- 10.0 Introducción
- 10.1 La publicidad no convencional
- 10.2 El marketing promocional
- 10.3 Marketing directo
- 10.4 Publicidad en el lugar de venta
- 10.5 Merchandising
- 10.6 Product placement y bartering
- 10.7 Patrocinio
- 10.8 La presencia institucional
- 0.9 Publicity
- La creación de esta web
- Videos Publicitarios
- Mapa de la web
10.0 INTRODUCCIÓN
El proyecto Media es un recorrido por los grandes medios de
comunicación convencionales: la radio, la prensa, la
televisión, el cine y la publicidad. Lo que sucede es que
para la publicidad, el resto de los medios no constituyen un
fin en sí, sino soportes para sus mensajes.
Pero, además de los mass-media, hay otros medios, los
micromedia, y otras estrategias que la publicidad puede
aprovechar y que, cada vez con más frecuencia, centran la
atención de los responsables de planificar las campañas
publicitarias.
Las competiciones deportivas que te gustan, los conciertos
que te apasionan, alguna de las becas de las que disfrutas,
tus series favoritas y, por supuesto, la tienda donde
compras o el videoclub en el que alquilas tus películas son
espacios en los que la publicidad, animal de comunicación
adaptada donde los haya, adquiere cientos de formas
ingeniosas. Desde aquí te invitamos a descubrirlas.
10.1 LA PUBLICIDAD NO CONVENCIONAL
Para comunicar con el público tenemos que tomar muchas
decisiones estratégicas. Una de ellas es cómo vamos a hacer
llegar el mensaje de modo que consigamos el máximo nivel
posible de eficacia. Cuando el conjunto de personas al que
se quiere llegar es muy numeroso, es preciso contar con
intermediarios, los medios de comunicación, que faciliten la
conexión entre la organización y su público. Estos medios
pueden ser masivos o convencionales (hablamos de ello en el
epígrafe 8.5.) o bien no masivos y no convencionales.
La llamada publicidad no convencional es la que no se basa
en la fórmula publicitaria pura de comprar espacio en los
medios (prensa, radio, televisión...) para insertar un
mensaje, sino en otras posibilidades que conocemos por sus
propios nombres:
Marketing promocional
Marketing directo
Publicidad en el lugar de venta
Merchandising
Emplazamiento de producto y bartering
Patrocinio
Presencia institucional
Publicity
Hace unas cuantas décadas el presupuesto de comunicación de
las empresas se destinaba prácticamente íntegro a los medios
masivos, es decir, a la publicidad. Se confiaba de forma más
rotunda en el poder de la televisión, la prensa y el resto
de los medios clásicos; cualquier otra opción, si se
planteaba, tenía una partida presupuestaria pequeña e
incluso cierto carácter experimental. El fin del siglo XX
fue transformando esta situación. Otras fórmulas han ido
ganando terreno en los planes comunicativos de muchas
organizaciones hasta dar la vuelta al reparto de la
inversión. Hoy el llamado below the line, nombre que aún se
escucha para referirse al conjunto de actividades que tienen
como objetivo el contacto con el público por vías no
convencionales o, lo que es lo mismo, no masivas o puramente
publicitarias, ocupa un lugar tanto o más importante que la
publicidad convencional.
La inversión total en publicidad no convencional (Estudio
Infoadex de la Inversión Publicitaria en España 2004) ha
alcanzado los 6.444,4 millones de euros, lo que supone un
2,2% de incremento respecto al año anterior
Estas fórmulas han ido naciendo al amparo de los micromedios
(correo, teléfono, buzón, el cara a cara...) y algunas de
ellas se han revolucionado con la generalización de internet.
No es extraño que sea difícil, en ocasiones, delimitar
estrictamente el campo de actuación de unas y otras, ni
siquiera con respecto a la publicidad masiva, sobre todo
cuando se combinan macro y micromedia, dando lugar a
novedades ya muy utilizadas. Es el caso de la publicidad
directa, un mensaje comunicado a través de un medio clásico,
como la prensa por ejemplo, que busca el contacto personal
con el público objetivo a través del teléfono o el correo,
sea tradicional o electrónico.
