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ETIMOLOGÍA - NAVIDAD - FIESTAS NAVIDEÑAS - CELEBRACIONES
La Navidad (latín: nativitas, 'nacimiento' )? es una de las fiestas
más importantes del Cristianismo, junto con la Pascua y Pentecostés,
pues celebra el nacimiento de Jesucristo. Esta fiesta se celebra el
25 de diciembre por la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana,
algunas otras Iglesias protestantes y la Iglesia Ortodoxa Rumana; y
el 7 de enero en otras Iglesias Ortodoxas, ya que no aceptaron el
calendario juliano, que reformó el Papa Gregorio XIII.
Los angloparlantes utilizan el término Christmas, cuyo significado
es ‘misa (mass) de Cristo’. En algunas lenguas germánicas, como el
alemán, la fiesta se denomina Weihnacht, que significa ‘noche de
bendición’. Las fiestas de la Navidad se proponen, como su nombre
indica, celebrar la natividad (o sea, el nacimiento) de Jesús de
Nazaret en Éste, Nuestro Mundo.
HISTORIA
Aunque para algunos historiadores la celebración de la Navidad
histórica debería situarse en primavera (entre abril y mayo), y para
otros, siguiendo el relato de Lucas 2:8, que indica que la noche del
nacimiento de Jesús, los pastores cuidaban los rebaños al aire
libre, es poco probable que este acontecimiento hubiera ocurrido en
invierno, las Iglesia cristianas mantienen el 25 de diciembre como
fecha convencional, puesto que en primavera la Iglesia celebra la
Pascua.
FIESTAS NO
CRISTIANAS ANÁLOGAS A LA NAVIDAD
Los orígenes de la celebración de la Navidad el 25 de diciembre, se
ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que
celebraban durante el solsticio de invierno (desde el 21 de
diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol,
como Apolo y Helios (en Grecia y Roma), Mitra (en Persia),
Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros. Algunas culturas
creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más
corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el
dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del
sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo.
En Persia (actual Irán) se celebraba, hace cuatro mil años, y
coincidiendo con el solsticio invernal, Yalda, el Natalicio del dios
solar Mitra, el dios de la Luz, la antigua divinidad meda-persa).
Los romanos celebraban
el 25 de diciembre la fiesta del "Natalis Solis Invicti" o
"Nacimiento del Sol invicto". Asociada al nacimiento de Apolo. El 25
de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, y
que los romanos llamaron bruma; cuando Julio César introdujo su
calendario en el año 45 a.C., el 25 de diciembre debió ubicarse
entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario
Gregoriano. De esta fiesta, los primetos cristianos tomaron la idea
del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo. Otro
festival romano llamado Saturnalia, en honor a Saturno, duraba cerca
de siete días e incluía el solsticio de invierno. Por esta
celebración los romanos posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de
regalos, y liberaban temporalmente a sus esclavos. Tales tradiciones
se asemejan a las actuales tradiciones de Navidad y se utilizan para
establecer un acoplamiento entre los dos días de fiesta.
En el norte de Europa,
los germanos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey,
dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas
fiestas adornaban un árbol perenne, que representaba al Yggdrasil o
árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de
Navidad, cuando llegó el Cristianismo al Norte de Europa.
Mexicas celebraban durante el invierno, el advenimiento de Tonatiuh,
dios del sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que
equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de
nuestro calendario. "Por esa razón y aprovechando la coincidencia de
fechas, los primeros evangelizadores, los religiosos agustinos,
promovieron la sustitución de personajes y así desaparecieron al
dios prehispánico y mantuvieron la celebración, dándole
características cristianas."
Tal y como comenta Isaac Asimov en su guía de la Biblia: “Podría
ensamblar el cristianismo sin sobrepasar su felicidad de Saturnalia.
Era solamente necesario que ellos justamente saluden el nacimiento
del hijo en vez que el del Sol”.Por lo que la Navidad cristiana no
es imitación, ni parodia de estas fiestas no cristianas del
nacimiento de algún dios solar.
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Historia de la Navidad
FORMACIÓN DE
LA NAVIDAD COMO FIESTA CRISTIANA
Según la Enciclopedia
Católica, la Navidad no está incluida en la lista de festividades
cristianas de Ireneo ni en la lista de Tertuliano acerca del mismo
tema, las cuales son las listas más antiguas que se conocen.
