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¿Qué locura o qué desatino me lleva a
contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías?
Miguel de Cervantes
El amor es fe y no ciencia.
Francisco de Quevedo
Introducción
Fonética, rama de la
lingüística que estudia la producción, naturaleza física y percepción de
los sonidos de una lengua. Sus principales ramas son: fonética
experimental, fonética articulatoria, fonemática y fonética acústica.
Fonética
Experimental
Es la que estudia los
sonidos orales desde el punto de vista físico, reuniendo los datos y
cuantificándolos, sobre la emisión y la producción de las ondas sonoras
que configuran el sonido articulado. Utiliza instrumentos como los rayos
X y el quimógrafo, que traza las curvas de intensidad. El conjunto de
los datos analizados al medir los sonidos depende únicamente de la
precisión del instrumental así como de otros conocimientos conexos.
También se han descubierto diferencias importantes en cada sonido oral.
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Fonética
Articulatoria
Es la que estudia los
sonidos de una lengua desde el punto de vista fisiológico, es decir,
describe qué órganos intervienen en su producción, en qué posición se
encuentran y cómo esas posiciones varían los distintos caminos que puede
seguir el aire cuando sale por la boca, nariz, o garganta, para que se
produzcan sonidos diferentes. No se ocupa de todas las actividades que
intervienen en la producción de un sonido, sino que selecciona sólo las
que tienen que ver con el lugar y la forma de articulación. Los símbolos
fonéticos y sus definiciones articulatorias son las descripciones
abreviadas de tales actividades. Los símbolos fonéticos que se usan más
frecuentemente son los adoptados por la Asociación Fonética
Internacional en el alfabeto fonético internacional (A.F.I.) que se
escriben entre corchetes.
Los órganos que
intervienen en la articulación del sonido son móviles o fijos. Son
móviles los labios, la mandíbula, la lengua y las cuerdas vocales, que a
veces reciben el nombre de órganos articulatorios. Con su ayuda el
hablante modifica la salida del aire que procede de los pulmones. Son
fijos los dientes, los alveolos, el paladar duro y el paladar blando.
Los sonidos se producen cuando se ponen en contacto dos órganos
articulatorios por ejemplo el bilabial (p), que exige el contacto entre
los dos labios; también cuando se ponen en contacto un órgano fijo y
otro articulatorio, y el sonido se nombra con los órganos que producen
la juntura, o punto de articulación, como por ejemplo el sonido
labiodental (f) que exige el contacto entre el labio inferior y los
incisivos superiores. Cuando es la lengua el órgano móvil no se hace
referencia a ella en la denominación del sonido, así el sonido (t) que
se produce cuando la lengua toca la parte posterior de los incisivos
superiores se llama dental.
El modo de
articulación se determina por la disposición de los órganos móviles en
la cavidad bucal y cómo impiden o dejan libre el paso del aire. Esta
acción puede consistir en la interrupción instantánea y completa del
paso del aire para las implosivas; en dejar abierto el paso nasal pero
interrumpido el oral para las nasales; en producir un contacto con la
lengua pero dejar libre el paso del aire a uno y otro lado para las
laterales; en producir una leve interrupción primero y dejar el paso
libre después para las africadas; en permitir el paso del aire por un
paso estrecho por el que el aire pasa rozando para las fricativas, y en
permitir el paso libre del aire por el centro de la lengua sin fricción
alguna para las vocales.
Se emiten diferentes
clases de vocales según varíe la posición de la lengua, tanto a partir
de su eje vertical (alta, media y baja), como a partir de su eje
horizontal (anterior, central y posterior). Por ejemplo, en español son
vocales altas las vocales de la palabra huir, es decir, la [i] y la [u].
