|
|
Yo no hablo de
venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el
único perdón.
Jorge Luís Borges
Siempre se ha de
conservar el temor, más jamás se debe mostrar.
Francisco de Quevedo
01.
INTRODUCCIÓN
Verbo, parte de la oración, que
funciona como núcleo del predicado e indica proceso, acción o estado.
02.
FORMA
Presenta formas simples, que constan
de una sola palabra: canto, temía, partiré; formas
compuestas constituidas por dos o más palabras y que son los
llamados tiempos compuestos: he cantado, hubiera temido,
habrá partido y además perífrasis verbales: tengo que
cantar, volvió a temer, voy a partir. Admite las categorías
gramaticales de tiempo, aspecto, modo y voz, además de las de
persona, que comparte con los pronombres personales y posesivos,
y la de número que se da también en el sustantivo y el adjetivo.
Carece de género, excepto el participio.
Las formas verbales constan de un
lexema o raíz que encierra el significado léxico del verbo y de
formantes constitutivos, desinencias o morfemas que aportan la
información gramatical varia: número, persona, tiempo, modo y
aspecto. Entre el lexema y los formantes constitutivos se sitúa
la vocal temática que informa sobre la conjugación a la que
pertenece el verbo y que aparece sin alteración en el infinitivo.
El verbo admite formantes facultativos y constituyentes.
Los formantes facultativos son
prefijos: des- deshacer, re- rehacer, ante- anteponer,
contra- contraponer, en- ensuciar, em- embarcar, entre-
entreabrir, inter- intercambiar, pre- prever, tras- trasnochar,
sub- subestimar, sobre- sobrecargar, y sufijos:
-ear, vocear, lloriquear; -ecer, favorecer, oscurecer; -ejar,
cotejar, bosquejar; -guar, santiguar, amortiguar; -ificar,
bonificar, cuantificar; -uar, actuar, conceptuar; -iar,
carbonizar, economizar.
Los formantes constituyentes o
gramaticales pueden ser:
1) Desinencias, morfemas
flexivos que se añaden al tema (lexema + vocal temática) para
indicar: tiempo (presente, pasado o futuro),
modo (indicativo, subjuntivo, e imperativo), aspecto
(perfectivo, imperfectivo, resultativo, incoativo, ingresivo,
durativo), número (singular o plural) y persona (primera,
segunda o tercera). En el verbo, con un mismo morfema se
representa a la vez tiempo, modo y aspecto, o número y persona;
es lo que se denomina sincretismo verbal. Pero hay veces en que
el morfema no está explícito, como por ejemplo ocurre con el de
tiempo-modo-aspecto en el presente de indicativo (cant-a-mos),
en ese caso, se representa su ausencia con el signo Æ. Las
formas verbales que presentan desinencias se denominan formas
personales del verbo.
2) Sufijos verbales (-ar, -er,
-ir del infinitivo; -ando, -endo del gerundio y
-ado, -ido del participio), terminaciones propias de las
formas no personales del verbo, llamadas también verboides.
3) Verbos auxiliares: Los
tiempos compuestos de los verbos y la pasiva se construyen en
español mediante verbos auxiliares (haber y ser) y
el participio del verbo que se conjuga. Por lo tanto, estos
verbos auxiliares están gramaticalizados; es decir, han perdido
su significado propio y han pasado a ser meros morfemas de la
forma verbal que le sigue —el auténtico verbo—, indicando el
tiempo, modo, aspecto, número y persona de la forma compleja
verbal resultante. Lo mismo ocurre con las perífrasis verbales,
formadas por un verbo gramaticalizado que funciona como auxiliar
y un infinitivo, un gerundio o un participio, entre los que
puede haber una preposición o una conjunción.
Entre el lexema y los morfemas
gramaticales en español puede aparecer la vocal temática (a,
e, i), que es un morfema gramatical carente de significado;
indica si el verbo pertenece a la primera (-a-, cantar),
segunda (-e-, temer) o tercera (-i-, partir)
conjugación. Esta vocal temática no está siempre presente porque
se neutraliza, como en la primera persona del singular del
presente de indicativo, o se transforma en un diptongo, como en
la tercera persona del plural del pretérito perfecto simple de
los verbos de la segunda y tercera conjugación. Ejemplos de
análisis formal de formas verbales:
Cantábamos:
Cant-: lexema; aporta el contenido
semántico de la palabra.
-a-: Vocal temática; indica que el
verbo cantar sigue el paradigma de la primera conjugación verbal
del español.
-ba-: morfema gramatical que indica
tiempo (pretérito imperfecto), modo (indicativo) y aspecto (imperfectivo).
-mos: morfema gramatical que indica
persona (primera) y número (plural).