Orígenes, incluso se opuso a celebrar los nacimientos:
"No vemos en las Escrituras que nadie haya guardado una fiesta ni
celebrado un gran banquete el día de su natalicio. Solo los
pecadores (como el Faraón y Herodes) celebraban con gran regocijo el
día en que nacieron en este mundo".
La evidencia más
temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra
en Alejandría, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de
Alejandría indica que ciertos teólogos egipcios “muy curiosos”
asignan no sólo el año sino también el día real del nacimiento de
Cristo como 25 pachon (20 de mayo) en el vigésimo octavo año de
Augusto. Desde 221, en la obra Chronographiai, Sexto Julio Africano
popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús.
Para la época del Concilio de Nicea en 325, la Iglesia Alejandrina
ya había fijado el Díes nativitatis et epifaníae.
El papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuera
celebrado el 25 de diciembre, lo cual fue decretado por el papa
Liberio en 354. La primera mención de un banquete de Navidad en tal
fecha en Constantinopla, data del 379, bajo Gregorio Nacianceno. La
fiesta fue introducida en Antioquía hacia el 380. En Jerusalén,
Egeria, en el siglo IV, atestiguó el banquete de la presentación,
cuarenta días después del 6 de enero, que debe haber sido la fecha
de celebración del nacimiento. El banquete de diciembre alcanzó
Egipto en el siglo V.
ADOPCIÓN DE LA FECHA DE NAVIDAD COMO 25 DE DICIEMBRE
En Antioquía, probablemente en 386, Juan Crisóstomo impulsó a la
comunidad a unir la celebración del nacimiento de Cristo con el del
25 de diciembre[2] , aunque parte de la comunidad ya guardaba ese
día por lo menos desde diez años antes.
En el Imperio Romano, las celebraciones de Saturno durante la semana
del solsticio, que eran el acontecimiento social principal, llegaban
a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos
pudiesen convertir al cristianismo sin abandonar sus festividades,
el papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuera
celebrado en esa misma fecha.
Algunos eruditos mantienen que el 25 de diciembre fue adoptado
solamente en el siglo cuarto como día de fiesta cristiano después de
que el emperador romano Constantino convertido al cristianismo para
animar un festival religioso común para los cristianos y los
paganos. La lectura atenta de expedientes históricos indica que la
primera mención de tal banquete en Constantinopla no sucedió sino
hasta el 379, bajo Gregorio Nazianzus. En Roma, puede ser confirmado
solamente cuando se menciona un documento aproximadamente del año
350, pero sin ninguna mención de la sanción por el emperador
Constantino.
La celebración del nacimiento de Cristo fue prohibido por algunas
Iglesias protestantes hasta luego del s. XIX debido a su relación
con el catolicismo, como hacen actualmente los Testigos de
Jehová. Los primeros cristianos celebraban principalmente la
Epifanía, cuando los Reyes Magos visitaron al bebé Jesús. (Esto
todavía se celebra en Argentina, Armenia, España, Perú, Puerto Rico,
República Dominicana, México, Uruguay y Venezuela). Para la iglesia
la Epifanía es más importante que la Natividad ya que que es ese día
que se da a conocer al mundo, en la persona de los magos extranjeros.
Algunas tradiciones de la Navidad, particularmente las de
Escandinavia, tienen su origen en la celebración germánica de Yule,
como son el árbol de Navidad. Allí la Navidad todavía se conoce como
Yule (o jul).
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Historia de la Navidad
CÁLCULO DE LA FECHA DE NAVIDAD SEGÚN LOS EVANGELIOS
Algunos expertos han intentado el cálculo de la fecha del nacimiento
de Jesús, tomando a la Biblia como fuente, pues en Lucas 1:5-8
afirma que en el momento de la concepción de Juan el Bautista,
Zacarías su padre, sacerdote del grupo de Abías, oficiaba en el
Templo de Jerusalén y, según Lucas 1:24-36 Jesús nació nacido cerca
de seis meses después de Juan. 1Cronicas 24:7-19 indica que había 24
grupos de sacerdotes que servían por turnos en el templo y al grupo
de Abías le correspondía el octavo turno.
