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Los carnavales

 

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Fiesta del ciclo anual - CARNAVALES EN EL MUNDO - FIESTA

ITRODUCCIÓN

El carnaval es una celebración pública, que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, con fecha variable (entre febrero y marzo según el año), y que combina algunos elementos como disfraces, desfiles, y fiestas en la calle. Por extensión se llaman así algunas fiestas similares en cualquier época del año. A pesar de las grandes diferencias que su celebración presenta en el mundo, su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol.

En la noche del Carnaval todo vale y dice la leyenda que por eso se ponen máscaras.

El origen de su celebración parece probable de las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto. Según algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5000 años, con celebraciones muy parecidas en la época del Imperio Romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir del siglo XV.

El carnaval está asociado principalmente con los países de tradición católica, y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales; las culturas protestantes usualmente no celebran el carnaval o tienen tradiciones modificadas, como el carnaval danés.

Según el libro Guinness de los récords, la celebración del carnaval más grande del mundo es la de Río de Janeiro;1 y la mayor agrupación carnavalesca (comparsa), Galo da Madrugada de la ciudad de Recife, sitio de otro carnaval muy importante.2 Otros carnavales internacionalmente famosos son los de Santa Cruz de Tenerife y Cádiz en España, Oruro en Bolivia, Venecia en Italia, carnaval de Barranquilla y el Pasto en Colombia, Veracruz y Mazatlán en México. El más largo es el de Gualeguaychú en Entre Ríos [cita requerida], Argentina, ya que dura desde el primer fin de semana de enero hasta el primer fin de de semana de marzo [cita requerida]. Los carnavalesCarnaval de La Habana y Carnaval de Santiago de Cuba en Cuba han gozado de igual reputación internacional, comparándoseles con los de Río Janeiro durante la época republicana (1902-19590). Después de la llegada de la llegada al poder de Fidel Castro a la Isla, los carnavales siguieron celebrándose, bajo el control estatal perdiendo con ello la luminosidad de este tipo de celebraciones, y por ello siendo menos reconocidos a nivel internacional desde el 1959.

Los etnólogos encuentran en el carnaval elementos supervivientes de antiguas fiestas y culturas, como la fiesta de invierno (Saturnalia), las celebraciones dionisíacas griegas y romanas (Bacanales), las fiestas andinas prehispánicas y las culturas afroamericanas. Algunos autores consideran que para la sociedad rural, fuertemente estructurada por el cristianismo, el tiempo de «carnestolendas» ofrecía mascaradas rituales de raíz pagana y un lapso de permisividad que se oponía a la represión de la sexualidad y a la severa formalidad litúrgica de la Cuaresma. Fiesta del ciclo anual que precede a la Cuaresma en los países de tradición cristiana, se trata de una festividad móvil no religiosa, que suele celebrarse durante el mes de febrero.

El carnaval es, en los países cristianos, un período marcado por la exaltación de lo festivo, de lo mundano y de lo carnal. Una de sus principales características es que, mientras dura, los miembros de cada comunidad no sólo pueden, sino que deben realizar actos transgresores de las normas sociales que se hallan por lo general prohibidos en otras épocas del año: desde comer carne, alimento que quedará proscrito en el período cuaresmal que seguirá al carnaval, hasta realizar actos de violencia socialmente reglamentados, tener contactos sexuales relativamente libres, criticar abiertamente a las autoridades sociales, políticas, religiosas, etc.

La inversión de valores, tanto físicos como morales y sociales, es, en efecto, una constante del tiempo carnavalesco. Los cambios de actitud, posición y orden de personas, animales y objetos se desarrollan de forma sistemática en esta época. Cuando un hombre se disfraza de mujer y una mujer de hombre, cuando un perro es manteado o un gallo apedreado, y cuando se sacan de las cuadras de los vecinos los aperos de labranza y se cuelgan de un árbol o se arrojan a un río, se está cumpliendo de forma clara el principio de inversión que domina todo el fenómeno carnavalesco. Tal inversión ha sido interpretada por muchos especialistas como una estrategia social que sirve para aliviar los conflictos y tensiones latentes entre los miembros de cada comunidad, especialmente entre quienes ejercen el poder y quienes lo sufren; como una especie de catarsis, en definitiva, que permite la expresión ordenada, reglada y temporal, durante un período concreto y limitado de tiempo, de las pasiones y tensiones reprimidas durante el resto de año, lo que, al fin y al cabo, refuerza la continuidad de la estructura socio-política y cultural de la comunidad.

El ejercicio sistemático de la violencia que tiene lugar durante el carnaval, la práctica de actos desenfrenados encauzados dentro de moldes específicos, la institucionalización transitoria de la irracionalidad y de la locura, vienen, pues, a constituirse en válvulas de escape que acaban reforzando el mismo orden social que el carnaval pretende temporalmente parodiar e invertir.

ETIMOLOGÍA DE LA VOZ CARNAVAL

A comienzos de la Edad Media la Iglesia Católica propuso una etimología de carnaval: del latín vulgar carne-levare, que significa 'abandonar la carne' (lo cual justamente era la prescripción obligatoria para todo el pueblo durante todos los viernes de la Cuaresma).

Posteriormente surgió otra etimología que es la que actualmente se maneja en el ámbito popular: la palabra italiana carnevale, que significaba la época durante la que se podía comer.

Pero a fines del siglo XX varios autores comenzaron a sospechar el origen pagano del nombre. Carna es la diosa Celta de las habas y el tocino. También estaría conectada con fiestas indoeuropeas, dedicadas al dios Karna (que en el Mahabhárata aparece como un ser humano, hermano mayor de los Pándavas, hijo del dios del Sol y la reina Kuntí).

Actualmente el carnaval se ha convertido en una fiesta popular de carácter lúdico. El término «Carnaval» se aplica también a otros tipos de festividades que no están situadas en el tiempo de las carnestolentas (tiempo previo a la cuaresma), pero que comparten elementos similares, tales como los desfiles de las comparsas

CARNESTOLENDAS Y ANTRUEJOS

Las voces de la familia de "carnestolendas" se han documentado en España desde tiempos muy antiguos. Así, un primitivo misal mozárabe hablaba de la "Dominicam ante carnes tollendas". En las actas de las cortes castellanas de 1258 se habla de las "carnes tolliendas", y en la crónica de Fernando IV de Castilla se escribe "carnestollendas", que aparecería también así en la obra de Nebrija y de Covarrubias. En el Fuero de Teruel y en viejos documentos navarros se escribe "carnestultas". Otra documentación antigua de la palabra es la de "carnestollentas", mientras que Santa Teresa de Jesús prefirió "carrastollendas".

Aunque en relativo desuso en comparación con la voz "carnaval", la palabra "carnestolendas" sigue viva en el español del siglo XX. Su paralelo catalán es "carnestoltes".

Por lo que respecta al sinónimo "antruejo", la etimología que se ha propuesto habitualmente, aunque nunca de forma contundente, es la que deriva del latín introitus. En un documento leonés de 1229 se documenta la forma "entroydo", mientras que en la Crónica de Alfonso XI se escribe "antruydo". Hoy en día se conservan muchos paralelos de esta voz en numerosos pueblos de España, sobre todo del área noroccidental. Así, en Galicia puede hablarse de "antroido" y de "entroido", en Asturias de "antroxu", en el Bierzo de "entroido", en pueblos zamoranos rayanos con Portugal de "entruidio" y de "entrueju", en Portugal de "entrudo", "entruita", "entruido", etc.

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EL TIEMPO DE CARNAVAL

El hecho de que precede inmediatamente a una fiesta móvil cristiana como es la Cuaresma obliga a que el carnaval se celebre cada año en fechas diferentes, aunque coincidentes por lo general con el mes de febrero.

La duración que se le atribuye es, según los lugares, muy variada e irregular. Así, hay épocas y tradiciones en que se ha considerado "carnavalesco" todo el período que va desde la Navidad a la Cuaresma, ya que las celebraciones de ese ciclo (Año Nuevo, Epifanía, San Antón, San Sebastián, la Candelaria, San Blas, Santa Águeda) suelen tener connotaciones carnavalescas muy claras. En otros lugares, se ha considerado carnavalesco todo el período que va desde cualquiera de estas fiestas hasta la Cuaresma. En pueblos de Extremadura, el carnaval duraba quince días. Según Vicente Risco, en muchos pueblos de Galicia su duración era de dos semanas y media. Algunas de las fechas previas podían llamarse "jueves de compadres" o "jueves de comadres". En otros lugares, sólo se consideraba carnaval desde el jueves anterior ("Jueves gordo" en algunos lugares) o bien desde el sábado o el domingo anteriores hasta el martes ("Martes gordo" o "Martes de carnaval") anterior a la Cuaresma. Y, en algunos lugares, se identificaba únicamente ese martes como carnaval.

La fecha de finalización del carnaval, por el contrario, sí ha sido siempre muy clara: el carnaval concluye en la noche del martes de Carnaval, para dar paso al Miércoles de Ceniza en que se inaugura oficialmente la Cuaresma.

LAS PRÁCTICAS CARNAVALESCAS

Las costumbres y ritos que tienen lugar en el período de carnaval se caracterizan por:

- su carácter festivo, a menudo satírico y procaz, con una fuerte dimensión tanto de crítica socio-política como de liberación sexual.

- su violencia reglamentada.

- su espíritu de inversión y de transgresión.

Entre tales costumbres y ritos carnavalescos, algunos de los que mayor arraigo tienen en la tradición hispánica y universal son las de:

- disfrazarse de modo ridículo. Particularmente común es que el hombre se disfrace de mujer y la mujer de hombre. También son comunes los disfraces masculinos con pieles y pellejos de animales, que se complementan a veces con cascabeles, campanas y cencerros.

- hacer parodias de las autoridades e instituciones (religiosas y políticas) de la comunidad. A veces también se parodia su forma de vestir, de hablar, de hacer discursos, etc. Son especialmente comunes las parodias de elementos culturales cristianos y la exaltación de los paganos. Muchas veces, estas parodias son cantadas a coro por grupos grandes de personas, y reciben el nombre de comparsas, chirigotas, etc.

- realizar actos escandalosos y estrafalarios, es decir, convertir temporalmente la locura en norma de conducta. Las "fiestas de locos" medievales eran típicamente carnavalescas. De ellas han quedado eco, por ejemplo, en fiestas como los carnavales de Castro del Río (Córdoba), en la "fiesta de los locos" de Écija (Sevilla), o en la "parranda de los locos", en Los Verdiales (Málaga).

- realizar comidas especiales, particularmente de carne, y especialmente de cerdo. En Galicia, por ejemplo, era típico comer diversas modalidades cocinadas de cerdo, y en Cerro de Andévalo (Huelva) había unas "sopas de carnaval" especiales que contenían cerdo, sobre todo lengua y lomo. También fueron típicas en muchos lugares las "quesadillas" o tortas de queso carnavalescas. En algunos pueblos (por ejemplo, del Pirineo) era costumbre realizar una comida comunitaria, que solía estar presidida por el alcalde.

- ingerir bebidas alcohólicas, especialmente vino.

- columpiarse. La asociación del columpio con diversos rituales festivos, particularmente del ciclo de invierno y muchas veces de signo carnavalesco, ha sido documentado y estudiado por autores como James George Frazer en muchas culturas.

- arrojar unas personas a otras (especialmente hombres solteros a mujeres) ceniza, hollín, salvado, harina, etc.

- fustigarse con porras, vejigas, varas, etc. Muy común es que los hombres jóvenes intenten tocar o azotar con una cuerda o vara a las mujeres jóvenes, en un acto de claras connotaciones sexuales.

- arrojar y romper ruidosamente ollas, pucheros, y tejas.

- jugar con ollas colgadas de cuerdas que se arrojan los niños unos a otros, o que han de romper con los ojos vendados.

- arrojar agua con jeringas.

- apedrearse con huevos, naranjas, nueces, avellanas, etc.

- en siglos pasados, se halla muy bien documentada la costumbre de que los hombres arrojasen a las mujeres huevos rellenos con aguas aromatizadas.

- matar gallos de forma ritual. Por lo general, los protagonistas de esta costumbre son niños, o bien hombres solteros. En muchos lugares, era un rito que se celebraba en las escuelas, dirigido por el maestro. Los niños elegían a un "rey" o "capitán de gallos", se disfrazaban, recitaban parlamentos y realizaban acciones de tipo parateatral, y al final mataban al gallo tirándole naranjas o piedras, o bien acuchillándole. Este rito sigue realizándose todavía hoy en diversos lugares de España, como en Mecerreyes (Burgos), donde sus protagonistas son los mozos solteros.