Habíamos cantado:
Habíamos: forma auxiliar, procedente
del verbo haber, susceptible en sus orígenes de ser
dividida en partes como cualquier forma verbal simple, pero que
al estar gramaticalizada funciona como morfema de la forma
verbal que le sigue, a la cual aporta las nociones de tiempo (pretérito
pluscuamperfecto), modo (indicativo), aspecto (perfectivo),
persona (primera) y número (plural).
cant-: lexema; aporta el significado
de la palabra.
-a-: vocal temática que indica que el
verbo sigue el paradigma de la primera conjugación.
-do: morfema de participio; indica
aspecto perfectivo.
2.1
CATEGORÍAS VERBALES
01 Número
El número del verbo es una marca de
concordancia impuesta por el sujeto. Las formas verbales pueden
ir en singular: yo hablo o en plural: nosotros
hablamos. No presentan variaciones de número las formas no
personales o verboides del infinitivo y gerundio: hablar,
hablando. Los verbos unipersonales sólo presentan formas
verbales en singular, por su referencia nocional de la
impersonalidad: nieva, nevaba. A veces, aparecen usos
verbales que presentan una relación especial de concordancia con
el sujeto, el verbo puede aparecer en plural con sujetos en
singular: Eso son amores; este tipo de discordancia es
aceptada porque responde a razones de significación o de sentido,
porque, aunque el sujeto vaya en singular tiene significado de
plural.
02 Persona
La persona del verbo varía,
de acuerdo con las personas gramaticales que el sujeto presenta,
afecta también a los pronombres personales y a los posesivos. La
persona remite a los interlocutores del discurso, según el eje
básico hablante-oyente, yo-tú. Las personas son: primera,
segunda y tercera, en singular: yo amo, tú amas, él ama,
o plural: nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman.
Hay que señalar algunas excepciones de algunos verbos y formas
verbales, que sólo se utilizan en tercera persona de singular,
como los verbos unipersonales: Nieva, y algunos verbos
defectivos: Atañe. Las formas no personales o verboides
carecen de persona: comer, comiendo, comido. El
imperativo sólo tiene segunda persona.
El morfema verbal de modo
indica la actitud del hablante ante el enunciado y
significación verbal: la actitud puede ser objetiva o
subjetiva. Ésta puede presentarse como un hecho cierto,
o bien, considerar que su realización será más o menos
incierta, virtual, hipotética, deseable, deseada, dudosa...
Es una categoría específica del verbo. Si el hablante
expresa la realidad de forma objetiva, sin tomar parte
de ella, utilizará el modo indicativo, el modo de la
realidad: Sergio estudia mucho; Hace calor; Mañana
iremos al cine. Si el hablante participa en el
enunciado, expresa de una forma subjetiva deseo, duda,
temor..., utilizará el modo subjuntivo de la no realidad,
de la representación mental: Ojalá tenga suerte; Es
posible que lo haga. La gramática tradicional
distingue cuatro modos verbales: indicativo, subjuntivo,
condicional e imperativo, en realidad son dos los modos
verbales: indicativo y subjuntivo, que corresponden a la
doble actitud posible del hablante ante el enunciado:
objetiva y subjetiva.
Los modos tradicionales
imperativo y condicional no son más que variantes del
modo subjuntivo y del modo indicativo: el imperativo del
subjuntivo y el condicional del indicativo.
El modo indicativo es
el modo actualizador por excelencia. Sus formas sitúan
el acontecer en un lugar y momento dados. Sus formas
verbales expresan que el hablante considera la acción o
proceso como algo perteneciente a la realidad, que posee
existencia objetiva: El muchacho está aquí. Había
acudido mucho público. Iré a tu casa hoy.
El modo subjuntivo es
el modo de lo virtual, ofrece la significación del verbo
sin actualizar y a él pertenecen las formas verbales con
las que el hablante considera la acción o proceso como
algo irreal, como un hecho que existe en su pensamiento
pero al que no puede atribuir fuera de éste, existencia
real con seguridad: Espero que estés en casa; Ojalá
lo hagas; Acaso vaya.
El modo imperativo expresa
mandato u orden, función apelativa, se utiliza
exclusivamente en situación de discurso. El mandato es
la subjetivación del enunciado con matiz significativo
optativo en grado máximo, sólo se utiliza en la segunda
persona. Así, el imperativo queda incluido por su
significado verbal en el modo subjuntivo. En su uso se
confunde o alterna con el subjuntivo. El imperativo sólo
acepta forma afirmativa: Ven tú. Venid vosotros.
La forma negativa de mandato se expresa en presente de
subjuntivo: No lo hagáis. Para expresar mandatos
indirectos u órdenes referidas a otras personas
gramaticales, que no sea la segunda, se utiliza también
el presente de subjuntivo: Lo digan ellos.
