución de las transmisiones de
fútbol hablan muy claramente la diferencia entre las cifras
de aquél pionero encuentro entre el Real Madrid y el Fútbol
Club Barcelona de 1959, cubierto por cuatro cámaras, frente
al partido de Copa de Europa de la temporada 1994 – 1995
entre el Fútbol Club Barcelona y el IFK Goteborg realizado
con 22 cámaras para seguir el juego y otras 9 para cubrir la
posterior rueda de prensa y el set de entrevistas.
Desde las técnicas de realización, la retransmisión
siempre se realiza estableciendo como eje la línea
imaginaria trazada por las dos porterías; de esta manera
las cámaras que reciben la señal del directo están situadas
siempre a un lado de este eje. Esto se realiza para que el
espectador siempre tenga la misma referencia de la
dirección hacia la que ataca cada equipo en cada parte.
Otras cámaras se sitúan en el otro lado de dicho eje para
repeticiones –indicadas como de ángulo contrario– o
para planos de referencia de detalles puntuales.
La presencia del fútbol en las parrillas de programación
no se limitan a la retransmisión de los partidos
propiamente dichos. Empero la constatación del descenso de
audiencia de los apartados tangenciales al propio encuentro
como las entrevistas, repeticiones, ha
conllevado la disminución en su duración o, incluso, su
desaparición. Todo ello se reserva para otros modelos de
televisión – los canales temáticos – , los programas
especiales o los apartados especializados de los
informativos. Llamativamente, la información dedicada al
fútbol ha llegado a ocupar en determinadas épocas hasta la
mitad de la duración de un informativo general.
En el último lustro, el Real Madrid es el equipo que más
tirón posee entre la audiencia y en las compras de las
taquillas de encuentros retransmitidos por la televisión de
pago. De hecho, por muy endeble que sea su rival, nunca se
ofrece un partido del Real Madrid por la segunda cadena de
TVE mientras que sÍ se ha hecho de este modo con equipos
como el Valencia o el Deportivo de la Coruña. Un estudio
realizado en el ámbito de nuestro país a principios del
siglo XXI, calculaba en ocho millones de personas los
seguidores del Real Madrid, mientras que el siguiente
equipo nacional era el Barcelona con tres millones de
espectadores, una diferencia sustancial muy tenida en
cuenta por las televisiones. Significativamente, la final de
la Copa del Rey del año 2003 entre dos clubes considerados
modestos arrojó la cifra de audiencia más baja -3.213.000
espectadores - de las últimas ocho ediciones. El año previo,
que había enfrentado a Real Madrid y Deportivo, había
registrado 10.965.000 de telespectadores.
9.4
Juegos Olímpicos
El mayor evento
televisivo programado que existe a nivel mundial
es, sin sombra de duda, la celebración de los Juegos
Olímpicos. Es casi impensable que pueda existir alguna zona
remota del orbe a la que lleguen los medios de comunicación
y no se siga, cada cuatro años, la competición por
disciplinas más completa que jamás se haya creado. Cierto es
que en estricto sentido deberíamos diferenciar entre Juegos
de Invierno y Juegos de Verano; pero parece evidente que
cuando se habla de repercusión mundial se hace referencia
sobre todo a los Juegos de Verano.
Las emisoras televisivas invierten cifras millonarias para
conseguir los derechos de retransmisión de los Juegos. Es
célebre que a principios de los años ‘90, la todopoderosa
NBC estuvo a punto de arruinarse por su obsesión por
conseguir los derechos, en exclusiva, para Estados Unidos de
los Juegos Olímpicos de Barcelona. Sus resultados de
audiencia sufrieron un fuerte descalabro a medida que
avanzaba la competición. El principal inconveniente de este
tipo de eventos intercontinentales viene dado por las
diferencias horarias que hacen peligrar las audiencias.
Lo anterior no obsta para que las cadenas propietarias
puedan negociar los horarios de algunas pruebas tal
como ocurrió con los cien metros lisos de los Juegos de Seúl
(1988) que se disputó a las 9:00 horas locales para que
coincidiera con mejores horarios en Estados Unidos y Europa.
Todo en los Juegos Olímpicos está sobredimensionado.
