|
¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un
pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro
que al mismo cielo!
Miguel de Cervantes
____________________
____________________
Recopilado
de: la Real Academia Española - Diccionario Panhispánico de
Dudas - buscon.rae.es /
buscon.rae.es/dpdI/ Wikipedia____________________
No es dichoso
aquél a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a
quien no puede quitar nada.
Francisco de Quevedo
COMA. Signo de puntuación (,) que
indica normalmente la existencia de una pausa breve dentro de un enunciado. Se
escribe pegada a la palabra o el signo que la precede y separada por un espacio
de la palabra o el signo que la sigue. No siempre su presencia responde a la
necesidad de realizar una pausa en la lectura y, viceversa, existen en la
lectura pausas breves que no deben marcarse gráficamente mediante comas. Aunque
en algunos casos el usar la coma en un determinado lugar del enunciado puede
depender del gusto o de la intención de quien escribe, existen comas de
presencia obligatoria en un escrito para que este pueda ser correctamente leído
e interpretado. A continuación se exponen los usos normativos de la coma.
1. Usos lingüísticos
1.1. Para delimitar incisos. Deben utilizarse dos comas, una delante del
comienzo del inciso y otra al final. En este caso, la coma sí indica pausa y el
inciso se lee en un tono más grave que el del resto del enunciado. La mayor
parte de las veces puede alternar, en este uso, con la raya (→ raya) y con los
paréntesis (→ paréntesis, 2a). Los incisos pueden ser:
1.1.1. Aposiciones explicativas: Cuando llegó Adrián, el marido de mi hermana,
todo se aclaró.
1.1.2. Adjetivos explicativos pospuestos al sustantivo u oraciones adjetivas
explicativas: Los soldados, cansados, volvieron al campamento con dos horas de
retraso (se explica que los soldados estaban cansados, de ahí que se retrasaran);
o La casa, que está al borde del mar, es muy luminosa (se explica que la casa de
la que se habla está al borde del mar). Por el contrario, si el adjetivo o la
oración adjetiva tienen función especificativa, no se escriben entre comas: Los
soldados cansados volvieron al campamento con dos horas de retraso (se
especifica que, del total de los soldados, algunos, los que estaban cansados,
llegaron con retraso); o La casa que está al borde del mar es muy luminosa (se
especifica que, de entre todas las casas que hay en una zona determinada, se
habla de la que está situada al borde del mar).
1.1.3. Expresiones u oraciones de carácter accesorio, sin vinculación sintáctica
con los elementos del enunciado en el que se insertan: Tus rosquillas, ¡qué
delicia!, son las mejores que he probado en mi vida; Se presentó a comer, dime
tú si no es para matarlo, con diez amigotes y sin avisar.
1.1.4. Cualquier otra clase de comentario, explicación o precisión a algo dicho:
Toda mi familia, incluido mi hermano, estaba de acuerdo; El buen gobernante,
según sostenía un célebre político, debe estar siempre preparado para abandonar
el poder.
1.2. Para separar o aislar elementos u oraciones dentro de un mismo enunciado
1.2.1. La coma separa los elementos de una enumeración, siempre que estos no
sean complejos y ya contengan comas en su expresión, pues, en ese caso, se
utiliza el punto y coma (→ punto y coma, 3a): Ayer me compré dos camisas, un
pantalón, una chaqueta y dos pares de zapatos.
Cuando la enumeración es completa o exhaustiva, el último elemento va
introducido por una conjunción (y, e, o, u, ni), delante de la cual no debe
escribirse coma:
Es un chico muy reservado, estudioso y de buena familia.
No le gustan las manzanas, las peras ni los plátanos.
¿Quieres té, café o manzanilla?
Si la enumeración es incompleta y se escogen solo algunos elementos
representativos, no se escribe conjunción alguna ante el último término, sino
coma. La enumeración puede cerrarse con etcétera (o su abreviatura etc.), con
puntos suspensivos (→ puntos suspensivos, 2g) o, en usos expresivos, simplemente
con punto:
Acudió toda la familia: abuelos, padres, hijos, cuñados, etc.
Estamos amueblando el salón; hemos comprado el sofá, las alfombras, la lámpara...
Todo en el valle transmite paz: los pájaros, el clima, el silencio.
1.2.2. Se separan mediante comas los miembros gramaticalmente equivalentes
dentro de un mismo enunciado. Al igual que en el caso anterior, si el último de
los miembros va introducido por una conjunción (y, e, o, u, ni), no se escribe
coma delante de esta:
Llegué, vi, vencí.
Estaba preocupado por su familia, por su trabajo, por su salud.
No te vayas sin correr las cortinas, cerrar las ventanas, apagar la luz y echar
la llave.
No obstante, existen casos en que la conjunción sí puede ir precedida de coma (→
2).
1.2.3. Se aíslan entre comas los sustantivos que funcionan como vocativos, esto
es, que sirven para llamar o nombrar al interlocutor: Javier, no quiero que
salgas tan tarde; Has de saber, muchacho, que tu padre era un gran amigo mío;
Venid aquí inmediatamente, niños. Cuando los enunciados son muy breves, se
escribe igualmente coma, aunque esta no refleje pausa alguna en la lectura: No,
señor; Sí, mujer.
1.2.4. Se escriben entre comas las interjecciones o locuciones interjectivas:
Bah, no te preocupes; No sé, ¡ay de mí!, cuánto tiempo más voy a poder
soportarlo.
1.2.5. Se escribe coma para separar el sujeto de los complementos verbales
cuando el verbo está elidido por haber sido mencionado con anterioridad o estar
sobrentendido:
Su hijo mayor es rubio; el pequeño, moreno.
Los que no tengan invitación, por aquella puerta.
Nueve por tres, veintisiete.
1.2.6. Se escribe coma delante de cada una de las oraciones o elementos
coordinados encabezados por adverbios correlativos que funcionan como
conjunciones distributivas o disyuntivas, como bien..., bien...; ora..., ora...;
ya..., ya...: Organizaremos la fiesta, bien en tu casa, bien en la mía; «Medio
atarantado dentro del huevo de metal, ora oliéndose a sí mismo, ora las
exudaciones de las láminas» (Fuentes Cristóbal [Méx. 1987]); «Habrá quienes
estén de acuerdo con el jeque Abdula, ya porque se quieran ir al desierto con él,
ya porque compartan su pesimismo sobre el futuro» (Schwartz Conspiración [Esp.
1982]).
También se escribe coma delante de la correlación disyuntiva o bien..., o bien
(a veces, uno de los dos términos se encabeza simplemente con o): «Al dar la
pelota en uno de los nervios del lomo de la piel holandesa, o bien rebotaba tan
fulmínea, o bien perdía su elasticidad» (Lezama Paradiso [Cuba 1966]); «Los
adultos, [...] a partir de cierta edad, o bien tenían los síntomas sin las
enfermedades, o algo peor: enfermedades graves con síntomas de otras
inofensivas» (GaMárquez Amor [Col. 1985]).
Se separan por comas las oraciones yuxtapuestas de sentido distributivo: Unos se
ganaban la vida cazando, otros pescando, los más cultivando los campos; también
las expresiones correlativas que reproducen un mismo esquema gramatical, propias
de dichos populares o fórmulas fijas: Hecha la ley, hecha la trampa; Ojo por ojo,
diente por diente.
1.2.7. Es conveniente escribir coma delante de excepto, salvo y menos: «Todo me
irrita, excepto la soledad» (Millás Desorden [Esp. 1988]); «Cristina siempre
estaba a mano, salvo cuando se daba una comilona de ratones» (Rossi María [C.
Rica 1985]); «Los pobres lo perdonan todo, menos el fracaso» (Sepúlveda Viejo
[Chile 1989]).
1.2.8. Se escribe coma delante de las conjunciones o locuciones conjuntivas que
unen las oraciones incluidas en una oración compuesta, en los casos siguientes:
a) Ante oraciones coordinadas adversativas introducidas por pero, mas, aunque,
sino (que): Hazlo si quieres, pero luego no digas que no te lo advertí.
b) Ante oraciones consecutivas introducidas por conque, así que, de manera que,
etc.: Prometiste acompañarla, así que ahora no te hagas el remolón.
c) Ante oraciones causales lógicas o explicativas, también llamadas «de la
enunciación»: Ha llovido, porque está el suelo mojado. Por el contrario, las
causales puras o reales, también llamadas «del enunciado», no se introducen
mediante coma: El suelo está mojado porque ha llovido. La diferencia entre un
tipo de causales y otro es que las causales propiamente dichas expresan la causa
real del hecho enunciado en la principal (El suelo está mojado porque ha llovido:
la lluvia es la causa real de que el suelo esté mojado), mientras que las
lógicas o explicativas no introducen la causa real de lo expresado en la oración
principal, sino el hecho que permite al que habla afirmar o enunciar la oración
principal (Ha llovido, porque está el suelo mojado: lo que me lleva a afirmar
que ha llovido es que el suelo está mojado).
1.2.9. Se escribe coma para separar los dos términos de la construcción
copulativa intensiva no solo..., sino (también)...: Sus palabras fueron
consideradas ofensivas no solo por mí, sino (también) por todos los presentes.
1.2.10. Cuando se invierte el orden regular de las partes de un enunciado,
anteponiendo al verbo elementos que suelen ir pospuestos, se escribe coma detrás
del bloque anticipado en los casos siguientes:
a) En las oraciones simples, cuando los complementos circunstanciales preceden
al verbo, salvo que sean muy cortos: En aquellos calurosos días de principios
del verano pasado, la convivencia era idílica (pero En casa no puedo estudiar).
Cuando otros complementos verbales (directos, indirectos, complementos de
régimen, etc.) anticipan su aparición, no debe escribirse coma cuando la
intención es destacar o enfatizar el elemento anticipado: Vergüenza debería
darte; Muy contento estás tú. Sin embargo, cuando el elemento anticipado
simplemente expresa el tema del que se va a decir algo, la coma es opcional: De
dinero, no hablamos nunca / De dinero no hablamos nunca; Carne, no suelo comer
mucha / Carne no suelo comer mucha. En este último caso, la presencia de la coma
es más conveniente cuanto más largo es el fragmento anticipado: La costumbre de
hacer regalos a los niños cuando terminan las clases, nunca la hemos seguido en
mi casa.
b) En las oraciones compuestas, cuando la subordinada adverbial precede a la
principal: Si vas a llegar tarde, no dejes de avisarme; Aunque no lo creas, es
verdad; Antes de entrar, dejen salir; Dicho esto, el diputado bajó del estrado.
También en estos casos, si la subordinada es muy breve, puede prescindirse de la
coma: Si lo sé no vengo.
1.2.11. Se escribe coma detrás de determinados enlaces como esto es, es decir, a
saber, pues bien, ahora bien, en primer lugar, por un/otro lado, por una/otra
parte, en fin, por último, además, con todo, en tal caso, sin embargo, no
obstante, por el contrario, en cambio y otros similares, así como detrás de
muchos adverbios o locuciones adverbiales que modifican a toda la oración y no
solo a uno de sus elementos, como efectivamente, generalmente, naturalmente, por
regla general, etc.: Por lo tanto, los que no tengan invitación no podrán entrar
al recinto; no obstante, podrán seguir el acto a través de pantallas instaladas
en el exterior. Naturalmente, los invitados deben vestir de etiqueta. Si estas
expresiones van en medio de la oración, se escriben entre comas: Estas palabras
son sinónimas, es decir, significan lo mismo; los antónimos, en cambio, tienen
significados opuestos.
Cuando las locuciones son de carácter anunciativo, es posible sustituir la coma
por los dos puntos si se desea realizar una pausa mayor, de intención enfática
(→ dos puntos, 1.7): Me voy ahora mismo de aquí; es más: no pienso volver nunca.
1.2.12. Se escribe coma detrás de los complementos encabezados por locuciones
preposicionales de valor introductorio, del tipo en cuanto a, respecto de, con
respecto a, en relación con, con referencia a, a tenor de, etc.: En cuanto a ti,
no quiero volver a verte; A tenor de lo visto, no creo que cambie mucho la
situación. De la misma manera, se pone coma detrás de los elementos encabezados
por locuciones preposicionales o adverbiales de valor condicional, concesivo,
final, causal, etc.: En ese caso, nos quedaremos en casa; A pesar de todo,
conseguimos nuestro objetivo; Para eso, hubiera sido mejor que no hablaras; Aun
así, nadie te lo va a agradecer.
1.2.13. Se escribe coma delante de una palabra que se acaba de mencionar cuando
se repite para introducir una explicación sobre ella: Se compró la mejor moto
que había en el mercado, moto que, a los pocos meses, acabó olvidada y
polvorienta en el garaje.
