Los Carnavales

28/04/2008 

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Carnavales de Brasil - Foto Flickr

 

HISTORIA DE LOS CARNAVALES

Sigue los demás apartados sobre la Cultura Española aquí...

Fiesta del ciclo anual

Fiesta del ciclo anual que precede a la Cuaresma en los países de tradición cristiana, se trata de una festividad móvil no religiosa, que suele celebrarse durante el mes de febrero.

El carnaval es, en los países cristianos, un período marcado por la exaltación de lo festivo, de lo mundano y de lo carnal. Una de sus principales características es que, mientras dura, los miembros de cada comunidad no sólo pueden, sino que deben realizar actos transgresores de las normas sociales que se hallan por lo general prohibidos en otras épocas del año: desde comer carne, alimento que quedará proscrito en el período cuaresmal que seguirá al carnaval, hasta realizar actos de violencia socialmente reglamentados, tener contactos sexuales relativamente libres, criticar abiertamente a las autoridades sociales, políticas, religiosas, etc.

La inversión de valores, tanto físicos como morales y sociales, es, en efecto, una constante del tiempo carnavalesco. Los cambios de actitud, posición y orden de personas, animales y objetos se desarrollan de forma sistemática en esta época. Cuando un hombre se disfraza de mujer y una mujer de hombre, cuando un perro es manteado o un gallo apedreado, y cuando se sacan de las cuadras de los vecinos los aperos de labranza y se cuelgan de un árbol o se arrojan a un río, se está cumpliendo de forma clara el principio de inversión que domina todo el fenómeno carnavalesco. Tal inversión ha sido interpretada por muchos especialistas como una estrategia social que sirve para aliviar los conflictos y tensiones latentes entre los miembros de cada comunidad, especialmente entre quienes ejercen el poder y quienes lo sufren; como una especie de catarsis, en definitiva, que permite la expresión ordenada, reglada y temporal, durante un período concreto y limitado de tiempo, de las pasiones y tensiones reprimidas durante el resto de año, lo que, al fin y al cabo, refuerza la continuidad de la estructura socio-política y cultural de la comunidad.

El ejercicio sistemático de la violencia que tiene lugar durante el carnaval, la práctica de actos desenfrenados encauzados dentro de moldes específicos, la institucionalización transitoria de la irracionalidad y de la locura, vienen, pues, a constituirse en válvulas de escape que acaban reforzando el mismo orden social que el carnaval pretende temporalmente parodiar e invertir.

ETIMOLOGÍA DE LA VOZ CARNAVAL

Muchas han sido las propuestas etimológicas que han intentado explicar esta palabra. Así, el gran lingüista del romanticismo germánico, Friedrich Diez, la consideraba derivada de la perífrasis currus navalis, basándose en documentación latina que indicaba que cada 5 de marzo tenía lugar en el Imperio romano una fiesta en honor de Isis centrada tanto en una especie de comitiva de personas disfrazadas como en la aparición y celebración de un barco. Aunque es cierto que en determinadas áreas de Italia, de Alemania o de España (por ejemplo, en el pueblo de Reus, en Tarragona), se han descrito fiestas carnavalescas en que se utilizaban carros en forma de barco, esta propuesta etimológica quedó bastante en desuso desde los inicios del siglo XX.

Es muy probable que la palabra española "carnaval" sea un italianismo introducido a finales de la Edad Media, como adaptación de voces del tipo de "carnevale", "carnovale" o "carnelevare". En aquel período, las voces más habituales eran "carnestolendas" y "antruejo". También lo era "carnal", relativamente utilizada entre los siglos XIV y XVI, desde la época del Arcipreste de Hita hasta la de Covarrubias, pasando por las de Fray Hernando de Talavera y Juan del Enzina. En realidad, la palabra "carnaval" solamente comenzó a ser habitual en la España del siglo XVII. Góngora fue uno de los primeros que la utilizó de modo recurrente, igual que harían, en el siglo XVIII, José de Cadalso y Gaspar Melchor de Jovellanos.

CARNESTOLENDAS Y ANTRUEJOS

Las voces de la familia de "carnestolendas" se han documentado en España desde tiempos muy antiguos. Así, un primitivo misal mozárabe hablaba de la "Dominicam ante carnes tollendas". En las actas de las cortes castellanas de 1258 se habla de las "carnes tolliendas", y en la crónica de Fernando IV de Castilla se escribe "carnestollendas", que aparecería también así en la obra de Nebrija y de Covarrubias. En el Fuero de Teruel y en viejos documentos navarros se escribe "carnestultas". Otra documentación antigua de la palabra es la de "carnestollentas", mientras que Santa Teresa de Jesús prefirió "carrastollendas".

Aunque en relativo desuso en comparación con la voz "carnaval", la palabra "carnestolendas" sigue viva en el español del siglo XX. Su paralelo catalán es "carnestoltes".

Por lo que respecta al sinónimo "antruejo", la etimología que se ha propuesto habitualmente, aunque nunca de forma contundente, es la que deriva del latín introitus. En un documento leonés de 1229 se documenta la forma "entroydo", mientras que en la Crónica de Alfonso XI se escribe "antruydo". Hoy en día se conservan muchos paralelos de esta voz en numerosos pueblos de España, sobre todo del área noroccidental. Así, en Galicia puede hablarse de "antroido" y de "entroido", en Asturias de "antroxu", en el Bierzo de "entroido", en pueblos zamoranos rayanos con Portugal de "entruidio" y de "entrueju", en Portugal de "entrudo", "entruita", "entruido", etc.

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EL TIEMPO DE CARNAVAL

El hecho de que precede inmediatamente a una fiesta móvil cristiana como es la Cuaresma obliga a que el carnaval se celebre cada año en fechas diferentes, aunque coincidentes por lo general con el mes de febrero.

La duración que se le atribuye es, según los lugares, muy variada e irregular. Así, hay épocas y tradiciones en que se ha considerado "carnavalesco" todo el período que va desde la Navidad a la Cuaresma, ya que las celebraciones de ese ciclo (Año Nuevo, Epifanía, San Antón, San Sebastián, la Candelaria, San Blas, Santa Águeda) suelen tener connotaciones carnavalescas muy claras. En otros lugares, se ha considerado carnavalesco todo el período que va desde cualquiera de estas fiestas hasta la Cuaresma. En pueblos de Extremadura, el carnaval duraba quince días. Según Vicente Risco, en muchos pueblos de Galicia su duración era de dos semanas y media. Algunas de las fechas previas podían llamarse "jueves de compadres" o "jueves de comadres". En otros lugares, sólo se consideraba carnaval desde el jueves anterior ("Jueves gordo" en algunos lugares) o bien desde el sábado o el domingo anteriores hasta el martes ("Martes gordo" o "Martes de carnaval") anterior a la Cuaresma. Y, en algunos lugares, se identificaba únicamente ese martes como carnaval.

La fecha de finalización del carnaval, por el contrario, sí ha sido siempre muy clara: el carnaval concluye en la noche del martes de Carnaval, para dar paso al Miércoles de Ceniza en que se inaugura oficialmente la Cuaresma.

LAS PRÁCTICAS CARNAVALESCAS

Las costumbres y ritos que tienen lugar en el período de carnaval se caracterizan por:

- su carácter festivo, a menudo satírico y procaz, con una fuerte dimensión tanto de crítica socio-política como de liberación sexual.

- su violencia reglamentada.

- su espíritu de inversión y de transgresión.

Entre tales costumbres y ritos carnavalescos, algunos de los que mayor arraigo tienen en la tradición hispánica y universal son las de:

- disfrazarse de modo ridículo. Particularmente común es que el hombre se disfrace de mujer y la mujer de hombre. También son comunes los disfraces masculinos con pieles y pellejos de animales, que se complementan a veces con cascabeles, campanas y cencerros.

- hacer parodias de las autoridades e instituciones (religiosas y políticas) de la comunidad. A veces también se parodia su forma de vestir, de hablar, de hacer discursos, etc. Son especialmente comunes las parodias de elementos culturales cristianos y la exaltación de los paganos. Muchas veces, estas parodias son cantadas a coro por grupos grandes de personas, y reciben el nombre de comparsas, chirigotas, etc.

- realizar actos escandalosos y estrafalarios, es decir, convertir temporalmente la locura en norma de conducta. Las "fiestas de locos" medievales eran típicamente carnavalescas. De ellas han quedado eco, por ejemplo, en fiestas como los carnavales de Castro del Río (Córdoba), en la "fiesta de los locos" de Écija (Sevilla), o en la "parranda de los locos", en Los Verdiales (Málaga).