- mantear perros y gatos.

- colgar de la cola de estos animales vejigas, botes, etc.

- mantear, ahorcar, decapitar o quemar muñecos o peleles. En ocasiones, las protagonistas de esta costumbre son las mujeres, que arrojan invectivas de tipo sexual contra el muñeco, representación de lo masculino.

- producir ruidos intensos con instrumentos especiales, como bramaderas y zumbaderas. Algunos autores, como Julio Caro Baroja, han estudiado el paralelismo entre esta costumbre y otros rituales festivos que se realizan en lugares tan alejados como la Australia aborigen, donde instrumentos parecidos tienen también funciones parecidas.

- lanzar pullas a los viandantes.

- lanzar pullas y ataques rituales a los nativos de los pueblos vecinos. En Asturias, por ejemplo, era costumbre que los hombres solteros de pueblos mal avenidos se arrojasen unos a los otros el "goxu" (una banasta llena de hierba ardiendo), o bien potes con gatos, peleles, etc.

- hacer, en forma de relato narrativo o poético que se declama o canta en público, una descripción de acontecimientos sucedidos durante el año en la comunidad, cargando las tintas sobre sus aspectos humorísticos, y dirigiendo ironías, críticas y sátiras contra personas determinadas.

- romper objetos, robarlos o trasladarlos de su sitio habitual. Por ejemplo, en muchos pueblos era normal que se robasen los aperos de labranza de algún vecino y se colgasen de árboles, se llevasen a los caminos o se arrojasen a los ríos. También era común robar los cacharros de leche y las vasijas domésticas. En algunas zonas de Cantabria era típico, por ejemplo, que los mozos "robasen las natas", es decir, los recipientes lecheros, de las mozas.

- realizar celebraciones, romerías y procesiones paródicas y burlescas. Por ejemplo, al final del carnaval, se solía en muchos pueblos construir un muñeco antropomorfo, de paja o de trapos, y se le sacaba en procesión, sobre unas andas, montado en un burro, o colgado por una cuerda. En muchos pueblos se solía leer su sentencia de muerte y su testamento, antes de ahorcarlo, decapitarlo o quemarlo, y de enterrarlo. En la tradición de España y de Hispanoamérica, se suele dar el nombre de Judas a este tipo de muñecos, aunque existen muchos más nombres (desde el "Entroido" gallego hasta el Peropalo de Villanueva de la Vera, en Cáceres).

- realizar vejámenes de la Cuaresma. Así, en muchos lugares de Europa, y de toda España, los niños y jóvenes realizaban el ritual de "serrar la vieja", es decir, de cortar a un monigote vestido de vieja una de sus piernas. La Cuaresma era tradicionalmente representada como una vieja con siete piernas (una por cada semana que duraba), y era tradicional en muchos pueblos que a su figura, dibujada en papel recortado, se le cortase una pierna cada semana.

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LOS ORÍGENES E HISTORIA DEL CARNAVAL

Son éstas dos de las cuestiones que más han atraído la atención de historiadores y antropólogos, desde muy antiguo.

Por lo general, se suele aceptar que muchos ritos carnavalescos modernos, documentados en lugares muy dispersos del mundo, muestran parecidos muy estrechos con los que, en la antigua Roma, se asociaban a las "kalendae" de Jano, que tenían lugar el 9 de enero, y, sobre todo, a las "kalendae Ianuariae", que se celebraban el 1 de enero. Sobre todo en esta última fiesta, era común la exhibición de comparsas de hombres disfrazados que hacían burla de todo tipo de instituciones y personas. Sus andanzas son bien conocidas, porque fueron descritas, para ser refutadas y censuradas, por muchos escritores moralistas de la época, sobre todo cristianos. El propio Tertuliano, en el siglo III, lamentó amargamente que hasta los cristianos se implicasen en este tipo de rituales, y Asterio de Amascea llegó a quejarse de que los hombres, e incluso los soldados, se disfrazasen de mujer. Este autor citó, además, el disfraz de hilandera como uno de los más utilizados, lo que tiene el interés de que coincide con uno de los personajes más arraigados de las mascaradas carnavalescas modernas de toda Europa. Particularmente parecida a algunos rituales carnavalescos modernos fue una modalidad festiva asociada a estas "kalendae", que consistía en que hombres desnudos, y disfrazados sólo con pieles de ciervo o de ternera, salían por el pueblo o ciudad acosando sexualmente a las mujeres. Esta práctica, que fue agriamente censurada y prohibida por muchos concilios y disposiciones legales, tiene también un cierto parecido con algunas prácticas carnavalescas modernas, en que los hombres enmascarados se dedican a perseguir a las mujeres jóvenes, y en que los disfraces facilitan los intercambios sexuales libres.

Parece, en cualquier caso, que el carnaval occidental moderno no sólo está relacionado ideológica y ritualmente con las "kalendae Ianuariae" romanas, porque tiene puntos de contacto evidentes con otras celebraciones festivas de invierno muy bien documentadas en la época del Imperio. Concretamente con las Saturnales, con las Lupercales y con las Matronalia.

Las Saturnales eran una fiesta que los romanos celebraban cada 17 de diciembre. En ellas se elegía, normalmente por sorteo, una especie de rey de los jóvenes que ejercía su autoridad aquel día sobre sus compañeros. Y se practicaban otros ritos de inversión, como el de que los siervos se equiparasen aquel día con los amos, etc. Estas celebraciones están estrechamente relacionadas con muchas que se han documentado en todo Occidente asociadas a las celebraciones del invierno, y especialmente a las carnavalescas. En la Europa medieval era común, por ejemplo, que niños y jóvenes eligiesen por un día a un "rey de la faba" que gobernaba ese día sobre los demás. A veces, la elección se realizaba de un modo curioso: el agraciado era quien encontraba, dentro de un pastel cocido, un haba o algún otro objeto especial (ecos de este ritual quedan en la tradición española del "roscón de Reyes", en que quien encuentre el objeto especial se verá agraciado ese año con la suerte, aunque también deberá pagar otro roscón). En otras ocasiones, la elección se realizaba mediante naipes, o por designación directa del rey o autoridad máxima. Los favores y agasajos (a veces incluso en forma de pensión vitalicia) que recibía el agraciado solían ser tan grandes que su elección podía dar lugar a desórdenes, como los que hicieron que esta celebración, muy bien documentada desde la Edad Media, se prohibiese en Navarra en 1761. Es bien sabido que el célebre poeta Alfonso Álvarez de Villasandino aspiró en varias ocasiones a lo largo de su vida a convertirse en "rey de la faba" para poder superar sus problemas de subsistencia. En la fiesta de San Nicolás (6 de diciembre) ha sido común hasta hoy mismo en algunos lugares del norte de España que un niño fuese investido como autoridad y disfrazado como el Santo, y que dirigiese ese día a sus compañeros en diversas actividades de cuestación que les permitían comprar un gallo y acabar sacrificándolo ritualmente. Los niños cantores de iglesia han celebrado tradicionalmente este tipo de fiesta en la fecha de los Santos Inocentes (28 de diciembre). Todavía hoy, en el monasterio de Montserrat (Barcelona) se sigue celebrando cada año la elección y autoridad por un día del "bisbetó". Y, además, se ha documentado la existencia de "reyes de Navidad", "reyes" y "alcaldes de Inocentes", "reyes de porqueros" (como los que se elegían en Madrid cada 17 de enero, día de San Antón) y "de pastores" en muchos otros lugares y momentos de la historia de Occidente. En España, otras autoridades burlescas de este tipo han sido el "mazarrón" que se elegía la noche de Navidad en Villanueva de Carazo (Burgos), el "zancarrón" de Montamarta (Zamora), el alcalde burlesco de Torralba (Castellón), o todo el ayuntamiento burlesco que se elegía en Romanillos de Medinaceli (Soria).

Otra de las fiestas de la antigüedad clásica con la que muchos historiadores han relacionado el carnaval es la de las Lupercales, que tenía lugar cada 15 de febrero. Sus actos centrales consistían en que, después de un sacrificio de cabras, dos jóvenes medio desnudos, ungidos con la sangre de las victimas y cubiertos sólo con unas pieles, corrían por la ciudad y azotaban con una vara o cuerda a la gente, especialmente a las mujeres jóvenes. Ese acto era interpretado como una donación sexual y como una garantía de fecundidad para esas mujeres a lo largo de ese año. Este tipo de rito cuenta también con claros paralelos en los carnavales folclóricos modernos de muchos pueblos, en que hombres disfrazados corren entre el pueblo, persiguiendo y azotando con una vara o cuerda a las mujeres, en clara remembranza del acto sexual. Desde las botargas de Guadalajara hasta los zaparrastros de Aller (Asturias), pasando por los "murrieiros", "choqueiros", "charrúas" o "irrios" gallegos, cuyas actividades describió Fermín Bouza-Brey, tienen ésta entre sus funciones principales.

Otra fiesta de la antigüedad clásica que presenta evidentes paralelismos con los carnavales modernos son las Matronalia, que festejaban los romanos cada 15 de marzo. En ellas, los esposos solían hacer regalos a sus mujeres, las esclavas eran manumitidas por un día, y, en general, el poder femenino era realzado durante toda la jornada. Resultan claras las coincidencias con muchos ritos carnavalescos modernos en que se establece la autoridad de las mujeres del pueblo durante un día. Muy célebre es el caso del pueblo segoviano de Zamarramala, donde, cada 5 de febrero, festividad de Santa Águeda, las mujeres se constituyen en Ayuntamiento, eligen una alcaldesa e imponen su autoridad sobre los hombres. En muchos otros pueblos de España (como por ejemplo en los riojanos de Uruñuela, Robres del Castillo o Agoncillo) existen celebraciones parecidas.

En cualquier caso, no sólo las fiestas de la antigüedad clásica muestran paralelismos con los carnavales modernos de Occidente. El hecho de que muchas mascaradas que tienen lugar en el invierno entre los pueblos bereberes del norte de África presenten relaciones estrechísimas con las mascaradas carnavalescas europeas; o el que los judíos celebren, también en el invierno, la alegre festividad de Purim, en que el disfraz, el juego, la bebida y la inversión de valores son los protagonistas, sugiere relaciones y vínculos multidireccionales muy complejos y profundos.

En general, puede decirse que el carnaval occidental moderno debió de configurarse en formas muy parecidas a las que hoy conocemos en la Edad Media. Son innumerables los documentos que lo describen a lo largo y ancho de toda la Europa medieval, e innegable la importancia que su celebración y significación tenía en aquella sociedad. A partir sobre todo del Renacimiento, los intentos de regulación y de prohibición que sufrió fueron continuos. Así, en la España de 1523, Carlos I prohibió que los hombres se enmascarasen; y, a lo largo de todo ese siglo y del siguiente, los alcaldes de Madrid prohibieron muchos de los actos que se le asociaban, como los de lanzar agua con jeringas a los viandantes, etc.

En el siglo XVIII, el carnaval se vio inmerso en un proceso de aceptación por las cortes y las ciudades europeas, que llevó a su refinamiento y estilización. Por ejemplo, el uso de máscaras se integró en el molde de los "bailes de máscaras" cortesanos. El carnaval de Venecia sigue siendo una de las fiestas más refinadas y elegantes del mundo, muy alejado de otros mucho más espontáneos y ruidosos, como las también celebérrimos de Río de Janeiro (Brasil). Pero puede decirse que, en general, el carnaval ha seguido siendo siempre una fiesta eminentemente popular, en que sobre todo las clases humildes y los jóvenes se enfrentaban temporalmente e intentaban subvertir un orden social muy oneroso para ellos. Ello explica que sus intentos de regulación y de prohibición no hayan cesado hasta el mismo siglo XX, como ilustra el hecho de que, durante la dictadura (1939-1975) de Francisco Franco, la celebración de los carnavales estuviese prohibida en toda España, donde, sin embargo, volvió a resurgir tras aquel período con enorme vitalidad.

La importancia del carnaval como fenómeno cultural ha quedado reflejado en innumerables obras artísticas de muchas épocas y países. Desde el Libro de buen amor de Juan Ruiz, o las piezas de teatro carnavalesco de Juan del Enzina hasta el Gargantúa y Pantagruel de Rabelais, las descripciones del Carnaval romano de Goethe, o las del carnaval madrileño de Mesonero Romanos, pasando por las pinturas de Brueghel, Pietro Longhi o Goya, y por piezas musicales de Héctor Berlioz (Obertura del Carnaval Romano), Robert Schumann (Carnaval), Anton Dvorak (Obertura Carnaval) o Giuseppe Verdi (Un ballo in maschera).

