HISTORIA DE
SANTILLANA DEL MAR
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La
presencia humana en el entorno de Santillana del Mar está documentada
desde época prehistórica, como avalan los hallazgos de Altamira.
Restos
cerámicos y de lápidas dan también testimonio de la ocupación romana. Es
el caso de una lápida funeraria con una inscripción encontrada bajo el
altar de la ermita de San Sebastián, en Herrán, al hacer reformas.
Además, el núcleo de Vispieres era atravesado por la calzada romana que,
desde Julióbriga (Retortillo), llegaba hasta el Portus Blendium (Suances).
Muestra de ello es su topónimo, que hace referencia a la víspera de la
llegada al destino, a una jornada de camino del puerto del actual
Suances. Estos hechos van seguidos de un silencio arqueológico entre los
siglos V y VIII.
En la Alta
Edad Media, entre los siglos VIII y IX, una pequeña comunidad religiosa
se asentó en el lugar de Planes, amparada por la política poblacional de
los reyes asturianos. El monasterio guardaba las reliquias de Santa
Juliana de Bitinia (Santa Illana), mártir que acabó por dar nombre a la
villa de Santillana en el siglo XII. El poder
religioso y económico del monasterio fue progresivamente
incrementándose, favorecido por la concesión del primer fuero en el año
1045 y el hecho de que el ramal costero del Camino de Santiago llegara
hasta la Plaza de las Arenas.
En el siglo
XII se construyó el actual edificio, transformado en colegiata al
cambiar la regla monástica benedictina por la de canónigos de San
Agustín. A su vera fue desarrollándose la villa, que llegó a convertirse
en capital de la Merindad de los Asturias de Santillana, circunscripción
territorial que ocupaba todo el occidente de la región, hasta la
divisoria del Miera, y que tuvo vigencia hasta el siglo XIX.
A partir
del siglo XIII, el poder de las familias nobiliarias fue aumentando en
detrimento del religioso, dando lugar en 1445 a la conversión de
Santillana en marquesado bajo el dominio de la familia Mendoza, gracias
a un privilegio por el que el rey Juan II designaba a Íñigo López de
Mendoza primer marqués de Santillana.
Desde
finales del siglo XVIII la villa de Santillana fue perdiendo su poder.
Los canónigos de Santa Juliana pusieron gran tesón en dotar a su
colegiata con nuevas dependencias, como el coro, la sacristía, el
camarín y la sala capitular. Pese a ello, no consiguieron, tal y como
pretendían, que fuese convertida en catedral de un nuevo obispado
segregado del arzobispado de Burgos, siendo la colegiata de Santander la
que consiguió tal reconocimiento.
Con el
advenimiento del régimen constitucional en el siglo XIX, Santillana
perdió de la misma manera su poder administrativo, al convertirse
Torrelavega en cabeza del partido judicial. En 1822, en el primer censo
provincial de Santander, la villa de Santillana ya aparecía convertida
en uno de los 123 ayuntamientos que existían en la provincia. Fue
también en aquella época cuando al nombre del ayuntamiento se le dio el
apellido ‘de la Mar’, quedando establecido el actual nombre de
Santillana del Mar.
Palabras de Benito Pérez Galdós a Santillana del Mar
«Al
entrar en Santillana parece que se sale del mundo. Es aquella una
entrada que dice: "No entres". El camino mismo, al ver de cerca la
principal calle de la antiquísima villa, tuerce a la izquierda y se
escurre por junto a las tapias del palacio de Casa-Mena, marchando
en busca de los alegres caseríos de Alfoz de Lloredo. El telégrafo,
que ha venido desde Torrelavega, por Puente San Miguel y Vispieres,
en busca de lugares animados y vividores, desde el momento que
acierta a ver las calles de Santillana da también media vuelta y se
va por donde fué el camino. Locomotoras jamás se vieron ni oyeron en
aquellos sitios encantados. El mar, que es el mejor y más generoso
amigo de la hermosa Cantabria, a quien da por tributo deliciosa
frescura y fácil camino para el comercio; el mar de quien Santillana
toma su apellido, como la esposa recibe el del esposo, no se digna
mirarla ni tampoco dejarse ver de ella. Jamás ha pensado hacerle el
obsequio de un puertecillo, que en otras partes tanto prodiga; y si
por misericordia le concede la playa de Ubiarco, las aviesas colinas
que mantienen tierra adentro a la desgraciada villa no le permiten
hacer uso de aquel mezquino desahogo. Contra Santillana se conjura
todo: los cerros que la aplastan, las nubes que la mojan, el mar que
la desprecia, los senderos que de ella huyen, el telégrafo que la
mira y pasa, el comercio que no la conoce, la moda que jamás se ha
dignado dirigirle su graciosa sonrisa.
