La lingüística

 

 

 

 

   

 

Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.
Miguel de Cervantes
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Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.
Francisco de Quevedo

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4.0 Historia de la lingüística

La historia de la lingüística está construida desde la antigüedad por una tradición de ideas y tratados sobre el lenguaje tales como la retórica, la gramática, la filología, la morfología y la sintaxis para fundirse en esta ciencia que queda comprendida en la semiología y ésta a su vez en la psicología social.

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4.1 El mundo griego

La especulación lingüística comenzó esporádicamente entre los filósofos retóricos presocráticos. Se discutieron dos cuestiones fundamentales: hasta qué punto el lenguaje era "natural", y hasta qué punto "convencional"; y hasta qué punto el lenguaje es analógico (estructurado y ordenado mediante reglas), y hasta qué punto es anómalo (variable, irregular e impredecible.)

Ya aparecen cuestiones lingüísticas en algunos diálogos de Platón, como el Cratilo, por lo cual es probable que Sócrates ya se interesase por esas cuestiones. Luego, Aristóteles retomó el interés por el lenguaje y trató cuestiones lingüísticas relacionadas con la retórica y la crítica literaria en sus obras Retórica y Poética.

A pesar de que Platón y Aristóteles se interesaron por las cuestiones del lenguaje, fueron los filósofos del Estoicismo los primeros en reconocer a la lingüística como una rama separada de la filosofía.

En la época helenística, el estudio de la lingüística era necesario, ya que el imperio de Alejandro Magno era muy extenso y dentro de él se hablaban muchas lenguas diferentes. Por eso se crearon institutos de enseñanza de la lengua griega (la lengua oficial del imperio), como medio de cohesión y dominio de los pueblos bajo la influencia griega.

Asimismo, los estudiosos intentaban preservar los niveles de gramática y estilo griegos que habían alcanzado los grandes autores clásicos. Algunos estudiosos del lenguaje se orientaban hacia la literatura (como Dionisio de Tracia); otros, hacían mayor referencia a los principios lógicos y psicológicos que subyacen al lenguaje.

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4.2 El mundo romano

Cuando Roma entró en contacto con Grecia, la lingüística estaba ya bien desarrollada. Basándose en las gramáticas griegas, los estudiosos romanos intentaron concebir la gramática de la lengua latina. Había tantas semejanzas entre ambas lenguas, tanto tipológicas como lexicales, que se llegó a difundir la idea errónea de que el latín descendía directamente del griego, con alguna mezcolanza bárbara.

Solo hubo un gramático que demostró orginialidad en sus estudios: Marco Terencio Varrón (116-27 a.C.). Varrón realizó una larga disquisición acerca de la lengua latina, en la que investigó su gramática, su historia y su uso contemporáneo. Asimismo, trató cuestiones de lingüística general, como la controversia entre analogía y anomalía.

Llegó a la conclusión de que el lenguaje es análogo, está gobernado por reglas; que es tarea del lingüista descubrir y clasificar esas reglas; que existen anomalías, pero que son semánticas o gramaticales y que éstas deben aceptarse y registrarse, pero que no es parte del trabajo del lingüista el tratar de mejorar la estructura de la lengua desafiando el uso establecido.

Una opinión bastante revolucionaria, teniendo en cuenta las ideas de aquella época y las de hoy en día. Desde los comienzos de la era cristiana apareció un gran número de gramáticas latinas. Las más importantes son la de Donato y la de Prisciano.

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4.3 La Europa Medieval

Durante la Edad Media, los textos de Donato y Prisciano fueron esenciales para la enseñanza del latín —la lengua oficial del Imperio Romano de Occidente y posteriormente de la Iglesia—, en que se basaba toda la educación y los estudios lingüísticos.

En la etapa conocida como Renacimiento Carolingio, la obra de Prisciano cobró cada vez más importancia, hasta que se convirtió en la base erudita para la enseñanza de la gramática. Alrededor del siglo XII, se produjo un resurgimiento de la filosofía europea a manos de hombres como San Anselmo de Canterbury y Pedro Abelardo, siempre dentro de la Iglesia, único sostén de la educación.

A raíz de los contactos que Europa tuvo con la erudición griega del Este se retomó la lectura de los textos de Aristóteles, con lo cual renació el estudio del griego. Gracias a este resurgimiento, cambió la concepción de la gramática latina, considerada más como una disciplina filosófica que didáctica y literaria. Con los estudios gramaticales controlados por los filósofos, se la empezó a considerar como un medio de relacionar el lenguaje con la mente humana.

"La teoría del lenguaje con la que operaban los gramáticos especulativos adoptaba tres niveles interrelacionados: realidad externa o formas en las que el mundo existe, sus propiedades reales (modi essendi), las capacidades de la mente para aprehender y comprender éstas (modi intelligendi) y los medios a través de los cuales la humanidad puede comunicar esta comprensión (modi significandi)".

El aporte más importante de la gramática especulativa es la teoría de la gramática universal.

Gracias al estudio de las lenguas vernáculas, los gramáticos llegaron a la conclusión de que todos lo seres humanos tienen la capacidad de aprender un lenguaje, y que las diferencias no son más que accidentes.

Los estudios gramaticales se dejaron de lado, por considerarse de escaso interés teórico. Lo mismo ocurrió con el estudio de los textos clásicos latinos. Sin embargo, nunca fueron desechados del todo. Y en el Renacimiento fueron definitivamente retomados.

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4.4 El Renacimiento

En 1492 aparece la primera gramática castellana de Nebrija, en la que se eleva esta lengua a la categoría de la toscana, heredera privilegiada del latín.

Durante todo el siglo XVI aparecen gramáticas de lenguas vernáculas (español, francés), de lenguas indígenas (quechua, náuhatl), lo que demuestra la necesidad que tienen el nacionalismo político, por un lado, y la Iglesia por otro, de disponer de un instrumento de identificación y de divulgación respectivamente.

A pesar de ello, no decae el interés por el estudio del latín, entre otras razones porque una vez desaparecido el latín vulgar como lingua franca, existe en el Renacimiento la imperiosa necesidad de rescatar el latín clásico como lengua de cultura. Al mismo tiempo, el interés que ha despertado el estudio de las lenguas vulgares hace posible estudios comparativos que buscan sus rasgos comunes y más generales.

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4.5 La Ilustración

En efecto, durante el Renacimiento, la eclosión de las lenguas vernáculas va a dar lugar a la revitalización de las investigaciones sobre la lengua perfecta o común. En esta línea aparece la Minerva de el Brocense o la conocida gramática de Port-Royal, que actúa como eslabón entre las teorías racionalistas del s. XVII y las del XVIII.

A propósito del origen del lenguaje y sus relaciones con el pensamiento, el siglo XVIII se haya dividido entre hipótesis racionalistas e hipótesis empírico sensistas. Muchos pensadores de la Ilustración están influidos por los principios cartesianos que se habían expresado, a nivel semiótico, en la Grammaire (1660) y La Logique (1692) de Port-Royal.

Autores como Beauzée y De Marsais intentan distinguir un perfecto isomorfismo entre lengua, pensamiento y realidad, y en esta línea discurrirán muchas de las discusiones sobre la racionalización de la gramática. Frente a ello se encuentra la llamada lingüística ilustrada, representada por Condillac, para quien toda la actividad del alma, además de las percepciones, procede de los sentidos. Esta polémica llegará hasta nuestros días de la mano de Chomsky y su Gramática generativa.

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4.6 La lingüística comparada

Será con la llegada del romanticismo cuando se produzca un importante resurgir de todo lo que tenga que ver con la cultura de los pueblos y de las naciones, con sus particularidades, y en consecuenta, con lo que pudiera significar la expresión del alma del pueblo.

En este contexto, uno de los aspectos más apreciados será el de las lenguas nacionales como principal expresión del alma de los pueblos, de ahí el resurgimiento en esta época de abundantes estudios comparativos, etnográficos y descriptivos relacionados con la lengua. Las lenguas tienen vida, se quiere saber cómo son, por qué cambian, para qué se usan realmente, cuál es su origen.

Se busca el parentesco entre las distintas lenguas, las leyes que expliquen las analogías, los elementos comunes y diferenciales, etc.

El descubrimiento del sánscrito significa todo un empujón en este sentido. En 1786, William Jones establece el parentesco del sánscrito con el latín, el griego y las lenguas germánicas. Posteriormente, en 1816, en una obra titulada Sistema de la conjugación del sánscrito, Franz Bopp comprendió que las relaciones entre lenguas parientes podían convertirse en una ciencia autónoma.

Pero esta escuela, con haber tenido el mérito indisputable de abrir un campo nuevo y fecundo, no llegó a constituir la verdadera ciencia lingüística. Nunca se preocupó por determinar la naturaleza de su objeto de estudio. Y sin tal operación elemental, una ciencia es incapaz de procurarse un método.

El primer error, y el que contiene en germen todos los otros, es que en sus investigaciones -limitadas por lo demás a las lenguas indoeuropeas- nunca se preguntó a qué conducían las comparaciones que establecía, qué es lo que significaban las relaciones que iba descubriendo.

Fue exclusivamente comparativa en vez de ser histórica; pero, por sí sola, no permite llegar a conclusiones. Y las conclusiones se les escapaban a los comparatistas, tanto más cuanto se consideraba el desarrollo de dos lenguas como un naturalista lo haría con el cruzamiento de dos vegetales.

Hasta 1870, más o menos, no se llegó a plantear la cuestión de cuáles son las condiciones de la vida de las lenguas. Se advirtió entonces que las correspondencias que las unen no son más que uno de los aspectos del fenómeno lingüístico, que la comparación no es más que un medio, un método para reconstruir los hechos.

La lingüística propiamente dicha, que dio a la comparación el lugar que le corresponde exactamente, nació del estudio de las lenguas romances y de las lenguas germánicas. Los estudios románicos inaugurados por Diez -su Gramática de las lenguas romances datan de 1836-1838- contribuyeron particularmente a acercar la lingüística a su objeto verdadero.

Y es que los romanistas se hallaban en condiciones privilegiadas, desconocidas de los indoeuropeístas; se conocía el latín, prototipo de las lenguas romances, y luego, la abundancia de los documentos permitía seguir la evolución de los idiomas en los detalles. Estas dos circunstancias limitaban el campo de las conjeturas y daban a toda la investigación una fisonomía particularmente concreta.

Los germanistas estaban en situación análoga; sin duda el protogermánico no se conoce directamente, pero la historia de las lenguas de él derivadas se puede seguir, con la ayuda de numerosos documentos, a través de una larga serie de siglos. Y también los germanistas, más apegados a la realidad, llegaron a concepciones diferentes de la de los primeros indoeuropeístas.

Un primer impulso se debió al americano Whitney, el autor de La vida del lenguaje (1875). Poco después, se formó una escuela nueva, la de los neogramáticos, liderada por alemanes. Su mérito consistió en colocar en perspectiva histórica todos los resultados de las comparaciones, y encadenar así los hechos en su orden natural.

Gracias a los neogramáticos ya no se vio en la lengua un organismo que se desarrolla por sí mismo, sino un producto del espíritu colectivo de los grupos lingüísticos. Al mismo tiempo se comprendió cuan erróneas e insuficientes eran las ideas de la filología y de la gramática comparada.

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4.7 La lingüística moderna

La lingüística moderna tiene su comienzo en el siglo XIX con las actividades de los conocidos como neogramáticos, que, gracias al descubrimiento del sánscrito, pudieron comparar las lenguas y reconstruir una supuesta lengua original, el protoindoeuropeo (que no es una lengua real, sino una construcción teórica).

Con estos precedentes y el impulso de la corriente estructuralista que se adueña de la metodología aplicada a las ciencias sociales y etnográficas, surge la figura del suizo Ferdinand de Saussure, quien señala las insuficiencias del comparatismo al tiempo que acota claramente el objeto de estudio de la lingüística como ciencia —a la que integra en una disciplina más amplia, la semiología que a su vez forma parte de la psicología social—, a saber, el funcionamiento de los signos en la vida social, en su "Curso de Lingüística General", una edición póstuma de sus lecciones universitarias realizada por sus alumnos.

Lo fundamental del aporte de Saussure como padre de la nueva ciencia fueron la distinción entre lengua (sistema) y habla (realización), y la definición de signo lingüístico (significado y significante). Sin embargo, su enfoque —conocido como estructuralista y que podemos calificar, por oposición a corrientes posteriores, como de corte empirista— será puesto en cuestión en el momento en que ya había dado la mayor parte de sus frutos y por lo tanto sus limitaciones quedaban más de relieve.

En el siglo XX el lingüista estadounidense Noam Chomsky crea la corriente conocida como generativismo. Con la irrupción de esta escuela de éxito fulgurante, puesto que las limitaciones explicativas del enfoque estructuralista eran evidentes, hay un desplazamiento del foco de atención que pasa de ser la lengua como sistema (la langue saussuriana) a la lengua como producto de la mente del hablante, la capacidad innata para aprender y usar una lengua (la competencia chomskiana). Según Chomsky, la capacidad de aprender una lengua es genética.

Plantea una cuestión fundamental: el argumento de Platón: ¿cómo es posible que el ser humano aprenda un sistema tan complejo (basado en las jerarquías) a partir de estímulos tan pobres e incompletos? Es decir, la persona que ha aprendido una lengua es capaz de formular enunciados que nunca antes ha escuchado, porque conoce las reglas según las cuales los enunciados deben formarse.

Este conocimiento no es adquirido mediante el hábito (sería imposible) sino que es una capacidad innata. Todo ser humano que nace ya lleva consigo esta capacidad, que es la Gramática Universal, reglas gramaticales que rigen a todas las lenguas por igual.

Toda propuesta de modelo lingüístico debe pues —según la escuela generativista— adecuarse al problema global del estudio de la mente humana, lo que lleva a buscar siempre el realismo mental de lo que se propone; por eso al generativismo se le ha descrito como una escuela mentalista o racionalista.

Tanto la escuela chomskiana como la saussureana se plantean como objetivo la descripción y explicación de la lengua como un sistema autónomo, aislado. Chocan así —ambas por igual— con una escuela que toma fuerza a finales del siglo XX y que es conocida como funcionalista. Por oposición a ella, las escuelas tradicionales chomskiana y saussuriana reciben conjuntamente el calificativo de formalistas.

Los autores funcionalistas —algunos de los cuales proceden de la antropología o la sociología— consideran que el lenguaje no puede ser estudiado sin tener en cuenta su principal función: la comunicación humana. La figura más relevante dentro de esta corriente tal vez sea el lingüísta holandés Simon Dik, autor del libro Functional Grammar.

Esta posición funcionalista acerca la lingüística al ámbito de lo social, dando importancia a la pragmática, al cambio y a la variación lingüística.

La escuela generativista y la funcionalista han configurado el panorama de la lingüística actual; de ellas y de sus mezclas arrancan prácticamente todas las corrientes de la lingüística contemporánea.

Tanto el generativismo como el funcionalismo persiguen explicar la naturaleza del lenguaje, no sólo la descripción de las estructuras lingüísticas.

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4.8 Sobre la lingüística

1.Ciencia del lenguaje articulado y de su funcionamiento general como sistema de comunicación entre los seres humanos: la lingüística estudia el lenguaje humano en toda su extensión y, técnicamente hablando, abarca tanto la gramática (estudio de la estructura formal del lenguaje) como la filología (estudio de los testimonios escritos de las lenguas dentro de su contexto histórico).

La lingüística es la ciencia del lenguaje, el estudio objetivo, descriptivo y explicativo de la estructura, funcionamiento y evolución en el tiempo de las lenguas naturales humanas. En un sentido más amplio, se define como la ciencia que estudia el lenguaje articulado en todos sus aspectos, no sólo estructurales sino también fisiológicos, psicológicos, sociales, etc.

Se opone a la gramática normativa y a la filosofía del lenguaje, que postulan hipótesis metafísicas, biológicas o estéticas sobre el origen y funcionamiento del lenguaje. Algunos autores afirman que esta disciplina adquirió carácter científico a partir de los estudios comparados e históricos de fines del siglo XIX; otros, en cambio, opinan que fue en 1916, cuando se publicó el Curso de Lingüística General, de Ferdinand de Saussure, principal impulsor de la llamada lingüística estructural.

Esta disciplina pretende estudiar la lengua considerada en sí misma y por sí misma, desligada de otros factores externos a ella. Por ello, el lingüista ha de diferenciar claramente entre lengua (un sistema formal de signos lingüísticos convencionales adoptado por los hablantes para comunicarse) y habla (la realización particular de ese sistema que cada hablante lleva a cabo), y debe dedicarse al estudio de lo primero, que es lo estructural, lo homogéneo, lo regular.

Constituyen parte del estudio lingüístico ?entendido de esta forma? la fonología, la fonética, la morfología, la sintaxis, la lexicología y la semántica.

Se ha establecido hoy en día una distinción entre lingüística y filología, de modo que la primera estudia el lenguaje humano en general y en su sentido más estricto y la segunda lo pertinente al estudio literario e histórico de las lenguas humanas. No se trata, pues, de dos ciencias separadas, sino de dos puntos de vista acerca de una sola realidad, de forma que la lingüística supone el estudio científico del lenguaje y la filología su estudio artístico y estético.

Por otra parte, la lingüística se identifica en muchas ocasiones con la gramática, aunque siempre la primera es más general que la segunda. La gramática se centra más en el estudio de la lengua como sistema, mientras que la lingüística la estudia como fenómeno social y manifestación cultural del ser humano.

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4.9 La actividad lingüística

El lenguaje, objeto de estudio de la lingüística, se halla profundamente imbricado con otros dos procesos característicos del ser humano: la comunicación y la cognición. Ya en 1916 Ferdinand de Saussure, en su obra anteriormente citada, señalaba que "tomado en su conjunto, el lenguaje es multiforme y heteróclito; a caballo en diferentes dominios, a la vez físico, fisiológico y psíquico, pertenece además al dominio individual y al dominio social; no se deja clasificar en ninguna de las categorías de los hechos humanos, porque no se sabe cómo desembrollar su unidad".

