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EL
FASCINANTE MUSEO DEL PRADO
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EL MUSEO DEL PRADO
El Museo del
Prado es considerado unánimemente como uno de los mejores
museos del mundo por la calidad y variedad de las distintas
colecciones que alberga. Ubicado en el denominado "triángulo
de oro" situado a lo largo del Paseo del Prado (entre la
Plaza de Cánovas del Castillo y la Estación de Atocha) une
los Museos del Prado, el Thyssen-Bornemisza y el Reina Sofia.
LOS ORÍGENES
El Museo del Prado fue fundado por Fernando VII el
10 de noviembre de 1819 con obras procedentes de
colecciones reales. No obstante, el proyecto de
constituir un museo con las obras propiedad de la
Corona data desde tiempos de Carlos V y Felipe II.
Estos monarcas comenzaron a reunir pinturas y
esculturas en sus palacios que eran objeto de
estudio, y contemplación por parte de visitantes
ilustres.
Al parecer, Velázquez y Luis de Haro propusieron a
Felipe IV, organizar las colecciones reales del
siglo XVII, pero fue Mengs el único que realizó una
serie de informes y aconsejó a Carlos III la
creación de un Museo que de forma sistemática, con
restauradores, conservadores y abierto al público
reuniera en el Palacio Real las pinturas repartidas
en distintos Sitios Reales. El proyecto no prosperó,
con su sucesor Carlos IV, se volvió a plantear el
asunto sin que se obtuviese ningún resultado. En
1810, estando en el trono José Bonaparte y animado
por el ejemplo de su hermano Napoleón que acababa de
inaugurar el Museo Central del Louvre, quiso
establecer por decreto un Museo de Pintura, que
habría de llamarse Museo Josefino. El museo reuniría
las obras de las colecciones reales, las incautadas
a las Órdenes religiosas y la colección confiscada a
Godoy. No se inauguró este Museo ya que la monarquía
bonapartista fue derrocada. Tras el fin de la Guerra
de la Independencia y restaurada la monarquía
borbónica en la persona de Fernando VII, por fin se
decide la creación de un Museo de Pinturas en
el edificio construido por Juan de Villanueva para
Gabinete de Ciencias Naturales, si bien se
encontraba semidestruido al haber sido utilizado
como cuartel durante la guerra. Con el apoyo de la
Reina Isabel de Braganza, que costea con fondos
personales la restauración del edificio, se decide
exponer la obra de las colecciones reales,
encargándose de su selección el Marqués de Santa
Cruz y el pintor Vicente López. Inicialmente el
Museo obtiene el nombre de Museo Fernandino, para
después llamarse Real Museo de Pintura y Escultura.
Fue inaugurado definitivamente el 10 de noviembre
de 1819 con 311 pinturas.
En 1872, se añadieron los fondos del Museo Nacional
de la Trinidad, que reunía una importante colección
de pintura religiosa y escultura confiscada durante
la desamortización de Mendizabal. Las donaciones,
legados y adquisiciones seguirán ampliando el museo,
como en 1881 cuando el Barón d'Erlanger dona las
pinturas negras de Goya, o como cuando se
recibirieron las valiosísimas aportaciones de la
Duquesa de Pastrana, Errazu, Cambó, y Villaescusa
entre otros. Desde 1920, tras la creación del
Patronato, el Museo pasa a llamarse definitavamente
Museo del Prado.
EL EDIFICIO
Carlos III ideó un proyecto en el que fuentes
monumentales, paseos y portícos servirían de marco a
los edificios de la Ciencia más relevantes del XVIII,
un Jardín Botánico, un Observatorio Astronómico, y
un Gabinete de Ciencias Naturales. Para ello reunió
a los mejores arquitectos como Hermosilla, Ventura
Rodríguez y Villanueva que trazó el Gabinete y
Academia de Ciencias Naturales, hoy Museo del Prado.
Se comienza a construir en 1875 y es una de las
obras más significativas del neoclasicismo europeo
dividiendo el edificio en cinco partes.
