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1 Introducción
- prensa - gutenberg - evolución - diario
¿Sabes cuáles son los orígenes de la
prensa? Seguro que has oído hablar muchas veces de un tal
Gutenberg y que, gracias a él, podemos leer libros,
periódicos y revistas. Pero, ¿la historia de la prensa se
inicia en la llamada "era Gutenberg"? ¿Su evolución ha sido
la misma en todas las partes del mundo?
Es conveniente que conozcas las principales diferencias que
se han producido en esa historia de la prensa hasta nuestros
días. Su desarrollo ha estado ligado a importantes
acontecimientos socioculturales, económicos, tecnológicos,
etc. Por estos motivos, la prensa nos ayuda (si accedemos a
una hemeroteca) a conocer la historia del hombre, de nuestra
sociedad.
Qué interesante puede resultar saber cuál ha sido la
historia de la prensa en Europa, a raíz de la revolución
industrial y su consolidación durante el siglo XX. La
aparición de las primeras Gacetas en Iberoamérica en
pleno proceso colonial. O cómo ha afectado e influido en los
Estados Unidos de Norteamérica, sobre todo el llamado
"periodismo de masas".
¿Te apetece conocer cuál fue la primera publicación impresa
en España o qué importancia tuvo la prensa en la transición
española? A lo largo de este primer bloque, vas a comprobar,
también, cómo la historia de nuestro país, durante los
siglos XIX y XX está muy relacionada con la creación de
periódicos, con el intento de control de los mismos, su
influencia y su capacidad para trasladar a la opinión
pública española aquellos acontecimientos que se sucedían y
que resultaban de interés nacional.
Si quieres saber cuándo aparecen el ABC, The
Times, El Mundo del Siglo XXI o The New York Times,
qué significan y qué aportan a sus respectivas comunidades,
este bloque sobre la Historia de la Prensa te resultará un
presente muy agradable con el que contarás en el futuro.
1.1 Los orígenes.
La escritura se inventa en Mesopotamia
aunque, en una primera fase, es ideográfica. Los primeros
documentos escritos que se conservan se atribuyen a los
sumerios y son anteriores al 3000 a.C. y, aunque se conoce
escritura protoalfabética en torno a los años 1000 o 1300
a.C., habrá que esperar al 800 a.C. para que los griegos
separen las vocales de las consonantes y establezcan las
bases del alfabeto que utilizas hoy.
Con el alfabeto el hombre aprende a plasmar su creatividad
por escrito y se empiezan a escribir los primeros grandes
relatos de la historia, muchos de ellos considerados como
los antecedentes del reporterismo actual (La Iliada,
Homero, siglo IX a. C.) Con los grandes relatos se produce
entre los griegos el auge del libro copiado (siglo V a. C.),
que era un
papiro enrollado. Ptolomeo, que gobernó Egipto, con
la ayuda de los grandes intelectuales helénicos, logró
reunir la que se dice "la mayor biblioteca del mundo", que
fue la gran biblioteca de Alejandría.
Desde el siglo III a. C. en Roma comienzan a imitarse las
obras griegas. El tráfico de libros y escritos pasa a
obtener tal desarrollo que es en esta época cuando surgen
los primeros libreros, se hacen lecturas públicas y se
anuncian publicaciones en los pórticos del Foro. En la época
de Julio Cesar existían las llamadas Crónica Oficial
que son derivaciones del Calendario y las Actas diurna,
populi romani, donde participaron Cicerón, Plinio,
Tácito, etc., y que recogían el día a día de la Urbe: si
había un acusado famoso, las defunciones y los nacimientos,
las listas de procesados, y sobre todo el relato de los
éxitos bélicos. Además existían los enterados que
eran noticias recitadas a cambio de dinero, una forma de
divulgación muy aprovechada para la implantación del
cristianismo por todo el imperio romano. Posteriormente, las
invasiones bárbaras romperán esta estructura de comunicación
y la harán cambiar de manos con la invasión de Egipto por
los árabes en el 639 d. C.
El uso del papiro y del
pergamino
pasa a ser casi un monopolio del mundo árabe, de tal forma
que el sistema comunicacional de Occidente tuvo que
vincularse a la jerarquía cristiana. A la misma hora,
domingos y días festivos, la totalidad de la población de
Europa celebraba el mismo ritual, el de la misa, que se
utilizaba para transmitir todo tipo de mensajes. Cualquier
documento escrito quedó reservado al ámbito de los
monasterios.
Llegada la Edad Media empieza a florecer el comercio, con él
los juglares y los trovadores, y con las rutas de la seda se
introduce el papel en Europa a través de España, más o menos
en el siglo X (en el Monasterio de Silos se conserva el
Misal Toledano que es de papel) Durante los siguientes
siglos seguirán proliferando los documentos escritos gracias
a las universidades, y en el S. XIV la transmisión de
noticias dio otro gran salto, también de la mano de España,
con el dominio de las rutas marítimas. El descubrimiento de
América (1492) generó una gran necesidad de conocimiento: se
recuperó la tradición china de imprimir libros con tablas de
madera entintadas, se revitalizó el sistema de correo que
habían creado los romanos, con lo que se impone el género
epistolar no sólo para comunicar, sino también para la
divulgación científica, y comenzaron a circular las hojas
volantes. En este ambiente surgió la figura del copista,
un oficio determinante para la historia de la prensa.
Ya en el Renacimiento se manejaban cuatro tipos de
documentos: las crónicas, narraciones históricas
propagandísticas e institucionales muy parecidas a las
Actas diurna; las cartas-diario, que realizaban
las casas comerciales para comunicar cualquier asunto
relacionado con los negocios y terminaron dando información
política y militar; los almanaques, muy populares,
incluían predicciones astrales, avances del tiempo, consejos...
fueron un gran vehículo culturizador de las amplias capas
analfabetas de la población; los avvisi,
que surgieron en los focos comerciales italianos y que se
extendieron por toda Europa con diferentes nombres. Eran
unos folios plegados con noticias relacionadas con el
tráfico de mercancías, precios y sucesos curiosos. Salían
una vez por semana y su precio era una moneda conocida como
gazzetta, que al final terminó dándole el nombre. Las
gacetas son el mejor ejemplo del "noticierismo manuscrito".
Se vendían en las plazas y a través del correo regular.
Llegó un momento en el que los copistas no eran capaces de
satisfacer la demanda y como el papel ya se había instalado
en Europa se investigaba continuamente en sistemas de
impresión rápidos. Johann Gensfleich zum Gutenberg fue uno
de esos investigadores. Alrededor de 1434 residía en
Estrasburgo y trabajaba en su invento perfeccionándolo hasta
terminar, en 1456, una Biblia de cuarenta y dos líneas
(también llamada la Biblia de Gutenberg) con una
imprenta de tipos móviles tan perfeccionada que no se
modificó hasta el siglo XVIII.
1.2. La era Gutenberg
Con el florecimiento de las ciudades en
el s. XVI, las noticias de los descubrimientos y los viajes
se amplía la visión del mundo que se tenía hasta ese momento
y se produce una demanda de información desconocida hasta
entonces que sólo podía cubrir el nuevo sistema de impresión
rápida inventado por Gutenberg en 1450: la imprenta. En los
años siguientes, el nuevo sistema se extendió rápidamente
por toda Europa porque permitía reproducir de forma sencilla
los libros que antes eran manuscritos (entre 1450 y 1500 se
imprimieron más de 6.000 obras diferentes), así es que del
noticierismo manuscrito de los orígenes, se pasó
paulatinamente al noticierismo impreso.
