|
|
1.1
Introducción
Cuando el siglo XX abandona definitivamente su adolescencia y empieza a
saborear las delicias de esa preciada etapa de la vida que es la
juventud, la radio, un medio del que los españoles de a pie tan solo
habían oído hablar, irrumpe en nuestro país. Sucedía en la década de los
20 y, por entonces, nadie podía imaginar que aquella incipiente y nueva
forma de comunicarse entre los hombres se convirtiera, con el paso del
tiempo, en una caja de sonidos que acabara informándonos,
entreteniéndonos, educándonos, acompañándonos en nuestros viajes,
despertando nuestra imaginación, haciéndonos reír, llorar, cantar...
En este bloque de
temático vamos a conocer los aspectos más relevantes de la historia y la
evolución de un medio que en España siguió una trayectoria muy
particular, influida en todo momento por los avatares que nuestro país
sufrió a lo largo de la pasada centuria. Te hablaremos de muchas cosas,
pero necesitaríamos cientos de páginas para exponer lo que ha dado de sí
una Radio que en el 2024 celebrará sus 100 años de encuentros y
desencuentros con la sociedad española.
1.2
Los antecedentes de la radio
¿Cómo surgió la radio?. Los antececentes más remotos de este medio debemos situarlos a principios
del siglo XIX, cuando Alessandro Volta inventa un objeto tan común para
todos nosotros como la pila voltáica o, lo que es lo mismo, una
pila que podía producir electricidad. A partir de ese momento, empezarán
a construirse los primeros telégrafos; unos aparatos por entonces muy
primitivos pero que fueron evolucionando gracias, sobre todo, a las
aportaciones Samuel Morse. En 1840, Morse introduce dos transformaciones
fundamentales en esos rudimentarios telégrafos. Por un lado, sustituye
las agujas magnéticas que utilizaba su antecesor en este campo (Henry
Cook) para el proceso de identificación de las señales, por una tira de
papel -seguro que recordarás haber visto alguna en las películas del
Oeste americano-. Por otro lado, crea algo que está todavía vigente: el
código Morse; un código que, a través de una combinación de puntos y
rayas, puede transmitir cualquier tipo de mensaje.
Treinta y cinco
años después, concretamente en 1875, Graham Bell, como ya debes saber,
propicia el nacimiento de la telefonía. Este inventor consiguió que los
sonidos pudieran propagarse a través de un cable.
Pero no solo la
telegrafía y la telefonía intervinieron en la aparición de la radio.
Otros fenómenos fueron igual o más importantes que éstos. El
descubrimiento y la posterior medición de las ondas electromagnéticas,
también llamadas Hertzianas porque la persona que ideó el proceso para
medirlas fue Heinrich Hertz en 1887, propició la creación del primer
receptor de radio. Sin embargo, hasta la llegada de la telegrafía sin
hilos, de la mano de Guillermo Marconi, la transmisión era muy limitada.
La aportación de Marconi permitió que las señales sonoras pudieran
propagarse a algo menos de 20 Kilómetros de distancia. Quizá a ti te
parezca muy poco, pero para aquella época fue todo un logro. Lógicamente,
el sistema tenía sus imperfecciones, porque, por ejemplo, este aparato
no podía transportar ni palabras ni sonidos musicales.
No será hasta ya
entrado el siglo XX cuando las aportaciones de A. Fleming y R.A
Fessenden permitirán la transmisión de la voz humana. A partir de ese
momento se iniciaría, de verdad, la radio que hoy conocemos.
Si bien decíamos al principio de este texto que la radio en España
comenzó el pasado siglo, concretamente en la década de los veinte, en
Estados Unidos su andadura se inició un poco antes. En 1916 se inaugura
la primera emisora en la ciudad de Nueva York y, en el período
comprendido entre 1914 y 1918, la radio se consolida en este país y en
otros importantes estados europeos, como Francia y Gran Bretaña. Tal es
el crecimiento del medio en Norteamérica que, en 1935, se funda la
Columbia Nexus Service, una agencia de noticias encargada de
distribuir la información entre las emisoras existentes en aquel momento
en Estados Unidos.