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DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DEL CARNAVAL

En España, los carnavales que han alcanzado mayor renombre son los que se celebran en Cádiz y en Santa Cruz de Tenerife. En los primeros predomina el humor, el ingenio y la gracia andaluza, volcada en esta fechas a la sátira y plasmada en las letras de las canciones que interpretan las comparsas, charangas y chirigotas; en Tenerife, la explosión de alegría popular se canaliza a través de los bailes, los desfiles y los vistosos trajes que exhiben las reinas de cada agrupación.

Tras estas dos capitales, universalmente conocidas por sus carnavales, destacan otras poblaciones españolas cuyas celebraciones de carnestolendas presentan, por motivos diferentes, un extraordinario interés:

- Alsasua (Navarra), protagonizado por nekazariak, sorgiñas y momotxorros.
- Badajoz, que en opinión de muchos celebra unos carnavales que pueden competir con los de Cádiz y Santa Cruz de Tenerife.
- Benasal (Castellón), con su solemne Entrada de la Tea.
- Bielsa (Huesca), protagonizado por trangas y madamas.
- Bilbao, donde el famoso Entierro de la Sardina acaba arrojando al monigote al río Nervión.
- Caldas de Montbuy (España), con su vistosa cabalgata ecuestre de los Tres Tombs.
- Carmona (Sevilla), donde se critica con acentuada saña a los poderes establecidos.
- Cartagena (Murcia), declarado de Interés Turístico Regional.
- Castronuño (Valladolid), donde los quintos hacen relaciones burlescas de los hechos más notables.
- Cedillo (Cáceres), con su popular enfariñá, o pelea de harina.
- Ciudad Rodrigo (Salamanca), centrados en la figura del toro bravo.
- La Coruña, buena muestra del singular arraigamiento de los carnavales en tierras gallegas.
- Cuevas de Almanzora (Almería), que organiza el carnaval más renombrado de su provincia.
- Esparragosa de la Serena (Badajoz), donde se celebra la tradicional corrida de gallos.
- Fernán Núñez (Córdoba), con el domingo de piñata como día grande.
- Guernica-Lumo (Vizcaya), con su célebre concurso de tostadas.
- Huelva, plagado de entusiasmo y colorido.
- Laza (Orense), con los conocidos "peliqueiros" que lanzan hormigas y harina al público.
- Lantz (Navarra), cuyo protagonista principal es Miel Otxin, al cual acompañan curiosos personajes.
- Málaga, donde charangas y chirigotas toman la calle.
- Montblanch (Tarragona), protagonizado por importantes figuras como la Mulassa, la Xeringa y la Figa.
- Navalmoral de la Mata (Cáceres), donde las mujeres -sobre todo las madres- cobran un especial protagonismo.
- Olivenza (Badajoz), con la celebración del famoso entrudú.
- Palma del Río (Córdoba), donde un avión sobrevuela el pueblo lanzando papelillos de colores.
- Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas), que compite con el de Tenerife en la vistosidad de las indumentarias.
- Paymogo (Huelva), con alegres bailes y murgas.
- Puerto de la Cruz (Tenerife), que son como una versión reducida de los de Río de Janeiro.
- Puerto de Santa María (Cádiz), cuyas comparsas siguen saliendo a la calle hasta el verano.
- Puerto Real (Cádiz), de cuya antigüedad quedan pruebas fehacientes en documentos del siglo XVIII.
- Salvatierra (Álava), protagonizados por sus famosos porreros.
- Santoña (Cantabria), donde entierran al Besugo en lugar de la Sardina.
- Teguise (Las Palmas), con su famoso diablete.
- Valverde del Camino (Huelva), celebrado en el campo y en las aldeas colindantes.
- Verín (Orense), cuyas calles son tomadas por los barbudos peliqueiros.
- Villanueva de Algaidas (Málaga), de carácter autóctono.
- Villanueva de la Vera (Cáceres), con el protagonismo del monigote "Pero Palo".
- Villanueva y Geltrú (Barcelona), con Els Comparses.
- Villarrobledo (Albacete), declarado de Interés Turístico Regional.

Además, también gozan de justo renombre las fiestas carnavalescas de Alayor (Baleares), Albacete, Alcalá de Guadaira (Sevilla), Alcalá de la Vega (Cuenca), Alozaina (Málaga), Barbate (Cádiz), Benamocarra (Málaga), Bornos (Cádiz), Calañas (Huelva), Campezo (Álava), Cantoria (Almería), Castelltersol (Barcelona), Castromonte (Valladolid), Chiclana de la Frontera (Cádiz), Chipiona (Cádiz), Écija (Sevilla), La Espina (Valladolid), Fiñana (Almería), Hornachos (Badajoz), Medina-Sidonia (Cádiz), Miranda de Ebro (Burgos), Montilla (Córdoba), Olvera (Cádiz), Orense, La Orotava (Santa Cruz de Tenerife), Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), Puentedeume (La Coruña), La Rinconada (Sevilla), Rota (Cádiz), Salvatierra de Santiago (Cáceres), San Fernando (Cádiz), Santa Coloma de Queralt (Tarragona), Setenil (Cádiz), Sotillo de la Adrada (Ávila), Tarifa (Cádiz), Torre-Alháquime (Cádiz), Torrecillas de la Tiesa (Cáceres), Vejer de la Frontera (Cádiz), Villafranco del Guadalquivir (Sevilla), Villagarcía de Campos (Valladolid), Villarta de los Montes (Badajoz), Vivero (Lugo), Zalduendo (Álava).

Los dos carnavales más famosos son los celebrados en Río de Janeiro (Brasil) y en Venecia (Italia). El brasileño es más abierto, explosivo y desmadrado, mientras que el italiano se recrea en la exhibición de bellos modelos de máscaras y vestidos, generalmente inspirados en la moda dieciochesca. En Río de Janeiro, la música (a ritmo de samba) y el sexo (conciliado al calor de la noche tropical) son los grandes protagonistas de una fiesta engalanada con el alegre colorido de las indumentarias de las diversas agrupaciones que desfilan. En Venecia, en cambio, se busca un clima de plasticidad decadente y sofisticada, bajo el cual se oculta toda una compleja trama de guiños, señas e insinuaciones eróticas.

En el resto del mundo se celebran otras fiestas de carnestolendas de marcado interés:

Carnaval de Barranquilla (Colombia). Constituyen la mayor expresión folclórica de su país.

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  • Barranquilla

    Los festejos del Carnaval, con todos sus actos y ritos cómicos, fueron muy importantes para el hombre medieval europeo, que lo llevó al nuevo continente; en la costa atlántica colombiana, se transformaron y se mezclaron con otros hechos que aportan las culturas locales para conformar toda la parafernalia de los carnavales de la región.

    Los orígenes del Carnaval de Barranquilla parecen remontarse a la ceremonia que se cumpliera el 20 de enero día de San Sebastián, patrono de Cartagena. En ese día era costumbre, en el virreinato, conceder permiso a los negros esclavos para su fiesta, que se prolongaba hasta la fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria (2 de febrero) para luego conceder una prorroga, hasta coincidir con el Carnaval precuaresmal.

    En 1876 se leyó por primera vez el bando del Carnaval en Barranquilla, iniciación oficial de la fiestas que ya existían desde muchos años atrás.

    Más adelante, según documentos históricos que reposan en el Archivo Nacional, se afirma que antes de llegar el jolgorio carnavalero a Barranquilla, las festividades ya causaban desazón a los funcionarios celosos del comportamiento de sus súbditos del siglo XVIII, en Cartagena, la Villa de Santa Cruz de Mompós y en Magangué.

    "Se ofende a Dios con las diversiones que se tienen (...) por tiempo de Carnaval y (...) perjudica a este vecindario en sus costumbres los juegos del convite, Líente, azar y Bijas que en ella se juegan, con este pretexto por cebarse en ellos no sólo Hijos de familia y Esclavos sino hasta las mujeres que pierden sus prendeciras, abandonan sus trabajos y obligaciones...", rezaba una denuncia que el cabildo envió al virrey Ezpeleta en 1791.

    En 1881 fue elegido el primer rey del Carnaval, Enrique de la Rosa, y esta modalidad se mantuvo hasta 1899, cuando se eligió a un presidente, costumbre que se extendió hasta 1918, cuando fue elegida la primera reina del Carnaval: Alicia Lafaurie Roncallo. Con anterioridad, en 1903, se organizó la primera Batalla de Flores por una propuesta del señor Heriberto Vengoechea de recuperar una tradición carnavalesca de años anteriores.

    Desde entonces hasta nuestros días la ciudad de Barranquilla se paraliza prácticamente en estas fechas, y se vive exclusivamente para la fiesta. El viernes anterior al Miércoles de Ceniza se elige a la reina del Carnaval, que irá ataviada durante estas fiestas con un vestido espectacular. El día más importante es el sábado, con la Batalla de Flores, un desfile que llega a tener varios kilómetros de longitud, y en el que los participantes se disfrazan de personajes de inspiración africana (como los congos), de animales (como la gallina, el torito, la culebra) o de seres fantásticos (como la Marimonda). Es tradición arrojar harina a los espectadores que observan el desfile.

    Manifestaciones populares en el carnaval

    Cada grupo o persona que participa en las festividades del Carnaval de Barranquilla debe cumplir con un requisito de inscripción y evaluación. Su clasificación está medida en función de unos patrones básicos, creados para la definición de las respectivas categorías y modalidades. La Fundación Carnaval de Barranquilla también acepta la inscripción de otras manifestaciones populares no contempladas actualmente, debido a que es imposible predecir el acontecer en este sentido. Estas modalidades o patrones a seguir son las siguientes:

    La Cumbia

    La cumbia es un ritmo que solía bailarse en las fiestas populares y patronales de Barranquilla y los pueblos de la Costa Caribe. Data de tiempos remotos en los que la falta de luz eléctrica era reemplazada por la llama de un paquete de velas. En la cumbia los músicos son el epicentro de la rueda del baile y alrededor de ellos las parejas rotan bailando incesantes, al compás de movimientos de cortejo sensual. En sus épocas de inicio, los participantes bailaban en el mismo sitio -sin desplazarse- y seguían bailando en ronda hasta alcanzar fácilmente la madrugada. Posee una coreografía peculiar en círculos y movimiento contrario a la agujas del reloj, y un vestuario característico tanto para la mujer como para el hombre. Para adaptarse a los desfiles del Carnaval, la cumbia tuvo que imitar la marcha de las danzas.

    Danzas tradicionales

    Entre las danzas tradicionales más importantes del Carnaval de Barranquilla destacan: la Danza del Congo, una danza típica del Carnaval, compuesta por parejas, acompañadas por un grupo de disfraces de animales, y un conjunto de músicos conformado por un tambor, una guacharaca, palmas, un cantador y un coro. La Danza del Garabato: que al igual que la Danza del Congo, es tradicional del Carnaval de Barranquilla, simboliza la vida y la muerte, expresión universal del Carnaval, y las caras van maquilladas con rojo y blanco. Y la Danza de Negros, grupos de Carnaval en los cuales se ejecutan los tradicionales bailes de ascendencia negra. En esta danza la percusión es uno de los elementos más fuertes, característica propia de todas las manifestaciones culturales que vienen de la etnia africana en la costa colombiana del Caribe.

    Comparsas

    Son grupos tradicionales de Carnaval con un motivo de inspiración que identifica a los disfraces de las personas que participan. Van acompañados de una agrupación musical y llevan coreografía. El vestuario de las comparsas se refiere a la temática seleccionada por el grupo. Es libre y original al igual que su coreografía. Las anima un grupo musical de tradición regional. Existen diferentes modalidades de comparsas: las inspiradas en disfraces de tradición popular, las de fantasía y algunas otras diferentes a estas dos modalidades.

    Danzas de relación

    Están presentes desde hace muchas décadas en el Carnaval de Barranquilla. Son danzas que tienen un argumento que se relata durante su ejecución con versos. Para su actuación requiere estacionarse en un sitio. Pertenecen a esta categoría las danzas siguientes: Danza del Caimán, Danza de los Coyongos, Danza de los Goleros o Gallinazos, Danza de las Pilanderas y Danza de las Paloteo

    Danzas especiales

    Son danzas con bailes y coreografías tradicionales de la región Caribe colombiana. Se distinguen por no tener versos y presentar un argumento propio y tradicional del Carnaval. Consisten en una serie de juegos coreográficos que al nacer para los carnavales tienen la licencia de poder agregarle elementos, aunque se respetan los patrones básicos de la tradición regional. Éstas son: Danza de los Diablos, Danza del Gusano, Danza de las Farotas y Danza de Indios. Todas las danzas llevan una bandera que las identifican.

