Monumentos y Fiestas

 

 

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MONUMENTOS DE ORENSE...

Monasterio de San Salvador - Celanova

El 'monasterio de San Salvador de Celanova fundado por San Rosendo, es el principal monumento de la villa de Celanova en la provincia de Orense hoy en día, tras la desamortización del siglo XIX sirve como Ayuntamiento e Instituto.

El Monasterio

El monasterio que hoy puede visitarse no es más que el resultado de la evolución histórica que a lo largo del tiempo unas veces experimentó y otras sufrió el edificio. La magnífica obra que hoy se contempla es el resultado de la evolución arquitectónica de una construcción que se inició en los tiempos del fundador con un conjunto de pequeñas edificaciones levantadas en las inmediaciones de una antigua capilla dedicada a San Martín, entre las que documentalmente (que no gráficamente) se sabe por el monje Ordoño de Celanova que eran las siguientes:

Una iglesia con tres ábsides dedicados a San Salvador, San Pedro y San Juan.
El pequeño templo dedicado a San Miguel arcángel.
Viviendas para monjes.
Viviendas para trabajadores del cenobio.
Viviendas para peregrinos y huéspedes.
Posteriormente estas construcciones aisladas, probablemente muy humildes en su configuración arquitectónica inicial, dieron lugar al levantamiento de un monasterio propio de la arquitectura del románico, el cual todavía fue visto y descrito por Castellá Ferrer: “La iglesia con la torre mayor que para antigua es muy grande, hermosa, y de muy buena bóveda coronada toda de almenas y saeteras, que bien parecía soldado y caballero”. La fábrica actual se desarrolla en torno a dos grandes claustros (el procesional y el del poleiro), además de un pequeño patio de servicio para la cocina, alrededor de los cuales se distribuyen las diferentes dependencias que en su momento fueron dedicadas a las labores de administración, servicio y residencia de los monjes, y a los que hay que añadir el gran edificio dedicado a la vida religiosa, es decir la iglesia.


La Iglesia

Arquitectónicamente, la iglesia es una construcción de planta de cruz latina, con tres naves de tres tramos cada una y una transversal para formar el crucero. Fue construida en el siglo XVII. La fachada, solemne y reposada, fue la primera gran realización arquitectónica con la que se llevó a cabo la transformación de la iglesia románica en un suntuoso templo clasicista y barroco. En ella destacan las imágenes de San Benito (centro), San Rosendo (derecha) y el obispo de Guadix San Torcuato (izquierda), así como el escudo abacial bajo una espectacular corona vaciada presidiendo el edificio. La dirección de la obra de la iglesia y su traza son de Melchor de Velasco, arquitecto clasicista con el que colaboran otros monjes arquitectos. La cúpula, obra de Pedro de Monteagudo, está decorada con sartas de frutas, escudos en sus pechinas, y pinturas de carácter hagiográfico. En el interior es tanta la riqueza conservada que será bueno organizar brevemente su visita:

Retablo Mayor: Obra del escultor Francisco de Castro Canseco, está dedicado al Salvador, titular del templo. En el centro se encuentra la imagen de la Transfiguración; a los lados, en forma de tríptico triunfal y glorioso, la Resurrección y la Ascensión, situadas entre monumentales columnas salomónicas sostenidas por los cuatro evangelistas. Arriba, en el cascarón, lo que se reproducen son temas de la infancia de Jesús (la Adoración, el Nacimiento y la Circuncisión) custodiados por cuatro figuras ecuestres, el propio San Rosendo, Santiago, San Millán y San Fernando.
Tras unas celosías, en los pasillos laterales y bajo sendas imágenes identificativas, en sendas urnas de plata (1601) del orfebre vallisoletano Juan de Nápoles se guardan los restos de San Rosendo y San Torcuato. El conjunto se refuerza con una serie de interesantes y valiosos relieves de alabastro policromado en los que se reproducen temas evangélicos relativos a la infancia y a la pasión de Jesús.

