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Municipio
de la Comunidad Autónoma de Madrid situado a 47 km al S de la ciudad de
Madrid y a 44 km al NE de la ciudad de Toledo. Su término municipal
tiene una extensión de 186,71 km2 , y cuenta con una población de 42.481
habitantes (enero 2004), cuyo gentilicio es ribereños y arancetanos. En
diciembre de 2001 fue declarado por la UNESCO "Paisaje Cultural
Patrimonio de la Humanidad".
La historia de Aranjuez comienza a tomar relevancia en la Edad
Media, cuando el río Tajo se convirtió en frontera de las dos
culturas enfrentadas en la península Ibérica: la islámica y la
cristiana. La zona vivió cambios y tensiones durante mucho tiempo
sometida, ora al poder musulmán, ora al cristiano, hasta que,
finalmente, Alfonso VIII sometió definitivamente estas tierras al
dominio cristiano, con la conquista de la fortaleza de Aurelia
(Oreja).
En reconocimiento por la ayuda que los caballeros de la Orden de
Santiago le habían brindado en la lucha contra los moros, el rey
Alfonso VIII entregó Aurelia y todo su término a dicha Orden. A ese
término pertenecía el territorio de Aranjuez, que por aquel entonces
era conocido con los nombres de Aranz, Aranzuel, Aranzugue o
Almuzundica. Los caballeros de Santiago, que establecieron su
cuartel general en Ocaña, fundaron las encomiendas, una de las
cuales fue la de Alpajés, de la que formaba parte el territorio de
Aranjuez.
Atraído por la riqueza de la flora y fauna del lugar, uno de
aquellos caballeros, D. Lorenzo Suárez de Figueroa, decidió en 1287
construirse una residencia, que fue el embrión del futuro palacio de
la Orden de Santiago en Aranjuez.
La vinculación de Aranjuez con la Casa Real comenzó cuando los Reyes
Católicos (Isabel I y Fernando II) eligieron el lugar como Real
Sitio de descanso. En lo sucesivo, cada uno de los reyes que se
suceden en el trono de España, dejaron su impronta en el lugar.
Carlos V reservó la dehesa de Aranjuez para su descanso y
esparcimiento, dando así comienzo a la gestación del Real Bosque de
Aranjuez, al que luego se anexionaron otras propiedades, en las que
se prohibió pastar al ganado de la vecindad.
Pero fue Felipe II, quien constituyó oficialmente a Aranjuez en el
status de "Real Sitio", prohibiendo el asentamiento en el lugar a
toda persona que no fuera criado o empleado de la Corte. Desde
entonces, Aranjuez se convirtió en lugar donde los reyes pasaban
regularmente una temporada del año, concretamente algunos meses en
la primavera, de la misma manera que pasaban el verano en Valsaín, o
el otoño en El Escorial. Felipe II construyó un nuevo "cuarto real",
junto al palacio de los antiguos Maestres de la Orden de Santiago.
También construyó la Casa de Oficios y Caballeros. Además, por orden
del rey se comenzaron las obras hidráulicas que tanta importancia
tuvieron luego en la vida de Aranjuez.
Durante el reinado de Felipe IV se remodeló el Jardín de la Isla con
sus fuentes, mientras que Felipe V se encargó de la continuación del
palacio comenzado por Felipe II, según los planos de Juan de
Herrera. En 1739, un incendio acabó con el antiguo palacio de los
Caballeros de Santiago.
