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Hijo de un humilde pescador y de una
costurera, Cristóbal Balenciaga nació en 1895 en Getaria, una
pequeña localidad del País Vasco. Maestro entre maestros, es
considerado el creador del arte de la alta costura.
Ya de pequeño soñaba
con ser modisto, y pasaba las horas muertas dibujando los diseños de
las grandes agujas de la época.
Cuenta la leyenda que,
siendo un chaval de 13 años, Cristobal Balenciaga quedó extasiado
ante la elegancia de la marquesa de Casa Torres, vecina de Getaria,
y que ésta, conmovida ante la ilusión del muchacho por aprender el
noble oficio de la aguja, le envió a casa un pedazo de tela y uno de
sus más exclusivos trajes para que lo copiara y pudiera así
demostrar sus dotes.
Ni que decir tiene que
el joven salió airoso de la prueba y que la marquesa, madre de la
que sería futura reina Fabiola de Bélgica, desde entonces se
convirtió en su mecenas.
Tras un decisivo viaje en 1912 a París estancia financiada por la
marquesa de Casa Torres- Balenciaga comenzó su carrera, en serio, en
el mundo de la moda. En 1916 abrió un taller de costura y sastrería
en San Sebastián, donde comezó a hacerse un nombre que a principios
de los años 30 era ya de enorme prestigio en España. Pero los ojos
de Balenciaga estaban puestos en París, donde abrió otro atelier en
1937 y, desde donde sus volúmenes y el corte casi arquitectónico de
sus prendas que le habían hecho famoso en España, se asomaron al
mundo para deslumbrarlo.
Si en 1939 presentaba una línea de hombros caídos, de cintura
pinzada y caderas redondas -un estilo que anticipaba el new look de
Dior de 1947- años después se permitió el lujo de reinventar la
silueta femenina con sus vanguardistas vestidos saco, las mangas
tres cuartos, las faldas balón, el talle alto, las caídas en forma
de túnica, y la manga murciélago, formas todas ellas sostenidas
gracias a su magistal tijera y adornadas con grandes botones.
Su lema arquitecto para las líneas, escultor para la forma, pintor
para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida, y
su afán de perfeccionismo le convirtieron en un clásico en vida, a
pesar de lo cual decidió retirarse en 1968. Balenciaga, enemigo de
hacer vida social, hizo su última aparición pública en el entierro
de Coco Chanel, en 1971. Su muerte no tardaría mucho en llegar. Le
aconteció en 1972 tras terminar el vestido de novia de Carmen
Martínez Bordiú para la boda de ésta con el Duque de Cádiz. Falleció
en Valencia el 24 de marzo de 1972.
Hubert de Givenchy,
presidente de patronato de la Fundación Balenciaga, ha dicho de él:
"Balenciaga fue el creador del arte de la alta costura. Elegante en
su vida y en su obra, su pasión por la vida le llevó a convertirla
en arte. Cada una de sus creaciones tuvo siempre algo de escultura,
de música y de pintura, expresadas en trajes de impecable y serena
armonía".
EL MISTERIO
DE CRISTÓBAL BALENCIAGA
Un documental que se estrenará a principios de 2008
desvelará los aspectos menos conocidos de la vida y
la obra del diseñador fallecido hace 35 años -
DIARIOVASCO.COM - ELENA VIÑAS
«Pretendo mantener vivo el legado del modisto de los
modistos, y descubrir a través de su obra el
misterioso personaje que representaba; ortodoxo en
la forma, pero lleno de vida en su interior». Así
define el realizador Oskar Tejedor (Legazpi, 1968)
el objetivo del proyecto en el que trabaja desde
noviembre de 2006, cuando la productora vasca Idem
Producción Audiovisual y la francesa Pyramide
Production le propusieron ponerse al frente de un
documental basado en la vida y la obra de Cristóbal
Balenciaga.
