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MONUMENTOS DE CIUDAD REAL |
Castillo de Alarcos
El Cerro de Alarcos se encuentra situado en el término municipal de Ciudad Real,
lugar donde se ubica el Santuario de Ntra. Sra. de Alarcos, en el km. 8 de la
carretera de Ciudad Real a Piedrabuena y a 3 km. del municipio de Poblete. Se
trata de un yacimiento íberomedieval de gran importancia, con una etapa
anterior, Hierro I, y un momento de primera romanización igualmente presente. Su
etapa medieval se documenta en los S. XII y XIII.
Alarcos en su etapa ibérica, ha sido identificada por numerosos autores como la
antigua ciudad de Lacurris, Lacuri, o Larcuris, «oppidum» oretano citado en las
tablas de Ptolomeo. Tanto las esculturas como los exvotos de bronce hallados en
la excavación del yacimiento nos hablan de su importante pasado ibérico.
Las primeras noticias de Alarcos medieval forman parte de la leyenda, al ser
incluido dentro de la dote de un posible matrimonio entre la mora Zaida y el Rey
Alfonso VI. Reconquistada por Alfonso VII en 1147, es reedificada por Alfonso
VIII y encomendada su defensa a la Orden de Calatrava. El 19 de Julio de 1195 es
escenario de la famosa batalla que lleva su nombre y que supone una derrota del
ejército cristiano frente a las tropas almohades de al-Mansur. Años más tarde,
en 1212, y gracias a la victoria de las Navas de Tolosa, se da paso a la
definitiva conquista y repoblación de La Mancha.
A partir de esta fecha comienza el declive de Alarcos. Alfonso X es incapaz de
repoblarla por lo que traslada a sus habitantes a una aldea próxima, llamada
Pozo Seco de Don Gil y allí funda Villa Real en 1255.
Desde la fundación de Ciudad Real, Alarcos fue quedando en el olvido y tan sólo
actuaciones puntuales en la Ermita a través de los siglos daban fe de su antiguo
esplendor. Desde 1984 a través de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha
y el Ayuntamiento de Ciudad Real en colaboración con el INEM y el Fondo Social
Europeo, se han llevado a cabo sucesivas campañas de excavación que han
proporcionado restos arqueológicos de gran valor cultural, actualmente
depositados en el Museo Provincial de Ciudad Real.
A partir de 1990 se materializó la creación de la Escuela Taller Alarcos con el
fin de consolidar y restaurar las diferentes zonas excavadas hasta el momento,
así como el castillo y la muralla medieval que se encontraban en progresivo
deterioro por el paso del tiempo. