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La vida es dulce o
amarga; es corta o larga. ¿Qué importa? El que la goza la halla
corta, y el que la sufre la halla larga.
Don Ramón de Campo Amor
Es propio del amor si es
verdadero, compendiar en un ser el mundo entero
Don Ramón de Campo Amor
EL MESTER DE CLERECIA
La expresión sintética "mester de clerecía", acuñada con palabras
que figuran dispersas en la segunda copla del Libro de Alexandre,
sirve desde hace tiempo para designar a un subgénero poético
distinto aunque en modo alguno herméticamente aislado de las
composiciones de los juglares españoles medievales. Es importante
saber interpretar estas palabras de forma precisa y qué entendía Alexandre por su profesión o mester. He aquí su tan citado pasaje:
Señores, se quisierdes mio serviçio prender,
querríavos de grado servir de mio mester;
deve de lo que sabe omne largo seer,
se non podríe en culpa o en yerro caer.
Mester traygo fermoso non es de joglaría,
mester es sen pecado, ca es de clereçía,
fablar curso rimado por la cuaderna via,
a sýlabas contadas, que es gran maestría. [...]
En otros lugares del poema comprobamos que mester, y su doblete
culto misterio, significaban para nuestro poeta, en su acepción más
amplia, una especie de de berque tenían todos los hombres, cada cual
según su condición, de dominar su ciencia y ponerla al servicio de
algo, hacer de su vida un trabajo o menester; en suma su objeto es
instruir.
Clerecía para nuestro autor, no es tan solo erudición, sino algo intimamente identificado con el studium de la escuela o universidad;
y su valor se simbiliza asociándolo con Aristóteles, el sabio
supremo. [...] (Raymond S. Willis).
Frente al mester de juglaría, de contenido popular e irregularidad
métrica, surge en el siglo XIII el mester de clerecía, erudito y
cultivado por los clérigos, entendiendo portales no sólo a quienes
lo eran propiamente, sino también, a todo hombre culto y letrado,
que poseyera la educación latino-eclesiástica.
El saber se refugia en
los monasterios y durante siglos es esencial patrimonio de los
clérigos, de donde nace la atribución de este carácter a quienes se
entregan al estudio, aunque no fuese aquella su condición real:
clerecía y saber se hacen sinónimos. Estos clérigos paulatinamente
van dejando el latín, e incorporan la lengua popular para acercar la
cultura de sus bibliotecas al pueblo llano:
" Quiero fer una prosa en román paladino
en el qual suele el pueblo fablar a su veçino..."(S. Dom. 1)
" Quiero fer la passión del sennor Sant Laurent
en romaz que la pueda saber toda la gent..." (S.Laur. 1)
El mester de clerecía no desplazó, sino que coexistió con el de
juglaría; pronto utilizan ambos el mismo idioma, se dirigen al mismo
tipo de público, se abastecen de temas populares. Los juglaría
clerical intenta contrarestar los efectos pecaminosos e inmorales
que atribuye al juglar profano. Berceo se llama a sí mismo juglar de
Santo Domingo y trovador de la Virgen.
No obstante, R. Menendez Pidal, en su Poesía juglaresca y orígenes
de las literaturas románicas, Madrid, 1957, escribe: "Aunque es
común presentar la poesía romance de los clérigos como antagónica de
la de los juglares, esta manera de ver no se ajusta a una exacta
apreciaciónde las obras de inspiración clerical. La poesía romance
de los clérigos no nace en son de guerra, ni mucho menos; Berceo
siente humildemente de sí, pues, aunque clérigo, confiesa que no es
bastante letrado para escribir la lengua de los doctos; solo sabe
algo de latín para entenderlo, y quiere entonces servir de
intermediario entre la ciencia de los clérigos y la ignorancia del
vulgo...
El público para quien Berceo escribe es, en esencia, el mismo para
quien cantan los juglares..El clérigo piensa siempre en el público
iletrado para quien escribe...' 'Berceo no se aparta desdeñoso de la
juglaría; colabora para enriquecer el repertorio de los juglares que
son los habituales propagadores de toda la literatura. Más abajo,
R.M.P. afirma que los clérigos pretenden reemplazar la temática de
los juglares por otra que estiman de mayor dignidad y elevación,
aunque siempre destinada a la recitación pública.
