 Ciudad de
España, capital de la provincia del mismo nombre, situada en la ribera
del río Segura, en el centro de la famosa huerta murciana, a 45 m de
altitud sobre el nivel del mar. Cuenta con 370.745 habitantes (2001),
conocidos bajo el gentilicio de murcianos, sobre una extensión de 936,21 km². Además de capital es sede episcopal y ciudad universitaria. Dista
de la capital nacional 391 km.

HISTORIA DE
MURCIA
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Fundada por el emir árabe de
Córdoba Abd-Al-Rahman II allá por el año 825. Pese a que la presencia de
musulmanes en la región, se remonta al año 713 cuando el general
Abdelaziz entró por el paso natural del valle del Guadalentín, camino de
Cartagena, para enfrentarse a los hispano-visigodos. Esto supuso en los
primeros cien años un completo caos pues se producían continuas guerras
civiles entre las etnias que habitaban el territorio murciano. Es por
eso que el citado emir envió a su ejército para pacificar la zona y
fundar una ciudad en el centro del valle del rio Segura que favoreciera
el desarrollo de toda la provincia. El lugar elegido fué una pequeña
elevación del terreno que había junto al rio. Posiblemente justo en esa
elevación hubiese antes un poblado ibérico y algunas villas romanas, tal
como lo revelan los numerosos hallazgos arqueológicos encontrados, entre
otros emplazamientos, bajo la actual Gran Vía Escultor Salcillo. La
ciudad se creó cercada por una muralla de 15 metros de altura jalonada
con 95 torres defensivas, así como 9 puertas que la comunicaban con el
exterior. Además, la ciudad quedó resguardada por el cauce del rio y por
la acequia mayor que discurría por su lado norte. De todo aquello hoy
solo queda en pie lo que se conocen como algunos "trozos de muralla" de
las que la más importante es, visiblemente restaurada, una de sus torres
y un trecho de muralla situada a la espalda del conocido Mercado de
Verónicas, a la derecha del Palacio del Almudí. Otros muchos restos se
encuentran diseminados por la ciudad pero dada su escasa relevancia
histórico-arqueológica quedan relegados a permanecer ocultos, cuando no
demolidos, en los sótanos y garajes de las nuevas edificaciones que han
propiciado su afloramiento.
Retomando la historia, y ya
en el siglo XIII, el desorden impera por todo el reino, lo cual mueve a
la sublevación de poblaciones como Lorca, Mula, Cartagena y Aledo. Por
otro lado, el emir de Granada puja en la frontera con Murcia por invadir
el reino y, a su vez, la Corona de Castilla tiene reconquistada desde
1213 la mayor parte de Albacete, provincia castellana entonces y durante
toda la Edad Media, gracias a su anexión a las de Toledo y Cuenca. Esto
mueve a los últimos emires árabes a pactar con la Corona y convertir
Murcia en un reino dependiente y protegido de la Corona, pasando a
depender de guarniciones castellanas las principales ciudades de la
región pero respetando la autoridad del emir moro. Así, entre 1243 y
1244 se lleva a cabo tal compromiso. En 1266 (febrero) Jaime I de Aragón
entra en la ciudad anexionándola al reino de Castilla y, finalmente,
hacia finales de siglo, Murcia pasa a ser no solo reino protegido sino
también gobernado por la Corona de Castilla. A partir de entonces,
Murcia sufrió una transformación gradual orientada a adaptarse al modelo
cristiano. Una de estas obras fué llevada a cabo por el propio Jaime I,
que ordenó abrir una calle ancha y recta a través del zoco árabe que
conectara la mezquita con la llamada "plaza del Mercado", típico enclave
medieval donde se llevaba a cabo el comercio de la ciudad. En aquel
entonces, la mezquita se hallaba situada en lo que hoy es la catedral, y
la plaza del Mercado es la actual Plaza de Santo Domingo. La calle ancha
y recta a la que hacía referencia es hoy Trapería. Esta calle, junto a
la perpendicular calle Platería forman una encrucijada que recorre el
casco viejo de la ciudad de un extremo al otro. Durante siglos, el punto
donde ambas calles se intersectan formando una cruz fué conocido como
las Cuatro Esquinas de San Cristóbal, por figurar una imagen del santo
en una hornacina. Hoy se ha quedado en las "Cuatro Esquinas" aunque ni
siquiera hay un letrero indicador: solo tres sucursales bancarias y una
heladería conforman el enclave. Los nombres de Trapería y Platería han
permanecido hasta la actualidad y vienen de los días medievales de
comercio con los talleres y negocios que trataban con malteses,
genoveses, catalanes, etc. Curiosamente hoy la calle denominada Trapería
esta jalonada de numerosas entidades bancarias y financieras, mientras
que la llamada Platería esta salpicada a izquierda y derecha de
comercios dedicados a la venta de modas y textiles.