Son vocales medias la [e] y la [o], es decir las vocales de la palabra
pero y es vocal baja la [a] de la palabra va. Así, la lengua va de abajo
arriba para pronunciar las dos vocales seguidas de la palabra aire, pero
desciende a una posición media para pronunciar su última vocal. Hace el
camino contrario de arriba abajo para pronunciar puerta. Son vocales
anteriores del español la [i] y la [e], es decir las vocales seguidas de
la palabra piel; las vocales posteriores son la [o] y la [u], es decir
las vocales de la palabra puro; la [a] es la vocal central. La lengua se
mueve de atrás hacia adelante para emitir las vocales de la palabra
totales, hace el camino contrario para emitir las vocales de la palabra
piélago. Las posiciones que mantiene la lengua para emitir las vocales
u, i y a constituyen los vértices del llamado esquema vocálico uai.
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Fonemática
Es el estudio de los
sonidos en el discurso, es decir, de los fonemas que son las unidades
mínimas distintivas.
Por ejemplo, entre
las palabras las y los sólo existe una diferencia de significado y de
forma que es la que representa la distinción entre los fonemas [a] y
[o]. Lo mismo sucede entre pala, para, paga, pana y pasa, las
diferencias de significado se apoyan en los diferentes fonemas que las
distinguen, esto es, [l], [r], [g], [n] y [s]. Los fonemas están
configurados también por unidades mínimas que los diferencian entre sí y
son los llamados rasgos distintivos. La única diferencia que existe
entre el fonema [p] que corresponde a una consonante bilabial, oclusiva,
sorda y el fonema [b] que corresponde a una consonante bilabial,
oclusiva sonora, es su modo de articulación: sorda la primera, frente a
la segunda que es sonora. No siempre se mantienen como fonemas distintos
las diferencias que proceden de un solo rasgo distintivo, por ejemplo la
primera d de la palabra dedo corresponde a una consonante dental
oclusiva sonora, y la segunda es dental fricativa sonora. En este caso
no estamos ante dos fonemas sino ante dos valores del mismo fonema; a
veces dos fonemas diferentes en una lengua dada son el mismo en otra,
por ejemplo el español mantiene la diferencia fonética entre los sonidos
[r] y [l], pero el japonés no ni el habla andaluza tampoco. De acuerdo
con todo esto hay que distinguir entre fonemas y letras, aunque existen
muchas coincidencias también hay desacuerdos muy importantes que apoyan
esta diferencia. El fonema es un concepto ideal que está representado
por unos signos escritos, las letras, aunque no todas representan un
fonema. La letra v del español actual corresponde al fonema / b / que es
una consonante bilabial, oclusiva, sonora; pero el fonema / v /que
corresponde a una consonante labiodental, fricativa, sonora ha
desaparecido en el sistema fonético actual, aunque estuvo presente en la
historia de la lengua hasta el siglo XVIIII, y todavía hoy se usa en
algunos países de América del Sur. Además hay letras que no representan
fonema alguno como es el caso de la letra h que es muda en nuestra
lengua. La escribimos como recuerdo histórico de una aspiración o de una
f inicial del latín, pero no tiene valor fonético. Por otro lado,
algunas letras expresan distintos fonemas, como la c,[z] y [k] en
España, y [s] y [k] en Latinoamérica y zonas de Andalucía.
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Fonética
Acústica
Es la que estudia la
onda sonora como la salida de un resonador cualquiera; esto es, equipara
el sistema de fonación con cualquier otro sistema de emisión y
reproducción de sonidos. En la comunicación, las ondas sonoras tienen un
interés mayor que la articulación o producción de los sonidos, para un
determinado auditorio recibe y descodifica la impresión a pesar de que
haya sido emitida por medio de una articulación oral, o por medio de un
determinado aparato emisor de sonidos o incluso por medio de una
cotorra. Para grabar las características más significativas de las ondas
sonoras y para determinar el resultado de las distintas actividades
articulatorias se puede emplear el espectrógrafo. De forma experimental,
para poder llegar a saber cuáles son los rasgos necesarios y suficientes
que identifican los sonidos de la lengua, se suprimieron partes de la
grabación de la onda sonora y se reprodujeron otras.
