La etimología

 

 

 

 

     

 

Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito.
Francisco de Quevedo

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Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.
Miguel de Cervantes

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INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

"Etimología" es una voz de origen griego que remite en última instancia al adjetivo étymos ‘verdadero, auténtico’. Este sentido está presente ya en la definición que del ejercicio etimológico proporcionan algunos filósofos desde el siglo III a.C., según los cuales el estudio de las palabras en su origen permitía buscar la verdad o esencia de las cosas. Desde esas mismas fechas, se encuentran el adjetivo etymologikós 'etimológico', el sustantivo etymologikón ‘diccionario etimológico’ y el verbo etymologéo ‘estudiar el origen de una palabra’. Aunque son los estoicos quienes ofrecen por vez primera este rico léxico de las pesquisas etimológicas, la ciencia contaba ya con bases desde varios siglos atrás (de acuerdo con el testimonio de Platón, éstas se remontan a la época de Sócrates); en Aristóteles y en sus contemporáneos, posteriormente, hay una constante preocupación por lo que él llama el étymon o ‘valor verdadero’ de las palabras.

Con el término español etimología (con voces equivalentes en otras lenguas que no se despegan del término griego, como el francés étymologie, el inglés etymology y el alemán Etymologie) se identifica la ciencia o conocimiento que estudia el origen de las palabras y que las relaciona con otras anteriores —en la misma lengua o en otras distintas— de las que aquéllas procederían. En el pasado helénico, en el que se hallan las primeras pesquisas etimológicas, los estudios de esta índole buscaban mucho más que satisfacer una mera curiosidad científica y filológica; en realidad, se pretendía explicar la naturaleza de las cosas por medio de un conocimiento previo de las palabras que las denotaban. Con el paso de los siglos, la etimología abandonó la pretensión de determinar esa relación intrínseca entre las palabras y las cosas y, poco a poco, se fue constituyendo en una disciplina erudita que permitiese investigar la raíz histórica de las palabras.

Los rudimentos de los modernos estudios etimológicos se encuentran ya en los filósofos griegos; posteriormente, eruditos romanos como Verrio Flaco en De significatu (gramático augústeo que se conoce gracias a un epítome de Festo hecho por Paulo Diácono en el siglo VIII), Varrón en De lingua latina o Aulo Gelio en sus Atticae noctes aportaron explicaciones etimológicas a una cantidad considerable de términos. El Medievo contará, sobre todo, con los materiales de san Isidoro, cuyas Etimologías serán la fuente de información primordial desde el siglo VII hasta la revolución cultural de los humanistas; en éstos se ha de ver, en último término, a los verdaderos antecesores de la erudición histórico-filológica del siglo XIX, a los creadores de los modernos estudios de la etimología.

Los estudios etimológicos, desde entonces, están estrechamente ligados a las investigaciones lingüísticas en general, en materia ortográfica, fonética, léxica o semántica; no obstante, la relación más estrecha es la que esta rama de los estudios histórico-filológicos guarda con la gramática histórica, ciencia nacida también propiamente al amparo del positivismo y el historicismo comparatista decimonónicos. Al adentrarse en el siglo XX, los estudios de etimología se beneficiaron de la madurez alcanzada por la lingüística y del desarrollo experimentado por los diversos métodos histórico-comparativos, particularmente en el ámbito del indoeuropeo; al mismo tiempo, para el conocimiento etimológico, fue determinante la evolución en la investigación de los hechos históricos, desde el mundo antiguo hasta la Edad Media. Por ello, los modernos estudiosos de la etimología manejan por lo común al mismo tiempo la información lingüística e histórica, como se aprecia en los estudios de lexemática de un Benveniste, un Malkiel o un Baldinger.

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EL TÉRMINO Y EL CONCEPTO

Dentro del campo de la lingüística, la etimología es la disciplina que estudia el origen de las palabras y la evolución de su significado y forma. El étimo de una palabra es aquella otra de la cual desciende de forma próxima (un término castellano actual puede derivar, por ejemplo, de otro medieval), lejana (la voz latina de la que nace) o remota (los sustratos prerromanos o la raíz indoeuropea de la que parte, sin ir más lejos). La palabra "etimología" proviene precisamente del étimo griego tumologˆa, que es un término compuesto por tumoj 'verdadero, real' y lÕgoj 'palabra'; por otra parte, "étimo" proviene del griego tumon 'sentido verdadero'. La introducción histórica de la palabra "etimología" se remonta a 1438, mientras que "étimo" es un término de la lingüística moderna acuñado en 1910. Algunos otros derivados importantes son etimológico (1705), etimologista o etimólogo (1705) y etimologizar (1832).

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ANTIGÜEDAD GRECO-LATINA

Dentro del mundo griego, Platón, en el Cratilo, expone por primera vez una teoría completa sobre el lenguaje; a la pregunta de si éste se adecua a la realidad o es más bien fruto de la convención, responde, por boca de Sócrates, que existe una relación de necesidad entre el concepto de la realidad externa (designatum) y el significado de la palabra (significatum). De acuerdo con este principio, Platón alude a la existencia de una especie de lengua natural y universal, a la que hay que retrotraer las palabras de las distintas lenguas históricas. En este diálogo, se incluyen también algunas consideraciones sobre el origen de las palabras primeras que algunos estudiosos identificaron con una concepción de la etimología basada en la estrecha relación que existe entre sentido y sonido, es decir, fundamentada en la onomatopeya.

Esta interpretación ha sido rechazada por críticos como Belardi, quien señala que Sócrates no alude en ningún momento a la posible creación de palabras y significados apoyados en los valores fónicos; por el contrario, se ha de interpretar el pasaje platónico como un análisis articulatorio de los distintos fonemas: la rho evoca un movimiento y un correr agitado; la lambda podría evocar lo líquido y resbaladizo (leîos, liparós); la iota, las cosa sutiles y delgadas (iénai). Estas concepciones se acercan muchísimo a las intuiciones fonosimbólicas o a lo que Leroy llama, aludiendo a dicho texto platónico, "fonética impresiva" (imágenes acústicas imitadoras de algunos aspectos de lo real).

