- 5 Introducción
- 5.1 ¿Qué significa planificar?
- 5.2 Plan de comunicación integral
- 5.3 Plan de comunicación publicitaria
- 5.4 El briefing
- 5.5 Factores internos y externos
- 5.6 Investigar para afianzar el resultado
- 5.7 Técnicas más habituales
- 5.8 Decisiones: público, objetivo y
- 5.9 Publicidad en función del objetivo
- 5.10 El proceso creativo
- La creación de esta web
- Videos Publicitarios
- Mapa de la web
INTRODUCCIÓN
Si has llegado hasta aquí, ya debes saber quiénes forman el
contexto comunicativo en publicidad, quiénes son sus actores,
cuál es el cometido y la forma de funcionar de las agencias,
de modo que va siendo hora de pasar a la acción.
El engranaje publicitario se pone en marcha, pero de entrada
hay que diseñar un plan de comunicación integral. En este
bloque nos vamos a centrar en mostrarte cómo gestionan las
agencias de publicidad sus efectivos -los medios y
herramientas de los que disponen- orientándolos a un
determinado objetivo.
Observa cómo se organizan e investigan para saber qué tienen
que decir y a quién o, también, qué deseas oír y cuándo.
Aprende a identificar cuántos tipos diferentes de publicidad
existen a tu alrededor.
¿QUÉ
SIGNIFICA PLANIFICAR?
La publicidad es una de las acciones que una organización
puede incluir dentro de su plan de comunicación. Como has
podido ver en el punto 2.2., el plan de publicidad debe
responder a los objetivos de comunicación y marketing,
además de estar coordinado con otros planes del mismo nivel,
por ejemplo el de promoción, merchandising o patrocinio,
acciones que verás explicadas en el Bloque 10 de Publicidad.
Aplicar el concepto de planificación a la publicidad permite
potenciar la posibilidad de que la compañía alcance sus
objetivos, ya que, por una parte, asegura que esté dirigido
hacia ellos y no sea una acción esporádica y ajena al resto
y, por otra, racionaliza los pasos para que el proceso de
creación sea lo mas eficiente posible.
¿Qué es planificar? Elaborar un plan detallado para lograr
un objetivo. El plan es, por tanto, el proyecto ideado para
lograr el objetivo. Implica una solución y registra un
proceso que permita alcanzarlo, dos razones que justifican
porqué las organizaciones aprecian tanto esta manera de
pensar y actuar.
El proceso que se pone en marcha al buscar una solución a un
problema mediante planificación consta de cinco etapas:
1ª Realización de predicciones
El primer paso es realizar un análisis de la situación en la que nos encontramos y, a partir de ella, estimar lo que puede ocurrir en el periodo en el que queremos intervenir. Para hacer cumplir esta etapa podemos basarnos en:
La investigación, que aporta información útil para comprender la situación.
La intuición, citada por algunos profesionales como la herramienta de trabajo en la que más confían.
2ª Establecimiento de objetivos
Decidir qué queremos conseguir es,
si no la principal, una de las acciones más importantes que
podemos llevar a cabo cuando estamos planificando. Se trata
de pensar en qué se quiere conseguir y proponerse lograrlo.
Los objetivos deben tener en cuenta la información obtenida
en la primera etapa. Una vez establecidos, condicionan el
resto del proceso, de hecho puede decirse que la
planificación se concentra en cómo alcanzar los objetivos.
Una cosa más, en su definición deben participar todos los
que van a estar implicados en alcanzarlos.
3ª Elección de alternativas operativas
Normalmente hay varias maneras de conseguir un objetivo, son
las alternativas operativas, entre las que es preciso elegir
aquella opción que entendemos que es la mejor en función del
tiempo y de los recursos disponibles. Será la estrategia del
plan.
4ª Puesta en marcha
La ejecución de la estrategia se
lleva a cabo programando en el tiempo todas las acciones
necesarias. Supone llevar a la realidad lo que nos hemos
propuesto.
5ª Evaluación de resultados
Una vez ejecutado el plan es
conveniente conocer con la mayor exactitud posible en qué
medida se ha conseguido alcanzar los objetivos. Es el
momento de estimar el nivel de eficacia del plan. Éste
último paso permite aprender para la próxima planificación.
