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Proverbios 1
1 Proverbios de Salomón,
hijo de David, rey de Israel:
2 para aprender sabiduría
e instrucción, para entender los discursos profundos,
3 para alcanzar
instrucción y perspicacia, - justicia, equidad y rectitud -,
4 para enseñar a los
simples la prudencia, a los jóvenes ciencia y reflexión,
5 Que atienda el sabio y
crecerá en doctrina, y el inteligente aprenderá a hacer proyectos.
6 para descifrar
proverbios y enigmas, los dichos de los sabios y sus adivinanzas.
7 El temor de Yahveh es el
principio de la ciencia; los necios desprecian la sabiduría y la
instrucción.
8 Escucha, hijo mío, la
instrucción de tu padre y no desprecies la lección de tu madre:
9 corona graciosa son para
tu cabeza y un collar para tu cuello.
10 Hijo mío, si los
pecadores te quieren seducir, no vayas.
11 Si te dicen: «¡Vente
con nosotros, estemos al acecho para derramar sangre, apostémonos
contra el inocente sin motivo alguno,
12 devorémoslos vivos como
el seol, enteros como los que bajan a la fosa!;
13 ¡hallaremos toda clase
de riquezas, llenaremos nuestras casas de botín,
14 te tocará tu parte
igual que a nosotros, para todos habrá bolsa común!»:
15 no te pongas, hijo mío,
en camino con ellos, tu pie detén ante su senda,
16 = porque sus pies
corren hacia el mal y a derramar sangre se apresuran; =
17 pues es inútil tender
la red a los ojos mismos de los pajarillos.
18 Contra su propia sangre
están acechando, apostados están contra sus propias vidas.
19 Esa es la senda de todo
el que se entrega a la rapiña: ella quita la vida a su propio dueño.
20 La Sabiduría clama por
las calles, por las plazas alza su voz,
21 llama en la esquina de
las calles concurridas, a la entrada de las puertas de la ciudad
pronuncia sus discursos:
22 «¿Hasta cuándo,
simples, amaréis vuestra simpleza y arrogantes os gozaréis en la
arrogancia y necios tendréis odio a la ciencia?
23 Convertíos por mis
reprensiones: voy a derramar mi espíritu para vosotros, os voy a
comunicar mis palabras.
24 Ya que os he llamado y
no habéis querido, he tendido mi mano y nadie ha prestado atención,
25 habéis despreciado
todos mis consejos, no habéis hecho caso de mis reprensiones;
26 también yo me reiré de
vuestra desgracia, me burlaré cuando llegue vuestro espanto,
27 cuando llegue, como
huracán, vuestro espanto, vuestra desgracia sobrevenga como
torbellino, cuando os alcancen la angustia y la tribulación.
28 Entonces me llamarán y
no responderé, me buscarán y no me hallarán.
29 Porque tuvieron odio a
la ciencia y no eligieron el temor de Yahveh,
30 no hicieron caso de mi
consejo, ni admitieron de mí ninguna reprensión;
31 comerán del fruto de su
conducta, de sus propios consejos se hartarán.
32 Su propio descarrío
matará a los simples, la despreocupación perderá a los insensatos.
33 Pero el que me escucha
vivirá seguro, tranquilo, sin temor a la desgracia.»
Proverbios 2
1 Hijo mío, si das acogida
a mis palabras, y guardas en tu memoria mis mandatos,
2 prestando tu oído a la
sabiduría, inclinando tu corazón a la prudencia;
3 si invocas a la
inteligencia y llamas a voces a la prudencia;
4 si la buscas como la
plata y como un tesoro la rebuscas,
5 entonces entenderás el
temor de Yahveh y la ciencia de Dios encontrarás.
6 Porque Yahveh es el que
da la sabiduría, de su boca nacen la ciencia y la prudencia.
7 Reserva el éxito para
los rectos, es escudo para quienes proceden con entereza,
8 vigila las sendas de la
equidad y guarda el camino de sus amigos.
9 Entonces entenderás la
justicia, la equidad y la rectitud: todos los senderos del bien.
10 Cuando entre la
sabiduría en tu corazón y la ciencia sea dulce para tu alma,
11 velará sobre ti la
reflexión y la prudencia te guardará,
12 apartándote del mal
camino, del hombre que propone planes perversos,
13 de los que abandonan el
recto sendero para ir por caminos tenebrosos,
14 de los que se gozan en
hacer el mal, se regocijan en la perversidad,
15 cuyos senderos son
tortuosos y sus sendas llenas de revueltas.
16 Ella te apartará de la
mujer ajena, de la extraña de melosas palabras,
17 que ha dejado al amigo
de su juventud y ha olvidado la alianza de su Dios;
18 su casa está inclinada
hacia la muerte, hacia las sombras sus tortuosos senderos.
19 Nadie que entre por
ella volverá, no alcanzará las sendas de la vida.
20 Por eso has de ir por
el camino de los buenos, seguirás las sendas de los justos.
21 Porque los rectos
habitarán la tierra y los íntegros se mantendrán en ella;
22 pero los malos serán
cercenados de la tierra, se arrancará de ella a los desleales.
Proverbios 3
1 Hijo mío, no olvides mi
lección, en tu corazón guarda mis mandatos,
2 pues largos días y años
de vida y bienestar te añadirán.
3 La piedad y la lealtad
no te abandonen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tablilla de tu
corazón.
4 Así hallarás favor y
buena acogida a los ojos de Dios y de los hombres.
5 Confía en Yahveh de todo
corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia;
6 reconócele en todos tus
caminos y él enderezará tus sendas.
7 No seas sabio a tus
propios ojos, teme a Yahveh y apártate del mal:
8 medicina será para tu
carne y refrigerio para tus huesos.
9 Honra a Yahveh con tus
riquezas, con las primicias de todas tus ganancias:
10 tus trojes se llenarán
de grano y rebosará de mosto tu lagar.
11 No desdeñes, hijo mío,
la instrucción de Yahveh, no te dé fastidio su reprensión,
12 porque Yahveh reprende
a aquel que ama, como un padre al hijo querido.
13 Dichoso el hombre que
ha encontrado la sabiduría y el hombre que alcanza la prudencia;
14 más vale su ganancia
que la ganancia de plata, su renta es mayor que la del oro.
15 Más preciosa es que las
perlas, nada de lo que amas se le iguala.
16 Largos días a su
derecha, y a su izquierda riqueza y gloria.
17 Sus caminos son caminos
de dulzura y todas sus sendas de bienestar.
18 Es árbol de vida para
los que a ella están asidos, felices son los que la abrazan.
19 Con la Sabiduría fundó
Yahveh la tierra, consolidó los cielos con inteligencia;
20 con su ciencia se
abrieron los océanos y las nubes destilan el rocío.
21 Hijo mío, guarda la
prudencia y la reflexión, no se aparten nunca de tus ojos:
22 serán vida para tu
alma y adorno para tu cuello.
23 Así irás tranquilo por
tu camino y no tropezará tu pie.
24 No tendrás miedo al
acostarte, una vez acostado, será dulce tu sueño.
25 No temerás el espanto
repentino, ni cuando llegue la tormenta de los malos,
26 porque Yahveh será tu
tranquilidad y guardará tu pie de caer en el cepo.
27 No niegues un favor a
quien es debido, si en tu mano está el hacérselo.
28 No digas a tu prójimo:
«Vete y vuelve, mañana te daré», si tienes algo en tu poder.
29 No trames mal contra tu
prójimo cuando se sienta confiado junto a ti.
30 No te querelles contra
nadie sin motivo, si no te ha hecho ningún mal.
31 No envidies al hombre
violento, ni elijas ninguno de sus caminos;
32 porque Yahveh abomina a
los perversos, pero su intimidad la tiene con los rectos.
33 La maldición de Yahveh
en la casa del malvado, en cambio bendice la mansión del justo.
34 Con los arrogantes es
también arrogante, otorga su favor a los pobres.
35 La gloria es patrimonio
de los sabios y los necios heredarán la ignominia.
Proverbios 4
1 Escuchad, hijos, la
instrucción del padre, estad atentos para aprender inteligencia,
2 porque es buena la
doctrina que os enseño; no abandonéis mi lección.
3 También yo fui hijo para
mi padre, tierno y querido a los ojos de mi madre,
4 El me enseñaba y me decía: «Retén mis palabras en tu corazón, guarda mis mandatos y
vivirás.
5 Adquiere la sabiduría,
adquiere la inteligencia, no la olvides, no te apartes de los dichos
de mi boca.
6 No la abandones y ella
te guardará, ámala y ella será tu defensa.
7 El comienzo de la
sabiduría es: adquiere la sabiduría, a costa de todos tus bienes
adquiere la inteligencia.
8 Haz acopio de ella, y
ella te ensalzará; ella te honrará, si tú la abrazas;
9 pondrá en tu cabeza una
diadema de gracia, una espléndida corona será tu regalo».
10 Escucha, hijo mío,
recibe mis palabras, y los años de tu vida se te multiplicarán.
11 En el camino de la
sabiduría te he instruido, te he encaminado por los senderos de la
rectitud.
12 Al andar no se
enredarán tus pasos, y si corres, no tropezarás.
13 Aférrate a la
instrucción, no la sueltes; guárdala, que es tu vida.
14 No te metas por la
senda de los perversos, ni vayas por el camino de los malvados.
15 Evítalo, no pases por
él, apártate de él, pasa adelante.
16 Porque ésos no duermen
si no obran el mal, se les quita el sueño si no han hecho caer a
alguno.
17 Es que su pan es pan de
maldad, y vino de violencia es su bebida.
18 La senda de los justos
es como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno día.
19 Pero el camino de los
malos es como tinieblas, no saben dónde han tropezado.
20 Atiende, hijo mío, a
mis palabras, inclina tu oído a mis razones.
21 No las apartes de tus
ojos, guárdalas dentro de tu corazón.
22 Porque son vida para
los que las encuentran, y curación para toda carne.
23 Por encima de todo
cuidado, guarda tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la
vida.
24 Aparta de ti la falsía
de la boca y el enredo de los labios arrójalo de ti.
25 Miren de frente tus
ojos, tus párpados derechos a lo que está ante tí.
26 Tantea bien el sendero
de tus pies y sean firmes todos tus caminos.
27 No te tuerzas ni a
derecha ni a izquierda, aparta tu pie de la maldad.
