La semántica

 

 

 

 

   

 

No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmalazado.
Miguel de Cervantes

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      No es dichoso aquél a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a quien no puede quitar nada.
Francisco de Quevedo

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1  Introducción

 Semántica (del griego semantikos, 'lo que tiene significado'), estudio del significado de los signos lingüísticos, esto es, palabras, expresiones y oraciones. Quienes estudian la semántica tratan de responder a preguntas del tipo "¿Cuál es el significado de X (la palabra)?". Para ello tienen que estudiar qué signos existen y cuáles son los que poseen significación esto es, qué significan para los hablantes, cómo los designan (es decir, de qué forma se refieren a ideas y cosas), y por último, cómo los interpretan los oyentes. La finalidad de la semántica es establecer el significado de los signos  lo que significan dentro del proceso que asigna tales significados. 

La semántica se estudia desde una perspectiva filosófica (semántica pura), lingüística (semántica teórica y descriptiva) así como desde un enfoque que se conoce por semántica general. El aspecto filosófico está asentado en el conductismo y se centra en el proceso que establece la significación. El lingüístico estudia los elementos o los rasgos del significado y cómo se relacionan dentro del sistema lingüístico. La semántica general se interesa por el significado, por cómo influye en lo que la gente hace y dice. 

 Cada uno de estos enfoques tiene aplicaciones específicas. En función de la semántica descriptiva, la antropología estudia lo que entiende un pueblo por importante desde el punto de vista cultural. La psicología, sustentada por la semántica teórica, estudia qué proceso mental supone la comprensión y cómo identifica la gente la adquisición de un significado (así como un fonema y una estructura sintáctica). El conductismo aplicado a la psicología animal estudia qué especies animales son capaces de emitir mensajes y cómo lo hacen. Quienes se apoyan en la semántica general examinan los distintos valores (o connotaciones) de los signos que supuestamente significan lo mismo, (del tipo 'el manco de Lepanto' y 'el autor del Quijote', para referirse los dos a Cervantes). La crítica literaria, influida por los estudios que distinguen la lengua literaria de la popular, describe cómo las metáforas evocan sentimientos y actitudes, entroncándose también en la semántica general. 

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2  La perspectiva filosófica  

A finales del siglo XIX, el lingüista francés Jules Alfred Bréal, propuso la "ciencia de las significaciones", avanzando un paso más en los planteamientos del suizo Ferdinand de Saussure, que había investigado de qué forma se vincula el sentido a las expresiones y a los demás signos. En 1910 los filósofos británicos Alfred North Whitehead y Bertrand Russell publicaron los Principia Mathematica, (Principios matemáticos) que ejercieron una gran influencia en el Círculo de Viena, un grupo de filósofos que desarrollaron un estudio filosófico de gran rigor conocido por positivismo lógico. (véase Filosofía analítica y lingüística). 

2.1  Lógica simbólica  

Una de las figuras más destacadas del Círculo de Viena, el filósofo alemán Rudolf Carnap, realizó su más importante contribución a la semántica filosófica cuando desarrolló la lógica simbólica: sistema formal que analiza los signos y lo que designan. El positivismo lógico entiende que el significado es la relación que existe entre las palabras y las cosas, y su estudio tiene un fundamento empírico: puesto que el lenguaje, idealmente, es un reflejo de la realidad, sus signos se vinculan con cosas y hechos. Ahora bien, la lógica simbólica usa una notación matemática para establecer lo que designan los signos, y lo hace de forma más precisa y clara que la lengua también constituye por sí misma un lenguaje, concretamente un metalenguaje (lenguaje técnico formal) que se emplea para hablar de la lengua como si de otro objeto se tratara: la lengua es objeto de un determinado estudio semántico. 

Una lengua objeto tiene un hablante (por ejemplo una francesa) que emplea expresiones (como por ejemplo la plume rouge) para designar un significado, (en este caso para indicar una determinada pluma —plume— de color rojo —rouge—. La descripción completa de una lengua objeto se denomina semiótica de esa lengua. La semiótica presenta los siguientes aspectos: 1) un aspecto semántico, en el que reciben designaciones específicas los signos (palabras, expresiones y oraciones); 2) un aspecto pragmático, en el que se indican las relaciones contextuales entre los hablantes y los signos; 3) un aspecto sintáctico, en el que se indican las relaciones formales que existen entre los elementos que conforman un signo (por ejemplo, entre los sonidos que forman una oración).  