Al principio, se hacen publicaciones ocasionales (fueron muy
famosas las "hojas volanderas" alemanas conocidas como
Newe Zeitung) de cuatro a ocho páginas plegadas, sin
cabecera ni anuncios, que se ocupaban cada vez de un único
tema. Los más comunes eran las guerras contra los turcos,
los viajes, los descubrimientos, la rebelión de Lutero, la
división religiosa en Europa, etc. Se vendían en las
imprentas, en las librerías o en puestos ambulantes. A lo
largo de todo el siglo XVI los "ocasionales" van dando lugar
a impresos periódicos que comienzan a ser regulares en el s.
XVII que es cuando se considera el comienzo de la historia
del periodismo en su sentido estricto, aunque ya se
encuentran publicaciones periódicas antes: a parte de los
almanaques o los Price currents ingleses que ofrecían
información comercial, estaban los anuales y semestrales que
resumían las principales noticias del año como los
Messrelationen que se vendían en la feria de Frankfurt.
Las hojas informativas tenían gran aceptación por parte del
público, lo que las convertía en un medio influyente y, por
esta razón, los gobernantes comenzaron a prohibir su
distribución y a crear publicaciones oficiales para evitar
las críticas a sus gobiernos. Así, llegó el nacimiento y la
estabilización de las primeras gacetas semanales en el s.
XVII. Las pioneras se encuentran en Alemania y los Países
Bajos. En 1609 en Estrasburgo salía un semanal con el nombre
genérico de Relation y en Wolfenbütel (Alemania) otro
con el de Aviso Relation oder Zeitung. Pero la más
importante fue la Gazette, fundada en París en 1631
por Théophraste Renaudot, considerado el primer periodista
de la historia.
La Gazette era un semanal, de pequeño formato y con
cuatro páginas de noticias breves y sin opinión, próximo al
poder y que se vendía principalmente mediante suscripción.
París también es cuna de los primeros periódicos literarios
y científicos, como Le Journal des Savants (1665), y
de la prensa de sociedad (Mercure Galant, 1672).
Hasta el s. XVIII no se publicó el primer diario francés, se
le llamó Le Journal de París (1777) y salió sólo con
cuatro páginas.
En Italia, la imprenta tuvo una implantación algo más tardía.
Las primeras gacetas semanales italianas surgen en Florencia
y Génova, sobre los años 1636 y 1639, aunque aún persisten
La
Gazzetta di Mantova
(1664) y
Gazzetta di Parma
(1734) como diarios de información general.
En España, la primera publicación semanal
fue la Gaceta de Madrid,
también de carácter oficial. Tuvo su origen en el ocasional
Gazeta Nueva que apareció en Madrid en 1661 como "Relación
o gaceta de algunos particulares así políticos como
militares" y que recogía los avisos y noticias relativas a
su título. Pronto se convirtió en un órgano de información
de carácter oficioso y en 1697 cambió su nombre por el de
Gaceta de Madrid.
A lo largo del XVII se imponen grandes restricciones a la
prensa mediante concesión de licencias y otras limitaciones
relacionadas con la censura civil y religiosa, aunque eso no
impide que a principios del XVIII la prensa semanal sea ya
un fenómeno generalizado en toda Europa. En estas gacetas
aparecen formas rudimentarias de publicidad comercial y son
el embrión de publicaciones de carácter literario, satírico
y científico muy importantes en los siglos siguientes.
Con pequeños matices, el nacimiento de las primeras
publicaciones periódicas semanales fue muy similar en toda
Europa, salvo en el caso de Gran Bretaña, que merece un
especial tratamiento por ser pionera en establecer las
primeras normas de regulación y censura, con el famoso
decreto de la "Star Chamber" de 1637, y el primer régimen de
libertad de prensa tras la revolución de 1688. Se abolió la
censura previa y, en 1702 en un clima de gran libertad
aunque con restricciones para la crítica al gobierno, se
fundó el primer diario del Reino Unido, el Daily Courant.
1.3. La prensa en Europa
A lo largo del XVII, en Inglaterra, se
imponen grandes restricciones a la prensa, mediante
concesión de licencias y otras limitaciones como el famoso
decreto de la "Star Chamber" de 1637 que establecía las
normas de regulación de la prensa. Tras la revolución de
1688 se abolió la censura previa y en 1702, con un clima de
gran libertad si bien no se podía criticar al gobierno, se
fundó el primer diario del Reino Unido, el
Daily Courant.
La Ilustración inglesa (Milton, Locke, etc.) influyó en
Francia y estableció los cimientos de la Revolución francesa
de 1789, de tintes burgueses, y favoreció el nacimiento de
la Prensa como una nueva fuerza en toda la Europa
continental. En 1777 nació el primer diario francés, Le
Journal de París que tenía sólo cuatro páginas. En la
capital de la prensa italiana, Milán, apareció el primer
periódico literario Il Café (1774-1776). En 1785,
John Walter fundó el decano de la prensa inglesa, el
Times.
Se produjo tal auge de los periódicos, que se crean las
primeras formas de verdadero periodismo político, sobre todo
en Francia e Italia, donde aparecen los Monitori. La
clase política ya es consciente del enorme potencial de los
medios impresos y su influencia en la opinión pública. Por
esta razón, Napoleón mantuvo un gran interés por el control
de la prensa. Tras la caída de Napoleón, en Gran Bretaña y
Francia (con muchos problemas) se impuso el liberalismo
burgués, mientras en el resto de Europa mandaba la censura y
una extrema vigilancia de los periódicos, lo que provoca que
la libertad de prensa se convierta en la bandera de todos
los sectores progresistas.
En 1836 Emile Girandin editó La Presse, antecedente
de la prensa industrial y denominada "prensa barata", que
competirá con Le Siècle. Doce años más tarde, en
Italia, surgió La Gazzetta del Popolo, en competencia
con La Gazzetta Piamontesa, que posteriormente se
convierte en la actual
La
Stampa.
En el siglo XIX una serie de factores influirán en el
desarrollo de la prensa:
a) La aceptación progresiva del
constitucionalismo
b) La Revolución Industrial, que provoca el fenómeno de
la urbanización, lo que implica la aparición de la
prensa obrera, y
c) El desarrollo de la enseñanza: la progresiva
alfabetización hace que se demanden más noticias y más
actuales.
De 1870 a 1914 es la "Edad de Oro" de la
prensa europea. La libertad de prensa facilita la aparición
de centenares de cabeceras que se clasifican como prensa
de élite:
Le Journal des Débats, Le Figaro, el influyente Le
Temps o el
Frankfurter Zeitung Allgemeine;
prensa especializada:
Il
Sole,
primer diario económico y comercial de Italia; prensa
política: L’Humanité; y prensa de masas:
Le Petit Journal, Le Petit Parisien, Le Matin y Le
Journal, con tiradas millonarias en Francia y en Italia
Il Secolo, primer periódico moderno, el
Corriere della Sera
o Il Messaggero.
