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Génesis 1
1 En el principio creó
Dios los cielos y la tierra.
2 La tierra era caos y
confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios
aleteaba por encima de las aguas.
3 Dijo Dios: «Haya luz», y
hubo luz.
4 Vio Dios que la luz
estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad;
5 y llamó Dios a la luz
«día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y
amaneció: día primero.
6 Dijo Dios: «Haya un
firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de
otras.»
7 E hizo Dios el
firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de
las aguas de por encima del firmamento. Y así fue.
8 Y llamó Dios al
firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo.
9 Dijo Dios: «Acumúlense
las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y
déjese ver lo seco»; y así fue.
10 Y llamó Dios a lo seco
«tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio
Dios que estaba bien.
11 Dijo Dios: «Produzca la
tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales
que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la
tierra.» Y así fue.
12 La tierra produjo
vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles
que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y
vio Dios que estaban bien.
13 Y atardeció y amaneció:
día tercero.
14 Dijo Dios: «Haya
luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la
noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años;
15 y valgan de luceros en
el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue.
16 Hizo Dios los dos
luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el
lucero pequeño para el dominio de la noche, y las
estrellas;
17 y púsolos Dios en el
firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra,
18 y para dominar en el
día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio
Dios que estaba bien.
19 Y atardeció y amaneció:
día cuarto.
20 Dijo Dios: «Bullan las
aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra
contra el firmamento celeste.»
21 Y creó Dios los grandes
monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de
los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves
aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien;
22 y bendíjolos Dios
diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en
los mares, y las aves crezcan en la tierra.»
23 Y atardeció y amaneció:
día quinto.
24 Dijo Dios: «Produzca la
tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y
alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue.
25 Hizo Dios las alimañas
terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y
toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba
bien.
26 Y dijo Dios: «Hagamos
al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden
en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las
bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las
sierpes que serpean por la tierra.
27 Creó, pues, Dios al ser
humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra
los creó.
28 Y bendíjolos Dios, y
díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y
sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los
cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»
29 Dijo Dios: «Ved que os
he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda
la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla;
para vosotros será de alimento.
30 Y a todo animal
terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre
la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de
alimento.» Y así fue.
31 Vio Dios cuanto había
hecho, y todo estaba muy bien. Y atardecío y amaneció: día
sexto.
Génesis 2
1 Concluyéronse, pues, los
cielos y la tierra y todo su aparato,
2 y dio por concluida Dios
en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día
séptimo de toda la labor que hiciera.
3 Y bendijo Dios el día
séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra
creadora que Dios había hecho.
4 Esos fueron los orígenes
de los cielos y la tierra, cuando fueron creados. El día en que
hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos,
5 no había aún en la
tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo
había germinado todavía, pues Yahveh Dios no había hecho llover
sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo.
6 Pero un manantial
brotaba de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo.
7 Entonces Yahveh Dios
formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices
aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.
8 Luego plantó Yahveh Dios
un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había
formado.
9 Yahveh Dios hizo brotar
del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos
para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el
árbol de la ciencia del bien y del mal.
10 De Edén salía un río
que regaba el jardín, y desde allí se repartía en cuatro brazos.
11 El uno se llama Pisón:
es el que rodea todo el país de Javilá, donde hay oro.
12 El oro de aquel país es
fino. Allí se encuentra el bedelio y el ónice.
13 El segundo río se llama
Guijón: es el que rodea el país de Kus.
14 El tercer río se llama
Tigris: es el que corre al oriente de Asur. Y el cuarto río es
el Eufrates.
15 Tomó, pues, Yahveh Dios
al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y
cuidase.
16 Y Dios impuso al hombre
este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer,
17 mas del árbol de la
ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que
comieres de él, morirás sin remedio.»
18 Dijo luego Yahveh Dios:
«No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda
adecuada.»
19 Y Yahveh Dios formó del
suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y
los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para
que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera.
20 El hombre puso nombres
a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales
del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada.
21 Entonces Yahveh Dios
hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió.
Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne.
22 De la costilla que
Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó
ante el hombre.
23 Entonces éste exclamó:
«Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne.
Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.»
24 Por eso deja el hombre
a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola
carne.
25 Estaban ambos desnudos,
el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.
Génesis 3
1 La serpiente era el más
astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios había
hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No
comáis de ninguno de los árboles del jardín?»
2 Respondió la mujer a la
serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.
3 Mas del fruto del árbol
que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni
lo toquéis, so pena de muerte.»
4 Replicó la serpiente a
la mujer: «De ninguna manera moriréis.
5 Es que Dios sabe muy
bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y
seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»
6 Y como viese la mujer
que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y
excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio
también a su marido, que igualmente comió.
7 Entonces se les abrieron
a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban
desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos
ceñidores.
8 Oyeron luego el ruido de
los pasos de Yahveh Dios que se paseaba por el jardín a la hora
de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la
vista de Yahveh Dios por entre los árboles del jardín.
9 Yahveh Dios llamó al
hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
10 Este contestó: «Te oí
andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso
me escondí.»
11 El replicó: «¿Quién te
ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol
del que te prohibí comer?»
12 Dijo el hombre: «La
mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.»
13 Dijo, pues, Yahveh Dios
a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Y contestó la mujer: «La
serpiente me sedujo, y comí.»
14 Entonces Yahveh Dios
dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre
todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu
vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Enemistad pondré entre
ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la
cabeza mientras acechas tú su calcañar.»
