|
1
|
2
|
3
|
4
|
5
|
6
|
7
|
8
|
9
|
10
|
11
|
12
|
13
|
14
Busca una palabra en este apartado con
Ctrl+F
Oseas 1
1 Palabra de Yahveh que
fue dirigida a Oseas, hijo de Beerí, en tiempo de Ozías, Jotam, Ajaz
y Ezequías, reyes de Judá, y en tiempo de Jeroboam, hijo de Joás,
rey de Israel.
2 Comienzo de lo que habla
Yahveh por Oseas. Dijo Yahveh a Oseas: «Ve, tómate una mujer dada a
la prostitución e hijos de prostitución, porque la tierra se está
prostituyendo enteramente, apartándose de Yahveh.»
3 Fue él y tomó a Gómer,
hija de Dibláyim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.
4 Yahveh le dijo: «Ponle
el nombre de Yizreel, porque dentro de poco visitaré yo la casa de
Jehú por la sangre derramada en Yizreel, y pondré fin al reinado de
la casa de Israel.
5 Aquel día romperé el
arco de Israel en el valle de Yizreel.»
6 Concibió ella de nuevo y
dio a luz una hija. Y Yahveh dijo a Oseas: «Ponle el nombre de
“No-compadecida”, porque yo no me compadeceré más de la casa de
Israel, soportándoles todavía.
7 (Pero de la casa de Judá
me compadeceré y los salvaré por Yahveh su Dios. No los salvaré con
arco ni espada ni guerra, ni con caballos ni jinetes.)»
8 Después de destetar a
«No-compadecida», concibió otra vez y dio a luz un hijo.
9 Y dijo Yahveh: «Ponle el
nombre de “No-mi-pueblo”, porque vosotros no sois mi pueblo ni yo
soy para vosotros El-Que-Soy.»
Oseas 2
1 El número de los hijos
de Israel será como la arena del mar, que no se mide ni se cuenta. Y
en el lugar mismo donde se les decía «No-mi-pueblo», se les dirá:
«Hijos-de-Dios-vivo.»
2 Se juntarán los hijos de
Judá y los hijos de Israel en uno, se pondrán un solo jefe, y
desbordarán de la tierra, porque será grande el día de Yizreel.
3 Decid a vuestros
hermanos: «Mi pueblo», y a vuestras hermanas: «Compadecida».
4 ¡Pleitead con vuestra
madre, pleitead, porque ella ya no es mi mujer, y yo no soy su
marido! ¡Que quite de su rostro sus prostituciones y de entre sus
pechos sus adulterios;
5 no sea que yo la desnude
toda entera, y la deje como el día en que nació, la ponga hecha un
desierto, la reduzca a tierra árida, y la haga morir de sed!
6 Ni de sus hijos me
compadeceré, porque son hijos de prostitución.
7 Pues su madre se ha
prostituido, se ha deshonrado la que los concibió, cuando decía: «Me
iré detrás de mis amantes, los que me dan mi pan y mi agua, mi lana
y mi lino, mi aceite y mis bebidas.»
8 Por eso, yo cercaré su
camino con espinos, la cercaré con seto y no encontrará más sus
senderos;
9 perseguirá a sus amantes
y no los alcanzará, los buscará y no los hallará. Entonces dirá:
«Voy a volver a mi primer marido, que entonces me iba mejor que
ahora.»
10 No había conocido ella
que era yo quien le daba el trigo, el mosto y el aceite virgen, ¡la
plata yo se la multiplicaba, y el oro lo empleaban en Baal!
11 Por eso volveré a tomar
mi trigo a su tiempo y mi mosto a su estación, retiraré mi lana y mi
lino que habían de cubrir su desnudez.
12 Y ahora descubriré su
vergüenza a los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano.
13 Haré cesar todo su
regocijo, sus fiestas, sus novilunios, sus sábados, y todas sus
solemnidades.
14 Arrasaré su viñedo y su
higuera, de los que decía: «Ellos son mi salario, que me han dado
mis amantes»; en matorral los convertiré, y la bestia del campo los
devorará.
