 Una ciudad
encantadora por sus paseos, monumentos, jardines, palacios, museos, que no es
fácil de olvidar cuando se la conoce. A pesar de que en Madrid habitan cerca de 4
millones de personas aún conserva la sencillez de aquella Villa de antaño.
Mientras recorremos sus calles nos regocigamos al ver el paso de la historia.
Viendo la Puerta de Álcalá nos remonta al reinado de carlos III, donde también
envía a cosntruir la Diosa Cibeles en plena calle Alcalá.
En esta
misma calle nos encontramos al Palacio de Comunicaciones y la Casa de
las Américas, dos edificios que muestran el buen gusto del siglo XIX, y
así nos vamos enamorando de Madrid recorriendo uno de sus paseos más
hermosos, El Paseo del Prado donde está el célebre museo El Prado
conocido mundialmente por sus maravillosas obras de arte.
En pleno
corazón de Madrid en el KM. 0 , se encuentra la Puerta del Sol en donde
convergen muchas calles céntricas de gran interés en donde encontrarás
todo lo que necesites en pocos metros, centros comerciales, casas de
cambios, bancos, bares, restaurantes, agencias de viajes, etc., etc..
A trescientos metros de la Puerta el Sol encontramos la bella Plaza
Mayor sitio ideal para tomar algo en sus terrazas al aire libre desde
donde podrás apreciar la belleza del lugar.

HISTORIA
DE MADRID
Si
le das en la foto accederás a la galería de imágenes de Madrid
Época
Prehistórica y Romana -wikipedia
La
ciudad de Madrid posee ricos yacimientos paleontológicos muy
anteriores a la aparición del ser humano: en el Mioceno medio, hace
unos 18 millones de años, donde se ubica el Puente de Toledo,
habitaron faunas propias de un clima cálido y seco, destacando la
abundancia de un tipo de rinocerontes sin cuernos que, al ser
definidos aquí por primera vez, recibieron el nombre de
Hispanotherium; en las mismas fechas y con presencia del mismo
rinoceronte y otras faunas cálidas subtropicales (principalmente
rumiantes: entre ellos los antílopes más antiguos conocidos en
España; también ciervos antiguos, paleomerícidos y tragúlidos),
están el cerro de San Isidro, La Hidroeléctrica, la calle Moratines,
el apeadero de O'Donell, la Estación Imperial y el Paseo de las
Acacias (en Arganzuela).
De hace unos 15 millones de años datan los fósiles exhumados en el
Puente de Vallecas, en los que dominan los équidos (Anchitherium
ezquerrae y Heteroprox moralesi) indicando un cambio climático
importante: frío y humedad.
Hace 13 millones de años, en la calle Alhambra aparece una
considerable cantidad de fósiles de tortugas gigantes terrestres (Geochelone
bolivari), así como un peculiar rinoceronte sin cuernos pero de
grandes incisivos (Aceratherium simorrense) y un antílope (Tethytragus
langai) que parece haber despalazado a los ciervos.
Durante el Cuaternario existen hallazgos arqueológicos que prueban
la existencia de población humana en las terrazas de los ríos
Manzanares, Jarama y Henares desde el Paleolítico. Muchos de estos
lugares son conocidos desde el siglo XIX y actualmente están bajo
zonas urbanizadas, aunque, afortunadamente, el Museo Arqueológico
Nacional conserva una buena provisión de fondos arqueológicos que
están siendo revisados y que corresponden a una decena de
yacimientos del Paleolítico Inferior y Medio[3]. Además, el control
de las obras y de las explotaciones de áridos ha permitido descubrir
lugares relativamente bien conservados[4].
Ya en el periodo histórico, no existen evidencias de que existiera
ningún poblamiento de entidad durante las épocas romana y visigoda.
Sin embargo, en Carabanchel hubo una casa de postas (en latín,
mansio) llamada Miacium, que estaba situada sobre la vía que unía
Titulcia con Segovia.
Dominación
musulmana
La
primera noticia histórica de lo que hoy es la ciudad de Madrid data
de la época de dominación musulmana, concretamente de finales del
siglo IX, cuando el emir cordobés Muhammad I (852-886) levanta una
fortaleza en un promontorio junto al río Manzanares, en el lugar
ocupado actualmente por el Palacio Real. La función de esta
fortaleza será la vigilancia de los pasos de la sierra de Guadarrama
para proteger Toledo, la antigua capital visigoda. También la de
Ribat, es decir, punto de reunión e inicio de las campañas contra
los reinos cristianos del norte. Por ejemplo, en el año 977,
Almanzor comienza su campaña en Madrid. Cuando el califato de
Córdoba se desintegra, Madrid pasa a formar parte del reino taifa de
Toledo.
En los alrededores de esta fortificación, se fue creando un pequeño
enclave conocido con el nombre de Mayrit (para los cristianos
Magerit) el cual fue objeto de varios ataques de los reyes
cristianos durante la Reconquista, por ejemplo, Ramiro II de León la
intenta ocupar en 932.
Al rendirse Toledo a Alfonso VI de Castilla entre 1083 y 1085, la
ciudad pasa a manos cristianas sin lucha, como otras varias
poblaciones del reino toledano
Conquista
cristiana
La ciudad es repoblada con cristianos, sin que por ello se expulsase
a su población judía y musulmana (si bien algunos de los edificios
religiosos musulmanes son requisados; de esta forma, la mezquita
mayor se transforma en iglesia bajo la advocación de Santa María).
De esta época temprana de dominación cristiana datan los cultos a
los patrones de Madrid: el encuentro de una imagen de la Virgen en
la muralla exterior el 9 de noviembre de 1085. Esta imagen es la de
la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid. San Isidro nace hacia
el año 1082 y muere el 30 de Noviembre de 1172. Es el santo patrón
de la Villa y fue gran devoto de la Virgen de la Almudena.
Madrid se va consolidando como villa castellana, como municipio
libre vinculado a la corona (villa de realengo) y cuyos privilegios
son confirmados en 1123 (Carta de Otorgamiento, dada por Alfonso
VII) y 1222 (fuero promulgado durante el reinado de Alfonso VIII de
Castilla, el cual pone bajo la jurisdicción de Madrid tres sexmos o
departamentos rurales: Sexmo de Vallecas, formado por Vallecas,
Vicálvaro, Ambróz, Coslada, Rivas, Vaciamadrid, Velilla, Rejas,
Canillas, Hortaleza, Chamartín, Fuencarral y Fuentelfresno.
Sexmo de Villaverde, formado por Villaverde, Getafe, Fuenlabrada,
Torrejón de la Calzada, Casarrubios, Humanejos y Perales.