Entonces, el nombre del diseñador de Getaria
representaba para él apenas una referencia, la de un
personaje de renombre nacido en el País Vasco. Hoy,
un año después, Tejedor es un auténtico erudito en
la trayectoria personal y profesional de Balenciaga.
«He hecho un estudio profundo con expertos en el
tema y escuchando a todas esa gente que tuvo alguna
relación directa con éste», indica.
El resultado de su investigación es el documental
para televisión Cristóbal Balenciaga, permanecer en
lo efímero, que aún se haya en fase de rodaje. Su
autor destaca, principalmente, la estructura en la
que se basa. Según explica, «he establecido un
paralelismo entre la vida y la carrera del modisto y
la construcción de un vestido diseñado por él mismo.
La concepción de este vestido funciona como un
testigo que me permite pasar por sus colaboradores y
conocer su entorno. A través de ellos descubrimos
cómo era Balenciaga, su personalidad, su trato, las
técnicas propias desarrolladas que luego hicieron
escuela ».
Entre esas personas entrevistadas por Oskar Tejedor
se encuentran colaboradores de la talla de Emanuel
Ungaro o Courrèges, amigos como Hubert de Givenchy,
clientas y trabajadores. Ese es el caso de las dos
modelos que en París le sirvieron de maniquíes o el
de Juan Emilas, quien trabajó en EISA, la Casa
Balenciaga de Madrid, desde 1948 hasta su cierre,
ejerciendo de cortador en la sección de sastrería y
colaborador más cercano del modisto.
Universo de recuerdos
Sus testimonios encajan como las piezas de un
inmenso puzzle que promete mostrar, una vez
completado, el universo de Balenciaga; un universo
hecho de recuerdos e infinidad de anécdotas, como
las narradas por el estadounidense Norman Marcus.
«Hay miles y yo he tratado de recuperarlas», asegura
el realizador guipuzcoano. «Marcus recuerda cómo en
varias ocasiones se le concedió un premio en América
y nunca fue a recogerlo. Era un hombre muy humilde,
generoso, contrario al marketing y a la publicidad.
Ni siquiera concedía entrevistas. Todo eso creaba
una aureola de misterio».
Junto a los relatos referidos a la relación que
mantenía con su familia, discípulos, empleados y
otros grandes diseñadores -«Chanel le respetaba y
también envidiaba, mientras Dior le profesaba una
gran admiración»-, el documental recoge, a lo largo
de sus 56 minutos de duración, cuatro intervenciones
correspondientes a otras tantas voces calificadas de
«pilares científicos». Se trata de Pamela Golbin,
conservadora del Museo de Artes Decorativas de
París; Lesley Ellis Miller, conservadora jefe del
Departamento de Mobiliario, Textiles y Moda del
Museo de Artes Aplicadas Victoria & Albert de
Londres; Myra Walker, directora de la colección de
moda de Texas y comisaria de la muestra expuesta en
el Museo de Dallas; y Miren Arzalluz, curator del
Museo Balenciaga.
Según explica Tejedor, «cada una de ellas nos
permite descubrir, a pinceladas, el contexto
sociopolítico de las distintas épocas de su vida.
Desde su inicios en España a su posterior llegada en
1937 a París, pasando por el éxito en los años 50 de
sus creaciones en Europa y la repercusión de éstos
en América».
Rodaje complejo
El rodaje de Cristóbal Balenciaga, permanecer en lo
efímero no está resultando una tarea nada sencilla.
«Tenemos que entrevistar a muchas personas célebres
y su acceso es complicado», admite Oskar Tejedor.
«Tampoco nos está siendo fácil poder disponer de los
archivos fílmicos de la Casa Balenciaga, cuando
éstos son fundamentales para ilustrar el documental.
Llevamos un año intentándolo, aunque ahora podría
solucionarse si firmamos finalmente un acuerdo».