El número de países participantes, de competiciones, de
público, de televisiones… a mayor variedad, lógicamente,
mayor complejidad. La gran mayoría de las disciplinas
deportivas que se practican en el mundo se reúnen durante un
mes, y todas ellas van a ser transmitidas a los receptores
de todo el planeta. Para hacernos una idea del operativo que
ello supone, mencionemos que para la cobertura de las
pruebas de atletismo, las competiciones más populares y
de mayor audiencia de los Juegos Olímpicos, se destinaron
46 cámaras durante los Juegos de Barcelona 1992, y
estamos refiriéndonos exclusivamente a las pruebas de
atletismo. Añadamos otras 34 cámaras que se
destinaron para las pruebas de gimnasia y de
inmediato observamos que estamos ante un operativo
excepcional.
Cada deporte en los Juegos tiene su modo de realización.
Todo se graba y retransmite en directo, labor
realizada por los técnicos de la empresa designada para
tales funciones, pero luego cada país posee sus propios
periodistas, alguna cámara autónoma, y la potestad de
combinar las señales contratadas para organizarlas como
mejor considere según el interés que cada deporte suscite
entre sus espectadores. Por descontado, diversos deportes
coinciden en horarios y fechas y cada país tiene
previamente solicitada y contratada la señal de aquél que
más le interesa.
Toda esta labor se facilita elaborando un libro de estilo
previamente fijado por el Comité Olímpico Internacional y la
televisión encargada de la retrasmisión. que establece unos
parámetros fijos – determinado tamaño y duración de
los planos en situaciones previsibles, como por ejemplo la
llegada a meta de los corredores - y la distribución
estratégica de todo el conglomerado técnico y
tecnológico.
Huelga decir que no existe, pues, un modelo de realización
estandarizado para todos los deportes, sino que cada
deporte requiere unas características de realización propias
acordes a la mejor visión que del mismo pueda ofrecerse.
Siempre teniendo como premisas, la claridad, la
sencillez y la espectacularidad.
9.5
Deportes de motor
Los deportes de
motor están asociados a un modelo de vida cuya imagen
es sinónimo de acción, velocidad, alta tecnología, riesgo,
espectacularidad y vértigo. Tanto es así, que las señas de
identidad de estos deportes cuando se retransmiten son la
utilización de cámaras en el interior de los vehículos,
en aras de transmitir las sensaciones vividas por los
pilotos, y otras diminutas en el exterior que
ofrecen planos subjetivos del avance por la pista
(con mucha frecuencia los vídeos que se venden en las
tiendas se basan en la repetición de los accidentes como
otra variante del factor riesgo connatural a la velocidad).
A los que siguen las
emociones de los grandes premios de motociclismo y
automovilismo por televisión hay que contarlos por
centenares de millones. Tan sólo la Copa Mundial de
Fútbol, los Juegos Olímpicos y la Superbowl superan las
cifras de los deportes de motor. A nivel mundial, el peso
económico que genera la Formula 1 es superior a la
del motociclismo, pero en nuestro país la tradición de las
dos ruedas siempre ha sido mayor que la de los coches. Quizá
porque nuestro país es una gran potencia motociclista, sobre
todo en pequeñas cilindradas.
Buena muestra de ello fue la ausencia de retransmisiones de
Formula 1 durante algún tiempo, mientras que jamás han
dejado de retransmitirse los Premios de motociclismo.
Desde la perspectiva económica ambos deportes se basan en un
uso intensivo de patrocinadores. Es difícil imaginar
otro deporte en el que la presencia de la publicidad sea tan
relevante. Tanto el uniforme del conductor, como el de su
máquina está completamente cubiertos por los logos de las
diversas marcas patrocinadoras.
Entre el grupo de compañías que patrocinan equipos de
motociclismo de cualquier cilindrada destacan las empresas
que, como las de tabaco, tienen limitada su presencia en los
canales publicitarios habituales. Pero el futuro
luce incierto para esas corporaciones si se sigue
acentuando la presión cuestionando y prohibiendo su acceso a
toda forma de publicidad directa o indirecta. La vía
complementaria del pago por visión no tiene todavía
muchos adeptos; a pesar de que cuando se ha planteado se han
posibilitado nuevas formas de realización en las que
el espectador pudiera elegir la cámara más adecuada a sus
preferencias personales: el líder de la carrera, el piloto
local, etc.
