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El amigo ha de ser como la sangre, que
acude luego a la herida sin esperar a que le llamen.
Francisco de Quevedo
La soberbia nunca baja de donde
sube, porque siempre cae de donde subió.
Francisco de Quevedo
La palabra Alfabeto
es de origen griego formada a partir
del nombre de las dos primeras letras de su abecedario (el griego) alpha y
beta. El alfabeto es una serie de signos escritos que
cada uno representa un sonido o más de uno que se combinan para formar
todas las palabras posibles de una lengua dada.
El
alfabeto trata de representar cada sonido por medio de un solo signo, lo
que se consigue pocas veces, excepción hecha del coreano (que es el más
perfecto) y, en menor grado, de los silabarios japoneses. Los alfabetos
son algo distinto a los silabarios, pictogramas e ideogramas.
En
un silabario un solo signo representa una sílaba (secuencia de fonemas,
entre dos y cuatro, que se emiten sin pausa).Por ejemplo, el japonés
posee dos silabarios completos — el hiragana y el katakana
— inventados para complementar los caracteres que poseían de origen
chino. Un sistema pictográfico representa por medio de dibujos los
objetos que así lo permiten, por ejemplo, el dibujo de un sol significa
la palabra sol. Un sistema ideográfico emplea la combinación de
varios pictogramas para representar lo que no se puede dibujar, como las
ideas y los verbos de significación abstracta. Así si se combinan los
pictogramas chinos sol y árbol representan la palabra del
punto cardinal Este. Casi todos los alfabetos poseen entre veinte
y treinta signos, aunque el rokotas, de las islas Salomón, sólo contiene
once letras, mientras que el khmer cuenta nada menos que con setenta y
cuatro letras.
Los primeros sistemas de escritura son de carácter pictográfico,
ideográfico o una combinación de los dos; entre éstos están la escritura
cuneiforme de los babilonios y los asirios, la escritura jeroglífica de
los egipcios, los símbolos de la escritura china, japonesa y los
pictogramas de los mayas. Lo que distingue a estos sistemas de un
silabario o de un alfabeto es que el signo deja de representar un objeto
o una idea y pasa a representar un sonido.
Normalmente, el sonido es el sonido inicial de la palabra hablada
indicada por el pictograma original. Así en el semítico temprano, un
pictograma que representaba una casa, pasó a ser la escritura de
la b, primera letra de la palabra beth que en este idioma
es como se decía casa. El símbolo primero significó casa,
luego la idea del sonido b y más tarde es la letra b, tal
y como ha llegado al alfabeto español.
Modificaciones de los alfabetos
Cualquier alfabeto sufre modificaciones a lo largo de los tiempos por el
empleo que de él hacen sus usuarios. Ello es especialmente claro
respecto al número de caracteres y de las marcas diacríticas que
necesita, como los acentos, tildes o puntos y que combina con los ya
existentes para expresar las modificaciones de los sonidos a través de
los tiempos. Por ejemplo la letra c en francés, portugués y turco
se combina con una marca diacrítica que se llama cedilla ç para
representar una s predorsal sorda ante a, o, en
portugués y francés. También existió en español pero hoy ha desaparecido
la letra porque no existe el sonido; en tanto que en turco la ç
tiene un sonido próximo a la ch del español, combinación que se
emplea en español a partir del siglo XV para el sonido /ch/ alveolar
africado sordo. La letra ñ es una combinación surgida de la
escritura cursiva en la edad media como abreviatura de dos nn
seguidas, que representaban el sonido que hoy tiene esa letra. Otras
lenguas mantienen para ese mismo sonido otras escrituras diferentes,
como ny para el catalán y provenzal, nh para el gallego y
el portugués, gn para el francés, italiano e inglés, por citar
algunos casos próximos al español. No siempre la misma letra representa
el mismo sonido, pues aunque los alfabetos tengan el mismo origen (el
romano en el caso de los ejemplos que acaban de citarse), las lenguas
han evolucionado en su uso oral más rápidamente que en la escritura
puesto que ésta es más conservadora.
Las divergencias profundas entre la lengua escrita y la oral han
impulsado en muchos casos la reforma de la escritura.