15 La visitaré por los
días de los Baales, cuando les quemaba incienso, cuando se adornaba
con su anillo y su collar y se iba detrás de sus amantes,
olvidándose de mí, - oráculo de Yahveh.
16 Por eso yo voy a
seducirla; la llevaré al desierto y hablaré a su corazón.
17 Allí le daré sus viñas,
el valle de Akor lo haré puerta de esperanza; y ella responderá allí
como en los días de su juventud, como el día en que subía del país
de Egipto.
18 Y sucederá aquel día -
oráculo de Yahveh - que ella me llamará: «Marido mío», y no me
llamará más: «Baal mío.»
19 Yo quitaré de su boca
los nombres de los Baales, y no se mentarán más por su nombre.
20 Haré en su favor un
pacto el día aquel con la bestia del campo, con el ave del cielo,
con el reptil del suelo; arco, espada y guerra los quebraré lejos de
esta tierra, y haré que ellos reposen en seguro.
21 Yo te desposaré conmigo
para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en derecho en amor
y en compasión,
22 te desposaré conmigo en
fidelidad, y tú conocerás a Yahveh.
23 Y sucederá aquel día
que yo responderé - oráculo de Yahveh - responderé a los cielos, y
ellos responderán a la tierra;
24 la tierra responderá al
trigo, al mosto y al aceite virgen, y ellos responderán a Yizreel.
25 Yo la sembraré para mí
en esta tierra, me compadeceré de «No-compadecida», y diré a
«No-mi-pueblo»: Tú «Mi pueblo», y él dirá: «¡Mi Dios!»
Oseas 3
1 Yahveh me dijo: «Ve otra
vez, ama a una mujer que ama a otro y comete adulterio, como ama
Yahveh a los hijos de Israel, mientras ellos se vuelven a otros
dioses y gustan de las tortas de uva.»
2 Yo me la compré por
quince siclos de plata y carga y media de cebada.
3 Y le dije: «Durante
muchos días te me quedarás quieta sin prostituirte ni ser de ningún
hombre, y yo haré lo mismo contigo.»
4 Porque durante muchos
días se quedarán los hijos de Israel sin rey ni príncipe, sin
sacrificios ni estela, sin efod ni terafim.
5 Después volverán los
hijos de Israel; buscarán a Yahveh su Dios y a David, su rey, y
acudirán con temor a Yahveh y a sus bienes en los días venideros.
Oseas 4
1 Escuchad la palabra de
Yahveh, hijos de Israel, que tiene pleito Yahveh con los habitantes
de esta tierra, pues no hay ya fidelidad ni amor, ni conocimiento de
Dios en esta tierra;
2 sino perjurio y mentira,
asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre que sucede a sangre.
3 Por eso, la tierra está
en duelo, y se marchita cuanto en ella habita, con las bestias del
campo y las aves del cielo; y hasta los peces del mar desaparecen.
4 ¡Pero nadie pleitee ni
reprenda nadie, pues sólo contigo, sacerdote, es mi pleito!
5 En pleno día tropezarás
tú, también el profeta tropezará contigo en la noche, y yo haré
perecer a tu madre.
6 Perece mi pueblo por
falta de conocimiento. Ya que tú has rechazado el conocimiento, yo
te rechazaré de mi sacerdocio; ya que tú has olvidado la Ley de tu
Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
7 Todos, cuantos son, han
pecado contra mí, han cambiado su Gloria por la Ignominia.
8 Del pecado de mi pueblo
comen y hacia su culpa llevan su avidez.
9 Mas será del sacerdote
lo que sea del pueblo: yo le visitaré por su conducta y sus obras le
devolveré.
10 Comerán, pero no se
saciarán, se prostituirán, pero no proliferarán, porque han
abandonado a Yahveh para dedicarse
11 a la prostitución. El
vino y el mosto arrebatan el seso.
12 Mi pueblo consulta a su
madero, y su palo le adoctrina, porque un espíritu de prostitución
le extravía, y se prostituyen sacudiéndose de su Dios.