El
viajero no ve a Santillana sino cuando está en ella. Desde el
momento que sale la pierde de vista. No puede concebirse un pueblo
más arrinconado, más distante de las ordinarias rutas de la vida
comercial y activa. Todo lugar de mediana importancia sirve de paso
a otros, y la calle Real de los pueblos más solitarios se ve casi
diariamente recorrida por ruidosos vehículos que transportan
viajeros, que los matan si es preciso, pero que al fin y al cabo los
llevan. Por la calle central de Santillana no se va a ninguna parte
más que a ella misma. Nadie podrá decir: "He visto a Santillana de
paso". Para verla es preciso visitarla.»
Y además las de...
Enrique Lafuente
Ferrari 1955.
«En la
eufónica arquitectura de sus sílabas, el mero nombre de Santillana,
si seguimos los
hilos de las asociaciones que hacen vibrar la historia, es capaz de
evocar, para nosotros, galopes de bisontes ante la horda semidesnuda
de los cazadores trogloditas; rítmicos pasos de legiones romanas,
que van a castigar insurrecciones de tribus cántabras; canto
litúrgico de monjes, ante la reliquia venerada de una mártir,
llegada de remotos países; luchas de banderizos feudales, blasones
de grandes señores guerreros, cortesanos y poetas, vidas orgullosas
de hidalgos pobres o enriquecidos, más allá del mar, en servicio
real, en las Indias. Cuevas mágicas y palacios blasonados, claustros
románicos y desmantelados torreones...El recuerdo asocia, también,
al nombre de la villa montañesa, rimadas serranillas, historias de
capitanes de tercios españoles, inventadas trapacerías del pícaro de
Lesage. Si una abadía y un pícaro dieron a conocer a Santillana en
tiempos pasados, y si, tiempo después, sonó su nombre ligado al
sensacional descubrimiento de la famosa cueva de Altamira,
Santillana ha cobrado, de modo creciente hasta nuestros días, un
renombre internacional de villa del pasado, en la que la historia se
hace espectáculo presente...
...Desde los tiempos de Galdós a nuestros días, el milagro no se ha
alterado, y Santillana que no ha muerto, y que, antes al contrario,
parece haber encendido llamitas de espíritu en esta admiración, que
comenzó a despertar entonces, continúa viviendo la vida del pasado y
es el lugar maravilloso donde podemos realizar la más tremenda
hazaña que es dable a los humanos: salir del tiempo. Paseando por
sus calles, visitando sus palacios y sus conventos, oyendo sonar sus
pisadas por el viejo claustro románico, nos acoge esa sedante
impresión extraña que cosquillea, a la vez, nuestros sentidos y
nuestra imaginación. Es un viaje hacia atrás, hacia siglos
pretéritos; nuestras ideas e inquietudes de hoy se reflejan, ceden y
nos encontramos, realmente, flotando en una atmósfera en la que,
desasidos de las ataduras de nuestro tiempo, podemos gozar de la
contemplación visual del pasado, plasmado en sus piedras y evocado,
en cada paso, por perspectivas históricas y evocaciones
inevitables.»
Colegiata
de Santa Juliana, Palacio de los Benemejís, Casa de los Alonso, Casa de
los Villa, Casa Barreda Bracho, Casas de Águila y la Parra,
Ayuntamiento, Torre del Merino, Torre de Don Borja, Casa de la
Archiduquesa de Austria, Casas de Cosío y Quevedo, Museo Jesús
Otero, Palacio de los Velarde...
Cabalgata de
la noche de Reyes con la representación de un auto sacramental, que está
en trámite de declaración de Fiesta de Interés Turístico. San
Roque, el 16 de agosto - Santa Juliana, el 28 de Junio. Día del Turista,
en septiembre (variable).