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Historia
Los primeros estudios
de fonética se realizaron hace más de 2.000 años y los llevaron a cabo
quienes estudiaban el sánscrito como el gramático Panini que se ocupó de
la articulación fonética para establecer la pronunciación inalterable de
los libros sagrados en las ceremonias y los ritos. El primer fonetista
del mundo moderno fue el danés J. Matthias, autor del tratado De
Litteris (1586). El matemático inglés John Wallis, que era maestro de
los sordomudos, fue quien primero clasificó las vocales según su punto
de articulación (1653). El alemán C. F. Hellwag inventó el triángulo
vocálico en 1781. Diez años más tarde el físico austriaco Wolfgang von
Kempelen inventó una máquina que producía sonidos. El médico alemán
Hermann Helmholtz, que escribió Sensaciones del tono (1863), inauguró el
estudio de la fonética acústica; el abad francés Jean Pierre Rousselot
fue el primer investigador de la fonética experimental y escribió
Principes de phonétique experimentale que se publicaron entre los años
1897-1908. También en el siglo XIX se empieza a estudiar la fonética
desde otro ángulo y se esboza la teoría del fonema por Jan Baudouin de
Courtenay, y la formula el fundador de la escuela estructuralista el
suizo, Ferdinand de Saussure. En la escuela de la fonética descriptiva y
articulatoria trabaja el español Tomás Navarro Tomás que escribe Manual
de pronunciación española, su discípulo Samuel Gili Gaya publica en 1961
los Elementos de fonética general. En los Estados Unidos el lingüista
Leonard Bloomfield y el antropólogo Edward Sapir contribuyen de forma
decisiva a la teoría fonética, mientras el creador del Círculo de Praga,
Roman Jakobson, desarrolló la teoría de las características universales
de todos los sistemas fonémicos. La escuela española de Fonética tiene
dos líneas de trabajo: la estructuralista que representa Emilio Alarcos
con su obra Fonología Española publicada en 1969 y la acústica
representada por Antonio Quilis colaborador del fonetista danés Betil
Malmberg, que publica Fonética y fonología del español en 1963. Veáse
también Lenguaje.
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El alfabeto
Fonético Internacional
[Lingüística] El Alfabeto Fonético
Internacional (AFI) es un conjunto de símbolos y signos diacríticos
creados por la Asociación Fonética Internacional para representar los
sonidos de las lenguas del mundo que tienen carácter distintivo (los
llamados fonemas), es decir, aquéllos que sirven para distinguir una
palabra de otra dentro de un mismo contexto; por ejemplo, se dice que
/p/ es un fonema del español porque distingue pata de bata. Los fonemas
(representados entre barras) se distinguen de los sonidos o alófonos
(representados entre corchetes), ya que los segundos son las distintas
realizaciones materiales de los primeros en el habla. Por ejemplo, el
fonema /b/ posee dos alófonos en español dependientes del contexto
fonético: uno oclusivo [b] tras pausa o consonante nasal (como en bomba)
y otro fricativo [–] en el resto de contextos (como en alcoba). No
obstante, el concepto de “rasgo distintivo” que caracteriza a los
fonemas empieza a difuminarse cuando se extiende a las diferentes
lenguas que se hablan en el mundo, ya que lo que en una son unidades
fonológicas independientes capaces de diferenciar significados en otras
no pasan de ser meras variantes articulatorias de un mismo fonema (por
ejemplo, en islandés no existen los fonemas /b/, /d/ y /g/, ni tan
siquiera como variantes articulatorias). El esquema clasificatorio
empleado en la Enciclopedia Universal está basado en una mezcla de
criterios fonológicos (fonemas) y fonéticos (sonidos). En general, lo
que se está describiendo en cada lengua particular es su inventario de
fonemas, aunque en determinadas ocasiones se pueda hacer referencia
igualmente a sus alófonos siempre y cuando sea pertinente. A pesar de
esto, se utiliza siempre los corchetes porque se está indicando los
sonidos concretos de las palabras.