En realidad, son los estoicos los elaboradores de la teoría de las palabras expresivas, en las que hay una motivación según su naturaleza, y los creadores del término ethimologia como método de búsqueda de lo verdadero (étymos) "en las palabras" o "a través de las palabras". Ellos fueron, a su vez, los primeros en estudiar la naturaleza del signo lingüístico, que constaba de un significante (semaînon), un significado (semainómenon) y, como tercer elemento, la realidad externa o el accidente (prágma, tynchanón); aunque la lengua es una convención, no se puede negar, en opinión de estos filósofos, la necesidad de una conexión natural entre los sonidos y las cosas significadas. Estas teorías son recogidas por Dionisio de Halicarnaso, quien habla realmente del valor de la onomatopeya como principio formador de palabras.

Pero la etimología no sólo es objeto de discusión por parte de los filósofos, sino que también, al ser una ars (método que sirve para explicar y ordenar y, como tal, opuesto a empeiría y a epistéme), es usada por los poetas y retóricos que se complacen con los juegos etimológicos; así, Aristóteles la sitúa entre los veintiocho tópicos de la demostración y la coloca en último lugar. En el mundo latino, Cicerón TULIO adopta la doctrina aristotélica y emplea la palabra notatio para referirse a etimología:

“Multa etiam ex notatione sumuntur. Ea est autem, cum ex vi nominis argumentum elicitur; quam Græeci etymologían appellant, id est verbum ex verbo veriloquium [...] Itaque hoc quidem Aristoteles sýmbolon appellat, quod Latine est nota.” (Topica, 35)

Por otro lado, el célebre orador incluye también en sus tratados la utilidad de la etimología del nombre propio como claro reflejo de un atributo de la persona:

“Ac personis has res attributas putamus: nomen, naturam, victum, fortunam, habitum, affectionem, studia, consilia, facta, casus, orationes. Nomen est quod uni cuique personæ datur quo suo quæque propio et certo vocabulo appellatur.” (De inventione, 1, 24, 35)

En época más tardía, Quintiliano se hace eco de estas doctrinas:

"Etymologia, quæ verborum originem inquirit, a Cicerone dicta est notatio, quia nomen eius apud Aristotelem invenitur sýmbolov, quod est nota; nam verbum ex verbo ductum, id est veriloquium, ipse Cicero, qui finxit, reformidat. Sunt qui vim potius intuiti originationem vocent.” (Institutio oratoria, 1, 6, 28)

“Ponunt in persona et nomen; quod quidem ei accidere necesse est, sed in argumentum raro cadit, nisi cum aut ex causa datum est, ut Sapiens, Magnus, Pius; aut et ipsum alicuius cogitationis attulit causam, ut Lentulo coniurationis, quod libris Sybillinis aruspicumque responsis dominatio dari tribus Corneliis dicebatur, seque eum tertium esse credebat post Sullam Cinnamque, quia et ipse Cornelius erat.” (Institutio oratoria, 5, 10, 30)

Pero, dentro del mundo romano, es Varrón el autor que mejor recoge el espíritu de la etimología, con una concepción claramente estoica, en su obra De lingua latina; esa continuidad metódica se pone de manifiesto al referirse a dicho método lingüístico (Lingua, 5, 2) “illam partem, ubi cur et unde sint verba scrutantur, Græci vocant etymologían”. En esta obra, Varrón reúne explicaciones semánticas sobre distintos términos y los agrupa, según los casos, en familias de palabras; por lo que se refiere a la búsqueda del étimo, de acuerdo con los gramáticos estoicos, establece cuatro grados:

“Nunc singulorum verborum origines expediam, quorum quattor explanandi gradus. Infimus quo populus etiam venit: quis enim non videt unde argentifodinæ et viocurus? Secundus quo grammatica escendit antiqua, quæ ostendit, quemadmodum quodque poeta finxerit verbum, quod confixerit, quod declinarit [...] Tertius gradus, quo philosophia ascendens pervenit atque ea quæ in consuetudine communi essent aperire coepit, ut a quo dictum esset oppidum, vicus, via. Quartus, ubi est adytum et initia regis: quo si non perveniam ad scientiam, at opinionem aucupabor, quod etiam in salute nostra nonnunquam facit cum ægrotamus medicus.” (De lingua latina, 5, 7-8)

Al mismo tiempo, este autor pasa a hablar de conceptos que hoy se consideran como pilares de cualquier estudio etimológico: el préstamo, las palabras olvidadas y la derivación:

"Igitur quoniam in hæc sunt tripertita verba, quæ sunt aut nostra aut aliena aut oblivia, de nostris dicam cur sint, de alienis unde sint, de obliviis reliquam.” (De lingua latina, 5, 10.)

Aparte de una influencia estoica en la teoría gramática, en el mundo romano se observa una leve penetración de las teorías epicúreas, cuya concepción atomista del lenguaje aparece recogida en la obra de Lucrecio:

“[...] Quo pacto verba quoque ipsa / inter se paulo mutatis sunt elementis, / cum ligna atque ignes distincta voce notemus.” (De rerum natura, 1, 912 y ss.)