La utilización de medios no convencionales responde a la
búsqueda de eficacia, a la necesidad de lograr que se
produzca el contacto con el público objetivo y que ese
contacto sea de máxima calidad o, esto es, que el mensaje se
recuerde y acepte.
En realidad, la publicidad no convencional es un conjunto de
acciones muy diferentes entre sí que el anunciante concibe
como alternativas o complementos a la acción publicitaria.
La solución de un plan de comunicación pasa por elegir cuál
o cuáles son las fórmulas más adecuadas para alcanzar el
objetivo que se tiene entre manos. La publicidad puede ser
una de ellas, pero también se puede llegar a la conclusión
de que no sea la única o, incluso, de que hay mejores
maneras de llegar al público objetivo. A cada plan, su
solución.
10.2
EL MARKETING PROMOCIONAL
El llamado marketing promocional engloba una serie de
acciones que tienen una característica común, la suma de un
estímulo adicional al producto, y un objetivo prioritario,
la activación de las ventas o de la respuesta esperada. Lo
que el público percibe es el producto más el “plus
promocional”, éste ofrece un valor añadido que, en muchas
ocasiones, se convierte en el verdadero motor de la decisión
de compra.
En todos los casos la clave está relacionada en la
concepción a corto plazo de la promoción, lo que quiere
decir que debe estar limitada en el tiempo, ya que de no ser
así, el público lo entenderá como una característica más del
producto y perderá el estímulo. Quizá esta explicación te
parezca rara, sin embargo estás muy acostumbrado a las
promociones. Ejemplo: Si te compras este ordenador antes del
30 de este mes, tendrás un 10% de descuento o un curso de
formación gratis. Es decir: producto, más plus promocional,
ligado a un período de tiempo limitado.
Es preciso elegir bien la técnica o el tipo de estímulo
adicional en función de cada situación, que estará definida
por el producto o la oferta en cuestión y el público al que
se dirige. Debemos considerar la actitud de este último, el
posicionamiento de la marca, el incentivo elegido, el medio
o medios para comunicar la promoción y el sistema por el que
el consumidor accede a ella.
Las distintas acciones promocionales deben obedecer a una
estrategia planificada y formar parte del plan de marketing
y comunicación de la empresa. La falta de planificación
disminuye el efecto que podría alcanzarse con este recurso y
lo convierte en una actividad marginal. El punto de partida,
como en cualquier plan (ver 5.1.), después de analizar la
información necesaria, es el objetivo fijado. Los
principales objetivos del marketing promocional son:
Apoyar la introducción de nuevos productos.
Dar salida a exceso de stocks.
Obtener liquidez a corto plazo.
Incentivar y apoyar a la red de vendedores.
Crear barreras a la competencia.
El marketing promocional tiene dos públicos claros: el
consumidor final y el distribuidor. En cada caso los
objetivos anteriores deben concretarse en acciones
específicas que atraigan la atención sobre la marca, bien
para darla a conocer, o bien para contribuir a la fidelidad
hacia ella. La gestión de empresa actual ha desarrollado el
trade marketing, centrado en la distribución como respuesta
al enorme protagonismo de los canales a través de los que se
comercializan los productos. La política de promoción al
canal de distribución atiende las necesidades de este
intermediario imprescindible en la mayoría de los casos.
Como apuntamos en el epígrafe 10.1., a veces es difícil
establecer los criterios para distinguir unas acciones de
otras en publicidad no convencional y no siempre existe
consenso sobre las clasificaciones. En el caso de las
promociones te proponemos esta:
Promociones de tipo económico, basadas en el precio final
del producto. Las más habituales son los descuentos, las
ofertas especiales y lotes de productos.
Promociones de regalo añadido, que se pueden obtener de
distintas maneras: entrega instantánea, por acumulación de
puntos, etiquetas, etc. y por participación en concursos o
juegos.
Acciones en punto de venta, que facilitan el contacto con el comprador y permiten darle información y asesoramiento.
Acciones en otros puntos,
similares a las anteriores pero realizadas aprovechando su
presencia en lugares de ocio, descanso, espectáculos...
La comunicación de la promoción puede realizarse utilizando
cualquier soporte, desde los medios masivos, creando así la
publicidad promocional, el marketing directo en cualquier de
sus modalidades, la publicidad en el lugar de venta, o plv,
(10.4.) O los eventos a los que asiste la empresa (10.8.).
