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4.
Introducción
La tecnología se
encuentra en la base del medio televisivo y, más allá
de los contenidos, determina de manera decisiva su
funcionamiento y su desarrollo.
La imagen de la televisión es una imagen electrónica,
se sabe, ¿pero cómo funciona una cámara de televisión,
cómo se une la imagen captada a otras imágenes, cómo llega
hasta tu casa, cómo se dibuja en tu televisor y cómo
puedes guardarla en una cinta de vídeo y volver a ver,
días o años más tarde, tu programa favorito?
La evolución tecnológica del medio televisivo, su paso de lo
analógico a lo digital ha sido tan rápido, que
a veces da cierto vértigo y causa no poco desasosiego.
No hace falta que seas un gurú del microchip
para adentrarte en su secreto; en este bloque haremos un
repaso a este frenético avance y responderemos a
algunas de las preguntas sobre los misterios de esta moderna
y compleja versión de la “bola de cristal” que –casi seguro-
preside el salón de tu casa.
4.1
La señal de video
A
diferencia de otros modelos de representación visual como el
cinematógrafo, que generan una imagen fotoquímica
obtenida tras procesos de laboratorio, la imagen que vemos
en televisión es una imagen eléctrica. La
señal de vídeo/televisión se basa en la posibilidad de
convertir las variaciones de intensidad de luz en
variaciones de intensidad eléctrica a partir de la
existencia de materiales fotosensibles que ven variadas sus
características al incidir sobre ellos la luz.
A grandes rasgos el proceso es el siguiente: supongamos una
cámara de televisión que enfoca la imagen de un objeto
iluminado. Dentro de la cámara se encuentra un tubo de
cristal -el tubo de cámara- que contiene en su parte
anterior una superficie sensible a la luz, llamada target, y
en su parte posterior un cátodo que lanza electrones desde
atrás contra el target.
La óptica de la cámara recoge las imágenes exteriores y las
enfoca sobre el target o mosaico
sobre el que incide la luminosidad de la imagen real; en
cada punto del target, que está compuesto de un material que
reacciona a la luz generando electricidad, se generan
distintas intensidades en forma de cargas eléctricas,
proporcionales a las luces y las sombras que le llegan. Un
ejemplo: cuando se enfoca sobre el target un personaje con
chaqueta negra y pantalones blancos, la luz reflejada por la
chaqueta crea una pequeña carga, mientras que la de los
pantalones será de gran densidad.
En la parte posterior hay un cañón de
electrones o cátodo que ‘se
dispara’ sobre el target y los electrones ‘disparados’ van
detectando, dirigidos por unas potentes bobinas
electromagnéticas o bobinas de deflexión,
la intensidad de la luz en cada punto, transformando esa luz
en una señal eléctrica que varía de intensidad según varía
el brillo de los puntos de la imagen. Esa señal eléctrica
recibe el nombre de señal de vídeo.
Esta señal de vídeo es la base de la imagen
de televisión; una vez amplificada y sometida a una serie de
procesos puede transmitirse a distancia bien por ondas,
terrestres o vía satélite, bien por cable. En el televisor,
la señal de vídeo realiza el proceso inverso que permite que
la electricidad de la señal se transforme en las imágenes
que vemos.
La señal de video se compone del pico de blancos,
que corresponde a la máxima señal de luminosidad; el
pico o nivel de negro, que corresponde
a la mínima intensidad lumínica; y de una serie de impulsos
cuya función consiste en sincronizar todos los elementos que
intervienen en la creación de la imagen, entre otros:
Impulso de sincronismo horizontal, que señala
el inicio de lectura de cada una de las líneas;
impulso de sincronismo vertical, que señala el
inicio de cada campo, como veremos a continuación.
En realidad, si te acercas con una buena lupa al televisor,
verás que una imagen de televisión está formada por pequeñas
celdas agrupadas en líneas. Si en la habitación a oscuras te
colocas a cierta distancia del televisor y giras
completamente la cabeza hacia un lado, podrás apreciar por
el rabillo del ojo (no mires hacia la pantalla) el parpadeo
que produce el haz de electrones al dibujar las líneas a
gran velocidad. Ese parpadeo, aunque no es fácilmente
perceptible, es el que hace que tus ojos se sientan cansados
si ves la televisión durante mucho tiempo o si la ves en un
habitación demasiado oscura.
Para conseguir la perfecta sensación del movimiento sin
ningún centelleo es necesario que la señal de vídeo se
produzca con una determinada frecuencia temporal.
