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Castillo de los condes de Oropesa La villa de Jarandilla de La Vera perteneció a la ciudad de Plasencia durante casi toda la Baja Edad Media. Su historia es igual a la de Plasencia: su origen es musulmán y durante el reinado de Alfonso VIII se volvió a fundar. En el año 1311 fue posesión de la Corona y en 1369 fue entregada por Enrique II a los Álvarez de Toledo. Hay constancia de la realización de obras de fortificación a mediados del siglo XV, lo que suscita la alarma y la reclamación de los Zúñiga de la ciudad de Plasencia, sin embargo las obras siguieron adelante y posibilitaron las construcción del castillo que puede verse en la actualidad, aunque algunos elementos ya se han perdido. La guerra de la Independencia también hizo sus estragos en él. En el año 1556, Carlos V se alojó en el castillo a la espera de que se concluyera la construcción de su residencia junto al monasterio de Yuste. Aunque del carácter austero del Emperador no habría que esperarse lujo alguno, sí al menos una imagen de nobleza y dignidad, que indudablemente también se proyecta desde este tipo de construcciones. Es curiosa
la descripción que hacen del recinto algunos escritores como Gervasio
Vela Y Nieto. Comparan el edificio con un lugar paradisíaco lleno de
jardines, arboledas y árboles frutales como el limonero. No sólo
muestran sus apetitosos frutos, sino que aluden también al sugerente
perfume que dejan por las estancias del palacio. También se elogia el
gusto decorativo del edificio. El castillo
dibuja una planta de forma rectangular muy simétrica, con un patio en el
centro. Contó con un recinto exterior que contribuía a regularizar el
terreno circundante. Dentro de este existía un segundo recinto murado
más contundente, que estaba flanqueado con cubos y torrecillas redondas
en los lienzos y esquinas, como todavía puede verse en el flanco de la
parte trasera y, sobre todo, en lo que debió ser la puerta principal de
esta barrera, que también se conserva abierta entre dos cubos
cilíndricos flanqueantes que aún mantienen importantes recursos
defensivos, como las troneras, almenas y adarves que recorren la parte
superior y, sobre todo, los restos de un foso que permite suponer que
originariamente contaba con un puente levadizo, existiendo ahora otro
fijo, de obra. El flanco septentrional, entre las dos torres prismáticas, está ocupado por las dependencias más importantes, incluso con un atractivo corredor porticado de dos pisos, todo de estilo gótico, con una estructura especialmente atrevida en el piso alto donde además de un pretil de tracería calada, cuenta con arcos carpaneles muy planos. En los otros lados también se adosan otros edificios de servicio, aunque aquí las transformaciones han sido mayores. La torre del homenaje se eleva por encima del resto del edificio. En
ella se abren una serie de ventanas que son de reciente construcción,
sin embargo, aparecen pocos vanos que den al exterior del edificio. Toda
la estructura está rematada en una cornisa amatacanada. La torre del
homenaje carece de almenas, nota significativa de este tipo de
construcciones defensivas. Jarandilla
deriva de un posible nombre de origen árabe. En la actualidad el castillo se encuentra en perfecto uso, desarrollando sus funciones como Parador Nacional de Turismo Carlos I, y aunque fueron precisas las correspondientes obras de rehabilitación, ha de decirse que el inmueble reunía condiciones para esta función, lo que reafirma la idea de que cuando a mediados del siglo XV se concibe su construcción se dota al edificio con los recursos castrenses habituales y, al mismo tiempo, con las condiciones, volúmenes y espacios necesarios para el disfrute de una vida acomodada, como si de un palacio se tratara, en esa dualidad castillo-palacio propia de la arquitectura militar desde el siglo XV. Torre del Bujaco También se
la conoce con el nombre de Torre Nueva. Es de estilo Árabe, construída
en el siglo XII, sobre sillares romanos. Tiene planta cuadrada, con dos
matacanes laterales y uno frontal, este último de estilo renacentista,
añadido a la torre en el siglo XVIII. Su altura aproximada es 25 metros
con remate de almenas. Se llama de Bujaco por corrupción del nombre del
califa Abú-Ya'qub, cuyas tropas conquistaron la ciudad el 10 de marzo de
1173, después de seis meses de asedio. Se llamó también Torre del Reloj
porque desde finales del siglo XVI a finales del siglo XVIII tuvo
instalado un reloj que servía de orientación temporal a quienes
habitaban la plaza pública y se dedicaban al comercio. Este reloj fue
trasladado a la Iglesia de San Mateo. Fué erigida
entre los siglos XV y XVI. Le fué otorgada la categoría de concatedral
en 1957, compartiendo sede episcopal con la catedral de Coria. Es de
estilo románico de transición al gótico, con algunos elementos
renacentistas. Se cree que está construída sobre una antigua ermita de
los siglos XIII-XIV. La portada frente al Palacio Episcopal, es ojival y
tiene finas arquivoltas, tímpano desnudo de adornos y con el hueco
