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Génesis 1
1 En el principio creó
Dios los cielos y la tierra.
2 La tierra era caos y
confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios
aleteaba por encima de las aguas.
3 Dijo Dios: «Haya luz», y
hubo luz.
4 Vio Dios que la luz
estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad;
5 y llamó Dios a la luz
«día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y
amaneció: día primero.
6 Dijo Dios: «Haya un
firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de
otras.»
7 E hizo Dios el
firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de
las aguas de por encima del firmamento. Y así fue.
8 Y llamó Dios al
firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo.
9 Dijo Dios: «Acumúlense
las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y
déjese ver lo seco»; y así fue.
10 Y llamó Dios a lo seco
«tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio
Dios que estaba bien.
11 Dijo Dios: «Produzca la
tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales
que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la
tierra.» Y así fue.
12 La tierra produjo
vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles
que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y
vio Dios que estaban bien.
13 Y atardeció y amaneció:
día tercero.
14 Dijo Dios: «Haya
luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la
noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años;
15 y valgan de luceros en
el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue.
16 Hizo Dios los dos
luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el
lucero pequeño para el dominio de la noche, y las
estrellas;
17 y púsolos Dios en el
firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra,
18 y para dominar en el
día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio
Dios que estaba bien.
19 Y atardeció y amaneció:
día cuarto.
20 Dijo Dios: «Bullan las
aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra
contra el firmamento celeste.»
21 Y creó Dios los grandes
monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de
los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves
aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien;
22 y bendíjolos Dios
diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en
los mares, y las aves crezcan en la tierra.»
23 Y atardeció y amaneció:
día quinto.
24 Dijo Dios: «Produzca la
tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y
alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue.
25 Hizo Dios las alimañas
terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y
toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba
bien.
26 Y dijo Dios: «Hagamos
al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden
en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las
bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las
sierpes que serpean por la tierra.
27 Creó, pues, Dios al ser
humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra
los creó.
28 Y bendíjolos Dios, y
díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y
sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los
cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»
29 Dijo Dios: «Ved que os
he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda
la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla;
para vosotros será de alimento.
30 Y a todo animal
terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre
la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de
alimento.» Y así fue.
31 Vio Dios cuanto había
hecho, y todo estaba muy bien. Y atardecío y amaneció: día
sexto.
Génesis 2
1 Concluyéronse, pues, los
cielos y la tierra y todo su aparato,
2 y dio por concluida Dios
en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día
séptimo de toda la labor que hiciera.
3 Y bendijo Dios el día
séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra
creadora que Dios había hecho.
4 Esos fueron los orígenes
de los cielos y la tierra, cuando fueron creados. El día en que
hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos,
5 no había aún en la
tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo
había germinado todavía, pues Yahveh Dios no había hecho llover
sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo.
6 Pero un manantial
brotaba de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo.
7 Entonces Yahveh Dios
formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices
aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.
8 Luego plantó Yahveh Dios
un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había
formado.
9 Yahveh Dios hizo brotar
del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos
para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el
árbol de la ciencia del bien y del mal.
10 De Edén salía un río
que regaba el jardín, y desde allí se repartía en cuatro brazos.
11 El uno se llama Pisón:
es el que rodea todo el país de Javilá, donde hay oro.
12 El oro de aquel país es
fino. Allí se encuentra el bedelio y el ónice.
13 El segundo río se llama
Guijón: es el que rodea el país de Kus.
14 El tercer río se llama
Tigris: es el que corre al oriente de Asur. Y el cuarto río es
el Eufrates.
15 Tomó, pues, Yahveh Dios
al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y
cuidase.
16 Y Dios impuso al hombre
este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer,
17 mas del árbol de la
ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que
comieres de él, morirás sin remedio.»
18 Dijo luego Yahveh Dios:
«No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda
adecuada.»
19 Y Yahveh Dios formó del
suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y
los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para
que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera.
20 El hombre puso nombres
a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales
del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada.
21 Entonces Yahveh Dios
hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió.
Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne.
22 De la costilla que
Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó
ante el hombre.
23 Entonces éste exclamó:
«Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne.
Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.»
24 Por eso deja el hombre
a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola
carne.
25 Estaban ambos desnudos,
el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.
Génesis 3
1 La serpiente era el más
astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios había
hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No
comáis de ninguno de los árboles del jardín?»
2 Respondió la mujer a la
serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.
3 Mas del fruto del árbol
que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni
lo toquéis, so pena de muerte.»
4 Replicó la serpiente a
la mujer: «De ninguna manera moriréis.
5 Es que Dios sabe muy
bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y
seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»
6 Y como viese la mujer
que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y
excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio
también a su marido, que igualmente comió.
7 Entonces se les abrieron
a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban
desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos
ceñidores.
8 Oyeron luego el ruido de
los pasos de Yahveh Dios que se paseaba por el jardín a la hora
de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la
vista de Yahveh Dios por entre los árboles del jardín.
9 Yahveh Dios llamó al
hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
10 Este contestó: «Te oí
andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso
me escondí.»
11 El replicó: «¿Quién te
ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol
del que te prohibí comer?»
12 Dijo el hombre: «La
mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.»
13 Dijo, pues, Yahveh Dios
a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Y contestó la mujer: «La
serpiente me sedujo, y comí.»
14 Entonces Yahveh Dios
dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre
todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu
vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Enemistad pondré entre
ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la
cabeza mientras acechas tú su calcañar.»
16 A la mujer le dijo:
«Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor
parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te
dominará.
17 Al hombre le dijo: «Por
haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo
te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con
fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.
18 Espinas y abrojos te
producirá, y comerás la hierba del campo.
19 Con el sudor de tu
rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él
fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»
20 El hombre llamó a su
mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes.
21 Yahveh Dios hizo para
el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió.
22 Y dijo Yahveh Dios:
«¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en
cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado,
no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y
comiendo de él viva para siempre.»
23 Y le echó Yahveh Dios
del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había
sido tomado.
24 Y habiendo expulsado al
hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama
de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la
vida.
Génesis 4
1 Conoció el hombre a Eva,
su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «He
adquirido un varón con el favor de Yahveh.»
2 Volvió a dar a luz, y
tuvo a Abel su hermano. Fue Abel pastor de ovejas y Caín
labrador.
3 Pasó algún tiempo, y
Caín hizo a Yahveh una oblación de los frutos del suelo.
4 También Abel hizo una
oblación de los primogénitos de su rebaño, y de la grasa de los
mismos. Yahveh miró propicio a Abel y su oblación,
5 mas no miró propicio a
Caín y su oblación, por lo cual se irritó Caín en gran manera y
se abatió su rostro.
6 Yahveh dijo a Caín:
«¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro?
7 ¿No es cierto que si
obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta
está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien
tienes que dominar.»
8 Caín, dijo a su hermano
Abel: «Vamos afuera.» Y cuando estaban en el campo, se lanzó
Caín contra su hermano Abel y lo mató.
9 Yahveh dijo a Caín:
«¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el
guarda de mi hermano?»
10 Replicó Yahveh: «¿Qué
has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el
suelo.
11 Pues bien: maldito
seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu
mano la sangre de tu hermano.
12 Aunque labres el suelo,
no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la
tierra.»
13 Entonces dijo Caín a
Yahveh: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla.
14 Es decir que hoy me
echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia,
convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que
me encuentre me matará.»
15 Respondióle Yahveh: «Al
contrario, quienquiera que matare a Caín, lo pagará siete
veces.» Y Yahveh puso una señal a Caín para que nadie que le
encontrase le atacara.
16 Caín salió de la
presencia de Yahveh, y se estableció en el país de Nod, al
oriente de Edén.
17 Conoció Caín a su
mujer, la cual concibió y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo
una ciudad, y la llamó Henoc, como el nombre de su hijo.
18 A Henoc le nació Irad,
e Irad engendró a Mejuyael, Mejuyael engendró a Metusael, y
Metusael engendró a Lámek.
19 Lámek tomó dos mujeres:
la primera llamada Adá, y la segunda Sillá.
20 Adá dio a luz a Yabal,
el cual vino a ser padre de los que habitan en tiendas y crían
ganado.
21 El nombre de su hermano
era Yubal, padre de cuantos tocan la cítara y la flauta.
22 Sillá por su parte
engendró a Túbal Caín, padre de todos los forjadores de cobre y
hierro. Hermano de Túbal Caín fue Naamá.
23 Y dijo Lámek a sus
mujeres: «Adá y Sillá, oíd mi voz; mujeres de Lámek, escuchad mi
palabra: Yo maté a un hombre por una herida que me hizo y a un
muchacho por un cardenal que recibí.
24 Caín será vengado siete
veces, mas Lámek lo será 77.»
25 Adán conoció otra vez a
su mujer, y ella dio a luz un hijo, al que puso por nombre Set,
diciendo: «Dios me ha otorgado otro descendiente en lugar de
Abel, porque le mató Caín.»
26 También a Set le nació
un hijo, al que puso por nombre Enós. Este fue el primero en
invocar el nombre de Yahveh.
Génesis 5
1 Esta es la lista de los
descendientes de Adán: El día en que Dios creó a Adán, le hizo a
imagen de Dios.
2 Los creó varón y hembra,
los bendijo, y los llamó «Hombre» en el día de su creación.
3 Tenía Adán 130 años
cuando engendró un hijo a su semejanza, según su imagen, a quien
puso por nombre Set.
4 Fueron los días de Adán,
después de engendrar a Set, ochocientos años, y engendró hijos e
hijas.
5 El total de los días de
la vida de Adán fue de 930 años, y murió.
6 Set tenía 105 años
cuando engendró a Enós.
7 Vivió Set, después de
engendrar a Enós, 807 años y engendró hijos e hijas.
8 El total de los días de
Set fue de 912 años, y murió.
9 Enós tenía noventa años
cuando engendró a Quenán.
10 Vivió Enós, después de
engendrar a Quenán, 815 años, y engendró hijos e hijas.
11 El total de los días de
Enós fue de 905 años, y murió.
12 Quenán tenía setenta
años cuando engendró a Mahalalel.
13 Vivió Quenán, después
de engendrar a Mahalalel, 840 años, y engendró hijos e hijas.
14 El total de los días de
Quenán fue de 910 años, y murió.
15 Mahalalel tenía 65 años
cuando engendró a Yéred.
16 Vivió Mahalalel,
después de engendrar a Yéred, 830 años, y engendró hijos e
hijas.
17 El total de los días de
Mahalalel fue de 895 años, y murió.
18 Yéred tenía 162 años
cuando engendró a Henoc.
19 Vivió Yéred, después de
engendrar a Henoc, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
20 El total de los días de
Yéred fue de 962 años, y murió.
21 Henoc tenía 65 años
cuando engendró a Matusalén.
22 Henoc anduvo con Dios;
vivió, después de engendrar a Matusalén, trescientos años, y
engendró hijos e hijas.
23 El total de los días de
Henoc fue de 365 años.
24 Henoc anduvo con Dios,
y desapareció porque Dios se lo llevó.
25 Matusalén tenía 187
años cuando engendró a Lámek.
26 Vivió Matusalén,
después de engendrar a Lámek, 782 años, y engendró hijos e
hijas.
27 El total de los días de
Matusalén fue de 969 años, y murió.
28 Lámek tenía 182 años
cuando engendró un hijo,
29 y le puso por nombre
Noé, diciendo “«Este nos consolará de nuestros afanes y de la
fatiga de nuestras manos, por causa del suelo que maldijo
Yahveh.»
30 Vivió Lámek, después de
engendrar a Noé, 595 años, y engendró hijos e hijas.
31 El total de los días de
Lámek fue de 777 años, y murió.
32 Era Noé de quinientos
años cuando engendró a Sem, a Cam y a Jafet.
Génesis 6
1 Cuando la humanidad
comenzó a multiplicarse sobre la haz de la tierra y les nacieron
hijas,
2 vieron los hijos de Dios
que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por
mujeres a las que preferían de entre todas ellas.
3 Entonces dijo Yahveh:
«No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no
es más que carne; que sus días sean 120 años.»
4 Los nefilim existían en
la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los
hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les
daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres
famosos.
5 Viendo Yahveh que la
maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los
pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de
continuo,
6 le pesó a Yahveh de
haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón.
7 Y dijo Yahveh: «Voy a
exterminar de sobre la haz del suelo al hombre que he creado, -
desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves
del cielo - porque me pesa haberlos hecho.»
8 Pero Noé halló gracia a
los ojos de Yahveh.
9 Esta es la historia de
Noé: Noé fue el varón más justo y cabal de su tiempo. Noé andaba
con Dios.
10 Noé engendró tres
hijos: Sem, Cam y Jafet.
11 La tierra estaba
corrompida en la presencia de Dios: la tierra se llenó de
violencias.
12 Dios miró a la tierra,
y he aquí que estaba viciada, porque toda carne tenía una
conducta viciosa sobre la tierra.
13 Dijo, pues, Dios a Noé:
«He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena
de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy
a exterminarlos de la tierra.
14 Hazte un arca de
maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por
dentro y por fuera con betún.
15 Así es como la harás:
longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta
codos; y su altura, treinta codos.
16 Haces al arca una
cubierta y a un codo la rematarás por encima, pones la puerta
del arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo
y un tercero.
17 «Por mi parte, voy a
traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar
toda carne que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto
existe en la tierra perecerá.
18 Pero contigo
estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu
mujer y las mujeres de tus hijos contigo.
19 Y de todo ser viviente,
de toda carne, meterás en el arca una pareja para que sobrevivan
contigo. Serán macho y hembra.
20 De cada especie de
aves, de cada especie de ganados, de cada especie de sierpes del
suelo entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir.
21 Tú mismo procúrate toda
suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida a
ti y a ellos.»
22 Así lo hizo Noé y
ejecutó todo lo que le había mandado Dios.
Génesis 7
1 Yahveh dijo a Noé:
«Entra en el arca tú y toda tu casa, porque tú eres el único
justo que he visto en esta generación.
2 De todos los animales
puros tomarás para ti siete parejas, el macho con su hembra, y
de todos los animales que no son puros, una pareja, el macho con
su hembra.
3 (Asimismo de las aves
del cielo, siete parejas, machos y hembras) para que sobreviva
la casta sobre la haz de toda la tierra.
4 Porque dentro de siete
días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y
cuarenta noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo
todos los seres que hice.»
5 Y Noé ejecutó todo lo
que le había mandado Yahveh.
6 Noé contaba seiscientos
años cuando acaeció el diluvio, las aguas, sobre la tierra.
7 Noé entró en el arca, y
con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para
salvarse de las aguas del diluvio.
8 (De los animales puros,
y de los animales que no son puros, y de las aves, y de todo lo
que serpea por el suelo,
9 sendas parejas de cada
especie entraron con Noé en el arca, machos y hembras, como
había mandado Dios a Noé.)
10 A la semana, las aguas
del diluvio vinieron sobre la tierra.
11 El año seiscientos de
la vida de Noé, el mes segundo, el día diecisiete del mes, en
ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las
compuertas del cielo se abrieron,
12 y estuvo descargando la
lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
13 En aquel mismo día
entró Noé en el arca, como también los hijos de Noé, Sem, Cam y
Jafet, y la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos;
14 y con ellos los
animales de cada especie, los ganados de cada especie, las
sierpes de cada especie que reptan sobre la tierra, y las aves
de cada especie: toda clase de pájaros y seres alados;
15 entraron con Noé en el
arca sendas parejas de toda carne en que hay aliento de vida,
16 y los que iban entrando
eran macho y hembra de toda carne, como Dios se lo había
mandado. Y Yahveh cerró la puerta detrás de Noé.
17 El diluvio duró
cuarenta días sobre la tierra. Crecieron las aguas y levantaron
el arca que se alzó de encima de la tierra.
18 Subió el nivel de las
aguas y crecieron mucho sobre la tierra, mientras el arca
flotaba sobre la superficie de las aguas.
19 Subió el nivel de las
aguas mucho, muchísimo sobre la tierra, y quedaron cubiertos los
montes más altos que hay debajo del cielo.
20 Quince codos por encima
subió el nivel de las aguas quedando cubiertos los montes.
21 Pereció toda carne: lo
que repta por la tierra, junto con aves, ganados, animales y
todo lo que pulula sobre la tierra, y toda la humanidad.
22 Todo cuanto respira
hálito vital, todo cuanto existe en tierra firme, murió.
23 Yahveh exterminó todo
ser que había sobre la haz del suelo, desde el hombre hasta los
ganados, hasta las sierpes y hasta las aves del cielo:
todos fueron exterminados de la tierra, quedando sólo Noé y los
que con él estaban en el arca.
24 Las aguas inundaron la
tierra por espacio de 150 días.
Génesis 8
1 Acordóse Dios de Noé y
de todos los animales y de los ganados que con él estaban en el
arca. Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y las aguas
decrecieron.
2 Se cerraron las fuentes
del abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia del
cielo.
3 Poco a poco
retrocedieron las aguas de sobre la tierra. Al cabo de 150 días,
las aguas habían menguado,
4 y en el mes séptimo, el
día diecisiete del mes, varó el arca sobre los montes de Ararat.
5 Las aguas siguieron
menguando paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero
del décimo mes asomaron las cumbres de los montes.
6 Al cabo de cuarenta
días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca,
7 y soltó al cuervo, el
cual estuvo saliendo y retornando hasta que se secaron las aguas
sobre la tierra.
8 Después soltó a la
paloma, para ver si habían menguado ya las aguas de la
superficie terrestre.
9 La paloma, no hallando
donde posar el pie, tornó donde él, al arca, porque aún había
agua sobre la superficie de la tierra; y alargando él su mano,
la asió y metióla consigo en el arca.
10 Aún esperó otros siete
días y volvió a soltar la paloma fuera del arca.
11 La paloma vino al
atardecer, y he aquí que traía en el pico un ramo verde de
olivo, por donde conoció Noé que habían disminuido las aguas de
encima de la tierra.
12 Aún esperó otros siete
días y soltó la paloma, que ya no volvió donde él.
13 El año 601 de la vida
de Noé, el día primero del primer mes, se secaron las aguas de
encima de la tierra. Noé retiró la cubierta del arca, miró y he
aquí que estaba seca la superficie del suelo.
14 En el segundo mes, el
día veintisiete del mes, quedó seca la tierra.
15 Habló entonces Dios a
Noé en estos términos:
16 «Sal del arca tú, y
contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.
17 Saca contigo todos los
animales de toda especie que te acompañan, aves, ganados y todas
las sierpes que reptan sobre la tierra. Que pululen sobre
la tierra y sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra.»
18 Salió, pues, Noé, y con
él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.
19 Todos los animales,
todos los ganados, todas las aves y todas las sierpes que reptan
sobre la tierra salieron por familias del arca.
20 Noé construyó un altar
a Yahveh, y tomando de todos las animales puros y de todas las
aves puras, ofreció holocaustos en el altar.
21 Al aspirar Yahveh el
calmante aroma, dijo en su corazón: «Nunca más volveré al
maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas
del corazón humano son malas desde su niñez, ni volveré a herir
a todo ser viviente como lo he hecho.
22 «Mientras dure la
tierra, sementera y siega, frío y calor, verano e invierno, día
y noche, no cesarán.»
Génesis 9
1 Dios bendijo a Noé y a
sus hijos, y les dijo: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad la
tierra.
2 Infundiréis temor y
miedo a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del
cielo, y a todo lo que repta por el suelo, y a todos los peces
del mar; quedan a vuestra disposición.
3 Todo lo que se mueve y
tiene vida os servirá de alimento: todo os lo doy, lo mismo que
os di la hierba verde.
4 Sólo dejaréis de comer
la carne con su alma, es decir, con su sangre,
5 y yo os prometo reclamar
vuestra propia sangre: la reclamaré a todo animal y al hombre: a
todos y a cada uno reclamaré el alma humana.
6 Quien vertiere sangre de
hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen
de Dios hizo El al hombre.
7 Vosotros, pues, sed
fecundos y multiplicaos; pululad en la tierra y dominad en
ella.»
8 Dijo Dios a Noé y a sus
hijos con él:
9 «He aquí que yo
establezco mi alianza con vosotros, y con vuestra futura
descendencia,
10 y con toda alma
viviente que os acompaña: las aves, los ganados y todas las
alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del
arca, todos los animales de la tierra.
11 Establezco mi alianza
con vosotros, y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne
por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la
tierra.»
12 Dijo Dios: «Esta es la
señal de la alianza que para las generaciones perpetuas pongo
entre yo y vosotros y toda alma viviente que os acompaña:
13 Pongo mi arco en las
nubes, y servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra.
14 Cuando yo anuble de
nubes la tierra, entonces se verá el arco en las nubes,
15 y me acordaré de la
alianza que media entre yo y vosotros y toda alma viviente, toda
carne, y no habrá más aguas diluviales para exterminar toda
carne.
16 Pues en cuanto esté el
arco en las nubes, yo lo veré para recordar la alianza perpetua
entre Dios y toda alma viviente, toda carne que existe sobre la
tierra.»
17 Y dijo Dios a Noé:
«Esta es la señal de la alianza que he establecido entre yo y
toda carne que existe sobre la tierra.»
18 Los hijos de Noé que
salieron del arca eran Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de
Canaán.
19 Estos tres fueron los
hijos de Noé, y a partir de ellos se pobló toda la tierra.
20 Noé se dedicó a la
labranza y plantó una viña.
21 Bebió del vino, se
embriagó, y quedó desnudo en medio de su tienda.
22 Vio Cam, padre de
Canaán, la desnudez de su padre, y avisó a sus dos hermanos
23 Entonces Sem y Jafet
tomaron el manto, se lo echaron al hombro los dos, y andando
hacia atrás, vueltas las caras, cubrieron la desnudez de su
padre sin verla.
24 Cuando despertó Noé de
su embriaguez y supo lo que había hecho con él su hijo menor,
25 dijo: «¡Maldito sea
Canaán! ¡Siervo de siervos sea para sus hermanos!»
26 Y dijo: «¡Bendito sea
Yahveh, el Dios de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!
27 ¡Haga Dios dilatado a
Jafet; habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!»
28 Vivió Noé después del
diluvio 350 años.
29 El total de los días de
Noé fue de 950 años, y murió.
Génesis 10
1 Esta es la descendencia
de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron
hijos después del diluvio:
2 Hijos de Jafet: Gomer,
Magog, los medos, Yaván, Túbal, Mések y Tirás.
3 Hijos de Gomer: Askanaz,
Rifat, Togarmá.
4 Hijos de Yaván: Elisá,
Tarsis, los Kittim y los Dodanim.
5 A partir de éstos se
poblaron las islas de las gentes. Estos fueron los hijos de
Jafet por sus territorios y lenguas, por sus linajes y naciones
respectivas.
6 Hijos de Cam: Kus,
Misráyim, Put y Canaán.
7 Hijos de Kus: Seba,
Javilá, Sabtá, Ramá y Sabteká. Hijos de Ramá: Seba y Dedán.
8 Kus engendró a Nemrod,
que fue el primero que se hizo prepotente en la tierra.
9 Fue un bravo cazador
delante de Yahveh, por lo cual se suele decir: «Bravo cazador
delante de Yahveh, como Nemrod.»
10 Los comienzos de su
reino fueron Babel, Erek y Acad, ciudades todas ellas en tierra
de Senaar.
11 De aquella tierra
procedía Asur, que edificó Nínive, Rejobot Ir, Kálaj
12 y Resen, entre Nínive y
Kálaj (aquella es la Gran Ciudad).
13 Misráyim engendró a los
luditas, anamitas, lehabitas y naftujitas,
14 a los de Patrós, de
Kasluj y de Kaftor, de donde salieron los filisteos.
15 Canaán engendró a
Sidón, su primogénito, y a Het,
16 al jebuseo, al amorreo,
al guirgasita,
17 al jivita, al arqueo,
al sineo,
18 al arvadeo, al semareo
y al jamateo. Más tarde se propagaron las estirpes cananeas.
19 La frontera de los
cananeos iba desde Sidón, en dirección de Guerar, hasta Gaza; y
en dirección de Sodoma, Gomorra, Admá y Seboyim, hasta Lesa.
20 Estos fueron los hijos
de Cam, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y
naciones respectivas.
21 También le nacieron
hijos a Sem, padre de todos los hijos de Héber y hermano mayor
de Jafet.
22 Hijos de Sem: Elam,
Asur, Aparksad, Lud y Aram.
23 Hijos de Aram: Us, Jul,
Guéter y Mas.
24 Arpaksad engendró a
Sélaj y Sélaj engendró a Héber.
25 A Héber le nacieron dos
hijos: el nombre de uno fue Péleg, porque en sus días fue divida
la tierra. Su hermano se llamaba Yoqtán.
26 Yoqtán engendró a
Almodad, a Selef, a Jasarmávet, a Yéraj,
27 a Hadoram, a Uzal, a
Diclá,
28 a Obal, a Abimael, a
Sebá,
29 a Ofir, a Javilá y a
Yobab. Todos fueron hijos de Yoqtán.
