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HISTORIA
DE LOS CARNAVALES
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apartados sobre la Cultura Española aquí...
Fiesta del ciclo anual
Fiesta del ciclo anual que precede a la Cuaresma en
los países de tradición cristiana, se trata de una
festividad móvil no religiosa, que suele celebrarse
durante el mes de febrero.
El carnaval es, en los países cristianos, un período
marcado por la exaltación de lo festivo, de lo
mundano y de lo carnal. Una de sus principales
características es que, mientras dura, los miembros
de cada comunidad no sólo pueden, sino que deben
realizar actos transgresores de las normas sociales
que se hallan por lo general prohibidos en otras
épocas del año: desde comer carne, alimento que
quedará proscrito en el período cuaresmal que
seguirá al carnaval, hasta realizar actos de
violencia socialmente reglamentados, tener contactos
sexuales relativamente libres, criticar abiertamente
a las autoridades sociales, políticas, religiosas,
etc.
La inversión de valores, tanto físicos como morales
y sociales, es, en efecto, una constante del tiempo
carnavalesco. Los cambios de actitud, posición y
orden de personas, animales y objetos se desarrollan
de forma sistemática en esta época. Cuando un hombre
se disfraza de mujer y una mujer de hombre, cuando
un perro es manteado o un gallo apedreado, y cuando
se sacan de las cuadras de los vecinos los aperos de
labranza y se cuelgan de un árbol o se arrojan a un
río, se está cumpliendo de forma clara el principio
de inversión que domina todo el fenómeno
carnavalesco. Tal inversión ha sido interpretada por
muchos especialistas como una estrategia social que
sirve para aliviar los conflictos y tensiones
latentes entre los miembros de cada comunidad,
especialmente entre quienes ejercen el poder y
quienes lo sufren; como una especie de catarsis, en
definitiva, que permite la expresión ordenada,
reglada y temporal, durante un período concreto y
limitado de tiempo, de las pasiones y tensiones
reprimidas durante el resto de año, lo que, al fin y
al cabo, refuerza la continuidad de la estructura
socio-política y cultural de la comunidad.
El ejercicio sistemático de la violencia que tiene
lugar durante el carnaval, la práctica de actos
desenfrenados encauzados dentro de moldes
específicos, la institucionalización transitoria de
la irracionalidad y de la locura, vienen, pues, a
constituirse en válvulas de escape que acaban
reforzando el mismo orden social que el carnaval
pretende temporalmente parodiar e invertir.
ETIMOLOGÍA
DE LA VOZ CARNAVAL
Muchas han sido las propuestas etimológicas que han
intentado explicar esta palabra. Así, el gran
lingüista del romanticismo germánico, Friedrich
Diez, la consideraba derivada de la perífrasis
currus navalis, basándose en documentación latina
que indicaba que cada 5 de marzo tenía lugar en el
Imperio romano una fiesta en honor de Isis centrada
tanto en una especie de comitiva de personas
disfrazadas como en la aparición y celebración de un
barco. Aunque es cierto que en determinadas áreas de
Italia, de Alemania o de España (por ejemplo, en el
pueblo de Reus, en Tarragona), se han descrito
fiestas carnavalescas en que se utilizaban carros en
forma de barco, esta propuesta etimológica quedó
bastante en desuso desde los inicios del siglo XX.
Es muy probable que la palabra española "carnaval"
sea un italianismo introducido a finales de la Edad
Media, como adaptación de voces del tipo de "carnevale",
"carnovale" o "carnelevare". En aquel período, las
voces más habituales eran "carnestolendas" y
"antruejo". También lo era "carnal", relativamente
utilizada entre los siglos XIV y XVI, desde la época
del Arcipreste de Hita hasta la de Covarrubias,
pasando por las de Fray Hernando de Talavera y Juan
del Enzina. En realidad, la palabra "carnaval"
solamente comenzó a ser habitual en la España del
siglo XVII. Góngora fue uno de los primeros que la
utilizó de modo recurrente, igual que harían, en el
siglo XVIII, José de Cadalso y Gaspar Melchor de
Jovellanos.
CARNESTOLENDAS
Y ANTRUEJOS
Las voces de la familia de "carnestolendas" se han
documentado en España desde tiempos muy antiguos.
Así, un primitivo misal mozárabe hablaba de la "Dominicam
ante carnes tollendas". En las actas de las cortes
castellanas de 1258 se habla de las "carnes
tolliendas", y en la crónica de Fernando IV de
Castilla se escribe "carnestollendas", que
aparecería también así en la obra de Nebrija y de
Covarrubias. En el Fuero de Teruel y en viejos
documentos navarros se escribe "carnestultas". Otra
documentación antigua de la palabra es la de "carnestollentas",
mientras que Santa Teresa de Jesús prefirió "carrastollendas".
Aunque en relativo desuso en comparación con la voz
"carnaval", la palabra "carnestolendas" sigue viva
en el español del siglo XX. Su paralelo catalán es "carnestoltes".
Por lo que respecta al sinónimo "antruejo", la
etimología que se ha propuesto habitualmente, aunque
nunca de forma contundente, es la que deriva del
latín introitus. En un documento leonés de 1229 se
documenta la forma "entroydo", mientras que en la
Crónica de Alfonso XI se escribe "antruydo". Hoy en
día se conservan muchos paralelos de esta voz en
numerosos pueblos de España, sobre todo del área
noroccidental. Así, en Galicia puede hablarse de "antroido"
y de "entroido", en Asturias de "antroxu", en el
Bierzo de "entroido", en pueblos zamoranos rayanos
con Portugal de "entruidio" y de "entrueju", en
Portugal de "entrudo", "entruita", "entruido", etc.
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Carnavales
EL
TIEMPO DE CARNAVAL
El hecho de que precede inmediatamente a una fiesta
móvil cristiana como es la Cuaresma obliga a que el
carnaval se celebre cada año en fechas diferentes,
aunque coincidentes por lo general con el mes de
febrero.
La duración que se le atribuye es, según los
lugares, muy variada e irregular. Así, hay épocas y
tradiciones en que se ha considerado "carnavalesco"
todo el período que va desde la Navidad a la
Cuaresma, ya que las celebraciones de ese ciclo (Año
Nuevo, Epifanía, San Antón, San Sebastián, la
Candelaria, San Blas, Santa Águeda) suelen tener
connotaciones carnavalescas muy claras. En otros
lugares, se ha considerado carnavalesco todo el
período que va desde cualquiera de estas fiestas
hasta la Cuaresma. En pueblos de Extremadura, el
carnaval duraba quince días. Según Vicente Risco, en
muchos pueblos de Galicia su duración era de dos
semanas y media. Algunas de las fechas previas
podían llamarse "jueves de compadres" o "jueves de
comadres". En otros lugares, sólo se consideraba
carnaval desde el jueves anterior ("Jueves gordo" en
algunos lugares) o bien desde el sábado o el domingo
anteriores hasta el martes ("Martes gordo" o "Martes
de carnaval") anterior a la Cuaresma. Y, en algunos
lugares, se identificaba únicamente ese martes como
carnaval.
La fecha de finalización del carnaval, por el
contrario, sí ha sido siempre muy clara: el carnaval
concluye en la noche del martes de Carnaval, para
dar paso al Miércoles de Ceniza en que se inaugura
oficialmente la Cuaresma.
LAS PRÁCTICAS CARNAVALESCAS
Las costumbres y ritos que tienen lugar en el
período de carnaval se caracterizan por:
- su carácter festivo, a menudo satírico y procaz,
con una fuerte dimensión tanto de crítica
socio-política como de liberación sexual.
- su violencia reglamentada.
- su espíritu de inversión y de transgresión.
Entre tales costumbres y ritos carnavalescos,
algunos de los que mayor arraigo tienen en la
tradición hispánica y universal son las de:
- disfrazarse de modo ridículo. Particularmente
común es que el hombre se disfrace de mujer y la
mujer de hombre. También son comunes los disfraces
masculinos con pieles y pellejos de animales, que se
complementan a veces con cascabeles, campanas y
cencerros.
- hacer parodias de las autoridades e instituciones
(religiosas y políticas) de la comunidad. A veces
también se parodia su forma de vestir, de hablar, de
hacer discursos, etc. Son especialmente comunes las
parodias de elementos culturales cristianos y la
exaltación de los paganos. Muchas veces, estas
parodias son cantadas a coro por grupos grandes de
personas, y reciben el nombre de comparsas,
chirigotas, etc.
- realizar actos escandalosos y estrafalarios, es
decir, convertir temporalmente la locura en norma de
conducta. Las "fiestas de locos" medievales eran
típicamente carnavalescas. De ellas han quedado eco,
por ejemplo, en fiestas como los carnavales de
Castro del Río (Córdoba), en la "fiesta de los
locos" de Écija (Sevilla), o en la "parranda de los
locos", en Los Verdiales (Málaga).