La imagen de televisión es explorada por el haz de
electrones de la cámara o del televisor en el sistema
estándar español PAL de 625 líneas, a una
frecuencia de 25 veces cada segundo. Lo
anterior quiere decir que cada imagen completa de televisión
tiene 625 líneas que se renuevan 25 veces cada segundo con
una regularidad absoluta. Cada una de esas imágenes recibe
el nombre de cuadro o frame y
sería el equivalente al fotograma en cine.
Sin embargo, en sentido estricto, la imagen se forma por un
barrido del haz de electrones que va
alternando el grupo de líneas pares con el grupo de líneas
imapres. Así cada una de esas 25 imágenes por segundo son en
realidad dos grupos de líneas, llamados campos o semi-imágenes,
de 312,5 líneas cada uno, renovadas a la frecuencia de 50
tramas o campos por segundo. Este procedimiento recibe el
nombre de barrido entrelazado.

4.2 La ingeniería del vídeo: televisión de color
La
televisión como el cine nació en blanco y negro. Más tarde
surgieron las denominadas normas de color, NTSC
adoptada en Estados Unidos y en Japón, PAL en gran
parte de Europa y SECAM sobre todo en Francia, y
algunos países de Europa del Este. Sin embargo, cuando
comenzaron a proliferar en los hogares los aparatos en color
(genéricamente: en los años sesenta en Estados Unidos y en
los setenta en Europa) los ingenieros debieron encontrar una
completa compatibilidad entre los aparatos monocromáticos
y los de color. Entre otras cosas porque durante muchos
años era frecuente que parte de la programación se emitiera
en color y otra en blanco y negro. La operación tecnológica
y comercial consistió en que todo propietario de un
televisor en blanco y negro pudiera recibir la señal de
televisión aunque ésta fuera emitida por la cadena en color.
Para ello se trataba de que si en blanco y negro las cámaras
y los televisores operaban con un único tubo que trabajaba
tan sólo con la información de brillo, conocida como
luminancia; en color la señal de televisión procesa por
separado dos tipos de señales: la mencionada luminancia
y la crominancia que indica el tono y saturación
en cada punto de color. El ‘truco’ consiste en que en la
televisión en color la luminancia se crea a partir de la
adición de tres señales de color. La luminancia está formada
por un porcentaje de los tres colores fundamentales: un
30% de la señal roja (R), un 59% de la señal verde
(G) y un 11% de la señal azul (B).
Obviamente, el color obliga a la cámara a poseer no un tubo
de imagen, sino tres, siendo cada uno de ellos
correspondiente a uno de los tres colores en los que se
descompone la imagen. En suma que, al salir de los tubos de
cámara tenemos tres señales, RGB, que se envían a una matriz
que extrae la señal de luminancia por un lado (nominada por
los ingenieros como Y) y dos señales que sumadas son
la crominancia (C). Sólo son necesarias dos
señales porque el tercer color se obtiene de la luminancia y
estas dos señales de diferencia de color. Si se mezclan las
señales Y/C se obtiene la señal de video compuesto
que se puede modular en radiofrecuencia y transmitir
fácilmente por ondas hertzianas.
En los años 80 se desarrolló la técnica CCD (Charge Coupled
Device; Dispositivo de carga de acoplamiento). El
funcionamiento técnico del dispositivo se basa en unos
circuitos integrados formados por elementos fotosensibles
dispuestos en columnas y filas. En cada punto de
intersección se halla un punto sensible a la luz incidente,
llamado píxel; a su vez esa luz es capaz de generar
cargas eléctricas de una tensión proporcional a la luz que
recibe: más brillo, más densidad de carga. En los CCD, cada
fila corresponde a una línea de video; el detalle y la
resolución será proporcionalmente mayor según sea el número
de píxeles.
La ligereza y menor tamaño de los sensores
CCD, su carácter robusto y resistente a golpes y vibraciones
ha permitido diseñar cámaras más pequeñas que paulatinamente
han arrinconado hasta su práctica desaparición a los tubos
de cámara.
4.3 La cámara de televisión
La
cámara es la herramienta técnica que permite la captación
de imágenes. En líneas generales puede decirse que una
cámara de televisión proporciona las prestaciones de una
cámara de cine (véase el bloque 7.2 de Media Cine). Pero,
claro está, con la diferencia que en aquélla las
prestaciones son realizadas electrónicamente; de lo que se
desprende lógicamente que la cámara de televisión necesita
electricidad para funcionar.
La transformación de la luz en señales eléctricas obliga a
un patrón unificado de la lectura correcta de esa relación
entre la luz y la electricidad. Ese patrón es el balance
de blancos que indica a los circuitos internos una
referencia de lo que es cien por cien blanco para el ojo
humano en un determinado contexto de iluminación, y sirve de
referencia para ayudarse en la reproducción de los colores.