Cualquier lengua interpretada según la lógica simbólica es una lengua objeto que tiene unas reglas que vinculan los signos a sus designaciones. Cada signo que se interpreta tiene una condición de verdad —una condición que hay que encontrar para que el signo sea verdadero—. El significado de un signo es lo que designa cuando se satisface su condición de verdad. Por ejemplo la expresión o signo la luna es una esfera la comprende cualquiera que sepa español; sin embargo, aunque se comprenda, puede o no ser verdad. La expresión es verdadera si la cosa a la que la expresión o signo se vincula —la luna— es de verdad una esfera. Para determinar los valores de verdad del signo cada cual tendrá que comprobarlo mirando la luna. 

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2.2  Semántica de los actos de habla  

La lógica simbólica de la escuela positivista intenta captar el significado a través de la verificación empírica de los signos —es decir, comprobar si la verdad del signo se puede confirmar observando algo en el mundo real—. Este intento de comprender así el significado sólo ha tenido un éxito moderado. El filósofo austriaco nacionalizado británico Ludwig Wittgenstein la abandonó en favor de su filosofía del "lenguaje corriente" donde se afirmaba que la verdad se basa en el lenguaje diario. Puntualizaba que no todos los signos designan cosas que existen en el mundo, ni todos los signos se pueden asociar a valores de verdad. En su enfoque de la semántica filosófica, las reglas del significado se revelan en el uso que se hace de la lengua. 

A partir de la filosofía del lenguaje diario la teoría ha desarrollado la semántica de los actos de habla, (donde habla es una realización concreta del lenguaje, según fue definida por Saussure). El filósofo británico J. L. Austin afirma que, cuando una persona dice algo, realiza un acto de habla, o hace algo, como enunciar, predecir o avisar, y su significado es lo que se hace en el acto de hablar por medio de la expresión. Dando un paso más en esta teoría, el estadounidense John R. Searle se centra en la necesidad de relacionar las funciones de los signos o expresiones con su contexto social. Afirma que el habla implica al menos tres tipos de actos: 1) actos locucionarios, cuando se enuncian cosas que tienen cierto sentido o referencia (del tipo la luna es una esfera); 2) actos ilocucionarios, cuando se promete o se ordena algo por medio de viva voz, y 3) actos perlocucionarios, cuando el hablante hace algo al interlocutor mientras habla, como enfurecerlo, consolarlo, prometerle algo o convencerlo de algo. La fuerza ilocucionaria, que reciben los signos —gracias a las acciones implícitas en lo que se dice— expresa las intenciones del hablante. Para conseguirlo, los signos que se empleen tienen que ser adecuados, sinceros y consistentes con las creencias y conducta del hablante, y así mismo tienen que ser reconocibles por el oyente y tener para él significado. 

La semántica filosófica estudia la distinción entre la semántica organizada sobre los valores de verdad y la semántica de los actos de habla. Las críticas a esta teoría mantienen que su verdadera función es analizar el significado de la comunicación (como opuesto al significado del lenguaje), y que por consiguiente se convierte en pragmática, es decir, en semiótica, y por tanto relaciona los signos con el conocimiento del mundo que muestran los hablantes y los oyentes, en lugar de relacionar los signos con lo que designan (aspecto semántico) o de establecer las relaciones formales que hay entre los signos (aspecto sintáctico). Quienes realizan esta crítica afirman que la semántica debe limitarse a asignar las interpretaciones que corresponden a los signos, independientemente de quien sea el hablante y el oyente.

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3  Semántica linguística  

La semántica lingüística es un subcampo de la semántica general y de la lingüística que estudia la codificación del significado dentro de las expresiones lingüísticas. Etimológicamente el término viene del griego semantikos, que quería decir 'significado relevante', derivada de sema, lo que significaba 'signo'.