partido por un pilar con una ménsula sobre la que está la imagen de la
Virgen. La portada de los pies es gótica en cuerpo saliente, y con
canecillos románicos en la cornisa. La torre es de tres cuerpos,
divididos por molduras. En el segundo cuerpo, dentro de un medallón,
está el símbolo de la Virgen, un jarrón con flores, y coronan la torre
cuatro flameros. Al pie de ésta, se encuentra la imagen de San Pedro de
Alcántara, de 1954, realizada en bronce por el escultor extremeño Pérez
Comendador. El interior, de planta rectangular, está dividida en tres
naves, separadas por pilares cruciformes, destaca el retablo mayor que
es de estilo plateresco, realizado en madera de cedro por Roque Balduque
y Guillén de Ferrant, la portada de la sacristía, también plateresca, es
obra de Alonso de Torralba, y el coro del siglo XVI, con sus tres arcos
desiguales. Situado en
la calle Amargura, fue erigido entre los siglos XV y XVI. Es una
edificación que cuenta con elementos góticos y renacentistas, la fachada
principal es de sillería granítica, destacando la portada en arco de
medio punto, con grades dovelas que llegan hasta el suelo, el escudo de
Carvajal en relieve, encuadrado en un alfiz, y un balcón de esquina en
arco apuntado a los lados de las dos fachadas. Dentro de la casa hay un
patio rectangular, con arquerías sobre columnas, que sirve de
distribuidor de las habitaciones de la planta baja. Destaca también su
torre redonda realizada en sillarejos, y que data del siglo XII, tiene
pequeñísimas ventanas y alguna aspillera, en su interior, en la base,
hay una capilla con interesantes frescos; al igual que otras torres, le
falta el almenaje. Actualmente alberga el Patronato de Promoción del
Turismo y Artesanía de Cáceres Su parte
más antigua data del siglo XIII y la más moderna del siglo XVII. La
fachada principal es renacentista (ss.XVI/XVII) y tiene la puerta en
arco de medio punto, con doble adorno de sillares almohadillados, a
ambos lados de la puerta podemos observar dos medallones con figuras,
todo ello enmarcado por dos columnas toscanas y en la parte superior por
un friso en el que puede leerse la inscripción "D. García de Garlaça,
Obispo de Coria 1587", en la parte más alta de la fachada vemos el
escudo de Galarza, una garza semiexplayada sobre banda con la
inscripción "AVE MARIA". Hay ventanas en los dos pisos, las de abajo
tienen una artística reja y están enmarcadas con sillares almohadillados,
rematadas con arcos de descarga. La fachada lateral, gótica del s.XV, es
de cantería y tiene arco bilobulado dentro de una arcada de finas
molduras. Es
renancentista del siglo XVI, realizado sobre una construcción anterior.
La fachada está dividida en dos cuerpos por una cornisa, la inferior,
del siglo XV, es de manpostería y sillería, destacando una portada
adintelada, sobre la que hay un escudo. A ambos lados del balcón central
hay una hilera de canecillos redondeados, excepto dos que son cabezas de
águila. La parte superior, de ladrillo, tiene una galería de ventanas en
arco escarzano que recorre todo el edificio. Destaca su singular torre
cuadrada y terminada en cúpula rematada por otra más pequeña, en su
interior, hay que resaltar el patio de estilo herreriano y los frescos
de temática romana y azteca. Su nombre se debe al matrimonio formado por
Juan Cano de Saavedra e Isabel de Moctezuma, hija del rey Moctezuma II,
un nieto suyo Juan Toledo Moctezuma se casó con Mariana de Carvajal y
Toledo, y ordenaron reedificar este palacio en el siglo XVI. Actualmente
es la sede del Archivo Histórico Provincial de Cáceres. Palacio de Mayoralgo Tiene una
fachada con elementos góticos y renacentistas, de 1537, y, en su
interior, un magnífico patio mudéjar con arcos apuntados sobre gruesas
columnas cuadradas biseladas, del s. XIV. En su fachada cabe destacar la
portada que se abre en arco de medio punto con largas dovelas y dos
ventanas geminadas con mainel de mármol, en arcos de medio punto y con
adornos en el interior del arco, que flanquean el escudo principal, de
estilo renacentista, de la familia Blázquez-Mayoralgo. Debajo del escudo
hay una inscripción que dice: "Sé tú Señor para nosotros torre de
fortaleza y se renovará como la del águila, nuestra juventud", que hace
referencia al escudo de armas de esta familia, medio águila y media
torre. Toda la fachada principal está enmarcada por un gran alfiz. En su
fachada lateral destaca la portada en arco apuntado y un escudo muy
antiguo de la familia Mayoralgo, de tiempos de Alfonso XI Palacio de Diputación Provincial Es un
edificio de estilo renancentista, construido en el siglo XVI. Está
asentado sobre el lugar que ocuparon el Palacio de Hernán Pérez de Ulloa
y el Convento de Santa María de Jesús, fundado en el siglo XV por las
monjas jerónimas. Su fachada procede del Colegio de San Pedro, Seminario
del Obispo Galarza. La portada es adintelada, de frontón triangular,
coronando las columnas laterales adosadas con escudos de Galarza. En el
frontón hay una imagen de la Virgen irradiante, en el interior de un
óvalo. En la esquina de la derecha hay otro escudo de Galarza.