Desde la perspectiva
económica, el sector que engrosa a un porcentaje mayor de población
activa es el terciario, con más del cincuenta por ciento, mientras
que el resto de habitantes están repartidos entre las actividades
agropecuarias, la construcción y la industria.
Ganadería y agricultura
El sector primario
mantiene un gran peso dentro del municipio. De hecho, un 21,1% de su
población activa está vinculado a este tipo de trabajos, siendo la
ganadería, y más concretamente el ganado bovino, la predominante.
Prueba de ello es la feria de año que se celebra en la villa
barquereña en el mes de enero, dentro del programa organizado con
motivo de la festividad de su patrono, San Vicente Mártir, y que
habitualmente se acompaña con un campeonato de arrastre. También la
pesca ha sido clave en San Vicente de la Barquera, aunque con el
paso de los años ha ido decayendo en importancia. Su puerto ha
registrado a lo largo de los últimos años un continuo descenso,
tanto en el volumen de las capturas como en los ingresos económicos,
datos que confirman la acentuada crisis por la que atraviesa el
sector, ya que la situación es similar a la que se está viviendo en
el resto de los puertos pesqueros de la región. Los datos de 2003
fueron con gran diferencia los peores de la última década, con unas
ventas que apenas alcanzaron las 843 toneladas y unos ingresos de
1.506.893 euros, cifras que prácticamente suponen menos de la mitad
de las registradas 10 años antes, ya que en 1993 se vendieron en el
puerto 1.854 toneladas de pescado, que alcanzaron un valor de
3.075.162 euros.
Industria
En lo que respecta al
sector secundario, la industria ocupa al 7,7% de sus habitantes,
empleados en las escasas empresas existentes en el municipio, la
mayoría de ellas relacionadas con la manipulación de la pesca. La
construcción, en cambio, ha ido ganando peso en los últimos años,
suponiendo el sustento para la economía del 18,5% de los barquereños.
Servicios
San Vicente es una
población dinámica que, manteniendo su tradición marinera, se ha
especializado en el turismo como una fuente de recursos para una
parte importante de sus habitantes. Así, el 52,7% de su población
activa vive del sector terciario. Su historia y su arquitectura, sus
bellos paisajes, su exquisita gastronomía y sus posibilidades de
ocio son los factores que han impulsado el desarrollo turístico de
esta villa, que se ha visto favorecida por la entrada en
funcionamiento de la Autovía del Cantábrico. San Vicente de la
Barquera concentra, además, los servicios comerciales,
administrativos y judiciales de la zona occidental de la región.
La
gastronomía en Santillana del Mar es muy variada. Sus primeros platos
más típicos son la sopa o las habas a la montañesa con judías verdes.
Las carnes tienen excelente calidad, sobre todo los filetes de vacuno y
el famoso chuletón de tudanca, nombre que recibe la raza vacuna
autóctona de Cantabria. Lo más destacado son los dulces, postres y
quesos. Merece la pena probar un vaso de leche con tableta, que se vende
en los portales de algunas casas del pueblo. La tableta es un bizcocho
casero al estilo de los sobaos pasiegos. Son platos famosos también las
corbatas, los pasteles de hojaldre, las quesadas y los quesucos.
Además de
los productos gastronómicos más típicos de la región, como los sobaos
pasiegos, las quesadas y los quesos, un buen recuerdo de la visita a
Santillana puede ser cualquiera de los objetos de artesanía de cobre o
cerámica que todavía hoy se fabrican y se venden en varios
establecimientos. El curtido de la piel y la fabricación de muebles en
ebanisterías artesanales son asimismo tradiciones antiguas de la región.
La ciudad, los
monumentos, las playas, los espacios naturales y las Cuevas de Altamira...
Carlos Alonso
González
Futbolista. (Santillana del
Mar, 1952). Ariete clásico, con un remate de cabeza preciso y
espectacular, sus primeros pasos futbolísticos los dio en el Barreda
Balompié, pasando posteriormente al Racing. Su estancia en el primer
equipo cántabro fue fugaz -una sola temporada-, siendo traspasado, junto
a Aguilar y Corral, al Real Madrid. La cifra que se pagó por los tres,
veinte millones de pesetas, en 1970, era una respetable cantidad por
aquel entonces. En su primera campaña en el equipo blanco conquistó la
Liga de la temporada 1971-1972. Su estilo de juego y, sobre todo, su
extraordinaria plasticidad y eficacia en los remates de cabeza, le
dieron pronto a conocer. Titular indiscutido e indiscutible en el Real
Madrid, ha conquistado numerosos títulos de Liga y de Copa y ha sido
subcampeón de Europa con su club.