    Escuelas

    Pertenecen a esta categoría los grupos de proyección de baile y danza, organizados sistemáticamente por iniciativa de una institución formal o centro educativo. Su director trabaja profesionalmente durante todo el año y conoce las técnicas del movimiento y de la expresión corporal utilizadas en el baile. Las escuelas competirán entre ellas sin diferencia de modalidades. La distinción que se les otorgará será como la Mejor Escuela Participante en el Carnaval de Barranquilla.

    Comedia

    Las comedias son un género de teatro popular, tradicional y folclórico del Carnaval de Barranquilla. Desde hace mucho tiempo se presentaban de casa en casa para recibir dinero o licor a cambio. El desarrollo de Barranquilla y los cambios en el tiempo han afectado esta tradición ya que son pocas las que concursan hoy. El vestuario corresponde al argumento que presente el grupo. Algunas veces se acompañan de un instrumento musical como tambor o dulzaina.

    Letanías

    Son grupos tradicionales del Carnaval, que recitan versos con un solista y un coro en forma de letanía sobre la actualidad, local, nacional y algunas veces internacional. También se refieren a temas del quehacer diario y del Carnaval en general. Estos grupos se destacan porque critican, censuran y bromean sobre muchos temas, se valen del humor informal -conocido como "mamadera de gallo"- que caracteriza al hombre del Caribe. El vestuario tradicional es una toga, túnica o un amplio capuchón con colores de libre elección. La estructura de la letanía es simple: son versos que riman. Las letanías son grupos sin coreografía y sin acompañamiento musical. Generalmente el solista lee los versos que lleva consignados en un libro y a su alrededor se sitúan los miembros del coro quienes contestan al solista en forma de responso. Sin una planificación estricta el grupo se sitúa en una forma compacta. En las letanías es importante la claridad y tonalidad con las cuales son recitados los versos.

    Sin excluir ninguna de estas modalidades lo que no falta nunca en el carnaval es el disfraz. Carnaval es disfraz, que a su vez es sinónimo de Carnaval. Sin este requisito no se concibe una fiesta que desde tiempo atrás ha venido estimulando a los hombres a dar rienda suelta a su creación.

    En Barranquilla los disfraces pueden ser:

    Individuales

    Disfraz de un solo elemento que en algunas ocasiones puede ser presentado por más de una persona de acuerdo a la necesidad de su desplazamiento. Obedecen siempre a la creatividad popular.

    Infantiles

    Son todos aquellos disfraces presentados por niños o que impliquen participación de ellos. En la mayoría de los casos son representaciones en versión infantil de las manifestaciones carnavaleras tradicionales. Los disfraces infantiles también pueden ser individuales y en grupos.

    Colectivos

    Son disfraces en los que participa más de una persona. Mantienen una unidad en lo que representan. Aunque el tamaño es libre, la Fundación Carnaval de Barranquilla entrega material para un máximo de cinco integrantes por grupo.

Carnaval de Cádiz - Fiesta popular que se celebra en los días alrededor del Miércoles de Ceniza, y cuya tradición se remonta a mediados del siglo XIX.

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  • Cádiz

    Orígenes - Para aclarar el origen del Carnaval los estudiosos remiten hasta precedentes de distintas civilizaciones que, sin usar el mismo concepto de la fiesta, han manejado objetos y utensilios similares a los que se usan en Carnaval, y recuerdan el origen remoto que pueden suponer las bacanales (fiestas en honor de Baco), las saturnales (al Dios Saturno) y lupercales (al Dios Pan), celebraciones que se conocieron tanto en la antigua Grecia como en la Roma clásica.

    Sin embargo, parece ser que: El Carnaval de Cádiz, es un hijo, aunque sea pródigo, del cristianismo; mejor dicho sin la idea de la Cuaresma no existiría en la forma en que ha existido desde fechas oscuras de la Edad Media Europea. Se lo relaciona también con los ritmos del tiempo, con la percepción cualitativa del tiempo. El cristianismo establece "un orden" pasional del tiempo", en el que los momentos de alegría y tristeza se alternan cronológicamente, según sea tiempo de prohibiciones o tolerancias, asimilados por el cristianismo. El Carnaval es una consecuencia de la concepción simple del tiempo que adopta el cristianismo. Una concepción ajustada a los ciclos vitales y de las cosechas.

    Su principal significación es que autoriza la satisfacción de todos los apetitos que la moral cristiana, por medio de la Cuaresma, refrena acto seguido. Pero al dejarlos expansionarse durante un periodo más o menos largo, la moral cristiana reconoce también los derechos de la carne, la carnalidad. El Carnaval encuentra así, además de su significación social y psicológica, su función equilibradora en todos los aspectos. Y todo a pese a que en 1523, Carlos I había prohibido en absoluto las máscaras.

    Pero sin duda con el transcurso del tiempo distintos aspectos se han ido marcando con mayor profundidad hasta alcanzar en Cádiz una fiesta distinta. En el proceso de su propia definición el Carnaval gaditano toma peculiaridades del italiano, explicable por la influencia fundamentalmente genovesa que Cádiz conoció desde el siglo XV, tras el desplazamiento hacia el Mediterráneo de los turcos, los comerciantes italianos se trasladan a Occidente, encontrando en Cádiz un lugar de asentamiento perfectamente comunicado con los objetivos comerciales que los genoveses buscaban: el norte y centro de África. Los antifaces, las caretas, las serpentinas, los papelillos (confeti) son otros tantos elementos que se asimilaron del carnaval italiano.

    Si algo distingue al Carnaval de Cádiz es, aparte del Concurso de Agrupaciones, la amplia participación popular en la fiesta. El pistoletazo de salida se produce bastante tiempo antes de que, oficialmente, dé comienzo el Carnaval. Aproximadamente un mes antes, las distintas agrupaciones que participarán en el Teatro Falla celebran sus ensayos generales. Las fiestas gastronómicas, organizadas por peñas carnavalescas, son un excelente lugar para disfrutar y hacer el cuerpo a la fiesta.

    Durante las fechas del Carnaval propiamente dicho, el disfraz es el rey. Bien de forma individual, en pareja, o en grupo; disfrazarse es casi obligado, sobre todo el primer sábado. La culminación del disfraz, y a la vez el máximo exponente de la participación en la calle, se produce con las llamadas agrupaciones "familiares", "charangas", o "ilegales", grupos de amigos o familias que organizan agrupaciones informales que consiguen hacer brotar la risa a todo aquél que los escucha.

    El domingo y el lunes la atención se concentra en el Carrusel de Coros alrededor de la plaza. Miles de personas se reúnen allí para escuchar en directo a la totalidad de los coros presentados a concurso que, durante varias horas, ofrecen su repertorio. El domingo también se celebra la gran Cabalgata, durante varias horas un desfile multicolor recorre la avenida de entrada a la ciudad, en la que se agolpan decenas de miles de personas para disfrutar con los disfraces, las coplas y la belleza de las carrozas.

    Concurso de agrupaciones en el Teatro Falla

    El concurso del Gran Teatro Falla cuenta con un gran arraigo popular, no solamente en la ciudad de Cádiz, sino en el resto de la provincia y de la Comunidad Autónoma. Durante cerca de 20 días, más de 100 agrupaciones se disputan el pase a las fases semifinales y final, a la que sólo logran llegar un máximo de cuatro agrupaciones por modalidad.

    La final del concurso se celebra el jueves de la semana previa al comienzo de las fiestas y concluye ya entrada la mañana del viernes. A pesar de la larga duración del espectáculo, éste es seguido por cientos de miles de personas a través de la televisión y de la radio. Las cuatro modalidades de agrupaciones que participan en el Concurso del Falla son: Coros, Comparsas, Chirigotas y Cuartetos.

    Coros

    El Coro es la agrupación que cuenta con más miembros, aproximadamente cuarenta y cinco personas. Sus componentes suelen clasificarse en bajos, segundas, tenores y orquesta. Entre los instrumentos que utilizan figuran laudes, guitarras y bandurrias. El repertorio suele estar compuesto por: presentación, tangos, cuplés, y popurrí; siendo los tangos lo más característicos de estas agrupaciones.

    Durante la Semana de Carnaval participan en los distintos Carruseles que se organizan, en estas ocasiones se desplazan en unas plataformas tiradas normalmente por tractores, antiguamente por caballos, llamadas "bateas".

    Comparsas

    Cuentan con aproximadamente catorce componentes, clasificados en: tenores, segundas, octavillas y contraaltos. Los principales instrumentos que utilizan son bombo, caja y guitarra. Su repertorio se compone de presentación, pasodobles, cuplés y popurrí, entre los que destacan los pasodobles. Son las agrupaciones con apariencia más seria, aunque sus letras no están en absoluto exentas de aspectos críticos y reivindicativos.

    Chirigotas

    Están compuestas por aproximadamente doce personas, clasificadas en: tenores, segundas y altos. Los instrumentos que normalmente utilizan son bombo, caja y guitarra. El repertorio es el mismo que el de las Comparsas: presentación, pasodobles, cuplés y popurrí, siendo su plato fuerte los cuplés. Suelen ser las agrupaciones más divertidas pues utilizan con frecuencia la sátira y el doble sentido. En los últimos años han tenido un gran auge y son numerosas las agrupaciones que cuentan con calidad suficiente para acceder a la fase final del Concurso de Agrupaciones.

    Los cuartetos

    Agrupación de tres a cinco componentes. Su repertorio consta de presentación, parodia, cuplés y popurrí. El plato fuerte de los cuartetos es la parodia, en la cual representan una historia que suele estar relacionada con el tipo de cuarteto. Como instrumentos sólo cuentan con parejas de palos, con los que se acompañan durante el repertorio. Es una agrupación muy complicada, al tener que actuar con el objeto de hacer reír al público.

    Las fiestas gastronómicas

    Con motivo de los ensayos generales de las distintas agrupaciones que se presentan a concurso, hace unos años algunas peñas comenzaron a organizar actos en la calle, como un primer contacto de éstas con el público. Con objeto de atraer al mayor número de personas y de darle un aire festivo al encuentro, las peñas ofrecían degustaciones de los más variados y exquisitos manjares: ostionadas, erizadas, pestiñadas, potajadas, fritadas, tortilladas, berzadas, etc.

    De entre todas aquellas fiestas, tres consiguieron asentarse y convertirse en tradicionales. La "pestiñada", organizada por la peña "Los Dedócratas", el sábado anterior al comienzo del Concurso del Falla; la "erizada", organizada por la peña "El Erizo", el día siguiente de la pestiñada; y la "ostionada", organizada por la peña "El Molino", el mismo día de la erizada. Entre las tres han conseguido que la semana previa al comienzo del concurso haya adquirido un carácter festivo propio, donde pestiños, erizos y ostiones son meras excusas para poder escuchar las primeras coplas del año.

    El disfraz

    El disfraz es el verdadero rey del carnaval. Miles de gaditanos y muchos de los ciudadanos que visitan Cádiz por Carnaval se disfrazan por estas fechas para, con una máscara y una vestimenta, muchas veces de elaboración propia, cantar letrillas demostrando su crítica hacia todo aquello que durante el año ha sido actualidad. La originalidad y creatividad del gaditano, las charangas familiares, los disfraces individuales, y las agrupaciones han convertido al Carnaval de Cádiz en una fiesta de marcado interés turístico internacional. Los momentos ideales para lucir el disfraz son el primer sábado de Carnaval y en cualquiera de las cabalgatas que se celebran.

    Agrupaciones familiares o ilegales

    Las llamadas agrupaciones "ilegales" o, también denominadas, "familiares", nacieron hace varios años como una forma más de participación popular en el Carnaval. Multitud de charangas compuestas por grupos de amigos, compañeros de trabajo, peñas, familias, etc. rivalizan con las agrupaciones "oficiales" en sus repertorios. La puerta del Edificio de Correos, en la plaza de las Flores, se convierte durante el Carnaval en el auténtico "Teatro Falla" de estas agrupaciones.

    Carrusel de coros

    Los carruseles de coros se celebran los días festivos del carnaval, tradicionalmente alrededor de la plaza de abastos. Los coros cantan sobre bateas y ofrecen sus tangos a las miles de personas que abarrotan la plaza.

    El éxito de los carruseles está provocando que se abran nuevos recorridos por otras calles y plazas de la ciudad durante la semana.