El modo condicional es
un tiempo verbal creado en las lenguas románicas, no
existía en latín. Procede de la perífrasis latina del
pretérito imperfecto de indicativo + infinitivo:
Amaría de amare habebam. A lo largo de la
historia de la lengua, el condicional ha presentado
vacilaciones significativas de uso e incluso
terminológicas. En principio, se denominó modo potencial,
por su significación hipotética o posible: Me
compraría un coche si pudiera; en la actualidad la
Real Academia Española lo denomina condicional, por
influjo de la gramática francesa y por ser el tiempo
característico de las condicionales. Por su significado,
es un futuro hipotético, indica siempre una acción
futura respecto a otra. Se incluye como variante de modo
indicativo, porque el hablante lo utiliza como expresión
de una acción real. En el uso actual se sustituye o
alterna con el pretérito imperfecto de indicativo en las
oraciones condicionales: Si tuviera dinero, me
compraría una casa o me compraba una casa.
04 Tiempo
El tiempo es la categoría
gramatical que ubica el acontecer del verbo en el
imaginario eje del tiempo natural o real del
hablante. Se trata de una categoría deíctica. El
tiempo es un concepto de medida; el hablante
necesita expresar la fecha de las acciones, o
comportamientos que expresa con el verbo, y para
ello utiliza un segmento imaginario, en el que el
punto de partida es presente, todo lo anterior es
pasado y lo que queda por venir, futuro. La
oposición básica se establece entre el presente, el
pasado y el futuro, acción simultánea, anterior y
posterior respectivamente al ahora del hablante. El
presente es puntual, pero en la conciencia del
hablante abarca lo que acaba de ser presente y es
pasado y lo que es todavía futuro, pero que va a ser
presente de inmediato. El hablante, la realidad que
mejor conoce es la que ha vivido, la que se ha dado
en el pasado. La realidad del presente la conoce,
pero no la ha asimilado, y la realidad del futuro la
desconoce. Por eso, en la conjugación española hay
más tiempos verbales en el pasado que en el presente
y en el futuro.
Los tiempos verbales del
modo indicativo son: Tiempos del presente:
presente: amo, temo, parto; pretérito
perfecto: he amado, he temido, he partido.
Tiempos de pasado: pretérito imperfecto:
amaba, temía, partía; pretérito
indefinido o pretérito perfecto simple: amé,
temí, partí; condicional simple: amaría,
temería, partiría; pretérito pluscuamperfecto:
había amado, había temido, había partido;
pretérito anterior o copretérito: hube amado,
hube temido, hube partido; condicional
compuesto: habría amado, habría temido, habría
partido. Tiempo del futuro: futuro
simple: amaré, temeré, partiré; futuro
compuesto: habré amado, habré temido, habré
partido.
05 Voz
La voz es la categoría
gramatical que indica si el sujeto realiza la acción,
la recibe o la sufre. Hay dos voces, activa y pasiva.
La voz activa indica que el sujeto gramatical
coincide con el agente de la acción expresada por el
verbo, acción que se ejerce sobre un objeto: Pedro
compró una casa. En la voz pasiva, el sujeto no
realiza la acción, sino que la recibe o padece, el
sujeto coincide con el objeto. El agente puede estar
especificado o no: La casa fue comprada por Pedro.
El verbo español ha perdido las formas propias de la
voz pasiva latina, para su expresión se utiliza el
verbo ser más el participio del verbo conjugado, en
concordancia con el sujeto: El león es temido; Los
leones son temidos. No existen, en español, morfemas
específicos de voz. Sólo admiten la voz pasiva
aquellos verbos que pueden usarse como verbos
transitivos.
Otra forma de expresión de
la voz pasiva es la pasiva refleja, que aparece en
construcciones en voz activa con el pronombre se y
significado pasivo: Se abren las puertas de la
catedral a las diez. El sujeto gramatical las
puertas recibe la acción del verbo (abren: son
abiertas). Se, morfema indicativo de voz pasiva,
indica que el sujeto gramatical debe interpretarse
como objetivo.
06
Aspecto
El aspecto es el morfema
verbal que indica el tiempo
interno de la acción expresada
por el verbo: Luis amó, Luis
amaba, nos indica si la
acción verbal ha acabado ya (amó),
o si está en proceso o
desarrollo (amaba). El
aspecto no supone, a diferencia
de la categoría tiempo,
ubicación alguna, pero sí tiene
en cuenta, al considerar la
acción aislada, el factor
temporal que subyace a su
realización, desarrollo y
conclusión. Por ello, aunque no
se confunden, existe una
relación entre ambas categorías.