Otros retablos: La mayor parte de los retablos situados en las calles laterales también son barrocos y, a excepción de los de la Crucifixión y la Inmaculada Concepción que forman parte del conjunto del Retablo Mayor y son obra de Castro Canseco, anónimos. En todo caso, constituyen piezas de gran calidad artística, como es el caso de los de San Benito, San Rosendo, Santa Escolástica.
Coros: Existen dos en excelente estado de conservación gracias a los procesos de restauración de los últimos años. El conocido como Coro Alto se sitúa en la parte alta de la nave central, sobre el Trascoro, y pertenece a los primeros años del siglo XVI. De estilo gótico flamígero y dotado de 56 sitiales, conserva unas hermosas celosías caladas con variaciones geométricas diferentes y una riquísima colección de elementos oníricos y mitológicos en las misericordias y en los medallones de los brazos laterales, destacando sobre todos ellos la presencia de un monje gaitero. El otro, conocido como Coro Bajo, está ubicado en la parte baja de la nave central inmediata al crucero y conserva unas artísticas y monumentales puertas del siglo XVIII, con San Pedro y San Pablo, Virgen María y San Juan, que lo cierran al Trascoro. Es obra de Francisco de Castro Canseco y en la parte alta cada sitial está presidido por un santo benedictino, mientras en la baja se reproducen escenas de la vida y milagros de San Rosendo y de San Benito.
El Órgano: Aunque, debido al significado que el órgano tiene en el conjunto de la liturgia, es muy posible que hubiera uno anterior, el que se conserva en Celanova procede del siglo XVIII, concretamente del año 1710 que es cuando el escultor Castro Canseco realiza su contratación. A finales de ese mismo siglo el instrumento es sometido a una profunda renovación, cuya caja se conserva hasta nuestros días. Según Miguel Ángel González, el encargado de esta renovación realizada en 1776 es el organero franciscano Fray Felipe de la Peña, siendo posteriormente añadido el teclado por Francisco Urumburu en el año 1801. Después de más de cien años de utilidad, a mediados del siglo XIX su composición interior es sometida a una nueva reforma, retirando todos los elementos históricos y sustituyéndolos por una mecánica con soporte eléctrico. En el año 2001, el organero suizo con sede en Cataluña, Hans Späth, procedió a su vaciado y a su renovación interior, instalando la mecánica actual que cuenta con dos teclados, un pedalero, 32 registros y cerca de 1.800 tubos.
La Sacristía: Mantiene las magníficas proporciones del conjunto de la iglesia y alberga en sus paredes media docena de valiosos cuadros con personajes de la familia de San Rosendo, que son debidos a los pinceles de Gregorio Ferro (1742-1812), pintor gallego de reconocida fama que llegó a competir con Velázquez por un puesto en la Corte. Además cuenta con un relicario en el que se guardan interesantes piezas de orfebrería, así como una no menos interesante colección de casullas y otras prendas religiosas.

Los Claustros

El monasterio se organiza alrededor de 2 claustros y un pequeño patio de servicio.

El Clautro Barroco: El claustro Reglar o de las procesiones (conocido popularmente como Claustro Barroco), se ubica inmediato a la sacristía y con acceso lateral a la nave sur de la iglesia. La planta baja es obra de Juan de Badajoz realizada en el siglo XVI con bóvedas de crucería. En los soportes de toda la arquería gótica se conservan interesantes medallones con bustos de personajes históricos (Carlos V, Felipe II de España, Juan de Austria...), figuras oníricas y monjes benedictinos. En el siglo XVIII fue ornamentado en sus fachadas exteriores, en estilo muy barroco, por Fray Plácido Iglesias, monje arquitecto de Celanova, natural de Terra de Montes (Pontevedra), a quien se le atribuye la solemne escalera abacial que comunica los dos pisos de este claustro.
El Claustro del Poleiro: El segundo claustro, conocido popularmente como Claustro del Poleiro, fue finalizado en el año 1722. Es de traza más sencilla que el anterior, pero de muy semejantes dimensiones. De confección neoclásica, se significa por una curiosa balconada que posibilita el acceso a las celdas situadas en el entresuelo, entre la planta baja y la primera planta del edificio, y que está sostenida por grandes ménsulas muy características de la arquitectura popular gallega, que son las que le dan el nombre popular de “poleiro”.
La biblioteca, situada en la planta alta de la nave central que separa y une a la vez los dos claustros, otras escaleras de este mismo claustro y algunas dependencias anexas como el patio de las caballerías, ofrecen arquitectónicamente interesantes soluciones que merecen ser visitadas.