Muralla Arabe Santa Eulalia
Hacia finales del s.XIV y
durante el s.XV fueron expulsados todos los moriscos de la región y
pacificado los territorios tanto de la zona como de las fronteras con
regiones vecinas, lo cual dió un período de estabilidad que se reflejó
en el desarrollo de Murcia. Así, en el s. XVI, florecieron todas las
ciudades del reino. El arte y la cultura también se vio revitalizado y
se proyectaron magnas obras como la construcción de la Iglesia de La
Merced (actualmente adyacente al edificio del Campus Universitario de La
Merced, en la capital).
El s.XVII fué especialmente
duro en Murcia por diversos factores: el clima que arrasaba cosechas
enteras, epidemias que diezmaban la población y la presencia de piratas
berberiscos que saqueaban sus costas impidiendo todo contacto exterior
por mar.
El s.XVIII no fué mucho mejor
en este sentido, pero comenzó el desarrollo de una economía minera e
industrial que vendría a sumarse a la tradicional de siglos anteriores
basada en los sectores agrario, artesanal y comercial. Después de esta
época un tanto favorable, el siglo XIX se inaugura con una nueva crisis
motivada por un período de sequías, seguido de importantes inundaciones,
de la guerra contra Napoleón y la ocupación en 1809 de la ciudad de
Murcia por las tropas francesas.
Además, las fiebres palúdicas
asolaban ciudades como Cartagena y Caravaca, la fiebre amarilla causaba
estragos en Mazarrón y Cartagena y el cólera hacía lo propio en Puerto
Lumbreras y Lorca. Habrá que esperar a la mitad de siglo para que se
invierta la situación. Políticamente, las ideas republicanas movieron a
la revolución de 1868 y al estallido secesionista del 73 en el cual se
proclamó el cantón murciano.
Murcia entra en el s.XX en un
manifiesto subdesarrollo marcado por la imposibilidad de la región por
incorporarse al mercado nacional e internacional pues se hallaba en una
situación precaria, basada en una nada destacada industria de capital
extranjero y un comercio que no había sido capaz de traspasar las
fronteras regionales. No obstante, el apoyo por parte del General Primo
de Rivera (1923-1929) y su política puso en marcha una gestión eficaz en
estas tierras. Así, Murcia se incorpora definitivamente al ritmo del
país impulsando la industria, potenciando los sectores de conservas,
cítricos y pimentón y modernizando su agricultura.
Con posterioridad se
implantara la Republica en todo el Estado y tras la Guerra Civil, se
configura una nueva España bajo la atenta mirada del General Francisco
Franco. La Región es ampliada con la provincia de Albacete.
Tras el régimen, y la llegada
de la democracia, la Región recupera su carácter uniprovincial y se
intentan igualar las actividades económicas y políticas de sus ciudades
mas importantes, que son Cartagena y Murcia. En la década de los 80 y 90
la ciudad de Murcia hace un gran esfuerzo y se sitúa en unos niveles
socio económicos de los que había carecido hasta entonces, en
comparación a otras ciudades de la geografía nacional de similares
características.
La ciudad de Murcia encara el
desafío del siglo XXI con retomadas fuerzas. Un vigoroso impulso
económico que hace de esta zona un importante enclave de modernizadas
estructuras, tanto económicas y de comunicación, que se expanden y
entrelazan con las poblaciones de su entorno y las de mas allá de sus
fronteras geográficas.
Casino, Catedral de Santa
María, Convento de Santa Clara, Iglesia de San Esteban, Museo de
Arqueología, Museo de Bellas Artes, Palacio Almudí, Palacio
Episcopal, Teatro Romea.
Fiestas de Primavera,
Romería de la Virgen de la Fuensanta, Semana Santa, Navidad y Reyes,
Carnavales, Festivales.
La Región de Murcia atesora
una gastronomía que es punto de encuentro de productos de excepcional
calidad, hasta ocho de ellos ostentan la prestigiosa denominación de
origen, con unas recetas variadas e imaginativas, en las que se reflejan
las influencias de los múltiples pueblos que se han asentado en la
región a lo largo de los siglos.