- realizar comidas especiales, particularmente de carne, y especialmente de cerdo. En Galicia, por ejemplo, era típico comer diversas modalidades cocinadas de cerdo, y en Cerro de Andévalo (Huelva) había unas "sopas de carnaval" especiales que contenían cerdo, sobre todo lengua y lomo. También fueron típicas en muchos lugares las "quesadillas" o tortas de queso carnavalescas. En algunos pueblos (por ejemplo, del Pirineo) era costumbre realizar una comida comunitaria, que solía estar presidida por el alcalde.

- ingerir bebidas alcohólicas, especialmente vino.

- columpiarse. La asociación del columpio con diversos rituales festivos, particularmente del ciclo de invierno y muchas veces de signo carnavalesco, ha sido documentado y estudiado por autores como James George Frazer en muchas culturas.

- arrojar unas personas a otras (especialmente hombres solteros a mujeres) ceniza, hollín, salvado, harina, etc.

- fustigarse con porras, vejigas, varas, etc. Muy común es que los hombres jóvenes intenten tocar o azotar con una cuerda o vara a las mujeres jóvenes, en un acto de claras connotaciones sexuales.

- arrojar y romper ruidosamente ollas, pucheros, y tejas.

- jugar con ollas colgadas de cuerdas que se arrojan los niños unos a otros, o que han de romper con los ojos vendados.

- arrojar agua con jeringas.

- apedrearse con huevos, naranjas, nueces, avellanas, etc.

- en siglos pasados, se halla muy bien documentada la costumbre de que los hombres arrojasen a las mujeres huevos rellenos con aguas aromatizadas.

- matar gallos de forma ritual. Por lo general, los protagonistas de esta costumbre son niños, o bien hombres solteros. En muchos lugares, era un rito que se celebraba en las escuelas, dirigido por el maestro. Los niños elegían a un "rey" o "capitán de gallos", se disfrazaban, recitaban parlamentos y realizaban acciones de tipo parateatral, y al final mataban al gallo tirándole naranjas o piedras, o bien acuchillándole. Este rito sigue realizándose todavía hoy en diversos lugares de España, como en Mecerreyes (Burgos), donde sus protagonistas son los mozos solteros.

- mantear perros y gatos.

- colgar de la cola de estos animales vejigas, botes, etc.

- mantear, ahorcar, decapitar o quemar muñecos o peleles. En ocasiones, las protagonistas de esta costumbre son las mujeres, que arrojan invectivas de tipo sexual contra el muñeco, representación de lo masculino.

- producir ruidos intensos con instrumentos especiales, como bramaderas y zumbaderas. Algunos autores, como Julio Caro Baroja, han estudiado el paralelismo entre esta costumbre y otros rituales festivos que se realizan en lugares tan alejados como la Australia aborigen, donde instrumentos parecidos tienen también funciones parecidas.

- lanzar pullas a los viandantes.

- lanzar pullas y ataques rituales a los nativos de los pueblos vecinos. En Asturias, por ejemplo, era costumbre que los hombres solteros de pueblos mal avenidos se arrojasen unos a los otros el "goxu" (una banasta llena de hierba ardiendo), o bien potes con gatos, peleles, etc.

- hacer, en forma de relato narrativo o poético que se declama o canta en público, una descripción de acontecimientos sucedidos durante el año en la comunidad, cargando las tintas sobre sus aspectos humorísticos, y dirigiendo ironías, críticas y sátiras contra personas determinadas.

- romper objetos, robarlos o trasladarlos de su sitio habitual. Por ejemplo, en muchos pueblos era normal que se robasen los aperos de labranza de algún vecino y se colgasen de árboles, se llevasen a los caminos o se arrojasen a los ríos. También era común robar los cacharros de leche y las vasijas domésticas. En algunas zonas de Cantabria era típico, por ejemplo, que los mozos "robasen las natas", es decir, los recipientes lecheros, de las mozas.

- realizar celebraciones, romerías y procesiones paródicas y burlescas. Por ejemplo, al final del carnaval, se solía en muchos pueblos construir un muñeco antropomorfo, de paja o de trapos, y se le sacaba en procesión, sobre unas andas, montado en un burro, o colgado por una cuerda. En muchos pueblos se solía leer su sentencia de muerte y su testamento, antes de ahorcarlo, decapitarlo o quemarlo, y de enterrarlo. En la tradición de España y de Hispanoamérica, se suele dar el nombre de Judas a este tipo de muñecos, aunque existen muchos más nombres (desde el "Entroido" gallego hasta el Peropalo de Villanueva de la Vera, en Cáceres).

- realizar vejámenes de la Cuaresma. Así, en muchos lugares de Europa, y de toda España, los niños y jóvenes realizaban el ritual de "serrar la vieja", es decir, de cortar a un monigote vestido de vieja una de sus piernas. La Cuaresma era tradicionalmente representada como una vieja con siete piernas (una por cada semana que duraba), y era tradicional en muchos pueblos que a su figura, dibujada en papel recortado, se le cortase una pierna cada semana.

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LOS ORÍGENES E HISTORIA DEL CARNAVAL

Son éstas dos de las cuestiones que más han atraído la atención de historiadores y antropólogos, desde muy antiguo.

Por lo general, se suele aceptar que muchos ritos carnavalescos modernos, documentados en lugares muy dispersos del mundo, muestran parecidos muy estrechos con los que, en la antigua Roma, se asociaban a las "kalendae" de Jano, que tenían lugar el 9 de enero, y, sobre todo, a las "kalendae Ianuariae", que se celebraban el 1 de enero. Sobre todo en esta última fiesta, era común la exhibición de comparsas de hombres disfrazados que hacían burla de todo tipo de instituciones y personas. Sus andanzas son bien conocidas, porque fueron descritas, para ser refutadas y censuradas, por muchos escritores moralistas de la época, sobre todo cristianos. El propio Tertuliano, en el siglo III, lamentó amargamente que hasta los cristianos se implicasen en este tipo de rituales, y Asterio de Amascea llegó a quejarse de que los hombres, e incluso los soldados, se disfrazasen de mujer. Este autor citó, además, el disfraz de hilandera como uno de los más utilizados, lo que tiene el interés de que coincide con uno de los personajes más arraigados de las mascaradas carnavalescas modernas de toda Europa. Particularmente parecida a algunos rituales carnavalescos modernos fue una modalidad festiva asociada a estas "kalendae", que consistía en que hombres desnudos, y disfrazados sólo con pieles de ciervo o de ternera, salían por el pueblo o ciudad acosando sexualmente a las mujeres. Esta práctica, que fue agriamente censurada y prohibida por muchos concilios y disposiciones legales, tiene también un cierto parecido con algunas prácticas carnavalescas modernas, en que los hombres enmascarados se dedican a perseguir a las mujeres jóvenes, y en que los disfraces facilitan los intercambios sexuales libres.

Parece, en cualquier caso, que el carnaval occidental moderno no sólo está relacionado ideológica y ritualmente con las "kalendae Ianuariae" romanas, porque tiene puntos de contacto evidentes con otras celebraciones festivas de invierno muy bien documentadas en la época del Imperio. Concretamente con las Saturnales, con las Lupercales y con las Matronalia.

Las Saturnales eran una fiesta que los romanos celebraban cada 17 de diciembre. En ellas se elegía, normalmente por sorteo, una especie de rey de los jóvenes que ejercía su autoridad aquel día sobre sus compañeros. Y se practicaban otros ritos de inversión, como el de que los siervos se equiparasen aquel día con los amos, etc. Estas celebraciones están estrechamente relacionadas con muchas que se han documentado en todo Occidente asociadas a las celebraciones del invierno, y especialmente a las carnavalescas. En la Europa medieval era común, por ejemplo, que niños y jóvenes eligiesen por un día a un "rey de la faba" que gobernaba ese día sobre los demás. A veces, la elección se realizaba de un modo curioso: el agraciado era quien encontraba, dentro de un pastel cocido, un haba o algún otro objeto especial (ecos de este ritual quedan en la tradición española del "roscón de Reyes", en que quien encuentre el objeto especial se verá agraciado ese año con la suerte, aunque también deberá pagar otro roscón). En otras ocasiones, la elección se realizaba mediante naipes, o por designación directa del rey o autoridad máxima. Los favores y agasajos (a veces incluso en forma de pensión vitalicia) que recibía el agraciado solían ser tan grandes que su elección podía dar lugar a desórdenes, como los que hicieron que esta celebración, muy bien documentada desde la Edad Media, se prohibiese en Navarra en 1761. Es bien sabido que el célebre poeta Alfonso Álvarez de Villasandino aspiró en varias ocasiones a lo largo de su vida a convertirse en "rey de la faba" para poder superar sus problemas de subsistencia. En la fiesta de San Nicolás (6 de diciembre) ha sido común hasta hoy mismo en algunos lugares del norte de España que un niño fuese investido como autoridad y disfrazado como el Santo, y que dirigiese ese día a sus compañeros en diversas actividades de cuestación que les permitían comprar un gallo y acabar sacrificándolo ritualmente. Los niños cantores de iglesia han celebrado tradicionalmente este tipo de fiesta en la fecha de los Santos Inocentes (28 de diciembre). Todavía hoy, en el monasterio de Montserrat (Barcelona) se sigue celebrando cada año la elección y autoridad por un día del "bisbetó". Y, además, se ha documentado la existencia de "reyes de Navidad", "reyes" y "alcaldes de Inocentes", "reyes de porqueros" (como los que se elegían en Madrid cada 17 de enero, día de San Antón) y "de pastores" en muchos otros lugares y momentos de la historia de Occidente. En España, otras autoridades burlescas de este tipo han sido el "mazarrón" que se elegía la noche de Navidad en Villanueva de Carazo (Burgos), el "zancarrón" de Montamarta (Zamora), el alcalde burlesco de Torralba (Castellón), o todo el ayuntamiento burlesco que se elegía en Romanillos de Medinaceli (Soria).

