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No andes, Sancho,
desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de
ánimo desmalazado.
Miguel de Cervantes
No es dichoso aquél a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a
quien no puede quitar nada.
Francisco de Quevedo
1 Introducción
Semántica (del griego semantikos, 'lo que tiene significado'), estudio
del significado de los signos lingüísticos, esto es, palabras,
expresiones y oraciones. Quienes estudian la semántica tratan de
responder a preguntas del tipo "¿Cuál es el significado de X (la
palabra)?". Para ello tienen que estudiar qué signos existen y cuáles
son los que poseen significación esto es, qué significan para los
hablantes, cómo los designan (es decir, de qué forma se refieren a ideas
y cosas), y por último, cómo los interpretan los oyentes. La finalidad
de la semántica es establecer el significado de los signos lo que significan dentro del proceso que asigna tales significados.
La
semántica se estudia desde una perspectiva filosófica (semántica pura),
lingüística (semántica teórica y descriptiva) así como desde un enfoque
que se conoce por semántica general. El aspecto filosófico está asentado
en el conductismo y se centra en el proceso que establece la
significación. El lingüístico estudia los elementos o los rasgos del
significado y cómo se relacionan dentro del sistema lingüístico. La
semántica general se interesa por el significado, por cómo influye en lo
que la gente hace y dice.
Cada
uno de estos enfoques tiene aplicaciones específicas. En función de la
semántica descriptiva, la antropología estudia lo que entiende un pueblo
por importante desde el punto de vista cultural. La psicología,
sustentada por la semántica teórica, estudia qué proceso mental supone
la comprensión y cómo identifica la gente la adquisición de un
significado (así como un fonema y una estructura sintáctica). El
conductismo aplicado a la psicología animal estudia qué especies
animales son capaces de emitir mensajes y cómo lo hacen. Quienes se
apoyan en la semántica general examinan los distintos valores (o
connotaciones) de los signos que supuestamente significan lo mismo, (del
tipo 'el manco de Lepanto' y 'el autor del Quijote', para referirse los
dos a Cervantes). La crítica literaria, influida por los estudios que
distinguen la lengua literaria de la popular, describe cómo las
metáforas evocan sentimientos y actitudes, entroncándose también en la
semántica general.
2 La perspectiva filosófica
A
finales del siglo XIX, el lingüista francés Jules Alfred Bréal, propuso
la "ciencia de las significaciones", avanzando un paso más en los
planteamientos del suizo Ferdinand de Saussure, que había investigado de
qué forma se vincula el sentido a las expresiones y a los demás signos.
En 1910 los filósofos británicos Alfred North Whitehead y Bertrand
Russell publicaron los Principia Mathematica, (Principios matemáticos)
que ejercieron una gran influencia en el Círculo de Viena, un grupo de
filósofos que desarrollaron un estudio filosófico de gran rigor conocido
por positivismo lógico. (véase Filosofía analítica y lingüística).
2.1 Lógica simbólica
Una de
las figuras más destacadas del Círculo de Viena, el filósofo alemán
Rudolf Carnap, realizó su más importante contribución a la semántica
filosófica cuando desarrolló la lógica simbólica: sistema formal que
analiza los signos y lo que designan. El positivismo lógico entiende que
el significado es la relación que existe entre las palabras y las cosas,
y su estudio tiene un fundamento empírico: puesto que el lenguaje,
idealmente, es un reflejo de la realidad, sus signos se vinculan con
cosas y hechos. Ahora bien, la lógica simbólica usa una notación
matemática para establecer lo que designan los signos, y lo hace de
forma más precisa y clara que la lengua también constituye por sí misma
un lenguaje, concretamente un metalenguaje (lenguaje técnico formal) que
se emplea para hablar de la lengua como si de otro objeto se tratara: la
lengua es objeto de un determinado estudio semántico.