Monumento de VelázquezSe
combinan en su fachada ladrillo y piedra lo que
proporciona un cromatismo muy especial. Destaca el
grandioso pórtico de orden dórico y una
columnata jónica en el primer piso, a lo largo del
cuerpo central de la armónica estructura alargada
del edificio. También hay que resaltar, a escalinata
de la fachada norte que data del siglo XIX. Lo
flanquean los monumentos de Murillo, Velázquez (obra
de Aniceto Marinas) y el de Goya (obra de Mariano
Benlliure).
LAS ESCUELAS
El Museo del Prado es el fruto del coleccionismo
regio en sus orígenes, por lo tanto al estar
condicionado por el contenido de las colecciones
Reales muchas de las obras expuestas son un fiel
reflejo del gusto de los monarcas, de la política
artística del momento y de los diversos conflictos
europeos. Esto determinará que las colecciones
españolas, italianas y flamencas tengan una
presencia más destacada que la pintura alemana,
francesa, alemana u holandesa como a continuación
veremos.
LA
ESCUELA ESPAÑOLA
En primer lugar tanto cuantitativa como
cualitativamente, aparece la escuela española,
fundamentalmente se compone de encargos a los
artistas de la Corte y de pinturas religiosas. La
visita al Museo dará una enriquecedora visión
desde el Románico hasta el siglo XIX del panorama
pictórico español. Del Románico Gulliveria
recomienda no perderse las pinturas murales de San
Baudelio de Berlanga por su rareza e intención
dinámica y naturalista, así como las pinturas
murales de Santa Cruz de Maderuelo. Del Gótico es
interesante las obras de Fernando Gallego y
Bartolomé Bermejo autor de "Santo Domingo de Silos
entronizado como abad", una de las piezas góticas
más importantes caracterizada por su realismo,
dibujo sólido y un tratamiento escultórico de la
foma. En el Renacimiento destacan Berruguete,
con un estilo síntesis de las escuelas flamencas e
italianas, Pedro Machuca, Luis de Morales y Sánchez
Coello.
"El
caballero de la mano en el pecho"
La figura más
sobresaliente del siglo XVI de la escuela española
es sin duda El Greco. Una de sus primeras
obras es "El caballero de la mano en el pecho",
donde retrata a un noble español vestido con traje
austero, elegante y de porte serio. Sin embargo, la
espirualidad es determinante en su obra, "La
Anunciación", "Cristo abrazado a la Cruz" o "San
Benito" lo corroboran. También ejerció en Toledo de
retratista tanto individual como colectivos, por
ejemplo "El Entierro del Señor de Orgaz". Su estilo
tan peculiar, ha dado lugar a distintas
consideraciones desde los que dicen que su pintura
es producto de un defecto óptico hasta los que
afirman que consumía drogas. A parte de esto, lo que
sí es evidente es que fue un genial y original
intérprete de la corriente manierista con
composiciones dinámicas, y figuras alargadas y
serpenteantes.
No deben perderse
uno de sus últimos cuadros, "La adoración de los
pastores", donde deja constancia de su ferviente
religiosidad, a la vez que crea unas figuras humanas
desmaterializadas que bien podrían considerarse
precursoras del surrealismo.
De la pintura española del Siglo de Oro (siglo XVII)
destacamos de la escuela valenciana a Ribalta y su
obra "San Francisco confortado por un ángel". A esta
escuela también pertenece Ribera donde la influencia
de Caravaggio y la iluminación tenebrista están
presentes en su mejor obra "El Martirio de San
Felipe".
De la escuela sevillana es imprescinble Zurbarán,
místico conocido por sus retratos de monjes, y del
que no deben dejar de contemplar "Santa Casilda" y
su "Bodegón" una naturaleza muerta en la que
apreciamos modestos cacharros.
Las
Meninas
A esta escuela
pertenece Velázquez, uno de los más
portentosos genios de la pintura universal.
Desempeña un papel renovador en la técnica como en
la visualización artística. Lo que ante el
espectador aparece como algo fácil y sencillo, posee
un trasfondo calculado y medido, resultado de un
largo proceso intelectual.
Su cuadro más conocido "Las Meninas" vemos al pintor
observando fríamente a los reyes, a sus sirvientes y
a nosotros que observamos el cuadro. La obra es un
prodigioso ejemplo del dominio del espacio y del
color.
