

Arte y arquitectura islámicas, arte y arquitectura de las áreas de
Oriente Próximo, norte de África, norte de la India y España que
formaron parte del territorio del islam en diversos momentos desde
el siglo VII.
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Dos rasgos dominantes del arte y la arquitectura islámicas, la
importancia de la decoración caligráfica y la composición espacial
de la mezquita, estuvieron íntimamente ligados a la doctrina
islámica y se desarrollaron en los primeros tiempos de su religión.
El profeta Mahoma fue un rico comerciante de La Meca que experimentó
una serie de revelaciones divinas a los 40 años y comenzó a predicar
la nueva fe. Sus enseñanzas están contenidas en el Corán, libro
sagrado de los musulmanes, que recogió la herencia lingüística de la
literatura árabe. La posición esencial que este libro ocupa en la
cultura islámica y la estética propia de la escritura arábiga,
contribuyeron al desarrollo de los estilos decorativos caligráficos
en todos los campos del arte islámico. Con la palabra escrita,
especialmente las inscripciones coránicas, se decoraron las
mezquitas y sus objetos litúrgicos. En el año 622 d.C. Mahoma huyó
de La Meca en dirección a Yatrib, la futura Medina, en lo que se
denomina la Hégira, que supuso el inicio de la cronología islámica.
En Medina, Mahoma reunió a un grupo de creyentes para celebrar la
oración comunitaria. La casa de Mahoma consistía en un recinto
cuadrado de muros de adobe abierto a un patio, rematado por un
soportal o cobertizo en el lado sur. En el muro oriental se
levantaron las habitaciones de las mujeres del Profeta, volcadas
hacia el patio, donde se reunían los fieles para orar bajo las
directrices de Mahoma, que se subía en un estrado para dirigirles.
En esta disposición se ha querido establecer el origen de las
futuras mezquitas, que suelen presentar un patio interior (sahn)
rodeado de pórticos (riwaqs) y un espacio cubierto (haram),
articulado mediante naves de columnas y delimitado por la quibla, el
muro que señala la dirección de La Meca. Los primeros seguidores de
Mahoma fueron pueblos nómadas procedentes de la península Arábiga,
con escasas tradiciones artísticas, en contraste de los imperios que
conquistaron posteriormente. A medida que se expandió, el islam
asimiló las distintas tradiciones culturales y artísticas de los
pueblos sometidos, instaurando así un estilo artístico propio, que
varía de acuerdo con las diversas áreas climáticas o los materiales
disponibles. Algunos motivos adaptados de otras culturas se
convirtieron en temas universales del mundo islámico. El arte
islámico evolucionó a partir de muchas fuentes, como las romanas,
paleocristianas o bizantinas, que se entremezclaron en su primera
arquitectura, el arte persa Sasánida y los estilos del centro de
Asia, incorporados a través de las incursiones turcas y mongolas. El
arte chino constituyó un ingrediente esencial de la pintura, la
cerámica y las artes textiles.
El desarrollo del arte islámico desde el siglo VII al XVIII se
divide en tres periodos. El periodo de formación, que coincide
aproximadamente con el califato Omeya (661-750), bajo cuyo mandato
el territorio islámico se extendió desde Damasco (Siria) hasta
España; el periodo medio que abarca la época de los califas Abasíes
(750-1258), establecidos en Bagdad (Irak), hasta la conquista
mongola, y el periodo que transcurre entre esta conquista y el siglo
XVIII.Dentro de esta secuencia se pueden discernir, en las
diferentes partes del mundo islámico, diversos estilos artísticos
asociados a las correspondientes dinastías de gobernantes. Además de
aquellos relativos a las grandes dinastías Omeya y Abasí, cabe
mencionar otros estilos, como el de los turcos Selyúcidas, que
gobernaron Irán desde mediados del siglo XI a 1157; el de los
kánidas, pueblo mongol que controló el este de Irán de 1256 a 1349;
los Timuríes, grandes mecenas de la cultura iraní, instaurados al
oeste de Irán entre 1378 y 1502 y los Safawíes, gobernantes de la
totalidad de Irán de 1502 a 1736. El arte islámico también floreció
bajo los turcos otomanos, que dirigieron Turquía de 1299 a 1922 y
extendieron su imperio por Egipto y Siria en el siglo XVI. En el
noreste africano destacan estilos relacionados con el reinado de los
fatimíes (909-1171) y con el de los mamelucos, que controlaron estos
territorios desde 1250, mientras que en el Magreb y el sur de la
península Ibérica cabe mencionar el apogeo de las tribus bereberes,
los almorávides y los almohades, así como la dinastía Nazarí del
reino de Granada.