Sexmo de Aravaca, formado por Aravaca, Las Rozas, Majadahonda,
Boadilla, Alcorcón, Leganés, y los Carabancheles Yuso y Suso (Alto y
Bajo) a excepción del castillo y tierra circundante perteneciente a
la Orden de Santiago desde 1206. De esta manera, Madrid tendrá
bajo su jurisdicción las tierras y montes de Madrid hasta parte de
la Sierra. En esta época se construye la segunda muralla de Madrid (conocida
como muralla cristiana).
Durante la primera mitad del siglo XIV aumenta la importancia de la
localidad por su estratégica situación en las vías pecuarias que
comienzan a estabilizarse y que comunican las submesetas norte y sur.
De hecho, en las Cortes de Alcalá de 1348, Alfonso XI, fija en
veinticuatro el número de ciudades con derecho estar representadas
en las Cortes de Castilla, y la villa de Madrid es una de ellas;
cuando Juan II reduce el número a dieciocho, mantiene su derecho de
representación. También en este periodo, el arzobispo de Toledo y
consejero privado del rey, don Gil de Albornoz, la convierte en
cabeza de arciprestazgo, separando su administración eclesiástica de
Alcalá de Henares. En la segunda mitad del siglo los monarcas de la
dinastía Trastámara (Enrique III, Juan II y Enrique IV) frecuentan
la villa para practicar la caza. El último de ellos mantiene una
casa (en la actual calle de Santa Clara), que se convierte durante
su reinado en una de las residencias habituales del rey de Castilla.
Destaca el hecho de que las Cortes de Castilla se reunieran hasta
tres veces en la villa de Madrid durante este periodo, prueba de la
especial predilección de la dinastía Trastámara por la ciudad.
Durante el siglo XV, la villa sigue creciendo hasta alcanzar unos
5000 habitantes a finales del siglo. Los hitos más importantes serán
el reconocimiento de Madrid como ciudad con representación en Cortes
y la expulsión de los judíos en 1492 con la posterior destrucción de
la judería de Lavapiés
Las
Comunidades
Durante
el año 1520, el malestar de las ciudades castellanas frente a Carlos
I se va acrecentando. Durante las cortes convocadas primero en
Santiago de Compostela y luego en La Coruña, varias ciudades, entre
las que se encuentra Madrid, se niegan a votar los servicios que el
rey reclama para financiar la coronación imperial en Alemania.
Finalmente, las Comunidades de Castilla se alzan en armas en varias
ciudades.
Madrid se une también al movimiento y junta tropas bajo el mando de
Juan de Zapata. Éste, junto a los capitanes comuneros Juan Bravo
(Segovia), Juan de Padilla (Toledo) y Francisco Maldonado
(Salamanca) representa a los castellanos sublevados ante la reina
Juana I en Tordesillas, donde estaba recluida.
No obstante, la sublevación finaliza en junio de 1521, cuando, tras
la derrota de las tropas comuneras en Villalar y un asedio, el
ejército real entra en la villa.
La
Capitalidad y los Austrias
Tras
sofocar la revuelta comunera, Carlos I se muestra generoso con
Madrid y le concede los títulos de Coronada e Imperial, comenzándose
la transformación del viejo alcázar árabe. Cuando Francisco I de
Francia fue capturado en la batalla de Pavía, el lugar de su
cautiverio será la Torre de los Lujanes, en Madrid, y en Madrid está
fechado el tratado de 1526 (luego denunciado por la parte francesa)
que resolvió su situación.
En junio de 1561, cuando la villa ya contaba con 30.000 habitantes,
Felipe II trasladó la corte de Toledo a Madrid, instalándola en el
antiguo alcázar. Las razones que se dan para este traslado son muy
variadas: entre ellas destacan la necesidad de separar la Corte de
la influencia del poderoso arzobispo de Toledo, y la gran aflición
de la joven reina Isabel de Valois, asfixiada entre los muros del
recio alcázar toledano, y que urgía a su esposo a encontrar una
nueva sede para la Corte. El microclima madrileño, más suave que el
toledano, su situación geográfica y su magnífico entorno natural,
hicieron de la villa una candidadata muy apropiada. Con este hecho,
la villa de Madrid se convierte en centro político de la monarquía.
Como fruto de la llegada de la corte, la población de la ciudad
empieza a crecer a un ritmo acelerado. Se levantan edificios
nobiliarios, iglesias y conventos, siendo los más destacados los de
fundación real, como el Monasterio de la Encarnación y el de las
Descalzas Reales. Se derriba la vieja muralla y, en 1566, se levanta
una nueva, la tercera de su historia. A la capital llegan gentes
para cubrir las necesidades de la corte, así como un sinnúmero de
pretendientes, aventureros, aspirantes a cargos, pícaros... que
fueron reflejados en la literatura del Siglo de Oro. La política del
rey da una fisionomía especial a la ciudad: declara que, por falta
de espacios habitacionales adecuados para sus nobles y consejeros,
quedan expropiadas las segundas plantas de las casas, que serán de
posesión real. Esta normativa causa que todas las nuevas
construcciones tiendan a tener una sola planta, con patio y rejería,
con una segunda escondida a la vista de los viandantes y regidores
del municipio. En 1562 Felipe II adquirió los campos y huertas de lo
que luego será la Casa de Campo para coto de caza.
En 1601, Felipe III, siguiendo los consejos de su valido, el duque
de Lerma ordena el traslado de la corte a Valladolid, donde
permanece cinco años. En 1606, la corte vuelve a Madrid. Tras la
vuelta de la corte, Felipe III toma algunas decisiones que serían
significativas en el aspecto futuro de la ciudad: en 1616 ordena la
construcción de la Plaza Mayor y en 1618 adquiere y amplia con
jardines y fuentes los terrenos que actualmente conforman los
Jardines del Retiro.
Su hijo y sucesor, Felipe IV, manda construir, en 1625, la cuarta
muralla de Madrid, que se mantendrá hasta mediados del siglo XIX.
Durante el reinado de Felipe IV, vivió un excepcional período de
esplendor cultural, con la presencia en la villa de genios de la
talla de Cervantes, Quevedo, Góngora, Velázquez, Lope de Vega o
Calderón de la Barca.