Otra de las fiestas de la antigüedad clásica con la que muchos historiadores han relacionado el carnaval es la de las Lupercales, que tenía lugar cada 15 de febrero. Sus actos centrales consistían en que, después de un sacrificio de cabras, dos jóvenes medio desnudos, ungidos con la sangre de las victimas y cubiertos sólo con unas pieles, corrían por la ciudad y azotaban con una vara o cuerda a la gente, especialmente a las mujeres jóvenes. Ese acto era interpretado como una donación sexual y como una garantía de fecundidad para esas mujeres a lo largo de ese año. Este tipo de rito cuenta también con claros paralelos en los carnavales folclóricos modernos de muchos pueblos, en que hombres disfrazados corren entre el pueblo, persiguiendo y azotando con una vara o cuerda a las mujeres, en clara remembranza del acto sexual. Desde las botargas de Guadalajara hasta los zaparrastros de Aller (Asturias), pasando por los "murrieiros", "choqueiros", "charrúas" o "irrios" gallegos, cuyas actividades describió Fermín Bouza-Brey, tienen ésta entre sus funciones principales.

Otra fiesta de la antigüedad clásica que presenta evidentes paralelismos con los carnavales modernos son las Matronalia, que festejaban los romanos cada 15 de marzo. En ellas, los esposos solían hacer regalos a sus mujeres, las esclavas eran manumitidas por un día, y, en general, el poder femenino era realzado durante toda la jornada. Resultan claras las coincidencias con muchos ritos carnavalescos modernos en que se establece la autoridad de las mujeres del pueblo durante un día. Muy célebre es el caso del pueblo segoviano de Zamarramala, donde, cada 5 de febrero, festividad de Santa Águeda, las mujeres se constituyen en Ayuntamiento, eligen una alcaldesa e imponen su autoridad sobre los hombres. En muchos otros pueblos de España (como por ejemplo en los riojanos de Uruñuela, Robres del Castillo o Agoncillo) existen celebraciones parecidas.

En cualquier caso, no sólo las fiestas de la antigüedad clásica muestran paralelismos con los carnavales modernos de Occidente. El hecho de que muchas mascaradas que tienen lugar en el invierno entre los pueblos bereberes del norte de África presenten relaciones estrechísimas con las mascaradas carnavalescas europeas; o el que los judíos celebren, también en el invierno, la alegre festividad de Purim, en que el disfraz, el juego, la bebida y la inversión de valores son los protagonistas, sugiere relaciones y vínculos multidireccionales muy complejos y profundos.

En general, puede decirse que el carnaval occidental moderno debió de configurarse en formas muy parecidas a las que hoy conocemos en la Edad Media. Son innumerables los documentos que lo describen a lo largo y ancho de toda la Europa medieval, e innegable la importancia que su celebración y significación tenía en aquella sociedad. A partir sobre todo del Renacimiento, los intentos de regulación y de prohibición que sufrió fueron continuos. Así, en la España de 1523, Carlos I prohibió que los hombres se enmascarasen; y, a lo largo de todo ese siglo y del siguiente, los alcaldes de Madrid prohibieron muchos de los actos que se le asociaban, como los de lanzar agua con jeringas a los viandantes, etc.

En el siglo XVIII, el carnaval se vio inmerso en un proceso de aceptación por las cortes y las ciudades europeas, que llevó a su refinamiento y estilización. Por ejemplo, el uso de máscaras se integró en el molde de los "bailes de máscaras" cortesanos. El carnaval de Venecia sigue siendo una de las fiestas más refinadas y elegantes del mundo, muy alejado de otros mucho más espontáneos y ruidosos, como las también celebérrimos de Río de Janeiro (Brasil). Pero puede decirse que, en general, el carnaval ha seguido siendo siempre una fiesta eminentemente popular, en que sobre todo las clases humildes y los jóvenes se enfrentaban temporalmente e intentaban subvertir un orden social muy oneroso para ellos. Ello explica que sus intentos de regulación y de prohibición no hayan cesado hasta el mismo siglo XX, como ilustra el hecho de que, durante la dictadura (1939-1975) de Francisco Franco, la celebración de los carnavales estuviese prohibida en toda España, donde, sin embargo, volvió a resurgir tras aquel período con enorme vitalidad.

La importancia del carnaval como fenómeno cultural ha quedado reflejado en innumerables obras artísticas de muchas épocas y países. Desde el Libro de buen amor de Juan Ruiz, o las piezas de teatro carnavalesco de Juan del Enzina hasta el Gargantúa y Pantagruel de Rabelais, las descripciones del Carnaval romano de Goethe, o las del carnaval madrileño de Mesonero Romanos, pasando por las pinturas de Brueghel, Pietro Longhi o Goya, y por piezas musicales de Héctor Berlioz (Obertura del Carnaval Romano), Robert Schumann (Carnaval), Anton Dvorak (Obertura Carnaval) o Giuseppe Verdi (Un ballo in maschera).

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DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DEL CARNAVAL

En España, los carnavales que han alcanzado mayor renombre son los que se celebran en Cádiz y en Santa Cruz de Tenerife. En los primeros predomina el humor, el ingenio y la gracia andaluza, volcada en esta fechas a la sátira y plasmada en las letras de las canciones que interpretan las comparsas, charangas y chirigotas; en Tenerife, la explosión de alegría popular se canaliza a través de los bailes, los desfiles y los vistosos trajes que exhiben las reinas de cada agrupación.

Tras estas dos capitales, universalmente conocidas por sus carnavales, destacan otras poblaciones españolas cuyas celebraciones de carnestolendas presentan, por motivos diferentes, un extraordinario interés:

- Alsasua (Navarra), protagonizado por nekazariak, sorgiñas y momotxorros.
- Badajoz, que en opinión de muchos celebra unos carnavales que pueden competir con los de Cádiz y Santa Cruz de Tenerife.
- Benasal (Castellón), con su solemne Entrada de la Tea.
- Bielsa (Huesca), protagonizado por trangas y madamas.
- Bilbao, donde el famoso Entierro de la Sardina acaba arrojando al monigote al río Nervión.
- Caldas de Montbuy (España), con su vistosa cabalgata ecuestre de los Tres Tombs.
- Carmona (Sevilla), donde se critica con acentuada saña a los poderes establecidos.
- Cartagena (Murcia), declarado de Interés Turístico Regional.
- Castronuño (Valladolid), donde los quintos hacen relaciones burlescas de los hechos más notables.
- Cedillo (Cáceres), con su popular enfariñá, o pelea de harina.
- Ciudad Rodrigo (Salamanca), centrados en la figura del toro bravo.
- La Coruña, buena muestra del singular arraigamiento de los carnavales en tierras gallegas.
- Cuevas de Almanzora (Almería), que organiza el carnaval más renombrado de su provincia.
- Esparragosa de la Serena (Badajoz), donde se celebra la tradicional corrida de gallos.
- Fernán Núñez (Córdoba), con el domingo de piñata como día grande.
- Guernica-Lumo (Vizcaya), con su célebre concurso de tostadas.
- Huelva, plagado de entusiasmo y colorido.
- Laza (Orense), con los conocidos "peliqueiros" que lanzan hormigas y harina al público.
- Lantz (Navarra), cuyo protagonista principal es Miel Otxin, al cual acompañan curiosos personajes.
- Málaga, donde charangas y chirigotas toman la calle.
- Montblanch (Tarragona), protagonizado por importantes figuras como la Mulassa, la Xeringa y la Figa.
- Navalmoral de la Mata (Cáceres), donde las mujeres -sobre todo las madres- cobran un especial protagonismo.
- Olivenza (Badajoz), con la celebración del famoso entrudú.
- Palma del Río (Córdoba), donde un avión sobrevuela el pueblo lanzando papelillos de colores.
- Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas), que compite con el de Tenerife en la vistosidad de las indumentarias.
- Paymogo (Huelva), con alegres bailes y murgas.
- Puerto de la Cruz (Tenerife), que son como una versión reducida de los de Río de Janeiro.
- Puerto de Santa María (Cádiz), cuyas comparsas siguen saliendo a la calle hasta el verano.
- Puerto Real (Cádiz), de cuya antigüedad quedan pruebas fehacientes en documentos del siglo XVIII.
- Salvatierra (Álava), protagonizados por sus famosos porreros.
- Santoña (Cantabria), donde entierran al Besugo en lugar de la Sardina.
- Teguise (Las Palmas), con su famoso diablete.
- Valverde del Camino (Huelva), celebrado en el campo y en las aldeas colindantes.
- Verín (Orense), cuyas calles son tomadas por los barbudos peliqueiros.
- Villanueva de Algaidas (Málaga), de carácter autóctono.
- Villanueva de la Vera (Cáceres), con el protagonismo del monigote "Pero Palo".
- Villanueva y Geltrú (Barcelona), con Els Comparses.
- Villarrobledo (Albacete), declarado de Interés Turístico Regional.