No indica si la acción es
presente, pasada o futura
respecto al momento del hablante,
sino que indica la medición
interna del proceso verbal con
referencia al término o
transcurso del mismo proceso:
amó, amaba indican acciones
que ya se han dado en el pasado,
pero amó indica que la
acción ya se había acabado en
ese momento del pasado, y
amaba expresa que la acción
seguía realizándose en el pasado.
El aspecto verbal puede
ser: aspecto perfectivo
el que indica que la acción
verbal se representa como
acabada: Yo amé. He terminado
mis estudios. Aspecto
imperfectivo indica que la
acción se representa en un
proceso sin indicar si éste ha
acabado: Yo amo; Terminaré
mis estudios. En español el
aspecto se expresa mediante
procedimientos gramaticales,
terminaciones verbales o léxicas,
perífrasis verbales: He
estudiado (perfectivo) o
yo he de estudiar (imperfectivo).
En español, todos los tiempos
simples, excepto el pretérito
perfecto simple, indican el
aspecto imperfectivo, y, todos
los tiempos compuestos y el
pretérito perfecto simple, el
aspecto perfectivo.
También las formas no personales
o verboides expresan aspecto
perfectivo o imperfectivo:
Infinitivo
simple: imperfectivo, cantar;
Infinitivo compuesto: perfectivo,
haber cantado;
Gerundio simple: imperfectivo,
cantando;
Gerundio compuesto: perfectivo,
habiendo cantado;
Participio: perfectivo,
cantado.
Las formas del subjuntivo
presentan en el uso lingüístico
aspecto perfectivo e
imperfectivo indistintamente:
Cuando hayas cumplido treinta
años te felicitaré (aspecto
imperfectivo); Aunque hayas
estudiado mucho, no has aprobado
ninguna asignatura (aspecto
perfectivo). Generalmente, las
formas del subjuntivo expresan
deseo, duda, temor, indican
tiempo de lo desconocido o del
futuro, y acciones imperfectivas:
Ojalá vengas; Deseo que
vengan mis amigos. Las
perífrasis verbales indican el
término o proceso de la acción
expresada por el verbo
perifrástico: Las perífrasis de
infinitivo, indican aspecto
imperfectivo: Tengo que
trabajar; Debía de estudiar más;
las perífrasis de gerundio,
indican aspecto imperfectivo:
Iba leyendo los temas; Voy
estudiando ciencias. Las
perífrasis de participio,
indican aspecto perfectivo:
Yo tengo realizados los
ejercicios; Yo tengo estudiados
los temas.
03 -
FUNCIÓN
La función privativa del verbo
es ser núcleo del predicado, a él se refieren directa o
indirectamente todos los complementos del sintagma.
04
SIGNIFICACIÓN
Atendiendo a la definición
que sobre el verbo hacen Amado Alonso y Pedro
Henríquez Ureña, “los verbos son unas formas
especiales del lenguaje con las que pensamos la
realidad como comportamiento del sujeto”. Por lo
tanto, dado que la realidad es cambiante, la
significación del verbo habrá que atenderla bajo
criterios morfosintácticos, o según su modo de
acción.
05 CLASES DE VERBOS
Desde un punto de vista
formal los verbos pueden ser regulares, irregulares
y defectivos. Según criterios morfosintácticos, los
verbos se clasifican en verbos auxiliares, plenos,
copulativos, predicativos, transitivos,
intransitivos, pronominales, regulares, irregulares
y defectivos, y según su significado léxico en
verbos perfectivos e imperfectivos, incoativos,
frecuentativos e iterativos.
01 Verbos regulares
e irrregulares
Los verbos regulares son
los verbos que en las distintas formas que
pueden adoptar en su conjugación se ajustan
siempre a las formas del verbo que se toma como
modelo en la conjugación a la que pertenece.
Saltar, partir, amar.
Los verbos irregulares
son aquellos que no siguen los modelos clásicos
de la conjugación, ya que presentan alteraciones
en la raíz o en el lexema: cuelo de colar,
debía ser colo; en el morfema o
terminación: anduve, de andar, debería
ser andé, o en ambas partes a la vez:
puso, de poner, debería ser ponió.
Las irregularidades de las formas verbales están
motivadas por transformaciones fonéticas que han
sufrido estas formas a lo largo de la historia
de la lengua, y que han llegado a soluciones
múltiples, por lo que no es fácil agrupar las
irregularidades de los verbos españoles ni
reducirlas a reglas fijas. Se clasifican en
verbos irregulares totales y verbos irregulares
parciales.
Los verbos irregulares
totales son los que cambian totalmente de forma
en su conjugación. Son los verbos ir:
yo voy, tú ibas, él fue, y ser: nosotros
somos, vosotros erais, ellos fueron. Los
verbos irregulares parciales son los que cambian
sólo en parte, en las distintas formas que
presentan en su conjugación, son todos los
verbos irregulares excepto ser e ir:
anduvo, piensas, tuvo, tendríamos.