30 Su asiento se extendió
desde Mesá, en dirección a Sefar, al monte del oriente.
31 Estos fueron los hijos
de Sem, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y
naciones respectivas.
32 Hasta aquí los linajes
de los hijos de Noé, según su origen y sus naciones. Y a partir
de ellos se dispersaron los pueblos por la tierra después del
diluvio.
Génesis 11
1 Todo el mundo era de un
mismo lenguaje e idénticas palabras.
2 Al desplazarse la
humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Senaar
y allí se establecieron.
3 Entonces se dijeron el
uno al otro: «Ea, vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al
fuego.» Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de
argamasa.
4 Después dijeron: «Ea,
vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los
cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda
la haz de la tierra.»
5 Bajó Yahveh a ver la
ciudad y la torre que habían edificado los humanos,
6 y dijo Yahveh: «He aquí
que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el
comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será
imposible.
7 Ea, pues, bajemos, y una
vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada
cual el de su prójimo.»
8 Y desde aquel punto los
desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra, y dejaron de
edificar la ciudad.
9 Por eso se la llamó
Babel; porque allí embrolló Yahveh el lenguaje de todo el mundo,
y desde allí los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra.
10 Estos son los
descendientes de Sem: Sem tenía cien años cuando engendró a
Arpaksad, dos años después del diluvio.
11 Vivió Sem, después de
engendrar a Arpaksad, quinientos años, y engendró hijos e hijas.
12 Arpaksad era de 35 años
de edad cuando engendró a Sélaj.
13 Y vivió Arpaksad,
después de engendrar a Sélaj, 403 años, y engendró hijos e
hijas.
14 Era Sélaj de treinta
años cuando engendró a Héber.
15 Y vivió Sélaj, después
de engendrar a Héber, 403 años, y engendró hijos e hijas.
16 Era Héber de 34 años
cuando engendró a Péleg.
17 Y vivió Héber después
de engendrar a Péleg 430 años, y engendró hijos e hijas.
18 Era Péleg de treinta
años cuando engendró a Reú.
19 Y vivió Péleg, después
de engendrar a Reú, 209 años, y engendró hijos e hijas.
20 Era Reú de 32 años
cuando engendró a Serug.
21 Y vivió Reú después de
engendrar a Serug, 207 años, y engendró hijos e hijas.
22 Era Serug de treinta
años cuando engendró a Najor.
23 Y vivió Serug, después
de engendrar a Najor, doscientos años, y engendró hijos e hijas.
24 Era Najor de
veintinueve años cuando engendró a Téraj.
25 Y vivió Najor, después
de engendrar a Téraj, 119 años, y engendró hijos e hijas.
26 Era Téraj de setenta
años cuando engendró a Abram, a Najor y a Harán.
27 Estos, son los
descendientes de Téraj: Téraj engendró a Abram, a Najor y a
Harán. Harán engendró a Lot.
28 Harán murió en vida de
su padre Téraj, en su país natal, Ur de los caldeos.
29 Abram y Najor se
casaron. La mujer de Abram se llamaba Saray, y la mujer de
Najor, Milká, hija de Harán, el padre de Milká y de Jiská.
30 Saray era estéril, sin
hijos.
31 Téraj tomó a su hijo
Abram, a su nieto Lot, el hijo de Harán, y a su nuera Saray, la
mujer de su hijo Abram, y salieron juntos de Ur de los caldeos,
para dirigirse a Canaán. Llegados a Jarán, se establecieron
allí.
32 Fueron los días de
Téraj 205 años, y murió en Jarán.
Génesis 12
1 Yahveh dijo a Abram:
«Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a
la tierra que yo te mostraré.
2 De ti haré una nación
grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una
bendición.
3 Bendeciré a quienes te
bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán
todos los linajes de la tierra.»
4 Marchó, pues, Abram,
como se lo había dicho Yahveh, y con él marchó Lot. Tenía Abram
75 años cuando salió de Jarán.
5 Tomó Abram a Saray, su
mujer, y a Lot, hijo de su hermano, con toda la hacienda que
habían logrado, y el personal que habían adquirido en Jarán, y
salieron para dirigirse a Canaán. Llegaron a Canaán,
6 y Abram atravesó el país
hasta el lugar sagrado de Siquem, hasta la encina de Moré. Por
entonces estaban los cananeos en el país.
7 Yahveh se apareció a
Abram y le dijo: «A tu descendencia he de dar esta tierra.»
Entonces él edificó allí un altar a Yahveh que se le había
aparecido.
8 De allí pasó a la
montaña, al oriente de Betel, y desplegó su tienda, entre Betel
al occidente y Ay al oriente. Allí edificó un altar a Yahveh e
invocó su nombre.
9 Luego Abram fue
desplazándose por acampadas hacia el Négueb.
10 Hubo hambre en el país,
y Abram bajó a Egipto a pasar allí una temporada, pues el hambre
abrumaba al país.
11 Estando ya próximo a
entrar en Egipto, dijo a su mujer Saray: «Mira, yo sé que eres
mujer hermosa.
12 En cuanto te vean los
egipcios, dirán: “Es su mujer”, y me matarán a mí, y a ti te
dejarán viva.
13 Di, por favor, que eres
mi hermana, a fin de que me vaya bien por causa tuya, y viva yo
en gracia a ti.»
14 Efectivamente cuando
Abram entró en Egipto, vieron los egipcios que la mujer era muy
hermosa.
15 Viéronla los oficiales
de Faraón, los cuales se la ponderaron, y la mujer fue llevada
al palacio de Faraón.
16 Este trató bien por
causa de ella a Abram, que tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos,
siervas, asnas y camellos.
17 Pero Yahveh hirió a
Faraón y a su casa con grandes plagas por lo de Saray, la mujer
de Abram.
18 Entonces Faraón llamó a
Abram, y le dijo: «¿Qué es lo que has hecho conmigo? ¿Por qué no
me avisaste de que era tu mujer?
19 ¿Por qué dijiste: “Es
mi hermana”, de manera que yo la tomé por mujer? Ahora, pues, he
ahí a tu mujer: toma y vete.»
20 Y Faraón ordenó a unos
cuantos hombres que le despidieran a él, a su mujer y todo lo
suyo.
Génesis 13
1 De Egipto subió Abram al
Négueb, junto con su mujer y todo lo suyo, y acompañado de Lot.
2 Abram era muy rico en
ganado, plata y oro.
3 Caminando de acampada en
acampada se dirigió desde el Négueb hasta Betel, hasta el lugar
donde estuvo su tienda entre Betel y Ay,
4 el lugar donde había
invocado Abram el nombre de Yahveh.
5 También Lot, que iba con
Abram, tenía ovejas, vacadas y tiendas.
6 Ya la tierra no les
permitía vivir juntos, porque su hacienda se había multiplicado,
de modo que no podían vivir juntos.
7 Hubo riña entre los
pastores del ganado de Abram y los del ganado de Lot. (Además
los cananeos y los perizitas habitaban por entonces en el país.)
8 Dijo, pues, Abram a Lot:
«Ea, no haya disputas entre nosotros ni entre mis pastores y tus
pastores, pues somos hermanos.
9 ¿No tienes todo el país
por delante? Pues bien, apártate de mi lado. Si tomas por la
izquierda, yo iré por la derecha; y si tú por la derecha, yo por
la izquierda.»
10 Lot levantó los ojos y
vio toda la vega del Jordán, toda ella de regadío - eran antes
de destruir Yahveh a Sodoma y Gomorra - como el jardín de
Yahveh, como Egipto, hasta llegar a Soar.
11 Eligió, pues, Lot para
sí toda la vega del Jordán, y se trasladó al oriente; así se
apartaron el uno del otro.
12 Abram se estableció en
Canaán y Lot en las ciudades de la vega, donde plantó sus
tiendas hasta Sodoma.
13 Los habitantes de
Sodoma eran muy malos y pecadores contra Yahveh.
14 Dijo Yahveh a Abram,
después que Lot se separó de él: «Alza tus ojos y mira desde el
lugar en donde estás hacia el norte, el mediodía, el oriente y
el poniente.
15 Pues bien, toda la
tierra que ves te la daré a ti ya tu descendencia por siempre.
16 Haré tu descendencia
como el polvo de la tierra: tal que si alguien puede contar el
polvo de la tierra, también podrá contar tu descendencia.
17 Levántate, recorre el
país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo he de dar.»
18 Y Abram vino a
establecerse con sus tiendas junto a la encina de Mambré, que
está en Hebrón, y edificó allí un altar a Yahveh.
Génesis 14
1 Aconteció en los días de
Amrafel, rey de Senaar, de Aryok, rey de Ellasar, de
Kedorlaomer, rey de Elam, y de Tidal, rey de Goyim,
2 que éstos hicieron
guerra a Berá, rey de Sodoma, a Birsá, rey de Gomorra, a Sinab,
rey de Admá, a Semeber, rey de Seboyim, al rey de Belá (o sea,
Soar).
3 Estos últimos se
coligaron en el valle de Siddim (esto es, el mar de la Sal).
4 Doce años habían servido
a Kedorlaomer, pero el año trece se rebelaron.
5 Vinieron, pues, en el
año catorce Kedorlaomer y los reyes que estaban por él, y
derrotaron a los refaítas en Asterot Carnáyim, a los zuzíes en
Ham, a los emíes en la llanura de Quiryatáyim,
6 y a los joritas en las
montañas de Seír hasta El Parán, que está frente al desierto.
7 De vuelta, llegaron a En
Mispat (o sea, Cadés), y batieron todo el territorio de los
amalecitas, y también a los amorreos que habitaban en Jasesón
Tamar.
8 Salieron entonces el rey
de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Admá , el rey de Seboyim
y el rey de Belá (esto es, de Soar) y en el valle de Siddim les
presentaron batalla:
9 a Kedorlaomer, rey de
Elam, a Tidal, rey de Goyim, a Amrafel, rey de Senaar, y a
Aryok, rey de Ellasar: cuatro reyes contra cinco.
10 El valle de Siddim
estaba lleno de pozos de betún, y como huyesen los reyes de
Sodoma y Gomorra, cayeron allí. Los demás huyeron a la montaña.
11 Los vencedores tomaron
toda la hacienda de Sodoma y Gomorra con todos sus víveres y se
fueron.
12 Apresaron también a
Lot, el sobrino de Abram, y su hacienda, pues él habitaba en
Sodoma, y se fueron.
13 Un evadido vino a
avisar a Abram el hebreo, que habitaba junto a la encina de
Mambré el amorreo, hermano de Eskol y de Aner, aliados a su vez
de Abram.
14 Al oír Abram que su
hermano había sido hecho cautivo, movilizó la tropa de gente
nacida en su casa, en número de 318, y persiguió a aquéllos
hasta Dan.
15 Y cayendo él y sus
siervos sobre ellos por la noche, los derrotó, y los persiguió
hasta Jobá, que está al norte de Damasco;
16 recuperó toda la
hacienda, y también a su hermano Lot con su hacienda así como a
las mujeres y a la gente.
17 A su regreso después de
batir a Kedorlaomer y a los reyes que con él estaban, le salió
al encuentro el rey de Sodoma en el valle de Savé (o sea, el
valle del Rey).
18 Entonces Melquisedec,
rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios
Altísimo,
19 y le bendijo diciendo:
«¡Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de cielos y
tierra,
20 y bendito sea el Dios
Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!» Y diole
Abram el diezmo de todo.
21 Dijo luego el rey de
Sodoma a Abram: «Dame las personas, y quédate con la hacienda.»
22 Pero Abram dijo al rey
de Sodoma: «Alzo mi mano ante el Dios Altísimo, creador de
cielos y tierra:
23 ni un hilo, ni la
correa de un zapato, ni nada de lo tuyo tomaré, y así no dirás:
“Yo he enriquecido a Abram.”
24 Nada en absoluto, salvo
lo que han comido los mozos y la parte de los hombres que fueron
conmigo: Aner, Eskol y Mambré. Ellos que tomen su parte.»
Génesis 15
1 Después de estos sucesos
fue dirigida la palabra de Yahveh a Abram en visión, en estos
términos: «No temas, Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu premio
será muy grande.»
2 Dijo Abram: «Mi Señor,
Yahveh, ¿qué me vas a dar, si me voy sin hijos...?.»
3 Dijo Abram: «He aquí que
no me has dado descendencia, y un criado de mi casa me va a
heredar.»
4 Mas he aquí que la
palabra de Yahveh le dijo: «No te heredará ése, sino que te
heredará uno que saldrá de tus entrañas.»
5 Y sacándole afuera, le
dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes
contarlas.» Y le dijo: «Así será tu descendencia.»
6 Y creyó él en Yahveh, el
cual se lo reputó por justicia.
7 Y le dijo: «Yo soy
Yahveh que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra
en propiedad.»
8 El dijo: «Mi Señor,
Yahveh, ¿en qué conoceré que ha de ser mía?»
9 Díjole: «Tráeme una
novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres
años, una tórtola y un pichón.»
10 Tomó él todas estas
cosas, y partiéndolas por medio, puso cada mitad enfrente de la
otra. Los pájaros no los partió.
11 Las aves rapaces
bajaron sobre los cadáveres, pero Abram las espantó.
12 Y sucedió que estando
ya el sol para ponerse, cayó sobre Abram un sopor, y de pronto
le invadió un gran sobresalto.
13 Yahveh dijo a Abram:
«Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra
extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos
años.
14 Pero yo a mi vez
juzgaré a la nación a quien sirvan; y luego saldrán con gran
hacienda.
15 Tú en tanto vendrás en
paz con tus padres, serás sepultado en buena ancianidad.
16 Y a la cuarta
generación volverán ellos acá; porque hasta entonces no se habrá
colmado la maldad de los amorreos.»
17 Y, puesto ya el sol,
surgió en medio de densas tinieblas un horno humeante y una
antorcha de fuego que pasó por entre aquellos animales partidos.
18 Aquel día firmó Yahveh
una alianza con Abram, diciendo: «A tu descendencia he dado esta
tierra, desde el rió de Egipto hasta el Río Grande, el río
Eufrates:
19 los quenitas,
quenizitas, cadmonitas,
20 hititas, perizitas,
refaítas,
21 amorreos, cananeos,
guirgasitas y jebuseos.»
Génesis 16
1 Saray, mujer de Abram,
no le daba hijos. Pero tenía una esclava egipcia, que se llamaba
Agar,
2 y dijo Saray a Abram:
«Mira, Yahveh me ha hecho estéril. Llégate, pues, te ruego, a mi
esclava. Quizá podré tener hijos de ella.» Y escuchó Abram la
voz de Saray.
3 Así, al cabo de diez
años de habitar Abram en Canaán, tomó Saray, la mujer de Abram,
a su esclava Agar la egipcia, y diósela por mujer a su marido
Abram.
4 Llegóse, pues, él a
Agar, la cual concibió. Pero luego, al verse ella encinta,
miraba a su señora con desprecio.
5 Dijo entonces Saray a
Abram: «Mi agravio recaiga sobre ti. Yo puse mi esclava en tu
seno, pero al verse ella encinta me mira con desprecio. Juzgue
Yahveh entre nosotros dos.»
6 Respondió Abram a Saray:
«Ahí tienes a tu esclava en tus manos. Haz con ella como mejor
te parezca.» Saray dio en maltratarla y ella huyó de su
presencia.
7 La encontró el Ángel de
Yahveh junto a una fuente de agua en el desierto - la fuente que
hay en el camino de Sur -
8 y dijo: «Agar, esclava
de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?» Contestó ella: «Voy
huyendo de la presencia de mi señora Saray.»
9 «Vuelve a tu señora, le
dijo el Ángel de Yahveh, y sométete a ella.»
10 Y dijo el Ángel de
Yahveh: «Multiplicaré de tal modo tu descendencia, que por su
gran multitud no podrá contarse.»
11 Y díjole el Ángel de
Yahveh: Mira que has concebido, y darás a luz un hijo, al que
llamarás Ismael, porque Yahveh ha oído tu aflicción.
12 Será un onagro humano.
Su mano contra todos, y la mano de todos contra él; y enfrente
de todos sus hermanos plantará su tienda.»
13 Dio Agar a Yahveh, que
le había hablado, el nombre de «Tú eres El Roí», pues dijo: «¿Si
será que he llegado a ver aquí las espaldas de aquel que me ve?»
14 Por eso se llamó aquel
pozo «Pozo de Lajay Roí». Está entre Cadés y Béred.
15 Agar dio a luz un hijo
a Abram, y Abram llamó al hijo que Agar le había dado Ismael.
16 Tenía Abram 86 años
cuando Agar le dio su hijo Ismael.
Génesis 17
1 Cuando Abram tenía 99
años, se le apareció Yahveh y le dijo: «Yo soy El Sadday, anda
en mi presencia y sé perfecto.
2 Yo establezco mi alianza
entre nosotros dos, y te multiplicaré sobremanera.»
3 Cayó Abram rostro en
tierra, y Dios le habló así:
4 «Por mi parte he aquí mi
alianza contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos.
5 No te llamarás más
Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues padre de
muchedumbre de pueblos te he constituido.
6 Te haré fecundo
sobremanera, te convertiré en pueblos, y reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré mi alianza
entre nosotros dos, y con tu descendencia después de ti, de
generación en generación: una alianza eterna, de ser yo el Dios
tuyo y el de tu posteridad.
8 Yo te daré a ti y a tu
posteridad la tierra en que andas como peregrino, todo el país
de Canaán, en posesión perpetua, y yo seré el Dios de los
tuyos.»
9 Dijo Dios a Abraham:
«Guarda, pues, mi alianza, tú y tu posteridad, de generación en
generación.
10 Esta es mi alianza que
habéis de guardar entre yo y vosotros - también tu posteridad -:
Todos vuestros varones serán circuncidados.
11 Os circuncidaréis la
carne del prepucio, y eso será la señal de la alianza entre yo y
vosotros.
12 A los ocho días será
circuncidado entre vosotros todo varón, de generación en
generación, tanto el nacido en casa como el comprado con dinero
a cualquier extraño que no sea de tu raza.
13 Deben ser circuncidados
el nacido en tu casa y el comprado con tu dinero, de modo que mi
alianza esté en vuestra carne como alianza eterna.
14 El incircunciso, el
varón a quien no se le circuncide la carne de su prepucio, ese
tal será borrado de entre los suyos por haber violado mi
alianza.
15 Dijo Dios a Abraham: «A
Saray, tu mujer, no la llamarás más Saray, sino que su nombre
será Sara.
16 Yo la bendeciré, y de
ella también te daré un hijo. La bendeciré, y se convertirá en
naciones; reyes de pueblos procederán de ella.»
17 Abraham cayó rostro en
tierra y se echó a reír, diciendo en su interior: ¿A un hombre
de cien años va a nacerle un hijo?, ¿y Sara, a sus noventa años,
va a dar a luz?»
18 Y dijo Abraham a Dios:
«¡Si al menos Ismael viviera en tu presencia!»
19 Respondió Dios: «Sí,
pero Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y le pondrás por
nombre Isaac. Yo estableceré mi alianza con él, una alianza
eterna, de ser el Dios suyo y el de su posteridad.
20 En cuanto a Ismael,
también te he escuchado: «He aquí que le bendigo, le hago
fecundo y le haré crecer sobremanera. Doce príncipes engendrará,
y haré de él un gran pueblo.
21 Pero mi alianza la
estableceré con Isaac, el que Sara te dará a luz el año que
viene por este tiempo.»
22 Y después de hablar con
él, subió Dios dejando a Abraham.
23 Tomó entonces Abraham a
su hijo Ismael, a todos los nacidos en su casa y a todos los
comprados con su dinero - a todos los varones de la casa de
Abraham - y aquel mismo día les circuncidó la carne del
prepucio, como Dios le había mandado.
24 Tenía Abraham 99 años
cuando circuncidó la carne de su prepucio.
25 Ismael, su hijo, era de
trece años cuando se le circuncidó la carne de su prepucio.
26 El mismo día fueron
circuncidados Abraham y su hijo Ismael.
27 Y todos los varones de
su casa, los nacidos en su casa, y los comprados a extraños por
dinero, fueron circuncidados juntamente con él.
Génesis 18
1 Apareciósele Yahveh en
la encina de Mambré estando él sentado a la puerta de su tienda
en lo más caluroso del día.
2 Levantó los ojos y he
aquí que había tres individuos parados a sur vera. Como los vio
acudió desde la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en
tierra,
3 y dijo: «Señor mío, si
te he caído en gracia, ea, no pases de largo cerca de tu
servidor.
4 Ea, que traigan un poco
de agua y lavaos los pies y recostaos bajo este árbol,
5 que yo iré a traer un
bocado de pan, y repondréis fuerzas. Luego pasaréis adelante,
que para eso habéis acertado a pasar a la vera de este servidor
vuestro.» Dijeron ellos: «Hazlo como has dicho.»
6 Abraham se dirigió
presuroso a la tienda, a donde Sara, y le dijo: «Apresta tres
arrobas de harina de sémola, amasa y haz unas tortas.»
7 Abraham, por su parte,
acudió a la vacada y apartó un becerro tierno y hermoso, y se lo
entregó al mozo, el cual se apresuró a aderezarlo.
8 Luego tomó cuajada y
leche, junto con el becerro que había aderezado, y se lo
presentó, manteniéndose en pie delante de ellos bajo el árbol.
Así que hubieron comido
9 dijéronle: «¿Dónde está
tu mujer Sara?» - «Ahí, en la tienda», contestó.
10 Dijo entonces aquél:
«Volveré sin falta a ti pasado el tiempo de un embarazo, y para
entonces tu mujer Sara tendrá un hijo.» Sara lo estaba oyendo a
la entrada de la tienda, a sus espaldas.
11 Abraham y Sara eran
viejos, entrados en años, y a Sara se le había retirado la regla
de las mujeres.
12 Así que Sara rió para
sus adentros y dijo: «Ahora que estoy pasada, ¿sentiré el
placer, y además con mi marido viejo?».
13 Dijo Yahveh a Abraham.
«¿Cómo así se ha reído Sara, diciendo: “¡Seguro que voy a parir
ahora de vieja!”?
14 ¿Es que hay nada
milagroso para Yahveh? En el plazo fijado volveré, al término de
un embarazo, y Sara tendrá un hijo.»
15 Sara negó: «No me he
reído», y es que tuvo miedo. Pero aquél dijo: «No digas eso, que
sí te has reído.»
16 Levantáronse de allí
aquellos hombres y tomaron hacia Sodoma, y Abraham les
acompañaba de despedida.
17 Dijo entonces Yahveh:
«¿Por ventura voy a ocultarle a Abraham lo que hago,
18 siendo así que Abraham
ha de ser un pueblo grande y poderoso, y se bendecirán por él
los pueblos todos de la tierra?
19 Porque yo le conozco y
sé que mandará a sus hijos y a su descendencia que guarden el
camino de Yahveh, practicando la justicia y el derecho, de modo
que pueda concederle Yahveh a Abraham lo que le tiene
apalabrado.»
20 Dijo, pues, Yahveh: «El
clamor de Sodoma y de Gomorra es grande; y su pecado gravísimo.
21 Ea, voy a bajar
personalmente, a ver si lo que han hecho responde en todo al
clamor que ha llegado hasta mí, y si no, he de saberlo.»
22 Y marcharon desde allí
aquellos individuos camino de Sodoma, en tanto que Abraham
permanecía parado delante de Yahveh.
23 Abordóle Abraham y
dijo: «¿Así que vas a borrar al justo con el malvado?
24 Tal vez haya cincuenta
justos en la ciudad. ¿Es que vas a borrarlos, y no perdonarás a
aquel lugar por los cincuenta justos que hubiere dentro?
25 Tú no puedes hacer tal
cosa: dejar morir al justo con el malvado, y que corran parejas
el uno con el otro. Tú no puedes. El juez de toda la tierra ¿va
a fallar una injusticia?»
26 Dijo Yahveh: «Si
encuentro en Sodoma a cincuenta justos en la ciudad perdonaré a
todo el lugar por amor de aquéllos.
27 Replicó Abraham: «¡Mira
que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo que soy polvo y
ceniza!
28 Supón que los cincuenta
justos fallen por cinco. ¿Destruirías por los cinco a toda la
ciudad?» Dijo: «No la destruiré, si encuentro allí a 45.»
29 Insistió todavía:
«Supón que se encuentran allí cuarenta.» Respondió: «Tampoco lo
haría, en atención de esos cuarenta.»
30 Insistió: «No se enfade
mi Señor si le digo: “Tal vez se encuentren allí treinta”.»
Respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.»
31 Díjole. «¡Cuidado que
soy atrevido de interpelar a mi Señor! ¿Y si se hallaren allí
veinte?»
32 Respondió: Tampoco
haría destrucción en gracia de los veinte.» Insistió: «Vaya, no
se enfade mi Señor, que ya sólo hablaré esta vez: “¿Y si se
encuentran allí diez?”» Dijo: «Tampoco haría destrucción, en
gracia de los diez.»
33 Partió Yahveh así que
hubo acabado de conversar con Abraham, y éste se volvió a su
lugar.
Génesis 19
1 Los dos ángeles llegaron
a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma.