A Dalí cuando le
preguntaron qué cuadro salvaría del Museo del Prado
en caso de incendio contestó: "El aire de las
Meninas". "La Rendición de Breda", sus retratos de
la Corte como el de "El Conde Duque de Olivares" o
de personajes populares como los bufones deslumbran
por la depurada técnica y la profundización en la
psicología del retratado. "Los Borrachos", "Las
Hilanderas", "La fragua de Vulcano" o el "Cristo
Crucificado" son otra muestra de la maestría del
genial pintor sevillano.
De la escuela sevillana de la segunda mitad del XVII
es necesario destacar a Bartolomé Esteban Murillo
que recoge las tendencias renovadoras de la
Contrarreforma integrando el hecho religioso con el
ambiente cotidiano. Lejos de retratar las
penalidades de anacoretas y mártires se multiplican
los temas de vírgenes, y sagradas familias tratados
de forma tierna. Ejemplos son "El Buen Pastor" "La
Sagrada Familia del pajarito" y la "Concepción del
Escorial".
En el siglo XVIII Francisco de Goya y su
espíritu revolucionario estará presente en todos sus
cuadros donde supera las tendencias artísticas y
barreras estéticas. Pintó cartones para tapices con
escenas de ambiente, crónica gráfica de la vida
cotidiana, fiestas o distracciones. Por ejemplo, "La
merienda a orillas del Manzanares", el "Quitasol" o
la "Vendimia". Como retratista trató de profundizar
en el alma del modelo, unas veces con excesiva
crueldad como en el caso de la "Reina María Luisa de
Parma, con mantilla" y otras con demasiada
benevolencia. Destacamos los retratos de Godoy, de
Carlos IV, y "La familia de Carlos IV" donde se
muestra a la Reina María Luisa como cabeza de
familia a pesar de ser la consorte.
Hay que visitar las famosas "Majas" donde sorprende
la extraña cabeza, casi de maniquí, inexpresiva,
sobrepuesta sobre un tronco con el que no tiene
mucho que ver. Se cree que puede ser el cuerpo de la
Duquesa de Alba y que tras su muerte Godoy ordenó al
artista hacer "la vestida", pero no hay ninguna
prueba fehaciente todavía a favor de esta hipótesis.
La maja
vestida - La maja
desnuda
En los "Fusilamientos
del 2 de Mayo" y "3 de Mayo", se plasma la violencia
de la heroica resistencia del pueblo de Madrid
contra los franceses, con una gran fuerza expresiva
restallante de color y luz.
A su última etapa corresponden las "Pinturas Negras"
llamadas así tanto por el color como por la temática
tenebrosa, sombría y desesperanzadora. La muerte, la
maldad, el dolor, la amargura, la estupidez son
abordados con total libertad de ejecución ya que
Goya los pintó para sí en la Quinta del Sordo, "Duelo
a garrotazos", "Saturno devorando a un hijo" o "Perro
semihundido" son una buena muestar de ello.
El Museo del Prado en el Casón del Buen Retiro,
ahora cerrado por reforma, expone la pintura del
siglo XIX español, periodo cada vez más valorado.
Resaltamos a pintores de la talla del neoclásico
Vicente López, con un altísimo nivel de
perfección y preciosismo, a paisajistas como Carlos
de Haes, Beruete y Rusiñol y la pintura romántica de
Esquivel y Federico de Madrazo. No nos olvidamos de
Fortuny y Sorolla, así como de Eugenio Lucas
o los pintores de la Historia como Pradilla, Moreno
Carbonero o Muñoz Degrain.
LA
ESCUELA ITALIANA
Carlos V y Felipe II encargaron obras a los grandes
pintores venecianos y sus sucesores a otros maestros
del XVI Y XVII. Entre los maestros renacentistas se
encuentran Fra Angelico con su magnífico retablo "La
Anunciación" donde la gracilidad de las actitudes,
el gusto por la naturaleza, y la acabada técnica
minuciosa con el detalle hacen de él una de las
obras más emblemáticas del Museo. Botticelli,
ilustra en Historia de Nastigio degli Onesti, esta
historia del Decameron de Bocaccio con variedad
cromática, elementos naturalistas y gusto por el
detalle.