La prensa europea durante las dos guerras mundiales se
limitó a defender sus respectivos intereses, tanto de los
aliados como de los germanófilos, lo que convirtió a los
periódicos en referentes estratégicos y propagandísticos. Al
finalizar la Segunda Guerra Mundial se inicia un proceso de
consolidación y se crean grandes grupos de prensa en la
Europa Occidental. Surgen nuevos periódicos y revistas, como
Le
Monde,
Le Nouvel Observateur y
Liberation,
L’Express y Le Point en Francia;
Bild Zeitung,
Die Zeit,
Der Spiegel y Stern, en Alemania; e
Il
Manifesto
y
La
Repubblica,
en Italia. Si quieres saber más sobre Inglaterra y España,
debes ir a los apartados correspondientes a esos dos países.
1.4. Prensa industrial del Reino
Unido.
La historia del periodismo británico se
inicia a partir de la introducción de la imprenta en el
país, en 1476 en Westminster gracias a Caxton, un impresor
que había trabajado en los Países Bajos y había aprendido el
arte de imprimir en Colonia. Desde estos primeros momentos,
los distintos gobiernos monárquicos británicos utilizarán
diversos sistemas de control para regular el desarrollo de
la imprenta hasta el siglo XVIII, en este momento el
panorama inglés es muy distinto al del resto de Europa
debido al control liberal de la información. Gran Bretaña
salió muy dañada de la guerra napoleónica. Las secuelas
provocarán las primeras revueltas y protestas sociales. La
industrialización creciente crea una capa social obrera que
demandará más derechos políticos, mejoras laborales y que se
va a constituir como un público potencial que estimulará la
aparición de nuevas publicaciones. En 1802 nace el Weekly
Political Register de W. Cobbett, considerado como el
primer periódico obrero y popular, pero el máximo
representante de la prensa industrial inglesa es el The
poor man’s Guardian.
El
The Times,
que fundó John Walter en 1785 y es el diario decano de la
prensa inglesa, vivió su etapa dorada, al igual que el
conjunto de la prensa británica, en la primera mitad del XIX
durante la "era victoriana". En 1885 se suprimió el impuesto
público sobre los periódicos y el precio de éstos bajó. Se
inició la fase de la prensa barata que ya has visto también
en el resto de Europa. El principal periódico es el
Daily Telegraph.
Los precios irán disminuyendo a lo largo del XIX dado que se
abarata el papel, se dispone de mejores máquinas de
impresión y aumenta la tirada de ejemplares. Además se
fomenta la educación que provoca más lectores potenciales,
se dan reformas electorales y se crean las agencias de
noticias (Reuters).
Todo ello, como puedes imaginar, genera un aumento de la
circulación y crecerá la publicidad, por lo que un periódico
en Gran Bretaña a principios del XX costaba medio penique.
Al igual que ocurre en otros países, se crean grandes grupos
de prensa durante el último siglo controlados por
empresarios de la comunicación, más interesados en los
beneficios económicos. Por ejemplo, lord Northcliffe llegó a
controlar el Daily Mail, el Times,
The Observer
y el
Daily Mirror,
este último dirigido al público femenino, y en el año 1934
se había convertido en el primer periódico inglés con
formato tabloide. ¿Qué le diferencia del periódico normal?
Su tamaño (la mitad de un periódico normal), la profundidad
para cubrir las noticias (informa más a fondo) y tiene
muchas más ilustraciones. En 1939 la tirada global de los
diarios nacionales ingleses era de 10,6 millones, más del
doble que en 1920, utilizándose los periódicos para
fortalecer los objetivos e ideas políticas de los
principales editores. Si ahora te acercas a un kiosco de
prensa verás cómo ciertos periódicos te ofrecen videos,
juegos, libros, si abonas un suplemento sobre el precio de
venta. Bueno, pues ya en 1933, el Daily Herald
ofrecía a sus lectores una colección de Dickens en 16
volúmenes por 11 chelines más unos cupones del diario. Esta
nueva forma de vender fue seguida de inmediato por sus
competidores.
Una vez finalizada la II Guerra Mundial el número de
periódicos en el Reino Unido descendió a la mitad debido a
la disminución de los ingresos publicitarios, que se
desviaban a otros medios como la televisión, y a la fuerte
competencia, al coste tecnológico y a los problemas
laborables. Desde 1945 se desarrolla la quinta generación de
medios de masas, que hereda de las anteriores el mercado,
algunas formas sensacionalistas y el lenguaje. ¿Y qué
novedades se incorporan, pensarás? La imagen como elemento
de comunicación preferente.
El principal representante de esta tendencia es
The Sun,
el primero en ventas con unos 4 millones de ejemplares.
En nuestros días la prensa británica mantiene su compromiso
entre el servicio público y el sector privado, con un
interés mayoritario por la información nacional y un marcado
desarrollo hacia la concentración de medios que han
provocado la aparición de grandes monopolios, como por
ejemplo Pearson PLC, que edita el principal diario
económico británico, el
Financial Times.
También te resaltamos la entrada de Murdoch en el mercado
inglés mediante la News International, con la que
adquirió The Times y el Sunday Times, en 1981,
compitiendo con el otro magnate de la prensa inglesa Robert
Maxwell, propietario del grupo Mirror.
1.5. Periodismo de masas en EE.UU.
El primer periódico de tirada continua en
la colonia americana fue el
Boston News-Letter, fundado por John Campbell en 1704.
Contenía noticias financieras y del extranjero en un momento
de severidad extrema por parte de la metrópoli inglesa que
ejercía un gran control de la imprenta y que, con la censura
y los impuestos, impedía el derecho a la libertad de prensa.
Durante la Revolución Americana dos periódicos jugaron un
papel a favor de la Independencia: el
Pennsylvania Magazine de Tom Paine y el Boston
Gazette de Sam Adams. El primer periódico de Nueva York
fue The Gazette, en 1725, al que siguió el New
York Weekly Journal, editado por John Peter Zenger, que
sería arrestado y acusado de sedición por publicar ciertas
críticas contra el Gobernador británico. Zenger fue juzgado
y declarado inocente, lo que supuso un precedente para la
libertad de expresión en Estados Unidos. Durante el último
cuarto del siglo XVIII, todavía bajo la dominación británica,
el número de periódicos se acercaba al medio centenar y sus
contenidos eran más ensayos que noticias, con una línea
claramente independentista.
El primer diario estadounidense nace en Filadelfia, el
Pennsylvania Evening Post en 1783. A principios del XIX
había unos veinte periódicos diarios, cifra que fue en
aumento según se propagaba la Revolución Industrial. En
1833, Benjamin Henry Day editó la primera edición del New
York Sun, pionero de la prensa barata que dominó el
mercado periodístico de este país hasta finales del XIX y
que dio paso al periódico moderno destinado a una audiencia
masiva, con unos contenidos de "interés humano",
abiertamente sensacionalista y cuyo precio era un centavo.
Tuvo un gran éxito por lo que tenía mucha
publicidad que ocupaba gran parte del periódico. Pronto
aparecieron imitadores: el
New York Tribune en 1841, de Horace Greeley, republicano
y antiesclavista, considerado un gran vivero del periodismo
norteamericano, y el sudista New York Herald (fundado
por Gordon Bennett en 1835), que alcanzaron decenas de miles
de ejemplares. El tercer gran periódico que nace en esta
época es
The New York Times,
en 1851, de Henry Raymond. Las razones por las que surge
este tipo de prensa de masas son: los adelantos
tecnológicos, un papel más barato, el desarrollo de unas
rotativas más rápidas, un fuerte porcentaje de publicidad y
la creación de la Agencia
AP
(Associated Press), en 1848,
mediante la unión de seis periódicos de Nueva York, para
compartir los costes de la transmisión telegráfica de
noticias desde Washington y Boston hasta Nueva York.