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Mezquita de Solimán el Magnífico
La mezquita de Solimán el Magnífico en Estambul fue construida en
1550. Sinan, el arquitecto, se basó en las iglesias bizantinas y, en
particular, en Santa Sofía. La cúpula central está rodeada por
semicúpulas. Los cuatro estrechos minaretes con balcones son
característicos del estilo arquitectónico de las últimas mezquitas
islámicas.
El escaso ritual del culto islámico dio lugar a dos tipologías de
carácter religioso: la mezquita (masjid), recinto donde la comunidad
se reúne para orar, y la madrasa o escuela coránica. Dentro de la
arquitectura civil destacan los palacios, los caravasares y las
ciudades, en las que se consiguió un planeamiento racionalizado de
acuerdo con las canalizaciones de agua y la protección frente al
calor. Otro edificio importante en el islam es el mausoleo,
enterramiento de un gobernante y símbolo de su poder terrenal. Todos
estos edificios religiosos y seculares tienen numerosos elementos
estructurales y decorativos en común.
Mezquita de Solimán en detalles
El muro de la quibla indica la dirección hacia la que los musulmanes
deben dirigir su oración, la ciudad santa de La Meca. Para
diferenciarla del resto de las paredes del templo se abre en ella un
pequeño ábside o nicho llamado mihrab, similar al altar cristiano
pero sin su contenido simbólico. El resto de las sala de oración es
un espacio techado indiferenciado, dividido en ocasiones por series
de arquerías sobre columnas, paralelas o transversales al muro de la
quibla. Esta disposición, heredada de las basílicas paleocristianas
y transformada por el culto musulmán en la tipología conocida como
mezquita hipóstila, evita las articulaciones espaciales
jerarquizadas, características de sus antecesoras cristianas. Otra
de las novedades de estas salas hipóstilas es su capacidad para
crecer indefinidamente, como en el caso de la mezquita de Córdoba
(España, siglos VIII-X), ampliada en numerosas ocasiones debido al
aumento de la población.
1.Patio
Las mezquitas, sin embargo, mantuvieron la concepción primitiva del
rezo al aire libre, en un patio rodeado de soportales que
proporcionaban sombra a los fieles. Por ello la sala de oración
permaneció como un espacio abierto al patio o sahn, que siguió
siendo un elemento importante del conjunto, a menudo con igual o
mayor superficie que la zona cubierta. En algunos casos —como en las
mezquitas de Córdoba o Sevilla (España)— el sahn imitaba la
configuración interior por medio de filas de naranjos alineados y a
la misma distancia que las columnas de la sala adyacente. Además, en
el patio solían aparecer dos elementos característicos: la fuente
para las abluciones (sabial) y la torre para llamar a la oración, el
alminar o minarete.
2.Minarete
Alminar de la gran mezquita de Samarra
La gran mezquita de Samarra, levantada el año 847 d.C. en el actual
Irak, era el mayor templo erigido en aquella época. En la actualidad
sólo se conserva intacto el monumental alminar cónico desde el cual
el muecín llamaba a la oración.
En los primeros tiempos no existía el alminar, de modo que los
fieles se reunían para orar sin necesidad de una llamada previa. Sin
embargo, debido al aumento de la congregación, se acabó instituyendo
la llamada de un muecín, a viva voz, desde la cubierta más alta del
edificio. La Gran Mezquita Omeya de Damasco (705-715) es el primer
ejemplo que presenta una torre o minarete, situada en una de las
esquinas del patio, para realizar esta función.