Irregulares más frecuentes
Se suelen agrupar según
tres modelos o grupos: modelo de presente,
modelo de pretérito y modelo de futuro.
Modelo de presente: Las
irregularidades que presenta un verbo en el
presente de indicativo se dan, también, en el
presente de subjuntivo y en el imperativo:
apretar: aprieto, apriete y aprieta tú.
Las irregularidades del
modelo de presente consisten en:
Diptongación de la vocal
del lexema o raíz: apretar, yo aprieto; poder,
yo puedo. Esta irregularidad es muy
frecuente en los verbos españoles, así:
acertar, calentar, fregar, comenzar, confesar,
defender, encender, extender, gobernar,
manifestar, merendar, almorzar, mostrar, mover,
oler, probar, resolver, soñar, volar, volver...
Adición de consonante
(n, z, y): venir, yo vengo; producir,
yo produzco. Otros verbos que presentan esta
irregularidad son: agradecer, apetecer,
compadecer, conocer, crecer, favorecer, merecer,
nacer, perecer, tener, poner, valer, concluir,
destruir, influir...
Cierre de la vocal de
la raíz, e pasa a i: Gemir, yo
gimo; servir, yo sirvo. Otros verbos:
vestir, competir, concebir, elegir, freír, medir,
pedir, reír, rendir, seguir, teñir...
Modelo de pretérito: Las
irregularidades que presenta un verbo en el
pretérito indefinido se dan en el pretérito
imperfecto y futuro imperfecto de subjuntivo:
andar: anduve, anduviera o anduviese, anduviere.
Las irregularidades del
modelo de pretérito son cierre de la vocal de la
raíz e que pasa a i, y o
que pasa a u: gemir, él gimió; servir,
el sirvió.
Uso de pretéritos fuertes:
todos los verbos regulares tienen sus pretéritos
indefinidos acentuados en la sílaba final, son
pretéritos débiles: canté, temí, partí.
Los pretéritos fuertes son los que llevan su
acentuación en la penúltima sílaba y son
irregulares: tener, yo tuve; haber, yo hube,
y otros verbos como: andar, anduve; estar,
estuve; poder, pude; saber, supe; venir, vine;
querer, quise; traer, traje; conducir, conduje;
decir, dije; hacer, hice...
Modelo de futuro: Las
irregularidades que presenta un verbo en el
futuro imperfecto de indicativo se dan, también,
en el condicional simple: tener: tendré,
tendría. A continuación se señalan las
irregularidades más frecuentes en lengua
española.
Las irregularidades del
modelo de futuro consisten en la pérdida de la
vocal pretónica: caber, yo cabré; poder, yo
podré...
Pérdida de vocal pretónica
y aumento de consonante: valer, yo valdré;
salir, yo saldré; venir, yo vendré; poner, yo
pondré...
Pérdida de vocal y de
consonante: hacer, yo haré; decir, yo diré.
Además de estas irregularidades,
los verbos españoles presentan otras que suelen
ser menos frecuentes: decir, yo digo; caber,
yo quepo; saber, yo sé. Hay otra serie de
verbos, los verbos irregulares aparentes, que
presentan en alguna de las formas de su
conjugación alteraciones gráficas que no
responden a irregularidades verbales, sino que
corresponden al cumplimiento de las normas
ortográficas de nuestra lengua: toque, rece,
cace...
02 Verbos
defectivos
Los verbos defectivos no son verbos irregulares
desde el punto de vista formal, sino que carecen
de algún tiempo o persona; unas veces, por su
especial significado, y otras, por dificultades
de pronunciación. Así, son defectivos los verbos
impersonales que, por su significación de
fenómenos atmosféricos o de naturaleza sólo se
utilizan en tercera persona de singular:
amanecer, anochecer, llover, nevar, tronar,
granizar... Hay otros verbos defectivos de
uso frecuente: balbucir, balbucí; agredir,
agredió; abolir, abolió; transgredir,
transgredió; atañer, atañe; concernir, concierne;
soler, suele, solía, solió.
03 Verbos
auxiliares
Los verbos auxiliares
son los que han perdido o debilitado
su significado verbal, y se utilizan
para la conjugación de otros verbos
como haber, que se utiliza
para la formación de los tiempos
compuestos: he comido, y
ser, que se usa para la
conjugación en voz pasiva: Él era
admirado. Otros se emplean en
combinaciones con formas no
personales del verbo de significado
pleno y forma una perífrasis verbal
o frase verbal que pueden ser
aspectuales: está durmiendo,
volvió a hablar.