Anteriormente, en 1836, el lingüista Wilhelm von Humboldt consideraba el lenguaje como ergon (producto) y como energeia (actividad). Esta misma dualidad aparece en el modelo generativo de Noam Chomsky, quien distingue la competencia (conocimiento interiorizado de la lengua como sistema de reglas que relacionan representaciones fónicas con representaciones semánticas y que se articulan en las gramáticas) y la actuación (uso concreto que el hablante hace de su competencia). La naturaleza del lenguaje humano gira, pues, en torno al anterior esquema de oposiciones: ergon ? energeia, lengua ? habla, competencia ? actuación.

La lingüística moderna se ha orientado preferentemente hacia el primer aspecto (ergon, lengua, competencia), mientras que la psicolingüística, ciencia interdisciplinaria, ha desplazado su interés prioritario hacia el lenguaje como fenómeno físico (energeia, habla, actuación).

Considerado como actividad lingüística, el lenguaje humano aparece integrado por una serie de rasgos que explican su naturaleza compleja y pluridimensional:

1) Doble articulación (o dualidad del lenguaje). Considera que toda las lenguas se estructuran en dos niveles o articulaciones: uno formado por unidades mínimas sin significado propio (fonemas) y otro formado por unidades mínimas provistas de significado (morfemas), que se crean de forma ilimitada por combinación de las anteriores.

2) Productividad (o recursividad). Este rasgo posibilita la producción de nuevas e infinitas expresiones lingüísticas por analogía con un determinado modelo de ordenamiento sintáctico de las palabras, mediante la combinación de reglas y elementos finitos.

3) Jerarquía de constituyentes. Los textos se analizan dividiéndolos sucesivamente en enunciados, oraciones, frases, sintagmas, palabras, morfemas, fonemas y rasgos fonéticos distintivos.

4) Organización interna. El lenguaje se puede segmentar en distintos componentes: fonológico, morfológico, sintáctico, léxico, semántico y pragmático.

5) Canal auditivo-vocal. Significa que la comunicación humana utiliza como canal de transmisión el aparato fonador (en el caso del emisor) y el aparato auditivo (en el caso del receptor), lo que posibilita que la persona pueda tener libertad para utilizar el resto de su cuerpo en actividades complementarias de comunicación (como gestos, indicaciones, etc.).

Considerado como actividad comunicativa, el lenguaje hunde sus raíces en los procesos biológicos y socioculturales del ser humano. Todos los modelos comunicativos propuestos giran en torno a dos entidades básicas: un emisor del mensaje y un receptor del mismo. Alrededor de ellos se definen otros conceptos como el propio mensaje (contenido informativo), el código (sistema de signos usado para transcribir el mensaje, común al emisor y al receptor) y el canal (medio a través del cual se desplaza el mensaje).

Considerado como actividad cognitiva, el lenguaje muestra igualmente su pluridimensionalidad. Algunos autores, como Posner, distinguen entre la estática cognitiva (las representaciones simbólicas, icónicas o motoras) y la dinámica cognitiva (operaciones y estrategias). Otros, como Simon, señalan la existencia de tres niveles: el neuronal, el de los procesos elementales y el de los procesos superiores. La mayoría, con una terminología u otra, contraponen la dimensión estructural (estructuras, representaciones, conocimiento) y la dimensión procedural (procesos, operaciones, transformaciones).

La mayoría de los estudiosos del lenguaje (tanto lingüistas como psicólogos) defienden en la actualidad posiciones interactivas o parcialmente modulares. Si bien aceptan que las modalidades de la actividad humana, las funciones y procesos psicológicos, tienen entidad en sí mismos, sostienen que dependen unos de otros. Los actos lingüísticos y los comunicativos no se reducen los unos a los otros, sino que se solapan parcialmente y son interdependientes.

El lenguaje es comunicación, pero no sólo eso; la comunicación puede ser lingüística, pero también no verbal. La relación entre ambas actividades se puede definir estructuralmente como relación de intersección (algunos elementos, rasgos o componentes son comunes y otros son específicos de cada una), funcionalmente como relación de mutua dependencia, y genéticamente como relación de progresiva especificidad e interacción (el lenguaje surge de la comunicación, pero la comunicación se desarrolla a partir del lenguaje).

De la misma forma, la actividad lingüística y la cognitiva tampoco se reducen la una a la otra, sino que se solapan parcialmente y son interdependientes: desde el punto de vista estructural existe entre ambas un isomorfismo parcial; desde una perspectiva funcional, los procesos cognitivos constituyen variables importantes de la actividad lingüística (al planear el discurso, al hacer inferencias, al interpretar un texto, etc.) y, a la inversa, la actividad lingüística es una variable decisiva de la actividad cognitiva (respecto de la representación y conocimiento del mundo, del procesamiento, mantenimiento y recuperación de la información, de la categorización y conceptualización de la expresión y fijación del pensamiento, de la capacidad para razonar, etc.); desde un enfoque genético, actualmente parece claro que las actividades cognitivas y lingüísticas surgen de forma independiente y se influyen progresivamente.

Estas actividades lingüística, comunicativa y cognitiva han sido analizadas por diversas disciplinas: la propia lingüística, la psicología del lenguaje o psicolingüística, la psicología de la comunicación y la psicología cognitiva (véase psicología). La psicolingüística surgió a finales del siglo XIX como consecuencia de un doble movimiento convergente desde la psicología que se ocupaba del lenguaje y desde la lingüística que se interesaba por sus implicaciones psicológicas.

A mediados del siglo XX, esta disciplina se orienta en dos direcciones contrapuestas: por un lado el conductismo (cuyo máximo representante es el psicólogo Skinner, con su obra Comportamiento verbal), que reduce el lenguaje a mera respuesta del organismo ante los estímulos ambientales; por otro lado el mentalismo postulado por el lingüista Chomsky en su Estructuras sintácticas, que considera la capacidad del lenguaje como algo innato en el ser humano.

Poco a poco surgen nuevas orientaciones y modelos, y la psicolingüística se hace más compleja, desplazando su foco desde la respuesta abierta al procesamiento interno, desde el enunciado al texto, desde las unidades lingüísticas aisladas a las dependientes del contexto, desde la preocupación prioritaria por la sintaxis al interés por la semántica y la pragmática, desde la actividad individual a la interacción comunicativa.

No obstante, la psicolingüística no surgió únicamente como resultado de la interacción entre la psicología y la lingüística: se trata de una ciencia multidisciplinaria porque el estudio del lenguaje como conducta humana también interesa a otros campos como la antropología, la sociología, la neurobiología, la filosofía, la lógica, la semiótica y la inteligencia artificial. A partir del interés de estas disciplinas por el lenguaje humano se han originado distintas especialidades híbridas:

1) Lingüística antropológica (o antropología lingüística). Se propone descubrir, utilizando métodos de la antropología, los orígenes y la evolución del lenguaje humano. Para ello, estudia las relaciones y correlaciones entre los procesos lingüísticos y, en general, expresivos e intelectuales, y los modos de comportamiento y las instituciones socioculturales del hombre.

2) Etnolingüística. Rama de la lingüística que trata el estudio de las lenguas en relación con los distintos pueblos que las hablan.

3) Sociolingüística. Estudia el lenguaje humano dentro de su contexto social. Para ello tiene en cuenta el análisis de las comunicaciones de masas y las motivaciones psicosociológicas del propio acto comunicativo. Cuestiona el supuesto de una comunidad lingüística homogénea, y se centra en el análisis de las diferentes variedades diastráticas de habla y su correlación con las clases sociales. La sociolingüística analiza, por ejemplo, el empleo de las formas de tratamiento en español (tú, usted, señor, señorita, etc.) dependiendo de la situación comunicativa y de la clase social de los interlocutores.

4) Neurolingüística. Estudia las correlaciones entre la conducta lingüística y las estructuras y funciones neurológicas. Se centra en aspectos como el origen biológico del lenguaje, el análisis neuropsicológico de las funciones lingüísticas, el estudio de los procesos periféricos de producción y recepción del habla, las afasias o trastornos del lenguaje, etc.

5) Filosofía del lenguaje. Busca descubrir la esencia misma del acto comunicativo. Su principal postulado es que la verdadera realidad del lenguaje es el hecho social de la interacción y su uso dentro de la sociedad. Los más importantes defensores de estas teorías son Wittgenstein, Austin y Searle.

6) Lingüística matemática. Rama de la lingüística que emplea para sus investigaciones métodos matemáticos y formales.

4.10 Lingüística precientífica

La ciencia que se ha constituido en torno de los hechos del lenguaje ha pasado por tres fases sucesivas antes de reconocer cuál es su verdadero y único objeto.

Se comenzó por organizar lo que se llamaba la gramática. Este estudio, inaugurado por los griegos y continuado especialmente por los franceses, estaba fundado en la lógica y desprovisto de toda visión científica y desinteresada de la lengua misma; lo que la gramática se proponía era únicamente dar reglas para distinguir las formas correctas de las formas incorrectas; se trataba de una disciplina normativa, muy alejada de la pura observación y su punto de vista era, por lo tanto, necesariamente estrecho.

Después apareció la filología. Ya en Alejandría existía una escuela filológica, pero este término se asocia sobre todo con el movimiento científico creado por Friedrich August Wolf a partir de 1777, que continúa hasta nuestros días. La lengua no es el único objeto de la filología, que quiere sobre todo fijar, interpretar, comentar los textos.

Este primer estudio lleva también a la historia literaria, de las costumbres, de las instituciones, etc.; en todas partes usa el método que le es propio, que es la crítica. Si aborda cuestiones lingüísticas, es sobre todo para comparar textos de diferentes épocas, para determinar la lengua particular de cada autor, para descifrar y explicar inscripciones redactadas en una lengua arcaica u oscura.

Sin duda estas investigaciones son las que se prepararon para lingüística histórica: los trabajos de Ritschl sobre Plauto pueden ya llamarse lingüísticos, pero, en ese terreno, la crítica filológica falla en un punto: en que se atiene demasiado servilmente a la lengua escrita, y olvida la lengua viviente. Por lo demás la antigüedad grecolatina es la que la absorbe casi por entero.

El tercer período comenzó cuando se descubrió que las lenguas podían compararse entre sí. Este fue el origen de la filología comparada o gramática comparativa. En 1816, en una obra titulada Sistema de la conjugación del sánscrito, Franz Bopp estudió las relaciones que unen el sánscrito con el germánico, el griego, el latín, etc. Y comprendió que las relaciones entre lenguas parientes podían convertirse en una ciencia autónoma.

Pero esta escuela, con haber tenido el mérito indisputable de abrir un campo nuevo y fecundo, no llegó a constituir la verdadera ciencia lingüística. Nunca se preocupó por determinar la naturaleza de su objeto de estudio. Y sin tal operación elemental, una ciencia es incapaz de procurarse un método.

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4.11 Lingüística moderna

La lingüística moderna tiene su comienzo en el siglo XIX con las actividades de los conocidos como neogramáticos, que, gracias al descubrimiento del sánscrito, pudieron comparar las lenguas y reconstruir una supuesta lengua original, el protoindoeuropeo (que no es una lengua real, sino una reconstrucción teórica).

No será, sin embargo, hasta la publicación del libro Curso de lingüística general (1916), del suizo Ferdinand de Saussure, que se convierta la lingüística en una ciencia a la que integra en una disciplina más amplia, la semiología, que a su vez forma parte de la psicología social, y defina su objeto de estudio.

La distinción entre lengua (el sistema) y habla (el uso) y la definición de signo lingüístico (significado y significante), han sido fundamentales para el desarrollo posterior de la nueva ciencia. Sin embargo, su enfoque —conocido como estructuralista y que podemos calificar, por oposición a corrientes posteriores, como de corte empirista— será puesto en cuestión en el momento en que ya había dado la mayor parte de sus frutos y por lo tanto sus limitaciones quedaban más de relieve.

En el siglo XX el lingüista estadounidense Noam Chomsky crea la corriente conocida como generativismo. Con la idea de solventar las limitaciones explicativas del enfoque estructuralista, se produce un desplazamiento del foco de atención que pasa de ser la lengua como sistema (la langue saussuriana) a la lengua como producto de la mente del hablante, la capacidad innata (genética) para aprender y usar una lengua, la competencia.

Toda propuesta de modelo lingüístico debe pues —según la escuela generativista— adecuarse al problema global del estudio de la mente humana, lo que lleva a buscar siempre el realismo mental de lo que se propone; por eso al generativismo se le ha descrito como una escuela mentalista o racionalista.

Tanto la escuela chomskiana como la saussureana se plantean como objetivo la descripción y explicación de la lengua como un sistema autónomo, aislado. Chocan así —ambas por igual— con una escuela que toma fuerza a finales del siglo XX y que es conocida como funcionalista. Por oposición a ella, las escuelas tradicionales chomskiana y saussuriana reciben conjuntamente el nombre de formalistas.

Los autores funcionalistas —algunos de los cuales proceden de la antropología o la sociología— consideran que el lenguaje no puede ser estudiado sin tener en cuenta su principal función: la comunicación humana. La figura más relevante dentro de esta corriente tal vez sea el lingüísta holandés Simon Dik, autor del libro Functional Grammar. Esta posición funcionalista acerca la lingüística al ámbito de lo social, dando importancia a la pragmática, al cambio y a la variación lingüística.

La escuela generativista y la funcionalista han configurado el panorama de la lingüística actual: de ellas y de sus mezclas arrancan prácticamente todas las corrientes de la lingüística contemporánea. Tanto el generativismo como el funcionalismo persiguen explicar la naturaleza del lenguaje, no sólo la descripción de las estructuras lingüísticas.

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4.12 Niveles de estudio

Nos podemos aproximar al estudio de la lengua en sus diferentes niveles, por un lado, como sistema, atendiendo a las reglas que la configuran como código lingüístico, es decir, lo que tradicionalmente se conoce como gramática, y por otro lado, como instrumento para la interacción comunicativa, desde disciplinas como la pragmática y la lingüística textual.

Desde el punto de vista de la lengua como sistema, los niveles de indagación y formalización lingüísticas que convencionalmente se distinguen son:

Nivel fonético-fonológico que comprende:

Fonología: Estudio de los fonemas de una lengua.
Fonética: Estudio de la realización alofónica individual de dichos fonemas. Los alófonos son sonidos del habla, realizaciones diferenciadas de un mismo fonema.  Aunque no son campos estrictamente lingüísticos, ya que intervienen factores culturales e históricos también se suele considerar dentro de este nivel el estudio la Grafémica, la Ortología y la Ortografía.

Niveles morfológico y sintáctico que comprende:

Morfología: Estudio de la mínima unidad con significado (el morfema), la palabra y los mecanismos de formación y creación de palabras.
Sintaxis: Estudio de la combinatoria sintagmática, en dos niveles: el suboracional, que corresponde al propio de los llamados sintagmas, y el oracional que estudia las relaciones específicas sintagmáticas de los signos lingüísticos que conforman, a su vez, el signo lingüístico gramatical superior del sistema de la lengua.

Nivel léxico, que comprende:

Lexicología: Estudio de las palabras de una lengua, su organización y sus significados.

Lexicografía: Se ocupa de los principios teóricos en que se basa la composición de diccionarios.

Nivel semántico, que, aún no siendo propiamente un nivel, puesto que afecta a todos, excepto al fonético-fonológico, comprende:

Semántica: Estudio del significado de los signos lingüísticos.

Desde el punto de vista del habla, como acción, destacamos:

Texto: Unidad superior de comunicación.

Pragmática: estudia cómo Enunciación y enunciado, la deixis, las modalidades, los actos de habla, la presuposición, la estructura informativa del enunciado, el análisis del discurso, el diálogo y la lingüística textual.

Dependiendo del enfoque, el método y los componentes de análisis varían, siendo distintos, por poner un ejemplo, para la escuela generativista y para la escuela funcionalista; por tanto no todos estos componentes son estudiados por ambas corrientes, sino que una se centra en algunos de ellos, y la otra en otros. Del estudio teórico del lenguaje se encarga la Lingüística general o teoría de la lingüística, que se ocupa de métodos de investigación y de cuestiones comunes a las diversas lenguas.

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4.13 Lingüística estructuralista y descriptiva  

La verdadera revolución en la lingüística teórica la produjo Ferdinand de Saussure con la publicación, que hicieron sus discípulos Bally, Frei y Sechehaye, del Curso de Lingüística General, como reacción a los neogramáticos.

Expone que la facultad de hablar, el lenguaje, se estructura en un completo sistema de signos, la lengua, que se hace presente en cada una de las realizaciones de los hablantes, el habla.

El sistema de signos que es la lengua debe estudiarse dentro de una ciencia general, la semiología, que abarca toda la teoría de los signos.

Define el signo lingüístico como la unidad psíquica de dos caras, el significante, esto es, los sonidos y las formas de las palabras, y el significado, lo que esos sonidos y palabras significan dentro y sólo dentro del sistema que es la lengua. Con él nace la fonología, que otros desarrollarán después.  

Mientras en Europa se hace el estudio teórico de la estructura y se realiza su clasificación en el sistema de signos, en Estados Unidos se analizan y aíslan los datos concretos de las lenguas indígenas y del inglés. La labor la inician Franz Boas y Edward Sapir, quienes organizan esos datos y establecen sus relaciones de jerarquía y dependencia.

Gracias a la fundamentación del Círculo de Praga, que Sapir conocía bien, descubren unidades mínimas de significación, que son los fonemas y construyen el método de conmutación que las identifica. Esas técnicas estructuralistas serán la base y el fundamento del estructuralismo americano que representa Leonard Bloomfield. 

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4.14  El Círculo de Praga  

Su fundador es Nikolái Serguéiech Trubetzkoi, príncipe ruso que vive en la ciudad de Praga, muy interesado en el estudio de los sonidos desde una perspectiva diferente.