Los responsables de marketing de las empresas y, dentro de
la agencia, los ejecutivos de cuentas o servicio al cliente,
suelen demostrar especial habilidad para planificar, como
resultado en muchos casos de estar constantemente realizando
esta tarea y también de aprovechar y aplicar algunos rasgos
de su propia personalidad.
PLAN
DE COMUNICACIÓN INTEGRAL
Una organización que planifique su comunicación puede
potenciar considerablemente sus objetivos comerciales,
corporativos, institucionales o sociales. Planificar los
mensajes y los procedimientos de contacto es tan lógico como
planificar los recursos financieros, técnicos o humanos. No
obstante, esta tarea ha sido la última en incorporarse a la
gestión, de hecho los responsables de hacerlo son en muchos
casos los directivos más recientemente incorporados al
equipo directivo.
La planificación de la comunicación se establece en el plan
de comunicación integral que puedes obtener aplicando las
cinco etapas que acabamos de estudiar en el epígrafe
anterior. Resumen de las fases de la comunicación integral:
Investigar para disponer de la
información necesaria.
Crear el plan estratégico de comunicación para un período de
tiempo determinado.
Programar las acciones necesarias para llevar a cabo el plan.
Ejecutar las acciones en el orden programado.
Controlar el plan y evaluar el resultado.
El eje de la comunicación de
cualquier organización está construido a partir de los
públicos a los que se dirige. Seguramente estás pensando en
los clientes o en los consumidores. Desde luego éstos son
una prioridad para la empresa, pero, si miras un poco mejor,
verás que existen otras personas o empresas con las que
también se relaciona. Aunque no sean los que compran el
producto, servicio o idea final, lo que ellos opinen de la
empresa puede ser decisivo. Un ejemplo: los empleados. Ellos
tienen información privilegiada y un alto grado de
credibilidad ante cualquiera que les escuche. O los
accionistas, que han invertido su dinero en la compañía y
que pueden influir sobre ella. O los bancos que colaboran es
su gestión, que pueden confiar o no en su solvencia futura.
Se trata de elaborar un plan que comunique con los
diferentes públicos de la empresa o con los que se
consideren prioritarios en el próximo período de tiempo. El
punto de partida de este plan es, pues, la identificación de
los públicos internos y externos (empleados, accionistas e
inversores, clientes, proveedores y distribuidores,
entidades públicas, formadores de opinión ...) y la recogida
de información sobre ellos. Además es conveniente realizar
una auditoría de imagen que nos permita conocer los valores
corporativos, analizar la cultura corporativa y hacer un
diagnóstico de su imagen interna, externa e intencional, así
como de su comunicación y realidad corporativas.
A partir de esta información se crea el plan estratégico de
comunicación, normalmente anual, que debe apoyarse en la
política de comunicación e imagen de la compañía. Este plan
establece los objetivos de comunicación, los públicos con
los que se va comunicar y la estrategia a seguir con cada
uno de ellos. Consecuentemente se programan acciones
concretas para hacer llegar los mensajes, sean
interpersonales (encuentros de los directivos con líderes de
opinión, representantes del mismo o distintos sectores ...),
masivas (publicidad o creación de noticias) o no masivas (participación
en ferias, congresos, envío selectivo de memorias, dossieres
informativos ...).
Un plan estratégico de comunicación integra diferentes
programas de acción que van poniéndose en marcha de forma
coordinada para aumentar el efecto buscado. Todo ello se
lleva a cabo tratando de cumplir el calendario del plan o
timing, en ocasiones complejo ya que es frecuente estar
elaborando y lanzando acciones simultáneas con diferentes
públicos. El control de los procesos y la medición de
resultados permite el ajuste y la corrección de posteriores
planes.
PLAN DE COMUNICACIÓN PUBLICITARIA
¿Te has preguntado alguna vez cómo se hace la publicidad?
Aquí va la respuesta: depende. ¿Te refieres a un anuncio o a
una campaña? La contestación es necesariamente distinta en
uno u otro caso.
Si hablamos de un anuncio, es decir, de un mensaje sobre un
producto, una idea, etc. el trabajo consiste en ponerse
directamente a escribir o a dibujar sobre un papel o la
pantalla, después se averigua en qué material hay que
mandarlo a un periódico por ejemplo, se compra el espacio y
se espera a que salga. Una campaña es algo distinto. Busca
la palabra en el diccionario. A ver si te sale esto:
conjunto de actividades aplicadas a un fin. Ahora combínalo
con lo que acabamos de ver en los dos apartados anteriores
(5.1. y 5.2.). Verás que la información con la que se cuenta,
el número de personas que intervienen, el esfuerzo y el
resultado que arrojan anuncio y campaña son también
distintos.
