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Amor y deseo son dos
cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo
que se desea se ama.
Miguel de Cervantes
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Hay libros cortos que, para
entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.
Francisco de Quevedo
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4.0
Historia de la lingüística
La historia de
la lingüística está construida desde la antigüedad por una
tradición de ideas y tratados sobre el lenguaje tales como
la retórica, la gramática, la filología, la morfología y la
sintaxis para fundirse en esta ciencia que queda comprendida
en la semiología y ésta a su vez en la psicología social.
4.1 El mundo
griego
La especulación
lingüística comenzó esporádicamente entre los filósofos
retóricos presocráticos. Se discutieron dos cuestiones
fundamentales: hasta qué punto el lenguaje era "natural", y
hasta qué punto "convencional"; y hasta qué punto el
lenguaje es analógico (estructurado y ordenado mediante
reglas), y hasta qué punto es anómalo (variable, irregular e
impredecible.) Ya aparecen cuestiones lingüísticas en
algunos diálogos de Platón, como el Cratilo, por lo cual es
probable que Sócrates ya se interesase por esas cuestiones.
Luego, Aristóteles retomó el interés por el lenguaje y trató
cuestiones lingüísticas relacionadas con la retórica y la
crítica literaria en sus obras Retórica y Poética. A pesar
de que Platón y Aristóteles se interesaron por las
cuestiones del lenguaje, fueron los filósofos del Estoicismo
los primeros en reconocer a la lingüística como una rama
separada de la filosofía.
En la época helenística, el estudio de la lingüística era
necesario, ya que el imperio de Alejandro Magno era muy
extenso y dentro de él se hablaban muchas lenguas
diferentes. Por eso se crearon institutos de enseñanza de la
lengua griega (la lengua oficial del imperio), como medio de
cohesión y dominio de los pueblos bajo la influencia griega.
Asimismo, los estudiosos intentaban preservar los niveles de
gramática y estilo griegos que habían alcanzado los grandes
autores clásicos. Algunos estudiosos del lenguaje se
orientaban hacia la literatura (como Dionisio de Tracia);
otros, hacían mayor referencia a los principios lógicos y
psicológicos que subyacen al lenguaje.
4.2 El mundo
romano
Cuando Roma
entró en contacto con Grecia, la lingüística estaba ya bien
desarrollada. Basándose en las gramáticas griegas, los
estudiosos romanos intentaron concebir la gramática de la
lengua latina. Había tantas semejanzas entre ambas lenguas,
tanto tipológicas como lexicales, que se llegó a difundir la
idea errónea de que el latín descendía directamente del
griego, con alguna mezcolanza bárbara. Solo hubo un
gramático que demostró orginialidad en sus estudios: Marco
Terencio Varrón (116-27 a.C.). Varrón realizó una larga
disquisición acerca de la lengua latina, en la que investigó
su gramática, su historia y su uso contemporáneo. Asimismo,
trató cuestiones de lingüística general, como la
controversia entre analogía y anomalía. Llegó a la
conclusión de que el lenguaje es análogo, está gobernado por
reglas; que es tarea del lingüista descubrir y clasificar
esas reglas; que existen anomalías, pero que son semánticas
o gramaticales y que éstas deben aceptarse y registrarse,
pero que no es parte del trabajo del lingüista el tratar de
mejorar la estructura de la lengua desafiando el uso
establecido. Una opinión bastante revolucionaria, teniendo
en cuenta las ideas de aquella época y las de hoy en día.
Desde los comienzos de la era cristiana apareció un gran
número de gramáticas latinas. Las más importantes son la de
Donato y la de Prisciano.
4.3 La
Europa Medieval
Durante la Edad
Media, los textos de Donato y Prisciano fueron esenciales
para la enseñanza del latín —la lengua oficial del Imperio
Romano de Occidente y posteriormente de la Iglesia—, en que
se basaba toda la educación y los estudios lingüísticos. En
la etapa conocida como Renacimiento Carolingio, la obra de
Prisciano cobró cada vez más importancia, hasta que se
convirtió en la base erudita para la enseñanza de la
gramática. Alrededor del siglo XII, se produjo un
resurgimiento de la filosofía europea a manos de hombres
como San Anselmo de Canterbury y Pedro Abelardo, siempre
dentro de la Iglesia, único sostén de la educación. A raíz
de los contactos que Europa tuvo con la erudición griega del
Este se retomó la lectura de los textos de Aristóteles, con
lo cual renació el estudio del griego. Gracias a este
resurgimiento, cambió la concepción de la gramática latina,
considerada más como una disciplina filosófica que didáctica
y literaria. Con los estudios gramaticales controlados por
los filósofos, se la empezó a considerar como un medio de
relacionar el lenguaje con la mente humana. "La teoría del
lenguaje con la que operaban los gramáticos especulativos
adoptaba tres niveles interrelacionados: realidad externa o
formas en las que el mundo existe, sus propiedades reales (modi
essendi), las capacidades de la mente para aprehender y
comprender éstas (modi intelligendi) y los medios a través
de los cuales la humanidad puede comunicar esta comprensión
(modi significandi)".
El aporte más importante de la gramática especulativa es la
teoría de la gramática universal. Gracias al estudio de las
lenguas vernáculas, los gramáticos llegaron a la conclusión
de que todos lo seres humanos tienen la capacidad de
aprender un lenguaje, y que las diferencias no son más que
accidentes. Los estudios gramaticales se dejaron de lado,
por considerarse de escaso interés teórico. Lo mismo ocurrió
con el estudio de los textos clásicos latinos. Sin embargo,
nunca fueron desechados del todo. Y en el Renacimiento
fueron definitivamente retomados.
4.4 El
Renacimiento
En 1492 aparece
la primera gramática castellana de Nebrija, en la que se
eleva esta lengua a la categoría de la toscana, heredera
privilegiada del latín.
Durante todo el siglo XVI aparecen gramáticas de lenguas
vernáculas (español, francés), de lenguas indígenas
(quechua, náuhatl), lo que demuestra la necesidad que tienen
el nacionalismo político, por un lado, y la Iglesia por
otro, de disponer de un instrumento de identificación y de
divulgación respectivamente. A pesar de ello, no decae el
interés por el estudio del latín, entre otras razones porque
una vez desaparecido el latín vulgar como lingua franca,
existe en el Renacimiento la imperiosa necesidad de rescatar
el latín clásico como lengua de cultura. Al mismo tiempo, el
interés que ha despertado el estudio de las lenguas vulgares
hace posible estudios comparativos que buscan sus rasgos
comunes y más generales.
4.5 La
Ilustración
En efecto,
durante el Renacimiento, la eclosión de las lenguas
vernáculas va a dar lugar a la revitalización de las
investigaciones sobre la lengua perfecta o común. En esta
línea aparece la Minerva de el Brocense o la conocida
gramática de Port-Royal, que actúa como eslabón entre las
teorías racionalistas del s. XVII y las del XVIII.
A propósito del origen del lenguaje y sus relaciones con el
pensamiento, el siglo XVIII se haya dividido entre hipótesis
racionalistas e hipótesis empírico sensistas. Muchos
pensadores de la Ilustración están influidos por los
principios cartesianos que se habían expresado, a nivel
semiótico, en la Grammaire (1660) y La Logique (1692) de
Port-Royal. Autores como Beauzée y De Marsais intentan
distinguir un perfecto isomorfismo entre lengua, pensamiento
y realidad, y en esta línea discurrirán muchas de las
discusiones sobre la racionalización de la gramática. Frente
a ello se encuentra la llamada lingüística ilustrada,
representada por Condillac, para quien toda la actividad del
alma, además de las percepciones, procede de los sentidos.
Esta polémica llegará hasta nuestros días de la mano de
Chomsky y su Gramática generativa.
4.6
La lingüística comparada
Será con la
llegada del romanticismo cuando se produzca un importante
resurgir de todo lo que tenga que ver con la cultura de los
pueblos y de las naciones, con sus particularidades, y en
consecuenta, con lo que pudiera significar la expresión del
alma del pueblo. En este contexto, uno de los aspectos más
apreciados será el de las lenguas nacionales como principal
expresión del alma de los pueblos, de ahí el resurgimiento
en esta época de abundantes estudios comparativos,
etnográficos y descriptivos relacionados con la lengua. Las
lenguas tienen vida, se quiere saber cómo son, por qué
cambian, para qué se usan realmente, cuál es su origen. Se
busca el parentesco entre las distintas lenguas, las leyes
que expliquen las analogías, los elementos comunes y
diferenciales, etc.
El descubrimiento del sánscrito significa todo un empujón en
este sentido. En 1786, William Jones establece el parentesco
del sánscrito con el latín, el griego y las lenguas
germánicas. Posteriormente, en 1816, en una obra titulada
Sistema de la conjugación del sánscrito, Franz Bopp
comprendió que las relaciones entre lenguas parientes podían
convertirse en una ciencia autónoma. Pero esta escuela, con
haber tenido el mérito indisputable de abrir un campo nuevo
y fecundo, no llegó a constituir la verdadera ciencia
lingüística. Nunca se preocupó por determinar la naturaleza
de su objeto de estudio. Y sin tal operación elemental, una
ciencia es incapaz de procurarse un método.
El primer error, y el que contiene en germen todos los
otros, es que en sus investigaciones -limitadas por lo demás
a las lenguas indoeuropeas- nunca se preguntó a qué
conducían las comparaciones que establecía, qué es lo que
significaban las relaciones que iba descubriendo. Fue
exclusivamente comparativa en vez de ser histórica; pero,
por sí sola, no permite llegar a conclusiones. Y las
conclusiones se les escapaban a los comparatistas, tanto más
cuanto se consideraba el desarrollo de dos lenguas como un
naturalista lo haría con el cruzamiento de dos vegetales.
Hasta 1870, más o menos, no se llegó a plantear la cuestión
de cuáles son las condiciones de la vida de las lenguas. Se
advirtió entonces que las correspondencias que las unen no
son más que uno de los aspectos del fenómeno lingüístico,
que la comparación no es más que un medio, un método para
reconstruir los hechos.
La lingüística propiamente dicha, que dio a la comparación
el lugar que le corresponde exactamente, nació del estudio
de las lenguas romances y de las lenguas germánicas. Los
estudios románicos inaugurados por Diez -su Gramática de las
lenguas romances datan de 1836-1838- contribuyeron
particularmente a acercar la lingüística a su objeto
verdadero. Y es que los romanistas se hallaban en
condiciones privilegiadas, desconocidas de los
indoeuropeístas; se conocía el latín, prototipo de las
lenguas romances, y luego, la abundancia de los documentos
permitía seguir la evolución de los idiomas en los detalles.
Estas dos circunstancias limitaban el campo de las
conjeturas y daban a toda la investigación una fisonomía
particularmente concreta. Los germanistas estaban en
situación análoga; sin duda el protogermánico no se conoce
directamente, pero la historia de las lenguas de él
derivadas se puede seguir, con la ayuda de numerosos
documentos, a través de una larga serie de siglos. Y también
los germanistas, más apegados a la realidad, llegaron a
concepciones diferentes de la de los primeros
indoeuropeístas.
Un primer impulso se debió al americano Whitney, el autor de
La vida del lenguaje (1875). Poco después, se formó una
escuela nueva, la de los neogramáticos, liderada por
alemanes. Su mérito consistió en colocar en perspectiva
histórica todos los resultados de las comparaciones, y
encadenar así los hechos en su orden natural. Gracias a los
neogramáticos ya no se vio en la lengua un organismo que se
desarrolla por sí mismo, sino un producto del espíritu
colectivo de los grupos lingüísticos. Al mismo tiempo se
comprendió cuan erróneas e insuficientes eran las ideas de
la filología y de la gramática comparada
4.7 La
lingüística moderna
La lingüística
moderna tiene su comienzo en el siglo XIX con las
actividades de los conocidos como neogramáticos, que,
gracias al descubrimiento del sánscrito, pudieron comparar
las lenguas y reconstruir una supuesta lengua original, el
protoindoeuropeo (que no es una lengua real, sino una
construcción teórica).
Con estos precedentes y el impulso de la corriente
estructuralista que se adueña de la metodología aplicada a
las ciencias sociales y etnográficas, surge la figura del
suizo Ferdinand de Saussure, quien señala las insuficiencias
del comparatismo al tiempo que acota claramente el objeto de
estudio de la lingüística como ciencia —a la que integra en
una disciplina más amplia, la semiología que a su vez forma
parte de la psicología social—, a saber, el funcionamiento
de los signos en la vida social, en su "Curso de Lingüística
General", una edición póstuma de sus lecciones
universitarias realizada por sus alumnos.
Lo fundamental del aporte de Saussure como padre de la nueva
ciencia fueron la distinción entre lengua (sistema) y habla
(realización), y la definición de signo lingüístico
(significado y significante). Sin embargo, su enfoque
—conocido como estructuralista y que podemos calificar, por
oposición a corrientes posteriores, como de corte empirista—
será puesto en cuestión en el momento en que ya había dado
la mayor parte de sus frutos y por lo tanto sus limitaciones
quedaban más de relieve.
En el siglo XX el lingüista estadounidense Noam Chomsky crea
la corriente conocida como generativismo. Con la irrupción
de esta escuela de éxito fulgurante, puesto que las
limitaciones explicativas del enfoque estructuralista eran
evidentes, hay un desplazamiento del foco de atención que
pasa de ser la lengua como sistema (la langue saussuriana) a
la lengua como producto de la mente del hablante, la
capacidad innata para aprender y usar una lengua (la
competencia chomskiana). Según Chomsky, la capacidad de
aprender una lengua es genética. Plantea una cuestión
fundamental: el argumento de Platón: ¿cómo es posible que el
ser humano aprenda un sistema tan complejo (basado en las
jerarquías) a partir de estímulos tan pobres e incompletos?
Es decir, la persona que ha aprendido una lengua es capaz de
formular enunciados que nunca antes ha escuchado, porque
conoce las reglas según las cuales los enunciados deben
formarse. Este conocimiento no es adquirido mediante el
hábito (sería imposible) sino que es una capacidad innata.
Todo ser humano que nace ya lleva consigo esta capacidad,
que es la Gramática Universal, reglas gramaticales que rigen
a todas las lenguas por igual.
Toda propuesta de modelo lingüístico debe pues —según la
escuela generativista— adecuarse al problema global del
estudio de la mente humana, lo que lleva a buscar siempre el
realismo mental de lo que se propone; por eso al
generativismo se le ha descrito como una escuela mentalista
o racionalista.
Tanto la escuela chomskiana como la saussureana se plantean
como objetivo la descripción y explicación de la lengua como
un sistema autónomo, aislado. Chocan así —ambas por igual—
con una escuela que toma fuerza a finales del siglo XX y que
es conocida como funcionalista. Por oposición a ella, las
escuelas tradicionales chomskiana y saussuriana reciben
conjuntamente el calificativo de formalistas. Los autores
funcionalistas —algunos de los cuales proceden de la
antropología o la sociología— consideran que el lenguaje no
puede ser estudiado sin tener en cuenta su principal
función: la comunicación humana. La figura más relevante
dentro de esta corriente tal vez sea el lingüísta holandés
Simon Dik, autor del libro Functional Grammar. Esta posición
funcionalista acerca la lingüística al ámbito de lo social,
dando importancia a la pragmática, al cambio y a la
variación lingüística.
La escuela generativista y la funcionalista han configurado
el panorama de la lingüística actual; de ellas y de sus
mezclas arrancan prácticamente todas las corrientes de la
lingüística contemporánea. Tanto el generativismo como el
funcionalismo persiguen explicar la naturaleza del lenguaje,
no sólo la descripción de las estructuras lingüísticas.
4.8 Sobre
la lingüística
1.Ciencia del lenguaje articulado y de su funcionamiento
general como sistema de comunicación entre los seres
humanos: la lingüística estudia el lenguaje humano en toda
su extensión y, técnicamente hablando, abarca tanto la
gramática (estudio de la estructura formal del lenguaje)
como la filología (estudio de los testimonios escritos de
las lenguas dentro de su contexto histórico).
La lingüística es la ciencia del lenguaje, el estudio
objetivo, descriptivo y explicativo de la estructura,
funcionamiento y evolución en el tiempo de las lenguas
naturales humanas. En un sentido más amplio, se define como
la ciencia que estudia el lenguaje articulado en todos sus
aspectos, no sólo estructurales sino también fisiológicos,
psicológicos, sociales, etc. Se opone a la gramática
normativa y a la filosofía del lenguaje, que postulan
hipótesis metafísicas, biológicas o estéticas sobre el
origen y funcionamiento del lenguaje. Algunos autores
afirman que esta disciplina adquirió carácter científico a
partir de los estudios comparados e históricos de fines del
siglo XIX; otros, en cambio, opinan que fue en 1916, cuando
se publicó el Curso de Lingüística General, de Ferdinand de
Saussure, principal impulsor de la llamada lingüística
estructural. Esta disciplina pretende estudiar la lengua
considerada en sí misma y por sí misma, desligada de otros
factores externos a ella. Por ello, el lingüista ha de
diferenciar claramente entre lengua (un sistema formal de
signos lingüísticos convencionales adoptado por los
hablantes para comunicarse) y habla (la realización
particular de ese sistema que cada hablante lleva a cabo), y
debe dedicarse al estudio de lo primero, que es lo
estructural, lo homogéneo, lo regular. Constituyen parte del
estudio lingüístico ?entendido de esta forma? la fonología,
la fonética, la morfología, la sintaxis, la lexicología y la
semántica.
Se ha establecido hoy en día una distinción entre
lingüística y filología, de modo que la primera estudia el
lenguaje humano en general y en su sentido más estricto y la
segunda lo pertinente al estudio literario e histórico de
las lenguas humanas. No se trata, pues, de dos ciencias
separadas, sino de dos puntos de vista acerca de una sola
realidad, de forma que la lingüística supone el estudio
científico del lenguaje y la filología su estudio artístico
y estético. Por otra parte, la lingüística se identifica en
muchas ocasiones con la gramática, aunque siempre la primera
es más general que la segunda. La gramática se centra más en
el estudio de la lengua como sistema, mientras que la
lingüística la estudia como fenómeno social y manifestación
cultural del ser humano.
4.9 La
actividad lingüística
El lenguaje,
objeto de estudio de la lingüística, se halla profundamente
imbricado con otros dos procesos característicos del ser
humano: la comunicación y la cognición. Ya en 1916 Ferdinand
de Saussure, en su obra anteriormente citada, señalaba que
"tomado en su conjunto, el lenguaje es multiforme y
heteróclito; a caballo en diferentes dominios, a la vez
físico, fisiológico y psíquico, pertenece además al dominio
individual y al dominio social; no se deja clasificar en
ninguna de las categorías de los hechos humanos, porque no
se sabe cómo desembrollar su unidad". Anteriormente, en
1836, el lingüista Wilhelm von Humboldt consideraba el
lenguaje como ergon (producto) y como energeia (actividad).