Internacional en más de 40 ocasiones, acudió con la selección nacional a
los Mundiales de Argentina y al de España. En 1984 alcanzó el
Subcampeonato de Europa de selecciones nacionales, celebrado en Francia.
A lo largo de veinticinco años como profesional del fútbol, Carlos
Alonso, 'Santillana', ha recibido numerosas distinciones, tanto de orden
deportivo como civil. En los primeros meses de 1985, la villa de
Santillana del Mar le nombró hijo predilecto. (Fuente: Gran Enciclopedia
de Cantabria)
Cándida Cayuso González
Beata. (Ubiarco,
1901–Valencia, 1936). Entró en el noviciado que las Hermanas Carmelitas
de la Caridad tienen en Vitoria en 1921. En 1923 hizo su primera
profesión y fue destinada a la Casa de Misericordia de Valencia. Después
pasó a la Casa de Murcia y de nuevo a la de Valencia. En 1936 la
comunidad fue detenida y llevada al Gobierno Civil. El 24 de junio de
ese año llevaron a 12 carmelitas de la Caridad al Picadero de Paterna
(Valencia) y allí las mataron. La apertura del proceso de beatificación
tuvo lugar en Valencia en 1956 y el hecho del martirio quedó probado en
Roma en 1992. El papa Juan Pablo II las proclamó beatas el 11 de marzo
de 2001. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)
Francisco Díaz Herrera
Dibujante. (Santillana del
Mar, 1960) Sus primeras viñetas aparecen en la Hoja del Lunes (con el
seudónimo Koppa) en 1982 y en el catálogo La Ilustración y el cómic de
los 80 en Cantabria, publicado en 1983. Cultiva la pintura, el grabado y
la ilustración, obteniendo numerosos premios en concursos regionales de
carteles durante los años noventa. Desde principios de dicha década sus
dibujos aparecen en la publicación que el Equipo Peonza dedica a la
literatura infantil y juvenil. De estilo multifacético, ha publicado sus
ilustraciones en El Diario Montañés y en el semanario La Realidad, donde
también dibujaba una tira de humor que firma junto con su hermano Juan
Luis (Mayflower´s) como ‘Díaz Hermanos’. (Fuente: Gran Enciclopedia de
Cantabria)
Valeriano Fernández González
Ciclista. (Vispieres, 1931).
Comenzó su andadura en el ciclismo en 1952. En 1962 formó el primer
equipo ciclista cántabro de aficionados: el G.D. San Emeterio. Tras la
desaparición del Circuito Montañés, y con ello su patrocinador
principal, configuró un nuevo equipo: el Horno San José. En 1967
colaboró con el Ferrys aficionados. Tres años más tarde, tras la
desaparición del Ferrys, logró sacar adelante un nuevo equipo que, bajo
la denominación de La Revoltosa, dio continuidad a los Gonzalo Aja. En
1973 creó en Santander el juvenil La Casera, y en 1985 se hizo cargo de
Teka de aficionados. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)
Julio Antonio Jaurena del Pozo
Músico, pedagogo y director. (Santillana
del Mar, 1942–Santander, 2001). Comenzó sus estudios bajo el magisterio
de su padre Pablo Jaurena. En 1955 ingresó como educando en la Academia
de Música del Ayuntamiento de Santander, donde se inició en la enseñanza
musical del trombón de varas y pistones, bajo la dirección de R. Sáez de
Adana. Con el título de trombón de varas y pistones y saxofón grave en
el Conservatorio Superior Juan Crisóstomo Arriaga de Bilbao, debutó con
la Orquesta Sinfónica Nacional en la Porticada de Santander, con la que
realizó giras por toda España como profesor de trompa. En 1962 formó
parte del Quinteto del Viento del Ateneo de Santander. En 1975 ingresó
como profesor y subdirector en la Banda de Música de Santander, labor
que alternó con la dirección de la Coral Ensanche de Bilbao, el Orfeón
Barcaldés y, desde 1999, dirigió el Orfeón Cántabro de Santander.