Si tú tomas una hoja en blanco y la colocas a la luz del día,
la verás blanca. Si a continuación te la llevas a casa y la
colocas a la luz de un tubo fluorescente, la seguirás viendo
blanca y si, por último, de noche te vas a una habitación y
la colocas a la luz de una bombilla, seguirás siendo capaz
de identificarla como blanca. Sin embargo lo cierto es que
en el primer caso el blanco tiende a ser bastante azulado,
en el segundo caso, algo verdoso y en el tercero bastante
amarillento ¿Dónde está el truco? Nuestro cerebro es capaz
de trabajar para compensar las diferencias cromáticas
permitiéndonos percibir un mismo color como constante (constancia
perceptiva del color), aunque objetivamente haya variado.
Una cámara no es capaz de llevar a cabo esta operación, por
lo que hay que decirle cuál es la referencia para el blanco
cada vez que cambiemos de fuente o de contexto de
iluminación, de lo contrario los colores podrían ser mal
registrados.
Las cámaras profesionales de televisión pueden ser
clasificadas en cuatro categorías generales:
Cámaras de Estudio.
Se
utilizan en plató y están conectadas a un control de
realización; se usan en los informativos, Talk show,
variedades, etc. En los últimos tiempos han proliferado en
muchos programas y especialmente en los informativos las
cámaras robotizadas que son guiadas por programas
informáticos.
Cámaras para
exteriores.
Se utilizan para eventos deportivos o acontecimientos
especiales; habitualmente se conectan a un control de
realización en una unidad móvil. Las cámaras steadycam, de
uso muy frecuente en los programas televisivos,
pertenecerían a esta categoría (véase bloque Media Cine
7.2).
Cámaras
ENG.
Las cámaras ENG (Electronic News Gathering) son ligeras para
ser llevadas en el hombro por los profesionales; están
dotadas de mayor autonomía y su uso básico es para la
realización de reportajes.
Cámaras de
kinescopado.
Sirven para pasar a vídeo el material rodado en cine.
Todas ellas poseen los mismos principios básicos de manejo y
unos componentes auxiliares similares: cabeza o cuerpo de
cámara, controles y soportes.
La cabeza de cámara se compone de la unidad de toma
de imagen que consta de la óptica, CCD, visor y la conexión
al control de cámara o vídeo grabador si es una ENG. En la
cabeza de cámara pueden encontrarse numerosos accesorios:
piloto indicador de grabación o de estar “en el aire”;
protector de la óptica tanto para posibles golpes como para
evitar el sol directo; indicadores de la apertura de la
óptica y del diafragma; conector de auriculares y
caja de conexiones.
Los controles.
Se dividen en controles de grabación y ajustes
previos. Los controles de grabación, enfoque, zoom y
diafragma, pueden ser directos o remotos; los
directos se manejan por el operador y están situados en el
timón o barra de maniobra de la cámara; los remotos
están situados en la mesa de realización del control y sólo
se recurre a ellos en caso de urgencia. Los controles de
ajustes previos, como el balance de blancos, establecen los
niveles de calidad de imagen que decidamos preestablecer.
Aunque en ocasiones pueden manejarse remotamente, lo más
lógico es que estén en la cabeza de cámara.
Soportes.
Las cámaras se apoyan para su estabilización y movimiento
sobre trípodes y pedestales. Los trípodes son utilizados en
exteriores. En el estudio se utilizan los pedestales,
columnas hidráulicas ligeras, con ruedas, cuya regulación
permite hacer panorámicas horizontales y verticales.
4.4 El
magnetoscopio
Durante décadas los programas televisivos se emitieron en
directo sin ningún sistema de almacenaje. Centenares de
obras de teatro y novelas, informativos, programas
educativos o de entretenimiento únicamente sobreviven en la
memoria de aquellos que los hicieron o que los vieron.
Para remediar las dificultades que conllevaba esta anómala
situación, la industria televisiva estadounidense ‘exigió’
que alguien inventara un sistema para almacenar las imágenes
electrónicas que captaban las cámaras de televisión (véase
el epígrafe 7 del bloque de Tecnología de Media Cine).
El magnetoscopio, conocido en la calle con la
denominación de vídeo, se presentó por vez primera en
un informativo de la cadena norteamericana CBS el 30 de
noviembre de 1956. A la altura de mediados de los años
sesenta todas las televisiones habían generalizado su uso. A
su vez, los primeros magnetoscopios que tuvieron un éxito
considerable en el sector doméstico comenzaron a
comercializarse a mediados de los años setenta.