Esta misma dualidad aparece en el modelo generativo de Noam
Chomsky, quien distingue la competencia (conocimiento
interiorizado de la lengua como sistema de reglas que
relacionan representaciones fónicas con representaciones
semánticas y que se articulan en las gramáticas) y la
actuación (uso concreto que el hablante hace de su
competencia). La naturaleza del lenguaje humano gira, pues,
en torno al anterior esquema de oposiciones: ergon ?
energeia, lengua ? habla, competencia ? actuación. La
lingüística moderna se ha orientado preferentemente hacia el
primer aspecto (ergon, lengua, competencia), mientras que la
psicolingüística, ciencia interdisciplinaria, ha desplazado
su interés prioritario hacia el lenguaje como fenómeno
físico (energeia, habla, actuación).
Considerado como actividad lingüística, el lenguaje humano
aparece integrado por una serie de rasgos que explican su
naturaleza compleja y pluridimensional:
1) Doble articulación (o dualidad del lenguaje). Considera
que toda las lenguas se estructuran en dos niveles o
articulaciones: uno formado por unidades mínimas sin
significado propio (fonemas) y otro formado por unidades
mínimas provistas de significado (morfemas), que se crean de
forma ilimitada por combinación de las anteriores.
2) Productividad (o recursividad). Este rasgo posibilita la
producción de nuevas e infinitas expresiones lingüísticas
por analogía con un determinado modelo de ordenamiento
sintáctico de las palabras, mediante la combinación de
reglas y elementos finitos.
3) Jerarquía de constituyentes. Los textos se analizan
dividiéndolos sucesivamente en enunciados, oraciones,
frases, sintagmas, palabras, morfemas, fonemas y rasgos
fonéticos distintivos.
4) Organización interna. El lenguaje se puede segmentar en
distintos componentes: fonológico, morfológico, sintáctico,
léxico, semántico y pragmático.
5) Canal auditivo-vocal. Significa que la comunicación
humana utiliza como canal de transmisión el aparato fonador
(en el caso del emisor) y el aparato auditivo (en el caso
del receptor), lo que posibilita que la persona pueda tener
libertad para utilizar el resto de su cuerpo en actividades
complementarias de comunicación (como gestos, indicaciones,
etc.).
Considerado como actividad comunicativa, el lenguaje hunde
sus raíces en los procesos biológicos y socioculturales del
ser humano. Todos los modelos comunicativos propuestos giran
en torno a dos entidades básicas: un emisor del mensaje y un
receptor del mismo. Alrededor de ellos se definen otros
conceptos como el propio mensaje (contenido informativo), el
código (sistema de signos usado para transcribir el mensaje,
común al emisor y al receptor) y el canal (medio a través
del cual se desplaza el mensaje).
Considerado como actividad cognitiva, el lenguaje muestra
igualmente su pluridimensionalidad. Algunos autores, como
Posner, distinguen entre la estática cognitiva (las
representaciones simbólicas, icónicas o motoras) y la
dinámica cognitiva (operaciones y estrategias). Otros, como
Simon, señalan la existencia de tres niveles: el neuronal,
el de los procesos elementales y el de los procesos
superiores. La mayoría, con una terminología u otra,
contraponen la dimensión estructural (estructuras,
representaciones, conocimiento) y la dimensión procedural
(procesos, operaciones, transformaciones).
La mayoría de los estudiosos del lenguaje (tanto lingüistas
como psicólogos) defienden en la actualidad posiciones
interactivas o parcialmente modulares. Si bien aceptan que
las modalidades de la actividad humana, las funciones y
procesos psicológicos, tienen entidad en sí mismos,
sostienen que dependen unos de otros. Los actos lingüísticos
y los comunicativos no se reducen los unos a los otros, sino
que se solapan parcialmente y son interdependientes. El
lenguaje es comunicación, pero no sólo eso; la comunicación
puede ser lingüística, pero también no verbal. La relación
entre ambas actividades se puede definir estructuralmente
como relación de intersección (algunos elementos, rasgos o
componentes son comunes y otros son específicos de cada
una), funcionalmente como relación de mutua dependencia, y
genéticamente como relación de progresiva especificidad e
interacción (el lenguaje surge de la comunicación, pero la
comunicación se desarrolla a partir del lenguaje). De la
misma forma, la actividad lingüística y la cognitiva tampoco
se reducen la una a la otra, sino que se solapan
parcialmente y son interdependientes: desde el punto de
vista estructural existe entre ambas un isomorfismo parcial;
desde una perspectiva funcional, los procesos cognitivos
constituyen variables importantes de la actividad
lingüística (al planear el discurso, al hacer inferencias,
al interpretar un texto, etc.) y, a la inversa, la actividad
lingüística es una variable decisiva de la actividad
cognitiva (respecto de la representación y conocimiento del
mundo, del procesamiento, mantenimiento y recuperación de la
información, de la categorización y conceptualización de la
expresión y fijación del pensamiento, de la capacidad para
razonar, etc.); desde un enfoque genético, actualmente
parece claro que las actividades cognitivas y lingüísticas
surgen de forma independiente y se influyen progresivamente.
Estas actividades lingüística, comunicativa y cognitiva han
sido analizadas por diversas disciplinas: la propia
lingüística, la psicología del lenguaje o psicolingüística,
la psicología de la comunicación y la psicología cognitiva
(véase psicología). La psicolingüística surgió a finales del
siglo XIX como consecuencia de un doble movimiento
convergente desde la psicología que se ocupaba del lenguaje
y desde la lingüística que se interesaba por sus
implicaciones psicológicas. A mediados del siglo XX, esta
disciplina se orienta en dos direcciones contrapuestas: por
un lado el conductismo (cuyo máximo representante es el
psicólogo Skinner, con su obra Comportamiento verbal), que
reduce el lenguaje a mera respuesta del organismo ante los
estímulos ambientales; por otro lado el mentalismo postulado
por el lingüista Chomsky en su Estructuras sintácticas, que
considera la capacidad del lenguaje como algo innato en el
ser humano. Poco a poco surgen nuevas orientaciones y
modelos, y la psicolingüística se hace más compleja,
desplazando su foco desde la respuesta abierta al
procesamiento interno, desde el enunciado al texto, desde
las unidades lingüísticas aisladas a las dependientes del
contexto, desde la preocupación prioritaria por la sintaxis
al interés por la semántica y la pragmática, desde la
actividad individual a la interacción comunicativa. No
obstante, la psicolingüística no surgió únicamente como
resultado de la interacción entre la psicología y la
lingüística: se trata de una ciencia multidisciplinaria
porque el estudio del lenguaje como conducta humana también
interesa a otros campos como la antropología, la sociología,
la neurobiología, la filosofía, la lógica, la semiótica y la
inteligencia artificial. A partir del interés de estas
disciplinas por el lenguaje humano se han originado
distintas especialidades híbridas:
1) Lingüística antropológica (o antropología
lingüística). Se propone descubrir, utilizando métodos de la
antropología, los orígenes y la evolución del lenguaje
humano. Para ello, estudia las relaciones y correlaciones
entre los procesos lingüísticos y, en general, expresivos e
intelectuales, y los modos de comportamiento y las
instituciones socioculturales del hombre.
2) Etnolingüística. Rama de la lingüística que trata
el estudio de las lenguas en relación con los distintos
pueblos que las hablan.
3) Sociolingüística. Estudia el lenguaje humano
dentro de su contexto social. Para ello tiene en cuenta el
análisis de las comunicaciones de masas y las motivaciones
psicosociológicas del propio acto comunicativo. Cuestiona el
supuesto de una comunidad lingüística homogénea, y se centra
en el análisis de las diferentes variedades diastráticas de
habla y su correlación con las clases sociales. La
sociolingüística analiza, por ejemplo, el empleo de las
formas de tratamiento en español (tú, usted, señor,
señorita, etc.) dependiendo de la situación comunicativa y
de la clase social de los interlocutores.
4) Neurolingüística. Estudia las correlaciones entre
la conducta lingüística y las estructuras y funciones
neurológicas. Se centra en aspectos como el origen biológico
del lenguaje, el análisis neuropsicológico de las funciones
lingüísticas, el estudio de los procesos periféricos de
producción y recepción del habla, las afasias o trastornos
del lenguaje, etc.
5) Filosofía del lenguaje. Busca descubrir la esencia
misma del acto comunicativo. Su principal postulado es que
la verdadera realidad del lenguaje es el hecho social de la
interacción y su uso dentro de la sociedad. Los más
importantes defensores de estas teorías son Wittgenstein,
Austin y Searle.
6) Lingüística matemática. Rama de la lingüística que
emplea para sus investigaciones métodos matemáticos y
formales.
4.10
Lingüística precientífica
La ciencia que
se ha constituido en torno de los hechos del lenguaje ha
pasado por tres fases sucesivas antes de reconocer cuál es
su verdadero y único objeto.
Se comenzó por organizar lo que se llamaba la gramática.
Este estudio, inaugurado por los griegos y continuado
especialmente por los franceses, estaba fundado en la lógica
y desprovisto de toda visión científica y desinteresada de
la lengua misma; lo que la gramática se proponía era
únicamente dar reglas para distinguir las formas correctas
de las formas incorrectas; se trataba de una disciplina
normativa, muy alejada de la pura observación y su punto de
vista era, por lo tanto, necesariamente estrecho.
Después apareció la filología. Ya en Alejandría existía una
escuela filológica, pero este término se asocia sobre todo
con el movimiento científico creado por Friedrich August
Wolf a partir de 1777, que continúa hasta nuestros días. La
lengua no es el único objeto de la filología, que quiere
sobre todo fijar, interpretar, comentar los textos. Este
primer estudio lleva también a la historia literaria, de las
costumbres, de las instituciones, etc.; en todas partes usa
el método que le es propio, que es la crítica. Si aborda
cuestiones lingüísticas, es sobre todo para comparar textos
de diferentes épocas, para determinar la lengua particular
de cada autor, para descifrar y explicar inscripciones
redactadas en una lengua arcaica u oscura. Sin duda estas
investigaciones son las que se prepararon para lingüística
histórica: los trabajos de Ritschl sobre Plauto pueden ya
llamarse lingüísticos, pero, en ese terreno, la crítica
filológica falla en un punto: en que se atiene demasiado
servilmente a la lengua escrita, y olvida la lengua
viviente. Por lo demás la antigüedad grecolatina es la que
la absorbe casi por entero.
El tercer período comenzó cuando se descubrió que las
lenguas podían compararse entre sí. Este fue el origen de la
filología comparada o gramática comparativa. En 1816, en una
obra titulada Sistema de la conjugación del sánscrito, Franz
Bopp estudió las relaciones que unen el sánscrito con el
germánico, el griego, el latín, etc. y comprendió que las
relaciones entre lenguas parientes podían convertirse en una
ciencia autónoma. Pero esta escuela, con haber tenido el
mérito indisputable de abrir un campo nuevo y fecundo, no
llegó a constituir la verdadera ciencia lingüística. Nunca
se preocupó por determinar la naturaleza de su objeto de
estudio. Y sin tal operación elemental, una ciencia es
incapaz de procurarse un método.
4.11
Lingüística moderna
La lingüística
moderna tiene su comienzo en el siglo XIX con las
actividades de los conocidos como neogramáticos, que,
gracias al descubrimiento del sánscrito, pudieron comparar
las lenguas y reconstruir una supuesta lengua original, el
protoindoeuropeo (que no es una lengua real, sino una
reconstrucción teórica).
No será, sin embargo, hasta la publicación del libro Curso
de lingüística general (1916), del suizo Ferdinand de
Saussure, que se convierta la lingüística en una ciencia a
la que integra en una disciplina más amplia, la semiología,
que a su vez forma parte de la psicología social, y defina
su objeto de estudio. La distinción entre lengua (el
sistema) y habla (el uso) y la definición de signo
lingüístico (significado y significante), han sido
fundamentales para el desarrollo posterior de la nueva
ciencia. Sin embargo, su enfoque —conocido como
estructuralista y que podemos calificar, por oposición a
corrientes posteriores, como de corte empirista— será puesto
en cuestión en el momento en que ya había dado la mayor
parte de sus frutos y por lo tanto sus limitaciones quedaban
más de relieve.
En el siglo XX el lingüista estadounidense Noam Chomsky crea
la corriente conocida como generativismo. Con la idea de
solventar las limitaciones explicativas del enfoque
estructuralista, se produce un desplazamiento del foco de
atención que pasa de ser la lengua como sistema (la langue
saussuriana) a la lengua como producto de la mente del
hablante, la capacidad innata (genética) para aprender y
usar una lengua, la competencia. Toda propuesta de modelo
lingüístico debe pues —según la escuela generativista—
adecuarse al problema global del estudio de la mente humana,
lo que lleva a buscar siempre el realismo mental de lo que
se propone; por eso al generativismo se le ha descrito como
una escuela mentalista o racionalista.
Tanto la escuela chomskiana como la saussureana se plantean
como objetivo la descripción y explicación de la lengua como
un sistema autónomo, aislado. Chocan así —ambas por igual—
con una escuela que toma fuerza a finales del siglo XX y que
es conocida como funcionalista. Por oposición a ella, las
escuelas tradicionales chomskiana y saussuriana reciben
conjuntamente el nombre de formalistas. Los autores
funcionalistas —algunos de los cuales proceden de la
antropología o la sociología— consideran que el lenguaje no
puede ser estudiado sin tener en cuenta su principal
función: la comunicación humana. La figura más relevante
dentro de esta corriente tal vez sea el lingüísta holandés
Simon Dik, autor del libro Functional Grammar. Esta posición
funcionalista acerca la lingüística al ámbito de lo social,
dando importancia a la pragmática, al cambio y a la
variación lingüística.
La escuela generativista y la funcionalista han configurado
el panorama de la lingüística actual: de ellas y de sus
mezclas arrancan prácticamente todas las corrientes de la
lingüística contemporánea. Tanto el generativismo como el
funcionalismo persiguen explicar la naturaleza del lenguaje,
no sólo la descripción de las estructuras lingüísticas.
4.12
Niveles de estudio
Nos podemos
aproximar al estudio de la lengua en sus diferentes niveles,
por un lado, como sistema, atendiendo a las reglas que la
configuran como código lingüístico, es decir, lo que
tradicionalmente se conoce como gramática, y por otro lado,
como instrumento para la interacción comunicativa, desde
disciplinas como la pragmática y la lingüística textual.
Desde el punto de vista de la lengua como sistema, los
niveles de indagación y formalización lingüísticas que
convencionalmente se distinguen son:
Nivel fonético-fonológico que comprende:
Fonología: Estudio de los fonemas de una lengua.
Fonética: Estudio de la realización alofónica individual de
dichos fonemas. Los alófonos son sonidos del habla,
realizaciones diferenciadas de un mismo fonema.
Aunque no son campos estrictamente lingüísticos, ya que
intervienen factores culturales e históricos también se
suele considerar dentro de este nivel el estudio la
Grafémica, la Ortología y la Ortografía.
Niveles
morfológico y sintáctico que comprende:
Morfología: Estudio de la mínima unidad con significado (el
morfema), la palabra y los mecanismos de formación y
creación de palabras.
Sintaxis: Estudio de la combinatoria sintagmática, en dos
niveles: el suboracional, que corresponde al propio de los
llamados sintagmas, y el oracional que estudia las
relaciones específicas sintagmáticas de los signos
lingüísticos que conforman, a su vez, el signo lingüístico
gramatical superior del sistema de la lengua.
Nivel
léxico, que comprende:
Lexicología: Estudio de las palabras de una lengua, su
organización y sus significados.
Lexicografía: Se ocupa de los principios teóricos en que se
basa la composición de diccionarios.
Nivel
semántico, que, aún no siendo propiamente un nivel, puesto
que afecta a todos, excepto al fonético-fonológico,
comprende:
Semántica: Estudio del significado de los signos
lingüísticos.
Desde el
punto de vista del habla, como acción, destacamos:
Texto: Unidad superior de comunicación.
Pragmática:
estudia cómo Enunciación y enunciado, la deixis, las
modalidades, los actos de habla, la presuposición, la
estructura informativa del enunciado, el análisis del
discurso, el diálogo y la lingüística textual.
Dependiendo del
enfoque, el método y los componentes de análisis varían,
siendo distintos, por poner un ejemplo, para la escuela
generativista y para la escuela funcionalista; por tanto no
todos estos componentes son estudiados por ambas corrientes,
sino que una se centra en algunos de ellos, y la otra en
otros. Del estudio teórico del lenguaje se encarga la
Lingüística general o teoría de la lingüística, que se ocupa
de métodos de investigación y de cuestiones comunes a las
diversas lenguas.
4.13 Lingüística estructuralista y descriptiva
La
verdadera revolución en la lingüística teórica la produjo Ferdinand de
Saussure con la publicación, que hicieron sus discípulos Bally, Frei y
Sechehaye, del Curso de Lingüística General, como reacción a los neogramáticos. Expone que la facultad de hablar, el lenguaje, se
estructura en un completo sistema de signos, la lengua, que se hace
presente en cada una de las realizaciones de los hablantes, el habla. El
sistema de signos que es la lengua debe estudiarse dentro de una ciencia
general, la semiología, que abarca toda la teoría de los signos. Define
el signo lingüístico como la unidad psíquica de dos caras, el
significante, esto es, los sonidos y las formas de las palabras, y el
significado, lo que esos sonidos y palabras significan dentro y sólo
dentro del sistema que es la lengua. Con él nace la fonología, que otros
desarrollarán después.
Mientras
en Europa se hace el estudio teórico de la estructura y se realiza su
clasificación en el sistema de signos, en Estados Unidos se analizan y
aíslan los datos concretos de las lenguas indígenas y del inglés. La
labor la inician Franz Boas y Edward Sapir, quienes organizan esos datos
y establecen sus relaciones de jerarquía y dependencia. Gracias a la
fundamentación del Círculo de Praga, que Sapir conocía bien, descubren
unidades mínimas de significación, que son los fonemas y construyen el
método de conmutación que las identifica. Esas técnicas estructuralistas
serán la base y el fundamento del estructuralismo americano que
representa Leonard Bloomfield.