- realizar comidas especiales, particularmente de
carne, y especialmente de cerdo. En Galicia, por
ejemplo, era típico comer diversas modalidades
cocinadas de cerdo, y en Cerro de Andévalo (Huelva)
había unas "sopas de carnaval" especiales que
contenían cerdo, sobre todo lengua y lomo. También
fueron típicas en muchos lugares las "quesadillas" o
tortas de queso carnavalescas. En algunos pueblos
(por ejemplo, del Pirineo) era costumbre realizar
una comida comunitaria, que solía estar presidida
por el alcalde.
- ingerir bebidas alcohólicas, especialmente vino.
- columpiarse. La asociación del columpio con
diversos rituales festivos, particularmente del
ciclo de invierno y muchas veces de signo
carnavalesco, ha sido documentado y estudiado por
autores como James George Frazer en muchas culturas.
- arrojar unas personas a otras (especialmente
hombres solteros a mujeres) ceniza, hollín, salvado,
harina, etc.
- fustigarse con porras, vejigas, varas, etc. Muy
común es que los hombres jóvenes intenten tocar o
azotar con una cuerda o vara a las mujeres jóvenes,
en un acto de claras connotaciones sexuales.
- arrojar y romper ruidosamente ollas, pucheros, y
tejas.
- jugar con ollas colgadas de cuerdas que se arrojan
los niños unos a otros, o que han de romper con los
ojos vendados.
- arrojar agua con jeringas.
- apedrearse con huevos, naranjas, nueces,
avellanas, etc.
- en siglos pasados, se halla muy bien documentada
la costumbre de que los hombres arrojasen a las
mujeres huevos rellenos con aguas aromatizadas.
- matar gallos de forma ritual. Por lo general, los
protagonistas de esta costumbre son niños, o bien
hombres solteros. En muchos lugares, era un rito que
se celebraba en las escuelas, dirigido por el
maestro. Los niños elegían a un "rey" o "capitán de
gallos", se disfrazaban, recitaban parlamentos y
realizaban acciones de tipo parateatral, y al final
mataban al gallo tirándole naranjas o piedras, o
bien acuchillándole. Este rito sigue realizándose
todavía hoy en diversos lugares de España, como en
Mecerreyes (Burgos), donde sus protagonistas son los
mozos solteros.
- mantear perros y gatos.
- colgar de la cola de estos animales vejigas, botes,
etc.
- mantear, ahorcar, decapitar o quemar muñecos o
peleles. En ocasiones, las protagonistas de esta
costumbre son las mujeres, que arrojan invectivas de
tipo sexual contra el muñeco, representación de lo
masculino.
- producir ruidos intensos con instrumentos
especiales, como bramaderas y zumbaderas. Algunos
autores, como Julio Caro Baroja, han estudiado el
paralelismo entre esta costumbre y otros rituales
festivos que se realizan en lugares tan alejados
como la Australia aborigen, donde instrumentos
parecidos tienen también funciones parecidas.
- lanzar pullas a los viandantes.
- lanzar pullas y ataques rituales a los nativos de
los pueblos vecinos. En Asturias, por ejemplo, era
costumbre que los hombres solteros de pueblos mal
avenidos se arrojasen unos a los otros el "goxu" (una
banasta llena de hierba ardiendo), o bien potes con
gatos, peleles, etc.
- hacer, en forma de relato narrativo o poético que
se declama o canta en público, una descripción de
acontecimientos sucedidos durante el año en la
comunidad, cargando las tintas sobre sus aspectos
humorísticos, y dirigiendo ironías, críticas y
sátiras contra personas determinadas.
- romper objetos, robarlos o trasladarlos de su
sitio habitual. Por ejemplo, en muchos pueblos era
normal que se robasen los aperos de labranza de
algún vecino y se colgasen de árboles, se llevasen a
los caminos o se arrojasen a los ríos. También era
común robar los cacharros de leche y las vasijas
domésticas. En algunas zonas de Cantabria era típico,
por ejemplo, que los mozos "robasen las natas", es
decir, los recipientes lecheros, de las mozas.
- realizar celebraciones, romerías y procesiones
paródicas y burlescas. Por ejemplo, al final del
carnaval, se solía en muchos pueblos construir un
muñeco antropomorfo, de paja o de trapos, y se le
sacaba en procesión, sobre unas andas, montado en un
burro, o colgado por una cuerda. En muchos pueblos
se solía leer su sentencia de muerte y su testamento,
antes de ahorcarlo, decapitarlo o quemarlo, y de
enterrarlo. En la tradición de España y de
Hispanoamérica, se suele dar el nombre de Judas a
este tipo de muñecos, aunque existen muchos más
nombres (desde el "Entroido" gallego hasta el
Peropalo de Villanueva de la Vera, en Cáceres).
- realizar vejámenes de la Cuaresma. Así, en muchos
lugares de Europa, y de toda España, los niños y
jóvenes realizaban el ritual de "serrar la vieja",
es decir, de cortar a un monigote vestido de vieja
una de sus piernas. La Cuaresma era tradicionalmente
representada como una vieja con siete piernas (una
por cada semana que duraba), y era tradicional en
muchos pueblos que a su figura, dibujada en papel
recortado, se le cortase una pierna cada semana.
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Carnavales
LOS ORÍGENES E HISTORIA DEL
CARNAVAL
Son éstas dos de las cuestiones que más han atraído
la atención de historiadores y antropólogos, desde
muy antiguo.
Por lo general, se suele aceptar que muchos ritos
carnavalescos modernos, documentados en lugares muy
dispersos del mundo, muestran parecidos muy
estrechos con los que, en la antigua Roma, se
asociaban a las "kalendae" de Jano, que tenían lugar
el 9 de enero, y, sobre todo, a las "kalendae
Ianuariae", que se celebraban el 1 de enero. Sobre
todo en esta última fiesta, era común la exhibición
de comparsas de hombres disfrazados que hacían burla
de todo tipo de instituciones y personas. Sus
andanzas son bien conocidas, porque fueron descritas,
para ser refutadas y censuradas, por muchos
escritores moralistas de la época, sobre todo
cristianos. El propio Tertuliano, en el siglo III,
lamentó amargamente que hasta los cristianos se
implicasen en este tipo de rituales, y Asterio de
Amascea llegó a quejarse de que los hombres, e
incluso los soldados, se disfrazasen de mujer. Este
autor citó, además, el disfraz de hilandera como uno
de los más utilizados, lo que tiene el interés de
que coincide con uno de los personajes más
arraigados de las mascaradas carnavalescas modernas
de toda Europa. Particularmente parecida a algunos
rituales carnavalescos modernos fue una modalidad
festiva asociada a estas "kalendae", que consistía
en que hombres desnudos, y disfrazados sólo con
pieles de ciervo o de ternera, salían por el pueblo
o ciudad acosando sexualmente a las mujeres. Esta
práctica, que fue agriamente censurada y prohibida
por muchos concilios y disposiciones legales, tiene
también un cierto parecido con algunas prácticas
carnavalescas modernas, en que los hombres
enmascarados se dedican a perseguir a las mujeres
jóvenes, y en que los disfraces facilitan los
intercambios sexuales libres.
Parece, en cualquier caso, que el carnaval
occidental moderno no sólo está relacionado
ideológica y ritualmente con las "kalendae Ianuariae"
romanas, porque tiene puntos de contacto evidentes
con otras celebraciones festivas de invierno muy
bien documentadas en la época del Imperio.
Concretamente con las Saturnales, con las Lupercales
y con las Matronalia.
Las Saturnales eran una fiesta que los romanos
celebraban cada 17 de diciembre. En ellas se elegía,
normalmente por sorteo, una especie de rey de los
jóvenes que ejercía su autoridad aquel día sobre sus
compañeros. Y se practicaban otros ritos de
inversión, como el de que los siervos se equiparasen
aquel día con los amos, etc. Estas celebraciones
están estrechamente relacionadas con muchas que se
han documentado en todo Occidente asociadas a las
celebraciones del invierno, y especialmente a las
carnavalescas. En la Europa medieval era común, por
ejemplo, que niños y jóvenes eligiesen por un día a
un "rey de la faba" que gobernaba ese día sobre los
demás. A veces, la elección se realizaba de un modo
curioso: el agraciado era quien encontraba, dentro
de un pastel cocido, un haba o algún otro objeto
especial (ecos de este ritual quedan en la tradición
española del "roscón de Reyes", en que quien
encuentre el objeto especial se verá agraciado ese
año con la suerte, aunque también deberá pagar otro
roscón). En otras ocasiones, la elección se
realizaba mediante naipes, o por designación directa
del rey o autoridad máxima. Los favores y agasajos
(a veces incluso en forma de pensión vitalicia) que
recibía el agraciado solían ser tan grandes que su
elección podía dar lugar a desórdenes, como los que
hicieron que esta celebración, muy bien documentada
desde la Edad Media, se prohibiese en Navarra en
1761. Es bien sabido que el célebre poeta Alfonso
Álvarez de Villasandino aspiró en varias ocasiones a
lo largo de su vida a convertirse en "rey de la faba"
para poder superar sus problemas de subsistencia. En
la fiesta de San Nicolás (6 de diciembre) ha sido
común hasta hoy mismo en algunos lugares del norte
de España que un niño fuese investido como autoridad
y disfrazado como el Santo, y que dirigiese ese día
a sus compañeros en diversas actividades de
cuestación que les permitían comprar un gallo y
acabar sacrificándolo ritualmente. Los niños
cantores de iglesia han celebrado tradicionalmente
este tipo de fiesta en la fecha de los Santos
Inocentes (28 de diciembre). Todavía hoy, en el
monasterio de Montserrat (Barcelona) se sigue
celebrando cada año la elección y autoridad por un
día del "bisbetó". Y, además, se ha documentado la
existencia de "reyes de Navidad", "reyes" y "alcaldes
de Inocentes", "reyes de porqueros" (como los que se
elegían en Madrid cada 17 de enero, día de San Antón)
y "de pastores" en muchos otros lugares y momentos
de la historia de Occidente. En España, otras
autoridades burlescas de este tipo han sido el "mazarrón"
que se elegía la noche de Navidad en Villanueva de
Carazo (Burgos), el "zancarrón" de Montamarta
(Zamora), el alcalde burlesco de Torralba (Castellón),
o todo el ayuntamiento burlesco que se elegía en
Romanillos de Medinaceli (Soria).
Otra de las fiestas de la antigüedad clásica con la
que muchos historiadores han relacionado el carnaval
es la de las Lupercales, que tenía lugar cada 15 de
febrero. Sus actos centrales consistían en que,
después de un sacrificio de cabras, dos jóvenes
medio desnudos, ungidos con la sangre de las
victimas y cubiertos sólo con unas pieles, corrían
por la ciudad y azotaban con una vara o cuerda a la
gente, especialmente a las mujeres jóvenes. Ese acto
era interpretado como una donación sexual y como una
garantía de fecundidad para esas mujeres a lo largo
de ese año. Este tipo de rito cuenta también con
claros paralelos en los carnavales folclóricos
modernos de muchos pueblos, en que hombres
disfrazados corren entre el pueblo, persiguiendo y
azotando con una vara o cuerda a las mujeres, en
clara remembranza del acto sexual. Desde las
botargas de Guadalajara hasta los zaparrastros de
Aller (Asturias), pasando por los "murrieiros", "choqueiros",
"charrúas" o "irrios" gallegos, cuyas actividades
describió Fermín Bouza-Brey, tienen ésta entre sus
funciones principales.
Otra fiesta de la antigüedad clásica que presenta
evidentes paralelismos con los carnavales modernos
son las Matronalia, que festejaban los romanos cada
15 de marzo. En ellas, los esposos solían hacer
regalos a sus mujeres, las esclavas eran manumitidas
por un día, y, en general, el poder femenino era
realzado durante toda la jornada. Resultan claras
las coincidencias con muchos ritos carnavalescos
modernos en que se establece la autoridad de las
mujeres del pueblo durante un día. Muy célebre es el
caso del pueblo segoviano de Zamarramala, donde,
cada 5 de febrero, festividad de Santa Águeda, las
mujeres se constituyen en Ayuntamiento, eligen una
alcaldesa e imponen su autoridad sobre los hombres.
En muchos otros pueblos de España (como por ejemplo
en los riojanos de Uruñuela, Robres del Castillo o
Agoncillo) existen celebraciones parecidas.
En cualquier caso, no sólo las fiestas de la
antigüedad clásica muestran paralelismos con los
carnavales modernos de Occidente. El hecho de que
muchas mascaradas que tienen lugar en el invierno
entre los pueblos bereberes del norte de África
presenten relaciones estrechísimas con las
mascaradas carnavalescas europeas; o el que los
judíos celebren, también en el invierno, la alegre
festividad de Purim, en que el disfraz, el juego, la
bebida y la inversión de valores son los
protagonistas, sugiere relaciones y vínculos
multidireccionales muy complejos y profundos.
En general, puede decirse que el carnaval occidental
moderno debió de configurarse en formas muy
parecidas a las que hoy conocemos en la Edad Media.
Son innumerables los documentos que lo describen a
lo largo y ancho de toda la Europa medieval, e
innegable la importancia que su celebración y
significación tenía en aquella sociedad. A partir
sobre todo del Renacimiento, los intentos de
regulación y de prohibición que sufrió fueron
continuos. Así, en la España de 1523, Carlos I
prohibió que los hombres se enmascarasen; y, a lo
largo de todo ese siglo y del siguiente, los
alcaldes de Madrid prohibieron muchos de los actos
que se le asociaban, como los de lanzar agua con
jeringas a los viandantes, etc.
En el siglo XVIII, el carnaval se vio inmerso en un
proceso de aceptación por las cortes y las ciudades
europeas, que llevó a su refinamiento y estilización.
Por ejemplo, el uso de máscaras se integró en el
molde de los "bailes de máscaras" cortesanos. El
carnaval de Venecia sigue siendo una de las fiestas
más refinadas y elegantes del mundo, muy alejado de
otros mucho más espontáneos y ruidosos, como las
también celebérrimos de Río de Janeiro (Brasil).
Pero puede decirse que, en general, el carnaval ha
seguido siendo siempre una fiesta eminentemente
popular, en que sobre todo las clases humildes y los
jóvenes se enfrentaban temporalmente e intentaban
subvertir un orden social muy oneroso para ellos.
Ello explica que sus intentos de regulación y de
prohibición no hayan cesado hasta el mismo siglo XX,
como ilustra el hecho de que, durante la dictadura
(1939-1975) de Francisco Franco, la celebración de
los carnavales estuviese prohibida en toda España,
donde, sin embargo, volvió a resurgir tras aquel
período con enorme vitalidad.
La importancia del carnaval como fenómeno cultural
ha quedado reflejado en innumerables obras
artísticas de muchas épocas y países. Desde el Libro
de buen amor de Juan Ruiz, o las piezas de teatro
carnavalesco de Juan del Enzina hasta el Gargantúa y
Pantagruel de Rabelais, las descripciones del
Carnaval romano de Goethe, o las del carnaval
madrileño de Mesonero Romanos, pasando por las
pinturas de Brueghel, Pietro Longhi o Goya, y por
piezas musicales de Héctor Berlioz (Obertura del
Carnaval Romano), Robert Schumann (Carnaval), Anton
Dvorak (Obertura Carnaval) o Giuseppe Verdi (Un
ballo in maschera).
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Carnavales
DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DEL
CARNAVAL
En España, los carnavales que han alcanzado mayor
renombre son los que se celebran en Cádiz y en Santa
Cruz de Tenerife. En los primeros predomina el
humor, el ingenio y la gracia andaluza, volcada en
esta fechas a la sátira y plasmada en las letras de
las canciones que interpretan las comparsas,
charangas y chirigotas; en Tenerife, la explosión de
alegría popular se canaliza a través de los bailes,
los desfiles y los vistosos trajes que exhiben las
reinas de cada agrupación.
Tras estas dos capitales, universalmente conocidas
por sus carnavales, destacan otras poblaciones
españolas cuyas celebraciones de carnestolendas
presentan, por motivos diferentes, un extraordinario
interés:
- Alsasua (Navarra), protagonizado por nekazariak,
sorgiñas y momotxorros.
- Badajoz, que en opinión de muchos celebra unos
carnavales que pueden competir con los de Cádiz y
Santa Cruz de Tenerife.
- Benasal (Castellón), con su solemne Entrada de la
Tea.
- Bielsa (Huesca), protagonizado por trangas y
madamas.
- Bilbao, donde el famoso Entierro de la Sardina
acaba arrojando al monigote al río Nervión.
- Caldas de Montbuy (España), con su vistosa
cabalgata ecuestre de los Tres Tombs.
- Carmona (Sevilla), donde se critica con acentuada
saña a los poderes establecidos.
- Cartagena (Murcia), declarado de Interés Turístico
Regional.
- Castronuño (Valladolid), donde los quintos hacen
relaciones burlescas de los hechos más notables.
- Cedillo (Cáceres), con su popular enfariñá, o
pelea de harina.
- Ciudad Rodrigo (Salamanca), centrados en la figura
del toro bravo.
- La Coruña, buena muestra del singular
arraigamiento de los carnavales en tierras gallegas.
- Cuevas de Almanzora (Almería), que organiza el
carnaval más renombrado de su provincia.
- Esparragosa de la Serena (Badajoz), donde se
celebra la tradicional corrida de gallos.
- Fernán Núñez (Córdoba), con el domingo de piñata
como día grande.
- Guernica-Lumo (Vizcaya), con su célebre concurso
de tostadas.
- Huelva, plagado de entusiasmo y colorido.
- Laza (Orense), con los conocidos "peliqueiros" que
lanzan hormigas y harina al público.
- Lantz (Navarra), cuyo protagonista principal es
Miel Otxin, al cual acompañan curiosos personajes.
- Málaga, donde charangas y chirigotas toman la
calle.