3.Cúpula
Cúpula de la Roca, Jerusalén
La mezquita o cúpula de la Roca, la estructura islámica más antigua
de las que se conservan, fue construida por el califa Abd al-Malik a
finales del siglo VII. Se levanta sobre la roca sagrada de Jerusalén,
desde donde el profeta Mahoma ascendió al cielo. La planta octogonal
de la mezquita encierra un espacio central rematado por una cúpula.
Los muros exteriores están cubiertos con ricas decoraciones de
mosaicos.
Las cúpulas, un elemento importante de la arquitectura islámica,
proceden de la arquitectura Sasánida y de las tradiciones
paleocristianas. La primera mezquita monumental se conoce con el
nombre de cúpula de la Roca (Jerusalén, finales del siglo VII), un
espacio centralizado de planta octogonal rodeado por dos
deambulatorios y cubierto por una gran cúpula. Su composición deriva
de la arquitectura romana, probablemente de la mezquita del Santo
Sepulcro (siglo IV) en Jerusalén. La mezquita de la Roca está
decorada con mosaicos coloristas, tanto en su interior como en el
exterior y alberga la piedra desde la que, según la tradición
musulmana, Mahoma ascendió al cielo. El mausoleo, construido a
principios del siglo X, para el gobernador de Bujoro, en Asia
Central, es otro ejemplo de gran relevancia arquitectónica. Este
edificio cuadrado de ladrillo posee una cúpula sobre trompas (pequeños
arcos que hacen de puente en los ángulos del cuadrado para facilitar
la transición hacia el espacio circular de la cubierta), derivadas
del Irán Sasánida en lugar de las tradicionales pechinas (secciones
esféricas triangulares) propias de la arquitectura bizantina. Bajo
los otomanos las mezquitas se construyen siguiendo la tradición
bizantina. De este modo, la magnífica mezquita de Selimiya
(1569-1574) en Edirne (Turquía), obra del arquitecto turco Sinan,
posee una colosal cúpula precedida por un patio porticado, donde se
multiplican las pequeñas cúpulas y semicúpulas. La composición es
similar a la de la basílica de Santa Sofía en Constantinopla (actual
Estambul, Turquía), el ejemplo más significativo de la arquitectura
bizantina, que luego fue convertida en mezquita. Esta forma —que
Sinan también empleó en la mezquita de Solimán— influyó en el diseño
de otras mezquitas de Oriente Próximo y la India.4.Iwan
En las mezquitas Abasíes de Irak, aunque se mantiene la tipología
hipóstila siria, se va imponiendo el modelo formado por un patio
central al que comunican los diversos iwanes o salas abovedadas que
se abren a través de grandes arcos. Esta disposición tiene su origen
en la arquitectura del Irán Sasánida.
5.Arco apuntado
Aunque el arco de herradura está estrechamente ligado a la
arquitectura islámica, su origen se remonta al Imperio romano. Los
visigodos de la península Ibérica lo emplean en numerosas ocasiones,
y sus invasores Omeyas lo adaptaron finalmente para las
construcciones musulmanas. Otro de los arcos empleados por los
arquitectos islámicos fue el apuntado, de origen sirio-romano y
también recogido por la dinastía Omeya, aunque más tarde se difundió
por el califato de Bagdad. Desde allí se transmitió hacia África, y
los pueblos bereberes del Atlas lo exportaron hacia sus territorios
españoles, donde se conservó entre los artífices mudéjares que, a su
vez, extendieron su empleo por Latinoamérica.
6.Mimbar y maqsura
El mimbar o púlpito se utilizó por primera vez en la mezquita de
Medina. Al principio se empleaba como estrado, pero pronto se
convirtió en un verdadero púlpito para la predicación del imán. Otro
de los elementos característicos de las mezquitas es la maqsura, un
espacio acotado por arquerías situado delante del mihrab y decorado
con mayor riqueza. Es un ámbito destinado a los gobernantes de la
comunidad con el fin de protegerles de sus enemigos, especialmente
después de que varios de los primeros califas fueran asesinados por
la espalda durante la oración.
