Álava

Provincia de España, perteneciente a la Comunidad Autónoma del País Vasco, con 286.387 habitantes (en 2001), que responden a los gentilicios de alaveses o alavenses, y 3.047 km². Limita al N con Vizcaya y Guipúzcoa, al E con Navarra, al S con La Rioja, al SO y al O con Burgos. Capital, Vitoria.

Vitoria - Gasteizko Argazkiak

 

HISTORIA DE VITORIA-GASTEIZ

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Ciudad de España, capital de la provincia de Álava y capital política e institucional de la Comunidad Autónoma del País Vasco, situada a 525 m de altitud, en el corazón de la gran cuenca de La Llanada, que dista 351 km de la capital del Estado y cuenta con una población de 216.852 habitantes (2001), que responden al gentilicio de vitorianos, sobre una extensión de 199,17 km². Consta de las poblaciones de Abechuco, Arcaya, Argandoña, Armentia y Arriaga.

Fundación visigoda, conocida con el nombre de Gasteiz, sobre la que el monarca navarro Sancho VI el Sabio fundó la Nueva Vitoria, en el año 1181. En el siglo XIII fue entregada a la Corona de Castilla bajo el reinado de Alfonso VIII, abandonando su original carácter de plaza fuerte para convertirse en una próspera ciudad artesanal y comercial, a lo que contribuyeron de forma esencial sus habitantes judíos. Entre los años 1368 y 1373 perteneció de nuevo al Reino de Navarra, y a mediados del siguiente siglo Juan II de Castilla le otorgó el título de ciudad. A finales del siglo XVIII su desarrollo económico la obligó a extenderse por la llanura, hecho que sigue produciéndose a lo largo de todo el siglo XIX y del XX.

1181 Fundación de Vitoria

Los antecedentes de la ciudad de Vitoria hay que buscarlos en el siglo X, en el asentamiento de la aldea de Gasteiz en una loma que fue elegida por Sancho el Sabio de Navarra como punto de apoyo de su expansión por la Llanada Alavesa. Sobre aquella colina fundó "la nueva Victoria" en 1181.

Las funciones de la nueva villa tenían carácter militar y comercial. Situada en el centro de la Llanada, se asentaba en una buena situación geográfica, como cruce de caminos hacia Vizcaya, Guipúzcoa y Francia, y se hallaba cercana al lugar de Armentia, que era por entonces la sede de la capitalidad eclesiástica del territorio.
E l urbanismo planificado desplegado en Vitoria, la hizo pionera. Su ovalado característico de las villas medievales alavesas, estaba configurado por una calle mayor rectilínea, flanqueada por otras dos calles que se cerraban en los extremos sobre la primera.

El conjunto urbano quedaba circundado por un anillo: las Cercas Altas o las murallas En ambos extremos de la villa se alzarían las "iglesias fortaleza" de Santa María y de San Vicente. Pronto estas calles iniciales resultaron insuficientes para albergar a todos los que acudían a la ciudad para instalar su vivienda e incorporarse a las actividades artesanales y comerciales.

E l fuero otorgaba a los vecinos de la villa un estatuto y ventajas fiscales de que no gozaban los campesinos sometidos a la jurisdicción señorial.  El fuero, junto a las actividades comerciales y artesanales de la ciudad, convirtió a Vitoria en un polo de atracción que generó su crecimiento.

ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA FUNDACION DE VITORIA

La villa de Vitoria fue fundada en 1181 por el rey navarro Sancho el Sabio. No fue un hecho aislado y se explica en el contexto de la aparición de las villas alavesas, que fueron fundadas en el siglo XII por reyes navarros y durante el siglo XIII por monarcas castellanos, una vez que, desde comienzos del siglo, aquellos territorios pasaron a formar parte de la Corona de Castilla.

En 1169. El Reino de Navarra amplía sus límites hacia el Oeste. Alfonso VIII de Castilla entra en guerra con su tío Sancho VI de Navarra en 1173. Los litigios territoriales entre Castilla y Navarra serán el origen de la ciudad. En setiembre de 1181, el monarca navarro Sancho el Sabio otorgaba fuero a la aldea de Gasteiz, situada sobre un pequeño cerro que dominaba la Llanada alavesa, rebautizándola con el nuevo nombre de Vitoria. El emplazamiento tenia un indiscutible valor estratégico igualmente observable en el caso de La guardia, también fundación de Sancho en 1164.