Además, también gozan de justo renombre las fiestas carnavalescas de Alayor (Baleares), Albacete, Alcalá de Guadaira (Sevilla), Alcalá de la Vega (Cuenca), Alozaina (Málaga), Barbate (Cádiz), Benamocarra (Málaga), Bornos (Cádiz), Calañas (Huelva), Campezo (Álava), Cantoria (Almería), Castelltersol (Barcelona), Castromonte (Valladolid), Chiclana de la Frontera (Cádiz), Chipiona (Cádiz), Écija (Sevilla), La Espina (Valladolid), Fiñana (Almería), Hornachos (Badajoz), Medina-Sidonia (Cádiz), Miranda de Ebro (Burgos), Montilla (Córdoba), Olvera (Cádiz), Orense, La Orotava (Santa Cruz de Tenerife), Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), Puentedeume (La Coruña), La Rinconada (Sevilla), Rota (Cádiz), Salvatierra de Santiago (Cáceres), San Fernando (Cádiz), Santa Coloma de Queralt (Tarragona), Setenil (Cádiz), Sotillo de la Adrada (Ávila), Tarifa (Cádiz), Torre-Alháquime (Cádiz), Torrecillas de la Tiesa (Cáceres), Vejer de la Frontera (Cádiz), Villafranco del Guadalquivir (Sevilla), Villagarcía de Campos (Valladolid), Villarta de los Montes (Badajoz), Vivero (Lugo), Zalduendo (Álava).

Los dos carnavales más famosos son los celebrados en Río de Janeiro (Brasil) y en Venecia (Italia). El brasileño es más abierto, explosivo y desmadrado, mientras que el italiano se recrea en la exhibición de bellos modelos de máscaras y vestidos, generalmente inspirados en la moda dieciochesca. En Río de Janeiro, la música (a ritmo de samba) y el sexo (conciliado al calor de la noche tropical) son los grandes protagonistas de una fiesta engalanada con el alegre colorido de las indumentarias de las diversas agrupaciones que desfilan. En Venecia, en cambio, se busca un clima de plasticidad decadente y sofisticada, bajo el cual se oculta toda una compleja trama de guiños, señas e insinuaciones eróticas.

En el resto del mundo se celebran otras fiestas de carnestolendas de marcado interés:

Carnaval de Barranquilla (Colombia). Constituyen la mayor expresión folclórica de su país.

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  • Barranquilla

    Los festejos del Carnaval, con todos sus actos y ritos cómicos, fueron muy importantes para el hombre medieval europeo, que lo llevó al nuevo continente; en la costa atlántica colombiana, se transformaron y se mezclaron con otros hechos que aportan las culturas locales para conformar toda la parafernalia de los carnavales de la región.

    Los orígenes del Carnaval de Barranquilla parecen remontarse a la ceremonia que se cumpliera el 20 de enero día de San Sebastián, patrono de Cartagena. En ese día era costumbre, en el virreinato, conceder permiso a los negros esclavos para su fiesta, que se prolongaba hasta la fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria (2 de febrero) para luego conceder una prorroga, hasta coincidir con el Carnaval precuaresmal.

    En 1876 se leyó por primera vez el bando del Carnaval en Barranquilla, iniciación oficial de la fiestas que ya existían desde muchos años atrás.

    Más adelante, según documentos históricos que reposan en el Archivo Nacional, se afirma que antes de llegar el jolgorio carnavalero a Barranquilla, las festividades ya causaban desazón a los funcionarios celosos del comportamiento de sus súbditos del siglo XVIII, en Cartagena, la Villa de Santa Cruz de Mompós y en Magangué.

    "Se ofende a Dios con las diversiones que se tienen (...) por tiempo de Carnaval y (...) perjudica a este vecindario en sus costumbres los juegos del convite, Líente, azar y Bijas que en ella se juegan, con este pretexto por cebarse en ellos no sólo Hijos de familia y Esclavos sino hasta las mujeres que pierden sus prendeciras, abandonan sus trabajos y obligaciones...", rezaba una denuncia que el cabildo envió al virrey Ezpeleta en 1791.

    En 1881 fue elegido el primer rey del Carnaval, Enrique de la Rosa, y esta modalidad se mantuvo hasta 1899, cuando se eligió a un presidente, costumbre que se extendió hasta 1918, cuando fue elegida la primera reina del Carnaval: Alicia Lafaurie Roncallo. Con anterioridad, en 1903, se organizó la primera Batalla de Flores por una propuesta del señor Heriberto Vengoechea de recuperar una tradición carnavalesca de años anteriores.

    Desde entonces hasta nuestros días la ciudad de Barranquilla se paraliza prácticamente en estas fechas, y se vive exclusivamente para la fiesta. El viernes anterior al Miércoles de Ceniza se elige a la reina del Carnaval, que irá ataviada durante estas fiestas con un vestido espectacular. El día más importante es el sábado, con la Batalla de Flores, un desfile que llega a tener varios kilómetros de longitud, y en el que los participantes se disfrazan de personajes de inspiración africana (como los congos), de animales (como la gallina, el torito, la culebra) o de seres fantásticos (como la Marimonda). Es tradición arrojar harina a los espectadores que observan el desfile.

    Manifestaciones populares en el carnaval

    Cada grupo o persona que participa en las festividades del Carnaval de Barranquilla debe cumplir con un requisito de inscripción y evaluación. Su clasificación está medida en función de unos patrones básicos, creados para la definición de las respectivas categorías y modalidades. La Fundación Carnaval de Barranquilla también acepta la inscripción de otras manifestaciones populares no contempladas actualmente, debido a que es imposible predecir el acontecer en este sentido. Estas modalidades o patrones a seguir son las siguientes:

    La Cumbia

    La cumbia es un ritmo que solía bailarse en las fiestas populares y patronales de Barranquilla y los pueblos de la Costa Caribe. Data de tiempos remotos en los que la falta de luz eléctrica era reemplazada por la llama de un paquete de velas. En la cumbia los músicos son el epicentro de la rueda del baile y alrededor de ellos las parejas rotan bailando incesantes, al compás de movimientos de cortejo sensual. En sus épocas de inicio, los participantes bailaban en el mismo sitio -sin desplazarse- y seguían bailando en ronda hasta alcanzar fácilmente la madrugada. Posee una coreografía peculiar en círculos y movimiento contrario a la agujas del reloj, y un vestuario característico tanto para la mujer como para el hombre. Para adaptarse a los desfiles del Carnaval, la cumbia tuvo que imitar la marcha de las danzas.

    Danzas tradicionales

    Entre las danzas tradicionales más importantes del Carnaval de Barranquilla destacan: la Danza del Congo, una danza típica del Carnaval, compuesta por parejas, acompañadas por un grupo de disfraces de animales, y un conjunto de músicos conformado por un tambor, una guacharaca, palmas, un cantador y un coro. La Danza del Garabato: que al igual que la Danza del Congo, es tradicional del Carnaval de Barranquilla, simboliza la vida y la muerte, expresión universal del Carnaval, y las caras van maquilladas con rojo y blanco. Y la Danza de Negros, grupos de Carnaval en los cuales se ejecutan los tradicionales bailes de ascendencia negra. En esta danza la percusión es uno de los elementos más fuertes, característica propia de todas las manifestaciones culturales que vienen de la etnia africana en la costa colombiana del Caribe.