1.2.14. La palabra etcétera (o su abreviatura etc.) se separa con coma del resto
del enunciado: «Los bailes populares como la sardana, la jota, etcétera, estaban
proscritos» (Mendoza Ciudad [Esp. 1986]); «Los bailes autóctonos, las
peregrinaciones, etc., perduran hasta nuestros días» (Leyva Piñata [Méx. 1984]).
1.2.15. Se escriben entre comas los sobrenombres o seudónimos cuando se
mencionan tras el nombre verdadero: «Se celebra hoy el 150 aniversario de la
muerte de Simón Bolívar, el Libertador» (País [Esp.] 17.12.80); José Martínez
Ruiz, Azorín, perteneció a la generación del 98. Al contrario que estos, los
sobrenombres que no pueden utilizarse solos, sino que deben ir necesariamente
acompañados del nombre propio, se unen a este sin coma: Alfonso II el Casto,
Guzmán el Bueno, Lorenzo el Magnífico.
1.2.16. Es conveniente escribir entre comas la mención del autor cuando se
pospone al título de la obra: La escultura El pensador, de August Rodin, es la
más conocida de su autor.
1.2.17. En la datación de cartas y documentos, se escribe coma entre el lugar y
la fecha: Santiago, 8 de enero de 1999; En Cartagena, a 16 de marzo de 2000; o
entre el día de la semana y el del mes: Lunes, 23 de enero de 2002 (→ fecha, 6).
1.2.18. En las direcciones, en España se escribe coma entre el nombre de la
calle y el número del inmueble: Calle del Sol, 34; Avenida de la Constitución,
número 2.
1.2.19. Se separan mediante coma el nombre de una colección y el número del
volumen correspondiente: Biblioteca de Autores Españoles, 24; Colección Melibea,
5.
1.2.20. Se usa la coma para separar los componentes de un nombre o expresión
cuando, para integrarlos en una lista alfabética (bibliografía, índice, etc.),
se ha invertido el orden normal de sus elementos:
Bello, Andrés: Gramática...
Cuervo, Rufino José: Diccionario de construcción...
— acentuación, reglas de
— puntuación, signos de
1.3. Para distinguir entre sentidos posibles de un mismo enunciado. Una misma
secuencia de palabras puede tener varios significados dependiendo de cómo esté
puntuada: Me he vestido, como me indicaron (me indicaron que me vistiera) / Me
he vestido como me indicaron (me indicaron cómo debía vestirme). Si no se coloca
coma detrás de mientras, esta palabra es conjunción: Mientras hizo lo que debía
y todo salió bien, no hubo problemas; si va seguida de una coma, es un adverbio
de tiempo: Mientras, hizo lo que debía y todo salió bien. Algo parecido ocurre
con luego, que puede ser adverbio (‘después, más tarde’): Yo no estuve allí
luego, me lo perdí; o conjunción consecutiva (‘así que, por lo tanto’): Yo no
estuve allí, luego me lo perdí. De la misma manera, el adverbio así pasa de ser
un conector oracional cuando va seguido de coma (‘entonces, por consiguiente’):
Así, no hubo quien lo convenciera, a ser un modificador verbal cuando no la
lleva (‘de esa manera’): Así no hubo quien lo convenciera.
2. Uso con las conjunciones copulativas y disyuntivas
El uso de la coma es incompatible con las conjunciones y, e, ni, o, u cuando
este signo se utiliza para separar elementos de una misma serie o miembros
gramaticalmente equivalentes dentro de un mismo enunciado (→ 1.2.1 y 1.2.2). Sin
embargo, hay otros casos en que no solo el uso conjunto de la coma y la
conjunción es admisible, sino necesario:
2.1. En una relación compuesta de elementos complejos que se separan unos de
otros por punto y coma, delante de la conjunción que introduce el último de
ellos se escribe una coma (o también un punto y coma; → punto y coma, 3a): En el
armario colocó la vajilla; en el cajón, los cubiertos; en los estantes, los
vasos, y los alimentos, en la despensa.
2.2. Se escribe coma delante de estas conjunciones cuando la secuencia que
encabezan enlaza con todo el predicado anterior, y no con el último de sus
miembros coordinados:
Pagó el traje, el bolso y los zapatos, y salió de la tienda.
No sé si ir de vacaciones a Francia o Italia, o quedarme en casa.
2.3. Cuando se enlazan miembros gramaticalmente equivalentes dentro de un mismo
enunciado, si el último de ellos es semánticamente heterogéneo con respecto a
los anteriores (es decir, no introduce un elemento perteneciente a la misma
serie o enumeración), por indicar normalmente una conclusión o una consecuencia,
se escribe coma delante de la conjunción: Pintaron las paredes de la habitación,
cambiaron la disposición de los muebles, pusieron alfombras nuevas, y quedaron
encantados con el resultado.
2.4. Es frecuente, aunque no obligatorio, que entre oraciones coordinadas se
ponga coma delante de la conjunción cuando la primera tiene cierta extensión y,
especialmente, cuando tienen sujetos distintos: La mujer salía de casa a la
misma hora todas las mañanas, y el agente seguía sus pasos sin levantar
sospechas; O vienes conmigo antes de que pierda la paciencia, o te quedas aquí
para siempre.
2.5. Cuando la conjunción y tiene valor adversativo (equivalente a pero), puede
ir precedida de coma: Le aconsejé que no comprara esa casa, y no hizo caso.
2.6. Debe escribirse coma delante o detrás de cualquiera de estas conjunciones
si inmediatamente antes o después hay un inciso o cualquier otro elemento que
deba ir aislado por comas del resto del enunciado: Mi abuelo, que era un gran
aficionado a la poesía, y el maestro del pueblo fundaron una revista literaria;
Puedes venir con nosotros o, por el contrario, quedarte en casa todo el día.
3. Usos incorrectos
3.1. Es incorrecto escribir coma entre el sujeto y el verbo de una oración,
incluso cuando el sujeto está compuesto de varios elementos separados por comas:
Mis padres, mis tíos, mis abuelos, me felicitaron ayer. Cuando el sujeto es
largo, suele hacerse oralmente una pausa antes del comienzo del predicado, pero
esta pausa no debe marcarse gráficamente mediante coma: Los alumnos que no hayan
entregado el trabajo antes de la fecha fijada por el profesor || suspenderán la
asignatura.
Dos son las excepciones a esta regla: cuando el sujeto es una enumeración que se
cierra con etcétera (o su abreviatura etc.) y cuando inmediatamente después del
sujeto se abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos que se aíslan por
comas del resto del enunciado. En esos casos aparece necesariamente una coma
delante del verbo de la oración: El novio, los parientes, los invitados, etc.,
esperaban ya la llegada de la novia; Mi hermano, como tú sabes, es un magnífico
deportista.
3.2. No debe escribirse coma delante de la conjunción que cuando esta tiene
sentido consecutivo y va precedida, inmediatamente o no, de tan(to) o tal: «Dependían
tanto uno del otro que la confianza era imposible» (Saer Entenado [Arg. 1988]);
«La situación había llegado a tal punto que ya no era posible ocultarla» (UPietri
Visita [Ven. 1990]).
3.3. No se escribe coma detrás de pero cuando precede a una oración
interrogativa o exclamativa: Pero ¿dónde vas a estas horas?; Pero ¡qué
barbaridad!
3.4. El uso de la coma tras las fórmulas de saludo en cartas y documentos es un
anglicismo ortográfico que debe evitarse; en español se emplean los dos puntos
(→ dos puntos, 1.4): Querido amigo, / Te escribo esta carta para comunicarte...
Debe ser: Querido amigo: / Te escribo esta carta para comunicarte...
4. Usos no lingüísticos
En las expresiones numéricas escritas con cifras, la normativa internacional
establece el uso de la coma para separar la parte entera de la parte decimal. La
coma debe escribirse en la parte inferior del renglón, nunca en la parte
superior: π = 3,1416. Pero también se acepta el uso anglosajón del punto, normal
en algunos países hispanoamericanos (→ punto, 4.4): π = 3.1416.
Volver al inicio de Puntuación
PUNTO. 1. Signo de
puntuación (.) cuyo uso principal es señalar gráficamente la pausa
que marca el final de un enunciado —que no sea interrogativo o
exclamativo—, de un párrafo o de un texto. Se escribe sin separación
de la palabra que lo precede y separado por un espacio de la palabra
o el signo que lo sigue. La palabra que sigue al punto se escribe
siempre con inicial mayúscula.
2. Usos lingüísticos
2.1. Recibe distintos nombres, según marque el final de un
enunciado, un párrafo o un texto:
a) Si se escribe al final de un enunciado y a continuación, en el
mismo renglón, se inicia otro, se denomina punto y seguido, nombre
más lógico y recomendable que el también usual de punto seguido. Si
el punto y seguido coincide con el final de una línea, se comienza a
escribir en la siguiente con el mismo margen, sin sangrado inicial.
El punto y seguido es, pues, el que separa los enunciados que
integran un párrafo.
b) Si se escribe al final de un párrafo y el enunciado siguiente
inicia un párrafo nuevo, se denomina punto y aparte, aunque en
algunas zonas de América se dice punto aparte. La primera línea de
cada párrafo debe tener un margen mayor que el resto de las líneas
que lo componen, es decir, ha de quedar sangrada. Ejemplo:
Estuvo rondando la casa varias horas, silbando claves privadas,
hasta que la proximidad del alba lo obligó a regresar. En el cuarto
de su madre, jugando con la hermanita recién nacida y con una cara
que se le caía de inocencia, encontró a José Arcadio.
Úrsula había cumplido apenas su reposo de cuarenta días, cuando
volvieron los gitanos. Eran los mismos saltimbanquis y malabaristas
que llevaron el hielo.
(GaMárquez Años [Col. 1967]).
El punto y aparte es, pues, el que separa dos párrafos distintos,
que suelen desarrollar, dentro de la unidad del texto, ideas o
contenidos diferentes.
c) Si se escribe al final de un escrito o de una división importante
del texto, se denomina punto final. No es correcta la denominación
punto y final, creada por analogía de las correctas punto y seguido
y punto y aparte (→ a y b).
2.2. Se escribe punto detrás de las abreviaturas, con muy pocas
excepciones (→ abreviatura, 6d): Sra., Excmo., Ud. Si la abreviatura
incluye alguna letra volada, el punto se coloca delante de esta:
D.ª, 1.º.
2.3. Actualmente las siglas no llevan puntos entre las letras que
las componen (OTAN), salvo que formen parte de un enunciado escrito
todo él en mayúsculas (→ sigla, 5a).
3. Combinación con otros signos
3.1. El punto se escribirá siempre detrás de las comillas, los
paréntesis y las rayas de cierre: Dijo: «Tú y yo hemos terminado».
Tras estas palabras se marchó, dando un portazo. (Creo que estaba
muy enfadada). En la calle la esperaba Emilio —un buen amigo—. Este,
al verla llegar, sonrió.
3.2. No debe escribirse punto tras los signos de cierre de
interrogación o de exclamación, aunque con ellos termine el
enunciado; está, pues, incorrectamente puntuada la secuencia
siguiente: ¿Quieres darte prisa?. ¡Vamos a llegar tarde por tu
culpa!. Pero ¿se puede saber qué estás haciendo?. Solo debe
escribirse punto si tras los signos de interrogación o de
exclamación hay paréntesis o comillas de cierre: Se puso a gritar
como un loco (¡vaya genio que tiene el amigo!).
Me preguntó muy serio: «¿De veras puedo contar contigo?».
3.3. Si el punto de una abreviatura coincide con el punto de cierre
del enunciado, solo debe escribirse un punto, nunca dos: A la boda
fueron todos sus parientes: tíos, primos, sobrinos, etc. Fueron en
total ciento veinte invitados.
3.4. Nunca se escribe otro punto tras los puntos suspensivos cuando
estos cierran un enunciado: Le gusta todo tipo de cine: negro,
histórico, de aventuras... Es un cinéfilo empedernido.
4. Usos no lingüísticos
4.1. Para separar las horas de los minutos cuando se expresa
numéricamente la hora: 8.30 h, 12.00 h. Para ello se usan también
los dos puntos (→ dos puntos, 2.1).
4.2. Para separar, en la expresión numérica de las fechas, las
indicaciones de día, mes y año: 21.6.2000. Para ello se usan también
el guion o la barra (→ fecha, 2c).
4.3. Colocado a media altura entre dos cantidades o expresiones
matemáticas indica multiplicación: 5 · 4 = 20; 2 · (x + y) = 30. En
este uso, se escribe entre espacios. Con este mismo fin es más
normal el uso del símbolo tradicional en forma de aspa (×).