Actualmente es la sede de la Diputación Provincial. Es uno de los más destacados edificios de la ciudad monumental. Presenta elementos típicos de la casa-fortaleza gótica del siglo XV y decoración plateresca del XVII en su crestería. En la fachada principal, la puerta se abre en arco de medio punto y largas dovelas, con escudos a ambos lados, sobre la puerta hay dos ventanas, una con reja y la otra es una ventana gemela, de arco de medio punto y mainel de mármol, con capitel jónico, sobre él, el escudo de los Reyes Católicos, por debajo de la ventana, el escudo de los Golfines sujetado por dos ángeles y un laúreo y la inscripción "Fer de Fer", todo esto está cobijado por un alfiz trilobulado. Destacan dos torres en este palacio, una torre muy alta a la derecha de la fachada, con matacanes y grandes ventanas en arco rebajado en los dos lados y otra en medio de la fachada, con el escudo de los Golfines bajo yelmo y lambrequines, entre dos medallones, bajo el escudo se lee la inscripción "Esta es la casa de los Golfines". Fué alojamiento de los reyes Católicos en su visitas a la ciudad. En su interior destaca el Salón de los Linajes. Iglesia de San Francisco Javier Se encuentra en la plaza de San Jorge. Es una iglesia barroca construida en el siglo XVIII siguiendo el modelo de la erigida en Roma por la Compañía de Jesús. Presenta una elevada fachada con dos cuerpos de columnas que remata con un frontón, en el cuerpo inferior se puede apreciar la puerta en arco de medio punto, y en el superior una hornacina con la imagen de San Francisco Javier, y se flanquea con dos grandes torres cuadradas de manpostería y sillería en los ángulos, con remate piramidal. Su interior tiene planta de cruz latina, con una sola nave, cubierta con bóveda de cañón de tres tramos, cruceros con cúpula y adornos en la capilla mayor y en varias capillas laterales. El retablo mayor es de un cuerpo, con columnas corintias, enmarcando un cuadro de Paolo Maffei, que representa un milagro de San Francisco Javier. En el crucero hay una compuerta que descubre un aljibe natural. Esta iglesia se conoce hoy con el nombre de "La Preciosa Sangre", porque está a cargo de los Hermanos de la Preciosa Sangre. Palacio de los Golfines de Arriba Se encuentra situado en la calle Olmos. Data su construcción de la segunda mitad del siglo XV. Fue levantado como casa fuerte con torres en sus esquinas, de las que se conservan tres. Una situada frente al Postigo de Santa Ana, todavía con un poderoso matacán, y las otras dos con ventanas góticas y blasones de la familia. En el centro del palacio se encuentra la torre del Homenaje, ordenada construir en 1513, y en la que se pueden apreciar diversos escudos de la familia. La fachada de este gran edificio tiene como únicos adornos los escudos que vemos encima y debajo del balcón, arriba el de los Golfines y debajo los de la Cerda y Golfines, pertenecientes al matrimonio formado por Isabel de la Cerda y García de Golfín, que fueron los fundadores del palacio. En el interior hay un buen número de salones y dependencias, así como varios patios, algunos de ellos claustrados y con columnas clasicistas de clara influencia renacentista. En la actualidad alberga en su parte baja el complejo Hostelero "Los Golfines". Convento de la compañía de Jesus Es un
convento barroco, del s. XVIII, que forma conjunto con la iglesia de San
Francisco Javier. Su portada consta de un entablamento sostenido por
columnas de capiteles compuestos, sobre el que se eleva otro cuerpo con
un balcón que se cierra, en la parte más alta, con un frontón quebrado.
En esta portada destaca un escudo realizado en mármol blanco, con
cuarteles de Castilla y León, perteneciente a Carlos III. El interior se
organiza en torno a un claustro con articulación de arcos y pilares
propia del barroco. En la actualidad este convento alberga el Palacio de
Exposiciones "San Jorge" y la delegación territorial de la Consejería de
Cultura y Patrimonio de la Junta de Extremadura. Edificada
sobre restos de la antigua mezquita árabe. Su construcción comenzó en la
segunda mitad del siglo XV, continuándose durante el siglo XVI y
recibiendo distintos añadidos hasta finalizar en el siglo XVIII. Posee
elementos de estilo gótico, renancentista, plateresco y barroco, en la
fachada principal destaca la portada plateresca, entre dos columnas de
orden compuesto, en arco carpanel, con dovelas adornadas con angelitos.
Los medallones de ambos lados representan a San Pedro y San Pablo, por
encima el friso adornado con motivos vegetales y un medallón con el
busto de San Mateo. Como remate dos estatuas de ángeles. A la derecha
sobresale el cuerpo de una escalera que es la de subida al coro. En la
parte más alta hay una bella espadaña en ángulo. La torre no tiene
ninguna decoración y fue construída en 1780 por Pedro Vecino. En el
interior, de una sola nave con bóvedas de nervatura de granito, destacan
el retablo mayor, de pino en su color, de estética rococó y carácter
arquitectónico, tallado en la segunda mitad el siglo XVIII por Vicente
Barbadillo y un gran número de enterramientos de las familias nobles que
habitaban esta parte de la ciudad. Debe destacarse asímismo la
intervención de Rodrigo Gil de Hontañón, realizando la capilla de los
Sande, actual sacristía, en la que conjuga sabiamente un interior gótico
por su llamativa bóveda de crucería estrellada con un depurado exterior
casi de manierismo vignolesco. Es un
convento de clausura perteneciente a las monjas franciscanas. La iglesia
es de estilo gótico levantada a finales del siglo XV, época en la que se
produce la fundación del mismo. La fachada tiene una sencilla puerta
gótica de arco apuntado y alfiz, rematada por una bella espadaña barroca
del siglo XVIII, con dos campanas, adornos de volutas y medallón con
inscripción, y coronada por una cruz de piedra. El interior es una
pequeña iglesia de planta de cruz latina, con retablos churriguerescos,
y cinco altares. La parte conventual se organiza en torno al sencillo
claustro, de dos pisos, con arcos carpanales en el inferior y de medio
punto rebajado en el superior, en cuyos muros hay restos de pinturas del
siglo XVI. Fue
edificado en el siglo XVI en el lugar donde con anterioridad se había
erigido un alcázar almohade. En su fachada, realizada en el siglo XVIII,
destacan dos grandes blasones con los escudos de armas de varias
familias cacereñas, y en la parte más alta la balaustrada y las gárgolas
de cerámica. Conserva en su interior un espléndido aljibe de los siglos
XI-XII, constituído por cinco naves separadas por columnas monolíticas
reaprovechadas, unidas entre sí por arcos de herradura sobre los que se
sustentan las bóvedas de cañón. El aljibe, aún hoy, sigue recogiendo el
agua de lluvia que le llega a través de un bello patio renacentista,
cuya planta inferior tiene arcos de medio punto sobre columnas toscanas.