Por lo que respecta al uso de la etimología por parte de los poetas, se pueden encontrar numerosos ejemplos en Virgilio y en Ovidio; con este último, comienzan las interpretaciones disparatadas, como mero artificio poético-erudito, basadas muy a menudo en las llamadas "etimologías populares" (véase más abajo); en otras ocasiones, de acuerdo con el gusto varroniano (es decir, el propio de gramáticos y profesores de retórica), abunda la etimología con base histórica o arqueológica —falsa a menudo—, que se basa en la búsqueda del étimo ex contrariis:

“at puer Ascanius, cui nunc nomen Iulo
additur (Ilus erat, dum res stetit Ilia regno).” (Eneida, 1, 267)

“Romulus excipiet gentem et Mavortia condet
mœnia Romanosque suo de nomine dicet.” (Eneida, 1, 276.)

“mercatique solum, facti de nomine Byrsam.
taurino quantum possent circundare tergo.” (Eneida, 1, 367.)

Un ejemplo de las interpretaciones ovidianas, a todas luces falsas, se halla en los Fasti de Ovidio (cf. 1, 317 y ss., y comienzos de los libros V y VI), donde el autor ofrece cinco etimologías diferentes para el término Agonalia.

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EDAD MEDIA

A lo largo de la Edad Media, la etimología, entendida como medio de interpretación de la realidad, jugó un papel de extraordinaria importancia; por esta razón, Ernst Robert Curtius la definió como la "forma de pensamiento" medieval por excelencia. De entre los autores tardíos, destaca San Agustín por su afición a esta disciplina, sobre todo a causa de sus constantes indagaciones etimológicas acerca de los nombres propios: Paulus, Felicitas, Primus, Perpetua, etc.

No obstante, el máximo exponente de esta tradición medieval será San Isidoro, quien, para realizar su compilación de todo el saber humano en su obra Etymologiarum libri u Origines, parte de la etimología, a la que considera fundamento de la retórica y de la gramática. Su obra enseñaba, pues, el "origen" (origo) y la "fuerza" (vis) de las cosas. Dentro de este esquema, es muy importante la intuición histórica; por ello, San Isidoro habla de la existencia de varios estratos cronológicos en la latinidad, que parte de un estadio antiguo para desembocar en lo que se denomina estadio "mixto": éste habría surgido tras la caída del Imperio Romano y se habría propagado por medio de las gentes bárbaras, encargadas de contaminar la prístina pureza de la lengua. Los tipos fundamentales de etimología que establece son: 1) ex causa (reges a regendo et recte agendo); 2) ex origine (homo de humus); 3) ex contrariis (lucus, quia umbra opacus parum luceat); 4) la derivación (prudens de prudentia); 5) el venero griego; asimismo, se incluye una interpretación de los principales nombres del Antiguo Testamento, tal y como había hecho antes San Jerónimo.

De acuerdo con Alberto Zamboni, hay dos maneras distintas de acercarse a la etimología en la Edad Media: por un lado, San Isidoro —a cuya concepción de esta disciplina gramatical ya se ha aludido— y Hugo de San Víctor son los representantes de la llamada "etimología tradicionalista"; por otro, destaca la figura de Pedro Elías, seguidor de la antigua doctrina helenística, en la que el significado, por un lado, y el origen de las palabras, por otro, desempeñan un papel relevante. En el siglo XII, con la aparición de los modistæ (véase modalista), se descubre una interpretación errónea del término etymologia; así, sus obras gramaticales, intituladas De modis significandi, contienen dos partes, a la manera de los tratados de Prisciano: Ethymologia (breve tratado de morfología) y Diasynthetica (sintaxis); además de esta división, en la introducción a sus trabajos incluían unos breves tratados filosófico-lingüísticos (modi essendi, modi intelligendi y modi significandi), que hoy en día asombran por su extraordinaria modernidad al interpretar que la lengua forma una estructura en la que el significado de las palabras viene determinado por su relación con las demás. También en París, en el siglo XII, se configura el sistema analítico de las distinctiones, que analizaba el significado último de las palabras a través de una consideración exhaustiva de sus partes constituyentes con el propósito de captar mejor su esencia; en ellas, se unían distintos tipos de información: gramática, retórica o metafórica, junto a diferentes formas de exégesis.

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DEL HUMANISMO A LA ILUSTRACIÓN

Los humanistas desarrollaron sus investigaciones etimológicas dentro de su ambicioso proyecto de recuperación del griego, depuración del latín, profundización en el hebreo y reivindicación de las lenguas vernáculas. Si las pesquisas de estos intelectuales fueron cada vez más frecuentes y sólidas desde el Quattrocento, el verdadero terminus a quo lo marca Giulio Cesare Escaligero con su tratado De causis linguae latinae libri XIII (1540). Aunque el desarrollo de unas pautas o leyes en la evolución y transformación de las palabras sólo se dio al llegar a las medianías del siglo XIX, la obra de Étienne Guichard y, sobre todo, los Principes de l’art des étymologies de Gilles Ménage (1613-1692), supusieron un extraordinario avance en este sentido. En esta centuria, hay algunas personalidades y corrientes de análisis que fortalecieron extraordinariamente los estudios de lingüística en general y, de pasada, los de materia etimológica; entre todos, hay que destacar el nombre de Descartes y la corriente lingüística que desemboca en la gramática de Port Royal (véase gramática racionalista). En Inglaterra, el pensamiento filosófico de Francis Bacon culminará en la gramática filosófica del siglo XVII.

En el siglo XVIII vieron la luz los dos volúmenes de Traité de la formation méchanique des langues et des principes physiques de l'étymologie (1765), del francés Charles de Brosses, una historia de la palabra sorprendentemente avanzada que sirvió de base a numerosas entradas de la Encyclopédie française. Otros tantas obras impresas durante esa centuria desarrollaban esa misma labor sobre las lenguas vernáculas o el latín, como las de Giambattista Vico o Johann Heinrich Voss, con su Etymologicum linguae latinae. Todos estos trabajos aportan pinceladas curiosas y, con frecuencia, atinadísimas, pero carecen de la coherencia global que aportará el siglo XIX, al brindar una visión ordenada de las lenguas en familias por medio de un árbol como el de la genealogía, la herencia genética o los stemmata de la crítica textual de corte lachmanniano. Todo ello fue posible, no obstante, gracias al descubrimiento del sánscrito y la percepción de los puntos de unión con las lenguas europeas, magno acontecimiento que tuvo lugar al cierre del siglo XVIII.