A estas fundaciones seguirán las de Antoñana y Bernedo, en enero de 1182, y de Lapuebla de Arganzón, en diciembre de 1191 Esta política urbanizadora del suelo alavés emprendida por Sancho el Sabio tenía como finalidad asegurar la frontera de Navarra con Castilla.

Las Ciudades en el Medievo

En la Baja Edad Media, la novedad más significativa en Europa fue el renacimiento de la vida urbana, que llevaría a superar una larga época en la que, tras la caída del Imperio romano, el ruralismo había sido aplastante.

La ciudad renace en un mundo dominado por el castillo y el monasterio y se convierte en el principal elemento dinamizador del mundo medieval. Sin embargo, no hay que exagerar. Las ciudades fueron islotes en un mundo que seguía siendo predominantemente rural y más que vanguardia de una nueva sociedad fueron elementos integrados en el conjunto de la sociedad feudal.

Para los reyes, fundar villas y concederles fueros ventajosos obedecía a intereses militares (como puntos de apoyo para defender la frontera de los reinos), a intereses comerciales (como centros de mercado y jalones de rutas de comercio), y a intereses políticos (como forma para los reyes de consolidar su poder. La de las villas tuvo lugar en un mundo gobernado mayoritariamente por los señores tanto nobles corno abades y obispos, y en la cual, la principal articulación política era la de los linajes nobiliarios y sus bandos.

FUNDACIONES DE REALENGO

Estas fundaciones suponían su segregación del régimen general de administración señorial y el nacimiento de las jurisdicciones urbanas autónomas. Las villas se iban a regir por sus respectivas cartas-pueblas o fueros otorgados por el rey. La principal característica del municipio urbano sería su autonomía jurisdiccional, esto es, su capacidad de gobierno y administración de un territorio, lo que equivalía a poder político o autogobierno. La expresión de esta autonomía era el derecho de la villa a elegir a sus propias autoridades y el poder judicial que ejercía el alcalde como juez ordinario local.

FUNDACION PLANIFICADA

Urbanísticamente hay que destacar que todas estas villas fundadas por Sancho VI de Navarra, nacen planificadas desde el punto de vista formal. Julio Caro Baroja resume así el esquema general de dicho plano: «Vamos a pensar que se traza una línea recta que constituye el eje de la población; uno de los puntos extremos será una iglesia, el otro punto será otra iglesia; de una iglesia a otra se traza una calle, después se trazan a los dos lados otras dos líneas paralelas que constituyen otras dos calles, de suerte que se forma una población que más o menos irregularmente a causa de algunas torceduras, por algunas sinuosidades, está constituida por un eje central que es la calle mayor, o la calle principal, la calle dedicada a Santa María, que es en todos estos casos la protectora fundamentalmente, la que tiene la iglesia con una prioridad, y después otra advocación; a los lados quedan dos calles, y después, atravesándolas en forma de cantones, unas calles que comunicaban un punto con otro en un sentido de perpendicularidad.

La Muralla

En primer lugar es necesario mencionar la muralla, que es considerada en las Partidas (Alfonso X el Sabio) como el principal elemento definidor de la, siendo una de las piezas fundamentales de su estructura orgánica. En el caso de Vitoria se trata de una muralla doble, que refuerza el carácter de fortaleza que tuvo la ciudad desde el momento de su fundación. Nada se sabe respecto a la fecha de erección de esta muralla, si bien cabe pensar que fuera el propio Sancho el Sabio quien iniciara el amurallamiento de la vieja Gasteiz, dado el carácter defensivo de la nueva fundación, y que las obras de fortalecimiento continuaran avanzado el siglo XIII. En Vitoria, se mantuvo la primitiva muralla de la Villa de Suso y se construyó otra al rededor de los dos nuevos ensanches. Su función era de carácter defensivo y delimitaba un territorio protegido jurídicamente Sus puertas servían como peaje obligatorio de las mercancías que entraban en la ciudad. La muralla interna, provista de dieciséis cubos o torres y de seis puertas de acceso pero que, sin duda, fueron abiertas en época posterior a la construcción de la misma pues en ese momento, probablemente, no debía tener más que dos puertas, abrazaba a «Villa Suso», convirtiéndola en una auténtica ciudadela.