Sus integrantes trabajan en la década de 1930 y no se interesan por la materia fónica, sino por lo que los sonidos significan dentro del sistema de la lengua; es un trabajo fonológico. Además, explican la relación que existe entre lo que se habla y el contexto en el que se produce.

Señalan que el estudio del lenguaje tiene que ocuparse de los mensajes que se emiten en el código lingüístico, lo que funda el estudio de la semiología, que apuntara Saussure y que ha tenido tantas repercusiones en el lenguaje de la publicidad o las gramáticas formales que necesitan las máquinas inteligentes.

En el campo de la fonología descubren el concepto de rasgo distintivo, lo que supone la división del sonido en cada uno de sus componentes. Este concepto ha trascendido el ámbito de lo estrictamente fónico y ha sido reelaborado por semantistas, semiólogos y antropólogos.   

En el ámbito del español ha sido una de sus escuelas derivadas, la de Copenhague, la que ha dado sustento teórico a los fonólogos Alarcos Llorach, seguidor de las teorías de Louis Trolle Hjelmslev y Bröndal, y Antonio Quilis, discípulo del danés Bertil Malmbreg, que ha estudiado la situación de las lenguas americanas precolombinas, así como el estadounidense de origen hispano J. Fernández.  

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4.15 Gramática generativa-transformacional  

A mediados del siglo XX, el lingüista estadounidense Noam Chomsky afirmó que la lingüística tiene que describir la estructura de las lenguas, lo que supone explicar cómo se entienden e interpretan las oraciones de cualquier idioma. Cree que el proceso es posible porque lo explica la gramática universal (que es una teoría o un modelo del conocimiento lingüístico o competencia).

La competencia lingüística supone el conocimiento innato, e incluso inconsciente, que posee cualquier persona y que le permite producir y comprender las oraciones de su lengua, aun en el caso de que alguna no la haya escuchado jamás. Gracias a esto es posible elaborar una gramática para cualquier lengua, que genere todas las oraciones gramaticalmente aceptables y elimine las agramaticales.  

Según Chomsky hay unas cuantas reglas gramaticales universales y otras muchas específicas de cada lengua. Tales reglas son las que permiten que los elementos que forman una oración se puedan ordenar de varias maneras (por ejemplo, 'Almudena ha escrito esta novela' y 'Esta novela ha sido escrita por Almudena')

La gramática que disponga de las unidades semánticas subyacentes y las transforme mediante reglas en los elementos de una oración, que se pueden reconocer e interpretar, es una gramática transformacional. Se llama gramática generativa porque genera o produce todas las oraciones aceptables, y transformacional porque emplea las reglas, que se han llamado transformaciones, para transformar o cambiar las unidades subyacentes en lo que cualquier hablante entiende.

La tesis según la cual la competencia lingüística supone un conocimiento innato y que el lenguaje es una capacidad prefigurada genéticamente parece verse corroborada por recientes investigaciones que demostrarían que esta capacidad humana se basa en módulos cerebrales especializados innatos y por el descubrimiento de un gen cuyas mutaciones producen deficiencias específicas en la función cerebral del lenguaje y no en otras. 

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4.16 Estudios sociológicos y psicológicos  

La psicolingüística es una disciplina a caballo entre la psicología y la lingüística. Estudia temas como el proceso por el que un niño adquiere una lengua, la emplea y presenta o no determinados trastornos como la disfasia; busca los mecanismos neurolingüísticos y trata de las relaciones entre el cerebro y el lenguaje.

La sociolingüística estudia el uso del lenguaje en la sociedad: cómo se emplean determinadas reglas del idioma en función de las diferentes situaciones sociales en las que se encuentre el hablante. Por ejemplo, cómo sabe el hablante qué termino emplear para dirigirse a un interlocutor: señor, señora, don X, doctor, o sencillamente tú y qué situación determina cada uso. 

Estudia cómo y por qué cambia la lengua en función de las fuerzas sociales que organicen el cambio. Por ejemplo, la aparición de los igualitarismos políticos impuso el empleo del tu como forma de tratamiento en el español peninsular; a medida que la sociedad se jerarquiza se restituye el empleo de la fórmula de respeto y se consagra la más irrespetuosa, según sea la condición del interlocutor.

Eso explica la diferencia de tú, usted, o colega, como elementos de un paradigma para la segunda persona en el español de finales del siglo XX en el área peninsular, frente al tú o camarada de la década de 1950 o el tú y usted de los primeros treinta años del mismo siglo.  

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4.17 Lingüistas destacados

Roman Jakobson

Roman Jakobson (11 de octubre de 1896 - 18 de julio de 1982),lingüista, fonólogo y teórico de la literatura ruso. Nacido en Moscú, inició allí estudios de lenguas orientales y estudió en su Universidad.

En 1914, con sólo 18 años, impulsó la creación del Círculo Lingüístico de Moscú, cuya primera reunión se celebró al año siguiente. Ya entonces se ocupaba en cuestiones de poética, dentro del movimiento conocido como Formalismo ruso, e iniciaba su larga relación con el fonólogo Trubetzkoy. Se trasladó a Praga en 1920 y allí contribuyó a fundar y animar el influyente Círculo Lingüístico de Praga, aunque enseña en la universidad de Brno. Defiende su tesis doctoral en Praga en 1930 pero la invasión nazi de Checoslovaquia le obliga a abandonar la ciudad a causa de su origen judío en 1939. Enseña en Copenhague, Oslo y Upsala.

La invasión nazi de Noruega y la amenaza de invasión de Suecia le obligan a emigrar de nuevo, esta vez a Estados Unidos en 1941. Allí funda el Círculo Lingüístico de Nueva York. Enseña en Columbia, Harvard y en el MIT.

La obra de Jakobson es considerable, dispersa y no sistematizada en grandes obras (475 títulos, de los que 374 son libros o artículos y 101 textos diversos, poemas, prefacios, introducciones o artículos periodísticos) y mucha de ella se ha realizado en colaboración con otros autores. Hasta 1939 se ocupa principalmente de poética y teoría de la literatura. En los años americanos domina la lingüística.

Sus obras más importantes son las siguientes: Notas sobre la evolución fonológica del ruso comparada con la de otras lenguas eslavas, 1929. Principìos de fonología histórica, 1931. Contribución a la teoría general de los casos, 1936. Sobre la teoría de las afinidades fonológicas entre las lenguas, 1938. Lenguaje infantil, afasia y leyes fonéticas generales, Upsala, 1941.

Las categorías verbales, 1950. Con Halle publica Fundamentos del Lenguaje, La Haya, 1956. Ensayos de lingüística general, París, 1963, es su último libro publicado, una colección de once de sus últimos artículos elaborados en Estados Unidos y posteriores a 1950.

Jakobson es un investigador teórico más que un empírico y se siente a gusto en la multidisciplinariedad. Su obra toca simultáneamente las disciplinas de la antropología, la patología del lenguaje, la estilística, el folclore y la teoría de la información. Por ello recurrió a una veintena de colaboradores diferentes en distintas disciplinas.

Suya es la primera definición moderna del fonema: "Impresión mental de un sonido, unidad mínima distintiva o vehículo semántico mínimo". Reduce todas las oposiciones fonológicas posibles a solamente doce: vocálico/no vocálico, consonántico/no consonántico, compacto/difuso, sonoro/no sonoro, nasal/oral, etc... Lo que suscita muchas objeciones, sobre todo por su carácter reduccionista y "cómodo". Fue un pionero de la fonología diacrónica con su trabajo de 1931. Sus investigaciones sobre el lenguaje infantil fueron también muy innovadoras, al destacar el papel universal que en el mismo tienen las oclusivas y las nasales.

También son modélicos, sugerentes y pioneros sus estudios sobre la afasia, en la cual descubre dos tipos de anomalías, las relacionadas con la selección de unidades lingüísticas o anomalías paradigmáticas, y las relacionadas con la combinación de las mismas, o anomalías sintagmáticasa. Este estudio provocó un interés apasionado en los neurólogos y los psiquiatras y la renovación de los estudios médicos en este campo.

De la teoría de la información contituida en 1948, articulada en torno a los factores de la comunicación emisor, receptor, referente, canal, mensaje y código dedujo la existencia de seis funciones del lenguaje, la expresiva, la apelativa, la representativa, la fática, la poética y la metalingüística, completando así el modelo de Karl Bühler.

Sin embargo, no soluciona el problema de las funciones del lenguaje, pues añade además una función estética y no explica debidamente la función lúdica del lenguaje, que no puede incluirse sin problemas dentro de la función poética.

Por otra parte, se le achaca a Jakobson una tendencia excesiva hacia las clasificaciones binarias, que no siempre se ajustan a una realidad lingüística más variada.

La estilística y la poética de Jakobson son sin duda sus preocupaciones más antiguas y profundas. Sus teorías se desarrollaron dentro del formalismo ruso, que constituía una reacción contra una tradición de teoría literaria rusa excesivamente dominada por los aspectos sociales, y por tanto concede mucha importancia a las formas, desde las más simples (recurrencias fónicas) a las más complejas (géneros literarios). Sus teorías se contienen fundamentalmente en el artículo "Lingüística y poética" de 1960 en sus ya citados Ensayos.

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Ivar Aasen

Ivar Andreas Aasen (5 de agosto de 1813 - 23 de septiembre de 1896) fue un filólogo noruego que estableció el segundo estándar de escritura de la lengua noruega, el landsmål (que posteriormente se convertiría en el nynorsk).

Aasen nació a Ørsta, en la costa occidental de Noruega, hijo de un labrador. De 1843 a 1846 viajó por el oeste del país recogiendo características y palabras de los diferentes dialectos que se hablaban. A partir de estos, estableció una lengua escrita común, publicando una gramática en 1864 y un diccionario en 1873. Él mismo empleó el nuevo sistema en varios poemas y ganó rápidamente apoyo.

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John L. Austin

(Lancaster, Reino Unido, 28 de marzo de 1911 - Oxford, 8 de febrero de 1960) fue un filósofo británico, probablemente la figura más relevante en lo que se ha dado en llamar filosofía del lenguaje. A él se debe el concepto de acto de habla. Austin estudió en el Balliol College de Oxford.

En 1935 ya empezó a colaborar en el Magdalen College. Estudioso de las lenguas clásicas, colaboró con el MI6, el Servicio de Inteligencia británico durante la Segunda Guerra Mundial. Al finalizar ésta, ocupó una plaza junto a Ludwig Wittgenstein, especializándose en la rama de filosofía del lenguaje, que fundamentalmente trata el modo en el que las palabras son utilizadas para aclarar significados.

Sin embargo, el propio Austin descartó cualquier tipo de influencia de filósofos posteriores a Wittgenstein, considerándose más cercano a la filosofía del sentido común de George Edward Moore. Fue catedrático de filosofía moral en Oxford entre 1952 y 1960. Se le considera miembro de la llamada escuela de Oxford, que seguía la filosofía del lenguaje peculiar. Por ello utilizó el método empírico. Presidió la Sociedad Aristotélica entre 1956 y 1957.

Cómo hacer cosas con palabras [editar]Su obra más conocida, publicada póstumamente (1962) es How to Do Things with Words (Cómo hacer cosas con palabras). Este trabajo, que recoge las conferencias que Austin pronunció en el año 1955 en la Universidad de Harvard, constituye la culminación de su teoría de los actos de habla, en la que estaba trabajando desde hacía varias décadas.

El punto de partida de Austin es la crítica a los filósofos que erróneamente supusieron que la única relevancia de un enunciado es describir algún estado de cosas o enunciar algún hecho. Esta suposición conlleva cometer lo que Austin denomina "falacia descriptiva", esto es, obstinarse en que sólo mantienen interés teórico los enunciados descriptivos. Frente a esta posición Austin plantea la existencia de dos tipos de enunciados: constatativos y performativos. Los primeros los utilizamos para describir determinadas cosas; con los segundos no se constata o describe nada sino que se realiza una acción.

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La teoría de los actos de habla

Austin llega a la teoría general partiendo de una teoría especial que se funda en la distinción entre lo constatativo y lo realizativo o performativo. Según él, durante mucho tiempo se había supuesto que el único fin de las emisiones era la de constatar hechos.

En razón de ello, sólo podían ser verdaderos o falsos. Sin embargo Austin afirma que no todo enunciado es verdadero o falso. Una emisión lingüística es cualquier cosa que se diga. Lo que resulta para Austin interesante de las emisiones lingüísticas es su valor de verdad.

Aristóteles en "De interpretatione", analiza los componentes de las oraciones: para él son verbos y nombres. De la complementación de nombres y verbos surge el ?????, que es una emisión lingüística compleja compuesta de nombre y verbo. No a todo tipo de emisión le conviene el valor de verdad, sino sólo al ????? ap?fa?t???? o apofánsis (ap?fa?s??). De las emisiones que no son apofánticas no se ocupa la lógica, sino la retórica. Esa actitud persistió a lo largo.

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Obras

Otras mentes. In Austin, Ensayos filosóficos. Madrid: Revista de Occidente, 1975. 87-117. Un alegato en pro de las excusas. In Austin, Ensayos filosóficos. Madrid: Revista de Occidente, 1975. 169-92. Cómo hacer cosas con palabras.: Palabras y acciones (How to Do Things with Words). Barcelona: Paidós, 1982. (ed. original inglesa de 1962). Ensayos filosóficos. Madrid: Revista de Occidente, 1975.  Sentido y percepción (Sense and sensibilia), Tecnos, Madrid, 1981. (ed. original inglesa de 1959)

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Leonard Bloomfield

Lingüista norteamericano nacido en 1887 (Chicago) fallecido en 1949 (New Haven), cuya obra, enmarcada en el denominado Estructuralismo americano, es una de las más importantes aportaciones a los estudios de Lingüística general y a la descripción de las lenguas amerindias, malayo-polinesias y algunas lenguas germánicas, como el alemán y el holandés.

Autor de numerosos trabajos, su obra más importante, Language (Lenguaje, 1933), supone una valiosa aportación metodológica y teórica a la Lingüística que se caracteriza por el empleo de datos procedentes de un amplio número de lenguas; la aplicación de un método inductivo, consistente en la descripción de los datos lingüísticos sin el uso apriorístico de un modelo teórico; y el objetivismo o rechazo de las explicaciones mentalistas o psicológicas de los fenómenos del lenguaje. Asimismo, L. Bloomfield es, junto a G. M. Bolling y E. H. Sturtevant, fundador de la Sociedad Lingüística de América (Linguistic Society of America), creada en 1924.

A la edad de nueve años, Bloomfield, nacido en el seno de una familia de origen judeo-germánico, se trasladó a Elkhart Lake, Wisconsin, donde asistió a la escuela.

En 1900, regresó a Chicago para sus estudios de secundaria y en 1903 ingresó en la universidad de Harvard, donde se especializó en filología alemana y lingüística indoeuropea (véase lenguas indoeuropeas). Completó sus estudios de postgrado en Wisconsin (1906-1908) y Chicago (1908-1909) y obtuvo el grado de doctor en 1909. Su carrera académica se inició en la universidad de Cincinati (1909-1910), donde ejerció como profesor ayudante de alemán.

En 1910, y tras una estancia en Alemania, trabajó en la universidad de Illinois como profesor asociado de filología alemana y comparada. Durante los años 1921-1927, Bloomfield ejerció como profesor en la Universidad Estatal de Ohio. Realizó su primer viaje a la reserva india de Menomini (Menominee) en 1921, al que continuaron una serie de estancias que contribuyeron al estudio descriptivo y comparativo de las lenguas algonquinas, habladas en EE.UU. y Canadá.

En 1927, Bloomfield se trasladó a la universidad de Chicago, donde trabajó como catedrático de Filología alemana hasta 1940. Su investigación se centró durante esta etapa en el alemán, la lingüística general y las lenguas algonquinas, materias que, junto a las lenguas malayo-polinesias, continuó estudiando durante el período de 1940-1949 en la universidad de Yale, New Haven, ciudad en la que falleció tras una larga convalecencia provocada por un derrame cerebral.

Su primer libro, Introduction to the Study of Language (Introducción al estudio del lenguaje), se publicó en 1914 por la editorial Henry Holt en Nueva York. Debido a los acontecimientos que vivía Europa en ese momento, esta obra pasó casi inadvertida fuera de EE.UU.

En este trabajo se abordan distintos aspectos de fonología, morfología y sintaxis desde una perspectiva sincrónica a partir de datos procedentes de ochenta lenguas. Se analiza, asimismo, el fenómeno diacrónico del cambio lingüístico, que L. Bloomfield dividió en dos tipos: cambio interno (o estructural) y cambio externo (motivado por relaciones históricas entre dialectos y lenguas).

El libro cuenta también con un capítulo dedicado a la enseñanza de las lenguas y otro a las relaciones entre la Lingüística y disciplinas como la Psicología, la Etnología, etc. En esta obra, L. Bloomfield señaló la influencia de los aspectos mentales en el uso del lenguaje. Esta corriente mentalista, sin embargo, se fue debilitando hasta desaparecer por completo en sus siguientes obras.

En 1917, salió a la luz su segundo libro, Tagalog Texts with Gramatical Analysis (Textos del tagalo con análisis gramatical). El autor, basándose en los datos ofrecidos por un estudiante de Illinois, llevó a cabo una descripción detallada de los distintos aspectos lingüísticos de esta lengua austronésica. El interés por lenguas no indoeuropeas suponía en la época cierta novedad, lo que provocó las críticas de los lingüistas más ortodoxos.

En 1921, se publicó el libro First German Course (Primer curso de alemán), obra con fines didácticos que coincidió con una corriente germanófoba en EE.UU. y que recibió, en consecuencia, poca atención. Fruto del trabajo de investigación de L. Bloomfield en las reservas indias, aparecieron publicados los libros Menomini Texts (Textos menomini) (1928) y Sacred stories of the Sweet Grass Cree (Historias sagradas del clisteno de Sweet Grass,1930).