Un giro radicalmente distinto dio el rey Fernando VI al tratamiento
del Real Sitio, con el nuevo trazado urbanístico de la población
encargado al arquitecto y escenógrafo Santiago Bonavía. Con este
plan se pretendió que la ciudad entera se amoldara a los palacios y
espacios ajardinados ya existentes (1757). No sólo levantó la
prohibición de establecimiento en el lugar sino que, para incentivar
el poblamiento, el rey dio normativas para que se otorgara gratis el
terreno a quien quisiera construir su residencia en Aranjuez,
siempre y cuando se ajustara a las nuevas normas urbanísticas. A
partir de ese momento, los nobles y grandes españoles y extranjeros
comenzaron a construir sus mansiones en Aranjuez, para estar más
cerca de la corte cuando venían a visitar a los reyes. El nuevo
trazado urbano unió el Palacio con la zona residencial de la ciudad,
por medio de la gran plaza de San Antonio.
Con
Fernando VI comenzó la época del gran apogeo de Aranjuez.
Con Carlos III el Real Sitio disfrutó de una serie de mejoras, tanto
en los trabajos de caminos y puentes como en edificios de carácter
público. Algunas de esas obras fueron el puente sobre el río Tajo,
el convento de San Pascual Bailón, el Hospicio y el Hospital de San
Carlos Borromeo. El propio palacio fue transformado con las dos alas
que el rey mandó levantar a Sabatini y que formaron la plaza de
armas. A estas obras se unió la casa de Infantes de Juan de
Villanueva, el Teatro de Jaime Marquet y las Caballerizas.
Pero, además, Carlos III dedicó el tiempo de sus estadías en
Aranjuez a la promoción de técnicas vanguardistas en la explotación
agraria. Las ideas de la Ilustración, profundamente asumidas por el
monarca, le impulsaron a implantar varios proyectos racionalizados
de la actividad agraria, promoviéndolos por medio de sus
colaboradores el Marqués de Grimaldi y el Conde de Floridablanca. El
objetivo era experimentar y aprovechar al máximo las posibilidades
de estas tierras trayendo incluso expertos de otros lugares de
España y aún del extranjero. Así, por ejemplo, se trajo al
valenciano Joaquín Cotanda, para experimentar trabajos de la tierra
al estilo valenciano; se plantaron moreras para experimentar la cría
de gusanos de seda; cepas de toda clase de uvas, olivos, etc. Varios
proyectos fueron impulsados con esta mentalidad, entre los cuales
los principales fueron el Real Cortijo de San Isidro (dirigido por
el italiano Josef Ripamonti), la Casa de Vacas (lechería real), La
Casa Flamenca, la Casa de Sotomayor (dedicada al ganado caballar),
El Deleite (con plantaciones de olivos,y viñas, etc.).
Su hijo, Carlos IV (que reinó de 1788 a 1808), enamorado de las
bellezas naturales de Aranjuez, prolongó las estancias en el Real
Sitio, de forma que varios de los acontecimientos importantes de su
controvertido gobierno se llevarán a cabo en este lugar, como la
firma del Tratado de Aranjuez (1805), que confirmó la alianza de
Carlos IV con Napoleón, contra Inglaterra y sus aliados. También
allí tuvo lugar la noche del 17 al 18 de marzo de 1808, el Motín de
Aranjuez, la insurrección popular que provocó la abdicación del rey
Carlos IV, en favor de su hijo Fernando VII, hecho que fue precursor
de la declaración de guerra contra las tropas invasoras.
La Guerra de la Independencia (1808-1814) dejó sus secuelas en el
Real Sitio, pero con el regreso al trono de Fernando VII, se
reanudaron las visitas estacionales de la Corte. La reina Isabel II
devolvió el esplendor y el glamour al Real Sitio, y otros miembros
de la aristocracia construyeron sus palacetes en la villa. A
mediados de siglo, en 1851, llegó a Aranjuez el ferrocarril,
acontecimiento que constituyó un verdadero hito histórico en la vida
del pueblo. En este mismo siglo, en 1890, Aranjuez recibió el título
de villa.
Con la política de desamortización de 1868, buena parte de las
tierras de Aranjuez fueron compradas por particulares, que las
dedicaron a las explotaciones agrícolas. Cuando de nuevo se restauró
la monarquía, Aranjuez había perdido ya su carácter de residencia
estacional de la Corte. Las visitas que realizó Alfonso XII fueron
ocasionales: para descubrir el monumento que allí se le dedicó, para
inaugurar el Hospital de Coléricos, o para visitar la yeguada.