En 1848, en la Colección Coello, fue publicado un plano de Vitoria en el que se distingue perfectamente. La muralla externa cercaba los ensanches de 1202 y 1256. Benito Casas, en 1838, inspirándose en un tapiz o lienzo antiguo, hoy desaparecido, pintó un cuadro a tinta china, conservado actualmente en el Archivo Municipal de Vitoria, del que posteriormente se hizo alguna reproducción al Oleo, en cl que puede contemplarse una vista panorámica de la ciudad desde el lado Sur, destacando su doble circuito amurallado.

LAS CASAS MEDIEVALES

Del caserío de la primitiva Gasteiz apenas tenemos información. Las viviendas serian sencillas y de reducidas dimensiones, con planta alargada. En los ensanches de 1202 y 1256, como dice J. Linazasoro, predomina un tipo de casas de fachada estrecha y con escasos vanos, que a menudo sólo permite sacar un hueco por fachada, por lo que los edificios tienden a desarrollarse en altura (3 e incluso 4 plantas).  Es característico que el acceso a la vivienda esté separado del de la tienda o primitivo taller y sea muy alargado, estrecho y terminado por una escalera de la que a su vez arranca otra, generalmente de tres tramos.

En definitiva, se trata de la típica casa de "alforja", con tejado a dos aguas, cuyo caballete de la cubierta es paralelo a la estrecha fachada principal, en la que se abren pocos vanos e irregularmente distribuidos. Los materiales de construcción son pobres, de mampostería menuda en la planta baja, mientras las superiores están construidas en saledizo sobre la inferior y tendrían entramado de adobe y madera.
El cuerpo superior de la vivienda, construido en voladizo y apoyado sobre el inferior por medio de tornapuntas de madera, estaba rematado por un amplio alero que se extiende a lo largo de la fachada en el que destaca la decoración de los canes.

Este tipo constructivo permaneció, en líneas generales, durante varios siglos, aunque se vaya mejorando progresivamente la calidad de la construcción. Algunos ejemplos de estas Casas podemos contemplar actualmente al final de la Correría, en la manzana del Portalón, y en la Herrería, números 35 a 43 y 63 a 69.

Al crecer, Vitoria fue extendiendo su territorio y jurisdicción a las aldeas de su entorno. No sólo muchos campesinos se sintieron atraídos por las nuevas formas de vida urbana y abandonaban las tierras que trabajaban, sino que las villas iban incorporando a su alfoz, las a!deas de los alrededores. Ya fuese por compra o por cesión entre, 1256 y 1332, cincuenta y un aldeas pasaron bajo la jurisdicción de la villa, entre las cuales las primeras fueron Arriaga, Betoño, Adurza, Arechavaleta. Gardélegui Olárizu, Mendiola, Ali y Castillo.

En el siglo XIII, Vitoria conoció un periodo de

En 1202, el primer incendio de que tenemos constancia en el medievo vitoriano asoló el núcleo primitivo de fundación navarra, llamado «Villa Suso», lo que aprovechó Alfonso VIII de Castilla para ampliar la villa por la ladera oeste. Dos años antes, en 1199, la villa había sido incorporada a Castilla por Alfonso VIII quien, no sólo mandó reconstruir lo destruido, sino que ordenó el ensanche de la misma en dirección Oeste, creando, de acuerdo con un plan previo, las tres nuevas calles de la Correría, Zapatería y Herrería, nombres de clara resonancia gremial.

Estas calles, corren de Sur a Norte y se extienden desde la actual plaza de la Virgen Blanca a la bajada de Avendaño, ajustándose perfectamente, de menor a mayor, a la pendiente del cerro que les sirve de base. Están cruzadas transversalmente por los cantones llamados de San Roque, San Pedro (de la Soledad), Aldave (Carnicerías) y Portal Oscuro. Izada sobre esta muralla, se erigió la iglesia parroquial de San Pedro, a mediados del siglo XIII.