En publicidad una campaña es el resultado de aplicar la
planificación a un fin publicitario, por tanto, uno, implica
la búsqueda de la mejor solución posible a un problema de
comunicación con un público masivo,
Dos, supone una acción dentro del plan estratégico de
comunicación, coherente con la política de comunicación e
imagen de la organización,
Tres, debe asumir la coordinación con el resto de las
políticas y acciones de la organización
Cuatro, requiere desarrollar el proceso propio de cualquier
planificación.
El plan de comunicación publicitaria se realiza en tres
fases fundamentales que incluyen diferentes etapas y pasos.
Estrictamente, éstos no se producen siempre unos detrás de
otros. En ocasiones los encargados de cada parte trabajan en
paralelo poniendo en común su información y sus ideas hasta
llegar a cumplir con los objetivos del plan. Te presentamos
la visión general de todo el proceso.
Un anunciante comunica a la agencia su intención de lanzar
una campaña de publicidad. Normalmente llamará al ejecutivo
de cuentas para realizar una reunión en la que le dará la
información básica. Aquí empieza todo.
Fase de investigación
La campaña comienza con la recogida y el análisis de la
información proporcionada por el anunciante. Puede darla de
palabra en la reunión de briefing (5.4.), pero es
conveniente que lo haga por escrito. El ejecutivo pone en
común la petición del cliente con el equipo inicial de
personas que van a participar en la campaña.
Si la información proporcionada no es suficiente para tomar
las decisiones se pone en marcha un plan de investigación
del que se encarga al departamento de investigación o a una
empresa especializada. Lo que se persigue es partir de un
buen conocimiento de la situación.
Fase de creación del plan de publicidad
La investigación lleva al equipo a una serie de conclusiones
sobre los factores que explican o influyen en la eficacia de
la acción publicitaria del anunciante. A partir de ellas es
preciso tomar decisiones y elaborar la estrategia. Las
decisiones giran en torno a los objetivos de la campaña, el
público al que vamos a dirigir el mensaje y el presupuesto
necesario o disponible.
La estrategia publicitaria se adapta a estos tres puntos.
Implica las etapas de creatividad del mensaje, planificación
de medios y producción. Con ellas la campaña puede lanzarse
a través de los espacios contratados para que el público
elegido pueda recibirlo.
Fase de control y evaluación
Durante el periodo en que la campaña está en los medios es
preciso verificar que las inserciones aparecen en las
condiciones contratadas, tanto en número como en calidad.
Esta tarea de control es compatible con la evaluación de la
campaña que trata de estimar el efecto obtenido con ella
sobre el público objetivo.
Este es el proceso completo de planificación publicitaria.
Puede llevarlo a cabo íntegramente el anunciante, a través
de una agencia de publicidad o contratando diferentes
empresas especializadas para cada parte del proceso. Si el
anunciante no tiene agencia o no tiene decidido con cuál
trabajar, uno de los procedimientos más habituales, como ya
vimos (4.8.), es el concurso, en el que varias agencias
participan con su propuesta para ganar la cuenta. De este
modo el anunciante elige agencia y campaña al mismo tiempo
EL BRIEFING
La información básica que transmite el anunciante a la
agencia para que ésta pueda empezar a trabajar recibe el
nombre de briefing de publicidad. Expresa lo que el cliente
quiere conseguir con la campaña y las condiciones que éste
exige (o sugiere) cumplir. Permite pues proporcionar la
información básica sobre el producto, el público y la
empresa, además de aportar una orientación sobre los
objetivos que debe lograr y las razones por las que el
anunciante quiere hacer una nueva campaña.
Marçal Moliné, uno de los profesionales más importantes de
la publicidad española, distingue entre el brief y el
briefing. Brief es un resumen de la información que permite
conocer la situación en la que se va a llevar a cabo la
campaña; conlleva una labor de recopilación de datos y busca
la descripción de los elementos que intervienen (empresa,
producto, mercado, público). El briefing es un informe que
selecciona y ordena la información estratégica; exige una
labor de análisis y añade las instrucciones que se han de
tener en cuenta.