La diversidad geográfica
murciana se traduce en una enorme variedad de recetas integradas por
productos autóctonos, entre los que podemos encontrar los pescados y
mariscos del Mar Menor y del Mediterráneo, las frutas y verduras de la
huerta, las carnes y embutidos tradicionales y los excelentes vinos que
ofrece la tierra, cuyas virtudes y calidad son reconocidas a nivel
nacional e internacional.
La Región produce y exporta
productos tan intensamente demandados como el arroz de Calasparra, de
enormes potencialidades para la absorción de sabores o los vinos de
Bullas, Jumilla y Yecla, que aúnan cuerpo, sabor y aroma. Legumbres ,
hortalizas, cítricos, alimentos en conserva, mermeladas, confituras
y embutidos elaborados con cerdo completan la nómina de alimentos que la
región brinda.
INFLUENCIAS
El paso de distintas
civilizaciones por nuestras tierras ha dejado una influencia
gastronómica perdurable, aún presente en nuestras cocinas. Así, podemos
encontrar claras semejanzas entre platos típicos actuales y comidas del
antiguo mundo greco-romano. Ocurre por ejemplo con las migas ruleras, el
arrope calabazote o con los salazones. Además, cabría añadir que muchos
de los cultivos tradicionales de la Región de Murcia, eran ya
practicados en época romana, como la vid, el olivo, la higuera, el
melocotonero o la alcachofa.
Posteriormente la cultura árabe asentada en el Mediterráneo, también
legó una tremenda herencia de sabores y aromas al recetario murciano.
Aunque ésta fue durante algún tiempo magnificada en menoscabo de la
romana, creyéndose que todo en la Región era de origen árabe, es bien
cierto que muchos de los productos de nuestra despensa poseen un nombre
derivado del árabe. Así, por ejemplo aceituna, albóndiga, albahaca, el
almíbar y un largo etcétera de alimentos y recetas fueron nombrados por
los musulmanes y han perdurado hasta nuestros días.
Tras el descubrimiento de las Américas, se asimilaron una serie de
productos llegados del nuevo continente, destacando el tomate o el
pimiento, hasta el punto de hacerlos emblemáticos del Levante. Estos
nuevos ingredientes, rápidamente se hicieron imprescindibles en nuestra
gastronomía.
No cesan aquí las influencias, ya que las nuevas técnicas y formas de
elaboración de la cocina actual aplicadas a nuestros platos
tradicionales permiten seguir disfrutando de un aire renovado en la
cocina tradicional que tanto arraigo tiene en la Región de Murcia
PRODUCTOS
La Región de Murcia es rica en
contrastes, lo cual se refleja en su gastronomía. Cada comarca, en
función de sus características edafo-climáticas, la composición del
suelo y el régimen térmico y de lluvias, tenía acceso a unos alimentos
determinados. Se hallan tres tipologías fundamentales: costa, huerta e
interior.
El mar de los mil sabores
Los pueblos ribereños han
desarrollado una cocina más mediterránea, utilizando productos
procedentes del mar.
La Región de Murcia posee una laguna interior salada, conocida como el
Mar Menor. En este pequeño mar se capturan especies autóctonas muy
apreciadas por su calidad y sabor característico: el langostino,
salmonete, la dorada o el mújol son algunas de las más valoradas. En
estas zonas se practican artes de pesca ancestrales como las encañizadas.
Además, Murcia posee casi 170 kilómetros de costa bañada por el Mar
Mediterráneo. La calidad de sus aguas y la disposición de la plataforma
continental, que alcanza importantes profundidades a escasa distancia
del litoral, permite la abundancia de pescado.
Se conservan artes y flota de pesca artesanal, lo cual supone una menor
amenaza al mantenimiento de estos recursos faunísticos. El jurel, la
lecha, el chanquete, las pescadillas, sardina, boquerón, bonito, caballa,
lenguado, gallo o merluza son algunas de las especies que se capturan en
el Mediterráneo.
La cocina ha creado multitud de recetas a partir de estas especies,
adaptándose a la idiosincrasia de cada una. Así, el caldero usa peces de
roqueo, la denominada morralla, para sus caldos. Los guisos usan bacalao
desalado. Las sardinas se usan como guarnición en las migas ruleras. La
dorada se hornea con sal obtenida en nuestras abundantes salinas.