Capilla de San Miguel Arcángel

De los tiempos del fundador, la única muestra arquitectónica que pervive es la capilla de San Miguel, situada actualmente tras el ábside del templo monacal y en lo que en otro tiempo fue denominada la “huerta del noviciado”. Finalizada en el año 942, es la joya del conjunto y uno de los edificios religiosos más singulares de España. Fue declarada Monumento Nacional en 1923. Levantada con perfectos sillares de granito de medidas muy diversas y asentados a hueso, mide 8,5 m. de largo por 6 m. de alto, ocupando en planta no más de 22 m2. Tanto desde el exterior como interiormente, se distinguen tres volúmenes o cuerpos identificativos de la denominada arquitectura mozárabe o de repoblación. El primero de ellos es la nave, desde la que se accede al interior, y que está cubierta con bóveda de cañón. Un cuerpo central de mayor altura que los demás, se superpone en el centro con bóveda interior de aristas de ladrillo, y un voladizo al exterior muy salido y dotado de las características ménsulas de rollos. El tercer cuerpo es el ábside, al que se accede por un arco de herradura con alfiz. En su interior presenta una bóveda gallonada. La serena belleza de San Miguel es ya un buen regalo para quien visite Celanova. Sus pequeñas dimensiones llevan a hacer dudosa cualquiera teoría que se realice sobre su función original. Ya fuera capilla para la devoción privada del santo, ya edificio funerario, lo cierto es que está dedicada al arcángel San Miguel y fue mandada construir en honor a Froilán, hermano de San Rosendo, tal como revela una inscripción de la época grabada sobre el dintel de la puerta y que constituye una plegaria a Cristo, de “Froila, pecador e indigno siervo de Dios”, para que el visitante lo encomiende en sus oraciones.

Catedral

La Catedral de Ourense es un claro ejemplo del románico de transición (siglo XII y XIII) con notables influencias compostelanas, siendo la fecha de su consagración en 1188.Dentro de la catedral nos encontramos con Planta de cruz latina, tres naves. Iniciando el recorrido por la nave lateral norte nos encontramos la capilla de San Lucas o del Rosario, la capilla de las Nieves de finales del s.XVI, el sepulcro de la Infantina, con restos de primitivo coro medieval y la capilla de San Juan. Entrando en el brazo norte del Crucero, el sepulcro del obispo D.Vasco Pérez Mariño, de estilo gótico y del año 1350, que trajo el Santo Cristo a Ourense, el retablo del Pilar de estilo rococó de 1785, el altar de la Quinta Angustia, obra del Maestro de Sobrado del renacimiento de 1547 y una de las mejores tallas de la catedral, y el altar de la Virgen del Pópulo y Santa Lucia de estilo barroco, atribuido a Juan Cabrera. El deambulatorio se construyó entre 1618 y 1630, con numerosas capillas de claro estilo barroco, en las que destacan las obras de Mateo de Prado y Bernardo Cabrera. En el brazo sur del crucero, el retablo del Carmen de estilo Barroco, el retablo de San Miguel de 1714 patrón de los carpinteros, canteros, etc, y el retablo de San Roque, San Sebastián y San Eloy de estilo Barroco.

La portada Sur es una de las mas interesantes de la basílica. Los arcos inferiores concentran el mayor desarroyo decorativo .A la derecha la torre del reloj (Renacimiento 151-48), cuadrada, con escasa decoración y que daba las horas a la ciudad. A la izquierda, aun se mantienen la torre y las almenas que componían el sistema defensivo de la catedral. El atrio es obra de Fray Plácido Iglesias. (1785).

La portada norte sufrió un ataque del conde de Benavente en 1471. De ahí que la fachada actual presente, tras su inmediata restauración, sea una mezcla de elementos góticos y románicos. A la derecha tambien podemos observar el exterior de la capilla de San Juan con un gran ventanal de tracería flamígera y la capilla de las Nieves. La Portada Oeste, es en teoría la principal, pero hasta 1975-81 carecía de escalera de acceso.(Entrada por las puertas laterales. Horario: 8 a13 h- 16.30 a 20 h) Románico de transición (siglos XII y XIII) con notables influencias compostelanas. Sobresale ese aspecto de fortaleza con torreones y almenas a modo de castillo. La causa: el obispo era el señor feudal, y por ellos sus edificios debían estar protegidos de ataques. La portada Norte sufrió un ataque en el siglo XV y por eso al restaurarse conjugó elementos románicos con góticos tardíos. En cambio la puerta Sur ( como no, con su reloj de sol), que da a la praza do Trigo, es la que mejor conserva su forma original solo alterada por la renacentista torre del reloj. La portada Oeste, que debiera ser la principal, no tuvo hasta hace unos 30 años escaleras por las que acceder, de ahí la simplicidad de su fachada.