Alberga, actualmente, el Museo Arqueológico Provincial, que fue
inaugurado como tal en 1933, y que guarda piezas de gran valor artístico
e histórico. Fue
edificado en el siglo XVI en el lugar donde con anterioridad se había
erigido un alcázar almohade. En su fachada, realizada en el siglo XVIII,
destacan dos grandes blasones con los escudos de armas de varias
familias cacereñas, y en la parte más alta la balaustrada y las gárgolas
de cerámica. Conserva en su interior un espléndido aljibe de los siglos
XI-XII, constituído por cinco naves separadas por columnas monolíticas
reaprovechadas, unidas entre sí por arcos de herradura sobre los que se
sustentan las bóvedas de cañón. El aljibe, aún hoy, sigue recogiendo el
agua de lluvia que le llega a través de un bello patio renacentista,
cuya planta inferior tiene arcos de medio punto sobre columnas toscanas.
Alberga, actualmente, el Museo Arqueológico Provincial, que fue
inaugurado como tal en 1933, y que guarda piezas de gran valor artístico
e histórico. Es una casa-fortaleza del siglo XV, de estilo gótico, que fue reformada en el siglo XVI. Lo más interesante de esta casa es la torre en ángulo, en la que está la portada principal, donde se destaca una zona con sillería, se abre la puerta en arco de medio punto con dovelas y sobre ésta el escudo de la familia Solís bajo yelmo caballeresco de frente con lambrequines, enmarcando el conjunto hay un alfiz gótico con una gárgola en su parte izquierda. En la parte alta podemos ver, flanqueado por dos ventanas en arco rebajado, un matacán semicircular con antepecho abierto por aspilleras en cruz y sujeto por tres mensulones. En el interior conserva un pequeño y bello patio renacentista, con dos de sus lados porticados, realizado a mediados del siglo XVI. Casa del Águila
Recientemente restaurada, en ella podemos apreciar unas dos atractivas
ventanas góticas, una a la izquierda con adornos góticos, en arco
conopial que se apoya en unas columnitas y está bajo un alfiz y la otra
a la derecha en arco de medio punto, esgrafiados y un gran escudo con el
águila explayada de los Sande, que da nombre a la casa, nombre que se ha
mantenido hasta hoy a pesar de que este escudo fue retirado en 1917 y se
ha recuperado recientemente con motivo de su última restauración.
También podemos ver en la fachada un escudo con cinco flores de lis
perteneciente a la familia de Aldana, que antiguamente se encontraba en
el patio interior. De estilo barroco, fue construído por Manuel de Larra Churriguera en el siglo XVIII sobre una construción del siglo XV, es un arco rebajado de gran amplitud y en esviaje, hecho de esta forma para facilitar el paso de los carruajes a la Ciudad Monumental. Está construído mediante perforación de la muralla, que conserva su almenaje. En la parte posterior hay un templete en el que está la estatua de la Virgen de la Estrella que le da el nombre al arco. Está considerado como la puerta más importante de la Ciudad Monumental, ya que fue el lugar elegido por la Reina Católica para jurar los Fueros y privilegios en 1477, también en este mismo arco juró los Fueros a la ciudad el rey Fernando "El Católico" en 1479. También recibe el nombre de Puerta Nueva, por ser la última puerta construída en la muralla. Iglesia de Santiago Esta iglesia es de estilo románico y gótico. Aunque ciertos documentos permiten incluir su existencia en el siglo XII, los restos más antiguos datan del siglo XIV, prueba de ello son los canecillos que figuran sobre las portadas que se abren a ambos lados, el relieve representando a Santiago Peregrino sobre la puerta posterior y el primer tramo de la Capilla Mayor, que forman la parte románica de la iglesia. La remodelación de la iglesia se realizó a partir del año 1549 bajo las ordenes de Rodrigo Gil de Hontañón, destacando de esta obra la capilla mayor cubierta con una bóveda estrellada y la sacristía de bóveda plana. Poco después, Gil de Hontañón abandonó las obras y el proyecto de templo de cruz latina. Finalmente, se encargó de la terminación del templo al maestro Sancho de Cabrera, que optó por realizar una nave única cubierta con bóvedas de crucería y un bello coro a los pies. En el exterior destacan las dos puertas, que se abren en arco apuntado con sencillas arquivoltas enmarcadas por alfiz y sobre la posterior, además, un triple arco ojival abocinado, también podemos observar varias veces el escudo de la familia de Carvajal. En su interior alberga un grandioso retablo encargado en 1557 al maestro Alonso de Berruguete, que fue finalizado por sus discípulos en 1565, y que está colocado sobre un bello basamento pétreo realizado por Pedro de Marquina, una extraordinaria reja renancentista de mediados del siglo XVI realizada por Francisco Núñez, y de las distintas tallas de esta iglesia, podemos destacar el Cristo de los Milagros y Nuestra Señora de la Esclarecida ambas del siglo XV y Jesús Nazareno tallado por Tomás de la Huerta en 1609. Palacio de Godoy Este
palacio, de estilo renacentista fue ordenado construir en 1548 por D.