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español
Orígenes de las letras del afabeto
El
siguiente resumen explica brevemente el origen de cada una de las letra
de nuestro actual alfabeto. En la lista de letras puedes dar un clic
sobre la que te interesa:
4 EL ALFABETO ESPAÑOL
A
B
C
D
E
F
G
H
I
J
K
L
M
N
Ñ
O
P
Q
R
S
T
U
V
W X Y
Z
A,
primera letra y primera vocal del alfabeto español y de la mayoría de
los alfabetos de las lenguas indoeuropeas. Al parecer su forma se
originó en un jeroglífico egipcio de escritura hierático-cursiva que
representaba la cabeza del dios Apis. Se tiene noticia de que su primer
nombre era ahom.
Los fenicios llamaron a esa letra
alph (‘buey’), por su remoto
parecido con la cabeza y los cuernos de ese animal. Los hebreos la
llamaron aleph. En el antiguo alfabeto griego se convierte en la
letra alfa; ésta, a su vez, pasa a ser la letra A del
abecedario romano cuya forma y valor se perpetuaron en todos aquellos
alfabetos que se derivaron de él.
En
la actualidad la a del español representa el sonido que se
produce al abrir la boca, separar los labios para dejar pasar el aire y
colocar la lengua ligeramente curvada y apoyada en el hueco de la
mandíbula inferior, mientras vibran las cuerdas vocales. Así suena la a de ‘mamá’, ‘cuál’, y ‘par’, que apenas
mantiene diferencias apreciables con su pronunciación en los distintos
países que hablan esta lengua.
B,
segunda letra
y primera consonante del alfabeto español; existe un signo equivalente
que ocupa el mismo lugar en los alfabetos griego, hebreo y árabe entre
otros. Su nombre es be. Actualmente se usa el nombre griego de la b,
beta, (del fenicio beth) para formar la palabra ‘alfabeto’.
Los fenicios formaron esta letra a partir de la representación de una
grulla de un jeroglífico egipcio, pero la llamaron beth, "casa".
La
letra b de ‘cabeza’, ‘bruma’ o ‘Bogotá’
representa el sonido que se produce al juntar los labios, para provocar
una implosión en la salida libre del aire por la boca, cerrando el velo
del paladar y haciendo vibrar las cuerdas vocales. En español, no
existen grandes diferencias de pronunciación de esta consonante y sólo
se hace muy breve cuando va en posición final de palabra como en "club".
En algunas zonas de España y en países americanos, como México, se
distingue el sonido que representa la letra b con el que
representa la letra v.
Oclusiva bilabial
sonora - La consonante plosiva u oclusiva bilabial
sonora es un sonido consonántico presente en numerosos
idiomas; en español es uno de los fonemas representados por
las grafías B y V. En el Alfabeto Fonético Internacional se
representa como [b].
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español
C,
tercera letra del alfabeto español y de las lenguas romances. Su nombre
es ce. El signo procede de la C latina, al redondear la
letra griega G, gamma, que se derivaba de un símbolo fenicio
llamado gimel o camello, éste a su vez procedía de un símbolo
egipcio.
La
c del latín arcaico se pronunció de dos modos, uno semejante al
actual ga, gue, gui, go gu, que desapareció en la época clásica,
y el otro el equivalente a ca, y su serie, que se transmitió a
las lenguas románicas. Desde el siglo XVI
la letra c representa en español dos sonidos: El primero es el de
‘cama’, ‘copa’, ‘cuna’, ‘clima’ y ‘cráneo’. Aparece en todos los pueblos
que hablan español.
Se
produce al aproximar la parte posterior de la lengua al velo del paladar
y al hacer salir el aire por medio de una pequeña implosión, y sin que
vibren las cuerdas vocales. Este sonido es el que tiene la letra c
ante las vocales a, o, u, ante las consonantes l
y r y en las zonas no seseantes cuando lleva una consonante
detrás, como en la palabra ‘pacto’.
El
otro sonido es z, que se produce al aproximar la parte anterior
de la lengua a los incisivos superiores, al hacer salir el aire rozando
por esa barrera y cerrar el velo del paladar sin que vibren las cuerdas
vocales; es el correspondiente a la c de ‘cena’ y ‘cine’. En casi
todos los países americanos que hablan español y en algunas zonas de
España, la c de ‘cena’ y de ‘cine’ tiene el mismo sonido que la
s. A esa forma de pronunciar la c se la conoce como
seseo.