La actividad económica del municipio de Aranjuez ha sido
tradicionalmente la agricultura, impulsada sobre todo, como ya hemos
visto, por Carlos III. También ha sido importante la cría de ganado,
destacando la cría de caballos (la yeguada) actividad que ya
practicaban en Sotomayor los Caballeros de Santiago. De hecho, todos
los monarcas dedicaron especial interés a la yeguada, que se deshizo
durante la Guerra de la Independencia, pero que se recuperó en 1812.
Con la Primera República (1873-1874), la yeguada se vendió, para ser
readquirida más tarde por el rey Alfonso XII.
Otra finca donde se crió ganado caballar fue la de Villamejor,
conocida como la Yeguada del Burro, donde en 1802 se llegó a reunir
una cabaña de 2.582 cabezas entre caballos, potros, mulas y burros.
También se criaban aquí toros bravos.
La industria de Aranjuez estuvo restringida a las actividades
artesanales relacionadas con la necesidades de la población. Los
artesanos se dividían en gremios, que daban nombre a las diversas
calles. A finales del siglo XVIII (1784) se levantó la fábrica de
Lencería y Pintados, ubicada junto al convento de San Pascual.
En la segunda mitad el siglo XIX se estableció en Aranjuez la
primera Escuela de Agricultura del país.
A principios del siglo XX, Aranjuez comenzó a perder su peculiar
condición de lugar de ocio y recreo, y entró en un proceso de
industrialización, con la azucarera, una fábrica de cintas, la
química, ELSA y los Estudios Cinema España, que ya existían antes de
1936. De esta forma, la industria comenzó a tener ventaja sobre la
agricultura.
Del pasado cultural reciente de la ciudad destaca el estreno, en
1940, del "Concierto de Aranjuez", del maestro Rodrigo, que ha dado
a conocer el nombre de la villa en todos los rincones del mundo.
Con la declaración, en 1983, del casco urbano de Aranjuez como
"Conjunto Histórico-Artístico", y la de la UNESCO como "Paisaje
Cultural Patrimonio de la Humanidad", la ciudad ha visto
incrementada la afluencia de visitantes, lo cual supone un fuerte
impulso al desarrollo de la misma, incentivado por encima de
cualquier otro, el sector servicios de la economía.
En los últimos años, Aranjuez ha experimentado un gran avance en
aspectos referidos a la mejora del medioambiente y urbanismo, así
como la mejora de la oferta deportiva y educativa del municipio. Por
todo ello la ciudad de Aranjuez se ha hecho acreedora al premio
nacional "Ciudad, Urbanismo y Ecología", gracias al proyecto "LIFE"
de la Comisión Europea, que se ha llevado a cabo en la ciudad.
Patrimonio monumental
Aranjuez ha sido declarado Paisaje Cultural Patrimonio de la
Humanidad, debido a la cantidad e importancia de sus fascinantes
jardines y construcciones. En su patrimonio arquitectónico se pueden
diferenciar dos grupos: la arquitectura civil o cortesana, con el
Palacio Real como centro, y la arquitectura religiosa.
1.- Arquitectura civil:
El recorrido por los edificios civiles, en especial palacios e
instalaciones a su alrededor, es de gran belleza y esplendor en
Aranjuez, de hecho, hay muy pocos lugares en la península Ibérica
que la emulen en su lujo y derroche arquitectónico. Se la ha llegado
a denominar el "Versalles español".