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LA ETIMOLOGÍA MODERNA

La aportación de la lingüística decimonónica fue sensacional en gramática diacrónica (o histórica), con el desarrollo de unas leyes de cambio lingüístico de las que los estudios etimológicos supieron sacar un enorme provecho. La etimología convivió con los principales cambios de la teoría gramatical y pasó por una etapa de transición desde el método comparatista decimonónico hasta el desarrollo de la neogramática. El primer gran nombre de un erudito moderno en este campo de trabajo es el de Hugo Schuchardt (1842-1927), gran especialista en latín, sabires y lenguas criollas; por encima en sus resultados, al plasmarse en un diccionario que se tiene por modélico, queda Wilhelm Meyer-Lübke, con su Romanisches Etymologisches Wörterbuch (editado y revisado entre 1911 y 1935).

Con el idealismo de Croce y Vossler de las primeras décadas del siglo XX, surgieron otras investigaciones en clara sintonía con los cambios de trayectoria, como las de Leo Spitzer (1887-1960); por esos mismos años, el desarrollo de la geografía lingüística y del método Wörter und Sachen 'palabras y cosas', en unión con las nuevas corrientes de estudio sincrónico y diacrónico, harán posible la constitución del modelo del suizo Walther von Wartburg (1888-1971), en su Französisches etymologisches Wörterbuch. Otros nombres de gran talla que han cambiado radicalmente el panorama son los de Coseriu, Guiraud, Baldinger o Malkiel.

Más allá de cualquier investigación limitada a un término o a un manojo de palabras, el propósito último de la etimología es la creación de diccionarios etimológicos, tras los mencionados modelos de Meyer-Lübke y Wartburg; por ello, en la actualidad existen magníficas herramientas de trabajo, diccionarios históricos o etimológicos propiamente dichos, para las principales lenguas modernas y clásicas. De la enorme producción desarrollada a lo largo de varios siglos da buena cuenta Alberto Zamboni en La etimología (Madrid, 1988), obra de referencia obligada y que desarrolla cumplidamente los aspectos aquí considerados.

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ETIMOLOGÍA POPULAR

La etimología popular (también llamada etimología cruzada) es una interpretación espontánea que en el lenguaje corriente o vulgar se da a una palabra, relacionándola con otra de distinto origen. La razón por la que se llama a este fenómeno etimología popular (en inglés, folk etymology) se debe a que esta reinterpretación de las palabras puede causar tanto cambios semánticos como formales. Un ejemplo de lo primero lo constituye el término artístico "miniatura", que proviene del italiano miniatura y significa literalmente 'pintura de pequeñas dimensiones, realizada generalmente sobre vitela u otra superficie delicada', aunque, por etimología popular, ha generalizado su significado, y hoy día designa cualquier objeto de reducidas dimensiones. Como ejemplos de etimología popular en que se produce un cambio formal puede citarse el caso del término vulgar "vagamundo", que constituye una alteración fonética a partir de vagabundo (ya que vagabundo es aquél que anda errante por el mundo, y este significado ha contaminado la forma original); tales cambios existen desde la Antigüedad clásica, como se observa en el paso que lleva de la magia de los muertos (en griego, necros es el término para 'muerto') a la magia negra (nigromancia), al haberse convertido previamente en la latina nigromantia. Los ejemplos son numerosísimos en cualquier diccionario o gramática histórica.

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LA ETIMOLOGÍA SEGÚN PEDRO FELIPE MONLAU

La ETIMOLOGÍA, o ETIMOLÓGICA, es la ciencia que estudia la estructura de los vocablos, sus formación interna, sus transformaciones y cambios, tanto literales como de significado además de inmiscuirse también en sus orígenes. Estos orígenes siempre han llamado la atención de la humanidad ya sean por su belleza o por interés científico. Así, la propia palabra ETIMOLOGÍA, nos remite al latín, pero de todas formas volvemos al Griego, ya que el anterior no hizo más que apenas transcribirla: La palabra etimología proviene del latín etymologĭa; ésta, a su vez, del griego τυμολογία, compuesta por τυμος, ('étymos': «[elemento] verdadero, auténtico»), y -λογία ('-logía': «tratado, estudio»). En otras palabras ETIMOLOGÍA, equivaldría a decir pues VERI-LOQUIUM, VERI-LOQUIO, verdadera-locución, lo que es verdad, esencia de la palabra, razón por la que una palabra es lo que es. Esto es esencialmente LA ETIMOLOGÍA, y es lo que se dijo en épocas anteriores, el étimo (τυμος, etymum): etimologizar no es otra cosa que indagar, buscar, pesquisar, ir más allá de la propia procedencia inmediata de cada voz, es remontarse en lo posible hasta su primer origen y encontrar el motivo, la razón de este origen. 

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EL ESTUDIO DE LA ETIMOLOGÍA

Estudiar la ETIMOLOGÍA, es increíblemente útil, y conocerla puede proporcionarnos grandes ventajas:

 

1ª Satisfacer toda la curiosidad natural que lleva dentro de sí, todo y cualquier hombre medianamente culto, ya que el que ignora la etimología o el origen de una palabra se encuentra respecto a ella en el mismo nivel respecto a una persona que prácticamente no conoce y ni  sabe absolutamente nada más que su apellido. “Cuando no sé la etimología de una voz (comenta el eruditísimo alemán Doederlein), me parece que escribo al aire.