Hagamos o no esta distinción, el documento que se entregue a
la agencia debe tener tres características:
Claro: la información y las pautas que recoge deben estar
expresadas de forma que se puedan comprender fácilmente. No
puede dar lugar a dudas o dobles interpretaciones.
Breve: de extensión reducida, puesto que sintetiza los datos
clave en cada apartado.
Escrito: un documento exige una elaboración que normalmente
favorece la claridad y la concreción. Además, si la campaña
va a ser juzgada también en función del briefing es
conveniente que los términos de lo que quiere el cliente
queden por escrito.
No existe un briefing estándar. Puede decirse que cada
anunciante crea su propia estructura. No obstante, los
apartados más necesarios son:
1. Descripción de la situación
Producto (gama, características,
etapa, condicionamientos legales...)
Marca (posicionamiento, notoriedad, proyección futura ...)
Organización o empresa (cultura corporativa, evolución,
etapa actual...)
Competencia (ranking de marcas y posicionamientos)
2. Antecedentes publicitarios
Detalle de la/s campaña/s publicitaria/s y comunicativa/s
anterior/es.
3. Público objetivo:
Perfil del público destinatario.
Actitud, motivaciones ante el producto.
4. Objetivo publicitario
Qué se quiere conseguir con la campaña.
5. Beneficio y razón para creerlo
Beneficio más persuasivo que ofrece el producto y razón
principal para que el público pueda creer en ello.
El anunciante puede incluir un apartado sobre condiciones de
ejecución en el que incluya el medio o medios (TV, prensa,
cine ...) que solicita para la difusión de la campaña, el
presupuesto, el calendario de lanzamiento o cualquier otro
aspecto.
En ocasiones con el briefing se hace entrega de anexos de
información que pueden facilitar a la agencia un análisis
más completo y rápido de la situación de comunicación del
anunciante.
Una vez recibido este material, la agencia analiza el
briefing (desbriefing) identifica datos útiles que no
aparecen, informaciones contradictorias y aspectos dudosos
que, en muchos casos, motivan una segunda reunión con el
cliente, conocida como contrabriefing. La asimilación de la
información y la implicación en esta primera fase son
decisivas ya que, al ser los primeros contactos, marcan la
relación con el cliente e influyen en el grado de
comprensión del problema que plantea.
FACTORES INTERNOS Y EXTERNOS
El plan de publicidad implica un proceso de toma de decisiones y de ejecución que ha de basarse en la información disponible sobre un grupo de factores críticos:
Factores internos
Aspectos que forman parte de la gestión de la compañía, que
lógicamente es quien puede proporcionar la mejor
interpretación sobre ellos.
Plan de marketing: producto, precio, distribución,
comunicación comercial y todo lo referente a sistemas de
relación con los clientes.
Cultura corporativa, entendida como el conjunto de
conocimientos y manifestaciones creados o adquiridos por la
organización que se conservan y traspasan a sus miembros.
Explica cómo es, cómo se piensa y se siente dentro de ella,
así como su conducta en el entorno.
Etapa de la organización, que determina sus prioridades y
sus mensajes. Algunos de los procesos más significativos
son: inicio, consolidación, internacionalización,
remodelación y crisis.
Etapa del producto, que regularmente sigue un ciclo de vida:
lanzamiento, crecimiento, madurez, saturación y declive.
Factores externos
Aquellos que forman parte del
macroambiente o del microambiente (3.2.) en el que se
desenvuelve la actividad de las empresas y del resto de
organizaciones.
Competencia: aquellos que buscan objetivos semejantes y
ofrecen productos, servicios o ideas semejantes.
Público al que se dirige la empresa, en cualquiera de sus
acepciones (7.1. y 7.2.), y entre el que quiere ser aceptado,
preferido.
Instituciones de apoyo o rechazo, con objetivos de distinta
índole (Asociaciones de consumidores, Instituto de la Mujer,
ONG’s, etc.) y acceso a la opinión pública. Su juicio puede
actuar sobre la preferencia o la desaprobación de la campaña
o de lo que propone.
Restricciones legales y sociales que, en el primer caso,
registren las posibilidades del mensaje o de su difusión y,
en el segundo, establecen límites que, de sobrepasarse,
pueden motivar también el rechazo hacia la campaña.