13 En las cimas de los
montes sacrifican, en las colinas queman incienso, bajo la encina,
el chopo o el terebinto, ¡porque es buena su sombra! Por eso, si se
prostituyen vuestras hijas y vuestras nueras cometen adulterio,
14 no visitaré yo a
vuestras hijas porque se prostituyan ni a vuestras nueras porque
cometan adulterio, pues que ellos también se retiran con esas
prostitutas y sacrifican con las consagradas a la prostitución; ¡y
el pueblo, insensato, se pierde!
15 Si tú, Israel, te
prostituyes, que no se haga culpable Judá. ¡No vayáis a Guilgal, No
subáis a Bet-Aven, no juréis «por vida de Yahveh»!
16 Ya que Israel se ha
embravecido cual vaca brava, ¿los va a apacentar ahora Yahveh como a
un cordero en ancho prado?
17 Efraím se ha apegado a
sus ídolos, ¡déjale!
18 En saliendo de beber se
prostituyen más y más, prefieren a su Prez la Ignominia.
19 El viento los cerrará
entre sus alas, y se avergonzarán de sus sacrificios.
Oseas 5
1 Escuchad esto,
sacerdotes, estad atentos, casa de Israel, casa real, prestad oído,
porque el juicio es cosa vuestra; pero vosotros habéis sido un lazo
en Mispá, y una red tendida en el Tabor.
2 Han ahondado la fosa de
Sittim, mas yo seré castigo para todos ellos.
3 Yo conozco a Efraím, e
Israel no se me oculta. Sí, tú te has prostituido, Efraím, e Israel
se ha contaminado,
4 No les permiten sus
obras volver a su Dios, pues un espíritu de prostitución hay dentro
de ellos, y no conocen a Yahveh.
5 El orgullo de Israel
testifica contra él; Israel y Efraím tropiezan por sus culpas, y
también Judá tropieza con ellos.
6 Con su ganado menor y
mayor irán en busca de Yahveh, pero no lo encontrarán: ¡se ha
retirado de ellos!
7 Han sido infieles a
Yahveh, han engendrado hijos bastardos; pues ahora los va a devorar
el novilunio juntamente con sus campos.
8 Tocad el cuerno en
Guibeá, la trompeta en Ramá, dad la alarma en Bet Aven, ¡detrás de
ti, Benjamín!
9 Efraím será una
desolación el día del castigo; en las tribus de Israel hago saber
cosa segura.
10 Los príncipes de Judá
son como los que desplazan los linderos, sobre ellos voy a derramar
como agua mi furor.
11 Está oprimido Efraím,
quebrantado el juicio, porque se complace en ir tras la Vanidad.
12 Pues yo he de ser como
polilla para Efraím, como carcoma para la casa de Judá.
13 Efraím ha visto su
dolencia y Judá su llaga. Efraím entonces ha sido a Asiria, y Judá
ha mandado mensaje al gran rey; pero éste no podrá sanaros ni curar
vuestra llaga.
14 Porque yo soy como un
león para Efraím, como un leoncillo para la casa de Judá. Yo, yo
mismo desgarraré y me iré, arrebataré y no habrá quien salve.
15 Voy a volverme a mi
lugar, hasta que hayan expiado y busquen mi rostro. En su angustia
me buscarán.
Oseas 6
1 «Venid, volvamos a
Yahveh, pues él ha desgarrado y él nos curará, él ha herido y él nos
vendará.
2 Dentro de dos días nos
dará la vida, al tercer día nos hará resurgir y en su presencia
viviremos.
3 Conozcamos, corramos al
conocimiento de Yahveh: cierta como la aurora es su salida; vendrá a
nosotros como la lluvia temprana, como la lluvia tardía que riega la
tierra.»
4 ¿Qué he de hacer
contigo, Efraím? ¿Qué he de hacer contigo, Judá? ¡Vuestro amor es
como nube mañanera, como rocío matinal, que pasa!
5 Por eso les he hecho
trizas por los profetas, los he matado por las palabras de mi boca,
y mi juicio surgirá como la luz.
6 Porque yo quiero amor,
no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos.
7 Pero ellos en Adam han
violado la alianza, allí me han sido infieles.
8 Galaad es ciudad de
malhechores, llena de huellas de sangre.
9 Como emboscada de
bandidos es la pandilla de sacerdotes: asesinan por el camino de
Siquem, y cometen infamia.