Proverbios 5
1 Presta, hijo mío,
atención a mi sabiduría, aplica tu oído a mi prudencia,
2 para que guardes tú la
reflexión y tus labios conserven la ciencia. No hagas caso de la
mujer perversa,
3 pues miel destilan los
labios de la extraña, su paladar es más suave que el aceite;
4 pero al fin es amarga
como el ajenjo, mordaz como espada de dos filos.
5 Sus pies descienden a la
muerte, sus pasos se dirigen al seol.
6 Por no seguir la senda
de la vida, se desvía por sus vericuetos sin saberlo.
7 Así pues, hijo mío,
escúchame, no te apartes de los dichos de mi boca:
8 aleja de ella tu camino,
no te acerques a la puerta de su casa;
9 no sea que ella dé tu
honor a otro y tus años a un hombre cruel;
10 no se harten de tus
bienes los extraños, ni paren tus fatigas en casa del extranjero;
11 no sea que gimas a la
postre cuando tu cuerpo y tu carne se consuman,
12 y digas: «Ay de mí, que
he odiado la instrucción, mi corazón ha despreciado los reproches,
13 no he escuchado la voz
de mis maestros ni he prestado oídos a los que me instruían.
14 A punto he estado de
cualquier desgracia, en medio de la asamblea y la comunidad.»
15 Bebe el agua de tu
cisterna, la que brota de tu pozo.
16 ¿Se van a desbordar por
fuera tus arroyos, las corrientes de agua por las plazas?
17 Que sean para ti solo,
no para que las beban contigo los extraños.
18 - Sea tu fuente
bendita. Gózate en la mujer de tu mocedad,
19 cierva amable, graciosa
gacela: embriáguente en todo tiempo sus amores, su amor te apasione
para siempre.
20 ¿Por qué apasionarte,
hijo mío, de una ajena, abrazar el seno de una extraña?
21 Pues los caminos del
hombre están en la presencia de Yahveh, él vigila todos sus
senderos.
22 El malvado será presa
de sus propias maldades, con los lazos de su pecado se le capturará.
23 Morirá por su falta de
instrucción, por su gran necedad se perderá.
Proverbios 6
1 Si has salido, hijo mío,
fiador de tu prójimo, si has chocado tu mano con un extraño,
2 si te has obligado con
las palabras de tu boca, si de la palabra de tu boca te has dejado
prender,
3 haz esto, hijo mío, para
quedar libre, pues has caído en manos de tu prójimo: Vete, póstrate,
importuna a tu prójimo;
4 no concedas a tus ojos
sueño ni a tus párpados reposo;
5 líbrate, como la gacela
del lazo, como el pájaro de la mano del pajarero.
6 Vete donde la hormiga,
perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio.
7 Ella no tiene jefe, ni
capataz, ni amo;
8 asegura en el verano su
sustento, recoge su comida al tiempo de la mies.
9 ¿Hasta cuándo, perezoso,
estarás acostado? ¿cuándo te levantarás de tu sueño?
10 Un poco dormir, otro
poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos cruzados;
11 y llegará como
vagabundo tu miseria y como un mendigo tu pobreza.
12 Un malvado, un hombre
inicuo, anda con la boca torcida,
13 guiña el ojo, arrastra
los pies, hace señas con los dedos.
14 Torcido está su
corazón, medita el mal, pleitos siembra en todo tiempo.
15 Por eso vendrá su ruina
de repente, de improviso quebrará, y no habrá remedio.
16 Seis cosas hay que
aborrece Yahveh, y siete son abominación para su alma:
17 ojos altaneros, lengua
mentirosa, manos que derraman sangre inocente,
18 corazón que fragua
planes perversos, pies que ligeros corren hacia el mal,
19 testigo falso que
profiere calumnias, y el que siembra pleitos entre los hermanos.
20 Guarda, hijo mío, el
mandato de tu padre y no desprecies la lección de tu madre.
21 Tenlos atados siempre a
tu corazón, enlázalos a tu cuello;
22 en tus pasos ellos
serán tu guía; cuando te acuestes, velarán por ti; conversarán
contigo al despertar.
23 Porque el mandato es
una lámpara y la lección una luz; camino de vida los reproches y la
instrucción,
24 para librarte de la
mujer perversa, de la lengua suave de la extraña.
25 No codicies su
hermosura en tu corazón, no te cautive con sus párpados,
26 porque un mendrugo de
pan basta a la prostituta, pero la casada va a la caza de una vida
preciosa.
27 ¿Puede uno meter fuego
en su regazo sin que le ardan los vestidos?
28 ¿Puede uno andar sobre
las brasas sin que se le quemen los pies?
29 Así le pasa al que se
llega a la mujer del prójimo: no saldrá ileso ninguno que la toque.
30 No se desprecia al
ladrón cuando roba para llenar su estómago, porque tiene hambre.
31 Mas, si le sorprenden,
paga el séptuplo, tiene que dar todos los bienes de su casa.
32 Pero el que hace
adulterar a una mujer es un mentecato; un suicida es el que lo hace;
33 encontrará golpes y
deshonra y su vergüenza no se borrará.
34 Porque los celos
enfurecen al marido. y no tendrá piedad el día de la venganza.
35 No hará caso de
compensación alguna; aunque prodigues regalos, no aceptará.
Proverbios 7
1 Guarda, hijo mío, mis
palabras, conserva como un tesoro mis mandatos.
2 Guarda mis mandamientos
y vivirás; sea mi lección como la niña de tus ojos.
3 Átalos a tus dedos,
escríbelos en la tablilla de tu corazón.
4 Dile a la sabiduría: «Tú
eres mi hermana», llama pariente a la inteligencia,
5 para que te guarde de la
mujer ajena, de la extraña de palabras melosas.
6 Estaba yo a la ventana
de mi casa y miraba a través de las celosías,
7 cuando ví, en el grupo
de los simples, distinguí entre los muchachos a un joven falto de
juicio:
8 pasaba por la calle,
junto a la esquina donde ella vivía, iba camino de su casa,
9 al atardecer, ya
oscurecido, en lo negro de la noche y de las sombras.
10 De repente, le sale al
paso una mujer, con atavío de ramera y astucia en el corazón.
11 Es alborotada y
revoltosa, sus pies nunca paran en su casa.
12 Tan pronto en las
calles como en las plazas, acecha por todas las esquinas.
13 Ella lo agarró y lo
abrazó, y desvergonzada le dijo:
14 «Tenía que ofrecer un
sacrificio de comunión y hoy he cumplido mi voto;
15 por eso he salido a tu
encuentro para buscarte en seguida; y va te he encontrado.
16 He puesto en mi lecho
cobertores policromos, lencería de Egipto,
17 con mirra mi cama he
rociado, con áloes y cinamomo.
18 Ven, embriaguémonos de
amores hasta la mañana, solacémonos los dos, entre caricias.
19 Porque no está el
marido en casa, está de viaje muy lejos;
20 ha llevado en su mano
la bolsa del dinero, volverá a casa para la luna llena.»
21 Con sus muchas artes lo
seduce, lo rinde con el halago de sus labios.
22 Se va tras ella en
seguida, como buey al matadero, como el ciervo atrapado en el cepo,
23 hasta que una flecha le
atraviese el hígado; como pájaro que se precipita en la red, sin
saber que le va en ello la vida.
24 Ahora pues, hijo mío,
escúchame, pon atención a las palabras de mi boca:
25 no se desvíe tu corazón
hacia sus caminos, no te descarríes por sus senderos,
26 porque a muchos ha
hecho caer muertos, robustos eran todos los que ella mató.
27 Su morada es camino del
seol, que baja hacia las cámaras de la muerte.
Proverbios 8
1 ¿No está llamando la
Sabiduría? y la Prudencia, ¿no alza su voz?
2 En la cumbre de las
colinas que hay sobre el camino, en los cruces de sendas se detiene;
3 junto a las puertas, a
la salida de la ciudad, a la entrada de los portales, da sus voces:
4 «A vosotros, hombres, os
llamo, para los hijos de hombre es mi voz.
5 Entended, simples, la
prudencia y vosotros, necios, sed razonables.
6 Escuchad: voy a decir
cosas importantes y es recto cuanto sale de mis labios.
7 Porque verdad es el
susurro de mi boca y mis labios abominan la maldad.
8 Justos son todos los
dichos de mi boca, nada hay en ellos astuto ni tortuoso.
9 Todos están abiertos
para el inteligente y rectos para los que la ciencia han encontrado.
10 Recibid mi instrucción
y no la plata, la ciencia más bien que el oro puro.
11 Porque mejor es la
sabiduría que las piedras preciosas, ninguna cosa apetecible se le
puede igualar.
12 «Yo, la Sabiduría,
habito con la prudencia, yo he inventado la ciencia de la reflexión.
13 (El temor de Yahveh es
odiar el mal.) La soberbia y la arrogancia y el camino malo y la
boca torcida yo aborrezco.
14 Míos son el consejo y
la habilidad, yo soy la inteligencia, mía es la fuerza.
15 Por mí los reyes reinan
y los magistrados administran la justicia.
16 Por mí los príncipes
gobiernan y los magnates, todos los jueces justos.
17 Yo amo a los que me
aman y los que me buscan me encontrarán.
18 Conmigo están la
riqueza y la gloria, la fortuna sólida y la justicia.
19 Mejor es mi fruto que
el oro, que el oro puro, y mi renta mejor que la plata acrisolada.
20 Yo camino por la senda
de la justicia, por los senderos de la equidad,
21 para repartir hacienda
a los que me aman y así llenar sus arcas.»
22 «Yahveh me creó,
primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas.
23 Desde la eternidad fui
fundada, desde el principio, antes que la tierra.
24 Cuando no existían los
abismos fui engendrada, cuando no había fuentes cargadas de agua.
25 Antes que los montes
fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada.
26 No había hecho aún la
tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe.
27 Cuando asentó los
cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del
abismo,
28 cuando arriba condensó
las nubes, cuando afianzó las fuentes del abismo,
29 cuando al mar dio su
precepto - y las aguas no rebasarán su orilla - cuando asentó los
cimientos de la tierra,
30 yo estaba allí, como
arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su
presencia en todo tiempo,
31 jugando por el orbe de
su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres.»
32 «Ahora pues, hijos,
escuchadme, dichosos los que guardan mis caminos.
33 Escuchad la instrucción
y haceos sabios, no la despreciéis.
34 Dichoso el hombre que
me escucha velando ante mi puerta cada día, guardando las jambas de
mi entrada.