    Comparsas

    Son grupos tradicionales de Carnaval con un motivo de inspiración que identifica a los disfraces de las personas que participan. Van acompañados de una agrupación musical y llevan coreografía. El vestuario de las comparsas se refiere a la temática seleccionada por el grupo. Es libre y original al igual que su coreografía. Las anima un grupo musical de tradición regional. Existen diferentes modalidades de comparsas: las inspiradas en disfraces de tradición popular, las de fantasía y algunas otras diferentes a estas dos modalidades.

    Danzas de relación

    Están presentes desde hace muchas décadas en el Carnaval de Barranquilla. Son danzas que tienen un argumento que se relata durante su ejecución con versos. Para su actuación requiere estacionarse en un sitio. Pertenecen a esta categoría las danzas siguientes: Danza del Caimán, Danza de los Coyongos, Danza de los Goleros o Gallinazos, Danza de las Pilanderas y Danza de las Paloteo

    Danzas especiales

    Son danzas con bailes y coreografías tradicionales de la región Caribe colombiana. Se distinguen por no tener versos y presentar un argumento propio y tradicional del Carnaval. Consisten en una serie de juegos coreográficos que al nacer para los carnavales tienen la licencia de poder agregarle elementos, aunque se respetan los patrones básicos de la tradición regional. Éstas son: Danza de los Diablos, Danza del Gusano, Danza de las Farotas y Danza de Indios. Todas las danzas llevan una bandera que las identifican.

    Escuelas

    Pertenecen a esta categoría los grupos de proyección de baile y danza, organizados sistemáticamente por iniciativa de una institución formal o centro educativo. Su director trabaja profesionalmente durante todo el año y conoce las técnicas del movimiento y de la expresión corporal utilizadas en el baile. Las escuelas competirán entre ellas sin diferencia de modalidades. La distinción que se les otorgará será como la Mejor Escuela Participante en el Carnaval de Barranquilla.

    Comedia

    Las comedias son un género de teatro popular, tradicional y folclórico del Carnaval de Barranquilla. Desde hace mucho tiempo se presentaban de casa en casa para recibir dinero o licor a cambio. El desarrollo de Barranquilla y los cambios en el tiempo han afectado esta tradición ya que son pocas las que concursan hoy. El vestuario corresponde al argumento que presente el grupo. Algunas veces se acompañan de un instrumento musical como tambor o dulzaina.

    Letanías

    Son grupos tradicionales del Carnaval, que recitan versos con un solista y un coro en forma de letanía sobre la actualidad, local, nacional y algunas veces internacional. También se refieren a temas del quehacer diario y del Carnaval en general. Estos grupos se destacan porque critican, censuran y bromean sobre muchos temas, se valen del humor informal -conocido como "mamadera de gallo"- que caracteriza al hombre del Caribe. El vestuario tradicional es una toga, túnica o un amplio capuchón con colores de libre elección. La estructura de la letanía es simple: son versos que riman. Las letanías son grupos sin coreografía y sin acompañamiento musical. Generalmente el solista lee los versos que lleva consignados en un libro y a su alrededor se sitúan los miembros del coro quienes contestan al solista en forma de responso. Sin una planificación estricta el grupo se sitúa en una forma compacta. En las letanías es importante la claridad y tonalidad con las cuales son recitados los versos.

    Sin excluir ninguna de estas modalidades lo que no falta nunca en el carnaval es el disfraz. Carnaval es disfraz, que a su vez es sinónimo de Carnaval. Sin este requisito no se concibe una fiesta que desde tiempo atrás ha venido estimulando a los hombres a dar rienda suelta a su creación.

    En Barranquilla los disfraces pueden ser:

    Individuales

    Disfraz de un solo elemento que en algunas ocasiones puede ser presentado por más de una persona de acuerdo a la necesidad de su desplazamiento. Obedecen siempre a la creatividad popular.

    Infantiles

    Son todos aquellos disfraces presentados por niños o que impliquen participación de ellos. En la mayoría de los casos son representaciones en versión infantil de las manifestaciones carnavaleras tradicionales. Los disfraces infantiles también pueden ser individuales y en grupos.

    Colectivos

    Son disfraces en los que participa más de una persona. Mantienen una unidad en lo que representan. Aunque el tamaño es libre, la Fundación Carnaval de Barranquilla entrega material para un máximo de cinco integrantes por grupo.

Carnaval de Cádiz - Fiesta popular que se celebra en los días alrededor del Miércoles de Ceniza, y cuya tradición se remonta a mediados del siglo XIX.

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  • Cádiz

    Orígenes - Para aclarar el origen del Carnaval los estudiosos remiten hasta precedentes de distintas civilizaciones que, sin usar el mismo concepto de la fiesta, han manejado objetos y utensilios similares a los que se usan en Carnaval, y recuerdan el origen remoto que pueden suponer las bacanales (fiestas en honor de Baco), las saturnales (al Dios Saturno) y lupercales (al Dios Pan), celebraciones que se conocieron tanto en la antigua Grecia como en la Roma clásica.

    Sin embargo, parece ser que: El Carnaval de Cádiz, es un hijo, aunque sea pródigo, del cristianismo; mejor dicho sin la idea de la Cuaresma no existiría en la forma en que ha existido desde fechas oscuras de la Edad Media Europea. Se lo relaciona también con los ritmos del tiempo, con la percepción cualitativa del tiempo. El cristianismo establece "un orden" pasional del tiempo", en el que los momentos de alegría y tristeza se alternan cronológicamente, según sea tiempo de prohibiciones o tolerancias, asimilados por el cristianismo. El Carnaval es una consecuencia de la concepción simple del tiempo que adopta el cristianismo. Una concepción ajustada a los ciclos vitales y de las cosechas.

    Su principal significación es que autoriza la satisfacción de todos los apetitos que la moral cristiana, por medio de la Cuaresma, refrena acto seguido. Pero al dejarlos expansionarse durante un periodo más o menos largo, la moral cristiana reconoce también los derechos de la carne, la carnalidad. El Carnaval encuentra así, además de su significación social y psicológica, su función equilibradora en todos los aspectos. Y todo a pese a que en 1523, Carlos I había prohibido en absoluto las máscaras.

    Pero sin duda con el transcurso del tiempo distintos aspectos se han ido marcando con mayor profundidad hasta alcanzar en Cádiz una fiesta distinta. En el proceso de su propia definición el Carnaval gaditano toma peculiaridades del italiano, explicable por la influencia fundamentalmente genovesa que Cádiz conoció desde el siglo XV, tras el desplazamiento hacia el Mediterráneo de los turcos, los comerciantes italianos se trasladan a Occidente, encontrando en Cádiz un lugar de asentamiento perfectamente comunicado con los objetivos comerciales que los genoveses buscaban: el norte y centro de África. Los antifaces, las caretas, las serpentinas, los papelillos (confeti) son otros tantos elementos que se asimilaron del carnaval italiano.

    Si algo distingue al Carnaval de Cádiz es, aparte del Concurso de Agrupaciones, la amplia participación popular en la fiesta. El pistoletazo de salida se produce bastante tiempo antes de que, oficialmente, dé comienzo el Carnaval. Aproximadamente un mes antes, las distintas agrupaciones que participarán en el Teatro Falla celebran sus ensayos generales. Las fiestas gastronómicas, organizadas por peñas carnavalescas, son un excelente lugar para disfrutar y hacer el cuerpo a la fiesta.

    Durante las fechas del Carnaval propiamente dicho, el disfraz es el rey. Bien de forma individual, en pareja, o en grupo; disfrazarse es casi obligado, sobre todo el primer sábado. La culminación del disfraz, y a la vez el máximo exponente de la participación en la calle, se produce con las llamadas agrupaciones "familiares", "charangas", o "ilegales", grupos de amigos o familias que organizan agrupaciones informales que consiguen hacer brotar la risa a todo aquél que los escucha.

    El domingo y el lunes la atención se concentra en el Carrusel de Coros alrededor de la plaza. Miles de personas se reúnen allí para escuchar en directo a la totalidad de los coros presentados a concurso que, durante varias horas, ofrecen su repertorio. El domingo también se celebra la gran Cabalgata, durante varias horas un desfile multicolor recorre la avenida de entrada a la ciudad, en la que se agolpan decenas de miles de personas para disfrutar con los disfraces, las coplas y la belleza de las carrozas.

    Concurso de agrupaciones en el Teatro Falla

    El concurso del Gran Teatro Falla cuenta con un gran arraigo popular, no solamente en la ciudad de Cádiz, sino en el resto de la provincia y de la Comunidad Autónoma. Durante cerca de 20 días, más de 100 agrupaciones se disputan el pase a las fases semifinales y final, a la que sólo logran llegar un máximo de cuatro agrupaciones por modalidad.