Contando los turnos desde el comienzo del año, al grupo de Abdías le
correspondió servir a comienzos de junio (8 al 14 del tercer mes del
calendario lunar hebreo). Siguiendo esta hipótesis, si los embarazos
de Isabel y María fueron normales, Juan nació en marzo y Jesús en
septiembre. Esta fecha sería compatible con la indicación de Lucas
2:8 según la cual la noche del nacimiento de Jesús los pastores
cuidaban los rebaños al aire libre, lo cual dificilmente ocurriría
en diciembre.
Como los turnos eran semanales, tal y como lo confirman los rollos
del Mar Muerto, descubiertos en Qumrán, cada grupo servía dos veces
al año y nuevamente le correspondía al grupo de Abdías el turno, a
finales de septiembre (del 24 al 30 del octavo mes judío)[3] . Si se
toma esta segunda fecha como punto de partida, Juan habría nacido a
finales de junio y Jesús a finales de diciembre. Así algunos de los
primeros escritores cristianos (Juan Crisóstomo, 347-407) enseñaron
que Zacarías recibió el mensaje acerca del nacimiento de Juan en el
día del Perdón, el cual llegaba en septiembre u octubre. Por otra
parte, según los historiadores, cuando el Templo fue destruido en el
año 70, el grupo sacerdotal de Joyarib estaba sirviendo. Si el
servicio sacerdotal no fue interrumpido desde el tiempo de Zacarías
hasta la destrucción del templo, este cálculo tiene al turno de
Abías en la primera semana de octubre, por lo que algunos creen que
el 6 de enero puede ser el día correcto.
En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirmo que
"Nuestro Señor fue concebido el 8 de las calendas de abril en el mes
de marzo (25 de marzo), que es el día de la Pasión del Señor y de su
concepción, pues fue concebido el mismo día en que murió". Si fue
concebido el 25 de marzo, la celebración de su nacimiento se fijaría
nueve meses después, es decir, el 25 de diciembre.
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Historia de la Navidad
CELEBRACIÓN LITÚRGICA
En la Iglesia Católica
Para el catolicismo la
Navidad no solo es un día de fiesta, sino una temporada de fiestas,
y de la misma forma que la Pascua, contiene un tiempo de
preparación, llamado Adviento, que inicia cuatro domingos antes del
25 de diciembre. Por esto la liturgia católica llama a esta fiesta
La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.
Es costumbre que se celebren varias misas en Navidad, con distinto
contenido según su horario. Así, la noche anterior (24 de diciembre:
Nochebuena) aunque sea domingo, se reza la famosa Misa de Gallo o
Misa de Medianoche; en algunos lugares hay incluso una Misa de la
Aurora que se celebra precisamente al amanecer del 25 de diciembre;
y la Misa de Mediodía, en la que es costumbre que antes o después de
ella, el Papa dé un mensaje de Navidad a todos los fieles del mundo,
este mensaje es conocido como Urbi et Orbi (a la Ciudad de Roma y al
Mundo).
Posterior a la celebración del 25 de diciembre de Navidad, tienen
lugar las fiestas de san Esteban (mártir) (26 de dic.), san Juan
Evangelista (27 de dic.), los Santos Inocentes (28 de dic.), la
Sagrada Familia (domingo siguiente a la Navidad o 29 de dic. si
Navidad cae en domingo), María Madre de Dios (1 de enero) y la
Epifanía (2° domingo después de Navidad).
En las Iglesias Ortodoxas
Las Iglesias Orientales por no aceptar el calendario propuesto por
el papa Gregorio XIII, estas aun usan el calendario juliano y por lo
tanto la Navidad la celebran en fecha distinta: el 7 de enero, junto
con la Epifanía. Aunque la Iglesia Armenia la celebra el 6 de enero.
Se exceptúan las Iglesias de Alejandría, Rumania, Bulgaria, Albania,
Finlandia, Grecia y Chipre; que sí festejan Navidad el día 25 de
diciembre.
En el Protestantismo
Aunque hasta el siglo XIX algunas Iglesias protestantes dejaron de
celebrar Navidad, para desligarse del Catolicismo[5] , la mayoría,
comenzando por Lutero, continuaron celebrándola el 25 de diciembre.