04 Verbos plenos
Los verbos plenos son aquellos que poseen
contenido semántico pleno: comer, golpear,
llorar, dormir.
05 Verbos
copulativos
Los verbos copulativos
tienen como función servir de nexo o
unión entre el sujeto y un elemento
nominal o adjetivo, que le es
atribuido: Luis es listo.
Pedro es arquitecto. Son los
verbos ser y estar, aunque funcionan
como copulativos otros verbos:
quedar, permanecer, encontrarse:
El niño se encuentra enfermo, La
niña permanece tranquila.
06 Verbos
predicativos
Los verbos predicativos son los que tienen
significado pleno y constituyen el núcleo
sintáctico y semántico del predicado: el
perro duerme, el obrero trabajaba.
07 Verbos transitivos e intransitivos
Los verbos transitivos
son aquellos que necesitan de un objeto o
complemento directo para completar su
significación: Juan come verduras.
Los verbos intransitivos
son los que no necesitan un complemento
directo, tienen significado completo:
Juan corre. Aunque en el uso lingüístico,
los verbos no son en sí mismos transitivos o
intransitivos, sino que se denominan así,
según su uso: Juan come patatas, uso
transitivo, y Juan come mucho, uso
intransitivo. No obstante, hay verbos que se
utilizan casi siempre como intransitivos:
vivir, caminar, existir, nacer, morir. Y
otros casi siempre acompañados del
complemento directo: hacer, tener, comer:
Yo hago secundaria. Hizo su trabajo; Él
tiene calor; Él comió chocolate.
08 Verbos
pronominales
Los verbos pronominales son los que se
construyen con pronombres reflexivos, de igual
persona que el sujeto del verbo: marcharse,
arrepentirse, avergonzarse, alegrarse,
asombrarse... A este grupo pertenecen los verbos
reflexivos, que los hay de dos tipos: reflexivos
formales, los que tienen forma reflexiva pero no
valor reflexivo; la acción no recae sobre el
sujeto que la realiza: Juan se atreve; y
reflexivos gramaticales, aquellos en los que el
sujeto es a la vez objeto de la acción:
lavarse, peinarse...: Sergio se lava. Daniel se
peina. Verbos recíprocos son los que
implican a varios sujetos que realizan la misma
acción y la reciben mutuamente: Daniel y
Sergio se pelean.
09 Verbos
impersonales
Los verbos impersonales
son aquellos que carecen de sujeto: Nieva,
llueve, truena. Son los llamados verbos
de la naturaleza y también unipersonales,
pues sólo se utilizan en tercera persona de
singular.
10 Verbos reflexivos auténticos
Hay verbos que exigen
obligatoriamente el pronombre. Son los
llamados verbos reflexivos auténticos,
cuyo sujeto de la acción verbal es al mismo
tiempo agente y paciente, es decir, practica
y sufre la acción expresada por el verbo. En
esa categoría de verbos el pronombre
constituye parte del significado verbal y
por eso no hay posibilidad de que el verbo
prescinda de él. “El pronombre forma una
unidad indisociable con el verbo” (Llacer,
1988). Pertenecen a este grupo los verbos:
Ejemplos:
atenerse, arrepentirse, arrellanarse,
jactarse, portarse, atreverse, quejarse,
dignarse, apropiarse, enorgullecerse,
fugarse, vanagloriarse, inmutarse,
arriesgarse, fijarse, pavonearse,
descararse, esmerarse, suicidarse etc.
10
VERBOS SEGÚN SU MODO DE ACCIÓN
Según el modo de acción, que es una categoría
semántica propia del verbo y que caracteriza el
proceso verbal desde el punto de vista de su
manera de acontecer, los verbos se clasifican en
perfectivos, imperfectivos, incoativos,
frecuentativos e iterativos.
01 Verbos
Perfectivos
Los verbos perfectivos designan acciones o
procesos que requieren alcanzar su culminación
para producirse como tales: saltar, conducir,
morir, nacer, abrir, cerrar; por ejemplo, el
significado de cerrar no se alcanza hasta
que la acción se completa.
02 Verbos
Imperfectivos
Los verbos imperfectivos son aquellos que no
necesitan alcanzar su culminación para que la
acción o proceso tenga lugar o sea completa:
andar, leer, nadar, dormir, oír, pintar, por
ejemplo, el significado de leer, encierra
un tránsito.
03 Verbos
Incoativos
Los verbos incoativos o ingresivos son los que
marcan el comienzo de una acción o
comportamiento: amanecer, envejecer,
palidecer, iniciar. A veces, indican la
duración de la acción o comportamiento y
presentan forma reflexiva: enfriarse,
calentarse, dormirse, enriquecerse...