Cultivó con gran pasión la ópera y la zarzuela y colaboró con numerosas
agrupaciones, especialmente con el Grupo Lírico Ateneo, Amigos de la
Ópera, la Coral Vallisoletana y la Compañía Albéniz de Juanjo Seoane. En
1976 fundó la Academia Musical Cantabria, que fue homologada por el
Ministerio de Educación y Ciencia dependiente del Conservatorio Ataúlfo
Argenta. En su seno creó la orquesta Agrupación Instrumental Cantabria.
Tanto la academia con la orquesta han sido escuela de músicos de
conocido renombre. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)
Íñigo López de
Mendoza
Escritor. (Carrión de los
Condes, Palencia, 1398-Guadalajara, 1458). Heredó de sus padres Leonor
de la Vega y el almirante Diego Hurtado de Mendoza un inmenso patrimonio
que se extendía por toda Castilla. Se especula que pasó su infancia en
la villa de Carrión, que había pasado al señorío materno a través de la
herencia de su abuela Mencía de Cisneros. .... más información >>
Jesús Otero Oreña
Escritor. (Carrión de los
Condes, Palencia, 1398-Guadalajara, 1458). Heredó de sus padres Leonor
de la Vega y el almirante Diego Hurtado de Mendoza un inmenso patrimonio
que se extendía por toda Castilla. Se especula que pasó su infancia en
la villa de Carrión, que había pasado al señorío materno a través de la
herencia de su abuela Mencía de Cisneros. Con seis años recibió la
noticia de la muerte de su padre el almirante, en sus palacios de
Guadalajara, estando junto a su madre y hermanos en la villa. Como
titular de la herencia paterna en aquellos años de 1404, 1405 y 1406,
Íñigo López de Mendoza tomaba posesión de las villas y lugares de
Buitrago, el Real de Manzanares e Hita, desencadenándose al mismo tiempo
una serie de conflictos por la herencia, algunos importantes, como los
pleitos interpuestos por la hermana de su padre, Aldonza de Castilla,
sobre el Real de Manzanares, y por su propia hermanastra, Aldonza de
Castelar, y el esposo de aquélla, Garci Fernández Manrique, sobre el
Señorío de Liébana, Pernía y Campoo.
En aquellos primeros años, bajo la tutela de Mencía de Cisneros y
después de su tío don Gutierre, recuerda haber puesto los cimientos de
una excelente formación humanística y literaria, y cuando tan sólo
contaba con diez años se celebraron sus capitulaciones matrimoniales con
Catalina Suárez de Figueroa, hija del maestre de la Orden de Santiago,
señor de Ferca y mayordomo mayor de la Reina, efectuándose las bodas en
Salamanca, el 7 de junio de 1416, al cumplir don Íñigo la mayoría de
edad.
De gran importancia para la formación humanísitica del futuro marqués de
Santillana había de ser su estancia en Cataluña, que se inició al
figurar en 1412 en la comitiva que acompañó al Infante don Fernando de
Antequera con motivo de su elección real y que se prolongó de manera
intermitente al menos durante los diez años en los que se tituló copero
mayor del Príncipe heredero y, desde 1416, Rey don Alfonso.
Su presencia en la corte castellana se va haciendo más notable a medida
que avanza la década de 1420 y al final de ella participó en la famosa
acción de Araviana contra los partidarios del Rey de Navarra, siendo
capitán de la Frontera y recibiendo importantes mercedes en tierras de
Guadalajara. Precisamente hacia 1430 se habrá de situar su viaje a las
Asturias de Santillana con motivo de atender los intereses del Señorío
materno frente a las pretensiones de los Manrique, condes de Castañeda.
El 3 de marzo de 1428 había de nacer su sexto hijo, Pero González de
Mendoza, el gran cardenal, y finalizado el verano de 1432 moría en
Valladolid su madre, Leonor de la Vega, recibiendo, por tanto, de ella
un patrimonio considerable en las Merindades de Monzón, Asturias de
Santillana, Liébana y Campoo, un inmenso número de vasallos y heredades,
más de veinticinco palacios, tierras y castillos y un sinnúmero de
rentas, ingresos y tributos señoriales, molinos, ferrerías, etcétera;
consolidando, a su vez, el señorío paterno en el Real de Manzanares a la
muerte de doña Aldonza y ampliando su poder en tierras de Guadalajara.