 

2ª Sirve para definir los objetos o ideas que tenemos; pues la definición no es más que el desarrollo verbal de la comprensión de una idea, y la ETIMOLOGÍA ayuda a este desarrollo analizando la estructura del signo material de la idea o de la palabra que se ha de definir, y aislando sus elementos orales, que son otros tantos signos de elementos constitutivos de la idea. Por ello Cicerón dijo que la ETIMOLOGÍA se aproxima a la fuerza y a la sustancia de las cosas; Varron, considerado por Cicerón el más sabio de los romanos, decía de la misma manera que quien entiende bien las palabras comprende bien las cosas; y San Isidoro de Sevilla explana el mismo pensamiento en los siguientes términos: Nam quum videris unde ortum est nomen, ciliùs vim ejus intelilgis.  Omnis enim rei inspectio, eymologia cognita, planior est.                  

3º Cuando conocida la etimología de una voz, se sabe decifrar su valor o significado literal y absoluto que en muchísimos casos es idéntico a su valor usual único. Y cuando una voz tiene diversas acepciones, la etimología es, por regla general, la propia y primitiva; todas las demás acepciones son derivadas, es decir, figuradas o trasladadas. La ETIMOLOGÍA, por consiguiente, explica y aclara los tropos y las figuras. 

4º LA ETIMOLOGÍA sirve para determinar la sinonimia, o sea la diferencia de significado entre voces sinónimas: enseña a dominar el valor de los términos, como decía Court de Gébelin. Efectivamente, para determinar una sinonimia, o  la diferencia entre dos voces-sinónimas, es indispensable saber adecuadamente el significado de cada una de ellas; y el conocimiento de este significado nunca será cabal sin la ETIMOLOGÍA. 

5º Sabiendo la ETIMOLOGÍA de una voz, se retiene mejor el significa de esta, y se hace imposible olvidarlo.  Por lo tanto la ETIMOLOGÍA es un poderoso auxiliar de la memoria. 

6º Sirve para aprender a formas reciamente las voces derivadas y las compuestas, así como para descomponer y la analizar las ya formadas, admitidas y existentes. O sea que la ETIMOLOGÍA enseña las leyes de la DERIVACIÓN y de la COMPOSICIÓN: sabiendo el modo de derivar y componer las voces, se sabe y se conoce la estructura íntima o como se dice, la arquitectura de los idiomas. 

7º No solo enseña a calificar las palabras llamadas nuevas y los neologismos, sino también a apreciar las voces anticuadas y los arcaísmos. 

8º Las etimologías fijan la ortografía y evitan las corrupciones o mutilaciones. Conociendo la etimología de una voz, se sabe cuál la de su ortografía, puesto que, salvo algunas diferencias a la pronunciación y algunos caprichos del uso, la ETIMOLOGÍA (dice Carlos Nodier) es la norma, la ratio scribendi, la ortografía de todas las lenguas que no tienen la vanidad de ser primitivas. 

9º La ETIMOLOGÍA indaga el origen de cada voz, si esta tiene varias acepciones, señala cuál fue la primera; explicar los fundamentos naturales, o lo motivos causales, de las acepciones sucesivas; consigna las alteraciones materiales o eufónicas que ha experimentado durante su uso; y constituye por lo tanto la historia de los idiomas y esta historia ilustra grandemente los la de los sucesos.  Ninguna historia antigua (comenta el citado Nodier) puede esclarecerse sino por medio de la ETIMOLOGÍA. 

10ºEl arte etimológica aprovecha extraordinariamente para descubrir la afinidad que tienen entre si los idiomas, y estos con sus dialectos, no menos que para comprender la teoría general de las lenguas.

 

11ºSirve de poderoso auxilio, y es casi de imprescindible necesidad, para el sólido estudio de la gramática particular de cualquier idioma.

 

12ºY por último y no menos importante, el arte etimológica es una rama importante de la FILOLOGÍA, una parte esencial de la LINGÜÍSTICA; y su conocimiento es indispensable para hablar y escribir correctamente, con propiedad, claridad, precisión y elegancia. 

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LA ESTRUCTURA DE LAS VOCES

Las palabras están formadas por sílabas, y estas por letras.

LA SÍLABA

La sílaba es cada parte de la palabra comprendida en una sola voz. No puede haber emisión de voz sin pronunciar una de estas cinco letras: A, E, I, O, U, y es exactamente por esto que se llaman VOCALES. La emisión vocal, que sale del pecho, experimenta además modificaciones en la garganta, en el paladar, en la lengua, en las fosas nasales, en los dientes y en los labios, o en dos o más de estos órganos, a la vez o sucesivamente. Tales modificaciones, son denominadas articulaciones y son representadas por las llamadas letras consonantes, las cuales exactamente por lo dicho pueden dividirse en: guturales, palatales, linguales, nasales, dentales, labiales, lingo-dentales, lingo-palatales, etc. Así, por ejemplo, la emisión de la vocal “A” puede ser modificada en la garganta y por ello sonará como “ga” o “ja”; si por el paladar “ca”; si por los labios“ba”, “ma” o “pa”; si por la lengua y los dientes, “da”, “sa”, “ta”, “za”; si por la lengua y el paladar “la”, “lla” o “ra”, etc. 

LA ARTICULACIÓN 

La articulación es un artificio particular que modifica la emisión de la voz, la reduce a elementos o a partes determinadas, también a cantidad o duración fija, además a una totalidad especial. Cada articulación, en efecto, puede hacerse con suavidad, con fuerza y con aspiración, y además la pronunciación puede ser más o menos suave, más o menos dura o fuerte, más o menos aspirada. De aquella triple forma de articulación, y de las varias gradaciones que admite la pronunciación de cada forma, resultan las diferencias que se notan en los alfabetos de los diversos pueblos. 