4.4. En los números escritos con cifras, la normativa internacional
establece el uso de la coma para separar la parte entera de la parte
decimal: π = 3,1416 (→ coma2, 4); pero también se acepta el uso del
punto, propio de países de habla inglesa y extendido en algunos
países hispanoamericanos. El uso del punto como separador de la
parte entera y la decimal se ha generalizado para señalar la
ubicación de las emisoras de radio en el dial: Radio
Intercontinental, 104.9.
5. Usos incorrectos
5.1. No debe escribirse punto tras las unidades de millar en la
expresión numérica de los años, ni en la numeración de páginas,
portales de vías urbanas y códigos postales, ni en los números de
artículos, decretos o leyes: año 1987; página 1150; avenida de Mayo,
1370; 28010 Madrid; Real Decreto 1099/1986.
5.2. Aunque todavía es práctica común en los números escritos con
cifras separar los millares, millones, etc., mediante un punto (o
una coma, en los países en que se emplea el punto para separar la
parte entera de la decimal), la norma internacional establece que se
prescinda de él. Para facilitar la lectura de estos números, cuando
constan de más de cuatro cifras se recomienda separar estas mediante
espacios por grupos de tres, contando de derecha a izquierda: 52
345, 6 462 749. Esta recomendación no debe aplicarse en documentos
contables ni en ningún tipo de escrito en que la separación
arriesgue la seguridad. No se utiliza nunca esta separación, ni
tampoco el punto (→ 5.1), en la expresión numérica de los años, en
la numeración de páginas, portales de vías urbanas y códigos
postales, ni en los números de artículos, decretos o leyes.
5.3. A diferencia de las abreviaturas, los símbolos no llevan punto
(→ símbolo, 2a).
5.4. Nunca se escribe punto tras los títulos y subtítulos de libros,
artículos, capítulos, obras de arte, etc., cuando aparecen aislados
y son el único texto del renglón:
Cien años de soledad
Tampoco llevan punto al final los nombres de autor en cubiertas,
portadas, prólogos, firmas de cartas y otros documentos, o en
cualquier otra ocasión en que aparezcan solos en un renglón.
PUNTO Y COMA 1.
Signo de puntuación (;) que indica una pausa mayor que la
marcada por la coma y menor que la señalada por el punto. Se
escribe pegado a la palabra o el signo que lo precede, y
separado por un espacio de la palabra o el signo que lo
sigue. La primera palabra que sigue al punto y coma debe
escribirse siempre con minúscula (la única excepción se da
en obras de contenido lingüístico, en las que es práctica
común separar con este signo de puntuación los diferentes
ejemplos que se ofrecen, cada uno de los cuales, cuando se
trata de enunciados independientes, comienza, como es
natural, con mayúscula; de este uso excepcional y contrario
a la norma que rige en la lengua general hay abundantes
ejemplos en esta misma obra).
2. El punto y coma es, de todos los signos de puntuación, el
que presenta un mayor grado de subjetividad en su empleo,
pues, en muchos casos, es posible optar, en su lugar, por
otro signo de puntuación, como el punto y seguido, los dos
puntos o la coma; pero esto no significa que el punto y coma
sea un signo prescindible.
3. Usos
a) Para separar los elementos de una enumeración cuando se
trata de expresiones complejas que incluyen comas:
Cada grupo irá por un lado diferente: el primero, por la
izquierda; el segundo, por la derecha; el tercero, de
frente.
Se dieron cita el presidente ejecutivo, Francisco Ruiz; el
consejero delegado, Pedro García; el vocal, Antonio Sánchez;
y el secretario general, Juan González.
Cuando el último elemento de la relación va precedido por
una conjunción, delante de esta puede usarse también la coma
(→ coma2, 2.1).
b) Para separar oraciones sintácticamente independientes
entre las que existe una estrecha relación semántica:
Era necesario que el hospital permaneciese abierto toda la
noche; hubo que establecer turnos.
Todo el mundo a casa; ya no hay nada más que hacer.
En la mayor parte de estos casos, se podría utilizar el
punto y seguido. La elección de uno u otro signo depende de
la vinculación semántica que quien escribe considera que
existe entre los enunciados. Si el vínculo se estima débil,
se prefiere usar el punto y seguido; si se juzga más sólido,
es conveniente optar por el punto y coma. También se podrían
usar los dos puntos, puesto que casi siempre subyacen las
mismas relaciones que expresan estos cuando conectan
oraciones (→ dos puntos, 1.8).
c) Se escribe punto y coma delante de conectores de sentido
adversativo, concesivo o consecutivo, como pero, mas, aunque,
sin embargo, por tanto, por consiguiente, etc., cuando las
oraciones que encabezan tienen cierta longitud: Los
jugadores se entrenaron intensamente durante todo el mes;
sin embargo, los resultados no fueron los que el entrenador
esperaba.
Si el período encabezado por la conjunción es corto, se usa
la coma; y si tiene una extensión considerable, es mejor
utilizar el punto y seguido:
Vendrá, pero tarde.
Este año han sido muy escasos los días en que ha llovido
desde que se sembraron los campos. Por consiguiente, lo
esperable es que haya malas cosechas y que los agricultores
se vean obligados a solicitar ayudas gubernamentales.
d) Se pone punto y coma detrás de cada uno de los elementos
de una lista o relación cuando se escriben en líneas
independientes y se inician con minúscula, salvo detrás del
último, que se cierra con punto:
Conjugaciones en español:
— verbos terminados en -ar (primera conjugación);
— verbos terminados en -er (segunda conjugación);
— verbos terminados en -ir (tercera conjugación).
4. El plural del nombre punto y coma es invariable: Coloque
las comas y los punto y coma que considere necesarios en los
siguientes enunciados. No obstante, siempre puede recurrirse,
para un plural inequívoco, a la anteposición del sustantivo
signos: Aquel texto estaba plagado de signos de punto y
coma.
DOS PUNTOS (:). Signo de
puntuación (:) que representa una pausa mayor que la de la
coma y menor que la del punto. Detienen el discurso para
llamar la atención sobre lo que sigue, que siempre está en
estrecha relación con el texto precedente. Se escriben
pegados a la palabra o el signo que los antecede, y
separados por un espacio de la palabra o el signo que los
sigue.
1. Usos lingüísticos
1.1. Preceden a una enumeración de carácter explicativo:
Ayer me compré dos libros: uno de Carlos Fuentes y otro de
Cortázar.
1.2. Cuando, por interés, se anticipan los elementos de la
enumeración, los dos puntos sirven para cerrarla y dar paso
al concepto que los engloba: Natural, sana y equilibrada:
así debe ser una buena alimentación.
1.3. Preceden a la reproducción de citas o palabras
textuales, que deben escribirse entre comillas e iniciarse
con mayúscula (→ mayúsculas, 3.3c): Ya lo dijo Ortega y
Gasset: «La claridad es la cortesía del filósofo».
1.4. Se emplean tras las fórmulas de saludo en el
encabezamiento de cartas y documentos. En este caso, la
palabra que sigue a los dos puntos, y que inicia el cuerpo
de la carta, se escribe con inicial mayúscula y en renglón
aparte (→ mayúsculas, 3.3a): Muy señor mío: / Le agradeceré
que en el plazo más breve posible... Es costumbre
anglosajona, que debe evitarse en español, utilizar la coma
en lugar de los dos puntos: Querido amigo, / Te escribo esta
carta para comunicarte...
1.5. Sirven para separar una ejemplificación del resto de la
oración: De vez en cuando tiene algunos comportamientos
inexplicables: hoy ha venido a la oficina en zapatillas.
1.6. En textos jurídicos y administrativos, como decretos,
sentencias, bandos, edictos, certificados o instancias, se
colocan después del verbo que presenta el objetivo
fundamental del documento y que va escrito con todas sus
letras en mayúscula (→ mayúsculas, 2.2d). La primera palabra
que sigue a dicho verbo se escribe con inicial mayúscula y
en párrafo aparte (→ mayúsculas, 3.3b): CERTIFICA: / Que D.
José Álvarez García ha seguido con aprovechamiento el
Curso... Solamente en este caso los dos puntos son
compatibles con la conjunción subordinante que.
1.7. Sirven para marcar una pausa enfática tras locuciones
de carácter introductorio como a saber, ahora bien, pues
bien, esto es, dicho de otro modo, en otras palabras, más
aún..., y no precisan que la oración que los sigue se inicie
con mayúscula: Nunca me ha molestado colaborar. Dicho de
otro modo: me gusta ayudar a los demás; ¿Recuerdas lo que te
conté de Ramiro? Pues bien: ha vuelto a hacerlo. En la
mayoría de estos casos los dos puntos son sustituibles por
la coma. La diferencia entre el uso de uno u otro signo está
en que con la coma el énfasis desaparece y la expectación
creada en el lector con respecto a lo que se va a decir es
menor.
1.8. Se usan también para conectar oraciones relacionadas
entre sí sin necesidad de emplear otro nexo. Son varias las
relaciones que pueden expresar:
a) Causa-efecto: Se ha quedado sin trabajo: no podrá ir de
vacaciones este verano.
b) Conclusión, consecuencia o resumen de la oración
anterior: El arbitraje fue injusto y se cometieron
demasiados errores: al final se perdió el partido. En este
caso se usa también el punto y coma (→ punto y coma, 3b).
c) Verificación o explicación de la oración anterior, que
suele tener un sentido más general: La paella es un plato
muy completo y nutritivo: tiene la fécula del arroz, las
proteínas de sus carnes y pescados, y la fibra de sus
verduras. En este caso se usa también el punto y coma (→
punto y coma, 3b).
1.9. En títulos y epígrafes es frecuente su uso para separar
el concepto general del aspecto parcial del que va a
tratarse: La literatura medieval: estudio comparativo de los
principales motivos recurrentes.
1.10. Separan los epígrafes internos de un libro del texto
que los sigue, cuando este comienza en la misma línea: La
Revolución industrial: Su origen hay que situarlo en Gran
Bretaña, alrededor de 1780, cuando... Para ello se usa
también la raya precedida de un punto (→ raya, 2.8a).
1.11. Es incorrecto escribir dos puntos entre una
preposición y el sustantivo o sustantivos que esta introduce:
En la reunión había representantes de: Bélgica, Holanda y
Luxemburgo; La obra estuvo coordinada por: Antonio Sánchez.
2. Usos no lingüísticos
2.1. Se emplean para separar las horas de los minutos en la
expresión de la hora. No debe dejarse espacio de separación
entre los dos puntos y las cifras colindantes: 15:30 h (para
esto se usa también el punto; → punto, 4.1).
2.2. Indican división en expresiones matemáticas. En este
caso, se escriben con espacio de separación respecto de las
cifras colindantes: 8 : 2 = 4. En este uso alternan con la
barra (→ barra, 1i) y con el símbolo ÷.
Volver al inicio de Puntuación
PUNTOS SUSPENSIVOS 1.
Signo de puntuación formado por tres puntos consecutivos (...) —y
solo tres—, llamado así porque entre sus usos principales está el de
dejar en suspenso el discurso. Se escriben siempre pegados a la
palabra o el signo que los precede, y separados por un espacio de la
palabra o el signo que los sigue; pero si lo que sigue a los puntos
suspensivos es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre
ambos. Si los puntos suspensivos cierran el enunciado, la palabra
siguiente debe escribirse con mayúscula inicial: El caso es que si
lloviese... Mejor no pensar en esa posibilidad; pero si no cierran
el enunciado y este continúa tras ellos, la palabra que sigue se
inicia con minúscula: Estoy pensando que... aceptaré; en esta
ocasión debo arriesgarme.