10.3 EL MARKETING
DIRECTO
El marketing directo permite crear una comunicación personal
con cada cliente y mantenerla en el tiempo gracias a la
gestión de información que realiza a través de las bases de
datos y del tipo de vías de contacto que utilizada.
Básicamente consiste en el envío de comunicaciones
individualizadas dirigidas a un público previamente
seleccionado en función de determinadas variables y con el
que se busca tener una relación continuada. La elaboración
de su mensaje sigue, con adaptaciones, el mismo proceso que
el de la publicidad masiva, esto es, creatividad, producción
y difusión, que se sitúan dentro de la correspondiente
planificación (ver epígrafe 5.3.).
Se resuelve básicamente de dos modos:
correo personalizado o mailing, envíos personalizados al
domicilio o lugar de trabajo, que pueden incluir fórmulas de
respuesta.
buzoneo y folletos, que se reparte en los domicilios y
lugares de trabajo sin dirección de destinatario y de
acuerdo principalmente con criterios geográficos.
El mailing personalizado
representa por volumen de negocio el medio no convencional
más importante, con el 26.4% de la inversión total no
convencional. A él se destinan (Estudio Infoadex de la
Inversión Publicitaria en España 2004) 1.700,5 millones de
euros, lo que representa una disminución respecto al año
anterior del 1,5%. El apartado de buzoneo y folletos eleva
aún más esta cifra de inversión, ya que por sí mismo ocupa
el cuarto lugar en el ranking, con el 11.7% del total, lo
que arroja también una disminución del 1,5%.
El correo se convierte así en un canal básico para que los
anunciantes creen contactos no masivos con sus públicos.
Desde la aparición de internet se pueden distinguir dos
opciones: la forma tradicional y el correo electrónico o
e-mail (ver epígrafe 8.12.). Entre las principales ventajas
del primero, el correo postal, destacamos dos: permite la
máxima personalización y el destinatario lo lee en el
momento que él elige, pudiendo tomarse su tiempo. Además,
suele tener bajo coste de producción y difusión. Quizá uno
de sus inconvenientes, sobre todo en el caso del correo
tradicional, es el tiempo de elaboración, sin duda más largo
que en otras fórmulas.
Hoy el marketing directo se considera esencialmente parte
del marketing relacional (ver epígrafe 2.2.) que tiene como
objetivo estratégico convertir cualquier venta o contacto
con los clientes en relaciones duraderas basadas en las
satisfacción de sus necesidades y preferencias. Para
lograrlo, aplica las técnicas del marketing directo y de
otra de sus principales herramientas, el telemarketing. En
este caso el contacto trata de establecerse a través del
teléfono que, frente al correo, presenta sus propias
ventajas e inconvenientes. Entre las ventajas hay que
señalar la rapidez en la comunicación, una mayor seguridad
de contacto con el público objetivo, un grado de reticencia
menor y la posibilidad de contra argumentar y hasta de
ofrecer alternativas adaptadas a cada persona.
Las desventajas más significativas son: el rechazo por parte
de aquellos que lo perciben como una entrada en su espacio
de intimidad, vulnerado a través de la ventana telefónica,
que es más cálida aún que la que se abre mediante
correspondencia; la reducción de códigos de comunicación a
la palabra; y el precio elevado en caso de contactos muy
masivos y dificultosos.
El marketing telefónico ocupa la tercera posición entre los
medios no convencionales y es la partida que más ha crecido
en los últimos cinco años: en 2003 se han invertido 763,6
millones de euros, un 10% más que en 2002.
Mailing y marketing telefónico ofrecen las oportunidades
derivadas del contacto directo y personal y, además, una
doble ventaja añadida. Por una parte, la posibilidad de
realizar una labor de investigación a través de pruebas o
tests. El propio material publicitario puede contener,
también, un cupón o cualquier otro medio para la recogida de
información. Por otro lado está la facilidad de ofrecer en
el momento de contacto una vía para ampliar información e
incluso realizar la compra de los productos y servicios o
satisfacer las solicitudes que hace el público.