35 Porque el que me halla,
ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahveh.
36 Pero el que me ofende,
hace daño a su alma; todos los que me odian, aman la muerte.»
Proverbios 9
1 La Sabiduría ha
edificado una casa, ha labrado sus siete columnas,
2 ha hecho su matanza, ha
mezclado su vino, ha aderezado también su mesa.
3 Ha mandado a sus criadas
y anuncia en lo alto de las colinas de la ciudad:
4 «Si alguno es simple,
véngase acá.» Y al falto de juicio le dice:
5 «Venid y comed de mi
pan, bebed del vino que he mezclado;
6 dejaos de simplezas y
viviréis, y dirigíos por los caminos de la inteligencia.»
7 El que corrige al
arrogante se acarrea desprecio, y el que reprende al malvado,
insultos.
8 No reprendas al
arrogante, porque te aborrecerá; reprende al sabio, y te amará.
9 Da al sabio, y se hará
más sabio todavía; enseña al justo, y crecerá su doctrina.
10 Comienzo de la
sabiduría es el temor de Yahveh, y la ciencia de los santos es
inteligencia.
11 Pues por mí se
multiplicarán tus días y se aumentarán los años de tu vida.
12 Si te haces sabio, te
haces sabio para tu provecho, y si arrogante, tú solo lo tendrás que
pagar.
13 La mujer necia es
alborotada, todo simpleza, no sabe nada.
14 Se sienta a la puerta
de su casa, sobre un trono, en las colinas de la ciudad,
15 para llamar a los que
pasan por el camino, a los que van derechos por sus sendas:
16 «Si alguno es simple,
véngase acá» y al falto de juicio le dice:
17 «Son dulces las aguas
robadas y el pan a escondidas es sabroso.»
18 No sabe el hombre que
allí moran las Sombras; sus invitados van a los valles del seol.
Proverbios 10
1 = Proverbios de Salomón.
= El hijo sabio es la alegría de su padre, el hijo necio entristece
a su madre.
2 Tesoros mal adquiridos
no aprovechan, mas la justicia libra de la muerte.
3 Yahveh no permite que el
justo pase hambre, pero rechaza la codicia de los malos.
4 Mano indolente
empobrece, la mano de los diligentes enriquece.
5 Amontonar en verano es
de hombre sensato, dormirse en la cosecha es de hombre indigno.
6 Bendiciones sobre la
cabeza del justo; pero la boca de los impíos rezuma violencia.
7 El recuerdo del justo
sirve de bendición; el nombre de los malos se pudre.
8 El sensato de corazón
acepta los mandatos, el hombre charlatán corre a su ruina.
9 Quien va a derecho, va
seguro, quien va con rodeos es descubierto.
10 El que guiña de ojos,
dará disgustos, quien reprende a la cara, proporciona paz.
11 Manantial de vida la
boca del justo; la boca de los impíos rezuma violencia.
12 El odio provoca
discusiones, el amor cubre todas las faltas.
13 En labios del
inteligente se encuentra sabiduría, palo a las espaldas del falto de
seso.
14 Los sabios atesoran
conocimiento, la boca del necio es ruina inmediata.
15 La fortuna del rico es
su plaza fuerte, la ruina de los débiles es su pobreza.
16 El salario del justo es
para vivir, la renta del malo es para pecar.
17 Camina hacia la vida el
que guarda las instrucciones; quien desatiende la reprensión se
extravía.
18 Los labios mentirosos
disimulan el odio; quien profiere una calumnia es un necio.
19 En las muchas palabras
no faltará pecado; quien reprime sus labios es sensato.
20 Plata elegida es la
lengua del justo, el corazón de los malos vale poco.
21 Los labios del justo
apacientan a muchos, los insensatos mueren en su falta de seso.
22 La bendición de Yahveh
es la que enriquece, y nada le añade el trabajo a que obliga.
23 Como un juego es para
el necio cometer el crimen, la sabiduría lo es para el hombre
inteligente.
24 Lo que teme el malo,
eso le sucede, lo que el justo desea, se le da.
25 Cuando pasa la
tormenta, ya no existe el malo, mas el justo es construcción eterna.
26 Vinagre para los
dientes y humo para los ojos: así es el perezoso para quien lo
envía.
27 El temor de Yahveh
prolonga los días, los años de los malos son acortados.
28 La espera de los justos
es alegría, la esperanza de los malos fracasará.
29 Fortaleza es para el
íntegro la senda de Yahveh; pero ruina para los malhechores.
30 Jamás el justo será
conmovido, pero los malos no habitarán la tierra.
31 La boca del justo da
frutos de sabiduría, la lengua perversa será cortada.
32 Los labios del justo
saben de benevolencia; la boca de los malos, de perversidad.
Proverbios 11
1 Abominación de Yahveh la
balanza falsa, pero el peso justo gana su favor.
2 Detrás de la insolencia
viene el insulto; mas con los modosos está la sabiduría.
3 A los rectos su
integridad les guía; a los pérfidos les arruina su perversidad.
4 Nada servirán riquezas
el día de la ira, mas la justicia libra de la muerte.
5 A los íntegros su
justicia les allana el camino, pero el malo cae en su malicia.
6 A los rectos les salva
su justicia, los pérfidos en su codicia son atrapados.
7 En la muerte del malo se
esfuma su esperanza, la confianza en las riquezas se desvanece.
8 El justo es librado de
la angustia, y el malo viene a ocupar su lugar.
9 Con la boca el impío
pierde a su vecino, por la ciencia se libran los justos.
10 Con el bien de los
justos la ciudad se regocija, con la perdición de los malos grita de
alegría.
11 Con la bendición de los
rectos, se levanta la ciudad; la boca de los malos la destruye.
12 Quien desprecia a su
vecino es un insensato; el hombre discreto se calla.
13 El que anda calumniando
descubre secretos, el de espíritu leal oculta las cosas.
14 Donde no hay buen
gobierno, el pueblo se hunde; abundancia de consejeros, trae
salvación.
15 El mal se busca quien
avala al desconocido, quien no es amigo de chocar la mano está
seguro.
16 Mujer graciosa consigue
honor, y los audaces consiguen la riqueza.
17 A sí mismo se beneficia
el que es compasivo, a sí mismo se perjudica el hombre cruel.
18 El malo consigue un
jornal falso; el que siembra justicia, un salario verdadero.
19 Al que establece
justicia, la vida, al que obra el mal, la muerte.
20 A los de corazón
torcido abomina Yahveh; a los de camino intachable da su favor.
21 De cierto que el malo
no quedará impune, mas la raza de los justos quedará a salvo.
22 Anillo de oro en nariz
de un puerco, mujer hermosa pero sin gusto.
23 El deseo de los justos
es sólo el bien, la esperanza de los malos, la ira.
24 Hay quien gasta y
todavía va a más; y hay quien ahorra en demasía sólo para venir a
menos.
25 El alma generosa será
colmada, y el que sacia a otro la sed, también será saciado.
26 El pueblo maldice al
que acapara trigo; bendición para la cabeza del que vende.
27 Quien busca el bien, se
procura favor, quien va tras el mal, le saldrá al encuentro.
28 Quien confía en su
riqueza, ése caerá, los justos brotarán como follaje.
29 Quien desordena su
casa, hereda viento, el insensato será esclavo del sabio.
30 El fruto del justo es
un árbol de vida; cautivador de las almas es el sabio.
31 Si el justo recibe su
recompensa en la tierra, ¡cuánto más el pecador y el malo!
Proverbios 12
1 El que ama la
instrucción ama la ciencia, el que odia la reprensión es tonto.
2 El bueno obtiene el
favor de Yahveh; pero él condena al hombre taimado.
3 Nadie se afianza por la
maldad, la raíz de los justos no vacilará.
4 Mujer virtuosa, corona
del marido, mujer desvergonzada, caries en los huesos.
5 Las intenciones de los
justos son equidad, los planes de los malos, son engaño.
6 Las palabras de los
malos son trampas sangrientas, pero a los rectos su boca los pone a
salvo.
7 Derribados los malos, no
existen ya más, mas la casa de los justos permanece.
8 Se alaba al hombre según
su prudencia, el de corazón torcido será despreciado.
9 Más vale hombre sencillo
que tiene un esclavo, que hombre glorioso a quien falta el pan.
10 El justo se cuida de su
ganado, pero las entrañas de los malos son crueles.
11 Quien cultiva su tierra
se hartará de pan, quien persigue naderías es un insensato.
12 El placer del impío
está en la maquinación de los malvados, pero la raíz de los justos
producirá.
13 En el delito de los
labios hay una trampa fatal, pero el justo saldrá de la angustia.
14 Por el fruto de su
boca, se harta de bien el hombre, cada cual recibe el salario de sus
obras.
15 El necio tiene por
recto su camino, pero el sabio escucha los consejos.
16 El necio, al momento
descubre su pena, el prudente oculta la ignominia.
17 Quien declara la
verdad, descubre la justicia; el testigo mentiroso, la falsedad.
18 Quien habla sin tino,
hiere como espada; mas la lengua de los sabios cura.
19 Los labios sinceros
permanecen por siempre, la lengua mentirosa dura un instante.
20 Fraude en el corazón de
quien trama el mal; gozo para los que aconsejan paz.
21 Ninguna desgracia le
sucede al justo, pero los malos están llenos de miserias.
22 Los labios mentirosos
abomina Yahveh; los que practican la verdad alcanzan su favor.
23 El hombre cauto oculta
su ciencia, el corazón del insensato proclama su necedad.
24 La mano diligente
obtiene el mando; la flojedad acaba en trabajos forzados.
25 Ansiedad en el corazón
deprime al hombre, pero una palabra buena le causa alegría.
26 El justo enseña el
camino a su prójimo, el camino de los malos los extravía.
27 El indolente no pone a
asar su caza; la diligencia es la mejor fortuna del hombre.
28 En la senda de la
justicia está la vida; el camino de los rencorosos lleva a la
muerte.
Proverbios 13
1 El hijo sabio atiende a
la instrucción de su padre, el arrogante no escucha la reprensión.
2 Con el fruto de su boca,
come el hombre lo que es bueno, pero el alma de los pérfidos se
nutre de violencia.
3 Quien vigila su boca,
guarda su vida; quien abre sus labios, busca su ruina.
4 Tiene hambre el
perezoso, mas no se cumple su deseo; el deseo de los diligentes
queda satisfecho.
