Monumentos y Fiestas

 
 
 
 

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MONUMENTOS DE BADAJÓZ

La alcazaba

El califa almohade Abu Yacub Yusuf, con residencia en Sevilla, mandaría edificar la Alcazaba en el año 1169, tal y como hoy se conoce, convirtiéndose esta plaza en una de las mas importantes de la Península Ibérica por su situación estratégica y defensiva.

Torres de planta cuadrangular refuerzan los lienzos de muralla, de entre ellas la de la Atalaya se ha convertido en emblema pacense, conocida popularmente como "Espantaperros". Esta torre es de época almohade, aunque el campanario que la remata es obra mudéjar del siglo XVI.
De las puertas conocidas con los nombres de Coraxa, Carros, Alpéndiz y Capitel, destacan estas dos últimas, totalmente opuestas en su situación sobre la muralla.

La denominada Capitel debe su nombre al capitel romano que se encuentra empotrado en la parte alta del arco de herradura apuntado, que tiene en su entrada.

Esta alcazaba contó con tres mezquitas, una de las cuales se convirtió en templo cristiano con el nombre de Santa María del Castillo, hasta el siglo pasado.

La Alcazaba de Badajoz fué declarada Monumento Histórico Artístico en el año 1931.

Muralla de Vauban

Tras un largo período de paz, al inicio de la guerra de la independencia de Portugal (1640 – 1668), la muralla medieval presentaba un lamentable estado de abandono, al mismo tiempo que la nueva técnica militar, especialmente la artillería, la convertía poco menos que en inútil. Ello obligó a iniciar un nuevo sistema de fortificación que será conocido por Vauban, cuya construcción remarcó aún más el carácter militar de nuestra ciudad y condicionó, al mismo tiempo, su evolución histórica y urbanística.

La primera obra proyectada de la nueva fortificación fue el fuerte de San Cristóbal, iniciado en 1642, indispensable a la hora de proteger el castillo y el puente de acceso a la ciudad. A ésta le siguió inmediatamente la reconstrucción de las viejas murallas y cinco medias lunas exteriores que servían como defensas avanzadas, y que fueron distribuidas a lo largo del flanco no protegido por la defensa natural que constituía el río. Las obras de reparos prosiguieron durante toda la guerra, adicionándolas a la antigua muralla medieval: medias lunas, camino cubierto, fuerte de Pardalera, cabeza de puente, etc. Tras el fin de la contienda, después de algunos proyectos fallidos y obras parciales, la cerca moderna no comenzó a desarrollarse definitivamente hasta 1690. En ocho años se levantó buena parte de la cortina y baluartes del nuevo recinto y fue derribada la muralla medieval. La nueva traza acorta el perímetro de la anterior al suprimir los ángulos y crear chaflanes que facilitaran la defensa. Finalmente, no sería hasta el siglo XVIII cuando se culmina el sistema de fortificación exterior: foso, revellines, terraplenes, caminos cubiertos...

Este sistema amurallado se conoce erróneamente por Vauban por un ingeniero militar francés del siglo XVII llamado Sebastián de Preste, marqués de Vauban, quien sólo ideó la forma de asalto a este inexpugnable tipo de fortificación creado en el siglo XVI. La muralla ofrece un talud al exterior construido con piedra caliza extraída de las canteras próximas a la Puerta de Mérida. Esta muralla se llenaba con tierra, lo cual, junto con la forma de talud del exterior, ofrecía una fuerte resistencia a la artillería. Los materiales de construcción empleados son la mampostería, la tierra apisonada en la muralla, y los sillares en los ángulos de la misma y en las puertas. La muralla decora su austero paramento de mampostería con un listel de sección curva y recta realizado con ladrillo que marca el paseo de ronda al exterior.

El sistema Vauban estaba constituido por una serie de elementos defensivos como fuertes, baluartes, semibaluartes, revellines, lunetas, foso, que lo hacían prácticamente inexpugnable.

La muralla Vauban que suplantó a la medieval respetó sin embargo a la alcazaba. Desde el ángulo sureste de la misma, próximo a la puerta del Alpéndiz, parte la muralla del llamado semibaluarte de San Antonio. Hacia el sur los baluartes de San Pedro y la Trinidad; éste último llamado así porque en ese lugar se levantaba el convento del mismo nombre. A partir de este punto la muralla giraba al oeste y después al norte, y se encaminaba hacia el Guadiana con los baluartes de Santa María o de la “Laguna”, San Roque, San Juan, Santiago, San José, San Vicente y el semibaluarte de Palmas junto a la puerta del mismo nombre. Al otro lado de la puerta la muralla continuaba hasta cerrarse en la torre más noroccidental de la alcazaba.

Otros elementos defensivos adelantados de la muralla que cubría los distintos flancos de la misma, y defendían los accesos a la ciudad, son las lunetas y los fuertes. Éstos se comunicaban con el recinto amurallado por medio de caminos cubiertos o puentes. Al este de la ciudad, entre los baluartes de San Pedro y la Trinidad y en la margen derecha del Rivillas, se situó la luneta de San Roque. Al sur del baluarte de la Trinidad, también al otro lado del Rivillas, se situó el fuerte de la “Picuriña”. Más al oeste, entre los baluartes de San Roque y San Juan, estaba el fuerte de “Pardalera”, donde se levantó en 1943 el recinto de la cárcel. Trasladada en la pasada década a las modernas instalaciones de la carretera de Olivenza. Al otro lado del Puente de Palmas, en la margen derecha del Guadiana, estaba situado el fuerte de “Cabeza de puente”, que se comunicaba mediante un camino cubierto con el fuerte de San Cristóbal y sustituyó al anterior medieval. Al norte del mismo, la luneta de Verlé completa el sistema defensivo de la ciudad de Badajoz.

La muralla Vauban, además de respetar algunas de las puertas precedentes, abrió tres nuevas. Todas estaban formadas por una larga bóveda de cañón de medio punto.

En el baluarte de la Trinidad está la puerta que lleva su mismo nombre. Su fachada exterior presenta un vano de acceso de medio punto enmarcado por pilastras. En el remate del escudo de Carlos II. La interior, más sencilla, está enmarcada por dos volutas decorativas. En ella aparece la fecha de 1680 en que fue terminada la construcción.