1.3
La primera emisora española
Pero centrémonos ya en España. La estación pionera fue EAJ-1 Radio
Barcelona, llamada la emisora decana de la radio española por ser,
precisamente, la más antigua. La nomenclatura EAJ-1 hace referencia a
los códigos de los radioaficionados, auténticos artífices del nacimiento
de la radio. E por España, AJ porque designa a las estaciones de
Telegrafía sin Hilos y, por razones obvias, 1 por ser la primera.
Sin embargo, y para ser fieles a la historia, las primeras emisiones
radiofónicas en nuestro país corrieron a cargo de Radio Ibérica de
Madrid, a finales de 1923 y principios de 1924, pero, debido a sus
importantes irregularidades en lo que a continuidad temporal se refiere,
los analistas del medio prefieren situar el nacimiento de la radio en
otro momento. La principal razón que explica las irregularidades a las
que nos acabamos de referir es que Radio Ibérica de Madrid fue fruto de
la iniciativa de un grupo de personas dedicadas a la fabricación de
aparatos -que por aquella época eran de dos tipos (los de galena y los
de lámpara) en función del material que utilizaban para poder funcionar-.
En definitiva, eran técnicos que experimentaban con el medio, pero sin
una programación continuada. Radio Ibérica surgió de la unión de la
Compañía Ibérica de Telecomunicaciones y de la Sociedad de
Radiotelefonía Española. Meses más tarde, Radio Madrid y Radio Libertad,
haciendo uso de las infraestructuras de Radio Ibérica, emitían su
programación, que se reducía a unos pocos espacios a la semana.
A pesar de los
intentos anteriores, no será hasta 1924 cuando la radio en nuestro país
empiece a emerger definitivamente, en plena Dictadura del General Primo
de Rivera. Este mandatario, al igual que otros políticos, vio en este
medio un efectivo canal de propaganda.
Dada la situación
que se estaba viviendo en relación con un nuevo sistema de comunicación
que despertaba el interés de todos e iba consolidándose a pasos
agigantados, las autoridades, como puedes comprender, no podían ser
ajenas y decidieron poner un poco de orden convocando lo que se vino a
llamar la Conferencia Nacional de la Telegrafía Sin Hilos, que
durante seis meses deliberó sobre el contenido del futuro Reglamento de
Radiodifusión.
¿Quiénes eran los
responsables de establecer la legislación que normalizaría la
radiodifusión española? Pues los Ministerios de Guerra, Marina,
Gobernación, Instrucción Pública y Trabajo, aunque podían estar
asesorados por algunas entidades relacionadas de una manera u otra con
la radio, como la Compañía Nacional de Telegrafía sin Hilos, la Compañía
AEG, la Ibérica de Electricidad, la Compañía Radio Ibérica, las
Compañías de Radiotelegrafía Francesa, la Federación de
Radiotelegrafistas españoles, la Asociación de la Prensa, la Agrupación
de Constructores de material eléctrico de España y el Radio Club España.
En pleno verano
del 1924, y una vez aprobado el Reglamento, se empezaron a otorgar las
concesiones de emisión: EAJ-1 Radio Barcelona, EAJ-2 Radio España de
Madrid, EAJ-3 Radio Cádiz, EAJ-4 Estación Castilla, EAJ-5 Radio Club
Sevillano, EAJ-6 Radio Ibérica.
Todo empezaba a
estar dispuesto para que el 14 de noviembre de ese mismo año Radio
Barcelona se inaugurara oficialmente y empezara así sus emisiones, siete
días después de que su hermana madrileña, Radio España, comenzara sus
pruebas oficiales. En este archivo sonoro, extraído del CD que la
emisora catalana Radio Barcelona editó con motivo de su 70 aniversario,
podrás escuchar las primeras palabras que salieron de los estudios de
EAJ-1, de la voz de la locutora María Sabater.