Al verlos, Lot se levantó a su encuentro y postrándose rostro en
tierra,
2 dijo: «Ea, señores, por
favor, desviaos hacia la casa de este servidor vuestro. Hacéis
noche, os laváis los pies, y de madrugada seguiréis vuestro
camino.» Ellos dijeron: «No; haremos noche en la plaza.»
3 Pero tanto porfió con
ellos, que al fin se hospedaron en su casa. El les preparó una
comida cociendo unos panes cenceños y comieron.
4 No bien se habían
acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas,
rodearon la casa desde el mozo hasta el viejo, todo el pueblo
sin excepción.
5 Llamaron a voces a Lot y
le dijeron: «¿Dónde están los hombres que han venido donde ti
esta noche? Sácalos, para que abusemos de ellos.»
6 Lot salió donde ellos a
la entrada, cerró la puerta detrás de sí,
7 y dijo: «Por favor,
hermanos, no hagáis esta maldad.
8 Mirad, aquí tengo dos
hijas que aún no han conocido varón. Os las sacaré y haced con
ellas como bien os parezca; pero a estos hombres no les hagáis
nada, que para eso han venido al amparo de mi techo.»
9 Mas ellos respondieron:
«¡Quita allá! Uno que ha venido a avencindarse, ¿va a meterse a
juez? Ahora te trataremos a ti peor que a ellos.» Y forcejearon
con él, con Lot, de tal modo que estaban a punto de romper la
puerta.
10 Pero los hombres
alargaron las manos, tiraron de Lot hacia sí, adentro de la
casa, cerraron la puerta,
11 y a los hombres que
estaban a la entrada de la casa les dejaron deslumbrados desde
el chico hasta el grande, y mal se vieron para encontrar la
entrada.
12 Los hombres dijeron a
Lot: «¿A quién más tienes aquí? Saca de este lugar a tus hijos e
hijas y a quienquiera que tengas en la ciudad,
13 porque vamos a destruir
este lugar, que es grande el clamor de ellos en la presencia de
Yahveh, y Yahveh nos ha enviado a destruirlos.»
14 Salió Lot y habló con
sus yernos, los prometidos de sus hijas: «Levantaos, dijo, salid
de este lugar, porque Yahveh va a destruir la ciudad.» Pero sus
yernos le tomaron a broma.
15 Al rayar el alba, los
ángeles apremiaron a Lot diciendo: «Levántate, toma a tu mujer y
a tus dos hijas que se encuentran aquí, no vayas a ser barrido
por la culpa de la ciudad.»
16 Y como él remoloneaba,
los hombres le asieron de la mano lo mismo que a su mujer y a
sus dos hijas por compasión de Yahveh hacia él, y
sacándole le dejaron fuera de la ciudad.
17 Mientras los sacaban
afuera, dijo uno: «¡Escápate, por vida tuya! No mires atrás ni
te pares en toda la redonda. Escapa al monte, no vayas a ser
barrido.»
18 Lot les dijo: «No, por
favor, Señor mío.
19 Ya que este servidor
tuyo te ha caído en gracia, y me has hecho el gran favor de
dejarme con vida, mira que no puedo escaparme al monte sin
riesgo de que me alcance el daño y la muerte.
20 Ahí cerquita está esa
ciudad a donde huir. Es una pequeñez. ¡Ea, voy a escaparme allá
- ¿verdad que es una pequeñez? - y quedaré con vida!»
21 Díjole: «Bien, te
concedo también eso de no arrasar la ciudad que has dicho.
22 Listo, escápate allá,
porque no puedo hacer nada hasta que no entres allí.» Por eso se
llamó aquella ciudad Soar.
23 El sol asomaba sobre el
horizonte cuando Lot entraba en Soar.
24 Entonces Yahveh hizo
llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte de Yahveh.
25 Y arrasó aquellas
ciudades, y toda la redonda con todos los habitantes de las
ciudades y la vegetación del suelo.
26 Su mujer miró hacia
atrás y se volvió poste de sal.
27 Levantóse Abraham de
madrugada y fue al lugar donde había estado en presencia de
Yahveh.
28 Dirigió la vista en
dirección de Sodoma y Gomorra y de toda la región de la redonda,
miró, y he aquí que subía una humareda de la tierra cual la de
una fogata.
29 Así pues, cuando Dios
destruyó las ciudades de la redonda, se acordó de Abraham y puso
a Lot a salvo de la catástrofe, cuando arrasó las ciudades en
que Lot habitaba.
30 Subió Lot desde Soar y
se quedó a vivir en el monte con sus dos hijas, temeroso de
vivir en Soar. El y sus dos hijas se instalaron en una cueva.
31 La mayor dijo a la
pequeña: «Nuestro padre es viejo y no hay ningún hombre en el
país que se una a nosotras, como se hace en todo el mundo.
32 Ven, vamos a propinarle
vino a nuestro padre, nos acostaremos con él y así engendraremos
descendencia.»
33 En efecto, propinaron
vino a su padre aquella misma noche, y entró la mayor y se
acostó con su padre, sin que él se enterase de cuándo ella se
acostó ni cuándo se levantó.
34 Al día siguiente dijo
la mayor a la pequeña: «Mira, yo me he acostado anoche con mi
padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y entras tú a
acostarte con él, y así engendraremos de nuestro padre
descendencia.»
35 Propinaron, pues,
también aquella noche vino a su padre, y levantándose la pequeña
se acostó con él, sin que él se enterase de cuándo ella se
acostó ni cuándo se levantó.
36 Las dos hijas de Lot
quedaron encinta de su padre.
37 La mayor dio a luz un
hijo, y le llamó Moab: es el padre de los actuales moabitas.
38 La pequeña también dio
a luz un hijo, y le llamó Ben Ammí: es el padre de los
actuales ammonitas.
Génesis 20
1 Trasladóse de allí
Abraham al país del Négueb, y se estableció entre Cadés y Sur.
Habiéndose avecindado en Guerar,
2 decía Abraham de su
mujer Sara: «Es mi hermana.» Entonces el rey de Guerar,
Abimélek, envió por Sara y la tomó.
3 Pero vino Dios a
Abimélek en un sueño nocturno y le dijo: «Date muerto por esa
mujer que has tomado, y que está casada.»
4 Abimélek, que no se
había acercado a ella, dijo: «Señor, ¿es que asesinas a la gente
aunque sea honrada?
5 ¿No me dijo él a mí: “Es
mi hermana”, y ella misma dijo: “Es mi hermano?” Con corazón
íntegro y con manos limpias he procedido.»
6 Y le dijo Dios en el
sueño: «Ya sé yo también que con corazón íntegro has procedido,
como que yo mismo te he estorbado de faltar contra mí. Por eso
no te he dejado tocarla.
7 Pero ahora devuelve la
mujer a ese hombre, porque es un profeta; él rogará por ti para
que vivas. Pero si no la devuelves, sábete que morirás sin
remedio, tú y todos los tuyos.»
8 Levantóse Abimélek de
mañana, llamó a todos sus siervos y les refirió todas estas
cosas; los hombres se asustaron mucho.
9 Luego llamó Abimélek a
Abraham, y le dijo: «¿ Qué has hecho con nosotros, o en qué te
he faltado, para que trajeras sobre mí y mi reino una falta tan
grande? Lo que no se hace has hecho conmigo.»
10 Y dijo Abimélek a
Abraham: «¿Qué te ha movido a hacer esto?»
11 Dijo Abraham: «Es que
me dije: “Seguramente no hay temor de Dios en este lugar, y van
a asesinarme por mi mujer.”
12 Pero es que, además, es
cierto que es hermana mía, hija de mi padre aunque no de mi
madre, y vino a ser mi mujer.
13 Y desde que Dios me
hizo vagar lejos de mi familia, le dije a ella: Vas a hacerme
este favor: a dondequiera que lleguemos, dices de mí: Es mi
hermano.»
14 Tomó Abimélek ovejas y
vacas, siervos y esclavas, se los dio a Abraham, y le devolvió
su mujer Sara.
15 Y dijo Abimélek: «Ahí
tienes mi país por delante: quédate donde se te antoje.»
16 A Sara le dijo: «Mira,
he dado a tu hermano mil monedas de plata, que serán para ti y
para los que están contigo como venda en los ojos, y de todo
esto serás justificada.»
17 Abraham rogó a Dios, y
Dios curó a Abimélek, a su mujer, y a sus concubinas, que
tuvieron hijos;
18 pues Yahveh había
cerrado absolutamente toda matriz de casa de Abimélek, por lo de
Sara, la mujer de Abraham.
Génesis 21
1 Yahveh visitó a Sara
como lo había dicho, e hizo Yahveh por Sara lo que había
prometido.
2 Concibió Sara y dio a
Abraham un hijo en su vejez, en el plazo predicho por Dios.
3 Abraham puso al hijo que
le había nacido y que le trajo Sara el nombre de Isaac.
4 Abraham circuncidó a su
hijo Isaac a los ocho días, como se lo había mandado Dios.
5 Abraham era de cien años
cuando le nació su hijo Isaac.
6 Y dijo Sara: «Dios me ha
dado de qué reír; todo el que lo oiga se reirá conmigo.»
7 Y añadió: «¿Quién le
habría dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos?; pues bien,
yo le he dado un hijo en su vejez.»
8 Creció el niño y fue
destetado, y Abraham hizo un gran banquete el día que destetaron
a Isaac.
9 Vio Sara al hijo que
Agar la egipcia había dado a Abraham jugando con su hijo Isaac,
10 dijo a Abraham:
«Despide a esa criada y a su hijo, pues no va a heredar el hijo
de esa criada juntamente con mi hijo, con Isaac.»
11 Sintiólo muy mucho
Abraham, por tratarse de su hijo,
12 pero Dios dijo a
Abraham: «No lo sientas ni por el chico ni por tu criada. En
todo lo que te dice Sara, hazle caso; pues aunque por Isaac
llevará tu nombre una descendencia,
13 también del hijo de la
criada haré una gran nación, por ser descendiente tuyo.»
14 Levantóse, pues,
Abraham de mañana, tomó pan y un odre de agua, y se lo dio a
Agar, le puso al hombro el niño y la despidió. Ella se fue y
anduvo por el desierto de Berseba.
15 Como llegase a faltar
el agua del odre, echó al niño bajo una mata,
16 y ella misma fue a
sentarse enfrente, a distancia como de un tiro de arco, pues
decía: «No quiero ver morir al niño.» Sentada, pues, enfrente,
se puso a llorar a gritos.
17 Oyó Dios la voz del
chico, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde los cielos y le
dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz
del chico en donde está.
18 ¡Arriba!, levanta al
chico y tenle de la mano, porque he de convertirle en una gran
nación.»
19 Entonces abrió Dios los
ojos de ella, y vio un pozo de agua. Fue, llenó el odre de agua
y dio de beber al chico.
20 Dios asistió al chico,
que se hizo mayor y vivía en el desierto, y llegó a ser gran
arquero.
21 Vivía en el desierto de
Parán, y su madre tomó para él una mujer del país de Egipto.
22 Sucedió por aquel
tiempo que Abimélek, junto con Pikol, capitán de su tropa, dijo
a Abraham: «Dios está contigo en todo lo que haces.
23 Ahora, pues, júrame por
Dios aquí mismo sin mentir, y tanto a mí como a mis hijos y a
mis nietos, que la misma benevolencia que he tenido para
contigo, la tendrás tú para conmigo y con el país donde te hemos
recibido como huésped.»
24 Abraham dijo: «Lo
juro».
25 Entonces Abraham se
quejó a Abimélek con motivo de un pozo que habían usurpado los
súbditos de Abimélek.
26 Y dijo Abimélek: «No sé
quién ha hecho eso. Ni tú me lo habías notificado, ni yo había
oído nada hasta hoy.»
27 Abraham tomó unas
ovejas y vacas, se las dio a Abimélek, e hicieron los dos un
pacto.
28 Abraham puso siete
corderas aparte.
29 Dijo Abimélek a
Abraham: «¿Para qué son esas siete corderas que has apartado?»
30 Dijo: «Estas siete
corderas las vas a aceptar de mi mano, para que me sirvan de
testimonio de que yo he excavado este pozo.»
31 Por eso se llamó a
aquel lugar Berseba, porque allí juraron ambos.
32 Hicieron, pues, el
pacto en Berseba; luego, levantándose Abimélek y Pikol, capitán
de su tropa, se volvieron al país de los filisteos.
33 Abraham plantó un
tamarisco en Berseba en invocó allí el nombre de Yahveh, Dios
eterno. Abraham estuvo residiendo en el país de los filisteos
muchos años.
Génesis 22
1 Después de estas cosas
sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: «¡Abraham, Abraham!»
El respondió: «Heme aquí.»
2 Díjole: «Toma a tu hijo,
a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria y
ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te
diga.»
3 Levantóse, pues, Abraham
de madrugada, aparejó su asno y tomó consigo a dos mozos y a su
hijo Isaac. Partió la leña del holocausto y se puso en marcha
hacia el lugar que le había dicho Dios.
4 Al tercer día levantó
Abraham los ojos y vio el lugar desde lejos.
5 Entonces dijo Abraham a
sus mozos: «Quedaos aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos
hasta allí, haremos adoración y volveremos donde vosotros.»
6 Tomó Abraham la leña del
holocausto, la cargó sobre su hijo Isaac, tomó en su mano el
fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos.
7 Dijo Isaac a su padre
Abraham: «¡Padre!» Respondió: «¿qué hay, hijo?» - «Aquí está el
fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el
holocausto?»
8 Dijo Abraham: «Dios
proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío.» Y siguieron
andando los dos juntos.
9 Llegados al lugar que le
había dicho Dios, construyó allí Abraham el altar, y dispuso la
leña; luego ató a Isaac, su hijo, y le puso sobre el ara, encima
de la leña.
10 Alargó Abraham la mano
y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.
11 Entonces le llamó el
Ángel de Yahveh desde los cielos diciendo: ¡Abraham, Abraham!»
El dijo: «Heme aquí.»
12 Dijo el Ángel: «No
alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya
sé que tú eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu
hijo, tu único.»
13 Levantó Abraham los
ojos, miró y vio un carnero trabado en un zarzal por los
cuernos. Fue Abraham, tomó el carnero, y lo sacrificó en
holocausto en lugar de su hijo.
14 Abraham llamó a aquel
lugar «Yahveh provee», de donde se dice hoy en día: «En el monte
“Yahveh provee”»
15 El Ángel de Yahveh
llamó a Abraham por segunda vez desde los cielos,
16 y dijo: «Por mí mismo
juro, oráculo de Yahveh, que por haber hecho esto, por no
haberme negado tu hijo, tu único,
17 yo te colmaré de
bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las
estrellas del cielo y como las arenas de la playa, y se adueñará
tu descendencia de la puerta de sus enemigos.
18 Por tu descendencia se
bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de haber
obedecido tú mi voz.»
19 Volvió Abraham al lado
de sus mozos, y emprendieron la marcha juntos hacia Berseba. Y
Abraham se quedó en Berseba.
20 Después de estas cosas,
se anunció a Abraham: «También Milká ha dado hijos a tu hermano
Najor:
21 Us, su primogénito;
Buz, hermano del anterior, y Quemel, padre de Aram,
22 Késed, Jazó, Pildás,
Yidlaf y Betuel.»
23 (Betuel engendró a
Rebeca.) Estos ocho le dio Milká a Najor, hermano de Abraham.
24 Su concubina, llamada
Reumá, también dio a luz a Tébaj, Gájam, Tájas, y Maaká.
Génesis 23
1 Sara vivió 127 años.
2 Murió Sara en Quiryat
Arbá - que es Hebrón - en el país de Canaán, y Abraham hizo
duelo por Sara y la lloró.
3 Luego se levantó Abraham
de delante de la muerta, y habló a los hijos de Het en estos
términos:
4 «Yo soy un simple
forastero que reside entre vosotros. Dadme una propiedad
sepulcral entre vosotros, para retirar y sepultar a mi muerta.»
5 Respondieron los hijos
de Het a Abraham diciéndole:
6 «A ver si nos
entendemos, señor; tú eres un príncipe divino entre nosotros. En
el mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu muerta. Ninguno de
nosotros te negará su sepulcro, para que entierres a tu muerta.»
7 Levantóse Abraham, e
hizo una reverencia a los paisanos, a los hijos de Het,
8 y les habló en estos
términos: «Si estáis de acuerdo con que yo retire y sepulte a mi
muerta, escuchadme e interceded por mí ante Efrón, hijo de
Sójar,
9 para que me dé la cueva
de la Makpelá que es suya y que está al borde de su finca. Que
me la dé por lo que valga en propiedad sepulcral entre
vosotros.»
10 Efrón estaba sentado
entre los hijos de Het. Respondió, pues, Efrón el hitita a
Abraham, a oídas de los hijos de Het y de todos los que entraban
por la puerta de la ciudad diciendo:
11 «No, señor, escúchame:
te doy la finca y te doy también la cueva que hay en ella. A la
vista de los hijos de mi pueblo te la doy: sepulta a tu muerta.»
12 Abraham hizo una
reverencia a los paisanos,
13 y se dirigió a Efrón, a
oídas de los paisanos, diciendo: «A ver si nos entendemos. Te
doy el precio de la finca acéptamelo y enterraré allí a mi
muerta.»
14 Respondió Efrón a
Abraham:
15 «Señor mío, escúchame:
Cuatrocientos siclos de plata por un terreno, ¿qué nos suponen a
ti y a mí? Sepulta a tu muerta.»
16 Abraham accedió y pesó
a Efrón la plata que éste había pedido a oídas de los hijos de
Het: cuatrocientos siclos de plata corriente de mercader.
17 Así fue cómo la finca
de Efrón que está en la Makpelá, frente a Mambré, la finca y la
cueva que hay en ella y todos los árboles que rodean la finca
por todos sus lindes, todo ello vino a ser
18 propiedad de Abraham, a
la vista de los hijos de Het, y todos los que entraban por la
puerta de la ciudad.
19 Después Abraham sepultó
a su mujer Sara en la cueva del campo de la Makpelá frente a
Mambré (es Hebrón), en Canaán.
20 Así aquel campo y la
cueva que hay en él llegaron a ser de Abraham como propiedad
sepulcral, recibida de los hijos de Het.
Génesis 24
1 Abraham era ya un viejo
entrado en años, y Yahveh había bendecido a Abraham en todo.
2 Abraham dijo al siervo
más viejo de su casa y mayordomo de todas sus cosas: «Ea, pon tu
mano debajo de mi muslo,
3 que voy a juramentarte
por Yahveh, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no
tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos
con los que vivo;
4 sino que irás a mi
tierra y a mi patria a tomar mujer para mi hijo Isaac.»
5 Díjole el siervo: «Tal
vez no quiera la mujer seguirme a este país. ¿Debo en tal caso
volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?»
6 Díjole Abraham:
«Guárdate de llevar allá a mi hijo.
7 Yahveh, Dios de los
cielos y Dios de la tierra, que me tomó de mi casa paterna y de
mi patria, y que me habló y me juró, diciendo: “A tu
descendencia daré esta tierra”, él enviará su Ángel delante de
ti, y tomarás de allí mujer para mi hijo.
8 Si la mujer no quisiere
seguirte, no responderás de este juramento que te tomo. En todo
caso, no lleves allá a mi hijo.»
9 El siervo puso su mano
debajo del muslo de su señor Abraham y le prestó juramento según
lo hablado.
10 Tomó el siervo diez
camellos de los de su señor y de las cosas mejores de su señor y
se puso en marcha hacia Aram Naharáyim, hacia la ciudad de
Najor.
11 Hizo arrodillar al los
camellos fuera de la ciudad junto al pozo, al atardecer, a la
hora de salir las aguadoras,
12 y dijo: «Yahveh, Dios
de mi señor Abraham: dame suerte hoy, y haz favor a mi señor
Abraham.
13 Voy a quedarme parado
junto a la fuente, mientras las hijas de los ciudadanos salen a
sacar agua.
14 Ahora bien, la muchacha
a quien yo diga “Inclina, por favor, tu cántaro para que yo
beba”, y ella responda: “Bebe, y también voy a abrevar tus
camellos”, ésa sea la que tienes designada para tu siervo Isaac,
y por ello conoceré que haces favor a mi señor.»
15 Apenas había acabado de
hablar, cuando he aquí que salía Rebeca, hija de Betuel, el hijo
de Milká, la mujer de Najor, hermano de Abraham, con su
cántaro al hombro.
16 La joven era de muy
buen ver, virgen, que no había conocido varón. Bajó a la fuente,
llenó su cántaro y subió.
17 El siervo corrió a su
encuentro y dijo: «Dame un poco de agua de tu cántaro.»
18 «Bebe, señor», dijo
ella, y bajando en seguida el cántaro sobre su brazo, le dio de
beber.
19 Y en acabando de darle,
dijo: «También para tus camellos voy a sacar, hasta que se hayan
saciado.»
20 Y apresuradamente vació
su cántaro en el abrevadero y corriendo otra vez al pozo sacó
agua para todos los camellos.
21 El hombre la
contemplaba callando para saber si Yahveh había dado éxito o no
a su misión.
22 En cuanto los camellos
acabaron de beber, tomó el hombre un anillo de oro de medio
siclo de peso, que colocó en la nariz de la joven, y un par de
brazaletes de diez siclos de oro en sus brazos,
23 y dijo: «¿De quién eres
hija? Dime: ¿hay en casa de tu padre sitio para hacer noche?»
24 Ella le dijo: «Soy hija
de Betuel, el hijo que Milká dio a Najor.»
25 Y agregó: «También
tenemos paja y forraje en abundancia, y sitio para pasar la
noche.»
26 Entonces se postró el
hombre y adoró a Yahveh,
27 diciendo: «Bendito sea
Yahveh, el Dios de mi señor Abraham, que no ha retirado su favor
y su lealtad para con mi señor. Yahveh me ha traído a parar a
casa del hermano de mi señor.»
28 La joven corrió a
anunciar a casa de su madre todas estas cosas.
29 Tenía Rebeca un hermano
llamado Labán. Este corrió donde el hombre, afuera, a la fuente.
30 En efecto, en cuanto
vio el anillo y los brazaletes en los brazos de su hermana, y
oyó decir a su hermana Rebeca: «Así me ha hablado aquel hombre»,
se llegó a donde él. Le encontró todavía junto a los camellos
cerca de la fuente,
31 y le dijo: «Ven,
bendito de Yahveh. ¿Por qué te quedas parado fuera, si yo he
desocupado la casa y he hecho sitio para los camellos?»
32 El hombre entró en la
casa, y Labán desaparejó los camellos, les dio paja y forraje, y
al hombre y a sus acompañantes agua para lavarse los pies.
33 Después les sirvió de
comer, pero el otro dijo: «No comeré hasta no haber dicho lo que
tengo que decir.» A lo que respondió Labán: «Habla.»
34 «Yo soy, dijo, siervo
de Abraham.
35 Yahveh ha bendecido con
largueza a mi señor, que se ha hecho rico, pues le ha dado
ovejas y vacas, plata y oro, siervos y esclavas, camellos y
asnos.
36 Y Sara, la mujer de mi
señor, envejecida ya, dio a luz un hijo a mi señor, que le ha
cedido todo cuanto posee.
37 En cuanto a mí, mi
señor me ha tomado juramento, diciendo: “No tomarás mujer para
mi hijo de entre las hijas de los cananeos en cuyo país resido.
38 ¡Como no vayas a casa
de mi padre y a mi parentela a tomar mujer para mi hijo...!”
39 Yo dije a mi señor: “¿Y
si acaso no me sigue la mujer?”
40 Y él me dijo: “Yahveh,
en cuya presencia he andado, enviará su Ángel contigo, y dará
éxito a tu viaje, y así tomarás mujer para mi hijo de mi
parentela y de la casa de mi padre.
41 Entonces quedarás libre
de mi maldición, cuando llegues a mi parentela; y si no te la
dieren también quedarás libre de mi maldición.»
42 Pues bien: llego hoy a
la fuente y me digo: “Yahveh, Dios de mi señor Abraham, si en
efecto das éxito a este mi viaje,
43 aquí me quedo parado
junto a la fuente. La doncella que salga a sacar agua, y yo le
diga: Dame de beber un poco de agua de tu cántaro
44 y ella me responda:
Bebe tú, y voy a sacar también para tus camellos, ésa será la
mujer que Yahveh tiene destinada para el hijo de mi señor.”
45 Apenas había acabado de
hablar conmigo mismo, cuando he aquí que Rebeca salía con su
cántaro al hombro, bajó a la fuente y sacó agua. Yo le dije:
“Ea, dame de beber”,
46 y enseguida bajó su
cántaro del hombro y dijo: “Bebe, y también voy a abrevar tus
camellos.” Bebí, pues, y ella abrevó también los camellos.
47 Yo le pregunté: “¿De
quién eres hija?” Me respondió: “Soy hija de Betuel, el hijo que
Milká dio a Najor.” Entonces puse el anillo en su nariz, y los
brazaletes en sus brazos,
48 y postrándome adoré a
Yahveh, y bendije a Yahveh, el Dios de mi señor Abraham, que me
había puesto en el buen camino para tomar a la hija del hermano
de mi señor para su hijo.