2.
METRICA, LENGUAJE Y TEMATICA.
Los rasgos que caracterizan al mester de clerecía pueden resumirse
en los siguientes:
Todos los poemas están escritos en estrofas de versos alejandrinos
(de catorce sílabas, divididos en dos hemistiquios de siete), con
una sola rima consonante, que reciben el nombre de tetrásforo
monorimo o cuaderna via. Los poetas de clerecía respetan
rigurosamente el canon métrico, de forma que todo verso mal medido
puede estimarse como descuido involuntario o falta de habilidad.
También, debe tenerse en cuenta, además, los errores de los copistas
y las diferencias de pronunciación, y los distintos criterios
seguidos respecto a la sinalefa, el hiato, la sinéresis y la
diéresis.
El lenguaje pretende ser mucho más cuidado y selecto que el de los
juglares. Esta perfección puede deberse en buena parte al avance
natural sobre los escritores precedentes; el poeta utiliza un
lenguaje familiar , llano y sencillo, animado con expresiones
pintorescas y vulgares comparaciones.
Lo más fundamental del mester de clerecía radica en su temática. Se
suele decir por influencia de su propio nombre, que éste se ocupa de
temas religiosos; pero, con excepción de los libros de Berceo,
ninguna obra específica de esta escuela es religiosa. Lo esencial
reside en que trata de temas eruditos, de materias que no han sido
tomadas de la observación directa de la vida, de acontecimientos
actuales como hacen los juglares, sino del saber escrito al que no
se tenía acceso sin una dedicación estudiosa.
Cronológicamente el mester de clerecía se prolongó desde mediados
del siglo XIII hasta finales del XIV. Durante el XIII se mantuvó
fiel a los moldes métricos, pero en el siguiente da entrada a formas
poéticas distintas de caracter lírico y metro más breve; por el
contrario, en ocasiones, aparecen versos de diez y seis sílabas,
mientras que en otras se dan cuartetas heptasílabas, como resultado
de separardos hemistiquios del alejandrino (Proverbios morales, de
Sem Tob).
Otra diferencia esencial separa la clerecía de ambos siglos. Al XIII
corresponden obras anónimas, con la excepción de Berceo, de caracter
más impersonal, rígido, y, literariamente, más "objetivo".El XIV da
entrada a grandes figuras literarias, de inconfundible personalidad,
como la severa requisitoria moral del Canciller de Ayala y el gran
retablo humorístico del Arcipreste de Hita, verdadera comedia humana
de su siglo.
GONZALO DE BERCEO
Fue un clérigo (no un monje, como se suele creer, sino seglar) que
trabajó en La Rioja como notario del monasterio de San Millán de la
Cogolla y el de Santo Domingo de Silos. Recibió una educación muy
esmerada, pues se formó en los recientemente creados estudios
generales (un antecedente medieval de las modernas universidades) de
Palencia, los primeros que hubo en España y fue el más importante
representante del mester de clerecía. Civilizó el idioma castellano
creando la lengua literaria, para lo cual trasvasó numeroso
vocabulario desde el latín (cultismos) y recurrió a fórmulas de la
literatura oral tradicional y del mester de juglaría. También
trabajó como notario eclesiástico para dichos monasterios, en cuyo
cometido llegó incluso a falsificar documentos para conseguir que
los reacios campesinos pagaran sus contribuciones a los mismos.
En 1237 fue presbítero.
Su poesía trata siempre sobre tema religioso, y está constituida
fundamentalmente por hagiografías, esto es, escrituras sobre materia
sagrada y por extensión biografías de los santos, en especial
aquellos a los que se rendía culto en los monasterios con los que
estuvo vinculado: la Estoria de sennor San Millán, la Vida de Sancta
Oria, virgen y La vida del gorioso confessor Santo Domingo de Silos,
por ejemplo. Su obra maestra es, sin embargo, los Milagros de
Nuestra Señora. Otras obras suyas son El duelo que fizo la Virten
María el día de la Pasión de su fijo Jesu Christo, Del sacrifiçio de
la Missa, De los signos que aparesçerán ante del Juicio, el Martiryo
de Sant Laurençio, los Loores de Nuestra Señora y los Himnos.