En el interior, planta de cruz latina, 3 naves, crucero de una sola nave con 4 tramos, pilares cruciformes y bóvedas de crucería. El deambulatorio es del s. XVII. Sin dejar de resaltar todas las capillas de la catedral, son de obligatoria parada: Capilla Mayor: El retablo mayor fue obra de Cornielis de Holanda (1520) y muestra escenas de la vida de María y Jesús. Pueden llamar la atención las figuras blancas que parecen de alabastro pero que son producto de una restauración del XIX en que se decidió darles ese color. A ambos lados, unos colaterales barrocos (Castro Canseco, 1716) que representan el martirio de los Santos Facundo y Primitivo, y a Santa Eufemia. En la parte inferior, la sillería baja del coro renacentista trasladada desde la nave central. Dos pinturas del salmantino Pitti (s. XVIII) y dos sepulcros: el del cardenal Quevedo (s.XIX) y el sepulcro del Obispo Desconocido (gótico, s. XIV). El cimborrio (Rodrigo de Badajoz, 1505) y las rejas (Celma, fines s. XVI) completan el conjunto. Capilla Santo Cristo: Un Cristo gótico de gran realismo (pelo natural, que tal vez dio lugar a la leyenda da de que le crece el pelo) al que la gran devoción popular decidió construirse una capilla en el siglo XVI con un segundo cuerpo un siglo después. Y será en el periodo barroco cuando se decore. Primero con el baldaquino de Domingo de Andrade. Y luego con los retablos y tallas de Castro Canseco. Se completa el conjunto con parte de la sillería coral renacentista trasladada desde el centro de la nave mayor. Sus autores son Diego Solís y Juan de Angés. En la parte trasera del camarín, venerada imagen de la Dolorosa atribuible a los hermanos Sierra, discípulos de Gregorio Fernández de la escuela de Valladolid Pórtico del Paraíso: S.XIII. Sigue el modelo del Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo. Se transformó en el siglo XVI al instalarse la bóveda estrellada y eliminar los tímpanos originales. Aún así, conserva gran parte de la estructura original (profetas y apóstoles en los pilares, y en el arco central los 24 ancianos del Apocalipsis con sus respectivos instrumentos), y sobre todo los colores que el modelo compostelano perdió.Museo Catedralicio.

Palacio Episcopal

El Museo Arqueológico de Ourense está declarado Monumento Histórico-Artístico desde 1931, siendo uno de los más importantes a nivel nacional, no solo por sus fondos, sino también por la propia historia del edificio. En las excavaciones realizadas han aparecido diversos sillares, por lo que deducimos que ya fue Pretorio Romano en los orígenes de la ciudad. Posteriormente, en el siglo VI, fue palacio de los reyes suevos que gobernaban estas tierras.

Ya desde 1071 hasta 1952, se convirtió en la sede del Obispado, comenzándose a construir el actual edificio románico en 1131, en tiempos del Obispo Don Diego de Velasco.

En nuestro paseo por el recinto encontraremos de restos de sus distintas etapas de construcción, además de otros de gran valor arqueológico. Desde el Paleolítico hasta el Siglo XVIII, pasando por las mámoas de la Edad del Bronce, la cultura castreña y la galaico-romana, sus salas nos ayudarán a comprender un poco más nuestros orígenes.

El Museo contempla asimismo una sección de Bellas Artes, que destaca por sus obras renacentistas, y otras dependencias dedicadas a exposiciones temporales.

Alameda

La medieval "Horta do Concello" (Huerta del Concejo) se transformo en el siglo XIX cuando se abrió la Rúa Progreso, lugar donde se asentaron varios Comerciantes. El arquitecto Vázquez Gulías proyectó gran parte de las casas de este parque. Como es el caso del edificio diseñado como Gran Hotel (hoy Almacenes Alfredo Romero), la casa Junquera (hoy Aula cultural Caixanova) el Hotel Barcelona (ya cerrado) o la casa Román haciendo esquina. En el lado opuesto, y mas antiguo, el obispado, concebido a fines del XIX por Queralt como Seminario. Y del otro lado de la Alameda, el mercado de abastos gran edificio diseñado como un iglesia de tres naves por conde Fidalgo.

As Burgas

Las fuentes termales de As Burgas son, sin duda, el principal motivo de la existencia de la ciudad de Ourense. Declaradas "Conjunto histórico artístico" en el año 1975, alrededor de estos manantiales, fue creciendo la ciudad en la época de dominación romana.