Entre el baluarte de San Roque y el de San Juan se abre la nueva Puerta de Jerez o de Santa Marina, conocida por la Puerta del Pilar. El nombre de Puerta de Jerez venía dado por el camino que se abría ante ella y que conducía a dicha ciudad; y el de Santa Marina porque en su proximidad estaba el convento Templario de este mismo nombre. En cuanto al nombre de Puerta del Pilar por el que se la conoce en la actualidad, está en relación con la pequeña escultura de la Virgen de dicha advocación que la preside. La puerta fue terminada en el año 1692, fecha en la que el capitán general de la provincia, conde de Montijo y Marqués de la Algaba, mandó colocar la Virgen del Pilar que fue trasladada procesionalmente desde la Catedral. Estos datos figuran en dos lápidas conservadas en la fachada interior. Ésta, de aspecto muy simple, está formada por un vano de acceso de medio punto construido con sillares y rematada por un frontón triangular con una hornacina que contiene la imagen de la Virgen del Pilar. La exterior, labrada en cantería, está formada por dos pilastras que enmarcan los dos cuerpos de la fachada y remata en volutas que salvan el desnivel con el segundo cuerpo; el interior contiene el arco de acceso, y sobre él se levanta un frontispicio con dos escudos labrados, de Carlos II y del conde de Montijo, rematando en un frontón triangular. Recientemente ha sido restaurada por el equipo coordinado por el arquitecto Julián Prieto, atendiendo a un plan general que también ha afectado a lienzos de la muralla y distintos baluartes, con un criterio, tal vez, equivocado e irrespetuoso con el estado original de la puerta, caso del foso abierto ante la fachada exterior. En su interior han sido restaurados los esgrafiados que decoraban los paramentos.
Las mismas características que estas dos anteriores presentaba la derruida Puerta Nueva, que se encontraba próxima a la cegada Puerta del Pajarito, a la altura del Palacio de Godoy, hoy Escuela de Artes y Oficios.

La muralla Vauban ha sufrido numerosos deterioros a lo largo de su historia –Guerra de Sucesión, de la Independencia, Guerra Civil -, pero nunca tan grandes e irreparables como los padecidos en los tiempos de paz. Así, el abandono y los planes urbanísticos ejecutados en nuestra ciudad a partir de los años cuarenta de nuestro siglo, han destruido una parte muy importante del sistema amurallado. Además de gran parte del foso y elementos secundarios de la defensa como los revellines, han desaparecido los fuertes de la Picuriña y de Pardalera, la Luneta de Verlé, el baluarte de San Juan, la Puerta Nueva y algunos sectores de muralla como los del baluarte de la Trinidad, para comunicar la Ronda del Pilar (antes Avenida de José Antonio) con la de Ricardo Carapeto, y los derribados para trazar las Avenidas de Europa (antes General Rodrigo) y de Colón.                               Volver al inicio

Castillo de Montemolín

Montemolín fue ocupado desde antiguo, recibiendo la influencia de lusitanos, beturios y tartesos, de cuyos pueblos era frontera. Durante la dominación árabe fue también un importante enclave, estratégicamente situado en el límite fronterizo entre Andalucía y Extremadura, y contando para su defensa con una poderosa alcazaba.

Con la conquista de Montemolín por las tropas de los reinos cristianos en el año 1248 se puso fin a la dominación musulmana en territorio extremeño, que duró más de cinco siglos, desde la batalla del río Guadalete en el año 711.

Montemolín quedó integrado en la Orden de Santiago con categoría de Encomienda, cediendo a Llerena el papel de foco más señalado de la zona, que junto con Reina, había desempeñado antes. Los cristianos construyeron el nuevo castillo sobre los restos de la antigua alcazaba musulmana.

En el año 1608 Montemolín fue enajenado por Felipe III, bajo el título de Marquesado de Montemolín, a unos banqueros genoveses, como pago de las deudas contraídas con ellos por la corona. En el año 1779 la villa recuperó mediante compra su propia jurisdicción, independizándose de los italianos. En el año 1819 Fernando VII la enajenó de nuevo, ahora a su hermano Carlos, de cuyo dominio fue eximida definitivamente poco después.
Carlos de Borbón y Braganza, hijo de Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, adoptó el título de Conde de Montemolín, cuando pretendía el Trono bajo el nombre de Carlos VI entre los años 1845 y 1861.

Castillo de Villa García

Aunque se tienen datos sobre la existencia de la localidad ya en época árabe, el nombre actual de la localidad se debe al maestre santiaguista García Fernández, quien le daría como apelativo de la villa su propio nombre, villa-garcía. El resto del nombre, de la torre, se justifica por la existencia de una notable torre.
El poderoso castillo señorial de Villagarcía de la Torre fue constuido en el siglo XV, y se mantuvo casi intacto hasta la Guerra de la Indenpencia, durante la que sirvió de hospital de sangre a los franceses, siendo arrasado posteriormente por el general Morillo durante las guerras carlistas.

Castillo de Jerez de los Caballeros

El origen de la localidad de Jerez de los Caballeros ha sido tema de discusión en varias ocasiones. Para algunos su origen es fenicio, aunque se han encontrado evidencias de presencia romana y visigoda. Se sabe que perteneció a los musulmanes hasta su reconquista en el año 12º38, llevada a cabo por Alfonso IX con ayuda de las órdenes del Temple y de Santiago. Por su cercanía con la frontera, fue asediada por tropas de la vecina Portugal. Entre los siglos XV y XVII gozó de un gran auge y prosperidad.

Su nombre puede ser originario de la influencia que las órdenes del Temple y de Santiago ejercieron en la zona, sobre todo, la primera. Cuando se disolvió la orden en 1312, los caballeros se enfrentaron a la Corona encerrándose en el castillo. Tras una larga y sangrienta lucha, sus pertenencias pasaron a la Corona y desde entonces su torre se llama Torre Sangrienta. El castillo es de forma pentagonal. Destaca la muralla que protegía a la villa de ataques exteriores. Ésta presenta torres semicirculares rematadas en almenas que se han ido reconstruyendo en épocas actuales.

Muralla Urbana de Jerez de los Caballeros

La muralla protegía la villa de ataques exteriores. Sus lienzos están jalonados por torres semicirculares rematadas en almenas que se han ido reconstruyendo en épocas actuales. En sus orígenes la muralla tuvo seis puertas, aunque hoy en día sólo se conservan cuatro: la puerta de la Villa, que tiene tres arcos, la puerta de Burgos, que presenta almenas en forma de pirámide, la puerta de Santiago y la puerta de Alconchel. Estas dos últimas, desgraciadamente, no se mantienen en su totalidad

Puerta de Palmas

La Puerta de Palmas, está enmarcada por dos torres almenadas de planta circular. Dichas torres están ceñidas por cordones decorativos, característicos de principios del siglo XVI, y sus paramentos están recubiertos con ladrillos enlucidos simulando sillares. A la altura de las terrazas de las torres presenta acróteras.

La Puerta de Palmas tiene un aspecto muy diferente en sus dos fachadas. La exterior, doble arco de medio punto. Sobre la clave del arco inferior el escudo de Carlos V y en las enjutas del superior dos medallones con los bustos, uno masculino y otro femenino, de figuras históricas y alegóricas identificadas por distintos autores con: Carlos V, Felipe II, la Fama, la reina Juana... En los extremos de este arco escudos con león rampante coronado que, probablemente, correspondan a los de la ciudad. Remata esta fachada una cornisa y friso con una inscripción latina realizada en 1551, siendo príncipe Felipe y emperador Carlos V, con ocasión seguramente de una restauración o remodelación de la puerta. El intradós del arco superior es acasetonado.