No se muestra como un narrador original, ya que traduce amplificando
obras escritas anteriormente en latín; su originalidad y carácter
artístico debe apreciarse en el tratamiento de los temas, en el
estilo y en los detalles costumbristas y adaptaciones a la
mentalidad medieval y campesina que añade a dichos relatos.
Su poesía es culta, aunque se reviste de una apariencia popular y
utiliza elementos tradicionales; la estrofa que emplea para la
versificación es la cuaderna vía o tetrástrofo monorrimo (cuatro
versos alejandrinos o de catorce sílabas separados cada uno en dos
mitades de siete sílabas por una cesura que coincide con final de
palabra y grupo fónico, impidiendo toda sinalefa, y con una única
rima consonante en todos sus versos).
LOS MILAGROS
DE NUESTRA SEÑORA
Constituye la obra más extensa e importante de Berceo; se compone de
veinticinco narraciones precedidas de una introducción alegórica.
Milagros que obra la Virgen en favor de sus devotos para salvar sus
almas o protegerles de algún mal. Un ladrón devoto de la Virgen va
ser ahorcado, pero la Virgen coloca sus manos entre el cuello y la
soga y le salva de la muerte; un monje se ahoga en un torrente al
regresar de una aventura pecaminosa, pero la Virgen le resucita para
que pueda hacer penitencia y así salvar su alma; el clérigo
ignorante acusado de no saber otra misa que la de la Virgen, quien
ordena al obispo que le retire el castigo; Teófilo que vende su alma
al diablo por codicia, y la Virgen, ante su arrepentimiento, rescata
el documento de venta; en un pleito de dinero el Niño Jesús, que la
Virgen sostiene en sus brazos, habla en defensa del acreedor que la
habia puesto como testigo de su préstamo, etc., etc.
Sobre todos estos milagros y leyendas piadosas existía en todos los
paises de la Europa medieval una abundantísima literatura latina, de
la que son modelos típicos y más populares el Speculum Historiale,
de Vicente de Beauvais, La Leyenda Áurea, de Jacobo de Vorágine, y
en romance francés, Les Miracles de la Sainte Vierge, de Gautierde
Coincy. Puymagre supuso que Berceo tomó sus temas de este último
libro, pero R.M.P. hizo notar la improbabilidad de que Berceo
hubiera conocido la obra del francés. Parece mas verosímil que ambos
se hubieran inspirado en modelos comunes, de aquí sus coincidencias.
Richard Becker encontró en la Biblioteca de Copenhague un manuscrito
en el que se incluyen 24 de los 25 "milagros" relatados por Berceo,
Este suprime cuatro de los del manuscrito y añade por su parte el
25, además de la Introducción, pero sigue fielmente incluso el orden
de los que utiliza. Todo hace suponer que Berceo, lo mismo que
Gautier de Coincy, se sirven de algún texto similar al de
Copenhague, de gran circulación entonces por Europa.
Berceo, pues, no inventa sus asuntos, trata tan sólo de difundir en
lengua romance las historias marianas escritas en latín. Vulgariza,
no crea. Con gran frecuencia hacealusión al libro que toma como
modelo, y a veces se detiene timidamente ante un dato que ignora,
porque no está escrito en las páginas que lee, o porque la letra o
el mal estado del texto no se lo dejan entender:
El nombre de la madre deçir non lo sabría.