16 A la mujer le dijo:
«Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor
parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te
dominará.
17 Al hombre le dijo: «Por
haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo
te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con
fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.
18 Espinas y abrojos te
producirá, y comerás la hierba del campo.
19 Con el sudor de tu
rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él
fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»
20 El hombre llamó a su
mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes.
21 Yahveh Dios hizo para
el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió.
22 Y dijo Yahveh Dios:
«¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en
cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado,
no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y
comiendo de él viva para siempre.»
23 Y le echó Yahveh Dios
del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había
sido tomado.
24 Y habiendo expulsado al
hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama
de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la
vida.
Génesis 4
1 Conoció el hombre a Eva,
su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «He
adquirido un varón con el favor de Yahveh.»
2 Volvió a dar a luz, y
tuvo a Abel su hermano. Fue Abel pastor de ovejas y Caín
labrador.
3 Pasó algún tiempo, y
Caín hizo a Yahveh una oblación de los frutos del suelo.
4 También Abel hizo una
oblación de los primogénitos de su rebaño, y de la grasa de los
mismos. Yahveh miró propicio a Abel y su oblación,
5 mas no miró propicio a
Caín y su oblación, por lo cual se irritó Caín en gran manera y
se abatió su rostro.
6 Yahveh dijo a Caín:
«¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro?
7 ¿No es cierto que si
obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta
está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien
tienes que dominar.»
8 Caín, dijo a su hermano
Abel: «Vamos afuera.» Y cuando estaban en el campo, se lanzó
Caín contra su hermano Abel y lo mató.
9 Yahveh dijo a Caín:
«¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el
guarda de mi hermano?»
10 Replicó Yahveh: «¿Qué
has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el
suelo.
11 Pues bien: maldito
seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu
mano la sangre de tu hermano.
12 Aunque labres el suelo,
no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la
tierra.»
13 Entonces dijo Caín a
Yahveh: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla.
14 Es decir que hoy me
echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia,
convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que
me encuentre me matará.»
15 Respondióle Yahveh: «Al
contrario, quienquiera que matare a Caín, lo pagará siete
veces.» Y Yahveh puso una señal a Caín para que nadie que le
encontrase le atacara.
16 Caín salió de la
presencia de Yahveh, y se estableció en el país de Nod, al
oriente de Edén.
17 Conoció Caín a su
mujer, la cual concibió y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo
una ciudad, y la llamó Henoc, como el nombre de su hijo.
18 A Henoc le nació Irad,
e Irad engendró a Mejuyael, Mejuyael engendró a Metusael, y
Metusael engendró a Lámek.
19 Lámek tomó dos mujeres:
la primera llamada Adá, y la segunda Sillá.
20 Adá dio a luz a Yabal,
el cual vino a ser padre de los que habitan en tiendas y crían
ganado.
21 El nombre de su hermano
era Yubal, padre de cuantos tocan la cítara y la flauta.
22 Sillá por su parte
engendró a Túbal Caín, padre de todos los forjadores de cobre y
hierro. Hermano de Túbal Caín fue Naamá.
23 Y dijo Lámek a sus
mujeres: «Adá y Sillá, oíd mi voz; mujeres de Lámek, escuchad mi
palabra: Yo maté a un hombre por una herida que me hizo y a un
muchacho por un cardenal que recibí.
24 Caín será vengado siete
veces, mas Lámek lo será 77.»
25 Adán conoció otra vez a
su mujer, y ella dio a luz un hijo, al que puso por nombre Set,
diciendo: «Dios me ha otorgado otro descendiente en lugar de
Abel, porque le mató Caín.»
26 También a Set le nació
un hijo, al que puso por nombre Enós. Este fue el primero en
invocar el nombre de Yahveh.
Génesis 5
1 Esta es la lista de los
descendientes de Adán: El día en que Dios creó a Adán, le hizo a
imagen de Dios.
2 Los creó varón y hembra,
los bendijo, y los llamó «Hombre» en el día de su creación.
3 Tenía Adán 130 años
cuando engendró un hijo a su semejanza, según su imagen, a quien
puso por nombre Set.
4 Fueron los días de Adán,
después de engendrar a Set, ochocientos años, y engendró hijos e
hijas.
5 El total de los días de
la vida de Adán fue de 930 años, y murió.
6 Set tenía 105 años
cuando engendró a Enós.
7 Vivió Set, después de
engendrar a Enós, 807 años y engendró hijos e hijas.
8 El total de los días de
Set fue de 912 años, y murió.
9 Enós tenía noventa años
cuando engendró a Quenán.
10 Vivió Enós, después de
engendrar a Quenán, 815 años, y engendró hijos e hijas.
11 El total de los días de
Enós fue de 905 años, y murió.
12 Quenán tenía setenta
años cuando engendró a Mahalalel.
13 Vivió Quenán, después
de engendrar a Mahalalel, 840 años, y engendró hijos e hijas.
14 El total de los días de
Quenán fue de 910 años, y murió.
15 Mahalalel tenía 65 años
cuando engendró a Yéred.
16 Vivió Mahalalel,
después de engendrar a Yéred, 830 años, y engendró hijos e
hijas.
17 El total de los días de
Mahalalel fue de 895 años, y murió.
18 Yéred tenía 162 años
cuando engendró a Henoc.
19 Vivió Yéred, después de
engendrar a Henoc, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
20 El total de los días de
Yéred fue de 962 años, y murió.
21 Henoc tenía 65 años
cuando engendró a Matusalén.