    La cabalgata

    Dos son las cabalgatas que se celebran durante los carnavales. La del primer domingo recorre la avenida de entrada a la ciudad y congrega a miles de visitantes en un espectáculo lleno de colorido y alegría. Se ha calculado que más de 100.000 personas, entre gaditanos y foráneos, invaden la avenida de acceso a la ciudad, lo que hace, muchas veces, que se conviertan en personajes activos de la representación. Este incesante desfile de carrozas, grupos de disfraces y agrupaciones, necesita más de 4 horas en recorrer los, aproximadamente, 3.500 metros que abarca su itinerario.

    La segunda cabalgata, conocida como la "Cabalgata del Humor", se celebra el último domingo y recorre el casco histórico.

Carnaval de Oruro - Una de las fiestas más importantes de Bolivia, resultado del cruce cultural de los grupos ancestrales bolivianos, como son los urus, collas y quechuas.

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  • Oruro

    Una de las fiestas más importantes de Bolivia, resultado del cruce cultural de los grupos ancestrales bolivianos, como son los urus, collas y quechuas. Único en el mundo por su sentido religioso, nació con la aparición de la Virgen en un socavón abandonado donde vivía un ladrón que repartía su botín entre los pobres. Por eso la esencia de esta fiesta pagano-religiosa es la devoción a la Patrona de los mineros y de Oruro, la Virgen del Socavón, mezclada con el rito pagano que se le brinda al "Rey de las minas" o "tío de la mina". Este carnaval reúne a más de 40.000 turistas y es famoso por su danza y su música.

    Comienza el primer domingo de noviembre y dura una semana, de domingo a domingo. Hasta dos domingos antes de la llamada Entrada del Carnaval, los conjuntos se dirigen bailando al santuario en trajes de ensayo para la ceremonia de promesa a la Virgen en un marco de verdadero fervor religioso. Los nuevos promesante aseguran su palabra para bailar los tres años consecutivos en homenaje a la Virgen. Estas actividades son conocidas como el primer convite.

    A partir del primer convite y hasta la llegada del Carnaval, los sábados de cada semana se realizan las Veladas, que consisten en actos preparados con devoción en los que se ofrecen loas y rezos a la Virgen del Socavón implorando su bendición. Este acto se alterna con una costumbre autóctona muy original que es la Pijchada o manifestación de la coca, además de fumar cigarrillos y beber ponches.

    Un domingo antes del Carnaval, todas las sociedades folklóricas asisten al segundo convite a la Virgen, que en realidad es el saludo oficial de los danzarines, cofradías y feligresía, cuando todos los preparativos ya han concluido. Este último convite se efectúa en forma ordenada siguiendo un papel y una ruta establecida, lo que constituye un digno preámbulo de la fabulosa Entrada del Sábado de Carnaval, en el que los danzarines lucen vistosos trajes de ensayo y exhiben atractiva coreográfica.

    El jueves de comadres (último jueves antes de la entrada) y el viernes, se hacen las tradicionales "challas´´ de los parajes mineros, fábricas, centros de trabajo, mercados, oficinas, locales escolares y otros, en las que se invoca a la Pachamama (Madre Tierra) y a las fuerzas tutelares. Esta ceremonia ritual, que viene del ancestro, es completada con consumo de viandas y bebidas, profusión de mixtura y serpentinas y alegres sones de música nacional.
    El viernes por la noche se desarrolla una Gran Verbena Popular, en el mercado Campero y a todo lo largo de la nueva Avenida del Folklore (antiguamente conocida como avenida 6 de Agosto). En la verbena participan las bandas de música que acompañarán al día siguiente a los conjuntos en la entrada, grupos musicales y espontáneas organizaciones juveniles.

    El primer día de Carnaval, el sábado anterior al Miércoles de Ceniza, da comienzo la fastuosa Entrada del Carnaval, donde desfilan más de sesenta grupos de danza que presentan sus coreografías a lo largo de cuatro kilómetros, como son: la diablada, la danza de la morenada, la de los toboas, los llameros y otras. La riqueza de la vestimenta y la coreografía de esta entrada es considerada como la mayor del mundo en espectáculos de esta naturaleza.

    La Entrada dura más de doce horas de espectáculo continuo. Esta demostración callejera, que alguna vez fue denominada también Peregrinación a la Virgen, está llena de colorido, musicalidad y belleza. Al llegar al santuario los danzarines, agobiados por el cansancio de tan larga jornada de baile, ofrecen sus preces y cánticos de llegada a la Virgen y se despojan de sus máscaras.

    Al terminar la entrada en las primeras horas del domingo, la fiesta continúa en la plaza del Folklore, con la participación de la mayor parte de los conjuntos y casi la totalidad de las bandas musicales. Ese domingo se lleva a cabo el Gran Corso del Carnaval.

    Durante la semana, la fiesta continúa, desde el lunes que es la fiesta del diablo y del moreno, hasta el sábado, momento en el que se realiza un festival coreográfico en el estadio departamental.

    El domingo siguiente es el entierro del carnaval. Comienza por la mañana, con el Corso infantil, donde el Centro Cultural Ateniense presenta a la reina del Carnaval Infantil, acompañada de su corte y de las secciones infantiles de todos los conjuntos.

    Danzas

    Cada danza tiene su significado, sin embargo la que desde 1789 continúa deslumbrando a propios y extraños es la Diablada, lucha entre el bien y el mal. Su coreografía es realizada en dos columnas que representan a los siete pecados capitales. Delante, en medio de osos y cóndores, aparece con ropas celestiales el Arcángel Miguel, tras él marchan Lucifer, la diablesa China Supay, Satanás y la corte de diablos arrepentidos. En el "Relato", o escenificación teatral a cargo de los danzarines, se representa la lucha a muerte entre los seres infernales y el destierro de la discordia, el mal y las furias.

    La danza de los Caporales se origina en la tradición cultural afroboliviana que ridiculiza al capataz negro de los esclavos de los Yungas. En ellas se trata de satirizar los bailes de las cortes virreinales y además esta danza reedita o imita lo que fue la esclavitud de los negros bajo el dominio de los españoles, donde el Caporal representa a los capataces que vigilaban a los esclavos en un sistema de explotación inhumana y sus cadenas y grilletes recuerdan el compás de sus matracas; las negras representan a los fieles servidores de los patrones.

    La Morenada consiste en una música y una danza que surgió durante la época colonial en la franja andina boliviana. Se refleja el hibridismo del hombre nativo, afro y blanco en la máscara; su vestimenta pesa entre 25 y 30 kilos y representa la riqueza mineral de esta zona boliviana.

    Las Tobas son las danzas de un grupo étnico situado en la cuenca del río Pilcomayo boliviano y representan su actitud guerrera y de defensa ancestral. Visualmente es impresionante el acercamiento del grupo de tobas al público pues su coreografía se basa en saltos y su indumentaria es realmente todo un espectáculo para los ojos.

    Estas danzas y otras como Llamerada, Sicuris, Incas Hijos del Sol, Negritos, Antawaras, etc, se caracterizan por el colorido, esmero en el diseño y la confección de sus trajes, que varían año tras año.

Carnaval de Río de Janeiro - Una de las mayores fiestas populares del mundo, que comienza oficialmente cuando el alcalde de la ciudad entrega simbólicamente el poder al "Rey Momo"

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  • Río de Janeiro - Brasil

    El principal evento del Carnaval, considerado el mayor espectáculo del mundo al aire libre, es el llamado Desfile de las Escuelas de Samba del Grupo Especial, que atrae a unas 200.000 personas.

    Las catorce Escuelas de Samba del Grupo Especial, que tienen cerca de 70.000 miembros, recorren los tres kilómetros de longitud del Sambódromo durante la noche del domingo al lunes de carnaval.

    No obstante, la fiesta no se limita al Sambódromo, ya que cientos de orquestas, bandas, blocos y escuelas de otras categorías (de ascenso, del grupo A, del grupo B e infantil) toman las calles de toda la ciudad en los cuatro días que dura el Carnaval.

    El fastuoso desfile de las Escuelas de Samba de Río de Janeiro está considerado en todo el planeta como la fiesta más representativa del carnaval de Brasil. Sin embargo, las carnestolendas cariocas han perdido en los últimos años la espontaneidad de antaño. El Ayuntamiento, las grandes empresas y los banqueros se han apoderaron del desfile carnavalesco, convirtiendo así la fiesta popular por excelencia en un espectáculo dedicado a los turistas. Estos días, los hoteles de Río de Janeiro están repletos de visitantes procedentes del mundo entero.

    Historia y evolución

    Casi todas las ciudades brasileñas conmemoran el Carnaval, sin embargo, en ninguna el alborozo y el jolgorio tiene las proporciones que en la Ciudad de Río de Janeiro, donde, a las manifestaciones de alegría se unen la críticas socio-políticas y las manifestaciones de protesta popular contra la dificultades de la vida diaria, aunque siempre con unas grandes dosis de humor.

    Hasta mediados del siglo XIX lo que hoy se conoce como Carnaval, en Río de Janeiro, era conocido bajo una forma más primitiva llamada Entrudo, del latín introito. Esta forma de Carnaval había sido implantada, a partir de 1723, por los habitantes de la islas portuguesas de Madeira, Azores y de Cabo Verde, que desembarcaron en las costas brasileñas en enormes cantidades. En los días de las fiestas, estos colonos se divertían tirándose agua unos a otros.

    En enero de 1840 se realizó el primer Baile de Carnaval, organizado por una tienda tradicional de disfraces que había importado máscaras, barbas y bigotes postizos.

    En 1846 se llevó a cabo el primer Baile de Máscaras con ocasión de la introducción de la polca en Brasil.

    Más tarde, en 1852, surgió el "Zé Pereira", una unión de percusiones dirigida por un maestro. Y así fueron surgiendo, enseguida, todos los instrumentos que se han utilizado hasta nuestros días, como las cuicas, los tamboriles y tambores, los bombos, etc.

    Fue a partir de 1855 cuando aparecieron los primeros Clubes Carnavalescos, llamados Grandes Sociedades, casi todas asociadas no sólo a la historia del Carnaval sino también a los movimientos sociales de la época.

    A partir de ese momento, comenzaron a constituirse otros clubes, dando lugar al nacimiento del Carnaval Carioca (de Río de Janeiro) sobre un modelo europeo con desfiles de máscaras en las calles, formación de blocos (comparsas) y la constitución hasta nuestros días de la gran y variada fiesta popular, llena de colorido y alegría.

    La apoteosis del Carnaval de Río es, sin lugar a dudas, el desfile de las Escuelas de Samba, un fantástico espectáculo donde la riqueza de la música y la belleza rítmica de los participantes se mezcla con el lujo de los trajes y el esplendor de la decoración de las carrozas alegóricas, por lo general de gran tamaño.

    El primer desfile no oficial se realizó en 1932 y tres años después se llevó a cabo el primero oficial, en la Plaza Once, donde, durante muchos años, los días de Carnaval se organizaban los blocos (comparsas) que iban a desfilar.

    La primera escuela que nació en Río fue la "Deixa Falar", fundada en 1928 en el barrio de la Estación, al norte de la capital.

    El primer desfile con gradas y entrada de público se realizó en 1963, en una de las avenidas más largas de Río, la Avenida Presidente Vargas, situada en pleno centro, lo que originó numerosos problemas de circulación durante los días de desfile.

    Para evitar estos inconvenientes se inauguró, el 2 de marzo de 1984, un espacio reservado que se llamó Avenida de los Desfiles, más tarde Pasarela de Samba y finalmente Sambódromo, aunque su nombre oficial es Pasarela Profesor Darcy Ribeiro, en homenaje a uno de los políticos más populares de la ciudad. El Sambódromo, que se encuentra igualmente en el centro de Río, es una espléndida obra arquitectónica de hormigón armado, concebida y diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer, que se construyó en un tiempo récord de 120 días.

    Éste consta de una avenida (Avenida Marqués de Sapucai) en cuyos lados se sitúan la gradas en las que se encuentran unos lujosos palcos donde se reúnen, los días de desfiles, la flor y nata de la sociedad brasileña, así como grandes personalidades llegadas de todas las partes del mundo. El complejo tiene una longitud de 700 metros, maravillosamente alumbrados las tardes de desfile, y se utiliza, ya fuera de la época de Carnaval, para diversas actividades culturales, educativas y deportivas.

    La concentración de las Escuelas de Samba se hace en uno de los extremos de la Avenida Marqués de Sapucai, sobre la Avenida Presidente Vargas. En el otro extremo se encuentra la zona en la que las Escuelas se van disolviendo, llamada Plaza de la Apoteosis, donde se ubica el famoso Arco de Niemeyer y el Museo del Carnaval. En esta plaza son frecuentes los shows de artistas brasileños e internacionales.