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NO HAY MÁS DE UNA VOCAL PORQUE NO HAY MÁS DE UNA VOZ

En rigor no hay más que una vocal, porque no hay más que una voz. Esta vocal es la A. La voz, en toda su expansión, despedida con toda la fuerza, y con la boca bien abierta, produce el sonido A. Esta es, pues, la vocal más sencilla y la más profunda, la vocal-madre  el principio de toda voz y la raíz de las demás vocales. Amoldando la “A” en los labios, o poniendo estos en forma de círculo, tenemos la “O”; estrechando el circulo labial se forma la “U”; la “E” y la “I” son sonidos intermedios entre la “A”  y la “O” (entre el Alpha y el Omega), que se forman restringiendo la-A, o dejando la voz hacia adentro, mediante una ligera cooperación de la lengua, de los dientes y de los labios. En realidad la vocales E, I, O, U, son ya sonidos articulados, y por lo tanto admiten gradaciones : la A no las admite, y todos los pueblos del mundo la han pronunciado y pronuncian de un solo y único modo. El castellano tiene sus vocales muy marcadas y con pocas gradaciones: así no conoce la u francesa (sonido medio entre la “u” y la “i”), ni la diferencia entre varios sonidos de “o”, muy notables en otras lenguas, ni admite las vocales sordas que se hallan en el inglés, en el francés, en el catalán, etc. 

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NO HAY MÁS QUE TRES CONSONANTES PRIMITIVAS 

Tampoco hay más que tres consonantes primitivas, porque tres son los principales órganos modificadores de la voz o de las vocales: los labios, la lengua y la garganta. Las gradaciones de esta modificación dan las letras labiales (la b y sus afines), las Linguales (d, t, l, ll, s, z), ya las guturales (la g y la j). Las dentales y las palatales se refieren y a las linguales, puesto que, careciendo de movimiento propio los dientes y del paladar, no hay consonantes dentales y palatales sino porque las hay linguales. Las consonantes nasales están mal denominadas, porque las fosas de la nariz no tienen movimiento propio para modificar la voz. Todo sonido puede ser nasal cuando la voz pasa por las fosas nasales. Para ganguear no hay más que abrir un poco la boca y querer hablar alto o en voz natural, -pues la poca abertura de la boca obliga entonces el sonido a desprenderse por las narices, y todas las articulaciones salen nasales. 

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LA PURA EMISIÓN DE VOZ 

8. Cada pura emision de voz se representa por una letra (una vocal) como a, o, etc.;  y cada emisión de voz modificada o articulada se representa por dos letras, una de ellas consonante y otra vocal, como “ba”, “to”, etc. No puede haber consonante sin que vaya seguida de vocal; y si las hay, es porque al entrar en la formación de voces significativas perdieron las vocales brevísimas que las acompañaban. Por esto los niños, cuando aprenden a hablar, ignorando todavía el artificio de las eufonizaciones, ponen una vocal después de cada consonante, y dicen emborollo, mndere, tábala, turucha, etc., por embrollo, madre, tabla, trucha, etc. De ahí las dificultades que encuentran los niños cuando aprenden a leer ; de ahí la división de las sílabas en naturales y artificiales; y de ahí la necesidad de reformar filosóficamente los sistemas ortológicos generalmente seguidos en nuestras cartillas y en nuestras escuelas.  

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FORMAS LITERALES EN CONCOMITANCIA CON LAS SONORAS Y FÓNICAS

 En un principio, cada forma literal, o cada letra (especie de símbolo, o jeroglífico, desfigurado o corrompido), guardaron probablemente una analogía con su respectiva forma sonora o fónica, o sea con su pronunciación, así como esta tiene siempre alguna analogía con la naturaleza o las circunstancias de la cosa significada por la voz: pero estas analogías, sin duda muy claras en los idiomas primitivos, son difíciles de descubrir en la mayor parte de las palabras de los idiomas modernos. 

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LOS OBJETOS QUE PERCIBE EL HOMBRE 

Grande es el numero de objetos que percibe el hombre, y mayor todavía el número de las ideas que se forman en su mente, de los sentimientos que le afectan y de las relaciones que alcanza su razón; pero lo más grande y portentoso es que todo esto pueda significarlo o expresarlo por medio de veinte o treinta articulaciones fundamentales. ¿Cómo es posible (exclama nuestro malogrado Balmes) que de tan pocos elementos resulten tantas y tan varias y tan abundantes lenguas? Y todos los libros escritos y por escribir, todas las palabras pronunciadas y por pronunciar, en todos los tiempos y en todos los países, no contienen más que el alfabeto. Con tanta simplicidad, ¿cómo se forma tan inconcebible variedad? Se ha calculado que las lenguas no bajan de dos mil y los dialectos de cinco mil: imagínese la variedad de palabras que hay en tantas lenguas; y si tomamos en cuenta que estas se modificarán en el tiempo venidero, como se modificaron en el pasado, hallaremos que debe de haber en los sonidos orales un caudal inagotable de combinaciones. Con efecto, la teoría de las combinaciones y de las permutaciones hace comprender y explica este admirable fenómeno. Si todas las lenguas primitivas y derivadas, vivas y muertas, y cuantas hayan de nacer en los siglos venideros, se pueden formar con los sonidos vocales. Dios, en su omnipotencia y sabiduría, supo dar tal fecundidad a una cosa tan sencilla como al parecer es la voz, que nunca le pueden faltar al hombre palabras ó signos de transmisión, sean cuales fueren las cosas que quiera expresar, y la forma de su expresión. La rapidez con que se articula, la velocidad con que se habla, y el acierto providencial con que instantáneamente aplicamos e1 respectivo signo a cada idea o a cada cosa significada, serian otros tantos motivos de continuo asombro, si no estuviésemos familiarizados con semejantes fenómenos, que tan solemne testimonio dan de la Sabiduría infinita. 