En Estados Unidos compartieron la Navidad católicos y protestantes
desde 1607, año en que se celebró por primera vez esa fiesta en
Norteamérica.
La Navidad es celebrada por la mayoría de los cristianos, con
algunas excepciones, como la de los Testigos de Jehová y otras
confesiones que consideran que, al no indicar la Biblia la fecha del
nacimiento de Jesucristo ni ordenar celebrarla, no hay razón para
celebrar o crear una fiesta por ese motivo, deduciendi que el
nacimiento de Jesus en Belén ocurrió el 25 de diciembre.
TRADICIONES NAVIDEÑAS
La Navidad es la fiesta cristiana más popular, pese a que la Iglesia
considera que es más importante la Pascua. Y por tal motivo es la
que contiene más tradiciones.
Los Belenes o Nacimientos consisten en la representación del
nacimiento de Jesucristo, mediante una maqueta de Belén y sus
alrededores, en la que las figuras principales son el establo en
donde nació Cristo, la Sagrada Familia, los animales y los pastores.
Según la tradición san Francisco de Asís fue su inventor.
Los Villancicos
canciones o cantos alusivos al nacimiento de Cristo o a la Sagrada
Familia. Algunos como Noche de Paz tienen versiones en varios
idiomas o ritmos, con el mismo o distinto nombre.
Las Posadas son una
serie de fiestas populares que recuerdan el trayecto de san José y
la Virgen María para llegar a Belén. Estas celebraciones tienen
lugar del 16 al 24 de diciembre en México.
El Árbol de Navidad
consiste en un árbol de conífera adornado con esferas de colores,
cintas brillantes, estrellas, etc. Su estructura es parecida a la de
la rama veracruzana, que también se lleva a cabo en las fiestas
decembrinas, pero que no cumple la misma función de adorno.
La Flor de Nochebuena
es una flor de origen mexicano de uso decorativo de las fiestas
decembrinas.
Las Tarjetas navideñas: También es costumbre que además de los
regalos, se intercambien postales o tarjetas de felicitación por
motivo de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Esta costumbre fue
creada por el londinense John Callcott Horsley en 1843.
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Historia de la Navidad
PERSONAJES
MÍTICOS DE LA NAVIDAD
Es frecuente en algunos países esté la tradición de que algún
personaje o personajes, visita a los niños para dejarles regalos
bajo el árbol de Navidad. Los más conocidos son:
Olentzero en el País Vasco
Santa Claus en EUA y el Norte de Europa, aunque la expansión
comercial de Estados Unidos, ha convertido a Santa Claus en el
personaje central de la Navidad y ha desplazado el sentido religioso
de esta fiesta por el sentido comercial actual.
Los Reyes Magos en España y Latinoamérica son los encargados de
darles regalos a los niños el 6 de enero (Fiesta de la Epifanía).
Carbonilla es el encargado de dar carbón en vez de un regalo a los
niños que se portaron mal. Para algunos es acompañante de los Reyes
Magos, y para otros, de Santa Claus.
Los Bendegums son duendes de la mitología popular navideña.
LA NAVIDAD EN LA ACTUALIDAD
Pese al origen cristiano de la Navidad, esta fiesta ha perdido su
carácter religioso para convertirse en una simple celebración de
convivencia familiar, debido en gran medida a la mercadotecnia y a
la popularidad de esta celebración.
A partir del siglo XIX es cuando la Navidad empieza a popularizarse
con el carácter que tiene hoy día, pues en este siglo se popularizó
la costumbre del intercambio de regalos, se creó a Santa Claus y la
costumbre de regalar tarjetas de Navidad. Costumbres que con el
tiempo la mercadotecnia (en especial la norteamericana) aprovecharía
para exparder la Navidad por el mundo dándole un carácter distinto
al religioso, y con temas que poco o nada tienen que ver con la
verdadera celebración navideña, tal y como sucede con los osos
polares, pingüinos y focas de la Coca-Cola.
Por tal razón la Navidad no siempre es celebrada por cristianos,
pues incluso los japoneses no cristianos y algunos ateos celebran
Navidad, como una celebración de convivencia familiar.