Dispones de un capítulo entero acerca de las agencias de
información para saciar tu curiosidad.
En plena "edad de oro" del periodismo, que abarcó desde la
segunda mitad del XIX hasta la Primera Guerra Mundial,
Joseph Pulitzer lanza el New York World en 1883, y
renace el periodismo de masas, sensacionalista, bautizado
como el "New Journalism". Pero será William Randolph
Hearst, con el San Francisco Examiner y el New
York Morning Journal, quien competirá con Pulitzer,
convirtiéndose en el máximo representante del
sensacionalismo periodístico y a quien se le responsabiliza
del "Yellow Journalism" o prensa amarilla, que tiene su
cúspide con la guerra hispano-norteamericana participando de
forma activa en una contienda a la que se llamó la "guerra
de Hearst". Cuando se inicia la Primera Guerra Mundial,
Hearst y su cadena de periódicos no toman una postura
claramente aliada, frente a los New York Herald o el
mismo
The New York Times,
que se sitúan a favor de la intervención contra Alemania.
Tras la guerra aparece la tercera generación de la prensa de
masas, conocida como el "Jazz Journalism". Entre 1919 y 1926
surgen el
Daily News,
el Daily Mirror (de Hearst) y el Daily Graphic,
con un formato tabloide y con un papel primordial para las
ilustraciones fotográficas, que en muchos casos ocupan toda
la primera plana. Los años sesenta son de bonanza económica
y de creatividad cultural lo que genera un gran activismo
periodístico. Destaca el periodismo de investigación cuyo
mejor trabajo periodístico fue el escándalo político
conocido como Watergate, que provocó la dimisión del
presidente Richard Nixon en 1974.
Respecto a las publicaciones no diarias, en 1922 el
Readers Digest
comenzó a publicar versiones concentradas de artículos y
otros textos procedentes de otras revistas. Esta idea del
matrimonio Wallace tiene en la actualidad tiradas súper
millonarias. Un año más tarde, Henry Luce ponía en
circulación el primer número de la revista
Time,
convencido de la necesidad de profundizar en las
informaciones y de una prensa semanal de mayor calidad. Luce
también lanzó otro semanario de información económica
Fortune
con enorme éxito.
Newsweek,
principal competencia de
Time,
se fundo en 1933.
El periódico con mayor tirada diaria, cerca de 2 millones de
ejemplares, en la actualidad es el
Wall Street Journal,
una publicación especializada dirigida a profesionales con
noticias de interés general. Los principales periódicos para
el gran público son
USA Today,
que impone un nuevo lenguaje tecno-informativo, con una
circulación diaria que ronda el millón y medio de ejemplares,
y
Daily News,
con más de 1,3 millones.
1.6. Prensa en Iberoamérica
Cuando los españoles llegaron a tierras
americanas encontraron sistemas de comunicación muy
importantes en aquellas civilizaciones precolombinas: la
inca de Perú, la maya de Centroamérica y la azteca de
México. Los conquistadores españoles sentían la necesidad de
libros, sobre todo los misioneros para el adoctrinamiento,
pero en las colonias, el control de la imprenta fue muy
rígido y la primera que llegó a México en 1536, enviada
desde Sevilla, la solicitó el obispo de México, Juan de
Zumárraga.
México fue el pionero en la publicación de gacetas, hojas
volantes que manifestaron el quehacer periodístico y
establecieron una periodicidad fija hasta que en 1722 surge
la Gaceta de México y Noticias de Nueva España,
primera en aparecer en las colonias españolas. En Guatemala
apareció la segunda en 1729 la Gaceta de Guatemala.
Una tercera publicación nació en Perú, la Gaceta de Lima,
en 1743. La imprenta llegó a la Habana en 1735 y en 1764
surgió la Gaceta de La Habana.
Las gacetas literarias y los mercurios fueron el vehículo
ideal del pensamiento ilustrado para llegar a la nueva
sociedad americana que dio origen al periodismo criollo y
emancipador: Gaceta Literaria de México (1788); El
Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e
Historiográfico del Río de la Plata, de 1801, primer
diario argentino; la Gazzeta de Río de Janeiro,
primer periódico brasileño en 1808; la Gaceta de Caracas
(1812) o La Aurora, primer diario de Chile, en
1812.
El siglo XIX se caracteriza por un periodismo
antinapoleónico y revolucionario. Las imprentas lanzaron
proclamas patrióticas de adhesión a la monarquía española y
contra el invasor francés. Pero es un momento de manifestar
ideas de independencia y de hacer un periodismo político,
anti absolutista, que culminó con el Trienio Liberal. A lo
largo de este siglo, las publicaciones de diferente signo
político se centraban en un objetivo principal: la
emancipación de la metrópoli española. Para esta labor nacen
diarios de gran calidad, que se ocupaban del seguimiento
serio y exhaustivo de la noticia de actualidad incorporando
profundos análisis de sus consecuencias. Este camino que
había iniciado The Times en Inglaterra o El
Imparcial en España, en Iberoamérica es seguido por
La
Nación
de Buenos Aires o El Siglo de Montevideo. Cuando en
1870 aparece La Prensa, el más importante diario
argentino, su lema fue: "Libertad, Progreso y Civilización".
En Perú a lo largo de "etapa caudillista", nació el
periódico
El
Comercio
(1839), uno de los grandes supervivientes que aún quedan en
el continente americano.
La consolidación de las nuevas naciones con el triunfo del
liberalismo facilita el desarrollo del periodismo de masas.
La aparición del periodismo como empresa en las últimas
décadas del XIX llevará a la prensa iberoamericana,
políticamente independiente y progubernamental, a centrarse
en fines comerciales. En 1896 apareció
El
Imparcial
en México, que inauguró la etapa del periodismo
industrializado, con un precio muy bajo, que introdujo el
amarillismo informativo, y se dedicó a la defensa de las
clases poderosas. En Chile, en 1827, se empezó a editar en
Valparaíso El Mercurio, modelo periodístico que aún
hoy tiene una gran influencia en la opinión pública e
instrumento imprescindible para conocer la historia chilena.
En la etapa de inicios del XX su modelo a imitar será el
New York Herald.
Después de la II Guerra Mundial se han dado todo tipo de
regímenes políticos, desde democracias a dictaduras,
militares y marxistas. La mayor parte de los periódicos son
de propiedad privada y forman parte, en general, de
importantes grupos de comunicación, que a su vez
suelen estar muy relacionados con los estados. La prensa se
concentra, principalmente, en áreas urbanas, y el
analfabetismo, la dispersión, la marginación de grupos, la
miseria y la falta de comunicaciones apropiadas han impedido
que la prensa llegue a toda la población, por lo que el
medio por excelencia de socialización, de adoctrinamiento,
medio informativo único y no superado, en la mayoría de los
países iberoamericanos, ha sido y es la radio.