Durante la dinastía de los Hausburgo la villa sufre una
transformación fundamental. El núcleo medieval (alrededor de la
actual calle de Segovia) es trasladado hacia las cercanías del
renovado Alcázar y son construidos todos los edificios necesarios
para la administración de la Monarquía Hispánica: la Ceca (en la
actual plaza de Oriente), el Palacio de los Consejos (actual
Capitanía General), la Cárcel de Corte (actual sede del Ministerio
de Asuntos Exteriores), etc. También se multiplican el número de
iglesias parroquiales y capillas, de las cuales han sobrevivido
importantes ejemplos como la iglesia de San Cayetano, la Capilla de
San Isidro, la iglesia de San Ginés, etc. Entre los conventos,
además de la Encarnación y las Descalzas Reales, se amplía el
Monasterio de los Jerónimos y fijan sede en la ciudad la mayor parte
de las órdenes religiosas de mayor implantación, como los dominicos
(Basílica de Atocha), los franciscanos (actual capilla del Hospital
de la Orden Tercera de San Francisco), jesuitas (Basílica de San
Isidro y el Colegio Imperial) o el Convento de las Trinitarias
(actual sede del Arzobispado General Castrense), además de las
órdenes militares (Monasterio de las Comendadoras de Santiago,
Monasterio de las Calatravas, etc.). También se dota al municipio de
una nueva sede, con la construcción del Ayuntamiento de Madrid en la
actual Plaza de la Villa, y diversas dependencias para los gremios
en lo que se convertitía en la Plaza Mayor de Madrid
Los primeros
Borbones
A la muerte de Carlos II, estalla la Guerra de Sucesión Española, en
la que Madrid apoya desde el principio a Felipe de Anjou como Felipe
V. Si bien la ciudad es ocupada por ejércitos angloportugueses que
proclamaron rey al Archiduque Carlos de Austria con el nombre de
Carlos III (1706) y, nuevamente, en 1710, se mantuvo fiel a Felipe V
(tras su segunda entrada en Madrid, el archiduque Carlos hizo el
comentario "esta ciudad es un desierto").
Felipe V comenzará una reforma incipiente del urbanismo de la
capital. Las primeras transformaciones urbanas se iniciaron durante
el corregimiento del Marqués de Vadillo (1715-1730) en la periferia
suroeste de la ciudad. Bajo la dirección de Pedro de Ribera, se
levanta el Puente de Toledo y su acceso y se planifica la orilla
izquierda del Manzanares donde se levanta la iglesia de la Virgen
del Puerto. Al mismo tiempo, se inicia la construcción del Palacio
Real, cuyas obras comienzan en 1738 en el solar del antiguo alcázar,
destruido por un incencio en 1734 (en cualquier caso, la excesiva
austeridad del alcázar no era muy del agrado del rey, acostumbrado a
las cortes francesas). La construcción del palacio corrió a cargo de
Juan Bautista Sachetti y se prolongó hasta el reinado de Carlos III
(en 1764), interviniendo en ella los arquitectos Sabatini y Ventura
Rodríguez.
Tras las reformas de Fernando VI, que mandó construir el Convento de
las Salesas Reales, accede al trono Carlos III, que sería conocido
como el mejor alcalde de Madrid. Carlos III se propuso hacer de
Madrid una capital digna de tal nombre, con la construcción de
paseos, la creación de sistemas de alcantarillado e iluminación
pública, el pavimentado de calles y ornando la ciudad con monumentos.
Se inicia también la construcción de cementerios en las afueras de
la ciudad en lugar de en las iglesias y conventos.
A pesar de ser conocido como uno de los mayores benefactores de
Madrid, sus comienzos no fueron del todo tranquilos, puesto que en
1766 tuvo que superar el motín de Esquilache, un estallido
tradicionalista instigado por la nobleza y el clero contra los aires
renovadores que traía Carlos III con la excusa del decreto sobre
indumentaria que ordenaba el acortamiento de las capas y la
prohibición del uso de sombreros que ocultaban las caras.
Una institución típicamente ilustrada, la Real Sociedad Económica de
Amigos del País (nacida diez años antes en el País Vasco) se funda
en Madrid (con el nombre de Matritense) a iniciativa de Campomanes
en 1775. Su sede está en la Torre de los Lujanes, frente al
ayuntamiento.
De su reinado datan la Basílica de San Francisco el Grande
(1761-1770); la Casa de Correos, actual sede de la Presidencia de la
Comunidad de Madrid (1766-1768); la Casa Real de la Aduana, actual
sede del Ministerio de Hacienda (1769), la Puerta de Alcalá
(1769-1778) o el Palacio de Benavente, actual Ministerio de Defensa
(1777).
Otros hitos son la apertura al público del Parque del Buen Retiro
(1761); el inicio de las obras del Salón del Prado (1775) (lo que
más tarde se convertiría en el Paseo del Prado con las fuentes de
Neptuno, Apolo y Cibeles) o del Museo del Prado, concebido como
Gabinete de Historia Natural (1785); la reconstrucción del Hospital
General, en la actualidad Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia
(1776) o la creación del Jardín Botánico (1781), sustituyendo al
anterior de Migas Calientes. También se activa el proyecto de la
Cuesta de San Vicente (1767-1777) y se construye la calle Real.
El reinado de Carlos IV, en medio de los cataclismos que asolan
Europa no es muy significativo para Madrid. El único hecho de
mención es el comienzo de la remodelación definitiva de la Plaza
Mayor (1790).
La población de la ciudad creció con el progreso y paz vividos desde
la llegada al trono de Fernando VI. En 1787 se realiza el pimer
censo oficial de la ciudad, que da fe de la existencia de 156.672
habitantes en la ciudad.
Sin embargo, la ciudad, encorsetada por la cerca de 1625, no crece
en consonancia. Eso hizo subir los precios de las viviendas, así
como que se edificara en cualquier hueco disponible, aumentando de
este modo la insalubridad y el hacinamiento. No obstante, la
población más desfavorecida ni siquiera podía aspirar a un mísero
cuartucho en el interior de la cerca, estableciéndose fuera de ella.
Surgen de esta forma suburbios miserables al sur de la ciudad, como
los de Injurias y Peñuelas, y alguno más decente, al norte, como el
de Chamberí.
La guerra de
la independencia española
El 27
de octubre de 1807, Carlos IV y Napoleón firman el Tratado de
Fontainebleau, por el que se permitía el paso de tropas francesas
por territorio español para unirse a tropas españolas e invadir
Portugal (país que se había negado a acatar la orden de bloqueo
internacional contra Inglaterra). En febrero de 1808, Napoleón, con
la excusa de que el bloqueo contra Inglaterra no se respeta en todos
los puertos españoles envía un poderoso ejército al mando de su
cuñado el general Murat. Al margen del tratado, tropas francesas
entraron por Cataluña ocupando las plazas que encontraban a su paso.
De esta forma, a lo largo de febrero y marzo de 1808, ciudades como
Barcelona y Pamplona quedaron bajo dominio francés.