10.4
PUBLICIDAD EN EL LUGAR DE VENTA
La sigla PLV se corresponde con un tipo de comunicación
abundantemente utilizado por los anunciantes que distribuyen
sus productos a través de puntos de venta. La “Publicidad en
el Lugar de Venta” es una denominación aceptada por el
mercado para referirse a los mensajes creados para ser
emplazados en los comercios a los que acude el público a
comprar. Se trata de mensajes persuasivos que no utilizan
los medios masivos como intermediarios ya que acuden
directamente al momento en el que se toma la decisión y se
adquiere el producto.
La gran ventaja de esta fórmula es precisamente su capacidad
de influir gracias a estar presente durante la ejecución de
la compra o la contratación del servicio. Al contrario que
en la publicidad masiva y en el resto de formas de las
acciones de comunicación no convencional, con algunas
excepciones, no transcurre un tiempo indeterminado entre la
recepción del mensaje y la compra del producto. En este
periodo el público puede olvidar las ventajas, la oferta y
hasta la marca o recibir otros mensajes más competitivos,
por lo que siempre actúa en contra de la efectividad
buscada.
Para diferenciar mejor el PLV de otras acciones es preciso
considerar que:
La función del PLV es transmitir un mensaje persuasivo que
atraiga a las personas que están en el comercio. No es
envase ni merchandising (ver epígrafe 10.5.)
Se trata de la acción de un anunciante que comercializa su
productos en el punto de venta en el que coloca su material
de PLV. En este sentido, el material utilizado por el
comercio para la señalización de los productos y calidades
no es PLV.
Los objetivos básicos de esta acción son:
Captar la atención del público sobre el producto, lo que no
siempre es fácil teniendo en cuenta las condiciones del acto
de compra: prisas, multitud de productos, cada uno de ellos
acompañados de apoyos comerciales, agobio en los momentos de
saturación, etc.
Dar información al público para apoyar el lanzamiento, como
recordatorio publicitario o para anunciar ofertas especiales
de tipo promocional.
Animar el punto de venta, completando la decoración y el
ambiente del comercio.
Hay muchos soportes para transmitir un mensaje de PLV.
Existen materiales y adaptaciones ya muy trabajadas para
maximizar el efecto, unos especialmente adecuados para el
exterior del punto de venta y otros para cumplir su función
en el interior de la tienda. Destacamos algunos de ellos:
Cartel.
Display, que viene a ser un cartel con un soporte que le
permite autosustentarse.
Stop, panel que busca que el cliente potencial se pare a ver
la información que contiene.
Panel tradicional o luminoso.
Expositor o distribuidor del producto, que facilita el
alcance del producto o la información por el propio
comprador.
Material animado.
Stand o puesto de información.
Móvil, banderolas y otros recursos que se suspenden y se
mueven con el aire.
PLV sonoro o audiovisual, que permite utilizar las
posibilidades propias de estos medios ofreciendo, por
ejemplo, demostraciones de uso el producto.
10.5
MERCHANDISING
El establecimiento comercial es el lugar en el que se
materializa la compra. Al margen de alternativas como la
venta por catálogo o a través de internet, representan el
punto físico privilegiado para cerrar el esfuerzo de
influencia sobre las preferencias y la decisión de
consumidores y clientes. El merchandising es un conjunto de
técnicas destinadas a realzar la oferta de los
establecimientos y a animar su comercialización. Representa
una función que está a disposición tanto de las grandes
superficies, como del pequeño comercio, ya que facilita a
ambos la adecuación a su público, obteniendo máximo partido
de las ventajas que ofrecen. Se trata de convertir el sitio
donde se acude a comprar en un lugar práctico y agradable.
El sector de la distribución se ha desarrollado
espectacularmente en las últimas décadas lo que, como
siempre ocurre en los mercados, ha elevado la rivalidad
entre las distintas empresas y opciones que los consumidores
tienen a su disposición. A ello se une que los niveles de
exigencia por parte de éstos son cada vez mayores, teniendo
en muchos casos que optar por la especialización del
negocio. Hay distintos tipos de establecimientos que se
pueden clasificar conforme a varios criterios. Te proponemos
una diferenciación muy sencilla:
Comercio tradicional, en el que el público tiene que
solicitar a un vendedor o dependiente el producto o servicio
que desea. Esta figura puede realizar un amplio número de
funciones, desde escuchar, orientar, enseñar, ayudar o
convencer sobre la oferta disponible a, simplemente,
despacharla.