1.7. Otros continentes
El siglo XIX es el siglo del desarrollo
de la prensa en el Japón y en las antiguas naciones de la
Corona Británica. El desarrollo de la prensa en países como
Canadá, Australia o la India ha estado influido por la
colonización, que motivó el nacimiento de la prensa bajo el
control de las autoridades coloniales y creció fiel al
modelo de periodismo inglés hasta prácticamente el siglo XX.
Los impresores acompañaron al resto de colonos en el proceso
de expansión territorial en el último tramo del XIX, pero
las largas distancias entre los principales centros urbanos
hacían muy difícil la aparición de diarios nacionales.
La India formó parte del Imperio Británico desde 1763, y en
1780 nació la primera publicación: Bengal Gazette or
Calcuta Advertiser. Pronto aparecen publicaciones un
tanto sensacionalistas, como Madras Courier o el
Bombay Herald, que tuvieron problemas con el gobernador
británico y los agentes de la Compañía de las Indias
Orientales, que ocupaban de administrar todo el territorio.
En 1838 nació el primer periódico nacional
Times of India,
en Bombay. Después de la revuelta de los Cipayos (1857), la
Corona británica asumió el gobierno directo de la India.
Pero en 1885 nació el Congreso Nacional Indio, al cual
pertenecían varios editores de periódicos. Destacarte como
los más significativos, que abogaban por la independencia, a
G.A. Natesan, que fundó el Indian Review
y, sobre todo, a Mahatma Gandhi, que inició su actividad
periodística en Africa del Sur donde fundó Indian Opinión
(1906) desde la que ya defendió la resistencia pacífica. Al
regresar a la India, continuó con su actividad nacionalista
y pacífica, ayudándose de los semanarios Young India
y Navajivan. La madurez del movimiento nacionalista
terminaría imponiéndose y la India adquiere su independencia
después de la II Guerra Mundial, en 1947.
En Canadá han existido siempre dos sistemas de prensa, uno
anglófono con centro en Ontario, y otro francófono con
centro en Québec. La prensa colonial tiene como referente la
Halifax Gezette (1752). Tras la revolución americana y
la independencia nació en 1844 en Toronto el primer diario
popular:
The Globe.
El primer periódico australiano fue el The Sydney Gazette
and New South Wales Advertiser en 1803, impreso por un
convicto que había trabajado en el Times londinense.
La prensa en Australia se caracteriza por la libertad que
supuso la abolición de la censura en 1824 y la desaparición
del impuesto del Timbre en 1830. En 1824 se fundó el primer
periódico a favor de la emancipación The Australian,
que junto con The Monitor, precursor de la prensa
sensacionalista, se caracterizan por sus críticas al
gobernador. El primer periódico moderno es el
Sydney Morning Herald
(1831). Durante el desarrollo demográfico y cuando mayores
eran las tensiones políticas en la colonia, se fundó
The Age en
1854, si bien el órgano del nacionalismo australiano fue
The Bulletin, en 1880. The Age a finales del
XIX era el periódico con mayor difusión del Imperio
británico fuera de Londres. Ya en el XX, destaca la creación
en la Australia Meridional, sobre los años sesenta, del
imperio multimedia internacional de Rupert Murdoch. Inició
su grupo a partir del News de Adelaida, al que sumo
el Daily Mirror de Sydney, The Australian, el
Daily Telegraph y el Sunday Mirror. A finales
del XX, News Corporation publicaba 10 diarios
metropolitanos, 40 periódicos suburbanos, 16 periódicos de
provincias y cuatro revistas.
El Japón es en nuestros días uno de los gigantes de la
información en el mundo. La prensa japonesa ocupa el segundo
lugar entre todos los países por la tirada global de sus
periódicos diarios, por detrás de los Estados Unidos, y
domina en el número de cabeceras. El Japón se acerca a los
600 ejemplares diarios por mil habitantes, lo que le sitúa a
la altura de países como Suecia o Gran Bretaña.
La primera publicación periódica impresa en
lengua japonesa fue el Kampan Batavia Shimbun, en 1862. El
primer periódico en lengua inglesa en Japón, el Nagasaki Shipping
List and Advertiser, surgió en 1861 y con la restauración meiji
en 1867 el Japón iba a pasar del feudalismo y el aislamiento a
convertirse en una potencia industrial y comercial, además de una
potencia militar. Aparecieron los primeros periódicos modernos
japoneses, que sustituyeron la antigua tradición de los bandos
Kawara. El
Hokkoku Shimbun
fue el primero de ellos, mientras que el primer diario, el
Yokohama Mainichi, se lanzó en 1870, seguido en 1874 por el que
aún sigue siendo uno de los periódicos más populares del Japón, el
Yomiuri Shimburi.
En nuestros días, además se publican el
Asahi Shimbun,
el Asahi Evening News, o el
Japan Times.
1.8. España hasta el siglo XX
Como en el resto de los países europeos,
los inicios de la prensa en España están en el noticierismo
manuscrito (epígrafe
1.1.) y relaciones que aparecen en
distintas ciudades con la imprenta (epígrafe
1.1.) y que
hablaban sobre la Reconquista, el descubrimiento de América,
actos religiosos y profanos, etc.
En 1697, la Gazeta de Madrid se convierte en el
primer periódico semanal español. Tenía dos secciones: una
internacional y otra con información nacional que incluía
noticias de la Corte, el Rey, los nombramientos, etc. Muchas
ciudades españolas editarían sus propias gacetas a imitación
de la madrileña: Sevilla, Zaragoza, Valencia, etc.
A lo largo del siglo XVIII aparecen distintas publicaciones
periódicas, algunas de carácter erudito o cultural, con
contenidos enciclopédicos como el Diario de los literatos
de España. Otras de carácter satírico, orígenes de lo
que sería el periodismo crítico, cuyo mejor ejemplo es El
Duende Crítico que se atrevió a cuestionar la política
de la Corona Española hasta que desapareció al ser arrestado
su redactor. El 1 de febrero de 1758 apareció el primer
periódico diario de nuestra historia, el Diario de
Madrid. España fue uno de los primeros países europeos
en disponer de un diario gracias al que se considera el
primer periodista profesional español: Mariano Nipho.
A finales del siglo XVIII se editan periódicos en los que
comienzan a introducirse en España las ideas ilustradas que
habían aparecido en Francia. Destacan El Pensador y
El Censor. Muchos de ellos sufrirían la represión de
los tribunales de la temida Inquisición a causa de sus
críticas a la Iglesia o la Corona, y se llegarán a prohibir
todas las publicaciones periódicas con excepción de la
Gaceta de Madrid y el Diario de Madrid.
En cuanto a otras ciudades, las más activas fueron las del
este y el sur de la península. Se comenzaron a editar el
Diario de Barcelona (1792), el Diario histórico y
político de Sevilla (1792), el Diario de Zaragoza,
el Diario Pinciano de Valladolid y hasta dieciséis
cabeceras distintas que se publicaban en Cádiz.
Con la invasión napoleónica (1808) y la consiguiente Guerra
de la Independencia, la prensa española vivirá uno de sus
periodos de mayor esplendor. Las Cortes de Cádiz establecen
la libertad de imprenta eliminando cualquier censura previa,
algo que confirmaría la Constitución de Cádiz de 1812.