Francisco de Godoy Aldana con las riquezas que obtuvo en América, donde
había intervenido acompañando a Francisco Pizarro. Del exterior podemos
destacar la torre con balcón de esquina, obra del maestro Pedro de
Marquina, encuadrado por columnas de orden compuesto, sobre el que se
eleva un frontón en el que destaca un busto decorativo en altorrelieve y
el gran escudo que se emplaza en la parte más alta, con las armas de
Godoy y Aldana coronado por un yelmo del que salen tallos serpenteantes.
A los lados del escudo descansan dos sátiros. Cuenta también con una
magnífica portada en arco de medio punto, con dovelas almohadilladas,
flanqueada por pilastras y entablamento con los escudos de Godoy-Álvarez
y Godoy-Figueroa. En el interior se encuentra el patio central, de
planta cuadrada, con columnas en sus cuatro lados en los dos pisos. En
la actualidad, en este palacio se emplaza el Servicio Territorial de la
Consejería de Educación y Juventud de la Junta de Extremadura. Esta
iglesia es de estilo gótico, se comenzó a construir en el siglo XIII con
el ábside y continuaron con el resto de la iglesia hasta finalizarla en
el siglo XVIII. Del exterior podemos destacar las dos portadas, a los
lados de la nave, de arcos apuntados; el ábside, en el que podemos ver
canecillos de tradición románica bajo la cornisa y dos escudos de
esquina bajo yelmo. El interior es de una sola nave, cubierta por
bóvedas de crucería con terceteles, de tres tramos, más ancha que la
cabecera formada por un tramo corto, cuya bóveda es de traza más
compleja y donde hay un hueco para reliquias con portada plateresca, muy
decorada y labrada en la piedra, con querubines y busto de San Pablo. El
ábside es de tres lados, todo cubierto con bóvedas ojivales de crucería,
que arrancan de columnas cuya planta se deriva de la "de cruz" y cuyos
capiteles están construidos por series de hojas y cabezas. Se encuentra en la plaza de la Concepción esta joya del Renacimiento Cacereño. Se erigio en el siglo XVI promovido por una rama de la familia Blázquez-Mogollón recién llegados a Cáceres y no reconocida como tal por la familia ya asentada aquí desde la Reconquista, que explica el carácter crítico de las inscripciones que se pueden leer tanto en la fachada, "MODERATA DVRANT NOBILITAT ANIMVS NON ACTA PARENTVM", como en un escudo esgrafiado en el patio "VANITAS VANITATVM ET OMNIA VANITAS". Pese a su fecha de construcción destacan en este palacio un importante número de elementos medievales como las ventanas que se abren en la fachada con molduras góticas o el patio, de aspecto pesado y algo tosco en columnas y arcos en sus tres pisos, que contrastan con elementos avanzados para su tiempo como la portada de estilo manierista, a base de voluminosos y rústicos sillares almohadillados. El nombre del palacio se debe a que sus propietarios en el siglo XVIII ostentaron el título de marqueses de la Isla.
Carnaval El Carnaval cacereño actual surge de manera espontánea a partir de la llegada de la democracia a los Ayuntamientos en 1979, aunque no será hasta 1983-84 cuando desde el Consistorio cacereño se apoya e institucionaliza esta fiesta. Será, por tanto el carnaval una manifestación festival que reivindica lo que fue un rito que desde los años de la Guerra Civil (1936-1939) no se había vuelto a celebrar debido a la prohibición de las nuevas autoridades de usar máscaras y a la gran influencia moral que va a ejercer la Iglesia contra ciertas fiestas que tradicionalmente se situaron más cerca del uso pagano que del oficio religioso. Será en 1984, siendo alcalde de la ciudad D. Juan Iglesias Marcelo, cuando el Ayuntamiento organice y patrocine definitivamente el Carnaval. Desde entonces hasta 1997 el programa se abre con la quema del FEBRERO el viernes por la mañana. Por la noche, en la carpa que se instala en la Plaza Mayor se inician los bailes, donde las Orquestas colaboran en el divertimento de los miles de cacereños que desde primeras horas de la noche llenan este recinto. En los días siguientes se celebran los concursos de disfraces y canciones en sus modalidades de Individual, Parejas, Murgas y Comparsas. El desfile de todos aquellos grupos que han participado en los diferentes concursos, será el acto central del sábado que llenará las calles y plazas desdela Avenida de la Bondad a la Plaza Mayor, de murgas y comparsas que lucirán sus más preciados disfraces en un acto lleno de color y variedad que envuelve tanto a niños como a jóvenes y mayores. Existen dos elementos diferenciadores de carnaval cacereño con respecto al resto de Extremadura: Un elemento será la quema de FEBRERO, rito recuperado a partir de un estudio etnográfico que llevan a cabo los alumnos de Historia Oral del Aula de la Tercera Edad de la Universidad Popular Cacereña. En 1989 se incorpora al Carnaval Cacereño esta fiesta que había desaparecido en los años 50, justo cuando las lavanderas de la ciudad dejaron de efectuar su trabajo debido al desarrollismo que nos trajo el agua corriente y la luz eléctrica. El Febrero era la fiesta de estas mujeres, que quemaban en medio del regocijo popular, que veía desfilar por sus calles el "PELELE" relleno de paja o bálago, que con cara de pícaro era paseado a lomos de un asno y escoltado por las lavanderas cacereñas que le piropeaban o insultaban según hubiese sido el mes, en términos climatológicos. Otro elemento diferenciador del Carnaval cacereño será esa relación natural que mantiene la ciudad con su pasado histórico incrementada desde que en 1986 la UNESCO declara el Conjunto Histórico, como Patrimonio de la Humanidad, pasando a engrosar el reducido número de ciudades españolas que poseen tal galardón. Será, esta vez también, la Universidad