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Historia de la Navidad
LA NAVIDAD EN LAS ARTES, LA TELEVISIÓN Y EL CINE
En el Arte
Muchas historias
ficticias navideñas se recrean con temas de esperanza o relatos
milagrosos. Varios han llegado a ser parte de la tradición local
navideña.
Entre los más populares están el ballet de Tchaikovsky, El
Cascanueces y la novela de Charles Dickens, Cuento de Navidad (en
inglés: A Christmas Carol). Estos a su vez han sido llevados al cine
o televisión, con adaptaciones a algún programa en especial o sin
ellas.
En la Pintura
Las representaciones de
la Navidad varían, pues van desde las representaciones del
nacimiento de Cristo, hasta imágenes de eventos navideños.
Entre las pinturas del nacimiento de Cristo, se encuentran las que
representan la adoración de los pastores o la de los Reyes Magos. Y
entre alguno sus exponentes están: Fra Filippo Lippi, Fra Angelico,
Sandro Botticelli, El Greco, entre muchos otros. Y Andrei Rubliov y
Kiko Argüello en iconos.
En cuanto a las otras imágenes navideñas, se encuentran carteles,
timbres postales, tarjetas, etc.
En Televisión
Desde la década de 1980
numerosas series de TV han sacado al aire en su momento capítulos
especiales de Navidad.
Las series animadas o caricaturas como Los Simpson, Winnie Pooh,
Peanuts, etc. Algunos incluso son parte de la historia misma, en
lugar de solo ser un capítulo especial. Incluso algunos animes
japoneses tienen algún capítulo navideño, como Love Hina y Ranma 1/2
En México, Televisa sacó al aire tres telenovelas con temática
navideña: Un Cuento de Navidad (1999), Rayito de Luz (2000) y
Navidad sin fin (2001).
En la Gran Bretaña y los países de la Commonwealth existe la
tradición de que la Reina Isabel II dirija un mensaje de Navidad a
las 3 de la tarde, transmitido por televisión.
En Cine
En cine las películas
con temática navideña pueden ser catogorizadas en dos:
Los filmes relacionados con la historia del nacimiento de Cristo,
relatos navideños o Santa Claus. Las películas cuya historia
se desenvuelve en época navideña. En la primera categoría por
mencionar algunas están:
Natividad (2006)
Home Alone (1990) y Home Alone 2: Lost in New York(1992), conocida
como "Solo en Casa" en España, y "Mi pobre Angelito" en
Hispanoamérica. The Nightmare Before Christmas (1993),
conocida como Pesadilla antes de Navidad en España y El extraño
mundo de Jack en Hispanoamérica. Milagro en la Calle 34
(1947), entre otras.
En la segunda categoría están:
Batman Regresa (1992)
Gremlins (1984)
¡Qué bello es vivir! (1946)
Hombre de Familia (2000), entre muchas otras.
EL ÁRBOL DE NAVIDAD
Árbol adornado (por lo
general se trata de un abeto o de un pino) que se expone en
numerosos hogares y lugares públicos de los países de tradición y
religión cristiana durante los días de celebración de la Navidad.
El Árbol de Navidad es uno de los símbolos más importantes de esta
fiesta. Suele adornarse con frutos como el muérdago, el acebo, las
manzanas, y con cintas, luces, etc. A veces es coronado con una
Estrella de Belén y, en ocasiones, cuelgan de sus ramas regalos y
obsequios. A su alrededor suelen reunirse las familias para cantar
canciones navideñas.
El origen de la costumbre de instalar un árbol adornado en el hogar
o en los lugares públicos para celebrar una fiesta comunitaria se
pierde en la noche de los tiempos. Existe abundantísima
documentación sobre cultos que muchos pueblos dedicaban a árboles
como el roble o el tejo, símbolos de la potencia y fecundidad de la
naturaleza. Muchos dioses europeos (Zeus, Hércules, Thor...) se
asociaban a determinados árboles, que nunca faltaban en sus cultos.
A veces, estos mismos árboles eran venerados por los campesinos, que
les hacían ofrendas y regalos, y les ponían adornos, en ocasiones en
forma de telas de colores y de piedras pintadas.