Commo non fué escripto non lo devinaria... (S. Dom. 8)
...Non departe la villa muy bien el pergamino,
ca era mala letra, en cerrado latino,
Entender non lo pudi, por sennor San Martino. (S. Dom. 609)
De quál guisa salió deçir non lo sabría,
Ca fallesíó el libro en que lo aprendía;
Perdióse un quaderno, mas non por culpa mia,
Escribir a ventura seríe grant folía. (S. Dom. 751)
En ocasiones escribe frases como éstas: "Lo que non es escripto non
lo afirmaremos", "dizlo la escriptura",, "diz el cartulario", "escripto
lo tenemos" etc. Su respeto, casi supersticioso, por lo que dice la
letra escrita, corre a la par de su exigencia de ser creido por los
oyentes, pues lo que dice se basa en el testimonio irrecusable del
texto escrito que maneja:
Qui en esto dubdare que nos versificamos,
Que non es esta cosa tal commo nos contamos,
Pecará duramiente en Dios que adoramos:
Ca nos quanto deçimos, escrito lo fallamos. (S. Or. 203)
Pero esta falta de originalidad temática no rebaja, sin embargo, la
personalidad deBerceo como poeta. El autor modifica, amplifica y
enriquece sus modelos, vistiéndolos con rasgos de las costumbres
cotidianas de la región. Su propósito es dar cercania a lo que
cuenta para aproximar el árido texto latino a las gentes sencillas;
se esfuerza por ser gráfico y familiar, y recurre a comparaciones
prácticas de labriegos, a locuciones campesinas, a nombres de
utensilios domésticos, a refranes. Asi es como los temas que
utiliza, universales, y no menos convencionales también, en la
literatura de su tiempo, adquieren en sus manos sabor de inmediata
realidad, de paisaje habitual, de familiar localización. El mundo
que captaban sus ojos desde e tranquilo claustro de su monasterio,
salta a sus páginas poeticamente transmutado.
En esta capaciadad de asimilación, que es auténtica fuerza creadora,
reside toda la gracia poética de Berceo y el milagro de su
personalidad. Así escribe Dámaso Alonsodel poeta riojano: "Nadie más
aferrado que él a los modelos; pero siempre, a través delas
apretadas ringleras de la cuaderna vía, traspasando la historia
misma que interpreta, sentimos el borboteo humilde de su oración, el
cándido y estremecido anhelo de su alma. Tan peculiar, tan creativo
de un estilo personal, que, dentro de la literatura española,
resella, como firma auténtica, cuanto escribió, y le da un encanto
inolvidable" (Berceo y los topo i, Dámaso Alonso).
También, Carmelo Gariano, en su estudio de los Milagros dice :"El
vínculo entre Berceo y las fuentes es secundario; pertenece a la
hitoria de la cultura y de la literatura, pero poco o casi nada a
las manifestaciones estilísticas y aciertos artísticos que dan valor
a la obra. Poco han influido las fuentes en el habla del autor,
quien ha vuelto a elaborar la forma de manera personal. Algo,
quizás, pudiera decirse que hayan influido sobre la estructura
general del poema, pues consiste en una colección de episodios casi
independientes, aunque el marco hispánico que los encierra y el
alegorismo que los introduce son rasgos estilísticos individuales.
En lo artístico, las fuentes han influido aún menos, pues donde
sentimos palpitar la nota auténtica de poesía, allí vemos el triunfo
de un alma poética y no un versificador rastrero.""Los juicios que
presentan al autor de los Milagros como un imitador sin originalidad
no tienen validez; Berceo es un poeta original en todo pasaje en que
logra ser poeta, y tan original que hace poesía sobre la base de un
devocionario latino árido e impoético" (Análisis estilístico de Los
Milagros de Nuestra Señora de Berceo).
La plasticidad que logra Berceo en sus relatos se debe a la casi
constante presencia del poeta en la narración, y al hecho de que su
público está allí, inmediato y atento a su palabra. Su presencia
artística es innegable, pero aquí nos referimos además a su
presencia física. Dirige el curso de sus historias en primera
persona, como un maestro o predicador:
Cambiemos la materia, en otro son cantemos... (Loor. 103)
Ma sigamos el curso, tengamos nuestra vía ... (Loor. 117)
y habla de los sucesos como vistos por él:
Yo la vi, asy la faz del Criador... (S. Dom. 109)
Commo por mis oreias las oy yo tanner... (S. Mill. 487)
o describe los lugares como familiares a su experiencia:
Yo sobí por algunas, esto muchas vegadas... (S. Or. 39)
Y cuenta siempre con la realidad inmediata de sus oyentes, alos que
invita a escuchar:
Sennores, si quisiéredes attender un poquiello... (Sign. 1)
Oid otro miraclo fermoso por verdat ... (Milag. 182)
o a los que supone a veces impresionados por sus palabras:
Onçe veçes cien milia judíos y murieron.