Comercio en libre servicio, en el que los compradores
acceden directamente a la mercancía que está expuesta, sin
que un vendedor medie ni influya en su decisión
(autoservicio).
En unos y en otros el escaparate, la iluminación, el color,
la organización, el mobiliario, las zonas de exposición, la
facilidad en el momento de pagar, la limpieza, la actitud de
los vendedores, etre otros, son aspectos que influyen
directamente en la compra.
El merchandising se plantea dos áreas de trabajo. La primera
es la distribución global de los espacios del
establecimiento, que está en función del tamaño del local y
del surtido de productos y familias de productos; éstas
deben clasificarse de acuerdo con criterios de categoría y
selección. La segunda área de trabajo es la colocación
específica de los productos y servicios en cada punto del
espacio que está a disposición del público. El principio
general en este apartado es que una presentación correcta,
cómoda y atractiva para el cliente favorece la rentabilidad
para el detallista.
En cualquiera de estas áreas, es preciso contar con la
información proporcionada por la experiencia y los estudios
de mercado sobre el comportamiento de los consumidores, sus
necesidades, gustos y deseos (los vimos en el bloque 7),
especialmente de los que forman la clientela habitual de
cada punto de venta.
10.6 PRODUCT PLACEMENT Y BARTERING
Desde principios de los años 90, los anunciantes han
reaccionado ante la saturación publicitaria buscando
alternativas a sus formas clásicas de aparición. En el caso
de los medios audiovisuales se han planteado curiosas
soluciones que persiguen ampliar la seguridad de contacto
con el público objetivo. Entre ellas el emplazamiento de
producto o product placement y el bartering. Son formas no
convencionales de que un anunciante aparezca en televisión o
cine. Consisten en situar el producto, marca o mensaje
dentro de la programación y no en los espacios
publicitarios. Con ello el anunciante evita, entre otros
inconvenientes, la saturación y el zapping, al tiempo que
surge una línea nueva de financiación que repercute a favor
del medio.
El emplazamiento de producto consiste en ubicar productos o
marcas formando parte de la producción de una serie o
programa presente en la parrilla de programación de una
cadena de televisiva. En el caso de su aplicación en cine la
ubicación del emplazamiento se materializa durante la
filmación de la película. Una característica del product
placement es que su presencia no altera lo que está
ocurriendo en el desarrollo de la acción de los personajes o
en lo que están contando los protagonistas del programa,
puede decirse que forma parte del guión.
Hay dos maneras de solventar esta
“presencia natural” de un producto o una marca:
Emplazamiento pasivo, cuando aparecen dentro del plano,
claramente visibles, pero sin tomar el protagonismo de la
acción. El producto forma parte del decorado y completa la
escena.
Emplazamiento activo, que nos
presenta el producto más cercano o unido a los personajes,
quienes se refieren a él o, incluso lo manipulan (acuérdate,
por ejemplo, de los desayunos de los chicos de Operación
Triunfo).
En el bartering el anunciante sí interviene en la producción
del programa, de hecho es quien se ocupa de ella,
proporcionando a la cadena una pieza ya elaborada y
dispuesta para la emisión. Suele tratarse de una factura de
corta duración en la que se ha introducido publicidad
corporativa o de sus productos. La fórmula puede aplicarse
también en radio.
La negociación de un barter lleva implícito el trueque entre
el medio y el anunciante: éste le facilita producción
gratis, que puede emitir directamente, a cambio de espacio
para su publicidad. Será la que forme parte del programa de
bartering y, si así se pacta, determinado tiempo en los
cortes habituales de publicidad. La gran ventaja de este
intercambio es que permite utilizar todas las posibilidades
del medio a favor de los objetivos del anunciante.
10.7 PATROCINIO
El patrocinio se define como la prestación económica o
material de una organización a favor de un proyecto que no
coincide estrictamente con su actividad principal, a cambio
de obtener algún tipo de rendimiento. El interés que lo
promueve es precisamente lo que incluye esta actividad en el
ámbito de la comunicación y el marketing. Se trata de
obtener un beneficio que repercuta positivamente sobre la
imagen de la compañía y de aquello que ofrece a su público.