5 El justo odia la palabra
mentirosa, pero el malo infama y deshonra.
6 La justicia guarda al
íntegro en su camino, mas la maldad arruina al pecador.
7 Hay quien se hace el
rico y nada tiene, hay quien se hace el pobre y tiene gran fortuna.
8 El precio de la vida de
un hombre es su riqueza; pero el pobre no hace caso a la amenaza.
9 La luz de los justos
alegremente luce, la lámpara de los malos se apaga.
10 La insolencia sólo
disputas proporciona; con los que admiten consejos está la
sabiduría.
11 Fortuna rápida, vendrá
a menos, quien junta poco a poco, irá en aumento.
12 Espera prolongada
enferma el corazón; árbol de vida es el deseo cumplido.
13 Quien desprecia la
palabra se perderá, quien respeta el mandato se salvará.
14 La lección del sabio es
fuente de vida, para sortear las trampas de la muerte.
15 Una gran prudencia
alcanza favor, el camino de los pérfidos no tiene fin,
16 Todo hombre cauto obra
con conocimiento, el tonto ostenta su necedad.
17 Mensajero perverso cae
en desgracia, mensajero leal trae la curación.
18 Miseria e ignominia al
que rechaza la instrucción, gloria al que acepta la reprensión.
19 Deseo cumplido, dulzura
para el alma, los necios detestan abandonar el mal.
20 El que anda con los
sabios será sabio; quien frecuenta los necios se hará malo.
21 A los pecadores los
persigue la desgracia, los justos son colmados de dicha.
22 El hombre de bien deja
herencia a los hijos de sus hijos, al justo se reserva la riqueza
del pecador.
23 Las roturas de los
pobres dan mucho de comer; pero hay perdición cuando falta justicia.
24 Quien escatima la vara,
odia a su hijo, quien le tiene amor, le castiga.
25 Come el justo y queda
satisfecho, pero el vientre de los malos pasa necesidad.
Proverbios 14
1 La Sabiduría edifica su
casa; le Necedad con sus manos la destruye.
2 Quien anda en rectitud,
teme a Yahveh; el de torcido camino le desprecia.
3 En la boca del necio hay
una raíz de orgullo, pero los labios de los sabios los protegen.
4 Donde no hay bueyes,
pesebre vacío; cosecha abundante con la fuerza del toro.
5 Testigo veraz no miente,
testigo falso respira mentiras.
6 Busca el arrogante la
sabiduría pero en vano, al inteligente la ciencia le es fácil.
7 Apártate del hombre
necio, pues no conocerías labios doctos.
8 Sabiduría del cauto es
atender a su conducta, la necedad de los tontos es engaño.
9 De los necios se aparta
el sacrificio expiatorio, pero entre los rectos se encuentra el
favor de Dios.
10 El corazón conoce su
propia amargura, y con ningún extraño comparte su alegría.
11 La casa de los malos
será destruida, la tienda de los rectos florecerá.
12 Hay caminos que parecen
rectos, pero, al cabo, son caminos de muerte.
13 También en el reír
padece el corazón, y al cabo la alegría es dolor.
14 El perverso de corazón
está satisfecho de su conducta, y el hombre de bien, de sus obras.
15 El simple cree cuanto
se dice, el cauto medita sus propios pasos.
16 El sabio teme el mal y
de él se aparta, el necio es presuntuoso y confiado.
17 El de genio pronto,
hace necedades, el hombre artero es odiado.
18 La herencia de los
simples es la necedad, los cautos son coronados de ciencia.
19 Los malos se postran
ante los buenos, los malvados a la puerta de los justos.
20 Incluso a su vecino es
odioso el pobre, pero son muchos los amigos del rico.
21 Quien desprecia a su
vecino comete pecado; dichoso el que tiene piedad de los pobres.
22 ¿No andan extraviados
los que planean el mal?; amor y lealtad a los que planean el bien.
23 Todo trabajo produce
abundancia, la charlatanería sólo indigencia.
24 Corona de los sabios es
la riqueza, la necedad de los insensatos es necedad.
25 Salvador de vidas es el
testigo veraz, quien profiere mentira es un impostor.
26 El temor de Yahveh es
seguridad inexpugnable; sus hijos tendrán en él refugio.
27 El temor de Yahveh es
fuente de vida, para apartarse de las trampas de la muerte.
28 Pueblo numeroso, gloria
del rey; pueblo escaso, ruina del príncipe.
29 El tardo a la ira tiene
gran prudencia, el de genio pronto pone de manifiesto su necedad
30 El corazón manso es
vida del cuerpo; la envidia es caries de los huesos.
31 Quien oprime al débil,
ultraja a su Hacedor; mas el que se apiada del pobre, le da gloria.
32 El malo es derribado
por su propia malicia, el justo en su integridad halla refugio.
33 En corazón inteligente
descansa la sabiduría, en el corazón de los necios no es conocida.
34 La justicia eleva a las
naciones, el pecado es la vergüenza de los pueblos.
35 El favor del rey para
el siervo prudente; y su cólera para el que le avergüenza.
Proverbios 15
1 Una respuesta suave
calma el furor, una palabra hiriente aumenta la ira.
2 La lengua de los sabios
hace agradable la ciencia, la boca de los insensatos esparce
necedad.
3 En todo lugar, los ojos
de Yahveh, observando a los malos y a los buenos.
4 Lengua mansa, árbol de
vida, lengua perversa rompe el alma.
5 El tonto desprecia la
corrección de su padre; quien sigue la reprensión es cauto.
6 La casa del justo abunda
en riquezas, en las rentas del malo no falta inquietud.
7 Los labios de los sabios
siembran ciencia, pero no así el corazón de los necios.
8 Yahveh abomina el
sacrificio de los malos; la oración de los rectos alcanza su favor.
9 Yahveh abomina el camino
malo; y ama al que va tras la justicia.
10 Corrección severa a
quien deja el camino; el que odia la reprensión perecerá.
11 Seol y Perdición están
ante Yahveh: ¡cuánto más los corazones de los hombres!
12 El arrogante no quiere
ser reprendido, no va junto a los sabios.
13 Corazón alegre hace
buena cara, corazón en pena deprime el espíritu.
14 Corazón inteligente
busca la ciencia, los labios de los necios se alimentan de necedad.
15 Todos los días del
pobre son malos, para el corazón dichoso, banquetes sin fin.
16 Mejor es poco con temor
de Yahveh, que gran tesoro con inquietud.
17 Más vale un plato de
legumbres, con cariño, que un buey cebado, con odio.
18 El hombre violento
provoca disputas, el tardo a la ira aplaca las querellas.
19 El camino del perezoso
es como un seto de espinos. la senda de los rectos es llana.
20 El hijo sabio es la
alegría de su padre, el hombre necio desprecia a su madre.
21 La necedad alegra al
insensato, el hombre inteligente camina en derechura.
22 Donde no hay consultas,
los planes fracasan; con muchos consejeros, se llevan a cabo.
23 El hombre halla alegría
en la respuesta de su boca; una palabra a tiempo, ¡qué cosa más
buena!
24 Camino de la vida,
hacia arriba, para el sabio, para que se aparte del seol, que está
abajo.
25 La casa de los
soberbios la destruye Yahveh, y mantiene en pie los linderos de la
viuda.
26 Yahveh abomina los
proyectos perversos; pero son puras las palabras agradables.
27 Quien se da al robo,
perturba su casa, quien odia los regalos, vivirá.
28 El corazón del justo
recapacita para responder, la boca de los malos esparce maldades.
29 Yahveh se aleja de los
malos, y escucha la plegaria de los justos.
30 Una mirada luminosa
alegra el corazón, una buena noticia reanima el vigor.
31 Oído que escucha
reprensión saludable, tiene su morada entre los sabios.
32 Quien desatiende la
corrección se desprecia a sí mismo, quien escucha la reprensión
adquiere sensatez.
33 El temor de Yahveh
instruye en sabiduría: y delante de la gloria va la humildad.
Proverbios 16
1 Al hombre, los planes
del corazón; pero de Yahveh, la respuesta.
2 Al hombre le parecen
puros todos sus caminos, pero Yahveh pondera los espíritus.
3 Encomienda tus obras a
Yahveh y tus proyectos se llevarán a cabo.
4 Todas las obras de
Yahveh tienen su propio fin, hasta el malvado, para el día del mal
5 Yahveh abomina al de
corazón altivo, de cierto no quedará impune.
6 Con amor y lealtad se
expía la falta; con el temor de Yahveh se evita el mal.
7 Cuando Yahveh se
complace en la conducta de un hombre. hasta a sus enemigos los
reconcilia con él.
8 Más vale poco, con
justicia, que mucha renta sin equidad.
9 El corazón del hombre
medita su camino, pero es Yahveh quien asegura sus pasos
10 Oráculo en los labios
del rey: en el juicio no comete falta su boca.
11 De Yahveh son la
balanza y los platillos justos, todas las pesas del saco son obra
suya.
12 Los reyes aborrecen las
malas acciones, pues su trono en la justicia se afianza.
13 El favor del rey para
los labios justos; y ama al que habla rectamente.
14 El furor del rey es
mensajero de muerte; pero el hombre sabio lo apacigua.
15 Si el rostro del rey se
ilumina, hay vida; su favor es como nube de lluvia tardía.
16 Adquirir sabiduría,
cuánto mejor que el oro; adquirir inteligencia es preferible a la
plata.
17 La calzada de los
rectos es apartarse del mal; el que atiende a su camino, guarda su
alma.
18 La arrogancia precede a
la ruina; el espíritu altivo a la caída.
19 Mejor es ser humilde
con los pobres que participar en el botín con los soberbios.
20 El que está atento a la
palabra encontrará la dicha, el que confía en Yahveh será feliz.
21 Al de corazón sabio, se
le llama inteligente, la dulzura de labios aumenta el saber.
22 La prudencia es fuente
de vida para el que la tiene, el castigo de los necios es la
necedad.
23 El corazón del sabio
hace circunspecta su boca, y aumenta el saber de sus labios.
24 Palabras suaves, panal
de miel: dulces al alma, saludables al cuerpo.
25 Hay caminos que parecen
rectos, pero al cabo son caminos de muerte.
26 El ansia del trabajador
para él trabaja, pues le empuja el hambre de su boca.
27 El hombre malvado trama
el mal, tiene en los labios como un fuego ardiente.