Por sus características articulatorias, los sonidos se dividen en dos
clases: consonantes (que implican una mayor o menor constricción en el
paso de la corriente de aire por el aparato fonador) y vocales (en cuya
producción el aire procedente de los pulmones encuentra vía libre). Un
par de sonidos, [w] y [j], se denominan semivocales (o semiconsonantes)
porque, aunque se articulan de forma similar a los vocales, se asemejan
a los consonantes en que no pueden formar un núcleo silábico por sí
mismos; por ejemplo, los sonidos correspondientes a las siguientes
vocales subrayadas: cuatro, Europa, pasión o aire.
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Sonidos consonantes
En fonética, suelen representarse mediante la siguiente tabla
articulatoria (a la que se han añadido algunos símbolos adicionales no
recogidos en la última versión revisada del AFI):
Los sonidos consonantes se clasifican siguiendo dos coordenadas
fonéticas: según su lugar de articulación o parte del aparato fonador en
el que se generan (bilabiales, dentales, alveolares, velares, etc.), y
según su modo de articulación o posición característica de los órganos
articulatorios durante su producción (oclusivos, fricativos, nasales,
etc.). Por otro lado, algunos de ellos se agrupan por parejas según un
rasgo acústico llamado sonoridad: las consonantes sonoras son aquéllas
en las que las cuerdas vocales vibran durante su producción, mientras
que en las sordas esta vibración no se produce. En general, se
representan las primeras en la parte derecha de cada casilla, y las
segundas en la izquierda. El sonido [w] aparece clasificado como
bilabial aproximante, ya que para su producción hay que redondear los
labios, aunque también es posible su inclusión como velar aproximante,
dado que la lengua se acerca a la vez al velo del paladar.
En las consonantes oclusivas, la corriente de aire proveniente de los
pulmones es retenida en la cavidad bucal durante unas milésimas de
segundo y liberada súbitamente (ej.: pato, toro, casa). Las consonantes
fricativas suponen un estrechamiento en una determinada zona de la
cavidad bucal, de forma que el aire sale produciendo una fricción (ej.:
fuerza, sopa, jarrón). Los dos sonidos consonantes africados están en
realidad formados por la composición de uno oclusivo y su
correspondiente fricativo (sordo con sordo y sonoro con sonoro), aunque
su presencia como fonemas en muchas lenguas del mundo justifica su
inclusión como categoría aparte (ej.: chalado frente a salado, yate
frente a cate). En las consonantes nasales, el velo del paladar
permanece bajado sin obstruir la cavidad nasal, de forma que el aire
sale a la vez por la boca y por la nariz (ej.: miedo, nota, baño). Las
consonantes vibrantes múltiples se caracterizan porque la corriente de
aire hace que los órganos articulatorios (especialmente la lengua)
vibren rápida y repetidamente (ej.: rojo). La diferencia entre el sonido
vibrante múltiple de la r del español y el correspondiente a muchas
otras lenguas (como el inglés) no es de carácter articulatorio, sino que
se basa en la mayor tensión con que se produce el primero con respecto
al segundo. Las vibrantes simples se articulan como las anteriores,
aunque en este caso se produce una sola vibración (ej.: cara). Siguiendo
convenciones fonéticas universales, en el caso de muchas lenguas se
emplea el símbolo único [r] para hacer referencia tanto al sonido
vibrante múltiple propiamente dicho [r] como a su correlato simple [],
ya que se considera que ambos son variantes alofónicas de un mismo
fonema /r/. En general, el segundo presenta una menor tensión
articulatoria y se suele emplear entre sonidos sonoros o en final de
sílaba. Las aproximantes se producen acercando mutuamente dos órganos
articuladores, aunque, a diferencia de las fricativas, sin llegar a
obstruir la corriente de aire, que sale por un único punto central (ej.:
inglés you, work). Las laterales aproximantes se articulan como las
fricativas, aunque en este caso el aire fluye por los bordes laterales
de la lengua (ej.: loro, calle). Las laterales fricativas suponen además
un contacto entre la lengua y los dientes laterales que produce una
fricción en la salida del aire (ej.: galés llew ‘león’). Las consonantes
vibrantes y las laterales se denominan en conjunto líquidas. Las
oclusivas eyectivas se articulan comprimiendo el aire de los pulmones
por debajo de la glotis y expulsándolo repentinamente mediante un
movimiento propulsor de la faringe, como si ésta fuera un pistón (ej.:
hausa kaasuwaa ‘mercado’). Las oclusivas implosivas se producen mediante
el mismo mecanismo glotal que las anteriores, aunque en este caso la
dirección del aire es hacia el interior, mediante un movimiento hacia
abajo de la laringe que absorbe el aire retenido (ej.: sindí diaha
‘diez’).