Su muerte non vos duela, ca bien la merescieron ... (Loor. 123)
En ocasiones aunque los sabe fatigados, les exige que sigan
escuchándole:
Maguer vos enoyedes, devedes vos soffrir,
Vos dizredes que ra bueno de escrevir ... (S. Dom. 335)
en otras, sin embargo, no quiere abusar y corta el discurso:
Non querré, si podiero, la razón alongar
Ca vos avriedes tedio, io podríe peccar. (Milag. 704)
De todos los recursos de que dispone el autor, ninguna tan eficaz ni
tan poético como su arte incomparable para bajar el cielo a lo
vulgar y tender un puente de familiar comunicación entre el oyente y
sus palabras. La frecuencia con que se dirige a quienes le escuchan
es una prueba más de que los poemas están destinados a ser oidos, y
no a la lectura privada. Se discute por parte de los estudiosos de
Berceo, la condición de sus oyentes; no parece que fuera idéntico al
oyente de los juglares, como afirma R.M.P., pero tampoco, pensar que
fuera un público selecto y aristocrático como sostiene Gicovate;
igualmente, como señala Georges Cirot, Berceo no podía dirigirse a
los peregrinos extranjeros que cruzaban aquellas tierras riojanas
por el camino de Santo Domingo de la Calzada, porque ni hubieran
entendido su lengua ni los primores de su estilo; sino que escribía
para sus amigos y gentes de su parroquia, para los mismos monjes,
para los habitantes de su propia tierra, para los castellanos que
acudían a orar a alguno de los monasterios dela región, pero aún
dentro de ellos, Cirot se inclina a penasr en algo así como veladas
de aldea, a las cuales acudiría lo mas selecto de aquel mundo
campesino.
Un aspecto sobre el que se ha insistido siempre al tratar del estilo
de Berceo es su prosaismo. Para muchos el uso frecuente de
locuciones vulgares, del habla familiar de nombres de utensilios y
objetos de la vida común, asi como la sencillez y naturalidad que
busca como más adecuada para su público, rebajan frecuentemente su
palabra al nivel de la prosa. Pero, muy al contrario, todo el
encanto de Berceo, lo que forja precisamente su inconfundible
personalidad, es el haber alzado a poesía lo cotidiano y lo trivial
y descubierto las frágiles finezas de las cosas y las palabras
ordinarias. Con asombrosa sencillez describe Berceo el momento
tremendo de la muerte de Cristo en el Duelo de la Virgen:
Inclinó la cabeza commo qui quier dormir,
Rendió a Dios la alma e dessóse morir. (Duel. 108)
Así pinta Berceo la sigilosa huida de los demonios, que abandonan su
presa, en el milagro XI, cuando oyen el nombre de la Virgen:
Derramáronse todos como una neblina... (Milag. 278)
Al hilo de este verso, nos dice el maestro Jorge Guillén :Llamar
prosaica la lengua de Berceo adolece de impropiedad anacrónica, a no
que prosaismo pierda sus connotaciones negativas, y prosa abarque la
unidad esencial de expresión que corresponde a la unidad esencial de
concepción. A esta luz se ve la continua realidad total a través de
un lenguaje continuo y, por eso llano: el lenguaje de todos dirigido
a todos, es decir, a los oyentes que en aquellos lugares de La Rioja
se paran a seguir la recitación del clérigo, juglar también. [...]
En estos albores de la poesía castellana, el idioma se mantiene al
nivel más básico: común a la comunidad del público, y fiel a la
esencia poética. Esencia alumbrada si se la nombra bien. Prevalece
la mención directa, que no necesita de arrequives ni de
transformaciones, porque la realidad así sentida es maravillosa.