2.Madrasas
La Masjid-i-Sha, de Isfahan, es una madrasa (escuela para
estudiantes del islam) que incorpora también una mezquita. Fue
construida entre 1612 y 1637. La impresionante cúpula es uno de los
ejemplos de azulejería más delicados del mundo.
Bajo los Abasíes se introdujo en Irán una nueva tipología de
edificio religioso, la madrasa o seminario religioso. Su forma,
basada en la arquitectura Sasánida, dio lugar a un nuevo tipo de
mezquita que se difundió rápidamente por numerosos países. La
madrasa y la mezquita-madrasa están configuradas por iwanes, es
decir, salas emplazadas en los ejes de un rectángulo que se abren
con grandes arcos a un patio central. Las madrasas suelen disponer
de habitaciones en torno al patio dedicadas al estudio o a los
dormitorios de los estudiantes. En algunos edificios del último
periodo, el patio está cubierto por una gran cúpula. A partir del
siglo XI fueron elegidos por califas y emires para construir sus
mausoleos. La mezquita del Viernes (donde se congrega el mayor
número de fieles de una ciudad) de Ispahan (siglo XI, Irán), es el
primer ejemplo de mezquita-madrasa. En este edificio, como en muchas
tumbas del mismo periodo, aparece la decoración a base de mocárabes,
especie de estalactitas o formas prismáticas que penden de las
bóvedas o arcos. Entre los ejemplos tardíos de mezquita madrasa
destacan, también en Ispahan, la Masjid-i-Sha, en la que el iwan
principal está coronado por una elevada cúpula apuntada y la
Lutfullah, con otra cúpula recubierta con espléndidos azulejos.
3.Arquitectura civil
Durante la época de los Omeyas y primeros Abasíes, los príncipes de
las familias construyeron varios palacios en el desierto de Siria e
Irak. Algunos de ellos estaban rodeados por terrenos de caza —como
los de los últimos reyes Sasánidas— y otros disponían de baños
abovedados derivados de la arquitectura tardorromana, que también se
aprecia en su empleo como villas o explotaciones agrícolas. Por ello,
estos palacios supusieron una síntesis entre las tradiciones
orientales y occidentales, característica del primer arte islámico.
Al mismo tiempo demostraban una cierta libertad frente a las
recomendaciones contra el arte figurativo, que no llegaban a
alcanzar connotaciones prohibitivas en el Corán pero sí en los hadit
(tradiciones orales) del siglo IX. Los palacios Omeyas estaban
decorados con mosaicos, pinturas murales y estucos, representando
animales, escenas cortesanas o al propio califa. Esta decoración
deriva en gran medida de la tradición Sasánida.En el periodo medio,
el mundo islámico produjo los mejores frutos de su civilización
urbana. Con la invasión de los mongoles, no obstante, muchas
ciudades fueron destruidas o reducidas a pueblos, y se perdieron los
ingeniosos sistemas hidráulicos que las permitían existir. Bajo los
Abasíes se fundó en medio del desierto, cerca de Bagdad, una ciudad
administrativa llamada Samarra, que no llegó a terminarse. Samarra
ocupaba una extensión de 175 hectáreas rodeada por una enorme
muralla, contaba con jardines, palacios, edificios administrativos,
una mezquita, baños y cuarteles. Los edificios residenciales estaban
decorados con pinturas figurativas, pero los motivos ornamentales
más delicados están tallados en estuco, siguiendo esquemas
geométricos de origen turco. Todas estas ciudades de nueva planta,
como Samarra, El-Fustat (cerca de El Cairo y conocida por
excavaciones) o Medinat al-Zahara, cuentan con importantes
infraestructuras como acueductos y redes de alcantarillado. Otro de
estos palacios-ciudades del mundo islámico fue la ya citada Medinat
al-Zahara en las cercanías de Córdoba (España), edificada por el
primer califa cordobés Abd-al-Rahman III —de la dinastía Omeya huida
desde Siria hasta al-Andalus— y destruida por las tribus bereberes
en el siglo XI.La tradición islámica de los palacios-ciudades se
mantuvo en el norte de África, en Estambul, donde los turcos
otomanos comenzaron en 1454 la construcción del palacio Topkapi, y
en el reino Nazarí de Granada (España), con el magistral palacio de
la Alhambra. El conjunto de la Alhambra está formado por un
fortaleza o alcazaba y por el palacio real. A su vez, el núcleo
principal del palacio está constituido por una zona oficial en torno
al patio de Comares y otra residencial abierta al patio de los
Leones. En el centro de este último aparece una fuente sobre figuras
de leones con surtidores en sus bocas. El mismo tema del león se
repite en la escultura de bronce de pequeño formato y en numerosos
recipientes cerámicos (véase más abajo Artes decorativas). En Irán
los últimos grandes constructores fueron los Safawíes, cuya
contribución a la arquitectura civil incluye puentes, campos de polo
y palacios con miradores de madera. En el palacio de Abbas I se
construyó una galería de arte para albergar su colección de
porcelanas chinas. Los caravasares fueron una contribución Selyúcida.