En 1933, se publicó en la editorial Henry Holt (Nueva York) la obra más importante de Bloomfield, Language (Lenguaje), que se convirtió en libro de cabecera en EE.UU. para el estudio de la Lingüística.

Esta obra, que L. Bloomfield interpretó como una revisión de la publicada en 1914, tiene una considerable influencia de Saussure y, por tanto, del Estructuralismo europeo. Puede dividirse en dos partes: una primera parte de descripción y observación del lenguaje y una segunda en la que se resumen los métodos y los descubrimientos de historiadores y lingüistas sobre el lenguaje. L. Bloomfield empleó datos del tagalo, menomini e inglés americano.

Lo más significativo de esta obra es el principio fonémico (en el plano sincrónico), la regularidad en el cambio fonético (en el plano diacrónico) y el empleo de datos procedentes del trabajo de campo y de la dialectología. Language recibió algunas críticas por parte de aquellos estudiosos contrarios a las leyes fonéticas de los neogramáticos, principalmente, al hecho de que esta corriente lingüística no admitiese posibles excepciones a las reglas del cambio fonético.

También fue muy criticada la ausencia de un análisis científico del significado y, por tanto, el aparente desinterés por la semántica en el estudio de la Lingüística, si bien L. Bloomfield dedicó un capítulo completo a esta cuestión.

El interés de L. Bloomfield por considerar la Lingüística como una ciencia se vio cristalizado en su libro Linguistic Aspects of Science (Aspectos lingüísticos de la Ciencia, 1939), en el que se subraya la naturaleza científica del método empleado en el estudio del lenguaje.

Dentro de los programas de cooperación entre la Armada estadounidense y las universidades, pues durante la Segunda Guerra Mundial el Ejército estadounidense sintió la necesidad de aleccionar a algunos de sus soldados en las lenguas de los países que formaban parte del conflicto internacional, L. Bloomfield publicó dos textos relacionados con la enseñanza del holandés, Colloquial Dutch (Holandés coloquial, 1942-1943) y Spoken Dutch (Holandés hablado, 1944).

Tras su muerte, aparecieron publicadas cuatro obras: a partir de sus manuscritos de las lenguas algonquinas, y editadas por C. F. Hockett, aparecieron Ojibwa Texts (Textos del chipeva, 1957), The Menomini Language (La lengua menomini, 1962) y Menomini Lexicon (Lexicón menomini, 1975); por último, C. L. Barnhart editó Let´s Read (Vamos a leer, 1961), texto relacionado con la enseñanza de la lectura en la escuela primaria.

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Franz Bopp

Franz Bopp (1791 - 1867) fue un filólogo y lingüista alemán, nacido en Maguncia, cofundador de la gramática comparada junto con Rasmus Christian Rask. Discípulo de Windischmann, y por eso muy imbuido de las doctrinas de la escuela simbolista de Heidelberg, estuvo en París entre 1812 y 1816, donde estudió persa, árabe, hebreo y sánscrito.

Allí nació su memoria Ueber das Konjugationssystem der Sanskritsprache in Vergleichung mit jenem der griechischen, lateinischen, persischen und germanischen Schprache, Frankfort, 1816, que hace de Bopp el fundador de la gramática comparada. Windischmann obtiene para él una beca del rey de Baviera y con ella se dirige a Londres (1816-1820), donde enseñó a Wilhelm von Humboldt el sánscrito y se encuentra con Henry Thomas Colebrooke y Charles Wilkins. Humboldt da a Bopp la cátedra de sánscrito en la Universidad de Berlín en 1821.

Desde allí impulsará el desarrollo de la gramática comparada en Alemania. Progresivamente irá descubriendo parentescos indoeuropeos en el lituano, el eslavo, el armenio, el celta y el albanés a partir sobre todo del sistema verbal, mientras que Rask se centrará más bien en las lenguas nórdicas.

Desechó la idea de que todas las lenguas vinieran del sánscrito, pensó más bien en una lengua común más antigua y prescindió del misticismo nacionalista que empañaba hasta entonces la investigación filológica alemana, estudiando de forma más moderna las lenguas por sí mismas, como objeto y como medio de conocimiento. Por otra parte, Bopp, junto con Schlegel, es el autor del concepto moderno de flexión.

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Karl Bühler

Karl Bühler (Meckesheim, Baden, 27 de mayo de 1879
 - Los Ángeles, 24 de octubre de 1963), pedagogo, psicólogo, lingüista y filósofo alemán.

En 1899 empezó a estudiar medicina en Friburgo y allí se doctoró en esa materia, pero cursó estudios paralelos de Psicología y Filosofía en Estrasburgo. Amplió los de Psicología en la Universidad de Berlin y la de Bonn.

Aunque se formó en la Psicología de la Gestalt, desarrolló su propia teoría, el Funcionalismo, para explicar los procesos cognoscitivos. De 1918 a 1922 fue profesor de Filosofía y de Pedagogía en Dresde; allí se casó en 1916 con Bertha Charlotte Bühler (1893–1974), otra importante psicóloga, fundadora de la psicología del desarrollo. Entre 1922 y 1938 fue profesor de Psicología en la Universidad de Viena y en su Instituto Pedagógico, formando parte del Círculo de Viena.

Sus teorías sobre la evolución intelectiva del niño inspiraron la reforma educativa en Austria. Los progresos de los nacionalsocialistas y el hostigamiento hacia él y su mujer les impulsaron a abandonar el país en 1938; estuvieron en Oslo, en Londres y finalmente marcharon en 1939 a los Estados Unidos, donde se establecieron definitivamente.

Hasta 1945 Karl Bühler fue profesor en Minnesota, y después, hasta su jubilación en 1955, lo fue de Psiquiatría en la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles, donde falleció el 24 de cotubre de 1963.

Tuvo importantes discípulos, entre ellos los filósofos Ludwig Wittgenstein y Karl Popper, el historiador del arte Ernst Gombrich y el antropólogo y etólogo Konrad Lorenz.

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Pensamiento

Se formó en la Psicología de la Gestalt, pero creó su propia teoría, denominada Funcionalismo. En Pedagogía fue muy influyente su obra El desarrollo espiritual del niño (traducción de Rosario Fuentes, 1934), donde establece, entre otras cosas, que el juego es un elemento fundamental para el desarrollo intelectual y cognoscitivo del hombre.

Entiende el juego como "placer funcional" independientemente de la actividad llevada a cabo y de la finalidad que persiga. Este placer funcional lo presenta como el objetivo en función del cual se despliega la actividad y, simultáneamente, como el mecanismo interno que sostiene su reiteración. Distingue entre el motivo que rige los juegos funcionales del niño (el placer) y los más evolucionados del adulto.

El niño pasa de los juegos sensorio motrices durante el primer año, en que experimenta y practica infatigablemente con su cuerpo, a los juegos receptivos hacia el final del primer año de vida, atendiendo a la forma y constitución de los juguetes y ejercitando la percepción; de ahí el niño pasa a los juegos imaginativos, que confieren algún significado a la acción, entre los dos y cuatro años, cuando finge ser el padre o la madre y copia los roles de los adultos; desde los cuatro años y medio pasa a los juegos constructivos; en que coloca los objetos en diversas posiciones y observa el resultado; desarrolla las capacidades prácticas y practicado con otros la interacción social; a partir de los seis años se pasa a los juegos colectivos que facilitan la cooperación, el sentido de relación y la competencia y la cooperación.

Karl Bühler, al igual que los gestaltistas, sostenía (1913, 1929) que la construcción teórica ("organización") era una fun­ción básica de la mente humana al margen de asociaciones de las im­presiones de los sentidos u otros "átomos del pensa­miento"; igualmente, rebatía experimentalmente toda forma de "atomismo lógico" (como lo llama Russell) y de atomismo psicológico.

Bühler atribuye tres componentes a la función comunicativa del lenguaje: la función expresiva, la función indicativa, estimulativa o liberadora y la función descriptiva. A éstas le añadirá Karl Popper, que fue alumno de Bühler, otra función más: la función argumentativa.

En 1918, Karl Bühler organizaba el lenguaje con una tríada de funciones, correspondientes a los tres polos de la comunicación, Kundgabe (notificación), Auslösung (suscitación) y Darstellung (representación o descripción): se habla de ELLO, se lo "describe", TÚ escucha —está suscitado–, escucha YO que habla —está notificando—, ahora el TÚ de antes se vuelve YO que habla, y TÚ, el YO de antes, escucha la respuesta sobre el tema de ELLO (indefinido, ya que puede ser un "otro" ELLO).

En su libro de 1934 Sprachtheorie. Die Darstellungsfunktion der Sprache (Jena, Fischer, traducido por Julián Marías: Teoría del lenguaje, Madrid, Revista de Occidente, 1950) Bühler proponía el modelo del organon, representación triangular del acto de habla, que derivó en tres funciones, Ausdruck (expresión), Appell (llamada o apelación), y la misma Darstellung.

Se configuran así dos campos: el simbólico (de la representación conceptual) y el mostrativo, indicativo o señalativo - ámbito del hablante y el oyente ("situación" para Eugenio Coseriu), que abarca las otras dos funciones. En el campo mostrativo opera la deíxis, la forma de señalamiento o mostración que típicamente pueden realizar los pronombres. Bühler distinguió tres tipos de deíxis: demostratio ad oculos, deíxis anafórica y deixis de la fantasía (Deixis am Phantasma).

La demostratio ad oculos es la deixis efectuada en el campo mostrativo en la situación del enunciado, como un tipo de referencia exofórica. Con los pronombres personales se señalan el emisor: la primera persona y el receptor: la segunda persona. Con otros pronombres se efectúan diversos señalamientos al contexto espacio-temporal creado por el acto de hablar y la participación de su emisor (acá / allá, este, acá, ahora, mío / tuyo, etc.). La deixis de la fantasía es el señalamiento a objetos no presentes en la situación de discurso.

Se realiza en el plano de la memoria, o la imaginación. La deíxis anafórica es la dexis sintáctica, es decir, el señalamiento a un segmento del texto, del cual el pronombre es correferente (tiene el mismo referente que aquél); la referencia es endofórica. La anáfora puede ser anticipatoria o prospectiva, llamada también catáfora.

Roman Jakobson conocía bien la tríada de funciones del lenguaje gracias al Círculo Lingüístico de Praga, del cual el ruso era el animador principal, y donde el esquema de Bühler fue aceptado fácilmente, ya que permitía resolver unos problemas todavía controvertidos antes de que Bühler se marchara hacia los Estados Unidos, lo que ocurrió en 1939; Jakobson también salió en esa misma fecha, pasando por Dinamarca, Noruega y Suecia.
 

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Obras

1913: Die Gestaltwahrnehmungen. Experimentelle Untersuchungen zur psychologischen und ästhetischen Analyse der Raum- und Zeitanschauung, 1913, Stuttgart: Spemann. 1918: Die geistige Entwicklung des Kindes, 1918, Verlag Gustav Fischer, Jena. 1927: Die Krise der Psychologie, 1927, Verlag Gustav Fischer.

1931: "Phonetik und Phonologie". Travaux du Cercle Linguistique de Prague, 4, 1931, S. 22 - 53. 1933: Axiomatik der Sprachwissenschaften, 1933, Frankfurt: Klostermann. 1933: Ausdruckstheorie, 1933, Verlag Gustav Fischer, Jena

1934: Sprachtheorie. Die Darstellungsfunktion der Sprache [Das Organon-Modell], 1934, Verlag von Gustav Fischer, Jena. 1936: Die Zukunft der Psychologie und die Schule (Schriften des pädagogischen Instituts der Stadt Wien), 1936, Deutscher Verlag für Jugend und Volk Gesellschaft M.B.H., Wien - Leipzig. 1963: Das Gestaltprinzip im Leben des Menschen und der Tiere, 1963, Verlag Hans Huber, Bern

1990: Aspekte des Leib-Seele-Problems, 1990, Verlag Dr. Johannes Königshausen, Würzburg

Traducciones de sus obras al español [editar]El desarrollo espiritual del niño, traducción de Rosario Fuentes, 1934.

Teoría de la expresión: (el sistema explicado por su historia), traducción de Hilario Rodriguez Sanz, 1950.
Sprachtheorie. Die Darstellungsfunktion der Sprache Jena: Fischer, 1934; traducido por Julián Marías: Teoría del lenguaje, Madrid, Revista de Occidente, 1950, muy reimpreso posteriormente.

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Eugenio Coseriu

àLingüista rumano nacido en Mihaileni (Besarabia; hoy territorio moldavo) el 28 de julio de 1921 y fallecido el 7 de septiembre de 2002 en Tubinga (Alemania).

Convertido en un estudioso de renombre internacional por sus grandes aportaciones a la teoría y la historia de la lingüística, muchos de sus trabajos son ya textos clásicos de la disciplina, como Lengua, estructura y funciones, una obra de referencia para docentes y estudiantes de todo el mundo. Formado académicamente en Rumanía e Italia, se especializó en lenguas eslavas y románicas y en filosofía. Abandonó su país natal en 1940 y se estableció en Italia como traductor y crítico de arte al tiempo que daba continuidad a sus estudios y escribía una tesis para su doctorado en filología romance (1944) y otra para su posgrado en filosofía. En 1951 se trasladó a Uruguay, donde durante doce años desarrolló un intenso trabajo docente y creativo como director del departamento de lingüística de la Universidad de Montevideo. Se publicaron por entonces sus obras más conocidas, como Sistema, norma y habla (1952), Determinación y entorno (1957) y Sincronía, diacronía e historia (1958), aunque algunas otras escritas en aquel tiempo todavía continúan inéditas. Después de varias estancias breves en diferentes instituciones académicas europeas, en 1963 aceptó dirigir la cátedra de filología romance de la Universidad alemana de Tubinga, donde ejerció como docente e investigador hasta su muerte. En la década de los años setenta fue también profesor asociado en la Universidad gala de Estrasburgo.

Reconocido como uno de los lingüistas más destacados del siglo XX, Coseriu fue investido doctor honoris causa en más de cuarenta ocasiones y recibió títulos honoríficos de instituciones tan relevantes como la Sociedad Lingüística de América, el Círculo Lingüístico de Nueva York y la Sociedad Internacional de Lingüística Románica, de la que fue vicepresidente. En 2001 fue distinguido con la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.

Sus conceptos lingüísticos básicos forman parte del conocimiento de la filosofía de la lengua y han trasladado su influencia más allá de estas disciplinas. En ellos ofrece un análisis crítico del pensamiento de Saussure y el método estructuralista, que él aplica consecuentemente a todos los campos de la lingüística para intentar demostrar no sólo su validez sino también sus límites. Coseriu postuló la llamada "Lingüística Integral", una teoría que integra el estructuralismo pero limita la relevancia de las estructuras en algunos aspectos particulares del lenguaje. Sus concepciones beben del pensamiento de Aristóteles y Hegel y recogen de Humboldt la consideración del lenguaje como energeia (poder creativo).

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Noam Chomsky

Avram Noam Chomsky (nacido el 7 de diciembre de1928 en Filadelfia, Estados Unidos) es profesor emérito de Lingüística en el MIT y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX.

Creó la gramática generativa, disciplina que situó la sintaxis en el centro de la investigación lingüística y con la que cambió por completo la perspectiva, los programas y métodos de investigación en el estudio del lenguaje, actividad que elevó definitivamente a la categoría de ciencia moderna.

Su lingüística es una teoría de la adquisición individual del lenguaje y una explicación de las estructuras y principios más profundos del lenguaje. Postuló el innatismo y la autonomía de la gramática (sobre los otros sistemas cognitivos), así como la existencia de un «órgano del lenguaje» y de una gramática universal. Se opuso con dureza al empirismo filosófico y científico y al funcionalismo, en favor del racionalismo cartesiano.

Todas estas ideas chocaban frontalmente con las sostenidas tradicionalmente por las ciencias humanas, lo que concitó adhesiones y críticas apasionadas, que le embarcaron en numerosas controversias, sin parangón en la historia científica de los últimos tiempos, lo que le ha acabado convirtiendo en uno de los autores más citados y también más respetados.

También es fundamental su contribución al establecimiento del ámbito de las ciencias cognitivas a partir de su, para algunos, crítica demoledora del conductismo de Skinner y de las gramáticas de estados finitos, que puso en tela de juicio el método basado en el comportamiento del estudio de la mente y el lenguaje que dominaba en los años cincuenta.

Su enfoque naturalista en el estudio del lenguaje también ha influenciado la filosofía del lenguaje y de la mente (ver a Harman y a Fodor). También se le considera creador de la jerarquía de Chomsky, una clasificación de lenguajes formales de gran importancia en teoría de la computación.

Paradójicamente, pese a su enorme contribución a la ciencia del siglo XX, fuera del ámbito académico es mucho más conocido por su activismo político y sus duras críticas a la política exterior de EE.UU. y de otros países, como el Estado de Israel. Chomsky, que desvincula completamente su actividad científica de su activismo político, se describe a sí mismo como socialista libertario y simpatizante del anarcosindicalismo (es miembro del sindicato IWW).

Es considerado una figura muy influyente de la izquierda radical estadounidense, especialmente en Europa, donde sus conferencias, artículos y ensayos políticos se reimprimen constantemente.

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Biografía

Noam Chomsky nació el 7 de diciembre de 1928 en Filadelfia (Pensilvania), hijo del doctor William (Zev) Chomsky (estudioso de la lengua Hebrea y uno de sus más distinguidos gramáticos) y de Elsie Simonofsky, maestra de hebreo. Ambos eran inmigrantes judío-ucranianos.

Estudió filosofía, lingüística y matemática en la Universidad de Pensilvania desde 1945. Allí estuvo bajo la tutela del profesor Zellig Harris (también inmigrante judío-ucraniano, fundador del primer departamento especializado en lingüística en Norteamérica; tanto Harris como Elsie influyeron, más que Zev, en la formación de su ideología política.