Una
lengua objeto tiene un hablante (por ejemplo una francesa) que emplea
expresiones (como por ejemplo la plume rouge) para designar un
significado, (en este caso para indicar una determinada pluma —plume— de
color rojo —rouge—. La descripción completa de una lengua objeto se
denomina semiótica de esa lengua. La semiótica presenta los siguientes
aspectos: 1) un aspecto semántico, en el que reciben designaciones
específicas los signos (palabras, expresiones y oraciones); 2) un
aspecto pragmático, en el que se indican las relaciones contextuales
entre los hablantes y los signos; 3) un aspecto sintáctico, en el que se
indican las relaciones formales que existen entre los elementos que
conforman un signo (por ejemplo, entre los sonidos que forman una
oración).
Cualquier lengua interpretada según la lógica simbólica es una lengua
objeto que tiene unas reglas que vinculan los signos a sus
designaciones. Cada signo que se interpreta tiene una condición de
verdad —una condición que hay que encontrar para que el signo sea
verdadero—. El significado de un signo es lo que designa cuando se
satisface su condición de verdad. Por ejemplo la expresión o signo la
luna es una esfera la comprende cualquiera que sepa español; sin
embargo, aunque se comprenda, puede o no ser verdad. La expresión es
verdadera si la cosa a la que la expresión o signo se vincula —la luna—
es de verdad una esfera. Para determinar los valores de verdad del signo
cada cual tendrá que comprobarlo mirando la luna.
2.2 Semántica de los actos de habla
La
lógica simbólica de la escuela positivista intenta captar el significado
a través de la verificación empírica de los signos —es decir, comprobar
si la verdad del signo se puede confirmar observando algo en el mundo
real—. Este intento de comprender así el significado sólo ha tenido un
éxito moderado. El filósofo austriaco nacionalizado británico Ludwig
Wittgenstein la abandonó en favor de su filosofía del "lenguaje
corriente" donde se afirmaba que la verdad se basa en el lenguaje
diario. Puntualizaba que no todos los signos designan cosas que existen
en el mundo, ni todos los signos se pueden asociar a valores de verdad.
En su enfoque de la semántica filosófica, las reglas del significado se
revelan en el uso que se hace de la lengua.
A
partir de la filosofía del lenguaje diario la teoría ha desarrollado la
semántica de los actos de habla, (donde habla es una realización
concreta del lenguaje, según fue definida por Saussure). El filósofo
británico J. L. Austin afirma que, cuando una persona dice algo, realiza
un acto de habla, o hace algo, como enunciar, predecir o avisar, y su
significado es lo que se hace en el acto de hablar por medio de la
expresión. Dando un paso más en esta teoría, el estadounidense John R.
Searle se centra en la necesidad de relacionar las funciones de los
signos o expresiones con su contexto social. Afirma que el habla implica
al menos tres tipos de actos: 1) actos locucionarios, cuando se enuncian
cosas que tienen cierto sentido o referencia (del tipo la luna es una
esfera); 2) actos ilocucionarios, cuando se promete o se ordena algo por
medio de viva voz, y 3) actos perlocucionarios, cuando el hablante hace
algo al interlocutor mientras habla, como enfurecerlo, consolarlo,
prometerle algo o convencerlo de algo. La fuerza ilocucionaria, que
reciben los signos —gracias a las acciones implícitas en lo que se dice—
expresa las intenciones del hablante. Para conseguirlo, los signos que
se empleen tienen que ser adecuados, sinceros y consistentes con las
creencias y conducta del hablante, y así mismo tienen que ser
reconocibles por el oyente y tener para él significado.
La
semántica filosófica estudia la distinción entre la semántica organizada
sobre los valores de verdad y la semántica de los actos de habla. Las
críticas a esta teoría mantienen que su verdadera función es analizar el
significado de la comunicación (como opuesto al significado del
lenguaje), y que por consiguiente se convierte en pragmática, es decir,
en semiótica, y por tanto relaciona los signos con el conocimiento del
mundo que muestran los hablantes y los oyentes, en lugar de relacionar
los signos con lo que designan (aspecto semántico) o de establecer las
relaciones formales que hay entre los signos (aspecto sintáctico).
Quienes realizan esta crítica afirman que la semántica debe limitarse a
asignar las interpretaciones que corresponden a los signos,
independientemente de quien sea el hablante y el oyente.
3 Perspectiva linguística
Básicamente se distinguen dos escuelas: la semántica descriptiva y la
teórica.