La fachada interior está formada por dos cuerpos. El primero está construido por el vano de acceso de arco rebajado y ligeramente abocinado. El segundo presenta tres arcos de medio punto formando una balconada que se constituía en el adarve de comunicación entre las dos torres. El arco central, de mayor tamaño, da paso a una bóveda abocinada con decoración de casetones, presidida por una hornacina tipo renacentista de pilastras abalaustradas, arco escarzano y frontón triangular que contiene la imagen en bulto redondo de la “Virgen de los Ángeles”, flanqueada por sendos ángeles en relieve y disposición simétrica. Esta fachada, tal como hoy la contemplamos, es producto de una restauración no muy afortunada efectuada en 1960 por el que fue arquitecto municipal Francisco Vaca Morales.

Este tipo de puertas son, tanto en su aspecto formal como simbólico, auténticos arcos de triunfo dedicados a los reyes, emulando durante esta época renacentista la antigüedad romana. La Puerta de Palma fue cárcel del Estado a principios del siglo XIX.                                                                                            Volver al inicio

Catedral de Badajóz

La Catedral Desde el siglo XIII, una vez conquistada la ciudad por las tropas de Alfonso IX de León, Badajoz se convirtió en sede episcopal y, el que fuera su primer obispo fray Pedro Pérez inició las obras de construcción de la nueva catedral con el beneplacito del rey Alfonso X el Sabio.

De aspecto semejante a fortaleza, ésta se edificó sobre lo que fuera anteriormente templo visigodo o mozárabe y aunque casi terminada en el siglo XV, no se ultimaría definitivamente hasta el siglo XVIII.

De las portadas destacamos la principal, iniciada a principios del siglo XVII, aunque finalizada posteriormente en estilo clasicista.  La Catedral es de planta de cruz latina, con tres naves y crucero. Las bóvedas son de crucería sencilla, que descansan sobre pilares cruciformes con columnas adosadas.

Destacan en su interior diversas capillas de gran interés artístico y el Altar Mayor, con un retablo barroco en madera dorada de Ginés Lopez del siglo XIX, la cripta, la sacristía y un claustro del siglo XVI.

El coro situado en la nave central, como es norma en las catedrales góticas es obra del discipulo de Berruguete Jerónimo de Valencia.
El Museo catedralicio posee tablas del siglo XVI de gran interés; obras de Luis Morales junto con otros autores como Bocanegra; piezas de alabastro, marfiles, tallas, orfebrerías, etc. de los siglos XVI al XIX

Casa Fuerte de Valencia del Ventoso

La construcción de esta case fuerte fue iniciada en 1477 por el Comendador santiaguista Rodrigo de Cárdenas, pero no se concluyó hasta un siglo más tarde, en época de Felipe II.

La casa fuerte palaciega de Valencia del Ventoso es una sólida edificación de planta hexagonal irregular, realizada en mampostería y piedra, que posee muros almenados macizos a los que se adosan siete cubos cilíndricos de refuerzo. Sobre la esquina meridional se abren sendas terrazas sobre arcos, originando una estructura volumétrica de gran plasticismo. Sobre la portada principal hay una placa y un escudo imperial, que hacen referencia a la finalización de la obra en tiempos de Felipe II.

Convento de las Carmelitas

Desde la primer mitad del siglo XVII existía en este lugar el “Beateario de Nuestra Señora de los Ángeles” o de “San Antonio”, que contaba con una pequeña capilla y un solo altar en el que figuraban las imágenes de Nuestra Señora de los Ángeles y de San Antonio de Padua. Después de algunos intentos de otorgar reglas al beaterio, entre ellos la Regla de las Clarisas, adoptarán por sugerencia del obispo Malaguilla las de las Religiosas Carmelitas Descalzas de la reforma de Santa Teresa.

Pocos años antes de la llegada a nuestra ciudad como obispo de Amador Merino Malaguilla, que la hizo en 1730, el teniente general Alonso de Escobar había construido la iglesia. Sin embargo, el gran benefactor del convento fue el ya mencionado obispo Malaguilla, quien construyó el edificio del convento, alargó la iglesia, pagó la mayor parte de los elementos ornamentales y artísticos de la misma y al final de su vida lo dotó económicamente.

La planta de la iglesia es de una sola nave. Está cubierta con una bóveda de cañón decorada con pintura de casetones que descargan en arcos adosados al muro y paralelos al eje de la nave. El presbiterio está cubierto con una bóveda de cañón con lunetos y a él asoma un coro bajo, siendo ésta seguramente la parte que subsiste de la iglesia construida por Alonso de Escobar. Igualmente posee un coro alto a los pies que apoya en bóveda de aristas. La portada de la iglesia, en la calle Arco Agüero, es adintelada con pilastras rematadas por pináculos piramidales acabados en bolas y dos escudos de mármol, uno de la Orden Carmelita y otro del obispo Malaguilla.

La iglesia, tanto en sus elementos arquitectónicos, como de culto y ornamentales, presenta una gran uniformidad. Esto es debido a que prácticamente en su totalidad pertenece al segundo tercio aproximadamente del siglo XVIII y, por tanto, los caracteres estilísticos son los mismos de la época y corresponden al mismo gusto estético, el del obispo Malaguilla; también responde a un programa iconográfico previamente elaborado al que se somete.

El cuerpo de la iglesia está decorado con pinturas murales de motivos vegetales. A la altura de la cornisa de la iglesia se ofrece una serie de pinturas al óleo sobre lienzo con distintos pasajes de la vida de Santa Teresa. En la parte baja de los muros laterales, lienzos de “San Cristóbal”, “Inmaculada”, “San José”, y “Buen Pastor Niño”. Sobre la clave de los arcos de los muros laterales existen medallones con lienzos que representan bustos de santos relacionados con la Orden Carmelita y que se unen con festones decorativos con guirnaldas que son recogidos por el medallón que representa a “Santa Teresa” y que se encuentra sobre la clave del arco toral. Por otra parte, las pilastras en las que descansa la bóveda están decoradas con espejos pintados. El retablo del presbiterio, construido a expensas del Capitán General de la Provincia Feliciano Bracamonte, es de madera dorada y policromada y está formado por dos cuerpos y tres calles. Posee columnas abalaustradas y salomónicas decoradas con motivos vegetales. El primer cuerpo está presidido por una imagen de la “Virgen de los Ángeles”, titular del antiguo beaterio, entre “Santa Teresa” y “San Juan de la Cruz”. En el segundo cuerpo “San José” entre “San Francisco” y “San Antonio de Padua”. Pertenece al primer tercio del siglo XVIII.  También en el presbiterio, junto a las rejas del coro bajo, se encuentra una pintura sobre lienzo del “Martirio de San Amador”, santo titular del obispo Malaguilla.

En el lado del evangelio existe un retablo hornacina con vitrina en madera dorada, enmarcado por estípites y angelotes que se comportan como atlantes. Exteriormente está decorado con roleos que forman en su centro unos rostros con rasgos claramente indianos. El retablo está presidido por una imagen de la “Virgen del Carmen”. Frente a este retablo, en el lado de epístola, existe otro idéntico al que le falta la vitrina, presidido por una imagen de “Santa Teresa Niña”.  En el lado del Evangelio se levanta un segundo retablo con vitrina y estípites, decorado con motivos vegetales y elementos rococós, presidido por una imagen de la “Piedad”.