Semántica estructural - Una lengua es un sistema convencional para la comunicación verbal, es decir, un sistema para transmitir mensajes convencionalmente codificados, que transmitan información o permitan interaccionar con otros individuos.

La transmisión de información requiere algún tipo codificación del contenido semántico en forma expresiones lingüísticas. La sintaxis codifica explícitamente algunas de las relaciones sintácticas de la situación o estado de hechos descrito por el mensaje. Así, los nombres representan las entidades físicas que intervienen en un estado de hechos, mientras que el verbo describe estados de algunas de estas entidades o los procesos que realizan unas entidades sobre las otras. Los diferentes tipos de entidades materiales pueden ser clasificados de acuerdo con el tipo de función que desempeñan en cada estado de hechos en diferentes papeles temáticos. Así, si una descripción gramatical de una lengua, debe contener ciertos principios que describan como se codifican los papeles temáticos de las entidades que intervienen en una oración. Por ello, la información semántica es una parte integral de la gramática.

Sin embargo, la semántica lingüística no se agota en el estudio de los papeles temáticos y su codificación. Por ejemplo, la semántica léxica trata de la codificación de significados, tanto en la dimensión paradigmática, y también de los significados obtenidos mediante derivación mediante diversos procedimiento morfológicos.

Semántica léxica - La semántica léxica es el estudio de lo que denotan las palabras de una lengua natural. Las palabras pueden o bien denotar entidades físicas del mundo, o bien conceptos. Las unidades de significado en la semántica léxica se denominan unidades léxicas. Las lenguas naturales tienen la capacidad de añadir nuevas unidades léxicas a medida que surgen cambios históricos y nuevas realidades en las comunidades de hablantes que las usan.

La semántica léxica incluye teorías y propuestas de clasificación y análisis del significado de las palabras, las diferencias y similiaridades en la organización del lexicón de los diversos idiomas y la relación entre el significado de las palabras y el significado de las oraciones y la sintaxis.

Una cuestión importante que explora la semántica léxica es si el significado de una unidad léxica queda determinado examinando su posición y relaciones dentro de una red semántica o si por el contrario el significado está localmente contenido en la unidad léxica. Esto conduce a dos enfoques diferentes de la semántica léxica. Otro tópico explorado es la relación de representación entre formas léxicas y conceptos. Finalmente debe señalarse que en semántica léxica resultan importantes la relaciones de sinonimia, antinomia, hiponimia e hiperonomia para analizar las cuestiones anteriores.

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3.1  Semántica descriptiva

Desde esta perspectiva, las investigaciones se centran en examinar lo que significan los signos en una lengua concreta. Por ejemplo, investigan lo que constituye un nombre, un sintagma nominal, un verbo o un sintagma verbal. En algunas lenguas como el español, el análisis se hace a través de la relación sujeto-predicado. En otras lenguas que no tienen claras las distinciones entre nombres, verbos y preposiciones, se puede decir lo que significan los signos cuando se analiza la estructura de lo que se llaman proposiciones. En este análisis, un signo es un operador que se combina con uno o más argumentos, signos también, —a menudo argumentos nominales (o sintagmas nominales)— o bien relaciona los argumentos nominales con otros elementos de la expresión (como los sintagmas preposicionales o los adverbiales). Por ejemplo, en la expresión: El árbitro señaló falta al delantero, señaló es un operador que relaciona los argumentos 'el árbitro', 'al delantero', con el operador 'falta'. 