El conocimiento de estos factores permite realizar una
selección estratégica más segura, tanto en creatividad como
en medios. Por el contrario, no tenerlos en cuenta puede
provocar errores elementales pero transcendentes.
INVESTIGAR PARA AFIANZAR EL RESULTADO
Nunca la investigación ha sido tan apreciada en publicidad como en este momento. Varios factores han contribuido, entre ellos que el anunciante sea cada vez más exigente con los resultados de sus campañas. En realidad se trata de una fase que se divide en dos etapas:
Investigación previa al plan de
publicidad, realizada para obtener información que permita
decidir con fundamento los objetivos, el mensaje y los
medios de difusión óptimos para el público al que nos
dirigimos.
Investigación posterior al lanzamiento de la campaña, que
permite estimar el grado en que se han alcanzado los
objetivos, así como las razones que lo explican.
La agencia realiza un primer análisis de la situación a
partir del briefing. Si considera necesario completar la
información, lo normal es que solicite al anunciante si
puede proporcionársela. De no ser así, se propondrá
resolverlo internamente, a través de su departamento de
investigación, o contratando una empresa especializada.
La investigación también debe planificarse: se definen unos
objetivos, una estrategia de investigación, la técnica o
técnicas más adecuados para el caso y los recursos de
presupuesto y tiempo disponibles.
Cabe distinguir entre la investigación secundaria, llevada a
cabo a partir de documentación existente, y la primaria, que
arroja información de primera mano, no recogida
anteriormente en ningún soporte. En ambos casos los pasos
que hay que cumplir son:
Recogida de la información, acudiendo a quien la posee o a
quienes la generan.
Tratamiento, que supone el procesamiento del total de datos obtenidos.
Análisis de conclusiones, que conviene orientar hacia la toma de decisiones.
Se suele empezar por la búsqueda de documentación. Las fuentes pueden ser variadas: informes, memorias, información publicada en medios de comunicación, etc. Cuando no son fiables o quiere realizarse una actualización que permita contrastar se pone en marcha un procedimiento expreso para obtener información original. Los procedimientos básicos de recogida son:
Observación: se establece una suposición o teoría de cómo funciona algo en la realidad (hipótesis), se observa esa realidad para comprobar realmente cómo funciona (confrontación con los hechos) y se procede a confirmar la hipótesis o a rebatirla (verificación).
Tú mismo puedes probar: la hipótesis que tienes que verificar es que los productos que están colocados en las estanterías que están a la altura de la vista se venden más que los que están más altos o más bajos. Ponte en marcha, colócate a pie de lineal en un supermercado y toma nota de las cantidades que los clientes toman de cada nivel.
Experimentación: se procede a
modificar una variable que forma parte de una situación, a
continuación se analiza el efecto provocado. Por ejemplo, a
un producto ya conocido en el mercado se le cambia de nombre
(o de envase, o de precio ...) y se pone a la venta. ¿Crees
que tendrá repercusión en la ventas?. En nuestro ejemplo
anterior podríamos cambiar los productos de nivel y observar
si hay variaciones.
Encuesta: se selecciona una parte representativa (muestra)
de la población (universo), se elabora un cuestionario, se
aplica y se tabulan los resultados.
La información proporciona a la agencia una manera para
avalar su propuesta de campaña. Así en la presentación, ante
las posibles dudas del cliente, podrá sumar a su criterio
los resultados obtenidos de los distintos estudios que ha
llevado a cabo.
TÉCNICAS
MÁS HABITUALES
Las técnicas utilizadas para obtener la información influyen
sobre la calidad de los datos y la facilidad de aplicación.
En este sentido la orientación a seguir suele ser la de
investigar para ayudar a resolver problemas concretos. Los
aspectos más investigados suelen ser el producto, el mercado,
la competencia y el público.
Ogilvy recordaba que los publicitarios que ignoran la
investigación son tan peligrosos como los generales que se
despreocupan de decodificar las señales del enemigo. Hoy se
tiene conciencia de ello pero, tanto agencias como
freelances (profesionales libres), trabajan contrarreloj y
el cliente no siempre está dispuesto a relajar el calendario
por condicionantes de investigación.