[...]Maria Rosa Lida de Malkiel llama a Berceo "el más cuantioso
latinizador quehaya conocido la poesía castellana". Pero no
impresiona como latinizante porque no latiniza la sintaxis, sí a
manos llenas el vocabulario. Escribir en román paladino no significa
escribir vulgarmente. Ese lenguaje seglar, laico o lego, diríamos a
lo Unamuno es el lenguaje vivo, es decir, el prosaico-poético, el
lenguaje del poema. Berceo abraza con él un mundo invisible de su
trasmundo.(Jorge Guillén, Lenguaje y poesía, Revista de Occidente,
Madrid 1962)
Recuérdese la gráfica descripción de la abadesa encinta:
Fol creciendo el vientre en contra las terniellas,
Fueronseli faciendo peccas ennas masiellas,
Las unas erangrandes, las otras más poquiellas,
Ca ennas primerizas caen estas cosiellas. (Milag. 508)
O esta incomparable invocación a María, en el milagro de la deuda
pagada, que encuentra la más alta alabanza en la alusión al alimento
más cotidiano:
Reyna de los cyelos, madre del pan de trigo. (Milag.659)
La religiosidad de Berceo no se manifiesta en elevadas teologías,
sino en una devota familiaridad, tierna y humana, con las cosas más
altas. A nuestro poeta le preocupa más el aspecto poético que los
demás. Su ascetismo es sencillo y devoto. María, infunde optimismo
hasta en los momentos más dramáticos y augura siempre un desenlace
feliz. El poeta funde en sus relatos motivos triviales y divinos,
porque para él, como dice Guillén, "nunca es pequeña una realidad en
perspectiva sacra", yen su mundo, solidamente establecido, cielo y
tierra no son sino planos diversos de una misma realidad global.
Otros como Brian Dutton cambian la imagen tradicionalmente admitida
de la persona y la obra de Berceo, y muchos de sus rasgos habrán de
ser modificados, quizá, en estudios futuros. Así Button dice, Berceo
escribió la Vida de San Millán para propagar la vida del santo y
contribuir a la prosperidad económica de su monasterio, comprometida
desde que nuevos centros de peregrinaje le hicieron perder su casi
monopolio en la región navarro-castellana. Los donativos de San
Millán, que tradicionalmente se cobraban, tenían su base en unos
supuestos votos ofrecidos alSanto por Fernán González en 934, según
un documento amañado con este fin y cuya falsedad está ya demostrada.
Lejos de sugerir que Berceo careciese de una devoción sincera,
afirma que la Vida de San Millán es producto de una fe hondamente
sentida, pero con todo un producto motivado por consideraciones
económicas y condicionado por la sociedad en que vivía, tomando una
forma concreta de expresión en las dotes literarias de Berceo...;
muy devoto de su monasterio, juzgó injusta su fortuna decayente, y
en sus habilidades literarias descubrió una manera de contribuir
algo a rectificar la situación".
Su optimismo básico, su casi permanente sonrisa, su llana bondad,
saben llegar al alma del oyente por el camino de lo vulgar y a
través del habla aldeana que anima y da sabor a todo lo que toca.
Escribe Solalinde, "Su humorismo es rudo, sano, y nunca desperdicia
la ocasión que sus fuentes le presentan para producir una sonrisa de
inteligencia, aunque nunca brote, como de la lectura de Arcipreste,
la franca risotada". A veces se deja traslucir la existencia de
cierta maliciosa picardía y algunas alusiones satíricas, propias del
poeta, y ajenas a sus fuentes; por ejemplo, la que alude en el
milagro de la abadesa encinta, a los administradores de la justicia:
Levólo a la gloria, a seguro logar,
Do ladrón nin merino nunqua puede entrar. (Milag. 581)
LAS VIDAS DE SANTOS
Despues de los Milagros, las vidas de santos representan lo más
importante de su producción. También para su composición se inspiró
en modelos escritos: para la vida de Santo Domingo de Silos en la
historia latina del abad Grimaldo; para la de San Millán en el
original latino de San Braulio; y para la de Santa Oria en el relato
de Munio, confesor de la Santa. Al limitarse a un solo personaje
fundamental carecen estos libros de la movida variedad de los
Milagros, pero en cambio, se acentúa en ellos el rasgo realista,
vivo y popular. Sus modelos son próximos, moradores de su monasterio,
habitantes delos paisajes y pueblos que le eran familiares. Rinde
tributo de gratitud al monasterio en que se educó y vivió, cantando
las glorias de la orden benedictina, los repetidos milagros de sus
santos, sus vidas humildes y esforzadas. Cabe destacar en la Vida
deSanto Domingo de Silos, el pasaje donde defiende los bienes del
convento de San Millán contra la codicia del rey navarro don Garcia.