Tanto si se hace el análisis basándose en la relación sujeto-predicado, como si se realiza partiendo de la proposición, la semántica descriptiva fija las clases de expresiones (o clases de unidades que se pueden sustituir dentro de un mismo signo) y las clases de unidades, que son las partes de la oración, como se llaman tradicionalmente (como nombres y verbos). Así pues las clases que resultan, se definen en términos sintácticos, que además ejercen papeles semánticos; planteado de otra manera, las unidades que constituyen las clases realizan funciones gramaticales específicas, y cuando las realizan, establecen el significado por medio de la predicación, la referencia y las distinciones entre entidades, relaciones y acciones. Por ejemplo 'mojar' pertenece a una determinada clase de expresión que contiene otras unidades como 'modificar' y 'curar', y también pertenece a la parte de la oración que se conoce por verbo, donde forma parte de la subclase operadores que necesitan dos argumentos, uno agente y otro paciente. En La lluvia moja las calles, el papel semántico de 'moja' es el de relacionar dos argumentos nominales ('lluvia' y 'calles'), por lo tanto su papel semántico es el de identificar un tipo de acción. Desgraciadamente no siempre es posible establecer una correlación exacta entre clases semánticas y papeles semánticos. Por ejemplo, 'David' tiene el mismo papel semántico —el de identificar a una persona— en las siguientes oraciones: No nos parece fácil querer a David y No parece fácil que David nos quiera. Sin embargo el papel sintáctico de 'David' es diferente en las dos oraciones: en la primera 'David' es paciente y receptor de la acción, en la segunda es agente. 

La antropología, llamada etnolingüística, se sirve de la semántica lingüística para determinar cómo expresan los signos de una lengua las percepciones y creencias del pueblo que la habla, y esto es lo que se realiza por medio del análisis semántico formal (o análisis de componentes). Se entiende por signo una palabra, con unidad propia en el vocabulario, a la que se llama lexema. El análisis de componentes demuestra la idea de que las categorías lingüísticas influyen o determinan la visión del mundo que tiene un determinado pueblo; esta hipótesis, llamada por algunos "hipótesis de Whorf", la han formulado varios autores y ha sido muy debatida a principios de este siglo por otros autores como Sapir, Vendryes o Menéndez Pidal. En el análisis de componentes, los lexemas que pertenecen al mismo campo de significación, integran el dominio semántico. Éste se caracteriza por una serie de rasgos semánticos distintivos (componentes o constituyentes) que son las unidades mínimas de significado que distinguen a un lexema de otro. Un análisis de este tipo fija, por ejemplo, que en español el dominio semántico de asiento recubre básicamente los lexemas silla, sillón, sofá, banco, taburete y banqueta que se distinguen entre sí por tener o no respaldo, brazos, número de personas que se acomodan en el asiento, y altura de las patas. Pero todos los lexemas tienen en común un componente o rasgo de significación: algo sobre lo que sentarse. 

Con el análisis de componentes, los lingüistas esperan poder identificar el conjunto universal de los rasgos semánticos que existen, a partir de los cuales cada lengua construye el suyo propio que la hace distinta de otra. El antropólogo estructuralista francés Claude Lévi-Strauss ha aplicado la hipótesis de los rasgos semánticos universales para analizar los sistemas de mito y parentesco de varias culturas. Demostró que los pueblos organizan sus sociedades e interpretan sus jerarquías en ellas de acuerdo con ciertas reglas, a pesar de las aparentes diferencias que muestran. 

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3.2  Semántica teórica  

Esta escuela busca una teoría general del significado dentro de la lengua. Para sus seguidores, llamados generativistas, el significado forma parte del conocimiento o competencia lingüística que todo humano posee. La gramática generativa, como modelo de la competencia lingüística, tiene tres componentes: el fonológico, (sistema de sonidos), el sintáctico y el semántico. Éste ultimo, dado que forma parte de la teoría generativa sobre el significado, se entiende como un sistema de reglas para decidir cómo hay que interpretar los signos susceptibles de interpretación y determina qué signos carecen de interpretación aunque sean expresiones gramaticales. Por ejemplo la frase Los gatos impresionistas pitaron una escalera carece de significado aunque sea una oración aceptable desde el punto de vista de su corrección sintáctica, —no hay reglas que puedan interpretarla porque la frase está semánticamente bloqueada—. Estas mismas reglas también tienen que decidir qué interpretación es la adecuada en algunas oraciones ambiguas como: Tropezó el burro de Sancho que puede tener al menos dos interpretaciones. 