22 Henoc anduvo con Dios;
vivió, después de engendrar a Matusalén, trescientos años, y
engendró hijos e hijas.
23 El total de los días de
Henoc fue de 365 años.
24 Henoc anduvo con Dios,
y desapareció porque Dios se lo llevó.
25 Matusalén tenía 187
años cuando engendró a Lámek.
26 Vivió Matusalén,
después de engendrar a Lámek, 782 años, y engendró hijos e
hijas.
27 El total de los días de
Matusalén fue de 969 años, y murió.
28 Lámek tenía 182 años
cuando engendró un hijo,
29 y le puso por nombre
Noé, diciendo “«Este nos consolará de nuestros afanes y de la
fatiga de nuestras manos, por causa del suelo que maldijo
Yahveh.»
30 Vivió Lámek, después de
engendrar a Noé, 595 años, y engendró hijos e hijas.
31 El total de los días de
Lámek fue de 777 años, y murió.
32 Era Noé de quinientos
años cuando engendró a Sem, a Cam y a Jafet.
Génesis 6
1 Cuando la humanidad
comenzó a multiplicarse sobre la haz de la tierra y les nacieron
hijas,
2 vieron los hijos de Dios
que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por
mujeres a las que preferían de entre todas ellas.
3 Entonces dijo Yahveh:
«No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no
es más que carne; que sus días sean 120 años.»
4 Los nefilim existían en
la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los
hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les
daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres
famosos.
5 Viendo Yahveh que la
maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los
pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de
continuo,
6 le pesó a Yahveh de
haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón.
7 Y dijo Yahveh: «Voy a
exterminar de sobre la haz del suelo al hombre que he creado, -
desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves
del cielo - porque me pesa haberlos hecho.»
8 Pero Noé halló gracia a
los ojos de Yahveh.
9 Esta es la historia de
Noé: Noé fue el varón más justo y cabal de su tiempo. Noé andaba
con Dios.
10 Noé engendró tres
hijos: Sem, Cam y Jafet.
11 La tierra estaba
corrompida en la presencia de Dios: la tierra se llenó de
violencias.
12 Dios miró a la tierra,
y he aquí que estaba viciada, porque toda carne tenía una
conducta viciosa sobre la tierra.
13 Dijo, pues, Dios a Noé:
«He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena
de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy
a exterminarlos de la tierra.
14 Hazte un arca de
maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por
dentro y por fuera con betún.
15 Así es como la harás:
longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta
codos; y su altura, treinta codos.
16 Haces al arca una
cubierta y a un codo la rematarás por encima, pones la puerta
del arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo
y un tercero.
17 «Por mi parte, voy a
traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar
toda carne que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto
existe en la tierra perecerá.
18 Pero contigo
estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu
mujer y las mujeres de tus hijos contigo.
19 Y de todo ser viviente,
de toda carne, meterás en el arca una pareja para que sobrevivan
contigo. Serán macho y hembra.
20 De cada especie de
aves, de cada especie de ganados, de cada especie de sierpes del
suelo entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir.
21 Tú mismo procúrate toda
suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida a
ti y a ellos.»
22 Así lo hizo Noé y
ejecutó todo lo que le había mandado Dios.
Génesis 7
1 Yahveh dijo a Noé:
«Entra en el arca tú y toda tu casa, porque tú eres el único
justo que he visto en esta generación.
2 De todos los animales
puros tomarás para ti siete parejas, el macho con su hembra, y
de todos los animales que no son puros, una pareja, el macho con
su hembra.
3 (Asimismo de las aves
del cielo, siete parejas, machos y hembras) para que sobreviva
la casta sobre la haz de toda la tierra.
4 Porque dentro de siete
días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y
cuarenta noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo
todos los seres que hice.»
5 Y Noé ejecutó todo lo
que le había mandado Yahveh.
6 Noé contaba seiscientos
años cuando acaeció el diluvio, las aguas, sobre la tierra.
7 Noé entró en el arca, y
con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para
salvarse de las aguas del diluvio.
8 (De los animales puros,
y de los animales que no son puros, y de las aves, y de todo lo
que serpea por el suelo,
9 sendas parejas de cada
especie entraron con Noé en el arca, machos y hembras, como
había mandado Dios a Noé.)
10 A la semana, las aguas
del diluvio vinieron sobre la tierra.
11 El año seiscientos de
la vida de Noé, el mes segundo, el día diecisiete del mes, en
ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las
compuertas del cielo se abrieron,
12 y estuvo descargando la
lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
13 En aquel mismo día
entró Noé en el arca, como también los hijos de Noé, Sem, Cam y
Jafet, y la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos;
14 y con ellos los
animales de cada especie, los ganados de cada especie, las
sierpes de cada especie que reptan sobre la tierra, y las aves
de cada especie: toda clase de pájaros y seres alados;
15 entraron con Noé en el
arca sendas parejas de toda carne en que hay aliento de vida,
16 y los que iban entrando
eran macho y hembra de toda carne, como Dios se lo había
mandado. Y Yahveh cerró la puerta detrás de Noé.
17 El diluvio duró
cuarenta días sobre la tierra. Crecieron las aguas y levantaron
el arca que se alzó de encima de la tierra.
18 Subió el nivel de las
aguas y crecieron mucho sobre la tierra, mientras el arca
flotaba sobre la superficie de las aguas.
19 Subió el nivel de las
aguas mucho, muchísimo sobre la tierra, y quedaron cubiertos los
montes más altos que hay debajo del cielo.
20 Quince codos por encima
subió el nivel de las aguas quedando cubiertos los montes.