Por último, en el lado del Evangelio se abre una capilla dedicada a “San Juan Nepomuceno”, del que era muy devoto el obispo Malaguilla. La capilla está cubierta con una bóveda de arista y decorada en su totalidad por pinturas murales con motivos vegetales que rodean, a su derecha e izquierda, a pinturas al óleo sobre lienzos que representan escenas de la vida del santo titular de la misma. En su frente, un retablo de estilo rococó en madera dorada y decorado con espejos, que contiene la imagen de “San Juan Nepomuceno”, de la que es autor Francisco Javier Mures y Becerra.

En el arco toral cuatro ángeles lampadarios. Rejería del siglo XVIII en el púlpito, a los pies de la iglesia bajo el coro alto, separando la nave del presbiterio, y en la entrada de la capilla de San Juan Nepomuceno.
Sobre la puerta de la sacristía pintura al óleo sobre lienzo, con el tema de la “Piedad”.

Presidiendo la sillería del coro bajo se encuentra una talla de “Santa Teresa” que fue traída a nuestra ciudad por el obispo Malaguilla. Esta es obra de finales del siglo XVII o principios del XVIII.
Por último, sólo queda añadir que esta iglesia del convento de las carmelitas es el mejor conjunto tardo – barroco conservado en Badajoz y, al mismo tiempo, el que presenta un más amplio y coherente programa iconográfico.            Volver al inicio

Iglesia de San Andrés

Ya en el siglo XIII, prácticamente desde la primera división por parroquias de la ciudad tras la conquista de Alfonso IX, tenemos noticias de la de San Andrés. Más numerosos son los testimonios del siglo XVI en los que figura la iglesia de San Andrés con gradas y una plaza en la que se localizaba el cementerio de la parroquia, hecho usual por otro lado hasta época contemporánea. En este mismo siglo XVI, concretamente en 1548, Pedro González de Valverde y su mujer Isabel Enríquez fundaron el convento de descalzas de San Francisco de “Madre de Dios de Valverde”, que dio nombre a la actual calle de Madre de Dios. En el siglo XVII se suprimió como parroquia la iglesia de San Andrés, por desaparecer prácticamente la totalidad de sus habitantes, y el edificio debió sufrir un rápido deterioro. Reconstruida en el siglo XVIII, fue derribada definitivamente en 1834, formándose así la actual plaza de San Andrés. En 1842 la parroquia fue instalada en la iglesia del desamortizado convento de Madre de Dios; la cual sufriría importantes obras de reconstrucción por el arquitecto Francisco Morales Hernández en el tercer cuarto del siglo XIX, que le otorgaron el aspecto actual.

La iglesia es de una sola nave, con capillas que se comunican entre sí adosadas a la nave del evangelio, como la sacristía. La cubierta es de bóveda de cañón con lunetos apoyada en pilastras adosadas al muro, cúpula ovalada con linterna levantada sobre arcos apuntados ante el presbiterio y coro alto a los pies sobre arco rebajado. El presbiterio presenta en sus muros laterales arcos ciegos de medio punto decorados en el extradós. Las enjutas se adornan con cabezas de angelotes.

En el exterior destaca una torre – campanario y tres portadas que abren a la plaza de San Andrés y calle de San Blas. La torre es de planta rectangular y tres cuerpos con el de campanas. Este cuerpo de campanas está compuesto por arcos de medio punto entre pilastras, dos en los lados mayores y uno en los menores. Está rematada la torre con una pequeña cubierta a cuatro aguas.

Las dos primeras portadas comenzando desde el presbiterio, hoy cegadas, están labradas en cantería y corresponden al siglo XVIII y, aunque barrocas, presentan ya algunos elementos clasicistas. La primera portada presenta un vano adintelado entre pilastras, con remates de pináculos piramidales y bolas y escudo de los Quirós en el dintel. En el segundo cuerpo, hornacina de medio punto con frontón triangular que contiene una escultura de San Pedro sobre pedestal, apoyando en un friso con relieve de grifos afrontados y cartela con motivos vegetales estilizados y gárgolas; sobre la hornacina el escudo franciscano.

La segunda portada es también de vano adintelado entre pilastras. El segundo cuerpo, presidido por el escudo del marqués de Monreal, se cierra con frontón mixtilíneo rematado por pináculos.

La tercera portada, que es la que se utiliza en la actualidad, imita en su estructura a las anteriores, aunque no es de cantería. Fue abierta en los años cuarenta del presente siglo, seguramente para facilitar la salida procesional de la Hermandad de San Andrés, como así parece demostrarlo las mayores dimensiones del vano. En la hornacina, situada sobre el dintel de la puerta, figura una escultura de “San Andrés” y en sus costados dos escudos, uno de la mencionada Hermandad de San Andrés y otro del obispo José María Alcaraz Alenda, quien rigió la diócesis de 1930 a 1971.

Después de describir el edificio veremos los bienes muebles que se conservan. El presbiterio contiene un retablo en madera pintada constituido por un cuerpo, tres calles y remate. Estípites como elementos constructivos característicos. El retablo está presidido por una escena de la “Anunciación”, enmarcada en las calles laterales por “San Pedro” y “San Pablo”. En el remate hornacina conteniendo a “San Andrés”, patrón titular de la parroquia.

Mucho mayor interés presenta un retablo situado en el costado del lado del evangelio del mismo presbiterio. Este retablo, presidido por el “Martirio de San Sebastián”, está realizado con pinturas sobre tabla y data del último cuarto del siglo XVI. Consta de banco, dos cuerpos y tres calles. Este retablo ha sido atribuido al círculo artístico de Luis de Morales.

La primera capilla del lado del evangelio está presidida por una talla de la “Inmaculada”, en madera dorada y policromada del siglo XVIII. La segunda capilla muestra un retablo barroco del siglo XVIII, con una imagen de vestir de la “Virgen de la Merced” entre santos mercedarios.

En la última capilla retablo moderno que imita al estilo barroco con el grupo procesional del “Descendimiento”, realizado en 1943 por el imaginero Castillo Lastrucci, y la Virgen titular de la Hermandad de San Andrés. Están acompañados por una pintura al óleo sobre lienzo de buena calidad y del siglo XVIII, que representa, según Mélida, a “San Antonio Abad” y los dos escudos de la portada central, obra próxima a Alonso García Mures. En el mismo retablo una talla de “San Roque”.

En la nave de la iglesia, en el muro de la nave de la Epístola, se conservan tres pequeños retablos de un solo cuerpo y remate. El primero, presidido por la “Virgen de Fátima”, no tiene ningún interés artístico. El segundo es un retablo barroco de la segunda mitad del siglo XVII, con columnas salomónicas y realizado en madera dorada. Está presidido por una talla de la “Virgen del Pilar” entre pinturas al óleo sobre lienzo de “San Pedro” y “Santiago”, y la “Sagrada Familia” en el remate. Sobre este retablo se encuentra una pintura al óleo sobre lienzo de “San Pedro” y “Santiago”, y la “Sagrada Familia” en el remate. Sobre este retablo se encuentra una pintura al óleo sobre lienzo de grandes proporciones del siglo XVIII que representa la “Coronación de la Virgen”, próxima estilísticamente a la obra de Clemente García Mures, quien la firma y data en 1760.

