|

Municipio
de la provincia de Pontevedra situado en la banda meridional de la ría
de Vigo, uno de los mejores puertos naturales del mundo, rodeado de
altas montañas que constituyen un mirador natural sobre la bahía, a 278
m de altitud sobre el nivel del mar. Dista 34 km de su capital
provincial y cuenta con 276.573 habitantes sobre una extensión de 109,44
km². Es la ciudad de mayor demografía de toda Galicia. Goza de un clima
suave y templado en todas las estaciones del año, alcanzando en los
meses de verano las temperaturas más altas de la comunidad autónoma.

HISTORIA DE VIGO
Dale en la imaxe para acceder a las demás fotos de esta ciudad...
Pré-historia
Vigo y su comarca estuvieron pobladas desde tiempos remotos. Sin
embargo, hasta el momento no se ha localizado ningún yacimiento
paleolítico y los pocos hallazgos que se pueden fechar en la Edad de
Piedra son medio centenar de útiles tallados en cuarzo y cuarcita.
La mayor parte de estas piezas pertenecen a la colección del Museo
Municipal de Castrelos.
En cuanto a las manifestaciones culturales del Neolítico, hay que
apuntar el hallazgo de diversas hachas de mano, algunas de carácter
claramente votivo. Dentro de este período revisten gran interés las
construcciones funerarias de la Cultura Megalítica. Se trata de
monumentos funerarios, datables entre los años 3.000 e 1.800 a. de
C. denominados túmulos. Se conoce la existencia de treinta y siete
túmulos, situados en la cadena montañosa del perímetro municipal, y
hay constancia de la existencia de algunos más ya desaparecidos.
De los primeros tiempos de la metalurgia, en la transición del III
al II milenio a. de C., hay un numeroso conjunto de grabados
rupestres con representaciones de motivos geométricos, armas y
fauna.
Diversos hallazgos cerámicos, armas de bronce y más grabados
rupestres nos indican la pervivencia de la ocupación humana en la
llamada Edad de Bronce, datable entre el año 1.900 y el 800 a.C.
La cultura castreña, que abarca toda la Edad de Hierro, se
desarrolló en Galicia desde el siglo VIII a.C. hasta el fin del I
d.C., ya en la época romana. Esta cultura dejó en Vigo importantes
improntas, como muestra la existencia de 26 poblados de castros
catalogados. Este dato lleva a pensar que en esta época Vigo tuvo
una de las mayores densidades de población de toda Galicia. El mayor
de estos poblados era el situado en la ladera del monte de Castro.
Sus habitantes vivían de la agricultura, actividad que
complementaban con la caza y la pesca. Eran expertos en el trabajo
del hierro y de la piedra.
La época romana
En Vigo el proceso romanizador es muy temprano e intenso. Evidencias
arqueológicas indican una importante actividad portuaria y comercial
en el litoral vigués desde el siglo II a.C., desarrollándose un
progresivo proceso de romanización, consolidado durante el siglo I
d.C., una vez establecida la pax romana.
El proceso de romanización duró cerca de seiscentos años de los que
quedaron relevantes vestigios, investigados en numerosas
excavaciones arqueológicas: villas (villae) esparcidas por todo el
litoral (Alcabre, Toralla…), restos de instalaciones portuarias,
calles, instalaciones productivas (salinas y fábricas de salazón),
necrópolis, restos subacuáticos... además de la intensa romanización
de los poblados castreños del municipio.
Recientes intervenciones arqueológicas en el Areal y en el Casco
Vello ponen de manifiesto la posible existencia, al menos entre los
siglos III y VI d.C., de un importante asentamiento humano, el vicus
romano.
La Edad Media
Contamos con muy poca información, especialmente de la alta edad
media. Fue un tiempo en el que las frecuentes incursiones de la
piratería procedentes del norte de Europa hicieron que la población
se desplazase hacia el interior en busca de más seguridad. Durante
la Edad Media, la iglesia dominó la sociedad gallega. Vigo dependió
durante muchos años del monasterio cisterciense de Melón.
Existe constancia documental del año 1.024 de una cita de la iglesia
de Bembrive y, posteriormente, de otras 15 iglesias románicas en el
actual término municipal que prueban un poblamiento importante en el
área en los siglos XI, XII y XIII, con localizaciones iguales a las
parroquias viguesas de hoy en día. De este período sólo quedan tres:
Santiago de Bembrive, San Salvador de Coruxo y Santa María de
Castrelos, esta última con interesantes pinturas murales de época
renacentista. De la edad media también perviven dos puentes en
Sárdoma y Fragoso y restos románicos en la ermita del Freixo en
Valadares, y en las iglesias barrocas de Sárdoma y de Santa Cristina
de Lavadores.
A partir del siglo XII, Vigo comienza a recuperar población, pero
sigue estando sometida a un estricto control del poder eclesiástico
y de los señores feudales. La parroquia de Santiago de Vigo era la
más importante de la villa. La Corona le otorgaba a Baiona la
facultad de poder comerciar por mar con otras ciudades y ésto
limitaba el desarrollo de Vigo. Fue por este tiempo cuando Martín
Códax compuso sus hermosas Cantigas de Amigo.
Del siglo XV al XVIII
A pesar del periódico azote de los corsarios, la villa va creciendo.