El papel de las
empresas que en los años 20 trabajaban con material radioeléctrico no se
puede dejar de lado, porque, en realidad, ellas fueron sujetos activos
en el nacimiento y desarrollo de este medio en España. Su tarea no sólo
consistió en impulsar las iniciativas que iban surgiendo, sino que eran
las responsables de que los receptores que se fabricaran pudieran hacer
llegar a los ciudadanos las emisiones de manera óptima. Lógicamente,
existía una intención empresarial, pues, como podrás imaginar, cuanto
más desarrollada estuviera la radio, más aparatos se podrían vender.
Tanto es así que las propias compañías radioeléctricas más importantes
de aquel entonces tomaron la determinación de crear su propia empresa de
radiodifusión: EAJ-7 Unión Radio, que se inauguró el 17 de junio de
1925. Esta emisora pronto se convertiría en la primera cadena de radio
española, y, poco a poco, iría transformando el panorama radiofónico en
un monopolio. No obstante, esta situación se vería truncada con el
estallido de la Guerra Civil. Pero no adelantemos acontecimientos.
Tras la
implantación de las primeras estaciones, durante 1925 y 1926 la radio
fue extendiéndose por todo el territorio español: Andalucía, Castilla,
País Vasco..., aunque con una programación muy limitada (fundamentalmente
Diarios Hablados, espacios culturales y música). Sin embargo, Unión
Radio consideró necesario mejorar las emisiones y por ello empezó a
emitir en cadena con otras estaciones y a incorporar otros contenidos,
como el deporte o los toros.
Durante siete años
el panorama radiodifusor en España fue transformándose, tanto en
cantidad como en calidad. El número de emisoras iba creciendo al mismo
tiempo que la programación iba mejorando. En 1930, a partir de una
iniciativa de la Asociación Nacional de Radiodifusión, nace EAJ-15,
Radio Asociación de Cataluña, que emitirá su programación, apenas tres
horas al día, en lengua catalana. Esta situación provocó una gran
competencia entre las dos principales emisoras catalanas de la época, lo
que desembocó en que Radio Barcelona, a partir de la implantación del
autogobierno en esta comunidad, decidiera hablar a su audiencia también
en catalán. De hecho, el 15 de abril de 1930, Francesc Macià, el
presidente de la "República Catalana", eliminó la censura informativa,
lo que sin duda alguna benefició, como puedes intuir, a la radio.
A finales de
ese mismo año, se empieza a emitir el espacio informativo de Unión Radio
La Palabra, que tenía una duración de media hora y que había sido
una iniciativa de EAJ 15. 
1.4
La Guerra Civil y la radio
Con la llegada de la II República, el número de personas que disponía de
un aparato receptor aumentó y la audiencia de este medio se engrosaba
día tras día. Además, durante esta época fueron surgiendo un gran número
de estaciones locales, que engancharon a muchas personas a lo
largo de todo el territorio español.
Sin embargo, con
el estallido de la Guerra Civil española, el 18 de julio de 1936, las
cosas empezaron a cambiar. La radio se destapó como un gran medio de
propaganda política que fue utilizado por los bandos combatientes para
emitir sus particulares arengas.
La implantación de
una nueva dictadura, encabezada por el General Francisco Franco, supuso
una larga temporada de dominio político sobre el sistema radiofónico. El
19 de enero de 1939, poco antes de que acabara la Guerra Civil, se crea
Radio Nacional de España, a la que se le otorgará el monopolio de la
información en nuestro país, gracias a la promulgación, un año antes, de
la Ley de Prensa, que estaría en vigor hasta 1966. Además, la entonces
Unión Radio se transforma en la actual Ser (Sociedad Española de
Radiodifusión).