La leyenda cuenta que estos manantiales nacen debajo de la capilla del Santo Cristo, en la Catedral.

La Burga de Abajo, construida a mediados del siglo XIX, es la que presenta más caudal. Consta de tres cuerpos, cada uno con su caño, sobre el que contemplamos el escudo de la ciudad. Con menos nivel de agua, está la Burga de Arriba, del siglo XVII, de dos caños y estructura sencilla. Completan el conjunto la réplica de 4 aras romanas, un pequeño estanque de agua termal y dos esculturas: “La casa de la nube” y “Calpurnia Abana”, dedicada a la ninfa Calpurnia.

Las aguas son silicatadas fluoradas e hipertermales, aplicables a varios tipos de dermopatías. La temperatura del agua es de 70 grados centígrados y el caudal de 300 litros por minuto.

Crucero de la Plaza de la Magdalena

Crucero realizado en granito en el año 1718. En la cruz tiene esculpidas las figuras de Cristo y la Virgen Dolorosa. La Virgen esta apoyada en ángeles y Cristo en una calavera. Cuatro medallones rodean a la Virgen con impresiones difíciles de descifrar. Posee un capitel troncopiramidal y fuste con sección poligonal. Base troncopiramidal con relieves y una inscripción. Se encuentra apoyada en tres escalones de planta cuadrada. En la cruz tiene esculpidas las figuras de Cristo y la Virgen Dolorosa. La Virgen esta apoyada en ángeles y Cristo en una calavera. Cuatro medallones rodean a la Virgen con impresiones difíciles de descifrar. Posee un capitel troncopiramidal y fuste con sección poligonal. Base troncopiramidal con relieves y una inscripción. Se encuentra apoyada en tres escalones de planta cuadrada.

Fuente Nueva

Fuente construida en granito de estilo barroco con motivos vegetales y geometricos. Se traslado desde el monasterio de Osera a su ubicación actual. Esta situada en el nucleo urbano y se encuentra sobre siete escaleras para salvar el desnivel de la calle. Desde ella se puede apreciar la portada sur de la catedral de ourense.

Puentes

Puente Romano

(Ponte Vella) Del primer puente romano de la época de Augusto sólo quedan algunas piedras en las bases. En el s.XII se reconstruyó dando el perfil actual con arco apuntado, pero las nuevas ruinas tienen que esperar al s.XVII en que Melchor Velasco aplica la solución definitiva. La torre que aparece en el escudo de la ciudad fue demolida en el s.XIX.

Puente Milenio (Ponte do Milenio)

Inaugurado en el 2001, fue diseñado por el arquitecto Álvaro Varela y el ingeniero Juan M.Calvo con la combinación de hormigón y acero. Su original curva es realzada por la pasarela peatonal que llega a elevarse 22metros, dando lugar a extraordinarios miradores sobre el Miño. Todo ello lo convierte en símbolo de progreso de la ciudad. La pendiente de sus alerones es de un 67%.

Puente Nuevo (Ponte Nova)

Bajo el diseño del ingeniero Matín Díaz de Banda, se terminaron las obras en 1918. Su nombre provenía por comparación con la que hasta el momento existía: Ponte Vella. Consta de seis arcos de piedra con un tramo metálico de arco parabólico. Desde entonces se completó con otros: el viaducto, la Puente Novísima, y más recientemente la pasarela do Vao.

Viaducto

Aunque el ferrocarril llegó a Ourense en 1881, no sería hasta el año 1958 en el que finalizaría el proyecto que permitía cruzar el río para que con ello el tren pudiera seguir su paso al sureste de Galicia. El diseño fue obra de José Luis Tovar Bisbal, (quien también proyectó la estación do tren), realizando el trabajo en hormigón. Su longitud total alcanza los 415 m y sus arcos una altura de 46 metros.

Puente Nuevísimo (Ponte Novísima)

Su construcción pretendía aliviar el tráfico del Puente Nuevo, pero no será hasta 1971 cuando entrará en funcionamiento. También se le denomina, por su emplazamiento, “do Ribeiriño” o “das Caldas”.

Pasarela do Vao (Pasarela do Vao)

Esta pasarela peatonal se inauguró en 2003 comunicando el barrio del Puente con el centro de la ciudad a través del centro comercial. Se apoya únicamente en dos pilares de hormigón, mientras que el resto de la estructura consiste en tubos metálicos entrelazados. Su nombre deriva de un antiguo paso que en las épocas estivales se utilizaba para cruzar el río sin necesidad de pagar el peaje del puente. Hace relativamente poco ha sufrido obras de mantenimiento.