4.14 El Círculo de Praga
Su
fundador es Nikolái Serguéiech Trubetzkoi, príncipe ruso que vive en la
ciudad de Praga, muy interesado en el estudio de los sonidos desde una
perspectiva diferente. Sus integrantes trabajan en la década de 1930 y
no se interesan por la materia fónica, sino por lo que los sonidos
significan dentro del sistema de la lengua; es un trabajo fonológico.
Además, explican la relación que existe entre lo que se habla y el
contexto en el que se produce. Señalan que el estudio del lenguaje tiene
que ocuparse de los mensajes que se emiten en el código lingüístico, lo
que funda el estudio de la semiología, que apuntara Saussure y que ha
tenido tantas repercusiones en el lenguaje de la publicidad o las
gramáticas formales que necesitan las máquinas inteligentes. En el campo
de la fonología descubren el concepto de rasgo distintivo, lo que supone
la división del sonido en cada uno de sus componentes. Este concepto ha
trascendido el ámbito de lo estrictamente fónico y ha sido reelaborado
por semantistas, semiólogos y antropólogos.
En el
ámbito del español ha sido una de sus escuelas derivadas, la de
Copenhague, la que ha dado sustento teórico a los fonólogos Alarcos
Llorach, seguidor de las teorías de Louis Trolle Hjelmslev y Bröndal, y
Antonio Quilis, discípulo del danés Bertil Malmbreg, que ha estudiado la
situación de las lenguas americanas precolombinas, así como el
estadounidense de origen hispano J. Fernández.
4.15 Gramática generativa-transformacional
A
mediados del siglo XX, el lingüista estadounidense Noam Chomsky afirmó
que la lingüística tiene que describir la estructura de las lenguas, lo
que supone explicar cómo se entienden e interpretan las oraciones de
cualquier idioma. Cree que el proceso es posible porque lo explica la
gramática universal (que es una teoría o un modelo del conocimiento
lingüístico o competencia). La competencia lingüística supone el
conocimiento innato, e incluso inconsciente, que posee cualquier persona
y que le permite producir y comprender las oraciones de su lengua, aun
en el caso de que alguna no la haya escuchado jamás. Gracias a esto es
posible elaborar una gramática para cualquier lengua, que genere todas
las oraciones gramaticalmente aceptables y elimine las agramaticales.
Según
Chomsky hay unas cuantas reglas gramaticales universales y otras muchas
específicas de cada lengua. Tales reglas son las que permiten que los
elementos que forman una oración se puedan ordenar de varias maneras (por
ejemplo, 'Almudena ha escrito esta novela' y 'Esta novela ha sido
escrita por Almudena'). La gramática que disponga de las unidades
semánticas subyacentes y las transforme mediante reglas en los elementos
de una oración, que se pueden reconocer e interpretar, es una gramática
transformacional. Se llama gramática generativa porque genera o produce
todas las oraciones aceptables, y transformacional porque emplea las
reglas, que se han llamado transformaciones, para transformar o cambiar
las unidades subyacentes en lo que cualquier hablante entiende.
La tesis
según la cual la competencia lingüística supone un conocimiento innato y
que el lenguaje es una capacidad prefigurada genéticamente parece verse
corroborada por recientes investigaciones que demostrarían que esta
capacidad humana se basa en módulos cerebrales especializados innatos y
por el descubrimiento de un gen cuyas mutaciones producen deficiencias
específicas en la función cerebral del lenguaje y no en otras.
4.16 Estudios sociológicos y psicológicos
La
psicolingüística es una disciplina a caballo entre la psicología y la
lingüística. Estudia temas como el proceso por el que un niño adquiere
una lengua, la emplea y presenta o no determinados trastornos como la
disfasia; busca los mecanismos neurolingüísticos y trata de las
relaciones entre el cerebro y el lenguaje. La sociolingüística estudia
el uso del lenguaje en la sociedad: cómo se emplean determinadas reglas
del idioma en función de las diferentes situaciones sociales en las que
se encuentre el hablante. Por ejemplo, cómo sabe el hablante qué termino
emplear para dirigirse a un interlocutor: señor, señora, don X, doctor,
o sencillamente tú y qué situación determina cada uso. Estudia
cómo y por qué cambia la lengua en función de las fuerzas sociales que
organicen el cambio. Por ejemplo, la aparición de los igualitarismos
políticos impuso el empleo del tu como forma de tratamiento en el
español peninsular; a medida que la sociedad se jerarquiza se restituye
el empleo de la fórmula de respeto y se consagra la más irrespetuosa,
según sea la condición del interlocutor. Eso explica la diferencia de
tú, usted, o colega, como elementos de un paradigma para la segunda
persona en el español de finales del siglo XX en el área peninsular,
frente al tú o camarada de la década de 1950 o el tú y usted de los
primeros treinta años del mismo siglo.
4.17
Lingüistas destacados
Roman Jakobson
Roman Jakobson (11 de octubre de 1896 - 18 de julio de 1982),lingüista, fonólogo y teórico de la literatura ruso.
Nacido en Moscú, inició allí estudios de lenguas
orientales y estudió en su Universidad.
En 1914, con sólo 18 años, impulsó la creación del
Círculo Lingüístico de Moscú, cuya primera reunión se
celebró al año siguiente. Ya entonces se ocupaba en
cuestiones de poética, dentro del movimiento conocido
como Formalismo ruso, e iniciaba su larga relación con
el fonólogo Trubetzkoy. Se trasladó a Praga en 1920 y
allí contribuyó a fundar y animar el influyente Círculo
Lingüístico de Praga, aunque enseña en la universidad de
Brno. Defiende su tesis doctoral en Praga en 1930 pero
la invasión nazi de Checoslovaquia le obliga a abandonar
la ciudad a causa de su origen judío en 1939. Enseña en
Copenhague, Oslo y Upsala. La invasión nazi de Noruega y
la amenaza de invasión de Suecia le obligan a emigrar de
nuevo, esta vez a Estados Unidos en 1941. Allí funda el
Círculo Lingüístico de Nueva York. Enseña en Columbia,
Harvard y en el MIT.
La obra de Jakobson es considerable, dispersa y no
sistematizada en grandes obras (475 títulos, de los que
374 son libros o artículos y 101 textos diversos, poemas,
prefacios, introducciones o artículos periodísticos) y
mucha de ella se ha realizado en colaboración con otros
autores. Hasta 1939 se ocupa principalmente de poética y
teoría de la literatura. En los años americanos domina
la lingüística.
Sus obras más importantes son las siguientes: Notas
sobre la evolución fonológica del ruso comparada con la
de otras lenguas eslavas, 1929. Principìos de fonología
histórica, 1931. Contribución a la teoría general de los
casos, 1936. Sobre la teoría de las afinidades
fonológicas entre las lenguas, 1938. Lenguaje infantil,
afasia y leyes fonéticas generales, Upsala, 1941. Las
categorías verbales, 1950. Con Halle publica Fundamentos
del Lenguaje, La Haya, 1956. Ensayos de lingüística
general, París, 1963, es su último libro publicado, una
colección de once de sus últimos artículos elaborados en
Estados Unidos y posteriores a 1950.
Jakobson es un investigador teórico más que un empírico
y se siente a gusto en la multidisciplinariedad. Su obra
toca simultáneamente las disciplinas de la antropología,
la patología del lenguaje, la estilística, el folclore y
la teoría de la información. Por ello recurrió a una
veintena de colaboradores diferentes en distintas
disciplinas. Suya es la primera definición moderna del
fonema: "Impresión mental de un sonido, unidad mínima
distintiva o vehículo semántico mínimo". Reduce todas
las oposiciones fonológicas posibles a solamente doce:
vocálico/no vocálico, consonántico/no consonántico,
compacto/difuso, sonoro/no sonoro, nasal/oral, etc... Lo
que suscita muchas objeciones, sobre todo por su
carácter reduccionista y "cómodo". Fue un pionero de la
fonología diacrónica con su trabajo de 1931. Sus
investigaciones sobre el lenguaje infantil fueron
también muy innovadoras, al destacar el papel universal
que en el mismo tienen las oclusivas y las nasales.
También son modélicos, sugerentes y pioneros sus
estudios sobre la afasia, en la cual descubre dos tipos
de anomalías, las relacionadas con la selección de
unidades lingüísticas o anomalías paradigmáticas, y las
relacionadas con la combinación de las mismas, o
anomalías sintagmáticasa. Este estudio provocó un
interés apasionado en los neurólogos y los psiquiatras y
la renovación de los estudios médicos en este campo.
De la teoría de la información contituida en 1948,
articulada en torno a los factores de la comunicación
emisor, receptor, referente, canal, mensaje y código
dedujo la existencia de seis funciones del lenguaje, la
expresiva, la apelativa, la representativa, la fática,
la poética y la metalingüística, completando así el
modelo de Karl Bühler. Sin embargo, no soluciona el
problema de las funciones del lenguaje, pues añade
además una función estética y no explica debidamente la
función lúdica del lenguaje, que no puede incluirse sin
problemas dentro de la función poética. Por otra parte,
se le achaca a Jakobson una tendencia excesiva hacia las
clasificaciones binarias, que no siempre se ajustan a
una realidad lingüística más variada.
La estilística y la poética de Jakobson son sin duda sus
preocupaciones más antiguas y profundas. Sus teorías se
desarrollaron dentro del formalismo ruso, que constituía
una reacción contra una tradición de teoría literaria
rusa excesivamente dominada por los aspectos sociales, y
por tanto concede mucha importancia a las formas, desde
las más simples (recurrencias fónicas) a las más
complejas (géneros literarios). Sus teorías se contienen
fundamentalmente en el artículo "Lingüística y poética"
de 1960 en sus ya citados Ensayos.
Ivar
Aasen
Ivar Andreas Aasen (5 de agosto de 1813 - 23 de
septiembre de 1896) fue un filólogo noruego que
estableció el segundo estándar de escritura de la lengua
noruega, el landsmål (que posteriormente se convertiría
en el nynorsk). Aasen nació a Ørsta, en la costa
occidental de Noruega, hijo de un labrador. De 1843 a
1846 viajó por el oeste del país recogiendo
características y palabras de los diferentes dialectos
que se hablaban. A partir de estos, estableció una
lengua escrita común, publicando una gramática en 1864 y
un diccionario en 1873. Él mismo empleó el nuevo sistema
en varios poemas y ganó rápidamente apoyo.
John L. Austin
(Lancaster, Reino Unido, 28 de marzo de 1911 -
Oxford, 8 de febrero de 1960) fue un filósofo británico,
probablemente la figura más relevante en lo que se ha
dado en llamar filosofía del lenguaje. A él se debe el
concepto de acto de habla. Austin estudió en el Balliol
College de Oxford. En 1935 ya empezó a colaborar en el
Magdalen College. Estudioso de las lenguas clásicas,
colaboró con el MI6, el Servicio de Inteligencia
británico durante la Segunda Guerra Mundial. Al
finalizar ésta, ocupó una plaza junto a Ludwig
Wittgenstein, especializándose en la rama de filosofía
del lenguaje, que fundamentalmente trata el modo en el
que las palabras son utilizadas para aclarar
significados. Sin embargo, el propio Austin descartó
cualquier tipo de influencia de filósofos posteriores a
Wittgenstein, considerándose más cercano a la filosofía
del sentido común de George Edward Moore. Fue
catedrático de filosofía moral en Oxford entre 1952 y
1960. Se le considera miembro de la llamada escuela de
Oxford, que seguía la filosofía del lenguaje peculiar.
Por ello utilizó el método empírico. Presidió la
Sociedad Aristotélica entre 1956 y 1957. Cómo hacer
cosas con palabras [editar]Su obra más conocida,
publicada póstumamente (1962) es How to Do Things with
Words (Cómo hacer cosas con palabras). Este trabajo, que
recoge las conferencias que Austin pronunció en el año
1955 en la Universidad de Harvard, constituye la
culminación de su teoría de los actos de habla, en la
que estaba trabajando desde hacía varias décadas.
El punto de partida de Austin es la crítica a los
filósofos que erróneamente supusieron que la única
relevancia de un enunciado es describir algún estado de
cosas o enunciar algún hecho. Esta suposición conlleva
cometer lo que Austin denomina "falacia descriptiva",
esto es, obstinarse en que sólo mantienen interés
teórico los enunciados descriptivos. Frente a esta
posición Austin plantea la existencia de dos tipos de
enunciados: constatativos y performativos. Los primeros
los utilizamos para describir determinadas cosas; con
los segundos no se constata o describe nada sino que se
realiza una acción.
La teoría de los actos de habla
Austin llega a la teoría general partiendo de una teoría
especial que se funda en la distinción entre lo
constatativo y lo realizativo o performativo. Según él,
durante mucho tiempo se había supuesto que el único fin
de las emisiones era la de constatar hechos. En razón de
ello, sólo podían ser verdaderos o falsos. Sin embargo
Austin afirma que no todo enunciado es verdadero o
falso. Una emisión lingüística es cualquier cosa que se
diga. Lo que resulta para Austin interesante de las
emisiones lingüísticas es su valor de verdad.
Aristóteles en "De interpretatione", analiza los
componentes de las oraciones: para él son verbos y
nombres. De la complementación de nombres y verbos surge
el ?????, que es una emisión lingüística compleja
compuesta de nombre y verbo. No a todo tipo de emisión
le conviene el valor de verdad, sino sólo al ?????
ap?fa?t???? o apofánsis (ap?fa?s??). De las emisiones
que no son apofánticas no se ocupa la lógica, sino la
retórica. Esa actitud persistió a lo largo
Obras
Otras mentes. In Austin, Ensayos filosóficos. Madrid:
Revista de Occidente, 1975. 87-117.
Un alegato en pro de las excusas. In Austin, Ensayos
filosóficos. Madrid: Revista de Occidente, 1975. 169-92.
Cómo hacer cosas con palabras.: Palabras y acciones (How
to Do Things with Words). Barcelona: Paidós, 1982. (ed.
original inglesa de 1962).
Ensayos filosóficos. Madrid: Revista de Occidente, 1975.
Sentido y percepción (Sense and sensibilia), Tecnos,
Madrid, 1981. (ed. original inglesa de 1959)
Leonard Bloomfield
Lingüista norteamericano nacido en 1887 (Chicago) fallecido en 1949 (New Haven), cuya obra, enmarcada en
el denominado Estructuralismo americano, es una de las
más importantes aportaciones a los estudios de
Lingüística general y a la descripción de las lenguas
amerindias, malayo-polinesias y algunas lenguas
germánicas, como el alemán y el holandés. Autor de
numerosos trabajos, su obra más importante, Language
(Lenguaje, 1933), supone una valiosa aportación
metodológica y teórica a la Lingüística que se
caracteriza por el empleo de datos procedentes de un
amplio número de lenguas; la aplicación de un método
inductivo, consistente en la descripción de los datos
lingüísticos sin el uso apriorístico de un modelo
teórico; y el objetivismo o rechazo de las explicaciones
mentalistas o psicológicas de los fenómenos del
lenguaje. Asimismo, L. Bloomfield es, junto a G. M.
Bolling y E. H. Sturtevant, fundador de la Sociedad
Lingüística de América (Linguistic Society of America),
creada en 1924.
A la edad de nueve años, Bloomfield, nacido en el seno
de una familia de origen judeo-germánico, se trasladó a
Elkhart Lake, Wisconsin, donde asistió a la escuela. En
1900, regresó a Chicago para sus estudios de secundaria
y en 1903 ingresó en la universidad de Harvard, donde se
especializó en filología alemana y lingüística
indoeuropea (véase lenguas indoeuropeas). Completó sus
estudios de postgrado en Wisconsin (1906-1908) y Chicago
(1908-1909) y obtuvo el grado de doctor en 1909. Su
carrera académica se inició en la universidad de
Cincinati (1909-1910), donde ejerció como profesor
ayudante de alemán. En 1910, y tras una estancia en
Alemania, trabajó en la universidad de Illinois como
profesor asociado de filología alemana y comparada.
Durante los años 1921-1927, Bloomfield ejerció como
profesor en la Universidad Estatal de Ohio. Realizó su
primer viaje a la reserva india de Menomini (Menominee)
en 1921, al que continuaron una serie de estancias que
contribuyeron al estudio descriptivo y comparativo de
las lenguas algonquinas, habladas en EE.UU. y Canadá. En
1927, Bloomfield se trasladó a la universidad de
Chicago, donde trabajó como catedrático de Filología
alemana hasta 1940. Su investigación se centró durante
esta etapa en el alemán, la lingüística general y las
lenguas algonquinas, materias que, junto a las lenguas
malayo-polinesias, continuó estudiando durante el
período de 1940-1949 en la universidad de Yale, New
Haven, ciudad en la que falleció tras una larga
convalecencia provocada por un derrame cerebral.
Su primer libro, Introduction to the Study of Language
(Introducción al estudio del lenguaje), se publicó en
1914 por la editorial Henry Holt en Nueva York. Debido a
los acontecimientos que vivía Europa en ese momento,
esta obra pasó casi inadvertida fuera de EE.UU. En este
trabajo se abordan distintos aspectos de fonología,
morfología y sintaxis desde una perspectiva sincrónica a
partir de datos procedentes de ochenta lenguas. Se
analiza, asimismo, el fenómeno diacrónico del cambio
lingüístico, que L. Bloomfield dividió en dos tipos:
cambio interno (o estructural) y cambio externo
(motivado por relaciones históricas entre dialectos y
lenguas). El libro cuenta también con un capítulo
dedicado a la enseñanza de las lenguas y otro a las
relaciones entre la Lingüística y disciplinas como la
Psicología, la Etnología, etc. En esta obra, L.
Bloomfield señaló la influencia de los aspectos mentales
en el uso del lenguaje. Esta corriente mentalista, sin
embargo, se fue debilitando hasta desaparecer por
completo en sus siguientes obras.
En 1917, salió a la luz su segundo libro, Tagalog Texts
with Gramatical Analysis (Textos del tagalo con análisis
gramatical). El autor, basándose en los datos ofrecidos
por un estudiante de Illinois, llevó a cabo una
descripción detallada de los distintos aspectos
lingüísticos de esta lengua austronésica. El interés por
lenguas no indoeuropeas suponía en la época cierta
novedad, lo que provocó las críticas de los lingüistas
más ortodoxos. En 1921, se publicó el libro First German
Course (Primer curso de alemán), obra con fines
didácticos que coincidió con una corriente germanófoba
en EE.UU. y que recibió, en consecuencia, poca atención.
Fruto del trabajo de investigación de L. Bloomfield en
las reservas indias, aparecieron publicados los libros
Menomini Texts (Textos menomini) (1928) y Sacred stories
of the Sweet Grass Cree (Historias sagradas del clisteno
de Sweet Grass,1930).