28 El hombre perverso
provoca querellas, el delator divide a los amigos.
29 El hombre violento
seduce al vecino, y le hace ir por camino no bueno.
30 Quien cierra los ojos
es para meditar maldades, el que se muerde los labios, ha consumado
el mal.
31 Cabellos blancos son
corona de honor; y en el camino de la justicia se la encuentra.
32 Más vale el hombre
paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador de
ciudades.
33 Se echan las suertes en
el seno, pero la decisión viene de Yahveh.
Proverbios 17
1 Mejor es un mendrugo de
pan a secas, pero con tranquilidad, que casa llena de sacrificios de
discordia.
2 El siervo prudente
prevalece sobre el hijo sin honra; tendrá, con los hermanos, parte
en la herencia.
3 Crisol para la plata,
horno para el oro; los corazones, Yahveh mismo los prueba.
4 El malo está atento a
los labios inicuos, el mentiroso presta oído a la lengua perversa.
5 Quien se burla de un
pobre, ultraja a su Hacedor, quien se ríe de la desgracia no quedará
impune.
6 Corona de los ancianos
son los hijos de los hijos; los padres son el honor de los hijos.
7 Al necio no le sienta un
lenguaje pulido, y aún menos al noble un hablar engañoso.
8 El obsequio es un
talismán, para el que puede hacerlo; dondequiera que vaya, tiene
éxito.
9 El que cubre un delito,
se gana una amistad el que propala cosas, divide a los amigos.
10 Más afecta un reproche
a un hombre inteligente que cien golpes a un necio.
11 El malvado sólo busca
rebeliones, pero le será enviado un cruel mensajero.
12 Mejor topar con osa
privada de sus cachorros que con tonto en su necedad.
13 Si uno devuelve mal por
bien no se alejará la desdicha de su casa.
14 Entablar proceso es dar
curso libre a las aguas; interrúmpelo antes de que se extienda.
15 Justificar al malo y
condenar al justo; ambas cosas abomina Yahveh.
16 ¿De qué sirve la
riqueza en manos del necio? ¿Para adquirir sabiduría, siendo un
insensato?
17 El amigo ama en toda
ocasión, el hermano nace para tiempo de angustia.
18 Es hombre insensato el
que choca la mano y sale fiador de su vecino.
19 El que ama el pecado,
ama los golpes, el que es altanero, busca la ruina.
20 El de corazón
pervertido, no hallará la dicha; el de lengua doble caerá en
desgracia.
21 El que engendra un
necio, es para su mal; no tendrá alegría el padre del insensato.
22 El corazón alegre
mejora la salud; el espíritu abatido seca los huesos.
23 El malo acepta regalos
en su seno, para torcer las sendas del derecho.
24 Ante el hombre
inteligente está la sabiduría, los ojos del necio en los confines de
la tierra.
25 Hijo necio, tristeza de
su padre, y amargura de la que lo engendró.
26 No es bueno poner multa
al justo, golpear a los nobles es contra derecho.
27 El que retiene sus
palabras es conocedor de la ciencia, el de sangre fría es hombre
inteligente.
28 Hasta al necio, si
calla, se le tiene por sabio, por inteligente, si cierra los labios.
Proverbios 18
1 El que vive apartado,
busca su capricho, se enfada por cualquier consejo.
2 El necio no halla gusto
en la prudencia, sino en manifestar su corazón.
3 Cuando llega la maldad,
también llega el desprecio; y con la afrenta viene la ignominia.
4 Las palabras en la boca
del hombre son aguas profundas: torrente desbordado, fuente de
sabiduría.
5 No es bueno tener
miramientos con el malo, para quitar, en el juicio, la razón al
justo.
6 Los labios del necio se
meten en el proceso, y su boca llama a los golpes.
7 La boca del necio es su
ruina, y sus labios una trampa para su vida.
8 Las palabras del delator
son golosinas, que bajan hasta el fondo de las entrañas.
9 El que es perezoso en el
trabajo, es hermano del que destruye.
10 El nombre de Yahveh es
torre fuerte, a ella corre el justo y no es alcanzado.
11 La fortuna del rico es
su plaza fuerte; como muralla inexpugnable, en su opinión.
12 El corazón humano se
engríe antes de la ruina, y delante de la gloria va la humildad.
13 Si uno responde antes
de escuchar eso es para él necedad y confusión.
14 El ánimo del hombre lo
sostiene en su enfermedad; pero perdido el ánimo, ¿quién lo
levantará?
15 Corazón inteligente
adquiere ciencia, el oído de los sabios busca la ciencia.
16 El regalo de un hombre
todo se lo allana, y le lleva hasta la presencia de los grandes.
17 Parece justo el primero
que pleitea; mas llega su contendiente y lo pone al descubierto.
18 Las suertes ponen fin a
los litigios y deciden entre los poderosos.
19 Un hermano ofendido es
peor que una plaza fuerte, y las querellas son como cerrojos de
ciudadela.
20 Con el fruto de la boca
sacia el hombre su vientre, con los frutos de sus labios se sacia.
21 Muerte y vida están en
poder de la lengua, el que la ama comerá su fruto.
22 Quien halló mujer,
halló cosa buena, y alcanzó favor de Yahveh.
23 El pobre habla
suplicando, pero el rico responde con dureza.
24 Hay amigos que causan
la ruina, y hay quien ama con más apego que un hermano.
Proverbios 19
1 Mejor es el pobre que
camina en su integridad que el de labios perversos y además necio.
2 Tampoco es bueno el afán
cuando falta la ciencia, el de pies precipitados se extravía.
3 La necedad del hombre
pervierte su camino, y luego en su corazón se irrita contra Yahveh.
4 La riqueza multiplica
los amigos, pero el pobre de su amigo es separado.
5 El testigo falso no
quedará impune, el que profiere mentiras no escapará.
6 Son numerosos los que
halagan al noble, todos son amigos del hombre que da.
7 Los hermanos del pobre
le odian todos, ¡cuánto más se alejarán de él los amigos! Persigue
palabras, pero no hay.
8 El que adquiere cordura
se ama a sí mismo, el que sigue la prudencia, hallará la dicha.
9 El testigo falso no
quedará impune, el que profiere mentiras perecerá.
10 No sienta bien al necio
vivir en delicias, y menos al siervo dominar a los príncipes.
11 La prudencia del hombre
domina su ira, y su gloria es dejar pasar una ofensa.
12 Como rugido de león la
indignación del rey, su favor, como rocío sobre la hierba.
13 El hijo necio,
calamidad para su padre, goteo sin fin las querellas de mujer.
14 Casa y fortuna se
heredan de los padres, mujer prudente viene de Yahveh.
15 La pereza hunde en el
sopor, el alma indolente pasará hambre.
16 Quien guarda los
mandatos se guarda a sí mismo, quien desprecia sus caminos morirá.
17 Quien se apiada del
débil, presta a Yahveh, el cual le dará su recompensa.
18 Mientras hay esperanza
corrige a tu hijo, pero no te excites hasta hacerle morir.
19 El iracundo carga con
la multa; pues si le perdonas, se la tendrás que aumentar.
20 Escucha el consejo,
acoge la corrección, para llegar, por fin, a ser sabio.
21 Muchos proyectos en el
corazón del hombre, pero sólo el plan de Yahveh se realiza.
22 Lo que se desea en un
hombre es la bondad, más vale un pobre que un mentiroso.
23 El temor de Yahveh es
para vida, vive satisfecho sin ser visitado por el mal.
24 El perezoso hunde la
mano en el plato, y no es capaz ni de llevarla a la boca.
25 Golpea al arrogante y
el simple se volverá sensato; reprende al inteligente y alcanzará el
saber.
26 El que despoja a su
padre y expulsa a su madre, es hijo infamante y desvergonzado.
27 Deja ya, hijo, de
escuchar la instrucción, y de apartarte de las palabras de la
ciencia.
28 El testigo malvado se
burla del derecho; la boca de los malos devora iniquidad.
29 Los castigos están
hechos para los arrogantes; y los golpes para la espalda de los
necios.
Proverbios 20
1 Arrogante es el vino,
tumultuosa la bebida; quien en ellas se pierde, no llegará a sabio.
2 Como rugido de león la
indignación del rey, el que la excita, se daña a sí mismo.
3 Es gloria para el hombre
apartarse de litigios, pero todo necio se sale de sí.
4 A partir del otoño, el
perezoso no trabaja, en la cosecha busca, pero no hay nada.
5 El consejo en el corazón
del hombre es agua profunda, el hombre inteligente sabrá sacarla.
6 Muchos hombres se dicen
piadosos; pero un hombre fiel, ¿quién lo encontrará?
7 El justo camina en la
integridad; ¡dichosos sus hijos después de él!
8 Un rey sentado en el
tribunal disipa con sus ojos todo mal.
9 ¿Quién puede decir:
«Purifiqué mi corazón, estoy limpio de mi pecado?»
10 Dos pesos y dos
medidas, ambas cosas aborrece Yahveh.
11 Incluso en sus acciones
da el muchacho a conocer si sus obras serán puras y rectas.
12 El oído que oye y el
ojo que ve; ambas cosas las hizo Yahveh.
13 No ames el sueño, para
no hacerte pobre; ten abiertos los ojos y te hartarás de pan.
14 «¡Malo, malo!» dice el
comprador, pero al marchar se felicita.
15 Hay oro y numerosas
perlas, pero los labios instruidos son la cosa más preciosa.
16 Tómale su vestido, pues
salió fiador de otro; tómale prenda por los extraños.
17 El pan de fraude le es
dulce al hombre, pero luego la boca se llena de grava.
18 Los proyectos con el
consejo se afianzan: haz con táctica la guerra.
19 El que anda murmurando
descubre secretos; no andes con quien tiene la lengua suelta.
20 Al que maldice a su
padre y a su madre, se le extinguirá su lámpara en medio de
tinieblas.
21 Herencia adquirida al
principio con presteza, no será a la postre bendecida.
22 No digas: «Voy a
devolver el mal»; confía en Yahveh, que te salvará.
23 Tener dos pesas lo
abomina Yahveh; tener balanzas falsas no está bien.
24 De Yahveh dependen los
pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre comprender su camino?
25 Lazo es para el hombre
pronunciar a la ligera: «¡Sagrado!» y después de haber hecho el voto
reflexionar.
26 Un rey sabio aventa a
los malos y hace pasar su rueda sobre ellos.