2. Usos
a) Para indicar la existencia en el discurso de una pausa
transitoria que expresa duda, temor, vacilación o suspense: No sé si
ir o si no ir... No sé qué hacer; Te llaman del hospital... Espero
que sean buenas noticias; Quería preguntarte... No sé..., bueno...,
que si quieres ir conmigo a la fiesta; Si yo te contara...
b) Para señalar la interrupción voluntaria de un discurso cuyo final
se da por conocido o sobrentendido por el interlocutor: A pesar de
que prepararon cuidadosamente la expedición, llevaron materiales de
primera y guías muy experimentados... Bueno, ya sabéis cómo acabó la
cosa. Es especialmente frecuente este uso cuando se reproduce un
refrán o un fragmento literario de sobra conocido: Más vale pájaro
en mano..., así que dámelo ahora mismo; Y en mitad de la fiesta, se
subió a una mesa y comenzó a recitar: «Con diez cañones por
banda...».
c) Para evitar repetir la cita completa del título largo de una obra
que debe volver a mencionarse: La obra Yo era un tonto y lo que he
visto me ha hecho dos tontos, de Rafael Alberti, está llena de
grandes aciertos. Los versos de Yo era un tonto... contienen algunos
de los mejores hallazgos expresivos del autor.
d) Para insinuar, evitando su reproducción, expresiones o palabras
malsonantes o inconvenientes: ¡Qué hijo de... está hecho! A veces se
colocan tras la letra inicial del término que se insinúa: Vete a la
m... No te aguanto más.
e) Cuando, por cualquier otro motivo, se desea dejar el enunciado
incompleto y en suspenso: Fue todo muy violento, estuvo muy
desagradable... No quiero seguir hablando de ello.
f) Sin valor de interrupción del discurso, sino con intención
enfática o expresiva, para alargar entonativamente un texto: Ser...
o no ser... Esa es la cuestión.
g) Al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo
valor que la palabra etcétera o su abreviatura: Puedes hacer lo que
quieras: leer, ver la televisión, oír música... Debe evitarse, por
redundante, la aparición conjunta de ambos elementos:
Puedes hacer lo que quieras: leer, ver la televisión, oír música...,
etc.
Puedes hacer lo que quieras: leer, ver la televisión, oír música,
etcétera...
h) Entre corchetes [...] (→ corchete, 2e) o entre paréntesis (...)
(→ paréntesis, 2e), los puntos suspensivos indican la supresión de
una palabra o un fragmento en una cita textual: «Fui don Quijote de
la Mancha y soy agora [...] Alonso Quijano el Bueno» (Cervantes
Quijote II [Esp. 1615]).
Si se quiere dejar claro que la reproducción de una cita textual no
se hace desde el comienzo mismo del enunciado, es posible escribir
puntos suspensivos al inicio de la cita, sin paréntesis ni corchetes,
dejando un blanco de separación respecto de la palabra a la que
preceden: Al final de la obra, don Quijote pide «... un confesor que
me confiese y un escribano que haga mi testamento». Asimismo, cuando
la reproducción de la cita queda incompleta por su parte final, es
posible escribir puntos suspensivos, sin paréntesis ni corchetes y
sin blanco de separación con respecto al texto que antecede, para
indicar que el enunciado continúa más allá de la última palabra
reproducida: Al final de la obra, don Quijote pide «... un confesor
que me confiese y un escribano que haga mi testamento...»,
evidenciando la cordura que le asiste en sus últimos momentos.
3. Combinación con otros signos
a) Si los puntos suspensivos finalizan el enunciado, no debe
añadirse a ellos el punto de cierre (se escribirán solo tres puntos):
Me encanta esta casa. Es hermoso despertarse y ver el sol, los
árboles, la luz en las ventanas... Creo que volveré el año que viene;
pero si los puntos suspensivos van detrás de una abreviatura, se
suma a ellos el punto que la cierra, de modo que se escribirán
cuatro puntos en total (→ abreviatura, 6d): Algunas abreviaturas con
tilde son pág., cód., admón....
b) Tras los puntos suspensivos sí pueden colocarse otros signos de
puntuación, como la coma, el punto y coma y los dos puntos, sin
dejar entre ambos signos ningún espacio de separación:
Cuando decidas los colores, las telas, el tipo de mobiliario..., ven
a verme y te haré el presupuesto.
Mañana traerán la mesa, las sillas, los cuadros...; entonces sí
parecerá una casa.
Pensándolo bien...: mejor que no se presente.
c) Los puntos suspensivos se escriben delante de los signos de
cierre de interrogación o de exclamación si el enunciado
interrogativo o exclamativo está incompleto: ¡Si te dije que...! Es
inútil, nunca haces caso a nadie; si está completo, los puntos
suspensivos se escriben detrás, sin espacio de separación: ¿Me habrá
traído los libros?... Seguro que sí. Pueden darse casos en que se
junten el punto de una abreviatura, los tres puntos suspensivos y el
de los signos de cierre de interrogación o de exclamación: —¿Viste a
ese Sr....? —Sí, el Sr. González estuvo aquí ayer.
INTERROGACIÓN y EXCLAMACIÓN (signos
de). 1. Los signos de interrogación (¿?) y de exclamación (¡!) sirven para
representar en la escritura, respectivamente, la entonación interrogativa o
exclamativa de un enunciado. Son signos dobles, pues existe un signo de apertura
y otro de cierre, que deben colocarse de forma obligatoria al comienzo y al
final del enunciado correspondiente; no obstante, existen casos en los que solo
se usan los signos de cierre (→ 3a y d).
2. Indicaciones sobre el uso correcto de ambos signos
a) Los signos de apertura (¿ ¡) son característicos del español y no deben
suprimirse por imitación de otras lenguas en las que únicamente se coloca el
signo de cierre: Qué hora es? Qué alegría verte! Lo correcto es ¿Qué hora es? ¡Qué
alegría verte!
b) Los signos de interrogación y de exclamación se escriben pegados a la primera
y la última palabra del período que enmarcan, y separados por un espacio de las
palabras que los preceden o los siguen; pero si lo que sigue al signo de cierre
es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos: Vamos a ver...
¡Caramba!, ¿son ya las tres?; se me ha hecho tardísimo.
c) Tras los signos de cierre puede colocarse cualquier signo de puntuación,
salvo el punto. Lógicamente, cuando la interrogación o la exclamación terminan
un enunciado y sus signos de cierre equivalen a un punto, la oración siguiente
ha de comenzar con mayúscula (→ mayúsculas, 3.4.1): No he conseguido el trabajo.
¡Qué le vamos a hacer! Otra vez será.
d) Los signos de apertura (¿ ¡) se han de colocar justo donde empieza la
pregunta o la exclamación, aunque no se corresponda con el inicio del enunciado;
en ese caso, la interrogación o la exclamación se inician con minúscula (→
mayúsculas, 3.4.2b):
Por lo demás, ¿qué aspecto tenía tu hermano?
Si encuentras trabajo, ¡qué celebración vamos a hacer!
e) Los vocativos y las construcciones u oraciones dependientes, cuando ocupan el
primer lugar del enunciado, se escriben fuera de la pregunta o de la exclamación;
pero si van al final, se consideran incluidos en ellas:
Raquel, ¿sabes ya cuándo vendrás? / ¿Sabes ya cuándo vendrás, Raquel?
Para que te enteres, ¡no pienso cambiar de opinión! / ¡No pienso cambiar de
opinión, para que te enteres!
f) Cuando se escriben seguidas varias preguntas o exclamaciones breves, se
pueden considerar como oraciones independientes, o bien como partes de un único
enunciado. En el primer caso, cada interrogación o exclamación se iniciará con
mayúscula:
¿Quién era? ¿De dónde salió? ¿Te dijo qué quería?
¡Cállate! ¡No quiero volver a verte! ¡Márchate!
En el segundo caso, las diversas preguntas o exclamaciones se separarán por coma
o por punto y coma, y solo se iniciará con mayúscula la primera de ellas:
Me abordó en la calle y me preguntó: ¿Cómo te llamas?, ¿en qué trabajas?,
¿cuándo naciste?
¡Qué enfadado estaba!; ¡cómo se puso!; ¡qué susto nos dio!
Cuando la exclamación está compuesta por elementos breves que se duplican o
triplican, los signos de exclamación encierran todos los elementos: ¡Ja, ja, ja!
3. Usos especiales
a) Los signos de cierre escritos entre paréntesis se utilizan para expresar duda
(los de interrogación) o sorpresa (los de exclamación), no exentas, en la
mayoría de los casos, de ironía: Tendría gracia (?) que hubiera perdido las
llaves; Ha terminado los estudios con treinta años y está tan orgulloso (!).
b) Cuando el sentido de una oración es interrogativo y exclamativo a la vez,
pueden combinarse ambos signos, abriendo con el de exclamación y cerrando con el
de interrogación, o viceversa: ¡Cómo te has atrevido? / ¿Cómo te has atrevido!;
o, preferiblemente, abriendo y cerrando con los dos signos a la vez: ¿¡Qué estás
diciendo!? / ¡¿Qué estás diciendo?!
c) En obras literarias es posible escribir dos o tres signos de exclamación para
indicar mayor énfasis en la entonación exclamativa: ¡¡¡Traidor!!!
d) Es frecuente el uso de los signos de interrogación en la indicación de fechas
dudosas, especialmente en obras de carácter enciclopédico. Se recomienda colocar
ambos signos, el de apertura y el de cierre: Hernández, Gregorio (¿1576?-1636),
aunque también es posible escribir únicamente el de cierre: Hernández, Gregorio
(1576?-1636).
Volver al inicio de Puntuación
Delimita
enunciados exclamativos o interjecciones. Nunca se deja
un espacio después del signo de exclamación de apertura o
antes del de cierre.
Ej.: ¡Hola! ¡Qué sorpresa!
PARÉNTESIS. 1. Signo
ortográfico doble con la forma ( ) que se usa para insertar en un
enunciado una información complementaria o aclaratoria. Los
paréntesis se escriben pegados a la primera y la última palabra del
período que enmarcan, y separados por un espacio de las palabras que
los preceden o los siguen (hay algunas excepciones; → 2c y d); pero
si lo que sigue al signo de cierre de paréntesis es un signo de
puntuación, no se deja espacio entre ambos.
2. Usos
a) Cuando se interrumpe el enunciado con un inciso aclaratorio o
accesorio: Las asambleas (la última duró casi cuatro horas sin
ningún descanso) se celebran en el salón de actos. Aunque también
las comas (→ coma2, 1.1) y las rayas (→ raya, 2.1) se utilizan para
enmarcar incisos, el uso de los paréntesis implica un mayor grado de
aislamiento del enunciado que encierran con respecto al texto en el
que se inserta. Por ello, los incisos entre paréntesis suelen ser
normalmente oraciones con sentido pleno y poca o nula vinculación
sintáctica con los elementos del texto principal.
b) Para intercalar algún dato o precisión, como fechas, lugares, el
desarrollo de una sigla, el nombre de un autor o de una obra
citados, etc.: El año de su nacimiento (1616) es el mismo en que
murió Cervantes; Toda su familia nació en Guadalajara (México); La
OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) ha decidido
aumentar la producción de crudo; «Más obran quintaesencias que
fárragos» (Gracián).
c) Para introducir opciones en un texto. En estos casos se encierra
entre paréntesis el elemento que constituye la alternativa, sea este
una palabra completa, sea uno de sus segmentos: En el documento se
indicará(n) el (los) día(s) en que haya tenido lugar la baja; Se
necesita chico(a) para repartir pedidos. Como se ve en los ejemplos,
los paréntesis que añaden segmentos van pegados a la palabra a la
que se refieren. En este uso, el paréntesis puede alternar con la
barra (→ barra, 1b).
d) Para desarrollar las abreviaturas o reconstruir las palabras
incompletas del texto original cuando se reproducen o transcriben
textos, códices o inscripciones. Los elementos que se añaden van
entre paréntesis y sin espacios de separación: Imp(eratori) Caes(ari).
En estos casos se recomienda utilizar con preferencia los corchetes
(→ corchete, 2c).
e) En la reproducción de citas textuales, se usan tres puntos entre
paréntesis para indicar que se omite un fragmento del original: «Pensé
que él no pudo ver mi sonrisa (...) por lo negra que estaba la noche»
(Rulfo Páramo [Méx. 1955-80]). En estos casos es más frecuente y
recomendable el uso de los corchetes (→ corchete, 2e).
f) Para encerrar, en las obras teatrales, las acotaciones del autor
o los apartes de los personajes: «Bernarda. (Golpeando con el bastón
en el suelo). ¡No os hagáis ilusiones de que vais a poder conmigo!»
(GaLorca Bernarda [Esp. 1936]).
Inés. ¡Ay, Jesús!
Brígida. ¿Qué es lo que os da?
Inés. Nada, Brígida, no es nada.
Brígida. No, no; si estáis inmutada.
(Ya presa en la red está).
¿Se os pasa?
(Zorrilla Tenorio [Esp. 1844]).
g) Las letras o números que introducen elementos de una
clasificación o enumeración pueden escribirse entre paréntesis o,
más frecuentemente, seguidas solo del paréntesis de cierre:
Los libros podrán encontrarse en los lugares siguientes:
(a) En los estantes superiores de la sala de juntas.
(b) En los armarios de la biblioteca principal.