49 Ahora, pues, decidme si
estáis dispuestos a usar de favor y lealtad para con mi señor, y
si no, decídmelo también, para que yo tire por la derecha o por
la izquierda.»
50 Respondieron Labán y
Betuel: «De Yahveh ha salido este asunto. Nosotros no podemos
decirte está mal o está bien.
51 Ahí tienes delante a
Rebeca: tómala y vete, y sea ella mujer del hijo de tu señor,
como ha dicho Yahveh.»
52 Cuando el siervo de
Abraham oyó lo que decían, adoró a Yahveh en tierra.
53 Acto seguido sacó el
siervo objetos de plata y oro y vestidos, y se los dio a Rebeca.
También hizo regalos a su hermano y a su madre.
54 Luego comieron y
bebieron, él y los hombres que le acompañaban, y pasaron la
noche. Por la mañana se levantaron, y él dijo: «Permitidme que
marche donde mi señor.»
55 El hermano y la madre
de Rebeca dijeron: «Que se quede la chica con nosotros unos
días, por ejemplo diez. Luego se irá.»
56 Mas él les dijo: «No me
demoréis. Puesto que Yahveh ha dado éxito a mi viaje, dejadme
salir para que vaya donde mi señor.»
57 Ellos dijeron:
«Llamemos a la joven y preguntémosle su opinión.»
58 Llamaron, pues, a
Rebeca, y le dijeron: «¿Qué? ¿te vas con este hombre?» «Me voy»,
contestó ella.
59 Entonces despidieron a
su hermana Rebeca con su nodriza, y al siervo de Abraham y a sus
hombres.
60 Y bendijeron a Rebeca,
y le decían: «¡Oh hermana nuestra, que llegues a convertirte en
millares de miríadas, y conquiste tu descendencia la puerta de
sus enemigos!»
61 Levantóse Rebeca con
sus doncellas y, montadas en los camellos, siguieron al hombre.
El siervo tomó a Rebeca y se fue.
62 Entretanto, Isaac había
venido del pozo de Lajay Roí, pues habitaba en el país del
Négueb.
63 Una tarde había salido
Isaac de paseo por el campo, cuando he aquí que al alzar la
vista, vio que venían unos camellos.
64 Rebeca a su vez alzó
sus ojos y viendo a Isaac, se apeó del camello,
65 y dijo al siervo:
«¿Quién es aquel hombre que camina por el campo a nuestro
encuentro?» Dijo el siervo: «Es mi señor.» Entonces ella tomó el
velo y se cubrió.
66 El siervo contó a Isaac
todo lo que había hecho,
67 e Isaac introdujo a
Rebeca en la tienda, tomó a Rebeca, que pasó a ser su mujer, y
él la amó. Así se consoló Isaac por la pérdida de su madre.
Génesis 25
1 Abraham volvió a tomar
otra mujer, llamada Queturá.
2 Esta le dio a Zimrán,
Yoqsán, Medán, Madián, Yisbaq y Súaj.
3 - Yoqsán engendró a Seba
y a Dedán. Hijos de Dedán fueron los asuritas, los letusíes y
los leumies. -
4 Hijos de Madián: Efá,
Efer, Henoc, Abidá y Eldaá. Todos éstos, hijos de Queturá.
5 Abraham dio todo cuanto
tenía a Isaac.
6 A los hijos de las
concubinas que tenía Abraham les hizo donaciones y, viviendo aún
él, los separó de Isaac, enviándoles hacia levante, al país de
Oriente.
7 Estos fueron los días de
vida de Abraham: 175 años.
8 Expiró, pues, Abraham y
murió en buena ancianidad, viejo y lleno de días, y fue a
juntarse con su pueblo.
9 Sus hijos Isaac e Ismael
le sepultaron en la cueva de la Makpelá, al borde de la finca de
Efrón, hijo de Sójar, el hitita, enfrente de Mambré.
10 En la finca que Abraham
había comprado a los hijos de Het, allí fue sepultado Abraham
con su mujer Sara.
11 Después de la muerte de
Abraham, bendijo Dios a su hijo Isaac. Isaac se estableció en
las inmediaciones del pozo de Lajay Roí.
12 Estos son los
descendientes de Ismael, hijo de Abraham, el que le dio a
Abraham Agar la egipcia, esclava de Sara;
13 y estos son los nombres
de los hijos de Ismael, por orden de nacimiento: El primogénito
de Ismael, Nebayot; después, Quedar, Adbeel, Mibsam,
14 Mismá, Dumá, Massá,
15 Jadad, Temá, Yetur,
Nafís y Quedmá.
16 Estos son los hijos de
Ismael, y éstos sus nombres según sus poblados y sus aduares:
doce caudillos de otros tantos pueblos.
17 Y estos fueron los años
de vida de Ismael: 137 años. Luego expiró y murió, y fue a
juntarse con su pueblo.
18 Ocupó desde Javilá
hasta Sur, que cae enfrente de Egipto, según se va a Asur. Se
estableció enfrente de todos sus hermanos.
19 Esta es la historia de
Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac.
20 Tenía Isaac cuarenta
años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, el arameo
de Paddán Aram, y hermana de Labán el arameo.
21 Isaac suplicó a Yahveh
en favor de su mujer, pues era estéril, y Yahveh le fue
propicio, y concibió su mujer Rebeca.
22 Pero los hijos se
entrechocaban en su seno. Ella se dijo: «Siendo así, ¿para qué
vivir?» Y fue a consultar a Yahveh.
23 Yahveh le dijo: «Dos
pueblos hay en tu vientre, dos naciones que, al salir de tus
entrañas, se dividirán. La una oprimirá a la otra; el mayor
servirá al pequeño.»
24 Cumpliéronsele los días
de dar a luz, y resultó que había dos mellizos en su vientre.
25 Salió el primero,
rubicundo todo él, como una pelliza de zalea, y le llamaron
Esaú.
26 Después salió su
hermano, cuya mano agarraba el talón de Esaú, y se llamó Jacob.
Isaac tenía sesenta años cuando los engendró.
27 Crecieron los
muchachos. Esaú llegó a ser un cazador experto, un hombre
montaraz, y Jacob un hombre muy de la tienda.
28 Isaac quería a Esaú,
porque le gustaba la caza, y Rebeca quería a Jacob.
29 Una vez, Jacob había
preparado un guiso cuando llegó Esaú del campo, agotado.
30 Dijo Esaú a Jacob:
«Oye, dame a probar de lo rojo, de eso rojo, porque estoy
agotado.» - Por eso se le llamó Edom. -
31 Dijo Jacob: «Véndeme
ahora mismo tu primogenitura.»
32 Dijo Esaú: «Estoy que
me muero. ¿Qué me importa la primogenitura?»
33 Dijo Jacob: «Júramelo
ahora mismo.» Y él se lo juró, vendiendo su primogenitura a
Jacob.
34 Jacob dio a Esaú pan y
el guiso de lentejas, y éste comió y bebió, se levantó y se fue.
Así desdeñó Esaú la primogenitura.
Génesis 26
1 Hubo hambre en el país -
aparte de la primera que tuvo lugar en tiempo de Abraham - y fue
Isaac a Guerar, a donde Abimélek, rey de los filisteos.
2 Yahveh se le apareció y
le dijo: «No bajes a Egipto. Quédate en la tierra que yo te
indique.
3 Reside en esta tierra, y
yo te asistiré y bendeciré; porque a ti y a tu descendencia he
de dar todas estas tierras, y mantendré el juramento que hice a
tu padre Abraham.
4 Multiplicaré tu
descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu
descendencia todas estas tierras. Y por tu descendencia se
bendecirán todas las naciones de la tierra,
5 en pago de que Abraham
me obedeció y guardó mis observancias, mis mandamientos, mis
preceptos y mis instrucciones.»
6 Establecióse, pues,
Isaac en Guerar.
7 Los del lugar le
preguntaban por su mujer, y él decía: «Es mi hermana.» En
efecto, le daba reparo decir: «Es mi mujer», no fuesen a matarle
los del lugar por causa de Rebeca, ya que ella era de buen ver.
8 Ya llevaba largo tiempo
allí, cuando aconteció que Abimélek, rey de los filisteos,
atisbando por una ventana, observó que Isaac estaba solazándose
con su mujer Rebeca.
9 Llama Abimélek a Isaac y
le dice: ¡Con que es tu mujer! ¿Pues cómo has venido diciendo:
Es mi hermana?» Dícele Isaac: «Es que me dije: A ver si voy a
morir por causa de ella.»
10 Replicó Abimélek: «¿Qué
es lo que nos has hecho? Si por acaso llega a acostarse
cualquiera del pueblo con tu mujer, tú nos habrías echado la
culpa.»
11 Entonces Abimélek
ordenó a todo el pueblo: «Quien tocare a este hombre o a su
mujer, morirá sin remedio.»
12 Isaac sembró en aquella
tierra, y cosechó aquel año el ciento por uno. Yahveh le
bendecía
13 y el hombre se
enriquecía, se iba enriqueciendo más y más hasta que se hizo
riquísimo.
14 Tenía rebaños de ovejas
y vacadas y copiosa servidumbre. Los filisteos le tenían
envidia.
15 Todos los pozos que
habían cavado los siervos de su padre - en tiempos de su padre
Abraham - los habían cegado los filisteos, llenándolos de
tierra.
16 Entonces Abimélek dijo
a Isaac: «Apártate de nuestro lado, porque te has hecho mucho
más poderoso que nosotros.»
17 Isaac se fue de allí y
acampó en la vaguada de Guerar, estableciéndose allí.
18 Isaac volvió a cavar
los pozos de agua que habían cavado los siervos de su padre
Abraham, y que los filisteos habían cegado después de la muerte
de Abraham, y les puso los mismos nombres que les había puesto
su padre.
19 Cavaron los siervos de
Isaac en la vaguada y encontraron allí un pozo de aguas vivas.
20 Pero riñeron los
pastores de Guerar con los pastores de Isaac, diciendo: «El agua
es nuestra.» El llamó al pozo Eseq, ya que se habían querellado
con él.
21 Excavaron otro pozo, y
también riñeron por él: lo llamó Sitná.
22 Partió de allí y cavó
otro pozo, y ya no riñeron por él: lo llamó Rejobot, y dijo:
«Ahora Yahveh nos ha dado desahogo, y prosperaremos en esta
tierra.
23 De allí subió a
Berseba.
24 Yahveh se le apareció
aquella noche y dijo: «Yo soy el Dios de tu padre Abraham. No
temas, porque yo estoy contigo. Te bendeciré, y multiplicaré tu
descendencia por amor de Abraham, mi siervo.»
25 Allí construyó un altar
e invocó el nombre de Yahveh. Allí desplegó su tienda, y los
siervos de Isaac perforaron allí un pozo.
26 Entonces Abimélek fue a
donde él desde Guerar, con Ajuzat, uno de sus familiares, y
Pikol, capitán de su tropa.
27 Díceles Isaac: «¿Cómo
es que venís a mí. vosotros que me odiáis y me habéis echado de
vuestra compañía?»
28 Contestaron ellos:
«Hemos visto claramente que Yahveh se ha puesto de tu parte, y
hemos dicho: “Ea, haya un juramento entre nosotros, entre tú y
nosotros, y vamos a hacer un pacto contigo,
29 de que no nos harás
mal, como tampoco nosotros te hemos tocado a ti; no te hemos
hecho sino bien, y te hemos dejado ir en paz, ¡oh bendito de
Yahveh!”»
30 El les dio un banquete,
y comieron y bebieron.
31 De madrugada, se
levantaron y se hicieron mutuo juramento; luego Isaac les
despidió, y se fueron en paz de su lado.
32 Aquel mismo día
llegaron unos siervos de Isaac y le dieron la noticia del pozo
que habían cavado, diciéndole: «Hemos hallado agua.»
33 El lo llamó Seba, de
donde el nombre de la ciudad de Berseba, hasta la fecha.
34 Cuando Esaú tenía
cuarenta años, tomó por mujeres a Judit, hija de Beerí el
hitita, y a Basmat, hija de Elón el hitita,
35 las cuales fueron
amargura para Isaac y Rebeca.
Génesis 27
1 Como hubiese envejecido
Isaac, y no viese ya por tener debilitados sus ojos, llamó a
Esaú, su hijo mayor: ¡Hijo mío!» El cual le respondió: «Aquí
estoy.»
2 «Mira, dijo, me he hecho
viejo e ignoro el día de mi muerte.
3 Así pues, toma tus
saetas, tu aljaba y tu arco, sal al campo y me cazas alguna
pieza.
4 Luego me haces un guiso
suculento, como a mí me gusta, y me lo traes para que lo coma, a
fin de que mi alma te bendiga antes que me muera.»
5 - Ahora bien, Rebeca
estaba escuchando la conversación de Isaac con su hijo Esaú. -
Esaú se fue al campo a cazar alguna pieza para el padre,
6 y entonces Rebeca dijo a
su hijo Jacob: «Acabo de oír a tu padre que hablaba con tu
hermano Esaú diciendo:
7 Tráeme caza, y hazme un
guiso suculento para que yo lo coma y te bendiga delante de
Yahveh antes de morirme.
8 Pues bien, hijo mío,
hazme caso en lo que voy a recomendarte.
9 Ve al rebaño y tráeme de
allí dos cabritos hermosos. Yo haré con ellos un guiso suculento
para tu padre como a él le gusta,
10 y tú se lo presentas a
tu padre, que lo comerá, para que te bendiga antes de su
muerte.»
11 Jacob dijo a su madre
Rebeca: ¡Pero si mi hermano Esaú es velludo, y yo soy lampiño!
12 ¡A ver si me palpa mi
padre, y le parece que estoy mofándome de él! ¡Entonces me habré
buscado una maldición en vez de una bendición!»
13 Dícele su madre:
«¡Sobre mí tu maldición, hijo mío! Tú, obedéceme, basta con eso,
ve y me los traes.»
14 El fue a buscarlos y
los llevó a su madre, y ella hizo un guiso suculento, como le
gustaba a su padre.
15 Después tomó Rebeca
ropas de Esaú, su hijo mayor, las más preciosas que tenía en
casa, y vistió a Jacob, su hijo pequeño.
16 Luego, con las pieles
de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del
cuello,
17 y puso el guiso y el
pan que había hecho en las manos de su hijo Jacob.
18 Este entró a donde su
padre, y dijo: «¡Padre!» El respondió: «Aquí estoy; ¿quién eres,
hijo?»
19 Jacob dijo a su padre:
«Soy tu primogénito Esaú. He hecho como dijiste, Anda,
levántate, siéntate, y come de mi caza, para que me bendiga tu
alma.»
20 Dice Isaac a su hijo:
«¡Qué listo has andado en hallarla, hijo!» - Respondió: «Sí; es
que Yahveh, tu Dios, me la puso delante.»
21 Dice Isaac a Jacob:
«Acércate, que te palpe, hijo, a ver si realmente eres o no mi
hijo Esaú.»
22 Acercóse Jacob a su
padre Isaac, el cual le palpó y dijo: «La voz es la de Jacob,
pero las manos son las manos de Esaú.»
23 Y no le reconoció,
porque sus manos estaban velludas, como las de su hermano Esaú.
Y se dispuso a bendecirle.
24 Dijo, pues: «¿Eres tú
realmente mi hijo Esaú?» Respondió: «El mismo.»
25 Dijo entonces:
«acércamelo, que coma de la caza, hijo, para que te bendiga mi
alma.» Acercóle, y comió; le trajo también vino, y bebió.
26 Dícele su padre Isaac:
«Acércate y bésame, hijo.»
27 El se acercó y le besó,
y al aspirar Isaac el aroma de sus ropas, le bendijo diciendo:
«Mira, el aroma de mi hijo como el aroma de un campo, que ha
bendecido Yahveh.
28 ¡Pues que Dios te dé el
rocío del cielo y la grosura de la tierra, mucho trigo y mosto!
29 Sírvante pueblos,
adórente naciones, sé señor de tus hermanos y adórente los hijos
de tu madre. ¡Quien te maldijere, maldito sea, y quien te
bendijere, sea bendito!»
30 Así que hubo concluido
Isaac de bendecir a Jacob, y justo cuando acababa de salir Jacob
de la presencia de su padre Isaac, llegó su hermano Esaú de su
cacería.
31 Hizo también él un
guiso suculento y llevándoselo a su padre le dijo: «Levántese mi
padre y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga tu
alma.»
32 Dícele su padre Isaac:
«¿Quién eres tú?» Contestóle: «Soy tu hijo primogénito, Esaú.»
33 A Isaac le entró un
temblor fuerte, y le dijo: «Pues entonces, ¿quién es uno que ha
cazado una pieza y me le ha traído? Porque de hecho yo he comido
antes que tú vinieses, y le he bendecido, y bendito está.»
34 Al oír Esaú las
palabras de su padre, lanzó un grito fuerte y por extremo
amargo, y dijo a su padre: «¡Bendíceme también a mí, padre
mío!»
35 Díjole éste: «Ha venido
astutamente tu hermano, y se ha llevado tu bendición.»
36 Dijo Esaú: «Con razón
se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces: se llevó
mi primogenitura, y he aquí que ahora se ha llevado mi
bendición.» Y añadió: «¿No has reservado alguna bendición para
mí?»
37 Respondió Isaac y dijo
a Esaú: «Mira, le he puesto por señor tuyo, le he dado por
siervos a todos sus hermanos y le he abastecido de trigo y vino.
Según eso, ¿qué voy a hacer por ti, hijo mío?»
38 Dijo Esaú a su padre:
«¿Es que tu bendición es única, padre mío? ¡Bendíceme también a
mí, padre mío!» Isaac guardó silencio y Esaú alzó la voz y
rompió a llorar.
39 Su padre Isaac le dijo
por respuesta: «He aquí que lejos de la grosura de la tierra
será tu morada, y lejos del rocío que baja del cielo.
40 De tu espada vivirás y
a tu hermano servirás. Mas luego, cuando te hagas libre,
partirás su yugo de sobre tu cerviz.»
41 Esaú se enemistó con
Jacob a causa de la bendición con que le había bendecido su
padre; y se dijo Esaú: «Se acercan ya los días del luto por mi
padre. Entonces mataré a mi hermano Jacob.»
42 Se dio aviso a Rebeca
de las palabras de Esaú, su hijo mayor; y ella envió a llamar a
Jacob, su hijo pequeño, y le dijo: «Mira que tu hermano Esaú va
a vengarse de ti matándote.
43 Ahora, pues, hijo mío,
hazme caso: levántate y huye a Jarán, a donde mi hermano Labán,
44 y te quedas con él una
temporada, hasta que se calme la cólera de tu hermano;
45 hasta que se calme la
ira de tu hermano contra ti, y olvide lo que has hecho. Entonces
enviaré yo a que te traigan de allí. ¿Por qué he de perderos a
los dos en un mismo día?»
46 Rebeca dijo a Isaac:
«Me da asco vivir al lado de las hijas de Het. Si Jacob toma
mujer de las hijas de Het como las que hay por aquí, ¿para qué
seguir viviendo?»
Génesis 28
1 Llamó, pues, Isaac a
Jacob, le bendijo y le dio esta orden: «No tomes mujer de las
hijas de Canaán.
2 Levántate y ve a Paddán
Aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de
entre las hijas de Labán, hermano de tu madre.
3 Que El Sadday te
bendiga, te haga fecundo y te acreciente, y que te conviertas en
asamblea de pueblos.
4 Que te dé la bendición
de Abraham a ti y a tu descendencia, para que te hagas dueño de
la tierra donde has vivido y que Dios ha dado a Abraham.»
5 Y despidió Isaac a
Jacob, el cual se fue a Paddán Aram, a casa de Labán, hijo de
Betuel el arameo, hermano de Rebeca, la madre de Jacob y de
Esaú.
6 Vio Esaú que Isaac había
bendecido a Jacob, y le enviaba a Paddán Aram a tomarse mujer
allí, y que al bendecirle le había dado esta orden: «No tomes
mujer de las hijas de Canaán»,
7 y Jacob, obedeciendo a
su padre y a su madre, había marchado a Paddán Aram.
8 Vio, pues, Esaú que las
hijas de Canaán eran mal vistas de su padre Isaac,
9 y acudiendo Esaú a
Ismael, tomóse por mujer, además de las que tenía, a Majlat,
hija de Ismael, el hijo de Abraham, y hermana de Nebayot.
10 Jacob salió de Berseba
y fue a Jarán.
11 Llegando a cierto
lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto
el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por
cabezal, y acostóse en aquel lugar.
12 Y tuvo un sueño; soñó
con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los
cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por
ella.
13 Y vio que Yahveh estaba
sobre ella, y que le dijo: «Yo soy Yahveh, el Dios de tu padre
Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te
la doy para ti y tu descendencia.
14 Tu descendencia será
como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al
oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos
los linajes de la tierra; y por tu descendencia.
15 Mira que yo estoy
contigo; te guardaré por doquiera que vayas y te devolveré a
este solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te
he dicho.»
16 Despertó Jacob de su
sueño y dijo: «¡Así pues, está Yahveh en este lugar y yo no lo
sabía!»
17 Y asustado dijo: «¡Qué
temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de
Dios y la puerta del cielo!»
18 Levantóse Jacob de
madrugada, y tomando la piedra que se había puesto por cabezal,
la erigió como estela y derramó aceite sobre ella.
19 Y llamó a aquel lugar
Betel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era Luz.
20 Jacob hizo un voto,
diciendo: «Si Dios me asiste y me guarda en este camino que
recorro, y me da pan que comer y ropa con que vestirme,
21 y vuelvo sano y salvo a
casa de mi padre, entonces Yahveh será mi Dios;
22 y esta piedra que he
erigido como estela será Casa de Dios; y de todo lo que me
dieres, te pagaré el diezmo.»
Génesis 29
1 Jacob se puso en marcha
y se fue al país de los orientales.
2 Cuando he aquí que
divisa un pozo en el campo, y allí mismo tres rebaños de ovejas
sesteando junto a él, pues de aquel pozo se abrevaban los
rebaños. Sobre la boca del pozo había una gran piedra.
3 Allí se reunían todos
los rebaños: se revolvía la piedra de encima de la boca del
pozo, abrevaban las ovejas, y devolvían la piedra a su sitio
sobre la boca del pozo.
4 Jacob les dijo (a los
pastores): «Hermanos, ¡de dónde sois?» Dijeron ellos: «Somos de
Jarán.»
5 «¿Conocéis a Labán, hijo
de Najor?» - «Lo conocemos.»
6 - «¿Se encuentra bien?»
- «Muy bien; precisamente ahí llega Raquel, su hija, con las
ovejas.»
7 Dijo él: «Todavía es muy
de día, no es hora de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e
id a apacentarlas.»
8 Contestaron: «No podemos
hasta que se reúnan todos los rebaños y se revuelva la piedra de
sobre la boca del pozo. Entonces abrevaremos las ovejas.»
9 Aún estaba él hablando
con ellos, cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues
era pastora.
10 En cuanto vio Jacob a
Raquel, hija de Labán, el hermano de su madre, y las ovejas de
Labán, hermano de su madre, acercóse Jacob y revolvió la piedra
de sobre la boca y abrevó los ovejas de Labán, el hermano de su
madre.
11 Jacob besó a Raquel y
luego estalló en sollozos.
12 Jacob anunció a Raquel
que era pariente de su padre e hijo de Rebeca. Ella se echó a
correr y lo anunció a su padre.
13 En cuanto oyó Labán
hablar de Jacob, el hijo de su hermana, corrió a su encuentro,
le abrazó, le besó y le llevó a su casa. Entonces él contó a
Labán toda esta historia,
14 y Labán le dijo: «En
suma, que tú eres hueso mío y carne mía.» Y Jacob se quedó con
él un mes cumplido.
15 Labán dijo a Jacob:
«¿Acaso porque seas pariente mío has de servirme de balde?
Indícame cuál será tu salario.»
16 Ahora bien, Labán tenía
dos hijas: la mayor llamada Lía, y la pequeña, Raquel.
17 Los ojos de Lía eran
tiernos. Raquel, en cambio, era de bella presencia y de buen
ver.
18 Jacob estaba enamorado
de Raquel. Así pues, dijo: «Te serviré siete años por Raquel, tu
hija pequeña.»
19 Dijo Labán: «Mejor es
dártela a ti que dársela a otro. Quédate conmigo.»
20 Sirvió, pues, Jacob por
Raquel siete años, que se le antojaron como unos cuantos días,
de tanto que la amaba.
21 Jacob dijo a Labán:
«Dame mi mujer, que se ha cumplido el plazo, y quiero casarme
con ella.»
22 Labán juntó a todos los
del lugar y dio un banquete.
23 Luego a la tarde tomó a
su hija Lía y la llevó a Jacob, y éste se unió a ella.
24 Labán dio su esclava
Zilpá como esclava de su hija Lía.
25 Se hizo de mañana, ¡y
resultó que aquélla era Lía! Jacob dijo a Labán: «¿Qué es lo que
has hecho conmigo? ¿No te he servido por Raquel? ¿Pues por qué
me has hecho trampa?»