También por influencia de Zellig Harris, Chomsky comenzó a tomar clases de matemáticas y filosofía. Uno de sus maestros fue el filosofo Nelson Goodman, quien más tarde los presentaría en la Society of Fellows de Harvard. Recibió su doctorado en 1955, habiendo llevado a cabo la mayor parte de sus investigaciones en la Universidad de Harvard durante los cuatro años anteriores.

En su tesis doctoral comenzó a desarrollar algunas de sus ideas en lingüística, elaborándolas luego en su libro Estructuras sintácticas, posiblemente su trabajo más conocido en este campo. Sus planteamientos lingüísticos han revolucionado muchos puntos clave del estudio del lenguaje humano, que se han visto plasmados en la Teoría de la Gramática Transformacional y Generativa.

Es profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT) desde 1955, donde ocupó la cátedra Ferrari P. Ward de Lenguaje Moderno y Lingüística de 1966 a 1976.

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Contribuciones a la lingüística

En 1957, con tan sólo 29 años, Chomsky revolucionó el campo de la lingüística teórica con la publicación de la obra Estructuras sintácticas, basada en su tesis doctoral —Estructura lógica de la teoría lingüística—, que no sería publicada hasta 1975.

El efecto que produjo sobre las teorías lingüísticas y psicológicas entonces en boga fue demoledor, ya que atacaba los presupuestos centrales tanto del estructuralismo como de la psicología conductista.

Hasta entonces, se creía que la adquisición del lenguaje, como cualquier otra destreza humana, se producía por medio del aprendizaje y de la asociación.

Sin embargo, Chomsky postulaba la existencia de un dispositivo cerebral innato (el "órgano del lenguaje"), que permite aprender y utilizar el lenguaje de forma casi instintiva. Comprobó además que los principios generales abstractos de la gramática son universales en la especie humana y postuló la existencia de una Gramática Universal.

Chomsky denominó gramática generativa al conjunto de reglas innatas que permite traducir combinaciones de ideas a combinaciones de palabras. Descubrió —o mejor, fundamentó, pues ya había intuiciones anteriores en este sentido— que la gramática es un sistema combinatorio discreto que permite construir infinitas frases a partir de un número finito de elementos mediante reglas diversas que pueden formalizarse. La nueva teoría consideraba que las expresiones (secuencias de palabras) tienen una sintaxis que puede ser caracterizada (globalmente) por una gramática formal; en particular, una gramática extendida por normas de transformación.

Se les supone a los niños un conocimiento innato de la gramática elemental común a todas las lenguas humanas (lo que supone que toda lengua existente es una clase de restricción).

Se sostiene que la modelización del conocimiento de la lengua a través de una gramática formal explica la "productividad" de la lengua: con un juego reducido de reglas gramaticales y un conjunto finito de términos, los humanos pueden producir un número infinito de frases, incluidas frases que nadie anteriormente dijo en una ocasión anterior.

The Principles and Parameters approach (P&P) (Aproximación a los principios y parámetros), desarrollada en las Conferencias de Pisa (1979), publicada más tarde bajo el título Lectures on Government and Binding (LGB) se retoma mucho de la gramática universal: los principios gramaticales en los que se basan las lenguas son innatos y fijos; se pueden caracterizar las diferencias entre las distintas lenguas en el mundo en términos de parámetros programados en el cerebro (como el parámetro de elisión, pro drop param, que indica cuando un tema explícito es siempre requerido, como en inglés, o si éste puede elidirse, como en español) a menudo comparados a interruptores (de ahí el término de principios y parámetros utilizado para calificar este enfoque).

Según esta teoría, un niño que aprende una lengua tiene solamente necesidad de adquirir los elementos léxicos básicos (palabras, morfemas gramaticales y refranes) y fijar los valores convenientes en los parámetros, lo que puede efectuarse sobre algunos ejemplos clave.

Los partidarios de esta concepción ponen como ejemplo que la velocidad con la cual los niños aprenden lenguas es inexplicablemente rápida, algo únicamente posible a menos que los niños tengan una capacidad innata para aprenderlas.

La similaridad de las etapas que siguen todos los niños a través del mundo cuando aprenden una lengua, y el hecho de que los niños cometan errores característicos cuando adquieren su primera lengua, mientras que otros tipos de error al parecer lógicos no se producen nunca (y, según Chomsky, estos deberían darse si el mecanismo de aprendizaje utilizado fuese general más que específico de una lengua), se postulan también como un argumento a favor de dicho innatismo.

Más recientemente, en su Programa minimalista (1995), conservando al mismo tiempo el concepto central de "principios y parámetros", Chomsky intenta una revisión importante de las máquinas lingüísticas implicadas en el modelo de LGB, despojándolos de todo excepto de los elementos estrictamente necesarios, preconizando al mismo tiempo un enfoque general de la arquitectura de la facultad de la lengua humana que destaca los principios de la economía y la concepción óptima, volviendo de nuevo al enfoque derivacional de la generación, en oposición con la mayor parte del enfoque representativo clásico del P&P.

Chomsky caracterizó la tarea del lingüista mucho mejor que ninguno de sus predecesores y fijó con todo rigor el campo de estudio para el estudio científico del lenguaje. Su objetivo nunca fue establecer una teoría especulativa más sobre el lenguaje, sino una explicación rigurosa de su complejidad.

La intención era por tanto pasar de una pre-ciencia meramente descriptiva a una ciencia con poder explicativo y predictivo falsable y con construcciones abstractas que permitiesen un riguroso sistema axiomático. Nada ha sido igual desde entonces en el campo del estudio del lenguaje y, por extensión, de la mente humana.

La gramática generativa de Chomsky fue la primera evidencia sólida de que la inteligencia humana está basada en dispositivos cerebrales especializados e innatos y eso ha permitido el agrupamiento de las ciencias cognitivas.

También provocó una enorme escisión epistemológica que todavía se mantiene frente a quienes rechazan la concepción modular e innata de la mente y siguen siendo partidarios de un modelo de cerebro como tabla rasa, como por ejemplo los psicólogos que trabajan con procesos de emergencia o las teorías conexionistas, que consideran la lengua como un caso particular de los procesos generales del cerebro.

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Activismo político

Noam Chomsky se mostró abiertamente contrario a la implicación de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam y en 1969 publicó American Power and the New Mandarins (El poder estadounidense y los nuevos mandarines), un libro de ensayos sobre el mismo tema. Desde entonces ha sido muy conocido por sus ideas políticas libertarias, ha dado conferencias sobre el tema por todo el mundo y ha escrito varios libros sobre la materia.

Se define a sí mismo como partidario de la tradición anarquista. Se identifica especialmente con la corriente de orientación laboral del anarquismo, el anarcosindicalismo, y es miembro del célebre sindicato revolucionario estadounidense IWW. Pese a ello, no se opone totalmente a la política electoral, al menos en el ámbito de la estrategia: su postura en las elecciones de Estados Unidos es que los ciudanos deberían votar por los demócratas locales si con ello se consigue sacar del poder a los republicanos, mientras que en las situaciones donde las victorias republicana o demócrata están claras ha pedido el voto para candidaturas más a la izquierda, como las del Partido Verde. Es uno de los más importantes colaboradores del grupo mediático independiente Z Communications.

Desde un punto de vista más personal, y precisando sus puntos de vista más filosóficos, también ha indicado que se considera un conservador de la variante liberal clásica (Chomsky's Politics, pp. 188) y se ha definido como un sionista; aunque observa que su definición de sionismo es considerada por la mayoría como antisionista, como resultado de lo que él percibe un cambio, desde la década de 1940, en el significado del sionismo. (Chomsky Reader)

Con el tiempo, se ha convertido en una de las principales figuras de la política radical estadounidense. Junto a Saramago, Galeano o Boff, es uno de los iconos a nivel mundial de las ideas de la izquierda, pese a lo cual, a diferencia de su actividad científica, su aportación teórica en el ámbito político no es demasiado relevante. Nunca se ha considerado un teórico en política, sino simplemente un ciudadano informado que mantiene una actitud muy crítica hacia la ideología dominante. Chomsky cree que, mientras la actividad científica no está al alcance de cualquiera (ya que exige una formación y una abstracción conceptual muy elevada), para la actividad de crítica política basta una cierta apertura de espíritu. Ha reiterado a menudo que la política debería ser cosa de todos y no dejarse en manos de la intelligentsia, ni mucho menos aceptar que solo los profesionales de la política (sean periodistas, intelectuales o políticos) sean los únicos capacitados para opinar sobre política.

Ha hecho un análisis crítico de los medios de comunicación: en sus artículos se ha ocupado de los enfoques sesgados que hay detrás de la supuesta neutralidad de los medios más prestigiosos. Se trata de un trabajo de "contrainformación" que ha obtenido gran difusión y que muchos otros han continuado. Sin embargo, algunos han objetado que su supuesta obsesión antiestadounidense y antisionista ha lastrado el rigor de esas críticas y alimentado tesis conspiratorias. Especialmente controvertida para algunos, por tratarse de un judío, es su crítica a la política del gobierno de Israel. Ha sido también polémica su participación en el escándalo Faurisson, ya que fue acusado de apoyar a los revisionistas del Holocausto, ante lo cual Chomsky siempre ha sostenido que se trataba exclusivamente de una defensa de la libertad de expresión. Por último, es destacable la crítica que hace de la izquierda posmoderna y de su entusiasmo por el relativismo cultural que, al deconstruir la noción de verdad, ha invalidado también la posibilidad de la crítica.

Sus afirmaciones políticas le han hecho contar con un gran número de simpatizantes en amplios sectores de la izquierda, especialmente europea y latinoamericana, y ganarse también un gran número de detractores. Su libro "Hegemonía o supervivencia: la búsqueda estadounidense del dominio global" fue recomendado por el presidente de Venezuela Hugo Chávez en su discurso frente a la asamblea general de la ONU el día 20 de septiembre de 2006, lo que ocasionó que dicho libro en aproximadamente dos días pasara del puesto 160.772 al número uno de los libros más vendidos en Amazon.

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Obras

Lingüística

1955 — Logical Structure of Linguistic Theory (es su tesis doctoral, inédita hasta 1975).

1957 — Syntactic Structures (Estructuras sintácticas, Buenos Aires, Siglo XXI, 1999)

1965 — Aspects of the Theory of Syntax (Aspectos de la teoría de la sintaxis, Barcelona, Gedisa, 1999)

1968 — Language and Mind (El lenguaje y el entendimiento, Barcelona, Seix-Barral, 1977).

1966 — Cartesian Linguistics (Lingüística cartesiana, Madrid, Gredos, 1972)

1975 — Reflections on Language (Reflexiones sobre el lenguaje, Barcelona, Ariel, 1979)

1977 — Langue, linguistique, politique: dialogues avec Mitsou Ronat (Conversaciones con Noam Chomsky, Barcelona, Gedisa, 1999). Presentación ordenada temática y cronológicamente de las ideas científicas y políticas de Chomsky.

1980 — Rules and Representations (Reglas y representaciones, México, FCE, 1983)

1981 — Lectures on Government and Binding: The Pisa Lectures.
1986 — Barriers (Barreras, Barcelona, Paidós, 1990).


1995 — The Minimalist Program (El programa minimalista, Madrid, Alianza, 1999

Política

  • La segunda guerra fría (Barcelona, Crítica, 1984)

  • La quinta libertad (Barcelona, Crítica, 1988)

  • Los guardianes de la libertad (Barcelona, Crítica, 1990, 1995)

  • El miedo a la democracia (Barcelona, Crítica, 1992, 1997, 2001)

  • Lucha de clases (Barcelona, Crítica, 1997)
    El nuevo Orden mundial (y el viejo) (Barcelona, Crítica, 1997, 2002)

  • Actos de agresión (Barcelona, Crítica, 2000)
    Los guardianes de la libertad (Noam Chomsky; Edward Herman, Barcelona, Crítica, 2000)

  • El beneficio es lo que cuenta (Barcelona, Crítica, 2000)

  • La (Des)Educación (Barcelona, Crítica, 2001)

  • La Propaganda y la opinión pública (Barcelona, Crítica, 2002)

  • El triángulo fatal (Madrid, Editorial Popular, 2003)

  • La cultura del terrorismo (Madrid, Editorial Popular, 2003)

  • Ilusiones de Oriente Medio (Madrid, Editorial Popular, 2004)

  • Hegemonía o supervivencia. La estrategia imperialista de EEUU (Barcelona, Ediciones B, 2005)

  • Estados fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia (Barcelona, Ediciones B, 2007)

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Jakob Grimm y Wilhelm Grimm

Jakob Ludwig Karl Grimm (4 de enero de 1785, Hanau (Hesse,Alemania) - Berlín, 20 de septiembre de 1863), lingüista y mitólogo alemán, considerado el fundador de la gramática histórica.

Los hermanos Jakob y Wilhelm Grimm. Estudió derecho en Marburgo y París, pero trabajó como bibliotecario en Kassel, en 1816. Sus ideas liberales le valieron en 1837 la expulsión de la universidad de Gotinga junto a otros seis profesores que profesaban similares creencias políticas. No obstante, poco después era elegido miembro de la Academia de Ciencias de Berlín. Consagrado entonces a la germanística, se propuso elaborar un gigantesco diccionario alemán en no menos de 32 volúmenes que nunca llegó a concluirse.

Fuera de Alemania se le conoce sobre todo por haber sido uno de los primeros folkloristas que recogió los cuentos populares tradicionales de su país junto con su hermano pequeño Wilhelm Grimm, imbuidos por el volkgeist del Romanticismo alemán que apreciaba notablemente en la literatura tradicional como una expresión del espíritu nacional natural no tocado por la cultura; ambos son conocidos generalmente como los hermanos Grimm. Esas influyentes colecciones fueron Cuentos de niños y del hogar (2 vols., 1812-1815) y Cuentos de hadas de los hermanos Grimm (versión aumentada de la anterior, 1857).

La importancia de Jakob Grimm para la lingüística alemana deriva de haber comprendido y descrito en 1822 la naturaleza de las modificaciones fonéticas que sufrieron las lenguas germánicas, modificaciones que desde entonces se conocen como Ley de Grimm y que consisten en la mutación fonética de las consonantes oclusivas sonoras indoeuropeas al pasar al germánico de forma que se convirtieron en sordas, las oclusivas sordas en fricativas y las oclusivas sonoras aspiradas en fricativas sonoras (por caso, a las consonantes germánicas p, t, k, les corresponden en otras lenguas indoeuropeas las consonantes b, d, g).

Su trabajo científico más importante es "Deutsches Wörterbuch" ("Diccionario de la lengua alemana") (1819-1837), de más de 20 volúmenes, el primer gran paso para crear un idioma alemán estandarizado. Sigue considerándoselo una referencia esencial para la etimología alemana.

Con su hermano escribió una Deutsche Grammatik (Gramática alemana, 1819-1837) y su Geschichte der deutschen Sprache (Historia de la lengua alemana, 1848). En solitario publicó unas Deutsche Rechtsaltertümer (Antigüedades del derecho germánico, 1828), Deutsche Mythologie (Mitología alemana, 1835) o Über den altdeuschen Meistergesang (Sobre los antiguos menestrales alemanes, 1811).

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Louis Hjelmslev

Louis Hjemslev (Copenhague, 3 de octubre de 1899 - ídem, 30 de mayo de 1965). Lingüista danés. Maestro indiscutible del Círculo lingüístico de Copenhague. Nacido en una familia de académicos, Hjelmslev estudió lingüística comparativa en Copenhague, Praga y París. En 1931 fue uno de los creadores del Círculo Lingüístico de Copenhague, y colaboró con Hans Jørgen Uldall en el desarrollo de la glosemática (dedicada al estudio de los glosarios con un enfoque científico similar al del cálculo matemático).

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El Círculo Lingüístico de Copenhague

El Círculo Lingüístico de Copenhague fue fundado por Hjelmslev y otros en 1931. Se inspiró en el Círculo Lingüístico de Praga, y su objetivo fue crear un foro de estudio que desarrollara un nuevo tipo de investigación lingüística. Al principio, su trabajo centró en la fonología, pero más tarde derivó hacia el estructuralismo. El número de miembros del grupo aumentó rápidamente, dando lugar a un gran número de publicaciones, incluida una serie de obras notables publicadas de forma irregular bajo el nombre Trabajos del Círculo Lingüístico de Copenhague. Se creó un "Boletín", seguido de una revista internacional de investigación estructuralista, los Acta Lingüística (más tarde llamados Acta Lingüística Hafniensia). Excepto durante un breve paréntesis 1934-37, período en el que trabajó con Uldall en la glosemática, Hjelmslev fue presidente del Círculo, abandonando el cargo poco antes de su muerte en 1965.

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La noción de lingüística inmanente

Siguiendo a Saussure, Hjemslev considera el lenguaje como un sistema de signos: la esencia del lenguaje es definir un sistema de correspondencias entre sonido y significado. El análisis del lenguaje envuelve, entonces, describir cada uno de estos dos planos y sus interconexiones. La dicotomía saussureana de significante/significado es llamada por Hjemslev expresión/contenido. Cada uno de estos planos, en una determinada lengua, tiene su propia estructura. En el plano de la expresión la estructura es una secuencia de segmentos, mientras que en el plano del contenido es una combinación de unidades componenciales más pequeñas.

La glosemática critica la lingüística anterior y contemporánea por ser trascendente, o sea, por fundamentarse en datos exteriores a la propia lengua (históricos, sociales, etc.). La lingüística debe ser inmanente. Esto significa que debe analizar los dos planos en términos de su propia estructura.