La semántica generativa surgió para explicar la capacidad que tiene el hablante para producir y entender expresiones nuevas donde falla la gramática o la sintaxis. Su finalidad es demostrar cómo y por qué una persona, por ejemplo, comprende, en seguida que carece de significado la oración Los gatos impresionistas pitaron una escalera aunque está construida según las reglas de la gramática española; o cómo ese hablante decide en cuanto la oye, qué interpretación da, dentro de las dos posibles, a Tropezó el burro de Sancho. 

La semántica generativa desarrolla la hipótesis de que toda la información necesaria para interpretar semánticamente un signo, (generalmente una oración) está en la estructura profunda sintáctica o gramatical de la frase. Esa estructura profunda incluye lexemas (que hay que entender como palabras o unidades del vocabulario que están formadas por rasgos semánticos que se han seleccionado dentro del conjunto universal de los rasgos semánticos). En una estructura superficial (esto es cuando se habla) los lexemas aparecerán como nombres, verbos, adjetivos y otras partes de la oración, es decir, como unidades del vocabulario. Cuando un hablante produce una oración, asigna a los lexemas los papeles semánticos (del tipo sujeto, objeto y predicado); el oyente escucha la oración e interpreta los rasgos semánticos que significan. 

Se discute si son distintas la estructura profunda y la interpretación semántica. La mayoría de los generativistas afirman que una gramática debe generar la serie de expresiones bien construidas que sean posibles en cada lengua, y que esa gramática debería asignar la interpretación semántica que corresponda a cada expresión. 

Se discute también si la interpretación semántica debe entenderse que está basada en la estructura sintáctica (esto es, procede de la estructura profunda de la oración), o si debe estar basada sólo en la semántica. De acuerdo con Noam Chomsky, el fundador de esta escuela —dentro de una teoría de base sintáctica— puede que la estructura superficial y la profunda determinen conjuntamente la interpretación semántica de una expresión. 

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4 Semántica General  

Se centra en responder a la cuestión que plantea cómo los pueblos valoran las palabras y cómo influye en su conducta esa valoración. Sus principales representantes son el lingüista estadounidense de origen polaco Alfred Korzybski y el también lingüista y político de la misma nacionalidad S. I. Hayakawa, quienes se esforzaron en alertar a la gente de los peligros que conlleva el tratar las palabras sólo en su condición de signos. Estos autores usan en sus escritos las directrices de la semántica general para invalidar las generalizaciones poco rigurosas, las actitudes rígidas, la finalidad incorrecta y la imprecisión. No obstante, algunos filósofos y lingüistas han criticado la semántica general porque carece de rigor científico, razón por la cual este enfoque ha perdido popularidad.

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TÉRMINOS RELACIONADOS CON LA SEMÁNTICA

Hiperonimia: Es la relación que se da entre una palabra (hiperónimo) cuyo significado, más general, está totalmente incluido en los significados de otras palabras más específicas (hipónimos): "árbol" es un hiperónimo de "sauce, olmo,...", porque el significado de estos últimos incluye todos los rasgos de "árbol".

Hiponimia: Es la relación inversa a la hiperonimia, en la que el significado de una palabra más específica (el hipónimo) contiene todos los rasgos de significado del término más general (hiperónimo); así, "olmo" y "sauce" son hipónimos de "árbol" porque en su significado incluyen los rasgos de este último, que es su hiperónimo.

Cohiponimia: Es la relación que se establece entre hipónimos de un mismo hiperónimo, de modo que "sauce" y "olmo" son cohipónimos, pues ambos tienen un mismo hiperónimo, "árbol".
Holonimia: Es la relación que se establece entre una palabra (holónimo) y otra u otras (merónimos) que designan partes de lo denotado por la primera.A diferencia de la hiponimia/hiperonimia, aquí no se trata de que un significado esté contenido en otro, sino de que lo nombrado por el meterónimo sea, en la realidad extralingüística, una de las partes que componen lo nombrado por el holónimo. Así, "árbol" es un holónimo de "hojas", "ramas", "tronco" y "raíces", que son sus merónimos.