10 Cosa horrible he visto
en Betel: allí se prostituye Efraím y se contamina Israel.
11 También para ti, Judá,
hay preparada una cosecha, cuando yo cambie la suerte de mi pueblo.
Oseas 7
1 Cuando yo quiero sanar a
Israel, se descubre la culpa de Efraím y las maldades de Samaria;
porque practican la mentira, y mientras el ladrón entra dentro se
despliega la pandilla afuera.
2 Y no se dicen en su
corazón que yo me acuerdo de toda su maldad. Ahora les envuelven sus
obras, ante mi rostro están.
3 Con su maldad recrean al
rey, con sus mentiras a los príncipes.
4 Todos ellos, adúlteros,
son como un horno ardiente, que el panadero deja de atizar desde que
amasa la pasta hasta que fermenta.
5 En el día de nuestro rey
los príncipes enferman por el ardor del vino, ¡y aquél tiende la
mano a chocarreros!
6 Cuando acechan, su
corazón es como un horno en sus intrigas: toda la noche duerme el
panadero, y a la mañana él quema con fuego llameante.
7 Todos están calientes
como un horno, y devoran a sus propios jueces. Todos sus reyes han
caído, y ninguno entre ellos clama a mí.
8 Efraím se mezcla con los
pueblos, Efraím es una torta a la que no se ha dado vuelta.
9 Extranjeros devoran su
fuerza, ¡y él no lo sabe! Ya las canas blanquean en él, ¡y él no lo
sabe!
10 El orgullo de Israel
testifica contra él, pero no se vuelven a Yahveh su Dios, con todo
esto, no le buscan.
11 Efraím es cual ingenua
paloma, sin cordura; llaman a Egipto, acuden a Asiria.
12 Dondequiera que vayan,
yo echaré mi red sobre ellos, como ave del cielo los haré caer y los
visitaré por su maldad.
13 ¡Ay de ellos, que de mí
se han alejado! ¡Ruina sobre ellos por haberse rebelado contra mí!
Yo los rescataría, pero ellos dicen contra mí mentiras.
14 Y no claman a mí de
corazón cuando gimen en sus lechos; por el trigo y el mosto se hacen
incisiones se rebelan contra mí.
15 Yo fortalecí su brazo,
¡y ellos contra mí maquinan el mal!
16 Se vuelven a lo que no
es nada, son como un arco engañoso. Caerán a espada sus príncipes,
por la iracundia de su lengua: ¡tal será su escarnio en el país de
Egipto!
Oseas 8
1 ¡Emboca la trompeta!
Como un águila cae el mal sobre la casa de Yahveh; porque han
quebrantado mi alianza y han sido rebeldes a mi Ley.
2 Ellos me gritan: «¡Dios
mío, los de Israel te conocemos!»
3 Pero Israel ha rechazado
el bien: ¡el enemigo le perseguirá!
4 Han puesto reyes sin
contar conmigo, han puesto príncipes sin saberlo yo. Con su plata y
su oro se han hecho ídolos, ¡para ser encarcelados!
5 ¡Tu becerro repele,
Samaria! Mi cólera se ha inflamado contra ellos: ¿hasta cuándo no
podrán purificarse?
6 Porque viene de Israel,
un artesano ha hecho eso, y eso no es Dios. Sí, quedará hecho trizas
el becerro de Samaria.
7 Pues que viento
siembran, segarán tempestad: tallo que no tendrá espiga, que no dará
harina; y si la da, extranjeros la tragarán.
8 ¡Tragado ha sido Israel!
Están ahora entre las naciones como un objeto que nadie quiere.
9 Porque han subido a
Asiria, ese onagro solitario; Efraím se ha comprado amores;
10 aunque los compre entre
las naciones, yo los voy a reunir ahora y pronto sufrirán bajo la
carga del rey de príncipes.
11 Efraím ha multiplicado
los altares para pecar, sólo para pecar le han servido los altares.
12 Aunque yo escriba para
él las excelencias de mi ley, por cosa extraña se las considera.
13 ¡Ya pueden ofrecer
sacrificios en mi honor, y comerse la carne! Yahveh no los acepta;
ahora recordará sus culpas y visitará sus pecados: ellos volverán a
Egipto.