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LOS MONOSÍLABOS

Las palabras se llaman monosílabas cuando están formadas de una sola sílaba, como: mas, si, no, etc. disílabas cuando tienen dos, como: amar, hombre, árbol, etc.  TRISÍLABAS cuando tienen tres, como enseñar, inmenso, palabra, etc. TETRASÍLABAS ó CUADRISÍLABAS cuando tienen cuatro, como: felicidad, gramática, numerador, etc. Cuando constan de más de tres silabas, suelen llamarse ya, en general, POLISÍLABAS (de muchas sílabas, de un número indeterminado de sílabas), como: incalculable, inconmensurabilidad, característicamente, etc.

LA ENTONACIÓN DE LAS VOCES 

Las sílabas son los elementos materiales de que se hallan formadas las palabras (3); pero estas sílabas tienen diverso valor y una representación y denominación varias, según los casos. Así las silabas unas veces son raíces, otras radicales, otras terminaciones, otras afijos, otras prefijos, etc.

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LAS RAÍCES

En toda palabra hay necesariamente una raíz. Se llama raíz la porción literal o silábica que se considera como el elemento primitivo de la palabra, y que representa la idea matriz o principal significada por la misma palabra. Así es, en griego λ o lu, ly, la raíz o el elemento primitivo de todas las palabras que expresan la idea de desligar; en latín, li es la raíz común de todas las palabras que expresan la idea de desleír (muy análoga a la de desligar); y en castellano, com-o en griego y en latin y en otros muchos idiomas, no, es la raíz de todas las palabras que significan noción, noticia, conocer, etc. 

RAÍCES SON COMBINACIONES LITERALES

Las raíces son combinaciones literales o silábicas muy sencillas y breves, generalmente son monosílabos, según se ve por los ejemplos que vamos poniendo. 

LAS RAÍCES SON INVARIABLES O CASI

Las raíces son invariables o casi invariables. Si experimentan alguna variación, es muy ligera, y suele consistir en la pérdida, adición o cambio de una letra. 

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VARIACIONES

Esta variación la experimentan en el mismo idioma, para prestarse a las diversas formaciones, como, en griego, la raíz “gran”, que a veces se convierte en “graph” (idea general de escritura); “scrip”, que, en latín, pasa a veces a “scrib”, etc. 

Pero estas, variaciones se observan principalmente cuando las raíces pasan de un idioma a otro: así, “scrip” se ha convertido en “escrip” y “escri” al romancearse en castellano. Alteraciones  de este tenor se encontrarán numerosos ejemplos, tanto en la Tabla de las eufonías como en el Diccionario e observando tales variaciones, se puede decir lo siguiente abajo descrito: 

·         Que las vocales cambian más comúnmente que las consonantes y esto es muy natural, porque la voz se altera más fácilmente que la articulación. 

·         Que la “A” es vocal casi invariable; que la “O” se muda frecuentemente en su análoga “U” y la “E” en su análoga “I” 

·         Que las consonantes se conmutan en sus semejantes o afines. 

·         Que la consonante inicial de una raíz es la menos sujeta a  la alteración, porque es, con efecto, la más radical, la que expresa lo principal o esencial de la idea significada, y por consiguiente la característica.

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EL ORIGEN DE ALGUNAS PALABRAS

El origen de la palabra "Fósil"

La palabra Fósil proviene del latín fossilium y a su vez éste viene del verbo fodere que significa excavar. De ahí también la palabra Fosa.

En el siglo XVI la palabra Fósil sólo se refería a los minerales extrídos de la tierra. Pero fue hasta el siglo XIX cuando se popularizó su uso en sentido de vestigio de organismos ahora ya extintos.

De modo que un fósil significa literalmente ‘objeto excavado’. ¿Lo sabías?

Pero como el cocepto fósil es muy amplio se utiliza para dar a los restos de seres vivos, plantas o animales, y a los restos de su actividad vital: huellas, excrementos, pólenes, etc., conservados en los sedimentos de la corteza terrestre, obviamente seres ya extintos con una antigüedad considerable.

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El origen de la palabra "Lente"

Es interesante y curioso pensar en que la mayoria o por lo menos muchas palabras tienen un origen bastante curioso que a veces no significa algo más bien por la manera en la que se ha utilizado. Este es el caso de la palabra lente.

Quizá nos preguntemos ¿cual es su origen? o en ocasiones ni siquiera pensamos eso. Ahora bien ¿cual es el origen de la palabra “Lente”?

En el siglo XIV empezaron a fabricarse pequeños discos de vidrio que podían montarse sobre un marco. Fueron las primeras gafas de lectura. Como estos pequeños discos tenían forma de lentejas, se les llamó “lentejas de vidrio”. De ahí procede la palabra “lente”.

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El origen de la palabra "catsup" (Ketchup)

Hay varias teorías del origen de la palabra Catsup (tambien llamada Ketchup), sin embargo la verdad es que en Inglaterra se utilizaba esa palabra en 1711. Ahora bien, el diccionario de la Real Academia Española explica que el término proviene del chino kôechiap, cuyo significado es: salsa de pescado en escabeche.

También otras teoría exponen que la palabra Catsup (Ketchup) proviene de “ke-tsiap” originaria de la isla Amoy cercana a China.

Existen algunas otras teorías que coinciden en atribuir el origen en la palabra “kechap” en el idioma maya yucateco. A finales del siglo XVII el nombre “ketchup” y muestras del producto llegaron a Inglaterra, donde apareció publicado en la prensa por primera vez en el año 1690 como “catchup”. Tras un siglo, en 1711, comenzó a utilizarse el concepto “ketchup”.

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El origen de la palabra "Taxi"

¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? En caso de que la hayas hecho, aqui esta la respuesta, sino la has hecho, entonces te parecerá bastante interesante lo siguiente:

La palabra Taxi procede del apócope (acortación) de la palabra francesa taximètre (taxímetro), originaria de dos términos griegos, táxis (τξις), que significa orden o clase, y métron (µτρον), medida.