21 Pereció toda carne: lo
que repta por la tierra, junto con aves, ganados, animales y
todo lo que pulula sobre la tierra, y toda la humanidad.
22 Todo cuanto respira
hálito vital, todo cuanto existe en tierra firme, murió.
23 Yahveh exterminó todo
ser que había sobre la haz del suelo, desde el hombre hasta los
ganados, hasta las sierpes y hasta las aves del cielo:
todos fueron exterminados de la tierra, quedando sólo Noé y los
que con él estaban en el arca.
24 Las aguas inundaron la
tierra por espacio de 150 días.
Génesis 8
1 Acordóse Dios de Noé y
de todos los animales y de los ganados que con él estaban en el
arca. Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y las aguas
decrecieron.
2 Se cerraron las fuentes
del abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia del
cielo.
3 Poco a poco
retrocedieron las aguas de sobre la tierra. Al cabo de 150 días,
las aguas habían menguado,
4 y en el mes séptimo, el
día diecisiete del mes, varó el arca sobre los montes de Ararat.
5 Las aguas siguieron
menguando paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero
del décimo mes asomaron las cumbres de los montes.
6 Al cabo de cuarenta
días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca,
7 y soltó al cuervo, el
cual estuvo saliendo y retornando hasta que se secaron las aguas
sobre la tierra.
8 Después soltó a la
paloma, para ver si habían menguado ya las aguas de la
superficie terrestre.
9 La paloma, no hallando
donde posar el pie, tornó donde él, al arca, porque aún había
agua sobre la superficie de la tierra; y alargando él su mano,
la asió y metióla consigo en el arca.
10 Aún esperó otros siete
días y volvió a soltar la paloma fuera del arca.
11 La paloma vino al
atardecer, y he aquí que traía en el pico un ramo verde de
olivo, por donde conoció Noé que habían disminuido las aguas de
encima de la tierra.
12 Aún esperó otros siete
días y soltó la paloma, que ya no volvió donde él.
13 El año 601 de la vida
de Noé, el día primero del primer mes, se secaron las aguas de
encima de la tierra. Noé retiró la cubierta del arca, miró y he
aquí que estaba seca la superficie del suelo.
14 En el segundo mes, el
día veintisiete del mes, quedó seca la tierra.
15 Habló entonces Dios a
Noé en estos términos:
16 «Sal del arca tú, y
contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.
17 Saca contigo todos los
animales de toda especie que te acompañan, aves, ganados y todas
las sierpes que reptan sobre la tierra. Que pululen sobre
la tierra y sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra.»
18 Salió, pues, Noé, y con
él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.
19 Todos los animales,
todos los ganados, todas las aves y todas las sierpes que reptan
sobre la tierra salieron por familias del arca.
20 Noé construyó un altar
a Yahveh, y tomando de todos las animales puros y de todas las
aves puras, ofreció holocaustos en el altar.
21 Al aspirar Yahveh el
calmante aroma, dijo en su corazón: «Nunca más volveré al
maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas
del corazón humano son malas desde su niñez, ni volveré a herir
a todo ser viviente como lo he hecho.
22 «Mientras dure la
tierra, sementera y siega, frío y calor, verano e invierno, día
y noche, no cesarán.»
Génesis 9
1 Dios bendijo a Noé y a
sus hijos, y les dijo: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad la
tierra.
2 Infundiréis temor y
miedo a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del
cielo, y a todo lo que repta por el suelo, y a todos los peces
del mar; quedan a vuestra disposición.
3 Todo lo que se mueve y
tiene vida os servirá de alimento: todo os lo doy, lo mismo que
os di la hierba verde.
4 Sólo dejaréis de comer
la carne con su alma, es decir, con su sangre,
5 y yo os prometo reclamar
vuestra propia sangre: la reclamaré a todo animal y al hombre: a
todos y a cada uno reclamaré el alma humana.
6 Quien vertiere sangre de
hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen
de Dios hizo El al hombre.
7 Vosotros, pues, sed
fecundos y multiplicaos; pululad en la tierra y dominad en
ella.»
8 Dijo Dios a Noé y a sus
hijos con él:
9 «He aquí que yo
establezco mi alianza con vosotros, y con vuestra futura
descendencia,
10 y con toda alma
viviente que os acompaña: las aves, los ganados y todas las
alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del
arca, todos los animales de la tierra.
11 Establezco mi alianza
con vosotros, y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne
por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la
tierra.»
12 Dijo Dios: «Esta es la
señal de la alianza que para las generaciones perpetuas pongo
entre yo y vosotros y toda alma viviente que os acompaña:
13 Pongo mi arco en las
nubes, y servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra.
14 Cuando yo anuble de
nubes la tierra, entonces se verá el arco en las nubes,
15 y me acordaré de la
alianza que media entre yo y vosotros y toda alma viviente, toda
carne, y no habrá más aguas diluviales para exterminar toda
carne.
16 Pues en cuanto esté el
arco en las nubes, yo lo veré para recordar la alianza perpetua
entre Dios y toda alma viviente, toda carne que existe sobre la
tierra.»
17 Y dijo Dios a Noé:
«Esta es la señal de la alianza que he establecido entre yo y
toda carne que existe sobre la tierra.»
18 Los hijos de Noé que
salieron del arca eran Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de
Canaán.
19 Estos tres fueron los
hijos de Noé, y a partir de ellos se pobló toda la tierra.
20 Noé se dedicó a la
labranza y plantó una viña.