    La final del concurso se celebra el jueves de la semana previa al comienzo de las fiestas y concluye ya entrada la mañana del viernes. A pesar de la larga duración del espectáculo, éste es seguido por cientos de miles de personas a través de la televisión y de la radio. Las cuatro modalidades de agrupaciones que participan en el Concurso del Falla son: Coros, Comparsas, Chirigotas y Cuartetos.

    Coros

    El Coro es la agrupación que cuenta con más miembros, aproximadamente cuarenta y cinco personas. Sus componentes suelen clasificarse en bajos, segundas, tenores y orquesta. Entre los instrumentos que utilizan figuran laudes, guitarras y bandurrias. El repertorio suele estar compuesto por: presentación, tangos, cuplés, y popurrí; siendo los tangos lo más característicos de estas agrupaciones.

    Durante la Semana de Carnaval participan en los distintos Carruseles que se organizan, en estas ocasiones se desplazan en unas plataformas tiradas normalmente por tractores, antiguamente por caballos, llamadas "bateas".

    Comparsas

    Cuentan con aproximadamente catorce componentes, clasificados en: tenores, segundas, octavillas y contraaltos. Los principales instrumentos que utilizan son bombo, caja y guitarra. Su repertorio se compone de presentación, pasodobles, cuplés y popurrí, entre los que destacan los pasodobles. Son las agrupaciones con apariencia más seria, aunque sus letras no están en absoluto exentas de aspectos críticos y reivindicativos.

    Chirigotas

    Están compuestas por aproximadamente doce personas, clasificadas en: tenores, segundas y altos. Los instrumentos que normalmente utilizan son bombo, caja y guitarra. El repertorio es el mismo que el de las Comparsas: presentación, pasodobles, cuplés y popurrí, siendo su plato fuerte los cuplés. Suelen ser las agrupaciones más divertidas pues utilizan con frecuencia la sátira y el doble sentido. En los últimos años han tenido un gran auge y son numerosas las agrupaciones que cuentan con calidad suficiente para acceder a la fase final del Concurso de Agrupaciones.

    Los cuartetos

    Agrupación de tres a cinco componentes. Su repertorio consta de presentación, parodia, cuplés y popurrí. El plato fuerte de los cuartetos es la parodia, en la cual representan una historia que suele estar relacionada con el tipo de cuarteto. Como instrumentos sólo cuentan con parejas de palos, con los que se acompañan durante el repertorio. Es una agrupación muy complicada, al tener que actuar con el objeto de hacer reír al público.

    Las fiestas gastronómicas

    Con motivo de los ensayos generales de las distintas agrupaciones que se presentan a concurso, hace unos años algunas peñas comenzaron a organizar actos en la calle, como un primer contacto de éstas con el público. Con objeto de atraer al mayor número de personas y de darle un aire festivo al encuentro, las peñas ofrecían degustaciones de los más variados y exquisitos manjares: ostionadas, erizadas, pestiñadas, potajadas, fritadas, tortilladas, berzadas, etc.

    De entre todas aquellas fiestas, tres consiguieron asentarse y convertirse en tradicionales. La "pestiñada", organizada por la peña "Los Dedócratas", el sábado anterior al comienzo del Concurso del Falla; la "erizada", organizada por la peña "El Erizo", el día siguiente de la pestiñada; y la "ostionada", organizada por la peña "El Molino", el mismo día de la erizada. Entre las tres han conseguido que la semana previa al comienzo del concurso haya adquirido un carácter festivo propio, donde pestiños, erizos y ostiones son meras excusas para poder escuchar las primeras coplas del año.

    El disfraz

    El disfraz es el verdadero rey del carnaval. Miles de gaditanos y muchos de los ciudadanos que visitan Cádiz por Carnaval se disfrazan por estas fechas para, con una máscara y una vestimenta, muchas veces de elaboración propia, cantar letrillas demostrando su crítica hacia todo aquello que durante el año ha sido actualidad. La originalidad y creatividad del gaditano, las charangas familiares, los disfraces individuales, y las agrupaciones han convertido al Carnaval de Cádiz en una fiesta de marcado interés turístico internacional. Los momentos ideales para lucir el disfraz son el primer sábado de Carnaval y en cualquiera de las cabalgatas que se celebran.

    Agrupaciones familiares o ilegales

    Las llamadas agrupaciones "ilegales" o, también denominadas, "familiares", nacieron hace varios años como una forma más de participación popular en el Carnaval. Multitud de charangas compuestas por grupos de amigos, compañeros de trabajo, peñas, familias, etc. rivalizan con las agrupaciones "oficiales" en sus repertorios. La puerta del Edificio de Correos, en la plaza de las Flores, se convierte durante el Carnaval en el auténtico "Teatro Falla" de estas agrupaciones.

    Carrusel de coros

    Los carruseles de coros se celebran los días festivos del carnaval, tradicionalmente alrededor de la plaza de abastos. Los coros cantan sobre bateas y ofrecen sus tangos a las miles de personas que abarrotan la plaza.

    El éxito de los carruseles está provocando que se abran nuevos recorridos por otras calles y plazas de la ciudad durante la semana.

    La cabalgata

    Dos son las cabalgatas que se celebran durante los carnavales. La del primer domingo recorre la avenida de entrada a la ciudad y congrega a miles de visitantes en un espectáculo lleno de colorido y alegría. Se ha calculado que más de 100.000 personas, entre gaditanos y foráneos, invaden la avenida de acceso a la ciudad, lo que hace, muchas veces, que se conviertan en personajes activos de la representación. Este incesante desfile de carrozas, grupos de disfraces y agrupaciones, necesita más de 4 horas en recorrer los, aproximadamente, 3.500 metros que abarca su itinerario.

    La segunda cabalgata, conocida como la "Cabalgata del Humor", se celebra el último domingo y recorre el casco histórico.

Carnaval de Oruro - Una de las fiestas más importantes de Bolivia, resultado del cruce cultural de los grupos ancestrales bolivianos, como son los urus, collas y quechuas.

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  • Oruro

    Una de las fiestas más importantes de Bolivia, resultado del cruce cultural de los grupos ancestrales bolivianos, como son los urus, collas y quechuas. Único en el mundo por su sentido religioso, nació con la aparición de la Virgen en un socavón abandonado donde vivía un ladrón que repartía su botín entre los pobres. Por eso la esencia de esta fiesta pagano-religiosa es la devoción a la Patrona de los mineros y de Oruro, la Virgen del Socavón, mezclada con el rito pagano que se le brinda al "Rey de las minas" o "tío de la mina". Este carnaval reúne a más de 40.000 turistas y es famoso por su danza y su música.

    Comienza el primer domingo de noviembre y dura una semana, de domingo a domingo. Hasta dos domingos antes de la llamada Entrada del Carnaval, los conjuntos se dirigen bailando al santuario en trajes de ensayo para la ceremonia de promesa a la Virgen en un marco de verdadero fervor religioso. Los nuevos promesante aseguran su palabra para bailar los tres años consecutivos en homenaje a la Virgen. Estas actividades son conocidas como el primer convite.

    A partir del primer convite y hasta la llegada del Carnaval, los sábados de cada semana se realizan las Veladas, que consisten en actos preparados con devoción en los que se ofrecen loas y rezos a la Virgen del Socavón implorando su bendición. Este acto se alterna con una costumbre autóctona muy original que es la Pijchada o manifestación de la coca, además de fumar cigarrillos y beber ponches.

    Un domingo antes del Carnaval, todas las sociedades folklóricas asisten al segundo convite a la Virgen, que en realidad es el saludo oficial de los danzarines, cofradías y feligresía, cuando todos los preparativos ya han concluido. Este último convite se efectúa en forma ordenada siguiendo un papel y una ruta establecida, lo que constituye un digno preámbulo de la fabulosa Entrada del Sábado de Carnaval, en el que los danzarines lucen vistosos trajes de ensayo y exhiben atractiva coreográfica.

    El jueves de comadres (último jueves antes de la entrada) y el viernes, se hacen las tradicionales "challas´´ de los parajes mineros, fábricas, centros de trabajo, mercados, oficinas, locales escolares y otros, en las que se invoca a la Pachamama (Madre Tierra) y a las fuerzas tutelares. Esta ceremonia ritual, que viene del ancestro, es completada con consumo de viandas y bebidas, profusión de mixtura y serpentinas y alegres sones de música nacional.
    El viernes por la noche se desarrolla una Gran Verbena Popular, en el mercado Campero y a todo lo largo de la nueva Avenida del Folklore (antiguamente conocida como avenida 6 de Agosto). En la verbena participan las bandas de música que acompañarán al día siguiente a los conjuntos en la entrada, grupos musicales y espontáneas organizaciones juveniles.