En 1933, se publicó en la editorial Henry Holt (Nueva
York) la obra más importante de Bloomfield, Language
(Lenguaje), que se convirtió en libro de cabecera en
EE.UU. para el estudio de la Lingüística. Esta obra, que
L. Bloomfield interpretó como una revisión de la
publicada en 1914, tiene una considerable influencia de
Saussure y, por tanto, del Estructuralismo europeo.
Puede dividirse en dos partes: una primera parte de
descripción y observación del lenguaje y una segunda en
la que se resumen los métodos y los descubrimientos de
historiadores y lingüistas sobre el lenguaje. L.
Bloomfield empleó datos del tagalo, menomini e inglés
americano. Lo más significativo de esta obra es el
principio fonémico (en el plano sincrónico), la
regularidad en el cambio fonético (en el plano
diacrónico) y el empleo de datos procedentes del trabajo
de campo y de la dialectología. Language recibió algunas
críticas por parte de aquellos estudiosos contrarios a
las leyes fonéticas de los neogramáticos,
principalmente, al hecho de que esta corriente
lingüística no admitiese posibles excepciones a las
reglas del cambio fonético. También fue muy criticada la
ausencia de un análisis científico del significado y,
por tanto, el aparente desinterés por la semántica en el
estudio de la Lingüística, si bien L. Bloomfield dedicó
un capítulo completo a esta cuestión.
El interés de L. Bloomfield por considerar la
Lingüística como una ciencia se vio cristalizado en su
libro Linguistic Aspects of Science (Aspectos
lingüísticos de la Ciencia, 1939), en el que se subraya
la naturaleza científica del método empleado en el
estudio del lenguaje.
Dentro de los programas de cooperación entre la Armada
estadounidense y las universidades, pues durante la
Segunda Guerra Mundial el Ejército estadounidense sintió
la necesidad de aleccionar a algunos de sus soldados en
las lenguas de los países que formaban parte del
conflicto internacional, L. Bloomfield publicó dos
textos relacionados con la enseñanza del holandés,
Colloquial Dutch (Holandés coloquial, 1942-1943) y
Spoken Dutch (Holandés hablado, 1944).
Tras su muerte, aparecieron publicadas cuatro obras: a
partir de sus manuscritos de las lenguas algonquinas, y
editadas por C. F. Hockett, aparecieron Ojibwa Texts
(Textos del chipeva, 1957), The Menomini Language (La
lengua menomini, 1962) y Menomini Lexicon (Lexicón
menomini, 1975); por último, C. L. Barnhart editó Let´s
Read (Vamos a leer, 1961), texto relacionado con la
enseñanza de la lectura en la escuela primaria.
Franz Bopp
Franz Bopp (1791 - 1867) fue un filólogo y lingüista
alemán, nacido en Maguncia, cofundador de la gramática
comparada junto con Rasmus Christian Rask. Discípulo de
Windischmann, y por eso muy imbuido de las doctrinas de
la escuela simbolista de Heidelberg, estuvo en París
entre 1812 y 1816, donde estudió persa, árabe, hebreo y
sánscrito. Allí nació su memoria Ueber das
Konjugationssystem der Sanskritsprache in Vergleichung
mit jenem der griechischen, lateinischen, persischen und
germanischen Schprache, Frankfort, 1816, que hace de
Bopp el fundador de la gramática comparada. Windischmann
obtiene para él una beca del rey de Baviera y con ella
se dirige a Londres (1816-1820), donde enseñó a Wilhelm
von Humboldt el sánscrito y se encuentra con Henry
Thomas Colebrooke y Charles Wilkins. Humboldt da a Bopp
la cátedra de sánscrito en la Universidad de Berlín en
1821. Desde allí impulsará el desarrollo de la gramática
comparada en Alemania. Progresivamente irá descubriendo
parentescos indoeuropeos en el lituano, el eslavo, el
armenio, el celta y el albanés a partir sobre todo del
sistema verbal, mientras que Rask se centrará más bien
en las lenguas nórdicas. Desechó la idea de que todas
las lenguas vinieran del sánscrito, pensó más bien en
una lengua común más antigua y prescindió del misticismo
nacionalista que empañaba hasta entonces la
investigación filológica alemana, estudiando de forma
más moderna las lenguas por sí mismas, como objeto y
como medio de conocimiento. Por otra parte, Bopp, junto
con Schlegel, es el autor del concepto moderno de
flexión.
Karl Bühler
Karl Bühler (Meckesheim, Baden, 27 de mayo de 1879
-
Los Ángeles, 24 de octubre de 1963), pedagogo,
psicólogo, lingüista y filósofo alemán.
En 1899 empezó a estudiar medicina en Friburgo y allí se
doctoró en esa materia, pero cursó estudios paralelos de
Psicología y Filosofía en Estrasburgo. Amplió los de
Psicología en la Universidad de Berlin y la de Bonn.
Aunque se formó en la Psicología de la Gestalt,
desarrolló su propia teoría, el Funcionalismo, para
explicar los procesos cognoscitivos. De 1918 a 1922 fue
profesor de Filosofía y de Pedagogía en Dresde; allí se
casó en 1916 con Bertha Charlotte Bühler (1893–1974),
otra importante psicóloga, fundadora de la psicología
del desarrollo. Entre 1922 y 1938 fue profesor de
Psicología en la Universidad de Viena y en su Instituto
Pedagógico, formando parte del Círculo de Viena. Sus
teorías sobre la evolución intelectiva del niño
inspiraron la reforma educativa en Austria. Los
progresos de los nacionalsocialistas y el hostigamiento
hacia él y su mujer les impulsaron a abandonar el país
en 1938; estuvieron en Oslo, en Londres y finalmente
marcharon en 1939 a los Estados Unidos, donde se
establecieron definitivamente. Hasta 1945 Karl Bühler
fue profesor en Minnesota, y después, hasta su
jubilación en 1955, lo fue de Psiquiatría en la
Universidad del Sur de California, en Los Ángeles, donde
falleció el 24 de cotubre de 1963. Tuvo importantes
discípulos, entre ellos los filósofos Ludwig
Wittgenstein y Karl Popper, el historiador del arte
Ernst Gombrich y el antropólogo y etólogo Konrad Lorenz.
Pensamiento
Se formó en la Psicología de la Gestalt, pero creó su
propia teoría, denominada Funcionalismo. En Pedagogía
fue muy influyente su obra El desarrollo espiritual del
niño (traducción de Rosario Fuentes, 1934), donde
establece, entre otras cosas, que el juego es un
elemento fundamental para el desarrollo intelectual y
cognoscitivo del hombre. Entiende el juego como "placer
funcional" independientemente de la actividad llevada a
cabo y de la finalidad que persiga. Este placer
funcional lo presenta como el objetivo en función del
cual se despliega la actividad y, simultáneamente, como
el mecanismo interno que sostiene su reiteración.
Distingue entre el motivo que rige los juegos
funcionales del niño (el placer) y los más evolucionados
del adulto. El niño pasa de los juegos sensorio motrices
durante el primer año, en que experimenta y practica
infatigablemente con su cuerpo, a los juegos receptivos
hacia el final del primer año de vida, atendiendo a la
forma y constitución de los juguetes y ejercitando la
percepción; de ahí el niño pasa a los juegos
imaginativos, que confieren algún significado a la
acción, entre los dos y cuatro años, cuando finge ser el
padre o la madre y copia los roles de los adultos; desde
los cuatro años y medio pasa a los juegos constructivos;
en que coloca los objetos en diversas posiciones y
observa el resultado; desarrolla las capacidades
prácticas y practicado con otros la interacción social;
a partir de los seis años se pasa a los juegos
colectivos que facilitan la cooperación, el sentido de
relación y la competencia y la cooperación.
Karl Bühler, al igual que los gestaltistas, sostenía
(1913, 1929) que la construcción teórica ("organización")
era una función básica de la mente humana al margen de
asociaciones de las impresiones de los sentidos u otros
"átomos del pensamiento"; igualmente, rebatía
experimentalmente toda forma de "atomismo lógico" (como
lo llama Russell) y de atomismo psicológico. Bühler
atribuye tres componentes a la función comunicativa del
lenguaje: la función expresiva, la función indicativa,
estimulativa o liberadora y la función descriptiva. A
éstas le añadirá Karl Popper, que fue alumno de Bühler,
otra función más: la función argumentativa.
En 1918, Karl Bühler organizaba el lenguaje con una
tríada de funciones, correspondientes a los tres polos
de la comunicación, Kundgabe (notificación), Auslösung (suscitación)
y Darstellung (representación o descripción): se habla
de ELLO, se lo "describe", TÚ escucha —está suscitado–,
escucha YO que habla —está notificando—, ahora el TÚ de
antes se vuelve YO que habla, y TÚ, el YO de antes,
escucha la respuesta sobre el tema de ELLO (indefinido,
ya que puede ser un "otro" ELLO).
En su libro de 1934 Sprachtheorie. Die
Darstellungsfunktion der Sprache (Jena, Fischer,
traducido por Julián Marías: Teoría del lenguaje,
Madrid, Revista de Occidente, 1950) Bühler proponía el
modelo del organon, representación triangular del acto
de habla, que derivó en tres funciones, Ausdruck (expresión),
Appell (llamada o apelación), y la misma Darstellung. Se
configuran así dos campos: el simbólico (de la
representación conceptual) y el mostrativo, indicativo o
señalativo - ámbito del hablante y el oyente ("situación"
para Eugenio Coseriu), que abarca las otras dos
funciones. En el campo mostrativo opera la deíxis, la
forma de señalamiento o mostración que típicamente
pueden realizar los pronombres. Bühler distinguió tres
tipos de deíxis: demostratio ad oculos, deíxis anafórica
y deixis de la fantasía (Deixis am Phantasma). La
demostratio ad oculos es la deixis efectuada en el campo
mostrativo en la situación del enunciado, como un tipo
de referencia exofórica. Con los pronombres personales
se señalan el emisor: la primera persona y el receptor:
la segunda persona. Con otros pronombres se efectúan
diversos señalamientos al contexto espacio-temporal
creado por el acto de hablar y la participación de su
emisor (acá / allá, este, acá, ahora, mío / tuyo, etc.).
La deixis de la fantasía es el señalamiento a objetos no
presentes en la situación de discurso. Se realiza en el
plano de la memoria, o la imaginación. La deíxis
anafórica es la dexis sintáctica, es decir, el
señalamiento a un segmento del texto, del cual el
pronombre es correferente (tiene el mismo referente que
aquél); la referencia es endofórica. La anáfora puede
ser anticipatoria o prospectiva, llamada también
catáfora.
Roman Jakobson conocía bien la tríada de funciones del
lenguaje gracias al Círculo Lingüístico de Praga, del
cual el ruso era el animador principal, y donde el
esquema de Bühler fue aceptado fácilmente, ya que
permitía resolver unos problemas todavía controvertidos
antes de que Bühler se marchara hacia los Estados Unidos,
lo que ocurrió en 1939; Jakobson también salió en esa
misma fecha, pasando por Dinamarca, Noruega y Suecia.
Obras
1913: Die Gestaltwahrnehmungen. Experimentelle
Untersuchungen zur psychologischen und ästhetischen
Analyse der Raum- und Zeitanschauung, 1913, Stuttgart:
Spemann.
1918: Die geistige Entwicklung des Kindes, 1918, Verlag
Gustav Fischer, Jena.
1927: Die Krise der Psychologie, 1927, Verlag Gustav
Fischer.
1931: "Phonetik und Phonologie". Travaux du Cercle
Linguistique de Prague, 4, 1931, S. 22 - 53.
1933: Axiomatik der Sprachwissenschaften, 1933,
Frankfurt: Klostermann.
1933: Ausdruckstheorie, 1933, Verlag Gustav Fischer,
Jena
1934: Sprachtheorie. Die Darstellungsfunktion der
Sprache [Das Organon-Modell], 1934, Verlag von Gustav
Fischer, Jena.
1936: Die Zukunft der Psychologie und die Schule (Schriften
des pädagogischen Instituts der Stadt Wien), 1936,
Deutscher Verlag für Jugend und Volk Gesellschaft M.B.H.,
Wien - Leipzig.
1963: Das Gestaltprinzip im Leben des Menschen und der
Tiere, 1963, Verlag Hans Huber, Bern
1990: Aspekte des Leib-Seele-Problems, 1990, Verlag Dr.
Johannes Königshausen, Würzburg
Traducciones de sus obras al español [editar]El
desarrollo espiritual del niño, traducción de Rosario
Fuentes, 1934.
Teoría de la expresión: (el sistema explicado por su
historia), traducción de Hilario Rodriguez Sanz, 1950.
Sprachtheorie. Die Darstellungsfunktion der Sprache
Jena: Fischer, 1934; traducido por Julián Marías: Teoría
del lenguaje, Madrid, Revista de Occidente, 1950, muy
reimpreso posteriormente.
Eugenio Coseriu
àLingüista rumano nacido en Mihaileni (Besarabia;
hoy territorio moldavo) el 28 de julio de 1921 y
fallecido el 7 de septiembre de 2002 en Tubinga (Alemania).
Convertido en un estudioso de renombre internacional por
sus grandes aportaciones a la teoría y la historia de la
lingüística, muchos de sus trabajos son ya textos
clásicos de la disciplina, como Lengua, estructura y
funciones, una obra de referencia para docentes y
estudiantes de todo el mundo.
Formado académicamente en Rumanía e Italia, se
especializó en lenguas eslavas y románicas y en
filosofía. Abandonó su país natal en 1940 y se
estableció en Italia como traductor y crítico de arte al
tiempo que daba continuidad a sus estudios y escribía
una tesis para su doctorado en filología romance (1944)
y otra para su posgrado en filosofía. En 1951 se
trasladó a Uruguay, donde durante doce años desarrolló
un intenso trabajo docente y creativo como director del
departamento de lingüística de la Universidad de
Montevideo. Se publicaron por entonces sus obras más
conocidas, como Sistema, norma y habla (1952),
Determinación y entorno (1957) y Sincronía, diacronía e
historia (1958), aunque algunas otras escritas en aquel
tiempo todavía continúan inéditas. Después de varias
estancias breves en diferentes instituciones académicas
europeas, en 1963 aceptó dirigir la cátedra de filología
romance de la Universidad alemana de Tubinga, donde
ejerció como docente e investigador hasta su muerte. En
la década de los años setenta fue también profesor
asociado en la Universidad gala de Estrasburgo.
Reconocido como uno de los lingüistas más destacados del
siglo XX, Coseriu fue investido doctor honoris causa en
más de cuarenta ocasiones y recibió títulos honoríficos
de instituciones tan relevantes como la Sociedad
Lingüística de América, el Círculo Lingüístico de Nueva
York y la Sociedad Internacional de Lingüística Románica,
de la que fue vicepresidente. En 2001 fue distinguido
con la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.
Sus conceptos lingüísticos básicos forman parte del
conocimiento de la filosofía de la lengua y han
trasladado su influencia más allá de estas disciplinas.
En ellos ofrece un análisis crítico del pensamiento de
Saussure y el método estructuralista, que él aplica
consecuentemente a todos los campos de la lingüística
para intentar demostrar no sólo su validez sino también
sus límites. Coseriu postuló la llamada "Lingüística
Integral", una teoría que integra el estructuralismo
pero limita la relevancia de las estructuras en algunos
aspectos particulares del lenguaje. Sus concepciones
beben del pensamiento de Aristóteles y Hegel y recogen
de Humboldt la consideración del lenguaje como energeia
(poder creativo).
Noam Chomsky
Avram Noam Chomsky (nacido el 7 de diciembre de1928 en Filadelfia, Estados
Unidos) es profesor emérito de Lingüística en el MIT y una de las figuras más
destacadas de la lingüística del siglo XX. Creó la gramática generativa,
disciplina que situó la sintaxis en el centro de la investigación lingüística y
con la que cambió por completo la perspectiva, los programas y métodos de
investigación en el estudio del lenguaje, actividad que elevó definitivamente a
la categoría de ciencia moderna. Su lingüística es una teoría de la adquisición
individual del lenguaje y una explicación de las estructuras y principios más
profundos del lenguaje. Postuló el innatismo y la autonomía de la gramática
(sobre los otros sistemas cognitivos), así como la existencia de un «órgano del
lenguaje» y de una gramática universal. Se opuso con dureza al empirismo
filosófico y científico y al funcionalismo, en favor del racionalismo
cartesiano. Todas estas ideas chocaban frontalmente con las sostenidas
tradicionalmente por las ciencias humanas, lo que concitó adhesiones y críticas
apasionadas, que le embarcaron en numerosas controversias, sin parangón en la
historia científica de los últimos tiempos, lo que le ha acabado convirtiendo en
uno de los autores más citados y también más respetados.
También es fundamental su contribución al establecimiento del ámbito de las
ciencias cognitivas a partir de su, para algunos, crítica demoledora del
conductismo de Skinner y de las gramáticas de estados finitos, que puso en tela
de juicio el método basado en el comportamiento del estudio de la mente y el
lenguaje que dominaba en los años cincuenta. Su enfoque naturalista en el
estudio del lenguaje también ha influenciado la filosofía del lenguaje y de la
mente (ver a Harman y a Fodor). También se le considera creador de la jerarquía
de Chomsky, una clasificación de lenguajes formales de gran importancia en
teoría de la computación.
Paradójicamente, pese a su enorme contribución a la ciencia del siglo XX, fuera
del ámbito académico es mucho más conocido por su activismo político y sus duras
críticas a la política exterior de EE.UU. y de otros países, como el Estado de
Israel. Chomsky, que desvincula completamente su actividad científica de su
activismo político, se describe a sí mismo como socialista libertario y
simpatizante del anarcosindicalismo (es miembro del sindicato IWW). Es
considerado una figura muy influyente de la izquierda radical estadounidense,
especialmente en Europa, donde sus conferencias, artículos y ensayos políticos
se reimprimen constantemente.
Biografía
Noam Chomsky nació el 7 de diciembre de 1928 en Filadelfia (Pensilvania), hijo
del doctor William (Zev) Chomsky (estudioso de la lengua Hebrea y uno de sus más
distinguidos gramáticos) y de Elsie Simonofsky, maestra de hebreo. Ambos eran
inmigrantes judío-ucranianos. Estudió filosofía, lingüística y matemática en la
Universidad de Pensilvania desde 1945. Allí estuvo bajo la tutela del profesor
Zellig Harris (también inmigrante judío-ucraniano, fundador del primer
departamento especializado en lingüística en Norteamérica; tanto Harris como
Elsie influyeron, más que Zev, en la formación de su ideología política. También
por influencia de Zellig Harris, Chomsky comenzó a tomar clases de matemáticas y
filosofía. Uno de sus maestros fue el filosofo Nelson Goodman, quien más tarde
los presentaría en la Society of Fellows de Harvard. Recibió su doctorado en
1955, habiendo llevado a cabo la mayor parte de sus investigaciones en la
Universidad de Harvard durante los cuatro años anteriores.