21 Bebió del vino, se
embriagó, y quedó desnudo en medio de su tienda.
22 Vio Cam, padre de
Canaán, la desnudez de su padre, y avisó a sus dos hermanos
23 Entonces Sem y Jafet
tomaron el manto, se lo echaron al hombro los dos, y andando
hacia atrás, vueltas las caras, cubrieron la desnudez de su
padre sin verla.
24 Cuando despertó Noé de
su embriaguez y supo lo que había hecho con él su hijo menor,
25 dijo: «¡Maldito sea
Canaán! ¡Siervo de siervos sea para sus hermanos!»
26 Y dijo: «¡Bendito sea
Yahveh, el Dios de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!
27 ¡Haga Dios dilatado a
Jafet; habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!»
28 Vivió Noé después del
diluvio 350 años.
29 El total de los días de
Noé fue de 950 años, y murió.
Génesis 10
1 Esta es la descendencia
de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron
hijos después del diluvio:
2 Hijos de Jafet: Gomer,
Magog, los medos, Yaván, Túbal, Mések y Tirás.
3 Hijos de Gomer: Askanaz,
Rifat, Togarmá.
4 Hijos de Yaván: Elisá,
Tarsis, los Kittim y los Dodanim.
5 A partir de éstos se
poblaron las islas de las gentes. Estos fueron los hijos de
Jafet por sus territorios y lenguas, por sus linajes y naciones
respectivas.
6 Hijos de Cam: Kus,
Misráyim, Put y Canaán.
7 Hijos de Kus: Seba,
Javilá, Sabtá, Ramá y Sabteká. Hijos de Ramá: Seba y Dedán.
8 Kus engendró a Nemrod,
que fue el primero que se hizo prepotente en la tierra.
9 Fue un bravo cazador
delante de Yahveh, por lo cual se suele decir: «Bravo cazador
delante de Yahveh, como Nemrod.»
10 Los comienzos de su
reino fueron Babel, Erek y Acad, ciudades todas ellas en tierra
de Senaar.
11 De aquella tierra
procedía Asur, que edificó Nínive, Rejobot Ir, Kálaj
12 y Resen, entre Nínive y
Kálaj (aquella es la Gran Ciudad).
13 Misráyim engendró a los
luditas, anamitas, lehabitas y naftujitas,
14 a los de Patrós, de
Kasluj y de Kaftor, de donde salieron los filisteos.
15 Canaán engendró a
Sidón, su primogénito, y a Het,
16 al jebuseo, al amorreo,
al guirgasita,
17 al jivita, al arqueo,
al sineo,
18 al arvadeo, al semareo
y al jamateo. Más tarde se propagaron las estirpes cananeas.
19 La frontera de los
cananeos iba desde Sidón, en dirección de Guerar, hasta Gaza; y
en dirección de Sodoma, Gomorra, Admá y Seboyim, hasta Lesa.
20 Estos fueron los hijos
de Cam, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y
naciones respectivas.
21 También le nacieron
hijos a Sem, padre de todos los hijos de Héber y hermano mayor
de Jafet.
22 Hijos de Sem: Elam,
Asur, Aparksad, Lud y Aram.
23 Hijos de Aram: Us, Jul,
Guéter y Mas.
24 Arpaksad engendró a
Sélaj y Sélaj engendró a Héber.
25 A Héber le nacieron dos
hijos: el nombre de uno fue Péleg, porque en sus días fue divida
la tierra. Su hermano se llamaba Yoqtán.
26 Yoqtán engendró a
Almodad, a Selef, a Jasarmávet, a Yéraj,
27 a Hadoram, a Uzal, a
Diclá,
28 a Obal, a Abimael, a
Sebá,
29 a Ofir, a Javilá y a
Yobab. Todos fueron hijos de Yoqtán.
30 Su asiento se extendió
desde Mesá, en dirección a Sefar, al monte del oriente.
31 Estos fueron los hijos
de Sem, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y
naciones respectivas.
32 Hasta aquí los linajes
de los hijos de Noé, según su origen y sus naciones. Y a partir
de ellos se dispersaron los pueblos por la tierra después del
diluvio.
Génesis 11
1 Todo el mundo era de un
mismo lenguaje e idénticas palabras.
2 Al desplazarse la
humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Senaar
y allí se establecieron.
3 Entonces se dijeron el
uno al otro: «Ea, vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al
fuego.» Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de
argamasa.
4 Después dijeron: «Ea,
vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los
cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda
la haz de la tierra.»
5 Bajó Yahveh a ver la
ciudad y la torre que habían edificado los humanos,
6 y dijo Yahveh: «He aquí
que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el
comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será
imposible.
7 Ea, pues, bajemos, y una
vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada
cual el de su prójimo.»
8 Y desde aquel punto los
desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra, y dejaron de
edificar la ciudad.
9 Por eso se la llamó
Babel; porque allí embrolló Yahveh el lenguaje de todo el mundo,
y desde allí los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra.
10 Estos son los
descendientes de Sem: Sem tenía cien años cuando engendró a
Arpaksad, dos años después del diluvio.
11 Vivió Sem, después de
engendrar a Arpaksad, quinientos años, y engendró hijos e hijas.
12 Arpaksad era de 35 años
de edad cuando engendró a Sélaj.
13 Y vivió Arpaksad,
después de engendrar a Sélaj, 403 años, y engendró hijos e
hijas.
14 Era Sélaj de treinta
años cuando engendró a Héber.
15 Y vivió Sélaj, después
de engendrar a Héber, 403 años, y engendró hijos e hijas.