Mayor interés artístico ofrece el tercer retablo, obra de la primera mitad del siglo XVII, con elementos todavía manieristas. Compuesto por un cuerpo, tres calles y remate, está realizado en madera dorada con columnas de capiteles corintios y fustes estriados. Está presidido por una talla del “Niño Jesús” entre la “Inmaculada” y “San José”. En el remate una pintura al óleo sobre lienzo de la “Inmaculada”.

Muy interesantes son también algunas pinturas conservadas en otras dependencias de la misma parroquia de los siglos XVI, XVII y XVIII. Entre ellas merece destacarse una magnífica pintura manierista, realizada sobre tabla, de “San Bartolomé”, mandada pintar por un familiar del Santo Oficio llamado Bartolomé Doblado en 1596, según reza una inscripción. Igualmente tiene interés una pintura al óleo sobre lienzo de la primera mitad del siglo XVII, con el tema de “Cristo recogiendo las vestiduras”.                                                                                 Volver al inicio
 

Convento de las Trinitarias o de los Remedios

Su fundación como beaterio parece remontarse al siglo XIV, y en el siglo XVII se instaló en la antigua calle Mesones, hoy San Pedro de Alcántara. Fueron exclaustradas durante la revolución de 1868 y se refugiaron en el convento de “Santa Ana”, hasta que en 1876 el obispo Ramírez les cedió la ermita de “Nuestra Señora de la Paz”, nombre por el que también se le conoce en la actualidad. Junto con la ermita, también ocupan las dependencias del antiguo “Hospital de la Concepción” y varias casa anejas.

En el lugar que ocupaba la ermita de “Nuestra Señora de la Paz” residió, en el siglo XIII, la parroquia de “San Salvador” y, posteriormente, la de la “Concepción” antes de trasladarse a la iglesia vecina del convento de los “Gabrieles”.  La planta de la iglesia es de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería simple en los dos primeros tramos de la misma, y bóveda estrellada en el presbiterio. Éste está separado de la nave por un arco toral apuntado, y en sus muros laterales se conservan arcos decorados con pomas. Posee coro bajo en el presbiterio y alto a los pies de la nave.

La portada de la iglesia está formada por un arco rebajado y abocinado. Sobre él, relieve en mármol con un angelote que sostiene la cruz trinitaria. Sobre la portada, un rosetón abocinado ilumina el interior de la nave; mientras la fachada remata con una espadaña con tres huecos de campanas. En la calle San Lorenzo se conserva una portada mudéjar que perteneció al antiguo Hospital de la Concepción, realizada en ladrillo con arco apuntado enmarcado por alfiz.

El presbiterio está presidido por un retablo barroco en madera dorada y pintada de dos cuerpos y tres calles, de la segunda mitad del siglo XVII o principios del siglo XVIII. Está formado por columnas salomónicas decoradas con hojas y racimos de vid, sostenidas por angelotes – atlantes y rematadas por capiteles y arquitrabes quebrados. En el cuerpo bajo existen esculturas modernas que representan al “Misterio de la Trinidad” y a los santos fundadores de la Orden Trinitaria “San Juan de la Mata” y “San Félix de Valois”. En la calle central del segundo cuerpo, escultura en madera policromada de la “Virgen de la Paz”.

En una hornacina de la nave, en el lado de la Epístola, tallas de “Crucificado” y “Dolorosa”. En el mismo lado de la Epístola, talla de “San José”.  El coro alto guarda tres pinturas al óleo sobre lienzo con los temas del “Nazareno ayudado por el Cirineo”, de iconografía zurbaranesca, e imágenes de medio cuerpo de los fundadores trinitarios “San Juan de la Mata” y “San Félix de Valois”.

Iglesia de la Concecpción

Ocupa en la actualidad la antigua iglesia del convento de “San Gabriel” de la Orden de los Franciscanos Descalzos, que fueron exclaustrados en el año 1835.
El convento de “San Gabriel” fue fundado por San Pedro de Alcántara entre 1518 y 1520 en la antigua aldea de la “Mañoca”, extramuros de la ciudad. Mientras los franciscanos levantaban el convento, el obispo Alonso Manrique de Lara les cedió la desaparecida ermita de los “Mártires”.

Hacia la mitad del siglo XVI Don Gome Hernández de Solís y su mujer Doña Catalina de Silva, fundadores también del convento de Santo Domingo y de la capilla mayor de San Agustín, levantaron la iglesia y terminaron las obras del convento, ordenando que se les diera sepultura en él. Contó con dos retablos de Luis de Morales, uno de ellos en el altar mayor. Los restos de su recinto están ocupados hoy por un polvorín militar.

En este antiguo convento existió la costumbre de que pararan en él los obispos antes de la toma de posesión de la diócesis, y de aquí partía la solemne procesión que los acompañaba en la entrada oficial en la ciudad. También en él estuvieron Felipe II y Ana de Austria en 1580, antes de entrar triunfalmente en Badajoz de paso para Portugal.

En el último tercio del siglo XVIII el convento de “San Gabriel”, conocido popularmente por los “Gabrieles”, se traslada intramuros de la ciudad a la manzana formada actualmente por las calles San Juan y Concepción. El nuevo edificio se construyó gracias al apoyo del obispo Manuel Pérez Minayo, quien colocó la primera piedra del mismo, siguiendo los planos trazados en 1768 por Ventura Rodríguez, a quien se atribuye tradicionalmente el proyecto; aunque sería más acertado relacionarlo con la producción arquitectónica de alguno de sus seguidores. La iglesia, para algunos autores deseosos de buscar una paternidad prestigiosa como la de Ventura Rodríguez, recuerda a la de San Francisco el Grande de Madrid.
Ventura Rodríguez fue uno de los mejores arquitectos españoles del siglo XVIII. Se formó con arquitectos tan prestigiosos como los italianos Juvara y Sachetti, con los que colaboró en la construcción del Palacio Real de Madrid. Su estilo, por tanto, se formó en el tardobarroquismo de influencia italiana, que evolucionó en los últimos años de su vida hacia el neoclasicismo. Ambas tendencias se dan conjuntamente, en un momento claramente de tránsito de su producción arquitectónica, en la iglesia de los “Gabrieles” de nuestra ciudad.

La planta de la iglesia adopta una fórmula claramente tardo – barroca. Está compuesta interiormente por una planta elipsoidal inscrita en otra rectangular. Interiormente destacan, en planta, el presbiterio o Capilla Mayor y el coro alto sobre arco rebajado, que marcan el eje principal de la iglesia. Bajo el coro existe una puerta con dintel curvilíneo en el interior que se adorna con decoración rococó. El alzado está compuesto por dos cuerpos rematados por un arquitrabe curvilíneo, sobre el que apoya una gran bóveda elipsoidal con linterna circular que ilumina el interior. El segundo cuerpo está dividido por pilastras toscanas, de estilo ya neoclásico y tribunas abalconadas.