Meronimia: Se trata de la relación inversa a la anterior, de manera que un merónimo designa una parte de la realidad nombrada por un holónimo; Si los hipónimos designan "clases" de hiperónimos, los merónimos designan "partes" de holónimos.
Monosemia: Son palabras monosémicas las que tienen un único significado o acepción.

Polisemia: Una sola palabra tiene varios significados, adquiridos por ampliación o restricción de su significado original, de modo que todos ellos están emparentados semánticamente.

Homonimia: Pertenece al mismo tipo de relación que la polisemia; varios significados asociados a una sola forma, pero esta no se origina por la divergencia de significados sino por la confluencia de formas entre varias palabras que eran diferentes en origen, de modo que sus diferentes significados no guardan relación entre sí.Existen dos tipos de homonimia:

Homofonía, u homonimia parcial: Las palabras tienen la misma pronunciación, pero o bien no tienen la misma grafía o bien no pertenecen a la misma categoría sintáctica. Ejemplo: Baya (fruto) / vaya (verbo ir), basto (tosco) / vasto (grande), mate (hierba) / mate(verbo matar).

Homografía,u homonimia absoluta, en la que no hay ninguna diferencia en la forma y además las palabras pertenecen a la misma categoría sintáctica. Ejemplo: carpa (pez)/ carpa (cubierta).

Paronimia: Es la relación existente entre dos términos parecidos, aunque no idénticos, en la forma, y de significados diferentes. Ejemplo: Absorber/absolver, reja/regia.

Sinonimia: Es la relación entre dos términos de significados similares e intercambiables en el discurso por pertenecer a la misma categoría sintáctica: ej: amplio/extenso, pelo/cabello, estimar/apreciar.

Antonimia: Es la relación que mantienen dos palabras cuyos significados se oponen, bien por incompatibilidad (vivo/muerto), bien con una gradación que posibilita la existencia de términos intermedios (frío/caliente/templado), bien en una rela relación de reciprocidad (dar/recibir).

Criptolexemia: Los criptolexemas son significantes cuyo significado ignora el hablante y que, especialmente en el ámbito literario, despiertan un placer estético en él.

La semántica léxica, rama de la Lingüística que estudia el significado de las palabras, se puede enfocar desde una perspectiva semasiológica, en la que se parte del significado para llegar a la forma, o desde una perspectiva onomasiológica, que parte de la forma (significante) para llegar al estudio del significado.

Significado y referencia

Una adecuada descripción de las lenguas naturales debe contener datos de significado, referencia lingüística, y condiciones de verdad. Pero los análisis semánticos también se aplican a aquellas expresiones construidas de palabras: las frases y las oraciones. Tradicionalmente las frases y las oraciones han recibido más atención que las palabras que las componen.

Sentido y referente [editar]Referente Es aquello que la palabra denota. Por ejemplo:

Nombres propios se refieren a individuos.
Nombres comunes se refieren a grupos de individuos.
Adjetivos se refieren a cualidades.
Verbos se refieren a acciones... y acciones a cosas.

Sin embargo, el concepto de referente conlleva ciertos problemas. Por un lado, no funciona siempre ya que no todos los verbos denotan acción, ni todos los adjetivos, cualidades... Además, tampoco funciona cuando el nombre se refiere a una entidad que no existe. Algo imaginario. Por último, varias expresiones pueden compartir el mismo referente pero significar cosas muy distintas. Por todo ello, cuando se estudia la palabra tenemos en cuenta lo siguiente:

Sentido La imagen mental de lo que algo es. Puede que, incluso, no exista en el mundo real. Es más conceptual que el referente. Por ejemplo: "amistad, felicidad".
Por lo tanto es una rama de la gramática lingüística muy importante en la elaboración de textos.

Denotación y connotación [editar]Denotación La denotación básicamente es la relación entre una palabra y aquello a lo que se refiere.

Connotación La connotación está en función de determinadas experiencias y valores asociados al significado.

De esta forma, mientras que "perro" y "chucho" denotan el mismo significado, sus connotaciones son muy diferentes. La connotación varía según a quien se le sugiera. De tal forma, la palabra "pacifista" tiene distintas connotaciones en la jerga militar y en un grupo de "hippies".