16 Era Héber de 34 años
cuando engendró a Péleg.
17 Y vivió Héber después
de engendrar a Péleg 430 años, y engendró hijos e hijas.
18 Era Péleg de treinta
años cuando engendró a Reú.
19 Y vivió Péleg, después
de engendrar a Reú, 209 años, y engendró hijos e hijas.
20 Era Reú de 32 años
cuando engendró a Serug.
21 Y vivió Reú después de
engendrar a Serug, 207 años, y engendró hijos e hijas.
22 Era Serug de treinta
años cuando engendró a Najor.
23 Y vivió Serug, después
de engendrar a Najor, doscientos años, y engendró hijos e hijas.
24 Era Najor de
veintinueve años cuando engendró a Téraj.
25 Y vivió Najor, después
de engendrar a Téraj, 119 años, y engendró hijos e hijas.
26 Era Téraj de setenta
años cuando engendró a Abram, a Najor y a Harán.
27 Estos, son los
descendientes de Téraj: Téraj engendró a Abram, a Najor y a
Harán. Harán engendró a Lot.
28 Harán murió en vida de
su padre Téraj, en su país natal, Ur de los caldeos.
29 Abram y Najor se
casaron. La mujer de Abram se llamaba Saray, y la mujer de
Najor, Milká, hija de Harán, el padre de Milká y de Jiská.
30 Saray era estéril, sin
hijos.
31 Téraj tomó a su hijo
Abram, a su nieto Lot, el hijo de Harán, y a su nuera Saray, la
mujer de su hijo Abram, y salieron juntos de Ur de los caldeos,
para dirigirse a Canaán. Llegados a Jarán, se establecieron
allí.
32 Fueron los días de
Téraj 205 años, y murió en Jarán.
Génesis 12
1 Yahveh dijo a Abram:
«Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a
la tierra que yo te mostraré.
2 De ti haré una nación
grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una
bendición.
3 Bendeciré a quienes te
bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán
todos los linajes de la tierra.»
4 Marchó, pues, Abram,
como se lo había dicho Yahveh, y con él marchó Lot. Tenía Abram
75 años cuando salió de Jarán.
5 Tomó Abram a Saray, su
mujer, y a Lot, hijo de su hermano, con toda la hacienda que
habían logrado, y el personal que habían adquirido en Jarán, y
salieron para dirigirse a Canaán. Llegaron a Canaán,
6 y Abram atravesó el país
hasta el lugar sagrado de Siquem, hasta la encina de Moré. Por
entonces estaban los cananeos en el país.
7 Yahveh se apareció a
Abram y le dijo: «A tu descendencia he de dar esta tierra.»
Entonces él edificó allí un altar a Yahveh que se le había
aparecido.
8 De allí pasó a la
montaña, al oriente de Betel, y desplegó su tienda, entre Betel
al occidente y Ay al oriente. Allí edificó un altar a Yahveh e
invocó su nombre.
9 Luego Abram fue
desplazándose por acampadas hacia el Négueb.
10 Hubo hambre en el país,
y Abram bajó a Egipto a pasar allí una temporada, pues el hambre
abrumaba al país.
11 Estando ya próximo a
entrar en Egipto, dijo a su mujer Saray: «Mira, yo sé que eres
mujer hermosa.
12 En cuanto te vean los
egipcios, dirán: “Es su mujer”, y me matarán a mí, y a ti te
dejarán viva.
13 Di, por favor, que eres
mi hermana, a fin de que me vaya bien por causa tuya, y viva yo
en gracia a ti.»
14 Efectivamente cuando
Abram entró en Egipto, vieron los egipcios que la mujer era muy
hermosa.
15 Viéronla los oficiales
de Faraón, los cuales se la ponderaron, y la mujer fue llevada
al palacio de Faraón.
16 Este trató bien por
causa de ella a Abram, que tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos,
siervas, asnas y camellos.
17 Pero Yahveh hirió a
Faraón y a su casa con grandes plagas por lo de Saray, la mujer
de Abram.
18 Entonces Faraón llamó a
Abram, y le dijo: «¿Qué es lo que has hecho conmigo? ¿Por qué no
me avisaste de que era tu mujer?
19 ¿Por qué dijiste: “Es
mi hermana”, de manera que yo la tomé por mujer? Ahora, pues, he
ahí a tu mujer: toma y vete.»
20 Y Faraón ordenó a unos
cuantos hombres que le despidieran a él, a su mujer y todo lo
suyo.
Génesis 13
1 De Egipto subió Abram al
Négueb, junto con su mujer y todo lo suyo, y acompañado de Lot.
2 Abram era muy rico en
ganado, plata y oro.
3 Caminando de acampada en
acampada se dirigió desde el Négueb hasta Betel, hasta el lugar
donde estuvo su tienda entre Betel y Ay,
4 el lugar donde había
invocado Abram el nombre de Yahveh.
5 También Lot, que iba con
Abram, tenía ovejas, vacadas y tiendas.
6 Ya la tierra no les
permitía vivir juntos, porque su hacienda se había multiplicado,
de modo que no podían vivir juntos.
7 Hubo riña entre los
pastores del ganado de Abram y los del ganado de Lot. (Además
los cananeos y los perizitas habitaban por entonces en el país.)
8 Dijo, pues, Abram a Lot:
«Ea, no haya disputas entre nosotros ni entre mis pastores y tus
pastores, pues somos hermanos.
9 ¿No tienes todo el país
por delante? Pues bien, apártate de mi lado. Si tomas por la
izquierda, yo iré por la derecha; y si tú por la derecha, yo por
la izquierda.»