¿Que es el taxímetro? Es un aparato que hay en algunos autos que se alquilan, lo que permite marcar de manera automática la distancia recorrida, así como la cantidad de que van provistos algunos coches de alquiler, el cual marca automáticamente la distancia recorrida y además la cuota a pagar.

Con el tiempo, taxi y taxímetro han adquirido significados distintos, utilizándose el primero para designar el vehículo y el segundo para el aparato antes mencionado.

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El origen de la palabra "Tecnología"

El término tecnología es una palabra compuesta de origen griego, τεχνολογος, formado por las palabras techne (τεχνη, “arte, técnica u oficio”) y logos (λογος, “conjunto de saberes”).

Por lo tanto podria definirse como tecnología al conjunto de conocimientos relacionados con los oficios, procedimientos y técnicas artesanales o industriales, para fabricar objetos, aparatos y sistemas o modificar el entorno humano para satisfacer sus necesidades.

Precisamente por esa razón se empezó a emplear la palabra tecnología al aplicar conocimientos a ciertas tecnicas para realizar algo, como inventos básicos. Todo en realidad tiene tecnología.

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El origen de la palabra "Canguro"

Como cualquier otro origen de palabras o nombres hay varias versiones. La mas popular es:

Según cuenta la leyenda el nombre canguro habría surgido al preguntar los occidentales el nombre de aquel animal y ser esto lo que respondían los aborígenes australianos: Kan Ghu Ru; su significado sin embargo no sería el nombre del animal sino, simplemente les decían no entiendo su pregunta.

Sin embargo es más aceptable este otro origen del termino Canguro:

La palabra canguro deriva de gangurru, una palabra del Guugu Yimidhirr (una lengua aborigen australiana), que se refería al canguro gris. El nombre fue escrito por primera vez (en su versión inglesa kangaroo por el Teniente (luego Capitán) James Cook, el 4 de agosto de 1770.

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El origen de la palabra "Aborigen"

La palabra aborigen procede del latín ab origene y significa “desde el comienzo”. Aunque el término se utilizó por primera vez en Grecia e Italia hace varios siglos, fue hace aproximadamente 300 años cuando los ingleses popularizaron la palabra como sinónimo de “nativo australiano” o indígena de Australia.

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El origen de la palabra "Huracán"

Ahora que estamos en la termporada de huracanes, sobre todo acá en México, cabe esta curiosidad. ¿Cual es el origen de la palabra “Huracán”?

La palabra “huracán” utilizada en el hemisferio occidental tiene varios orígenes. Aqui algunas explicaciones sobre su tan peculiar origen:

Los mayas utilizaban el vocablo Hurankén como nombre de un dios creador, quien, según ellos, esparció su aliento a través de las caóticas aguas del inicio, creando así la Tierra.

También el pueblo arahuaco (taíno) usaba la palabra Juracán para nombrar a un dios maligno. Los quechuas también nombraron a un dios Hurakán, el de los truenos y tormentas.

El origen del término huracán tiene varias explicaciones. Algunos autores señalan que fue llevado a Europa por los marineros de Cristóbal Colón que lo tomaron del maya-quiché, cuya etimología proviene de hun (uno) y akán (pierna). Según su mitología, el dios cojo Huracán surgió del corazón del cielo para gobernar el trueno, el rayo, los vientos y tempestades.

Los huracanes reciben nombres diferentes en otras partes del mundo. Ciclón es el nombre que recibe en la India y todo el Golfo de Bengala, en Filipinas se denomina “baguio”, en Australia se identifica como “Willy-Willy” y en el Oeste del Pacífico se conoce como tifón.

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El origen de la palabra Spam

Se les conoce como SPAM a los mensajes no solicitados, habitualmente de tipo publicitario, enviados en cantidades masivas. ¿De donde se origina la palabra Spam?

El origen de la palabra spam tiene raíces estadounidenses con unas curiosas derivaciones socio-culturales:

Una empresa estadounidense llamada Hormel Foods lanzó en 1937 una carne en lata originalmente llamada Hormel’s Spiced Ham. El gran éxito del inventor lo convirtió con el tiempo en una marca genérica, tan conocida que hasta el mismo fabricante le recortó el nombre, dejándolo con solo cuatro letras: Spam.

El Spam alimentó a los soldados soviéticos y británicos en la Segunda Guerra Mundial, y desde 1957 fue comercializado en todo el mundo.

En los años 60 Fue entonces cuando los Monty Python empezaron a hacer burla de la carne en lata. Su divertidísima costumbre de gritar la palabra spam en diversos tonos y volúmenes se trasladó metafóricamente al correo electrónico no solicitado, que perturba la comunicación normal en internet.

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El origen de la palabra “Propina”

La palabra proviene del griego Propínein. Pro (para) y Pínein (beber). Quería decir “beber a la salud de otro”. Existía la costumbre de beber parte del contenido de la copa; lo restante, lo bebía la persona a cuya salud se brindaba.

El término latino “propinare” mantuvo el mismo significado, pero agregó, también, el de beber invitado por otro, convidado por otro.

Más tarde, apareció la palabra “propina” que quería decir “regalo, dádiva, convite”. Estos son los significados que mantiene actualmente. En alemán, como en francés, “propina” significa, literalmente, dinero para beber. Es interesante notar que en ruso, a propinar le dicen давать на чай (dabatch na tchai), o sea “dar para el té”.

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Recopilado
de: Enciclopedia Universal DVD ©Micronet S.A.
/ Y el origen de algunas palabras: planetacurioso.com - Una web con muchas curiosidades sorprendentes, vale la pena echarle una ojeada...

Taringa.com - Taringa! es una comunidad virtual donde los usuarios comparten todo tipo de información a través de un sistema colaborativo de interacción.

   

 

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