En síntesis, la labor de un vídeo consiste en transformar
las informaciones visuales y sonoras de la señal eléctrica
de la televisión en informaciones magnéticas que puedan ser
conservadas en una cinta magnética. Esa labor la realizan
las cabezas de grabación (véase el epígrafe 8 del
bloque de Tecnología de Media Cine).
Almacenar las señales en una cinta magnética posee una
serie de ventajas: en condiciones perfectas, la calidad
de la grabación y de la imagen recibida es idéntica; se
puede visionar inmediatamente y en algunos formatos hasta
puede comprobarse en tiempo real; puede reproducirse varias
veces sin deterioro excesivo; la cinta puede borrarse y
volver a ser útil para grabar; puede manipularse a través de
la edición; permite incluir efectos visuales que pueden ser
modificados y permite copiar películas de formato cine y
manipularlas – añadir subtítulos, música, adaptarlas al
formato de pantalla.
Durante décadas los formatos en vídeo se
establecieron en relación a la anchura de las cintas
magnéticas: los formatos profesionales eran los de 2
pulgadas y 1 pulgada de ancho de cinta; los
industriales los de 3/4 de pulgada (el célebre U
Matic, primer sistema de vídeo cuya cinta iba alojada en una
casete y cuyo genial hallazgo en 1971 posibilitó la
viabilidad del mercado doméstico); y los domésticos de
1/2 pulgada tal como el VHS y antes el Betamax. Pero las
cosas comenzaron a cambiar cuando en los años ochenta
apareció en el formato Betacam de media pulgada de ancho de
cinta pero que pese a su estrechez ha sido el sistema
dominador del sector profesional durante una década.
En los últimos años han surgido con fuerza los formatos
digitales, DV –Digital Vídeo-. Todo indica que estos
formatos tales como el DV Profesional, el DVPro, el DVCam y
el MiniDV, debido a la excelente calidad combinada de imagen
y sonido y a su flexibilidad en la postproducción
desplazarán, con el permiso de los de Alta Definición –HD- a
los formatos analógicos y se convertirán en muy poco tiempo
en completamente hegemónicos en el mercado televisivo.
4.5 El monitor de
televisión
Un
monitor de televisión, al igual que un televisor
doméstico, tiene como finalidad la restitución de la
señal eléctrica de vídeo. La diferencia entre ambos,
excepción hecha de las muy diferentes calidades
de la imagen que consiguen, consiste en que el monitor
recibe la señal de la cámara o de un magnetoscopio por
medio de algún tipo de cable mientras que el televisor
cuenta con un sintonizador para las trasmisiones de
televisión.
El modelo tecnológico
de recepción es idéntico, pero invertido, al de
captación de las imágenes tal como hemos visto en los
epígrafes 1 y 2 de este bloque. Es decir, la señal
eléctrica de la imagen obtenida por una cámara u otra
fuente llega a una matriz decodificadora que está
en el monitor; allí un tubo de rayos catódicos
barre la pantalla con su haz de electrones, según el
modelo de exploración al que esté normatizado (PAL,
SECAM, NTSC), recorre el mosaico de arriba abajo
y de izquierda a derecha contrarrestando la inversión de
las lentes (en el tubo de imagen los electrones exploran
de abajo hacia arriba y de derecha a izquierda para
compensar la inversión óptica de la imagen debida a las
lentes).
Los monitores se utilizan para los procesos de
producción televisiva en tres situaciones. Veámoslo:
-
En la sala de realización del
estudio o en la unidad móvil para que el equipo de
producción pueda observar todas la posiciones de
cámara y elegir aquella que en cada momento sea más
adecuada. Piénsese, por ejemplo, que una
retrasmisión de un macro evento deportivo se usan
más de una docena de cámaras y otros tantos
monitores (habitualmente no existen magnetoscopios
para todos las cámaras-monitores). El uso es
similar, aunque con un número mucho más reducido, en
la salas de posproducción y edición de vídeo.
-
En la grabación en exteriores
con equipos ENG para disponer de imágenes que
favorezca una mejor composición visual y los
contenidos narrativos.
-
En el desarrollo de las prácticas
profesionales de los periodistas; tal como
ocurre con los monitores que favorece los
comentarios de los cronistas deportivos a los que a
las imágenes se les incorpora datos informativos (por
ejemplo en las carreras ciclistas o del motor). En
los informativos otros monitores permite leer las
noticias al presentador.
Los monitores profesionales consiguen
unas mejores prestaciones de brillo, contraste
y color que los televisores domésticos; y de
hecho, su precio es sustantivamente mayor que el de
aquéllos y, en general, prohibitivo para el común de los
ciudadanos.