Mientras todo esto ocurría, tiene lugar el Motín de Aranjuez (17 de
marzo de 1808), por el que el príncipe heredero, Fernando VII,
aparta a su padre del trono y ocupa su puesto. Sin embargo, cuando
Fernando VII regresa a Madrid, la ciudad se encuentra ocupada ya por
Murat, por lo que tanto el rey como su padre se encuentran
virtualmente prisioneros del ejército francés. Napoleón,
aprovechando la debilidad de los Borbones españoles, obliga a ambos,
primero al padre y luego al hijo, a reunirse con él en Bayona.
Fernando VII llega a Bayona el 20 de abril.
Ante la ausencia de los reyes, la situación se va haciendo más y más
tensa en la capital. El 2 de mayo, la multitud comenzó a
concentrarse ante el Palacio Real. El gentío vio como los soldados
franceses sacaban del palacio a los integrantes de la familia real
que aún se encontraban en el palacio y, al forcejear el infante
Francisco de Paula con su captor, la multitud se lanzó al asalto de
las carrozas al grito de ¡Que nos lo llevan!. Los soldados franceses
dispararon contra el gentío. La lucha duraría horas y se extendería
por todo Madrid. Mientras tanto, los militares españoles, víctimas
de la confusión institucional reinante, seguían acuartelados y
pasivos. Sólo el parque de Artillería sito en el Palacio de
Monteleón se alza finalmente en armas contra los franceses, dirido
por los capitantes Luis Daoíz y Torres y Pedro Velarde Santillán.
Tras repeler una primera ofensiva francesa al mado del general
Lefranc, mueren luchando heroicamente ante los refuerzos enviados
por Murat. Poco a poco, los focos de resistencia van cayendo.
Cientos de españoles, hombres y mujeres, y soldados franceses
murieron en esta refriega. El lienzo de Goya La Carga de los
Mamelucos refleja la luchas callejeras que tuvieron lugar ese día.
La represión es cruel. En el Salón del Prado y en los campos de La
Moncloa se fusila a centenares de patriotas atendiendo al bando del
Murat contra todo español que porte armas. Cuadros como El Tres de
Mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos en la montaña del Príncipe
Pío, de Goya, reflejan la represión con que finalizó el
levantamiento popular del Dos de Mayo.
Mientras tanto en Bayona, Napoleón, tras mantener aislados a los
miembros de la Familia Real, el 6 de mayo de 1808 consigue que, tras
amenaza de muerte, Fernando VII devolviera la corona a su padre, el
cual previamente ya la había cedido a Napoleón, el cual la había
otorgado a su hermano mayor, José Bonaparte, que se convierte en
José I. Son las Abdicaciones de Bayona. El 7 de julio es coronado y
presta juramento a las cortes reunidas en Bayona, encaminándose a
continuación a Madrid, a dónde llega el día 20. Apenas diez días
después abandona la ciudad, tras la derrota francesa en la batalla
de Bailén.
Sin embargo, tras la derrota española en la batalla de Somosierra
(30 de noviembre de 1808), las tropas francesas entran de nuevo en
Madrid.
José I Bonaparte (1808-1813) trata de aplicar un programa reformista,
con ayuda de los llamados afrancesados. Como parte de dicho programa,
ordena el derribo de conventos, iglesias y zonas congestionadas de
Madrid para transformarlas en plazas y vías públicas (por lo que el
pueblo de Madrid le apoda el Rey Plazuelas). Así es como surgen las
plazas de Santa Ana, las Cortes, Mostenses, San Martín o Ramales,
ocupando los solares de conventos derrivados. Sin embargo, el
proyecto más ambicioso fue la creación de una gran plaza junto a la
fachada oriental del Palacio Real, a costa del derribo de gran
número de casas y de algún que otro edificio singular (Casa del
Tesoro y Convento de San Gil). Es lo que ahora conocemos como Plaza
de Oriente. José Bonaparte no verá, sin embargo, el fin de este
proyecto, que continuarían en 1817 bajo el reinado de Fernando VII.
La creación de los primeros cementerios en las afueras de la ciudad
(acabando con los enterramientos en iglesias y conventos) también se
debe a José Bonaparte (Cementerios Generales del Norte y del Sur).
La liberación de la ciudad se salda con la destrucción de valiosos
recintos, como el Palacio del Buen Retiro. Del antiguo palacio sólo
quedaron en pie el Salón de Reinos (actual Museo del Ejército) y el
Salón de Baile (actual Casón del Buen Retiro)
Siglo XIX y
Restauración
La
Guerra de la Independencia alumbró un nuevo país, a pesar de los
últimos estertores absolutistas del reinado de Fernando VII, con un
carácter liberal y burgués, abierto a las influencias que venían del
resto de Europa. Madrid, la capital de España, experimenta como
ninguna otra ciudad las transformaciones originadas por esta
apertura y se llena de teatros, cafés y periódicos. Es el Madrid
romántico, alterado frecuentemente por brotes revolucionarios y
pronunciamientos (como por ejemplo, el pronunciamiento de Vicálvaro
de 1854 del general O'Donnell, por el que se iniciaba el bienio
progresista).
Pero no son solo cafés y teatros los que van cambiando la fisonomía
de la ciudad. En 1836 se crea la Universidad Central, nacida como
resultado del traslado definitivo de la antigua Universidad de
Alcalá a la capital. En 1850 se inaugura el palacio de las Cortes,
actual Congreso de los Diputados y el 9 de febrero de 1851 el
ferrocarril Madrid-Aranjuez, el segundo tramo de la península. Hacia
1858 el suministro de agua de la capital se racionaliza,
construyéndose el Canal de Isabel II, el cual trae el agua del
Lozoya a Madrid.
Por lo que se refiere al trazado de la ciudad, Madrid no sufrió
ninguna transformación significativa hasta mediados del siglo XIX,
época en que se demolieron conventos y se abrieron nuevas calles y
plazas, a raíz de la desamortización de Mendizábal (1834-1855). El
primer crecimiento significativo de la ciudad se produjo hacia 1860,
cuando la burguesía consiguió la demolición de la cerca de Felipe
IV, gracias al plan Castro y la realización de los ensanches. A
partir de la restauración de Alfonso XII, la ciudad va adquiriendo
otro carácter, reflejado en las novelas y escritos de Pérez Galdós y
Pío Baroja. Madrid superaba ya los 400.000 habitantes y como
consecuencia de la expansión de la ciudad, empiezan a crearse los
primeros medios de transporte público. En 1871 se abren las primeras
líneas de tranvía, que unen la Puerta del Sol con los barrios más
alejados del centro.