En
español la letra c se combina con la letra h para formar
el dígrafo
ch, que se lee como che. Representa el sonido
producido por el contacto de los bordes de la lengua con los del
paladar, juntándose primero y separándose después, el aire sale pasando
por esa barrera, rozando y explotando, se cierra el velo del paladar y
no vibran las cuerdas vocales. Este signo es el de palabras como
‘chocolate’ y ‘corcho’, con algunas variedades dialectales en los
diversos países que hablan español.
D,
cuarta letra de los alfabetos que proceden del griego y del latín. Su
nombre es de. Tuvo su origen en un jeroglífico egipcio que
representaba una mano. Cuando los fenicios adoptaron este signo, recibió
el nombre de daleth (‘puerta’) por su parecido con la abertura de
una tienda de campaña. Semejante parecido se puede apreciar en la letra
griega D, cuyo nombre delta, se deriva de daleth. En
español, el sonido d se produce al apoyar la punta de la lengua
en los incisivos superiores, formando así una barrera por la que pasa el
aire produciendo una pequeña explosión, mientras vibran las cuerdas
vocales. Es el sonido de ‘dedo’ y ‘drama’. Apenas existen ligeras
variaciones en el área del español. Sólo existe una pronunciación
relajada cuando está en posición intervocálica, como en ‘sobrevolado’, y
en el final de palabras como ‘Madrid’; en esta posición puede
convertirse en otros sonidos por razones dialectales
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español
E,
quinta letra y
segunda vocal, la más frecuente, del alfabeto español. Su nombre es e.
Su forma, sin alteración alguna, procede de la quinta letra del alfabeto
romano clásico, que era una adaptación de la letra griega epsilon (E,
e). La letra griega se derivó de la semítica he,
, que a su vez era
el desarrollo de un jeroglífico egipcio Y, origen último de la
letra.
La
e representa un sonido que se pronuncia abriendo la boca menos
que para pronunciar a, elevando y curvando ligeramente la lengua
hacia la parte anterior del paladar y estirando levemente los labios
hacia los lados. Actualmente en español no existen diferencias
apreciables en la pronunciación de la e, que adquiere nasalidad
en contacto con una consonante nasal, como en ‘ven’, ‘menta’ y ‘peña’;
se relaja, pero nunca se hace muda en posición final no acentuada, como
en ‘cómplice’.
F,
sexta letra y cuarta consonante del abecedario actual español y de los
alfabetos latino y griego antiguos. Su nombre es efe. En griego era digamma, por su parecido con dos gammas mayúsculas que estuvieran
superpuestas, y era la letra griega para el sonido G Sus formas
fueron F, f, F, o ƒ, y su pronunciación se parecía al sonido actual de
la letra inglesa W en ‘Washington’. Finalmente la lengua latina
asignó a la letra v ese sonido w y la letra f pasó
a representar el mismo sonido que tiene en español, como en la palabra
‘fin’. Se produce al poner en contacto los incisivos superiores con el
labio inferior, formando un paso estrecho para el aire, que pasa
rozando, al bajar el velo del paladar y sin vibrar las cuerdas vocales.
G,séptima letra
del alfabeto español y de otros alfabetos procedentes del latín. Su
nombre es ge. La mayúscula o capital G se deriva de la letra C
del latín, que procede a su vez de la letra griega G
gamma,
que se trazó redondeada a partir del siglo VII a.C. La letra latina c
representó a la vez los sonidos, g y k hasta el siglo III
a.C., que fue cuando se modificó el carácter para llevar a cabo la
distinción del sonido g . Una vez realizada la diferencia, la
nueva letra ocupó el lugar que tenía en el alfabeto griego la Z,
pero no se usó en latín. La minúscula moderna g evolucionó a
partir de una forma que surgió en el siglo VII.
En
español, esta letra representa dos sonidos: uno ante a, o,
u, que se produce al poner en contacto la parte posterior de la
lengua con el paladar blando, produciendo una barrera que atraviesa el
aire para salir formando una pequeña explosión; las cuerdas vocales
vibran. este sonido es el de la g en ‘gato’, ‘cargo’, ‘Paraguay’.