En 1437 fue designado capitán de la frontera de Córdoba y Jaén, a donde
se dirigió con su ejército, demostrando en sus empresas su dominio del
arte militar y facilitando son las tomas de Huelva y Bexis las treguas
de 1439. Pero mientras se encontraba en la guerra contra los moros, se
recrudecieron los conflictos señoriales en las Asturias de Santillana,
comenzando entonces el famoso Pleito de los Valles, cuyo fondo reside en
la usurpación jurisdiccional, que acabaría enfrentando al poder señorial
con los procuradores de los concejos, valles y lugares.
En 1438 ocurrían hechos violentos como los de la batalla del Campo
Revolgo, entre el corregidor del Rey, las gentes de la villa de
Santillana y los hombres del mayorazgo de la Vega, teniendo su
primogénito, Diego Hurtado de Mendoza, que acudir con sus gentes a
defender los intereses de los Mendoza en Liébana y en las Asturias de
Santillana.
El 8 de agosto de 1445 el rey Juan II expedía cédula de concesión de los
títulos de marqués de Santillana y conde del Real de Manzanares a favor
de Íñigo López de Mendoza, a quien se premiaba la fidelidad política y
su importante colaboración en la batalla de Olmedo, en la que fueron
derrotados los infantes de Aragón, y, en el apogeo de su poder, Íñigo
López de Mendoza estaría presente en los más importantes acontecimientos
de la vida política del Reino y, sobre todo, en la defensa de la
frontera de Aragón y en la definitiva caída de Álvaro de Luna.
El principal detonante de la hostilidad final contra el condestable fue
el encarcelamiento de su primo Fernán Álvarez de Toledo, conde de Alba,
a quien dirigió su más hermoso poema filosófico, el Diálogo de Blas
contra Fortunas, y su juicio sobre el condestable ajusticiado en la
horca el 2 de julio de 1453 se refleja en el famoso Doctrinal de
privados, en el que se complace poniendo en boca del propio Álvaro de
Luna cada una de sus culpas. Muerto Juan II, el marqués de Santillana
recibía el encargo de arbitrar la paz con Aragón y proyectaba las
acciones de guerra sobre la frontera de Granada, pero el desgaste de una
vida tan activa le hacía abandonar el campo de batalla por estar "aparejándose
para morir".
El 25 de marzo de 1458 fallecía, siendo enterrado en el monasterio de
San Francisco, de Guadalajara y asignado su mayorazgo de Santillana y la
mayor parte de sus bienes territoriales a su hijo primogénito, Diego
Hurtado, que sería nombrado por los Reyes Católicos duque del Infantado.
Formó en Guadalajara una de las mejores biblioteca de su tiempo, cuyos
fondos permiten comprender la amplitud de su formación literaria, que en
su vertiente lírica acusa la influencia de los poetas
catalano-provenzales e italianos. Escribió obras en prosa y en verso;
entre las primeras destacan los Refranes que dizen las viejas tras el
fuego, de clara intención folklorista, y el Prohemio e Carta, donde
expone sus ideas poéticas; se trata del primer intento de crítica
literaria publicado en castellano. Sin embargo, es la producción en
verso lo más conocido y alabado de la labor literaria del Marqués. Esta
poesía se caracteriza por la diversidad de formas y de temas utilizados,
pero puede clasificarse en cuatro grupos:
a) Canciones: son 19; predomina en ellas la inspiración
galaico-portuguesa.
b) Decires: los hay líricos -Querella de amor -, de arte mayor -Comedieta
de Ponza, pero destaca el procedimiento alegórico en el Infierno de los
enamorados y el Diálogo de Blas contra Fortuna No hay que olvidar la
invectiva contra Álvaro de Luna, en el Doctrinal de privados.
c) Serranillas: forman el grupo de composiciones más célebres del autor.
Una de ellas -'Mozuela de Bores / allá so La Lama'- ilustra el viaje que
don Íñigo hizo a sus posesiones de Liébana en 1434.
d) Sonetos: fue decisiva la aportación de Santillana a la entrada en la
poe3sía española de los sonetos italianos, mediante los 42 Sonetos
fechos al italico modo , compuestos a partir de 1438.