10 Lot levantó los ojos y
vio toda la vega del Jordán, toda ella de regadío - eran antes
de destruir Yahveh a Sodoma y Gomorra - como el jardín de
Yahveh, como Egipto, hasta llegar a Soar.
11 Eligió, pues, Lot para
sí toda la vega del Jordán, y se trasladó al oriente; así se
apartaron el uno del otro.
12 Abram se estableció en
Canaán y Lot en las ciudades de la vega, donde plantó sus
tiendas hasta Sodoma.
13 Los habitantes de
Sodoma eran muy malos y pecadores contra Yahveh.
14 Dijo Yahveh a Abram,
después que Lot se separó de él: «Alza tus ojos y mira desde el
lugar en donde estás hacia el norte, el mediodía, el oriente y
el poniente.
15 Pues bien, toda la
tierra que ves te la daré a ti ya tu descendencia por siempre.
16 Haré tu descendencia
como el polvo de la tierra: tal que si alguien puede contar el
polvo de la tierra, también podrá contar tu descendencia.
17 Levántate, recorre el
país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo he de dar.»
18 Y Abram vino a
establecerse con sus tiendas junto a la encina de Mambré, que
está en Hebrón, y edificó allí un altar a Yahveh.
Génesis 14
1 Aconteció en los días de
Amrafel, rey de Senaar, de Aryok, rey de Ellasar, de
Kedorlaomer, rey de Elam, y de Tidal, rey de Goyim,
2 que éstos hicieron
guerra a Berá, rey de Sodoma, a Birsá, rey de Gomorra, a Sinab,
rey de Admá, a Semeber, rey de Seboyim, al rey de Belá (o sea,
Soar).
3 Estos últimos se
coligaron en el valle de Siddim (esto es, el mar de la Sal).
4 Doce años habían servido
a Kedorlaomer, pero el año trece se rebelaron.
5 Vinieron, pues, en el
año catorce Kedorlaomer y los reyes que estaban por él, y
derrotaron a los refaítas en Asterot Carnáyim, a los zuzíes en
Ham, a los emíes en la llanura de Quiryatáyim,
6 y a los joritas en las
montañas de Seír hasta El Parán, que está frente al desierto.
7 De vuelta, llegaron a En
Mispat (o sea, Cadés), y batieron todo el territorio de los
amalecitas, y también a los amorreos que habitaban en Jasesón
Tamar.
8 Salieron entonces el rey
de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Admá , el rey de Seboyim
y el rey de Belá (esto es, de Soar) y en el valle de Siddim les
presentaron batalla:
9 a Kedorlaomer, rey de
Elam, a Tidal, rey de Goyim, a Amrafel, rey de Senaar, y a
Aryok, rey de Ellasar: cuatro reyes contra cinco.
10 El valle de Siddim
estaba lleno de pozos de betún, y como huyesen los reyes de
Sodoma y Gomorra, cayeron allí. Los demás huyeron a la montaña.
11 Los vencedores tomaron
toda la hacienda de Sodoma y Gomorra con todos sus víveres y se
fueron.
12 Apresaron también a
Lot, el sobrino de Abram, y su hacienda, pues él habitaba en
Sodoma, y se fueron.
13 Un evadido vino a
avisar a Abram el hebreo, que habitaba junto a la encina de
Mambré el amorreo, hermano de Eskol y de Aner, aliados a su vez
de Abram.
14 Al oír Abram que su
hermano había sido hecho cautivo, movilizó la tropa de gente
nacida en su casa, en número de 318, y persiguió a aquéllos
hasta Dan.
15 Y cayendo él y sus
siervos sobre ellos por la noche, los derrotó, y los persiguió
hasta Jobá, que está al norte de Damasco;
16 recuperó toda la
hacienda, y también a su hermano Lot con su hacienda así como a
las mujeres y a la gente.
17 A su regreso después de
batir a Kedorlaomer y a los reyes que con él estaban, le salió
al encuentro el rey de Sodoma en el valle de Savé (o sea, el
valle del Rey).
18 Entonces Melquisedec,
rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios
Altísimo,
19 y le bendijo diciendo:
«¡Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de cielos y
tierra,
20 y bendito sea el Dios
Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!» Y diole
Abram el diezmo de todo.
21 Dijo luego el rey de
Sodoma a Abram: «Dame las personas, y quédate con la hacienda.»
22 Pero Abram dijo al rey
de Sodoma: «Alzo mi mano ante el Dios Altísimo, creador de
cielos y tierra:
23 ni un hilo, ni la
correa de un zapato, ni nada de lo tuyo tomaré, y así no dirás:
“Yo he enriquecido a Abram.”
24 Nada en absoluto, salvo
lo que han comido los mozos y la parte de los hombres que fueron
conmigo: Aner, Eskol y Mambré. Ellos que tomen su parte.»
Génesis 15
1 Después de estos sucesos
fue dirigida la palabra de Yahveh a Abram en visión, en estos
términos: «No temas, Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu premio
será muy grande.»
2 Dijo Abram: «Mi Señor,
Yahveh, ¿qué me vas a dar, si me voy sin hijos...?.»
3 Dijo Abram: «He aquí que
no me has dado descendencia, y un criado de mi casa me va a
heredar.»
4 Mas he aquí que la
palabra de Yahveh le dijo: «No te heredará ése, sino que te
heredará uno que saldrá de tus entrañas.»
5 Y sacándole afuera, le
dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes
contarlas.» Y le dijo: «Así será tu descendencia.»