27 Lámpara de Yahveh es el
hálito del hombre que explora hasta el fondo de su ser.
28 Bondad y lealtad
custodian al rey, fundamenta su trono en la bondad.
29 El vigor es la belleza
de los jóvenes, las canas el ornato de los viejos.
30 Las cicatrices de las
heridas son remedio contra el mal, los golpes curan hasta el fondo
de las entrañas.
Proverbios 21
1 Corriente de agua es el
corazón del rey en la mano de Yahveh, que él dirige donde quiere.
2 Al hombre le parecen
rectos todos sus caminos, pero es Yahveh quien pesa los corazones.
3 Practicar la justicia y
la equidad, es mejor ante Yahveh que el sacrificio.
4 Ojos altivos, corazón
arrogante, antorcha de malvados, es pecado.
5 Los proyectos del
diligente, todo son ganancia; para el que se precipita, todo es
indigencia.
6 Hacer tesoros con lengua
engañosa, es vanidad fugitiva de quienes buscan la muerte.
7 La violencia de los
malos los domina, porque se niegan a practicar la equidad.
8 Tortuoso es el camino
del hombre criminal, pero el puro es recto en sus obras.
9 Mejor es vivir en la
esquina del terrado, que casa en común con mujer litigiosa.
10 El alma del malvado
desea el mal, su vecino no halla gracia a sus ojos.
11 Cuando se castiga al
arrogante, el simple se hace sabio; cuando se instruye al sabio,
adquiere ciencia.
12 El Justo observa la
casa del malvado, y arroja a los malvados a la desgracia.
13 Quien cierra los oídos
a las súplicas del débil clamará también él y no hallará respuesta.
14 Regalo a escondidas,
aplaca la cólera, y obsequio oculto, la ira violenta.
15 Alegría para el justo
es el cumplimiento de la justicia, pero horror para los que hacen el
mal.
16 El hombre que se aparta
del camino de la prudencia reposará en la asamblea de las sombras.
17 Se arruina el hombre
que ama el placer, no será rico el aficionado a banquetes.
18 Rescate del justo es el
malo, y en lugar de los rectos, el traidor.
19 Mejor es habitar en el
desierto que con mujer litigiosa y triste.
20 Tesoro precioso y
aceite en la casa del sabio, pero el hombre necio los devora.
21 Quien va tras la
justicia y el amor hallará vida, justicia y honor.
22 El sabio escala la
ciudad de los fuertes, y derriba la fortaleza en que confiaban.
23 El que guarda su boca y
su lengua, guarda su alma de la angustia.
24 Al insolente y altivo
se le llama: «arrogante»; actúa en el exceso de su insolencia.
25 El deseo del perezoso
le lleva a la muerte, porque sus manos rehúsan el trabajo.
26 Todo el día está el
malo codicioso; pero el justo da sin rehusar jamás.
27 El sacrificio de los
malos es abominable, sobre todo si se ofrece con mala intención.
28 El testigo falso
perecerá, el hombre que escucha, por siempre podrá hablar.
29 El hombre malo se
muestra atrevido, el recto afianza su camino.
30 No hay sabiduría, ni
hay prudencia ni hay consejo, delante de Yahveh.
31 Se prepara el caballo
para el día del combate, pero la victoria es de Yahveh.
Proverbios 22
1 Más vale buen nombre que
muchas riquezas, y mejor es favor que plata y oro.
2 El rico y el pobre se
encuentran, a los dos los hizo Yahveh.
3 El hombre precavido ve
el mal y se esconde, los simples pasan y reciben castigo.
4 Premio de la humildad,
el temor de Yahveh, la riqueza, el honor y la vida.
5 Espinas y lazos en la
senda del malo, el que cuida de su vida, se aleja de ellos.
6 Instruye al joven según
sus disposiciones, que luego, de viejo, no se apartará de ellas.
7 El rico domina a los
pobres, el deudor es esclavo de su acreedor.
8 Quien siembra injusticia
cosecha miserias y la vara de su cólera desaparecerá.
9 El de buena intención
será bendito, porque da de su pan al débil.
10 Expulsa al arrogante y
se irá el litigio, y pleitos e injurias cesarán.
11 El que ama los
corazones puros, el de gracia en los labios, es amigo del rey.
12 Los ojos de Yahveh
custodian la ciencia, pero confunden las palabras del pérfido.
13 El perezoso dice: «Hay
fuera un león; voy a ser muerto en medio de la calle.»
14 Fosa profunda la boca
de las mujeres ajenas: aquel contra el que Yahveh se aíra, caerá en
ella.
15 La necedad está
enraizada en el corazón del joven, la vara de la instrucción lo
alejará de ella.
16 El que oprime a un
débil, lo engrandece; el que da a un rico, llega a empobrecerlo.
17 Presta oído y escucha
las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi ciencia,
18 porque te será dulce
guardarlas en tu seno, y tener todas a punto en tus labios.
19 Para que esté en Yahveh
tu confianza también a ti hoy te enseñaré.
20 ¿No he escrito para ti
treinta capítulos de consejos y ciencia,
21 para hacerte conocer la
certeza de las palabras verdaderas, y puedas responder palabras
verdaderas a quien te envíe?
22 No despojes al débil,
porque es débil, y no aplastes al desdichado en la puerta,
23 porque Yahveh defenderá
su causa y despojará de la vida a los despojadores.
24 No tomes por compañero
a un hombre airado, ni vayas con un hombre violento,
25 no sea que aprendas sus
senderos, y te encuentres con un lazo para tu vida.
26 No seas de los que
chocan la mano, y salen fiadores de préstamos:
27 porque si no tienes con
qué pagar, te tomarán el lecho en que te acuestas.
28 No desplaces el lindero
antiguo que tus padres pusieron.
29 ¿Has visto un hombre
hábil en su oficio? Se colocará al servicio de los reyes. No quedará
al servicio de gentes oscuras.
Proverbios 23
1 Si te sientas a comer
con poderoso, mira bien al que está frente a ti;
2 pon un cuchillo a tu
garganta si eres hombre de apetito;
3 no desees sus manjares,
porque es alimento engañoso.
4 No te fatigues por
enriquecerte, deja de pensar en ello.
5 Pones tus ojos en ello y
no hay nada. Porque se hace alas como águila, y se vuela hasta el
cielo.
6 No comas pan con hombre
de malas intenciones, ni desees sus manjares.
7 Porque, según lo que
calcula en su interior, te dice: «¡Come y bebe!», pero su corazón no
está contigo.
8 Nada más comer lo
vomitarías y tus palabras amables serían tu ruina.
9 A oídos de necio no
hables, porque se burlará de la prudencia de tus dichos.
10 No desplaces el lindero
antiguo, no entres en el campo de los huérfanos,
11 porque su vengador es
poderoso, y defendería su pleito contra ti.
12 Aplica tu corazón a la
instrucción, y tus oídos a las palabras de la ciencia.
13 No ahorres corrección
al niño, que no se va a morir porque le castigues con la vara.
14 Con la vara le
castigarás y librarás su alma del seol.
15 Hijo mío, si tu corazón
es sabio, se alegrará también mi corazón,
16 y exultarán mis riñones
al decir tus labios cosas rectas.
17 No envidie tu corazón a
los pecadores, más bien en el temor de Yahveh permanezca todo el
día,
18 porque hay un mañana, y
tu esperanza no será aniquilada.
19 Escucha, hijo, y serás
sabio, y endereza tu corazón por el camino...
20 No seas de los que se
emborrachan de vino, ni de los que se ahítan de carne,
21 porque borracho y
glotón se empobrecen y el sopor se viste de harapos.
22 Escucha a tu padre, que
él te engendró, y no desprecies a tu madre por ser vieja.
23 Adquiere la verdad y no
la vendas: la sabiduría, la instrucción, la inteligencia.
24 El padre del justo
rebosa de gozo, quien engendra un sabio por él se regocija.
25 Se alegrarán tu padre y
tu madre, y gozará la que te ha engendrado.
26 Dame, hijo mío, tu
corazón, y que tus ojos hallen deleite en mis caminos.
27 Fosa profunda es la
prostituta, pozo angosto la mujer extraña.
28 También ella como
ladrón pone emboscadas, y multiplica entre los hombres los
traidores.
29 ¿Para quién las
«Desgracias»? ¿para quién los «Ayes»? ¿para quién los litigios?
¿para quién los lloros? ¿para quién los golpes sin motivo? ¿para
quién los ojos turbios?
30 Para los que se
eternizan con el vino, los que van en busca de vinos mezclados.
31 No mires el vino: ¡Qué
buen color tiene! ¡cómo brinca en la copa! ¡qué bien entra!
32 Pero, a la postre, como
serpiente muerde, como víbora pica.
33 Tus ojos verán cosas
extrañas, y tu corazón hablará sin ton ni son.
34 Estarás como acostado
en el corazón del mar, o acostado en la punta de un mástil.
35 «Me han golpeado, pero
no estoy enfermo; me han tundido a palos, pero no lo he sentido,
¿Cuándo me despertaré...?, me lo seguiré preguntando.»
Proverbios 24
1 No tengas envidia de los
malos, no desees estar con ellos,
2 porque su corazón trama
violencias, y sus labios hablan de desgracias.
3 Con la sabiduría se
construye una casa, y con la prudencia se afianza;
4 con la ciencia se llenan
los cilleros de todo bien precioso y deseable.
5 El varón sabio está
fuerte, el hombre de ciencia fortalece su vigor;
6 porque con sabios
consejos harás la guerra, y en la abundancia de consejeros está el
éxito.
7 Muy alta está la
sabiduría para el necio: no abre su boca en la puerta.
8 Al que piensa en hacer
mal, se le llama maestro en intrigas.
9 La necedad sólo maquina
pecados, el arrogante es abominable a los hombres.
10 Si te dejas abatir el
día de la angustia, angosta es tu fuerza.
11 Libra a los que son
llevados a la muerte, y a los conducidos al suplicio ¡si los
pudieras retener!
12 Si dices: «Mira que no
lo sabíamos», ¿acaso el que pesa los corazones no comprende? ¿el que
vigila tu alma, no lo sabe? El da a cada hombre según sus obras.
13 Come miel, hijo mío,
porque es buena. Panal de miel es dulce a tu paladar.
14 Pues sábete que así
será la sabiduría para tu alma, y si la hallas, hay un mañana, y tu
esperanza no será aniquilada.
15 No pongas, malvado,
asechanzas en la mansión del justo, no hagas violencia a su morada.