- Montblanch (Tarragona), protagonizado por
importantes figuras como la Mulassa, la Xeringa y la
Figa.
- Navalmoral de la Mata (Cáceres), donde las mujeres
-sobre todo las madres- cobran un especial
protagonismo.
- Olivenza (Badajoz), con la celebración del famoso
entrudú.
- Palma del Río (Córdoba), donde un avión sobrevuela
el pueblo lanzando papelillos de colores.
- Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas), que
compite con el de Tenerife en la vistosidad de las
indumentarias.
- Paymogo (Huelva), con alegres bailes y murgas.
- Puerto de la Cruz (Tenerife), que son como una
versión reducida de los de Río de Janeiro.
- Puerto de Santa María (Cádiz), cuyas comparsas
siguen saliendo a la calle hasta el verano.
- Puerto Real (Cádiz), de cuya antigüedad quedan
pruebas fehacientes en documentos del siglo XVIII.
- Salvatierra (Álava), protagonizados por sus
famosos porreros.
- Santoña (Cantabria), donde entierran al Besugo en
lugar de la Sardina.
- Teguise (Las Palmas), con su famoso diablete.
- Valverde del Camino (Huelva), celebrado en el
campo y en las aldeas colindantes.
- Verín (Orense), cuyas calles son tomadas por los
barbudos peliqueiros.
- Villanueva de Algaidas (Málaga), de carácter
autóctono.
- Villanueva de la Vera (Cáceres), con el
protagonismo del monigote "Pero Palo".
- Villanueva y Geltrú (Barcelona), con Els Comparses.
- Villarrobledo (Albacete), declarado de Interés
Turístico Regional.
Además, también gozan de justo renombre las fiestas
carnavalescas de Alayor (Baleares), Albacete, Alcalá
de Guadaira (Sevilla), Alcalá de la Vega (Cuenca),
Alozaina (Málaga), Barbate (Cádiz), Benamocarra (Málaga),
Bornos (Cádiz), Calañas (Huelva), Campezo (Álava),
Cantoria (Almería), Castelltersol (Barcelona),
Castromonte (Valladolid), Chiclana de la Frontera (Cádiz),
Chipiona (Cádiz), Écija (Sevilla), La Espina
(Valladolid), Fiñana (Almería), Hornachos (Badajoz),
Medina-Sidonia (Cádiz), Miranda de Ebro (Burgos),
Montilla (Córdoba), Olvera (Cádiz), Orense, La
Orotava (Santa Cruz de Tenerife), Peñaranda de
Bracamonte (Salamanca), Puentedeume (La Coruña), La
Rinconada (Sevilla), Rota (Cádiz), Salvatierra de
Santiago (Cáceres), San Fernando (Cádiz), Santa
Coloma de Queralt (Tarragona), Setenil (Cádiz),
Sotillo de la Adrada (Ávila), Tarifa (Cádiz),
Torre-Alháquime (Cádiz), Torrecillas de la Tiesa (Cáceres),
Vejer de la Frontera (Cádiz), Villafranco del
Guadalquivir (Sevilla), Villagarcía de Campos
(Valladolid), Villarta de los Montes (Badajoz),
Vivero (Lugo), Zalduendo (Álava).
Los dos carnavales más famosos son los celebrados en
Río de Janeiro (Brasil) y en Venecia (Italia). El
brasileño es más abierto, explosivo y desmadrado,
mientras que el italiano se recrea en la exhibición
de bellos modelos de máscaras y vestidos,
generalmente inspirados en la moda dieciochesca. En
Río de Janeiro, la música (a ritmo de samba) y el
sexo (conciliado al calor de la noche tropical) son
los grandes protagonistas de una fiesta engalanada
con el alegre colorido de las indumentarias de las
diversas agrupaciones que desfilan. En Venecia, en
cambio, se busca un clima de plasticidad decadente y
sofisticada, bajo el cual se oculta toda una
compleja trama de guiños, señas e insinuaciones
eróticas.
En el resto del mundo se celebran otras fiestas de
carnestolendas de marcado interés:
Carnaval de Barranquilla
(Colombia). Constituyen la
mayor expresión folclórica de su país.
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Carnavales
-
Barranquilla
Los festejos del Carnaval, con todos sus actos y ritos cómicos,
fueron muy importantes para el hombre medieval europeo, que lo
llevó al nuevo continente; en la costa atlántica colombiana, se
transformaron y se mezclaron con otros hechos que aportan las
culturas locales para conformar toda la parafernalia de los
carnavales de la región.
Los orígenes del Carnaval de Barranquilla parecen remontarse a
la ceremonia que se cumpliera el 20 de enero día de San
Sebastián, patrono de Cartagena. En ese día era costumbre, en el
virreinato, conceder permiso a los negros esclavos para su
fiesta, que se prolongaba hasta la fiesta de Nuestra Señora de
la Candelaria (2 de febrero) para luego conceder una prorroga,
hasta coincidir con el Carnaval precuaresmal.
En 1876 se leyó por primera vez el bando del Carnaval en
Barranquilla, iniciación oficial de la fiestas que ya existían
desde muchos años atrás.
Más adelante, según documentos históricos que reposan en el
Archivo Nacional, se afirma que antes de llegar el jolgorio
carnavalero a Barranquilla, las festividades ya causaban desazón
a los funcionarios celosos del comportamiento de sus súbditos
del siglo XVIII, en Cartagena, la Villa de Santa Cruz de Mompós
y en Magangué.
"Se ofende a Dios con las diversiones que se tienen (...) por
tiempo de Carnaval y (...) perjudica a este vecindario en sus
costumbres los juegos del convite, Líente, azar y Bijas que en
ella se juegan, con este pretexto por cebarse en ellos no sólo
Hijos de familia y Esclavos sino hasta las mujeres que pierden
sus prendeciras, abandonan sus trabajos y obligaciones...",
rezaba una denuncia que el cabildo envió al virrey Ezpeleta en
1791.
En 1881 fue elegido el primer rey del Carnaval, Enrique de la
Rosa, y esta modalidad se mantuvo hasta 1899, cuando se eligió a
un presidente, costumbre que se extendió hasta 1918, cuando fue
elegida la primera reina del Carnaval: Alicia Lafaurie Roncallo.
Con anterioridad, en 1903, se organizó la primera Batalla de
Flores por una propuesta del señor Heriberto Vengoechea de
recuperar una tradición carnavalesca de años anteriores.
Desde entonces hasta nuestros días la ciudad de Barranquilla se
paraliza prácticamente en estas fechas, y se vive exclusivamente
para la fiesta. El viernes anterior al Miércoles de Ceniza se
elige a la reina del Carnaval, que irá ataviada durante estas
fiestas con un vestido espectacular. El día más importante es el
sábado, con la Batalla de Flores, un desfile que llega a tener
varios kilómetros de longitud, y en el que los participantes se
disfrazan de personajes de inspiración africana (como los congos),
de animales (como la gallina, el torito, la culebra) o de seres
fantásticos (como la Marimonda). Es tradición arrojar harina a
los espectadores que observan el desfile.
Manifestaciones populares en el carnaval
Cada grupo o persona que participa en las festividades del
Carnaval de Barranquilla debe cumplir con un requisito de
inscripción y evaluación. Su clasificación está medida en
función de unos patrones básicos, creados para la definición de
las respectivas categorías y modalidades. La Fundación Carnaval
de Barranquilla también acepta la inscripción de otras
manifestaciones populares no contempladas actualmente, debido a
que es imposible predecir el acontecer en este sentido. Estas
modalidades o patrones a seguir son las siguientes:
La Cumbia
La cumbia es un ritmo que solía bailarse en las fiestas
populares y patronales de Barranquilla y los pueblos de la Costa
Caribe. Data de tiempos remotos en los que la falta de luz
eléctrica era reemplazada por la llama de un paquete de velas.
En la cumbia los músicos son el epicentro de la rueda del baile
y alrededor de ellos las parejas rotan bailando incesantes, al
compás de movimientos de cortejo sensual. En sus épocas de
inicio, los participantes bailaban en el mismo sitio -sin
desplazarse- y seguían bailando en ronda hasta alcanzar
fácilmente la madrugada. Posee una coreografía peculiar en
círculos y movimiento contrario a la agujas del reloj, y un
vestuario característico tanto para la mujer como para el
hombre. Para adaptarse a los desfiles del Carnaval, la cumbia
tuvo que imitar la marcha de las danzas.
Danzas tradicionales
Entre las danzas tradicionales más importantes del Carnaval de
Barranquilla destacan: la Danza del Congo, una danza típica del
Carnaval, compuesta por parejas, acompañadas por un grupo de
disfraces de animales, y un conjunto de músicos conformado por
un tambor, una guacharaca, palmas, un cantador y un coro. La
Danza del Garabato: que al igual que la Danza del Congo, es
tradicional del Carnaval de Barranquilla, simboliza la vida y la
muerte, expresión universal del Carnaval, y las caras van
maquilladas con rojo y blanco. Y la Danza de Negros, grupos de
Carnaval en los cuales se ejecutan los tradicionales bailes de
ascendencia negra. En esta danza la percusión es uno de los
elementos más fuertes, característica propia de todas las
manifestaciones culturales que vienen de la etnia africana en la
costa colombiana del Caribe.