26 Labán dijo: «No se usa
en nuestro lugar dar la menor antes que la mayor.
27 Cumple esta semana, y
te daré también a la otra por el servicio que me prestarás
todavía otros siete años.»
28 Así lo hizo Jacob; y
habiendo cumplido aquella semana, le dio por mujer a su hija
Raquel.
29 Labán dio su esclava
Bilhá como esclava de su hija Raquel.
30 El se unió también a
Raquel, y amó a Raquel más que a Lía, y sirvió en casa de su tío
otros siete años más.
31 Vio Yahveh que Lía era
aborrecida y la hizo fecunda, mientras que Raquel era estéril.
32 Lía quedó encinta y dio
a luz un hijo al que llamó Rubén, pues dijo: «Yahveh ha reparado
en mi cuita: ahora sí que me querrá mi marido.»
33 Concibió otra vez y dio
a luz un hijo, y dijo: Yahveh ha oído que yo era aborrecida y me
ha dado también a éste.» Y le llamó Simeón.
34 Concibió otra vez y dio
a luz un hijo, y dijo: «Ahora, esta vez, mi marido se aficionará
a mí, ya que le he dado tres hijos.» Por eso le llamó Leví.
35 Concibió otra vez y dio
a luz un hijo, y dijo: «Esta vez alabo a Yahveh.» Por eso le
llamó Judá, y dejó de dar a luz.
Génesis 30
1 Vio Raquel que no daba
hijos a Jacob, y celosa de su hermana dijo a Jacob: «Dame hijos,
o si no me muero.»
2 Jacob se enfadó con
Raquel y dijo: ¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios, que te ha
negado el fruto del vientre?»
3 Ella dijo: «Ahí tienes a
mi criada Bilhá; únete a ella y que dé a luz sobre mis rodillas:
así también yo ahijaré de ella.»
4 Diole, pues, a su
esclava Bilhá por mujer; y Jacob unióse a ella.
5 Concibió Bilhá y dio a
Jacob un hijo.
6 Y dijo Raquel: «Dios me
ha hecho justicia, pues ha oído mi voz y me ha dado un hijo.»
Por eso le llamó Dan.
7 Otra vez concibió Bilhá,
la esclava de Raquel, y dio a Jacob un segundo hijo.
8 Y dijo Raquel: «Me he
trabado con mi hermana a brazo partido y la he podido»; y le
llamó Neftalí.
9 Viendo Lía que había
dejado de dar a luz, tomó a su esclava Zilpá, y se la dio a
Jacob por mujer.
10 Y Zilpá, la esclava de
Lía, dio a Jacob un hijo.
11 Lía dijo:
«¡Enhorabuena!» Y le llamó Gad.
12 Zilpá, la esclava de
Lía, dio a Jacob un segundo hijo,
13 y dijo Lía: «¡Feliz de
mí! pues me felicitarán las demás.» Y le llamó Aser.
14 Una vez fue Rubén, al
tiempo de la siega del trigo, y encontró en el campo unas
mandrágoras que trajo a su madre Lía. Y dijo Raquel a Lía
“«¿Quieres darme las mandrágoras de tu hijo?»
15 Respondióle: «¿Es poco
haberte llevado mi marido, que encima vas a llevarte las
mandrágoras de mi hijo?» Dijo Raquel: «Sea: que se acueste
contigo Jacob esta noche, a cambio de las mandrágoras de tu
hijo.»
16 A la tarde, cuando
Jacob volvió del campo, sale Lía a su encuentro y le dice:
«Tienes que venir conmigo porque he pagado por ti unas
mandrágoras de mi hijo.» Y él se acostó con ella aquella noche.
17 Dios oyó a Lía, que
concibió y dio un quinto hijo a Jacob.
18 Y dijo Lía: «Dios me ha
dado mi recompensa, a mí, que tuve que dar mi esclava a mi
marido.» Y le llamó Isacar.
19 Lía concibió otra vez y
dio el sexto hijo a Jacob.
20 Y dijo Lía: «Me ha
hecho Dios un buen regalo. Ahora sí que me apreciará mi marido,
pues le he dado seis hijos.» Y le llamó Zabulón.
21 Después dio a luz una
hija a la que llamó Dina.
22 Entonces se acordó Dios
de Raquel. Dios la oyó y abrió su seno,
23 y ella concibió y dio a
luz un hijo. Y dijo: «Ha quitado Dios mi afrenta.»
24 Y le llamó José, como
diciendo: «Añádame Yahveh otro hijo.»
25 Cuando Raquel hubo dado
a luz a José, dijo Jacob a Labán: «Déjame que me vaya a mi lugar
y a mi tierra.
26 Dame a mis mujeres y a
mis hijos por quienes te he servido, para que me vaya; pues bien
sabes bajo qué condiciones te he servido.»
27 Díjole Labán: «¡Si en
algo me estimas!... Yo estaba bajo un maleficio, pero Yahveh me
ha bendecido gracias a ti.»
28 Y agregó: «Fíjame tu
paga, y te la daré.»
29 Respondióle: «Tu sabes
cómo te he servido, y cómo le fue a tu ganado conmigo:
30 bien poca cosa tenías
antes de venir yo, pero ya se ha multiplicado muchísimo, y
Yahveh te ha bendecido a mi llegada. Pues bien: ¿cuándo voy a
hacer yo también algo por mi casa?»
31 Dijo Labán: «¿Qué he de
darte?» Respondió Jacob: «No me des nada. Si haces por mí esta,
volveré a apacentar tu rebaño. Fíjate bien:
32 Voy a desfilar hoy con
todo tu rebaño. Aparta toda oveja negra y las cabras
pintas y manchadas, y eso será mi paga,
33 y la garantía de mi
honradez el día de mañana. Cuando te presente a controlar mi
paga, todo lo que no fuere pinto y manchado entre las
cabras y negro entre los corderos, será lo que he robado.»
34 Dijo Labán: «Bien, sea
como dices.»
35 Y aquel mismo día
apartó los machos cabríos listados y manchados, todo lo que
tenía en sí algo de blanco, así como todo lo negro entre las
ovejas, y lo confió a sus hijos,
36 interponiendo tres
jornadas de camino entre él y Jacob. Este último apacentaba el
resto del rebaño de Labán.
37 Entonces Jacob se
procuró unas vares verdes de álamo, de almendro y de plátano, y
labró en ellas unas muescas blancas, dejando al descubierto lo
blanco de las varas,
38 e hincó las varas así
labradas en las pilas o abrevaderos a donde venían las reses a
beber, justo delante de las reses, con lo que éstas se
calentaban al acercarse a beber.
39 O sea, que se
calentaban a la vista de las varas, y así parían crías listadas,
pintas o manchadas.
40 Luego separó Jacob los
machos, echándolos a lo listado y negro que ahora había en el
rebaño de Labán, y así se fue formando unos hatajos propios, que
no mezclaba con el rebaño de Labán.
41 Además, siempre que se
calentaban las reses vigorosas, poníales Jacob las varas ante
los ojos en las pilas, para que se calentaran bajo el
influjo de las varas;
42 mas cuando el ganado
estaba débil, no las ponía de modo que las crías débiles eran
para Labán, y las vigorosas para Jacob.
43 Así que éste medró
muchísimo, y llegó a tener rebaños numerosos, y siervas y
siervos y camellos y asnos.
Génesis 31
1 Oyó Jacob que los hijos
de Labán decían: «Jacob se ha apoderado de todo lo de nuestro
padre, y con lo de nuestro padre ha hecho toda esa fortuna.»
2 Jacob observó el rostro
de Labán y vio que ya no era para con él como hasta entonces.
3 Entonces Yahveh dijo a
Jacob: «Vuélvete a la tierra de tus padres, a tu patria, y yo
estaré contigo.»
4 Jacob envió a llamar a
Raquel y a Lía al campo, donde estaba su rebaño,
5 y les dijo: «Vengo
observando que vuestro padre ya no me mira como antes; pero el
Dios de mi padre ha estado conmigo.
6 Vosotras sabéis que he
servido a vuestro padre con todas mis fuerzas;
7 pero vuestro padre ha
trapaceado conmigo y ha cambiado mi retribución una docena de
veces, si bien Dios no le ha dejado perjudicarme.
8 Si él decía: Tu paga
serán las reses pintas, entonces todas las ovejas parían pintas.
Y si decía: Tu paga será lo listado, entonces todas las ovejas
parían listado.
9 De esta suerte Dios ha
quitado el ganado a vuestro padre y me lo ha dado a mí.
10 Pues bien: en la época
de calentarse el rebaño, alcé los ojos y vi en un sueño cómo los
machos que montaban al rebaño eran listados, pintos y
salpicados.
11 Y me dijo el Ángel de
Dios en aquel sueño: “¡Jacob!” Yo respondí: “Aquí estoy.”
12 Y dijo: Alza los ojos,
y verás que todos los machos que montan al rebaño son listados,
pintos y salpicados. Es que he visto todo lo que Labán te ha
hecho.
13 Yo soy el Dios que se
te apareció en Betel, donde ungiste una estela y donde me
hiciste aquel voto. Ahora, levántate, sal de esta tierra y
vuelve a tu país natal.»
14 Respondieron Raquel y
Lía y le dijeron: «¿Es que tenemos aún parte o herencia en la
casa de nuestro padre?
15 ¿No hemos sido
consideradas como extrañas para él, puesto que nos vendió y, por
comerse, incluso se comió nuestra plata?
16 Así que toda la riqueza
que ha quitado Dios a nuestro padre nuestra es y de nuestros
hijos. Con que todo lo que te ha dicho Dios, hazlo.»
17 Levantóse Jacob, montó
a sus hijos y a sus mujeres en los camellos,
18 y se llevó todo su
ganado y toda la hacienda que había adquirido, el ganado de su
propiedad, que había adquirido en Paddán Aram, para irse a donde
su padre Isaac a Canaán.
19 Como Labán había ido a
esquilar sus ovejas, Raquel robó los ídolos familiares que tenía
su padre,
20 y Jacob actuó a
hurtadillas de Labán el arameo, no dándole ningún indicio de que
se fugaba.
21 En efecto, se fugó con
todo lo suyo; se levantó, pasó el Río y enderezó hacia la
montaña de Galaad.
22 Al tercer día recibió
Labán la noticia de que Jacob se había fugado.
23 Entonces tomó a sus
hermanos consigo y tras siete jornadas de persecución a su zaga
le dio alcance en la montaña de Galaad.
24 Pero aquella noche vino
Dios en sueños a Labán el arameo y le dijo: «Guárdate de hablar
nada con Jacob, ni bueno ni malo.»
25 Alcanzó, pues, Labán a
Jacob. Este había plantado su tienda en la montaña y Labán
plantó la suya con sus hermanos en la misma montaña de Galaad.
26 Y dijo Labán a Jacob:
«¿Qué has hecho? Has actuado a hurtadillas de mí y te has
llevado a mis hijas cual cautivas de guerra.
27 ¿Por qué te has fugado
con disimulo y a hurtadillas de mí, en vez de advertírmelo? Yo
te habría despedido con alegría y con cantares, con adufes y
arpas.
28 Ni siquiera me has
permitido besar a mis hijos e hijas. O sea, que has obrado como
un necio.
29 Hay poder en mi mano
para hacerte mal: pero el Dios de tu padre me dijo ayer noche:
“Guárdate de hablar a Jacob absolutamente nada, ni bueno ni
malo.”
30 Así pues, tú te has
marchado porque añorabas la casa paterna, pero ¿por qué robaste
mis dioses?»
31 Respondió Jacob a
Labán: «Es que tuve miedo, pensando que acaso ibas a quitarme a
tus hijas.
32 Pero eso sí, que aquel
a quien le encuentres tus dioses no quede con vida. Delante de
nuestros hermanos reconoce lo tuyo que yo tenga y
tómatelo.» En efecto, Jacob ignoraba que Raquel los había
robado.
33 Entró Labán en la
tienda de Jacob, en la de Lía y en la de las dos criadas, y no
halló nada. Salió de la tienda de Lía, y entró en la de Raquel.
34 Pero Raquel había
tomada los ídolos familiares y, poniéndolos en la albarda del
camello, se había sentado encima. Labán registró toda la tienda
sin hallar nada.
35 Ella dijo a su padre:
«No le dé enojo a mi señor de que no pueda levantarme en tu
presencia, porque estoy con las reglas.» El siguió
rebuscando por toda la tienda sin dar con los ídolos.
36 Entonces Jacob,
montando en cólera recriminó a Labán, y encarándose con él le
dijo: «¿Cual es mi delito? ¿Cuál mi pecado, que me persigues con
saña?
37 Al registrar todos mis
enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo
aquí, ante mis hermanos y los tuyos, y juzguen ellos entre
nosotros dos.
38 En veinte años que
llevo contigo, tus ovejas y tus cabras nunca han malparido, y
los machos de tu rebaño nunca me los he comido.
39 Ganado destrozado por
fieras nunca te llevé: yo pagaba el daño, de lo mío te cobrabas
tanto si era yo robado de día como si lo era de noche.
40 Estaba yo que de día me
devoraba el resistero, y de noche la helada, mientras huía el
sueño de mis ojos.
41 Estos fueron mis veinte
años en tu casa. Catorce años te serví por tus dos hijas, y seis
por tus ovejas, y tú has cambiado mi paga diez veces.
42 Si el Dios de mi Padre,
el Dios de Abraham y el Padrino de Isaac no hubiese estado por
mí, a fe que ahora me despacharas de vacío. Mi cuita y la fatiga
de mis manos las ha visto Dios y ha dado su fallo ayer noche.»
43 Respondió Labán y dijo
a Jacob: «Estas hijas son mías, estos hijos son mis hijos, y
estas ovejas mis ovejas, todo cuanto ves, mío es. Y, ¿qué voy a
hacerles hoy a estas mis hijas?, ¿o a los hijos que me dieron?
44 Ea, pues, ven y hagamos
un pacto entre los dos..., y sirva de testigo entre nosotros
dos.»
45 Jacob tomó una piedra y
la erigió como estela.
46 Y dijo Jacob a sus
hermanos: «Recoged piedras.» Tomaron piedras, hicieron un majano
y comieron allí sobre el majano.
47 Labán lo llamó Yegar
Sahdutá, y Jacob lo llamó Galed.
48 Labán dijo: «Este
majano es hoy testigo entre nosotros dos.» Por eso le llamó
Galed,
49 y también Mispá, pues
dijo: «Que Yahveh nos vigile a los dos, cuando nos alejemos el
uno del otro.
50 Si tú humillas a mis
hijas, si tomas otras mujeres, además de mis hijas, bien que
nadie esté con nosotros que nos vea, sea Dios testigo entre los
dos.»
51 Dijo Labán a Jacob:
«Aquí está este majano, y aquí esta estela que he erigido entre
nosotros dos.
52 Testigo sea este
majano, y testigo sea esta estela de que yo no he de traspasar
este majano hacia ti, ni tú has de traspasar este majano y esta
estela hacia mí para nada malo.
53 El Dios de Abraham y el
Dios de Najor juzguen entre nosotros.» Y Jacob juró por el
Padrino de su padre Isaac.
54 Jacob hizo un
sacrificio en el monte e invitó a sus hermanos a tomar parte.
Ellos tomaron parte, e hicieron noche en el monte.
Génesis 32
1 A la mañana siguiente,
Labán besó a sus hijos e hijas, les bendijo y se volvió a su
lugar.
2 Jacob se fue por su
camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.
3 Al verlos, dijo Jacob:
«Este es el campamento de Dios»; y llamó a aquel lugar
Majanáyim.
4 Jacob envió mensajeros
por delante hacia su hermano Esaú, al país de Seír, la estepa de
Edom,
5 encargándoles: «Diréis a
mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Fui a pasar una
temporada con Labán, y me he demorado hasta hoy.
6 Me hice con bueyes,
asnos, ovejas, siervos y siervas; y ahora mando a avisar a mi
señor, para hallar gracia a sus ojos.»
7 Los mensajeros volvieron
a Jacob, diciendo: «Hemos ido donde tu hermano Esaú, y él mismo
viene a tu encuentro con cuatrocientos hombres.»
8 Jacob se asustó mucho y
se llenó de angustia; dividió a sus gentes, las ovejas, vacas y
camellos, en dos campamentos,
9 y dijo: «Si llega Esaú a
uno de los campamentos y lo ataca, se salvará el otro.»
10 Y dijo Jacob: «¡Oh Dios
de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Yahveh, que me
dijiste: “Vuelve a tu tierra y a tu patria, que yo seré bueno
contigo”,
11 qué poco merecía yo
todas las mercedes y toda la confianza que has dado a tu siervo!
Pues con solo mi cayado pasé este Jordán y ahora he venido a
formar dos campamentos.
12 Líbrame de la mano de
mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo, no sea que venga
y nos ataque, a la madre junto con los hijos.
13 Que fuiste tú quien
dijiste: “Yo seré bueno de veras contigo y haré tu descendencia
como la arena del mar, que no se puede contar de tanta como
hay.”»
14 Y Jacob pasó allí
aquella noche. Tomó de lo que tenía a mano un regalo para su
hermano Esaú,
15 consistente en
doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y
veinte carneros,
16 treinta camellas
criando, junto con sus crías, cuarenta vacas y diez toros,
veinte asnas y diez garañones,
17 y repartiéndolo en
manadas independientes, los confió a sus siervos y les dijo:
«Pasad delante de mí, dejando espacio entre manada y manada.»
18 Y al primero le
encargó: «Cuando te salga al paso mi hermano Esaú y te pregunte
“de quién eres y adónde vas, y para quién es eso que va delante
de ti”,
19 dices: “De tu siervo
Jacob; es un regalo enviado para mi señor Esaú. Precisamente, él
mismo viene detrás de nosotros.”»
20 El mismo encargo hizo
también al segundo, como asimismo al tercero y a todos los que
iban tras las manadas diciendo: «En estos términos hablaréis a
Esaú cuando le encontréis,
21 añadiendo:
“Precisamente, tu siervo Jacob viene detrás de nosotros.”» Pues
se decía: «Voy a ganármelo con el regalo que me precede, tras de
lo cual me entrevistaré con él; tal vez me haga buena cara.»
22 Así, pues, mandó el
regalo por delante, y él pasó aquella noche en el campamento.
23 Aquella noche se
levantó, tomó a sus dos mujeres con sus dos siervas y a sus once
hijos y cruzó el vado de Yabboq.
24 Les tomó y les hizo
pasar el río, e hizo pasar también todo lo que tenía.
25 Y habiéndose quedado
Jacob solo, estuvo luchando alguien con él hasta rayar el alba.
26 Pero viendo que no le
podía, le tocó en la articulación femoral, y se dislocó el fémur
de Jacob mientras luchaba con aquél.
27 Este le dijo:
«Suéltame, que ha rayado el alba.» Jacob respondió: «No te
suelto hasta que no me hayas bendecido.»
28 Dijo el otro: «¿Cuál es
tu nombre?» - «Jacob.» -
29 «En adelante no te
llamarás Jacob sino Israel; porque has sido fuerte contra Dios y
contra los hombres, y le has vencido.»
30 Jacob le preguntó:
«Dime por favor tu nombre.» - «¿ Para qué preguntas por mi
nombre?» Y le bendijo allí mismo.
31 Jacob llamó a aquel
lugar Penuel, pues (se dijo): «He visto a Dios cara a cara, y
tengo la vida salva.»
32 El sol salió así que
hubo pasado Penuel, pero él cojeaba del muslo.
33 Por eso los israelitas
no comen, hasta la fecha, el nervio ciático, que está sobre la
articulación del muslo, por haber sido tocado Jacob en la
articulación femoral, en el nervio ciático.
Génesis 33
1 Jacob levantó los ojos y
al ver que venía Esaú con cuatrocientos hombres, repartió a los
niños entre Lía y Raquel y las dos siervas.
2 Puso a las siervas y sus
niños al frente; después a Lía y sus niños, y a Raquel y José en
la zaga,
3 y él se les adelantó y
se inclinó en tierra siete veces, hasta llegar donde su hermano.
4 Esaú, a su vez, corrió a
su encuentro, le abrazó, se le echó al cuello, le besó y lloró.
5 Levantó luego los ojos,
y al ver a las mujeres y a los niños, dijo: «¿Qué son de ti
éstos?» - «Son los hijos que ha otorgado Dios a tu siervo.»
6 Entonces se acercaron
las siervas con sus niños, y se inclinaron.
7 Acercóse también Lía con
sus niños, y se inclinaron. Y por último se acercaron José y
Raquel y se inclinaron.
8 Dijo Esaú: «¿Qué
pretendes con toda esta caravana que acabo de encontrar?» - «Es
para hallar gracias a los ojos de mi señor.»
9 Dijo Esaú: «Tengo
bastante, hermano mío; sea para ti lo tuyo.»
10 Replicó Jacob: «De
ninguna manera. Si he hallado gracias a tus ojos, toma mi regalo
de mi mano, ya que he visto tu rostro como quien ve el rostro de
Dios, y me has mostrado simpatía.
11 Acepta, pues, el
obsequio que te he traído; pues Dios me ha favorecido y tengo de
todo.» E instóle tanto que aceptó.
12 Dijo Esaú: «Vámonos de
aquí, y yo te daré escolta.»
13 El le dijo: «Mi señor
sabe que los niños son tiernos, y que tengo conmigo ovejas y
vacas criando; un día de ajetreo bastaría para que muriese todo
el rebaño.
14 Adelántese, pues, mi
señor a su siervo, que yo avanzaré despacito, al paso del ganado
que llevo delante, y al paso de los niños, hasta que llegue
donde mi señor, a Seír.»
15 Dijo Esaú: «Entonces
voy a destacar contigo a parte de la gente que me acompaña.» -
«¿Para qué tal? Con que halle yo gracia a los ojos de mi
señor...»
16 Rehízo, pues, Esaú
aquel mismo día su camino rumbo a Seír,
17 y Jacob partió para
Sukkot donde edificó para sí una casa y para su ganado hizo
cabañas. Por donde se llamó aquel lugar Sukkot.
18 Jacob llegó sin novedad
a la ciudad de Siquem, que está en el territorio cananeo,
viniendo de Paddán Aram, y acampó frente a la ciudad.
19 Compró a los hijos de
Jamor, padre de Siquem, por cien agnos la parcela de campo donde
había desplegado su tienda,
20 erigió allí un altar, y
lo llamó de «El», Dios de Israel.
Génesis 34
1 Dina, la hija que Lía
había dado a Jacob, salió una vez a ver a las mujeres del país.
2 Siquem, hijo de Jamor el
jivita, príncipe de aquella tierra, la vio, se la llevó, se
acostó con ella y la humilló.
3 Su alma se aficionó a
Dina, hija de Jacob, se enamoró de la muchacha y trató de
convencerla.
4 Siquem dijo a su padre
Jamor: «Tómame a esta chica por mujer.»
5 Jacob oyó que Siquem
había violado a su hija Dina, pero sus hijos estaban con el
ganado en el campo, y Jacob guardó silencio hasta su llegada.
6 Jamor, padre de Siquem,
salió a donde Jacob para hablar con él.
7 Los hijos de Jacob
volvieron del campo al oírlo, y se indignaron los hombres y les
dio mucha rabia la afrenta hecha por Siquem acostándose con la
hija de Jacob: «Eso no se hace.»
8 Jamor habló con ellos
diciendo: «Mi hijo Siquem se ha prendado de vuestra hija, así
que dádsela por mujer.
9 Emparentad con nosotros:
dadnos vuestras hijas, y tomad para vosotros la nuestras.
10 Quedaos a vivir con
nosotros: tenéis la tierra franca. Instalaos, circulad
libremente y adquirid propiedades.»
11 Siquem dijo al padre y
a los hermanos de la chica: «Ojalá me concedáis vuestro favor, y
yo os daré lo que me pidáis.
12 Pedidme cualquier dote,
por grande que sea, que yo os daré cuanto me digáis; pero dadme
a la muchacha por mujer.»
13 Los hijos de Jacob
respondieron a Siquem y a su padre Jamor con disimulo, y
dirigiéndose a aquel que había violado a su hermana Dina,
14 dijeron: «No podemos
hacer tal cosa: dar nuestra hermana a uno que es incircunciso,
porque eso es una vergüenza para nosotros.
15 Tan sólo os la daremos
a condición de que os hagáis como nosotros, circuncidándose
todos vuestros varones.
16 Entonces os daremos
nuestras hijas, y tomaremos para nosotros las vuestras, nos
quedaremos con vosotros y formaremos un solo pueblo.
17 Pero si no nos
escucháis respecto a la circuncisión, entonces tomaremos a
nuestra hija y nos iremos.»
18 Sus palabras parecieron
bien a Jamor y a Siquem, hijo de Jamor,
19 y el muchacho no tardó
en ponerlo en práctica, porque quería a la hija de Jacob. El
mismo era el más honorable de toda la casa de su padre.
20 Jamor y su hijo Siquem
vinieron a la puerta de su ciudad y hablaron a todos sus
conciudadanos diciéndoles:
21 «Estos hombres nos
vienen en son de paz. Que se queden en el país y a circulen
libremente, pues y a veis que pueden disponer de tierra
espaciosa. Tomemos a sus hijas por mujeres y démosles las
nuestras.