En este bloque has podido ir estudiando las alternativas que
tiene una organización, además de la publicidad
convencional, para desarrollar su plan de comunicación
integral (tratado en el epígrafe 5.2.). Si la confusión a la
hora de establecer los límites y las características
exclusivas entre unas y otras es frecuente en las demás
acciones, en el caso del patrocinio nos encontramos con el
ejemplo más claro de dificultad a la hora de observar una
opinión e incluso una denominación única y rigurosa para los
distintos casos de prestaciones materiales a personas,
instituciones o programas ajenos a la organización que los
apoya. Aún no existe la suficiente base de acuerdo
profesional o legal para ir más allá de la postura de cada
uno. Así, junto al nombre patrocinio nos encontramos con
otros como mecenazgo, donación, sponsoring, sponsorship, “sponsorización”.
Además, conviven distintas formas de entender cada uno de
estos modos.
Las características más importantes de esta fórmula que
permite a las empresas establecer relaciones con la sociedad
distintas a las puramente comerciales son:
Es una actividad de gestión que, como tal, debe responder a
la estrategia de la compañía y basarse en la planificación.
La creciente preocupación por la responsabilidad social de
las empresas favorece la realización de proyectos de
patrocinio, que deben guardar relación con su reputación
corporativa.
Supone una inversión en imagen que en multitud de casos
contiene un valor social (o individual) indiscutible, pero
que además quiere rentabilizarse y a ello responde el
esfuerzo de difusión.
Se convierte en una herramienta de
comunicación
Para que un programa de patrocinio sea eficiente para el
patrocinador, es preciso incluir acciones de comunicación
que aseguren la difusión hacia los públicos objetivo. Para
ello puede utilizar publicidad, marketing directo y
promocional, presencia institucional ( ver 10.8.), publicity
(ver 10.9.) etc.
Las actividades más patrocinadas
son las que movilizan al público y generan audiencia en los
medios. Si además dan cabida a contenidos positivos y
ofrecen garantías de organización y desarrollo, la
probabilidad de encontrar patrocinador aumenta. Por eso se
entiende que entre los patrocinados habituales se encuentren
los deportes masivos o los que adquieren mayor nivel y
representación, así como los eventos culturales más
populares. Otra opción es la de los encuentros y actividades
admiradas por determinados grupos que coinciden con el
público objetivo de un sector o de una compañía. Este último
enfoque no masivo hace posible que se amplíe el número y
tipo de patrocinios.
10.8 LA PRESENCIA INSTITUCIONAL
Una manera de obtener notoriedad, afianzar la imagen
intencional, generar información o remarcar el
posicionamiento de empresas, productos y servicios es
promover, participar o asistir a determinados actos y
eventos. Se trata de otra forma de desarrollar la estrategia
comunicativa de la organización que substancialmente se basa
en la presencia institucional o corporativa en espacios
públicos, a través de sus representantes, de su marca y/o de
sus productos y servicios.
Los actos, eventos o espacios públicos pueden tener una
finalidad y duración diversa, han de ser elegidos teniendo
en cuenta la adecuación a la cultura corporativa y a la
política de comunicación establecida. Al diseñarlos o
programar la asistencia hay que tener presentes los
siguientes aspectos:
Comprometen la imagen global de la
organización, ya que por lo general la comparecencia
transmite la idea de que la empresa está impulsando aquello
que motiva la reunión y su contenido.
Permiten el contacto personal con los públicos presentes,
que en muchos casos es difícil o imposible de establecer
fuera de ese contexto.
Exigen preparación, una asistencia
descuidada supone no sólo la pérdida de oportunidades, sino
un daño en la imagen. La presencia institucional requiere
tiempo de preparación y es imprescindible la organización,
mucho más cuando la convocatoria del evento es propia.