La entrada de las
tropas nacionales en Cataluña supuso la desaparición de la radio en
catalán, incluida EAJ-15, Radio Asociación de Cataluña. A partir de ese
momento la Falange será la responsable de los espacios que emiten las
ondas radiofónicas.
Esta situación
desembocó en nuevamente en la instauración de la censura (la Ley de
Prensa así lo establecía), o lo que es lo mismo, las radios no podían
programar nada que el poder político no quisiera. Los censores se
ocupaban de revisar los guiones para que nada indebido se les escapara,
al tiempo que las radios comerciales, las privadas, estaban obligadas a
conectar siempre con Radio Nacional de España (Rne) para emitir los
servicios informativos que elaboraba esta red gubernamental y que se
conocían con el nombre de El parte, debido a que durante los años
de la contienda civil, el espacio informativo por antonomasia era,
precisamente, el parte de guerra. Las estaciones distintas a Rne
sólo podían elaborar las noticias comarcales y locales, pero siempre
bajo supervisión de la autoridad competente.
Mientras esto
sucedía en España, en Europa se desencadena la II Guerra Mundial. Esta
circunstancia obliga a transformar la radio -al igual que ya había
sucedido en nuestro país poco antes-, en un arma de propaganda política
que utilizaban los dos bandos para informar de los avances de la guerra.
Sin lugar a dudas,
en ese momento la información radiofónica es un baluarte importante que
hay que cuidar y vigilar, pero la radio también es un medio de
entretenimiento al que recurren las familias españolas para pasar sus
ratos de ocio. Empiezan a surgir las radionovelas, que, años más tarde,
sobre todo en las décadas de los 50 y 60, se convertirán en un auténtico
boom. Para que nos entendamos, se trataba de un género (consulta
el bloque
La producción radiofónica) parecido a los actuales culebrones
de la TV, pero en versión radiofónica.
Llegados a los
años 40, en concreto a 1942, el gobierno crea la primera red de ámbito
estatal, la Red Nacional de Radiodifusión (REDERA). Hasta ese momento,
el sistema estaba conformado por tres tipos de emisoras, por llamarlo de
alguna manera: las estaciones locales, que tenían poca potencia, las
comarcales (de las cuales la mayoría pertenecían a lo que es hoy la Ser)
y, finalmente, las que estaban dentro de la Sociedad Nacional de
Radiodifusión, es decir, las de Rne, y las del FET y de las JONS (Falange
Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva
Nacional-Sindicalista).
Esta década de los
40 supuso también avances técnicos para los profesionales de la radio.
En 1948, aparece la cinta magnetofónica, lo que favorecerá en gran
medida la mejora en la producción de programas.
Durante estos años,
el número de aparatos receptores no dejó de crecer, siendo España uno de
los países europeos que más radios tenía por habitante. En concreto, y
según datos de la Unesco, en 1955 había un receptor por cada 90
ciudadanos, o, lo que es lo mismo, 2.717.000 aparatos distribuidos por
todo el territorio. Pero si los receptores aumentaban, también lo hacía
el número de emisoras, especialmente las vinculadas política o
ideológicamente al gobierno.
Así, en 1954 se
constituye oficialmente la cadena Rem (Red de Emisoras del Movimiento);
en 1957 se crea la Cope (Cadena de Ondas Españolas Populares) y cuatro
años después, en 1961, surge la Ces (Cadena de Emisoras Sindicales
1.5
La llegada de la televisión: malos tiempos para la radio
Entrados los años 60, la radio experimentará una mala época por un hecho
que vendría a cambiar muchas cosas: la llegada de la televisión. Si bien
ésta llegaría a los hogares españoles en 1956, no será hasta la década
de los 60, y en especial hasta los 70, que su uso se empezaría a
generalizar de forma masiva. La situación económica de la familia media
española no permitía que durante esa época todo el mundo tuviera un
televisor en casa como pasa actualmente.