En su tesis doctoral comenzó a desarrollar algunas de sus ideas en lingüística,
elaborándolas luego en su libro Estructuras sintácticas, posiblemente su trabajo
más conocido en este campo. Sus planteamientos lingüísticos han revolucionado
muchos puntos clave del estudio del lenguaje humano, que se han visto plasmados
en la Teoría de la Gramática Transformacional y Generativa.
Es profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT) desde 1955, donde
ocupó la cátedra Ferrari P. Ward de Lenguaje Moderno y Lingüística de 1966 a
1976.
Contribuciones a la lingüística
En 1957, con tan sólo 29 años, Chomsky revolucionó el campo de la lingüística
teórica con la publicación de la obra Estructuras sintácticas, basada en su
tesis doctoral —Estructura lógica de la teoría lingüística—, que no sería
publicada hasta 1975. El efecto que produjo sobre las teorías lingüísticas y
psicológicas entonces en boga fue demoledor, ya que atacaba los presupuestos
centrales tanto del estructuralismo como de la psicología conductista. Hasta
entonces, se creía que la adquisición del lenguaje, como cualquier otra destreza
humana, se producía por medio del aprendizaje y de la asociación. Sin embargo,
Chomsky postulaba la existencia de un dispositivo cerebral innato (el "órgano
del lenguaje"), que permite aprender y utilizar el lenguaje de forma casi
instintiva. Comprobó además que los principios generales abstractos de la
gramática son universales en la especie humana y postuló la existencia de una
Gramática Universal.
Chomsky denominó gramática generativa al conjunto de reglas innatas que permite
traducir combinaciones de ideas a combinaciones de palabras. Descubrió —o mejor,
fundamentó, pues ya había intuiciones anteriores en este sentido— que la
gramática es un sistema combinatorio discreto que permite construir infinitas
frases a partir de un número finito de elementos mediante reglas diversas que
pueden formalizarse. La nueva teoría consideraba que las expresiones (secuencias
de palabras) tienen una sintaxis que puede ser caracterizada (globalmente) por
una gramática formal; en particular, una gramática extendida por normas de
transformación. Se les supone a los niños un conocimiento innato de la gramática
elemental común a todas las lenguas humanas (lo que supone que toda lengua
existente es una clase de restricción). Se sostiene que la modelización del
conocimiento de la lengua a través de una gramática formal explica la
"productividad" de la lengua: con un juego reducido de reglas gramaticales y un
conjunto finito de términos, los humanos pueden producir un número infinito de
frases, incluidas frases que nadie anteriormente dijo en una ocasión anterior.
The Principles and Parameters approach (P&P) (Aproximación a los principios y
parámetros), desarrollada en las Conferencias de Pisa (1979), publicada más
tarde bajo el título Lectures on Government and Binding (LGB) se retoma mucho de
la gramática universal: los principios gramaticales en los que se basan las
lenguas son innatos y fijos; se pueden caracterizar las diferencias entre las
distintas lenguas en el mundo en términos de parámetros programados en el
cerebro (como el parámetro de elisión, pro drop param, que indica cuando un tema
explícito es siempre requerido, como en inglés, o si éste puede elidirse, como
en español) a menudo comparados a interruptores (de ahí el término de principios
y parámetros utilizado para calificar este enfoque). Según esta teoría, un niño
que aprende una lengua tiene solamente necesidad de adquirir los elementos
léxicos básicos (palabras, morfemas gramaticales y refranes) y fijar los valores
convenientes en los parámetros, lo que puede efectuarse sobre algunos ejemplos
clave.
Los partidarios de esta concepción ponen como ejemplo que la velocidad con la
cual los niños aprenden lenguas es inexplicablemente rápida, algo únicamente
posible a menos que los niños tengan una capacidad innata para aprenderlas. La
similaridad de las etapas que siguen todos los niños a través del mundo cuando
aprenden una lengua, y el hecho de que los niños cometan errores característicos
cuando adquieren su primera lengua, mientras que otros tipos de error al parecer
lógicos no se producen nunca (y, según Chomsky, estos deberían darse si el
mecanismo de aprendizaje utilizado fuese general más que específico de una
lengua), se postulan también como un argumento a favor de dicho innatismo.
Más recientemente, en su Programa minimalista (1995), conservando al mismo
tiempo el concepto central de "principios y parámetros", Chomsky intenta una
revisión importante de las máquinas lingüísticas implicadas en el modelo de LGB,
despojándolos de todo excepto de los elementos estrictamente necesarios,
preconizando al mismo tiempo un enfoque general de la arquitectura de la
facultad de la lengua humana que destaca los principios de la economía y la
concepción óptima, volviendo de nuevo al enfoque derivacional de la generación,
en oposición con la mayor parte del enfoque representativo clásico del P&P.
Chomsky caracterizó la tarea del lingüista mucho mejor que ninguno de sus
predecesores y fijó con todo rigor el campo de estudio para el estudio
científico del lenguaje. Su objetivo nunca fue establecer una teoría
especulativa más sobre el lenguaje, sino una explicación rigurosa de su
complejidad. La intención era por tanto pasar de una pre-ciencia meramente
descriptiva a una ciencia con poder explicativo y predictivo falsable y con
construcciones abstractas que permitiesen un riguroso sistema axiomático. Nada
ha sido igual desde entonces en el campo del estudio del lenguaje y, por
extensión, de la mente humana. La gramática generativa de Chomsky fue la primera
evidencia sólida de que la inteligencia humana está basada en dispositivos
cerebrales especializados e innatos y eso ha permitido el agrupamiento de las
ciencias cognitivas. También provocó una enorme escisión epistemológica que
todavía se mantiene frente a quienes rechazan la concepción modular e innata de
la mente y siguen siendo partidarios de un modelo de cerebro como tabla rasa,
como por ejemplo los psicólogos que trabajan con procesos de emergencia o las
teorías conexionistas, que consideran la lengua como un caso particular de los
procesos generales del cerebro.
Activismo político
Noam Chomsky se mostró abiertamente
contrario a la implicación de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam y en 1969
publicó American Power and the New Mandarins (El poder estadounidense y los
nuevos mandarines), un libro de ensayos sobre el mismo tema. Desde entonces ha
sido muy conocido por sus ideas políticas libertarias, ha dado conferencias
sobre el tema por todo el mundo y ha escrito varios libros sobre la materia.
Se define a sí mismo como partidario de la tradición anarquista. Se identifica
especialmente con la corriente de orientación laboral del anarquismo, el
anarcosindicalismo, y es miembro del célebre sindicato revolucionario
estadounidense IWW. Pese a ello, no se opone totalmente a la política electoral,
al menos en el ámbito de la estrategia: su postura en las elecciones de Estados
Unidos es que los ciudanos deberían votar por los demócratas locales si con ello
se consigue sacar del poder a los republicanos, mientras que en las situaciones
donde las victorias republicana o demócrata están claras ha pedido el voto para
candidaturas más a la izquierda, como las del Partido Verde. Es uno de los más
importantes colaboradores del grupo mediático independiente Z Communications.
Desde un punto de vista más personal, y precisando sus puntos de vista más
filosóficos, también ha indicado que se considera un conservador de la variante
liberal clásica (Chomsky's Politics, pp. 188) y se ha definido como un sionista;
aunque observa que su definición de sionismo es considerada por la mayoría como
antisionista, como resultado de lo que él percibe un cambio, desde la década de
1940, en el significado del sionismo. (Chomsky Reader)
Con el tiempo, se ha convertido en una de las principales figuras de la política
radical estadounidense. Junto a Saramago, Galeano o Boff, es uno de los iconos a
nivel mundial de las ideas de la izquierda, pese a lo cual, a diferencia de su
actividad científica, su aportación teórica en el ámbito político no es
demasiado relevante. Nunca se ha considerado un teórico en política, sino
simplemente un ciudadano informado que mantiene una actitud muy crítica hacia la
ideología dominante. Chomsky cree que, mientras la actividad científica no está
al alcance de cualquiera (ya que exige una formación y una abstracción
conceptual muy elevada), para la actividad de crítica política basta una cierta
apertura de espíritu. Ha reiterado a menudo que la política debería ser cosa de
todos y no dejarse en manos de la intelligentsia, ni mucho menos aceptar que
solo los profesionales de la política (sean periodistas, intelectuales o
políticos) sean los únicos capacitados para opinar sobre política.
Ha hecho un análisis crítico de los medios de comunicación: en sus artículos se
ha ocupado de los enfoques sesgados que hay detrás de la supuesta neutralidad de
los medios más prestigiosos. Se trata de un trabajo de "contrainformación" que
ha obtenido gran difusión y que muchos otros han continuado. Sin embargo,
algunos han objetado que su supuesta obsesión antiestadounidense y antisionista
ha lastrado el rigor de esas críticas y alimentado tesis conspiratorias.
Especialmente controvertida para algunos, por tratarse de un judío, es su
crítica a la política del gobierno de Israel. Ha sido también polémica su
participación en el escándalo Faurisson, ya que fue acusado de apoyar a los
revisionistas del Holocausto, ante lo cual Chomsky siempre ha sostenido que se
trataba exclusivamente de una defensa de la libertad de expresión. Por último,
es destacable la crítica que hace de la izquierda posmoderna y de su entusiasmo
por el relativismo cultural que, al deconstruir la noción de verdad, ha
invalidado también la posibilidad de la crítica.
Sus afirmaciones políticas le han hecho contar con un gran número de
simpatizantes en amplios sectores de la izquierda, especialmente europea y
latinoamericana, y ganarse también un gran número de detractores. Su libro
"Hegemonía o supervivencia: la búsqueda estadounidense del dominio global" fue
recomendado por el presidente de Venezuela Hugo Chávez en su discurso frente a
la asamblea general de la ONU el día 20 de septiembre de 2006, lo que ocasionó
que dicho libro en aproximadamente dos días pasara del puesto 160.772 al número
uno de los libros más vendidos en Amazon [1].
Obras
Lingüística
1955 — Logical Structure of Linguistic Theory (es su tesis doctoral, inédita
hasta 1975).
1957 — Syntactic Structures
(Estructuras sintácticas, Buenos Aires, Siglo XXI, 1999)
1965 — Aspects of the Theory of
Syntax (Aspectos de la teoría de la sintaxis, Barcelona, Gedisa, 1999)
1968 — Language and Mind (El
lenguaje y el entendimiento, Barcelona, Seix-Barral, 1977).
1966 — Cartesian Linguistics
(Lingüística cartesiana, Madrid, Gredos, 1972)
1975 — Reflections on Language
(Reflexiones sobre el lenguaje, Barcelona, Ariel, 1979)
1977 — Langue, linguistique,
politique: dialogues avec Mitsou Ronat (Conversaciones con Noam Chomsky,
Barcelona, Gedisa, 1999). Presentación ordenada temática y cronológicamente de
las ideas científicas y políticas de Chomsky.
1980 — Rules and Representations
(Reglas y representaciones, México, FCE, 1983)
1981 — Lectures on Government and
Binding: The Pisa Lectures.
1986 — Barriers (Barreras, Barcelona, Paidós, 1990).
1995 — The Minimalist Program (El programa minimalista, Madrid, Alianza, 1999
Política
-
La segunda guerra fría
(Barcelona, Crítica, 1984)
-
La quinta libertad (Barcelona,
Crítica, 1988)
-
Los guardianes de la libertad
(Barcelona, Crítica, 1990, 1995)
-
El miedo a la democracia
(Barcelona, Crítica, 1992, 1997, 2001)
-
Lucha de clases (Barcelona,
Crítica, 1997)
El nuevo Orden mundial (y el viejo) (Barcelona, Crítica, 1997, 2002)
-
Actos de agresión (Barcelona,
Crítica, 2000)
Los guardianes de la libertad (Noam Chomsky; Edward Herman, Barcelona,
Crítica, 2000)
-
El beneficio es lo que cuenta
(Barcelona, Crítica, 2000)
-
La (Des)Educación (Barcelona,
Crítica, 2001)
-
La Propaganda y la opinión
pública (Barcelona, Crítica, 2002)
-
El triángulo fatal (Madrid,
Editorial Popular, 2003)
-
La cultura del terrorismo
(Madrid, Editorial Popular, 2003)
-
Ilusiones de Oriente Medio
(Madrid, Editorial Popular, 2004)
-
Hegemonía o supervivencia. La
estrategia imperialista de EEUU (Barcelona, Ediciones B, 2005)
-
Estados fallidos. El abuso de
poder y el ataque a la democracia (Barcelona, Ediciones B, 2007)
Jakob Grimm y Wilhelm Grimm
Jakob Ludwig Karl Grimm (4 de enero de 1785, Hanau (Hesse,Alemania) - Berlín, 20 de septiembre de 1863), lingüista
y mitólogo alemán, considerado el fundador de la
gramática histórica.
Los hermanos Jakob y Wilhelm Grimm. Estudió derecho en Marburgo y París, pero trabajó como bibliotecario en Kassel, en 1816. Sus ideas liberales le valieron en 1837
la expulsión de la universidad de Gotinga junto a otros
seis profesores que profesaban similares creencias
políticas. No obstante, poco después era elegido miembro
de la Academia de Ciencias de Berlín. Consagrado
entonces a la germanística, se propuso elaborar un
gigantesco diccionario alemán en no menos de 32
volúmenes que nunca llegó a concluirse.
Fuera de Alemania se le conoce sobre todo por haber sido
uno de los primeros folkloristas que recogió los cuentos
populares tradicionales de su país junto con su hermano
pequeño Wilhelm Grimm, imbuidos por el volkgeist del
Romanticismo alemán que apreciaba notablemente en la
literatura tradicional como una expresión del espíritu
nacional natural no tocado por la cultura; ambos son
conocidos generalmente como los hermanos Grimm. Esas
influyentes colecciones fueron Cuentos de niños y del
hogar (2 vols., 1812-1815) y Cuentos de hadas de los
hermanos Grimm (versión aumentada de la anterior, 1857).
La importancia de Jakob Grimm para la lingüística
alemana deriva de haber comprendido y descrito en 1822
la naturaleza de las modificaciones fonéticas que
sufrieron las lenguas germánicas, modificaciones que
desde entonces se conocen como Ley de Grimm y que
consisten en la mutación fonética de las consonantes
oclusivas sonoras indoeuropeas al pasar al germánico de
forma que se convirtieron en sordas, las oclusivas
sordas en fricativas y las oclusivas sonoras aspiradas
en fricativas sonoras (por caso, a las consonantes
germánicas p, t, k, les corresponden en otras lenguas
indoeuropeas las consonantes b, d, g).
Su trabajo científico más importante es "Deutsches
Wörterbuch" ("Diccionario de la lengua alemana")
(1819-1837), de más de 20 volúmenes, el primer gran paso
para crear un idioma alemán estandarizado. Sigue
considerándoselo una referencia esencial para la
etimología alemana.
Con su hermano escribió una Deutsche Grammatik (Gramática
alemana, 1819-1837) y su Geschichte der deutschen
Sprache (Historia de la lengua alemana, 1848). En
solitario publicó unas Deutsche Rechtsaltertümer (Antigüedades
del derecho germánico, 1828), Deutsche Mythologie (Mitología
alemana, 1835) o Über den altdeuschen Meistergesang (Sobre
los antiguos menestrales alemanes, 1811).
Louis Hjelmslev
Louis Hjemslev (Copenhague, 3 de octubre de 1899 - ídem, 30 de
mayo de 1965). Lingüista danés. Maestro indiscutible del
Círculo lingüístico de Copenhague. Nacido en una familia
de académicos, Hjelmslev estudió lingüística comparativa
en Copenhague, Praga y París. En 1931 fue uno de los
creadores del Círculo Lingüístico de Copenhague, y
colaboró con Hans Jørgen Uldall en el desarrollo de la
glosemática (dedicada al estudio de los glosarios con un
enfoque científico similar al del cálculo matemático).
El Círculo Lingüístico de Copenhague
El Círculo Lingüístico de Copenhague fue fundado
por Hjelmslev y otros en 1931. Se inspiró en el Círculo
Lingüístico de Praga, y su objetivo fue crear un foro de
estudio que desarrollara un nuevo tipo de investigación
lingüística. Al principio, su trabajo centró en la
fonología, pero más tarde derivó hacia el
estructuralismo. El número de miembros del grupo aumentó
rápidamente, dando lugar a un gran número de
publicaciones, incluida una serie de obras notables
publicadas de forma irregular bajo el nombre Trabajos
del Círculo Lingüístico de Copenhague. Se creó un "Boletín",
seguido de una revista internacional de investigación
estructuralista, los Acta Lingüística (más tarde
llamados Acta Lingüística Hafniensia). Excepto durante
un breve paréntesis 1934-37, período en el que trabajó
con Uldall en la glosemática, Hjelmslev fue presidente
del Círculo, abandonando el cargo poco antes de su
muerte en 1965.
La noción de lingüística inmanente
Siguiendo a Saussure, Hjemslev considera el
lenguaje como un sistema de signos: la esencia del
lenguaje es definir un sistema de correspondencias entre
sonido y significado. El análisis del lenguaje envuelve,
entonces, describir cada uno de estos dos planos y sus
interconexiones. La dicotomía saussureana de
significante/significado es llamada por Hjemslev
expresión/contenido. Cada uno de estos planos, en una
determinada lengua, tiene su propia estructura. En el
plano de la expresión la estructura es una secuencia de
segmentos, mientras que en el plano del contenido es una
combinación de unidades componenciales más pequeñas.
La glosemática critica la lingüística anterior y
contemporánea por ser trascendente, o sea, por
fundamentarse en datos exteriores a la propia lengua (históricos,
sociales, etc.). La lingüística debe ser inmanente. Esto
significa que debe analizar los dos planos en términos
de su propia estructura.