Puente Loña (Ponte Loña)

Este puente se cita en documentos del siglo XII, aunque que es posible que en la época romana existiese otro (de madera o de piedra) para dar acceso a las termas de Mende o a la "vila" agrícola galaico romana de Santomé. Se conservan su fábrica medieval de un sólo arco, consolidada en 1969 y restaurada en 1988. Por último, el Barbaña llegó a tener tres puentes históricos, pero o desaparecieron (los actuales datan de los siglos XIX y XX) o fueron trasladados (como sucede con el antiguo Puente Codesal).

Puente Codesal (Ponte Codesal)

Su nombre provendría de los "codesos"(tipo de arbusto silvestre típico de Galicia) que abundarían en el entorno del Polvorín, lugar en que se encontraba hasta que en 1984 fue trasladada a las tierras de Cabeanca, casi en el límite con el Municipio de Amoeiro. De esta forma se evitó la desaparición de un puente del siglo XV o XVI aunque quedó en un lugar apartado y poco conocido.

Praza Maior

Centro de la ciudad durante siglos, en ella se celebraba la feria, fiestas mayores, y todo tipo de actividades culturales y lúdicas (como corridas de toros) aun con las dificultades que suponía su suelo inclinado. A pesar de su antigüedad, pocas son las casas que fueron construidas hace siglos, pues gran parte las levantaron los comerciantes que en el XIX y XX. Así sucede con la Casa de Fermín García, en el lado derecho, o el espolón, un de los balcones preferidos para el descanso de los señoriítos decimonónicos. Tal vez por ello, sólo dos edificios están blasonados. El
ayuntamiento (Queralt, 1888) con fachada clasicista.

Prazo do Trigo

Mercado donde se vendía el citado grano y centrado por la "Fonte Nova" (fuente nueva) que sustituyó a otra del s. XVIII. Rodeada por soportales y casas hidalgas, se prolonga con la Praza das Damas, que fue patio de naranjos de la catedral.

Iglesia de Santa María Nai

Probable emplazamiento de la primitiva catedral de Ourense. Reconstruida en el 1088 (como reza en una inscripción lateral) y rehecha a principios del siglo XVIII en estilo barroco. De la primera basílica sólo quedan unas columnas y sus capiteles de aspecto marmóreo, en el segundo y tercer cuerpo. En el frontón, motivos heráldicos y dos torreones a ambos lados. Su escalinata, el perfecto lugar para la foto de recuerdo.

Iglesia de San Francisco

 Del siglo XIV, y en la que sobresale su ábside con bellas ventanas góticas. En su interior, conserva notables sarcófagos góticos y un bello claustro con arcos ojivales.

Iglesia de Santa Eufemia

Construida en el siglo XVIII. Consta de tres naves con bóveda de cañón y cúpula de crucero. En el centro de su fachada se abre una gran ventana rectangular, y toda ella está adornada con escudos, columnas y volutas.
Iglesia de Santa María la Madre, edificada sobre la antigua catedral del siglo XII. Construida en el año 1722, conserva en la fachada las columnas de mármol del antiguo templo suevo.

Iglesia de Santo Domingo

Data del año 1641, y fue iglesia conventual de los franciscanos. Tiene bóveda de cañón, cúpula de crucero y capillas laterales, y, en su interior, sobresale el retablo barroco del Altar Mayor, obra de Castro Canseco. Iglesia de la Santísima Trinidad, construida en el siglo XVI aprovechando elementos románicos de una iglesia anterior. Su fachada está flanqueada por dos torres y en ella se abre un pórtico ojival. Posee un interesante ábside del siglo XVI, y, en el atrio, se alzan un cruceiro y los restos del hospital de peregrinos.

Plaza Maior

Centro de la ciudad durante siglos, en ella se celebraba la feria, fiestas mayores, y todo tipo de actividades culturales y lúdicas (como corridas de toros) aun con las dificultades que suponía su suelo inclinado. A pesar de su antigüedad, pocas son las casas que fueron construidas hace siglos, pues gran parte las levantaron los comerciantes que en el XIX y XX. Así sucede con la Casa de Fermín García, en el lado derecho, o el espolón, un de los balcones preferidos para el descanso de los señorítos decimonónicos. Tal vez por ello, sólo dos edificios están blasonados. El ayuntamiento (Queralt, 1888) con fachada clasicista.