Son lugares de descanso para los viajeros de las rutas de caravanas
y cuentan con una sala de columnas o apadana y un patio para los
animales. Otros edificios destacados de la arquitectura civil
islámica fueron los baños públicos, bazares, jardines y ribats o
guarniciones fronterizas, como los que se conservan en Túnez.
4.Tumbas y mausoleos
Taj Mahal, Agra
El Taj Mahal, el ejemplo más famoso de la arquitectura de los
mogoles, se hizo como mausoleo para la esposa de Sha Jahan tras su
muerte en 1631. Fue construido en mármol blanco con piedras
preciosas incrustadas. En cada uno de sus ángulos destaca un
minarete, y sus muros externos están adornados con diferentes
pasajes del Corán. El Emperador y su esposa están enterrados en un
panteón bajo el edificio.
Las tumbas y los mausoleos, levantados como símbolos del poder de
los gobernantes fallecidos, se convirtieron en los monumentos más
importantes del islam después de las mezquitas y los palacios. Entre
los ejemplos más destacados se halla la necrópolis de las afueras de
El Cairo, que presenta tumbas cupuladas construidas por los
mamelucos en el siglo XV. La necrópolis Sah-i-Zindeh (siglos XV y
XVI) erigida por los Timuríes en Samarcanda, es un impresionante
grupo de edificios de ladrillo cubiertos con esbeltas cúpulas sobre
tambores, como la tumba de Tamerlán. En Irán, bajo la dominación
mongola, se desarrolló un tipo característico de enterramiento cuyo
ejemplo más brillante es el gran mausoleo de Sultaniyah (siglo XIV),
cuya cúpula se eleva aún más por la inclusión de un tambor octogonal.
En relación a este tipo, la obra más representativa del periodo
mogol en la India es el famoso Taj Mahal, en Agra, un mausoleo
construido en el siglo XVII por arquitectos iraníes.
5.Decoración arquitectónica
El estuco, el ladrillo y el azulejo se usaron como elementos
decorativos en los edificios islámicos. Los Selyúcidas añadieron la
cerámica vidriada (véase más abajo Cerámica). La superficie de los
mihrabs, con sus bandas de inscripciones coránicas, se realizaron en
estuco tallado o barro vidriado. Los paneles murales se adornaron
con motivos decorativos de lacería geométrica sobre azulejos. En la
arquitectura de los Timuríes y en la Córdoba califal, los mihrabs se
recubrieron con teselas de mosaico de colores brillantes. Los turcos
fueron destacados productores de cerámica. En el Irán Safawí, la
mayor parte de los edificios públicos se decoraron con azulejos. La
gama cromática incluyó el dorado y el verde, que se aplicaban
mezclados en vez de por separado, como se hacía anteriormente.Las
celosías de madera tallada, en ocasiones con incrustaciones de
marfil, también proporcionaron un soporte para la decoración
arquitectónica en el mundo islámico. Se emplearon en macsuras,
mimbares, ventanas, pantallas y puertas. Los relieves de piedra y de
mármol se encuentran en lugares tan distantes como Turquía, Egipto y
España.