Para hacer explícita la separación entre el sistema y su
manifestación, Hjemslev propuso una terminología que no
siempre ha sido bien comprendida. En primer lugar, él
distingue entre forma y sustancia. La forma es el orden
de lo puramente abstracto, categorías relacionales que
constituyen los sistemas de expresión y de contenido de
una determinada lengua, mientras que la sustancia se
refiere a las manifestaciones específicas de de estos
elementos formales. Hjemslev sostiene que “las sustancia
presupone la forma, pero no viceversa”. La sustancia de
una lengua particular es considerada como la
manifestación de una forma lingüística dada en un
sentido (purport) particular. Este último concepto es
una especie de “material en bruto” susceptible de ser
usado para propósitos lingüísticos, pero que no posee un
carácter lingüístico en sí mismo. El plano de cada plano
envuelve la búsqueda de un conjunto de los elementos
constitutivos de los signos y los principios que
gobiernan su organización. Para tal efecto, se utiliza
el “test de la conmutación”. Una innovación de la
glosemática fue aplicar este procedimiento al plano del
contenido. La meta de la lingüística, para la
glosemática, es desarrollar un “álgebra” (o sistema
nocional) con la cual todos los posibles sistemas
lingüísticos puedan ser expresados. Cada una de las
gramáticas especificada por esta teoría es simplemente
una red de elementos formales definidos relacionalmente.
En inglés, el fonema /t/ no es una consonante oclusiva
dental sorda, sino un forma de plano de la expresión que
es distinta de /p/, /d/, /n/, etc., y que ocurre al
inicio y al final de una sílaba, después de /s/, etc
El enfoque para la descripción de la
estructura del sonido
Para Hjemslev, el análisis del sistema de
expresión de una determinada lengua comienza con un
conjunto de elementos conmutables (o contrastables)
entre sí. Estos son los candidatos para el estatus de
constituyentes elementales del sistema de expresión; sin
embargo, el inventario podría reducirse si hay razones
para representar algunos ítems como combinaciones o
variantes de otros. En cada uno de los planos, los
constituyentes elementales de la forma lingüística se
denominan taxemas. Estos son unidades mínimas que pueden
ser obtenidas en un análisis particular: en el plano de
la expresión vienen a ser algo así la “talla” de un
segmento. Las taxemas, desde luego, se pueden manifestar
fonéticamente. En este caso, las unidades de la
sustancia fonética que los manifiesta son llamados
fonematemas, unidad similar al fonema estructuralista.
Los taxemas pueden, además, disolverse en combinaciones
de factores primordiales llamados glosemas. En alcance,
estas unidades son comparables (en el plano de la
expresión) a rasgos distintivos, pero su análisis es
puramente formal y universal y no depende, de ninguna
forma, del contenido fonético de los segmentos que se
manifiestan en los taxemas. Los glosemas en el plano de
la expresión son llamados cenemas, mientras que, en el
plano del contenido, se les denomina pleremas. Hjemslev
muy a menudo se refiere a los elementos como cenemáticos
o pleremáticos. Los taxemas de la forma de la expresión
se definen a sí mismos como una red de relaciones. En
1935, Hjemslev dividió las reglas que los caracterizan
en tres tipos: (a) reglas de agrupamiento, que
especifican las propiedades distribucionales de los
elementos; (b) reglas de alternancia, que especifican el
reemplazo de un elemento por otro, y (c) reglas de
implicación, que especifican la reubicación que se lleva
a cabo bajo condiciones fonemáticas. Estas tres reglas,
incidentalmente, gobiernan la relación entre los
fonematemas. Esto conlleva al hecho de que dos segmentos
que alternan no puedan ser sistemáticamente relacionados
por reglas de agrupamiento. En alemán, las obstruyentes
sordas y sonoras que alternan a final de sílaba no hacen
co-ocurrencia en un grupo. Además, como las distinciones
entre los taxemas son puramente formales y relacionales,
usualmente corresponden a superficies fonéticas
diferentes. En francés, la shwa se mantiene
fonológicamente aparte de [œ], no porque difieran de
forma fonética, sino porque el shwa es facultativo bajo
condiciones específicas. Las situaciones anteriores
hacen que Hjemslev considere el rol de (1) la
neutralización, o “suspensión de la conmutación”, y (2)
reducciones de dos elementos en el inventario de taxemas
a una combinación o variantes de otros.
El rol de la simplicidad en la
descripción glosemática
La distancia entre la representación cenemática y
la fonemática hace posible hacer un esfuerzo por reducir
el inventario de taxemas tratando a algunos elementos
como variantes o combinaciones de otros. Para este fin,
él utiliza aspectos de representación que otros
considerarían arbitrarios. Así, un solo segmento puede
representarse como la manifestación de un grupo. En
danés, [ŋ] puede representarse como la manifestación de
‘n’ antes de ‘k’ o ‘g’. De igual forma las consonantes
aspiradas [p], [t] y [k] se interpretan como
agrupamientos de ‘b’, ‘d’ y ‘g’ con ‘h’. Tal análisis es
susceptible de ser criticado desde muchos puntos de
vista.
Estructura no segmental en la fonología
glosemática
Finalmente, es importante menciona que la teoría
de Hjemslev se diferencia de sus contemporáneos por su
interés en la estructura fonológica y las propiedades
que no pueden ser localizadas dentro del alcance de un
segmento. Hjemslev considera que un texto está
organizado jerárquicamente en párrafos, que se dividen
en oraciones, que se divide en cláusulas, que se dividen
frases. La frase se divide en sílabas y las sílabas en
segmentos. Podría darse una definición fonética de
sílaba, pero esto sería irrelevante para el análisis
lingüístico. Lo que le convienen al análisis lingüístico
es una definición funcional de la sílaba. Hjemslev
propone varias, una de ellas es la siguiente: “unidad
jerárquica de organización que soporta un único acento”.
Para entender la definición anterior, debemos
preguntarnos por cómo se define “acento”. Para Hjemslev,
es un prosodema. Estos son elementos que caracterizan el
encadenamiento sin constituirlos. Hay dos tipos de
prosodemas: las modulaciones y los acentos. Un aspecto
interesante de la teoría de la sílaba de Hjemslev es que
diferencia vocal de consonante. Una vocal es un segmento
que puede constituir una sílaba, las consonantes son
segmentos que aparecen en posiciones dependientes de las
consonantes. De esta definición se deduce que líquidas y
nasales son vocales, pues pueden constituir núcleos
silábicos.
Obra teórica
Su libro más importante, los Prolegomena, fue publicado
en 1943. Supone una crítica de la metodología utilizada
hasta el momento por la lingüística, que resultaba
descriptiva de forma no sistemática. Hjelmslev propuso
una teoría lingüística cuyo fin eran una lingüística más
general y contribuir a la epistemología general. Al
igual que Saussure (1857-1913), consideró la lingüística
como parte de la semiótica (ciencia de los signos).
Según su análisis, el signo es una forma, es decir: es
posible describirlo empíricamente, pero su sustancia es
ontológicamente especulativa (puede interpretarse de
forma diferente a como quiso el emisor). Un signo
también tiene una función, a la que están asociados dos
elementos, el contenido y la expresión. También
introdujo la connotación como elemento no lingüístico de
su "cálculo" del lenguaje, rechazando la prioridad dada
tradicionalmente al estudio de los sonidos (fonética):
cuando el sujeto oye algo, se pone en marcha un proceso
cognitivo que traduce las ondas en datos con significado.
De la misma forma, lo percibido por la vista es
interpretado por el cerebro de forma inmediata, sin
necesidad de ser traducido a una "sustancia" fonética o
en un objeto perceptual concreto. Hjelmslev afirmaba que
para interpretar un signo era necesario contextualizarlo.
Su concepción de que expresión y contenido son los
mecanismos connotativos generales anticipó la idea de la
escuela de Greimas de que todo significado es
esencialmente del mismo tipo. Por tanto, las imágenes
artísticas y la literatura no sólo se construyen de
acuerdo con los mismos principios, sino que, más en
general, lo visual y lo auditivo son idénticos en un
nivel profundo.
Valoración
Hjelmslev propuso ampliar la aplicación del
análisis técnico, haciendo hincapié en que el objeto de
la lingüística no sólo debía ser el lenguaje, sino
también la cultura humana, que lo reinventa
continuamente, y la memoria colectiva de su saber
acumulado a través de la lengua. Este argumento resultó
innovador en su momento y aún se mantiene vivo hoy en
día.
William Labov
William
Labov (nacido 4 de diciembre, 1927) es un lingüista
norteamericano del departamento de lingüística de la
Universidad de Pensilvania. Se le considera el fundador
de la sociolingüística cuantitativa y su trabajo se ha
centrado en la sociolingüística y la dialectología.
Nacido en Rutherford, New Jersey, estudió en Harvard
(1948) y trabajó como químico industrial (1949-61) antes
de dedicarse a la lingüística. Para su tesis de MA
realizó un estudio de cambio dialectal en la isla de
Martha's Vineyard, que presentó ante la Sociedad
Lingüística de América con cierto éxito. Posteriormente,
Labov realizó su doctorado en la Universidad de Columbia
(1963). Enseñó en Columbia (1964-70) antes de
convertirse en profesor de lingüístia de la Universidad
de Pensilvania (1971), y entonces se convirtió en el
director del Laboratorio de Lingüística de la
universidad (1977). Los métodos que usó para recoger
datos para su estudio de las variedades del inglés
habladas en Nueva York, publicaos como The Social
Stratification of English in New York City (1966), han
tenido una influencia fundamental en dialectología
social.
A finales de los '60 y principios de los '70, sus
estudios de características lingüísticas del inglés
afroamericano fueron muy influyentes: Labov argumentó
que esa variedad no debería ser estigmatizada por no ser
estándar sino considerada una variedad con sus propias
reglas gramaticales, aunque sus hablantes frecuentemente
usen en inglés americano estándar para sus
comunicaciones en entornos más amplios. También destaca
su estudio inaugural de la forma en que las personas
comunes estructuran las historias narrativas de sus
propias vidas.
Sus trabajos incluyen Language in the Inner City:
Studies in Black English Vernacular (1972),
Sociolinguistic Patterns (1972), Principles of
Linguistic Change (vol.I Factores Internos, 1994; vol.II
Factores sociales, 2001), y, junto con Sharon Ash y
Charles Boberg, The Atlas of North American English
(2006).
George Lakoff
George
Lakoff, (1941–), es profesor de Lingüística en la
Universidad de California, Berkeley. Fue unos de los
fundadores de la Semántica generativa en lingüística en
los 60's, fundador de la Lingüística cognoscitiva en los
70's, y uno de los investigadores de la Teoría neural
del lenguaje en los 80's
Cronología
Entre 1965 y [1969]] se desempeña como docente en
la Universidad de Harvard. Entre 1969 y 1971 se
desempeña como docente en la Universidad de Michigan
Durante 1971 y 1972, trabaja en el Center for Advanced
Study in the Behavioral Sciences en Stanford Desde 1972
es docente en la Universidad de California, Berkeley y
luego comparte estudios con el filósofo venezolano
Rodolfo Alonzo.
Teoría e investigaciones
Como lingüista cognitivo ha estudiado la naturaleza de
los sistemas conceptuales humanos, en temas como los
conceptos de tiempo, causalidad, emociones, moral,
política, etc., a través de su teoría sobre el
pensamiento metafórico, que comenzó a desarrollar con
Mark Johnson en su libro Metáforas de la vida cotidiana.
La idea central es que la metáfora, más allá de ser un
aspecto formal del lenguaje, nos permite estructurar
conceptos a partir de otros. La forma en que realizamos
este proceso depende de nuestra experiencia directa en
el mundo, a través de nuestro cuerpo.
(Por ejemplo, estructuramos el tiempo, un concepto de
mayor abstracción, en función del espacio y nuestra
experiencia de él, por lo que hablamos del futuro como
algo que está delante nuestro, y del pasado como algo
que se encuentra detrás nuestro)
Gran parte de nuestros conceptos se estructurarían de
esta forma. Por otra parte, las metáforas que el ser
humano usa para conformar su sistema conceptual
conforman una sistematicidad interna (a través de las
relaciones entre sí), y determinan la forma en que
percibimos y actuamos sobre el mundo. Además, la
comprensión de un sistema conceptual estructurado
metafóricamente hace discutible el concepto de verdad
absoluta, llevando a pensar en una verdad culturalmente
relativa.
A partir de esto George Lakoff dirige su
quehacer en diferentes ámbitos:
Aplicar las conclusiones de la Lingüística cognitiva a
las Ciencias sociales, incluyendo problemas sociales y
políticos contingentes. Otra línea de trabajo son las
implicaciones de las conclusiones en la Semántica
cognitiva a campos como la filosofía y la epistemología.
Al respecto es el trabajo realizado también con Mark
Johnson en el libro Philosophy in the Flesh, the
embodied mind and its challenge to Western Thought. Aquí
surge la idea de una filosofía encarnada o corporeizada.
La idea de un pensamiento estructurado basándose en
metáforas ha llevado incluso a estudiar la conformación
de un pensamiento tan lejano al dominio metafórico como
el de las matemáticas, en colaboración con Rafael E.
Núñez, en su libro Where Mathematics Comes From: How the
Embodied Mind Brings Mathematics Into Being. Su
inclusión en el estudio neurocientífico, con Jerome
Feldman, con quien ha estudiado los modelos biológicos
conexionismos que determinana el aprendizaje de los
sistemas conceptuales y sus representaciones neurales.
Edward Sapir
Edward Sapir (1884-1939) fue un antropólogo-lingüistaestadounidense, un líder en la lingüística estructural,
y uno de los creadores de la hipótesis de Sapir-Whorf.
Nació en Lauenburg, Alemania. Fue el pupilo de Franz
Boas, profesor de Benjamín Whorf. Es considerado uno de
los lingüistas de Estados Unidos más importantes y ha
influenciado a otros lingüistas importantes como Noam
Chomsky.
Enseñó en la Universidad de Chicago y más tarde en la
Universidad de Yale. Fue uno de los primeros que estudió
las relaciones entre estudios del lenguaje y
antropología. Estudió lenguajes amerindios.
Sapir propuso una visión alternativa del lenguaje en
1921, afirmando que el lenguaje influencia las maneras
en que la gente piensa. La idea de Sapir fue adoptada y
desarrollada durante los años 1940 por Whorf y
eventualmente se convirtió en la hipótesis de Sapir-Whorf.
Sapir dijo que la lengua es un método puramente humano y
no instintivo, para la comunicación de ideas, emociones
y deseos por medio de símbolos producidos
voluntariamente.
Murió el 4 de febrero de 1939 debido a una afección
cardiaca
Ferdinand de Saussure
Ferdinand
de Saussure (Ginebra, Suiza, 26 de noviembre, 1857 -
ídem, 22 de febrero de 1913), lingüista suizo,
considerado el fundador de la lingüística moderna.
Estudió sánscrito en Leipzig, Alemania, donde tuvo como
influencia a los neogramáticos, que buscaban renovar los
métodos de la gramática comparada. Luego se dedicó al
estudio de la lengua indoeuropea y publicó a los 21 años
Memoria sobre el sistema primitivo de vocales en las
lenguas indoeuropeas con tal rigor y método (gramática
comparada) que hoy sigue vigente. Al año siguiente
publica su tesis doctoral titulada Sobre el empleo del
genitivo absoluto en sánscrito, trabajo que le da los
méritos para ser nombrado profesor de gramática
comparada de la Escuela de altos estudios de París.
Después de trabajar como profesor en una escuela
superior en la ciudad de París durante diez años es
nombrado profesor de gramática comparada en la
Universidad de Ginebra preocupado por los problemas del
lenguaje. Fruto de todo ello es la publicación en 1915
del Curso de Lingüística General, un hito en la historia
de la lingüística recopilado póstumamente por sus
alumnos Charles Bally y Albert Sechehaye basado en las
notas de su cátedra, correspondientes a los cursos
impartidos los últimos 3 años antes de su muerte.
Aunque la repercusión de esta obra no fue inmediata, en
los años siguientes su aporte fue trascendente para el
desarrollo de esta ciencia durante el pasado siglo.
Asimismo esta obra fue la inspiración del movimiento
intelectual que comenzó con la obra de Levi-Strauss,
Tristes Trópicos, denominado estructuralismo.
Ideas lingüísticas
Ferdinand de Saussure publicó a los 21 años
(1878) Memoria sobre el sistema primitivo de las vocales
indoeuropeas, obra que responde a las ideas de las
escuela neogramática.
Sin embargo, inmediatamente decide decantarse por la
teoría lingüística, pues su labor investigadora le ha
llevado a la conclusión de que los fundamentos de la
lingüística como ciencia son todavía muy inciertos.
Durante tres cursos impartidos en la Universidad de
Ginebra entre 1906 y 1911, Saussure somete a la
lingüística a una revisión teórica que vería la luz tres
años después de su muerte en forma de libro con el
título de Curso de lingüística general (1916),
compilación y ordenación de apuntes de clase elaborada
por algunos de sus alumnos. De forma directa, e
indirecta en bastantes ocasiones, de ese curso se
extraen las siguientes ideas:
La
lengua es fundamentalmente (y no por accidente o
degeneración como pensaban los comparatistas) un
instrumento de comunicación. Existe una
arbitrariedad lingüística fundamental que proviene
del hecho de que el pensamiento, considerado antes
de la lengua, es como una masa amorfa, como una
nebulosa, que se presta a todos los análisis
posibles, sin privilegiar ninguno; por consiguiente,
las formas de organización de las lenguas en cada
momento de su existencia no tienen que ver con
ninguna función preexistente a la que es la única
que tienen: la de comunicar.frente a los
comparatistas, Saussure niega que los cambios
lingüísticos puedan alterar la organización de la
lengua. La analogía, por ejemplo, lejos de destruir,
refuerza las clasificaciones lingüísticas. Según él,
tampoco las leyes fonéticas tiene ningún efecto
anárquico como pretendían los comparatistas, pues
una determinada organización gramatical, desplazada
por la evolución fonética, siempre puede
establecerse en otra.
El
lenguaje, en cualquier momento de su existencia,
debe presentarse como una organización, como un
sistema (lo que más tarde se denominaría estructura):
los elementos lingüísticos no tienen ninguna
realidad independientemente de su relación con el
todo.
El
elemento lingüístico es el signo, es decir, la
asociación de una imagen acústica (significante) y
de un concepto (significado); en tanto que valor, su
poder de cambio consiste en que sirve para designar
una realidad lingüística que le es extraña (y que no
es su significado, sino que este sirve para llegar a
ella) y su poder significativo está condicionado por
las relaciones que lo unen a otros signos de la
lengua, de manera que no es posible aprehenderlo sin
reubicarlo en una red de relaciones
intralingüísticas.
Nikolai S.
Trubetzkoy
Nikolai Sergejevič Trubetzkoy (en cirílico: Николай Сергеевич
Трубецкой)(Moscú, 15 de abril de 1890 -Viena, 25 de
junio de 1938), lingüista ruso, padre de la fonología
estructural.