Para hacer explícita la separación entre el sistema y su manifestación, Hjemslev propuso una terminología que no siempre ha sido bien comprendida. En primer lugar, él distingue entre forma y sustancia. La forma es el orden de lo puramente abstracto, categorías relacionales que constituyen los sistemas de expresión y de contenido de una determinada lengua, mientras que la sustancia se refiere a las manifestaciones específicas de de estos elementos formales. Hjemslev sostiene que “las sustancia presupone la forma, pero no viceversa”. La sustancia de una lengua particular es considerada como la manifestación de una forma lingüística dada en un sentido (purport) particular. Este último concepto es una especie de “material en bruto” susceptible de ser usado para propósitos lingüísticos, pero que no posee un carácter lingüístico en sí mismo. El plano de cada plano envuelve la búsqueda de un conjunto de los elementos constitutivos de los signos y los principios que gobiernan su organización. Para tal efecto, se utiliza el “test de la conmutación”. Una innovación de la glosemática fue aplicar este procedimiento al plano del contenido. La meta de la lingüística, para la glosemática, es desarrollar un “álgebra” (o sistema nocional) con la cual todos los posibles sistemas lingüísticos puedan ser expresados. Cada una de las gramáticas especificada por esta teoría es simplemente una red de elementos formales definidos relacionalmente. En inglés, el fonema /t/ no es una consonante oclusiva dental sorda, sino un forma de plano de la expresión que es distinta de /p/, /d/, /n/, etc., y que ocurre al inicio y al final de una sílaba, después de /s/, etc.

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El enfoque para la descripción de la estructura del sonido

Para Hjemslev, el análisis del sistema de expresión de una determinada lengua comienza con un conjunto de elementos conmutables (o contrastables) entre sí. Estos son los candidatos para el estatus de constituyentes elementales del sistema de expresión; sin embargo, el inventario podría reducirse si hay razones para representar algunos ítems como combinaciones o variantes de otros. En cada uno de los planos, los constituyentes elementales de la forma lingüística se denominan taxemas. Estos son unidades mínimas que pueden ser obtenidas en un análisis particular: en el plano de la expresión vienen a ser algo así la “talla” de un segmento. Las taxemas, desde luego, se pueden manifestar fonéticamente. En este caso, las unidades de la sustancia fonética que los manifiesta son llamados fonematemas, unidad similar al fonema estructuralista. Los taxemas pueden, además, disolverse en combinaciones de factores primordiales llamados glosemas. En alcance, estas unidades son comparables (en el plano de la expresión) a rasgos distintivos, pero su análisis es puramente formal y universal y no depende, de ninguna forma, del contenido fonético de los segmentos que se manifiestan en los taxemas. Los glosemas en el plano de la expresión son llamados cenemas, mientras que, en el plano del contenido, se les denomina pleremas. Hjemslev muy a menudo se refiere a los elementos como cenemáticos o pleremáticos. Los taxemas de la forma de la expresión se definen a sí mismos como una red de relaciones. En 1935, Hjemslev dividió las reglas que los caracterizan en tres tipos: (a) reglas de agrupamiento, que especifican las propiedades distribucionales de los elementos; (b) reglas de alternancia, que especifican el reemplazo de un elemento por otro, y (c) reglas de implicación, que especifican la reubicación que se lleva a cabo bajo condiciones fonemáticas. Estas tres reglas, incidentalmente, gobiernan la relación entre los fonematemas. Esto conlleva al hecho de que dos segmentos que alternan no puedan ser sistemáticamente relacionados por reglas de agrupamiento. En alemán, las obstruyentes sordas y sonoras que alternan a final de sílaba no hacen co-ocurrencia en un grupo. Además, como las distinciones entre los taxemas son puramente formales y relacionales, usualmente corresponden a superficies fonéticas diferentes. En francés, la shwa se mantiene fonológicamente aparte de [œ], no porque difieran de forma fonética, sino porque el shwa es facultativo bajo condiciones específicas. Las situaciones anteriores hacen que Hjemslev considere el rol de (1) la neutralización, o “suspensión de la conmutación”, y (2) reducciones de dos elementos en el inventario de taxemas a una combinación o variantes de otros.

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El rol de la simplicidad en la descripción glosemática

La distancia entre la representación cenemática y la fonemática hace posible hacer un esfuerzo por reducir el inventario de taxemas tratando a algunos elementos como variantes o combinaciones de otros. Para este fin, él utiliza aspectos de representación que otros considerarían arbitrarios. Así, un solo segmento puede representarse como la manifestación de un grupo. En danés, [ŋ] puede representarse como la manifestación de ‘n’ antes de ‘k’ o ‘g’. De igual forma las consonantes aspiradas [p], [t] y [k] se interpretan como agrupamientos de ‘b’, ‘d’ y ‘g’ con ‘h’. Tal análisis es susceptible de ser criticado desde muchos puntos de vista.

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Estructura no segmental en la fonología glosemática

Finalmente, es importante menciona que la teoría de Hjemslev se diferencia de sus contemporáneos por su interés en la estructura fonológica y las propiedades que no pueden ser localizadas dentro del alcance de un segmento. Hjemslev considera que un texto está organizado jerárquicamente en párrafos, que se dividen en oraciones, que se divide en cláusulas, que se dividen frases. La frase se divide en sílabas y las sílabas en segmentos. Podría darse una definición fonética de sílaba, pero esto sería irrelevante para el análisis lingüístico. Lo que le convienen al análisis lingüístico es una definición funcional de la sílaba. Hjemslev propone varias, una de ellas es la siguiente: “unidad jerárquica de organización que soporta un único acento”. Para entender la definición anterior, debemos preguntarnos por cómo se define “acento”. Para Hjemslev, es un prosodema. Estos son elementos que caracterizan el encadenamiento sin constituirlos. Hay dos tipos de prosodemas: las modulaciones y los acentos. Un aspecto interesante de la teoría de la sílaba de Hjemslev es que diferencia vocal de consonante. Una vocal es un segmento que puede constituir una sílaba, las consonantes son segmentos que aparecen en posiciones dependientes de las consonantes. De esta definición se deduce que líquidas y nasales son vocales, pues pueden constituir núcleos silábicos.

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Obra teórica

Su libro más importante, los Prolegomena, fue publicado en 1943. Supone una crítica de la metodología utilizada hasta el momento por la lingüística, que resultaba descriptiva de forma no sistemática. Hjelmslev propuso una teoría lingüística cuyo fin eran una lingüística más general y contribuir a la epistemología general. Al igual que Saussure (1857-1913), consideró la lingüística como parte de la semiótica (ciencia de los signos). Según su análisis, el signo es una forma, es decir: es posible describirlo empíricamente, pero su sustancia es ontológicamente especulativa (puede interpretarse de forma diferente a como quiso el emisor). Un signo también tiene una función, a la que están asociados dos elementos, el contenido y la expresión. También introdujo la connotación como elemento no lingüístico de su "cálculo" del lenguaje, rechazando la prioridad dada tradicionalmente al estudio de los sonidos (fonética): cuando el sujeto oye algo, se pone en marcha un proceso cognitivo que traduce las ondas en datos con significado. De la misma forma, lo percibido por la vista es interpretado por el cerebro de forma inmediata, sin necesidad de ser traducido a una "sustancia" fonética o en un objeto perceptual concreto. Hjelmslev afirmaba que para interpretar un signo era necesario contextualizarlo. Su concepción de que expresión y contenido son los mecanismos connotativos generales anticipó la idea de la escuela de Greimas de que todo significado es esencialmente del mismo tipo. Por tanto, las imágenes artísticas y la literatura no sólo se construyen de acuerdo con los mismos principios, sino que, más en general, lo visual y lo auditivo son idénticos en un nivel profundo.

Valoración

Hjelmslev propuso ampliar la aplicación del análisis técnico, haciendo hincapié en que el objeto de la lingüística no sólo debía ser el lenguaje, sino también la cultura humana, que lo reinventa continuamente, y la memoria colectiva de su saber acumulado a través de la lengua. Este argumento resultó innovador en su momento y aún se mantiene vivo hoy en día.

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William Labov

William Labov (nacido 4 de diciembre, 1927) es un lingüista norteamericano del departamento de lingüística de la Universidad de Pensilvania. Se le considera el fundador de la sociolingüística cuantitativa y su trabajo se ha centrado en la sociolingüística y la dialectología.

Nacido en Rutherford, New Jersey, estudió en Harvard (1948) y trabajó como químico industrial (1949-61) antes de dedicarse a la lingüística. Para su tesis de MA realizó un estudio de cambio dialectal en la isla de Martha's Vineyard, que presentó ante la Sociedad Lingüística de América con cierto éxito. Posteriormente, Labov realizó su doctorado en la Universidad de Columbia (1963). Enseñó en Columbia (1964-70) antes de convertirse en profesor de lingüístia de la Universidad de Pensilvania (1971), y entonces se convirtió en el director del Laboratorio de Lingüística de la universidad (1977). Los métodos que usó para recoger datos para su estudio de las variedades del inglés habladas en Nueva York, publicaos como The Social Stratification of English in New York City (1966), han tenido una influencia fundamental en dialectología social.

A finales de los '60 y principios de los '70, sus estudios de características lingüísticas del inglés afroamericano fueron muy influyentes: Labov argumentó que esa variedad no debería ser estigmatizada por no ser estándar sino considerada una variedad con sus propias reglas gramaticales, aunque sus hablantes frecuentemente usen en inglés americano estándar para sus comunicaciones en entornos más amplios. También destaca su estudio inaugural de la forma en que las personas comunes estructuran las historias narrativas de sus propias vidas.

Sus trabajos incluyen Language in the Inner City: Studies in Black English Vernacular (1972), Sociolinguistic Patterns (1972), Principles of Linguistic Change (vol.I Factores Internos, 1994; vol.II Factores sociales, 2001), y, junto con Sharon Ash y Charles Boberg, The Atlas of North American English (2006).

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George Lakoff

George Lakoff, (1941–), es profesor de Lingüística en la Universidad de California, Berkeley. Fue unos de los fundadores de la Semántica generativa en lingüística en los 60's, fundador de la Lingüística cognoscitiva en los 70's, y uno de los investigadores de la Teoría neural del lenguaje en los 80's

Cronología

Entre 1965 y [1969]] se desempeña como docente en la Universidad de Harvard. Entre 1969 y 1971 se desempeña como docente en la Universidad de Michigan Durante 1971 y 1972, trabaja en el Center for Advanced Study in the Behavioral Sciences en Stanford Desde 1972 es docente en la Universidad de California, Berkeley y luego comparte estudios con el filósofo venezolano Rodolfo Alonzo.

Teoría e investigaciones

Como lingüista cognitivo ha estudiado la naturaleza de los sistemas conceptuales humanos, en temas como los conceptos de tiempo, causalidad, emociones, moral, política, etc., a través de su teoría sobre el pensamiento metafórico, que comenzó a desarrollar con Mark Johnson en su libro Metáforas de la vida cotidiana.

La idea central es que la metáfora, más allá de ser un aspecto formal del lenguaje, nos permite estructurar conceptos a partir de otros. La forma en que realizamos este proceso depende de nuestra experiencia directa en el mundo, a través de nuestro cuerpo.

(Por ejemplo, estructuramos el tiempo, un concepto de mayor abstracción, en función del espacio y nuestra experiencia de él, por lo que hablamos del futuro como algo que está delante nuestro, y del pasado como algo que se encuentra detrás nuestro)

Gran parte de nuestros conceptos se estructurarían de esta forma. Por otra parte, las metáforas que el ser humano usa para conformar su sistema conceptual conforman una sistematicidad interna (a través de las relaciones entre sí), y determinan la forma en que percibimos y actuamos sobre el mundo. Además, la comprensión de un sistema conceptual estructurado metafóricamente hace discutible el concepto de verdad absoluta, llevando a pensar en una verdad culturalmente relativa.

A partir de esto George Lakoff dirige su quehacer en diferentes ámbitos:

Aplicar las conclusiones de la Lingüística cognitiva a las Ciencias sociales, incluyendo problemas sociales y políticos contingentes. Otra línea de trabajo son las implicaciones de las conclusiones en la Semántica cognitiva a campos como la filosofía y la epistemología. Al respecto es el trabajo realizado también con Mark Johnson en el libro Philosophy in the Flesh, the embodied mind and its challenge to Western Thought. Aquí surge la idea de una filosofía encarnada o corporeizada. La idea de un pensamiento estructurado basándose en metáforas ha llevado incluso a estudiar la conformación de un pensamiento tan lejano al dominio metafórico como el de las matemáticas, en colaboración con Rafael E. Núñez, en su libro Where Mathematics Comes From: How the Embodied Mind Brings Mathematics Into Being. Su inclusión en el estudio neurocientífico, con Jerome Feldman, con quien ha estudiado los modelos biológicos conexionismos que determinana el aprendizaje de los sistemas conceptuales y sus representaciones neurales.

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Edward Sapir

Edward Sapir (1884-1939) fue un antropólogo-lingüistaestadounidense, un líder en la lingüística estructural, y uno de los creadores de la hipótesis de Sapir-Whorf. Nació en Lauenburg, Alemania. Fue el pupilo de Franz Boas, profesor de Benjamín Whorf. Es considerado uno de los lingüistas de Estados Unidos más importantes y ha influenciado a otros lingüistas importantes como Noam Chomsky.

Enseñó en la Universidad de Chicago y más tarde en la Universidad de Yale. Fue uno de los primeros que estudió las relaciones entre estudios del lenguaje y antropología. Estudió lenguajes amerindios.

Sapir propuso una visión alternativa del lenguaje en 1921, afirmando que el lenguaje influencia las maneras en que la gente piensa. La idea de Sapir fue adoptada y desarrollada durante los años 1940 por Whorf y eventualmente se convirtió en la hipótesis de Sapir-Whorf.

Sapir dijo que la lengua es un método puramente humano y no instintivo, para la comunicación de ideas, emociones y deseos por medio de símbolos producidos voluntariamente.

Murió el 4 de febrero de 1939 debido a una afección cardiaca.

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Ferdinand de Saussure

Ferdinand de Saussure (Ginebra, Suiza, 26 de noviembre, 1857 - ídem, 22 de febrero de 1913), lingüista suizo, considerado el fundador de la lingüística moderna.

Estudió sánscrito en Leipzig, Alemania, donde tuvo como influencia a los neogramáticos, que buscaban renovar los métodos de la gramática comparada. Luego se dedicó al estudio de la lengua indoeuropea y publicó a los 21 años Memoria sobre el sistema primitivo de vocales en las lenguas indoeuropeas con tal rigor y método (gramática comparada) que hoy sigue vigente. Al año siguiente publica su tesis doctoral titulada Sobre el empleo del genitivo absoluto en sánscrito, trabajo que le da los méritos para ser nombrado profesor de gramática comparada de la Escuela de altos estudios de París.

Después de trabajar como profesor en una escuela superior en la ciudad de París durante diez años es nombrado profesor de gramática comparada en la Universidad de Ginebra preocupado por los problemas del lenguaje. Fruto de todo ello es la publicación en 1915 del Curso de Lingüística General, un hito en la historia de la lingüística recopilado póstumamente por sus alumnos Charles Bally y Albert Sechehaye basado en las notas de su cátedra, correspondientes a los cursos impartidos los últimos 3 años antes de su muerte.

Aunque la repercusión de esta obra no fue inmediata, en los años siguientes su aporte fue trascendente para el desarrollo de esta ciencia durante el pasado siglo. Asimismo esta obra fue la inspiración del movimiento intelectual que comenzó con la obra de Levi-Strauss, Tristes Trópicos, denominado estructuralismo.

Ideas lingüísticas

Ferdinand de Saussure publicó a los 21 años (1878) Memoria sobre el sistema primitivo de las vocales indoeuropeas, obra que responde a las ideas de las escuela neogramática.

Sin embargo, inmediatamente decide decantarse por la teoría lingüística, pues su labor investigadora le ha llevado a la conclusión de que los fundamentos de la lingüística como ciencia son todavía muy inciertos. Durante tres cursos impartidos en la Universidad de Ginebra entre 1906 y 1911, Saussure somete a la lingüística a una revisión teórica que vería la luz tres años después de su muerte en forma de libro con el título de Curso de lingüística general (1916), compilación y ordenación de apuntes de clase elaborada por algunos de sus alumnos. De forma directa, e indirecta en bastantes ocasiones, de ese curso se extraen las siguientes ideas:

La lengua es fundamentalmente (y no por accidente o degeneración como pensaban los comparatistas) un instrumento de comunicación. Existe una arbitrariedad lingüística fundamental que proviene del hecho de que el pensamiento, considerado antes de la lengua, es como una masa amorfa, como una nebulosa, que se presta a todos los análisis posibles, sin privilegiar ninguno; por consiguiente, las formas de organización de las lenguas en cada momento de su existencia no tienen que ver con ninguna función preexistente a la que es la única que tienen: la de comunicar.frente a los comparatistas, Saussure niega que los cambios lingüísticos puedan alterar la organización de la lengua. La analogía, por ejemplo, lejos de destruir, refuerza las clasificaciones lingüísticas. Según él, tampoco las leyes fonéticas tiene ningún efecto anárquico como pretendían los comparatistas, pues una determinada organización gramatical, desplazada por la evolución fonética, siempre puede establecerse en otra.

El lenguaje, en cualquier momento de su existencia, debe presentarse como una organización, como un sistema (lo que más tarde se denominaría estructura): los elementos lingüísticos no tienen ninguna realidad independientemente de su relación con el todo.

El elemento lingüístico es el signo, es decir, la asociación de una imagen acústica (significante) y de un concepto (significado); en tanto que valor, su poder de cambio consiste en que sirve para designar una realidad lingüística que le es extraña (y que no es su significado, sino que este sirve para llegar a ella) y su poder significativo está condicionado por las relaciones que lo unen a otros signos de la lengua, de manera que no es posible aprehenderlo sin reubicarlo en una red de relaciones intralingüísticas.

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Nikolai S. Trubetzkoy

Nikolai Sergejevič Trubetzkoy (en cirílico: Николай Сергеевич Трубецкой)(Moscú, 15 de abril de 1890 -Viena, 25 de junio de 1938), lingüista ruso, padre de la fonología estructural.