O bien:
Los libros podrán encontrarse en los lugares siguientes:
a) En los estantes superiores de la sala de juntas.
b) En los armarios de la biblioteca principal.
h) En las fórmulas matemáticas o químicas, los paréntesis sirven
para aislar operaciones que forman parte de una serie; para enmarcar
operaciones que contienen otras ya encerradas entre paréntesis, se
utilizan los corchetes (→ corchete, 2a): [(4 + 2) × (5 + 3)] – (6 –
2).
3. Combinación con otros signos
a) Los signos de puntuación correspondientes al período en el que va
inserto el texto entre paréntesis se colocan siempre después del
paréntesis de cierre:
Llevaban casados mucho tiempo (el año pasado cumplieron sus bodas de
oro), pero nunca lograron entenderse.
¿Cuántos países integran la ONU (Organización de las Naciones
Unidas)?
No debe colocarse ningún signo de puntuación que no fuera necesario
si se suprimieran los paréntesis; por ello, si el texto entre
paréntesis está colocado entre el sujeto y el verbo de la oración,
nunca debe escribirse coma después del paréntesis de cierre, pues es
incorrecto que sujeto y verbo vayan separados por coma (→ coma2,
3.1): Las asambleas (la última duró casi cuatro horas sin ningún
descanso), se celebran en el salón de actos.
b) El texto contenido dentro de los paréntesis tiene una puntuación
independiente: La manía de Ernesto por el coleccionismo (lo
colecciona todo: sellos, monedas, relojes, plumas, llaveros...) ha
convertido su casa en un almacén; por ello, si el enunciado entre
paréntesis es interrogativo o exclamativo, los signos de
interrogación o de exclamación deben colocarse dentro de los
paréntesis: Su facilidad para los idiomas (¡habla con fluidez siete
lenguas!) le ha abierto muchas puertas.
c) Independientemente de que el texto entre paréntesis abarque todo
el enunciado o solo parte de este, el punto se colocará siempre
detrás del paréntesis de cierre (→ punto, 3.1): Se fue dando un
portazo. (Creo que estaba muy enfadado).
Volver al inicio de Puntuación
CORCHETE. 1.
Signo ortográfico doble ([ ]) que se utiliza, por lo
general, de forma parecida a los paréntesis que incorporan
información complementaria o aclaratoria. Los corchetes se
escriben pegados a la primera y la última palabra del
período que enmarcan, y separados por un espacio de las
palabras o signos que los preceden o los siguen (hay algunas
excepciones; → 2c); pero si lo que sigue al corchete de
cierre es un signo de puntuación, no se deja espacio entre
ambos.
2. Usos
a) Cuando dentro de un enunciado que va entre paréntesis es
preciso introducir alguna precisión o nota aclaratoria: Una
de las últimas novelas que publicó Galdós (algunos
estudiosos consideran su obra Fortunata y Jacinta [1886-87]
la mejor novela española del siglo xix) fue El caballero
encantado (1909). Este orden de inclusión se invierte en las
fórmulas matemáticas o químicas, donde los corchetes
encierran operaciones que contienen otras ya encerradas
entre paréntesis: [(4 + 2) × (5 + 3)]– (6 – 2) (→ paréntesis,
2h).
b) En libros de poesía, se coloca un corchete de apertura
delante de las últimas palabras de un verso cuando no se ha
transcrito en una sola línea y se termina, alineado a la
derecha, en el renglón siguiente:
Y los ritmos indóciles vinieron acercándose,
juntándose en las sombras, huyéndose y
[buscándose.
(Silva Obra [Col. 1880-95]).
c) En la transcripción
de un texto, se emplean para marcar cualquier interpolación o
modificación en el texto original, como aclaraciones, adiciones,
enmiendas o el desarrollo de abreviaturas: Hay otros [templos] de
esta misma época de los que no se conserva prácticamente nada; Subió
la cue[s]ta con dificultad. [En el original, cuenta]; Acabose de
imprimir el A[nno] D[omini] de 1537. Al desarrollar abreviaturas, no
se deja espacio de separación ante los corchetes de apertura.
d) En obras de carácter lingüístico, se usan para encerrar las
transcripciones fonéticas: [d-wén,de], transcripción fonética de
duende. Para las transcripciones fonológicas se emplean las barras
(→ barra, 1e).
e) Se usan tres puntos entre corchetes para indicar, en la
transcripción de un texto, que se ha omitido un fragmento del
original: «Pensé que él no pudo ver mi sonrisa [...] por lo negra
que estaba la noche» (Rulfo Páramo [Méx. 1955-80]).
3. Combinación con otros signos. Es idéntica a la de los paréntesis
(→ paréntesis, 3).
Volver al inicio de Puntuación
comillas. 1.
Signo ortográfico doble del cual se usan diferentes tipos en
español: las comillas angulares, también llamadas latinas o
españolas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’). Las
comillas inglesas y las simples se escriben en la parte alta
del renglón, mientras que las angulares se escriben
centradas. En los textos impresos, se recomienda utilizar en
primera instancia las comillas angulares, reservando los
otros tipos para cuando deban entrecomillarse partes de un
texto ya entrecomillado. En este caso, las comillas simples
se emplearán en último lugar: «Antonio me dijo: “Vaya
‘cacharro’ que se ha comprado Julián”». Las comillas se
escriben pegadas a la primera y la última palabra del
período que enmarcan, y separadas por un espacio de las
palabras o signos que las preceden o las siguen; pero si lo
que sigue a las comillas de cierre es un signo de
puntuación, no se deja espacio entre ambos.
2. Usos
a) Para enmarcar la reproducción de citas textuales. Si el
texto que se reproduce consta de varios párrafos, antes era
costumbre colocar comillas de cierre al comienzo de cada uno
de ellos (salvo, claro está, en el primero, que se inicia
con comillas de apertura):
Dice Rafael Lapesa en su obra Historia de la lengua
española, a propósito de los germanos:
«En el año 409 un conglomerado de pueblos germánicos
—vándalos, suevos y alanos— atravesaba el Pirineo y caía
sobre España [...].
»Así quedó cumplida la amenaza que secularmente venía
pesando desde el Rhin y el Danubio».
Hoy, lo normal es reproducir la cita con sangrado respecto
del resto del texto y generalmente en un cuerpo menor. En
ese caso, ya no son necesarias las comillas:
Dice Rafael Lapesa en su obra Historia de la lengua
española, a propósito de los germanos:
En el año 409 un conglomerado de pueblos germánicos
—vándalos, suevos y alanos— atravesaba el Pirineo y caía
sobre España [...].
Así quedó cumplida la amenaza que secularmente venía pesando
desde el Rhin y el Danubio.
Cuando se intercala un comentario del transcriptor de la
cita, este debe enmarcarse entre rayas (→ raya, 2.5), sin
necesidad de cerrar las comillas para volverlas a abrir
después del inciso: «Es imprescindible —señaló el ministro—
que se refuercen los controles sanitarios en las fronteras».
También se encierran entre comillas las palabras textuales
que se reproducen dentro de un enunciado en estilo
indirecto: «Desde Medicus Mundi reconocieron ayer sentir
“impotencia y congoja” por este asesinato y exigieron “un
compromiso de las autoridades para el esclarecimiento de
estos graves hechos”» (País@[Esp.] 12.6.00). La inclusión, a
través de las comillas, de un texto literal dentro de un
enunciado en estilo indirecto es aceptable siempre y cuando
no se incumpla alguna de las condiciones impuestas por el
estilo indirecto, como, por ejemplo, la correlación de
tiempos verbales o los cambios en determinados pronombres o
adverbios. No sería aceptable, por tanto, un enunciado como
el siguiente: Mi madre nos recomendó que «no salgáis a la
calle sin abrigo».
b) Para encerrar, en las obras literarias de carácter
narrativo, los textos que reproducen de forma directa los
pensamientos de los personajes: «“¡Hasta en latín sabía
maldecir el pillastre!”, pensó el padre» (Clarín Regenta
[Esp. 1884-85]). Cuando los pensamientos del personaje
ocupan varios párrafos, se colocan comillas de cierre al
comienzo de cada uno de ellos (salvo, claro está, en el
primero, que se inicia con comillas de apertura):
«“¡Oh, a él, a don Álvaro Mesía le pasaba aquello! ¿Y el
ridículo? ¡Qué diría Visita, [...] qué diría el mundo
entero!
”Dirían que un cura le había derrotado. ¡Aquello pedía
sangre! Sí, pero esta era otra”. Si don Álvaro se figuraba
al Magistral vestido de levita, acudiendo a un duelo a que
él le retaba... sentía escalofríos» (Clarín Regenta [Esp.
1884-85]).
c) Para indicar que una palabra o expresión es impropia,
vulgar, procede de otra lengua o se utiliza irónicamente o
con un sentido especial: Dijo que la comida llevaba muchas
«especies»; En el salón han puesto una «boisserie» que les
ha costado un dineral; Parece que últimamente le va muy bien
en sus «negocios». En textos impresos en letra redonda es
más frecuente y recomendable reproducir los extranjerismos
crudos en letra cursiva que escribirlos entrecomillados.
d) Cuando en un texto manuscrito se comenta un término desde
el punto de vista lingüístico, este se escribe
entrecomillado: La palabra «cándido» es esdrújula. En los
textos impresos, en lugar de usar las comillas, se escribe
el término en un tipo de letra diferente al de la frase en
que va inserto (en cursiva si el texto normal va en redonda,
o en redonda si el texto normal va en cursiva).
e) En obras de carácter lingüístico, las comillas simples se
utilizan para enmarcar los significados: La voz apicultura
está formada a partir de los términos latinos apis ‘abeja’ y
cultura ‘cultivo, crianza’.
f) Se usan las comillas para citar el título de un artículo,
un poema, un capítulo de un libro, un reportaje o, en
general, cualquier parte dependiente dentro de una
publicación; los títulos de los libros, por el contrario, se
escriben en cursiva cuando aparecen en textos impresos en
letra redonda (o viceversa, en redonda si el texto normal va
en cursiva): Ha publicado un interesante artículo titulado
«El léxico de hoy» en el libro El lenguaje en los medios de
comunicación, libro en el que han participado varios
autores.
3. Combinación con otros signos
a) Los signos de puntuación correspondientes al período en
el que va inserto el texto entre comillas se colocan siempre
después de las comillas de cierre:
Sus palabras fueron: «No lo haré»; pero al final nos ayudó.
¿De verdad ha dicho «hasta nunca»?
b) El texto que va dentro de las comillas tiene una
puntuación independiente y lleva sus propios signos
ortográficos. Por eso, si el enunciado entre comillas es
interrogativo o exclamativo, los signos de interrogación y
exclamación se escriben dentro de las comillas:
Le preguntó al conserje: «¿Dónde están los baños, por
favor?».
«¡Qué ganas tengo de que lleguen las vacaciones!», exclamó.
De esta regla debe excluirse el punto, que se escribirá
detrás de las comillas de cierre cuando el texto
entrecomillado ocupe la parte final de un enunciado o de un
texto (→ c).
c) Cuando lo que va entrecomillado constituye el final de un
enunciado o de un texto, debe colocarse punto detrás de las
comillas de cierre, incluso si delante de las comillas va un
signo de cierre de interrogación o de exclamación, o puntos
suspensivos:
«No está el horno para bollos». Con estas palabras zanjó la
discusión y se marchó.
«¿Dónde te crees que vas?». Esa pregunta lo detuvo en seco.
«Si pudiera decirle lo que pienso realmente...». A Pedro no
le resultaba fácil hablar con sinceridad.
En el caso de que deba colocarse una llamada de nota que
afecte a todo el texto entrecomillado, esta debe colocarse
entre las comillas de cierre y el punto:
Rafael Lapesa señalaba que «es muy discutido el posible
influjo de las lenguas indígenas en la pronunciación del
español de América»1.
1 Historia de la lengua española, p. 545.
Si la nota solo hace referencia a la última palabra del
texto entrecomillado, la llamada debe colocarse delante de
las comillas de cierre:
Rodolfo Lenz llegó a afirmar que el habla vulgar de Chile
era «principalmente español con sonidos araucanos1».
1 El araucano o mapuche es la lengua que hablaban los
naturales de la antigua región de Arauco, en la zona central
de Chile..
11. La raya ( — )
RAYA. 1. Signo de
puntuación representado por un trazo horizontal (—) de mayor
longitud que el correspondiente al guion (-) (→ guion2 o guión), con
el cual no debe confundirse. Cuando se usan dos rayas (una de
apertura y otra de cierre) para introducir un inciso dentro de un
período más extenso, estas se escriben pegadas a la primera y a la
última palabra del período que enmarcan, y separadas por un espacio
de la palabra o signo que las precede o las sigue; pero si lo que
sigue a la raya de cierre es otro signo de puntuación, no se deja
espacio entre ambos.