De origen noble, fue un niño prodigio que se decantó muy
pronto por el estudio de la etnología y las lenguas de
Siberia, los Urales y el Cáucaso. Por fin se especializó
en gramática comparada y fonología. En Moscú polemizó
contra el atomismo conceptual de los neogramáticos y
asimiló críticamene las ideas de Ferdinand de Saussure,
a las que imprimió una concepción teleológica de raíz
hegeliana. Entre 1920 y 1922 enseña en la cátedra de
lingüística indoeuropea de la Universidad de Sofía y
empieza su correspondencia con su amigo y también
lingüista Roman Jakobson. En 1922 es llamado a la
cátedra de filología eslava de Viena, donde enseña hasta
el fin de sus días. En 1928 ingresan Jakobson y
Trubetzkoy en el Círculo Lingüístico de Praga, creado en
1926. En 1938 es expulsado de su cátedra de Viena por
los nazis, apenas unos meses antes de su muerte por
angina de pecho.
Obras
Su obra principal, incompleta, son los Principios de
fonología, publicada póstumamente en 1939 por el Círculo
de Praga, un libro clave para la fonología moderna. La
fonología actual (1933), Introducción a las
descripciones fonológicas (1935) y La neutralización de
las oposiciones fonológicas (1936) son otras de sus
obras.
Wilhelm von Humboldt
Friedrich Wilhelm Christian Carl Ferdinand, barón de Humboldt
(Potsdam, 22 de junio de 1767 – 8 de abril de 1835 en
Tegel, Berlín), llamado habitualmente Wilhelm von
Humboldt, y, en español, Guillermo de Humboldt, fue un
erudito y hombre de estado alemán, uno de los fundadores
de la Universidad de Berlín (en la actualidad
Universidad Humboldt de Berlín).
Humboldt fue uno de los intelectuales alemanes de mayor
y más perdurable influencia en la cultura de su país. Si
su obra se contempla en relación con la de su hermano,
Alexander von Humboldt, será difícil encontrar dos
hermanos que hayan enriquecido su época con tal impulso
investigador y tanto saber universal. Mientras que
Alexander se dedicó, principalmente, aunque no de forma
exclusiva, a expandir los horizontes del saber con sus
estudios sobre la naturaleza y la geografía, Wilhelm
dedicó sus esfuerzos a las letras, enfocando sus
trabajos hacia problemas tales como la educación, la
teoría política, el estudio analítico de las lenguas, la
literatura y las artes, además de trabajar activamente
en la reforma del sistema educativo y en la diplomacia
de su nación, Prusia.
Vida
Origen y juventud [editar]Por parte de padre, los
hermanos Humboldt provenían de una familia burguesa de
Pomerania. Su abuelo había sido oficial del Ejército
Prusiano y había sido elevado a la nobleza por méritos
militares y a petición propia en 1738. Su hijo,
Alexander Georg, tras retirarse del servicio militar,
fue nombrado chambelán de la esposa del heredero de la
corona por Federico II de Prusia, hasta el fracaso de
ese matrimonio en 1769. Tres años antes, en 1766,
Alexander Georg se había casado con la rica viuda de
origen hugonote Elisabeth von Holwede, nacida Colomb, y
había conseguido el Palacio de Tegel y los terrenos
circundantes a través de la esposa. En la educación de
sus hijos Wilhelm y Alexander, en verano en Tegel y en
invierno en la ciudad de Berlín, no se ahorraron medios.
Los padres contrataron a varias personas de renombre
para la educación de sus hijos. Entre ellos Joachim
Heinrich Campe y, desde 1777 y durante más de 10 años,
Gottlieb Johann Christian Kunth, que coordinaba y
planificaba la educación, además de supervisar a los
diferentes profesores. Como preparación para su
formación universitaria, los estudios incluían
macroeconomía, estadística, derecho natural y filosofía.
Kunth, que también había conseguido una posición de
confianza en la administración de las propiedades de los
Humboldt, se convirtió, tras la muerte de su patrón, en
un consejero imprescindible para la viuda y también en
el administrador de los bienes de los hermanos Wilhelm y
Alexander. Wilhem a cambio impulsó más tarde el ascenso
de Kunth a colaborador del Barón de Stein durante la era
de las reformas en Prusia y además cumplió el deseo de
Kunth de ser enterrado en el panteón familiar en Tegel
tras su muerte en 1829.
Con 13 años Wilhelm ya hablaba griego, latín y francés
con fluidez y conocía a los autores más importantes de
las correspondientes literaturas. Su enorme capacidad de
estudio preocupó a menudo a las personas cercanas. En el
marco de la educación preparada por Kunth, los hermanos
visitaron la casa del médico Markus Herz, erudito con
intereses diversos que daba clases de filosofía y física.
También entraron en contacto con el salón de la esposa
de Herz, Henriette Herz, por la que Wilhelm sintió una
fugaz pasión. Como miembro del Bund der Freunde (Alianza
de amigos) del matrimonio, uno de los muchos Tugendbund
(Alianza o Agrupación moral) existentes, a la que
pertenecían tanto un reglamento como una revista secreta,
Wilhelm entró más tarde en contacto con Caroline von
Dacheröden, que pertenecía al Bund como miembro externo
y que finalmente se convertiría en su esposa.
El objetivo que la madre pretendía conseguir con esta
exigente educación era la cualificación para importantes
cargos de gobierno. Estaba previsto que Wilhelm
estudiara derecho y Alexander economía. Todavía bajo la
tutela de Kunth, los hermanos comenzaron sus estudios en
la Universidad de Fráncfort del Oder, que Wilhelm
abandonó tras un semestre para matricularse en primavera
de 1788 en Göttingen.
El clasicismo de Weimar
En Göttingen se independizó de las directrices que le
habían dado y siguió sus propios impulsos e intereses.
En sus estudios, en vez de dedicarse al Derecho,
profundiza sus conocimientos de Filosofía, Historia y
lenguas antiguas y estudia con grandes maestros como
Georg Christoph Lichtenberg y Christian Gottlob Heyne.
En 1788 también conoce a su futura esposa, Caroline von
Dacheröden. El intercambio de cartas entre los dos
convirtió este matrimonio en el ejemplo a seguir en lo
que se refiere a cortejo amoroso para la burguesía
alemana del siglo XIX e incluso del XX.
Desde Göttingen, Humboldt realizó un viaje hacia finales
de 1788 a la región del Rin y del Meno con el amigo de
juventud de Goethe, Friedrich Heinrich Jacobi, en la que
conoce al circumnavegador Georg Forster. En verano de
1789 vuelve a partir de viaje con su antiguo maestro
Campe hacia el París revolucionario. Además de la
Revolución en sí, le interesa el estado de los huérfanos
de la ciudad, de la que se informa en el orfanato.
Humboldt pasa las navidades de 1789 junto con su
prometida en Weimar, donde conoce a Friedrich Schiller y
Johann Wolfgang von Goethe.
A comienzos de 1790, tras terminar los cuatro semestres
de su carrera, entra a trabajar a servicio del estado y
consigue un puesto en el Departamento de Justicia, donde
se ampía su educación para formar parte de la judicatura,
aunque también consigue la calificación necesaria para
entrar en el servicio diplomático. Ya en mayo de 1791
busca la licencia dando como excusa razones familiares.
Las razones no están claras, puede que la función de
juez no fuera satisfactoria para él a largo plazo, que
el desarrollo de sus inclinaciones y gustos siguieran
otros derroteros o que hubiera aceptado el puesto de
juez solamente para conseguir la aprobación de su madre
y de su futuro suegro, el Presidente de la Cámara
Dacheröden. Tras la boda, el 29 de junio de 1791, el
matrimonio vivió en la hacienda de Dacheröden en
Turingia. Allí ambos se dedicaron a profundizar sus
conocimientos en griego antiguo, cultura, arte y
filosofía y mantuvieron un intercambio de cartas intenso
con el filólogo de lenguas antiguas de Halle, Friedrich
August Wolf. Su preocupación con la antigüedad clásica
le servía para «el conocimiento filosófico absoluto del
hombre». El genio griego lo entendía como «ideal de
aquello que nosotros mismos quisiéramos ser y conseguir».
Humboldt, gracias a su aprecio por los filósofos
antiguos, característica de la época del neohumanismo, y
sus amplios conocimientos sobre el tema, se convirtió en
socio menor del clasicismo alemán (Berglar) cuando se
trasladó en 1794 con su familia a Jena, donde estaba
trabajando Schiller. El papel que tendrá a partir de ese
momento, inicialmente frente a Schiller y más tarde
también con Goethe, era el de un análisis agudo, una
crítica constructiva y un consejo versado que tuvo gran
influencia tanto en las baladas y el Wallenstein de
Schiller, como en el Herrmann und Dorothea de Goethe.
Sobre el conocimiento idealizado de la Antigua Grecia de
Humboldt y su influencia posterior en el sistema
educativo alemán, Berglar comenta: «Aunque Humboldt no
pueda compararse de lejos en profundidad con Goethe, en
dinamismo con Schiller y en creatividad con ambos,
quizás haya ejercido mayor influencia que ambos y con
seguridad ha ejercido la influencia más duradera sobre
el desarrollo alemán.». Hasta 1797 Humboldt mantuvo la
estrecha relación con Schiller en Jena. La relación fue
interrumpida en 1795/96 y terminó con la muerte de
Elisabeth von Humboldt, la madre, cuyo capital pasó a
manos de los hijos y los hizo independientes. Mientras
que Wilhelm se ocupaba del palacio de Tegel, el hermano
Alexander empleó el dinero para financiar su viaje
científico a América.
Enviado de Prusia en Roma
Tras la muerte de la madre no fue posible
trasladarse a la hacienda de Tegel ya que la campaña de
Italia de Napoleón convertía el lugar en inseguro.
Wilhelm, junto con su familia, se trasladó a París, que
todavía vivía tiempos revolucionarios, donde conoció a
algunos personajes importantes de la época como al Abate
Sieyès, Madame de Staël y al pintor revolucionario
David. Desde París realizó dos largos viajes en 1799 y
1801 a España, que se mostrarían fructíferos sobre todo
en sus estudios lingüísticos del idioma vasco.
En verano de 1801, Humboldt volvió con su mujer e hijos
a Tegel, aunque sólo por un año. Ya en la primavera de
1802 se le ofreció la oportunidad de ir a Roma como
enviado de Prusia ante la Santa Sede. Sus conocimientos
de diplomacia y su título de consejero diplomático
habrían demostrado finalmente su utilidad. Se presentó
al puesto como hombre de mundo y aristócrata, un puesto
que no debía resultar muy atractivo debido a la
reducción del tamaño de los Estados Pontificios tras la
invasión francesa (sus territorios septentrionales
habían sido transferidos a la República Cisalpina —desde
1802 República Italiana) y a que el Papa era dependiente
de Napoleón en ese momento. Humboldt no estaba muy
ocupado con su trabajo de representante consular de los
ciudadanos prusianos, lo que le daba tiempo y
oportunidad para, junto con Caroline, convertir la sede
diplomática, que se encontraba cerca de la Plaza de
España, en uno de los centros de la sociedad romana.
Aquí, además de representantes de la curia romana,
fueron huéspedes entre otros Luciano Bonaparte, todavía
príncipe, Luis I de Baviera, los escultores Bertel
Thorvaldsen y Christian Daniel Rauch, además del joven
Karl Friedrich Schinkel, Ludwig Tieck y August Wilhelm
Schlegel junto con Madame de Staël.
La fascinación que Roma provocaba en Humboldt y que
justifica su estancia de seis años allí, la resume en su
carta a Goethe del 23 de agosto de 1804.
|
Roma es el
lugar en el que, en nuestra opinión, se
resume toda la Antigüedad. (...) Sin duda,
la mayor parte de esta impresión es
subjetiva, pero no es solo el
sentimentalismo de encontrarse donde estuvo
ese o aquel gran hombre. Es una violenta
fascinación que, aunque causada por una
ilusión, nos arrastra a un pasado que
percibimos como más precioso y elevado, una
fuerza que, incluso quien quisiera, no puede
resistir, porque tanto el yermo en que dejan
el país sus actuales habitantes, como la
increíble cantidad de ruinas atraen la vista
hacia allí. (...) Pero es solo una ilusión
que nosotros mismos queramos ser habitantes
de Atenas o Roma. Solo desde la distancia,
separados de todo lo vulgar, solo como
pasado tiene que aparecernos la Antigüedad. |
En verano
de 1805, tras su vuelta de la expedición a América,
Alexander visita durante tres meses a su hermano y a su
cuñada en Roma. Alexander, que ya era celebrado en
Alemania como el segundo Colón, se dirige tras la visita
a París para estudiar la enorme cantidad de materiales
que se había traído de la expedición. Esto señala de
forma clara la intensa comunicación y el vínculo de
cariño entre los dos hermanos, a pesar de sus diferentes
caracteres. Una imagen que puede aclarar su
comportamiento y trabajo complementario es la apelación
que recibieron de "dioscuros prusianos".
El reformador de la educación
La liquidación del Sacro Imperio Romano-Germánico
por Napoleón, la caída de Prusia en manos francesas tras
la derrota de Jena y Auerstedt así como la ocupación
francesa de Berlín en 1806 encontró a Humboldt en su
puesto en Roma, lo que le afectó de sobremanera aunque
la distancia le protegiera de consecuencias graves. En
otoño de 1806 escribe al Ministro de Exteriores Karl
August Príncipe de Hardenberg.
|
Nunca fui
orgulloso o interesado y siempre estuve
satisfecho con el puesto en el país en el
que vivo y al que amo, nunca he buscado ni
deseado otro puesto, pero ahora me es penoso
estar aquí ocioso y no poder hacer nada por
la patria acosada. |
Por lo
visto no había un puesto para él en Berlín y Humboldt
permaneció en Roma hasta octubre de 1808, cuando los
Estados Pontificios habían sido invadidos de nuevo por
los franceses e incorporados directamente al Imperio
Francés. La vuelta a Alemania sólo fue posible tras
tomarse unas vacaciones para arreglar asuntos económicos
privados y para evaluar los daños en el palacio de Tegel,
que había sido saqueado. A su llegada recibe la noticia
de que, a consecuencia de las reformas realizadas en el
gobierno prusiano por von Stein, debía tomar las riendas
de la Sektion des Kultus und des öffentlichen
Unterrichts (Sección de Culto y de Educación Pública).
Existía una buena razón para que el Barón von Stein se
empeñase en que Humboldt era en ese momento la persona
adecuada para el puesto. El estado militar prusiano, tal
como había sido creado por Guillermo I y tal como había
sido engrandecido por Federico II, estaba arruinado y se
encontraba en un estado de humillante sumisión a
Napoleón. Para salir de esa situación por sus propias
fuerzas, según von Stein y sus correligionarios, había
que realizar profundas reformas, creando espacio para
los deseos de libertad que la Revolución Francesa había
despertado en la burguesía, patrocinando la propia
responsabilidad de las personas y de esta forma
conseguir para el Estado y la Nación nuevos recursos.
Las teorías del estado que propinaba Humboldt estaban,
desde hacía mucho tiempo, en la misma línea. En su
tratado de 1792 Ideen zu einem Versuch, die Grenzen der
Wirksamkeit des Staates zu bestimmen (Ideas para un
proyecto de delimitación de la efectividad del estado)
escribe.
|
La auténtica
finalidad del hombre —no aquella de
inclinación cambiante, sino la que la
infinita e inmutable razón le dicta— es la
educación máxima y más equilibrada de sus
fuerzas para formar un todo. Para esta
educación es la libertad la primordial y la
más imprescindible de las condiciones. (...)
Precisamente aquella, que surge de la unión
de la diversidad, es el bien más alto que da
la sociedad y esa diversidad se pierde con
certeza en el mismo grado en el que el
estado se entromete. De hecho, no son los
miembros de una nación los que viven entre
sí en sociedad, sino que son súbditos
aislados los que se relacionan con el estado,
es decir, con el espíritu que rige su
gobierno, de tal forma que la superior
fuerza del estado impide el libre juego de
fuerzas. Causas similares producen efectos
similares. Es decir, cuanto más interviene
el estado, más semejanzas presentan no solo
los efectos, sino también lo realizado.
(...) Pero de aquel que razona así para
otros se sospecha, y no sin razón, que
desconoce al hombre y quiere hacer de los
hombres máquinas. |
A favor de
la nominación de Humboldt para este puesto, en un
momento de cambio radical, hablaba su apoyo insistente a
la educación como medio para asegurar una existencia
digna para el hombre.
|
¿Qué se pide a una
nación, a una época, a la Humanidad al
completo cuando se le debe mostrar respeto y
admiración? Se le exige que la educación, la
sabiduría y la virtud que estén bajo su
gobierno estén tan extendidas y sean tan
fuertes como sea posible, que aumenten de
tal forma sus valores internos que el
concepto de humanidad alcance un contenido
elevado y respetado. |
Humboldt
dudó antes de aceptar el cargo de Responsable de
Educación, ya que no era un puesto de ministro y por lo
tanto no respondía directamente al rey, sino que tenía
el rango de Jefe de Sección y estaba supeditado al
Ministro del Interior von Dohna. En primera línea temía
no tener la suficiente libertad para la importante tarea
que significaba la reforma del sistema de educación.
Tras adaptarse finalmente al puesto y sus circunstancias,
Humboldt comenzó una frenética y sorprendente actividad
reformando, apoyado por sus colaboradores Nicolovius,
Süvern y Uhden, con rapidez y profundidad los planes de
estudio, la formación del profesorado y los exámenes de
las escuelas primarias, secundarias (Gymnasien) y de las
universidades. Como culminación de su reforma está la
fundación de la Universidad Humboldt de Berlín, de la
que dice Berglar: «Nunca más un ministro de educación
pudo mostrar una lista de candidatos a profesores con
más orgullo.» Entre los profesores más brillantes que
pertenecieron a la Universidad en un principio están
Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher, Friedrich Carl
von Savigny, Johann Gottlieb Fichte y Barthold Georg
Niebuhr. El plan de Humboldt para la Universidad de
Berlín era la creación de unidades de investigación y
enseñanza para la relación entre alumnos y profesores.
Ambos, alumnos y profesores, debían permanecer libres de
exigencias y limitaciones por parte del Estado. Humboldt
partía del principio de que las universidades también
cumplen las exigencias del estado siendo responsables de
su propio ejercicio, simplemente desde un punto más
elevado y con medios que el estado no podría producir
por sí mismo.