Antonello de Messina, con su trágico cuadro "Cristo
sostenido por un ángel" abruma por la monumentalidad
de la composición. Andrea Mantegna, y su "Tránsito
de la Virgen" es uno de los tesoros de la colección.
Rafael, dentro del Cinquecento, destaca con "La
Sagrada Familia del Cordero", con influencias de
Leonardo en la composición triangular; y "Retrato de
Cardenal", imagen inquietante de fría e intensa
expresión.
El
emperador Carlos V en Mühlberg
Entre los
pintores vencianos destacamos a Tiziano, en
el retrato logró efigies de impresionante
grandiosidad y hondura psicológica. Influyó por sus
composiciones en las generaciones siguientes como
Van Dyck, Carracci o Velázquez, que buscaron emular
su luz, color, y fuerza expresiva. Recomendamos no
perderse su "Autorretrato", el fabuloso cuadro
ecuestre de su protector "El Emperador Carlos V en
Mühlberg", "Venus recreándose con el amor y la
música" y la "Bacanal".
Tintoretto,
nos muestra un mundo tenso, violento, con un dibujo
complejo y vigoroso, con dominio de la luz y de las
composiciones movidas y diagonales para buscar la
sensación de infinito. Una de sus obras principales
es el "Lavatorio" donde el efectismo teatral es
magistral. Pablo Veronés, se caracteriza por la
variedad, por el optimismo de su obra, el dominio
del escorzo y un sentido de vibración luminosa y de
atmósfera transparente en su obra de madurez,
anticipo del Barroco. No se pierdan "Moisés salvado
de las aguas del Nilo", y "Venus y Adonis".
Ya en el siglo XVII es inevitable mencionar a
Caravaggio, pintor de gran influencia en la
pintura española del Siglo de Oro. La reacción
contra el espíritu manierista viene de la mano del
Realismo cuyo máximo representantes es este pintor.
Su pintura se caracteriza por prescindir de las
idealizaciones, una violenta iluminación,
intesificación de la tensión dramática, y el
lenguaje tenebrista. Lo pueden comprobar en "David
vencedor de Goliat".
LA
ESCUELA FLAMENCA
Ya en tiempos de Isabel la Católica se atesoraban
tablas de los pintores flamencos y continuó con
Carlos V y Felipe II. Las inclinaciones hacia
Flandes no se interumpieron durante el XVII sino que
se incrementaron al añadirse las pinturas de
Rubens y otros pintores barrocos. De los
primitivos flamencos señalamos a Van Eyck,
con la "Fuente de la Gracia", y a Van Der Weyden
y su "Descendimiento de la Cruz". Esta obra
sobresale por su gran solemnidad y dramatismo, con
ausencia de paisaje que queda reemplazado por un
fondo de oro que recorta las figuras dotándolas de
una poderosa fuerza escultórica.
A comienzos del XVI, Memling discípulo del
anterior renunciará al dramatismo para dar paso a la
serenidad, la armonía y el refinamiento. Sus colores
son más limpios, sin estrindencias, tendiendo a la
belleza suave, como en el tríptico "La Adoración de
los Reyes".
Parte central del tríptico El Jardín de las delicias
Pero sin duda, el
que será el artista más original de todo este tiempo
será El Bosco. Su pintura da más importancia
al contenido que a la forma, sus figuras no buscan
el detalle porque prefiere ensalzar la expresión. Su
obra es pura fantasía, desmesura imaginativa, donde
plasma sus obsesiones como nadie antes había hecho.
Por ejemplo se adelantó cuatro siglos al surrealismo
con tres obras que podrían tildarse de surrealismo
erótico y apocalíptico como son "El Jardín de las
Delicias ", "Los siete pecados capitales" y "El
carro de heno".
En el siglo XVII, tenemos a Brueghel el Viejo,
todos sus cuadros tienen un aspecto suntuoso y rico
en colorido y detalle. Es famoso por su serie de los
Sentidos Corporales.
Acabamos el
repaso a la escuela flamenca con Rubens, con una
obra vitalista, exuberante, plena de colorido y de
formas hercúleas y grandilocuentes. Como en "Las
tres gracias", "Orfeo y Eurídice", o el "Juicio de
París".
