Ingredientes: 1 kilo de bacalao, desalado durante 36 horas, sin piel ni espinas y desmigado; 1 langosta de un kilo; 1 cebolla grande, 3 dientes de ajo, 1 vaso de salsa de tomate casera, 1/4 litro de aceite de oliva, 2 ó 3 pimientos del piquillo en tiras, perejil y sal. Preparación: En una olla con abundante agua y sal se echa la langosta y se deja cocer 20 minutos. Después se le quita el caparazón y se trocea la cola; la cabeza se desmenuza. En una cazuela a fuego lento se pone el aceite y la cebolla muy picada; se rehoga hasta que empieza a tomar color; se añaden los ajos muy picaditos. A los dos minutos, se incorpora el bacalao, escurrido y seco, junto con las pieles que habíamos reservado. Dejar hacer 7-8 minutos, añadir la salsa de tomate y la langosta. Se mueve la cazuela constantemente para unirlo todo bien y que las pieles suelten su gelatina. Se añaden las tiras de pimiento, se espolvorea perejil picado, se retiran las pieles y se sirve.
Ingredientes: 1 kilo de morcillo de toro de lidia, 2 cebollas, 2 zanahorias, 2 dientes de ajo, 1 cucharada de vinagre, 1/2 litro de buen vino tinto de crianza, 1 decilitro de aceite, sal, pimienta y harina Preparación:
Trocear la carne y pasarla ligeramente por harina. En una cazuela con el
aceite, poner los ajos sin pelar; cuando empiecen a tomar temperatura,
añadir la carne y dorarla bien. Incorporar la cebolla picada y la
zanahoria en rodajas; cuando empiecen a ablandar, añadir el vinagre y
reducir. Después, añadir el vino, tapar la cazuela y hacer a fuego muy
lento; de ser necesario, se añadirá un poco de agua caliente durante la
cocción Antes de terminar, comprobar el sazonamiento y rectificar si es
necesario. Servir con unas patatas hechas en su propio jugo En una comida típicamente navarra no puede faltar el broche final de uno de los productos más genuinos de esta tierra: el pacharán, licor o aguardiente anisado, que ha conseguido traspasar las fronteras de la Comunidad Foral. Para su
elaboración se utilizan las endrinas o pacharanes. Éstas se ponen en
maceración con anís en el interior de botellas o recipientes mayores
durante varios meses, en los que de vez en cuando se agita el contenido
para que las endrinas repartan su aroma uniformemente. Navarra es
una excelente productora de vinos jóvenes, de crianza, reserva y gran
reserva, además de moscateles y cava, cada vez más reconocidos en los
mercados nacionales e internacionales. Los vinos más jóvenes, sobre todo
los rosados, con gran presencia de garnacha, han sido hasta hace poco la
tarjeta de identidad de los caldos navarros, pero poco a poco, a partir
de los inicios de la década de los 80, las bodegas se han volcado en
obtener vinos madurados durante años en bodegas. Navarra produce hoy
vinos de gran personalidad, desde los que siguen la línea tradicional,
hasta los que se ajustan al gusto del mercado internacional,
acostumbrado al cuerpo y aromas afrancesados. El "coupage" que en los
últimos tiempos está marcando la pauta de los vinos tintos navarros es
el formado por tempranillo, garnacha y un pequeño porcentaje de cabernet
sauvignon. El queso se
elabora en numerosas localidades de montaña. Los más característicos son
de oveja, cremosos y de ojos diminutos, que al secarse se astillan y
adquieren un punto picante.
El Parque Natural Señorío de Bértiz Este parque tiene una superficie de 2.040 has. y está situado en el término municipal de Bertizarana, en el Norte de Navarra, a orillas del río Bidasoa. El parque constituye un conjunto singular por su paisaje, siendo uno de los pocos valles del entorno que dispone de una cubierta arbórea completa y continua. Presenta un alto gradiente altitudinal, pues en tan sólo seis kilómetros de distancia se superan los 700 metros de desnivel entre las orillas del Bidasoa y el pico de Aizkolegi. Su vegetación y su fauna son representativas de los valles prepirenaicos de influencia atlántica, aunque no existen especies endémicas. Las Sierras de Urbasa y Andía (21.408 has de Parque Natural) se configuran como un espacio natural dotado de un amplio conjunto de valores geológicos, biológicos, ecológicos, estéticos, paisajísticos, arqueológicos y socioculturales. Están situadas al Oeste de Navarra, en una posición intermedia entre la llamada Navarra Húmeda del Noroeste y la Navarra Media Occidental o Tierra Estella. Se trata de un altiplano en el que confluyen el mundo atlántico, que penetra por la cara norte, y el mediterráneo, que lo hace por el Sur. Todo ello conforma un sugestivo paisaje de robles, hayas, quejigos, encinas y pastizales en el que habita una fauna valiosa por su diversidad. El parque es un modelo de paisaje kárstico y en este territorio se preserva buena parte de los recursos hídricos de Navarra, pues constituye un gran embalse subterráneo, cuyo drenaje natural fluye al exterior a través de nacederos tan espectaculares como el del Urederra. Las Bardenas Reales Bardenas Reales (40.000 has. de Parque Natural) constituyen un extenso territorio del Sudeste de Navarra caracterizado climatológicamente por sus escasas y torrenciales precipitaciones, veranos cálidos e inviernos bastantes fríos. La vegetación es de carácter estepario y mediterráneo. El interés botánico de la flora y la fauna bardeneras está relacionado con la singularidad climática de la depresión del Ebro, y ha merecido figurar en el Inventario Nacional de Hábitats, elaborado al amparo de la Directiva 92/43, CEE, de 21 de mayo, de Hábitats. Este parque fue declarado en 2000 Reserva Mundial de la Biosfera. La fauna está representada por abundantes especies de peces, anfibios y reptiles, siendo la presencia de las aves la que marca el carácter de la zona por su trascendencia no solo local sino también europea, como es el caso del alimoche. |
Este sitio se actualizó por última vez el 29/08/2008