También tiene ese sonido cuando lleva detrás una consonante, como en
‘gracias’. El otro sonido es el que representa la g cuando va
delante de e o de i, que es como la j del
castellano, en ‘gente’ y ‘girar’. Se escribe una u muda entre la
letra g y las vocales e, i, para que tengan el mismo
sonido sonoro que ante a, o, u y consonante como en
las palabras ‘sigue’ y ‘siguiente’.
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español
H,
octava letra
del alfabeto español y de otros alfabetos procedentes del latín. En
español se llama hache. La letra procede de la semítica H, cheth,
que representaba tanto en el alfabeto griego como en el latino un sonido
aspirado parecido al que existe en árabe o en inglés. En el latín
hablado, poco a poco, fue desapareciendo la aspiración o degradándose.
Se mantuvo como letra escrita para representar algunos sonidos del
griego, como el espíritu áspero. También se combinó con algunas letras
para reproducir sonidos aspirados procedentes de otras lenguas. Como
resultado de todo ello, la letra h pasa a ser muda en las lenguas
románicas. En castellano la letra h se mantiene muda y su
aspiración es propia de algunas variedades dialectales. Se combina con
el signo c para formar la ch, dígrafo que tiene un sonido
palatal, como en ‘choque’. Es una letra muda en otras lenguas. La letra
h se combina con otras consonantes en dígrafos para representar
varios sonidos consonantes: así ch en francés o portugués, que
suenan como sh del inglés; lh y nh del portugués
suenan como ll y ñ del español.
I,novena letra y
tercera vocal de los alfabetos español, griego y romano. Los griegos la
llamaron iota a partir de su nombre semítico, yodh,que
significa ‘mano’, procede de la forma que tenía este signo en el
alfabeto hierático egipcio; éste evoca algún parecido con una mano que
tuviera el pulgar estirado y separado. El punto que lleva la i
minúscula se empezó a usar con carácter general en el siglo XI.
Originariamente fue un acento, que sirvió primero para indicar la
existencia de una vocal larga y más tarde para distinguir las dos íes,
i i, escritas de la u, así como para marcar la letra
i
en las combinaciones iu e ui.
J,décima letra y séptima consonante del alfabeto castellano. Su nombre es
jota, porque surge de la letra griega iota. Es la última letra
incorporada al alfabeto y a la lengua escrita. El signo J
apareció primero en el abecedario romano, y a veces se utilizaba para
indicar el carácter largo de la vocal i , pero otras veces se
usaba sencillamente como una I mayúscula. En la edad media
inicialmente su forma alargada (J) se usó con carácter ornamental
muy a menudo, así como en la escritura de cifras . Hasta bien entrada la
segunda mitad del siglo XVII no se utiliza la j inicial. Tuvo que
pasar casi siglo y medio para que apareciera regularmente impresa en los
libros europeos. Por lo tanto, mucho después de la invención de la
imprenta la j no era más que una mera variación caligráfica de la
i. En latín y en español antiguo podía tener el valor de una
vocal o de una semivocal, así como mostraba un uso restringido de su
función como consonante en cualquier posición de una palabra. Eso
explica las variaciones ortográficas que aparecieron en dos palabras del
español bien conocidas: México / Méjico y Quixote / Quijote.
En
el español moderno esta letra representa el sonido que se produce al
aproximar la parte posterior de la lengua, que está curvada, al velo del
paladar, al dejar pasar rozando el aire por esa interrupción y sin
vibrar las cuerdas vocales, como en las palabra ‘caja’, ‘rojo’, ‘Julio’.
Existe un sonido relajado de la
j en posición final de palabra
como en ‘reloj’.
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español
K,
undécima letra
del alfabeto español. Aparece con su forma actual en el alfabeto romano,
como correspondiente de la letra griega kappa, de la que
procedía; ésta a su vez tenía su origen en un jeroglífico egipcio. En el
alfabeto español se introdujo sólo para transcribir términos procedentes
de otras lenguas, como kilómetro o kilowatio, palabras de
origen griego; krausismo de origen germánico; kermés
galicismo; kárate procedente del japonés o kurdo. La Real
Academia Española suele permitir en muchos casos que se escriba con c
o qu siempre que sea posible, cosa muy extendida en toda América.
Sin embargo, mantiene la escritura de esta letra en los nombres propios
de origen extranjero como Kant, Keppler, Okinawa o
Kelvin.