Comparsas
Son grupos tradicionales de Carnaval con un motivo de
inspiración que identifica a los disfraces de las personas que
participan. Van acompañados de una agrupación musical y llevan
coreografía. El vestuario de las comparsas se refiere a la
temática seleccionada por el grupo. Es libre y original al igual
que su coreografía. Las anima un grupo musical de tradición
regional. Existen diferentes modalidades de comparsas: las
inspiradas en disfraces de tradición popular, las de fantasía y
algunas otras diferentes a estas dos modalidades.
Danzas de relación
Están presentes desde hace muchas décadas en el Carnaval de
Barranquilla. Son danzas que tienen un argumento que se relata
durante su ejecución con versos. Para su actuación requiere
estacionarse en un sitio. Pertenecen a esta categoría las danzas
siguientes: Danza del Caimán, Danza de los Coyongos, Danza de
los Goleros o Gallinazos, Danza de las Pilanderas y Danza de las
Paloteo
Danzas especiales
Son danzas con bailes y coreografías tradicionales de la región
Caribe colombiana. Se distinguen por no tener versos y presentar
un argumento propio y tradicional del Carnaval. Consisten en una
serie de juegos coreográficos que al nacer para los carnavales
tienen la licencia de poder agregarle elementos, aunque se
respetan los patrones básicos de la tradición regional. Éstas
son: Danza de los Diablos, Danza del Gusano, Danza de las
Farotas y Danza de Indios. Todas las danzas llevan una bandera
que las identifican.
Escuelas
Pertenecen a esta categoría los grupos de proyección de baile y
danza, organizados sistemáticamente por iniciativa de una
institución formal o centro educativo. Su director trabaja
profesionalmente durante todo el año y conoce las técnicas del
movimiento y de la expresión corporal utilizadas en el baile.
Las escuelas competirán entre ellas sin diferencia de
modalidades. La distinción que se les otorgará será como la
Mejor Escuela Participante en el Carnaval de Barranquilla.
Comedia
Las comedias son un género de teatro popular, tradicional y
folclórico del Carnaval de Barranquilla. Desde hace mucho tiempo
se presentaban de casa en casa para recibir dinero o licor a
cambio. El desarrollo de Barranquilla y los cambios en el tiempo
han afectado esta tradición ya que son pocas las que concursan
hoy. El vestuario corresponde al argumento que presente el grupo.
Algunas veces se acompañan de un instrumento musical como tambor
o dulzaina.
Letanías
Son grupos tradicionales del Carnaval, que recitan versos con un
solista y un coro en forma de letanía sobre la actualidad,
local, nacional y algunas veces internacional. También se
refieren a temas del quehacer diario y del Carnaval en general.
Estos grupos se destacan porque critican, censuran y bromean
sobre muchos temas, se valen del humor informal -conocido como "mamadera
de gallo"- que caracteriza al hombre del Caribe. El vestuario
tradicional es una toga, túnica o un amplio capuchón con colores
de libre elección. La estructura de la letanía es simple: son
versos que riman. Las letanías son grupos sin coreografía y sin
acompañamiento musical. Generalmente el solista lee los versos
que lleva consignados en un libro y a su alrededor se sitúan los
miembros del coro quienes contestan al solista en forma de
responso. Sin una planificación estricta el grupo se sitúa en
una forma compacta. En las letanías es importante la claridad y
tonalidad con las cuales son recitados los versos.
Sin excluir ninguna de estas modalidades lo que no falta nunca
en el carnaval es el disfraz. Carnaval es disfraz, que a su vez
es sinónimo de Carnaval. Sin este requisito no se concibe una
fiesta que desde tiempo atrás ha venido estimulando a los
hombres a dar rienda suelta a su creación.
En Barranquilla los disfraces pueden ser:
Individuales
Disfraz de un solo elemento que en algunas ocasiones puede ser
presentado por más de una persona de acuerdo a la necesidad de
su desplazamiento. Obedecen siempre a la creatividad popular.
Infantiles
Son todos aquellos disfraces presentados por niños o que
impliquen participación de ellos. En la mayoría de los casos son
representaciones en versión infantil de las manifestaciones
carnavaleras tradicionales. Los disfraces infantiles también
pueden ser individuales y en grupos.
Colectivos
Son disfraces en los que participa más de una persona. Mantienen
una unidad en lo que representan. Aunque el tamaño es libre, la
Fundación Carnaval de Barranquilla entrega material para un
máximo de cinco integrantes por grupo.
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Carnaval de
Cádiz - Fiesta
popular que se celebra en los días alrededor del
Miércoles de Ceniza, y cuya tradición se remonta a
mediados del siglo XIX.
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Carnavales
-
Cádiz
Orígenes - Para aclarar el
origen del Carnaval los estudiosos remiten hasta precedentes de
distintas civilizaciones que, sin usar el mismo concepto de la
fiesta, han manejado objetos y utensilios similares a los que se
usan en Carnaval, y recuerdan el origen remoto que pueden
suponer las bacanales (fiestas en honor de Baco), las saturnales
(al Dios Saturno) y lupercales (al Dios Pan), celebraciones que
se conocieron tanto en la antigua Grecia como en la Roma
clásica.
Sin embargo, parece ser que: El Carnaval de Cádiz, es un hijo,
aunque sea pródigo, del cristianismo; mejor dicho sin la idea de
la Cuaresma no existiría en la forma en que ha existido desde
fechas oscuras de la Edad Media Europea. Se lo relaciona también
con los ritmos del tiempo, con la percepción cualitativa del
tiempo. El cristianismo establece "un orden" pasional del
tiempo", en el que los momentos de alegría y tristeza se
alternan cronológicamente, según sea tiempo de prohibiciones o
tolerancias, asimilados por el cristianismo. El Carnaval es una
consecuencia de la concepción simple del tiempo que adopta el
cristianismo. Una concepción ajustada a los ciclos vitales y de
las cosechas.
Su principal significación es que autoriza la satisfacción de
todos los apetitos que la moral cristiana, por medio de la
Cuaresma, refrena acto seguido. Pero al dejarlos expansionarse
durante un periodo más o menos largo, la moral cristiana
reconoce también los derechos de la carne, la carnalidad. El
Carnaval encuentra así, además de su significación social y
psicológica, su función equilibradora en todos los aspectos. Y
todo a pese a que en 1523, Carlos I había prohibido en absoluto
las máscaras.
Pero sin duda con el transcurso del tiempo distintos aspectos se
han ido marcando con mayor profundidad hasta alcanzar en Cádiz
una fiesta distinta. En el proceso de su propia definición el
Carnaval gaditano toma peculiaridades del italiano, explicable
por la influencia fundamentalmente genovesa que Cádiz conoció
desde el siglo XV, tras el desplazamiento hacia el Mediterráneo
de los turcos, los comerciantes italianos se trasladan a
Occidente, encontrando en Cádiz un lugar de asentamiento
perfectamente comunicado con los objetivos comerciales que los
genoveses buscaban: el norte y centro de África. Los antifaces,
las caretas, las serpentinas, los papelillos (confeti) son otros
tantos elementos que se asimilaron del carnaval italiano.
Si algo distingue al Carnaval de Cádiz es, aparte del Concurso
de Agrupaciones, la amplia participación popular en la fiesta.
El pistoletazo de salida se produce bastante tiempo antes de que,
oficialmente, dé comienzo el Carnaval. Aproximadamente un mes
antes, las distintas agrupaciones que participarán en el Teatro
Falla celebran sus ensayos generales. Las fiestas gastronómicas,
organizadas por peñas carnavalescas, son un excelente lugar para
disfrutar y hacer el cuerpo a la fiesta.
Durante las fechas del Carnaval propiamente dicho, el disfraz es
el rey. Bien de forma individual, en pareja, o en grupo;
disfrazarse es casi obligado, sobre todo el primer sábado. La
culminación del disfraz, y a la vez el máximo exponente de la
participación en la calle, se produce con las llamadas
agrupaciones "familiares", "charangas", o "ilegales", grupos de
amigos o familias que organizan agrupaciones informales que
consiguen hacer brotar la risa a todo aquél que los escucha.
El domingo y el lunes la atención se concentra en el Carrusel de
Coros alrededor de la plaza. Miles de personas se reúnen allí
para escuchar en directo a la totalidad de los coros presentados
a concurso que, durante varias horas, ofrecen su repertorio. El
domingo también se celebra la gran Cabalgata, durante varias
horas un desfile multicolor recorre la avenida de entrada a la
ciudad, en la que se agolpan decenas de miles de personas para
disfrutar con los disfraces, las coplas y la belleza de las
carrozas.