Exteriormente, como ya hemos dicho, la planta es rectangular. La fachada, que asoma a la calle San Juan, está formada por siete pilastras rematadas por una cornisa ondulante muy movida que concluyen en sendas volutas sobre las pilastras exteriores. Las cinco pilastras centrales terminan en capiteles decorados con volutas y rocallas. En los dos tramos formados por las tres pilastras centrales se abren dos portadas de cantería de arcos rebajados y frontones mixitilíneos que cobijan cartelas de Orden Franciscana decoradas con rocalla. Sobre ambas portadas, hornacinas que hoy se encuentran vacías. En la pilastra central, rompiéndola, escudo en mármol de Manuel Godoy de finales del siglo XVIII enmarcado por pilastras, arquitrabe y frontón partido. Sobre la fachada se levanta una pequeña espadaña.

En el presbiterio se erige un templete que fue construido por el jesuita Julián Goñi entre 1876 – 1878. Está presidido por una talla de la “Inmaculada” de estilo rococó de la segunda mitad del siglo XVIII.  En el lado del evangelio se encuentran dos retablos hornacinas de estilo barroco del siglo XVIII en madera dorada, presididos por una imagen moderna del “Sagrado Corazón” y una escultura de “San José” del siglo XVIII.

En el lado de la Epístola existe un retablo – hornacina en madera dorada del siglo XVIII, presidido por la “Virgen de Guadalupe”. Junto a él, un “Crucificado” en madera policromada, enmarcado por unas vidrieras modernas que representan escenas del Calvario. De la bóveda cuelga una lámpara de grandes proporciones. Formalmente se inspira en las lámparas votivas visigodas y sus elementos decorativos son neoplaterescos.                                                    Volver al inicio
 

Iglesia de San Agustín

Los ermitaños de San Agustín se establecieron en Badajoz en la antigua ermita de “Santa Engracia”, extramuros de la ciudad, durante el reinado de Fernando IV, en el tránsito del siglo XIII al XIV. Tras la extinción de la Orden del Temple en 1311, los agustinos ocuparon el edificio que aquella poseía extramuros, próximo a la puerta de Santa Marina, hacia el año 1313 durante el obispado de Gil Colonna. En el año 1430 o 1431 el obispo Juan de Morales les permita establecerse definitivamente en la antigua iglesia de San Lorenzo. Aquí, como veremos, residirá el convento agustino y levantarán claustros y nueva iglesia, hasta que se produzca la exclaustración y supresión de las órdenes religiosas del año 1820. De todos modos, la iglesia continuará ofreciendo culto, ya que en 1843 se traslada a ella la parroquia de “Santa María la Real”, que sigue existiendo en la actualidad.

En 1523 no debía estar en muy buen estado el edificio de la iglesia que fue de San Lorenzo, pues se levanta de nuevo la capilla mayor por Gome Hernández de Solís, el mismo que construirá más tarde el convento de Santo Domingo, y la convierte en “Patronato de los Caballeros de Solís”. Bajo las gradas del presbiterio está enterrado Fernán Gómez de Solís, duque de Badajoz. Sin embargo, la mayor parte de la iglesia y otras dependencias como los dos claustros que tuvo, en el actual Colegio de San Pedro de Alcántara y en la semiderruída, y afortunadamente salvada, “Casa de los Pobres”, se levantaron en la segunda decena del siglo XVII con la ayuda del obispo Juan Beltrán Guevara de Figueroa, donde han aparecido recientemente unos fragmentos de pintura mural que han sido atribuidas a la familia Mures y fechadas en el siglo XVIII.

La planta de la iglesia está formada por una nave de grandes y amplias proporciones, propias del renacimiento, y dos naves más de capillas. El presbiterio forma un ábside poligonal, y tiene un coro alto a los pies que se comunicaba con las galerías altas del claustro. La nave está cubierta con una gran bóveda de cañón acasetonada, mientras que el presbiterio, dividido en dos tramos, lo hace el primero con bóveda de cañón y el segundo debió contar con nervaduras góticas, aún hoy marcadas en la bóveda, que se adaptaban perfectamente al sistema de cabecera poligonal. También presenta la bóveda del presbiterio una pequeña linterna. Junto al presbiterio, en el lado del evangelio, se encuentra la sacristía con planta cuadrada y cubierta por cúpula sobre trompas y, en el lado de la epístola, una pequeña capilla utilizada en la actualidad como almacén, de planta cuadrada y cubierta con cúpula y linterna.

La iglesia tiene contrafuertes exteriores y cabecera poligonal sobre la que se levanta una pequeña espadaña. Una sola torre a los pies compuesta por dos cuerpos, incluido el de campanas, y dos arcos de medio punto en cada frente. Presenta la iglesia dos portadas, una a los pies que está cegada, pues a ella se adosó el antiguo cuartel de infantería de San Agustín, y otra en la plaza que da al lado de la epístola. Ésta, construida en mármol, es de dos cuerpos y de características puramente clasicistas. El primer cuerpo adintelado está enmarcado por columnas levantadas sobre podiums, con fustes acanalados y capiteles jónicos. Sobre le primer cuerpo friso clásico con triglifos y metopas. El segundo cuerpo está formado por una hornacina que contiene una escultura de bulto de “San Agustín”, enmarcado por pilastras y frontón triangular con pináculos en relieve. En los laterales del segundo cuerpo y en relieve, roleos decorativos y dos escudos, uno de la ciudad de Badajoz y otro del obispo Fray Agustín Antolínez.

En el presbiterio se levanta un retablo de fábrica pintado de estilo neoclásico que fue trazado por Ángel Busto Hernández en 1818. Está formado por un cuerpo, tres calles y un remate. El primer cuerpo presenta columnas corintias de fustes lisos y entablamento quebrado, y el remate enmarcado por columnas y frontón triangular quebrado. El primer cuerpo está presidido por una imagen de “Virgen Sedente con Niño”, policromada del siglo XVI, y en las calles laterales pinturas al óleo, realizadas por Antonio Lucenqui, que representan a los “Cuatro Padres de la Iglesia”: “San Ambrosio”, “San Agustín”, “San Gregorio” y “San Jerónimo”. En el remate, otra imagen de la “Virgen” policromada del siglo XVI.

A ambos lados del presbiterio están colgadas dos pinturas sobre lienzos con los temas de la “Aparición del ángel a San Pedro en la prisión” y “David vencedor de Goliat”.  Delante de la escalinata del presbiterio, dos enterramientos con túmulos empotrados en el muro con retratos en relieve de los difuntos e inscripciones, y lápidas en el suelo también con inscripciones y escudos nobiliarios. En ellos están enterrados Don Alejandro Bay y Don Juan Antonio de Almesaga, muertos respectivamente en 1715 y 1716.

Museo Provincial de Bellas Artes

Está situado en la calle Meléndez Valdés desde el año 1979; distribuido en cuatro plantas del edificio. La catalogación de piezas pasa del millar, de las que destaca la interesantisima colección de esculturas y pinturas extremeñas realistas de 1850-1900 y pintura costumbrista de 1900-1950. No faltan excelentes muestras de pinturas de siglos anteriores, caso de Luis de Morales o Zurbaran.