Los sonidos consonantes bilabiales se producen juntando los labios
superior e inferior (ej.: puerta, mano). En los labiodentales, los
órganos articuladores que entran en contacto son los incisivos
superiores y el labio inferior (ej.: fama). En los dentales, la punta de
la lengua se halla entre ambas filas de dientes (ej.: zapato, cada).
Para la articulación de los alveolares, la lengua entra en contacto (o
se aproxima) con los alveolos superiores (ej.: dolor, sopa). Los sonidos
retroflejos se caracterizan porque la punta de la lengua se dobla
ligeramente hacia atrás cuando entra en contacto con los alveolos (ej.:
inglés americano rain, hindí beta ’hijo’). En los postalveolares, la
lengua toca la parte posterior de los alveolos próxima al paladar (ej.:
chaval, inglés shame). Los palatales se producen al contactar la lengua
con el paladar (ej.: España, alemán Ich). En el caso de los velares, la
parte de la lengua que interviene en su producción se halla en la región
de la boca correspondiente al velo del paladar (ej.: gato, coche). Los
uvulares se articulan en una posición aún más atrasada que los
anteriores, en la úvula (ej.: francés rouge). En los faríngeos, los
órganos articuladores implicados son la raíz de la lengua y la pared
posterior de la faringe (ej.: el sonido indicado por el apóstrofo en
árabe, como en mu’allimina ‘maestros’). Por último, los glotales se
producen en la glotis o parte anterior de la laringe (ej.: inglés hard).
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Sonidos vocales
La siguiente tabla articulatoria sirve para
ilustrarlos:
Los símbolos que aparecen agrupados en parejas y separados por una barra
indican que el de la derecha representa el correlato redondeado del de
la izquierda, para cuya articulación los labios adoptan esta misma
forma. A pesar de su posición en este cuadro, los sonidos [æ], [a] y [Œ
] suelen considerarse centrales en muchas lenguas. No hay que confundir
el símbolo vocálico [Ë] con [Ø], que representa simplemente la ausencia
de un determinado sonido.
Para indicar que una vocal es larga, se usa en fonética el símbolo (C)
tras ella. Esto quiere decir que su longitud es superior a la normal,
aproximadamente el doble (por ejemplo, [eC] equivale a pronunciar dos
“es” seguidas). En menor medida se usa este mismo símbolo para
representar consonantes dobles.
Es práctica corriente en las transcripciones fonéticas indicar la sílaba
tónica en todas aquellas palabras formadas por dos o más sílabas, para
lo cual se emplea un apóstrofo (‘) delante de la misma (otro método
consiste en colocar una tilde encima de la vocal). De esta forma, la
representación de coche sería [‘ko|e] (o [kó|e]).