22 Pero sólo con esta
condición accederán estos hombres a quedarse con nosotros para
formar un solo pueblo: que nos circuncidemos todos los varones;
igual que ellos están circuncidados.
23 Sus ganados y hacienda
y todas sus bestias, ¿no van a ser para nosotros? Así que
lleguemos a un acuerdo con ellos y que se queden con nosotros.»
24 Todos los que salían
por la puerta de la ciudad escucharon a Jamor y a su hijo
Siquem, y se circuncidó todo varón que salía por las
puertas de la ciudad.
25 Pues bien, al tercer
día, mientras ellos estaban adoloridos, dos hijos de Jacob,
Simeón y Leví, hermanos de Dina, blandieron cada uno su espada y
entrando en la ciudad sin peligro mataron a todo varón.
26 También mataron a Jamor
y a Siquem a filo de espada, y tomando a Dina de la casa de
Siquem, salieron.
27 Los hijos de Jacob
pasaron sobre los muertos, pillaron la ciudad que había violado
a su hermana,
28 se apoderaron de sus
rebaños, vacadas y asnos, cuanto había en la ciudad y cuanto
había en el campo,
29 saquearon toda su
hacienda y sus pequeñuelos y sus mujeres, y pillaron todo lo que
había dentro.
30 Jacob dijo a Simeón y a
Leví: «Me habéis puesto a malas haciéndome odioso entre los
habitantes de este país, los cananeos y los perizitas, pues yo
dispongo de unos pocos hombres, y ellos van a juntarse contra
mí, me atacarán y seré aniquilado yo y mi casa.»
31 Replicaron ellos: «¿Es
que iban a tratar a nuestra hermana como a una prostituta?»
Génesis 35
1 Dios dijo a Jacob:
«Levántate, sube a Betel y te estableces allí, haciendo un altar
al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.»
2 Jacob dijo a su casa y a
todos los que le acompañaban: «Retirad los dioses extraños que
hay entre vosotros. Purificaos, y mudaos de vestido.
3 Luego, levantémonos y
subamos a Betel, y haré allí un altar al Dios que me dio
respuesta favorable el día de mi tribulación, y que me asistió
en mi viaje.»
4 Ellos entregaron a Jacob
todos los dioses extraños que había en su poder, y los anillos
de sus orejas, y Jacob los escondió debajo de la encina que hay
al pie de Siquem.
5 Partieron, pues, y un
pánico divino cayó sobre las ciudades de sus contornos; así no
persiguieron a los hijos de Jacob.
6 Jacob llegó a Luz, que
está en territorio cananeo - es Betel - junto con todo el pueblo
que le acompañaba,
7 y edificó allí un altar,
llamando al lugar El Betel, porque allí mismo se le había
aparecido Dios cuando huía de su hermano.
8 Débora, la nodriza de
Rebeca, murió y fue sepultada en las inmediaciones de Betel,
debajo de una encina; y él la llamó la Encina del Llanto.
9 Dios se apareció a Jacob
una vez más a su llegada de Paddán Aram y le bendijo.
10 Díjole Dios: «Tu nombre
es Jacob, pero ya no te llamarás Jacob, sino que tu nombre será
Israel.» Y le llamó Israel.
11 Díjole Dios: «Yo soy El
Sadday. Sé fecundo y multiplícate. Un pueblo, una asamblea de
pueblos tomará origen de ti y saldrán reyes de tus entrañas.
12 La tierra que di a
Abraham e Isaac, a ti te la doy, y a tu descendencia y sucesión
daré esta tierra.»
13 Y Dios subió de su
lado.
14 Jacob erigió una estela
en el lugar donde había hablado Dios con él: una estela de
piedra; derramó sobre ella una libación, y vertió sobre ella
aceite.
15 Jacob llamó a lugar
donde había hablado Dios con él «Betel».
16 Partieron de Betel, y
cuando aún faltaba un trecho hasta Efratá, Raquel tuvo un mal
parto.
17 Sucedió que, en medio
de los apuros del parto, le dijo la comadrona: «¡Animo, que
también este es hijo!»
18 Entonces ella, al
exhalar el alma, cuando moría, le llamó Ben Oní; pero su padre
le llamó Benjamín.
19 Murió Raquel y fue
sepultada en el camino de Efratá, o sea Belén.
20 Jacob erigió una estela
sobre su sepulcro: es la estela del sepulcro de Raquel hasta
hoy.
21 Israel partió y
desplegó su tienda más allá de Migdal Eder.
22 Sucedió por entonces,
mientras Israel residía en aquel país, que fue Rubén y se acostó
con Bilhá, la concubina de su padre, e Israel se enteró de ello.
Los hijos de Jacob fueron doce.
23 Hijos de Lía: el
primogénito de Jacob, Rubén; después Simeón, Leví, Judá, Isacar
y Zabulón.
24 Hijos de Raquel: José y
Benjamín.
25 Hijos de Bilhá, la
esclava de Raquel: Dan y Neftalí.
26 Hijos de Zilpá, la
esclava de Lía: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que
le nacieron en Paddán Aram.
27 Jacob llegó adonde su
padre Isaac, a Mambré o Quiryat Arbá, - o sea, Hebrón - donde
residieron Abraham e Isaac.
28 Isaac alcanzó la edad
de 180 años.
29 Entonces Isaac expiró y
murió, fue a reunirse con su pueblo, anciano y lleno de días. Le
sepultaron sus hijos Esaú y Jacob.
Génesis 36
1 Este es el linaje de
Esaú, o sea Edom.
2 Esaú tomó a sus mujeres
de entre las cananeas: a Adá, hija de Elón el hitita, a
Oholibamá, hija de Aná, hijo de Sibeón el jorita,
3 y a Basmat, hija de
Ismael, la hermana de Nebayot.
4 Adá dio a luz para Esaú
a Elifaz, Basmat le dio a Reuel.
5 Oholibamá le dio a Yeús,
Yalam y Coré. Estos son los hijos que le nacieron a Esaú en
Canaán.
6 Esaú tomó a sus mujeres,
hijos e hijas y a todas la personas de su casa, su ganado, todas
sus bestias y toda la hacienda que había logrado en territorio
cananeo, y se fue al país de Seír, enfrente de su hermano Jacob,
7 porque los bienes de
entrambos eran demasiados para poder vivir juntos, y el país
donde residían no daba abasto para tanto ganado como tenían.
8 Esaú se estableció,
pues, en la tierra de Seír. Esaú es Edom.
9 Estos son los
descendientes de Esaú, padre de Edom, en la montaña de Seír,
10 y éstos los nombres de
sus hijos: Elifaz, hijo de Adá, mujer de Esaú, y Reuel, hijo de
Basmat, mujer de Esaú.
11 Los hijos de Elifaz
fueron: Temán, Omar, Sefó, Gaetam y Quenaz.
12 Timná fue concubina de
Elifaz, hijo de Esaú, y dio a luz a Amalec. Estos son los
descendientes de Adá, mujer de Esaú.
13 Y estos son los hijos
de Reuel: Nájat, Zéraj, Sammá y Mizzá. Estos son los
descendientes de Basmat, mujer de Esaú.
14 Los hijos de la mujer
de Esaú, Oholibamá, hija de Aná, hijo de Sibeón, que ella dio a
luz a Esaú, fueron éstos: Yeús, Yalam y Coré.
15 He aquí los jeques de
los hijos de Esaú. De los hijos de Elifaz, primogénito de Esaú:
el jeque Temán, el jeque Omar, el jeque Sefó, el jeque Quenaz,
16 el jeque Gaetam, el
jeque Amalec. Estos son los jeques de Elifaz, en el país de
Edom, y éstos los descendientes de Adá.
17 Los hijos de Reuel,
hijo de Esaú, fueron: el jeque Najat, el jeque Zéraj, el
jeque Sammá, el jeque Mizzá. Estos son los jeque de Reuel, en el
país de Edom; y éstos los descendientes de Basmat, mujer de
Esaú.
18 Los hijos de Oholibamá,
mujer de Esaú, fueron: el jeque Yeús, el jeque Yalam, el jeque
Coré. Estos son los jeques de Oholibamá, hija de Aná,
mujer de Esaú.
19 Estos son los hijos de
Esaú y éstos sus jeques, los de Edom.
20 He aquí los hijos de
Seír el jorita, que habitaban en aquella tierra: Lotán, Sobal,
Sibeón, Aná,
21 Disón, Eser y Disán.
Estos son los jeques de los joritas, hijos de Seír, en el país
de Edom.
22 Los hijos de Lotán
fueron: Jorí y Hemam, y hermana de Lotán fue Timná.
23 Los hijos de Sobal
fueron: Alván, Manájat, Ebal, Sefó y Onam.
24 Los hijos de Sibeón:
Ayyá y Aná. Este es el mismo Aná que encontró las aguas termales
en el desierto, cuando apacentaba los asnos de su padre Sibeón.
25 Los hijos de Aná: Disón
y Oholibamá, hijo de Aná.
26 Los hijos de Disón:
Jemdán, Esbán, Yitrán y Kerán.
27 Los hijos de Eser:
Bilhán, Zaaván y Acán.
28 Los hijos de Disán: Us
y Arán.
29 Estos son los jeques
joritas: el jeque Lotán, el jeque Sobal, el jeque Sibeón, el
jeque Aná,
30 el jeque Disón, el
jeque Eser, el jeque Disán. Estos son los jeques joritas según
sus clanes en el país de Seír.
31 Estos son los reyes que
reinaron en Edom, antes de reinar rey alguno de los israelitas.
32 Reinó en Edom Belá,
hijo de Beor; y el nombre de su ciudad era Dinhabá.
33 Murió Belá, y reinó en
su lugar Yobab, hijo de Zéraj, de Bosrá.
34 Murió Yobab, y reinó en
su lugar Jusam, del país de los temanitas.
35 Murió Jusam, y reinó en
su lugar Hadad, hijo de Bedad, el que derrotó a Madián en el
campo de Moab; y el nombre de su ciudad era Avit.
36 Murió Hadad, y reinó en
su lugar Samlá de Masrecá.
37 Murió Samlá, y reinó en
su lugar Saúl, de Rejobot del Río.
38 Murió Saúl, y reinó en
su lugar Baal Janán hijo de Akbor.
39 Murió Baal Janán hijo
de Akbor, y reinó en su lugar Hadad; el nombre de su ciudad era
Pau, y el nombre de su mujer, Mehetabel, hija de Matred, hija de
Mezahab.
40 Estos son los nombres
de los jeques de Esaú, según sus familias y territorios y por
sus nombres. El jeque Timná, el jeque Alvá, el jeque Yetet,
41 el jeque Oholibamá, el
jeque Elá, el jeque Pinón.
42 el jeque Quenaz, el
jeque Temán, el jeque Mibsar,
43 el jeque Magdiel, el
jeque Iram. Estos son los jeques de Edom, según sus moradas, en
las tierras que ocupan. Este es Esaú padre de Edom.
Génesis 37
1 Jacob, por su parte, se
estableció en el que fue país residencial de su padre, el país
de Canaán.
2 Esta es la historia de
Jacob. José tenía diecisiete años. Estaba de pastor de ovejas
con sus hermanos - él, muchacho todavía, con los hijos de Bilhá
y los de Zilpá, mujeres de su padre. Y José comunicó a su padre
lo mal que se hablaba de ellos.
3 Israel amaba a José más
que a todos los demás hijos, por ser para él el hijo de la
ancianidad. Le había hecho una túnica de manga larga.
4 Vieron sus hermanos cómo
le prefería su padre a todos sus otros hijos, y le aborrecieron
hasta el punto de no poder ni siquiera saludarle.
5 José tuvo un sueño
y lo manifestó a sus hermanos, quienes le odiaron más aún.
6 Les dijo: «Oíd el sueño
que he tenido.
7 Me parecía que nosotros
estábamos atando gavillas en el campo, y he aquí que mi gavilla
se levantaba y se tenía derecha, mientras que vuestras gavillas
le hacían rueda y se inclinaban hacia la mía.»
8 Sus hermanos le dijeron:
«¿Será que vas a reinar sobre nosotros o que vas a tenernos
domeñados?» Y acumularon todavía más odio contra él por causa de
sus sueños y de su palabras.
9 Volvió a tener otro
sueño, y se lo contó a sus hermanos. Díjoles: «He tenido otro
sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas se
inclinaban ante mí.»
10 Se lo contó a su padre
y a sus hermanos, y su padre le reprendió y le dijo: «¿Qué sueño
es ése que has tenido? ¿Es que yo, tu madre y tus hermanos vamos
a venir a inclinarnos ante ti hasta el suelo?»
11 Sus hermanos le tenían
envidia, mientras que su padre reflexionaba.
12 Fueron sus hermanos a
apacentar las ovejas de su padre en Siquem,
13 y dijo Israel a José:
«¿No están tus hermanos pastoreando en Siquem? Ve de mi parte a
donde ellos.» Dijo: «Estoy listo.»
14 Díjole: «Anda, vete a
ver si tus hermanos siguen sin novedad, y lo mismo el ganado, y
tráeme noticias.» Le envió, pues, desde el valle de Hebrón, y
José fue a Siquem.
15 Encontróse con él un
hombre mientras estaba discurriendo por el campo. El hombre le
preguntó: «¿Qué buscas?»
16 Díjole: «Estoy buscando
a mis hermanos. Indícame, por favor, dónde están pastoreando.»
17 El hombre le dijo:
«Partieron de aquí, pues yo les oí decir: “Vamos a Dotán.”» José
fue detrás de sus hermanos y los encontró en Dotán.
18 Ellos le vieron de
lejos, y antes que se les acercara, conspiraron contra él para
matarle,
19 y se decían mutuamente:
«Por ahí viene el soñador.
20 Ahora, pues, venid,
matémosle y echémosle en un pozo cualquiera, y diremos que algún
animal feroz le devoró. Veremos entonces en qué paran sus
sueños.»
21 Rubén lo oyó y le libró
de sus manos. Dijo: «No atentemos contra su vida.»
22 Rubén les dijo: «No
derraméis sangre. Echadle a ese pozo que hay en el páramo, pero
no pongáis la mano sobre él.» Su intención era de salvarle de
sus hermanos para devolverle a su padre.
23 Y ocurrió, que cuando
llegó José donde sus hermanos, éstos despojaron a José de su
túnica - aquella túnica de manga larga que llevaba puesta -,
24 y echándole mano le
arrojaron al pozo. Aquel pozo estaba vacío, sin agua.
25 Luego se sentaron a
comer. Y levantando los ojos divisaron una caravana de
ismaelitas que venían de Galaad, con camellos cargados de
almáciga, sandáraca y ládano, que iban bajando hacia Egipto.
26 Entonces dijo Judá a
sus hermanos: «¿Qué aprovecha el que asesinemos a nuestro
hermano y luego tapemos su sangre?
27 Venid vamos a venderle
a los ismaelitas, pero no pongamos la mano en él, porque es
nuestro hermano, carne nuestra.» Y sus hermanos asintieron.
28 Pasaron unos madianitas
mercaderes, y descubriéndole subieron a José del pozo. Vendieron
a José a los ismaelitas por veinte piezas de plata, y éstos se
llevaron a José a Egipto.
29 Vuelve Rubén al pozo, y
he aquí que José nos estaba en el pozo. El desgarró sus ropas,
30 y volviendo donde sus
hermanos les dijo: «El niño no aparece, y yo ¿qué hago ahora?»
31 Entonces tomaron la
túnica de José, y degollando un cabrito, tiñeron la túnica en
sangre,
32 y enviaron la túnica de
manga larga, haciéndola llegar hasta su padre con este recado:
«Esto hemos encontrado: examina si se trata de la túnica de tu
hijo, o no.»
33 El la examinó y dijo:
«¡Es la túnica de mi hijo! ¡Algún animal feroz le ha devorado!
¡José ha sido despedazado!»
34 Jacob desgarró su
vestido, se echó un sayal a la cintura e hizo duelo por su hijo
durante muchos días.
35 Todos sus hijos e hijas
acudieron a consolarle, pero él rehusaba consolarse y decía:
«Voy a bajar en duelo al seol donde mi hijo.» Y su padre le
lloraba.
36 Por su parte, los
madianitas, llegados a Egipto, le vendieron a Putifar, eunuco de
Faraón y capitán de los guardias.
Génesis 38
1 Por aquel tiempo bajó
Judá de donde sus hermanos para dirigirse a cierto individuo de
Adullam llamado Jirá.
2 Allí conoció Judá a la
hija de un cananeo llamado Súa y tomándola por esposa se llegó a
ella;
3 ella concibió y dio a
luz un hijo, al que llamó Er.
4 Volvió a concebir y dio
a luz otro hijo, al que llamó Onán.
5 Nuevamente dio a luz
otro hijo, al que llamó Selá. Ella se encontraba en Akzib al
darle a luz.
6 Judá tomó para su
primogénito Er a una mujer llamada Tamar.
7 Er, el primogénito de
Judá, fue malo a los ojos de Yahveh, Yahveh le hizo morir.
8 Entonces Judá dijo a
Onán: «Cásate con la mujer de tu hermano y cumple como cuñado
con ella, procurando descendencia a tu hermano.»
9 Onán sabía que aquella
descendencia no sería suya, y así, si bien tuvo relaciones con
su cuñada, derramaba a tierra, evitando el dar descendencia a su
hermano.
10 Pareció mal a Yahveh lo
que hacía y le hizo morir también a él.
11 Entonces dijo Judá a su
nuera Tamar: «Quédate como viuda en casa de tu padre hasta que
crezca mi hijo Selá.» Pues se decía: «Por si acaso muere también
él, lo mismo que sus hermanos.» Tamar se fue y quedó en casa de
su padre.
12 Pasaron muchos días, y
murió la hija de Súa, la mujer de Judá. Cuando Judá se hubo
consolado, subió a Timná para el trasquileo de su rebaño, junto
con Jirá su compañero adulamita.
13 Se lo notificaron a
Tamar: «Oye, tu suegro sube a Timná para el trasquileo de su
rebaño.»
14 Entonces ella se quitó
de encima sus ropas de viuda y se cubrió con el velo, y bien
disfrazada se sentó en Petaj Enáyim, que está a la vera del
camino de Timná. Veía, en efecto, que Selá había crecido, pero
que ella no le era dada por mujer.
15 Judá la vio y la tomó
por una ramera, porque se había tapado el rostro,
16 y desviándose hacia
ella dijo: «Déjame ir contigo» - pues no la reconoció como su
nuera. Dijo ella: «¿Y qué me das por venir conmigo?» -
17 «Te mandaré un cabrito
de mi rebaño.» - «Si me das prenda hasta que me lo mandes...» -
18 «¿Qué prenda he de
darte?» - «Tu sello, tu cordón y el bastón que tienes en la
mano.» El se lo dio y se unió a ella, la cual quedó encinta de
él.
19 Entonces se marchó ella
y, quitándose el velo, se vistió sus ropas de viuda.
20 Judá, por su parte,
envió el cabrito por mediación de su compañero el adulamita,
para rescatar la prenda de manos de la mujer, pero éste no
la encontró.
21 Preguntó a los del
lugar: «¿Dónde está la ramera aquella que había en Enáyim, a la
vera del camino?» - «Ahí no ha habido ninguna ramera» - dijeron.
22 Entonces él se volvió
donde Judá y dijo: «No la he encontrado; y los mismos lugareños
me han dicho que allí no ha habido ninguna ramera.»
23 «Pues que se quede con
ello - dijo Judá -; que nadie se burle de nosotros. Ya ves cómo
he enviado ese cabrito, y tú no la has encontrado.»
24 Ahora bien, como a los
tres meses aproximadamente, Judá recibió este aviso: «Tu nuera
Tamar ha fornicado, y lo que es más, ha quedado encinta a
consecuencia de ello.» Dijo Judá: «Sacadla y que sea quemada.»
25 Pero cuando ya la
sacaban, envió ella un recado a su suegro: «Del hombre a quien
esto pertenece estoy encinta», y añadía: «Examina, por favor, de
quién es este sello, este cordón y este bastón.»
26 Judá lo reconoció y
dijo: «Ella tiene más razón que yo, porque la verdad es que no
la he dado por mujer a mi hijo Selá.» Y nunca más volvió a tener
trato con ella.
27 Al tiempo del parto
resultó que tenía dos mellizos en el vientre.
28 Y ocurrió que, durante
el parto, uno de ellos sacó la mano, y la partera le agarró y le
ató una cinta escarlata a la mano, diciendo: «Este ha salido
primero.»
29 Pero entonces retiró él
la mano, y fue su hermano el que salió. Ella dijo: «¡Cómo te has
abierto brecha!» Y le llamó Peres.
30 Detrás salió su
hermano, que llevaba en la mano la cinta escarlata, y le llamó
Zéraj.
Génesis 39
1 José fue bajado a
Egipto, y le compró un egipcio, Putifar, eunuco de Faraón y jefe
de los guardias; le compró a los ismaelitas que le habían bajado
allá.
2 Yahveh asistió a José,
que llegó a ser un hombre afortunado, mientras estaba en casa de
su señor egipcio.
3 Este echó de ver que
Yahveh estaba con él y que Yahveh hacía prosperar todas sus
empresas.
4 José ganó su favor y
entró a su servicio, y su señor le puso al frente de su casa y
todo cuanto tenía se lo confió.
5 Desde entonces le
encargó de toda su casa y de todo lo que tenía, y Yahveh bendijo
la casa del egipcio en atención a José, extendiéndose la
bendición de Yahveh a todo cuanto tenía en casa y en el campo.
6 El mismo dejó todo lo
suyo en manos de José y, con él, ya no se ocupó personalmente de
nada más que del pan que comía. José era apuesto y de buena
presencia.
7 Tiempo más tarde sucedió
que la mujer de su señor se fijó en José y le dijo: «Acuéstate
conmigo.»
8 Pero él rehusó y dijo a
la mujer de su señor: «He aquí que mi señor no me controla nada
de lo que hay en su casa, y todo cuanto tiene me lo ha confiado.
9 ¿No es él mayor que y o
en esta casa? Y sin embargo, no me ha vedado absolutamente nada
más que a ti misma, por cuanto eres su mujer. ¿Cómo entonces voy
a hacer este mal tan grande, pecando contra Dios?»
10 Ella insistía en hablar
a José día tras día, pero él no accedió a acostarse y estar con
ella.
11 Hasta que cierto día
entró él en la casa para hacer su trabajo y coincidió que no
había ninguno de casa allí dentro.
12 Entonces ella le asió
de la ropa diciéndole: «Acuéstate conmigo.» Pero él, dejándole
su ropa en la mano, salió huyendo afuera.
13 Entonces ella, al ver
que había dejado la ropa en su mano, huyó también afuera y gritó
a los de su casa diciéndoles:
14 - «¡Mirad! Nos ha
traído un hebreo para que se burle de nosotros. Ha venido a mí
para acostarse conmigo, poro yo he gritado,
15 y al oírme levantar la
voz y gritar, ha dejado su vestido a mi lado y ha salido huyendo
afuera.»
16 Ella depositó junto a
sí el vestido de él, hasta que vino su señor a casa,
17 y le repitió esto
mismo: «Ha entrado a mí ese siervo hebreo que tú nos trajiste,
para abusar de mí;
18 pero yo he levantado la
voz y he gritado, y entonces ha dejado él su ropa junto a mí y
ha huido afuera.»
19 Al oír su señor las
palabras que acababa de decirle su mujer: - «Esto ha hecho
conmigo tu siervo» - se encolerizó.
20 Y el señor de José le
prendió y le puso en la cárcel, en el sitio donde estaban los
detenidos del rey. Allí se quedó en presidio.
21 Pero Yahveh asistió a
José y le cubrió con su misericordia, haciendo que se ganase el
favor del alcaide.
22 El alcaide confió a
José todos los detenidos que había en la cárcel; todo lo que se
hacía allí, lo hacía él.
23 El alcaide no
controlaba absolutamente nada de cuanto administraba José, ya
que Yahveh le asistía y hacía prosperar todas sus empresas.
Génesis 40
1 Después de estas cosas
sucedió que el escanciador y el panadero del rey de Egipto
ofendieron a su señor, el rey de Egipto.
2 Faraón se enojó contra
sus dos eunucos, contra el jefe de los escanciadores y el jefe
de los panaderos,
3 y les puso bajo la
custodia en casa del jefe de los guardias, en prisión, en el
lugar donde estaba detenido José.
4 El jefe de los guardias
encargó de ellos a José, para que les sirviese. Así pasaban los
días en presidio.
5 Aconteció que ambos
soñaron sendos sueños en una misma noche, cada cual con su
sentido propio: el escanciador y el panadero del rey de Egipto
que estaban detenidos en la prisión.
6 José vino a ellos por la
mañana, y los encontró preocupados.
7 Preguntó, pues, a los
eunucos de Faraón, que estaban con él en presidio en casa de su
señor: «¿Por qué tenéis hoy mala cara?»
8 «Hemos soñado un sueño -
le dijeron - y no hay quien lo interprete.» José les dijo: «¿No
son de Dios los sentidos ocultos? Vamos, contádmelo a mí.»