Iglesia de los Franciscanos

Construida en el s. XIV en lo alto de la ciudad (donde aún se conserva el claustro), se trasladó en 1929 al parque de San Lázaro. La fachada presenta en el cuerpo superior un rosetón, y en el inferior dos contrafuertes que delimitan una triple arquivolta. Columnas de fuste liso y estriado. Capiteles fitomorfos, zoomorfos e incluso antropomorfos (un gaitero). En el interior, cubierta de madera excepto en la capilla mayor que es de ojiva y diferentes sepulcros en la cabecera

Museo Arqueológico Provincial

Instalado en el Palacio Arzobispal, de los siglo XVI y XVII, aunque conserva algunos elementos románicos. El museo alberga obras de arte de diversas épocas, hallazgos prehistóricos, romanos y visigodos.

Fuera del núcleo antiguo se conservan dos monumentos característicos de la ciudad: las Burgas, manantiales de agua caliente que supera los 70° de temperatura; y el Puente Viejo sobre el río Miño, puente romano que conserva siete arcos de los once originales, renovado entre 1230 y 1449.

Orense es una ciudad que invita a recorrer sus calles para descubrir plazas tan típicas como la Plazuela del Hierro, con una fuente procedente del convento de Oseira y casas con escudos y bellos balcones; la de la Magdalena, con un crucero del siglo XVII, o la de las Damas, junto a la Fonte Nova. Rincones tan hermosos, como el Eironciño dos Cabaleiros, donde se encuentra la casa gótica de María Andrea.

Tradicionales calles como la Rúa da Obra, alrededor de la Catedral, con edificios del siglo XVI y la casa barroca donde está instalado el Museo Municipal, y bellos jardines como el del Posío, donde se encuentra otra de las fuentes del monasterio de Oseira, el Parque de San Lorenzo, o la Aameda do Cruceiro.

Castillo de Monterrey - Pilar Ramos Vicent - Castillos de España - Colección Nuestro Gran Patrimonio

Su actual apariencia es el resultado de distintas fases de construcción que, superpuestas, le han conferido la apariencia que hoy contemplamos. El núcleo de la construcción primitiva, en donde se conserva aún la robusta torre del homenaje, fechada en torno a 1474, estuvo cercado por sus lados Norte y Este. Junto a una puerta gótica decorada con blasones en piedra, la capilla y el patio de armas conforman la totalidad de la construcción original de finales del siglo XV.

La galería de arcos que embellece una de las fachadas principales es posterior, probablemente del siglo XVI, fecha en la que se procedió a una completa restauración del castillo que le dotó de la apariencia palaciega que aún hoy conserva.

El conocido como castillo-palacio de Monterrey se encuentra situado sobre una elevada roca junto a la localidad de Verín. Se trata en realidad de un complejo fortificado que reúne en su recinto distintas edificaciones militares, religiosas y palaciegas. Tres son los recintos que presenta y seis las puertas de acceso al núcleo principal. El castillo propiamente dicho se encuentra en el punto más alto del monte, rodeado por un recinto cuyo lado Este ha desaparecido.

Curiosamente Monterrey cuenta con dos torres del homenaje: la más antigua, construida probablemente por Juan de Zúñiga en 1474, tiene una planta cuadrada y está coronada por un friso de matacanes; la otra, denominada de las Damas, fue edificada en torno a 1482 en la zona Norte del recinto, es también cuadrada y cuenta con pequeñas garitas en sus esquinas. Forma parte de una segunda zona del castillo muy modificada la centuria siguiente cuando se dotó a todo el conjunto de un aspecto más palaciego.

Pero dentro del recinto existen otros edificios, cuyos restos nos ilustran sobre el aspecto que debió tener Monterrey en el siglo XVI. Así se conserva aún el llamado Hospital de los peregrinos y la iglesia parroquial de Santa María. El carácter de ambos nos informa de la importancia que el conjunto de Monterrey tuvo en el desarrollo del Camino de Santiago.