LA
ESCUELA FRANCESA
Las relaciones con Francia en el XVII posibilitan la
entrada de cuadros a las Colecciones Reales, y que
se desarrolla más en el XVIII al tener Felipe V como
pintores de cámara a franceses. Sus sucesores
también posibilitaron la entrada de obras de
artistas del país vecino. Nosotros recomendamos
recorrer la obra de Poussin, que fue un
artista filósofo preocupado por la significación de
su arte, con gran contenido moralizante. Destacan
"El triunfo de David", "El parnaso" y la "Caza de
Meleagro".
Claudio de Lorena, pintor esencialmente
paisajista, llevó hasta cotas elevadas el estudio de
la luz y la atmósfera. Obras de especial relevancia
son "El embarco de Santa Paula en Ostia" y el
"Paisaje con San Onofre".
Para finalizar entre los retratistas señalaremos a
Champaigne, Beaubrun, y Linard. En el XVIII es
imprescindible Watteau.
LA
PINTURA HOLANDESA
El distanciamiento político con Holanda, Alemania e
Inglaterra, dificultaron las adquisiciones de obras
de estos países. Si bien, tales deficiencias han
tratado de solventarse con donaciones y compras.
En la pintura holandesa hay que mencionar a
Rembrandt, su cuadro "Artemisa" símbolo de la
fidelidad matrimonial es el único que cuenta el
Museo de este genial artista. De la escuela
holandesa del XVII, son destacables las naturalezas
muertas de Claesz, Heda y Steenwijck. En el paisaje
Both, Breenbergh, Goyen y Rucsdael. Borch, Backer en
el retrato, y Potter, Palthe y Metsu en la pintura
de animales.
LA
ESCUELA ALEMANA
Durero es el artista alemán por excelencia, su obra
recibe influencias italianas lo que se refleja en la
grandiosidad de sus figuras, así como su germanismo
queda patente en el cromatismo, la precisión en el
detalle y la inclinación naturalista de tipo
expresionista. Resaltamos su genial "Autorretrato"
y
"Adán y Eva". Mengs es otra figura clave,
iniciador del Neoclasicismo, el Museo posee sobre
todo retratos de una minuciosidad exquisita como los
de "María Amalia de Sajonia" o el de "Carlos III".
ESCULTURA
Actualmente hay una nueva instalación de escultura
clásica con copias romanas de modelos griegos,
caracterizadas por la perfección y la armonía.
También podemos encontrar esculturas de Carlos V y
Felipe II, la colección de escultura de Felipe IV, y
los tesoros de Cristina de Suecia.
EL
TESORO DE DELFÍN
En dos salas y tras una puerta de caja fuerte se
muestran magníficamente los objetos suntuarios que
le correspondieron en herencia a Felipe V. Ágatas,
lapizlázuli, turquesas, jaspes con engarces en oro y
plata son el conjunto de piedras duras con las que
se fabricaron copas, tazas, bandejas, para servicio
de mesa.
Otra parte de la exposición es la sección de cristal
de roca, el cuarzo cristalizado puro, incoloro y
transparente que no faltaba en ninguna mesa
elegante.
EL
MUSEO DEL SIGLO XXI
Recientemente la remodelación de las cubiertas ha
permitido recuperar mil metros cuadrados útiles en
la parte norte del edificio donde se han habilitado
diez nuevas salas. Ocho de pintura, una de escultura
y otra de dibujos, dedicadas a la Pintura Europea
del XVIII, donde Boucher, Mengs, Tíépolo, Watteu,
Lawrence, Gainsbough o Reynolds son alguno de sus
más destacados representantes. El visitante además
encontrará mobiliario de la época lo que ayudará a
que la experiencia museística sea aún más
completa. En el Plan Museográfico se tiene previsto
ampliar el Museo del Prado próximamente,
incorporando el edificio que hoy alberga el Museo
del Ejército y parte de los Jerónimos. El futuro del
Museo del Prado ya está en marcha.
Fuente de
las fotos:
flickr
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panoramio
/
cnice.mec /
corbis y sus
fotógrafos /
fotomadrid
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