La
realización
de los deportes motor se realiza por medio de una
cobertura por zonas del circuito. Las cámaras se sitúan
a un lado del eje imaginario que se establece entre
la posición de la primera cámara y la dirección de los
pilotos. Es decir, si vemos que cuando inician la carrera,
los vehículos se desplazan de derecha a izquierda así se
mantendrá la retransmisión durante todo el recorrido; en las
curvas se altera dicha dirección apoyándose en un plano
neutro – cuando vemos frontalmente al vehículo dirigiéndose
hacia nosotros – o mostrando en plano general el cambio de
dirección de los vehículos. La estrategia de
posicionamiento de las cámaras se establece previamente
según las características de cada circuito. Además de la
competición en sí, siempre habrá cobertura de los boxes y de
la entrega de premios, y últimamente han proliferado las
áreas para las salidas y las ya insustituibles cámaras
subjetivas en los vehículos.
9.6 Ciclismo
El ciclismo es desde la
perspectiva de la televisión un producto clásico. Por
descontado que no todas las pruebas ciclistas poseen el
mismo atractivo para el público. En la actualidad la demanda
se ha construido sobre la importancia del Tour de Francia y
en menor medida sobre la Vuelta a España, las pruebas del
campeonato del Mundo y algunas clásicas.
La propia estructura de la competiciones básicas
beneficia a los intereses de programación. Son
carreras de 21 días, con sólo dos jornadas de descanso,
compuestas por etapas de varias horas de duración, teniendo
muchas, como las que se desarrollan en la montaña o las de
contrarreloj muchos y muy distintos puntos de atracción. El
corolario es que el programador puede llenar toda una
parcela de la parrilla durante las tres semanas que dura
la competición, permitiéndose realizar con aparente libertad
cortes publicitarios en diversos momentos.
Es precisamente este diseño temporal el que fomenta la
identificación y la atracción del aficionado. La larga
duración de las etapas se asocia emocionalmente con
una jornada laboral, aumentando su sensación de verismo – de
verdadero trabajo – y de dureza que transmiten ‘los
esforzados de la ruta’. La competición también puede ser
condicionada por la televisión reservándose, cuando es
posible, las mejores etapas– habitualmente las etapas reina
de montaña y contrarreloj decisivas –para el fin de semana.
Sin llegar a los extremos del mundo del motor, el ciclista
se convierte también en un hombre anuncio rodante. De
hecho, son los únicos deportes de equipo que no se
identifican por determinado ámbito geográfico sino por una
marca. En el ciclismo el nombre del equipo emana de
quien paga el presupuesto anual – ONCE, iBanesto.com,
Euskastel Euskadi, Kelme-Costa Blanca... - y este
patrocinio se refleja en el maillot del deportista. A su
vez los distintos premios de la carrera los conceden
distintas empresas, por lo que no es extraño ver al líder de
la competición portando un vestuario compuesto por diversos
nombres de marcas.
La retransmisión se organiza con unas
singularidades de realización difíciles de encontrar en
otros tipos de transmisiones deportivas:
En primer lugar el uso del plano aéreo con fines
narrativos. Mientras en fútbol y otros deportes podemos
encontrar alguna vez este tipo de perspectiva, también
llamada plano cenital si la cámara se coloca próxima
a la vertical de la acción, con meros fines descriptivos –
mostrar una perspectiva distinta del campo de juego – en
ciclismo este plano, realizado desde helicóptero, muestra el
avance de la serpiente multicolor a través de los diversos
paisajes de la etapa.
En segundo, los planos desde moto (travelling en
paralelo); con ellos el espectador puede estar junto al
ciclista, gracias a que en las carreras siempre hay
vehículos motorizados que se introducen directamente entre
ellos acercando a la audiencia los rostros del sufrimiento y
del esfuerzo de los competidores.
En tercero y último, en el ciclismo no se establece
ningún eje de referencia. Las cámaras cambian de lado
constantemente sin hacer por ello que el espectador se
sienta perdido. La larga distancia y la duración
de la prueba permiten que psicológicamente el televidente
tenga en todo momento una sensación abstracta de la
referencia de posición de los ciclistas sólo concretada
por los datos que aportan los comentaristas y diversos
gráficos con los que completa la transmisión.