9 El jefe de los
escanciadores contó su sueño a José y le dijo: «Voy con mi
sueño. Resulta que yo tenía delante una cepa,
10 y en la cepa tres
sarmientos, que nada más echar yemas, florecían enseguida y
maduraban las uvas en sus racimos.
11 Yo tenía en la mano la
copa de Faraón, y tomando aquellas uvas, las exprimía en la copa
de Faraón, y ponía la copa en la mano de Faraón.»
12 José dijo: «Esta es la
interpretación: los tres sarmientos, son tres días.
13 Dentro de tres días
levantará Faraón tu cabeza: te devolverá a tu cargo, y pondrás
la copa de Faraón en su mano, lo mismo que antes, cuando eras su
escanciador.
14 A ver si te acuerdas de
mí cuando te vaya bien, y me haces el favor de hablar de mí a
Faraón para que me saque de esta casa.
15 Pues fui raptado del
país de los hebreos, y por lo demás, tampoco aquí hice nada para
que me metieran en el pozo.»
16 Vio el jefe panaderos
que era buena la interpretación y dijo a José: «Voy con mi
sueño: Había tres cestas de pan candeal sobre mi cabeza.
17 En la cesta de arriba
había de todo lo que come Faraón de panadería, pero los pájaros
se lo comían de la cesta, de encima de mi cabeza.»
18 Respondió José: «Esta
es su interpretación. Las tres cestas, son tres días.
19 A vuelta de tres días
levantará Faraón tu cabeza y te colgará en un madero, y las aves
se comerán la carne que te cubre.»
20 Al tercer día, que era
el natalicio de Faraón, dio éste un banquete para todos sus
servidores, y levantó la cabeza del jefe de escanciadores y la
del jefe de panaderos en presencia de sus siervos.
21 Al jefe de
escanciadores le restituyó en su oficio, y volvió a poner la
copa en manos de Faraón.
22 En cuanto al jefe de
panaderos, le colgó: tal y como les había interpretado José.
23 Pero el jefe de
escanciadores no se acordó de José, sino que le echó en olvido.
Génesis 41
1 Al cabo de dos años.
Faraón soñó que se encontraba parado a la vera del río.
2 De pronto suben del río
siete vacas hermosas y lustrosas que se pusieron a pacer en el
carrizal.
3 Pero he aquí que detrás
de aquéllas subían del río otras siete vacas, de mal aspecto y
macilentas, las cuales se pararon cabe las otras vacas en
la margen del río,
4 y las vacas de mal
aspecto y macilentas se comieron a las siete vacas hermosas y
lustrosas. Entonces Faraón se despertó.
5 Y vuelto a dormirse soñó
otra vez que siete espigas crecían en una misma caña, lozanas y
buenas.
6 Pero he aquí que otras
siete espigas flacas y asolanadas brotaron después de aquéllas
7 y las espigas flacas
consumieron a las siete lozanas y llenas. Despertó Faraón, y he
aquí que era un sueño.
8 Aquella mañana estaba
inquieto su espíritu y envió a llamar a todos los magos y a
todos los sabios de Egipto. Faraón les contó su sueño, pero no
hubo quien se lo interpretara a Faraón.
9 Entonces el jefe de
escanciadores habló a Faraón diciéndole: «Hoy me acuerdo de mi
yerro.
10 Faraón se había enojado
contra sus siervos y me había puesto bajo custodia en casa del
jefe de los guardias a mí y al jefe de panaderos.
11 Entonces tuvimos sendos
sueños en una misma noche, tanto yo como él, cada uno con su
sentido propio.
12 Había allí con nosotros
un muchacho hebreo, siervo del jefe de los guardias. Le contamos
nuestro sueño, y él nos dio el sentido propio de cada cual.
13 Y resultó que según nos
lo había interpretado, así fue: A mí me restituyó Faraón en mi
puesto, y a él le colgó.»
14 Faraón mandó llamar a
José y le sacaron del pozo con premura, se afeitó y mudó de
vestido y compareció ante Faraón.
15 Dijo Faraón a José: «He
tenido un sueño y no hay quien lo interprete, pero he oído decir
de ti que te basta oír un sueño para interpretarlo.»
16 Respondió José a
Faraón: «No hablemos de mí, que Dios responda en buena hora a
Faraón.»
17 Y refirió Faraón a José
su sueño: «Resulta que estaba yo parado a la orilla del río,
18 cuando de pronto suben
del río siete vacas lustrosas y de hermoso aspecto, las cuales
pacían en el carrizal.
19 Pero he aquí que otras
siete vacas subían detrás de aquéllas, de muy ruin y mala
catadura y macilentas, que jamás vi como aquéllas en toda la
tierra de Egipto, de tan malas.
20 Y las siete vacas
macilentas y malas se comieron a las siete vacas primeras, las
lustrosas.
21 Pero una vez que las
tuvieron dentro, ni se conocía que las tuviesen, pues su aspecto
seguía tan malo como al principio. Entonces me desperté,
22 y volví a ver en sueños
cómo siete espigas crecían en una misma caña, henchidas y
buenas.
23 Pero he aquí que otras
siete espigas secas, flacas y asolanadas, brotaban después de
aquéllas
24 y consumieron las
espigas flacas a las siete espigas hermosas. Se lo he dicho a
los magos, pero no hay quien me lo explique.»
25 José dijo a Faraón: «El
sueño de Faraón es uno solo: Dios anuncia a Faraón lo que va a
hacer.
26 Las siete vacas buenas
son siete años de abundancia y las siete espigas buenas, siete
años son: porque el sueño es uno solo.
27 Y las siete vacas
macilentas y malas que subían después de aquéllas, son siete
años; e igualmente las siete espigas flacas y asolanadas, es que
habrá siete años de hambre.
28 Esto es lo que yo he
dicho a Faraón. Lo que Dios va a hacer lo ha mostrado a Faraón.
29 He aquí que vienen
siete años de gran hartura en todo Egipto.
30 Pero después
sobrevendrán otros siete años de hambre y se olvidará toda la
hartura en Egipto, pues el hambre asolará el país,
31 y no se conocerá
hartura en el país, de tanta hambre como habrá.
32 Y el que se haya
repetido el sueño de Faraón dos veces, es porque la cosa es
firme de parte de Dios, y Dios se apresura a realizarla.
33 Ahora, pues, fíjese
Faraón en algún hombre inteligente y sabio, y póngalo al frente
de Egipto.
34 Hágalo así Faraón:
ponga encargados al frente del país y exija el quinto a Egipto
durante los siete años de abundancia.
35 Ellos recogerán todo el
comestible de esos años buenos que vienen, almacenarán el grano
a disposición de Faraón en las ciudades, y lo guardarán.
36 De esta forma quedarán
registradas las reservas de alimento del país para los siete
años de hambre que habrá en Egipto, y así no perecerá el país de
hambre.»
37 Pareció bien el
discurso a Faraón y a todos sus servidores,
38 y dijo Faraón a sus
servidores: «¿Acaso se encontrará otro como éste que tenga el
espíritu de Dios?»
39 Y dijo Faraón a José:
«Después de haberte dado a conocer Dios todo esto, no hay
entendido ni sabio como tú.
40 Tú estarás al frente de
mi casa, y de tu boca dependerá todo mi pueblo. Tan sólo el
trono dejaré por encima de ti.»
41 Dijo Faraón a José:
«Mira: te he puesto al frente de todo el país de Egipto.»
42 Y Faraón se quitó el
anillo de la mano y lo puso en la mano de José, le hizo vestir
ropas de lino fino y le puso el collar de oro al cuello,
43 luego le hizo montar en
su segunda carroza, e iban gritando delante de él: «¡Abrek!» Así
le puso al frente de todo el país de Egipto.
44 Dijo Faraón a José:
«Yo, Faraón: sin tu licencia no levantará nadie mano ni pie en
todo Egipto.»
45 Faraón llamó a José
Safnat Panéai y le dio por mujer a Asnat, hija de Poti Fera,
sacerdote de On. Y salió José con autoridad sobre el país de
Egipto.
46 Tenía José treinta años
cuando compareció ante Faraón, rey de Egipto, y salió José de
delante de Faraón, y recorrió todo Egipto.
47 La tierra produjo con
profusión durante los siete años de abundancia
48 y él hizo acopio de
todos los víveres de los siete años en que hubo hartura en
Egipto poniendo en cada ciudad los víveres de la campiña
circundante.
49 José recolectó grano
como la arena del mar, una enormidad, hasta tener que desistir
de contar porque era innumerable.
50 Antes que sobreviniesen
los años de hambre, le nacieron a José dos hijos que le dio
Asnat, la hija de Poti Fera, sacerdote de On.
51 Llamó José al
primogénito Manasés, porque - decía - «Dios me ha hecho olvidar
todo mi trabajo y la casa de mi padre,»
52 y al segundo le llamó
Efraím, porque - decía - «me ha hecho fructificar Dios en el
país de mi aflicción».
53 Concluyéronse los siete
años de hartura que hubo en Egipto,
54 y empezaron a llegar
los siete años de hambre como había predicho José. Hubo hambre
en todas las regiones; pero en todo Egipto había pan.
55 Toda la tierra de
Egipto sintió también hambre, y el pueblo clamó a Faraón
pidiendo pan. Y dijo Faraón a todo Egipto: «Id a José: haced lo
que él os diga.»
56 - El hambre cundió par
toda la haz de la tierra. - Entonces José sacó todas las
existencias y abasteció de grano a Egipto. Arreciaba el hambre
en Egipto;
57 de todos los países
venían también a Egipto para proveerse comprando grano a José,
porque el hambre cundía por toda la tierra.
Génesis 42
1 Vio Jacob que se
repartía grano en Egipto, y dijo Jacob a sus hijos: «¿Por qué os
estáis ahí mirando?
2 Yo tengo oído que hay
reparto de grano en Egipto. Bajad a comprarnos grano allí, para
que vivamos y no muramos.»
3 Bajaron, pues, los diez
hermanos de José a proveerse de grano en Egipto;
4 pero a Benjamín, hermano
de José, no le envió Jacob con sus hermanos, pues se decía: «No
vaya a sucederle alguna desgracia.»
5 Fueron, pues, los hijos
de Israel a comprar con otros que iban, pues había hambre en el
país cananeo.
6 José era el que regía en
todo el país, y él mismo en persona era el que distribuía grano
a todo el mundo. Llegaron los hermanos de José y se inclinaron
rostro en tierra.
7 Vio José a sus hermanos
y los reconoció, pero él no se dio a conocer, y hablándoles con
dureza les dijo: «¿De dónde venís?» Dijeron: «De Canaán, para
comprar víveres.»
8 O sea, que José
reconoció a sus hermanos, pero ellos no le reconocieron.
9 José entonces se acordó
de aquellos sueños que había soñado respecto a ellos, y les
dijo: «Vosotros sois espías, que venís a ver los puntos
desguarnecidos del país.»
10 Dijéronle: «No, señor,
sino que tus siervos han venido a proveerse de víveres.
11 Todos nosotros somos
hijos de un mismo padre, y somos gente de bien: tus siervos no
son espías.»
12 Díjoles: «Nada de eso:
a lo que venís es a ver los puntos desguarnecidos del país.»
13 Dijéronle: «Tus siervos
somos doce hermanos, hijos de un mismo padre, en el país
cananeo; sólo que el menor está actualmente con nuestro padre, y
el otro no existe.»
14 José replicó: «Lo que
yo os dije: sois espías.
15 Con esto seréis
probados, ¡por vida de Faraón!, no saldréis de aquí mientras no
venga vuestro hermano pequeño acá.
16 Enviad a cualquiera de
vosotros y que traiga a vuestro hermano, mientras los demás
quedáis presos. Así serán comprobadas vuestras afirmaciones,
a ver si la verdad está con vosotros. Que si no, ¡por vida de
Faraón!, espías sois.»
17 Y los puso bajo
custodia durante tres días.
18 Al tercer día les dijo
José: «Haced esto - pues yo también temo a Dios - y viviréis.
19 Si sois gente de bien,
uno de vuestros hermanos se quedará detenido en la prisión
mientras los demás hermanos vais a llevar el grano que tanta
falta hace en vuestras casas.
20 Luego me traéis a
vuestro hermano menor; entonces se verá que son verídicas
vuestras palabras y no moriréis.» - Así lo hicieron ellos. -
21 Y se decían el uno al
otro: «A fe que somos culpables contra nuestro hermano, cuya
angustia veíamos cuando nos pedía que tuviésemos compasión y no
le hicimos caso. Por eso nos hallamos en esta angustia.»
22 Rubén les replicó: «!?
Nos os decía yo que no pecarais contra el niño y no me hicisteis
caso? ¡Ahora se reclama su sangre!»
23 Ignoraban ellos que
José les entendía, porque mediaba un intérprete entre ellos.
24 Entonces José se apartó
de su lado y lloró; y volviendo donde ellos tomó a Simeón y le
hizo amarrar a vista de todos.
25 Mandó José que se les
llenaran los envases de grano, que se devolviera a cada uno su
dinero en la talega, y que se les pusiera provisiones para el
camino; así se hizo con ellos.
26 Ellos pusieron su
cargamento de grano sobre los burros, y se fueron de allí.
27 Al ir a hacer noche,
uno de ellos abrió su talega para dar pienso a su burro, y vio
que su dinero estaba en la boca de la talega de grano.
28 Y dijo a sus hermanos:
«Me han devuelto el dinero; lo tengo aquí en mi talega.» Se
quedaron sin aliento, y se miraban temblando y diciendo: «¿Qué
es esto que ha hecho Dios con nosotros?»
29 Llegaron donde su
padre, a Canaán, y le manifestaron todas sus aventuras,
diciéndole:
30 «El hombre que es señor
del país ha hablado con nosotros duramente y nos ha tomado por
espías del país.
31 Nosotros le hemos dicho
que éramos gente de bien y no espías,
32 que éramos doce
hermanos, hijos del mismo padre; que uno de nosotros no existía,
y que el otro se encontraba actualmente con nuestro padre en
Canaán.
33 Entonces nos dijo el
hombre que es señor del país: “De este modo conoceré si sois
gente de bien; dejad conmigo a uno de vosotros, tomad lo
que hace falta en vuestras casas y marchaos
34 a buscarme a vuestro
hermano pequeño. Así conoceré que no sois espías, sino gente de
bien. Entonces os entregaré a vuestro hermano y circularéis
libremente por el país.”»
35 Ahora bien, cuando
estaban vaciando sus talegas, he aquí que cada uno tenía su
dinero en la talega, y tanto ellos como su padre, al ver las
bolsas, sintieron miedo.
36 Su padre Jacob les
dijo: «Me dejáis sin hijos: Falta José, falta Simeón, y encima
vais a quitarme a Benjamín. Esto acabará conmigo.»
37 Dijo Rubén a su padre:
«Que mueran mis dos hijos si no te lo traemos. Confíalo a mí y
yo te lo devolveré.»
38 Replicó: «No bajará mi
hijo con vosotros, pues su hermano está muerto y sólo me queda
él. Si le ocurre cualquier desgracia en ese viaje que vais a
hacer, entonces haríais bajar mi vejez con pena al seol.»
Génesis 43
1 El hambre seguía
abrumando la tierra.
2 Así pues, en cuanto
acabaron de consumir el grano traído de Egipto, les dijo su
padre: «Volved y compradnos algo de comer.»
3 Judá le dijo: «Bien
claro nos dio a entender aquel hombre que no veríamos su rostro
si no estaba con nosotros nuestro hermano.
4 Si mandas a nuestro
hermano con nosotros, bajaremos y te compraremos víveres;
5 pero si no le mandas, no
bajamos, porque aquel hombre nos dijo: “No os presentéis a mí si
no está vuestro hermano con vosotros.”»
6 Dijo Israel: «¿Por qué
para desgracia mía hicisteis saber a ese hombre que teníais otro
hermano?»
7 Dijeron: «!Él empezó
preguntándonos por nuestra familia, diciéndonos: ¿Tenéis aún
padre? ¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis algún otro hermano?
Y nosotros nos limitamos a responder a sus palabras. ¿Podíamos
saber que iba a decirnos: Bajad a vuestro hermano?»
8 Dijo Judá a su padre
Israel: «Deja ir al chico conmigo; deja que vayamos para vivir y
no morir ni nosotros, ni tú, ni nuestros pequeños.
9 Yo respondo de él, de mi
mano lo exigirás si no lo trajere aquí y te lo presentare, y
estaría yo en falta contigo a perpetuidad.
10 Que lo que es, si no
nos hubiéramos entretenido, para estas horas ya estaríamos de
vuelta.»
11 Díjoles su padre
Israel: «Siendo así, hacedlo; llevaos de lo más fino del país en
vuestras cestas, y bajad a aquel hombre un regalo, un poco de
sandácara, un poco de miel, almáciga y ládano, pistachos y
almendras.
12 Tomáis también con
vosotros el doble de plata y devolvéis personalmente la plata
devuelta en la boca de vuestras talegas, por si se trata de un
error.
13 Tomad, pues, a vuestro
hermano y volved inmediatamente donde ese hombre;
14 que El Sadday os haga
hallar misericordia ante ese hombre, y que él os despache y
suelte a vuestro otro hermano, y a Benjamín. Por mi parte, si he
de perder a mis hijos, qué le vamos a hacer.»
15 Ellos tomaron dicho
regalo y el doble de plata consigo, y asimismo a Benjamín, y
poniéndose en marcha bajaron a Egipto y se presentaron a José.
16 José vio con ellos a
Benjamin, y dijo a su mayordomo: «Lleva a esos hombres a casa,
mata algún animal y lo preparas, porque esos hombres van a comer
conmigo a mediodía.»
17 El hombre hizo como le
había dicho José, y llevó a los hombres a casa de José.
18 Ellos se asustaron
porque se les llevaba a casa de José, y dijeron: «Es por lo de
la plata devuelta en nuestros sacos la otra vez, por lo que se
nos trae acá, para ponernos alguna trampa, caer sobre nosotros y
reducirnos a esclavitud, junto con nuestros asnos.»
19 Y acercándose al
mayordomo de José le dijeron a la puerta de la casa:
20 «Por favor, señor,
nosotros bajamos anteriormente a comprar víveres.
21 Pero resultó que cuando
fuimos a hacer noche y abrimos nuestras talegas de grano, nos
encontramos con que la plata de cada uno estaba en la boca de su
talega, nuestra plata bien pesada, y la hemos devuelto con
nosotros,
22 y además traemos con
nosotros más plata para comprar víveres. Ignoramos quién puso
nuestra plata en nuestras talegas.»
23 Díjoles: «La paz sea
con vosotros, no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre
os puso ese tesoro en las talegas. Vuestra plata ya me llegó.» Y
les sacó a Simeón.
24 Luego los introdujo en
casa de José, les dio agua y se lavaron los pies, y les dio
pienso para sus asnos.
25 Entonces ellos
prepararon el regalo, mientras llegaba José a mediodía, pues
oyeron que iban a comer allí.
26 Al entrar José en casa,
le presentaron el regalo que llevaban consigo y se inclinaron
hasta el suelo.
27 El les saludó y les
preguntó: «Vuestro anciano padre de quien me hablasteis, ¿vive
aún?»
28 Y le dijeron: «Está
bien tu siervo, nuestro padre: todavía vive.» Y postrándose se
inclinaron.
29 Entonces José volvió
los ojos y vio a Benjamín, su hermano de madre, y dijo: «¿Este
es vuestro hermano menor, de quien me hablasteis?» Y añadió:
«Dios te guarde, hijo mío.»
30 José tuvo que darse
prisa, porque le daban ganas de llorar de emoción por su
hermano, y entrando en el cuarto lloró allí.
31 Luego se lavó la cara,
salió y conteniéndose dijo: «Servid la comida.»
32 Y le sirvieron a él
aparte, aparte a ellos, y aparte a los egipcios que comían con
él, porque los egipcios no soportan comer con los hebreos, cosa
detestable para ellos.
33 Sentáronse, pues,
delante de él por orden de antigüedad, de mayor a menor, y unos
a otros se daban muestras de asombro.
34 El fue tomando de
delante de sí raciones para ellos, y la ración de Benjamín era
cinco veces mayor que la de todos los demás. Ellos bebieron y se
alegraron en su compañía.
Génesis 44
1 Entonces él dio esta
orden a su mayordomo: «Llena de víveres las talegas de estos
hombres, cuanto quepa en ellas, y pones el dinero de cada uno en
la boca de su talega.
2 Y mi copa, la copa de
plata, la pones en la boca del saco del pequeño, además del
dinero de su compra.» Y él hizo conforme a lo que había dicho
José.
3 Alumbró el día, y se les
despachó a ellos con sus asnos.
4 Salieron de la ciudad, y
no bien se habían alejado, cuando José dijo a su mayordomo:
«Levántate y persigue a esos hombres, les das alcance y
les dices: ¿Por qué habéis pagado mal por bien?
5 ¡Se trata nada menos que
de lo que utiliza mi señor para beber, y también para sus
adivinaciones! ¡Qué mal habéis obrado!»
6 El les alcanzó y les
habló a este tenor.
7 Ellos le dijeron: «¿Por
qué habla mi señor de ese modo? ¡Lejos de tus siervos hacer
semejante cosa!
8 De modo que te hemos
devuelto desde Canaán la plata que encontramos en la boca de
nuestras talegas, ¿e íbamos a robar ahora de casa de nuestro
señor plata ni oro?
9 Aquel de tus siervos a
quien se le encuentre, que muera; y también los demás nos
haremos esclavos del señor.»
10 Dijo: «Sea así como
decís: aquel a quien se le encuentre, será mi esclavo; pero los
demás quedaréis disculpados.»
11 Ellos se dieron prisa
en bajar sus talegas a tierra y fueron abriendo cada cual la
suya;
12 él les registró
empezando por el grande y acabando por el chico, y apareció la
copa en la talega de Benjamín.
13 Entonces rasgaron ellos
sus túnicas, y cargando cada cual su burro regresaron a la
ciudad.
14 Judá y sus hermanos
entraron a casa de José, que todavía estaba allí, y cayeron
rostro en tierra.
15 José les dijo: «¿Qué
habéis hecho? ¡ ignorabais que uno como yo tenía que adivinarlo
sin falta?»
16 Judá dijo: «¿Qué vamos
a decir al señor, qué vamos a hablar, qué excusa vamos a dar?
Dios ha hallado culpables a sus siervos, y henos aquí como
esclavos de nuestro señor, tanto nosotros como aquel en cuyo
poder ha aparecido la copa.»
17 Replicó: «¡Lejos de mí,
hacer eso! Aquel a quien se le ha hallado la copa, ése será mi
esclavo, que los demás subiréis sin novedad donde vuestro
padre.»
18 Entonces se le acercó
Judá y le dijo: «Con permiso, señor, tu siervo va a pronunciar
una palabra a los oídos de mi señor, y que no se encienda tu ira
contra tu siervo, pues tú eres como el mismo Faraón.
19 Mi señor preguntó a sus
siervos: “¿Tenéis padre o algún hermano?”
20 Y nosotros dijimos a mi
señor: «”Sí, tenemos padre anciano, y un hijo pequeño de su
ancianidad. Otro hermano de éste murió; sólo le ha quedado éste
de su madre, y su padre le quiere.”
21 Entonces tú dijiste a
tus siervos: «Bajádmelo, que ponga mis ojos sobre él.”
22 Y dijimos a mi señor:
“Imposible que el muchacho deje a su padre, pues si le dejara,
éste moriría.”
23 Pero dijiste a tus
siervos: “Pues si no baja vuestro hermano menor con vosotros, no
volveréis a verme la cara.”
24 Así pues, cuando
subimos nosotros a mi padre, tu siervo, le expusimos las
palabras de mi señor.
25 Nuestro padre dijo:
“Volved y compradnos algo de comer.”
26 Dijimos: “No podemos
bajar, a menos que nuestro hermano pequeño vaya con nosotros. En
ese caso sí bajaríamos. Porque no podemos presentarnos a aquel
hombre si no está con nosotros nuestro hermano el pequeño.”
27 Mi padre, tu siervo,
nos dijo: “Bien sabéis que mi mujer me dio a los dos:
28 el uno se me marchó, y
dije que seguramente habría sido despedazado, y no le he vuelto
a ver más hasta ahora.
29 Y ahora os lleváis
también a éste de mi presencia, y le ocurre alguna desgracia, y
habréis hecho bajar mi ancianidad al seol con amargura.”
30 Ahora, pues, cuando yo
llegue a donde mi padre, tu siervo, y el muchacho no esté con
nosotros, teniendo como tiene el alma tan apegada a la suya,
31 en cuanto vea que falta
el muchacho morirá, y tus siervos habrán hecho bajar la
ancianidad de nuestro padre, tu siervo, con tristeza al seol.
32 La verdad es que tu
siervo ha traído al muchacho de junto a su padre bajo palabra de
que: “Si no te lo traigo, quedaré en falta para con mi padre a
perpetuidad.”
33 Ahora, pues, que se
quede tu siervo en vez del muchacho como esclavo de mi señor, y
suba el muchacho con sus hermanos.