16 Que siete veces cae el
justo, pero se levanta, mientras los malos se hunden en la
desgracia.
17 No te alegres por la
caída de tu enemigo, no se goce tu corazón cuando se hunde;
18 no sea que lo vea
Yahveh y le desagrade, y aparte de él su ira.
19 No te enfurezcas por
causa de los malvados, ni tengas envidia de los malos.
20 Porque para el malvado
no hay un mañana: la lámpara de los malos se extinguirá.
21 Teme, hijo mío, a
Yahveh y al rey, no te relaciones con los innovadores,
22 porque al instante
surgirá su calamidad, y ¿quién sabe el castigo que pueden ambos dar?
23 También esto pertenece
a los sabios: Hacer acepción de personas en el juicio no está bien.
24 Al que dice al malo:
«Eres justo», le maldicen los pueblos y le detestan las naciones;
25 los que los castigan,
viven felices, y viene sobre ellos la bendición del bien.
26 Besa en los labios, el
que responde con franqueza.
27 Ordena tus trabajos de
fuera y prepara tus faenas en el campo; y después puedes construirte
tu casa.
28 No des testimonio, en
vano, contra tu prójimo, ni engañes con tus labios.
29 No digas: «Como él me
ha hecho a mí, le haré yo a él, daré a cada uno según sus obras.»
30 He pasado junto al
campo de un perezoso, y junto a la viña de un hombre insensato,
31 y estaba todo invadido
de ortigas, los cardos cubrían el suelo, la cerca de piedras estaba
derruída.
32 Al verlo, medité en mi
corazón, al contemplarlo aprendí la lección:
33 «Un poco dormir, otro
poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos cruzados
34 y llegará, como
vagabundo, tu miseria y como un mendigo tu pobreza.»
Proverbios 25
1 También estos son
proverbios de Salomón, transcritos por los hombres de Ezequías, rey
de Judá.
2 Es gloria de Dios
ocultar una cosa, y gloria de los reyes escrutarla.
3 Los cielos por su
altura, la tierra por su profundidad, y el corazón de los reyes: son
inescrutables.
4 Quita las escorias de la
plata, y quedará enteramente pura;
5 quita al malo de delante
del rey, y su trono se afianzará en la justicia.
6 No te des importancia
ante el rey, no te coloques en el sitio de los grandes;
7 porque es mejor que te
digan: «Sube acá», que ser humillado delante del príncipe. Lo que
han visto tus ojos,
8 no te apresures a
llevarlo a juicio; pues ¿qué harás a la postre cuando tu prójimo te
confunda?
9 Defiende tu causa contra
tu prójimo, pero no descubras los secretos de otro,
10 no sea que el que lo
oye te avergüence, y que tu difamación no tenga vuelta.
11 Manzanas de oro con
adornos de plata, es la palabra dicha a tiempo.
12 Anillo de oro, o collar
de oro fino, la reprensión sabia en oído atento.
13 Como frescor de nieve
el día de la siega el mensajero leal, para el que lo envía: conforta
el ánimo de su señor.
14 Nubes y viento, pero no
lluvia, el hombre que se jacta de que va a hacer un regalo, pero
miente.
15 Con paciencia se
persuade al juez, una lengua dulce quebranta los huesos.
16 ¿Has hallado miel?,
come lo que necesites; no llegues a hartarte y la vomites.
17 Pon tu pie pocas veces
en casa del vecino, no sea que se hastíe y te aborrezca.
18 Martillo, espada,
flecha aguda: es el hombre que da testimonio falso contra su
prójimo.
19 Diente roto, pie
titubeante: la confianza en el pérfido, el día de la angustia,
20 como quitar el vestido
en día helado. Poner vinagre sobre salitre, es cantar canciones a un
corazón triste.
21 Si tu enemigo tiene
hambre, dale de comer, si tiene sed, dale de beber;
22 así amontonas sobre su
cabeza brasas y Yahveh te dará la recompensa.
23 El viento norte trae la
lluvia, la lengua que disimula, rostros airados.
24 Mejor es vivir en la
esquina del terrado, que casa en común con mujer litigiosa.
25 Agua fresca en fauces
sedientas: la noticia buena de un país lejano.
26 Fuente hollada,
manantial ensuciado, el justo que titubea ante el malo.
27 No es bueno comer mucha
miel, ni buscar gloria y más gloria.
28 Ciudad abierta y sin
muralla es el hombre que no domina su ánimo.
Proverbios 26
1 Como nieve en verano y
lluvia en la siega, así de mal le sienta la gloria al insensato.
2 Como se escapa el pájaro
y vuela la golondrina, así no se realiza la maldición sin motivo.
3 Látigo para el caballo,
brida para el asno y vara para la espalda de los necios.
4 No respondas al necio
según su necedad, no sea que tú también te vuelvas como él.
5 Responde al necio según
su necedad, no vaya a creerse que es un sabio.
6 Se corta los pies, se
empapa de amargura, el que envía un recado en mano de necio.
7 Como las piernas
vacilantes del cojo, es el proverbio en boca de los necios.
8 Como sujetar una piedra
en la honda, es conceder honores a un necio.
9 Como espino que va a
parar a mano de borracho, es el proverbio en boca de los necios.
10 Como arquero que a
todos hiere, es el que toma a sueldo al necio y al borracho que
pasan.
11 Como el perro vuelve a
su vómito, vuelve el necio a su insensatez.
12 ¿Has visto a un hombre
que se cree sabio? Más se puede esperar de un necio que de él.
13 Dice el perezoso: «¡Un
león en el camino! ¡Un león en la plaza!»
14 La puerta gira en los
goznes, y el perezoso en la cama.
15 El perezoso hunde la
mano en el plato; pero le fatiga llevarla a la boca.
16 El perezoso se tiene
por más sabio que siete personas que responden con tacto.
17 Agarra por las orejas a
un perro que pasa el que se mete en litigio que no le incumbe.
18 Como un loco que arroja
saetas escondidas, flechas y muerte,
19 tal es el hombre que
engaña a su prójimo, y dice: «¿No ves que estaba bromeando?»
20 Cuando se acaba la
leña, se apaga el fuego, cuando no hay chismoso, se apacigua la
disputa.
21 Carbón sobre brasas y
leña sobre fuego, es el pleiteador para atizar querellas.
22 Las palabras del
delator son golosinas que bajan hasta el fondo de las entrañas.
23 Plata con escorias
esmaltada sobre arcilla, son los labios dulces con corazón perverso.
24 El que odia, disimula
con sus labios, pero en su interior comete perfidia;
25 si da a su voz un tono
amable, no te fíes, porque hay siete abominaciones en su corazón.
26 Encubrirá su odio con
engaño, pero en la asamblea se descubrirá su malicia.
27 El que excava una fosa
caerá en ella, el que hace rodar una piedra se le vendrá encima.
28 La lengua mentirosa
odia a sus víctimas, la boca melosa labra la ruina.
Proverbios 27
1 No te regocijes por el
día de mañana, porque no sabes lo que deparará el día de hoy.
2 Que otro te alabe y no
tu propia boca; un extraño, que no tus labios.
3 Pesada es la piedra y
pesada la arena, la ira del necio es más pesada que ellas.
4 El furor es cruel, agua
desbordada la cólera; mas ¿quién resistirá ante la envidia?
5 Mejor es reprensión
manifiesta que amor oculto.
6 Leales son las heridas
del amigo, falsos los besos del enemigo.
7 Alma saciada pisotea la
miel, al alma hambrienta, hasta lo amargo es dulce.
8 Como yerra el pájaro
lejos de su nido, así yerra el hombre lejos de su lugar.
9 El aceite y el perfume
alegran el corazón, la dulzura del amigo consuela el alma.
10 No abandones a tu amigo
ni al amigo de tu padre; no entres en la casa de tu hermano el día
de tu infortunio. Mejor es vecino próximo que hermano alejado.
11 Sé sabio, hijo mío, y
alegra mi corazón; y podré responder al que me ultraja.
12 El hombre precavido ve
el mal y se esconde, los simples pasan y reciben castigo.
13 Tómale su vestido, pues
salió fiador de otro; tómale prenda por los extraños.
14 Al que ya de mañana a
su prójimo bendice en alta voz, le será contado como una maldición.
15 Goteo incesante en día
de lluvia y mujer chismosa, son iguales;
16 el que la retiene,
retiene viento y aceite encuentra su derecha.
17 El hierro con hierro se
aguza, y el hombre con su prójimo se afina.
18 El que vigila una
higuera come de su fruto, el que guarda a su señor será honrado.
19 Como en el agua un
rostro refleja otro rostro, así el corazón de un hombre refleja el
de otro hombre.
20 Seol y Perdición son
insaciables; tampoco se sacian los ojos del hombre.
21 Crisol para la plata,
horno para el oro, el hombre vale según su reputación.
22 Aunque machaques al
necio en el mortero, (entre el grano, con el pilón) no se apartará
de él su necedad.
23 Conoce a fondo el
estado de tu ganado, aplica tu corazón a tu rebaño;
24 porque no es eterna la
riqueza, no se transmite una corona de edad en edad.
25 Cortada la hierba,
aparecido el retoño, y apilado el heno de los montes,
26 ten corderos para
poderte vestir, machos cabríos con que pagar un campo,
27 leche de cabras
abundante para tu sustento, para alimentar a tu familia y mantener a
tus criados.
Proverbios 28
1 El malo huye sin que
nadie le persiga, pero el justo como un león está seguro.
2 Cuando un país es
rebelde, son muchos sus príncipes; con un hombre inteligente y sabio
hay estabilidad.
3 Hombre malo que oprime a
los débiles es como lluvia devastadora que deja sin pan.
4 Los que abandonan la ley
alaban al malo, los que guardan la ley se irritan contra ellos.
5 Los hombres malos no
entienden de equidad, los que buscan a Yahveh lo comprenden todo.
6 Mejor es el pobre que
camina en su integridad que el de caminos tortuosos, por más que sea
rico.
7 El que guarda la ley es
un hijo inteligente, el que frecuenta orgías es la deshonra de su
padre.
8 El que aumenta su
riqueza por usura e interés, la amontona para el que se compadece de
los pobres.
9 El que aparta su oído
para no oír la ley, hasta su oración es abominable.
10 El que extravía a los
rectos por el mal camino, en su propia fosa caerá. Los hombres sin
tacha heredarán la dicha.