Destacamos algunos procedimientos aplicados en publicidad,
marketing y comunicación para ayudar directamente a la toma
de decisiones:
Test de nombre
Ayuda a seleccionar el nombre más apropiado para el producto,
servicio, compañía o proyecto. El primer paso consiste en la
elaboración de un lista de nombres en la que pueden
incluirse la propuesta del anunciante, las ideas de la
agencia, incluso abrir la opción a sugerencias de los
entrevistados. Un cuestionario facilita la recogida de
información durante las entrevistas a una muestra del
público al que se dirige el producto; se analizan las
respuestas sobre la pronunciación, el significado, las
asociaciones y el grado de preferencia que provoca cada
nombre. Con ello se redacta la propuesta y se presenta al
cliente.
Store check
Método basado en la observación de
la realidad orientado a determinar la oportunidad de un
aspecto clave en el éxito del producto. Se trata normalmente
de localizar en qué modo influye ese factor en la decisión
de compra, por ejemplo el precio, el envase o la
presentación (packaging), el lugar en el que se coloca
dentro del punto de venta, etc. Para ello se selecciona una
muestra de puntos de venta o lugares donde se pueda observar
la conducta del público y se recoge la información por medio
de algún apoyo documental, incluso puede solicitarse la
explicación del comportamiento; se analiza la información y
se obtienen conclusiones.
Una de las ventajas del store check es que proporciona
información sobre nuestra marca y sobre la competencia.
Test de hábitos
Permite conocer o comprobar los
usos, costumbres, tradiciones y hasta contradicciones del
público. Puede ser de dos tipos: un test general de hábitos
que repasa la mayoría de las conductas de compra,
contratación y ocio; o un test específico centrado en un
tema o aspecto concreto.
Se trata de un método de encuetad (5.6.) en el que se siguen
los pasos necesarios para recopilar los datos. El
cuestionario puede aplicarse mediante entrevista personal o
telefónica o bien enviarse por correo.
Análisis de comunicación de la competencia
Es imprescindible conocer las líneas comunicativas que
siguen las marcas de la competencia para no repetirlas y, no
obstante, tomarlas como referencia. Este estudio consiste en
la recogida de anuncios y material referido a los
competidores; de todos ellos se analiza su estrategia
comunicativa y su política de difusión.
Brainstorming
Esta “tormenta de ideas” es una de
las técnicas más conocidas y empleadas en publicidad como
método de apoyo a la creatividad. Consiste en una reunión de
grupo en la que un moderador hace una pregunta sobre cómo
resolver un problema (qué comunicar al público objetivo y/o
cómo decirlo). Todos los miembros del grupo dan libremente
sus ideas, se anotan, tanto las originales como las que
surgen de relacionar unas con otras y se seleccionan
aquellas o aquella que se considera la mejor para solucionar
el problema planteado.
Pretest
Test realizado antes del
lanzamiento de la campaña con objeto de evaluar el efecto
del mensaje en una muestra del público objetivo. Permite
conocer los niveles de recordación, comprensión, aceptación
del mensaje o cualquier otro aspecto relacionado con la
reacción buscada. Se pueden llevar a cabo mediante reuniones
de grupo o apoyarse en cuestionarios. Una vez recogida la
información se considera la necesidad de realizar
modificaciones sobre el mensaje inicial.
Todo el esfuerzo de la investigación tiene una meta: hacer
útil la información de la que se dispone para asegurar la
eficacia de la campaña.
DECISIONES: PÚBLICO, OBJETIVO Y PRESUPUESTO
El plan de publicidad representa una fase ejecutiva que se
inicia con la toma de tres decisiones que marcarán la
campaña.
¿A quién nos dirigimos?
La campaña de publicidad está en
primer lugar en función de las personas a las que se quiere
persuadir. A ellas se les llama “público objetivo” que, como
puedes ver explicado en el punto 7.2., es el grupo de
población al que se decide dirigir la campaña. Ese segmento
estará formado por personas que comparten características
significativas (edad, sexo, estudios, ingresos, estilos de
vida ...).
La idea de que la publicidad quiere llegar al máximo número
de personas no es rigurosamente cierta. Por ejemplo, ¿para
qué llegar a aquellos que no necesitan nuestro producto?
El público de la campaña supone una elección, por eso es un
asunto a decidir. Su consideración debe hacerse poniéndola
en relación con las dos siguientes preguntas.
¿Qué queremos conseguir?