Los monitores no están concebidos para
ver los programas televisivos. Por ello, el elemento
distintivo de los televisores es el sintonizador
que permite ver la señal televisiva tomada desde la
antena receptora. El sintonizador del receptor
televisivo está capacitado para modular las frecuencias
en que son trasmitidas las señales televisivas y
transformarla en otra de componentes más bajos. La gran
mayoría de los sintonizadores televisivos son
electrónicos en lugar de los mecánicos de rueda o dial
del pasado.
4.6 El
sonido
Los procesos de
obtención de sonido en televisión no difieren
excesivamente de los planteados en cine. Es más, la
lectura del epígrafe 5 del bloque de tecnología de
Media Cine resulta imprescindible para completar los
conocimientos sobre el sonido en televisión, aunque
sólo fuera porque en la actualidad la captación de
las señales sonoras se hacen mayoritariamente por
sistemas digitales comunes a los soportes
cinematográficos y televisivos.
El sonido en televisión era en sus inicios
monoaural (de un sólo canal) debiendo
diferenciarse cada sonido por su volumen, tono y
calidad o timbre. Esto incrementaba el efecto de
reverberación y hacía que el oído exigiera un rango
de frecuencias más amplio que los sistemas
estéreos (canal derecho y canal izquierdo
diferenciados). En las cintas magnéticas la pista de
sonido iba dispuesta de una manera longitudinal y
continua a lo largo de toda ella (la información
visual del vídeo se coloca en la cinta en pistas
transversales).
A partir de la década de los años ochenta se van
generalizando en televisión las grabaciones
sonoras en estéreo que utilizan en su registro
separadamente dos pistas de audio. A pesar de que no
es frecuente ni siquiera hoy día la emisión
televisiva en estéreo, algunos magnetoscopios
domésticos incorporaron calidad de sonido HI-Fi
(High Fidelity) hace más de una década. La principal
diferencia desde un punto de vista técnico consiste
en que la Alta Fidelidad es registrada por
cabezas de grabación sonora dispuestas en el mismo
tambor en el que van colocadas las cabezas de vídeo.
Las pistas de audio HI-Fi se inscriben en la cinta
magnética de una manera transversal tal como ocurre
con las imágenes de vídeo.
En la actualidad, prácticamente todo el sonido es
digital. Es decir que en lugar de que las
vibraciones de la presión del aire, que son en
definitiva el sonido, se transformen en señales
eléctricas que mantienen alguna analogía con el
original, el sonido se descompone en secciones con
valores numéricos (dígitos) que
posteriormente son transformados en valores de tipo
binario mucho más fáciles de manipular para
conseguir, entre otras muchas cosas, los efectos
como eco, reverberación y otros.
Dado que gran parte del trabajo de televisión se
realiza en estudio es muy importante cuidar la
acústica de éstos. Así encontramos: Estudios
reverberantes que acentúan los sonidos
deseados – diálogos, música- y los no deseados –
cables arrastrándose por el suelo, ruidos de
maquinaria para desplazar la cámara -, especialmente
si hay silencios. Y Estudios muertos,
aquellos adaptados con superficies que absorben las
reflexiones acústicas; el sonido no se transmite tan
bien en estos estudios debido a esta falta de
reflexión por lo que los micrófonos deben utilizarse
mucho más cerca de las fuentes de sonido.
Con respecto a los micrófonos y completando lo dicho
en el epígrafe del sonido de Media Cine puede
añadirse que para la Televisión existe:
-
Micrófonos personales;
se denominan así aquellos que se sujetan
directamente al invitado o locutor, como los
de corbata o los diminutos
dispositivos auditivos – popularmente
conocidos como pinganillos – que sitúan en
una de las orejas, a través de los que se
les comunican a los locutores las
instrucciones.
-
Micrófonos de mano;
de tipo omnidireccional, son robustos,
fácilmente manejables, protegidos contra el
viento, provistos de una malla con forma de
bola que elimina ruidos extraños cuando se
acerca demasiado a la fuente sonora. Son los
habituales en reportajes de calle e
intervenciones de público en plató.
-
Micrófonos de pie;
de altura regulable con un tubo telescópico
sustentado por un trípode de cangrejo.
Utilizado por cantantes solistas,
comentaristas erguidos y actuaciones de
orquestas.
-
Micrófono colgado;
suspendido sobre el área donde actúa. No da
buen resultado en situaciones de varias
intervenciones individuales como un debate o
una tertulia.