La figura del marqués de Santillana ocupa, pues, un lugar de
preeminencia en la vida política y cultural del siglo XV peninsular;
junto con Juan de Mena y Jorge Manrique, constituye el trío de grandes
escritores del prerrenacimiento español.
Su actividad literaria se inicia en el viaje al reino de Aragón de 1412,
cuando entra en contacto con Enrique de Vilena y varios poetas catalanes.
Dotado de un notable conocimiento literario formado a base de leer
traducciones latinas e italianas, concebía la poesía como una ciencia
destinada a tratar asuntos graves. No obstante parte de su producción de
juventud se ocupa de temas alegres y jocosos. A este grupo pertenecen
sus decires líricos y canciones, caracterizadas por la presencia de
abundantes elementos ornamentales. También suele incluirse en este
bloque las serranillas, un ciclo de ocho poemas escritos entre 1429 y
1440, centradas en sus viajes y campañas militares y muy apreciadas por
su autor. Los Decires narrativos, compuestos antes de 1437, forman uno
de los grupos de creaciones más amplios del autor que abordan temas de
amor (Infierno de los enamorados, Querella de amor), el lamento fúnebre
(Planto de la reina doña Margarita), el panegírico o la fortuna, la fama
y el destino del hombre (Defunsión de don Enrique de Villena). En 1437
se fechan sus Proverbios, escritos para la educación del príncipe
Enrique por encargo de su padre Juan II. Así mismo en su madurez se
cuentan varias composiciones de sátira política (Coplas contra don
Álvaro, Doctrinal de privados) y, en sus ultimos años, de temática
religiosa (Coplas a la Virgen de Guadalupe, Canonización de San Vicente
Ferrer). Por último señalar que abordó el soneto al estilo italiano.
Otros de sus trabajos a señalar son los relieves del Palacio de Justicia
de Santander, el monumento a Juan de la Cosa (Cartagena de Indias), a
José Luis Hidalgo (Santander), a Menéndez Pelayo (Reinosa), al salmón (Desfiladero
de la Hermida), al oso (Collada de Yesba) o al bisonte (Santillana del
Mar). Fue un experto en labrar el bloque de piedra. Su estilo tiende a
formas esenciales y simplificaciones geométricas. Se le ha dedicado un
museo en Santillana del Mar.
Juan de Polanco
Religioso. (Santillana del
Mar, siglo XVII–Sevilla, ¿?). Desciende de la familia de los Polanco de
Viares (Suances). Perteneció a la Orden de los dominicos; profesó en San
Pablo de Valladolid y fue colegial y profesor de teología en San
Gregorio. En 1654 marchó a Filipinas –lugar a cuyas misiones hizo enviar
más de ochenta frailes– y realizó varios viajes a China. Fue procurador
de la provincia del Santísimo Rosario de Filipinas y obispo de Nueva
Cáceres. Falleció en (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)
Luis Sáenz de Tagle
(también Sánchez de Tagle). (Santillana
del Mar, 1642-1710). Emigró a la Nueva España y se instaló en la ciudad
de México. Fue maestre de campo, dueño de un banco de plata, caballero
de Alcántara y I marqués de Altamira, título concedido por Felipe V el
23 de diciembre de 1704. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)
José Manuel Saiz
González
Ganadero. (Ubiarco, 1940). En
1971, junto a otros seis ganaderos, formó una sociedad aportando cada
uno sus vacas y sus tierras; así nació el primer Grupo Sindical de
Colonización en Cantabria, denominado Sociedad Agraria de Transformación
Miramar. Entre los siete reunieron 120 cabezas de ganado y 80 de ordeño.
En 1980, como reconocimiento a la buena labor realizada en la
explotación, ésta fue premiada como Empresa Ejemplar en la Feria
Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA) de Zaragoza. Ha presidido
desde 1990 la Asociación Frisona de Cantabria (AFCA), representante en
la junta de gobierno de la Confederación Frisona Española (CONAFE) y ha
sido miembro del Consejo de Administración de Aberekin, S.A. En 2002
presidía del Núcleo 51 de Control Lechero, que contaba con un millar de
socios ganaderos. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria).
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