Fijar el objetivo es seguramente
el paso más importante de cualquier planificación. En
publicidad los objetivos deben traducir las metas del plan
de marketing del cliente, normalmente expresadas en términos
de ventas.
Dado que la publicidad es una forma de comunicación, sus
objetivos tienen que expresarse en términos comunicativos,
esto es, de notoriedad, de prestigio y de posicionamiento
fundamentalmente. Aplicado a uno u otro campo la campaña
pretende alcanzar niveles de conocimiento, interés,
comprensión y convicción. Si consigue estos objetivos
repercutirá sobre las ventas, o los votos, en definitiva
sobre la aceptación de lo que la organización ofrece. Para
favorecer la evaluación de resultados conviene que se
formulen con claridad, que sean concretos y que estén
escritos.
¿De cuánto dinero disponemos?
Naturalmente el presupuesto
también es un elemento a tener en cuenta en la campaña.
Aunque en principio no debe influir en la creatividad sí
tiene gran repercusión en la producción y la difusión del
mensaje.
Caben dos posibilidades: que el presupuesto esté establecido,
apareciendo incluso en el briefing, o que sea una cuestión a
proponer por la agencia. Como ya explicamos, la opción más
razonable es que primero se diseñe una estrategia en función
de los objetivos y después se valore cuánto cuesta su
ejecución. Sin embargo, esto provoca en numerosas ocasiones
que el anunciante rechace la propuesta por no disponer del
presupuesto necesario. La consecuencia es que es la propia
agencia la que solicita en las primeras reuniones con el
cliente la cifra que está dispuesto a invertir y, en función
de ella, diseña la campaña.
Si te interesa este apartado, busca los tipos de presupuesto
en el punto 3.6. y las formas de remuneración en el 4.7.
Una vez definidos estos tres puntos se puede seleccionar la
estrategia publicitaria.
PUBLICIDAD EN FUNCIÓN DEL OBJETIVO
El objetivo de la campaña permite establecer siete tipos de
publicidad que, en algunos casos pueden combinarse. Por
ejemplo, hay campañas de lanzamiento informativas, o de
mantenimiento educativas o informativas directas. En ellas
suele distinguirse un fin principal y otro secundario que en
realidad sirve para cerrar el primero.
Publicidad de lanzamiento
El objetivo es introducir un
producto o una idea que propone a los consumidores, o al
público en cuestión, algún tipo de novedad. Tiene en cierto
modo carácter de noticia en la medida que anuncia el hecho
reciente de su aparición en el mercado.
Los lanzamientos puros presentan productos realmente nuevos,
formas distintas de solucionar un problema o satisfacer una
necesidad. En realidad en la mayoría de los casos se trata
de renovaciones de productos ya conocidos.
Publicidad de mantenimiento
Realizada por marcas ya situadas
con el fin de mantener el nivel de notoriedad y,
consecuentemente, la demanda. Cuando se ha planificado el
mantenimiento como etapa posterior al lanzamiento, el
mensaje puede consistir en una modificación de la campaña
utilizada en el lanzamiento.
En general los mensajes de este apartado se centran en
recordar el posicionamiento de la marca. Por ejemplo
Coca-Cola o La Casera a menudo no presentan más novedad que
la propia nueva campaña, su objetivo es probablemente
mantener su presencia en los medios y con ello el contacto
con los consumidores.
Publicidad educativa
El fin principal es enseñar al
consumidor o al usuario a utilizar correctamente el producto
o servicio. Se incluyen también en esta categoría las
campañas de concienciación ciudadana que tienen como
objetivo conductas beneficiosas no sólo para el propio
individuo sino para toda la comunidad.
Publicidad informativa
Considera prioritario dar datos
abundantes sobre aquello que anuncian. Si es un producto
explica sus características, fórmulas de consumo,
posibilidades de uso, beneficios, etc. Es oportuna cuando se
comprueba que el público necesita mucha información para
tomar la decisión de compra. Suele ser típica, por ejemplo,
de productos y servicios financieros.
Publicidad directa
Se trata de una publicidad
centrada en abrir un canal de respuesta con el público al
que se dirige. Ese canal permite obtener información,
plantear sugerencias o reclamaciones, incluso, efectuar la
compra. Combina las posibilidades de los macro y los
micromedia, esto es, medios de comunicación de masas más,
fundamentalmente, teléfono y correo.