    Don Quijote en el carnaval 2010

    Silvia Felizardo
    EFE

    Los delirios de Don Quijote de La Mancha inspiraron a la escuela de samba UniÆo da Ilha do Governador para llenar de alegría y aventuras el carnaval carioca y mantener vivo el sueño de conquistar el título de campeona de Río de Janeiro.

    Como cada una de las doce escuelas de la máxima categoría del carnaval, la UniÆo da Ilha tendrá 82 minutos para contar con su desfile en el sambódromo las historias del protagonista de la obra cumbre de Miguel de Cervantes Saavedra.

    La música, las carrozas y los disfraces ayudan a enseñar al público la temática del desfile: “Don Quijote de la Mancha, el Caballero de los sueños imposibles”.

    Para dar vida a las fantásticas batallas del caballero manchego, la escuela presentará siete carrozas y 35 modelos de disfraces que serán usados por cerca de 3.500 integrantes de esa agrupación. Atenta a todo el trabajo de elaboración de los adornos necesarios para llenar de belleza el carnaval, la directora artística de la UniÆo da Ilha, Rosa MagalhÆes, cuida, ella misma, de todos los detalles. Durante una entrevista, la artista trabajaba en la confección de un toro que tendrá un papel importante en el desarrollo de la historia.

    “Me gusta participar en todo el proceso de montaje de la piezas, pero ese toro es especial. Quería que fuera una artesanía hecha con mis propias manos. Esa pequeña carroza es una parte importantísima del desfile”, explica sin dar mayores detalles. Para la directora, la apertura del carnaval a otros temas que están fuera del contexto brasileño amplió la posibilidad de enseñar otras culturas.

    “Antes teníamos la orientación de hablar solamente sobre tradiciones brasileñas, pero ahora se puede contar lo que se quiera. Quien gana con eso es el público, que en cada carnaval conoce una historia diferente”, manifiesta.

    MagalhÆes considera que el tema será fácilmente entendido por la gente que acudirá al sambódromo, dado el carácter universal de la obra de Cervantes. “Será un carnaval divertido, con un personaje que se adapta bien al espíritu de la fiesta. Creo que, cuando una historia es universal, puede pasar en cualquier lugar. Cualquier persona que asista (al sambódromo) puede identificarse con ella”, finalizó.

    Por ser una obra con muchos capítulos, la UniÆo da Ilha eligió para contar en el sambódromo las aventuras más conocidas de Don Quijote, como la de los molinos gigantes o la del ganado que él cree que es un ejército. Una figura del Quijote de nueve metros de altura, sentado en una butaca leyendo un libro, será la primera carroza de la escuela en el desfile. De la biblioteca del Quijote, la escuela avanzará hacia el imaginario del caballero, con moros, castillos y dragones, sin olvidarse de los molinos de viento.

    Entre las figuras emblemáticas del carnaval se encuentran las madrinas de las baterías (bandas de músicos) de las escuelas de samba, que suelen ir vestidas con bañadores de tejidos brillantes y adornados con encajes y lentejuelas que dejan ver sus formas esculturales, pero en el desfile de El Quijote será distinto.

    La UniÆo da Ilha trae como novedad en el puesto de madrina a una mujer que representa a una española cervantina y que hará su desfile con una falda inspirada en los vestidos de la época de Cervantes.

    No faltarán tampoco los bailarines que representarán al Quijote y su amada Dulcinea, encarnados por dos actores brasileños. La escuela será la primera en presentarse en la noche de este domingo de carnaval, cuando comienza una maratoniana jornada de desfiles que se prolongará hasta el amanecer y se reanudará en la noche siguiente.

    MÚSICA - TEMA DE LA ESCOLA EN 2010

    Voltou a Ilha!
    Delira o povo de alegria
    Nessa folia sou fidalgo, sou leitor
    Cavaleiro sonhador
    Meu mundo é fantasia
    Vou cavalgar no rocinante
    Meu escudeiro é Sancho Pança
    Se Dulcinéia é meu amor
    Quem eu sou?
    Dom Quixote de la Mancha

    O gigante moinho me viu deu no pé
    O povo grita...olé
    Nesse feitiço tem castanhola
    A bateria hoje deita e rola

    Vesti a fantasia, fui à luta
    Venci manadas, rebanhos
    Fiz de uma bacia meu elmo de glórias
    Meus livros se perderam pela história
    Enfim, fui vencido pelo Branca Lua
    Voltei pra casa esquecendo as aventuras
    O tempo ficou com meus ideais
    Quimeras são imortais

    A Ilha vem cantar
    Mais um sonho impossível... sonhar
    Quem é que não tem uma louca ilusão
    E um Quixote no seu coração
    Fuente: http://www.ellitoral.com/
    ________________________________

    *Aunque practicamente sin ningún apoyo del gobierno español UNIÃO DA ILHA DO GOVERNADOR, hizo una presentación en la Marques de Sapucaí digna de reyes. Felicitaciones a esta iniciativa cultural.
     

Carnaval de Tenerife - Fiesta que se celebra a lo largo de tres semanas antes del inicio de la Cuaresma, en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, aunque este carnaval se extiende a todos los pueblos y ciudades de la isla de Tenerife.

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  • Tenerife

    La fiesta en la capital tinerfeña alcanza una identidad insular por el poder de atracción de que goza, gracias a las numerosas actividad que programan los respectivos ayuntamientos a través de sus comisiones de fiestas. En 1980 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.

    El carnaval se vive en la calle: la Plaza de España de Santa Cruz de Tenerife se decora y en ella se colocan múltiples ventorrillos, quioscos y churrerías que animan el recinto festivo con música. Tras ser elegida la reina del carnaval y su corte, la reina infantil pasa a la cabalgata anunciadora del Carnaval.

    La semana siguiente está llena de competiciones de murgas, rondallas, comparsas, concursos de disfraces y desfile de coches antiguos. La gran apoteosis tiene lugar el martes de carnaval con el "Coso" (cabalgata que comienza a media tarde).

    El entierro de la sardina es otro ritual que se lleva a cabo en todas las localidades señaladas, si bien es en los Realejos, La Orotava y Puerto de la Cruz donde con mayor esplendor se celebra. La sardina se hace con trapos. En Santa Cruz de Tenerife se porta en procesión una pandorga con una enorme sardina colocada en un trono.

    Con la piñata chica, el sábado y domingo siguientes del martes de Carnaval, acaban estas fiestas donde no faltan actuaciones, verbenas, desfiles y exhibiciones.

    Historia

    Indagar en la historia del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife significa remontarse al s. XVIII. Según el testimonio de los escritores y viajeros de la época, las familias pudientes de la isla acostumbraban entonces a celebrar bailes de disfraces en sus casas. La plebe también festejaba sus propios carnavales en las calles, aunque las autoridades civiles y eclesiásticas prohibían los bailes y las bromas de máscaras en la vía pública.

    Los antecedentes de las máscaras del Carnaval son, sin duda alguna, las denominadas "tapadas" de Santa Cruz, quienes acudían a la fiesta de la calle El Pilar con los rostros cubiertos.

    Tras la caída de la Segunda República, se vetó el Carnaval hasta 1945, año en que los tinerfeños lo recuperaron de forma clandestina y convirtieron sus casas en foro de encuentro de máscaras.

    La creciente popularidad de las carnestolendas derivó en que en 1965 se solicitara que las Fiestas de Invierno, como así se denominaban, fueran declaradas de Interés Turístico Internacional. Como consecuencia de este intento de captación turística de las Fiestas de Invierno, comenzó a realizarse un intercambio de representantes de los carnavales de Santa Cruz de Tenerife y Puerto de la Cruz, con los de Düsseldorf (Alemania), que hoy en día aún mantienen la capital tinerfeña y la ciudad alemana.

    Ya sin las censuras que caracterizaron la dictadura franquista, las Fiestas de Invierno dejaron de serlo en 1976 para adoptar la denominación de Carnaval. Sin embargo, fue el 18 de enero de 1980 cuando el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife alcanzó su más alto reconocimiento, al ser declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional por la Secretaría de Estado para el Turismo.

    En 1987 la fiesta escribió una página histórica al reunir a más de 200.000 personas en un baile celebrado al aire libre, lo que le valió su entrada en el Guiness Book of Records.

    Los protagonistas

    Las agrupaciones del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife han ido creciendo y mejorando al mismo tiempo que la fiesta. Las coloristas comparsas, las murgas con su toque crítico e instrumentos de cartón, o las rondallas, que interpretan piezas de lírica española y ópera, son las protagonistas indiscutibles de las fiestas.

    Las comparsas

    Los referentes acerca de las comparsas datan del primer tercio del siglo XIX, en el que varios documentos mencionan la existencia de unos grupos denominados "comparsas". Su presencia comenzó a ser notoria a comienzos de siglo, aunque fue a partir de 1910, con el inicio de los concursos de rondallas, cuando se establecieron las diferencias entre ambas agrupaciones.

    Las murgas

    Las murgas, que se dieron a conocer durante los años veinte y treinta, ganaron una enorme popularidad con la implantación de las Fiestas de Invierno. Su evolución las llevó de la cara pintada y los instrumentos confeccionados con caña y cartón, a una indumentaria más cuidada. Surgió entonces una nueva forma de entender la murga. Las letras de sus canciones se caracterizan por la crítica, la ironía y la sátira, a través de las que transmiten al pueblo tinerfeño su particular visión acerca de la realidad política y social del momento.

    Su increíble éxito promovió la aparición de formaciones infantiles y femeninas. En 1972 hicieron su aparición Las Desconfiadas, la primera murga compuesta por mujeres.

    Las rondallas

    Inicialmente, las rondallas usaban el atuendo de las murgas y sus letras tenían un tono picaresco. Sin embargo, siempre se caracterizaron por acompañar sus canciones con instrumentos de pulso y púa. A pesar de que durante la década de los sesenta eran tan numerosas que se crearon los concursos de rondallas, los años posteriores hicieron decaer su fama. Hoy en día, su presencia ha disminuido en favor del espectacular aumento de las murgas y comparsas.

Carnaval de Trinidad Tobago - Fiesta popular que se celebra cada año en diferentes poblaciones de Trinidad y Tobago en los dos días que preceden al Miércoles de Ceniza, aunque la más famosa es la de la capital, Puerto España.

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  • Trinidad y Tobago

    Se trata de uno de los Carnavales más importantes del mundo, junto con los de Río y el Mardi Grass de Nueva Orleans.

    Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando fue traído a la isla por los colonizadores franceses. En sus inicios se trataba de una celebración de la alta sociedad, pero paralelamente la población africana de la isla empezó a extender su visión satírica del mismo. En 1830, con la emancipación de los esclavos, el Carnaval de Trinidad empezó a ser popular y a cobrar la importancia que hoy en día posee sin perder ese espíritu crítico que permanece en las letras del calipso, el ritmo que se baila en las calles.

    Lo que más llama la atención de la fiesta es su multitudinario desfile, en el que participa nada menos que el 10% de la población de Trinidad (un millón de habitantes), lo que puede suponer una concentración de hasta 100.000 personas.

    El Carnaval comienza a prepararse con mucha antelación; de hecho, después de la Navidad y el Año Nuevo, las steelbands realizan sus ensayos y surgen los nuevos calipsos, o ritmos típicos de estas fechas en la isla. En enero los participantes empiezan a inscribirse en las comparsas, aquí llamadas bandas, y los disfraces de las diferentes secciones en que se dividen las bandas se muestran en sus sedes.

    La semana previa al carnaval se suceden algunos eventos, como las veladas nocturnas, donde tienen lugar las finales para elegir el tema musical que se convertirá en marcha oficial de los desfiles, el rey del Calipso, el rey de la Soca o la mejor steelband.

    La apertura del Carnaval se realiza a la cuatro de la mañana en diferentes centro urbanos, es el llamado J´Ouvert. Miles de personas comienzan a embarrarse de pigmentos, barro, grasa y cacao, y bailan detrás de camiones literalmente cubiertos de cornetas. Aparecen diablos azules, rojos y amarillos, escupiendo fuego, sonando sus cencerros o contorneándose junto a su "demonia".

    Los desfiles oficiales comienzan el lunes a mediodía en un área del tamaño de un campo deportivo dentro del Queen?s Park Savannah, el parque público más importante de Puerto España. Los desfiles de las bandas marcan el clímax del carnaval y anuncian el final de la temporada. Tras un festivo lunes, llega el mayor esplendor en los disfraces, que se reserva para el día final, el martes, que despide el Carnaval.

Carnaval de Venecia - Italia - Fiesta que se celebra cada año en la ciudad de Venecia. El vuelo de una paloma da el pistoletazo de salida a los Carnavales.