Cobra importancia la actividad artesanal y el comercio, pero el
gremio más relevante es el de mareantes. Algunos documentos reflejan
ya en esta época la importancia que tenía la pesca de sardina. En
1573 se firmó la primera ordenanza que regula esa pesquería en la
ría.
En 1587 la villa cuenta con 868 vecinos, pero las epidemias de peste
y la piratería diezman la población. Los armadores vigueses
organizan la defensa y consiguen de la corona la patente de corso
para saquear los barcos comerciales enemigos.
En 1702 se produce la batalla de Rande. La flota anglo-holandesa
persigue dentro de la ría a la Flota de la Plata española y los
barcos de guerra franceses que la escoltaban. Esta importante flota,
cargada de riquezas procedentes de América, es destruida después de
una cruenta batalla en mar y tierra. Aún hoy quedan restos de este
episodio bélico en los fondos de Rande.
En 1778 Carlos III rompe con el monopolio de los puertos autorizados
a comerciar con América y Vigo empieza a beneficiarse del tráfico de
alto bordo. Por esta época la villa estaba completamente cerrada con
una muralla, construída con motivo de la Guerra de Restauración
Portuguesa ante el temor de una invasión. Cerca del mar estaba el
bastión de Laxe. En el lado opuesto, el castillo de San Sebastián. A
lo largo de la muralla se abrían siete puertas: la de Falperra,
Berbés, el Mar, Laxe, Gamboa, Sol y la del Placer.
La llegada a la ciudad en la segunda mitad del siglo XVIII de
comerciantes e industriales catalanes supone una pequeña revolución
económica. Proliferan las fábricas de salazón, jabón y productos de
cuero y lino.
El siglo XIX
Como otros muchos lugares del estado, Vigo fue ocupado por el
ejército francés en 1809. La resistencia popular a esta invasión
provoca un levantamiento que termina con un asalto a las murallas y
con la expulsión de los militares galos. Este episodio motivó la
concesión a Vigo del título de ciudad Fiel, Leal y Valerosa.
En 1833 se acondiciona el camino real que lleva a Madrid, conocido
como carretera de Castilla o de Villacastín. Un año después se
terminan las obras de construcción de la Colegiata por Melchor de
Prado, puesto que el antiguo templo había sido destruído en uno de
los numerosos saqueos sufridos por la villa. A mediados de siglo se
crean la sucursal del Banco de España y el nuevo muelle de piedra.
La ciudad crece y sus regidores acuerdan demoler las murallas para
facilitar su expansión.
La segunda mitad del siglo XIX fue un período de continuo
crecimiento de la ciudad, propiciado, entre otras cosas, por el
incremento de las relaciones con América. Desde 1855 se establecen
servicios de comunicación marítimos periódicos con La Habana, Buenos
Aires y Puerto Rico. Una década después empieza la construcción del
ferrocarril y las obras de relleno de la ría para ampliar las
instalaciones portuarias. La línea Orense-Vigo se inaugura en 1881.
En este tiempo continúan abriéndose en la ciudad fábricas de salazón
y de derivados de productos marinos, lo que provoca el crecimiento
de población asalariada y también de una burguesía financiera. Vigo
se expande extramuros con la apertura de nuevas calles y la
construcción de nobles edificios de piedra. En 1880 se crea la Caja
de Ahorros de Vigo y un año después se constituye la "Junta de Obras
del Puerto". A finales de la centuria, la ciudad cuenta ya con
15.000 habitantes.
Siglo XX. El despegue económico
Con la entrada en el siglo XX, la burguesía liberal viguesa toma en
sus manos los mecanismos de poder económico y político. Se instalan
nuevas industrias al tiempo que mejoran las comunicaciones y se
crean nuevos planes para ensanchar la ciudad. En poco más de diez
años se duplica la población (en 1910 había 30.000 hab). Según
avanza el siglo, Vigo absorbe los municipios limítrofes de Bouzas y
Lavadores.
En el primer tercio del siglo XX, el puerto de Vigo está unido a la
imagen de miles de gallegos que se embarcaron rumbo a la emigración
americana. Otro símbolo es el tranvía, que empezó a funcionar en
1914. La ciudad hierve en este tiempo con una enorme actividad
social. Abundan los periódicos y semanarios, las asociaciones y las
organizaciones de carácter político o sindical. Todo este dinamismo
quedó neutralizado con el estallido de la Guerra Civil.
Casco Antiguo, Concatedral de Santa María, Cristo de la Victoria, Iglesia de Castrelos, Os Cabalos, Escultura de García Barbón, Monumento a Méndez Núñez, Puerta del Atlántico, La Ermita de A Guía, Centro Cultural Caixanova, Iglesia de la Soledad, Monumento al Trabajo, Monumento a José Elduayen, Sereo,
Plaza América...
Fiesta de
la Reconquista -
Fiestas de la Consolación -
Fiestas del Carmen -
Fiestas del verano -
Procesión del Cristo de la Victoria -
Romería de San Roque –
Bouzas -
Fiestas del Cristo – 19 al 23 de julio.
Vieiras al estilo Vigo, Merluza
tipo Vigo, Caldeirada de pescado a la gallega, Sepia con espaguetis negros, Postre de Limón, Consomé al Curry, Rapé Rossini...
La ciudad, los
monumentos, los espacios naturales, las playas...
Volver al inicio
|