En
español, representa un fonema consonante velar oclusivo y sordo,
idéntico al que representan las grafías qu, ante e, i,
y c ante las vocales a, o, u. Este mismo
sonido parece ser el más universal que corresponde a esta letra. Existe
una k muda en inglés si va en posición inicial y seguida de n
como en know.
L,
duodécima
letra del alfabeto español. Su nombre es ele. En latín apareció primero
la forma L de la letra mayúscula, procedente de la letra griega
lambda. Esta a su vez tenía su origen en un jeroglífico egipcio.
En
español el sonido de la l se describe fonéticamente como una
consonante alveolar lateral, que se produce al apoyar la punta de la
lengua contra los alvéolos o las encías y dejar pasar el aire por los
lados de esa barrera. Así se pronuncia en términos generales la l
de ‘lado’, ‘mal’ y ‘doble’.
En
español existe un dígrafo constituido por dos eles seguidas,
Ll,
que representan el sonido de otra consonante, la elle. Este sonido se
produce al apoyar la parte central de la lengua curvada en el centro del
paladar, mientras se deja pasar el aire por los lados que configura esa
barrera, en una ligera implosión. Ese sonido es el de las palabras
‘calle’, ‘lluvia’ y ‘cuello’. Existen diferencias importantes en la
pronunciación de esta consonante, dependiendo de las diversas zonas
dialectales. También existe un uso bastante extendido de pronunciar
igual la elle y la y griega. A este fenómeno se le llama
yeísmo. En catalán existe la posibilidad de escribir l.l, para
representar el sonido de dos eles, que a pesar de estar juntas cada una
pertenece a una sílaba distinta, como en la palabra il.luminació;
a este diágrafo se le llama ele geminada.
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español
M,
decimotercera letra del alfabeto español. Su nombre es eme. Procede del
latín que la tomó de la letra griega mu, y que a su vez tuvo su
origen en un jeroglífico egipcio que representaba un búho.
El
sonido de la m se emite impidiendo la salida del aire por la boca
con los labios, abriendo el velo del paladar para dar resonancia nasal y
poniendo en vibración las cuerdas vocales; por lo tanto, la corriente de
aire se emite por la nariz y el sonido recibe así una resonancia nasal.
Este sonido es el de la m en ‘mamá’, o ‘cambio’. Ante los sonidos
p y b, como en ‘hombre’ o ‘campo’ tiene un sonido próximo
a la n. Pasa a pronunciarse como n en final de palabras
como en ‘álbum’ y ‘ultimátum’. No se pronuncia en el grupo mn
cuando es inicial de palabra, como en ‘mnemotécnico’.
N,
decimocuarta letra del alfabeto español que procede del latín y que a su
vez viene de una letra griega. Su nombre es ene. Los griegos la llamaron
nu, por su denominación semítica y fenicia nun, que
significa 'pez', tomada de la representación de una línea de agua en un
jeroglífico egipcio.
El
sonido de esta letra se emite a través de la nariz, con la vibración de
las cuerdas vocales, en tanto que la lengua, apoyada en los alvéolos,
impide el paso del aire por la boca. Así se pronuncia la n de
'nena' o la de 'son'. Existe una n dental producida por la
posición de la lengua en contacto con la parte posterior de los dientes,
cuando va delante de t, o de d, como en las palabras
'antes' y 'andar', aunque es más clara en francés. Se pronuncia como m cuando va junto a
v, como en la palabra 'envidia'. Apenas
tiene sonido o lo tiene muy relajado cuando va junto a m en el
grupo nm, como en la palabra 'inmenso'.
Ñ,
decimoquinta letra del alfabeto español. Su nombre es eñe y sólo
se usa en español. Su forma procede de la consonante n. La tilde
que lleva en la parte superior tiene su origen en la escritura de los
copistas medievales, que la emplearon desde el siglo XII como signo
escrito sobre una letra y que significaba carácter repetido, es decir,
ñ = nn, õ =oo. Dos siglos más tarde este uso quedó restringido
para la letra n, e incluso podía sustituir a una y o una
m. En el siglo XV, Antonio de Nebrija identificaba esta letra y
su sonido como elementos autóctonos en el castellano, por no tener
precedente ni en griego, ni en latín, ni en árabe.