Tejedor sostiene que el suyo es «un rodaje atípico»,
ya que a diferencia de otros, éste no se está
produciendo de un modo «continuo», ni en «un plazo
de tiempo cerrado», sino «en función de eventos,
como la inauguración de exposiciones, que se
celebran en diferentes partes del mundo». Sus
cálculos le hacen pensar que el documental podría
estar terminado hacia finales de enero de 2008 -«ya
hemos grabado el 40%»-, y su presentación oficial
tendría lugar a principios del próximo año,
probablemente durante la celebración de Festival
Internacional de Programas Audiovisuales de Biarritz
(FIPA).
En esta coproducción francoespañola, que cuenta con
el apoyo del Gobierno Vasco y la participación de la
Fundación Balenciaga, ya se han embarcado varias
cadenas de televisión como ETB, France 3 y Avro, de
Holanda, a las que en breve se sumará la Forta, la
Federación de Organismos de Radio y Televisión
Autonómicos, por lo que su difusión está más que
asegurada.
Permanecer en lo efímero
El título del documental dirigido por Oskar Tejedor,
Cristóbal Balenciaga, permanecer en lo efímero, es
un fiel reflejo de la intemporalidad de su
producción. A su juicio, «es sorprendente comprobar
cómo un hombre que se dedica a algo tan efímero como
es el mundo de la moda ha sabido mantenerse, incluso
después de muerto».
En este sentido, Tejedor recuerda que «sus prendas
se siguen vendiendo», ya que «todos los años se
reeditan modelos de archivo creados por él a un
precio altísimo». Añade, asimismo, que Balenciaga
«elevó la alta costura a la perfección y con su
desaparición, desapareció también ésta».
GENIO Y
VESTIDO - ELPAIS.COM - ROGER SALAS
No está de más desfrivolizar a Cristóbal Balenciaga
del tono habitual en que suele moverse la crítica
del vestido. El donostiarra es el único de los
nombres legendarios de la alta costura que lo merece
y que resiste el paso del tiempo y del rodillo de la
razón, algo que la moda, en su obsesión por
innovarse, olvida. Algo así como que las personas
que visten alta moda también, por lo general, apoyan
sus pies en suelo real:Con Balenciaga acabó el que
la alta costura marcara el rumbo. Ahora en tal égida
los cerebros individuales han sido sustituidos por
los equipos de las grandes firmas internacionales,
lapiceros anónimos (muchas veces mercenarios del
pasado) que diseñan al propio consumidor y lo que
hay que consumir.
Balenciaga basó su éxito en no hacerle demasiadas
carantoñas a la fama (sólo las necesarias que le
exigía su propio trabajo), en cultivar -con
prudentes distancias- una pléyade de santas mujeres
de inagotable talonario y sobre todo en el arte de
reaccionar siempre cartesianamente con. sus
hallazgos formales.
El modista explotaba cada línea conseguida (del dos,
piezas al sari) hasta la saciedad temporada tras
temporada: no tenía la obsesión de cambiar, y eso le
hacía jugar con ventaja, profundizar como nadie en
aquello de "la voluntad de estilo".
La cruda verdad es que su espíritu profesional no
pasa hoy día de eso: el aura venerada y mitificada a
la distancia de un concepto de la labor de hacer
ropa a la medida que ya no volverá jamás. La propia
alta costura cambia apresuradamente de fisonomía
para subsistir entre tanto prêt-à-porter que no lo
es. Balenciaga intuyó esa decadencia y ese final de
una época y del vestido de élite. El primer apogeo
del prêt-à-porter fue precisamente su tiro de gracia,
y así, entonces cerró en silencio, sin avisar, las
puertas del estudio de la avenida Georges V, algo
así como una elegante manera de morir para las
pasarelas.