Supondría el nacimiento de la prensa política y aparecerían
periódicos liberales como el Semanario Patriótico o
El Robespierre Español, y serviles: El Censor
general o El Sol de Cádiz. A partir de ese
momento, la historia de nuestro periodismo del siglo XIX e
incluso de gran parte del siglo XX hasta la Guerra Civil
estaría marcada por la prensa política o por lo que también
se conoce como "periódicos de partido". Periódicos que
buscaban la difusión de unas ideas políticas determinadas,
generalmente de corta vida y escasa difusión por la escasez
de recursos económicos. Con el regreso de Fernando VII se
perseguirá todo lo relacionado con el liberalismo y estos
periódicos serán prohibidos.
El pronunciamiento de Riego (1820)
impondrá al Rey el respeto a la libertad de imprenta por lo
que renacerá la prensa liberal. En los periódicos se
identifican las distintas corrientes internas del
liberalismo español: los exaltados (El Conservador, El
Espectador, El Eco de Padilla), los moderados (El
Universal, El Imparcial) e incluso los "josefinos" o
afrancesados. También algunos periódicos liberales satíricos
como El Zurriago.. Pero, gracias a los "Cien mil
hijos de San Luis", el Rey recupera su poder absolutista y
vuelve a eliminar todos los periódicos liberales aplicando
una dura censura. En ese tiempo surge la prensa
ultraabsolutista: El Diario Realista, El defensor del
Rey, etc.
Según se acerca el fin del reinado de Fernando VII la
censura se va suavizando tímidamente. Es entonces cuando
aparece una figura enorme de nuestro periodismo: Mariano
José de Larra.
La actividad periodística de Larra se desarrolla entre 1828
y 1837. Escribe en distintos periódicos sus artículos,
generalmente críticos, acerca de la sociedad y las
costumbres de los españoles, incluyendo siempre que le era
posible críticas al sistema político, aguzando el ingenio
para eludir la censura. A partir de 1834 utilizaría su
célebre seudónimo de Fígaro.
Su escritura tenía un estilo propio, satírico, elegante,
ágil. Recordemos sus artículos en El Pobrecito hablador,
La Revista española, El Observador, El Mundo, El
Redactor general, etc. Por desgracia su periodismo de
opinión fue tan genial como breve pues el 13 de febrero de
1837 decidió quitarse la vida, con tan solo 38 años.
Durante el sexenio revolucionario y la I República
(1868-1874) se recupera la total libertad de prensa. Al
igual que había sucedido en 1808, se produce una auténtica
explosión de periódicos de todas las tendencias políticas:
carlistas, alfonsinos, radicales, progresistas,
constitucionalistas, republicanos...

1.9 España hasta 1975
En el último tercio del siglo XIX la
prensa española experimenta un cambio trascendental: nace el
periodismo informativo y se acaba el predominio existente
desde el siglo XVIII de la prensa de opinión. Es el preludio
de los periódicos actuales. Los periódicos de partido fueron
desplazados por los de empresa o prensa industrial. Se
empezó a buscar la rentabilidad económica y se alcanzaron
tiradas importantes, consiguiendo ingresos con la venta de
los ejemplares y con la publicidad.
Los primeros periódicos de estas características fueron
Las Novedades, fundado por Ángel Fernández de los Ríos
en 1850, que incluía esencialmente noticias divididas en
secciones, y La Correspondencia de España que era una
apuesta abiertamente informativa frente a la abundancia de
periódicos políticos que en ese momento predominan en España.
Comenzaba la "edad de oro del periodismo español". Surgen
importantes periódicos como
Las Provincias
(Valencia, 1866),
La
Voz de Galicia
(A Coruña, 1872),
La
Vanguardia
(Barcelona, 1881), El Adelanto de Salamanca (1883);
Heraldo de Aragón,
etc. También aparecen revistas gráficas semanales con
ilustraciones y fotografías, como La Ilustración española
y americana, Blanco y Negro y Nuevo Mundo.
En la década de los 80 hay que destacar a los dos únicos
periódicos españoles que imprimían en rotativa con
papel continuo: El Imparcial, fundado en 1867 por
Eduardo Gasset, y que alcanzó tiradas de 140.000 ejemplares,
y El Liberal, que nació en 1879 fruto de una escisión
en la redacción del primero. Este último estaba dirigido por
Miguel Moya, tenía edición en Madrid, Barcelona, Bilbao y
Sevilla y una orientación política a la izquierda de su
antecesor. La rotativa abarató los costes y permitió bajar
el precio de venta del periódico aumentándose con ello el
número de ventas totales por lo que también comienzan a
utilizarse titulares más atractivos para captar a más
lectores.
En 1890 aparece el Heraldo de Madrid y en 1905
ABC,
que surge como un diario novedoso por la abundante
información gráfica y por el moderno formato. En 1906 El
Liberal, El Imparcial y El Heraldo de Madrid se
asocian para aumentar su dominio, aunque son acusados por
sus competidores de trust monopolista, y en 1917 nace un
periódico que causaría sensación por su calidad:
El Sol. Tenía doce páginas (frente a las ocho de la
mayor parte de sus competidores) con abundante información
local, cultural e internacional, incluía también suplementos
semanales. Su promotor fue Nicolás María de Urgoiti. El
filósofo José Ortega y Gasset escribía casi a diario en sus
páginas y era su auténtica referencia intelectual. Otros
periódicos importantes de esos años fueron: El Debate, La
Voz, La Libertad e Informaciones.
En 1923 llegó la dictadura de Primo de Rivera, gran
retroceso para la prensa al establecer la censura previa y,
en 1931, la II República, bien vista en principio (excepto
por ABC, monárquico) y muy criticada después. Surge
una dura prensa opositora tanto a la derecha como a la
izquierda. Son tiempos de movilización política y, de nuevo,
de periódicos de partido: carlistas, monárquicos,
integristas, fascistas, anarquistas y comunistas. Todos de
limitada difusión pero que acentuaban la inestabilidad del
sistema político. En Cataluña y en el País Vasco surge una
importante prensa nacionalista: Euskadi (Bilbao),
El Día de San Sebastián, L`Opinió, L` Humanitat, etc.
En 1936 estalló la Guerra Civil y la
información desapareció en las dos zonas combatientes para
convertirse en descarada propaganda. En la zona republicana,
los periódicos de derechas fueron confiscados y puestos al
servicio del bando republicano. Del mismo modo procedió el
bando que se había sublevado contra la República con los de
izquierdas. La Iglesia puso toda su organización al servicio
de la propaganda franquista y la Falange llegaría a contar
con distintas publicaciones. Lo fundamental era levantar el
ánimo de los combatientes e intimidar al enemigo. Para ello
surgen los periódicos de campaña y los de las unidades
militares. También se procuró influir en los distintos
corresponsales extranjeros para que la prensa internacional
apoyase a uno u otro bando en cuestión.