9.7 La Superbowl. El espectáculo televisivo
La Superbowl es la
final del campeonato de fútbol americano y se celebra a
partido único, algo inusual entre los deportes
norteamericanos. Esta singularidad provoca que el duelo la
convierta en el principal fenómeno televisivo de Estados
Unidos y que con una audiencia de 800 millones de
personas repartidos en centenares de países la conviertan en
el evento deportivo más visto en el mundo después de
las Copas mundiales de fútbol.
Lo cierto es que la Superbowl no es sólo deporte: es un
espectáculo concebido para su emisión televisiva que
combina deporte con música (en el descanso siempre se
incluyen actuaciones musicales de las figuras más relevantes
del pop y el rock, como Mariah Carey, U2 o Paul McCartney).
Igual de cierto es que el fútbol americano constituye el
deporte televisivo por excelencia; de hecho las reglas
del juego empezaron a cambiarse en función de su dimensión
televisiva a principios de los años ‘70 y no se
limitaron a variar la división de los tiempos, sino que
estas novedades afectaron a temas tan intrínsecamente
deportivos como las dimensiones del campo y al tipo de
penalizaciones.
Las cifras que se manejan en la superbowl son
estratosféricas, inclusive para Europa. La NFL (National
Football League) asociación organizadora del evento vende
los derechos de retrasmisión por cuatro años por un
monto total que resulta equivalente, por ejemplo,
a la deuda externa de México con Estados Unidos, más de
4.000 millones de Euros. Piénsese que la FORTA y Canal +
pagan a la Liga Española de Fútbol 106 millones de Euros por
nueve años de derechos de emisión.
Tan astronómicas cifras son recuperadas por las cadenas
de televisión.
La cadena que retransmite este acontecimiento
en los Estados Unidos cobra más de 2 millones de Euros
por 30 segundos de publicidad. Y todas las compañías se
esfuerzan en concebir las campañas publicitarias más
ingeniosas y costosas para estrenarlas en algún momento de
las más de tres horas del último domingo de enero que se
juega la Superbowl.
No podía ser de otra forma si tenemos en cuenta que la
audiencia de la Superbowl XXXVI, celebrada en el año
2003, alcanzó los 131.7 millones de espectadores en
Estados Unidos, suponiendo un hito personal para la
cadena FOX.
Aunque el récord absoluto lo detenta la final celebrada en
enero de 1999 con unos ratings del 53.5 (unos ciento
cuarenta millones de espectadores).
El
fenómeno de la Superbowl es algo especial, como
demuestra que nueve de los diez programas de televisión más
vistos en toda su historia en los Estados Unidos son
Superbowls. Por no contar que el encuentro se inicia después
de un mensaje del Presidente a la nación y que
todas las bases
norteamericanas y los barcos de la Armada (Navy) reciben la
señal en directo.
El video resumen de la Superbowl, editado por NFL Films,
alcanza las 525.000 unidades vendidas, siendo la mejor cifra
de la historia para un video deportivo. Los de la NBA no
acostumbran a pasar las 50.000 o 60.000 copias. Esta
película se empieza a rodar desde que se inicia el
campeonato y tiene una duración final de 44 minutos pero la
suma de todo lo rodado alcanza una duración de 47 días
con sus 47 noches.
Con estas cifras tan asombrosas no sorprende que todas
las innovaciones técnicas de la televisión hayan nacido de
la Superbowl; por ejemplo la ‘repetición de la jugada’ o
más recientemente la implantación del efecto Matrix o
rodaja de tiempo, en el que vemos una imagen
congelada en el tiempo alrededor de la cual gira la
cámara (todavía no la hemos visto en las retransmisiones
deportivas españolas). Durante el partido hay mas de 60
camiones con satélites de televisión para la retransmisión
del mismo.

9.8
Polideportivo
La
televisión no sólo se nutre de programas que interesan a la
mayoría. Del mismo modo existen una serie de deportes que,
aunque son de interés minoritario, en eventos o momentos
históricos concretos llegan a desmerecer tal calificativo
reduccionista. Véamoslos.
BALONCESTO.