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  • Venecia

    En la plaza de San Marcos se reúnen los artistas y visitantes más variopintos, que toman posesión de la ciudad durante los tres días que dura esta celebración.

    La primera jornada está dedicada a los más pequeños, y la segunda, al tradicional desfile de máscaras sobre el Gran Canal. Los castillos de fuegos artificiales y un gran baile de disfraces concluyen la fiesta.

    Las murgas y comparsas proliferan por doquier. El Ayuntamiento de Venecia organiza para estas fechas un gran número de actividades, entre las que se incluyen concursos al mejor disfraz, bandas musicales, etc.

    El encanto de esta celebración pagana se centra en las máscaras lujosas, los disfraces de época y los canales. La imaginación anima a los participantes a crear los disfraces más llamativos, dentro de una estricta elegancia.

    Las comparsas y mojigangas se unen en el jolgorio durante tres días recorriendo las calles, canales, puentes y plazas de Venecia. Nadie queda fuera de la celebración. Los visitantes no quieren perderse ni un minuto de los festejos.

    Historia de la máscara en Venecia

    A principios del año 300 comenzaron a promulgarse varios decretos que servirían de "paliativo" al "imparable decaimiento moral" del veneciano de ese tiempo. La reglamentación limitativa del carnaval se inició con un decreto del 22 de febrero de 1339, que prohibía al enmascarado pasear de noche por la ciudad. Otro decreto, del 24 de enero de 1458, prohibió a los hombres enmascarados de mujer introducirse en los monasterios para cumplir actos deshonestos. Es igualmente interesante el decreto del 3 de febrero de 1603, que decía que en los monasterios no se podía entrar a los locutorios de las monjas portando la máscara, ya que era costumbre sentarse a conversar con ellas.

    Un año importante fue el de 1608, y concretamente el día 13 de agosto, en el que se dictó un decreto del Consejo de los Diez (Consejo de honorables que, junto a la Doge, dirigía la República de Venecia) en el que se decía que la máscara, que era usada en muchos períodos del año, podía crear serios problemas a la República.

    Cincuenta años después de ese decreto, el Consejo de los Diez publicó una proclama mediante la que prohibía a los enmascarados portar armas y entrar enmascarados en los lugares sacros, así como disfrazarse con hábitos religiosos. En este mismo decreto se prohibió el uso de tambores antes de mediodía y los bailes de cualquier tipo fuera del período del carnaval.

    Vista la costumbre de muchos nobles venecianos que solían participar en los juegos de azar enmascarados para no ser reconocidos por los acreedores, en el 1703 se prohibió por todo el año el uso de la máscara en las salas de juego.

    Con dos diferentes decretos, uno en el año 1669 y otro en el año 1718, se prohibió el uso de la máscara durante la cuaresma y durante las fiestas religiosas que coincidían con los días del carnaval.

    Después de la caída de la República de Venecia, el Gobierno austríaco, del que dependía, permitió el uso de la máscara sólo para las fiestas privadas y para aquellas de la elite (ej: La cabalgata de la Fenice). Durante el período en que los venecianos lograron cierta independencia, la asamblea de diputados veneciana fue más abierta, pero los venecianos se mostraban desconfiados, pues seguían siendo una pequeña provincia del Imperio con enormes carencias en libertades. Sitiada por los austríacos, la resistencia veneciana acabó por rendirse en 1849, con lo que se inició el segundo Gobierno austríaco, que permitió el uso de la máscara durante todo el Carnaval. En 1866 Venecia pasó a pertenecer definitivamente a Italia.

    El Carnaval de Venecia era un momento mágico, que envolvía a toda la ciudad, era la "transgresión" de todas las reglas sociales y del estado, un tiempo durante el que se satisfacían ciertas necesidades típicas del hombre, como entregarse al juego, la diversión y a la embriaguez de la fiesta.

    Enmascarados con la Bauta (máscara típica veneciana) o con uno de los fantasiosos disfraces, los venecianos vivían intensamente este período, las salas de los palacios se abrían a las fiestas, en todos los campos existían espectáculos y músicas que alegraban el día y la noche; las calles y los canales eran invadidos por los enmascarados, y el saludo era "buenos días señora máscara"; la identidad personal, el sexo, la clase social, no existían.

    Las máscaras y los disfraces

    La máscara en una ciudad como Venecia tiene un origen muy antiguo -como se ha señalado más arriba- y era utilizada durante muchos meses a lo largo del año. Su uso era permitido desde el día de San Stefano, en el que comenzaba el carnaval, hasta la medianoche del Marte Grueso, día que finalizaba el Carnaval (naturalmente era prohibido usarlas los días de solemnes fiestas religiosas).

    Además de este período del año, los venecianos llevaban la máscara durante la quincena de la Asunción y llegaban a utilizarlas hasta la mitad del mes de junio. Posteriormente se concedió su uso desde el 5 de octubre hasta el 16 de diciembre.

    Durante todas las manifestaciones importantes, como banquetes o fiestas extraordinarias de la República, era consentido el uso del Tabarro y Bauta (antiguo tipo de disfraces venecianos). La máscara tenía muchos usos, por ejemplo, para "proteger" a los jugadores de azar de las miradas indiscretas (sobre todo de las miradas de sus acreedores) o por los barnaboti (´patricios pobres´) para pedir las limosnas en las esquinas de las calles.

    Durante el Carnaval su uso se extendía y la máscara se hacía acompañar de los disfraces más extraños. A este respecto existe un documento curioso de nuestro tiempo titulado Maniere introodotte se degli Uomini, che delle Donne per Vestirsi en Maschera ai tempi del Carnavale nel secolo XVIII (Introducción a la forma de vestir de hombres y mujeres en mascara, para la temporada de Carnaval en el siglo XVIII).

    Algunos de los disfraces más característicos de estas fechas son :

    El médico de la peste

    Tiene su origen en la existencia de esta plaga en Venecia, una de las más grandes que sufrió la ciudad. Con motivo de esta tragedia, los médicos que visitaban a los pacientes se disfrazaban con un extraño atuendo, pensando que, así vestidos y enmascarados, la terrible epidemia no les haría ningún daño. Hoy en día se rememora a este personaje que llevaba una túnica de puro lino o de tela encerada y una máscara que lo asemeja a un gran pájaro. Sobre la máscara se colocan unos anteojos, y el disfrazado se hace acompañar por una baqueta con la que, el verdadero médico de antaño, levantaba la vestimenta a los enfermos.

    Bernardon

    Este disfraz es definido por los venecianos como una "asquerosa caricatura popular". Representa a un viejo pedigüeño que muestra el desgaste producido por los vicios de juventud y "el mal francés" (sífilis) que lo consumen. Aparece como un hombre cubierto de andrajos, que deja al descubierto parte de los brazos, piernas y espalda, donde se pueden apreciar falsas llagas y marcas bubónicas, con pedazos de vestido ensangrentados. Caminaba por la ciudad cantando la siguiente copla:

    "Povero Bernardon tuto impiagao!
    Col baston son redoto, e pien de fame,
    a pianzar per la strada el mio pecao
    che tuto intiero m´à imarzio el corbame;
    causa ste scarabazze, e la so scuola,
    so sta butao ne la quinta cariola".

    La máscara y la canción fueron prohibidas en el segundo Gobierno austríaco. Este personaje tenía la costumbre de entrar en los cafés para pedir limosnas, independientemente de la condición social y económica de quien portara esa máscara.

    Arlequín

    Natural del Bérgamo bajo, al contrario de su paisano Brighella, muestra un escaso intelecto y es tonto, hambriento y bobalicón. Históricamente este personaje se encontraba en el siervo humilde y el mozo, como aparece en la obra de Carlo Goldoni. El disfraz está compuesto por un traje de piezas triangulares o rómbicas de distintos colores, un antifaz negro y una espada de madera. La media máscara negra que cubre el rostro tiene ciertas connotaciones demoníacas, ya que, según reza la leyenda, el nombre Arlequín (Arlecchino) deriva del nombre de un demonio llamado Alequino (Alichino), citado por Dante en el infierno de la Divina Comedia. Esta máscara a veces va provista de pestañas, bigotes y una nariz prominente. El disfraz lleva implícita una actitud acrobática y una compleja gestualidad, además de la peculiaridad de su habla, propia de Bérgamo, y en ocasiones más complicada con la utilización de jergas y expresiones en otros dialectos.

    Brighella

    Es el disfraz de un siervo astuto, ingenioso, que sabe ayudar pero también engañar al patrón. No tiene escrúpulos y se adapta a cualquier trabajo: es el siervo listo de la Comedia del Arte. Esta máscara es natural del Bérgamo alto y se distingue del siervo tonto y granuja del Bérgamo bajo, el Arlequín.

    Su vestido está compuesto por una camisa larga y amplios pantalones de tela, su chaqueta se adorna con una tiras horizontales de color verde situadas a lo largo del pecho y el vientre; a veces porta un curioso sombrero. Su habla es el dialecto bergamasco, pero con un singular acento que confiere un tono cómico a la expresión. Es un experto músico y cantante que se acompaña siempre de una guitarra.

    Gnaga o Ñaga

    Era una forma de travestismo muy simple de confeccionar, y por tanto muy usada por los venecianos. Antiguamente era costumbre que los jóvenes de sexo masculino se vistieran de mujer, imitando su modo de ser. Los textos históricos resaltan que los jóvenes venecianos que se travestían de gnaga lo hacían muchas veces para cubrir su homosexualidad. Así disfrazados se paseaban por las plazas, hosterías y fiestas de baile; practicaban también frecuentemente la sodomía, vicio por el que eran muy perseguidos, especialmente por los turcos.

    Omo selvadego (Hombre salvaje)

    El hombre salvaje era un disfraz fácil de realizar, era suficiente colocarse una piel y adornarse con cualquier rama para transformarse en el impresionante Omo selvadego, armado de bastón y vulgar en el hablar.

    Il Capitano

    Los orígenes de esta máscara, típica de la Comedia del Arte, son ancestrales por cuanto sus raíces se remontan al teatro romano. Es el disfraz de un soldado espadachín, amenazante, vanaglorioso, cuya esencia era satirizar a los dominadores españoles. Una característica del personaje es el lenguaje denso de expresiones en español (españolizaba las palabras italianas) que usaba para describir sus grandes empresas de guerra. Los nombres de estos disfraces o máscaras son pomposos (Capitán Spaventa, Fracasso, Spazzaferro, etc.) y frecuentemente de origen español (Matamoros y Sangre y Fuego). El vestido está compuesto por un traje enriquecido de botones dorados. Sobre la cabeza porta un sombrero emplumado y lleva siempre una gran espada. Raramente se cubre el rostro con una máscara.

    Colombina

    Maliciosa y graciosa, es un personaje cómico, espejo de virtud, y al igual que su eterno apasionado Arlequín, resulta muy simpática con su constante comadreo y astucia. Es también conocida con los nombres de Arlequina, Corallina, Ricciolina, Camilla y Lisetta.

    El vestido, que se asemeja al de la servidumbre de 1700, es simple y, como el del Arlequín, tiene numerosos toques rojos. En la cabeza porta una cofia blanca, del mismo color que su delantal. Raramente va acompañado de máscara. Colombina habla un dialecto toscano, pero, como su enamorado, no menosprecia los otros dialectos.

    Il dottore

    Originario de Bolonia, el doctor representa el personaje cómico de un doctor, a veces médico, a veces notario o abogado. Casi seguramente esta máscara es el fruto del ambiente universitario boloñés que tiene antiguas tradiciones. Es un personaje presuntuoso, soberbio, amante de la cháchara y las largas peroratas, con numerosas citas en latín, casi siempre fuera de lugar. Una de las características externas del doctor es su obesidad. El vestido es un hábito negro con cuello blanco. Sobre la cabeza porta un birrete de notario o un amplio sombrero de médico. Sobre el rostro se coloca una máscara negra que hace resaltar una nariz carnosa y una gran verruga.

    Pantalone

    Es el disfraz veneciano más conocido. Desde su primera aparición en la compañía de la Comedia del Arte, Pantalone el "Primo vecchio", llamado "il magnifico", se expresa en un genuino hablar veneciano. Se dice que su nombre deriva de San Pantaleone, uno de los santos más venerados de la ciudad. Otros dicen que su nombre proviene de "Piantaleoni", nombre con el que eran conocidos los mercaderes que plantaban en las tierras conquistadas. El Grevembroch afirma que el término es todavía más antiguo y que deriva de una expresión griega: "Panda Leonda", que quiere decir "Potente in tutte le cose" (´Potente en todas las cosas´).