Concurso de agrupaciones en el Teatro Falla
El concurso del Gran Teatro Falla cuenta con un gran arraigo
popular, no solamente en la ciudad de Cádiz, sino en el resto de
la provincia y de la Comunidad Autónoma. Durante cerca de 20
días, más de 100 agrupaciones se disputan el pase a las fases
semifinales y final, a la que sólo logran llegar un máximo de
cuatro agrupaciones por modalidad.
La final del concurso se celebra el jueves de la semana previa
al comienzo de las fiestas y concluye ya entrada la mañana del
viernes. A pesar de la larga duración del espectáculo, éste es
seguido por cientos de miles de personas a través de la
televisión y de la radio. Las cuatro modalidades de agrupaciones
que participan en el Concurso del Falla son: Coros, Comparsas,
Chirigotas y Cuartetos.
Coros
El Coro es la agrupación que cuenta con más miembros,
aproximadamente cuarenta y cinco personas. Sus componentes
suelen clasificarse en bajos, segundas, tenores y orquesta.
Entre los instrumentos que utilizan figuran laudes, guitarras y
bandurrias. El repertorio suele estar compuesto por:
presentación, tangos, cuplés, y popurrí; siendo los tangos lo
más característicos de estas agrupaciones.
Durante la Semana de Carnaval participan en los distintos
Carruseles que se organizan, en estas ocasiones se desplazan en
unas plataformas tiradas normalmente por tractores, antiguamente
por caballos, llamadas "bateas".
Comparsas
Cuentan con aproximadamente catorce componentes, clasificados
en: tenores, segundas, octavillas y contraaltos. Los principales
instrumentos que utilizan son bombo, caja y guitarra. Su
repertorio se compone de presentación, pasodobles, cuplés y
popurrí, entre los que destacan los pasodobles. Son las
agrupaciones con apariencia más seria, aunque sus letras no
están en absoluto exentas de aspectos críticos y reivindicativos.
Chirigotas
Están compuestas por aproximadamente doce personas, clasificadas
en: tenores, segundas y altos. Los instrumentos que normalmente
utilizan son bombo, caja y guitarra. El repertorio es el mismo
que el de las Comparsas: presentación, pasodobles, cuplés y
popurrí, siendo su plato fuerte los cuplés. Suelen ser las
agrupaciones más divertidas pues utilizan con frecuencia la
sátira y el doble sentido. En los últimos años han tenido un
gran auge y son numerosas las agrupaciones que cuentan con
calidad suficiente para acceder a la fase final del Concurso de
Agrupaciones.
Los cuartetos
Agrupación de tres a cinco componentes. Su repertorio consta de
presentación, parodia, cuplés y popurrí. El plato fuerte de los
cuartetos es la parodia, en la cual representan una historia que
suele estar relacionada con el tipo de cuarteto. Como
instrumentos sólo cuentan con parejas de palos, con los que se
acompañan durante el repertorio. Es una agrupación muy
complicada, al tener que actuar con el objeto de hacer reír al
público.
Las fiestas gastronómicas
Con motivo de los ensayos generales de las distintas
agrupaciones que se presentan a concurso, hace unos años algunas
peñas comenzaron a organizar actos en la calle, como un primer
contacto de éstas con el público. Con objeto de atraer al mayor
número de personas y de darle un aire festivo al encuentro, las
peñas ofrecían degustaciones de los más variados y exquisitos
manjares: ostionadas, erizadas, pestiñadas, potajadas, fritadas,
tortilladas, berzadas, etc.
De entre todas aquellas fiestas, tres consiguieron asentarse y
convertirse en tradicionales. La "pestiñada", organizada por la
peña "Los Dedócratas", el sábado anterior al comienzo del
Concurso del Falla; la "erizada", organizada por la peña "El
Erizo", el día siguiente de la pestiñada; y la "ostionada",
organizada por la peña "El Molino", el mismo día de la erizada.
Entre las tres han conseguido que la semana previa al comienzo
del concurso haya adquirido un carácter festivo propio, donde
pestiños, erizos y ostiones son meras excusas para poder
escuchar las primeras coplas del año.
El disfraz
El disfraz es el verdadero rey del carnaval. Miles de gaditanos
y muchos de los ciudadanos que visitan Cádiz por Carnaval se
disfrazan por estas fechas para, con una máscara y una
vestimenta, muchas veces de elaboración propia, cantar letrillas
demostrando su crítica hacia todo aquello que durante el año ha
sido actualidad. La originalidad y creatividad del gaditano, las
charangas familiares, los disfraces individuales, y las
agrupaciones han convertido al Carnaval de Cádiz en una fiesta
de marcado interés turístico internacional. Los momentos ideales
para lucir el disfraz son el primer sábado de Carnaval y en
cualquiera de las cabalgatas que se celebran.
Agrupaciones familiares o ilegales
Las llamadas agrupaciones "ilegales" o, también denominadas, "familiares",
nacieron hace varios años como una forma más de participación
popular en el Carnaval. Multitud de charangas compuestas por
grupos de amigos, compañeros de trabajo, peñas, familias, etc.
rivalizan con las agrupaciones "oficiales" en sus repertorios.
La puerta del Edificio de Correos, en la plaza de las Flores, se
convierte durante el Carnaval en el auténtico "Teatro Falla" de
estas agrupaciones.
Carrusel de coros
Los carruseles de coros se celebran los días festivos del
carnaval, tradicionalmente alrededor de la plaza de abastos. Los
coros cantan sobre bateas y ofrecen sus tangos a las miles de
personas que abarrotan la plaza.
El éxito de los carruseles está provocando que se abran nuevos
recorridos por otras calles y plazas de la ciudad durante la
semana.
La cabalgata
Dos son las cabalgatas que se celebran durante los carnavales.
La del primer domingo recorre la avenida de entrada a la ciudad
y congrega a miles de visitantes en un espectáculo lleno de
colorido y alegría. Se ha calculado que más de 100.000 personas,
entre gaditanos y foráneos, invaden la avenida de acceso a la
ciudad, lo que hace, muchas veces, que se conviertan en
personajes activos de la representación. Este incesante desfile
de carrozas, grupos de disfraces y agrupaciones, necesita más de
4 horas en recorrer los, aproximadamente, 3.500 metros que
abarca su itinerario.
La segunda cabalgata, conocida como la "Cabalgata del Humor", se
celebra el último domingo y recorre el casco histórico.
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Carnaval de
Oruro - Una de las fiestas
más importantes de Bolivia, resultado del cruce
cultural de los grupos ancestrales bolivianos, como
son los urus, collas y quechuas.
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Carnavales
-
Oruro
Una de las fiestas más importantes de Bolivia, resultado del
cruce cultural de los grupos ancestrales bolivianos, como son
los urus, collas y quechuas. Único en el mundo por su sentido
religioso, nació con la aparición de la Virgen en un socavón
abandonado donde vivía un ladrón que repartía su botín entre los
pobres. Por eso la esencia de esta fiesta pagano-religiosa es la
devoción a la Patrona de los mineros y de Oruro, la Virgen del
Socavón, mezclada con el rito pagano que se le brinda al "Rey de
las minas" o "tío de la mina". Este carnaval reúne a más de
40.000 turistas y es famoso por su danza y su música.
Comienza el primer domingo de noviembre y dura una semana, de
domingo a domingo. Hasta dos domingos antes de la llamada
Entrada del Carnaval, los conjuntos se dirigen bailando al
santuario en trajes de ensayo para la ceremonia de promesa a la
Virgen en un marco de verdadero fervor religioso. Los nuevos
promesante aseguran su palabra para bailar los tres años
consecutivos en homenaje a la Virgen. Estas actividades son
conocidas como el primer convite.
A partir del primer convite y hasta la llegada del Carnaval, los
sábados de cada semana se realizan las Veladas, que consisten en
actos preparados con devoción en los que se ofrecen loas y rezos
a la Virgen del Socavón implorando su bendición. Este acto se
alterna con una costumbre autóctona muy original que es la
Pijchada o manifestación de la coca, además de fumar cigarrillos
y beber ponches.
Un domingo antes del Carnaval, todas las sociedades folklóricas
asisten al segundo convite a la Virgen, que en realidad es el
saludo oficial de los danzarines, cofradías y feligresía, cuando
todos los preparativos ya han concluido. Este último convite se
efectúa en forma ordenada siguiendo un papel y una ruta
establecida, lo que constituye un digno preámbulo de la fabulosa
Entrada del Sábado de Carnaval, en el que los danzarines lucen
vistosos trajes de ensayo y exhiben atractiva coreográfica.
El jueves de comadres (último jueves antes de la entrada) y el
viernes, se hacen las tradicionales "challas´´ de los parajes
mineros, fábricas, centros de trabajo, mercados, oficinas,
locales escolares y otros, en las que se invoca a la Pachamama
(Madre Tierra) y a las fuerzas tutelares. Esta ceremonia ritual,
que viene del ancestro, es completada con consumo de viandas y
bebidas, profusión de mixtura y serpentinas y alegres sones de
música nacional.