3.1 Semántica descriptiva
Desde
esta perspectiva, las investigaciones se centran en examinar lo que
significan los signos en una lengua concreta. Por ejemplo, investigan lo
que constituye un nombre, un sintagma nominal, un verbo o un sintagma
verbal. En algunas lenguas como el español, el análisis se hace a través
de la relación sujeto-predicado. En otras lenguas que no tienen claras
las distinciones entre nombres, verbos y preposiciones, se puede decir
lo que significan los signos cuando se analiza la estructura de lo que
se llaman proposiciones. En este análisis, un signo es un operador que
se combina con uno o más argumentos, signos también, —a menudo
argumentos nominales (o sintagmas nominales)— o bien relaciona los
argumentos nominales con otros elementos de la expresión (como los
sintagmas preposicionales o los adverbiales). Por ejemplo, en la
expresión: El árbitro señaló falta al delantero, señaló es un operador
que relaciona los argumentos 'el árbitro', 'al delantero', con el
operador 'falta'.
Tanto
si se hace el análisis basándose en la relación sujeto-predicado, como
si se realiza partiendo de la proposición, la semántica descriptiva fija
las clases de expresiones (o clases de unidades que se pueden sustituir
dentro de un mismo signo) y las clases de unidades, que son las partes
de la oración, como se llaman tradicionalmente (como nombres y verbos).
Así pues las clases que resultan, se definen en términos sintácticos,
que además ejercen papeles semánticos; planteado de otra manera, las
unidades que constituyen las clases realizan funciones gramaticales
específicas, y cuando las realizan, establecen el significado por medio
de la predicación, la referencia y las distinciones entre entidades,
relaciones y acciones. Por ejemplo 'mojar' pertenece a una determinada
clase de expresión que contiene otras unidades como 'modificar' y
'curar', y también pertenece a la parte de la oración que se conoce por
verbo, donde forma parte de la subclase operadores que necesitan dos
argumentos, uno agente y otro paciente. En La lluvia moja las calles, el
papel semántico de 'moja' es el de relacionar dos argumentos nominales
('lluvia' y 'calles'), por lo tanto su papel semántico es el de
identificar un tipo de acción. Desgraciadamente no siempre es posible
establecer una correlación exacta entre clases semánticas y papeles
semánticos. Por ejemplo, 'David' tiene el mismo papel semántico —el de
identificar a una persona— en las siguientes oraciones: No nos parece
fácil querer a David y No parece fácil que David nos quiera. Sin embargo
el papel sintáctico de 'David' es diferente en las dos oraciones: en la
primera 'David' es paciente y receptor de la acción, en la segunda es
agente.
La
antropología, llamada etnolingüística, se sirve de la semántica
lingüística para determinar cómo expresan los signos de una lengua las
percepciones y creencias del pueblo que la habla, y esto es lo que se
realiza por medio del análisis semántico formal (o análisis de
componentes). Se entiende por signo una palabra, con unidad propia en el
vocabulario, a la que se llama lexema. El análisis de componentes
demuestra la idea de que las categorías lingüísticas influyen o
determinan la visión del mundo que tiene un determinado pueblo; esta
hipótesis, llamada por algunos "hipótesis de Whorf", la han formulado
varios autores y ha sido muy debatida a principios de este siglo por
otros autores como Sapir, Vendryes o Menéndez Pidal. En el análisis de
componentes, los lexemas que pertenecen al mismo campo de significación,
integran el dominio semántico. Éste se caracteriza por una serie de
rasgos semánticos distintivos (componentes o constituyentes) que son las
unidades mínimas de significado que distinguen a un lexema de otro. Un
análisis de este tipo fija, por ejemplo, que en español el dominio
semántico de asiento recubre básicamente los lexemas silla, sillón,
sofá, banco, taburete y banqueta que se distinguen entre sí por tener o
no respaldo, brazos, número de personas que se acomodan en el asiento, y
altura de las patas. Pero todos los lexemas tienen en común un
componente o rasgo de significación: algo sobre lo que sentarse.