De origen noble, fue un niño prodigio que se decantó muy pronto por el estudio de la etnología y las lenguas de Siberia, los Urales y el Cáucaso. Por fin se especializó en gramática comparada y fonología. En Moscú polemizó contra el atomismo conceptual de los neogramáticos y asimiló críticamene las ideas de Ferdinand de Saussure, a las que imprimió una concepción teleológica de raíz hegeliana. Entre 1920 y 1922 enseña en la cátedra de lingüística indoeuropea de la Universidad de Sofía y empieza su correspondencia con su amigo y también lingüista Roman Jakobson. En 1922 es llamado a la cátedra de filología eslava de Viena, donde enseña hasta el fin de sus días. En 1928 ingresan Jakobson y Trubetzkoy en el Círculo Lingüístico de Praga, creado en 1926. En 1938 es expulsado de su cátedra de Viena por los nazis, apenas unos meses antes de su muerte por angina de pecho.

Obras

Su obra principal, incompleta, son los Principios de fonología, publicada póstumamente en 1939 por el Círculo de Praga, un libro clave para la fonología moderna. La fonología actual (1933), Introducción a las descripciones fonológicas (1935) y La neutralización de las oposiciones fonológicas (1936) son otras de sus obras.

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Wilhelm von Humboldt

Friedrich Wilhelm Christian Carl Ferdinand, barón de Humboldt (Potsdam, 22 de junio de 1767 – 8 de abril de 1835 en Tegel, Berlín), llamado habitualmente Wilhelm von Humboldt, y, en español, Guillermo de Humboldt, fue un erudito y hombre de estado alemán, uno de los fundadores de la Universidad de Berlín (en la actualidad Universidad Humboldt de Berlín).

Humboldt fue uno de los intelectuales alemanes de mayor y más perdurable influencia en la cultura de su país. Si su obra se contempla en relación con la de su hermano, Alexander von Humboldt, será difícil encontrar dos hermanos que hayan enriquecido su época con tal impulso investigador y tanto saber universal. Mientras que Alexander se dedicó, principalmente, aunque no de forma exclusiva, a expandir los horizontes del saber con sus estudios sobre la naturaleza y la geografía, Wilhelm dedicó sus esfuerzos a las letras, enfocando sus trabajos hacia problemas tales como la educación, la teoría política, el estudio analítico de las lenguas, la literatura y las artes, además de trabajar activamente en la reforma del sistema educativo y en la diplomacia de su nación, Prusia.

Vida

Origen y juventud [editar]Por parte de padre, los hermanos Humboldt provenían de una familia burguesa de Pomerania. Su abuelo había sido oficial del Ejército Prusiano y había sido elevado a la nobleza por méritos militares y a petición propia en 1738. Su hijo, Alexander Georg, tras retirarse del servicio militar, fue nombrado chambelán de la esposa del heredero de la corona por Federico II de Prusia, hasta el fracaso de ese matrimonio en 1769. Tres años antes, en 1766, Alexander Georg se había casado con la rica viuda de origen hugonote Elisabeth von Holwede, nacida Colomb, y había conseguido el Palacio de Tegel y los terrenos circundantes a través de la esposa. En la educación de sus hijos Wilhelm y Alexander, en verano en Tegel y en invierno en la ciudad de Berlín, no se ahorraron medios.

Los padres contrataron a varias personas de renombre para la educación de sus hijos. Entre ellos Joachim Heinrich Campe y, desde 1777 y durante más de 10 años, Gottlieb Johann Christian Kunth, que coordinaba y planificaba la educación, además de supervisar a los diferentes profesores. Como preparación para su formación universitaria, los estudios incluían macroeconomía, estadística, derecho natural y filosofía. Kunth, que también había conseguido una posición de confianza en la administración de las propiedades de los Humboldt, se convirtió, tras la muerte de su patrón, en un consejero imprescindible para la viuda y también en el administrador de los bienes de los hermanos Wilhelm y Alexander. Wilhem a cambio impulsó más tarde el ascenso de Kunth a colaborador del Barón de Stein durante la era de las reformas en Prusia y además cumplió el deseo de Kunth de ser enterrado en el panteón familiar en Tegel tras su muerte en 1829.

Con 13 años Wilhelm ya hablaba griego, latín y francés con fluidez y conocía a los autores más importantes de las correspondientes literaturas. Su enorme capacidad de estudio preocupó a menudo a las personas cercanas. En el marco de la educación preparada por Kunth, los hermanos visitaron la casa del médico Markus Herz, erudito con intereses diversos que daba clases de filosofía y física. También entraron en contacto con el salón de la esposa de Herz, Henriette Herz, por la que Wilhelm sintió una fugaz pasión. Como miembro del Bund der Freunde (Alianza de amigos) del matrimonio, uno de los muchos Tugendbund (Alianza o Agrupación moral) existentes, a la que pertenecían tanto un reglamento como una revista secreta, Wilhelm entró más tarde en contacto con Caroline von Dacheröden, que pertenecía al Bund como miembro externo y que finalmente se convertiría en su esposa.

El objetivo que la madre pretendía conseguir con esta exigente educación era la cualificación para importantes cargos de gobierno. Estaba previsto que Wilhelm estudiara derecho y Alexander economía. Todavía bajo la tutela de Kunth, los hermanos comenzaron sus estudios en la Universidad de Fráncfort del Oder, que Wilhelm abandonó tras un semestre para matricularse en primavera de 1788 en Göttingen.

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El clasicismo de Weimar

En Göttingen se independizó de las directrices que le habían dado y siguió sus propios impulsos e intereses. En sus estudios, en vez de dedicarse al Derecho, profundiza sus conocimientos de Filosofía, Historia y lenguas antiguas y estudia con grandes maestros como Georg Christoph Lichtenberg y Christian Gottlob Heyne. En 1788 también conoce a su futura esposa, Caroline von Dacheröden. El intercambio de cartas entre los dos convirtió este matrimonio en el ejemplo a seguir en lo que se refiere a cortejo amoroso para la burguesía alemana del siglo XIX e incluso del XX.

Desde Göttingen, Humboldt realizó un viaje hacia finales de 1788 a la región del Rin y del Meno con el amigo de juventud de Goethe, Friedrich Heinrich Jacobi, en la que conoce al circumnavegador Georg Forster. En verano de 1789 vuelve a partir de viaje con su antiguo maestro Campe hacia el París revolucionario. Además de la Revolución en sí, le interesa el estado de los huérfanos de la ciudad, de la que se informa en el orfanato. Humboldt pasa las navidades de 1789 junto con su prometida en Weimar, donde conoce a Friedrich Schiller y Johann Wolfgang von Goethe.

A comienzos de 1790, tras terminar los cuatro semestres de su carrera, entra a trabajar a servicio del estado y consigue un puesto en el Departamento de Justicia, donde se ampía su educación para formar parte de la judicatura, aunque también consigue la calificación necesaria para entrar en el servicio diplomático. Ya en mayo de 1791 busca la licencia dando como excusa razones familiares. Las razones no están claras, puede que la función de juez no fuera satisfactoria para él a largo plazo, que el desarrollo de sus inclinaciones y gustos siguieran otros derroteros o que hubiera aceptado el puesto de juez solamente para conseguir la aprobación de su madre y de su futuro suegro, el Presidente de la Cámara Dacheröden. Tras la boda, el 29 de junio de 1791, el matrimonio vivió en la hacienda de Dacheröden en Turingia. Allí ambos se dedicaron a profundizar sus conocimientos en griego antiguo, cultura, arte y filosofía y mantuvieron un intercambio de cartas intenso con el filólogo de lenguas antiguas de Halle, Friedrich August Wolf. Su preocupación con la antigüedad clásica le servía para «el conocimiento filosófico absoluto del hombre». El genio griego lo entendía como «ideal de aquello que nosotros mismos quisiéramos ser y conseguir».

Humboldt, gracias a su aprecio por los filósofos antiguos, característica de la época del neohumanismo, y sus amplios conocimientos sobre el tema, se convirtió en socio menor del clasicismo alemán (Berglar) cuando se trasladó en 1794 con su familia a Jena, donde estaba trabajando Schiller. El papel que tendrá a partir de ese momento, inicialmente frente a Schiller y más tarde también con Goethe, era el de un análisis agudo, una crítica constructiva y un consejo versado que tuvo gran influencia tanto en las baladas y el Wallenstein de Schiller, como en el Herrmann und Dorothea de Goethe.

Sobre el conocimiento idealizado de la Antigua Grecia de Humboldt y su influencia posterior en el sistema educativo alemán, Berglar comenta: «Aunque Humboldt no pueda compararse de lejos en profundidad con Goethe, en dinamismo con Schiller y en creatividad con ambos, quizás haya ejercido mayor influencia que ambos y con seguridad ha ejercido la influencia más duradera sobre el desarrollo alemán.». Hasta 1797 Humboldt mantuvo la estrecha relación con Schiller en Jena. La relación fue interrumpida en 1795/96 y terminó con la muerte de Elisabeth von Humboldt, la madre, cuyo capital pasó a manos de los hijos y los hizo independientes. Mientras que Wilhelm se ocupaba del palacio de Tegel, el hermano Alexander empleó el dinero para financiar su viaje científico a América.

Enviado de Prusia en Roma

Tras la muerte de la madre no fue posible trasladarse a la hacienda de Tegel ya que la campaña de Italia de Napoleón convertía el lugar en inseguro. Wilhelm, junto con su familia, se trasladó a París, que todavía vivía tiempos revolucionarios, donde conoció a algunos personajes importantes de la época como al Abate Sieyès, Madame de Staël y al pintor revolucionario David. Desde París realizó dos largos viajes en 1799 y 1801 a España, que se mostrarían fructíferos sobre todo en sus estudios lingüísticos del idioma vasco.

En verano de 1801, Humboldt volvió con su mujer e hijos a Tegel, aunque sólo por un año. Ya en la primavera de 1802 se le ofreció la oportunidad de ir a Roma como enviado de Prusia ante la Santa Sede. Sus conocimientos de diplomacia y su título de consejero diplomático habrían demostrado finalmente su utilidad. Se presentó al puesto como hombre de mundo y aristócrata, un puesto que no debía resultar muy atractivo debido a la reducción del tamaño de los Estados Pontificios tras la invasión francesa (sus territorios septentrionales habían sido transferidos a la República Cisalpina —desde 1802 República Italiana) y a que el Papa era dependiente de Napoleón en ese momento. Humboldt no estaba muy ocupado con su trabajo de representante consular de los ciudadanos prusianos, lo que le daba tiempo y oportunidad para, junto con Caroline, convertir la sede diplomática, que se encontraba cerca de la Plaza de España, en uno de los centros de la sociedad romana. Aquí, además de representantes de la curia romana, fueron huéspedes entre otros Luciano Bonaparte, todavía príncipe, Luis I de Baviera, los escultores Bertel Thorvaldsen y Christian Daniel Rauch, además del joven Karl Friedrich Schinkel, Ludwig Tieck y August Wilhelm Schlegel junto con Madame de Staël.

La fascinación que Roma provocaba en Humboldt y que justifica su estancia de seis años allí, la resume en su carta a Goethe del 23 de agosto de 1804.

Roma es el lugar en el que, en nuestra opinión, se resume toda la Antigüedad. (...) Sin duda, la mayor parte de esta impresión es subjetiva, pero no es solo el sentimentalismo de encontrarse donde estuvo ese o aquel gran hombre. Es una violenta fascinación que, aunque causada por una ilusión, nos arrastra a un pasado que percibimos como más precioso y elevado, una fuerza que, incluso quien quisiera, no puede resistir, porque tanto el yermo en que dejan el país sus actuales habitantes, como la increíble cantidad de ruinas atraen la vista hacia allí. (...) Pero es solo una ilusión que nosotros mismos queramos ser habitantes de Atenas o Roma. Solo desde la distancia, separados de todo lo vulgar, solo como pasado tiene que aparecernos la Antigüedad.

En verano de 1805, tras su vuelta de la expedición a América, Alexander visita durante tres meses a su hermano y a su cuñada en Roma. Alexander, que ya era celebrado en Alemania como el segundo Colón, se dirige tras la visita a París para estudiar la enorme cantidad de materiales que se había traído de la expedición. Esto señala de forma clara la intensa comunicación y el vínculo de cariño entre los dos hermanos, a pesar de sus diferentes caracteres. Una imagen que puede aclarar su comportamiento y trabajo complementario es la apelación que recibieron de "dioscuros prusianos".

El reformador de la educación

La liquidación del Sacro Imperio Romano-Germánico por Napoleón, la caída de Prusia en manos francesas tras la derrota de Jena y Auerstedt así como la ocupación francesa de Berlín en 1806 encontró a Humboldt en su puesto en Roma, lo que le afectó de sobremanera aunque la distancia le protegiera de consecuencias graves. En otoño de 1806 escribe al Ministro de Exteriores Karl August Príncipe de Hardenberg.

Nunca fui orgulloso o interesado y siempre estuve satisfecho con el puesto en el país en el que vivo y al que amo, nunca he buscado ni deseado otro puesto, pero ahora me es penoso estar aquí ocioso y no poder hacer nada por la patria acosada.

Por lo visto no había un puesto para él en Berlín y Humboldt permaneció en Roma hasta octubre de 1808, cuando los Estados Pontificios habían sido invadidos de nuevo por los franceses e incorporados directamente al Imperio Francés. La vuelta a Alemania sólo fue posible tras tomarse unas vacaciones para arreglar asuntos económicos privados y para evaluar los daños en el palacio de Tegel, que había sido saqueado. A su llegada recibe la noticia de que, a consecuencia de las reformas realizadas en el gobierno prusiano por von Stein, debía tomar las riendas de la Sektion des Kultus und des öffentlichen Unterrichts (Sección de Culto y de Educación Pública). Existía una buena razón para que el Barón von Stein se empeñase en que Humboldt era en ese momento la persona adecuada para el puesto. El estado militar prusiano, tal como había sido creado por Guillermo I y tal como había sido engrandecido por Federico II, estaba arruinado y se encontraba en un estado de humillante sumisión a Napoleón. Para salir de esa situación por sus propias fuerzas, según von Stein y sus correligionarios, había que realizar profundas reformas, creando espacio para los deseos de libertad que la Revolución Francesa había despertado en la burguesía, patrocinando la propia responsabilidad de las personas y de esta forma conseguir para el Estado y la Nación nuevos recursos.

Las teorías del estado que propinaba Humboldt estaban, desde hacía mucho tiempo, en la misma línea. En su tratado de 1792 Ideen zu einem Versuch, die Grenzen der Wirksamkeit des Staates zu bestimmen (Ideas para un proyecto de delimitación de la efectividad del estado) escribe.

La auténtica finalidad del hombre —no aquella de inclinación cambiante, sino la que la infinita e inmutable razón le dicta— es la educación máxima y más equilibrada de sus fuerzas para formar un todo. Para esta educación es la libertad la primordial y la más imprescindible de las condiciones. (...) Precisamente aquella, que surge de la unión de la diversidad, es el bien más alto que da la sociedad y esa diversidad se pierde con certeza en el mismo grado en el que el estado se entromete. De hecho, no son los miembros de una nación los que viven entre sí en sociedad, sino que son súbditos aislados los que se relacionan con el estado, es decir, con el espíritu que rige su gobierno, de tal forma que la superior fuerza del estado impide el libre juego de fuerzas. Causas similares producen efectos similares. Es decir, cuanto más interviene el estado, más semejanzas presentan no solo los efectos, sino también lo realizado. (...) Pero de aquel que razona así para otros se sospecha, y no sin razón, que desconoce al hombre y quiere hacer de los hombres máquinas.

A favor de la nominación de Humboldt para este puesto, en un momento de cambio radical, hablaba su apoyo insistente a la educación como medio para asegurar una existencia digna para el hombre.

¿Qué se pide a una nación, a una época, a la Humanidad al completo cuando se le debe mostrar respeto y admiración? Se le exige que la educación, la sabiduría y la virtud que estén bajo su gobierno estén tan extendidas y sean tan fuertes como sea posible, que aumenten de tal forma sus valores internos que el concepto de humanidad alcance un contenido elevado y respetado.

Humboldt dudó antes de aceptar el cargo de Responsable de Educación, ya que no era un puesto de ministro y por lo tanto no respondía directamente al rey, sino que tenía el rango de Jefe de Sección y estaba supeditado al Ministro del Interior von Dohna. En primera línea temía no tener la suficiente libertad para la importante tarea que significaba la reforma del sistema de educación. Tras adaptarse finalmente al puesto y sus circunstancias, Humboldt comenzó una frenética y sorprendente actividad reformando, apoyado por sus colaboradores Nicolovius, Süvern y Uhden, con rapidez y profundidad los planes de estudio, la formación del profesorado y los exámenes de las escuelas primarias, secundarias (Gymnasien) y de las universidades. Como culminación de su reforma está la fundación de la Universidad Humboldt de Berlín, de la que dice Berglar: «Nunca más un ministro de educación pudo mostrar una lista de candidatos a profesores con más orgullo.» Entre los profesores más brillantes que pertenecieron a la Universidad en un principio están Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher, Friedrich Carl von Savigny, Johann Gottlieb Fichte y Barthold Georg Niebuhr. El plan de Humboldt para la Universidad de Berlín era la creación de unidades de investigación y enseñanza para la relación entre alumnos y profesores. Ambos, alumnos y profesores, debían permanecer libres de exigencias y limitaciones por parte del Estado. Humboldt partía del principio de que las universidades también cumplen las exigencias del estado siendo responsables de su propio ejercicio, simplemente desde un punto más elevado y con medios que el estado no podría producir por sí mismo.

Se ha criticado el ideal educativo de Humboldt tomando como base realidades sociales y problemas económicos, ya que su ideal estaba íntimamente ligado a su existencia de una aristocrática privilegiada y, por lo tanto, prescindía de una universalización de la educación. Sin embargo él mismo no solo no habría discutido, sino que habría enfatizado, que su elitista sistema de educación debería adaptarse bajo otras circunstancias. Prueba de ello es —además de otras propuestas para la creación de una sociedad burguesa en la que el aprendizaje durante toda la vida fuera posible— su informe de diciembre de 1809 al rey.