    Pantalone es un viejo mercader, unas veces rico y estimado por la nobleza, y otras un viejo arruinado, pero en cualquier caso un anciano peculiar, que pese a su edad es capaz de tener lides amorosas que nunca acaban bien. El personaje se viste con una chaqueta roja corta, un birrete de lana al estilo griego, un cinturón del cual pende una espada o un pañuelo o una bolsa; sobre la espalda porta una capa negra y calza zapatillas a la turca con las puntas hacia arriba. Su rostro va cubierto por una máscara en la que destacan una nariz torcida, cejas acentuadas y una curiosa barbilla que se acaricia constantemente con los dedos.

    El vestido de Pantalone era uno de los más usados por los venecianos durante el Carnaval, ya que, en una época en que la nobleza se perdía en lujos y frivolidades, Pantalone representaba el animal comercial y el nuevo aire de los negocios que empezaba a cobrar fuerza en la burguesía veneciana.

    Mattacino

    Es una especie de payaso con traje blanco o multicolor, ligero y corto; en la cabeza lleva un sombrero emplumado. Se piensa que su nombre deriva de las "maitinadas" que en primavera y en el verano acostumbraban a hacer los jóvenes en alegres cortejos de barcas.

    Los Mattacine en Venecia eran famosos por el lanzamiento de "ovi profumai": huevos perfumados. Esta costumbre era tan frecuente que en torno a estos personajes se formó un verdadero mercado, con centenares de vendedores ambulantes de estos huevos olorosos que lanzaban a los balcones ocupados por los amigos, conocidos y doncellas enamoradas.

    Pulcinella

    Disfraz napolitano originario de la Campania. Como el Arlequín, Pulcinella es un servidor tonto pero que a veces asume personalidades contradictorias, puede ser, de hecho, tonto o astuto, valiente o cobarde. Tiene una gestualidad muy viva, típica de los napolitanos. Tiepolo inmortalizó más de uno en sus pinturas en la villa de Zianigo. Su vestido consta de una camisa blanca y muy amplia, estrechada a la altura de la cadera por un cinturón, y pantalón ancho blanco. En la cabeza se coloca un sombrero alargado, mientras se cubre el rostro con una máscara negra en la que resalta una nariz retorcida y arrugada.

Carnaval de Vera Cruz - México - Fiesta tradicional que se celebra en el estado mexicano de Veracruz.

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  • Vera Cruz

    Sus orígenes datan del año 1866, cuando el país estaba bajo dominio del Imperio de Maximiliano, y los jarochos, siempre dados a la fiesta y el buen humor, solicitaron al Prefecto Superior del Departamento, don Domingo Bureau, permiso para la celebración de la Fiestas de las Máscaras. Éstas consistían en bailes de disfraces realizados en los principales centros sociales de la época.

    Aunque los festejos tenían lugar exclusivamente en los salones, al dirigirse a ellos, aprovechaban para desfilar por las calles, lo que provocaba que la gente se agolpara en los alrededores para ver pasar a los grupos. Es precisamente aquí donde nace la tradición de los famosos desfiles del Carnaval de Veracruz.

    Fue en el año 1925 cuando se nombró al Primer Comité Directivo del Carnaval del Puerto de Veracruz. En 1926 nació la figura del Rey Feo del Carnaval, hoy Rey de la Alegría. En 1942 se eligió por vez primera a la Reina Infantil del Carnaval. En 1945, siendo Gobernador del Estado Adolfo Ruiz Cortínez, se aprobó por primera vez un proyecto para la iluminación de los carros alegóricos. Se realizó así el primer desfile nocturno en las principales calles de la ciudad.

    Así es como se ha llegado a nuestros días, en los que esta Fiesta de Carnaval, considerada como la más importante de México, hace de la noche una belleza y tradición sin igual, que contagia de entusiasmo y alegría a todos los visitantes y a la gente del puerto, que goza y vive los ritmos y bailes. La marimba, el arpa y la guitarra son los instrumentos más usados en su música popular.
    Fuente: Enciclonet

  • Expresiones carnavalezcas

  • En español, por ejemplo, se usa coloquialmente la expresión "ser un carnaval" cuando una reunión es muy alegre y ruidosa. También existe un uso más despectivo de la misma expresión, que se refiere al conjunto de informalidades y fingimientos que se reprochan en una reunión o en el trato de un negocio. En catalán, "anar fet un carnestoltes" (literalmente "ir hecho un carnaval") se usa en sentido figurado para expresar que alguien viste de forma ridícula, incluso con mal gusto. También en catalán "ésser un carnestoltes" (literalmente "ser un carnaval") se utiliza en sentido figurado como sinónimo de majadero, para designar a una persona que no puede ser tomada en serio. En inglés existen diversas expresiones o locuciones que utilizan la palabra carnival; por ejemplo, para indicar un exceso desmesurado de algo, como "a carnival of violence" (literalmente "un carnaval de violencia"). En otro sentido, "a winter carnival" (literalmente "un carnaval de invierno"), se refiere a un programa organizado de actos y entretenimiento. "Travelling carnival", por ejemplo, es lo que se conoce en español como "feria ambulante", que nada tiene que ver con el carnaval. Y es que en los países anglosajones el carnaval no tiene tanto arraigo y tradición como aquí.

  • Historia de las Máscaras y Caretas

    El origen de la careta se remonta en el tiempo y se pierde en la más remota antigüedad. Se supone que su invención se debió a fines religiosos.

    Desde el paleolítico el ser humano ha utilizado máscaras cuyos materiales han sido diversos y han variado a través del tiempo, pues se han ido confeccionando con madera, paja, corteza, hojas de maíz, tela, piel, cráneos, cartón piedra, papel maché, látex, plásticos y otros materiales.

    Se utilizan dos términos similares: careta y máscara. La careta es exclusivamente para cubrir el rostro, para disimular rasgos de la cara; mientras que la máscara puede cubrir todo el cuerpo, y fueron usadas y aún, en algunas culturas, se siguen utilizando con fines religiosos.

    Algunos hallazgos arqueológicos demostraron que eran muy usadas en Egipto para perpetuar con ellas los rostros de los muertos. Se hacían tratando de imitar de la forma más fielmente posible, el rostro del difunto, y se colocaba junto con el ataúd, pintándose de la misma manera que éste. Se elaboraban con un cartón realizado con lienzo o papiro, revestido con estuco, que -con el paso del tiempo- se endurecía y presentaba total consistencia. Según la clase social a la que perteneciera el muerto, podría llegar a revestirse con una lámina de oro. No se le horadaban los ojos ni la boca, y se los representaban con incrustaciones o pinturas.

    Los estudios arqueológicos llevados a cabo en tumbas fenicias, también han demostrado que esta civilización practicaba la costumbre de utilizar máscaras funerarias. Rastros de máscaras también fueron hallados en antiguas pinturas rupestres.

    Comenzó a evolucionar el uso de la máscara, en Roma, cuando la llevaban actores en los cortejos fúnebres, para que se reconociera y recordara el rostro del difunto.

    A partir de este empleo por parte de actores, la careta rápidamente fue utilizada para diferentes fines. Comenzaron a usarla los actores para representar fielmente en sus obras los rostros de los personajes históricos que estaban interpretando.

    Rápidamente, se adoptó su uso en las fiestas saturnales en Roma, y se las comenzó a usar con carácter festivo, dando origen a la utilización en lo que hoy es nuestro carnaval.

    Con dichas caretas se comenzaron a realizar escenas burlescas de los ritos sagrados. Fueron evolucionando y cambiando sus usos, hasta la actualidad, en que es frecuente solamente en las carnestolendas.

    Las caretas actuales, producto de la fantasía, la imaginación y la creatividad, forman parte de los carnavales de todo el mundo, y de las fiestas de disfraces que estos traen aparejados. También se las usa en las fiestas de Halloween.

    A la par de este empleo que se continuó hasta nuestros días, la máscara o la careta - además de ser común en las celebraciones cristianas medievales- tuvo otro uso, en la Edad Media, cuando las llevaban de metal, los Caballeros medievales para protegerse en sus luchas, y en algunos casos se les agregaban muecas faciales para demostrar el carácter de quien las portaba.

    Según las diferentes culturas, estos símbolos han variado en sus formas, tamaños, decoración, características, realismo o abstracción, algunas usadas para cubrir todo el cuerpo, como por ejemplo, las enormes piezas de tipo ritual de Oceanía (las de los Papúes llegan a medir seis metros de alto) y otras diminutas, como las de las mujeres esquimales.

    Muchos pueblos primitivos han usado las máscaras y caretas para realizar sus rituales, y éstas representaban deidades, seres mitológicos o espíritus malignos, o a Dios y al Demonio; en cada caso con significados ceremoniales distintos. Si la máscara usada era de animales, podía simbolizar el ruego para asegurar el éxito de la caza. Asimismo, también hay culturas que utilizaban máscaras para ahuyentar pestes y enfermedades.

    En la actualidad existen muchos coleccionistas de arte que aprecian ciertas piezas, que constituyen manifestaciones artísticas primitivas de muchas culturas, y que exhiben o adquieren a gran valor monetario, y proceden generalmente de África, Oceanía y de culturas indígenas americanas.

    El Dr. Ricardo E. Alegría, destacado antropólogo portorriqueño, en su ensayo sobre la máscara en las Antillas Mayores, señala que "En lo que respecta al área caribeña, específicamente en las Antillas Mayores, las máscaras más antiguas aparecieron en los restos arqueológicos de los indios saladoides. Estas máscaras eran confeccionadas en barro y representaban caras humanoides". (1992. P.1)

    Hoy en día, se ha popularizado el uso de las caretas también como cotillón de celebraciones y cumpleaños, así como su utilización en juegos y juguetes para niños, agregando a los tradicionales personajes representados, los héroes de novelas, revistas, el cine y la televisión.

  • CATARSIS, esa es la palabra que mejor define todos los carnavales. Limpieza general de la casa y del alma. ¿Y eso cómo es?

    El denominador común de todos los CARNAVALES que en el mundo son y han sido, es la limpieza general y a fondo. Es la ocasión en que se revuelven todos los armarios y todos los rincones de la casa y se encuentra uno con su pasado.

    Cuando los CARNAVALES no se habían comercializado aún y convertido en espectáculo, lo que se hacía era disfrazarse con las ropas viejas propias o ajenas que uno encontraba en los baúles cuando emprendía la gran limpieza anual de la casa marcada por la cuaresma (para los romanos el mes de febrero es el de la limpieza; y los musulmanes también empiezan su Ramadán con la limpieza general).

    Hoy nos podemos dedicar a los lujos y esplendores del CARNAVAL, porque tenemos superado ya el gran problema de la higiene que pasaba cuentas cada pocos decenios diezmando la población.

    Era obligado una vez al año, antes de la primavera, sacar todos los trastos viejos de casa, repellar los desconchones de las paredes, encalarlas por dentro y por fuera y dejarlo todo reluciente para cuando los dioses pasasen la solemne inspección en sus carrozas navales sobre las que danzaban los fieles en su presencia.

    Por eso en unos CARNAVALES las escobas y los barridos son grandes protagonistas, y es un honor y señal de buen augurio tener la escoba como pareja del baile.

    En otros CARNAVALES se da salida ritual a la rivalidad entre vecinos tirándose a la cabeza unos a otros los trastos que salen de la limpieza de las casas. Esas rivalidades se han reconducido hacia la chirigota, los concursos y las grandes competiciones de cuadrillas, peñas y escuelas de samba.

    En todos los CARNAVALES se da jovialidad a la limpieza general poniéndose trapos que ya no se llevan, y se aprovecha para vivir unos días en unos hábitos que no son los propios y con unas caretas que no nos corresponden.

    Es que necesitamos también urgentemente sanear nuestra alma. Cambiar de alma por unos cuantos días para ventilar nuestro espíritu. Necesitamos emigrar a otras formas de personalidad y conducta, para que cuando retomemos la nuestra, nos alegremos de recuperarla.

GALERÍA DE IMÁGENES

Fuente: historiadelasmascarasycaretas / wikipedia.org/wiki/Carnaval / elalmanaque.com Algunas fotos de Flickr con la palabra: Carnavales y otras de: woophy.com

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Estos son los mejores datos del idioma español que he encontrado en internet. Los mismos no son de mi autoría y tampoco me pertenecen, los he recopilado desde de la red. He intentado dentro de mis posibilidades poner todas las fuentes posibles, sin embargo puede que inadvertidamente me haya olvidado de alguna, si es así, podéis enviarme un correo a: esf@espanolsinfronteras.com

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