GIVENCHY DICE QUE
BALENCIAGA ERA SU DIOS
El modisto francés
recuerda en San Sebastián al gran creador vasco -
ELPAIS.COM - CRISTINA ANGULO
"Balenciaga no era solamente un creador
extraordinario, sino también un ser humano
excepcional. En un oficio como el de la costura,
donde se ven toda clase de cosas, encontrar a una
persona con tanta integridad y disciplina como él no
es nada fácil", aseguró ayer en San Sebastián Hubert
de Givenchy. El modista recientemente retirado no
escatimó elogios para el creador guipuzcoano
afincado en París, y llegó a afirmar que "Balenciaga
era un dios para mí". Givenchy fue el ponente
estrella del curso Cristóbal Balenciaga y el diseño
de hoy de la Universidad de Verano del País Vasco,
que ha querido celebrar también el centenario del
nacimiento del modista en la localidad pesquera de
Getaria.
Vestido con un traje beis y una corbata oscura,
Givenchy provocó gran expectación en el palacio
Miramar, donde le esperaban Teresa Cormenzana y
Kontxu Uzkudun, diseñadoras vascas de moda y
miembros de la Fundación Cristóbal Balenciaga, y
Ramón Esparza, colaborador y amigo de Balenciaga
durante 25 años, a quien Givenchy abrazó
emotivamente. Givenchy, que abrió su casa de modas
hace 43 años en París, reconoció que su gran pena
fue no poder trabajar con Balenciaga.Visiblemente
emocionado, el creador francés recordó que conoció
al modista en una fiesta en Nueva York en 1953, y
"me di cuenta de que no sabía nada, aunque ya tenía
abierto mi taller". "Tuve el privilegio de contar
con su amistad, y me dijo entonces: 'No ponga una
flor para que quede bonito, busque la sencillez".
Las lecciones del llamado "arquitecto de la moda"
alcanzaron su cenit cuando, según relató Givenchy,
en una visita a San Sebastián "montó un vestido
sobre una mujer que estaba gorda y era un poco
jorobada, transformándola en una mujer esbelta y
elegante".
El modista parisiense repasa la obra de Balenciaga
Junto a tres modelos del artista cedilos para la
ocasión. "Nunca les aparecerá su imagen. porque era
un modista completo". Givenchy, que se considera
discípulo de Balenciaga, ha mantenido durante sus 43
años de carrera las claves que in su día le aportó
el creador , guipuzcoano. El mismo Balenciaga
recomendó a sus clientas que acudieran a casa le
Givenchy cuando llegaba el prêt-à-porter y sintió
que había ,asado su momento.
El carácter perfeccionista de Balenciaga, que vivió
en sus inicios los años dorados de la alta costura
en París, le llevaban a desmontar y montar un
vestido innumerables veces. "El señor Balenciaga
llegaba a hacer cien pruebas en un día, y por la
noche no podía mover los hombros", apuntó Givenchy.
Colección de 130 trajes
La pasión de Givenchy por
el trabajo de Balenciaga le ha llevado a atesorar
una colección de 150 trajes de Balenciaga, que
calificó de "eternos". Crivenchy, que se despidió
del mundo de la moda recientemente, durante la
presentación de las colecciones de otoño-invierno en
París, comparó a su maestro con el actual mundo del
diseño. "La moda actualmente va en cualquier
dirección. Utiliza tejidos inadecuadamente y las
telas tienen vida, se rebelan si las tratas mal. En
Balenciaga, en cambio, no hay nada superfluo, no hay
vulgaridad. Tenía una línea de pureza y elegancia
que hoy es muy difícil de encontrar", comentó. El
creador parisiense dedicará ahora su tiempo a
preparar una gran exposición de la obra de
Balenciaga, prevista para 1998. "París tiene que
celebrar el talento y genio de Cristóbal Balenciaga",
aseguró tajante.