La leyenda más conocida sobre el origen del Árbol de Navidad,
fechable en torno al siglo VIII de la era cristiana, dice que que,
en cierta ocasión, un roble que los germanos consideraban sagrado
cayó sobre un abeto, y que éste quedó intacto. San Bonifacio, obispo
por entonces de Maguncia y evangelizador de Alemania, interpretó que
el roble caído representaba la religión caduca de los paganos, y que
el abeto intacto simbolizaba la fortaleza de la fe cristiana, y que
representaba "el árbol del Niño Jesús".
En realidad, el abeto era un árbol que desde mucho tiempo antes se
asociaba a cultos y ritos precristianos. Así, en diversas
tradiciones sincréticas mediterráneas se creía que el dios solar
Tammuz-Adonis había nacido bajo un abeto, árbol que también había
estado consagrado a Artemisa-Diana, igual que el pino lo había
estado a Cibeles y a Démeter-Ceres. Se sabe, incluso, que en
determinados rituales dedicados a Cibeles, los sacerdotes adornaban
ramas de pino con cintas de colores, y que en el equinocio de
primavera (que coincidía con el inicio del año) una cofradía llamada
de dendróforos ('portadores de árboles') conducía un pino adornado
con cintas de tejido y guirnaldas de violetas hasta el templo de la
diosa. Tal pino simbolizaba al dios Atis, el esposo de Cibeles, que
moría y resucitaba cada año, como la vegetación. También se sabe que
la piña, símbolo de la fortaleza de la vegetación, se había asociado
hasta entonces al dios Dionisos, estrechamente relacionado con
Tammuz-Adonis.
El cristianismo no hizo, pues, sino adaptar y asimilar creencias,
ritos y cultos precristianos, enormemente arraigados en la ideología
popular, y que le hubiera sido muy difícil extirpar de raíz. Una vez
aceptados el abeto y el pino adornados como símbolos de la Natividad
de Jesús, los comentaristas y exégetas cristianos se ocuparon de
dotarlos de simbolismos cristianos muy curiosos. Por ejemplo, la
forma triangular del abeto llegó a ser interpretada como un símbolo
de la Trinidad.
La costumbre, nacida posiblemente ya en el siglo VIII, de cortar un
árbol en la Navidad, y adornarlo con dulces y frutas, se
circunscribió en un principio a algunas zonas de Alemania y de los
países escandinavos, y permaneció apenas sin cambios durante muchos
siglos. Fue a partir del siglo XVIII cuando comenzó a sufrir
transformaciones, y cuando las bolas decoradas y los objetos de
regalo comenzaron a asociarse a los árboles navideños. Con mucha
lentitud, la costumbre comenzó a extenderse también a otros países.
La introducción de esta costumbre en Austria está datada en torno al
año 1813, cuando la princesa de Nassau-Weilburg instaló su propio
árbol navideño. Se cree que hacia 1820 se había introducido tambien
en Polonia, y que en las décadas siguientes pasaría igualmente a
Gran Bretaña (gracias al príncipe Alberto, esposo de la reina
Victoria) y a Francia. Gran repercusión tuvo en 1840 el hecho de que
la duquesa de Orleáns colocase un árbol de Navidad en los jardines
de las Tullerías de París, costumbre que sería continuada
posteriormente por la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III.
La costumbre de instalar un Árbol de Navidad estuvo restringida en
Francia, durante varias décadas, a las clases de elite. Fue tras la
guerra de 1870 entre Francia y Alemania cuando las clases populares
de Alsacia y Lorena adoptaron esta costumbre que, a partir de
entonces, sí se extendió rápidamente por todo el país. En Alsacia,
el personaje llamado Gran Klaus, paralelo de San Nicolás de Bari,
Santa Claus o Papá Noel, era representado como un anciano de barba
blanca que llevaba una cesta y una rama de abeto. En la cesta tenía
regalos o una vara de retama para premiar o castigar el
comportamiento de los niños. Con respecto a la rama de abeto, era
ofrecida por él al hogar que visitaba, donde era instalada, decorada
y celebrada durante todas las fiestas navideñas.