La proscripción de la temática figurativa, contenida en los hadit,
es similar a la iconoclasia desarrollada durante el periodo del
Imperio bizantino. Estas prohibiciones o recomendaciones se seguían
estrictamente en el caso de la arquitectura religiosa, como en el
caso de las mezquitas, pero la arquitectura civil las transgredía en
numerosas ocasiones, dependiendo en cualquier caso de la ortodoxia
del gobernante de turno. En el palacio de Msatta (principios del
siglo VIII) en el desierto sirio, se aprecia una clara distinción
entre la decoración de las dependencias laicas y las religiosas. Los
relieves situados en la zona de la mezquita son totalmente
abstractos, mientras que los del resto del edificio presentan
decoración figurativa zoomórfica. De todos modos, la representación
de figuras humanas y animales se hace de forma convencional y con
finalidad estrictamente decorativa. Por otro lado estas limitaciones
supusieron un acicate para el desarrollo de un repertorio basado en
diversas formas y motivos, como la epigrafía (inscripciones
caligráficas), el ataurique o decoración vegetal estilizada (arabescos)
y la decoración geométrica o de lacería.
1.Cerámica
Esta jarra de cerámica vidriada fue realizada en el siglo XVI en
Turquía, durante el periodo de dominación otomana. La estilizada
decoración con motivos vegetales y brillantes colores forma parte de
la tradición árabe. Esta pieza se encuentra en la colección del
Museo Victoria y Alberto de Londres.
Una de las manifestaciones artísticas que alcanzó mayor esplendor
dentro del arte islámico es la cerámica, en la que se puede apreciar
un grado de innovación y creatividad comparable al de las artes
plásticas de otras culturas.La primera etapa de innovación en la
cerámica islámica se define a partir de las excavaciones de Samarra.
La presencia de porcelana china importada en el área de Bagdad
estimuló el interés de los ceramistas Abasíes, pero la perfección de
estas obras no se pudo conseguir con la arcilla local. La cerámica
Tang de colorido verde y amarillo se imitó con éxito, pero para
representar el acabado de la porcelana, los ceramistas aplicaron un
reflejo metálico, que proporcionaba a las piezas un aspecto cremoso.
Algunas de estas vasijas se decoraban con pintura azul, y hay quien
opina que esta técnica inspiró las primeras porcelanas azules y
blancas de la China (imitadas a su vez por los últimos ceramistas
islámicos). La técnica de pintura brillante también apareció en
Samarra. Se trata de la misma cerámica de reflejo metálico vuelta a
cocer a fuego lento, produciendo así un brillante efecto metálico —pardo,
verdoso o rojo— que transforma el recipiente en una pieza con
apariencia de oro (loza dorada). Esta técnica se trasmitió a todos
los lugares civilizados de Europa, norte de África y Asia. Desde
fines del siglo VIII al siglo XI se realizó en Nisapur y Samarcanda,
en el noreste de Irán, otro tipo de decoración cerámica. La nueva
técnica consistía en verter un fina capa de arcilla líquida sobre el
recipiente para obtener una superficie sobre la que se aplica la
decoración pictórica. Algunas de estas piezas, influidas por la
tradición Sasánida, se decoraban con figuras de jinetes y otros
motivos geométricos y caligráficos. Otra de las tipologías cerámicas
iraníes es la que presenta una superficie grabada o esgrafiada,
imitando las técnicas de la metalistería. Como la cerámica de
reflejos metálicos, esta modalidad puede explicarse como el deseo de
buscar un sustituto aceptable a un material más costoso. En El-Fustat,
fundado por los fatimíes de Egipto, se ha encontrado una gran
cantidad de cerámica de reflejo metálico y otras modalidades. En el
Irán Selyúcida se realizaron vasijas con las paredes de vidrio a
imitación de la delicada porcelana china, así como cerámicas
vidriadas y azulejos de Ravy y Kasan. Algunos recipientes esmaltados
presentan ilustraciones de poemas y escenas heroicas, similares a
las que se reproducen en la miniatura persa. Las formas de estas
piezas representan en ocasiones a diversos animales.En Irak, en los
años previos a la conquista mongola, Raqqa fue el centro de
producción de una fina cerámica vidriada y pintada. En la Turquía
otomana lugares como Iznik y Kütahya fueron productores destacados
de azulejos, durante el siglo XVIII. Al comienzo estuvieron
influidos por los objetos chinos blancos y azules, pero después se
produjeron piezas de cerámica según los patrones típicamente turcos,
con motivos florales en color turquesa, verde, púrpura, castaño y
negro. Los ceramistas Safawíes de Irán, también influidos por las
modas chinas, realizaron cerámicas azules y blancas que se
exportaban hacia occidente.