El Carácter introvertido de Balenciaga, que huyó de
los homenajes y las fiestas, y sólo concedió una
entrevista en su vida, parece perseguir ahora a los
miembros de la asociación Pro Fundación Cristóbal
Balenciaga. Los actos más relevantes programados en
homenaje a Balenciaga tuvieron que suspenderse por
falta de subvenciones institucionales del Ministerio
de Cultura, el Gobierno vasco y la diputación foral
guipuzcoana. Los organizadores, que contaban con el
apoyo incondicional de Givenchy, tenían previstas
las celebraciones de una gala de la moda con una top
model luciendo las creaciones del creador de Getaria
y la presentación de la fundación en París.Pese a
las dificultades, el principal objetivo de los
admiradores del modista -la creación de un museo
dedicado a Balenciaga en su Getaria natal- sigue en
pie. El Ayuntamiento de Getaria ha cedido la casa de
la marquesa de Casa Torres, madre de la reina
Fabiola y adalid de un adolescente Balenciaga, para
el museo; el Gobierno vasco ha donado 30 vestidos
del modista y Chillida ha realizado un logotipo para
el proyecto en homenaje al ilustre guipuzcoano.
FRASES SOBRE MODA
"A
las mujeres les gusta la moda porque toda
novedad es siempre un reflejo de la juventud."
Madelaine Scudery (1607-1701), escritora francesa.
"Algunos
diseñadores han acabado con el buen gusto
aceptando los disfraces como buenos, derribando
todas las barreras del conformismo y echando por
tierra cualquier tipo de salvaguarda." Hans
Magnus Enzensberger (nacido en 1934), poeta y
ensayista alemán.
"Contra
la moda, toda lucha es inútil." Joseph Pla
(1897-1981), escritor español.
"El
caballero mejor vestido es aquel que no llama la
atención de nadie." Anthony Trollope (1815-1882),
escritor británico.
"El
mal gusto consiste en confundir la moda, que no
vive sino de los cambios, con bellos y duradero."
Marie Henri Beyle, Stendhal (1783-1842), escritor
francés.
"El
vestido es la característica de las maneras, y
las maneras son el espejo de las ideas." William
Allison (1829-1908), político estadounidense.
"Esclavizarse
a la moda es una cobardía y una necesidad.
Prescindir de ella es una inútil quiquiriquí que
sólo conduce al ridículo." Leon Daudet
(1867-1942), escritor y político francés.
"La
autoridad de la moda es tan absoluta que nos
fuerza a ser ridículos para no parecerlo." Joseph
Sanial-Dubay (1754-1817), escritor francés
"La
devastadora ideología de la imagen y de lo
grotesco que ha señoreado en los ochenta y
principios de los noventa, ha conseguido desposeer a
muchas víctimas de la moda de su personalidad."
Giorgio Armani (nacido en 1934), diseñador italiano.
"La
moda es cultura por que es forma de expresión
tan útil o inútil como el arte." Antonio González
de Cosío (nacido en 1965), cronista mexicano de moda.
"La
moda es el arma que los diseñadores damos a las
mujeres para que se vean y se sienta jóvenes y
actuales siempre." Sarah Bustani (nacida en
1965), diseñadora mexicana.
"La
moda es el escenario apropiado para individuos
que son interiormente dependientes y cuya estima
necesita cierta distinción, peculiarización."
George Simmel (1858-1918), sociólogo alemán.
"La
moda es la muy particular necesidad que tengo de
expresarme y de expresarse de la gente que compra lo
mío." Edoardo Roca (nacido en 1968), diseñador
mexicano.
"La
moda es una actitud, una forma de expresión, un
estado anímico, una manera de diversión… La moda es
eso y muchas cosas más." Emilio Trad (nacido en
1970), diseñador mexicano
"La
moda no es sólo divertimiento, un juego, sino
una presencia de civilización y, por tanto, una
parte del arte." Pierre Cardin (nacido en 1922),
diseñador francés.
"La
moda no es una imposición, sino una elección por
placer en la que cada uno debe encontrar aquello con
lo que se siente identificado." Gianfranco Feré (nacido
en 1935), diseñador italiano.
"La
moda primero llama la atención, deviene popular
y al poco tiempo cansa y pasa." Manuel Méndez (nacido
en 1930), diseñador mexicano.
"Uno
de los grandes diseñadores de moda fue Napoleón,
que cambió los uniformes del ejército para hacerlos
más funcionales." Nino Cerruti (nacido en 1930),
diseñador italiano. |