6 Y creyó él en Yahveh, el
cual se lo reputó por justicia.
7 Y le dijo: «Yo soy
Yahveh que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra
en propiedad.»
8 El dijo: «Mi Señor,
Yahveh, ¿en qué conoceré que ha de ser mía?»
9 Díjole: «Tráeme una
novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres
años, una tórtola y un pichón.»
10 Tomó él todas estas
cosas, y partiéndolas por medio, puso cada mitad enfrente de la
otra. Los pájaros no los partió.
11 Las aves rapaces
bajaron sobre los cadáveres, pero Abram las espantó.
12 Y sucedió que estando
ya el sol para ponerse, cayó sobre Abram un sopor, y de pronto
le invadió un gran sobresalto.
13 Yahveh dijo a Abram:
«Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra
extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos
años.
14 Pero yo a mi vez
juzgaré a la nación a quien sirvan; y luego saldrán con gran
hacienda.
15 Tú en tanto vendrás en
paz con tus padres, serás sepultado en buena ancianidad.
16 Y a la cuarta
generación volverán ellos acá; porque hasta entonces no se habrá
colmado la maldad de los amorreos.»
17 Y, puesto ya el sol,
surgió en medio de densas tinieblas un horno humeante y una
antorcha de fuego que pasó por entre aquellos animales partidos.
18 Aquel día firmó Yahveh
una alianza con Abram, diciendo: «A tu descendencia he dado esta
tierra, desde el rió de Egipto hasta el Río Grande, el río
Eufrates:
19 los quenitas,
quenizitas, cadmonitas,
20 hititas, perizitas,
refaítas,
21 amorreos, cananeos,
guirgasitas y jebuseos.»
Génesis 16
1 Saray, mujer de Abram,
no le daba hijos. Pero tenía una esclava egipcia, que se llamaba
Agar,
2 y dijo Saray a Abram:
«Mira, Yahveh me ha hecho estéril. Llégate, pues, te ruego, a mi
esclava. Quizá podré tener hijos de ella.» Y escuchó Abram la
voz de Saray.
3 Así, al cabo de diez
años de habitar Abram en Canaán, tomó Saray, la mujer de Abram,
a su esclava Agar la egipcia, y diósela por mujer a su marido
Abram.
4 Llegóse, pues, él a
Agar, la cual concibió. Pero luego, al verse ella encinta,
miraba a su señora con desprecio.
5 Dijo entonces Saray a
Abram: «Mi agravio recaiga sobre ti. Yo puse mi esclava en tu
seno, pero al verse ella encinta me mira con desprecio. Juzgue
Yahveh entre nosotros dos.»
6 Respondió Abram a Saray:
«Ahí tienes a tu esclava en tus manos. Haz con ella como mejor
te parezca.» Saray dio en maltratarla y ella huyó de su
presencia.
7 La encontró el Ángel de
Yahveh junto a una fuente de agua en el desierto - la fuente que
hay en el camino de Sur -
8 y dijo: «Agar, esclava
de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?» Contestó ella: «Voy
huyendo de la presencia de mi señora Saray.»
9 «Vuelve a tu señora, le
dijo el Ángel de Yahveh, y sométete a ella.»
10 Y dijo el Ángel de
Yahveh: «Multiplicaré de tal modo tu descendencia, que por su
gran multitud no podrá contarse.»
11 Y díjole el Ángel de
Yahveh: Mira que has concebido, y darás a luz un hijo, al que
llamarás Ismael, porque Yahveh ha oído tu aflicción.
12 Será un onagro humano.
Su mano contra todos, y la mano de todos contra él; y enfrente
de todos sus hermanos plantará su tienda.»
13 Dio Agar a Yahveh, que
le había hablado, el nombre de «Tú eres El Roí», pues dijo: «¿Si
será que he llegado a ver aquí las espaldas de aquel que me ve?»
14 Por eso se llamó aquel
pozo «Pozo de Lajay Roí». Está entre Cadés y Béred.
15 Agar dio a luz un hijo
a Abram, y Abram llamó al hijo que Agar le había dado Ismael.
16 Tenía Abram 86 años
cuando Agar le dio su hijo Ismael.
Génesis 17
1 Cuando Abram tenía 99
años, se le apareció Yahveh y le dijo: «Yo soy El Sadday, anda
en mi presencia y sé perfecto.
2 Yo establezco mi alianza
entre nosotros dos, y te multiplicaré sobremanera.»
3 Cayó Abram rostro en
tierra, y Dios le habló así:
4 «Por mi parte he aquí mi
alianza contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos.
5 No te llamarás más
Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues padre de
muchedumbre de pueblos te he constituido.
6 Te haré fecundo
sobremanera, te convertiré en pueblos, y reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré mi alianza
entre nosotros dos, y con tu descendencia después de ti, de
generación en generación: una alianza eterna, de ser yo el Dios
tuyo y el de tu posteridad.
8 Yo te daré a ti y a tu
posteridad la tierra en que andas como peregrino, todo el país
de Canaán, en posesión perpetua, y yo seré el Dios de los
tuyos.»
9 Dijo Dios a Abraham:
«Guarda, pues, mi alianza, tú y tu posteridad, de generación en
generación.
10 Esta es mi alianza que
habéis de guardar entre yo y vosotros - también tu posteridad -:
Todos vuestros varones serán circuncidados.
11 Os circuncidaréis la
carne del prepucio, y eso será la señal de la alianza entre yo y
vosotros.
12 A los ocho días será
circuncidado entre vosotros