2.Vidrio
El mundo islámico realizó durante siglos delicadas cristalerías
decoradas con esmaltes. Esta lámpara de mezquita de principios del
siglo XIV está cubierta con tres inscripciones del Corán en letra
cúfica. Cuando la lámpara está encendida, la llama acentúa la
elegante caligrafía.
Los artistas musulmanes trabajaron el vidrio utilizando primero las
técnicas empleadas en Egipto y en el Irán Sasánida y,
posteriormente, desarrollando otras nuevas como en el caso de los
fatimíes, que produjeron vidrio tallado, vidrio brillante pintado y
vidrio estampado. En este periodo se realizaron también un pequeño
número de vasijas talladas en cristal de roca. En Siria destaca el
vidrio esmaltado del siglo XII, principalmente sus copas y lámparas
de belleza insuperable. Los sirios mantuvieron su maestría en el
arte del vidrio en el último periodo, al que pertenecen las
conocidas lámparas de mezquita cónicas y esmaltadas.
3.Ebanistería y eboraria
Además de su empleo decorativo en arquitectura, la madera se trabajó
como material de otras artes aplicadas. En los palacios fatimíes se
conservan excepcionales ejemplos de tablas con representaciones
cortesanas, que recuerdan el estilo de los coptos (cristianos
egipcios). También se tallaron las piezas del mobiliario,
especialmente los biombos. Las cajas de marfil tallado y los
colmillos de elefante abundaban en la corte fatimí, continuándose la
tradición en la Sicilia musulmana. En ellos se representaban
cortesanos, animales y vegetación.
4.El arte del bronce
Algunos de los bronces islámicos más refinados se han conservado en
los tesoros de las iglesias europeas. Al principio se adoptaron las
formas Sasánidas pero el periodo fatimí produjo vasijas de bronce
con forma animal, así como candiles y platos. Aunque en el este de
Irán se realizaron interesantes piezas grabadas con incrustaciones
de cobre y plata, los bronces más refinados fueron producto de los
talleres de Mosul (Irak), durante los 50 años que precedieron a la
conquista mongola. Entre sus objetos más destacados se encuentran
los aguamaniles, tazas y candiles con incrustaciones de plata y oro
y motivos abstractos, figurativos e inscripciones. Por su parte, los
talleres sirios continuaron produciendo diseños figurativos durante
el siglo XIV.
5.Manuscritos
La elaborada escritura cúfica, que resultaba tan apropiada para ser
labrada en la piedra, aparece en los primeros manuscritos coránicos
que nos han llegado. En ellos, algunos acentos diacríticos se pintan
en rojo, y las decoraciones doradas entre las suras (capítulos)
contrastan con la elegante escritura negra. En el periodo Selyúcida
se desarrolló el nesjí, una escritura más cursiva y fluida. Los dos
estilos se emplearon en la arquitectura y las artes decorativas.
6.Marroquinería
Las encuadernaciones de libros en cuero son un excelente ejemplo de
las artes decorativas islámicas. En los primeros tiempos se
realizaban en relieves repujados; más tarde se estampaban y doraban
las cubiertas y los lomos y, finalmente, en el siglo XVI, se pintan
con esmaltes. El trabajo del cuero se aplicó también a los arneses
de los caballos y a los objetos empleados en la cetrería.