14 Olvida Israel a su
Hacedor, edifica palacios; Judá multiplica las ciudades fuertes.
Pero yo prenderé fuego a sus ciudades, que devorará sus alcázares.
Oseas 9
1 No te regocijes, Israel,
no jubiles como los pueblos, pues te has prostituido, lejos de tu
Dios, y amas ese salario sobre todas las eras de grano.
2 Ni la era ni el lagar
los alimentarán, y el mosto los dejará corridos.
3 No habitarán ya en la
tierra de Yahveh: Efraím volverá a Egipto, y en Asiria comerán
viandas impuras.
4 No harán a Yahveh
libaciones de vino, ni sus sacrificios le serán gratos: cual pan de
duelo será para ellos, cuantos lo coman se harán impuros; pues su
pan será para ellos solos, no entrará en la Casa de Yahveh.
5 ¿Qué haréis el día de
solemnidad, el día de la fiesta de Yahveh?
6 Vedlos que han escapado
de la devastación: Egipto los recogerá, Menfis los sepultará; sus
tesoros de plata, la ortiga los heredará, la zarza llenará sus
tiendas.
7 Han llegado los días de
la visita, han llegado los días de la retribución. ¡Lo sabrá Israel!
- «¡El profeta es un necio, un loco el hombre del espíritu!» - Por
la grandeza de tu culpa, grande será la hostilidad.
8 Vigila a Efraím, con mi
Dios, el profeta: lazos se le tienden en todos sus caminos,
hostilidad en la Casa de su Dios.
9 Han llegado al fondo de
la corrupción, como en los días de Guibeá; él recordará sus culpas y
visitará sus pecados.
10 Como uvas en desierto
encontré yo a Israel, como breva de higuera en sus primicias vi a
vuestros padres. Pero al llegar ellos a Baal Peor se consagraron a
la Infamia, y se hicieron abominables como el objeto de su amor.
11 A Efraím, como un
pájaro, se le vuela su gloria, desde el nacimiento, desde el seno,
desde la concepción.
12 Y aunque críen a sus
hijos, yo les privaré de ellos antes que se hagan hombres: y ¡ay de
ellos también cuando yo los abandone!
13 Efraím, tal lo he
visto, era como Tiro plantada en la pradera, pero Efraím tendrá que
sacar sus hijos al verdugo.
14 Dales, Yahveh..., ¿qué
les darás? ¡Dales seno que aborte y pechos secos!
15 Toda su maldad apareció
en Guilgal, sí, allí les cobré odio. Por la maldad de sus acciones,
de mi Casa los expulsaré; ya no he de amarlos más: rebeldes son
todos sus príncipes.
16 Efraím ha sido herido,
su raíz está seca, ya no darán fruto. Aunque den a luz, yo haré
morir el tesoro de su seno.
17 Mi Dios los rechazará
porque no le han escuchado, y andarán errantes entre las naciones.
Oseas 10
1 Vid frondosa era Israel
produciendo fruto a su aire: cuanto más aumentaba su fruto, más
aumentaba los altares; cuanto mejor era su tierra, mejores hacía las
estelas.
2 Su corazón es doble, mas
ahora van a expiar; él romperá sus altares, demolerá sus estelas.
3 Entonces dirán: «No
tenemos rey, porque no hemos temido a Yahveh, y el rey, ¿qué haría
por nosotros?
4 Pronuncian palabras,
juramentos vanos, conclusión de alianzas, y el juicio florece como
hierba venenosa en los surcos del campo.
5 Por el becerro de Bet
Aven tiemblan los habitantes de Samaria; sí, por él hace duelo su
pueblo, por él sus sacerdotes: ¡que exulten por su gloria, porque ha
emigrado lejos de él!
6 El también será llevado
a Asiria, como ofrenda para el gran rey. Efraím recogerá vergüenza,
e Israel quedará corrida de su plan.
7 ¡Se ha acabado Samaria!
Su rey es como espuma sobre la haz del agua.
8 Serán destruidos los
altos de Aven, el pecado de Israel. Espinas y zarzas treparán por
sus altares. Dirán entonces a los montes: «¡Cubridnos!» y a las
colinas: «¡Caed sobre nosotros!»