    El primer día de Carnaval, el sábado anterior al Miércoles de Ceniza, da comienzo la fastuosa Entrada del Carnaval, donde desfilan más de sesenta grupos de danza que presentan sus coreografías a lo largo de cuatro kilómetros, como son: la diablada, la danza de la morenada, la de los toboas, los llameros y otras. La riqueza de la vestimenta y la coreografía de esta entrada es considerada como la mayor del mundo en espectáculos de esta naturaleza.

    La Entrada dura más de doce horas de espectáculo continuo. Esta demostración callejera, que alguna vez fue denominada también Peregrinación a la Virgen, está llena de colorido, musicalidad y belleza. Al llegar al santuario los danzarines, agobiados por el cansancio de tan larga jornada de baile, ofrecen sus preces y cánticos de llegada a la Virgen y se despojan de sus máscaras.

    Al terminar la entrada en las primeras horas del domingo, la fiesta continúa en la plaza del Folklore, con la participación de la mayor parte de los conjuntos y casi la totalidad de las bandas musicales. Ese domingo se lleva a cabo el Gran Corso del Carnaval.

    Durante la semana, la fiesta continúa, desde el lunes que es la fiesta del diablo y del moreno, hasta el sábado, momento en el que se realiza un festival coreográfico en el estadio departamental.

    El domingo siguiente es el entierro del carnaval. Comienza por la mañana, con el Corso infantil, donde el Centro Cultural Ateniense presenta a la reina del Carnaval Infantil, acompañada de su corte y de las secciones infantiles de todos los conjuntos.

    Danzas

    Cada danza tiene su significado, sin embargo la que desde 1789 continúa deslumbrando a propios y extraños es la Diablada, lucha entre el bien y el mal. Su coreografía es realizada en dos columnas que representan a los siete pecados capitales. Delante, en medio de osos y cóndores, aparece con ropas celestiales el Arcángel Miguel, tras él marchan Lucifer, la diablesa China Supay, Satanás y la corte de diablos arrepentidos. En el "Relato", o escenificación teatral a cargo de los danzarines, se representa la lucha a muerte entre los seres infernales y el destierro de la discordia, el mal y las furias.

    La danza de los Caporales se origina en la tradición cultural afroboliviana que ridiculiza al capataz negro de los esclavos de los Yungas. En ellas se trata de satirizar los bailes de las cortes virreinales y además esta danza reedita o imita lo que fue la esclavitud de los negros bajo el dominio de los españoles, donde el Caporal representa a los capataces que vigilaban a los esclavos en un sistema de explotación inhumana y sus cadenas y grilletes recuerdan el compás de sus matracas; las negras representan a los fieles servidores de los patrones.

    La Morenada consiste en una música y una danza que surgió durante la época colonial en la franja andina boliviana. Se refleja el hibridismo del hombre nativo, afro y blanco en la máscara; su vestimenta pesa entre 25 y 30 kilos y representa la riqueza mineral de esta zona boliviana.

    Las Tobas son las danzas de un grupo étnico situado en la cuenca del río Pilcomayo boliviano y representan su actitud guerrera y de defensa ancestral. Visualmente es impresionante el acercamiento del grupo de tobas al público pues su coreografía se basa en saltos y su indumentaria es realmente todo un espectáculo para los ojos.

    Estas danzas y otras como Llamerada, Sicuris, Incas Hijos del Sol, Negritos, Antawaras, etc, se caracterizan por el colorido, esmero en el diseño y la confección de sus trajes, que varían año tras año.

Carnaval de Río de Janeiro - Una de las mayores fiestas populares del mundo, que comienza oficialmente cuando el alcalde de la ciudad entrega simbólicamente el poder al "Rey Momo"

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  • Río de Janeiro - Brasil

    El principal evento del Carnaval, considerado el mayor espectáculo del mundo al aire libre, es el llamado Desfile de las Escuelas de Samba del Grupo Especial, que atrae a unas 200.000 personas.

    Las catorce Escuelas de Samba del Grupo Especial, que tienen cerca de 70.000 miembros, recorren los tres kilómetros de longitud del Sambódromo durante la noche del domingo al lunes de carnaval.

    No obstante, la fiesta no se limita al Sambódromo, ya que cientos de orquestas, bandas, blocos y escuelas de otras categorías (de ascenso, del grupo A, del grupo B e infantil) toman las calles de toda la ciudad en los cuatro días que dura el Carnaval.

    El fastuoso desfile de las Escuelas de Samba de Río de Janeiro está considerado en todo el planeta como la fiesta más representativa del carnaval de Brasil. Sin embargo, las carnestolendas cariocas han perdido en los últimos años la espontaneidad de antaño. El Ayuntamiento, las grandes empresas y los banqueros se han apoderaron del desfile carnavalesco, convirtiendo así la fiesta popular por excelencia en un espectáculo dedicado a los turistas. Estos días, los hoteles de Río de Janeiro están repletos de visitantes procedentes del mundo entero.

    Historia y evolución

    Casi todas las ciudades brasileñas conmemoran el Carnaval, sin embargo, en ninguna el alborozo y el jolgorio tiene las proporciones que en la Ciudad de Río de Janeiro, donde, a las manifestaciones de alegría se unen la críticas socio-políticas y las manifestaciones de protesta popular contra la dificultades de la vida diaria, aunque siempre con unas grandes dosis de humor.

    Hasta mediados del siglo XIX lo que hoy se conoce como Carnaval, en Río de Janeiro, era conocido bajo una forma más primitiva llamada Entrudo, del latín introito. Esta forma de Carnaval había sido implantada, a partir de 1723, por los habitantes de la islas portuguesas de Madeira, Azores y de Cabo Verde, que desembarcaron en las costas brasileñas en enormes cantidades. En los días de las fiestas, estos colonos se divertían tirándose agua unos a otros.

    En enero de 1840 se realizó el primer Baile de Carnaval, organizado por una tienda tradicional de disfraces que había importado máscaras, barbas y bigotes postizos.

    En 1846 se llevó a cabo el primer Baile de Máscaras con ocasión de la introducción de la polca en Brasil.

    Más tarde, en 1852, surgió el "Zé Pereira", una unión de percusiones dirigida por un maestro. Y así fueron surgiendo, enseguida, todos los instrumentos que se han utilizado hasta nuestros días, como las cuicas, los tamboriles y tambores, los bombos, etc.

    Fue a partir de 1855 cuando aparecieron los primeros Clubes Carnavalescos, llamados Grandes Sociedades, casi todas asociadas no sólo a la historia del Carnaval sino también a los movimientos sociales de la época.

    A partir de ese momento, comenzaron a constituirse otros clubes, dando lugar al nacimiento del Carnaval Carioca (de Río de Janeiro) sobre un modelo europeo con desfiles de máscaras en las calles, formación de blocos (comparsas) y la constitución hasta nuestros días de la gran y variada fiesta popular, llena de colorido y alegría.

    La apoteosis del Carnaval de Río es, sin lugar a dudas, el desfile de las Escuelas de Samba, un fantástico espectáculo donde la riqueza de la música y la belleza rítmica de los participantes se mezcla con el lujo de los trajes y el esplendor de la decoración de las carrozas alegóricas, por lo general de gran tamaño.

    El primer desfile no oficial se realizó en 1932 y tres años después se llevó a cabo el primero oficial, en la Plaza Once, donde, durante muchos años, los días de Carnaval se organizaban los blocos (comparsas) que iban a desfilar.

    La primera escuela que nació en Río fue la "Deixa Falar", fundada en 1928 en el barrio de la Estación, al norte de la capital.

    El primer desfile con gradas y entrada de público se realizó en 1963, en una de las avenidas más largas de Río, la Avenida Presidente Vargas, situada en pleno centro, lo que originó numerosos problemas de circulación durante los días de desfile.

    Para evitar estos inconvenientes se inauguró, el 2 de marzo de 1984, un espacio reservado que se llamó Avenida de los Desfiles, más tarde Pasarela de Samba y finalmente Sambódromo, aunque su nombre oficial es Pasarela Profesor Darcy Ribeiro, en homenaje a uno de los políticos más populares de la ciudad. El Sambódromo, que se encuentra igualmente en el centro de Río, es una espléndida obra arquitectónica de hormigón armado, concebida y diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer, que se construyó en un tiempo récord de 120 días.