Con la popularización de la televisión, la radio debe reestructurarse y
ver cuáles son las ventajas que tiene sobre el nuevo medio (aunque, de
hecho, las tenía y las sigue teniendo). Es cierto que la TV podía emitir
imágenes, pero la radio era mucho más ágil y rápida. Además, hace 30
años la radio podía llegar a lugares a los que la tele no tenía
acceso, porque por entonces la infraestructura televisiva era muy poco
operativa.
Como ya debes
saber, la década de los 70 supuso un gran cambio en la sociedad
española, y, también, en la radio. En 1972 la Ser empieza a emitir
tímidamente un programa informativo emblemático: Hora 25. Se
trataba de un espacio que bajo el formato de un Magazine (consulta los
bloques
La
comunicación radiofónica,
La
programación radiofónica y
La
producción radiofónica), comunicaba a sus radioyentes los últimos
acontecimientos de actualidad. 1974 supuso la incorporación a la Red de
Emisora del Movimiento las Emisoras Escuela (Car).
1.6 La transición
Con la muerte del General Franco, en noviembre de 1975, y por miedo a
posibles cambios, la censura en la radio se incrementó notablemente. De
alguna forma, esto es lógico, ya que por entonces no se sabía lo que
podía pasar en España. Sin embargo, dos años después se produce un hito
histórico en la radio: se aprueba la libertad de información, o lo que
es lo mismo, por fin las emisoras no tenían que conectar con RNE para
trasmitir los servicios informativos. Se había acabado el monopolio de
esta cadena en este sector.
A partir de octubre de 1977, las
emisoras empiezan a emitir sus propios espacios informativos y la radio
en general comienza a parecerse al medio que hoy en día conocemos. De
hecho, un año antes se aprobaría el Plan Técnico Transitorio de FM.
Hasta ese momento sólo existían las estaciones de OM (Onda Media). La
Frecuencia Modulada (FM), además de tener mayor calidad técnica, ofrecía
la posibilidad de llegar a localidades más pequeñas (consulta el bloque
La
tecnología radiofónica). Sin embargo, los operadores de entonces no
supieron sacarle provecho a la FM, excepto la cadena Ser, que vio en
ella la posibilidad de explotar un estilo de programa norteamericano que
se basaba en una lista de éxitos musicales, lo que supuso el nacimiento
de Los 40 principales, que a buen seguro te sonará.
Además de estos cambios, en 1978
se incorpora al panorama radiofónico español una nueva cadena, surgida a
partir de la fusión de otras emisoras ya existentes: Rem (Red de
Emisoras del Movimiento), Car (Cadena Azul de Radiodifusión) y Ces (Cadena
de Emisoras Sindicales). Todas ellas conformarán Radio Cadena Española (RCE),
que finalmente será absorbida por RNE.
A principios de los 80, un
acontecimiento político -el intento de Golpe de Estado del 23 de febrero
de 1981-, supone una prueba de fuego para las emisoras, ya que fueron
las encargadas de informar sobre lo que estaba aconteciendo en el
Congreso de los Diputados. Esto dio lugar a lo que se conoce como la
noche de los transistores, puesto que durante largas horas toda
España estuvo pegada a la radio en unos momentos cruciales para la joven
democracia. Durante la tarde de aquel frío día de febrero, muchos
ciudadanos tuvieron la oportunidad de escuchar en directo la entrada de
los golpistas en el Congreso a través de las ondas de radio, ya que iba
a tener lugar la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente
del Gobierno, tras la dimisión, un mes antes, de Adolfo Suárez (entrada
en el Congreso).

Fuente:
http://www.cadenaser.es
*Desde esta página podrás escuchar algunos
fragmentos de voz que hacen referencia a alguno de los acontecimientos
históricos que te acabamos de describir.