El viernes por la noche se desarrolla una Gran Verbena Popular,
en el mercado Campero y a todo lo largo de la nueva Avenida del
Folklore (antiguamente conocida como avenida 6 de Agosto). En la
verbena participan las bandas de música que acompañarán al día
siguiente a los conjuntos en la entrada, grupos musicales y
espontáneas organizaciones juveniles.
El primer día de Carnaval, el sábado anterior al Miércoles de
Ceniza, da comienzo la fastuosa Entrada del Carnaval, donde
desfilan más de sesenta grupos de danza que presentan sus
coreografías a lo largo de cuatro kilómetros, como son: la
diablada, la danza de la morenada, la de los toboas, los
llameros y otras. La riqueza de la vestimenta y la coreografía
de esta entrada es considerada como la mayor del mundo en
espectáculos de esta naturaleza.
La Entrada dura más de doce horas de espectáculo continuo. Esta
demostración callejera, que alguna vez fue denominada también
Peregrinación a la Virgen, está llena de colorido, musicalidad y
belleza. Al llegar al santuario los danzarines, agobiados por el
cansancio de tan larga jornada de baile, ofrecen sus preces y
cánticos de llegada a la Virgen y se despojan de sus máscaras.
Al terminar la entrada en las primeras horas del domingo, la
fiesta continúa en la plaza del Folklore, con la participación
de la mayor parte de los conjuntos y casi la totalidad de las
bandas musicales. Ese domingo se lleva a cabo el Gran Corso del
Carnaval.
Durante la semana, la fiesta continúa, desde el lunes que es la
fiesta del diablo y del moreno, hasta el sábado, momento en el
que se realiza un festival coreográfico en el estadio
departamental.
El domingo siguiente es el entierro del carnaval. Comienza por
la mañana, con el Corso infantil, donde el Centro Cultural
Ateniense presenta a la reina del Carnaval Infantil, acompañada
de su corte y de las secciones infantiles de todos los
conjuntos.
Danzas
Cada danza tiene su significado, sin embargo la que desde 1789
continúa deslumbrando a propios y extraños es la Diablada, lucha
entre el bien y el mal. Su coreografía es realizada en dos
columnas que representan a los siete pecados capitales. Delante,
en medio de osos y cóndores, aparece con ropas celestiales el
Arcángel Miguel, tras él marchan Lucifer, la diablesa China
Supay, Satanás y la corte de diablos arrepentidos. En el
"Relato", o escenificación teatral a cargo de los danzarines, se
representa la lucha a muerte entre los seres infernales y el
destierro de la discordia, el mal y las furias.
La danza de los Caporales se origina en la tradición cultural
afroboliviana que ridiculiza al capataz negro de los esclavos de
los Yungas. En ellas se trata de satirizar los bailes de las
cortes virreinales y además esta danza reedita o imita lo que
fue la esclavitud de los negros bajo el dominio de los
españoles, donde el Caporal representa a los capataces que
vigilaban a los esclavos en un sistema de explotación inhumana y
sus cadenas y grilletes recuerdan el compás de sus matracas; las
negras representan a los fieles servidores de los patrones.
La Morenada consiste en una música y una danza que surgió
durante la época colonial en la franja andina boliviana. Se
refleja el hibridismo del hombre nativo, afro y blanco en la
máscara; su vestimenta pesa entre 25 y 30 kilos y representa la
riqueza mineral de esta zona boliviana.
Las Tobas son las danzas de un grupo étnico situado en la cuenca
del río Pilcomayo boliviano y representan su actitud guerrera y
de defensa ancestral. Visualmente es impresionante el
acercamiento del grupo de tobas al público pues su coreografía
se basa en saltos y su indumentaria es realmente todo un
espectáculo para los ojos.
Estas danzas y otras como Llamerada, Sicuris, Incas Hijos del
Sol, Negritos, Antawaras, etc, se caracterizan por el colorido,
esmero en el diseño y la confección de sus trajes, que varían
año tras año.
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Carnaval de
Río de Janeiro - Una de
las mayores fiestas populares del mundo, que
comienza oficialmente cuando el alcalde de la ciudad
entrega simbólicamente el poder al "Rey Momo"
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Carnavales
-
Río de Janeiro - Brasil
El principal evento del Carnaval, considerado el mayor
espectáculo del mundo al aire libre, es el llamado Desfile de
las Escuelas de Samba del Grupo Especial, que atrae a unas
200.000 personas.
Las catorce Escuelas de Samba del Grupo Especial, que tienen
cerca de 70.000 miembros, recorren los tres kilómetros de
longitud del Sambódromo durante la noche del domingo al lunes de
carnaval.
No obstante, la fiesta no se limita al Sambódromo, ya que
cientos de orquestas, bandas, blocos y escuelas de otras
categorías (de ascenso, del grupo A, del grupo B e infantil)
toman las calles de toda la ciudad en los cuatro días que dura
el Carnaval.
El fastuoso desfile de las Escuelas de Samba de Río de Janeiro
está considerado en todo el planeta como la fiesta más
representativa del carnaval de Brasil. Sin embargo, las
carnestolendas cariocas han perdido en los últimos años la
espontaneidad de antaño. El Ayuntamiento, las grandes empresas y
los banqueros se han apoderaron del desfile carnavalesco,
convirtiendo así la fiesta popular por excelencia en un
espectáculo dedicado a los turistas. Estos días, los hoteles de
Río de Janeiro están repletos de visitantes procedentes del
mundo entero.
Historia y evolución
Casi todas las ciudades brasileñas conmemoran el Carnaval, sin
embargo, en ninguna el alborozo y el jolgorio tiene las
proporciones que en la Ciudad de Río de Janeiro, donde, a las
manifestaciones de alegría se unen la críticas socio-políticas y
las manifestaciones de protesta popular contra la dificultades
de la vida diaria, aunque siempre con unas grandes dosis de
humor.
Hasta mediados del siglo XIX lo que hoy se conoce como Carnaval,
en Río de Janeiro, era conocido bajo una forma más primitiva
llamada Entrudo, del latín introito. Esta forma de Carnaval
había sido implantada, a partir de 1723, por los habitantes de
la islas portuguesas de Madeira, Azores y de Cabo Verde, que
desembarcaron en las costas brasileñas en enormes cantidades. En
los días de las fiestas, estos colonos se divertían tirándose
agua unos a otros.
En enero de 1840 se realizó el primer Baile de Carnaval,
organizado por una tienda tradicional de disfraces que había
importado máscaras, barbas y bigotes postizos.
En 1846 se llevó a cabo el primer Baile de Máscaras con ocasión
de la introducción de la polca en Brasil.
Más tarde, en 1852, surgió el "Zé Pereira", una unión de
percusiones dirigida por un maestro. Y así fueron surgiendo,
enseguida, todos los instrumentos que se han utilizado hasta
nuestros días, como las cuicas, los tamboriles y tambores, los
bombos, etc.
Fue a partir de 1855 cuando aparecieron los primeros Clubes
Carnavalescos, llamados Grandes Sociedades, casi todas asociadas
no sólo a la historia del Carnaval sino también a los
movimientos sociales de la época.
A partir de ese momento, comenzaron a constituirse otros clubes,
dando lugar al nacimiento del Carnaval Carioca (de Río de
Janeiro) sobre un modelo europeo con desfiles de máscaras en las
calles, formación de blocos (comparsas) y la constitución hasta
nuestros días de la gran y variada fiesta popular, llena de
colorido y alegría.
La apoteosis del Carnaval de Río es, sin lugar a dudas, el
desfile de las Escuelas de Samba, un fantástico espectáculo
donde la riqueza de la música y la belleza rítmica de los
participantes se mezcla con el lujo de los trajes y el esplendor
de la decoración de las carrozas alegóricas, por lo general de
gran tamaño.
El primer desfile no oficial se realizó en 1932 y tres años
después se llevó a cabo el primero oficial, en la Plaza Once,
donde, durante muchos años, los días de Carnaval se organizaban
los blocos (comparsas) que iban a desfilar.
La primera escuela que nació en Río fue la "Deixa Falar",
fundada en 1928 en el barrio de la Estación, al norte de la
capital.
El primer desfile con gradas y entrada de público se realizó en
1963, en una de las avenidas más largas de Río, la Avenida
Presidente Vargas, situada en pleno centro, lo que originó
numerosos problemas de circulación durante los días de desfile.
Para evitar estos inconvenientes se inauguró, el 2 de marzo de
1984, un espacio reservado que se llamó Avenida de los Desfiles,
más tarde Pasarela de Samba y finalmente Sambódromo, aunque su
nombre oficial es Pasarela Profesor Darcy Ribeiro, en homenaje a
uno de los políticos más populares de la ciudad. El Sambódromo,
que se encuentra igualmente en el centro de Río, es una
espléndida obra arquitectónica de hormigón armado, concebida y
diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer, que se construyó en
un tiempo récord de 120 días.