    Éste consta de una avenida (Avenida Marqués de Sapucai) en cuyos lados se sitúan la gradas en las que se encuentran unos lujosos palcos donde se reúnen, los días de desfiles, la flor y nata de la sociedad brasileña, así como grandes personalidades llegadas de todas las partes del mundo. El complejo tiene una longitud de 700 metros, maravillosamente alumbrados las tardes de desfile, y se utiliza, ya fuera de la época de Carnaval, para diversas actividades culturales, educativas y deportivas.

    La concentración de las Escuelas de Samba se hace en uno de los extremos de la Avenida Marqués de Sapucai, sobre la Avenida Presidente Vargas. En el otro extremo se encuentra la zona en la que las Escuelas se van disolviendo, llamada Plaza de la Apoteosis, donde se ubica el famoso Arco de Niemeyer y el Museo del Carnaval. En esta plaza son frecuentes los shows de artistas brasileños e internacionales.

Carnaval de Tenerife - Fiesta que se celebra a lo largo de tres semanas antes del inicio de la Cuaresma, en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, aunque este carnaval se extiende a todos los pueblos y ciudades de la isla de Tenerife.

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  • Tenerife

    La fiesta en la capital tinerfeña alcanza una identidad insular por el poder de atracción de que goza, gracias a las numerosas actividad que programan los respectivos ayuntamientos a través de sus comisiones de fiestas. En 1980 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.

    El carnaval se vive en la calle: la Plaza de España de Santa Cruz de Tenerife se decora y en ella se colocan múltiples ventorrillos, quioscos y churrerías que animan el recinto festivo con música. Tras ser elegida la reina del carnaval y su corte, la reina infantil pasa a la cabalgata anunciadora del Carnaval.

    La semana siguiente está llena de competiciones de murgas, rondallas, comparsas, concursos de disfraces y desfile de coches antiguos. La gran apoteosis tiene lugar el martes de carnaval con el "Coso" (cabalgata que comienza a media tarde).

    El entierro de la sardina es otro ritual que se lleva a cabo en todas las localidades señaladas, si bien es en los Realejos, La Orotava y Puerto de la Cruz donde con mayor esplendor se celebra. La sardina se hace con trapos. En Santa Cruz de Tenerife se porta en procesión una pandorga con una enorme sardina colocada en un trono.

    Con la piñata chica, el sábado y domingo siguientes del martes de Carnaval, acaban estas fiestas donde no faltan actuaciones, verbenas, desfiles y exhibiciones.

    Historia

    Indagar en la historia del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife significa remontarse al s. XVIII. Según el testimonio de los escritores y viajeros de la época, las familias pudientes de la isla acostumbraban entonces a celebrar bailes de disfraces en sus casas. La plebe también festejaba sus propios carnavales en las calles, aunque las autoridades civiles y eclesiásticas prohibían los bailes y las bromas de máscaras en la vía pública.

    Los antecedentes de las máscaras del Carnaval son, sin duda alguna, las denominadas "tapadas" de Santa Cruz, quienes acudían a la fiesta de la calle El Pilar con los rostros cubiertos.

    Tras la caída de la Segunda República, se vetó el Carnaval hasta 1945, año en que los tinerfeños lo recuperaron de forma clandestina y convirtieron sus casas en foro de encuentro de máscaras.

    La creciente popularidad de las carnestolendas derivó en que en 1965 se solicitara que las Fiestas de Invierno, como así se denominaban, fueran declaradas de Interés Turístico Internacional. Como consecuencia de este intento de captación turística de las Fiestas de Invierno, comenzó a realizarse un intercambio de representantes de los carnavales de Santa Cruz de Tenerife y Puerto de la Cruz, con los de Düsseldorf (Alemania), que hoy en día aún mantienen la capital tinerfeña y la ciudad alemana.

    Ya sin las censuras que caracterizaron la dictadura franquista, las Fiestas de Invierno dejaron de serlo en 1976 para adoptar la denominación de Carnaval. Sin embargo, fue el 18 de enero de 1980 cuando el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife alcanzó su más alto reconocimiento, al ser declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional por la Secretaría de Estado para el Turismo.

    En 1987 la fiesta escribió una página histórica al reunir a más de 200.000 personas en un baile celebrado al aire libre, lo que le valió su entrada en el Guiness Book of Records.

    Los protagonistas

    Las agrupaciones del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife han ido creciendo y mejorando al mismo tiempo que la fiesta. Las coloristas comparsas, las murgas con su toque crítico e instrumentos de cartón, o las rondallas, que interpretan piezas de lírica española y ópera, son las protagonistas indiscutibles de las fiestas.

    Las comparsas

    Los referentes acerca de las comparsas datan del primer tercio del siglo XIX, en el que varios documentos mencionan la existencia de unos grupos denominados "comparsas". Su presencia comenzó a ser notoria a comienzos de siglo, aunque fue a partir de 1910, con el inicio de los concursos de rondallas, cuando se establecieron las diferencias entre ambas agrupaciones.

    Las murgas

    Las murgas, que se dieron a conocer durante los años veinte y treinta, ganaron una enorme popularidad con la implantación de las Fiestas de Invierno. Su evolución las llevó de la cara pintada y los instrumentos confeccionados con caña y cartón, a una indumentaria más cuidada. Surgió entonces una nueva forma de entender la murga. Las letras de sus canciones se caracterizan por la crítica, la ironía y la sátira, a través de las que transmiten al pueblo tinerfeño su particular visión acerca de la realidad política y social del momento.

    Su increíble éxito promovió la aparición de formaciones infantiles y femeninas. En 1972 hicieron su aparición Las Desconfiadas, la primera murga compuesta por mujeres.

    Las rondallas

    Inicialmente, las rondallas usaban el atuendo de las murgas y sus letras tenían un tono picaresco. Sin embargo, siempre se caracterizaron por acompañar sus canciones con instrumentos de pulso y púa. A pesar de que durante la década de los sesenta eran tan numerosas que se crearon los concursos de rondallas, los años posteriores hicieron decaer su fama. Hoy en día, su presencia ha disminuido en favor del espectacular aumento de las murgas y comparsas.

Carnaval de Trinidad Tobago - Fiesta popular que se celebra cada año en diferentes poblaciones de Trinidad y Tobago en los dos días que preceden al Miércoles de Ceniza, aunque la más famosa es la de la capital, Puerto España.

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  • Trinidad y Tobago

    Se trata de uno de los Carnavales más importantes del mundo, junto con los de Río y el Mardi Grass de Nueva Orleans.

    Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando fue traído a la isla por los colonizadores franceses. En sus inicios se trataba de una celebración de la alta sociedad, pero paralelamente la población africana de la isla empezó a extender su visión satírica del mismo. En 1830, con la emancipación de los esclavos, el Carnaval de Trinidad empezó a ser popular y a cobrar la importancia que hoy en día posee sin perder ese espíritu crítico que permanece en las letras del calipso, el ritmo que se baila en las calles.

    Lo que más llama la atención de la fiesta es su multitudinario desfile, en el que participa nada menos que el 10% de la población de Trinidad (un millón de habitantes), lo que puede suponer una concentración de hasta 100.000 personas.

    El Carnaval comienza a prepararse con mucha antelación; de hecho, después de la Navidad y el Año Nuevo, las steelbands realizan sus ensayos y surgen los nuevos calipsos, o ritmos típicos de estas fechas en la isla. En enero los participantes empiezan a inscribirse en las comparsas, aquí llamadas bandas, y los disfraces de las diferentes secciones en que se dividen las bandas se muestran en sus sedes.

    La semana previa al carnaval se suceden algunos eventos, como las veladas nocturnas, donde tienen lugar las finales para elegir el tema musical que se convertirá en marcha oficial de los desfiles, el rey del Calipso, el rey de la Soca o la mejor steelband.

    La apertura del Carnaval se realiza a la cuatro de la mañana en diferentes centro urbanos, es el llamado J´Ouvert. Miles de personas comienzan a embarrarse de pigmentos, barro, grasa y cacao, y bailan detrás de camiones literalmente cubiertos de cornetas. Aparecen diablos azules, rojos y amarillos, escupiendo fuego, sonando sus cencerros o contorneándose junto a su "demonia".

    Los desfiles oficiales comienzan el lunes a mediodía en un área del tamaño de un campo deportivo dentro del Queen?s Park Savannah, el parque público más importante de Puerto España. Los desfiles de las bandas marcan el clímax del carnaval y anuncian el final de la temporada. Tras un festivo lunes, llega el mayor esplendor en los disfraces, que se reserva para el día final, el martes, que despide el Carnaval.

Carnaval de Venecia - Italia - Fiesta que se celebra cada año en la ciudad de Venecia. El vuelo de una paloma da el pistoletazo de salida a los Carnavales.