Estamos frente al deporte que mayores fluctuaciones
de audiencia sufre dependiendo de la competición que se
retransmita y, sobre todo, de los éxitos que se logren. Los
partidos estrella son aquéllos protagonizados por la
selección nacional y aquellos encuentros disputados en el
marco de un torneo. Las audiencias progresan
geométricamente a medida que se avanza hacia el final
del campeonato, alcanzando cifras millonarias si se llega a
la final. Sin embargo no obtienen la misma respuesta los
éxitos de clubes, ni a nivel internacional ni mucho menos en
las competiciones domésticas. Esto llevó a que al inicio de
la temporada 2003 – 2004 la competición española estuviera
comprometida debido a que ninguna empresa audiovisual estaba
dispuesta a pagar las cantidades que la Asociación de Clubes
de Baloncesto (ACB) exigía por los derechos de retransmisión.
El tratamiento
técnico del baloncesto ha ido evolucionando
desde un sencillo modelo de realización basado en el eje
imaginario que se establece entre ambas canastas– al igual
que el fútbol– con el complemento de alguna cámara ENG
que mostraba las reuniones de los tiempos muertos, hasta una
cierta sofisticación de la realización que incluye la
colocación de microcámaras en los puntos más
sorprendentes tales como en la parte posterior del tablero
transparente de la canasta o completamente cenital sobre el
pabellón.
TENIS.
Es un deporte que en las
últimas décadas ha presentado datos de audiencia muy
regulares y significativos, sobre todo en las fases finales
de la Copa Davis y en el desarrollo de los Gran Slam: Roland
Garros, Flushing Meadows, Wimbledon y el Open de Australia.
La realización de las retransmisiones se apoya en un
plano general tomado desde uno de los fondos donde se
mantiene fija la cámara, apoyado por planos más cortos
tomados desde ambos lados de la cancha en los saques
y reacciones de los tenistas así como unas cámaras dirigidas
a los límites de la pista para resolver, en casos de duda,
si la bola entró o no, últimamente apoyadas, además, por
sofisticados programas informáticos que monitorizan las
líneas y los impactos de la bola y generan una imagen de
síntesis para aclarar las situaciones poco claras.
Existen una gran cantidad de deportes que se practican en
recintos cerrados. Algunos de ellos, como la Pelota vasca,
posee significativas audiencias en muchas zonas de España.
También en este grupo incluiríamos por un lado deportes
adscritos a un modelo de realización basado en el eje
imaginario establecido entre los oponentes situados en dos
campos, como el balonmano, el fútbol sala, el voleibol o el
waterpolo, y aquellos que pivotan respecto a un punto
central vistos por un punto de cámara, como la natación, las
artes marciales o el patinaje artístico.
Los deportes en exteriores tienen menos arraigo. Pero
debe mencionarse el golf (con capacidad económica para
contar con un canal de pago), la vela (que reúne una gran
cantidad de patrocinadores), el esquí y la hípica.

9.9
Programas deportivos
La
importancia que posee el deporte para las estrategias
televisivas no se acaba con la retransmisiones de las
pruebas. El deporte se disemina por el conjunto de
la parrilla y se percibe tanto en programas contenedores
de temática deportiva como en los mismos espacios
informativos.
Programas deportivos contenedores
Habitualmente, los
programas deportivos contenedores se articulan a partir de
la emisión de diversas retransmisiones El ejemplo más
claro es Estadio 2, en el que se compaginan
emisiones en directo con reportajes temáticos y
resúmenes de diversos deportes. Un presentador introduce las
distintas secciones, las cuales a su vez son narradas por
sus correspondientes locutores, y realiza análisis
estadísticos y críticos de los últimos acontecimientos del
mundo del deporte.
Retransmisiones
Las retransmisiones
pueden ser en directo o diferido. El mayor
porcentaje se realiza en directo, ya que la inmediatez es
una de las esencias de la emoción del deporte. Las emisiones
en diferido suelen deberse a cuestiones de derechos de
emisión y a problemas con los horarios de las pruebas. En el
primer caso podemos encontrar el ejemplo de los derechos
compartidos entre TVE y Canal + para retransmitir la
Champions League, donde la primera cadena emitía en
diferido el encuentro ofrecido por la segunda en directo. El
mejor ejemplo de los diferidos por diferencias horarias son
las pruebas de deportes de motor cuando éstas se celebran en
países situados en un huso horario excesivamente desfasado.
El
deporte ha sido el gran descubrimiento del género
informativo en la última década: se comprobó que todo lo
que genera el deporte despierta un interés más allá de los
eventos deportivos en sí mismos. La información se convierte
de este modo en una importante baza de marketing y
promoción. Podemos encontrarla en dos tipologías de espacios:
-
Los informativos.