7.Pintura
Uno de los grandes miniaturistas persas, Bihzad, dio un nuevo ímpetu
a la tradición oriental de la miniatura. Laila y Majnum en la
escuela, muestra su habilidad en el uso del dibujo y el color, así
como su línea elegante y caligráfica. La perspectiva plana muestra
la influencia de los paisajes chinos. Hay que destacar la
yuxtaposición de escenas de interior y exterior.
La pintura de caballete no existió en el arte islámico, concentrado
en la ilustración de libros. Las primeras muestras conservadas son
miniaturas de manuscritos científicos griegos traducidos al árabe
(vehículo por el cual las enseñanzas del mundo clásico se
transmitieron a Occidente), las fábulas de Bidpai (300 d.C.,
traducidas al árabe con el nombre de Caliba y Dinna) y el Maqamat de
al-Hariri (1054-1122), narración de las aventuras de un viajero.
Estilísticamente todas estas pinturas derivan de la escuela de
Bagdad del siglo XIII. Las ilustraciones científicas son dibujos
lineales basados en los modelos clásicos, mientras que las
coloristas pinturas laicas son de una ingenuidad encantadora, con
sólo dos o tres figuras monumentales y paisajes como elementos
decorativos. La miniatura persa de los mongoles o de Il-Khanid
floreció en el siglo XIV en Tabiaz (Irán). La influencia china en
los detalles del paisaje, la expresividad y la complejidad
compositiva caracterizan la nueva escuela. Muchos poemas épicos
persas, como el Shar-nama —un manuscrito épico escrito por Firdusi
en el siglo XIX— se ilustraron en este estilo. La miniatura continuó
su evolución en el siglo XV en Harat (actual Afganistán) bajo el
patrocinio de los Timuríes. Bihzad fue uno de los mejores
miniaturistas Timuríes, gracias a sus escenas dramáticas y a la
profundidad psicológica de sus figuras. Los gobernantes otomanos
también promovieron el arte del libro. Una escuela turca de
miniatura del siglo XIV, localizada en Tabiaz, representó escenas de
la vida cortesana y militar. Los artistas Safawíes fueron diestros
en su estilo y, como consecuencia de la influencia europea,
ampliaron su repertorio al incluir retratos de personajes. En la
India musulmana se desarrolló desde el siglo XVI hasta el siglo XIX
un estilo peculiar de pintura miniada, más influida por el arte
hindú, que representaba con frecuencia a los gobernantes y sus
ceremonias oficiales.
8.Textiles
Las telas se consideraron objetos de lujo, y las más refinadas se
realizaron en los talleres denominados tiraz, controlados por el
califa. El sistema del tiraz, comparable a las instituciones
oficiales del Imperio bizantino, copto y Sasánida, terminó con la
conquista mongola. Los tejidos procedentes de un tiraz (a menudo
prendas ceremoniales) se consideraban posesiones del más alto valor.
Los tiraz —el término también designa al propio tejido— a menudo
llevaban impresa la firma del taller, la fecha y el nombre del
gobernante. En Egipto la mayoría de los tiraz eran de lino y en la
época de los fatimíes se entretejían en ellos bordados de seda con
hilos de oro. Los mejores tejidos de sedas proceden de la región de Bujará (siglos IX y X) y de Irán, Bagdad, Egipto y España (siglos X
y XI). Estas sedas llegaron a Europa a través de las embajadas
enviadas por los gobernantes islámicos y allí ejercieron tal
influencia que algunos términos europeos para designar tejidos —como
damasco— derivan del mundo islámico. El manto de coronación de los
emperadores del Sacro Imperio fue bordado por artistas islámicos en Sicilia, y las sedas sicilianas mantuvieron su hegemonía en el siglo XIV, después de la apertura de otros talleres de seda europeos. Las
sedas chinas influyeron en los tejidos islámicos a partir de la
conquista mongola como se observa en las sedas con brocados en oro y
en algunos detalles decorativos. Los turcos otomanos crearon nuevos
diseños para los tejidos de seda caracterizados por el uso de
claveles, tulipanes, palmetas y el motivo chino de la
nube.9.Alfombras. Fuente de algunos de estos artículos: enciclonet
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