Con el
análisis de componentes, los lingüistas esperan poder identificar el
conjunto universal de los rasgos semánticos que existen, a partir de los
cuales cada lengua construye el suyo propio que la hace distinta de
otra. El antropólogo estructuralista francés Claude Lévi-Strauss ha
aplicado la hipótesis de los rasgos semánticos universales para analizar
los sistemas de mito y parentesco de varias culturas. Demostró que los
pueblos organizan sus sociedades e interpretan sus jerarquías en ellas
de acuerdo con ciertas reglas, a pesar de las aparentes diferencias que
muestran.
3.2 Semántica teórica
Esta
escuela busca una teoría general del significado dentro de la lengua.
Para sus seguidores, llamados generativistas, el significado forma parte
del conocimiento o competencia lingüística que todo humano posee. La
gramática generativa, como modelo de la competencia lingüística, tiene
tres componentes: el fonológico, (sistema de sonidos), el sintáctico y
el semántico. Éste ultimo, dado que forma parte de la teoría generativa
sobre el significado, se entiende como un sistema de reglas para decidir
cómo hay que interpretar los signos susceptibles de interpretación y
determina qué signos carecen de interpretación aunque sean expresiones
gramaticales. Por ejemplo la frase Los gatos impresionistas pitaron una
escalera carece de significado aunque sea una oración aceptable desde el
punto de vista de su corrección sintáctica, —no hay reglas que puedan
interpretarla porque la frase está semánticamente bloqueada—. Estas
mismas reglas también tienen que decidir qué interpretación es la
adecuada en algunas oraciones ambiguas como: Tropezó el burro de Sancho
que puede tener al menos dos interpretaciones.
La
semántica generativa surgió para explicar la capacidad que tiene el
hablante para producir y entender expresiones nuevas donde falla la
gramática o la sintaxis. Su finalidad es demostrar cómo y por qué una
persona, por ejemplo, comprende, en seguida que carece de significado la
oración Los gatos impresionistas pitaron una escalera aunque está
construida según las reglas de la gramática española; o cómo ese
hablante decide en cuanto la oye, qué interpretación da, dentro de las
dos posibles, a Tropezó el burro de Sancho.
La
semántica generativa desarrolla la hipótesis de que toda la información
necesaria para interpretar semánticamente un signo, (generalmente una
oración) está en la estructura profunda sintáctica o gramatical de la
frase. Esa estructura profunda incluye lexemas (que hay que entender
como palabras o unidades del vocabulario que están formadas por rasgos
semánticos que se han seleccionado dentro del conjunto universal de los
rasgos semánticos). En una estructura superficial (esto es cuando se
habla) los lexemas aparecerán como nombres, verbos, adjetivos y otras
partes de la oración, es decir, como unidades del vocabulario. Cuando un
hablante produce una oración, asigna a los lexemas los papeles
semánticos (del tipo sujeto, objeto y predicado); el oyente escucha la
oración e interpreta los rasgos semánticos que significan.
Se
discute si son distintas la estructura profunda y la interpretación
semántica. La mayoría de los generativistas afirman que una gramática
debe generar la serie de expresiones bien construidas que sean posibles
en cada lengua, y que esa gramática debería asignar la interpretación
semántica que corresponda a cada expresión.
Se
discute también si la interpretación semántica debe entenderse que está
basada en la estructura sintáctica (esto es, procede de la estructura
profunda de la oración), o si debe estar basada sólo en la semántica. De
acuerdo con Noam Chomsky, el fundador de esta escuela —dentro de una
teoría de base sintáctica— puede que la estructura superficial y la
profunda determinen conjuntamente la interpretación semántica de una
expresión.
4 Semántica General
Se
centra en responder a la cuestión que plantea cómo los pueblos valoran
las palabras y cómo influye en su conducta esa valoración. Sus
principales representantes son el lingüista estadounidense de origen
polaco Alfred Korzybski y el también lingüista y político de la misma
nacionalidad S. I. Hayakawa, quienes se esforzaron en alertar a la gente
de los peligros que conlleva el tratar las palabras sólo en su condición
de signos. Estos autores usan en sus escritos las directrices de la
semántica general para invalidar las generalizaciones poco rigurosas,
las actitudes rígidas, la finalidad incorrecta y la imprecisión. No
obstante, algunos filósofos y lingüistas han criticado la semántica
general porque carece de rigor científico, razón por la cual este
enfoque ha perdido popularidad.
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