Siempre situadas al final de las diferentes emisiones de
informativos generales, las secciones deportivas
viven su mayor apogeo desde finales de la década de los
noventa, llegando a ocupar más de un tercio del programa
completo. El resultado es que se da más importancia a
informaciones sobre las actividades más fútiles del día
a día de las estrellas del balompié que a informaciones
políticas o culturales. La estructura de las
informaciones deportivas de los informativos es
simple: con mucha frecuencia una noticia deportiva
aparece en los titulares; cuando llega el tiempo de la
sección, un redactor presentador da paso a diversas
piezas informativas alternándolas en ocasiones
especiales con entrevistas en plató. Siempre se
potencian la polémica y la glorificación de
las gestas.
-
Programas especializados.
Frecuentemente presentan una estructura de magazine y
una duración alrededor de la hora. Son generalmente
temáticos: fútbol, Estudio Estadio; motor,
Solo motos; baloncesto, ACB+. El modelo
habitual se distingue por estar conducido por uno o más
presentadores y siempre con intervenciones de
colaboradores que ofrecen una perspectiva de la
actualidad del deporte en cuestión, aderezado con piezas
que pretenden mostrar su faceta más
espectacular y desenfadada.
9.10 Los canales
temáticos
El
gran interés que despierta el deporte en general ha dado
lugar a todo tipo de canales especializados. Se trata
de canales que se emiten por vía satélite o cable. Veamos
las características de los más significativos.
ESPN,
nació en 1979 y es el líder universal de los canales
temáticos deportivos. Originario de Estados Unidos, en la
actualidad también puede verse en América Latina y en
algunos países europeos como Francia.
La cobertura de
las redes internacionales de ESPN incluyen la Champions
League, la Liga y la Copa del Rey de España, la Liga
holandesa y los Torneos de Verano de Argentina. Para el
público norteamericano retransmite las ligas de béisbol,
hockey sobre hielo y fútbol americano. Entre su oferta de
programas se destacan las retransmisiones, los
magazines especializados y los concursos para los
telespectadores, siempre relacionados con conocimientos
deportivos.
En nuestro país
encontramos diversas ofertas de canales temáticos
deportivos:
Canal + Deporte,
se compone de tres canales de recepción vía satélite
a través de una plataforma digital. La oferta más importante
es el fútbol aunque también se ofrecen encuentros de
baloncesto, tenis, balonmano, boxeo, fútbol americano
y deportes de aventura. Permite la recepción de
diferentes acontecimientos deportivos a través de los
distintos canales posibilitando la elección del visionado,
bien en directo, bien en diferido a través de las
reemisiones. Su oferta incluye la Champions, todas las Ligas,
NBA, Golf, los Master Series de Tenis y la Super Bowl.
Eurosport,
es la cadena europea líder en el terreno deportivo
siendo recibido en más de 92 millones de hogares y con una
audiencia potencial de 250 millones de espectadores en 54
países. Emite más de 120 horas de programación cada semana
de las cuales más del 30% de las retransmisiones se realizan
en directo. Entre sus contenidos se incluyen deportes como
el fútbol, ciclismo, como el Tour de Francia, que consiguió una audiencia de más de
75 millones de telespectadores en Europa durante sus tres
semanas de duración, tenis, golf, motociclismo, deportes de
invierno y boxeo.
Canales de fútbol
como los existentes del Real Madrid
TV y Canal Barça, ofrecen dieciséis horas
diarias con toda la información y las retransmisiones
que puedan atraer al aficionado de tales clubes. Su
programación, hoy por hoy en diferido, se compone de
todos los partidos que disputan durante la temporada de
fútbol y de baloncesto, los de la cantera, los mejores
encuentros disputados en anteriores ligas, los históricos,
entrevistas, reportajes. A estas retransmisiones se les
suman informativos diarios, los entrenamientos
en sesión matinal y de tarde, conexiones en directo
cada domingo con el estadio donde juegue el primer equipo de
fútbol, una selección de vídeos musicales,
entrevistas, reportajes y debates. Todos estos programas son
producidos y realizados por el propio canal.
Por último, también mencionar Golf +,
el único canal dedicado temáticamente a un deporte no
mayoritario, Eurosport News y Sportmanía.
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