Popular la que se haga cargo de darle vida festiva a la Ciudad Monumental que se engalana cada Lunes de Carnaval por la noche, con grandes hogueras y fiestas, donde se reparte aguardiente y dulces típicos, al tiempo que danzarines y músicos nos trasladan algunos siglos atrás, en los que bufones y trovadores, damas e hidalgos ocupaban espacios en sus celebraciones festivas. Desde 1989, el Lunes Medieval un día para que muchos cacereños se disfracen de personajes históricos y participen con sus indumentarias de épocas pasadas, dándole vida y sabor a ese espacio único, diferente y fantástico que es el viejo recinto amurallado de la ciudad. Con el "entierro de la sardina" que se ha venido llevando a cabo con más pena que gloria, se da por finalizado el Carnaval cacereño que año tras año se va instalando de forma definitiva dentro del tejido social de la ciudad que no ha parado de incluir innovaciones venidas de la mano de las federaciones de Murgas y Comparsas, de la Concejalía de festejos del Ayuntamiento cacereño y de todos los cacereños... Las Candelas y Romería de San Blas La fiesta de las Candelas y la de San Blas, los días 2 y 3 de febrero, son las más populares de la zona. Durante la mañana del día 2, se organiza una procesión en la que sale la Virgen de las Candelas desde su ermita del mismo nombre y también conocido como de la Consolación, un pequeño templo románico situado en plena Ciudad Monumental. A pesar de que el recorrido de la procesión de Nuestra Señora de las Candelas es corto, está lleno de color y la autenticidad la ponen las viviendas encaladas de las calles Torremochada y Plaza de Santa Clara y la monumentalidad de los viejos palacios de la calle Ancha y de la plaza de San Mateo. Allí puede admirarse un mosaico de multicolores pañuelos de infinitos dibujos y trazos; de destelleantes mantones cargados de azabache y lentejuelas; de sayas y refajos; de sonrisas carmesis y de dorados reflejos de zarzilílos, aderezos y alfileres en los trenzados que coronan las cabezas de las jóvenes cacereñas. Tras la habitual misa cantada en San Mateo, la imagen retorna a su ermita, donde se procede a la tradicional suelta de palomas blancas por parte de las jovencísimas camareras de la Virgen y se despide la procesión. Hace unos años, una pavesa que cayó desde la vela, causó un incendio que destrozó la imagen de la Virgen cuando ésta se encontraba sola en el interior de su ermita. Antes de un año, sin embargo, la imagen fue restaurada a través de las gestiones del párroco de San Mateo, contando con la colaboración popular. Ya se ha dicho que aunque la festividad de San Blas es el día 3 de febrero, la romería a su ermita (hoy ya parroquia) se realiza el mismo día de las Candelas; es decir, la víspera del santo. Los alrededores de la ermita de San Blas se llenan de jóvenes cacereñas luciendo el típico vestido de campuza y el hermoso pañuelo "de sandia" o "de mil colores" sobre complicados y artísticos moños "de picaporte". Por la tarde del día 3, siempre menos concurrida, se celebra una misa en honor de San Blas y se le saca al santo en procesión por las calles de la barriada.Los últimos años la misa cantada se ha celebrado con la colaboración del grupo "Alborada". En la tarde de San Blas ningún otro tipo de música tiene cabida en la romería, que la típica extremeña, siendo por tanto la fiesta más importante, folklóricamente hablando, que conserva la ciudad de Cáceres. Las tonadas, las rondas, las alboradas, los romances, las canciones de corro, las jotas, etcétera, son las protagonistas de la romería, llevándose la palma la famosa jota ¡Redoble, redoble! Las Ferias Las Ferias y Fiestas San Fernando de Cáceres, para poner fin a uno de los meses más festivos del llano cacereño. Las fiestas
se crearon en torno a la feria del ganado, que aunque en la actualidad
se sigue celebrando, ha perdido la importancia que tuvo en épocas
pasadas. En los últimos años, con la creación del nuevo recinto ferial y la implantación de las casetas de animación, que regentan asociaciones y colectivos de carácter cultural, deportivo, recreativo, vecinal, etcétera, la feria cacereña ha tomado una nueva dimensión. Los festejos y los actos culturales que han ido superando cada año, hasta conseguir el punto que tienen en la actualidad y que podríamos calificar de óptimo. Además del Gran Parque de Atracciones hay que destacar del conjunto de festejos :
Romería de los Santos Mártires La festividad de San Sebastián, o de Los Santos Mártires, el 20 de enero, es otra de las fiestas más extendidas dentro de la zona. Menos conocida que San Blas o las Candelas, la romería de los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián ha resurgido en los últimos años como una celebración popular y ha servido para que los cacereños vuelvan a frecuentar uno de los rincones más bellos de la ciudad por su valor ecológico, el Paseo Alto. La fiesta de los Santos Mártires estuvo a punto de desaparecer. Sólo la costumbre de la antigua Delegación de Auxilio Social (hoy jardín de infancia dependiente de la Junta de Extremadura, situado en las proximidades de la ermita) de ofrecer un desayuno a quienes acudían a honrar a los santos, hizo que nunca llegara a perderse del todo la tradición. A principios de la década de los ochenta, el empeño de los gestores municipales atendiendo la petición de los vecinos de las barriadas próximas para que se arreglara la ermita, logró recuperar una fiesta sencilla y familiar que desde entonces se celebra el primer domingo después del 20 de enero, día de San Sebastián. La fiesta
de San Sebastián y San Fabián, que precede en pocos días a la romería de
San Blas, comparte con ella la tradición de elaborar roscas de anís que