Existe una cierta cultura que debería ser universal y además una cierta educación del espíritu y del carácter que no deben faltar a nadie. Sólo es un buen obrero, vendedor, soldado u hombre de negocios aquel que es, por sí mismo y sin relación a su oficio específico, un hombre y un ciudadano bueno, decente e ilustrado según sus posibilidades. Dadle educación escolar, lo que sea necesario para ello, así aprenderá más tarde las habilidades específicas de su oficio con gran facilidad y mantendrá la libertad, como ocurre a menudo en la vida, de cambiar de profesión.

Humboldt nunca había renunciado durante su actividad reformadora al propósito de mejorar su puesto en el gobierno para conseguir más independencia y mayor igualad frente a sus colegas del gabinete. Tenía la esperanza de convencer al rey de las ideas de von Stein. Tras reconocer finalmente que no había conseguido nada en este sentido, presento su dimisión del cargo tras un año de ejercicio, quizás con la esperanza de que fuera un medio de presión final. Se tardó dos meses y medio en aceptar su dimisión, durante los que estuvo en discusión el nombrarlo Ministro de Interior o de Exteriores. Debido a que había unido la aceptación inicial del puesto en Educación con una petición de vuelta al servicio diplomático tras la finalización del servicio, se asoció la admisión de la renuncia con el nombramiento de Enviado Especial y Ministro Plenipotenciario en Viena, en parte para mitigar su desilusión.

Humboldt fue criticado por dejar los cargos que ostentaba en el gobierno. Egoísmo, voluptuosidad, comodidad y arrogancia son algunas de las acusaciones que se le hicieron. En contra hablan el incansable celo que mostraba, también al servicio del Estado, cuando era necesario. Sin embargo en un punto se mantuvo firme durante todos esos años: su servicio a la comunidad no era incondicional. Cuando las circunstancias políticas amenazaban con atarlo de manos y pies y con alienar su propia imagen, cuando su derecho a cambiar y formar era recortado de forma inaceptable o era puesto en peligro, cuando no veía posibilidad de hacer valer sus convicciones, en ese momento terminaban para él sus obligaciones. ¿Había que esperar otra cosa del gran teórico y practicante de la vida?

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Diplomático para la libertad y la paz

Caroline von Humboldt se había quedado en Roma durante la actividad de su marido como reformador de la educación. En otoño de 1810 se trasladó a Viena, dónde se reúne con su marido para llevar una vida social representativa en su casa de la Minoritenplatz. A través de su amigo de infancia, Friedrich Gentz, Humboldt consiguió una visión clara de los objetivos del Ministro de Asuntos Exteriores de Austria, Klemens von Metternich. Así pudo predecir la posición de Austria y comunicarla a Hardenberg en el conflicto de Napoleón con Rusia y también en los comienzos de la guerra de liberación contra Napoleón. También consiguió por este medio influir en la entrada de Austria en la coalición contra Napoleón —para su biógrafo Scurla, el punto álgido de la carrera diplomática de Humboldt.

Tras la derrota napoleónica, durante el Congreso de Viena y en las negociaciones sobre la Confederación Germánica Humboldt trabajó como la mano derecha de Hardenberg y contribuyó con incontables memoranda al contenido del acta de fundación de la Confederación. El entendimiento con Hardenberg durante esta fase de la reorganización europea no fue duradera, el desarrollo y el resultado del Congreso debieron suponer ya las primeras diferencias entre los dos. El clima del Congreso, impulsado por Metternich, se inclinaba cada vez más por la Restauración, con lo que los principios e iniciativas liberales de Humboldt eran arrinconados, mientras que Hardenberg aceptaba la evolución de los acontecimientos. Tras la finalización de las negociaciones, la utilidad de Humboldt en Viena estaba agotada por su enfrentamiento con Metternich.

En 1816 fue enviado a Fráncfort del Meno por un año para cerrar las últimas negociaciones territoriales abiertas en la Confederación Germánica. Seguidamente fue enviado a Londres, lo que equivalía a sacarlo de en medio. Hardenberg había comentado a Humboldt varias veces la posibilidad de que este pasara a dirigir un ministerio y Humboldt —casi como condición para hacerse responsable de un ministerio— le había aconsejado una reforma del Consejo de Estado, que equivalía a una estructura de decisión colegial. Hardenberg se sintió atacado en su autoridad y liderazgo por Humboldt y exigió el traslado a Londres de Humboldt, que en 1817 había pasado varios meses en Berlín mezclándose en los asuntos de estado.

Humboldt aceptó este trato solamente medio año antes de solicitar su renuncia, supuestamente por razones familiares. Hardenberg, que quería mantenerlo alejado de Berlín, denegó la petición y solamente un segundo intento dirigido directamente al rey consiguió en parte su objetivo: Humboldt fue encargado de nuevo de defender los intereses de Prusia en la Confederación Germánica en Fráncfort. En enero de 1819 le fue ofrecido definitivamente un ministerio y en concreto el de Ständische Angelegenheiten [8]. Bajo otras condiciones se hubiera podido aprovechar la oportunidad para sentar las bases de una monarquía constitucional y solucionar así la promesa de Guillermo III de Prusia de una constitución en el sentido de Humboldt. Esta posibilidad seguramente fue la que le llevó a olvidar la reforma del Consejo de Estado y aceptar la cartera de ministro —a pesar de las reservas de Hardenberg y sin tener en cuenta los planes propios de este para una constitución. El público interesado, cuyas expectativas se habían despertado ya con la oferta a Humboldt, se alegró de la contestación afirmativa. Sin embargo Hardenberg, que quería tener la cosa atada antes de la llegada a Berlín de Humboldt, lo mantuvo ocupado en Fráncfort hasta pasado el verano, antes de solicitar su viaje a Berlín.

Humboldt tuvo que tomar cargo de sus responsabilidades en el momento más inconveniente para sus intenciones constitucionales. A la vez que se producía su investidura, Austria y Prusia negociaban y firmaban los Decretos de Carlsbad, por los que se preveía la opresión y persecución de ideas liberales en las universidades y en la vida pública. Ciertamente hubo diferentes esbozos de la constitución en la Comisión Constitucional nombrada por el rey, influenciados tanto por Hardenberg como por Humboldt, pero la suerte estaba echada y una evolución política en Prusia estaba impedida por los Decretos de Carlsberg. La lucha de Humboldt, en la que incluso logró ganar para su bando a varios de sus colegas, estaba perdida desde el principio. Su enérgica protesta por las medidas policiales arbitrarias que se llevaron a cabo durante la persecución de demagogos, tuvieron como consecuencia su destitución el 31 de diciembre de 1819, que se tomó con la tranquilidad que le caracterizaba.

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Propietario de Tegel

A los 51 años, Humboldt se encontraba en la posición de decidir su propio destino de nuevo. Decidió convertir la hacienda familiar en Tegel en el centro de su nueva vida, aunque de forma que se adaptara a sus gustos e inclinaciones, lejos del Palacio del Aburrimiento de su infancia. El arte y la cultura de la Antigüedad le habían acompañado en su camino y se habían convertido en un criterio importante: a partir de ahora impregnarían también el ambiente hogareño. Como consecuencia se encargó a Karl Friedrich Schinkel el amplio y complejo proceso de remodelación del conjunto, un arquitecto que Humboldt apreciaba desde los días en Roma. El edificio existente fue ampliado con una solución osada, que introducía una fachada con cuatro torres de estilo clasicista y en el interior el espacio necesario, que más tarde llenarían Wilhelm y Caroline de esculturas de mármol y yeso con el paso de los años. Así se creó no sólo una residencia única, sino a la vez el primer museo de antigüedades de Prusia.

La remodelación se inauguró en octubre de 1824, con la presencia de los príncipes herederos de Prusia y numerosas otras personalidades. La buena cooperación entre Humboldt y Schinkel, que se puso en evidencia en el proyecto, se repetiría pocos años más tarde el la construcción del Altes Museum en Berlín, en el que Schinkel se encargó de la edificación y Humboldt, como presidente de la Asociación de Amigos del Arte, creada en 1825 para el fomento de las artes y los artistas, de la elección de los objetos de arte. Como consecuencia de la inauguración del museo en 1830, el rey volvió a mostrar a Humboldt su aprecio y le concedió algunas condecoraciones, además de pedirle que participara a partir de entonces en las sesiones del Consejo de Estado. Estaba claro que el rey no pretendía que Humboldt se implicara de nuevo de forma seria en política y éste hizo uso de su lugar de honor de forma comedida.

En 1829, tras la muerte de Caroline, que le había apoyado y reforzado durante toda su vida, se inicia un proceso acelerado de envejecimiento acompañado por síntomas de Parkinson. Sin embargo, a pesar de su viudez, manteniene su ritmo de vida diario en su domicilio de Tegel y dicta todas las tardes un soneto. El del 26 de diciembre de 1834 contiene los siguientes versos:

Ich lieb' euch, meiner Wohnung stille Mauerrn, Os amo, callados muros de mi morada,
und habe euch mit Liebe aufgebauet; y os he construido con amor;
wenn man des Wohners Sinn im Hause schauet, si se ve la intención del inquilino en la casa,
wird lang nach mir in euch noch meiner dauern. perduraré en vosotros mucho tiempo después de mi

Sus herederos — a pesar de todos los cambios que se han producido en los siglos XIX y XX – han contribuido a esta visión de Wilhelm con una perseverancia que merece ser alabada. El palacio se ha mantenido como residencia de la familia y como museo hasta el presente. Es de esperar que tras la restauración en curso (2006) se vuelva a abrir al público el palacio y los jardines. Con lo que se cumpliría también la dicción de Fontane en su Wanderungen durch die Mark Brandenburg (Excursiones por la Marca de Brandemburgo).

El famoso par de hermanos, que dan un significado por siglos a este trozo de arena de la Marca y lo convierten en lugar de peregrinación para miles, yacen juntos a los pies de una columna de granito, de cuya altura la Esperanza los observa.

Humboldt como lingüista y pensador

Durante la década y media que Humboldt permaneció en Tegel, su principal ocupación fue la Lingüística. Los materiales necesarios los había reunido en parte él mismo en sus viajes, en parte en su extensa correspondencia y en parte en los descubrimientos de su hermano Alexander. A partir 1827, con el retorno de su hermano a Berlín, éste visita con frecuencia a Wilhelm en Tegel. Tras la muerte de Wilhem, Alexander, que le sobreviviría más de dos décadas, comentaría en una carta.
 

Vio como a su lado surgía una nueva ciencia de la lengua, ciencia que él mismo impulsó, una reducción de la variedad de los tipos de lenguas que están fundadas en las características del espirito humano: abarcando toda la Tierra en esa variedad, estudiando la estructura de cada lengua, como si fuera un único objeto de estudio, (...) era el Inmortal que, no sólo entre sus contemporáneos, había estudiado un mayor número de lenguas; también fue él el que estudió de forma más profunda la relación entre todas las lenguas y su influencia en la formación de la humanidad.

Junto con las lenguas ya mencionadas que aprendió de joven, aprendió inglés, español, vasco, húngaro, checo y lituano; sus estudios científicos se extendieron a las lenguas indígenas de América, el copto, el antiguo egipcio, el chino, el japonés y el sánscrito. El origen de este impulso investigador era la filosofía antropológica de Humboldt, en la que el lenguaje era la clave de todo [11]: «puesto que el ánima humana es la cuna, patria y hogar del lenguaje, así van desconocidas y ocultas todas sus propiedades a parar a lo mismo». En un tratado sobre el carácter nacional de las lenguas se dice entre otras cosas que [12]: «considerando que el lenguaje cuando nombra, de hecho, crea y deja su marca en el pensamiento, el espíritu se introduce, apoyado por la actuación de muchos, por nuevos caminos en la esencia de las cosas. (...) Algunas naciones se contentan más con el cuadro del mundo que les presenta su lengua y sólo buscan en ella más luz, coherencia y armonía. Otras se incrustan más laboriosamente en el pensamiento, creen no poder dar suficiente importancia al concepto, hacerlo adecuado, y descuidan la propia completitud formal. En ambos lenguajes quedan las marcas de esto.»

El entendimiento de forma avanzada entre las personas requiere una lengua común; y eso es según Humboldt el motor y el medio del avance científico [13]: «porque la comprensión no es un encuentro de formas de entender en un punto que no se puede compartir, sino un encuentro de esferas de pensamiento, de las que la parte común coincide y que sobrepasa al individuo. Así se hace posible el avance intelectual de la humanidad, a medida que cada ampliación del pensamiento conseguida puede transmitirse a los demás, sin colocar cadenas en su libertad, lo que resulta necesario para la apropiación de ese conocimiento y para nuevas ampliaciones».

Un encuentro especialmente fructífero de esferas de pensamiento se vivió con los hermanos Humboldt, uno del que se aprovecharía la posteridad. No es de extrañar que Wilhelm, como consecuencia del desempeño de sus funciones, fuera el que mostrara más patriotismo prusiano y que lo echara de menos en su hermano Alexander, que había pasado más tiempo en París, la meca de la ciencia. Pero en el fondo ninguno de los dos era estrecho de miras y en su trabajo científico les unía un planteamiento cosmopólita. De esta forma pueden comprenderse las siguientes frases de Herbert Scurla, que veía un legado común de los hermanos.

Si queremos nombrar una idea que se haya hecho cada vez más visible a lo largo de la historia; si queremos alguna idea que demuestre la muy discutida, pero aun más veces mal entendida, superación de la humanidad: es la idea de que la humanidad aspira a eliminar las fronteras, causadas por prejuicios y pensamientos parciales, que se han colocado entre los hombres; y tratar a toda la humanidad independientemente de su religión, nación o color como una gran tribu de hermanos, como un todo, cuyo fin es el libre desarrollo de sus fuerzas interiores. Este es el fin último exterior de la sociabilidad y a la vez es la dirección natural del hombre hacia una ampliación indefinida de su ser.

Los viajes a España

Humboldt realizó varios viajes a España, en concreto al País Vasco para estudiar el euskera. El primero de estos viajes le dejo una larga impronta. Realizó este primer viaje en compañía de su familia, su mujer y dos hijos, y de su amigo el pintor Gropius en 1799. La impresión que Humbolt llevo de este viaje la describe A. Farinelli en su libro «Guillermo de Humboldt y el País Vasco» así:
 

Algo nuevo se había despertado en la conciencia del sabio: el reconocimiento de su inclinación natural al estudio de las lenguas, fundado en el estudio del carácter y del alma de los pueblos, y la determinación de seguir desde entonces ese impulso interior, concentrando sus fuerzas, enderezándolas a un fin, sin vacilaciones. Le servirá el vascuence como fundamento de sus estudios. El faro de la nueva luz deseada surgirá de aquí. Necesariamente debía investigarse el vascuence para llegar a las primeras fuentes de las lenguas de Europa.

En primavera de 1801 vuelve a Euskal Herria, esta vez lo acompaña su amigo Guillermo Bokelmann, en este viaje consultará obras de José Joaquín de Landazuri, Moret, Bourgoing, Dillon u Oihenart. Conocería en el transcurso de sus visitas al País Vasco a Juan Antonio Moguel, del que diría que es uno de los lingüistas más doctos de Vizcaya, Pedro Astarloa, Larralde y al cantante Garat.

Desarrolla y expone la teoria de que el euskera es la lengua más antigua de Europa y de que el pueblo vasco constituía el representante lingüístico más antiguo de las poblaciones primitivas de la Iberia precéltica, anterior a las primeras inmigraciones de los arios, se deriva del análisis paciente de los nombres de las montañas, ríos, peñas, valles, aldeas, familias, hipotésis con las que coincide con Moguel, Larramendi, Astarloa y Erro en contra de la posición de estudiosos como Menéndez Pelayo o Echegaray.

Fue un admirador de la lengua vasca de la que llego a decir:

es una de las lenguas de más perfecta formación, sorprendente por su vigor, la estructura de sus palabras, la brevedad y la osadía de la expresión.

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DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LAS LENGUAS

La distribución de las lenguas por continentes es muy desigual, Asia y África tienen cerca de 1900 lenguas cada uno por lo que cada uno de esos continentes contiene un 32% de la diversidad lingüística total del planeta, mientras que Europa tiene sólo un 3% de las lenguas del planeta, siendo el continente con menor diversidad lingüística.

En América existen alrededor de 900 lenguas indígenas (15% de las lenguas del planeta) y en Oceanía y las regiones adyacentes unas 1100 (18%).

La región lingüísticamete más diversa del planeta es Nueva Guinea y la menos diversa es Europa. En la primera región hasta el siglo XX poco no existió ninguna entidad estatal, mientras que en Europa la existencia desde antiguo de grandes estados restringió la diversidad cultural produciéndose un efecto uniformizador en la diversidad lingüística importante.

Lenguas por número de hablantes

Las lenguas del mundo presentan una gran dispersión en cuanto al número de hablantes. De hecho unas pocas lenguas mayoritarias concentran la mayoría de hablantes de la población mundial.

Así, las 20 lenguas más habladas, que suponen alrededor de un 0,3% de las lenguas del mundo, concentran casi el 50% de la población mundial, en número de hablantes, mientras que el 10% de las lenguas menos habladas apenas concentran al 0,10% de la población mundial.

Y aunque el número medio de hablantes de una lengua terrestre está en torno a 1 millón de hablantes, el 95,2% de las lenguas del mundo tienen menos de 1 millón de hablantes. Esto significa que las lenguas más habladas acumulan un número de hablantes desproporcionadamente alto y por eso la media anterior es engañosa respecto a la distribución.

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Recopilado
de: Wikipedia
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Encarta: Enciclopedia de Microsfot

   

 

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