2. Usos
2.1. Para encerrar aclaraciones o incisos: Para él la fidelidad —cualidad
que valoraba por encima de cualquier otra— era algo sagrado. Para
esto pueden utilizarse también las comas (→ coma2, 1.1) o los
paréntesis (→ paréntesis, 2a). Los incisos entre rayas suponen un
aislamiento mayor con respecto al texto en el que se insertan que
los que se escriben entre comas, pero menor que los que se escriben
entre paréntesis. La raya de cierre en los incisos no se suprime
aunque detrás de ella deba aparecer un punto o cualquier otro signo
de puntuación:
Esperaba a Emilio —un gran amigo—. Lamentablemente, no vino.
Esperaba a Emilio —un gran amigo—, que, lamentablemente, no vino.
2.2. Para introducir una nueva aclaración o inciso en un texto ya
encerrado entre paréntesis: Si desea más información sobre este tema
(la bibliografía existente —incluso en español— es bastante
extensa), deberá acudir a otras fuentes. Para intercalar algún dato
o precisión en un inciso escrito entre rayas, han de usarse los
paréntesis (→ paréntesis, 2b): Venezuela —primer lugar de tierra
firme avistado por Colón en su tercer viaje a América (1498)— tenía,
por aquel entonces, unos 300 000 habitantes.
2.3. En la reproducción escrita de un diálogo, la raya precede a la
intervención de cada uno de los interlocutores, sin que se mencione
el nombre de estos: —¿Cuándo volverás? —No tengo ni idea. —¡No
tardes mucho! —No te preocupes. Volveré lo antes posible.
Normalmente, en las novelas y otros textos de carácter narrativo,
las intervenciones de cada uno de los personajes se escriben en
líneas distintas. Como se ve en el ejemplo, no debe dejarse espacio
de separación entre la raya y el comienzo de cada una de las
intervenciones.
2.4. En textos narrativos, la raya se utiliza también para
introducir o enmarcar los comentarios y precisiones del narrador a
las intervenciones de los personajes. En este uso debe tenerse en
cuenta lo siguiente:
a) No se escribe raya de cierre si tras el comentario del narrador
no sigue hablando inmediatamente el personaje: —Espero que todo
salga bien —dijo Azucena con gesto ilusionado. / A la mañana
siguiente, Azucena se levantó nerviosa.
b) Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando
las palabras del narrador interrumpen la intervención del personaje
y esta continúa inmediatamente después: —Lo principal es sentirse
viva —añadió Pilar—. Afortunada o desafortunada, pero viva.
c) Cuando el comentario o aclaración del narrador va introducido por
un verbo de habla (decir, añadir, asegurar, preguntar, exclamar,
reponer, etc.), su intervención se inicia en minúscula, aunque venga
precedida de un signo de puntuación que tenga valor de punto, como
el signo de cierre de interrogación o de exclamación: —¡Qué le vamos
a hacer! —exclamó resignada doña Patro (y no —¡Qué le vamos a hacer!
—Exclamó resignada doña Patro). Si la intervención del personaje
continúa tras las palabras del narrador, el signo de puntuación que
corresponda al enunciado interrumpido se debe colocar tras la raya
que cierra el inciso del narrador: —Está bien —dijo Carlos—; lo haré,
pero que sea la última vez que me lo pides.
d) Cuando el comentario del narrador no se introduce con un verbo de
habla, las palabras del personaje deben cerrarse con punto y el
inciso del narrador debe iniciarse con mayúscula: —No se moleste. —Cerró
la puerta y salió de mala gana. Si tras el comentario del narrador
continúa el parlamento del personaje, el punto que marca el fin del
inciso narrativo se escribe tras la raya de cierre: —¿Puedo irme ya?
—Se puso en pie con gesto decidido—. No hace falta que me acompañe.
Conozco el camino.
e) Si el signo de puntuación que hay que poner tras el inciso del
narrador son los dos puntos, estos se escriben también tras la raya
de cierre: —Anoche estuve en una fiesta —me confesó, y añadió—:
Conocí a personas muy interesantes.
2.5. Las rayas se usan también para enmarcar los comentarios del
transcriptor de una cita textual: «Es imprescindible —señaló el
ministro— que se refuercen los sistemas de control sanitario en las
fronteras».
2.6. La raya sirve asimismo para introducir cada uno de los
elementos de una relación que se escriben en líneas independientes.
En este caso, debe dejarse un espacio en blanco entre la raya y el
texto que sigue. A la hora de puntuar este tipo de relaciones, hay
dos opciones:
a) Escribir con inicial minúscula cada uno de los conceptos,
cerrando los enunciados con punto y coma, excepto el último, que se
cerrará con punto:
Las funciones del lenguaje, según Jakobson, son seis:
— expresiva;
— fática;
— conativa;
— referencial;
— poética;
— metalingüística.
Cuando los elementos que se relacionan son simples, como ocurre en
el ejemplo anterior, es posible eliminar la puntuación:
Las funciones del lenguaje, según Jakobson, son seis:
— expresiva
— fática
— conativa
— referencial
— poética
— metalingüística
b) Escribir con inicial mayúscula cada uno de los conceptos,
cerrando los enunciados con punto, opción recomendada cuando la
relación se compone de enunciados completos:
Entre los rasgos del castellano hablado en Aragón, sobresalen los
siguientes:
— La entonación es claramente ascendente y hay tendencia a alargar
la vocal final.
— Se evita el acento en posición esdrújula.
— El sufijo diminutivo dominante es -ico.
— Se emplea mucho la partícula pues.
La raya puede sustituirse, en estos casos, por letras con
paréntesis, números u otros signos.
2.7. En listas alfabéticas, índices bibliográficos y otros
repertorios, la raya al comienzo de una línea se usa para indicar
que en ese renglón se omite, para no repetirlo, un elemento común ya
expresado en la primera de sus menciones. También en este caso debe
dejarse un espacio en blanco después de la raya:
Verbos intransitivos
— irregulares
— regulares
— transitivos
Tras la raya de sustitución no debe escribirse el signo de
puntuación que sigue, si lo hubiere, a la expresión sustituida; así,
en el ejemplo siguiente, no deben escribirse tras las rayas los dos
puntos que sí aparecen, en la primera mención, tras el nombre del
autor:
Ortega y Gasset, J.: Artículos (1917-33).
— Idea del teatro (1946).
— La rebelión de las masas (1930).
2.8. La raya se usa precedida de un punto (.—) en los casos
siguientes:
a) En los epígrafes internos de un libro, cuando el texto que sigue
comienza en la misma línea:
Género de los sustantivos.— Por el género, los sustantivos se
dividen en español en femeninos y masculinos. El género neutro no
existe en español. Decimos que un nombre es femenino o masculino
cuando...
b) En la edición de obras teatrales, para separar el nombre de cada
uno de los personajes del texto de sus intervenciones:
María.—¿Dónde vas?
Juan.—A dar una vuelta.
12. El guión ( - )
guion2 o guión. Este
signo ortográfico (-) no debe confundirse con la raya (—). Ambos se
representan por medio de un trazo horizontal, pero el guion es de
una longitud sensiblemente menor que la de la raya (→ raya). Para la
doble acentuación de esta palabra, → guion1 o guión. El guion se usa
en los casos siguientes:
1. Como signo de unión entre palabras u otros signos
Se utiliza, bien para vincular, en determinados casos, los dos
elementos que integran una palabra compuesta (franco-alemán,
histórico-crítico, bomba-trampa), bien para expresar distintos tipos
de relaciones entre palabras simples (relación calidad-precio,
dirección Norte-Sur, ferrocarril Madrid-Málaga), caso en que
funciona con valor de enlace similar al de una preposición o una
conjunción. En ambos casos, cada uno de los elementos unidos por el
guion conserva la acentuación gráfica que le corresponde como
palabra independiente.
1.1. Puede unir nombres propios, nombres comunes y adjetivos:
1.1.1. Con los nombres propios, el guion se usa:
a) Para unir dos nombres de pila, cuando el segundo de ellos puede
confundirse con un apellido: Antonio-Marcos; o para formar apellidos
compuestos por la suma de dos simples: Sánchez-Cano.
b) Para establecer distintas relaciones circunstanciales entre
nombres propios: trasvase Tajo-Segura, enfrentamiento
Agassi-Sampras.
1.1.2. Con los nombres comunes, el guion se usa:
a) Para crear compuestos ocasionales mediante la unión de dos
sustantivos, de los cuales el segundo actúa, en aposición, como
modificador del primero, formando ambos un concepto unitario: «Los
dos nuevos edificios eran “viviendas-puente” [...]. Servían para
alojar durante dos años —el tiempo que tardaba la Administración en
hacer casas nuevas— a las familias que perdían sus pisos por grietas»
(País@ [Esp.] 7.3.00). Este tipo de compuestos puede escribirse
también sin guion, con espacio intermedio. Esto ocurre cuando la
aparición conjunta de ambos sustantivos se generaliza en el uso y el
concepto unitario que ambos designan pasa a formar parte del léxico
asentado; así ha sucedido con expresiones como sofá cama, ciudad
dormitorio, hombre rana, etc., que el Diccionario académico recoge
sin guion.
b) Para establecer relaciones entre conceptos, que pueden ser fijas
(kilómetros-hora, calidad-precio, coste-beneficio), o bien
circunstanciales (conversaciones Gobierno-sindicatos). En estos
casos el guion tiene un valor de enlace similar al de una
preposición o una conjunción (kilómetros por hora, conversaciones
entre Gobierno y sindicatos).
c) Con valor de conjunción copulativa, para unir dos sustantivos que
tienen un mismo referente: El director-presentador del programa ha
dimitido esta mañana. En estos casos, es preferible el uso de la
conjunción copulativa: El director y presentador..., que expresa lo
mismo y con igual economía de medios.
1.1.3. En lo que respecta a los adjetivos, es necesario distinguir
el uso del guion en la unión de gentilicios (adjetivos que denotan
nacionalidad u origen geográfico) y su empleo para unir otro tipo de
adjetivos:
a) Cuando se trata de unir dos gentilicios, pueden separarse con
guion o escribirse unidos sin guion. Si en el sustantivo al que se
aplica el gentilicio compuesto se fusionan los caracteres propios de
cada uno de los elementos que lo forman, no se escribe guion entre
ellos: [ciudad] hispanorromana, [ciudadano] francocanadiense, [dialecto]
navarroaragonés. En estos casos, el primer elemento del compuesto
pierde el acento gráfico, si le correspondía llevarlo como palabra
independiente: [escritor] italofrancés. Si lo que se desea es poner
en relación dos adjetivos gentilicios que conservan su referencia
independiente, se escribe guion entre ambos: [relaciones]
germano-soviéticas, [frontera] chileno-argentina, [cumbre]
luso-española. Aquí el guion funciona nuevamente con valor de enlace
similar al de una preposición o una conjunción, y, como se ve en los
ejemplos, el primer elemento permanece invariable, mientras que el
segundo concuerda en género y número con el sustantivo; además, cada
elemento conserva la acentuación gráfica que le corresponde como
palabra independiente: [película] ítalo-francesa. En cualquiera de
las dos situaciones, el primer gentilicio tiende a adoptar, si la
tiene, la variante en -o, basada en muchos casos en la forma clásica
(griega o latina) del gentilicio: hispano- (‘español’), luso-
(‘portugués’), anglo- (‘inglés’), fino- (‘finés o finlandés’),
austro- (‘austríaco’), etc.
b) Cuando se trata de aplicar conjuntamente a un sustantivo dos
adjetivos calificativos o relacionales, se escribe guion intermedio
entre ambos adjetivos cuando cada uno de ellos conserva su forma
plena: [análisis] lingüístico-literario, [lección] teórico-práctica,
[cuerpos] técnico-administrativos. Como se ve en los ejemplos, el
primer adjetivo permanece invariable en forma masculina singular,
mientras que el segundo concuerda en género y número con el
sustantivo al que se refiere, pero ambos conservan la acentuación
gráfica que les corresponde como palabras independientes. Si el
primer elemento no es ya un adjetivo independiente, sino un elemento
compositivo átono que funciona como forma prefija, se une sin guion
al segundo elemento: [análisis] morfosintáctico, [nivel]
socioeconómico, [movimiento] anarcosindicalista.
1.2. Aunque normalmente los prefijos se unen directamente a la
palabra base (antinatural, prerrevolucionario, etc.), cuando el
prefijo precede a una sigla o a una palabra que comienza por
mayúscula, se escribe guion intermedio: anti-OTAN, anti-Mussolini.