Recuérdense aquellos versos donde parece anticiparse la insobornable
dignidad popular de las palabras de Pedro Crespo:
Puedes matar el cuerpo, la carne mal traer,
Mas non as en la alma rey, ningún poder ... (S. Dom. 153)
En la Vida de San Millán cabe destacar el fragmento donde narra la
batalla de Simancas, único episodio bélico en toda la obra del poeta.
Se debe reseñar el sentido práctico con el que según Brian Dutton se
escribió este poema; así como la Vida de Santo Domingo de Silos, que
según este autor, debe su existencia al éxito obtenido por su
predecesora en la recolecta de donaciones para los monasterios,
verdaderos sanatorios de la época.
En la Vida de Santa Oria, escrita por Berceo en su vejez, revela el
cansancio del escritor, pero también al mismo tiempo la acendrada
religiosidad, que culmina con cierto calor místico. Giovanna
Maritano escribe: "nos encontramos frente a una obra auténticamente
lírica"; los motivos de color le hacen comparar el poema de Berceo
con las pinturas de sus contemporáneos Giotto y Duccio; y señala que,
mientras en las obras restantes predomina la narración, ésta es una
sucesión de cuadros vivos. Y añade un dato de interés: encuentra en
la descripción de la Gloria, a la que sube la Santa siguiendo con
los ojos el vuelo de la paloma, un manifiesto influjo de las
descripciones del Paraiso en las leyendas de Mahoma con sus jardines
verdes y floridos. Estudia el posible infujo de comunes fuentes
árabes sobre Dante y Berceo. Lo que vendría a robustecer la tesis
islámica de Américo Castro.
Las obras restantes están lejos de la importancia de las ya
comentadas. Berceo carece todavía en estos libros de la poética
inspiración que daba acentos tan personales a sus otras páginas. Los
Loores de Nuestra Señora, mezcla de relatos biblícos acabados con un
elogio a la Virgen, y el Planto o Duelo que fizo la Virgenel día de
la Passion de su Fijo Christo, inspirado probablemente en un sermón
deSan Bernardo, distan un trecho infinito de la gracia poética de
los Milagros. En este libro se halla el conocido cantar popular Eya
velar; se trata de una "cantiga de veladores" compuesta de trece
pareados irregulares, seguidos de estribillo
¡Eya velar!
Que non vos furten el Fijo de Dios.
¡Eya velar!
que sería cantado a coro. Esta joya lírica de origen popular revela
el fino sentido lírico del poeta. El Sacrificio de la Misa, Los
Signos que aparescerán antes del Juicio y el Martiriode Sant
Laurencio, no pasan de ser auténticas prosas rimadas en el sentido
literal de la palabra.
Berceo fue totalmente desconocido de los siglos clásicos, a pesar de
que los temas de sus Milagros hayan podido inspirar a comedigráfos,
poetas y novelistas de los Siglos de Oro y de la época romántica.
Tomás Antonio Sánchez lo editó por primera vez en 1780, pero todavía
el siglo XIX le dedicó escasa atención y menos aprecio, hasta que
Menéndez y Pelayo destacó su particular importancia como el mayor
poeta culto del siglo XIII. Los críticos y escritores contemporáneos
le han valorado al fin, especialmente por el encanto de su
primitivismo incomparable, y a la par de los estudios eruditos se
han prodigado las glosas de poetas Rubén Dario, Pérez de Ayala,
Manuel Machado, Antonio Machado, Enrique de Mesa y los comentarios
de toda índole, como los de Azorín. La creciente atención a la obra
de Berceo es una de las notas más destacadas en los actuales
estudios medievalistas. (J.L.Alborg, Historia de la Literatura
Española).
Queremos dedicar un merecido elogio al Instituto de Estudios
Riojanos, que editó las Obras Completas de Gonzalo de Berceo, y que
en este momento pueden ser admiradas por millones de personas a
través de éstas páginas.
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