A principios del siglo XX, Madrid conservaba todavía más trazos
propios de una antigua villa que de una ciudad moderna. Durante el
primer tercio del siglo XX, la población madrileña casi se duplica y
llega a superar los 950.000 habitantes. Las necesidades de
infraestructura que dicho crecimiento trajo consigo fomentaron la
absorción, siguiendo las vías de comunicación radiales, de núcleos
de población, hasta entonces separados de Madrid: hacia el suroeste
los Carabancheles (Alto y Bajo); hacia el norte, Chamartín de la
Rosa, por la carretera de Valencia, Vallecas; por la carretera de
Aragón, Vicálvaro y Canillejas y por la carretera de Burgos,
Fuencarral. Nuevos arrabales como las Ventas, Tetuán o el Carmen
daban acogida al recién llegado proletariado, mientras en los
ensanches se instalaba la burguesía madrileña.
El comienzo del siglo es una época de auge del terrorismo anarquista.
El 31 de mayo de 1906 Alfonso XIII contraía matrimonio con Victoria
Eugenia de Battenberg. Cuando la comitiva se disponía a salir de la
calle Mayor, desde el número 88, el anarquista Mateo Morral arroja
una bomba camuflada en un ramo de flores. La pareja real resulta
ilesa pero la explosión provoca una masacre alrededor de la carroza.
En 1912, el anarquista Manuel Pardiñas asesina de tres disparos ante
la librería San Martín, en plena Puerta del Sol al presidente del
gobierno, José Canalejas.
Los años veinte fueron años de prosperidad, reflejados en la
apertura de la Gran Vía, con el fin de descongestionar el casco
antiguo o el proyecto de urbanismo moderno de Arturo Soria en la
Ciudad Lineal y por la extensión del ferrocarril metropolitano, cuyo
primer tramo (Sol-Cuatro Caminos) se había unaugurado en 1919.
Segunda
República y Guerra Civil
Las
elecciones municipales del 12 de abril de 1931 suponen un gran
triunfo de la conjunción republicano-socialista en Madrid,
obteniendo el 69,2% de los votos[8] (88.758 votos para la conjunción
y 33.939 para los monárquicos, que se tradujeron en 15 concejales
socialistas y 15 republicanos frente a 20 concejales monárquicos).
El triunfo republicano en Madrid y la mayoría de las capitales de
provincia supone la descomposición de la monarquía y el advenimiento
de la Segunda República Española, apenas dos días después. El comité
revolucionario asumió el poder el día 14 por la tarde, proclamando
la República en la Casa de Correos de la Puerta del Sol, sede del
Ministerio de la Gobernación, ante una multitud enfervorizada[9]. La
Constitución de la República promulgada en 1931 fue la primera que
legisló sobre la capitalidad del Estado, estableciéndola
explícitamente en Madrid[10]. En Madrid, el republicano Pedro Rico
fue elegido alcalde por la corporación municipal, con cinco
socialistas como tenientes de alcalde: Andrés Saborit, Manuel
Cordero, Wenceslao Carrillo, Trifón Gómez y Lucio Martínez.
La fisonomía de la ciudad cambió poco durante los años de la
república, debido a la crisis económica y política. Sin embargo, sí
que hubo algunos hitos significativos:
La Casa de Campo pasa a la jurisdicción municipal en 1931, tras su
separación del patrimonio de la Corona (expropiado tras la
abdicación de Alfonso XIII.
La construcción de la Ciudad Universitaria, cuyas obras habían
comenzado en 1928. Mediante la creación de la Junta Constructora de
la Ciudad Universitaria de Madrid se le da el impulso definitivo
para la terminación del proyecto.
El inicio del proyecto de enlaces ferroviarios de Madrid.
Inicio de la construcción de un conjunto administrativo sobre lo que
habían sido los terrenos del antiguo hipódromo, situado en el Paseo
de la Castellana, para albergar los Ministerios de Obras Públicas y
Gobernación de la República (los Nuevos Ministerios).
La
guerra civil dañó gravemente la ciudad, especialmente la zona
noroeste: el barrio de Argüelles y la Ciudad Universitaria,
escenarios de la batalla de Madrid en noviembre de 1936.
Dictadura
franquista
Durante
los años cuarenta y cincuenta, Madrid fue anexionándose hasta trece
municipios limítrofes (en 1947, Chamartín de la Rosa; en 1948,
Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo; en 1949, Barajas de Madrid,
Hortaleza, Canillas, Canillejas y Aravaca; en 1950, Vicálvaro,
Fuencarral, Vallecas y El Pardo; en 1954, Villaverde), pasando su
extensión de 66 km² a los 607 km² actuales. El Plan de Ordenación
del Área Metropolitana, aprobado en 1963, inició la tendencia a
desviar la concentración poblacional de Madrid hacia municipios
metropolitanos como, Alcorcón, Alcobendas, Coslada, Fuenlabrada,
Getafe, Leganés, Móstoles, San Sebastián de los Reyes y San Fernando
de Henares.
Alcalá de
Henares, Chinchón, Cibeles, Debot - Templo, El Escorial, El Rastro, El
Faro de la Moncloa, Getafe, Gran Vía, La Almudena, Manzanares el Real,
Plaza de Toros de las Ventas, Plaza Mayor, Puerta del Sol...Convento de
las Descalzas Reales
Convento de La Encarnación...
Los Museos:
Museo Africano Mundo Negro, Museo de América, Museo Nacional de
Antropología, Museo Arqueológico Nacional, Museo Nacional de Artes
Decorativas, Museo de Cera, Museo Cerralbo, Museo de Ciencias Naturales,
Museo Municipal, Museo de Escultura al aire libre, Museo del Ejército,
Museo de Historia del Libro, Museo Lázaro Galdiano, Casa - Museo de Lope
de Vega, Museo del Prado, Real Academia Bellas Artes de San Fernando,
Centro de Arte Reina Sofía, Museo Romántico, Museo Sorolla, Colección
Thyssen-Bornemisza...
Corpus
Christi, Fiesta de la Almudena, Fiesta de San Antón Fiesta de San
Isidro, Verbena de la Paloma y otras...
Tradiciones
Virgen
de la paloma - San Antonio “el casamentero” - San Isidro - Romería
de San Isidro - Las campanas de San Pedro
La leyenda de
Madrid
Cuenta
la leyenda que entre los pocos supervivientes que huyeron
despavoridos al finalizar la guerra de Troya se encontraba el
príncipe Bianor, el cual, tratando de evitar la masacre, se dirigió
al puerto buscando alguna nave con la que abandonar el país...