04 Verbos
Frecuentativos
Los verbos frecuentativos son los que indican
una acción frecuente o habitual: cortejar,
merodear, tutear. Suelen ir acompañados de
procedimientos léxicos o gramaticales que
refuerzan el significado frecuente o habitual de
la acción verbal: Luis ‘tutea’ a menudo a sus
abuelos.
05 Verbos
interativos
Los verbos iterativos o
reiterativos expresan
acciones compuestas de
varios actos iguales y
repetidos: golpear,
manosear, vagabundear,
patear, besuquear.
06 ESTILISTICA DE LAS FORMAS VERBALES
Cada tiempo y modo del verbo tiene un valor
estilístico del que se sirve el hablante para
expresar su estado anímico, independiente del
momento temporal real en que pase la acción,
aunque siempre ligado a los significados de los
tiempos y modos verbales.
01 Modo Indicativo
El presente indica que
la acción expresada por el verbo se da en la
época misma en que se habla: Luis vive en
Guadalajara; Sergio trabaja aquí. Puede
presentar matices temporales específicos:
El presente puntual
se refiere a nociones momentáneas que se
desarrollan en el momento presente del
hablante: dispara.
El presente histórico
indica hechos pasados y que ya son historia,
porque han ocurrido con anterioridad:
Colón descubre América en 1492. Es una
forma típica de los escritos de carácter
histórico y narrativo. El hablante intenta
acercar y revivir aquellos hechos ocurridos
en el pasado.
El presente por futuro
expresa acciones que van a ocurrir en un
momento posterior: La semana próxima
empiezo a trabajar. El hablante expresa
una convicción o seguridad de que los hechos
ocurrirán.
El presente ingresivo
indica acciones que están a punto de
realizarse: Ahora mismo voy.
El presente imperativo
expresa obligatoriedad, tiene valor de
futuro, y es utilizado para expresar un
mandato: Tú te vas ahora de mi casa.
El presente actual
indica una acción que se está realizando en
el momento presente, y que se amplía tanto
hacia el pasado como hacia el futuro:
Vivo en Madrid.
El presente habitual
indica una repetición de acciones o procesos
que se dan en la época del hablante: Me
levanto a las ocho.
El presente
persistente no expresa limitación
temporal alguna, y se refiere a nociones o
valores universales y eternos: La
justicia es necesaria.
El presente gnómico
aparece en refranes, proverbios máximas...,
que tienen valor no sólo en el momento
actual sino en cualquier tiempo: A quien
madruga, Dios le ayuda.
El pretérito imperfecto
indica la duración en el pasado: Yo me
iba cuando tú llegaste. Expresa una
acción inacabada, es como un presente en el
pasado. Se emplea en las narraciones y
descripciones y puede emplearse con valores
específicos.
El pretérito
imperfecto de cortesía tiene valor de
presente, y se utiliza para expresar un
ruego o pregunta a una persona con quien no
se tiene suficiente confianza: Quisiera
pedirle su ayuda, en vez de quiero
pedirle...
El pretérito
imperfecto de opinión tiene valor de
presente, se utiliza en enunciados de
opinión: Yo creía que eso era otra
historia, en vez de yo creo...
El pretérito
imperfecto imaginativo tiene valor de
presente y se refiere a hechos imaginados o
soñados. Es muy utilizado en el lenguaje
popular y en el lenguaje infantil: Yo me
comía ahora mil pasteles.
El pretérito
imperfecto hipotético o condicional se
utiliza en las oraciones condicionales en
lugar del condicional, expresa una acción
posible de ser realizada: Si tuviera
dinero, me compraba una casa.
El pretérito perfecto
simple o pretérito indefinido indica una
acción que ha ocurrido en el pasado:
llegué, vi... No expresa matices
significativos especiales, ya que expresa
siempre hechos que han ocurrido en el pasado,
indica una acción pasada sin ninguna
conexión con el presente, la acción ha
terminado totalmente: El verano pasado
estuve en la playa. Pero en su uso
lingüístico alterna y se confunde con el
pretérito perfecto compuesto.
El futuro simple o imperfecto
indica acciones que se van a realizar:
Iré a tu casa. Su valor significativo
indica imprecisión temporal y cierta
eventualidad, su uso es muy escaso en el
lenguaje coloquial, sobre todo en ciertas
zonas de Latinoamérica, donde es desplazado
con frecuencia por formas del presente de
indicativo y por la perífrasis obligatoria
de infinitivo: Pedro llegará el lunes,
Pedro llega el lunes, Pedro ha de llegar el
lunes. Entre los valores específicos del
futuro se encuentran:
El futuro exhortativo
expresa obligatoriedad o mandato: No
matarás.
El futuro de cortesía
lo utiliza el hablante para suavizar la
brusquedad de una petición: Ustedes me
dirán por díganme.