El Palacio Real es el
edificio más relevante. Fue encargado por Felipe II al arquitecto
Juan Bautista de Toledo, que en 1560 amplió el Palacio de Caza
construido en este mismo lugar por Carlos V. A la muerte del
arquitecto, continuó las obras Juan Herrera. En los años 1660 y
1665, sufrió dos incendios y quedó prácticamente destruido. En 1722
Felipe V lo mandó reconstruir. Durante los reinados de Fernando VI y
Carlos III el edificio fue ampliado bajo las instrucciones del
arquitecto Sabatini.
En su fachada principal de dos plantas se advierten dos pabellones
superpuestos en cuya parte superior hay dos cúpulas; las alas
laterales son de una sola planta, y forman una arcada continua. En
la planta noble se pueden admirar las estatuas de Felipe II, Felipe
V y Fernando VI.
Ya en el interior hay una impresionante escalera, obra de Bonavía.
En la Saleta se hallan cuadros del italiano Juan Jordani y en la
antecámara y cámara, las pinturas de Lucas Jordán. En la antecapilla
se encuentran los lienzos de los pintores Mengs y Maella. La Capilla
Real se debe al artista Sabatini. En ella hay un altar de mármol y
el famoso cuadro de Maella "La Concepción". El fresco de "La Virgen
y de los Evangelistas" es de Bayeu. El techo de la Sala del Trono es
creación de Camarón; el del Salón de la Reina es de estilo
pompeyano, obra de Maella, y las pinturas, de Teniers.
La estancia más exquisita y entretenida del palacio es la Sala de
China, situada en la torre sureste, que contiene una rica y variada
colección de porcelanas; en las paredes se ven pinturas chinas y
grabados de incalculable valor. El camarín y tocador de la reina son
de estilo italianos con pinturas en su techo de Z. González
Velázquez y Camarón.
Ante la fachada oriental del palacio está el Parterre, que se
comenzó en 1726 bajo el reinado de Felipe V, siguiendo el estilo
francés en la concepción de las fuentes, estanques, cascadas y
arriates. Su prolongación fue realizada entre la antigua capilla y
el palacio propiamente dicho; se pueden admirar en él gran cantidad
de estatuas con numerosos bustos de emperadores romanos.
Desde el Palacio Real hasta el río Tajo se extiendes los Jardines
del Príncipe. Fueron elaborados en el siglo XVIII, parte en estilo
francés y parte en estilo gótico, mezclado todo esto por Boutelou en
un exquisito conjunto. En él se pueden admirar monumentales y
grandiosas fuentes como la de Apolo, con la sala de las columnas y
diversos pabellones. Dentro de este recinto se encuentran la Casita
del Labrador y la Casa de Marinos.
Casita del Labrador
La Casita del Labrador es obra del arquitecto Isidoro González
Velázquez, que la construyó por orden de Carlos IV, y fue terminada
en 1803. Es una imitación clara del Trianon de Versalles, de estilo
clásico; su planta tiene forma de paralelogramo y sobre ella se
alzan tres pisos. La fachada principal, de una sola planta, está
flanqueada por dos alas que forman un patio interior, que está
decorado con una bella fuente y varios nichos con estatuas. La
escalera principal tiene una rampa de bronce sobredorado. Hay gran
abundancia de estatuas de mármol y frescos de los mejores pintores
contemporáneos: Duque, Velázquez, Maella, Bayeu y otros. Las salas
son de estilo Luis XVI e Imperio y el gran salón es de estilo
etrusco. Destacan, por su grandiosidad y lujo, el Salón María Luisa
y el Salón Platinos con rica ornamentación y numerosas reliquias
históricas.
La Casa de Marinos, con
las naves de diversos monarcas, presenta una ostentosa y rica
decoración. De ella forma parte el Museo de Falúas Reales, que
expone este tipo de barcas utilizadas por la Corte para pasear por
aguas del Tajo.