El ensanche de 1202

fue rodeado por una nueva muralla, las «Cercas Altas», paralela en uno de sus lados al curso del río Zapardiel, que entonces servía de auténtico foso natural, salvado por puentes que comunicaban con las puertas situadas en los cantones citados.

Auge Económico del S. XIII

La primitiva villa, en lo alto de la colina, era un núcleo muy pequeño, que no llegaba a las cinco hectáreas de extensión y que no albergaba ni cincuenta familias. Pero mientras que otras villas no pasaron de ser simples aldeas amuralladas, Vitoria se benefició enseguida del auge económico y comercial del siglo XIII.

Como en todas partes, la ciudad creció gracias a la constante llegada de inmigrantes que buscaban mejores posibilidades de trabajo y gozar de la mayor libertad que en ella se respiraba.

 

MONUMENTOS

La ciudad de Vitoria-Gasteiz, Plaza de la Virgen Blanca, Iglesia de San Miguel, Palacio de Villasuso, Casa del Cordón, Catedral, Capilla de Santiago, Plaza de la Brullería, Palacio de los Escoriaza-Esquibel, La Plaza de España o Plaza Nueva, Torre de Doña Ochanda...

 
FIESTAS

Fiestas de la virgen Blanca, de San Prudencio, Festividad de Santiago

 

TURISMO

Espacios Verdes: Parque Natural de Gorbea, Parque Natural de Izki, Parque Natural de Valderejo, Espacio Natural de Entzia

Espacios culturales:Torre de Mendoza, Ferrocarril Vasco-Navarro, Oppium de Iruña-Veleia, Santuario de Estibaliz, Jardín Botánico del Convento de Santa Catalina

Rutas: Rioja Alavesa: Ruta de los Dólmenes

 
COCINA CON ARTE

En tierras de buen comer, nuestros platos típicos son los caracoles y los perretxikos, que se recogen en la primavera con sus primeras lluvias y sus primeros soles. Servidos en cazuelitas hacen las delicias de las gentes en la fiesta del Patrón de Alava San Prudencio y destacan, del mismo modo que las habas verdes, en el yantar de los vitorianos. Pero nuestra riqueza gastronómica no se reduce a estos productos.

Estamos inmersos en la rica cocina vasca y carnes, mariscos, pescados v verduras de primera calidad son servidos en restaurantes de lujo y establecimientos de menos apariencia, pero con absoluta garantía, acompañados de excelentes vinos de nuestra comarca riojana y no es solo esto... es más... la hospitalidad de esta tierra ha ido siempre acompañada de esta maravillosa comida que, unida a la calidad del vino, hacen las delicias del visitante. En el marco de la Cocina Vasca, la bondad de la Alavesa viene dada por la variedad de los productos de la tierra a los que acompañan los famosos caldos de Rioja Alavesa.

Es interesante así mismo degustar txakolí y sidra, productos típicos del País Vasco.
Entre los productos típicos de nuestra gastronomía hay que destacar el Vino de Rioja Alavesa, el Queso de oveja Idiazabal y la Patata alavesa. Los perretxikos o setas de San Jorge, caracoles, hortalizas (pencas de acelga, babas, etc.)

Los platos típicos a destacar son: Patatas con chorizo, Pencas de acelgas rellenas, Porrusalda, Revuelto de perretxikos. Truchas con jamón, Cangrejos de río en salsa, Chuletillas de cordero a la brasa, Chuletón de buey a la parrilla, a la plancha o a la brasa, Codornices estofadas, un buen queso de oveja Idiazabal, unas Peras al vino tinto de Rioja Alavesa, Manzanas asadas al homo, el sinfín de postres de los pasteleros alaveses y todo ello regado por un buen txakoli de la zona de Ayala o los magistrales vinos de la Rioja Alavesa. Puedes ver las recetas de algunos de los platos anteriores en la sección de Cocina con Arte.

 

RECETAS

Revuelto de perretxikos, Patatas con chorizo, Habas a la Vitoriana, Chuletón de buey a la parrilla con guarnición (pimientos rojos, patatas y guindillas fritas).

 
 
ESCUDO DE VITORIA


 

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Este sitio se actualizó por última vez el 29/08/2008