Cuando se desea unir en coordinación dos prefijos asociados a una
misma palabra base, el primero de ellos se escribe de forma
independiente y con guion, para evidenciar su condición de forma
prefija y evitar, al mismo tiempo, la repetición de la base: Se
harán descuentos en casos de pre- o recontratación de servicios.
1.3. Existe un uso del guion que puede denominarse estilístico, ya
que se emplea con fines puramente expresivos:
a) Para separar el prefijo de su base, cuando se desea hacer
hincapié en el valor semántico del precomponente: «Las danzas de los
areítos eran [...] miméticas, como lo son [...] las rituales, que
constituyen una presentación mágica, pre-presentación o
re-presentación» (Ortiz Música [Cuba 1975]).
b) Para vincular varias palabras que quien escribe desea presentar
como un todo unitario. Este uso es particularmente frecuente en
textos filosóficos, para expresar conceptos complejos: «Las dos
terminaciones ontológicas cardinales que en ella describe Sartre
—ser-para-sí, ser-para-otro— tienen en el “ser-para” su fundamento
común» (Laín Teoría [Esp. 1983] 645).
1.4. El guion también puede unir otras combinaciones gráficas:
a) Números, sean arábigos o romanos, para designar el espacio
comprendido entre uno y otro: las páginas 23-45; durante los siglos
x-xii. En la expresión de períodos, los años pueden estar escritos
en su forma plena (1998-1999), o bien en forma abreviada, con
omisión de las dos primeras cifras (curso académico 71-72). También
es posible combinar la forma plena del primer año y la forma
abreviada del segundo, siempre y cuando las dos primeras cifras de
ambos coincidan; así, podrá escribirse temporada 1992-93, pero no
temporada 1999-00 (en este caso habría dos opciones válidas:
temporada 1999-2000 o temporada 99-00). El guion se emplea también
en la expresión de las fechas, para separar los números relativos al
día, mes y año (este último puede expresarse, igualmente, en forma
plena o abreviada: 24-5-2000 o bien 24-5-00). Con esta misma función
puede utilizarse la barra e incluso el punto (→ fecha, 2c). Pueden
usarse guiones para separar las parejas o los tríos de las cifras
que componen los números de teléfono: 593-12-83, pero en estos casos
es preferible la separación mediante espacios en blanco: 593 12 83.
b) Letras (o palabras) y números, o prefijos y números: DC-10
(modelo de avión), Barcelona-92 (Juegos Olímpicos celebrados en
Barcelona en 1992), sub-18 (categoría deportiva), super-8 (tipo de
película cinematográfica), etc.
2. Como signo de división de palabras a final de línea
Cuando, por motivos de espacio, se deba dividir una palabra al final
de una línea, se utilizará el guion de acuerdo con las siguientes
normas:
2.1. El guion no debe separar letras de una misma sílaba; por tanto,
el guion de final de línea debe ir colocado detrás de alguna de las
sílabas que componen la palabra: te- / léfono, telé- / fono o
teléfo- / no. Existe una excepción a esta regla, pues en la división
de las palabras compuestas de otras dos, o en aquellas integradas
por una palabra y un prefijo, se dan dos posibilidades:
a) Se pueden dividir coincidiendo con el silabeo de la palabra: ma-
/ linterpretar, hispa- / noamericano, de- / samparo, rein- / tegrar.
b) Se pueden dividir separando sus componentes: mal- / interpretar,
hispano- / americano, des- / amparo, re- / integrar. Esta división
solo es posible si los dos componentes del compuesto tienen
existencia independiente, o si el prefijo sigue funcionando como tal
en la lengua moderna; así, serían incorrectas divisiones
etimológicas como arz- / obispo, pen- / ínsula o arc- / ángel,
puesto que arz-, pen- y arc- no son partículas que hoy puedan
considerarse prefijos. Tampoco es posible la división tras el
prefijo si la forma a la que aparece unido no es una palabra que
pueda funcionar de manera independiente; así, sería incorrecta una
división como in- / erme (‘indefenso o sin armas’), puesto que
«erme» no quiere decir nada en español.
2.2. Dos o más vocales seguidas nunca se separan al final de
renglón, formen diptongo, triptongo o hiato: cau- / sa, y no ca- /
usa; come- / ríais, y no comerí- /ais. La única excepción se da si
las vocales que van seguidas forman parte de dos elementos distintos
de una palabra compuesta (→ 2.1b): contra- / espionaje, hispano- /
americano.
2.3. Cuando la primera sílaba de una palabra es una vocal, no se
dejará esta letra sola al final del renglón: amis- / tad, y no a- /
mistad. Si la vocal va precedida de una h, sí puede dejarse esta
primera sílaba a final de línea: he- / rederos.
2.4. Para dividir con guion de final de línea las palabras que
contienen una h intercalada, se actuará como si esta letra muda no
existiese, aplicando las mismas reglas que para el resto de las
palabras; por lo tanto, no podrán romperse sílabas ni secuencias
vocálicas, salvo que se trate de palabras compuestas que cumplan los
requisitos expuestos en 2.1b: adhe- / rente (no ad- / herente),
inhi- / birse (no in- / hibirse), in- / humano, des- / hielo, co- /
habitación (→ 2.1); cohi- / bir (no co- / hibir), al- / cohol (no
alco- / hol), prohí- / ben (no pro- / híben), vihue- / la (no vi- /
huela) (→ 2.2); ahu- / mar, alha- / raca (→ 2.3). Hay una única
restricción: en las palabras con hache intercalada no podrá
aplicarse ninguna regla general que dé como resultado la presencia,
a comienzo de renglón, de combinaciones gráficas extrañas; son,
pues, inadmisibles divisiones como desi- / nhibición, de- /
shumanizar, clo- / rhidrato, ma- / hleriano, pues, aunque se atienen
a la regla de dividir las palabras por alguna de sus sílabas, dejan
a principio de línea los grupos consonánticos nh, sh, rh, hl, ajenos
al español.
2.5. Cuando la x va seguida de vocal, es indisociable de esta en la
escritura, de forma que el guion de final de línea debe colocarse
delante de la x: bo- / xeo, Alei- / xandre. Si va seguida de
consonante, la x forma sílaba con la vocal precedente: ex- / traño,
ex- / ceso.
2.6. En cuanto a la división a final de renglón de grupos de
consonantes, debe tenerse en cuenta lo siguiente:
a) Los dígrafos ch, ll y rr no se pueden dividir con guion de final
de línea, ya que representan, cada uno de ellos, un solo sonido: ca-
/ lle, pe- / rro, pena- / cho. La única excepción se da en el caso
de que la grafía rr sea el resultado de añadir un elemento
compositivo prefijo terminado en -r (ciber-, hiper-, inter-, super-)
a una palabra que comienza por esta misma letra; en estos casos sí
pueden separarse las dos erres con guion de final de línea: ciber- /
revolución, hiper- / realismo, super- / rápido, inter- / racial, y
no cibe- / rrevolución, hipe- / rrealismo, inte- / rracial, supe- /
rrápido (→ r, 3). Por otro lado, al dividir palabras que contienen
el dígrafo rr como resultado de añadir un prefijo u otro
precomponente terminado en vocal a una palabra que comienza por r-
(infrarrojo, Villarreal, vicerrector, etc.), si se desea colocar el
guion de final de línea entre los dos elementos del compuesto, debe
mantenerse la doble erre a comienzo de renglón, aunque el segundo
elemento del compuesto se escriba con una sola erre como palabra
independiente: infra- / rrojo, Villa- / rreal, vice- / rrector, y no
infra- / rojo, Villa- / real, vice- / rector.
b) Cuando en una palabra aparecen dos consonantes seguidas, iguales
o diferentes, generalmente la primera pertenece a la sílaba anterior
y la segunda a la sílaba siguiente: con - ten - to, es - pal - da,
per - fec - ción. Son excepción los grupos formados por una
consonante seguida de l o r, como bl, cl, fl, gl, kl, pl, br, cr,
dr, fr, gr, kr, pr, tr, pues siempre inician sílaba y no pueden
separarse: de- / clarar, redo- / blar, incum- / plir, su- / primir,
con- / trariado. No obstante, cuando las secuencias br y bl surgen
por la adición de un prefijo a otra palabra, sí pueden separarse,
puesto que cada consonante pertenece a una sílaba distinta: sub- /
rayar, ab- / rogar, sub- / lunar.
c) La secuencia de consonantes tl tiende a pronunciarse en sílabas
distintas en la mayor parte de la España peninsular y en Puerto
Rico: at - las, at - le - ta; en el resto de Hispanoamérica
—especialmente en México y en los territorios donde se emplean con
cierta frecuencia voces de origen náhuatl, en las que este grupo es
inseparable (tla - co - te, cen - zon - tle)—, en Canarias y en
algunas áreas españolas peninsulares, ambas consonantes se
pronuncian dentro de la misma sílaba: a - tlas, a - tle - ta.
Teniendo en cuenta estas diferencias, el grupo tl podrá separarse o
no con guion de final de línea dependiendo de si las consonantes que
lo componen se articulan en sílabas distintas o dentro de la misma
sílaba: at- / leta, atle- / ta.
d) Cuando hay tres consonantes seguidas dentro de una palabra, se
reparten entre dos sílabas, teniendo en cuenta la inseparabilidad de
los grupos señalados como excepción (→ b), que siempre inician
sílaba y no pueden separarse, y los grupos formados por las
consonantes st, ls, ns, rs, ds, bs, que siempre cierran sílaba y
tampoco deben separarse: ist- / mo, sols- / ticio, cons- / trucción,
supers- / ticioso, ads- / cripción, abs- / tenerse. Así pues, la
tercera consonante que se haya sumado a estos grupos formará parte
de la sílaba anterior, en el caso de los grupos de consonante + r o
l (→ b): con- / glomerado, des- / plazar, con- / fraternizar; o de
la posterior, en el caso de los grupos detallados en este apartado:
cons- / tante, pers- / picaz.
e) Cuando las consonantes consecutivas son cuatro, las dos primeras
pertenecen a la primera sílaba y las otras dos, a la siguiente, y
así deben separarse: cons- / treñir, abs- / tracto, ads- / cribir.
2.7. Es preferible no dividir con guion de final de línea las
palabras procedentes de otras lenguas, a no ser que se conozcan las
reglas vigentes para ello en los idiomas respectivos.
2.8. Las abreviaturas y las siglas no se dividen nunca en renglones
diferentes. Solo los acrónimos (→ acrónimo) que se han incorporado
al léxico general pueden dividirse con guion de final de línea: lá-
/ ser, ov- / nis.
2.9. Cuando coincide con el final de línea un guion de los que se
usan para formar compuestos, debe repetirse este signo al comienzo
de la línea siguiente, para evitar que quien lee considere que la
palabra compuesta se escribe sin guion: teórico- / -práctico,
crédito- / -vivienda. También es necesaria esta repetición del guion
en los usos estilísticos que hemos reseñado en el párrafo 1.3. Por
el contrario, de esta norma deben excluirse los nombres y apellidos
compuestos, ya que, en ese caso, la mayúscula inicial del segundo
componente indica de forma suficiente que el guion no es meramente
indicativo de final de línea, al no existir en español la
posibilidad de insertar letras mayúsculas dentro de una palabra:
Calvo- / Sotelo no podría interpretarse más que como la partición de
Calvo-Sotelo, y nunca de *CalvoSotelo.
2.10. Las expresiones numéricas, tanto en romanos como en arábigos,
deben escribirse enteras dentro de la misma línea: Juan XX- / III, 1
325 / 000 pts.
2.11. Para la composición tipográfica de textos, suelen hacerse las
recomendaciones siguientes:
a) Es conveniente evitar las particiones que generen voces
malsonantes: Chi- / cago; o puedan dar lugar a malentendidos: El
Gobier- / no aprobó la ley.
b) Se recomienda no dividir palabras de solo cuatro letras.
c) Se procurará evitar que, al dividir una palabra, queden al final
o al principio de renglón dos sílabas iguales seguidas: Me dijo que
que- / ría ir al cine.
d) Después de punto y seguido se procurará no dejar a final de línea
una sílaba de menos de tres letras: El sábado fuimos de excursión.
Co- / mimos en una tasca muy barata. Mejor: Comi- / mos...
e) La última línea de un párrafo no deberá tener menos de cinco
caracteres, sin contar el signo de puntuación que corresponda.
3. Uso en obras de contenido lingüístico
3.1. El guion se usa para marcar la separación entre las sílabas que
componen una palabra. En este caso, el guion se escribe siempre
entre espacios en blanco: ca - len - da - rio.