11 El hombre rico se cree
sabio, pero el pobre inteligente, lo desenmascara.
12 Cuando se alegran los
justos, es grande el regocijo, cuando se alzan los malos, todos se
esconden.
13 Al que encubre sus
faltas, no le saldrá bien; el que las confiesa y abandona, obtendrá
piedad.
14 Dichoso el hombre que
siempre está en temor; el que endurece su corazón caerá en el mal.
15 León rugiente, oso
hambriento, es el malo que domina al pueblo débil.
16 Príncipe sin
inteligencia multiplica la opresión, el que odia el lucro prolongará
sus días.
17 El hombre culpable de
una muerte huirá hasta la tumba; ¡que nadie le detenga!
18 El que anda sin tacha
será salvo, el que va oscilante entre dos caminos, caerá en uno de
ellos.
19 Quien cultiva su tierra
se hartará de pan, quien va tras naderías, se hartará de pobreza.
20 El hombre leal será muy
bendecido, quien se hace rico aprisa, no quedará impune.
21 No es bueno hacer
acepción de personas, que por un bocado de pan el hombre prevarica.
22 El hombre de malas
intenciones corre tras la riqueza, sin saber que lo que le viene es
la indigencia.
23 El hombre que reprende
halla al cabo más gracia que el de lengua aduladora.
24 El que roba a su padre
y a su madre y dice: «No hay en ello falta», es compañero del hombre
destructor.
25 El hombre ambicioso
azuza querellas, el que confía en Yahveh prosperará.
26 El que confía en su
corazón es un necio, el que anda con sabiduría se salvará.
27 El que da a los pobres
no conocerá la indigencia, para el que se tapa los ojos abundante
maldición.
28 Cuando se alzan los
malos, todos se esconden, cuando perecen, los justos se multiplican.
Proverbios 29
1 El hombre que,
reprendido, endurece la cerviz, será pronto deshecho y sin remedio.
2 Cuando los justos se
multiplican, el pueblo se alegra, cuando dominan los malos, el
pueblo gime.
3 El que ama la sabiduría,
da alegría a su padre, el que anda con prostitutas, disipa su
fortuna.
4 El rey, con la equidad,
mantiene el país, el hombre exactor lo arruina.
5 El hombre que adula a su
prójimo pone una red bajo sus pasos.
6 En el pecado del malo
hay una trampa, pero el justo se regocija y alegra.
7 El justo conoce la causa
de los débiles, el malo no tiene inteligencia para conocerla.
8 Los arrogantes turban la
ciudad, los sabios alejan la cólera.
9 Cuando el sabio tiene un
pleito con el necio, ya se exaspere o se ría, no logrará sosiego.
10 Los hombres
sanguinarios odian al intachable, los rectos van en busca de su
persona.
11 El necio da salida a
toda su pasión; el sabio la reprime y apacigua.
12 Si un jefe hace caso de
las palabras mentirosas, todos sus servidores serán malos.
13 El pobre y el opresor
se encuentran, Yahveh da la luz a los ojos de ambos.
14 El rey que juzga con
verdad a los débiles, asegura su trono para siempre.
15 Vara y reprensión dan
sabiduría, muchacho dejado a sí mismo, avergüenza a su madre.
16 Cuando se multiplican
los malos, se multiplican los delitos, pero los justos contemplarán
su caída.
17 Corrige a tu hijo y te
dejará tranquilo; y hará las delicias de tu alma.
18 Cuando no hay visiones,
el pueblo se relaja, pero el que guarda la ley es dichoso.
19 No se corrige a un
siervo con palabras, porque aunque las entienda, no las cumple.
20 ¿Has visto un hombre
dispuesto siempre a hablar? más se puede esperar de un necio que de
él.
21 Si se mima a un esclavo
desde niño, al final será un ingrato.
22 El hombre violento
provoca querellas, el hombre airado multiplica los delitos.
23 El orgullo del pobre lo
humillará; el humilde de espíritu obtendrá honores.
24 El que reparte con
ladrón se odia a sí mismo, oye la imprecación, pero no revela nada.
25 Temblar ante los
hombres es un lazo; el que confía en Yahveh está seguro.
26 Son muchos los que
buscan el favor del jefe, pero es Yahveh el que juzga a cada uno.
27 Abominación para los
justos es el hombre inicuo abominación para el malo el de recto
camino.
Proverbios 30
1 Palabras de Agur, hijo
de Yaqué, de Massá. Oráculo de este hombre para Itiel, para Itiel y
para Ukal.
2 ¡Soy el más estúpido de
los hombres! No tengo inteligencia humana.
3 No he aprendido la
sabiduría, ¿y voy a conocer la ciencia de los santos?
4 ¿Quién subió a los
cielos y volvió a bajar? ¿quién ha recogido viento en sus palmas?
¿quién retuvo las aguas en su manto? ¿quién estableció los linderos
de la tierra? ¿Cuál es su nombre y el nombre de su hijo, si es que
lo sabes?
5 Probadas son todas las
palabras de Dios; él es un escudo para cuantos a él se acogen.
6 No añadas nada a sus
palabras, no sea que te reprenda y pases por mentiroso.
7 Dos cosas te pido. no me
las rehúses antes de mi muerte:
8 Aleja de mí la mentira y
la palabra engañosa; no me des pobreza ni riqueza, déjame gustar mi
bocado de pan,
9 no sea que llegue a
hartarme y reniegue, y diga: «¿Quién es Yahveh?». o no sea que,
siendo pobre, me dé al robo, e injurie el nombre de mi Dios.
10 No calumnies a un
siervo ante su amo no sea que te maldiga y tengas que pagar la pena.
11 Hay gente que maldice
a su padre, y a su madre no bendice,
12 gente que se cree pura
y no está limpia de su mancha,
13 ¡gente de qué altivos
ojos, cuyos párpados se alzan!;
14 gente cuyos dientes son
espadas, y sus mandíbulas cuchillos, para devorar a los desvalidos
echándolos del país y a los pobres de entre los hombres.
15 La sanguijuela tiene
dos hijas: «¡Daca, daca!» Hay tres cosas insaciables y cuatro que no
dicen: «¡Basta!»
16 El seol, el seno
estéril, la tierra que no se sacia de agua, y el fuego que no dice:
«¡Basta!»
17 Al ojo que se ríe del
padre y desprecia la obediencia de una madre, lo picotearán los
cuervos del torrente, los aguiluchos lo devorarán.
18 Tres cosas hay que me
desbordan y cuatro que no conozco:
19 el camino del águila en
el cielo, el camino de la serpiente por la roca, el camino del navío
en alta mar, el camino del hombre en la doncella.
20 Este es el camino de la
mujer adúltera: come, se limpia la boca y dice: «¡No he hecho nada
de malo ¡»
21 Por tres cosas tiembla
la tierra y cuatro no puede soportar:
22 Por esclavo que llega a
rey, por idiota que se ahíta de comer,
23 por mujer odiada que se
casa, por esclava que hereda a su señora.
24 Hay cuatro seres los
más pequeños de la tierra, pero que son más sabios que los sabios:
25 las hormigas - multitud
sin fuerza - que preparan en verano su alimento;
26 los damanes - multitud
sin poder -, que ponen sus casas en la roca;
27 las langostas, que sin
tener rey, salen todas en orden;
28 el lagarto, al que se
agarra con la mano y está en los palacios de los reyes.
29 Hay tres cosas de paso
gallardo y cuatro de elegante marcha:
30 el león - fuerte entre
los animales -, que ante nada retrocede,
31 el esbelto gallo o el
macho cabrío, y el rey que arenga a su pueblo.
32 Si hiciste el necio,
envalentonándote, y has reflexionado, pon mano en boca,
33 pues apretando la leche
se saca mantequilla apretando la nariz se saca sangre y apretando la
ira, se saca querella.
Proverbios 31
1 Palabras de Lemuel, rey
de Massá, que le enseño su madre:
2 ¡No, hijo mío, no, hijo
de mis entrañas! ¡No, hijo de mis votos!
3 No entregues tu vigor a
las mujeres, ni tus caminos a las que pierden a los reyes.
4 No es para los reyes,
Lemuel, no es para los reyes beber vino, ni para los príncipes ser
aficionado a la bebida.
5 No sea que, bebiendo,
olviden sus decretos y perviertan las causas de todos los
desvalidos.
6 Dad bebidas fuertes al
que va a perecer y vino al de alma amargada;
7 que beba y olvide su
miseria, y no se acuerde ya de su desgracia.
8 Abre tu boca en favor
del mudo, por la causa de todos los abandonados,
9 abre tu boca, juzga con
justicia y defiende la causa del mísero y del pobre.
10 = Alef. = Una mujer
completa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas.
11 = Bet. = En ella confía
el corazón de su marido, y no será sin provecho.
12 = Guímel. = Le produce
el bien, no el mal, todos los días de su vida.
13 = Dálet. = Se busca
lana y lino y lo trabaja con manos diligentes.
14 = He. = Es como nave de
mercader que de lejos trae su provisión.
15 = Vau. = Se levanta
cuando aún es de noche da de comer a sus domésticos y órdenes a su
servidumbre.
16 = Zain. = Hace cálculos
sobre un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una
viña.
17 = Jet. = Se ciñe con
fuerza sus lomos y vigoriza sus brazos.
18 = Tet. = Siente que va
bien su trabajo, no se apaga por la noche su lámpara.
19 = Tod. = Echa mano a la
rueca, sus palmas toman el huso.
20 = Kaf. = Alarga su
palma al desvalido, y tiende sus manos al pobre.
21 = Lámed. = No teme por
su casa a la nieve, pues todos los suyos tienen vestido doble.
22 = Mem. = Para sí se
hace mantos, y su vestido es de lino y púrpura.
23 = Nun. = Su marido es
considerado en las puertas, cuando se sienta con los ancianos del
país.
24 = Sámek. = Hace túnicas
de lino y las vende, entrega al comerciante ceñidores.
25 = Ain. = Se viste de
fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana.
26 = Pe. = Abre su boca
con sabiduría, lección de amor hay en su lengua.
27 = Sade. = Está atenta a
la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad.
28 = Qof. = Se levantan
sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio:
29 = Res. = «¡Muchas
mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas!»
30 = Sin. = Engañosa es la
gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a Yahveh, ésa será
alabada.
31 = Tau. = Dadle del
fruto de sus manos y que en las puertas la alaben sus obras.
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