El
sonido de la ñ es el de palabras ñu, caña,
ñora, ñandú, y puño.
En otras lenguas romances peninsulares este sonido se representa
mediante otros dígrafos (dos grafías): en catalán se hace con las letras
ny, en portugués con nh, mientras que en gallego se usa la
grafía del castellano ñ, aunque en los últimos diez años existe
una vacilación entre la grafía ñ y la portuguesa nh. En
otras lenguas románicas, como el francés o el italiano, es el dígrafo gn el que representa el mismo sonido.
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español
O,
decimosexta letra del alfabeto español y cuarta vocal de éste y de
muchos otros alfabetos de las lenguas de origen europeo. En principio
era un signo fenicio que representaba un sonido gutural aspirado. Los
griegos adoptaron este signo para representar la omicron, o
breve, y añadieron un signo distinto para representar la o larga,
la omega. En el alfabeto latino se incorporó una única letra para
los dos sonidos. La letra o del español suele tener como origen
más frecuente el de una o, el de una u o el diptongo au
del latín; las palabras españolas hoja, lobo, pobre,
proceden de las latinas folia, lupum, pauperem.
La o del español no tiene diferencias apreciables en su
pronunciación y el sonido o sólo puede representarse mediante
esta letra. En otras lenguas romances el sonido o puede recibir
la grafía au.
P,decimoséptima letra del alfabeto español, que procede del latín como
adaptación de la letra griega pi, que a su vez tuvo su origen
inicial en un jeroglífico egipcio. Su nombre es pe.
En
español la consonante p no presenta diferencias notables en su
pronunciación; fonéticamente se describe como una consonante oclusiva,
sorda, que tiene el mismo punto de articulación de la b, porque
es bilabial. En las palabras españolas que son préstamos de otras
lenguas el sonido p en posición inicial corresponde a otra p
originaria, como ‘pala’ del latín ‘pala’, ‘paradigma’ del griego paradeigma, ‘patata’ que se tomó de América, y ‘papaya’, palabra de
origen filipino. Es muda cuando va en posición inicial en los grupos ps y
pn como en ‘psicólogo’, ‘pneumólogo’. La Real Academia
Española permite incluso su desaparición de los escritos y así se ha
generalizado en el grupo pn, pero existe una mayor resistencia a
borrar la p del grupo ps. En español no existe la
combinación ph para representar el sonido f, cosa que sí
sucede en las demás lenguas romances, y sólo se admite este
dígrafo en el caso de algunas marcas comerciales.
Q,decimoctava letra del alfabeto español, procedente, a través del latín y
del griego, de la letra fenicia qoph, que a su vez se desarrolló
desde un jeroglífico egipcio. En las lenguas semíticas, la qoph
representa un sonido explosivo, y muy diferente de la menos enérgica
consonante griega.
En
las lenguas románicas y en otras lenguas modernas, siempre va delante de
la letra u excepto en las transcripciones de la semítica qoph,
como en la palabra ‘Iraq’, de donde procede el gentilicio ‘iraquí’,
aunque en el español escrito, como en otras lenguas, se vacila entre
Iraq e Irak. En castellano la letra se llama cu, y como en el
resto de las lenguas procedentes del latín, sólo se utiliza acompañada
de la u muda con las vocales e, i, como en las palabras ‘queso’,
‘pequeño’, ‘quien’ y ‘mantequilla’. Tiene el mismo sonido consonante que
la c ante la a, la o y la u.
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español
R,
RR,
decimonovena
letra del alfabeto español. Su nombre es erre. La R mayúscula o
capital en su forma moderna apareció primero en el alfabeto romano como
adaptación de la letra griega ro. Este carácter griego
correspondía al fenicio resh, que a su vez se originó en un
jeroglífico egipcio.
La
letra r presenta una gran variedad de sonidos, según la lengua
que la utilice. Los más frecuentes son, el de una consonante vibrante
como la r del español y del italiano, y el de una consonante
uvular r, como la del francés de ‘París’. En varias lenguas,
incluyendo el sánscrito, el checo y el servocroata, la r se
utiliza como vocal y como consonante: por ejemplo Trst por
‘Trieste’.