En un ámbito más estrictamente
radiofónico, a finales de la década de los 70 se fraguaría también el
futuro nacimiento de las emisoras autonómicas. Una vez aprobada la
Constitución de 1978, y dado el visto bueno para la división del Estado
español en 17 Comunidades Autónomas, se genera la necesidad de que cada
comunidad tenga su propia radio y su propia televisión, algo que
contemplará el Estatuto de Radio y Televisión. Esto permitirá que los
ciudadanos de las distintas regiones puedan tener un contacto más
directo con lo que acontece en su entorno más inmediato, aunque sin
perder la perspectiva de lo que sucede fuera de él. Las primeras
comunidades en disponer de emisora propia son las denominadas
comunidades históricas, es decir, Cataluña, Galicia y el País Vasco.
Esta circunstancia que te acabamos
de describir determinará la configuración de un sistema radiodifusor en
el que será posible distinguir entre distintas radios según su ámbito

1.7
La radio de nuestros días
Cuando sintonizas la radio, seguro que te habrás dado cuenta que las
emisoras no son, ni mucho menos, todas iguales. El origen de estas
diferencias se encuentra en múltiples factores: la titularidad, el tipo
de emisión, la cobertura territorial, la programación etc. Todas estas
características influyen de una manera más o menos importante en las
posteriores emisiones, ya que no será lo mismo una estación radiofónica
que transmite para todo el estado español que una que lo hace para un
municipio concreto. De igual forma, también dista mucho la programación
de una estación como Radio Nacional de España-Radio 1, de la que ofrece
una emisora especializada en música, como por ejemplo, la Cadena 40.
La gran cantidad
de emisoras existentes hoy en día en nuestro país convierten al sistema
radiodifusor en un complejo entramado. Pero vayamos por partes.
1.7.1 Titularidad y financiación
En España, las cadenas radiofónicas con más peso específico en función
de su número de oyentes son: la Ser (Sociedad Española de Radiodifusión),
Onda Cero, Rne (Radio Nacional de España) y la Cope (Cadena de Ondas
Populares Españolas). Esto no quiere decir que no haya más, todo lo
contrario, sino que las que acabamos de citar obtienen los mayores
índices de audiencia. De ellas, tan sólo Rne es de titularidad pública,
mientras que el resto son privadas. ¿Esto qué quiere decir? Pues que la
financiación de Rne depende enteramente de los Presupuestos Generales
del Estado y el Gobierno es el responsable de su funcionamiento, control
y gestión.
En la actualidad,
Rne está formada por varias emisoras: Radio 1, Radio Clásica (antes
Radio 2), Radio 3, Radio 4 (que emite sólo en Cataluña), Radio 5 Todo
Noticias y Radio Exterior, que destina su programación a los españoles
residentes en el extranjero. Las tres cadenas restantes (Ser, Cope y
Onda Cero) son de capital privado, y, por lo tanto, dependen de las
empresas que están detrás y de los ingresos que genera la publicidad que
emiten. De todos modos, Rne no es la única emisora de titularidad
pública, pero sí la única que no emite publicidad, porque así se
establece en el Estatuto de Radio Televisión Española. Las otras
estaciones de titularidad pública que podemos encontrar en nuestro
sistema radiodifusor son las autonómicas, que dependen de los gobiernos
autonómicos, y las municipales, que están bajo la tutela de los
ayuntamientos y, en algunos casos, de las diputaciones.
1.7.2. Cobertura territorial
La cobertura territorial también influye en las emisiones radiofónicas,
ya que, según la extensión geográfica que abarquen, así serán sus
programaciones. Las autonómicas y las municipales, por ejemplo,
prestarán más atención a los acontecimientos que les son más próximos y
que, en muchas ocasiones, no tienen cabida en las emisiones de las
grandes cadenas, debido a que es el interés que pueda tener para un
determinado grupo de población lo que determina si una noticia va a ser
incluida o no en un programa, de hecho es poco probable que en una
estación radiofónica estatal se emita una noticia que ha sucedido, por
ejemplo, en un barrio de una pequeña localidad, a no ser que el hecho
revista algún tipo de interés (informativo, de entretenimiento, etc)
para el conjunto de los españoles. Esta es una de las razones que
explican la necesidad de disponer, además de las nacionales, de emisoras
locales y autonómicas.