El Jardín de la Isla es un parque rodeado por un alto muro sobre una
isla del río Tajo. Fue proyectado, al parecer, por los Reyes
Católicos y Felipe II, y Sebastián de Herrera puso en práctica el
proyecto en el siglo XVII. Al igual que los anteriormente descritos,
encontraremos en él una enorme cantidad de estatuas y fuentes. En su
entrada hay una bella fuente realizada en mármol que representa a
Hércules y Narciso. En la margen izquierda del río está el Salón de
los Reyes Católicos. Al final del paseo están las Fuentes de Baco y
Neptuno; en la rotonda de tilos, la Fuente de Apolo y, cerca de
ella, la Fuente del Reloj. La Fuente de la Espina está rodeada por
columnas corintias; la Fuente de Neptuno y la Fuente de Cibeles son
de mármol y bronce. El parque es utilizado con frecuencia para
espectáculos musicales.
El Puente Largo, sobre el río Jarama, tiene 300 metros de longitud.
Se construyó en 1761, bajo el reinado de Carlos III, con piedra de
Colmenar y cuenta con una elegante balaustrada.
2.- Arquitectura religiosa:
La iglesia de San Antonio data de tiempos de Fernando IV y se debe
al arquitecto Bonavía. Ostenta diversos arcos con columnas jónicas y
una tribuna, desde la que parte la cúpula, en la que luce con todo
esplendor el escudo real.
La iglesia parroquial de Alpagés fue construida durante el reinado
de Carlos II y concluida en 1749. Es un sencillo edificio de
ladrillo, con pórtico barroco y una gran cúpula.
El convento de San Pascual Bailón debe su fundación a Carlos III y
es obra del arquitecto Sabatini. Fue terminado en 1773. En la pared
del altar Mayor de su capilla se puede admirar una pintura de San
Pascual realizada por Mengs, así como, en los otros altares pinturas
de Tiepolo y Maella.
El casco antiguo de la ciudad está declarado Conjunto
Histórico-Artístico y en sus calles se pueden ver edificios de gran
valor como el Palacio de Godoy, de Osuna y de Medinaceli, el
Hospital de San Carlos (todos ellos del siglo XVIII), la Vieja
Estación de Tren de la Fresa, etc. También destacan la plaza de
toros (1829), el mercado de Abastos y las antiguas corralas.
Aranjuez celebra las
fiestas de San Fernando, el 30 de mayo, con actos religiosos,
lúdicos y culturales, entre los que tienen especial prestancia las
corridas de toros.
En septiembre se celebran las Fiestas del Motín. Desde 1982, unos
200 vecinos realizan la representación del Motín de Aranjuez,
vestidos con trajes de la época y basándose en textos del escritor
Peréz Galdós. Hay también encierros, corridas de toros, descenso del
Tajo, concurso nacional de saltos hípicos y actuaciones musicales.
Estas fiestas han sido declaradas de Interés Turístico Nacional.
También se celebra la Fiesta de la Bicicleta, el 12 de octubre, y el
Festival de Música Antigua, en noviembre-diciembre.
Además hay que resaltar en Aranjuez, la realización de varios
eventos culturales, sociales y económicos, como son, por ejemplo, la
Muestra del Automóvil Usado y de Ocasión, la Pasarela Aranjuez, los
Mercadillos de Artesanía, las Jornadas Gastronómicas y el Salón del
Automóvil.
Por último cabe destacar que en Aranjuez son típicas las artesanías
en cerámica, tapices y ebanistería.
Aranjuez basa su economía en el sector servicios (generado
fundamentalmente por el turismo) y en la industria. Además, la
agricultura, aunque ocupa a un pequeño porcentaje de la población,
sigue teniendo gran importancia, dada la extensión de su huerta (unas
5.000 has), pues abastece a los mercados de Madrid de pepinos,
pimientos, tomates, alcachofas, espárragos, melones, cereales y
frutas. Aranjuez ha sabido conjugar el desarrollo de los tres
sectores productivos, siendo el sector servicios el que más
trabajadores ocupa (60,2%), seguido de la industria (27,9%) y de la
construcción (9,8%), dedicándose a la agricultura una pequeña
representación del 2,1% (datos 1996).