Museo Arqueológico Provincial Palacio de los Duques de Roca

El palacio está situado intramuros de la Alcazaba musulmana, siendo residencia durante el siglo XVI de los Duques de Roca, y hoy, después de una restauración y adecuación de gran gusto, se ha convertido en sede del Museo Arqueológico Provincial.

Ese museo destaca por su distribución didactica y acertada de sus piezas así como por la importancia de éstas, seleccionadas entre miles del total que custodia. La distribución de las piezas se ha realizado en varios niveles y plantas, abarcando históricamente desde la prehistoria hasta la época de dominación árabe.
No falta una importante biblioteca y diversos laboratorios especiales de restauración y fotografiado de materiales que se catalogan y almacenan en este magnifico Museo.

Convento de las Trinitarias o de los Remedios

Este convento que está ubicado en la antigua calle Merones, hoy calle de Pedro de Alcántara, conocido también como "Nuestra Señora de la Paz", donde ya en el siglo XIII en el solar de la ermita, estuviera la parroquia de El Salvador y después de la Concepción.

Iglesia de San Andrés

Fué en sus origenes una construcción del siglo XIII, reconstruida en el siglo XVIII y derribada en el año 1834.
Posee un bello retablo del siglo XVI, con pinturas sobre tablas situado en el costado del Evangelio, con influencias claras del círculo del artista Luis de Morales.

Iglesia de la Concepción

Esta iglesia es la del Convento de San Gabriel, conocida popularmente como la de "los Gabrieles".  El convento fué construido gracias a D.Gómez Hernández de Solís y su sra. Catalina de Silva, en el siglo XVI, y está situado en la calle San Juan desde el siglo XVIII.

Iglesia de la Soledad

Fué ermita de la Soledad en el siglo XVII, edificada gracias al duque de San Germán. Su interior guarda la imagen de la Patrona de la ciudad, la Virgen de la Soledad.

Iglesia de San Agustín

Edificada sobre otra antigua denominada de San Lorenzo, donde los agustinos se trasladarón al siglo XV. Aquí yacen los restos del que fuera Duque de Badajoz, Fernán Goméz de Solís. Las dos naves, la del Evangelio y la de la Epístola, están cubiertas de bóvedas con nervadura gótica, donde abundan capillas y algunos enterramientos nobiliarios del siglo XVIII. Esta iglesia es sede de la Cofradia del Santo Enterramiento.

Convento de franciscanas de Santa Ana

Fué fundado por doña Leonor de Vega a principios del siglo XVI. En el moriría la reina y esposa de Felipe II, doña Ana de Austria, en octubre de 1580. Un interesante claustro mudéjar del siglo XVI está decorado con pinturas al fresco, de Clemente García Mures, en el interior del Convento de Santa Ana.

Convento de las Descalzas

Se construyó gracias a las ayudas económicas del entonces obispo de Badajoz, Marín de Roderno, en el año 1700. Este convento acoge la Hermandad del Cristo de la Amargura, que realiza su estación penitencial con el Cristo de la Espina del siglo XVIII y la Virgen de la Amargura, de este mismo siglo.

Iglesia de Santo Domingo

Perteneció al que fuera convento de Santo Domingo ya en el siglo XVI, en cuyo siglo, hacia 1587, se terminaría la construcción del templo. Está situado en la calle Santo Domingo, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Amparo tiene su sede en esta iglesia, donde se venera al Nazareno y a la Virgen de los Dolores, titulares de esta Hermandad, fundada a principios del siglo XVII por el gremio de sastres.

En Mérida

A finales del siglo I ac Publio Carisio, por orden del emperador Octavio Augusto, decidió asentar a los soldados veteranos de las Legiones V Alaude y X Gemina en el año 25 ac sobre la antigua y estratégica población emeritense situada en el centro de la región extremeña y a orillas del rio Guadiana.

La romana Emerita Augusta, conquistada por Alfonso IX en el 1230, su conjunto arqueológico está declarado Patrimonio de la Humanidad (1993)
Es capital de la Comunidad Autonoma de Extremadura.

Castillo de Segura de León

Las primeras noticias de esta localidad datan del último tercio del siglo XIII, enseguida sirve de sede a una Encomienda de la Orden de Santiago, luego elevada a rango de Encomienda Mayor.

Posiblemente los elementos más antiguos se remonten al siglo XIV, pero no será hasta el siguiente cuando aparezcan los primeros datos documentales precisos, concretamente correspondientes al tercer cuarto del siglo XV cuando el entonces Comendador Mayor Don Alonso de Cárdenas acomete la construcción de una nueva barrera, la torre redonda del ángulo nororiental y el baluarte de la puerta principal, obras que continúa en el ultimo cuarto del siglo Don Cutierre de Cárdenas, que le sucede en el cargo.

Descripción y características

El castillo es un volumen de grandes proporciones que adopta la planta irregular a que obligan los accidentes topograficos del terreno en que se asienta, reforzándose algunos de sus lienzos con cubos semicilíndricos y con torres prismaticas y otras redondas. La puerta principal se abre en el flanco meridional, protegiéndose en lo alto con un matacán y en los lados con la torre de los Alcaides, prismática, y la de Miramontes, cilíndrica y algo alejada.

El volumen mas prominente lo constituye la torre del Homenaje que se eleva en el ángulo noroeste, realizada según su aspecto actual a partir de 1515, aprovechado los restos de la primitiva torre medieval.

En el interior del recinto murado se construyeron sucesivos edificios para atender a las necesidades residenciales, administrativas y domésticas del castillo, algunos de ellos ya desaparecidos, manteniéndose aún adosado en el lado de poniente, tras diversas restauraciones y obras de consolidación, el llamado cuarto de Garcilaso, construido durante los prirneros años del siglo XVI, en tiempos del comendador García Laso de la Vega, de quien recibe el nombre. Aquí manifiesta su atractivo y su vinculación con artífices mudéjares la galería porticada, recientemente rehecha, y la capilla, en la que todavía se ve su bóveda de crucería estrellada y plementeria de ladrillo, así como dos ventanas geminadas enmarcadas en alfiz, con arcos túmidos y fino mainel en el centro.          

El Teatro Romano

Fue construido hacia el año 16-15 a. C y donado por Marco Agripa ( yerno del emperador Augusto) , data de casi la misma época de la fundación de Emerita Augusta. Estuvo en uso hasta la segunda mitad del siglo IV, sufriendo algunas remodelaciones en siglo I y II d.C.

La capacidad del Teatro era de unas 6.000 personas. Las gradas o “caveas” de forma semicircular está dividido en 3 sectores: IMA, MEDIA, SUMMA CAVEA donde se distribuían las distintas clases sociales de la época. Delante de la IMA CAVEA estaba la “Orchesta” semicircular destinada a los coros . El escenario con una longitud de 60 metros. De largo y 7 metros de profundidad estaba cubierto originalmente de madera. El frente de la escena se compone de entrantes y de dos hileras de columnas que alcanzan los 18m de altura , ente ellas se situaban las esculturas como elemento decorativo.