Hay constancia de que a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX
los emigrantes alemanes llevaron esta costumbre a los Estados Unidos
y a Rusia. En la península Ibérica no penetraría hasta el siglo XX,
por influencia francesa. Se cree que donde primero se adoptó fue en
Cataluña, de donde posteriormente pasó al resto de España. Esta
adaptación no se haría sin agrios rechazos y polémicas de
periodistas y escritores, muchos de los cuales lamentaron la
adopción de una nueva costumbre extranjera que contribuiría a la
decadencia de los símbolos tradicionales de la Navidad española. En
1948, el gran etnólogo catalán Ramón Violant i Simorra se quejaba de
que, en las ferias navideñas barcelonesas hubiesen aparecido desde
hacía algunos años, junto a los tradicionales pesebres y belenes
(véase Belén), árboles de Navidad y adornos de acebo y muérdago, que
"desentonan mucho entre los típicos y tradicionales elementos de
nuestra feria, de marcado ambiente mediterráneo".
Pero, en realidad, aunque la celebración de la Navidad con ramos
adornados instalados en los hogares y lugares públicos es en España
una costumbre de importación reciente, hay constancia de que, desde
el siglo XIX por lo menos (y posiblemente desde mucho antes), las
celebraciones navideñas campesinas de áreas muy amplias de la
península (sobre todo de Castilla, Asturias, Cantabria y
Extremadura) habían estado estrechamente vinculadas al culto y a
ritos con árboles adornados. Han sido muy tradicionales, en efecto,
en innumerables pueblos de España, las "procesiones del ramo",
celebradas por lo general en las fiestas de Navidad y de Año Nuevo,
aunque también, a veces, en otras fiestas del ciclo de invierno (las
de San Sebastián y San Antonio en enero, las de Semana Santa en
marzo-abril, etc.). En estas procesiones, los campesinos adornaban
con cintas, frutas, panes y bollos. un árbol (normalmente un pino o
un abeto) que conducían en andas hasta la iglesia del pueblo. En
muchas ocasiones, la "procesión del ramo" tenía lugar en la
Nochebuena, y el árbol adornado se quedaba en la iglesia,
presidiendo todos los actos religiosos, hasta el final de las
fiestas navideñas. Por lo general, las andas eran llevadas a cuestas
por las integrantes de una cofradía de jóvenes solteras, que iban
cantando canciones alusivas al árbol y a la Navidad durante todo el
trayecto. En ocasiones, después de las fiestas, los adornos, frutas,
panes, etc. que decoraban el árbol eran subastadas para sufragar los
gastos de la iglesia durante aquel período.
Este rito, que hoy está en plena decadencia, pero que estuvo
enormemente arraigado y muy bien documentado en todo el área
noroccidental de España hasta mediados del siglo XX, parece una
expresión autónoma y muy tradicional de los ritos y cultos en torno
a árboles que se realizan en la mayoría de los países de tradición
cristiana. Sus analogías con ritos de traslación de árboles
adornados en fiestas del ciclo de invierno, bien documentados en
tradiciones muy antiguas (recuérdense los pinos que simbolizaban a
Atis y eran trasladados procesionalmente por cofradías de
dendróforos hasta los templos de Cibeles) sugieren que se trata de
una costumbre posiblemente muy antigua y tradicional. Autor: J. M.
Pedrosa - Enciclonet.
HISTORIA DE
LOS VILLANCICOS
Se entiende por Villancico la armonización, a menudo polifónica, de
la estrofa poética típica de la lírica castellana de los siglos XV y XVI.
El villancico aparece como la forma lírica predominante dentro de los
Cancioneros españoles de los siglos XV y XVI, ya sean éstos musicales o bien
exclusivamente literarios. El número de composiciones que responden a la
plantilla de la "canción de villano" o villancico resulta ser muy superior que
el de las composiciones pertenecientes a otros géneros, como el de la canción o,
al menos dentro de la lírica cancioneril castellana, también el del madrigal.
La forma básica del villancico musical consta de dos elementos: estribillo y
coplas, si bien no existe un patrón fijo, sino que pueden darse variaciones,
tanto en el número de versos de que consta cada una de estas partes, como en la
disposición de la rima o en el modelo de alternancia entre las coplas y el
estribillo. Desde el punto de vista estrictamente musical, pueden establecerse
variaciones en cuanto al número de líneas que componen el entramado polifónico,
así como en la composición de voces que deben interpretar el estribillo y las
coplas. De este modo, puede observarse cómo en el Cancionero de la Colombina o
en el Cancionero de Palacio el estribillo y las coplas suelen presentar igual
número de voces. Ambas secciones aparecen en estos cancioneros separadas por la
doble barra divisoria, o incluso, en algunas ocasiones, por ésta y por un signo
de calderón, que aparece sobre el último acorde de cada una. En cualquier caso,
las coplas y el estribillo que componen un villancico no pueden considerarse
como secciones estrictamente independientes, sino que es muy frecuente que ambas
partes presenten cierto parentesco melódico o rítmico, lo que hace que tengan
una mayor coherencia formal.