La industria también está muy desarrollada, gracias a su proximidad
a la capital española, centrándose principalmente en la química, la
metalurgia y la electricidad, entre otras.
Los grandes atractivos turísticos de Aranjuez se centran en torno a
los palacios reales, los jardines, el Tren de la Fresa, etc.
La red vial de Aranjuez se compone de la carretera N-IV (Autovía de
Andalucía), que cruza el término municipal dividida en dos ramales,
que luego se unen para adentrarse en tierras toledanas, y seguir
hacia Andalucía. El resto del municipio está comunicado por las
carretera.
Los protagonistas
indiscutibles de la gastronomía ribereña son los espárragos y las
fresas, símbolos de la huerta de Aranjuez; así como la trucha y el
faisán.
EL ASTURIANO
C/. Capitán, 12 (esq. Príncipe, 12). Tel. 91 892 40 40.
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Aforo: 100 (salones privados).
Situado en el casco histórico de Aranjuez, junto a la Plaza de Toros.
Cocina Ribereña elaborada con productos de la comarca.
Horario: 8.00 a 24.0
Restaurante "La Fonda del Bandolero"
C/ Chinchón, 15 28360 VILLACONEJOS
Teléfono: 91 893 87 63 Fax: 91 893 87 63
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En
Aranjuez nacieron varios miembros de la realeza, como por ejemplo la
infanta Carlota, hija de Carlos III; los infantes don Carlos y don
Felipe, gemelos, hijos de Carlos IV y hermanos del rey Fernando VII,
así como el hermano pequeño Francisco de Paula. También nació en
Aranjuez D. Francisco Asís de Borbón (1822-1902), rey consorte de
España. Allí murieron dos reinas: Isabel de Farnesio, mujer de
Felipe V, y doña Bárbara de Braganza.
Los maravillosos jardines y espacios naturales inspiraron al maestro
Joaquín Rodrigo su famoso "Concierto de Aranjuez", así como al
pintor y escritor catalán Santiago Rusiñol (1861-1931), que pasó sus
últimos años en la villa, donde también murió. Sendos monumentos
honran en la ciudad la memoria de estas dos personalidades.
El Tren de la Fresa es un
tren turístico, réplica del tren inaugurado por Isabel II en el año
1851. Es impulsado por máquina a vapor, tiene vagones de madera y
que realiza el trayecto Madrid-Aranjuez en poco más de una hora.
Funciona sólo los fines de semana entre abril y octubre.
La Plaza de toros de Aranjuez es la más antigua de la Comunidad de
Madrid. Fue inaugurada en 1797 por Carlos IV y su esposa María Luisa
de Borbón.
El hipódromo del Legamarejo es el más antiguo del país. Fue
inaugurado en 1851 y cerrado con motivo de la Guerra Civil de 1936.
En 1997, sesenta años después, fue reabierto.
En la
época no tenía intenciones de publicarlas porque
solo quería usarlas en mi computadora, por esto
no me guardé las direcciones web de donde me las
había bajado. Si eres el autor de algunas de
ellas, avísame para que te pueda hacer la debida
referencia. El propósito aquí no es usurpar el
trabajo de nadie, solo que después de tanto
tiempo de habérmelas guardado no me acuerdo a
quiénes pertenecen, por esto he pensado poner
debajo de cada galería de fotos un aviso que
dice así: Si encuentras algún error, o
conoces información que deba ser incluida, o
eres autor de alguna fotografía, artículo de
algún monumento de España y desea que se te haga
referencia, contáctame mediante este correo y lo
haré con gusto:
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En
algunos casos ya les he hecho referencia a
algunas personas y páginas, porque éstas me han
enviado un correo avisándome a quiénes
pertenecían las fotos, en otros todavía no.
Miguel A.
B. González - Colaborador de España
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