En la parte posterior de la escena hay dependencias que eran utilizadas por los actores , con un peristilo ajardinado y una pequeña cámara o capilla para el culto imperial. Durante su abandonó y al paso de los siglos, sus estructuras se van derrumbando manteniéndose visible solo la parte superior del graderío, llamándose popularmente "Las Siete Sillas" hasta 1910 fecha de su excavación.

El Anfiteatro Romano

Su inauguración fue en el año 8 a. C y su capacidad de aproximadamente 15.000 espectadores .De planta elíptica ,la estructura del edificio es de hormigón ,mampostería y piedra granítica. Tiene 16 puertas ,dos tribunas y dos palcos en los ejes de las elipses ,la arena de forma cruz es donde se desarrollaban los espectáculo de gladiadores ,en el centro de la arena se encuentra el foso,probablemente estuvo cubierta con un entarimado y su interior sirvió para almacenar las jaulas de las fieras y material escénico.

Dos largas galerías ,permitían además del acceso a las gradas,la entrada de los gladiadores a la arena. En ellas ,a los lados, se abren habitaciones posiblemente para uso de los gladiadores aunque el tamaño de las mismas hace que algunos autores las consideren reservadas para las fieras .Un alto podio ,para proteger al público, separa la arena del graderío .Este muro estuvo recubierto de mármol y rematado con una cornisa

La Alcazaba

En el siglo IX y problablemente en el año 835, siendo émir de Córdoba Abd-al-Rhamán II, se construyó la Alcazaba árabe, junto al puente romano sobre el río Guadiana y que como recinto militar salvaguardaba la ciudad con una guarnición establecida permanentemente en ella.  En el interior del recinto se conserva un interesante y majestuoso aljibe excavado en la roca.

Una vez reconquistada Mérida por Alfonso IX en 1230 a los árabes, este edificio militar sería entregado. Más tarde en el siglo XVI, se convierte en un conventual. El Conventual santiaguista, destruido con el paso de los siglos, fué reconstruido magnificamente y es actualmente sede de la Presidencia de la Junta de Extremadura.                                                                               Volver al inicio

Acueducto de San Lázaro o de Rabo de Buey

Su construcción se realizó para poder salvar las crecidas y el valle del río Albarregas, así como para conducir las aguas de captaciones subterráneas. Tenia aproximadamente 1.600 metros de longitud y 16 metros de alto, y aunque más largo incluso que el de Los Milagros, hoy día sólo se conservan tres pilares unídos en la parte baja por arcos de granito y de ladrillos los de la parte alta. El acueducto conducía el agua a la zona del teatro y anfiteatro y al centro de la ciudad por dos ramales.

Acueducto Los Milagros

Fué construido para transportar el agua traida desde el embalse del lago de Proserpina a la ciudad, y salvar la depresión del río Albarregas que desemboca en el Guadiana unos metros adelante.  Su construcción data de dos momentos diferentes; una primera fase de época de Augusto o del momento fundacional de la ciudad, a finales del siglo I ac y la segunda del siglo III.  Es de sillares de granito con hiladas de ladrillos y núcleo de hormigón, y mide unos 830 metros con una altura de 25 metros.

La Basilica de Santa Eulalia

Tras la llamada paz de la iglesia, en época de Constantino, en el siglo V, se construyó esta iglesia cristina, declarada Monumento Nacional, en la cual pudieran enterrarse los restos de la mártir Santa Eulalia, perseguida y martirizada en época de Diocleciano, y los restos de los arzobispos de la sede emeritense.

Las mejoras y excavaciones realizadas en esta basilica desde 1990, pusierón de relieve la enorme importancia histórica y artística del edificio, donde se han ido construyendo a través de los siglos, diversas muestras escultóricas y arquitectónicas relacionadas estas con los momentos históricos dados en la región.

Muestras del arte paleocristiano,visigodo, bizantino y románico, tienen un fiel reflejo entre los muros de esta basilica, que de una forma didactica y modélica muestra al visitante el interior y las zonas excavadas.  En el exterior se conserva el famoso hornito construido en honor de la mártir Santa Eulalia, con los restos de lo que fuera un templo dedicado al dios Marte y que se ha convertido en autentico centro de veneración popular cristiana.                                         Volver al inicio

La casa del anfiteatro

Fuera del recinto del teatro y del anfiteatro, a escasamente unos pocos metros de este último, del que toma su nombre, se encuentran los restos de unas posibles mansiones romanas, la del Anfiteatro y la de la Torre del Agua, datadas en los siglos III y IV , y cuyas excavaciones son continuadas desde hace muchos años.

Se conservan entre las dependencias de estas mansiones alguos lienzos pictóricos de gran calidad, así como el pavimento mosaico con una excelente representación de la diosa Venus con Eros, y otra con una escena de vendimia.

De importancia son también las dependencias termales, pozos, hornos, cocinas, peristilos, conducciones de agua, zona ajardinadas, restos de la muralla, así como un tramo de acueducto.  En este edificio es donde se encuentra el fresco de los pisadores de uvas. Posteriormente esta zona fué utilizada como necrópolis a partir del siglo V.
 

Museo Nacional de Arte Romano

El edificio que fué inaugurado en 1986, es obra del arquitecto Rafael Moneo Vallés, y se encuentra situado frente a la entrada del teatro y anfiteatro. El arquitecto, utilizando el ladrillo como materia básica, ha diseñado el museo teniendo en cuenta la finalidad para la que se destina, redordándonos sistemas de clásicas construcciones romanas y contando con una original y acertada iluminación natural que le da un encanto especial a la visita diurna.

Durante las excavaciones realizadas para la construcción del edificio del Museo, se encontrarón restos arqueológicos de indudable interés, como son casas romanas, algunas de ellas con restos de pinturas, una calzada romana, conducciones hidráulicas, etc, hoy visitables, con la llamada cripta.

Sin duda el carácter didáctico del Museo Nacional de Arte Romano está presente en todos las plantas del mismo, con una distribución de temas muy acertados y unas ayudas gráficas de enorme interés para el visitante.

Museo de arte visigodo

Es el lugar destinado para exposición y conservación de muchos de los objetos de época visigoda encontrados en Mérida. Está situado en el antiguo convento de Santa Clara, anterior sede del Museo Arqueológico y a escasos metros del Arco de Trajano y la Plaza de España.

La Casa del Mitreo

La aparición de los restos de una casa señorial romana o domus, en la misma ubicación del posible santuario mitraico, le ha dado el nombre con que actualmente es conocida esta antigua residencia de época romana, la "Casa del Mitreo".

La casa, dispuesta a tres patios, dispone de habitaciones familiares, dependencias comerciales o industriales, jardines, peristilo y termas. Proliferan en estas dependencias las pinturas murales y mosaicos de los que destaca el llamado "mosaico cosmogónico" uno de los más interesantes y atractivos de los aparecidos en el occidente peninsular.  El recorrido para el visitante por este monumento está didácticamente señalizado, con una visión muy acertada de todos los detalles del edificio gracias al diseño actual de pasarelas.