Pero la cobertura
territorial de las radios no es un hecho casual, sino que está
estrechamente ligada a la estructuración político-administrativa del
Estado, además de factores sociales y culturales. De esta forma, en
nuestro sistema radiodifusor coexisten:
-
Emisoras estatales, que cubren todo el
territorio gracias a las diferentes estaciones que posee cada cadena, o
aquellas a las que se encuentra asociada.
-
Emisoras autonómicas, que emiten
exclusivamente para su comunidad (aunque no todas las autonomías cuentan
con este tipo de operadores).
-
Emisoras locales (entre las que se
encuentran las municipales, las locales de titularidad privada, las
libres, las asociativas, las escolares, etc.), que radian en diferentes
ciudades, pueblos o villas.
De todos modos,
las emisiones de algunas cadenas pueden llegar a diferentes puntos del
globo. Con independencia de Radio Exterior de España, que emite para
diferentes países y que gozó de gran importancia durante las décadas de
los 50, 60 y 70 por ser uno de los medios que utilizaba la población que
había emigrado para ponerse al día de lo que pasaba en nuestro país, la
irrupción de tecnologías avanzadas de la comunicación, como el satélite,
primero, e Internet, después, permite que algunas cadenas puedan
transportar sus ondas más allá de su entorno más próximo. En el caso de
Internet, todas las cadenas españolas más importantes tienen su
programación colgada en la Red y, entre otras muchas cosas, dan
la oportunidad de escuchar contenidos en tiempo real.
Junto con la
titularidad, el modo de financiación y la cobertura territorial, la
programación es una variable que también permite diferenciar entre las
diferentes emisoras. Sin embargo, dada su importancia, te hablaremos de
ello en otros bloques temáticos especialmente dedicados. Consulta los
apartados
La
programación radiofónica y
La
producción radiofónica.
1.8
Las Tecnologías de la Información
Perspectivas de Futuro
El mundo de la comunicación ha sido uno de los sectores que, a lo largo
del siglo XX, más se ha transformado, especialmente por la importante
influencia que han ejercido las que se han venido en llamar
Tecnologías de la Información y la Comunicación. Sin duda, los
avances en informática, telecomunicaciones e industria del audiovisual
han contribuido, de manera definitiva, en la configuración de una
Sociedad de la Información cada vez más compleja y dinámica, en la
que Internet se ha erigido en el rey de una galaxia inmaterial en
la que la información se distribuye a velocidades impensables hace unos
años.
La tecnología no
sólo ha transformado la manera de distribución, sino que ha modificado
la forma de "envolver" los contenidos, obligando a modificar los
formatos. Y, en esto, la radio no ha sido una excepción.
En julio de 1999
se aprueba el Plan Técnico Nacional de la Radiodifusión Sonora Digital
Terrenal, que sentaría las bases para la incorporación en nuestro país
del Digital Audio Broadcasting (DAB). Se trata de un sistema europeo de
radio digital estandarizado por el European Telecommunications
Standardisation Institute (ETSI) que, entre otras cosas, supone la
eliminación total de posibles interferencias, así como la recepción sin
ecos. Además, el DAB, cuya generalización en España está prevista para
el 2008, permitirá la multiplicación de canales de emisión y la
incorporación, como afirma la profesora Rosa Franquet, de la Universidad
Autónoma de Barcelona, de servicios multimedia, tales como información
electrónica en una pantalla sobre la programación, el tiempo, el tráfico,
etc..., e incluso imágenes en movimiento que, aunque no sean comparables
a la calidad de la televisión digital, pueden resultar de utilidad para
algunos tipos de aplicaciones. Estos servicios añadidos conforman los
denominados PAD (datos asociados al programa, información sobre la
emisora y la emisión, etc...) y los N-PAD (datos que nada tienen que ver
con la emisora ni con los programas, sino que se trata de una serie de
informaciones diversas como agenda de espectáculos, previsión
meteorológica, servicios de urgencia, etc.), que podrán ser trasmitidas
mediante un canal independiente.