Éste consta de una avenida (Avenida Marqués de Sapucai) en cuyos
lados se sitúan la gradas en las que se encuentran unos lujosos
palcos donde se reúnen, los días de desfiles, la flor y nata de
la sociedad brasileña, así como grandes personalidades llegadas
de todas las partes del mundo. El complejo tiene una longitud de
700 metros, maravillosamente alumbrados las tardes de desfile, y
se utiliza, ya fuera de la época de Carnaval, para diversas
actividades culturales, educativas y deportivas.
La concentración de las Escuelas de Samba se hace en uno de los
extremos de la Avenida Marqués de Sapucai, sobre la Avenida
Presidente Vargas. En el otro extremo se encuentra la zona en la
que las Escuelas se van disolviendo, llamada Plaza de la
Apoteosis, donde se ubica el famoso Arco de Niemeyer y el Museo
del Carnaval. En esta plaza son frecuentes los shows de artistas
brasileños e internacionales.
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Carnaval de
Tenerife - Fiesta que
se celebra a lo largo de tres semanas antes del
inicio de la Cuaresma, en la ciudad de Santa Cruz de
Tenerife, aunque este carnaval se extiende a todos
los pueblos y ciudades de la isla de Tenerife.
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Carnavales
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Tenerife
La fiesta en la capital tinerfeña alcanza una identidad insular
por el poder de atracción de que goza, gracias a las numerosas
actividad que programan los respectivos ayuntamientos a través
de sus comisiones de fiestas. En 1980 fue declarada Fiesta de
Interés Turístico Internacional.
El carnaval se vive en la calle: la Plaza de España de Santa
Cruz de Tenerife se decora y en ella se colocan múltiples
ventorrillos, quioscos y churrerías que animan el recinto
festivo con música. Tras ser elegida la reina del carnaval y su
corte, la reina infantil pasa a la cabalgata anunciadora del
Carnaval.
La semana siguiente está llena de competiciones de murgas,
rondallas, comparsas, concursos de disfraces y desfile de coches
antiguos. La gran apoteosis tiene lugar el martes de carnaval
con el "Coso" (cabalgata que comienza a media tarde).
El entierro de la sardina es otro ritual que se lleva a cabo en
todas las localidades señaladas, si bien es en los Realejos, La
Orotava y Puerto de la Cruz donde con mayor esplendor se celebra.
La sardina se hace con trapos. En Santa Cruz de Tenerife se
porta en procesión una pandorga con una enorme sardina colocada
en un trono.
Con la piñata chica, el sábado y domingo siguientes del martes
de Carnaval, acaban estas fiestas donde no faltan actuaciones,
verbenas, desfiles y exhibiciones.
Historia
Indagar en la historia del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife
significa remontarse al s. XVIII. Según el testimonio de los
escritores y viajeros de la época, las familias pudientes de la
isla acostumbraban entonces a celebrar bailes de disfraces en
sus casas. La plebe también festejaba sus propios carnavales en
las calles, aunque las autoridades civiles y eclesiásticas
prohibían los bailes y las bromas de máscaras en la vía pública.
Los antecedentes de las máscaras del Carnaval son, sin duda
alguna, las denominadas "tapadas" de Santa Cruz, quienes acudían
a la fiesta de la calle El Pilar con los rostros cubiertos.
Tras la caída de la Segunda República, se vetó el Carnaval hasta
1945, año en que los tinerfeños lo recuperaron de forma
clandestina y convirtieron sus casas en foro de encuentro de
máscaras.
La creciente popularidad de las carnestolendas derivó en que en
1965 se solicitara que las Fiestas de Invierno, como así se
denominaban, fueran declaradas de Interés Turístico
Internacional. Como consecuencia de este intento de captación
turística de las Fiestas de Invierno, comenzó a realizarse un
intercambio de representantes de los carnavales de Santa Cruz de
Tenerife y Puerto de la Cruz, con los de Düsseldorf (Alemania),
que hoy en día aún mantienen la capital tinerfeña y la ciudad
alemana.
Ya sin las censuras que caracterizaron la dictadura franquista,
las Fiestas de Invierno dejaron de serlo en 1976 para adoptar la
denominación de Carnaval. Sin embargo, fue el 18 de enero de
1980 cuando el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife alcanzó su más
alto reconocimiento, al ser declarado Fiesta de Interés
Turístico Internacional por la Secretaría de Estado para el
Turismo.
En 1987 la fiesta escribió una página histórica al reunir a más
de 200.000 personas en un baile celebrado al aire libre, lo que
le valió su entrada en el Guiness Book of Records.
Los protagonistas
Las agrupaciones del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife han ido
creciendo y mejorando al mismo tiempo que la fiesta. Las
coloristas comparsas, las murgas con su toque crítico e
instrumentos de cartón, o las rondallas, que interpretan piezas
de lírica española y ópera, son las protagonistas indiscutibles
de las fiestas.
Las comparsas
Los referentes acerca de las comparsas datan del primer tercio
del siglo XIX, en el que varios documentos mencionan la
existencia de unos grupos denominados "comparsas". Su presencia
comenzó a ser notoria a comienzos de siglo, aunque fue a partir
de 1910, con el inicio de los concursos de rondallas, cuando se
establecieron las diferencias entre ambas agrupaciones.
Las murgas
Las murgas, que se dieron a conocer durante los años veinte y
treinta, ganaron una enorme popularidad con la implantación de
las Fiestas de Invierno. Su evolución las llevó de la cara
pintada y los instrumentos confeccionados con caña y cartón, a
una indumentaria más cuidada. Surgió entonces una nueva forma de
entender la murga. Las letras de sus canciones se caracterizan
por la crítica, la ironía y la sátira, a través de las que
transmiten al pueblo tinerfeño su particular visión acerca de la
realidad política y social del momento.
Su increíble éxito promovió la aparición de formaciones
infantiles y femeninas. En 1972 hicieron su aparición Las
Desconfiadas, la primera murga compuesta por mujeres.
Las rondallas
Inicialmente, las rondallas usaban el atuendo de las murgas y
sus letras tenían un tono picaresco. Sin embargo, siempre se
caracterizaron por acompañar sus canciones con instrumentos de
pulso y púa. A pesar de que durante la década de los sesenta
eran tan numerosas que se crearon los concursos de rondallas,
los años posteriores hicieron decaer su fama. Hoy en día, su
presencia ha disminuido en favor del espectacular aumento de las
murgas y comparsas.
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Carnaval de Trinidad Tobago -
Fiesta popular que se
celebra cada año en diferentes poblaciones de
Trinidad y Tobago en los dos días que preceden al
Miércoles de Ceniza, aunque la más famosa es la de
la capital, Puerto España.
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Trinidad y Tobago
Se trata de uno de los Carnavales más importantes del mundo,
junto con los de Río y el Mardi Grass de Nueva Orleans.
Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando fue traído a la isla
por los colonizadores franceses. En sus inicios se trataba de
una celebración de la alta sociedad, pero paralelamente la
población africana de la isla empezó a extender su visión
satírica del mismo. En 1830, con la emancipación de los esclavos,
el Carnaval de Trinidad empezó a ser popular y a cobrar la
importancia que hoy en día posee sin perder ese espíritu crítico
que permanece en las letras del calipso, el ritmo que se baila
en las calles.
Lo que más llama la atención de la fiesta es su multitudinario
desfile, en el que participa nada menos que el 10% de la
población de Trinidad (un millón de habitantes), lo que puede
suponer una concentración de hasta 100.000 personas.
El Carnaval comienza a prepararse con mucha antelación; de hecho,
después de la Navidad y el Año Nuevo, las steelbands realizan
sus ensayos y surgen los nuevos calipsos, o ritmos típicos de
estas fechas en la isla. En enero los participantes empiezan a
inscribirse en las comparsas, aquí llamadas bandas, y los
disfraces de las diferentes secciones en que se dividen las
bandas se muestran en sus sedes.
La semana previa al carnaval se suceden algunos eventos, como
las veladas nocturnas, donde tienen lugar las finales para
elegir el tema musical que se convertirá en marcha oficial de
los desfiles, el rey del Calipso, el rey de la Soca o la mejor
steelband.
La apertura del Carnaval se realiza a la cuatro de la mañana en
diferentes centro urbanos, es el llamado J´Ouvert. Miles de
personas comienzan a embarrarse de pigmentos, barro, grasa y
cacao, y bailan detrás de camiones literalmente cubiertos de
cornetas. Aparecen diablos azules, rojos y amarillos, escupiendo
fuego, sonando sus cencerros o contorneándose junto a su "demonia".
Los desfiles oficiales comienzan el lunes a mediodía en un área
del tamaño de un campo deportivo dentro del Queen?s Park
Savannah, el parque público más importante de Puerto España. Los
desfiles de las bandas marcan el clímax del carnaval y anuncian
el final de la temporada. Tras un festivo lunes, llega el mayor
esplendor en los disfraces, que se reserva para el día final, el
martes, que despide el Carnaval.
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Carnaval de Venecia - Italia -
Fiesta que se celebra cada año en la ciudad de
Venecia. El vuelo de una paloma da el pistoletazo de
salida a los Carnavales.
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