Se ha criticado el ideal educativo de Humboldt tomando
como base realidades sociales y problemas económicos, ya
que su ideal estaba íntimamente ligado a su existencia
de una aristocrática privilegiada y, por lo tanto,
prescindía de una universalización de la educación. Sin
embargo él mismo no solo no habría discutido, sino que
habría enfatizado, que su elitista sistema de educación
debería adaptarse bajo otras circunstancias. Prueba de
ello es —además de otras propuestas para la creación de
una sociedad burguesa en la que el aprendizaje durante
toda la vida fuera posible— su informe de diciembre de
1809 al rey.
|
Existe una cierta
cultura que debería ser universal y además
una cierta educación del espíritu y del
carácter que no deben faltar a nadie. Sólo
es un buen obrero, vendedor, soldado u
hombre de negocios aquel que es, por sí
mismo y sin relación a su oficio específico,
un hombre y un ciudadano bueno, decente e
ilustrado según sus posibilidades. Dadle
educación escolar, lo que sea necesario para
ello, así aprenderá más tarde las
habilidades específicas de su oficio con
gran facilidad y mantendrá la libertad, como
ocurre a menudo en la vida, de cambiar de
profesión. |
Humboldt
nunca había renunciado durante su actividad reformadora
al propósito de mejorar su puesto en el gobierno para
conseguir más independencia y mayor igualad frente a sus
colegas del gabinete. Tenía la esperanza de convencer al
rey de las ideas de von Stein. Tras reconocer finalmente
que no había conseguido nada en este sentido, presento
su dimisión del cargo tras un año de ejercicio, quizás
con la esperanza de que fuera un medio de presión final.
Se tardó dos meses y medio en aceptar su dimisión,
durante los que estuvo en discusión el nombrarlo
Ministro de Interior o de Exteriores. Debido a que había
unido la aceptación inicial del puesto en Educación con
una petición de vuelta al servicio diplomático tras la
finalización del servicio, se asoció la admisión de la
renuncia con el nombramiento de Enviado Especial y
Ministro Plenipotenciario en Viena, en parte para
mitigar su desilusión.
Humboldt fue criticado por dejar los cargos que
ostentaba en el gobierno. Egoísmo, voluptuosidad,
comodidad y arrogancia son algunas de las acusaciones
que se le hicieron. En contra hablan el incansable celo
que mostraba, también al servicio del Estado, cuando era
necesario. Sin embargo en un punto se mantuvo firme
durante todos esos años: su servicio a la comunidad no
era incondicional. Cuando las circunstancias políticas
amenazaban con atarlo de manos y pies y con alienar su
propia imagen, cuando su derecho a cambiar y formar era
recortado de forma inaceptable o era puesto en peligro,
cuando no veía posibilidad de hacer valer sus
convicciones, en ese momento terminaban para él sus
obligaciones. ¿Había que esperar otra cosa del gran
teórico y practicante de la vida?
Diplomático para la libertad y la paz
Caroline von Humboldt se había quedado en Roma
durante la actividad de su marido como reformador de la
educación. En otoño de 1810 se trasladó a Viena, dónde
se reúne con su marido para llevar una vida social
representativa en su casa de la Minoritenplatz. A través
de su amigo de infancia, Friedrich Gentz, Humboldt
consiguió una visión clara de los objetivos del Ministro
de Asuntos Exteriores de Austria, Klemens von
Metternich. Así pudo predecir la posición de Austria y
comunicarla a Hardenberg en el conflicto de Napoleón con
Rusia y también en los comienzos de la guerra de
liberación contra Napoleón. También consiguió por este
medio influir en la entrada de Austria en la coalición
contra Napoleón —para su biógrafo Scurla, el punto
álgido de la carrera diplomática de Humboldt.
Tras la derrota napoleónica, durante el Congreso de
Viena y en las negociaciones sobre la Confederación
Germánica Humboldt trabajó como la mano derecha de
Hardenberg y contribuyó con incontables memoranda al
contenido del acta de fundación de la Confederación. El
entendimiento con Hardenberg durante esta fase de la
reorganización europea no fue duradera, el desarrollo y
el resultado del Congreso debieron suponer ya las
primeras diferencias entre los dos. El clima del
Congreso, impulsado por Metternich, se inclinaba cada
vez más por la Restauración, con lo que los principios e
iniciativas liberales de Humboldt eran arrinconados,
mientras que Hardenberg aceptaba la evolución de los
acontecimientos. Tras la finalización de las
negociaciones, la utilidad de Humboldt en Viena estaba
agotada por su enfrentamiento con Metternich.
En 1816 fue enviado a Fráncfort del Meno por un año para
cerrar las últimas negociaciones territoriales abiertas
en la Confederación Germánica. Seguidamente fue enviado
a Londres, lo que equivalía a sacarlo de en medio.
Hardenberg había comentado a Humboldt varias veces la
posibilidad de que este pasara a dirigir un ministerio y
Humboldt —casi como condición para hacerse responsable
de un ministerio— le había aconsejado una reforma del
Consejo de Estado, que equivalía a una estructura de
decisión colegial. Hardenberg se sintió atacado en su
autoridad y liderazgo por Humboldt y exigió el traslado
a Londres de Humboldt, que en 1817 había pasado varios
meses en Berlín mezclándose en los asuntos de estado.
Humboldt aceptó este trato solamente medio año antes de
solicitar su renuncia, supuestamente por razones
familiares. Hardenberg, que quería mantenerlo alejado de
Berlín, denegó la petición y solamente un segundo
intento dirigido directamente al rey consiguió en parte
su objetivo: Humboldt fue encargado de nuevo de defender
los intereses de Prusia en la Confederación Germánica en
Fráncfort. En enero de 1819 le fue ofrecido
definitivamente un ministerio y en concreto el de
Ständische Angelegenheiten [8]. Bajo otras condiciones
se hubiera podido aprovechar la oportunidad para sentar
las bases de una monarquía constitucional y solucionar
así la promesa de Guillermo III de Prusia de una
constitución en el sentido de Humboldt. Esta posibilidad
seguramente fue la que le llevó a olvidar la reforma del
Consejo de Estado y aceptar la cartera de ministro —a
pesar de las reservas de Hardenberg y sin tener en
cuenta los planes propios de este para una constitución.
El público interesado, cuyas expectativas se habían
despertado ya con la oferta a Humboldt, se alegró de la
contestación afirmativa. Sin embargo Hardenberg, que
quería tener la cosa atada antes de la llegada a Berlín
de Humboldt, lo mantuvo ocupado en Fráncfort hasta
pasado el verano, antes de solicitar su viaje a Berlín.
Humboldt tuvo que tomar cargo de sus responsabilidades
en el momento más inconveniente para sus intenciones
constitucionales. A la vez que se producía su
investidura, Austria y Prusia negociaban y firmaban los
Decretos de Carlsbad, por los que se preveía la opresión
y persecución de ideas liberales en las universidades y
en la vida pública. Ciertamente hubo diferentes esbozos
de la constitución en la Comisión Constitucional
nombrada por el rey, influenciados tanto por Hardenberg
como por Humboldt, pero la suerte estaba echada y una
evolución política en Prusia estaba impedida por los
Decretos de Carlsberg. La lucha de Humboldt, en la que
incluso logró ganar para su bando a varios de sus
colegas, estaba perdida desde el principio. Su enérgica
protesta por las medidas policiales arbitrarias que se
llevaron a cabo durante la persecución de demagogos,
tuvieron como consecuencia su destitución el 31 de
diciembre de 1819, que se tomó con la tranquilidad que
le caracterizaba.
Propietario de Tegel
A los 51 años, Humboldt se encontraba en la
posición de decidir su propio destino de nuevo. Decidió
convertir la hacienda familiar en Tegel en el centro de
su nueva vida, aunque de forma que se adaptara a sus
gustos e inclinaciones, lejos del Palacio del
Aburrimiento de su infancia. El arte y la cultura de la
Antigüedad le habían acompañado en su camino y se habían
convertido en un criterio importante: a partir de ahora
impregnarían también el ambiente hogareño. Como
consecuencia se encargó a Karl Friedrich Schinkel el
amplio y complejo proceso de remodelación del conjunto,
un arquitecto que Humboldt apreciaba desde los días en
Roma. El edificio existente fue ampliado con una
solución osada, que introducía una fachada con cuatro
torres de estilo clasicista y en el interior el espacio
necesario, que más tarde llenarían Wilhelm y Caroline de
esculturas de mármol y yeso con el paso de los años. Así
se creó no sólo una residencia única, sino a la vez el
primer museo de antigüedades de Prusia.
La remodelación se inauguró en octubre de 1824, con la
presencia de los príncipes herederos de Prusia y
numerosas otras personalidades. La buena cooperación
entre Humboldt y Schinkel, que se puso en evidencia en
el proyecto, se repetiría pocos años más tarde el la
construcción del Altes Museum en Berlín, en el que
Schinkel se encargó de la edificación y Humboldt, como
presidente de la Asociación de Amigos del Arte, creada
en 1825 para el fomento de las artes y los artistas, de
la elección de los objetos de arte. Como consecuencia de
la inauguración del museo en 1830, el rey volvió a
mostrar a Humboldt su aprecio y le concedió algunas
condecoraciones, además de pedirle que participara a
partir de entonces en las sesiones del Consejo de Estado.
Estaba claro que el rey no pretendía que Humboldt se
implicara de nuevo de forma seria en política y éste
hizo uso de su lugar de honor de forma comedida.
En 1829, tras la muerte de Caroline, que le había
apoyado y reforzado durante toda su vida, se inicia un
proceso acelerado de envejecimiento acompañado por
síntomas de Parkinson. Sin embargo, a pesar de su viudez,
manteniene su ritmo de vida diario en su domicilio de
Tegel y dicta todas las tardes un soneto. El del 26 de
diciembre de 1834 contiene los siguientes versos:
| Ich lieb' euch,
meiner Wohnung stille Mauerrn, |
Os amo,
callados muros de mi morada, |
| und habe euch
mit Liebe aufgebauet; |
y os he
construido con amor; |
| wenn man des
Wohners Sinn im Hause schauet, |
si se ve la
intención del inquilino en la casa, |
| wird lang nach
mir in euch noch meiner dauern. |
perduraré en
vosotros mucho tiempo después de mi |
Sus
herederos — a pesar de todos los cambios que se han
producido en los siglos XIX y XX – han contribuido a
esta visión de Wilhelm con una perseverancia que merece
ser alabada. El palacio se ha mantenido como residencia
de la familia y como museo hasta el presente. Es de
esperar que tras la restauración en curso (2006) se
vuelva a abrir al público el palacio y los jardines. Con
lo que se cumpliría también la dicción de Fontane en su
Wanderungen durch die Mark Brandenburg (Excursiones por
la Marca de Brandemburgo).
|
El famoso par de
hermanos, que dan un significado por siglos
a este trozo de arena de la Marca y lo
convierten en lugar de peregrinación para
miles, yacen juntos a los pies de una
columna de granito, de cuya altura la
Esperanza los observa. |
Humboldt como lingüista y pensador
Durante la década y media que Humboldt permaneció
en Tegel, su principal ocupación fue la Lingüística. Los
materiales necesarios los había reunido en parte él
mismo en sus viajes, en parte en su extensa
correspondencia y en parte en los descubrimientos de su
hermano Alexander. A partir 1827, con el retorno de su
hermano a Berlín, éste visita con frecuencia a Wilhelm
en Tegel. Tras la muerte de Wilhem, Alexander, que le
sobreviviría más de dos décadas, comentaría en una carta.
|
Vio como a su lado
surgía una nueva ciencia de la lengua,
ciencia que él mismo impulsó, una reducción
de la variedad de los tipos de lenguas que
están fundadas en las características del
espirito humano: abarcando toda la Tierra en
esa variedad, estudiando la estructura de
cada lengua, como si fuera un único objeto
de estudio, (...) era el Inmortal que, no
sólo entre sus contemporáneos, había
estudiado un mayor número de lenguas;
también fue él el que estudió de forma más
profunda la relación entre todas las lenguas
y su influencia en la formación de la
humanidad. |
Junto con
las lenguas ya mencionadas que aprendió de joven,
aprendió inglés, español, vasco, húngaro, checo y
lituano; sus estudios científicos se extendieron a las
lenguas indígenas de América, el copto, el antiguo
egipcio, el chino, el japonés y el sánscrito. El origen
de este impulso investigador era la filosofía
antropológica de Humboldt, en la que el lenguaje era la
clave de todo [11]: «puesto que el ánima humana es la
cuna, patria y hogar del lenguaje, así van desconocidas
y ocultas todas sus propiedades a parar a lo mismo». En
un tratado sobre el carácter nacional de las lenguas se
dice entre otras cosas que [12]: «considerando que el
lenguaje cuando nombra, de hecho, crea y deja su marca
en el pensamiento, el espíritu se introduce, apoyado por
la actuación de muchos, por nuevos caminos en la esencia
de las cosas. (...) Algunas naciones se contentan más
con el cuadro del mundo que les presenta su lengua y
sólo buscan en ella más luz, coherencia y armonía. Otras
se incrustan más laboriosamente en el pensamiento, creen
no poder dar suficiente importancia al concepto, hacerlo
adecuado, y descuidan la propia completitud formal. En
ambos lenguajes quedan las marcas de esto.»
El entendimiento de forma avanzada entre las personas
requiere una lengua común; y eso es según Humboldt el
motor y el medio del avance científico [13]: «porque la
comprensión no es un encuentro de formas de entender en
un punto que no se puede compartir, sino un encuentro de
esferas de pensamiento, de las que la parte común
coincide y que sobrepasa al individuo. Así se hace
posible el avance intelectual de la humanidad, a medida
que cada ampliación del pensamiento conseguida puede
transmitirse a los demás, sin colocar cadenas en su
libertad, lo que resulta necesario para la apropiación
de ese conocimiento y para nuevas ampliaciones».
Un encuentro especialmente fructífero de esferas de
pensamiento se vivió con los hermanos Humboldt, uno del
que se aprovecharía la posteridad. No es de extrañar que
Wilhelm, como consecuencia del desempeño de sus
funciones, fuera el que mostrara más patriotismo
prusiano y que lo echara de menos en su hermano
Alexander, que había pasado más tiempo en París, la meca
de la ciencia. Pero en el fondo ninguno de los dos era
estrecho de miras y en su trabajo científico les unía un
planteamiento cosmopólita. De esta forma pueden
comprenderse las siguientes frases de Herbert Scurla,
que veía un legado común de los hermanos.
|
Si queremos
nombrar una idea que se haya hecho cada vez
más visible a lo largo de la historia; si
queremos alguna idea que demuestre la muy
discutida, pero aun más veces mal entendida,
superación de la humanidad: es la idea de
que la humanidad aspira a eliminar las
fronteras, causadas por prejuicios y
pensamientos parciales, que se han colocado
entre los hombres; y tratar a toda la
humanidad independientemente de su religión,
nación o color como una gran tribu de
hermanos, como un todo, cuyo fin es el libre
desarrollo de sus fuerzas interiores. Este
es el fin último exterior de la sociabilidad
y a la vez es la dirección natural del
hombre hacia una ampliación indefinida de su
ser. |
Los viajes a España
Humboldt realizó varios viajes a España, en concreto al País Vasco para estudiar el euskera. El
primero de estos viajes le dejo una larga impronta.
Realizó este primer viaje en compañía de su familia, su
mujer y dos hijos, y de su amigo el pintor Gropius en
1799. La impresión que Humbolt llevo de este viaje la
describe A. Farinelli en su libro «Guillermo de Humboldt
y el País Vasco» así:
|
Algo nuevo se
había despertado en la conciencia del sabio:
el reconocimiento de su inclinación natural
al estudio de las lenguas, fundado en el
estudio del carácter y del alma de los
pueblos, y la determinación de seguir desde
entonces ese impulso interior, concentrando
sus fuerzas, enderezándolas a un fin, sin
vacilaciones. Le servirá el vascuence como
fundamento de sus estudios. El faro de la
nueva luz deseada surgirá de aquí.
Necesariamente debía investigarse el
vascuence para llegar a las primeras fuentes
de las lenguas de Europa. |
En
primavera de 1801 vuelve a Euskal Herria, esta vez lo
acompaña su amigo Guillermo Bokelmann, en este viaje
consultará obras de José Joaquín de Landazuri, Moret,
Bourgoing, Dillon u Oihenart. Conocería en el transcurso
de sus visitas al País Vasco a Juan Antonio Moguel, del
que diría que es uno de los lingüistas más doctos de
Vizcaya, Pedro Astarloa, Larralde y al cantante Garat.
Desarrolla y expone la teoria de que el euskera es la
lengua más antigua de Europa y de que el pueblo vasco
constituía el representante lingüístico más antiguo de
las poblaciones primitivas de la Iberia precéltica,
anterior a las primeras inmigraciones de los arios, se
deriva del análisis paciente de los nombres de las
montañas, ríos, peñas, valles, aldeas, familias,
hipotésis con las que coincide con Moguel, Larramendi,
Astarloa y Erro en contra de la posición de estudiosos
como Menéndez Pelayo o Echegaray.
Fue un admirador de la lengua vasca de la que llego a
decir:
es una de las lenguas de más perfecta formación,
sorprendente por su vigor, la estructura de sus palabras,
la brevedad y la osadía de la expresión.
DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LAS LENGUAS
La distribución de
las lenguas por continentes es muy desigual, Asia y África
tienen cerca de 1900 lenguas cada uno por lo que cada uno de
esos continentes contiene un 32% de la diversidad lingüística
total del planeta, mientras que Europa tiene sólo un 3% de las
lenguas del planeta, siendo el continente con menor diversidad
lingüística. En América existen alrededor de 900 lenguas
indígenas (15% de las lenguas del planeta) y en Oceanía y las
regiones adyacentes unas 1100 (18%).
La región
lingüísticamete más diversa del planeta es Nueva Guinea y la
menos diversa es Europa. En la primera región hasta el siglo XX
poco no existió ninguna entidad estatal, mientras que en Europa
la existencia desde antiguo de grandes estados restringió la
diversidad cultural produciéndose un efecto uniformizador en la
diversidad lingüística importante.
Lenguas por número de hablantes
Las lenguas del mundo presentan una gran dispersión en cuanto al
número de hablantes. De hecho unas pocas lenguas mayoritarias
concentran la mayoría de hablantes de la población mundial. Así,
las 20 lenguas más habladas, que suponen alrededor de un 0,3% de
las lenguas del mundo, concentran casi el 50% de la población
mundial, en número de hablantes, mientras que el 10% de las
lenguas menos habladas apenas concentran al 0,10% de la
población mundial. Y aunque el número medio de hablantes de una
lengua terrestre está en torno a 1 millón de hablantes, el 95,2%
de las lenguas del mundo tienen menos de 1 millón de hablantes.
Esto significa que las lenguas más habladas acumulan un número
de hablantes desproporcionadamente alto y por eso la media
anterior es engañosa respecto a la distribución.
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