El
sonido r del español se pronuncia de varias maneras; dependiendo
de su posición dentro de una palabra, puede hacer vibrar la lengua una o
dos veces, como en las palabras ‘caro’,’roca’, ‘croar’, ‘enredar’ y
‘drama’. También existen variedades en la pronunciación de la r
dependiendo de la norma de pronunciación que exista en los diversos
países que hablan español; ello explica que la pronunciación de la r
como l sea la norma en Puerto Rico y resulte inaceptable en la
norma de México, o que la r de Bolivia y algunas zonas de Perú y
Chile no se produzca en Venezuela o Andalucía. En la escritura se
escribe una sola letra cuando reproduce una sola vibración dentro de una
palabra (Caracas); cuando reproduce dos o más vibraciones se escribe una
sola erre en posición inicial, y cuando lleva delante o detrás otra
consonante, ‘Roma’, ‘amor’, ‘Cárdenas’, ‘Andrés’. El sonido vibrante
múltiple se escribe con un dígrafo rr, erre doble, cuando está en
el interior de una palabra y se encuentra en posición intervocálica,
‘perro’.
S,
vigésima letra
del alfabeto español. Apareció en su forma moderna por primera vez en el
alfabeto romano, como equivalente de la letra griega sigma, que
procedía originariamente de un carácter hierático egipcio basado en un
jeroglífico que representaba un jardín inundado.
El
sonido s, técnicamente conocido como consonante sibilante, puede
ser sordo y sonoro. En español la letra s representa el sonido de
una consonante sorda con dos variedades básicas de pronunciación: una se
produce al colocar el ápice de la lengua casi apoyado en el alvéolo,
dejando paso al aire que sale rozando y sin vibrar las cuerdas vocales.
Recibe el nombre de s apicoalveolar, por la posición de la lengua. Es la
predominante en España y algunas zonas de América. La otra variedad,
llamada predorsal, se pronuncia al colocar el dorso de la lengua
ligeramente curvado, casi apoyado en la parte posterior de los
incisivos, que deja paso al aire por ese conducto. Este sonido es el más
frecuente entre los hispanohablantes dado que existe mayoritariamente en
el español americano y en algunas zonas de España. La letra s
puede recibir el valor fonético de z cuando hay ceceo por razones
dialectales, como en Andalucía. Existe una s sonora en español
cuando está en contacto con otra consonante sonora, como en desde.
En otras lenguas la letra s recibe otros valores fonéticos, así
en inglés y en portugués puede sonar como sh, en palabras como sure y
portugués.
T,
vigésima
primera letra del alfabeto español. Su nombre es te. Se deriva de un
carácter romano del mismo nombre, que se tomó de la letra griega tau.
Procede de taw, última letra del alfabeto fenicio que representa
una cruz o marca de pertenencia. Ésta a su vez tiene su origen en un
jeroglífico egipcio.
La
letra t representa el sonido que se produce al chocar el paso del
aire con la punta de la lengua, que está apoyada en la parte interior de
los dientes mientras permanecen inactivas las cuerdas vocales. La
consonante t presenta escasas variaciones dentro del español.
Existe una pronunciación parecida a la del inglés americano en el
español de Chile.
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español
U,
vigésima
segunda letra del alfabeto español y última de sus vocales. Su nombre es
u. El alfabeto semítico terminaba en t, pero ahora va delante de
otras cuatro nuevas letras, u, v, w, y y, desarrolladas en
diferentes épocas a partir de la semítica vau. La letra vau
tiene su origen en un jeroglífico egipcio. A partir del símbolo fenicio,
que tenía una forma intermedia entre f y y, los griegos
produjeron dos caracteres,la digamma, que pervive como nuestra
actual letra f, y la upsilon, que tuvo el valor de la u
y se pronunciaba en griego clásico como la u del francés moderno,
en tanto que el sonido de la vocal española u se representaba con
el diptongo ou, también como en el francés moderno. La forma v
llegó a Roma, donde representó un sonido u como la u
actual del español.
V,vigésima tercera letra del alfabeto español. Su nombre es uve. La forma
de la letra mayúscula apareció primero en latín, que la había adaptado
de la letra griega upsilon. A su vez, ésta procedía de un
jeroglífico egipcio. En castellano las letras u y v se
usaron indistintamente al menos hasta el siglo XVII.