-
La jirafa;
sujeto al extremo de una caña de tamaño
variable mediante una pinza. Puede ser:
manual, cuando el ayudante de sonido
opera la caña suspendiéndola a pulso en el
aire dirigiendo el micrófono a la fuente
sonora o jirafa grande o telescópica,
situada sobre una dolly lo que la dota de
gran movilidad tanto de desplazamiento como
de alcance por lo extensible de su brazo. Es
la más óptima en estudio aunque su manejo
puede ser aparatoso.
4.7
La edición
Desde el punto de
vista del lenguaje audiovisual el montaje, tal como
puede verse en el epígrafe de Montaje de
Media Cine, es el proceso de ordenación de un
material con el fin de obtener un programa
continuado, sin imágenes o sonidos inútiles o mal
colocados. El montaje en soporte electromagnético o
digital característico de la televisión suele
denominarse con el nombre de edición o
editaje.
El sistema más
simple de edición se lleva a cabo con dos
magnetoscopios. Uno reproductor y el otro
grabador. En el primero situamos la llamada
cinta master, aquella que posee todos los
brutos de la grabación, y en el grabador se
coloca la cinta donde haremos el montaje final de
imágenes.
La operación de edición propiamente dicha consiste
en establecer los puntos de inicio y final del
plano y marcarlos como puntos de edición.
Ambos magnetoscopios han de sincronizarse para que
ésta se haga con perfecta calidad en los puntos de
edición establecidos. Para ello los magnetoscopios
retroceden unos metros de cinta en lo que se
denomina pre-roll que es algo así como
tomar carrerilla para que cuando lleguen los puntos
de entrada, ambos magnetoscopios estén ya
sincronizados a la misma velocidad.
El funcionamiento de estos dos magnetoscopios se
controla por la llamada mesa de edición a la
que ambos van conectados y constituye una sala de
edición por corte. Si disponemos de una mesa que
nos permite conectar tres magnetoscopios, dos
de ellos para reproducción y un tercero para
grabación, el número de posibilidades de edición
aumentará considerablemente, pudiendo incluirse
fundidos encadenados. Este tipo de salas recibe
el nombre de salas de edición A-B Roll.
Un elemento muy útil para las operaciones de edición
es el código de tiempos. Éste es una señal
generada por un reloj del sistema que se inscribe en
la cinta permitiendo localizar con absoluta
exactitud cualquier punto de ella. Esta información
se graba en la pista de órdenes como un número con
formato horas:minutos:segundos:frames y se visualiza
en la parte inferior de la imagen. En una mesa de
edición programable, el código de tiempos se usa
para designar los puntos de edición.
Hoy en día han
ido proliferando las ediciones no lineales,
por supuesto inexcusables en los procesos de edición
profesionales pero a nivel más modesto también las
encontramos en los sectores y mercados domésticos,.
En esencia, en la actualidad consisten en el uso
del ordenador para editar los vídeos. Las
ventajas son enormes pues una vez capturado el
contenido del vídeo en un disco duro se puede
organizar y ordenar las escenas de una forma
parecida a como se trabaja con los párrafos en un
editor de texto. Su función inicial no era otra que
la de ahorrar costes de producción trabajando con
sistemas menos profesionales (más baratos) antes de
pasar a la edición final sobre sistemas de edición
profesional, cuyo alquiler por hora de producción
era mucho más costoso.
Al estar el vídeo digitalizado, podemos ir
instantáneamente a cualquier punto de la grabación.
El programa editado puede mejorarse
espectacularmente con el añadido de todo tipo de
efectos. Las transiciones pueden ser mucho
más vistosas que los simples fundidos y cortinillas.
También podemos añadir gráficos y todo tipo de
animaciones. Lo más importante del proceso es la
tarjeta de captura, con salidas de vídeo para
reproducción y así tener la posibilidad de volcar el
vídeo a cinta. Además hace falta el software de
edición, necesario para organizar las escenas
según el orden que queramos y añadir los efectos con
los que vayamos a adornar la producción.
4.8 Los efectos
visuales
En la televisión contemporánea los
efectos visuales están extraordinariamente
presentes tanto para crear efectos especiales
como para retocar los colores, insertar diversas
bandas de publicidad, crear transiciones o insertar
el indicativo de la cadena.
El mezclador de vídeo
constituye la herramienta básica desde donde se
generan y organizan la mayoría de los efectos
visuales analógicos. El mezclador recibe las
distintas fuentes de entrada de imágenes y tras
su paso por una matriz de conmutación permite elegir
la factura visual de las imágenes acabadas. Su
primera función consiste en establecer las
maneras en que se producen las transiciones
entre planos. De este modo, todo mezclador de video
realiza cuanto menos tres tipos de transición:
-
Por corte
o cambio instantáneo de una imagen a otra.