Publicidad promocional
La publicidad se convierte en el
canal de comunicación de una acción promocional (10.2). El
incentivo de la promoción (oferta económica, regalo, etc.)
se convierte en el protagonista del mensaje, junto con el
período en el que el comprador podrá beneficiarse de él.
Publicidad de apoyo a la distribución
Se trata de reforzar la afluencia
del consumidor al punto de venta o al lugar donde encontrara
lo que se le ofrece: productos, diversión, servicio ... Se
trata de crear circulación: si se consigue que la gente
acuda encontrará la oferta a su disposición. Las empresas de
franquicia, los productos con distribución exclusiva y las
cadenas de distribución son los principales usuarios de este
tipo de publicidad.
EL PROCESO
CREATIVO
El conjunto creatividad-producción-medios compone el núcleo
de actividad más representativo del trabajo publicitario. La
creatividad estratégica particularmente representa para
muchas agencias el centro de su oferta al cliente. Lejos de
ideas superficiales sobre la creatividad, ésta es con
frecuencia el resultado de un proceso en el que se resuelve
el mensaje que recibirá el público de la campaña.
Aunque aquí, menos que en ningún otro apartado, no hay
normas de procedimiento, podemos reconstruir los principales
pasos:
Estudio del briefing creativo
El equipo creativo recibe el
briefing del cliente adaptado al trabajo que ellos deben
realizar. Es el briefing creativo (6.1.) que, además de
cumplir con las anteriormente citadas condiciones de claro,
breve y escrito, debe estar centrado en una idea principal,
determinada por el posicionamiento de la marca y el público
objetivo al que se dirige la campaña. Esta idea recoge la
intención del anunciante y la razón de ser del producto.
El briefing, ya se ha comentado, se entrega en una reunión
en la que participan los responsables de la cuenta, el
planner, el director creativo y el director de arte y copy
que éste ha elegido.
Localización de oportunidades y problemas
Los creativos se ponen a trabajar.
Para empezar pueden partir de un trabajo de análisis de lo
que ofrece el producto al público. Este paso es
imprescindible sobre todo en el caso de que el briefing no
especifique el mensaje básico elegido por el cliente. Se
trata de listar
. las ventajas: aspectos que se entienden como virtudes o
cualidades.
. los inconvenientes: aspectos que son percibidos como
problemas u objeciones.
Una vez que se conoce lo positivo y lo negativo del producto,
se da un paso más: seleccionar aquellos aspectos que
diferencian al producto de la competencia. A continuación se
elige aquél o aquellos aspectos que ofrezcan al consumidor
lo que él pueda entender como una oportunidad.
Selección del contenido básico
La creatividad se entiende como la
búsqueda de una solución al problema. Pues bien, el
siguiente paso estratégico consiste en escoger el aspecto u
aspectos en el que vamos a centrar el mensaje. Dicho de
forma sencilla: entre las características positivas y
negativas que diferencian nuestra marca de la competencia se
selecciona el beneficio (o beneficios) en los que basar el
mensaje.
Codificación del mensaje
Resuelto el “qué se va decir” del
producto se pasa a buscar la forma de expresarlo, la
codificación. Como veremos en el Bloque 6, un mismo mensaje
se puede contar de diferentes maneras, se trata de elegir la
idea más creativa y eficiente para llegar y persuadir al
público.
La codificación definitiva sólo puede hacerse si se conoce
la estrategia de medios. Ambos procesos, creatividad y
planificación de medios, están directamente relacionados.
Contestar a la pregunta “cómo decirlo” es más fácil si se
sabe “dónde se va a decir”.
Producción
Una vez aceptada la creatividad y los medios, se lleva a cabo la producción, que resuelve la manera de plasmar el mensaje a través de los códigos y las condiciones de cada medio de comunicación.
Codificado el mensaje, y antes de la producción, se puede llevar a cabo una fase de investigación que permita conocer el efecto que provoca. Hacer un pretest (5.7.) es una buena opción: se organizan una o varias sesiones con grupos reducidos de personas a las que se pasa el spot y se recogen sus impresiones. Si se identificara algún elemento de mejora se estaría a tiempo de realizar las modificaciones precisas. Este estudio puede realizarse a partir del material provisional que permite comunicar la idea (bocetos, maquetas, animatic, storyboard, script ...), cuanto más acabada esté la producción más costoso será introducir modificaciones.