se venden, sin exagerar, a miles durante ese día Para comprender el significado y contenido de la festividad de San Jorge hay que volver la mirada casi 800 años atrás y creer, además, en una entrañable leyenda sobre moros y cristianos con ingredientes de amor y traición entre un capitán cristiano y una bella dama infiel. Se conmemora el día 23 de abril la festividad del patrón de Cáceres, San Jorge, cuya celebración ha ido evolucionando hasta llegar a nuestros días con la versión moderna de la quema de un dragón y la escenificación de una feroz lucha entre moros y cristianos. En realidad, según se manda en el fuero concedido a la ciudad, la celebración tendría que consistir en la quema de hogueras por parte de sus vecinos para simular los asentamientos de las tropas cristianas que habrán de tomar la ciudad así como en el lanzamiento de brevas para evocar la lucha. En nuestros días, la ciudad celebra la festividad del patrón San Jorge de la mano del programa oficial que confecciona el Ayuntamiento de Cáceres, consistente en realzar el desfile de moros y cristianos con el dragón o dragones y la escenificación de la lucha de ambas mesnadas en la Plaza Mayor, donde una hoguera acaba con el fiero animal y el triunfo de los cristianos amparados por San Jorge. El desfile y la escenificación se llevan a cabo en la noche del día 22 de abril y en la Plaza Mayor se dan cita miles de personas que disfrutan del colorista espectáculo, en el que intervienen vecinos de la ciudad dando vida a las dos tropas en contienda: los moros y los cristianos. La noche finaliza con una verbena popular y en los últimos años se ha intentado descentralizar la fiesta con hogueras en algunos barrios de la ciudad. El día siguiente amanece tranquilo, al ser festivo a todos los efectos, y son muy pocos los cacereños que acuden a presenciar la procesión cívica que protagoniza la Corporación en pleno desde la Casa Consistorial hasta la Concatedral de Santa María, donde se celebra una misa, a cuyo término la procesión hace el camino inverso hasta regresar al Ayuntamiento. Desde uno de los balcones principales, el concejal más joven hace tremolar el pendón de la ciudad, después de haberlo portado antes abriendo la procesión cívica. El pendón de la Villa o de San Jorge es una de las banderas militares más antiguas de España, utilizado para conmemorar la reconquista de la ciudad. Semana Santa Algunas de sus cofradías se remontan al siglo XV, contando en la actualidad con once. La más antigua es la Pontificia y Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Misericordia, que fue fundada en 1464. Seguida por la muy Solemne, Venerale y Pontificia Cofradía Hermandad Penitencial del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús (Cristo Negro), que se fundo en 1490. En 1493 se funda la Cofradía del Espíritu Santo, cambiando su denominación en 1584 por su actual nombre: Cofradía del Santísimo Cristo del Humilladero y María Corredentora. En 1521 es fundada la Ilustre y Real Cofradía de la Santa y Vera Cruz. Las Ordenanzas de la Ilustre y Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro se aprueban en 1582, pero se tienen indicios de que fue fundada más de un siglo antes. Las otras seis cofradías pertenecen a este siglo, siendo la más antigua de las nuevas la Cofradía de los Ramos, Cristo de la Buena Muerte y Virgen de la Esperanza, que se funda en 1946. En la década de los 50 se fundan dos, la Excelentísima e ilustre Cofradía-Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de las Batallas y María Santísima de los Dolores en 1951 y la Cofradía del Vía Crucis y del Santísimo Cristo del Calvario, popularmente conocida como "Cofradía de los Estudiantes", que se crea en 1958. El auge conseguido en la década de los 80 y la afluencia cada vez más masiva de visitantes individuales y turismo organizado, hace que surjan nuevas cofradías para continuar engrandeciendo la Semana Santa cacereña. En 1990 se incorpora a los desfiles procesionales la Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo del Amparo, y también la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Amor, que habían sido fundadas el año anterior. Por último, en 1991 se incorpora la Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Expiración y Nuestra Señora de Gracia y Esperanza. La música popular también está presente en nuestra Semana Santa a través de saetas en las que Cáceres cuenta con una modalidad propia. La saeta cacereña es de corte sencillo, del mismo estilo que la saeta vieja de Arcos de la Frontera (Cádiz) y que los pregones de la Puebla de Cazalla (Sevilla). Hay infinidad de letras alusivas a los pasos procesionales, muchas de ellas están recogidas y/o creadas por Miguel Muñoz de San Pedro, conde de Canilleros. El máximo exponente de la saeta cacereña en el presente siglo es Teresa "La Navera", que a sus 84 años continúa deleitándonos con su buen hacer. Ha sido declarada recientemente "Fiesta de Interés Turístico Nacional". Virgen de la Montaña Cáceres cumple cada primer domingo del mes de mayo con una de sus tradiciones más arraigadas y fervientes: la romería de la Virgen de la Montaña patrona de la ciudad. Bien es verdad que la gran apoteosis la constituye, todos los años, la bajada de la imagen desde su Santuario de la Montaña, o de la Sierra de la Mosca, con un recibimiento multitudinario que hace agolparse a miles de devotos en los estrechos vericuetos de Fuente Concejo y en las calles que la conducen a la Concatedral de Santa María. Sin embargo, el día de la Virgen, el día de su romería, es el primer domingo de mayo. Tras una misa que suele presidir el obispo de Coria-Cáceres, la imagen de la patrona sale en procesión, acompañada