El futuro de
probabilidad indica duda, incertidumbre:
Serán las doce. ¿Quién llamará a estas
horas?
El futuro de sorpresa
tiene valor de presente, sirve para expresar
el asombro que produce alguna acción o
comportamiento: ¡Si será torpe este
muchacho!
El futuro histórico
tiene valor de pasado, y lo utiliza el
hablante para hacer referencia a un hecho
histórico anterior del que se va a informar,
y quiere adelantarlo: Lope de Vega nos
ofrecerá en su dramaturgia un gran avance
histórico.
El condicional simple
indica una acción futura e hipotética
respecto a otra acción que expresa
posibilidad: Si estudiara, aprobaría.
Es el tiempo típico de las oraciones
condicionales. Es frecuente el uso del
condicional como expresión de cortesía y de
opinión: Me gustaría decirle...
Quería pedirle un favor, o como valor de
probabilidad: Serían las diez.
Los tiempos compuestos
guardan una relación significativa con los
tiempos simples de los que se derivan, y
además del valor significativo temporal que
les es propio, suelen coincidir con los
tiempos simples correspondientes en los usos
especiales.
El pretérito perfecto
expresa una acción pasada pero que dura en
el presente del hablante: Hoy me he
levantado temprano, se relaciona con el
pretérito perfecto simple. Modernamente, se
tiende a fundir los dos usos en uno, con
predominio de una u otra función verbal,
según los hábitos lingüísticos: en Madrid se
prefiere el pretérito perfecto y se emplea
para significaciones que antes correspondían
al pretérito perfecto simple o indefinido:
El mes pasado me he comprado un coche,
en parte de Castilla y en gran parte de
América, al contrario, se usa el pretérito
perfecto simple: Me compré una casa el
mes pasado. Aunque esta diferencia
todavía se mantiene entre escritores y
gramáticos y en gran parte en el norte de
España.
El pretérito
pluscuamperfecto expresa tiempo pasado,
su acción se presenta como anterior a otra
acción también pasada: Cuando llegaron,
ya había hecho la comida. La acción
había hecho es anterior a la acción,
también pasada, llegaron.
El pretérito anterior
se usa muy poco en la lengua escrita y ha
dejado de usarse en la lengua hablada. Es un
tiempo relativo (antepretérito) y expresa
una acción inmediatamente anterior a otra
pasada, por lo que su significación temporal
no es apreciada en la conciencia del
hablante. Ha sido sustituido por el
pretérito indefinido o por el pretérito
pluscuamperfecto en casi todos los usos y
sólo quedan algunas formas en la lengua
literaria: Apenas hubo amanecido, se fue.
El futuro perfecto
expresa acción futura y acabada, anterior a
otra acción futura: Cuando vengáis ya
habré ordenado todo. Puede trasladarse
al pasado, para indicar una conjetura, la
probabilidad de que haya ocurrido la acción:
Supongo que habrá llegado.
El condicional
compuesto se emplea para indicar una
acción futura respecto de un momento del
pasado, pero anterior a otro momento que se
señala en la oración: Me dijo que cuando
yo llegara a casa, ya me habría enviado el
paquete; la acción habría enviado
es futuro con relación a dijo, pero
anterior a llegara. Puede indicar
también conjetura o probabilidad en el
pasado: En aquel tiempo, él ya había
cumplido treinta años.
02 Modo
Subjuntivo
El presente puede referirse
indistintamente a un tiempo presente: Es
preciso que te vayas, o futuro: Es
necesario que vayas mañana a clase.
Nunca se refiere al tiempo pasado.
El pretérito
imperfecto puede indicar presente:
Aquí estoy porque si no lo hiciera, te
enfadarías; futuro: Me dijeron, que
volviera el lunes, y pretérito o pasado:
Quedó en llamarme, lo que hizo que me
pasara todo el día esperando.
El pretérito perfecto
expresa una acción perfecta realizada en una
unidad de tiempo que incluye pasado o futuro,
pero en la que se siente instalado el
hablante: Espero que hayas escrito esa
carta (pasado). Cuando la hayas
escrito, dímelo (futuro).
El pretérito
pluscuamperfecto indica una acción
perfecta y pasada, realizada en una unidad
de tiempo que ya ha concluido para el
hablante: Raro sería que tú no hubieras
protestado.
El futuro imperfecto y
el perfecto expresan la eventualidad. Se
diferencian porque el futuro imperfecto
amare señala aspecto imperfectivo, en
oposición al futuro perfecto hubiere
amado, que implica el final de la acción.
Ambas formas han sido desplazadas por otras,
en el español actual, aunque se emplean en
textos jurídicos y administrativos. Su uso
actual está presente en ciertas zonas de
América.
Volver al inicio del Verbo |