Tras la Guerra Civil vinieron los 40 años de dictadura
militar del general Franco que mantendría como una obsesión
constante el control de la prensa y de los demás medios de
comunicación, aunque se pueden distinguir dos períodos:
1939-1966 y 1966-1975. En el primero, la censura
previa se aplica con extremo rigor. Se eliminan todos los medios de
comunicación que habían estado vinculados a la República, se
introducen en los textos consignas propagandísticas y se designa a
los directores de todos los periódicos. La prensa se hace monótona,
sin margen para la mínima crítica. Hay tres tipos de periódicos: los
de propiedad privada (como
ABC, La Vanguardia, La Voz de Galicia, etc.), los de la
Iglesia (Ya) y los del "movimiento" (destaca
Arriba). También hay que recordar al diario Pueblo,
propiedad de los sindicatos verticales y escuela de muchos
de los periodistas que iban a protagonizar la renovación de la
prensa durante la transición. El segundo período comienza en 1966
con la aprobación de la llamada "Ley Fraga" que supuso un punto de
inflexión con una relativa apertura del sistema informativo: se
comenzó a publicar información antes impensable (diario Madrid)
y la prensa oficial fue perdiendo mucho terreno. Aparecen revistas
mensuales y semanales que tenían menor vigilancia que los diarios y
fueron decisivas para difundir ideas acerca de la necesaria salida
de la dictadura: Cuadernos para el Diálogo, Triunfo, Destino
o Cambio 16. También proliferaron las revistas del corazón:
Hola, Diez Minutos, Lecturas,
Semana... y
alcanzó importante éxito el semanario de sucesos El Caso.
Los periódicos deportivos más leídos eran
As
y
Marca.
1.10
España democrática
Tras la Guerra Civil, España tendría que
esperar casi 40 años, hasta 1975, para recuperar un sistema
democrático y dejar de sufrir el control constante sobre la
prensa y los demás medios de comunicación, aunque se puede
hablar algún que otro tímido avance durante esos años.
Un ejemplo de esos intentos de adaptación a los tiempos fue
la famosa "Ley Fraga", aprobada en el año 1966. Una Ley de
Prensa, cuyo artífice fue Manuel Fraga Iribarne, el actual
Presidente de la Xunta de Galicia, que supuso una relativa
apertura del sistema informativo, de forma que los
periódicos y la prensa en general comenzaron a tratar temas
algo más variados y con una mentalidad un poco más moderna,
aunque seguía siendo muy importante el control del régimen.
La "Ley Fraga" ayudó a la prensa de propiedad privada a
alcanzar mayor protagonismo e ir desplazando , poco a poco,
a los periódicos de la Iglesia y del "movimiento", pero no
fue la solución, desde luego. Sin ir más lejos, el diario
Madrid trató de aprovecharse de las posibilidades de
libertad informativa que propició la ley, pero debió
aprovecharse "en exceso" porque fue cerrado en 1971.
La llegada de la democracia y la Constitución de 1978
supusieron una verdadera revolución en los medios de
comunicación españoles. Los periódicos experimentaron
importantes cambios de propiedad, gozaron de la libertad de
expresión y sufrieron una profunda renovación tecnológica.
En 1976 aparecieron dos diarios que revitalizaron el
panorama periodístico español:
El
País
y
Diario 16. El primero era un proyecto periodístico
que venía preparándose con esmero desde años antes de la
muerte de Franco. Inspirado por el hijo de Ortega y Gasset,
José Ortega Spotorno, dirigido por Juan Luis Cebrián, y
respaldado por un fuerte grupo financiero. El periódico
planteaba como objetivo la construcción de una democracia
plena con una profunda renovación de la sociedad española.
Su éxito fue rotundo y conseguiría alcanzar el liderazgo de
ventas de los periódicos de información general hasta la
actualidad. En los años 80 publicará también una edición
internacional y será la base para la creación del grupo de
comunicación multimedia español más poderoso: PRISA, (prisa.es)
que agrupa, a El País, una parte de las grandes
cadenas de radio (SER, Cadena 40, Dial,M-80), empresas de
televisión (Canal Plus, Localia TV; Canal Satélite Digital),
As; editoriales importantísimas como Santillana,
Alfaguara, etc. Por su parte, Diario 16 surgió con
una firme voluntad de defender con vigor el sistema
democrático y realizar un periodismo trepidante y de calidad.
Junto a Cambio 16 permitiría la constitución de otra
fuerte empresa: Grupo 16 que controlaba distintas
publicaciones y fue muy importante hasta su declive en los
años 90. Muchos autores identifican a Diario 16 como
el periódico de la transición por excelencia.
En cuanto a los periódicos que provenían de la etapa
franquista, se encontraban con dificultades para poder
adaptarse a los nuevos tiempos. Todos los pertenecientes a
la prensa del movimiento: Informaciones, Pueblo, El
Alcázar o Arriba acabarían desapareciendo de los
kioscos españoles en pocos años. Tan solo algunos periódicos
regionales y locales que también provenían del Movimiento
consiguieron sobrevivir gracias a que pasaron a manos
privadas y fueron completamente renovados.
Con la democracia se potencian las
publicaciones económicas,
Cinco días y
Expansión,
ganan lectores las revistas del corazón y aparecen algunas
revistas de carácter erótico-satírico como Sal y Pimienta
o
El
Jueves.
También aparecen nuevas revistas semanales de información
general, dos con mucho éxito:
Interviú,
nacida en 1976 y Tiempo en 1982.
Los históricos
ABC
y
Ya consiguieron adaptarse a los nuevos tiempos, aunque
al final sólo sobrevivió ABC, que tuvo que superar
importantes dificultades. Bajo la dirección de Luis María
Ansón, actual director y fundador del diario
La
Razón,
se convierte en uno de los periódicos más vendidos del país
y se convierte en el testigo de toda la historia de nuestro
siglo XX. Ya desapareció en 1993.
En los 80 se refuerza la prensa regional con nuevos
periódicos y la consolidación de otros veteranos.
El
Correo
(del Grupo Correo, actualmente el más poderoso en la prensa
local y autonómica),
El
Periódico de Catalunya
(del Grupo Z),
La
Vanguardia,
La
Voz de Galicia
y el
Heraldo de Aragón
son los que alcanzan las mayores tiradas. Distintas empresas
extranjeras comienzan a comprar periódicos y revistas
españolas y empiezan a editarse periódicos gratuitos
financiados exclusivamente con la publicidad (Menos 20,
Gaceta Universitaria, Diario Médico).
En 1989 el director de Diario 16 -Pedro J. Ramírez-
junto a un grupo de sus redactores y con el apoyo de
distintos financieros, decide lanzar un nuevo periódico:
El
Mundo del siglo XX.
Un diario cuidado al máximo en su diseño que practicaría
un periodismo de investigación y de denuncia. Ha conseguido
ser el segundo periódico de información general de mayor
difusión, por detrás de El País.
El futuro no es aquello que nos está esperando
sino lo que vamos a buscar'. Santillana del Mar, una de las villas
más hermosas de nuestro país por el rico patrimonio artístico
atesorado a lo largo de los siglos en torno a uno de los cascos
urbanos monumentales más valiosos de España, es hoy referente
ineludible de turismo cultural y cita obligada para el turista que
visita Cantabria.
Hablar de Santillana del Mar es hacerlo también de la cueva
de Altamira, el más sobresaliente ejemplo de arte universal,
principal seña de identidad de Cantabria y uno de los emblemas de
España en el mundo.
El futuro pertenece a aquellos que creen en sus sueños, y nada más
negativo para alcanzar el futuro que resignarse, que asumir la
derrota, como ha reconocido recientemente la concejala de turismo
del Ayuntamiento de Santillana del Mar, la Mar González, al afirmar
que «el modelo de desarrollo turístico ha quedado viejo, que la
economía familiar no da para más, y que ha llegado la hora del
cambio porque las vacas gordas ya pasaron y además no podemos estar
todo el día de fiesta».