Es la más frecuente en todos los programas
-
Por fundido.
A veces yendo la imagen desde negro y
ganando luminosidad hasta su nivel normal,
conocidos como fade in; y a veces
desvaneciéndose la imagen original hacia
negro, conocidos como fade out.
-
Por encadenado.
Consistente en la superposición de la imagen
previa a la segunda de una manera que
aquella se va desvaneciendo.
Más
sofisticadas son las transiciones que utilizan
cortinillas. Las cortinillas
poseen unos rebordes visibles, de formas
geométricas y con variadas direcciones de
movimiento – arriba, abajo, derecha, izquierda,
espiral- dando paso de una imagen a otra por
sustitución. Eran muy utilizadas en el cine
mudo y en la actualidad se usan en series
nostálgicas o para llamar la atención visual.
Hoy día es muy frecuente en muchos programas que
la imagen incorpore algún tipo de texto. Éstos
se hacen con la tituladora, un aparato
capaz de insertar textos y subtítulos en la
imagen. Es con lo que se insertan, por ejemplo,
los mensajes SMS en muchos programas actuales.
El chroma key es el efecto
especial más conocido popularmente. Su
fundamento consiste en insertar una imagen con
un fondo distinto proveniente de otro lugar. Se
establece un color (chroma) como ‘llave’ (key)
que da entrada a la imagen –habitualmente el
azul o el verde-, el mezclador detecta este
color y las zonas donde existe las rellena con
otra señal de vídeo seleccionada. Es decir, si
tenemos un fondo de un paisaje lunar y por otro
lado grabamos a un actor disfrazado de
astronauta sobre un fondo verde, al mezclar
ambas imágenes ejecutando la función de chroma
del mezclador obtendremos una tercera imagen del
astronauta sobre la luna; el color verde del
plano del astronauta habrá sido sustituido por
la imagen de la luna. El elemento a incrustar no
debe jamás llevar nada del color ‘llave’, dado
que aparecería como un agujero a través del cual
veríamos el fondo.
También existen, claro está, los efectos
digitales; la mayoría de estos efectos no
están incluidos en el mezclador sino que son
unidades independientes. Son innumerables y el
desarrollo de las diversas compañías de
software hace surgir cada vez nuevas
opciones, aunque en ocasiones los problemas de
competencia dan lugar a incompatibilidades u
obligan a la adquisición de hardware
extra para su uso. Algunos ejemplos son:
efecto de compresión, varía la relación
de aspecto de la imagen; pushes,
cuando una imagen empuja a otra para sacarla de
cuadro; flips, efectos de giro
sobre los ejes de la imagen salvo la
perpendicular; rotación, similar
al flip añadiendo el giro sobre la
perpendicular.
4.9 Transmisión: satélite, herciana, cable
Televisión
etimológicamente no significa otra cosa que
‘visión a distancia’. Es decir, lo que da
verdaderamente sentido a la comunicación
televisiva es que las imágenes y los sonidos se
trasladan desde un emisor, que es la cadena,
hasta un receptor, que son los televidentes. La
única manera, y aún hegemónica, de enviar la
señal de televisión de un lugar a otro ha sido
la retransmisión por medio de ondas hercianas.
Sin embargo, en el presente muchos de los
programas televisivos que llegan a nuestros
hogares lo hacen por medio de los satélites o
del cable, y hasta por medio de
Televisión Digital, conocida como TDT.
Las emisiones hercianas se basan en la
modulación de la señal de vídeo en unas
ondas que se propagan en la atmósfera por medio
del espectro de radiofrecuencia. Existen las
Onda Larga, Onda Corta, Onda Media,
VHF, UHF... En la actualidad las
bandas de emisión televisiva corresponden a los
canales 21 al 69 de UHF; esta banda necesita una
red de remisores (repetidores) para cubrir el
territorio (aproximadamente cada 40 Kms. debe
colocarse uno). En España, los enlaces de imagen
se modulan a los 5,8 Mhz, los de sonido a 8 Khz
para transmisiones monoaurales y a 15 Khz para
las esterofónicas.
Finalmente,
como se sabe, la señal es recibida por las
antenas individuales o comunitarias que se
conectan con el televisor doméstico o con el
magnetoscopio que demodulan la frecuencia
recibida para poder ‘leída’.
En resumen: la función de un modulador no
es otra que la de convertir una señal eléctrica
(la ya conocida señal de vídeo) en una onda
electromagnética que transporta la información a
larga distancia (onda portadora). Cuando la onda
portadora llega al televisor a través de la
antena, el sintonizador lleva a cabo la
operación inversa: extrae de la onda portadora
la información electromagnética correspondiente
a la señal (la demodula) y la convierte en una
señal eléctrica “legible” para el televisor o
para el vídeo.