3.2.1. Se escribe un guion delante de un segmento de palabra
(sílaba, morfema, elemento compositivo, etc.) para indicar que va en
posición final: -illo, -idad, -ar. En este caso, si a la sílaba que
precede a dicho segmento le corresponde llevar tilde, esta se
colocará sobre el guion: -´fago (litófago).
3.2.2. Si el guion se escribe pospuesto a un segmento de palabra, se
indica que dicho segmento va en posición inicial: post-, re-, cant-.
3.2.3. Si un segmento de palabra se escribe entre guiones, se indica
que dicho segmento va en interior de palabra: -ec-, -in-, -bl-.
13. La diéresis o crema ( ¨ )
DIÉRESIS. Signo
ortográfico auxiliar, también llamado crema, representado
por dos puntos (¨) que se disponen horizontalmente sobre la
vocal a la que afectan. En español tiene los usos siguientes:
a) Debe colocarse obligatoriamente sobre la u para indicar
que esta vocal ha de pronunciarse en las combinaciones gue y
gui: vergüenza, pingüino. Debe escribirse también sobre las
letras mayúsculas: BILINGÜE, LINGÜÍSTICA. En ediciones
actuales de textos antiguos no modernizados, también puede
encontrarse este signo escrito sobre la u en las
combinaciones que, qui, con esta misma finalidad: qüestión,
qüistión (en lugar de la forma moderna cuestión).
b) En textos poéticos, la diéresis puede colocarse sobre la
primera vocal de un diptongo para indicar que las vocales
que lo componen deben pronunciarse en sílabas distintas; así,
la palabra a la que afecta y, en consecuencia, el verso en
que aparece cuentan con una sílaba más a efectos métricos:
«¡Oh! ¡Cuán süave resonó en mi oído / el bullicio del mundo
y su rüido!» (Espronceda Diablo [Esp. 1840-41]). Esta
licencia poética se llama también diéresis.
14. La barra ( / )
BARRA. Signo
ortográfico auxiliar, del que existen diversos tipos:
1. Barra (/). La barra propiamente dicha consiste en una línea
diagonal que se traza de arriba abajo y de derecha a izquierda. Se
usa en los casos siguientes:
a) Sustituye a una preposición en expresiones como 120 km/h [=
kilómetros por hora], Real Decreto Legislativo 1/1995 de 24 de marzo
[= primer decreto de 1995], salario bruto 1800 euros/mes [= euros al
mes]. En este uso se escribe sin separación alguna de los signos
gráficos que une.
b) Colocada entre dos palabras, o entre una palabra y un morfema,
indica la existencia de dos o más opciones posibles. En este caso
tampoco se escribe entre espacios y puede sustituirse por paréntesis
(→ paréntesis, 2c): El/los día/s pasado/s; Querido/a amigo/a.
c) Forma parte de algunas abreviaturas: c/ (por calle), c/c (por
cuenta corriente) (→ abreviatura, 6d).
d) Se utiliza para separar la mención de día, mes y año en la
expresión numérica de las fechas: 15/2/2000, para lo que también
pueden emplearse guiones o puntos (→ fecha, 2c).
e) En obras lingüísticas, la representación de los fonemas y las
transcripciones fonológicas se encierran entre barras: el fonema
/s/, /klábe/. Para las transcripciones fonéticas se usan los
corchetes (→ corchete, 2d).
f) También se emplea para separar los versos en los textos poéticos
que se reproducen en línea seguida. En este caso, la barra se
escribe entre espacios: «¡Si después de las alas de los pájaros, /
no sobrevive el pájaro parado! / ¡Más valdría, en verdad, / que se
lo coman todo y acabemos!» (Vallejo Poemas [Perú 1923-38]).
g) En las transcripciones de portadas de textos antiguos, señala un
cambio de línea en el original, y también se escribe entre espacios:
QVINTA / PARTE DE FLOR / DE ROMANCES NVE / uos, nunca hasta agora
impressos.
h) En obras de ortografía, se utiliza para marcar el final de
renglón cuando se deben hacer indicaciones sobre la división
correcta de palabras a final de línea, o sobre la conveniencia o no
de separar en líneas diferentes determinadas palabras o elementos:
Las abreviaturas compuestas de más de un elemento no podrán
separarse en líneas diferentes; así, será incorrecto separar S. / M.
por Su Majestad.
i) En matemáticas significa ‘dividido por’, tanto en las divisiones
—uso en que equivale al símbolo ÷ o a los dos puntos: 15/3 [= 15 ÷ 3
o 15 : 3; ‘quince dividido por tres’]—, como en los quebrados o
fracciones —uso en que equivale a la raya horizontal con la que
también se representa este tipo de números: 3/4 (‘tres cuartos’)—.
La barra debe escribirse pegada a los números.
j) En informática, se emplea para separar las distintas páginas
jerarquizadas de una dirección electrónica: http://www.rae.es/nivel1/adiccio.htm.
2. Barra doble (//). Se usa en los casos siguientes:
a) Para señalar el cambio de estrofa en los textos poéticos que se
reproducen en línea seguida. En este caso, se escribe entre espacios:
«¡Más valdría, en verdad, / que se lo coman todo y acabemos! //
¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!» (Vallejo Poemas [Perú
1923-38]).
b) Para indicar el cambio de párrafo o el cambio de página en las
ediciones de textos antiguos que ofrecen información sobre la
disposición formal del original. En este último caso, la doble barra
va seguida del número del folio o de la página correspondiente:
[...] honrras e faziendas //35 destruyen los que a sabiendas fazen
pies de los costados. Como se ve, la doble barra se escribe separada
por un espacio del texto que se transcribe, y sin separación con
respecto al número que la acompaña.
c) En informática, separa la sigla del protocolo de comunicación
(normalmente http, del inglés hyper text transport protocol) de la
dirección electrónica: http://www.rae.es.
3. Barra inversa (\). Se usa en algunos sistemas operativos para
separar los nombres de los diferentes directorios o carpetas
jerarquizados: c:\consulta\acento\tilde.doc.
4. Barra vertical (|). Tiene diversos usos convencionales, entre los
que cabe destacar los siguientes:
a) En obras sobre versificación clásica, separa los distintos pies
métricos que componen los versos.
b) En obras lingüísticas, marca la existencia de una pausa menor
dentro de un enunciado: Hay excepciones en eso | como en todo.
5. Doble barra vertical (||). Suele usarse en los casos siguientes:
a) En diccionarios y otras obras de carácter lexicográfico, para
separar los distintos significados o acepciones de las palabras o
expresiones que se definen.
b) En la edición de textos poéticos, para señalar la cesura o pausa
interior del verso determinada por el ritmo: «De los sos ojos || tan
fuertemientre llorando» (Cid [Esp. c1140]).
c) En obras lingüísticas, para marcar la existencia de una pausa
mayor dentro de un texto: Pedro se levantó temprano. || Antes de
salir, | se dio una ducha rápida.
ASTERISCO. Signo ortográfico
auxiliar en forma de estrella (*), que se coloca en la parte
superior del renglón. Se emplea en los casos siguientes:
a) Como
signo de llamada para notas al margen o a pie de página (los
asteriscos de llamada pueden escribirse también encerrados entre
paréntesis, aunque hoy es raro):
Beethoven* compuso una única ópera, titulada Fidelio**.
* Bonn, 1770-Viena, 1827.
** Estrenada en Viena en 1805, durante la ocupación francesa de la
ciudad.
Dado el
efecto antiestético que puede producir la acumulación de asteriscos
en una misma página, cuando haya necesidad de hacer varias llamadas,
lo más recomendable es utilizar números arábigos.
b) En obras de gramática, se utiliza para indicar que una
determinada construcción es «agramatical», es decir, imposible, por
incumplir alguna de las reglas del sistema de la lengua: *Sus estos
ojos; *Quiero que yo vaya a París.
c) En informaciones o comentarios etimológicos, sirve para indicar,
antepuesto a una voz, que se trata de un vocablo hipotético, fruto
de una reconstrucción, cuya existencia se supone aunque no se haya
documentado por escrito: *bava, *appariculare.
Volver al inicio de Puntuación
PÁRRAFO (signo de). Signo
ortográfico auxiliar (§) que se usa, seguido de un número, o de series de
números y letras, para indicar divisiones internas dentro de los capítulos de
una obra: § 12, § 32.2a; o para remitir o aludir a ellas: «La función deíctica y
anafórica de los pronombres, de que hablamos en el § 2.5.1b» (RAE Esbozo [Esp.
1973] 211). Debe dejarse siempre un espacio entre el signo y la numeración que
lo acompaña. Cuando se hace referencia a más de un párrafo, el signo se duplica:
«Para los compuestos con numerales, véanse los §§ 2.9.3e y 2.9.5c» (RAE Esbozo
[Esp. 1973] 141).
Volver al inicio de Puntuación
17. El apóstrofo
apóstrofo. Signo
ortográfico auxiliar en forma de coma alta (’), que apenas se usa en
el español actual.
1. Como usos propios de la lengua española, se distinguen
principalmente dos:
a) Para indicar, en ediciones actuales no modernizadas de textos
antiguos, sobre todo poéticos, la elisión de la vocal final de
determinadas palabras (preposiciones, artículos, conjunciones)
cuando la que sigue empieza por vocal: d’aquel (por de aquel),
l’aspereza (por la aspereza), qu’es (por que es).
b) Para reflejar, en la escritura, la supresión de sonidos que se
produce en ciertos niveles de la lengua oral. Aparece con frecuencia
en textos literarios cuando el autor desea reproducir el habla de
personajes de escasa cultura: «Sacúdete el vestidito, m’ija, pa’que
se nos salga el mal agüero» (Hayen Calle [Méx. 1993]).
2. Se conserva en la reproducción de nombres o expresiones
pertenecientes a lenguas en las que se mantiene el uso moderno del
apóstrofo, como el catalán, el inglés, el francés o el italiano:
L’Hospitalet de Llobregat, O’Connor, c’est la vie, D’Annunzio.
3. Hay que evitar los siguientes usos del apóstrofo, ajenos al
español, y que se deben al influjo del inglés:
a) Cuando aparece en sustitución de las dos primeras cifras de un
año: ’82 por 1982. Si se desea hacer la abreviación, lo que es
frecuente en la expresión de acontecimientos relevantes celebrados
en ciertos años, no debe utilizarse el apóstrofo: Barcelona ’92 (Juegos
Olímpicos). Basta con las dos últimas cifras del año, que pueden
unirse o no con guion a la palabra precedente: Barcelona 92 o
Barcelona-92.
b) Cuando se usa, seguido de una s, para indicar el plural de una
sigla: ONG’s. El plural de las siglas es invariable en español: las
ONG (→ sigla, 3).
4. No debe utilizarse el apóstrofo para separar las horas de los
minutos: las 20’30 h. En este caso, se recomienda el empleo del
punto, aunque también se admiten los dos puntos (→ punto, 4.1 y dos
puntos, 2.1).
5. Tampoco debe usarse para separar, en los números, la parte entera
de la parte decimal: 3’1416. En este caso ha de emplearse
preferentemente la coma (→ coma2, 4), aunque también se admite el
uso del punto (→ punto, 4.4).
6. No debe confundirse con apóstrofe (‘invocación vehemente’ e
‘insulto’; → apóstrofe).
18 La tilde
tilde2. Signo
ortográfico auxiliar con el que, según determinadas reglas, se
representa en la escritura el acento prosódico (→ acento, 1); por
ello, la tilde recibe también los nombres de acento gráfico u
ortográfico. En español consiste en una rayita oblicua que, colocada
sobre una vocal, indica que la sílaba de la que forma parte es
tónica. La tilde debe trazarse siempre de derecha a izquierda, esto
es, como acento agudo (´), y no de izquierda a derecha (`), trazo
que corresponde al acento grave, que carece de uso en español:
camión, no camiòn. El uso de la tilde se atiene a una serie de
reglas que se detallan a continuación y que afectan a todas las
palabras españolas, incluidos los nombres propios. Sobre la
acentuación de palabras de origen extranjero...
___________________________
Recopilado
de: la Real Academia Española - Institución española
especializada en lexicografía, gramática, ortografía y bases de
datos lingüísticas. Productora del diccionario de referencia de la
lengua ...
Diccionario Panhispánico de Dudas -
El Diccionario panhispánico de dudas (DPD) es una obra de la Real
Academia Española (RAE) en colaboración con las otras 21 Academias
...
Wikipedia - Autodefinida como un
esfuerzo colaborativo por crear una enciclopedia gratis, libre y
accesible por todos. Permite revisar, escribir y solicitar
artículos. |