Cabe mencionar, que los sinónimos no existen, dado que, se pierde la ley de la lengua, "la que dice que una lengua busca la eficiencia, el menor esfuerzo que hay en una lengua".

Así mismo los semas constituyen una parte fundamental en cuanto a los constituyentes del significado siendo en este contexto la unidad básica funcional.

Figuras Literarias Semánticas: son dos grandes grupos de figuras que inciden profundamente en el sentido de la expresión:

 

     Los tropos:
estas figuras se dan cuando nombramos una cosa por el nombre de otra, guardando ambas una evidente relación de significado. Empleo de las palabras en sentido distinto del que propiamente les corresponde, pero que tiene con este alguna conexión, correspondencia o semejanza. Se produce así la sustitución de una(s) palabra(s) por otra(s).
Metáfora: sustituye una idea por otra (s), en virtud de su semejanza o agrega el sentido figurado del término. Indica asimilación de un elemento con el otro.

Metonimia:
consiste en designar una cosa con el nombre de otra tomando el efecto por la causa o viceversa, el autor por sus obras, el signo por la cosa significada, etc.


Sinécdoque:
consiste en extender, restringir o alterar de algún modo la significación de las palabras, para designar un todo con el nombre de una de sus partes, o viceversa; un género con el de una especie, o al contrario; una cosa con el de la materia de que está formada, etc. Es un tipo de metonimia, en donde la relación de contigüidad es de inclusión.


Comparación o símil:
relación entre dos clases de ideas u objetos, la cual se establece mediante la conjunción comparativa como: “tu cabello sombrío como una larga y negra carcajada”. Otros conectores comparativos: Igual que, Parecido a, Más que… , Menos que… , Como...


Imagen:
es una comparación implícita, con fines estéticos, en donde no necesariamente están visibles los medios gramaticales de la comparación.


Alegoría:
consiste en utilizar un conjunto de elementos figurativos para representar a otro conjunto paralelo de conceptos abstractos o de realidades. Hay, pues, un sentido aparente que nos lleva al verdadero significado, más profundo, de lo expresado. Este ejemplo alude a Cristo, al pecado y la gracia.


Símbolo:
es una figura que refleja algo que está fuera de los límites humanos (una experiencia espiritual u otra) por medio de una imagen sensible. Por ejemplo: la expresión “noche oscura” utilizada por el poeta San Juan de la Cruz significa contemplación purificadora del alma dentro del contexto de su obra.

Sinestesia:
consiste en hacer corresponder entre sí sensaciones distintas, es decir, asociar impresiones sensoriales propias de un sentido con otras de otro sentido. Se llama sinestesia a la mezcla o intercambio de sensaciones -visuales, auditivas, olfativas, gustativas, táctiles- entre sí; y entre éstas y los otros sentimientos.


Hipérbole:
Figura que consiste en exagerar los rasgos de una persona o cosa, ya por exceso (Érase un hombre a una nariz pegado), ya por defecto (¿Qué me importaban sus labios por entregas...?), y que lleva implícita una comparación o una metáfora.


Perífrasis:
es decir con un rodeo de palabras lo que podría decirse con menos o incluso con una sola.

Personificación:
consiste en atribuir cualidades propias de los seres animados y corpóreos a los inanimados o abstractos y, en particular, otorgar atributos humanos a otros seres animados o inanimados.

Las figuras de pensamiento:
son figuras que afectan al modo de invención o de presentación de una idea. O bien crean una relación inusual entre contenidos, o bien afectan a la relación entre palabra y realidad. La diferencia con los tropos es que no llegan a implicar una sustitución.

Antítesis:
yuxtaposición de dos palabras, frases, cláusulas u oraciones de significado opuesto con el fin de enfatizar el contraste de ideas.

Paradoja:
son ideas contrarias por naturaleza en un mismo pensamiento, el cual generalmente encierra una verdad profunda.

Ironía:
consiste en dar a entender justamente lo contrario de lo que se está diciendo. Se produce por una contradicción entre el significado literal de las palabras y el contenido connotativo de las mismas, asociado al contexto en que son empleadas.

 

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