La televisión vía satélite se transmiten
en las frecuencias de microondas, situándose
entre la banda de UHF y la de SHF; inicialmente
entre los 3,5 y los 6 Gigahertzios (Ghz), pero
con los años se fue ampliando en distintas fases
entre los 10,6 y los 50 Ghz.
Los televisores ordinarios son incapaces de
recibir emisiones vía satélite; para poder
hacerlo es necesario disponer de una antena
parabólica capaz de recibir las frecuencias de
las señales del satélite y de un transformador
de la señal a los niveles que utilizan las
emisiones terrestres.
La televisión por cable se transmite por
canales cerrados, aquellos cuyas señales
están delimitadas por su medio, por el canal. El
cable coaxial y la fibra óptica son los
principales medios utilizados para transmitir
por este sistema.
El cable coaxial, compuesto por hilo de
cobre, transmite energía radioeléctrica y ofrece
un alto nivel de protección ante las
interferencias aunque sufre una gran pérdida en
su transmisión debiéndose colocar amplificadores
de señal cada 2 Km. de recorrido. A mayor
diámetro del cable, menor pérdida. El cable
de fibra óptica, compuesto por fibra
de vidrio, transmite energía lumínica, láser,
permitiendo utilizar conductores ópticos de
mayor capacidad, incrementando el ancho de banda
y multiplicando la posibilidad de trasladar
señales y canales de televisión. Ofrece una
mejor calidad de señal que el coaxial. Necesita
un amplificador de señal cada 20 Km
4.10
Modelos analógico y digital
A principios
de los años noventa del pasado siglo todos los
analistas televisivos consideraban que la
televisión de alta definición supondría el
cambio tecnológico del futuro. Únicamente se
dudaba si los mercados abrazarían el modelo
japonés de 1125 líneas de resolución o el
europeo de 1250. Y sin embargo se equivocaron,
produciéndose con su error uno de los grandes
fiascos de toda la historia de la televisión.
La adopción en EEUU, de largo el principal de
todos los mercados del mundo, de modelos
digitales de televisión trastocó todos los
planes de la industria europea e hizo que todos
los mercados se centren en el nuevo modelo
tecnológico.
Como se sabe, la televisión digital
consiste en un sistema de codificación de la
señal de vídeo en forma de valores numéricos en
formato binario. En el mundo digital esos
parámetros se representan en números; en un
sistema de base dos, es decir, usando únicamente
los dígitos “1” y “0”. Toda señal analógica
puede digitalizarse en un proceso realizable con
un
conversor
analógico/digital.
Esta
conversión en bits, permite que la señal de
televisión acepte sin pérdida de calidad, como
hemos visto en epígrafes anteriores, procesos
muy complejos en la producción de los programas.
Pero también la digitalización en la transmisión
de la señal posee muchas ventajas. Es lo que se
llama TDT (Televisión Digital Terrestre).
Piénsese que la televisión analógica ocupa
excesivos recursos del espectro
electromagnético; lo que conlleva un aumento
de las estaciones reemisoras y problema de
interferencias entre las cadenas como cualquier
aficionado puede comprobar recorriendo los
diales del espectro en las grandes ciudades.
Los canales de la televisión digital
ocupan la misma anchura de banda que los
canales utilizados por la televisión analógica,
pero gracias al uso de técnicas de compresión de
las señales de imagen y sonido (MPEG), pueden
albergar un mayor número de programas de
televisión. Así, dependiendo de la velocidad de
transmisión: desde un único programa de
televisión de alta definición, con máxima
calidad de imagen y sonido, hasta cinco
programas que alcancen calidad técnica actual, o
incluso un número mayor de programas con una
calidad similar al vídeo.
Por otro lado, la televisión digital, en
combinación con líneas de retorno tipo
ADSL, ofrece una serie de nuevos
servicios impensables para la televisión
analógica: televisión a la carta con
canales temáticos; video bajo demanda, es
decir, la posibilidad de elegir el momento en el
que queremos recibir el programa en nuestro
receptor; pago por visión, elegir pagar
para visionar un programa concreto;
realización compartida del telespectador,
que puede elegir entre varias tomas ofertadas el
ángulo de visión que más le satisface; menús
interactivos, una guía de programación
exhaustiva.
El corolario es que la cadena de
valor y de servicios de la televisión se
modifica: ya no se basará en la dialéctica entre
los índices de audiencia y los programas de
servicio público sino en una nueva lógica
todavía desconocida en la que el televidente
obligatoriamente deberá ser menos pasivo.
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