La
actividad económica de Madrid, en constante crecimiento en los
últimos años, está caracterizada por su gran especialización en las
actividades de servicios, destacando especialmente los dirigidos a
las empresas, la intermediación financiera, la logística y las
comunicaciones. La actividad turística, que implica actividades de
todas las ramas de producción, tiene una especial relevancia en la
Ciudad y está registrando importantes crecimientos en los últimos
años, especialmente el vinculado a los negocios y las actividades
feriales.
En gastronomía como en otras
áreas, Madrid atrae a los mejores cocineros y productos culinarios de la
península para un núcleo de unos cuatro millones de residentes más los
visitantes.
En Madrid, se pueden
experimentar diferentes placeres gastronómicos: desde las típicas
"tapas" madrileñas al arte culinario internacional más exigente, sin
olvidarse del tradicional "Cocido Madrileño". En la ciudad, no existe
ningún problema en encontrar un restaurante, ya que hay más de 3.000,
aparte de los cafés, bares y tarbernas, etc., con un total de más de
15.000 establecimientos.
Si no eres español, es
importante que sepas que los horarios de nuestras comidas difieren de la
mayoría de los demás países. Normalmente, desayunamos entre las 8 y las
11 de la mañana, con los típicos "churros" y "porras". La hora del
aperitivo ó "tapeo", oscila entre la 1 y las 3 de la tarde. La comida
principal del día se toma entre las 2 y las 4, y la cena alrededor de
las 10 o las 11 de la noche.
Pero si estas acostumbrado a
comer a otras horas, no existe ningún problema para no hacerlo. Madrid
es una ciudad que nunca duerme, y esto se refleja por las horas de la
apertura de nuestros establecimientos, pudiéndose comer cualquier cosa a
la hora que se desee. Existen en Madrid diferentes opciones
gastronómicas, agrupadas en cuatro categorías: de lujo, popular,
regional y tapeo.
Allgunas de las joyas
de la cocina madrileña
Cocido Madrileño
La estrella de la cocina
madrileña. Es dificil encontrar el origen de este plato, no ya solo
madrileño sino nacional. Se aventura que puede proceder de la "olla
podrida" o de la "adafina" judía, pero lo más probable es que tal
como le conocemos hoy, surgiera a últimos del siglo XVII.
Durante mucho tiempo, el
cocido fué la comida diaria del pueblo español, pero con las
diferencias que surgían de los diversos poderes adquisitivos. Por
ello, no puede hablarse de una receta exacta y concreta, si bien hay
que admitir la presencia de unas constantes: garbanzos, carne,
tocino, patata y alguna verdura.
Concretando un poco más,
la carne incluye morcillo, gallina, tocino, chorizo, morcilla, jamón
y pié de cerdo, mientras que las verduras que acompañan a las
patatas pueden ser col, acelgas, repollo, judías verdes, zanahoria o
cardillo. Otra parte importante son los huesos, para que den sabor,
de caña de ternera y a veces de jamón, cuando no se dispone de una
punta. Ocasionalmente, y por influencia manchega, se suele añadir un
poco de hierbabuena.
Todos estos ingredientes
una vez en la mesa, serán servidos siguiendo un riguroso orden: en
primer lugar la sopa, después los garbanzos con la verdura y por
último todas las carnes.
La recuperación de la
gastronomía tradicional casera, ha hecho que hoy el cocido sea
ofrecido en numerosos restaurantes madrileños, incluso el Hotel Ritz
le ha introducido un día a la semana en su menú.
El Potaje de Vigilia
Ya se ha visto que el
cocido era un plato nacional de todas las temporadas, pero
evidentemente, en Cuaresma, sus componentes rompían la tradición de
abstinencia. Por eso, se inventó el potaje de vigilía, extendido por
toda la península, pero cuyo orígen se atribuye al pueblo
madrileño.
Se trata de un guiso de
garbanzos, donde el bacalao sustituye a la carne y las verduras se
reducen a espinacas y patatas. Su elaboración es muy sencilla,
únicamente se requiere buena mano y un poco de cariño.
Para su elaboración, en
primer lugar se cuecen los garbanzos con ajo, cebolla y una hoja de
laurel. En una sartén, se hace un sofrito en aceite con las
espinacas y el pimentón, agregándose seguidamente el bacalao (que se
habrá tenido en remojo una noche entera para que se desale). Una vez
rehogado, se añade el sofrito a la cazuela con los garbanzos junto a
la patata. Finalizada la coción, se añade un huevo duro troceado y
ya está listo para ser servido.
Callos
Junto al cocido, comparte
la cabecera de los platos típicos madrileños. Los callos son
ofrecidos en todos los locales que se precien de ir de tradicionales
y en numerosas tascas. La base del plato son evidentemente los
callos, es decir, tripa de vaca por lo general (puede ser de cordero
o de cerdo), que se acompaña con chorizo, morcilla y tocino o mano
de vaca o morro en algunas ocasiones. El complemento imprescindible
es un poco de pimentón y algo de picante, casi siempre guindilla
El secreto de una buena
elaboración radica en una perfecta limpieza de los callos, que se
realizará en varias aguas a las que se añadirá sal y vinagre, y en
una perfecta cocción posterior. Una vez se han cocido, se añade el
chorizo, morcilla, tocino salado (o punta de jamón), guindilla y
pimentón y, cubiertos de agua, se llevan de nuevo a ebullición.
Finalizada la cocción, se aconseja dejarlos reposar un día y
servirlos calientes al día siguiente.
Sopa de Ajo
Conocidas en todo el país,
y más concretamente en ambas Castillas, hay quién asegura que su
orígen es madrileño, de donde se propagó al resto del país. Las
sopas de ajo, hoy ofrecidas en cazuela de barro, se preparan con
aceite donde se fríen unos ajos picados, añadiéndose seguidamente
una cucharada de pimentón, luego unas rebanadas de pan, el agua y la
sal. Por lo general, se suele añadir huevo. Hoy, en el restaurante,
el comensal encontrará en la cazuela no solo huevo, sino también
chorizo y unas puntitas de jamón
Caracoles
Típicos de varias regiones
españolas, el caracol madrileño procede de los numerosos viñedos de
la zona y es objeto de un trato muy especial que consiste en una
salsa a base de aceite, harina, jamón o chorizo, comino, ajo y algo
de picante, "guindilla" por ejemplo. Por supuesto que, antes de
llevarles a la cazuela, tendrán que haber pasado un día de ayuno y
luego una profunda limpieza. Este plato no suele ser ofrecido en los
restaurantes, pero si es frecuente en los bares de tapas.