9 Desde los días de
Guibeá, has pecado, Israel, ¡allí se han plantado! ¿No los alcanzará
en Guibeá la guerra, a los hijos de la injusticia?
10 Voy a venir a
visitarlos, y se aliarán pueblos contra ellos, cuando sean visitados
por su doble culpa.
11 Efraím era una novilla
domesticada, que gustaba de la trilla; yo pasé el yugo sobre su
hermoso cuello; uncí el carro a Efraím, Judá araba, Jacob
rastrillaba.
12 Sembraos simiente de
justicia, recoged cosecha de amor, desbarbechad lo que es barbecho;
ya es tiempo de buscar a Yahveh, hasta que venga a lloveros
justicia.
13 Habéis arado maldad,
injusticia habéis segado, habéis comido fruto de mentira. Por haber
confiado en tus carros, en la multitud de tus valientes,
14 tumulto de guerra se
alzará en tu pueblo, y todas tus fortalezas serán devastadas, como
Salmán devastó a Bet Arbel el día de la batalla, cuando la madre fue
estrellada sobre sus hijos.
15 Eso ha hecho con
vosotros Betel por vuestra redoblada maldad. ¡A la aurora
desaparecerá el rey de Israel!
Oseas 11
1 Cuando Israel era niño,
yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo.
2 Cuanto más los llamaba,
más se alejaban de mí: a los Baales sacrificaban, y a los ídolos
ofrecían incienso.
3 Yo enseñé a Efraím a
caminar, tomándole por los brazos, pero ellos no conocieron que yo
cuidaba de ellos.
4 Con cuerdas humanas los
atraía, con lazos de amor, y era para ellos como los que alzan a un
niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él y le daba de comer.
5 Volverá al país de
Egipto, y Asur será su rey, porque se han negado a convertirse.
6 Hará estragos la espada
en sus ciudades, aniquilará sus cerrojos y devorará, por sus
perversos planes.
7 Mi pueblo tiene
querencia a su infidelidad; cuando a lo alto se les llama, ni uno
hay que se levante.
8 ¿Cómo voy a dejarte,
Efraím, cómo entregarte, Israel? ¿Voy a dejarte como a Admá, y
hacerte semejante a Seboyim? Mi corazón está en mí trastornado, y a
la vez se estremecen mis entrañas.
9 No daré curso al ardor
de mi cólera, no volveré a destruir a Efraím, porque soy Dios, no
hombre; en medio de ti yo soy el Santo, y no vendré con ira.
10 En pos de Yahveh
marcharán, él rugirá como un león; y cuando ruja él, los hijos
vendrán azorados de occidente,
11 azorados vendrán de
Egipto, como un pájaro, como paloma desde el país de Asiria; y yo
les asentaré en sus casas - oráculo de Yahveh -.
Oseas 12
1 Efraím me ha rodeado de
mentira, de engaño la casa de Israel. (Pero Judá todavía está con
Dios, y sigue fiel al Santo.)
2 Efraím se apacienta de
viento, anda tras el solano todo el día; mentira y pillaje
multiplica, hacen alianza con Asiria y llevan aceite a Egipto.
3 Yahveh tiene pleito con
Judá, va a visitar a Jacob, según su conducta, según sus obras le
devolverá.
4 En el seno materno
suplantó a su hermano, y de mayor luchó con Dios.
5 Luchó con el ángel y le
pudo, lloró y le imploró gracia. En Betel le encontró y allí habló
con nosotros.
6 Sí, Yahveh Dios Sebaot,
Yahveh es su renombre.
7 Y tú volverás, gracias a
tu Dios: observa amor y derecho, y espera en tu Dios siempre.
8 Canaán tiene en su mano
balanzas tramposas, es amigo de explotar.
9 Y Efraím dice: «Sí, me
he enriquecido, me ha fraguado una fortuna.» ¡Ninguna de sus
ganancias se hallará, por el pecado de que se ha hecho culpable!
10 Yo soy Yahveh, tu Dios,
desde el país de Egipto: aún te haré morar en tiendas como en los
días del Encuentro;
11 hablaré a los profetas,
multiplicaré las visiones, y por medio de los profetas hablaré en
parábolas.