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Variantes alofónicas
Secundariamente, los sonidos se pueden articular con ciertas variaciones
sobre el modelo básico, lo cual se representa mediante distintos
símbolos diacríticos añadidos. El diacrítico [«] sirve para marcar los
sonidos consonantes palatalizados, que se producen únicamente delante de
las vocales palatales [i] y [e]y se articulan como los correspondientes
no palatalizados pero con la parte delantera de la lengua en contacto
con el paladar (ej., [b«] y [d«]). El diacrítico [ª] señala
labialización de un sonido, lo que se consigue redondeando los labios a
la vez que se articula (ej., [kª] y [gª]). El diacrítico [™] indica
aspiración, fenómeno que representa la expulsión de una cantidad extra
de aire acompañando a los sonidos (como en inglés pain [p™ewn]). El
diacrítico [˜] se añade debajo de algunas consonantes sonoras para
indicar que se articulan con ensordecimiento, es decir, sin vibración de
las cuerdas vocales (ej., [¦] y [¹]). El diacrítico [˜] indica
nasalización, para lo cual el velo del paladar desciende durante la
articulación de un sonido y permite que la corriente de aire salga
también por la cavidad nasal (ej., [õ] y [ã]). El diacrítico [×] se
añade debajo de algunas consonantes nasales y líquidas para indicar
silabicidad, es decir, aquellos casos en los que actúan como núcleo
silábico, función propia de las vocales (como por ejemplo el sonido [l]
en el inglés castle [kYsß]). Algunos sonidos (en particular [l]), se
marcan mediante el diacrítico [³] para señalar que su articulación se
produce con un grado de velarización, para lo cual la parte posterior de
la lengua se aproxima al velo del paladar (como la l del catalán, o en
inglés hill [hwŸ])
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El AFI como alfabeto universal
Visto lo anterior, resulta evidente la utilidad de este repertorio
limitado de fonemas a la hora de describir las diferentes lenguas del
mundo. Pero va mucho más allá: superando las fronteras lingüísticas y
culturales que suponen la infinidad de alfabetos ortográficos existentes
en la actualidad, el AFI se presenta como una forma unívoca, clara y
universal de representar todos los idiomas conocidos y estudiados y de
comprender su evolución e interrelaciones. A lo largo de la historia, el
hombre ha buscado denodadamente la llamada lengua perfecta, aquélla que
pudiera servir como medio de comunicación universal. Todos sus intentos
fracasaron por tomar como punto de partida una determinada variedad,
cuya gramática supuestamente explicaría la de las demás. El AFI no parte
de ningún supuesto de base, simplemente describe los sonidos de las
lenguas, y esto hace que sea la mejor herramienta posible para
aproximarse a un idioma desconocido.
Dentro del ámbito hispano, el AFI resulta de fundamental importancia a
la hora de adaptar a la lengua topónimos y nombres propios. En la
actualidad, se combinan criterios fonológicos y ortográficos sin
regularidad aparente. Por ejemplo, el nombre adaptado de la ciudad belga
Brujas (flamenco Brugge) sigue un esquema claramente fonético, ya que
intenta reproducir la pronunciación original ['bruxc] y, por etimología
popular, se asimila al nombre de las brujas (sin relación alguna con la
ciudad). Por contra, otras conservan la forma original, aun a costa de
representar una pronunciación errónea (p. ej. Sarajevo, en donde la j
corresponde a la semivocal [j] en serbocroata, y no a la velar [x] del
español). En algunos casos, estos nombres propios se introducen a través
de otra lengua intermediaria como ocurre con Francfort (Frankfurt),
procedente del francés, o Danzig (Gdaâsk), del alemán. Son cuestionables
las ortografías de nombres extranjeros adaptadas a otras lenguas, como
ocurre en el caso del genial escritor ruso Pushkin (ya que el español no
emplea el grupo sh para representar el sonido palatal [•]). En todos
estos casos, el AFI representa un punto de referencia ineludible por el
que ha de pasar cualquier criterio de adaptación de palabras extranjeras
al español.
UNIVERSIDADE
FEDERAL DE UBERLÂNDIA
I CURSO DE
ESPECIALIZACIÓN EN LENGUA Y LITERATURA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA:
FORMACIÓN DE PROFESORES
Prof. Dr. Orlando Fernández Aquino
Abra los
archivos en PDF para conocer cada uno de ellos.
- Grupo 1 -
Mapa conceptual
- Grupo 2 -
El aparato fonador
- Grupo 3 -
El sistema vocálico español
- Grupo 4 -
Transcripciones Fonética y Fonológicas -
SLIDES
- Grupo 4 -
Transcripciones
- Grupo 5 -
EL Sistema Consonántico Español
- Grupo 6 - Importancia
de la Fonética y de la Fonología
- Grupo 6
- Importancia de la fonética y la fonología
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