Así como la estrofa poética del villancico se caracteriza por su origen villano
o popular, también la música que acompaña en los cancioneros a este tipo de
estrofas suele tener como procedencia alguna melodía extendida entre el vulgo.
Suele ser en la parte del estribillo donde esta melodía aparece con mayor
nitidez, pero frecuentemente los compositores incorporan también en las coplas
distintas glosas, diferencias, o variaciones sobre esta melodía de origen
popular que sirvió como pretexto a la composición. Dependiendo de la destreza
del compositor, así como del grado de refinamiento que éste pretendiera alcanzar,
los villancicos que han llegado hasta nosotros presentan un grado mayor o menor
de estilización con respecto a las estrofas poéticas y las melodías populares
que les dieron origen. Entre los villancicos caracterizados por un tono más
elevado se encuentran, por ejemplo, los que recoge el Cancionero de Medinaceli,
de inspiración mucho más italianizante que otros cancioneros contemporáneos.
A lo largo del período en que la forma del villancico alcanzó su mayor esplendor,
van diferenciándose cada vez más dos corrientes: una más sofisticada, inspirada
en la escuela neerlandesa, que cuenta con Juan de Urrede como uno de sus
primeros representantes, y otra corriente, la indígena, más austera en cuanto a
sus planteamientos y recursos, características que resultan comunes a cualquier
manifestación de la cultura del Renacimiento castellano. Dentro de esta segunda
corriente, destaca la figura del compositor Juan del Enzina, poeta además de
músico.
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Historia de la Navidad
El Cancionero de la Colombina y el Cancionero de Palacio son dos de las fuentes
donde aparecen obras musicales caracterizadas por este tipo de estética. En el
Cancionero de Uppsala, la austeridad de las obras contenidas en las otras dos
colecciones aún prevalece, pero los villancicos contenidos en éste van
presentando novedades formales como la introducción de una voz solista que es la
encargada de recitar o cantar una de las secciones que componen el villancico,
habitualmente las coplas, mientras que el estribillo seguiría siendo polifónico.
En cuanto a los dieciocho villancicos que contiene el Cancionero de la casa de
Medinaceli, éstos se encuentran ya muy alejados del espíritu popular que
caracterizaba los villancicos tradicionales.
Si bien al hablar de villancicos suele hacerse referencia a la variedad popular
profana, existe también una segunda variedad con tema religioso, si bien es la
primera la que domina dentro de todos los cancioneros de la época. No se trataba
de piezas litúrgicas, ni por su forma ni por el hecho de encontrarse compuestos
en lengua romance, en un momento en que la liturgia se expresaba exclusivamente
en latín. Incluso algunos autores suponen el hecho de que ya en la época el
villancico de tema religioso pudiera ser un género desprestigiado con respecto a
las obras litúrgicas, ya que tan sólo ha llegado hasta nuestros días gracias al
pequeño número de este tipo de obras que contienen algunas grandes colecciones
dedicadas, por otra parte, a la compilación de la lírica profana, como el
Cancionero de Palacio o el Cancionero de Uppsala. En cuanto a la colección
titulada Canciones y villanescas espirituales, del maestro Francisco Guerrero,
publicada en Venecia en el año 1589, se trata de una colección de sesenta y una
piezas de tema sacro, de las cuales treinta y una son villancicos. Francisco
Guerrero no aporta grandes novedades desde el punto de vista formal a la
estructura de los villancicos, pero no cabe duda de que, al llegar al momento en
que el compositor sevillano compone sus obras, la forma musical del villancico
y, más aún, la del villancico de asunto religioso, habían llegado ya a un punto
de estilización que hacía que este tipo de composiciones tuviera ya muy poco que
ver con las rudimentarias estrofas y melodías populares de las que procedían.