Históricamente el conjunto palaciego y militar de Monterrey fue de gran importancia durante la Edad Media en Galicia. La zona, poblada desde antiguo, contó con un castro, Olcetum. Ya en época medieval, Monterrey es el enclave militar más importante de la zona conocida como "raya seca" o línea fronteriza de la provincia de Orense. La misma denominación que recibe nos habla de su origen real y de la significación que para la monarquía castellano-leonesa tuvo desde tiempos de Alfonso VIII, su repoblador. Perteneció a la Corona hasta el reinado de Juan II, monarca que cedió el dominio señorial al noble navarro Diego López de Stúñiga, que entonces ocupaba el cargo de justicia mayor.

A partir de este momento, la relevancia fue en aumento dada su situación estratégica durante las contiendas hispanolusas, que le permitieron convertirse en uno de los señoríos más brillantes de la Galicia del siglo XV. La llegada de los Reyes Católicos al trono castellano interrumpió la herencia directa del señorío, influyendo en el nombramiento de un gobernador en la persona de Fernando de la Vega. Pero las necesidades económicas de la Corona obligaron a la venta de algunas posesiones entre ellas este castillo que volvió a ser entonces propiedad de los condes de Monterrey.

No poseía entonces la fortaleza los nuevos sistemas de abaluartamiento que estaban siendo empleados en otras fortalezas de la época, hecho que quedó patente durante las guerras con Portugal en el siglo XVII. Fue entonces cuando se demostró la necesidad de adecuar sus defensas a los nuevos tiempos. Su historia militar, no obstante, prosiguió convirtiéndose de nuevo en fortaleza militar durante las guerras de Sucesión e Independencia, ya en el siglo XIX. Ha sido declarado Monumento Nacional .

Entre los personajes relacionados con este castillo, los más vinculados sin duda han sido los condes de Monterrey, que lo convirtieron en centro de su señorío ya a comienzos del siglo XV. El primer titular del señorío fue Diego López de Stúñiga, casado con doña Elvira de Biedma, que pertenecía a una influyente familia gallega que además ostentó el Adelantamiento Mayor del territorio.

Sus hijos y sucesores ampliaron el patrimonio heredado que logró su mayor auge tras el matrimonio de una nieta del fundador de la casa de Monterrey, doña Teresa de Zúñiga, con Sancho Sánchez de Ulloa, cuyo extenso patrimonio ofreció un nuevo esplendor al de Monterrey. Fue precisamente aquél quien ordenó la más completa restauración del castillo en su historia, empleando en las obras más de un millón de maravedís. Esta cantidad hubo de ser pagada más tarde por Pedro de Zúñiga al resolverse, en 1491, el pleito que les tenía enfrentados a causa de la posesión de Monterrey.

FIESTAS
  • Fiesta Mayor – Se celebran en junio – Destacan los fuegos artificiales y la Batalla de Flores.

  • Fiesta de Santiago Apóstol – la semana del 25 de julio en el Barrio da Ponte

  • Entroido – La ciudad de Orense y el resto de la provincia se visten de fiesta para celebrar el Entroido. Donde destaca la originalidad de los disfraces, y los productos gastronómicos propios de cada una de las poblaciones que componen el Entroido orensano.

  • Fiesta de Os Maios - A principios del mes de mayo, las flores son las protagonistas. Los ornamentos florales desfilan por las calles de la ciudad para celebrar la primavera.

  • Fiesta de los Remedios- Romería que se celebra el 8 de septiembre en la Capilla de los Remedios.

  • Fiesta del Magosto - Celebración tradicional de algunas localidades gallegas que tiene como principales protagonistas la castaña y el vino nuevo. En Orense coincide con la festividad de su patrono San Martiño de Tours 11 de noviembre.

ESTAS FOTOS HAN SIDO BAJADAS A TRAVÉS DE INTERNET

Me he bajado estas fotos de Internet desde hace tiempo. Cuando engendré esta página, ya no me acordaba de qué sitios me las había bajado y al publicarlas creía que la gente me iba a encontrar y pedirme que le hiciera referencia, o que retirara las imágenes. Por esto pongo el siguiente anuncio: Si eres autor de alguna de estas imágenes te pido que me disculpes por la publicación sin tu previa autorización y te ruego que me busques para que pueda hacerte la debida referencia. En algunos casos ya les he hecho referencia a algunas personas y páginas, porque éstas me han enviado un correo avisándome de la autoría de las fotos, en otros aun no.        esf@espanolsinfronteras.com

  • Si hace falta poner aquí alguna referencia más, avísame

  • Fotografiasdegalicia.com - Jerónimo Pérez Paz
  • Tourgalicia.com
 
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Este sitio se actualizó por última vez el 29/08/2008