12 Si Galaad es iniquidad,
ellos no son más que mentira. En Guilgal sacrifican toros; por eso
sus altares serán como escombros sobre los surcos de los campos.
13 Huyó Jacob a la campiña
de Aram, sirvió Israel por una mujer, por una mujer guardó rebaños.
14 Por un profeta subió
Yahveh a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado.
15 Efraím le ha irritado
amargamente: él dejará su sangre sobre él, su Señor le pagará su
agravio.
Oseas 13
1 Cuando hablaba Efraím,
cundía el terror, se había impuesto en Israel, pero se hizo culpable
con Baal y murió.
2 Y todavía continúan
pecando: se han hecho imágenes fundidas, con su plata, ídolos de su
invención: ¡obra de artesanos todo ello! ¡Con ellos hablan los que
sacrifican hombres que envían besos a becerros!
3 Por eso serán como nube
mañanera, como rocío matinal que pasa, como paja aventada de la era,
como humo por la ventana.
4 Pero yo soy Yahveh, tu
Dios, desde el país de Egipto. No conoces otro Dios fuera de mí, ni
hay más salvador que yo.
5 Yo te conocí en el
desierto, en la tierra ardorosa.
6 Cuando estaban en su
pasto se saciaron, se saciaron y se engrió su corazón, por eso se
olvidaron de mí.
7 Pues yo seré para ellos
cual león, como leopardo en el camino acecharé.
8 Caeré sobre ellos como
osa privada de sus cachorros, desgarraré las telas de su corazón,
los devoraré allí mismo cual leona, la bestia del campo los
despedazará.
9 Tu destrucción ha sido,
Israel, porque sólo en mí estaba tu socorro.
10 ¿Dónde está, pues, tu
rey, para que te salve, y en todas tus ciudades tus jueces? aquellos
de quienes tú decías: «Dame rey y príncipes.»
11 Rey en mi cólera te
doy, y te lo quito en mi furor.
12 Encerrada está la
culpa de Efraím, bien guardado su pecado.
13 Dolores de parturienta
le asaltan, pero él es un hijo necio que no se presenta a tiempo por
donde rompen los hijos.
14 ¿De la garra del seol
los libraré, de la muerte los rescataré? ¿Dónde están, muerte, tus
pestes, dónde tu contagio, seol? La compasión está oculta a mis
ojos.
15 Aunque Efraím dé fruto
entre sus hermanos, el solano llegará, el viento de Yahveh subirá
del desierto, para que se seque su manantial, y se agote su fuente;
él arrebatará el tesoro de todos los objetos preciosos.
Oseas 14
1 Rea de castigo es
Samaria, porque se rebeló contra su Dios. A espada caerán, serán sus
niños estrellados, y reventadas sus mujeres encinta.
2 Vuelve, Israel, a Yahveh
tu Dios, pues has tropezado por tus culpas.
3 Tomad con vosotros
palabras, y volved a Yahveh. Decidle: «Quita toda culpa; toma lo que
es bueno; y en vez de novillos te ofreceremos nuestros labios.
4 Asiria no nos salvará,
no montaremos ya a caballo, y no diremos más “Dios nuestro” a la
obra de nuestros manos, oh tú, en quien halla compasión el huérfano.»
5 - Yo sanaré su
infidelidad, los amaré graciosamente; pues mi cólera se ha apartado
de él,
6 seré como rocío para
Israel: él florecerá como el lirio, y hundirá sus raíces como el
Líbano.
7 Sus ramas se desplegarán,
como el del olivo será su esplendor, y su fragancia como la del
Líbano.
8 Volverán a sentarse a mi
sombra; harán crecer el trigo, florecerán como la vid, su renombre
será como el del vino del Líbano.
9 Efraím... ¿qué tiene aún
con los ídolos? Yo le atiendo y le miro. Yo soy como un ciprés
siempre verde, y gracias a mí se te halla fruto.
10 ¿Quién es sabio para
entender estas cosas, inteligente para conocerlas?: Que rectos son
los caminos de Yahveh, por ellos caminan los justos, mas los
rebeldes en ellos tropiezan.
|