por las autoridades, hasta Fuente Concejo, donde el alcalde o un primer teniente de alcalde recoge el bastón de mando que ha portado la Virgen desde su bajada a la ciudad para el novenario. Rodeada de flores que forman un mullido tapiz sobre las ricas andas de plata, la imagen de Nuestra Señora de la Montaña avanza a hombros de sus cofrades, vistiendo el hábito de color azul celeste y blanco. A paso ligero, la imagen serpentea en la subida hasta la ermita del Amparo, donde las andas son para el pueblo que las portará hasta la ermita del Calvario. Unos cuatro turnos de 24 hermanos suelen ser los encargados de trasladar la imagen por la escarpada pendiente del recorrido. Durante la subida, en los últimos años se ha ido extendiendo una nueva costumbre: los dueños de las casas y chalets más próximas a la carretera preparan mesas donde ofrecen generosamente viandas y bebidas para los cofrades y los romeros. Al llegar al Santuario y colocar la imagen en su camarín, se celebra una misa.Tras la ceremonia, la fiesta recupera su carácter más campestre, con miles de romeros diseminados por los alrededores del Santuario compartiendo un tradicional día de campo. Por la tarde, a las 5, se le dice una misa y se saca la imagen en procesión para bendecir los campos, alrededor de la antigua capilla o primitiva ermita que levantó Francisco de Paniagua, con ayuda de Sancho de Figueroa, en los primeros años del siglo XVII. La devoción por la Virgen de la Montaña ha ido derivando en otras iniciativas que se celebran también el primer domingo de mayo, aunque no concentradas en los alrededores del Santuario. Entre ellas cabe citar la romería, presidida por un estandarte de la Virgen, que han organizado las asociaciones de vecinos de la ciudad en Valdesalor para desarrollar otras actividades festivas, aunque no estrictamente marianas. Si en su origen la subida a La Montaña era mayoritariamente una verdadera romería o fiesta campestre, la apertura y mejora de la actual carretera ha favorecido ese otro tipo de visita más puntual y religiosa que realizan miles de fieles. Los Reyes Magos La Cabalgata de Reyes se ha convertido en Cáceres en una fiesta tradicional, aglutinando a muchos habitantes del llano. Los niños observan extasiados las carrozas, que en su gran mayoría representan cuentos infantiles, pero cuando se refleja de verdad la ilusión en sus ojos es cuando ven llegar a los Reyes Magos montados en sus legendarios camellos. En
Cáceres, los Magos no sólo cumplen con los niños que acuden para
verlos en la cabalgata, pues una vez concluida ésta, y hasta el
mediodía del día 6, visitan centros hospitalarios, residencias de
tercera edad, etc, terminando su cometido con un viaje para visitar
a los residentes de la Casa de la Misericordia de Alcuéscar.
LEYENDA DE
LA VIRGEN DE LA MONTAÑA La historia se remonta al siglo XVII, cuando un hombre llega luego de un largo viaje a Cáceres, llevando consigo una pequeña imagen de la virgen; Se presentó como Francisco Paniagua, se trataba de un ser muy humilde, que aseguraba tener la misión de construir un santuario para su virgen, quien lo guiaría al lugar indicado para llevar a cabo dicha tarea. Durante los días
posteriores a su arribo, deambuló por las calles de los distintos pueblos,
contando su historia a la gente de cada lugar, invitándolos a contribuir
económicamente para el construcción de su deseado santuario. Encontrándose en la
Sierra de las Mosca, decidió comenzar la obra en ese sitio de tanta armonía, la
gente de los distintos pueblos se había visto conmovida por su historia,
contribuyendo de tal modo, que las limosnas recogidas lo ayudarían a llevar a
cabo su meta. La fe de esta persona, llego tan hondo en aquellas personas, que
no dudaron en subir la montaña para ayudarlo en su misión, construyendo así
finalmente, la capilla que dieron en llamar "Virgen de la Encarnación" Se trataba de una persona muy devota a la Virgen Maria, de modo que logro
construir un santuario en honor a ella, donde deposito su imagen. Nombrándolo
Templo de la Virgen de la Paz, le imploro desde su fe, que interfiera en el
horror que el interpretaba, se vivía por las noches en ese lugar. La Virgen no
tardó en escucharlo, y poco tiempo después aquellos alborotos comenzaron a cesar,
transformándolo de este modo, a la paz. Según se ha contado y transmitido de generación en generación, no habiendo un
registro veraz de la anécdota, esta escena transcurría mientras la mismísima
reina se mantenía sentada sobre un piedra, apoyando cómodamente sus pies en otro
similar. La reina gratamente sorprendida ante el gesto desinteresado del buen hombre, lo invita a pedirle cualquier cosa que este desee, respondiendo el labrador : "solamente agua para poder regar" ; La reina concedió el privilegio a estas tierras de ser regadas desde ese momento y en el futuro, cual fuere su destino en el tiempo. Dicha disposición se mantiene hasta nuestros días.
Me he bajado estas fotos de Internet desde hace tiempo. Cuando engendré esta página, ya no me acordaba de qué sitios me las había bajado y al publicarlas creía que la gente me iba a encontrar y pedirme que le hiciera referencia, o que retirara las imágenes. Por esto pongo el siguiente anuncio: Si eres autor de alguna de estas imágenes te pido que me disculpes por la publicación sin tu previa autorización y te ruego que me busques para que pueda hacerte la debida referencia. En algunos casos ya les he hecho referencia a algunas personas y páginas, porque éstas me han enviado un correo avisándome de la autoría de las fotos, en otros aun no. esf@espanolsinfronteras.com
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Este sitio se actualizó por última vez el 29/08/2008