Todas estas
novedades tecnológicas modificarán, sin duda, la manera de emitir los
datos. Pero ¿influirán en la creación de nuevos contenidos? o, por el
contrario ¿se mantendrán los mismos tipos de programas que se emiten
actualmente y lo único que cambiará será la manera de distribuirlos? Es
demasiado pronto para saberlo. Hasta el momento algunas experiencias,
como la iniciativa del grupo Prensa Española, que puso en marcha
Punto Radio, una emisora que emite en DAB desde el año 2000,
basan su programación exclusivamente en boletines de noticias y música.
Para escuchar Punto Radio en necesario tener un receptor digital
(la puedes encontrar en bloque MF II programa 5) o bien a través
de Internet.
Hoy por hoy, la
tecnología digital se ciñe mayoritariamente a la trasmisión de
contenidos. De hecho, casi todas las estaciones disponen de estudios
completamente digitalizados y automatizados, lo que permite que los
productos radiofónicos se puedan elaborar con más comodidad y rapidez.
Además de la digitalización de los estudios y de lo que supondrá la
implantación del DAB, las emisoras no han dudado en incorporar otra
tecnología, como por ejemplo el denominado Radio Data System (RDS). Este
es un sistema que posibilita la trasmisión de una señal digital
imperceptible para el oído, y que, aprovechando el ancho de banda que
ofrece la Frecuencia Modulada (FM), brinda al oyente la posibilidad de
visualizar en una pequeña pantalla (display) el nombre de la
emisora que está escuchando, así como algunos mensajes de texto. Hoy en
día son muchos los receptores, sobre todo autorradios, que disponen de
este tipo de pantallas para recibir datos. Además de estas pequeñas
ventajas, el RDS permite otras cosas, como viajar oyendo el mismo
programa aunque cambie la frecuencia o estar permanentemente informado
de la situación del tráfico.
1.9 La radio en internet
Al principio de este apartado mencionábamos el papel de Internet en la
evolución de la radiodifusión de los últimos años. Sin duda, la Red ha
supuesto un cambio significativo en el modo de trasmisión de este medio,
y ha propiciado, incluso, el nacimiento de estaciones que emiten
exclusivamente a través de ella (WorldWide Radio, Radiocable,
RadioInternet, o Radio.ya, entre otras muchas).
No obstante, la
presencia en Internet del medio radiofónico es bastante desigual. Así,
por ejemplo, por lo que se refiere a las estaciones locales, son pocas
las que disponen de página web y, si la tienen, a menudo se limitan a
colgar en ellas datos sobre la estación en cuestión y su
programación, informar al internauta acerca de la localidad desde
donde emiten, la agenda cultural, actividades diversas.... Observa, por
ejemplo, esta página de una emisora local catalana.

Otras cadenas
dedican más recursos a su website y, además de posibilitar la
escucha en directo de sus programas, ofrecen otros servicios adicionales,
como la denominada radio a la carta, mediante la que puedes
escoger los contenidos que quieres escuchar, en el orden que desees y a
la hora que más te apetezca. Además, algunas emisoras incorporan los
chats, así como materiales informativos complementarios acompañados
de imágenes fijas y/o en movimiento
Sin embargo, con
independencia de todas las ventajas que ofrece la Red, las estaciones
radiofónicas deciden su presencia en Internet como una cuestión de
prestigio, de imagen, para, de este modo, mantener su credibilidad como
empresa.
 Fuente:
recursos.cnice.mec.es/media/publicidad
|