Valorando, como merece, la sinceridad demostrada en las
declaraciones realizadas por la señora concejala, que ha asumido
públicamente el fracaso en la gestión del Gobierno Socialista y de
la suya propia, como principal responsable que ha sido durante los
últimos ocho años de la política turística en Santillana del Mar,
parece oportuno hacerse varias preguntas: En primer lugar, ¿Qué
institución pública es la responsable directa de que el modelo
turístico haya quedado obsoleto y por qué Santillana del Mar ha
perdido peso específico en los circuitos culturales y turísticos de
España y el mundo?, ¿ Qué gobierno es el responsable de que la
economía familiar no de para más y que las vacas gordas hayan pasado?
¿ A quién se refiere cuando dice que no podemos estar todo el día de
fiesta?, ¿ Por qué razón Santillana se está quedando atrás?
Las personas que hemos tenido el honor, en representación
del Partido Popular, de formar parte de la Corporación del
Ayuntamiento de Santillana del Mar durante los ocho años de gobierno
socialista y que, por lo tanto, hemos sufrido más directamente
cuáles han sido las premisas que han sustentado dicho gobierno, sí
creemos en el enorme potencial futuro que le aguarda a nuestro
sector hostelero y apostamos por un modelo de gestión diligente para
que, no sólo la villa de Santillana del Mar, sino todo el municipio,
siga siendo visitado por miles de turistas que disfruten de la
calidad de los servicios hosteleros, que sí han mantenido estándares
de calidad elevados durante años, debido no a la ayuda del
Ayuntamiento sino al gran esfuerzo realizado por los profesionales
del sector, cuyo trabajo y buen hacer ha servido de ejemplo a otras
localidades turísticas de Cantabria.
El reconocimiento público realizado por la señora Mar González en
relación al modelo obsoleto de desarrollo turístico de nuestro
municipio, después de ocho años de gobierno socialista en Santillana
del Mar y de tres años de desarrollo del Plan de Excelencia
Turística, supone el explicito 'mea culpa' de la nefasta gestión
realizada con relación a una herramienta básica concebida
precisamente para 'vender a Santillana' en los circuitos nacionales
e internacionales.
La realidad es, que transcurridos cuatro años desde que se aprobara
dicho Plan en la Conferencia Sectorial de Turismo sustanciada en
Toledo en octubre de 2004, únicamente se han realizado actuaciones
fragmentadas e inconexas, habiendo sido ejecutadas en su totalidad
tan sólo las actuaciones previstas para la primera anualidad y
teniéndose que recurrir, finalmente, a solicitar su prórroga al
Ministerio de Industria y Turismo del Gobierno de España.
Es, precisamente, al Ayuntamiento de Santillana del Mar a quien le
corresponde en primer lugar y en estrecha colaboración con el sector
hostelero, comenzar a imprimir seriedad y eficacia en las políticas
de gestión en relación con un sector clave en la economía local;
objetivo sin duda loable y alcanzable, para lo que se hace necesario
que los responsables del Gobierno Local, abandonen la política de
marketing y propaganda personal en la que viven frívolamente
instalados.
Difícilmente se puede seguir hablando de que «somos más
europeos y que se debe apostar por la calidad y el desarrollo
sostenible del turismo», como días atrás declaraba la señora
concejala, si paralelamente y sin ningún argumento rechazan
propuestas que como la realizada recientemente por el grupo popular
al actual equipo de gobierno -la elaboración de un programa de
actuaciones a desarrollar a lo largo del próximo año 2009 con motivo
del ochocientos aniversario de un hito histórico: La concesión del
fuero a Santillana en 1209-, está orientada, precisamente, a
potenciar una imagen de calidad de nuestro municipio.
Ambicioso proyecto desde el que, sin duda alguna, se contribuiría a
alcanzar uno de los objetivos anhelados en política turística, la
desestacionalización del sector.
El Partido Popular de Santillana del Mar cree, esperanzado, en las
enormes posibilidades que le aguardan al sector hostelero de nuestro
municipio. Para ello, es necesario que comience una nueva etapa
sustentada en la promoción, a través de proyectos ilusionantes e
imaginativos, del legado histórico de un ayuntamiento cuyo nombre,
abrazado desde la noche de los tiempos al de la cueva de Altamira,
evoca viejas glorias y esplendores, pero demanda que, sin más
demora, se ilumine su futuro.
NOTICIAS DE LAS CUEVAS DE ALTAMIRA
Altamira no cumple las expectativas
El Ayuntamiento ingresó 219.000 euros en 2007 por las visitas a la
cueva
El Ayuntamiento de Santillana del Mar ingresó el pasado ejercicio
219.000 euros en cumplimiento del convenio establecido en el año
1977 con el Estado en relación con la explotación de las Cueva de
Altamira. Ambas administraciones constituyeron un censo reservativo
por el que el Ayuntamiento cedió al Estado la explotación y
conservación de la joya del arte rupestre paleolítico, a cambio de
aportar un cincuenta por ciento de cuantos ingresos generara el
yacimiento arqueológico en todos sus aspectos valorables
económicamente.
A pesar de que el conjunto museístico de Altamira haya logrado
268.538 visitantes en el año 2007, 139 más que el pasado año, esta
gran afluencia ha tenido escasa repercusión en la infraestructura
hotelera de la villa que está padeciendo, en la actualidad, los
índices de ocupación más bajos de su historia, apuntándose, como
dato anecdótico, el cierre de dos establecimientos motivado por la
crisis.
Técnicos de turismo han evaluado el número de visitantes en cifras
próximas a los 800.000 visitantes por año, cantidad que se ha venido
manteniendo en los tres últimos años.
En cualquier caso, el conjunto museístico de Altamira ha sufrido un
descenso de visitantes de 100.000 personas en relación con los datos
registrados en el año 2002, no viéndose alterado el número de
visitantes a la villa, señalándose que la visita a Altamira es un
complemento para aquellos que acuden a Santillana, pero son pocos
los que acuden a visitar exclusivamente el Museo de Altamira.
Se da la curiosa circunstancia de que al incluirse la visita al
museo de Altamira en los programas de las agencias de viajes, estas
optan en muchos de los casos por reducir la visita a monumentos y
museos de la villa, limitándose a un paseo guiado por las calles de
la villa y visita a la Colegiata y su claustro.
A pesar de que los integrantes
del sector están manteniendo los precios de los últimos años,
e incluso se han rebajado los precios de los menús del día con el
objeto de atraer a los visitantes, no se ha logrado incrementar los
índices de ocupación ni de servicios de restaurantes en la época
estival. El escaso turismo que está acudiendo en este mes de enero
se limita a visitar Altamira y la villa sin apenas consumir.
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Estos son los mejores datos del idioma
español que he encontrado en internet. Estos artículos no
han sido escritos por mí y tampoco me pertenecen, los he
recopilado desde la red (textos/imágenes). En el caso de que
me haya olvidado de hacerle la debida referencia a alguna
fuente, os pido que por favor me aviséis de la autoría de
los mismos envíandome un correo a:
esf@espanolsinfronteras.com
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