34 Porque ¿cómo subo yo
ahora a mi padre sin el muchacho conmigo? ¡No quiero ni ver la
aflicción en que caerá mi padre!»
Génesis 45
1 Ya no pudo José
contenerse delante de todos los que en pie le asistían y
exclamó: «Echad a todo el mundo de mi lado.» Y no quedó
nadie con él mientras se daba a conocer José a sus hermanos.
2 (Y se echó a llorar a
gritos, y lo oyeron los egipcios, y lo oyó hasta la casa de
Faraón.)
3 José dijo a sus
hermanos: «Yo soy José. ¿Vive aún mi padre?» Sus hermanos no
podían contestarle, porque se habían quedado atónitos ante él.
4 José dijo a sus
hermanos: «Vamos, acercaos a mí.» Se acercaron, y él continuó:
«Yo soy vuestro hermano José, a quien vendisteis a los egipcios.
5 Ahora bien, no os pese
mal, ni os dé enojo el haberme vendido acá, pues para salvar
vidas me envió Dios delante de vosotros.
6 Porque con éste van dos
años de hambre por la tierra, y aún quedan cinco años en que no
habrá arada ni siega.
7 Dios me ha enviado
delante de vosotros para que podáis sobrevivir en la tierra y
para salvaros la vida mediante una feliz liberación.
8 O sea, que no fuisteis
vosotros los que me enviasteis acá, sino Dios, y él me ha
convertido en padre de Faraón, en dueño de toda su casa y amo de
todo Egipto.
9 Subid de prisa a donde
mi padre, y decidle: “Así, dice tu hijo José: Dios me ha hecho
dueño de todo Egipto; baja a mí sin demora.
10 Vivirás en el país de
Gosen, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y nietos, tus
ovejas y tus vacadas y todo cuanto tienes.
11 Yo te sustentaré allí,
pues todavía faltan cinco años de hambre, no sea que quedéis en
la miseria tú y tu casa y todo lo tuyo.”
12 Con vuestros propios
ojos estáis viendo, y también mi hermano Benjamín con los suyos,
que es mi boca la que os habla.
13 Notificad, pues, a mi
padre toda mi autoridad en Egipto y todo lo que habéis visto, y
en seguida bajad a mi padre acá.»
14 Y echándose al cuello
de su hermano Benjamín, lloró; también Benjamín lloraba sobre el
cuello de José.
15 Luego besó a todos sus
hermanos, llorando sobre ellos; después de lo cual sus hermanos
estuvieron conversando con él.
16 En el palacio de Faraón
corrió la voz: «Han venido los hermanos de José.» La cosa cayó
bien a Faraón y sus siervos,
17 y Faraón dijo a José:
«Di a tus hermanos: Haced esto: Cargad vuestras acémilas y
poneos inmediatamente en Canaán ,
18 tomad a vuestro padre y
vuestras familias, y venid a mí, que yo os daré lo mejor de
Egipto, y comeréis lo más pingüe del país.
19 Por tu parte,
ordénales: Haced esto: Tomad de Egipto carretas para vuestros
pequeños y mujeres, y os traéis a vuestro padre.
20 Y vosotros mismos no
tengáis pena de vuestras cosas, que le mejor de Egipto será para
vosotros.»
21 Así lo hicieron los
hijos de Israel; José les proporcionó carretas por orden de
Faraón; y les dio provisiones para el camino.
22 A todos ellos dio
sendas mudas, pero a Benjamín le dio trescientas piezas de plata
y cinco mudas.
23 A su padre le envió
asimismo diez burros cargados de lo mejor de Egipto y diez asnas
cargadas de trigo, pan y víveres para el viaje de su padre.
24 Luego despidió a sus
hermanos, y cuando se iban les dijo: «No os excitéis en el
camino.»
25 Subieron, pues, de
Egipto y llegaron a Canaán, a donde su padre Jacob,
26 y le anunciaron:
«Todavía vive José, y es el amo de todo Egipto.» Pero él se
quedó impasible, porque no les creía.
27 Entonces le repitieron
todas las palabras que José les había dicho, vio las carretas
que José había enviado para trasportarle, y revivió el espíritu
de su padre Jacob.
28 Y dijo Israel: «¡Esto
me basta! Todavía vive mi hijo José: iré y le veré antes de
morirme.»
Génesis
46
1 Partió Israel con todas
sus pertenencias y llegó a Berseba, donde hizo sacrificios al
Dios de su padre Isaac.
2 Y dijo Dios a Israel en
visión nocturna: «¡Jacob, Jacob!» - «Heme aquí», respondió. -
3 «Yo soy Dios, el Dios de
tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te haré una gran
nación.
4 Y bajaré contigo a
Egipto y yo mismo te subiré también. José te cerrará los ojos.»
5 Jacob partió de Berseba
y los hijos de Israel montaron a su padre Jacob, así como a sus
pequeños y mujeres, en las carretas que había mandado Faraón
para trasportarle.
6 También tomaron sus
ganados y la hacienda lograda en Canaán, y fueron a Egipto,
Jacob y toda su descendencia con él.
7 Sus hijos y nietos, sus
hijas y nietas: a toda su descendencia se la llevó consigo a
Egipto.
8 Estos son los nombres de
los hijos de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus hijos.
El primogénito de Jacob: Rubén,
9 y los hijos de Rubén:
Henoc, Pallú, Jesrón y Karmí;
10 los hijos de Simeón:
Yemuel, Yamín, Ohad, Yakín, Sójar y Saúl, hijo de la cananea;
11 los hijos de Leví:
Guersón, Quehat y Merarí;
12 los hijos de Judá: Er,
Onán, Selá, Peres y Zéraj, (¡pero Er y Onán ya habían muerto en
Canaán!) y los hijos de Peres: Jesrón y Jamul;
13 los hijos de Isacar:
Tolá, Puvá, Yasub y Simrón;
14 los hijos de Zabulón:
Séred, Elón, Yajleel.
15 Estos fueron los hijos
que Lía había dado a Jacob en Paddán Aram, y también su hija
Dina. Sus hijos y sus hijas eran en total 33 personas.
16 Los hijos de Gad:
Sefón, Jagguí, Suní, Esbón, Erí, Arodí y Arelí.
17 Los hijos de Aser:
Yimná, Yisvá, Yisví, Beriá y Séraj, hermana de ellos. Hijos de
Beriá: Jéber y Malkiel.
18 Estos son los hijos de
Zilpá, la que Labán diera a su hija Lía; ella engendró para
Jacob estas dieciséis personas.
19 Los hijos de Raquel,
mujer de Jacob: José y Benjamín.
20 A José le nacieron en
Egipto Manasés y Efraím, de Asnat, hija de Poti Fera,
sacerdote de On.
21 Los hijos de Benjamín:
Belá, Béker, Asbel, Guerá, Naamán, Ejí, Ros, Muppim, Juppim y
Ard.
22 Estos son los hijos que
Raquel dio a Jacob. En total catorce personas.
23 Los hijos de Dan:
Jusim.
24 Los hijos de Neftalí:
Yajseel, Guní, Yéser y Sillem.
25 Estos son los hijos de
Bilhá, la que Labán diera a su hija Raquel, y que aquélla
engendró para Jacob: en total siete personas.
26 Todas las personas que
entraron con Jacob en Egipto, nacidas de sus entrañas, - salvo
las mujeres de los hijos de Jacob - hacían un total de 66
personas.
27 Los hijos de José, que
le habían nacido en Egipto, eran dos. Todas las personas de la
casa de Jacob que entraron en Egipto eran setenta.
28 Israel mandó a Judá por
delante a donde José, para que éste le precediera a Gosen: y
llegaron al país de Gosen.
29 José engancho su
carroza y subió a Gosen, al encuentro de su padre Israel; y
viéndole se echó a su cuello y estúvose llorando sobre su
cuello.
30 Y dijo Israel a José:
«Ahora ya puedo morir, después de haber visto tu rostro, pues
que tú vives todavía.»
31 José dijo a sus
hermanos y a la familia de su padre: «Voy a subir a avisar a
Faraón y decirle: “Han venido a mí mis hermanos y la casa de mi
padre que estaban en Canaán.
32 Son pastores de ovejas,
pues siempre fueron ganaderos, y, han traído ovejas, vacadas y
todo lo suyo.»
33 Así, cuando os llame
Faraón y os diga. “¿Cuál es vuestro oficio?”,
34 le decís: “Ganaderos
hemos sido tus siervos desde la mocedad hasta ahora, lo mismo
que nuestros padres.” De esta suerte os quedaréis en el país de
Gosen.» Porque los egipcios detestan a todos los pastores de
ovejas.
Génesis 47
1 Vino, pues, José a dar
parte a Faraón, diciendo: «Mi padre, mis hermanos, sus ovejas y
vacadas y todo lo suyo han venido de Canaán, y ya están en el
país de Gosen.»
2 Luego, de entre todos
sus hermanos tomó consigo a cinco varones y se los presentó a
Faraón.
3 Dijo Faraón a los
hermanos: «¿Cuál es vuestro oficio?» Respondieron a Faraón:
«Pastores de ovejas son tus siervos, lo mismo que nuestros
padres.»
4 Y dijeron a Faraón:
«Hemos venido a residir en esta tierra, porque no hay pastos
para los rebaños que tienen tus siervos, por ser grave el hambre
en Canaán. Así pues, deja morar a tus siervos en el país de
Gosen.»
5-a Y dijo Faraón a José:
5-b Jacob, y sus hijos
vinieron a Egipto donde José. Faraón, rey de Egipto, se enteró y
dijo a José: «Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
6-a Tienes el territorio
egipcio por delante: en lo mejor del país instala a tu padre y
tus hermanos.»
6-b «Que residan en el
país de Gosen. Y si te consta que hay entre ellos gente
capacitada, ponles por rabadanes de lo mío.»
7 José llevó a su padre
Jacob y le presentó delante de Faraón, y Jacob bendijo a Faraón.
8 Dijo Faraón a Jacob:
«¿Cuántos años tienes?»
9 Respondió Jacob a
Faraón: «Los años de mis andanzas hacen 130 años: pocos y malos
han sido los años de mi vida, y no han llegado a igualar los
años de vida de mis padres, en el tiempo de sus andanzas.»
10 Bendijo, pues, Jacob a
Faraón, y salió de su presencia.
11 José instaló a su padre
y sus hermanos, asignándoles predio en territorio egipcio, en lo
mejor del país, en el país de Ramsés, según lo había mandado
Faraón.
12 Y José proveyó al
sustento familiar de su padre y sus hermanos y toda la casa de
su padre.
13 No había pan en todo el
país, porque el hambre era gravísima y tanto Egipto como Canaán
estaban muertos de hambre.
14 Entonces José se hizo
con toda la plata existente en Egipto y Canaán a cambio del
grano que ellos compraban, y llevó José aquella plata al palacio
de Faraón.
15 Agotada la plata de
Egipto y de Canaán, acudió Egipto en masa a José diciendo:
«Danos pan. ¿Por qué hemos de morir en tu presencia ahora que se
ha agotado la plata?»
16 Dijo José: «Entregad
vuestros ganados y os daré pan por vuestros ganados, ya que se
ha agotado la plata.»
17 Trajeron sus ganados a
José y José les dio pan a cambio de caballos, ovejas, vacas y
burros. Y les abasteció de pan a trueque de todos sus ganados
por aquel año.
18 Cumplido el año,
acudieron al año siguiente y le dijeron: «No disimularemos a
nuestro señor que se ha agotado la plata, y también los ganados
pertenecen ya a nuestro señor; no nos queda a disposición de
nuestro señor nada, salvo nuestros cuerpos y nuestras tierras.
19 ¿Por qué hemos de morir
delante de tus ojos así nosotros como nuestras tierras?
Aprópiate de nosotros y de nuestras tierras a cambio de pan, y
nosotros con nuestras tierras pasaremos a ser esclavos de
Faraón. Pero danos simiente para que vivamos y no muramos, y el
suelo no quede desolado.»
20 De este modo se apropió
José todo el suelo de Egipto para Faraón, pues los egipcios
vendieron cada uno su campo porque el hambre les apretaba, y la
tierra vino a ser de Faraón.
21 En cuanto al pueblo, lo
redujo a servidumbre, de cabo a cabo de las fronteras de Egipto.
22 Tan sólo las tierras de
los sacerdotes no se las apropió, porque los sacerdotes tuvieron
tal privilegio de Faraón, y comieron de dicho privilegio que les
concedió Faraón. Por lo cual no vendieron sus tierras.
23 Dijo entonces José al
pueblo: «He aquí que os he adquirido hoy para Faraón a vosotros
y vuestras tierras. Ahí tenéis simiente: sembrad la tierra,
24 y luego, cuando la
cosecha, daréis el quinto a Faraón y las otras cuatro partes
serán para vosotros, para siembra del campo, y para alimento
vuestro y de vuestros familiares, para alimento de vuestras
criaturas.»
25 Dijeron ellos: «Nos has
salvado la vida. Hallemos gracia a los ojos de mi señor, y
seremos siervos de Faraón.»
26 Y José les impuso por
norma, vigente hasta la fecha respecto a todo el agro egipcio,
dar el quinto a Faraón. Tan sólo el territorio de los sacerdotes
no pasó a ser de Faraón.
27 Israel residió en
Egipto, en el país de Gosen; se afincaron en él y fueron
fecundos y se multiplicaron sobremanera.
28 Jacob vivió en Egipto
diez y siete años, siendo los días de Jacob, los años de su
vida, 147 años.
29 Cuando los días de
Israel tocaron a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: «Si he
hallado gracia a tus ojos, pon tu mano debajo de mi muslo y
hazme este favor y lealtad: No me sepultes en Egipto.
30 Cuando yo me acueste
con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el
sepulcro de ellos.» Respondió: «Yo haré según tu palabra.» -
31 «Júramelo», dijo. Y
José se lo juró. Entonces Israel se inclinó sobre la cabecera de
su lecho.
Génesis 48
1 Sucedió tras esto que se
le dijo a José: «Mira que tu padre está malo.» Entonces él tomó
consigo a sus dos hijos Manasés y Efraím,
2 y se hizo anunciar a
Jacob: «Tu hijo José ha venido a verte.» Entonces Israel,
haciendo un esfuerzo, se sentó en su lecho.
3 Dijo Jacob a José: «El
Saday se me apareció en Luz, en país cananeo; me bendijo
4 y me dijo: “Mira, yo
haré que seas fecundo y que te multipliques; haré de ti una
asamblea de pueblos, y daré esta tierra a tu posteridad en
propiedad eterna.”
5 Pues bien, los dos hijos
tuyos que te nacieron en Egipto antes de venir yo a Egipto a
reunirme contigo, míos son: Efraím y Manasés, igual que Rubén y
Simeón, serán míos.
6 En cuanto a la prole que
has engendrado después de ellos, tuya será y con el apellido de
sus demás hermanos se la citará en orden a la herencia.
7 Cuando yo venía de
Paddán se me murió en el camino Raquel, tu madre, en el país de
los cananeos, a poco trecho para llegar a Efratá, y allí la
sepulté, en el camino de Efratá, o sea Belén.»
8 Vio Israel a los hijos
de José y preguntó: «¿Quiénes son éstos?»
9 Dijo José a su padre:
«Son mis hijos, los que me ha dado Dios aquí.» Y él dijo:
«Tráemelos acá, que yo les bendiga.»
10 Los ojos de Jacob se
habían nublado por la vejez y no podía ver. Acercóselos, pues, y
él los besó y los abrazó.
11 Dijo Israel a José: «Yo
no sospechaba ver más tu rostro, y ahora resulta que Dios me ha
hecho ver también a tus hijos.»
12 José los sacó de entre
las rodillas de su padre, y se postró ante él rostro en tierra.
13 José los tomó a los
dos, a Efraím con la derecha, a la izquierda de Israel, y a
Manasés con la izquierda, a la derecha de Israel, y los acercó a
éste.
14 Israel extendió su
diestra y la puso sobre la cabeza de Efraím, aunque era el
menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés: es decir que
cruzó las manos, puesto que Manasés era el primogénito;
15 y bendijo a José
diciendo: «El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres
Abraham e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor desde que existo
hasta el presente día,
16 el Ángel que me ha
rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; sean llamados
con mi nombre y con el de mis padres Abraham e Isaac, y
multiplíquense y crezcan en medio de la tierra.»
17 Al ver José que su
padre tenía la diestra puesta sobre la cabeza de Efraím, le
pareció mal, y asió la mano de su padre para retirarla de sobre
la cabeza de Efraím a la de Manasés.
18 Y dijo José a su padre:
«Así no, padre mío, que éste es el primogénito; pon tu diestra
sobre su cabeza.
19 Pero rehusó su padre, y
dijo: «Lo sé, hijo mío, lo sé; también él será grande. Sin
embargo, su hermano será más grande que él, y su descendencia se
hará una muchedumbre de gentes.
20 Y les bendijo aquel
día, diciendo: «Que con vuestro nombre se bendiga en Israel, y
se diga: ¡Hágate Dios como a Efraím y Manasés!» - y puso a
Efraím por delante de Manassés. -
21 Dijo entonces Israel a
José: «Yo muero; pero Dios estará con vosotros y os devolverá a
la tierra de vuestros padres.
22 Yo, por mi parte, te
doy Siquem a ti, mejorándote sobre tus hermanos: lo que tomé al
amorreo con mi espada y con mi arco.»
Génesis 49
1 Jacob llamó a sus hijos
y dijo: «Juntaos, y os anunciaré lo que os ha de acontecer en
días venideros:
2 Apiñaos y oíd, hijos de
Jacob, y escuchad a Israel, vuestro padre.
3 Rubén, mi primogénito
eres tú, mi vigor y las primicias de mi virilidad , plétora de
pasión y de ímpetu,
4 espumas como el agua:
¡Cuidado, no te desbordes! porque subiste al lecho de tu padre;
entonces violaste mi tálamo al subir.
5 Simeón y Leví, hermanos;
llevaron al colmo la violencia con sus intrigas.
6 ¡En su conciliábulo no
entres, alma mía; a su asamblea no te unas, corazón mío!, porque
estando de malas, mataron hombres, y estando de buenas,
desjarretaron toros.
7 ¡Maldita su ira, por ser
tan impetuosa, y su cólera, por ser tan cruel! Los dividiré en
Jacob, y los dispersaré en Israel.
8 A ti, Judá, te alabarán
tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; inclínense a
ti los hijos de tu padre.
9 Cachorro de león es
Judá; de la presa, hijo mío, has vuelto; se recuesta, se echa
cual león, o cual leona, ¿quién le hará alzar?
10 No se irá de Judá el
báculo, el bastón de mando de entre tus piernas. hasta tanto que
se le traiga el tributo y a quien rindan homenaje las naciones;
11 el que ata a la vid su
borriquillo y a la cepa el pollino de su asna; lava en vino su
vestimenta, y en sangre de uvas su sayo;
12 el de los ojos
encandilados de vino, el de los dientes blancos de leche.
13 Zabulón habita en la
ribera del mar, y es tripulante de barcos, a horcajadas sobre
Sidón.
14 Isacar es un borrico
corpulento echado entre las aguaderas.
15 Aunque ve que el reposo
es bueno, y que el suelo es agradable, ofrece su lomo a la carga
y termina sometiéndose al trabajo.
16 Dan juzgará a su pueblo
como cualquiera de las tribus de Israel.
17 Sea Dan una culebra
junto al camino, una víbora junto al sendero, que pica al
caballo en los jarretes y cae su jinete de espaldas.
18 En tu salvación espero,
Yahveh.
19 A Gad atracadores le
atracan, pero él atraca su retaguardia.
20 Aser tiene pingüe su
pan, y da manjares de rey
21 Neftalí es una cierva
suelta, que da cervatillos hermosos.
22 Un retoño es José,
retoño junto a la fuente, cuyo vástagos trepan sobre el muro.
23 Le molestan y
acribillan, le asaltan los flecheros;
24 pero es roto su arco
violentamente y se aflojan los músculos de sus brazos por las
manos del Fuerte de Jacob, por el Nombre del Pastor, la Piedra
de Israel,
25 por el Dios de tu
padre, pues él te ayudará, el Dios Sadday, pues él te bendecirá
con bendiciones de los cielos desde arriba, bendiciones del
abismo que yace abajo, bendiciones de los pechos y del seno,
26 bendiciones de espigas
y de frutos, amén de las bendiciones de los montes seculares, y
el anhelo de los collados eternos. ¡Sean para la cabeza de José,
y para la frente del consagrado entre sus hermanos!
27 Benjamín, lobo rapaz;
de mañana devora su presa, y a la tarde reparte el despojo.»
28 Todas estas son las
tribus de Israel, doce en total, y esto es lo que les dijo su
padre, bendiciéndoles a cada uno con su bendición
correspondiente.
29 Luego les dio este
encargo: «Yo voy a reunirme con los míos. Sepultadme junto a mis
padres en la cueva que está en el campo de Efrón el hitita,
30 en la cueva que está en
el campo de la Makpelá, enfrente de Mambré, en el país de
Canaán, el campo que compró Abraham a Efrón el hitita, como
propiedad sepulcral:
31 allí sepultaron a
Abraham y a su mujer Sara; allí sepultaron a Isaac y a su mujer
Rebeca, y allí sepulté yo a Lía.
32 Dicho campo y la cueva
que en él hay fueron adquiridos de los hititas.»
33 Y en habiendo acabado
Jacob de hacer encargos a sus hijos, recogió sus piernas en el
lecho, expiró y se reunió con los suyos.
Génesis 50
1 José cayó sobre el
rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó.
2 Luego encargó José a sus
servidores médicos que embalsamaran a su padre, y los médicos
embalsamaron a Israel.
3 Emplearon en ellos
cuarenta días, porque este es el tiempo que se emplea con los
embalsamados. Y los egipcios le lloraron durante setenta días.
4 Transcurridos los días
de luto por él, habló José a la casa de Faraón en estos
términos: «Si he hallado gracia a vuestros ojos, por favor,
haced llegar a oídos de Faraón esta palabra:
5 Mi padre me tomó
juramento diciendo: “Yo me muero. En el sepulcro que yo me labré
en el país de Canaán, allí me has de sepultar.” Ahora, pues,
permíteme que suba a sepultar a mi padre, y luego volveré.»
6 Dijo Faraón: «Sube y
sepulta a tu padre como él te hizo jurar.»
7 Subió José a enterrar a
su padre, y con él subieron todos los servidores de Faraón, los
más viejos de palacio, y todos los ancianos de Egipto,
8 así como toda la familia
de José, sus hermanos y la familia de su padre. Tan sólo a sus
pequeñuelos, sus rebaños y vacadas, dejaron en el país de Gosen.
9 Subieron con él además
carros y aurigas: un cortejo muy considerable.
10 Llegados a Goren
Haatad, que está allende el Jordán, hicieron allí un duelo muy
grande y solemne, y José lloró a su padre durante siete días.
11 Los cananeos,
habitantes del país, vieron el duelo en Goren Haatad y dijeron:
«Duelo de importancia es ése de los egipcios.» Por eso se llamó
el lugar Abel Misráyim, que está allende el Jordán.
12 Sus hijos, pues,
hicieron por él como él se lo había mandado;
13 le llevaron sus hijos
al país de Canaán, y le sepultaron en la cueva del campo de la
Makpelá, el campo que había comprado Abraham en propiedad
sepulcral a Efrón el hitita, enfrente de Mambré.
14 Regresó José a Egipto
con sus hermanos, y todos cuantos habían subido con él a
sepultar a su padre.
15 Vieron los hermanos de
José que había muerto su padre y dijeron: «A ver si José nos
guarda rencor y nos devuelve todo el daño que le hicimos.»
16 Por eso mandaron a José
este recado: «Tu padre encargó antes de su muerte:
17 “Así diréis a José: Por
favor, perdona el crimen de tus hermanos y su pecado.” Cierto
que te hicieron daño, pero ahora tú perdona el crimen de los
siervos del Dios de tu padre.» Y José lloró mientras le
hablaban.
18 Fueron entonces sus
hermanos personalmente y cayendo delante de él dijeron: «Henos
aquí, esclavos tuyos somos.»
19 Replicóles José: «No
temáis, ¿estoy yo acaso en vez de Dios?
20 Aunque vosotros
pensasteis hacerme daño, Dios lo pensó para bien, para hacer
sobrevivir, como hoy ocurre, a un pueblo numeroso.
21 Así que no temáis; yo
os mantendré a vosotros y a vuestros pequeñuelos.» Y les consoló
y les habló con afecto.
22 José permaneció en
Egipto junto con la familia de su padre, y alcanzó José la edad
de 110 años.
23 José vio a los
biznietos de Efraím; asimismo los hijos de Makir, hijo de
Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.
24 Por último, José dijo a
sus hermanos: «Yo muero, pero Dios se ocupará sin falta de
vosotros y os hará subir de este país al país que juró a
Abraham, a Isaac y a Jacob.»
25 José hizo jurar a los
hijos de Israel, diciendo: «Dios os visitará sin falta, y
entonces os llevaréis mis huesos de aquí.»
26 Y José murió a la edad
de 110 años; le embalsamaron, y se le puso en una caja en
Egipto.