En
español moderno no existe diferencia entre el sonido de la letra v
y el de la letra b, excepto en algunos países de América Latina y
en las zonas bilingües de Cataluña, Baleares y Valencia, donde se hereda
la pronunciación autónoma de v como consonante que suena al
presionar el labio inferior contra los dientes superiores y expulsar el
aire por la boca mientras vibran las cuerdas vocales.
Oclusiva bilabial
sonora - La consonante plosiva u oclusiva bilabial
sonora es un sonido consonántico presente en numerosos
idiomas; en español es uno de los fonemas representados por
las grafías B y V. En el Alfabeto Fonético Internacional se
representa como [b].
W,
vigésima
cuarta letra del alfabeto español. Su nombre es uve doble o doble u.
Este signo es más la unión de dos caracteres que una letra propiamente
dicha. En español esta letra no se utiliza más que en palabras
procedentes de otras lenguas. Si son préstamos de voces tomadas de los
godos o del alemán, se pronuncia como una v, como en las palabras
‘Wamba’, ‘Wagner’, ‘Westfalia’. Si son préstamos del inglés moderno,
tiene un sonido de u semiconsonante, como en ‘Washington’.
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español
X,vigésima
quinta letra del alfabeto español. Se llama equis. Su forma, valor
fonético y nombre proceden del latín, a través del griego, y en última
instancia de un jeroglífico egipcio.
La
letra x representa una consonante compuesta de un sonido g
sonoro o k sordo seguido de otro sonido s, que si la
pronunciación es cuidadosa suena como ‘examen’ y ‘éxito’. Si va seguida
de una consonante, su sonido se reduce al de una s como en
‘excepto’ aunque en algunos países americanos sigue pronunciándose cs.
En el español antiguo representó un único sonido semejante al de la sh del inglés o la
ch del francés; este sonido evolucionó
luego hasta hacerse j. En las palabras de origen náhuatl, la
equis puede pronunciarse como s, Xochimilco o Xóchitl; como j,
México o Oaxaca; y sh, xocoyote o mixiote. En la actualidad las
palabras que se escriben con una x inicial proceden del griego,
como ‘xeroftalmia’.
Y,
vigésima sexta
letra del alfabeto español. Procede de la transliteración romana de la
letra griega upsilon (u). Su nombre es i griega.
En
la lengua actual la y representa dos valores fonéticos, uno
vocálico, i, y otro consonántico sonoro palatal,ye. Este
valor fonético coincide con el que representa la letra elle y se
da en países de América y en algunas zonas de España. La confusión de
los dos sonidos recibe el nombre de yeísmo. Hay una variación
importante en la pronunciación de la y como consonante palatal,
que procede del español antiguo. Se emite poniendo el dorso de la lengua
en contacto con el paladar duro y haciendo vibrar las cuerdas vocales.
Coincide con el sonido actual de la j en inglés o francés y sólo
se conserva en algunas regiones centrales de España. En Uruguay y
Argentina existe otra variación, una vibración especial, que recuerda el
sonido ch. Como vocal, su uso se remonta a la edad media, cuando
los copistas se habituaron a sustituir y por i. La letra
y tiene un valor fonético i cuando va antes de una pausa, y
en posición final, como en Monterrey, cuando la conjunción y
va entre dos palabras de las que la primera termina en consonante, y la
otra empieza también por consonante, como en el grupo ‘mujeres y niños’.
Cuando está en contacto con una vocal suele tener valor de semivocal
como en ‘vecino y amigo’.
Z,
vigésima
séptima y última letra del alfabeto español. Su nombre es zeda o zeta.
Proviene del alfabeto romano que la derivó de una letra griega, la cual
tenía su origen en un jeroglífico egipcio.
El
sonido habitual de la z aparece en palabras como ‘zafiro’, ‘pozo’
y ‘feliz’. Se pronuncia como la c ante e, i, pero
la zeda conserva su sonido ante todas las vocales. La consonante z
se produce al apoyar la punta de la lengua entre los dientes, dejando
pasar el aire por este obstáculo con un rozamiento y sin hacer vibrar
las cuerdas vocales. Esta pronunciación es propia de España. Existe otra
variedad del sonido que sitúa la lengua doblada en el paladar duro y la
pronuncia como s. Esta pronunciación es la correcta en Andalucía, Canarias y en casi toda
la América hispanohablante.
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