La huerta generosa
Las poblaciones de la huerta asentadas a lo largo de la cuenca del
río Segura desarrollaron la agricultura, que suministra una rica
variedad de frutas, legumbres y hortalizas. Entre los frutales
destacan considerablemente las frutas de hueso como el melocotón, el
albaricoque o la ciruela; entre las legumbres destacan las habas,
las judias o los guisantes; y entre las hortalizas cabe destacar los
tomates, las alcachofas, los pimientos, lechugas y berenjenas que
son los productos tradicionales que se pueden hallar en los huertos
regados por las antiquísimas acequias.
Uno de los productos más singulares es el pimentón, elaborado a
partir de ñoras, pimientos de bola secados y molidos. Además, la
huerta de Murcia es una excelente productora de cítricos, destacando
el limón sobre la naranja y la mandarina.
El interior
En las poblaciones del interior el clima es menos benigno, la
altitud es mayor y todo se vuelve más rudo y consistente.
En estas zonas nos encontramos con cultivos de cereal, legumbres
(garbanzos, lentejas...), olivos, almendros, vid y un entorno donde
coexiste la carne de caza (liebre, perdiz o conejo) con la de los
animales domésticos como el cerdo, el cordero, el conejo o el pollo.
Con todo ello la gastronomía se adapta al medio y se hace densa,
calórica y rica. El caracol es un complemento de la carne para
algunos platos como el gazpacho o los arroces. Aparece una gran
variedad de embutidos típicos que se elaboran a partir de las
matanzas, como el morcón, la morcilla o la longaniza. En la olla se
conjugan todos estos ingredientes con verduras como el cardo o la
chirivía. La condimentación también se hace más recia y montaraz,
con comino y tomillo, laurel u orégano presentes en el entorno.
Los productos con sello de garantía
La variedad gastronómica de la
Región se fundamenta, por tanto, en la de sus espacios geográficos,
entre los que destacan algunos de sus productos frescos o elaborados,
obteniendo un reconocimiento internacional mediante la obtención de la
calificación de denominaciones de origen y diversas certificaciones de
calidad.
Los abanderados de las denominaciones de origen murcianas son el arroz
de Calasparra; el pimentón de Murcia; los vinos de Bullas, Yecla y
Jumilla; la pera de Jumilla, el queso de Murcia y el queso de Murcia al
vino
Además se encuentran entre los productos con Marcas de Garantía de
Calidad Agroalimentaria u otras certificaciones europeas el Vino del
Campo de Cartagena, el Jamón Serrano, el Aceite de Oliva Virgen Extra y
el Cordero Segureño, una especie autóctona del noroeste murciano.
ELABORACIÓN
El proceso de elaboración de
los ingredientes determina en mucho el sabor y acabado de los alimentos.
Por tanto, no es casualidad, sino una pura cuestión práctica que en
Murcia se sigan utilizando utensilios tradicionales de cocina, como las
ollas de barro o los calderos de hierro, para cocinar algunas recetas.
Abanico de Aguacate con Salmón
Ahumado, Almogrote, Ensalada Murciana, Gachas Murcianas, Llobarro
del Mar Menor al Ajillo, Paparajotes Murcianos, Pipirrana, Potaje
Murciano, Zarangollo.
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Abd al-Rahman II
Alfonso X El Sabio
Anastasio Martínez Valcarcel
Antonio Pérez Gómez
Bartolomé Pérez Casas
Alfonso Escámez
Al-Ricotí
Antonio Gálvez Arce
Azorín
Beata Piedad de la Cruz
Belluga, 300 años después
Diego de Saavedra Fajardo
Don Juan Manuel
Emilio Castelar
Familia Garrido
Bernabé Gil Riquelme
Domingo Valdivieso y Henarejos
El Marqués de Corvera
Emilio Pérez Piñero
Gil Francisco de Molina y Junterón
Ginés Pérez de Hita
Ibn Sabín
Isidoro Máiquez
José Matrán
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José Musso Valiente
Ibn Al-Arabi (Abenarabi)
Isaac Peral
Jerónimo Molina García
José Moñino Redondo (Conde de Floridablanca)
José Ortega Cano
José Planes
Juan de la Cierva Peñafiel
La Reina Isabel la Católica en Murcia
Manuel Coronado
Pedro Jara Carrillo
Juan de la Cierva Codorníu
Julián Romea
Manolo Belzunce
Narciso Yepes
Pepín Liria
Rafael Tejeo
Ricardo Codorníu y Stárico
Salvador García Jiménez
Wssel de Guimbarda
Ramón Barba
Roque López
Vicente Medina |
La ciudad, los monumentos
históricos, los restaurantes con comidas típicas.

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