Gallinejas
Otra de las grandes
especialidades de la cocina popular madrilena. Se trata de tripas de
cordero fritas en su propia grasa. La sal, se echa nada más sacadas
de la freidora, nunca antes. Los establecimientos especializados, se
caracterizan por su particular aroma reconocible a una cierta
distancia y su castizo ambiente.
Las gallinejas se toman
sobre una buena rebanada de pan, a ser posible de hogaza. En este
mismo tipo de establecimientos se sirven "entresijos", más
económicos que las gallinejas y que son también vísceras de cordero
Tortilla de Patatas
Aunque su origen se suele
atribuir a una señora de Navarra, que preparó este plato con lo
único que tenía en casa para satisfacer las necesidades de los
soldados de Zumalacárregui, es en Madrid donde cobra un protagonismo
especial.
A base de huevo y patata
la picaresca madrileña, impulsada por la necesidad y la falta de
aceite en los años de la posguerra, contribuyó añadiendo la cebolla,
con la que únicamente se pretendía ahorrar un poco de aceite a la
hora de freir las patatas. Hoy, ningún bar que se precie, puede
prescindir de la tortilla a la hora del café o la caña de cerveza de
media mañana.
También es cierto que hay
bastante diferencia entre unos y otros establecimientos, pues si
algunos buscan la sencillez de lo clásico otros ponen en práctica
sus conocimientos de picaresca para ahorrar aceite o trabajo y
ofrecen una cosa que no tiene nada que ver con la "tortilla", salvo
el nombre.
Besugo
Madrid, ubicada en pleno
centro geográfico del país es el punto más alejado del mar y sin
embargo, hoy se puede considerar su mejor puerto. Los primeros
pescados que aparecieron en las mesas madrileñas fueron,
evidentemente, los procedentes de los fecundos ríos vecinos.
Pero, al llegar la corte
con su séquito, empezaron a aparecer pescados hasta ese momento
desconocidos. El besugo, que es el "más madrileño de todos los
pescados del mar" proviene generalmente del Océano Atlántico y del
Mar Cantábrico, pero, sospecho que no se encuentra a gusto mientras
no llega a Madrid y lo ponen al horno. Su receta no puede ser más
sencilla, unos cortes para colocar el limón, pan rallado para que
dore, ceboja, ajo y perejil.
Verduras
Salvo la "lombarda",
típica del día de Nochebuena, y aquellas que se utilizan para
acompañar el cocido, no se puede hablar en Madrid de una gran
tradición "verdulera". Sin embargo, el establecimiento en Madrid de
cocineros procedentes del norte de España las han introducido en un
gran número de menus. Y lo mismo sucede con las influencias llegadas
del sur, que se reflejan en las berenjenas y el calabacín, rebozado
y frito.
Repostería
Las grandes especialidades
de la repostería madrileña están asociadas a determinadas fiestas y
celebraciones. Así, el día de los Reyes Magos (6 de Enero) se comerá
un roscón con su correspondiente sorpresa; en Semana Santa las
famosas "torrijas", por San Isidro las típicas rosquillas y en el
Día de Todos los Santos (1 Noviembre) que no falten los buñuelos y
huesos de santo. De alguna manera se puede decir que, para cada
época del año los madrileños tienen su "dulce".
Los Vinos
Como buena provincia
manchega, Madrid siempre ha destinado una gran parte de sus tierras
de cultivo a los viñedos, hasta que la filoxera, a finales del siglo
XIX acabó con gran parte de ellos. Olvidadas algunas tierras de
viñedos, la recuperación de tradiciones y el deseo de algunos
bodegueros, que se mantuvieron fieles a la tradición, consiguieron
que, en 1990, los vinos de la comunidad recibieran la denominación
de origen "Vinos de Madrid".
La producción, se
concentra en tres zonas muy concretas: Arganda, Navalcarnero y San
Martín de Valdeiglesias. En la mayoría de restaurantes encontrarán
vinos de otras denominaciones pero no madrileños, a pesar de que, de
día en día, su consumo vaya en aumento. No obstante, en los
supermercados no tendrán ningún problema para hacerse con algunas
botellas.
Recetas
Besugo a la madrileña, Callos a la madrileña, Cocido Madrileño, Gazpacho
madrileño, Judias a la madrileña...
La Capilla De La Bolsa - Restaurantes Chihuahua -
Restaurante Jockey - Restaurante Club 31 - Restaurante Cafe De
Chinitas - Restaurante Zalacain - Restaurante Lhardy - Restaurante
Bajamar - El Restaurante Archy - Ronny's Barbacoa - El Balcon De
Rosales - Restaurante Eslavo - Restaurantes Oluar - Restaurante
Anduriña...
Madrid, tiene una colección
sorprendentemente rica de jardines de interés hacia el arte y la
historia.
-
En
Madrid nacieron pintores de la talla de Claudio Coello
(1642-1693), pintor barroco y gran retratista; Juan Antonio
Ribera (1779-1860), director de la Escuela Superior de Bellas
Artes de San Fernando y del Museo del Prado; Juan Gris
(1887-1927), maestro indiscutible del cubismo; Eduardo Rosales
(1836-1873); Benjamín Palencia (1894-1980), aunque nació en la
provincia de Albacete, realizó toda su carrera en Madrid creando
la Escuela de Vallecas; José Gutiérrez Solana (1886-1945), autor
de una obra oscurantista y a veces esperpéntica; Grupo El Paso,
aparecido en Madrid en los años de 1950, formado por Chirino,
Feito, Canogar, Saura, Millares, Rivera, Serrano y Viola,
caracterizado por la introducción de la poética informalista;
Escuela de Madrid, nacida en 1945, tras la exposición "Joven
Escuela de Madrid", y formada por un grupo de artistas -que
tomando como maestros a Solana, Palencia o Vázquez Díaz, decide
rechazar las enseñanzas oficiales, y dar una nueva visión del
paisaje.
-
Entre los hombres que Madrid ha dado al panorama literario e
intelectual español, están: Beatriz Galindo, "La Latina"
(1471-1534), mujer ilustrada, de quien toma el nombre el barrio
La Latina; Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533-1594), poeta y
militar; Félix Lope de Vega y Carpio (1561-1635), "el Fénix de
los Ingenios"; Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645);
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681); José Echegaray
Eizaguirre (1832-1916), premio Nobel de Literatura 1904; José
Ortega y Gasset (1883-1955), filósofo y escritor; Ramón Gómez de
la Serna (1888-1963); Pedro Salinas (1891-1951), poeta; Dámaso
Alonso (1898-1990), poeta y filólogo; José María Sánchez-Silva
(1911-2002), escritor, autor del cuento "Marcelino Pan y Vino";
Gloria Fuertes (1918-1998), poetisa especializada en poesía
infantil; Enrique Jardiel Poncela (1901-1952), novelista; José
Hierro (1922-2002), poeta; Julio Caro Baroja (1924-1995),
antropólogo y escritor; Francisco Umbral (1935- ), escritor;
Javier Reverte (1944- ), escritor y periodista, etc.