La mayoría de los actos suelen tener una organización
similar y las características de muchos de ellos permitirían
evitar algunas de la numerosas denominaciones que se
utilizan. Entre los aspectos clave de todos ellos señalamos
el carácter de la convocatoria (restringido o abierto al
público), su relación temporal (continuado o esporádico), el
lugar y fecha de celebración, la aprobación y colaboración
de la administración pública más representativa o
relacionada con el evento (ayuntamiento, comunidad,
ministerio...) y la cobertura informativa por parte de los
medios de comunicación. Citamos los eventos más frecuentes:
Congresos, jornadas y seminarios en los que se exponen
investigaciones, temas de debate, tendencias, conocimientos
y datos de gran interés, tanto para el organizador como para
los participantes.
Ferias, exposiciones y salones, en los que se combinan objetivos corporativos y comerciales.
Presentaciones, foros y todo tipo
de encuentros, diseñados para establecer contacto con
determinados públicos.
En la práctica, los grupos destinatarios son numerosos:
clientes, distribuidores, proveedores, prescriptores,
compradores, autoridades, miembros de la empresa, medios de
comunicación... El reparto de papeles es básicamente:
invitados, acompañantes y público. Todos deben tener un
destino y sentirse atendidos.
10.9 PUBLICITY
La publicidad tiene entre sus características más
determinantes (vistas en el epígrafe 2.9.) la necesidad de
pagar por el espacio de los medios a través de los que
difunde su mensaje. En ellos el anunciante tiene que
identificarse, y el anuncio reconocerse como tal, sin
ninguna dificultad por parte del público. La publicity
obtiene espacio editorial de los medios a través de la
gestión de noticias e informaciones de tipo corporativo o
institucional, sobre productos, servicios o acontecimientos
que interesan a la organización, quien no actúa como
anunciante sino como fuente de información.
Esta actividad no es reciente, pero sí muy actual. Formar
parte del contenido de los medios, sea en prensa, radio o
televisión, es un bien muy apreciado debido a sus ventajas:
Mensaje no pagado, ya que los medios lo incluyen en su
espacio o programación por considerar que es interesante
para sus lectores, oyentes o espectadores. El coste total de
esta actividad es reducido y, en todo caso, la producción y
la difusión de estos mensajes nunca alcanza las cifras que
exige la publicidad.
Alta credibilidad, puesto que la información aparece como otra noticia, entre el resto de la información. El rechazo de este contenido es muy bajo.
El inconveniente es que el control
sobre el mensaje es relativo, sólo aparecerá si el medio
considera que es noticioso, encaja con su línea informativa
y las expectativas de sus lectores o su audiencia, y siempre
que no se interprete que es algo que sólo favorece a los
intereses de la organización de la que procede.
La gestión de las relaciones informativas se considera uno
de los programas de comunicación corporativa a través de los
que puede desarrollarse la estrategia de imagen de una
compañía. Supone captar, elaborar, difundir y controlar la
información. Dentro de este proceso se denomina publicity a
las noticias aparecidas en los medios como consecuencia de
la labor realizada por la empresa. Cuando ésta lleva a cabo
un esfuerzo continuado en este terreno tiene dos opciones:
crear un gabinete de prensa, dependiente de la dirección de
comunicación, o contratar este servicio externamente a una
empresa especializada.
Los soportes más utilizados para incluir noticias en los
medios surgen de las siguientes alternativas, muchos de
cuyos formatos, debido a su naturaleza informativa, puedes
revisarlos en Media-Prensa:
Elaborar la noticia y enviarla a los medios, es lo que se hace a través de los “comunicados o notas de prensa” que ofrecen una información que no ha sido publicada anteriormente. Si se trata de trasladar una opinión o ampliar información sobre algo aparecido en el medio, se puede dirigir una “carta al director”.
Convocar un encuentro abierto con
los medios para comunicar algo importante y con carácter
noticioso. Se hace a través de la “rueda de prensa”, que
permite el contacto directo con los responsables de la
compañía.
Concertar un encuentro específico con un periodista para que
pueda realizar una entrevista a un miembro de la
organización o para obtener material informativo que le sea
útil, por ejemplo, para un reportaje.
La información debe generarse de acuerdo con las necesidades
de los medios de comunicación y estar elaborada con los
criterios periodísticos. De no cumplirlos, las posibilidades
de ser admitida son mínimas. Evidentemente este aspecto está
determinado también por interés mediático hacia el sector y
por la dimensión de las empresas e instituciones de que se
trate.