-
Al
mundo del cine y de la escena, Madrid ha contribuido con
artistas como: Victoria Abril (1959- ), Ángel de Andrés (1918-
), Rocío Durcal (1944- ), actriz y cantante; Miguel Gila Cuesta
(1919-2001), José Isbert (1886-1966), Tony Leblanc (1922- ),
Conchita Montes (1914-1994), Lina Morgan (1937- ), Andrés
Pajares Martín (1940- ), Amparo Rivelles Ladrón de Guevara
(1925- ), Maribel Verdú (1970- ), etc. O con directores de la
talla de Juan Antonio Bardem (1922- ), José Luis Garcí (1944- ),
Pilar Miró (1940-1997), Fernando Trueba (1955- ), entre otros.
-
El
teatro se vio enriquecido con obras de los dramaturgos
madrileños Tirso de Molina (1571-1648), Leandro Fernández de
Moratín (1760-1828), Juan Eugenio Hartzenbusch (1806-1880),
Jacinto Benavente (1866-1954), Miguel Mihura (1905-1977),
Alfonso Paso (1926-1978), Alfonso Sastre, (1926- ), Manuel
Tamayo y Baus (1829-1898), etc.
-
Políticos madrileños de honda huella han sido los alcaldes de
Madrid Enrique Tierno Galván (1918-1986), Carlos Arias Navarro
(1908-1989), José Francos Rodríguez (1862-1931) (hombre
polifacético: escritor, médico, además de alcalde), Alberto Ruiz
Gallardón (1958- ), también presidente de la Comunidad de
Madrid. A nivel nacional destacaron Francisco Largo Caballero
(1869-1946), ministro de trabajo de Manuel Azaña y presidente de
gobierno en 1936; Leopoldo Calvo-Sotelo (1926- ), presidente de
Gobierno (1981-1982); Javier Solana Madariaga (1942- ),
Secretario General de la OTAN; José María Aznar López,
presidente de Gobierno entre 1996-2004.
-
En
el ámbito religioso brillaron San Isidro Labrador (1080-1130),
patrono de Madrid; Beata Mariana de Jesús (1565-1624); José
Laínez (1595-1667), teólogo; Padre José María Llanos
(1906-1992), jesuita, apóstol del Pozo del Tío Raimundo; Beata
Maravillas Pidal y Chico de Guzmán ("Madre Maravillas")
(1906-1992), carmelita descalza, etc.
-
Algunos deportistas nacidos en Madrid son, entre otros muchos:
Luis Aragonés Suárez (1939- ), futbolista y entrenador; Emilio
Butragueño (1963- ), futbolista; Miguel González, "Michel"
(1963- ), futbolista; Laura Muñoz (1970- ), gimnasta; Manuel
Sanchís Hontihuelos (1965- ), futbolista; Manuel Santana
Martínez (1938- ), tenista, etc.
-
También Madrid ha contribuido al avance de la medicina con
personalidades como los doctores Carlos Jiménez Díaz (1898-1967)
y Gregorio Marañón Posadillo (1887-1960).
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En
el arte musical han destacado: Francisco Asenjo Barbieri
(1823-1894), compositor; Federico Checa (1846-1908), compositor;
Consuelo Vello Cano, "La Fornarina" (1884-1915), cupletista;
Ofelia Nieto (1900-1931), cantante; María Dolores Pradera (1926-
), cantante y actriz; Nati Mistral (1923- ), cantante; Teresa
Berganza (1935- ), cantante mezzosoprano; Plácido Domingo (1941-
), tenor, pianista y director de orquesta; Julio Iglesias (1943-
), cantante; Ana Belén (1951- ), cantante y actriz, etc.
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También fue madrileño el arquitecto e ingeniero Alberto
Churriguera (1676-1740), perteneciente a la familia Churriguera,
creadores del llamado estilo "churrigueresco".
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La
tauromaquia ha conocido numerosos diestros madrileños como: "Dominguín"
(Luis Miguel González Lucas ) (1926-1996); "Antoñete" (Antonio
Chenel Albadello) (1932- ); Ángel Teruel (1950- ); "El Litri"
(Miguel Báez Spínola) (1968- ); "Joselito" (José Miguel Arroyo
Delgado) (1969- ); Francisco Rivera Ordóñez (1974- ).
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Acedinos
Adaro
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Alalpardo
Alameda Del Valle
Alamin
Alarilla
Alcala De Henares
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Algodor
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Anchuelo
Aoslos
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Arganda Del Rey
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Boadilla Del Monte
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Cadalso De Los Vidrios
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Colmenar Del Arroyo
Colmenar Viejo
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Corpa
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Dehesa Nueva
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El Berrocal
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El Campillo
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El Espartal
El Molar
El Pimpollar
El Vellon
Entrepinos
Estremera
Fresnedillas De La Oliva
Fresno De Torote
Fuenlabrada
Fuente Blanquilla
Fuente Del Fresno
Fuente El Saz De Jarama
Fuente La Teja
Fuente Pila
Fuentidueña De Tajo
Galapagar
Gandullas
Garganta De Los Montes
Gargantilla Del Lozoya
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Getafe
Gozquez De Abajo
Gozquez De Arriba
Griñon
Guadalix De La Sierra
Guadarrama
Horcajo De La Sierra
Horcajuelo De La Sierra
Hoyo De Manzanares
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Humera
La Acebeda
La Cabrera
La Flamenca
La Hiruela
La Hoya (Valdemanco)
La Hoya (Santa María De La Alameda)
La Marañosa
La Paradilla
La Serna Del Monte
Las Herreras
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Las Rozas De Madrid
Leganes
Loeches
Los Hueros
Los Molinos
Los Santos De La Humosa
Lozoya
Lozoyuela
Madarcos
Madrid
Majadahonda
Manjiron
Manzanares El Real
Mataelpino
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Mejorada Del Campo
Miraflores De La Sierra
Monte Robledal
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Moraleja De Enmedio
Moralzarzal
Morata De Tajuña
Mostoles
Navacerrada
Navalafuente
Navalagamella
Navalcarnero
Navalespino
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Navas De Buitrago
Navas Del Rey
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Olmeda De Las Fuentes
Orusco De Tajuña
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Paredes De Buitrago
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Pinilla De Buitrago
Pinilla Del Valle
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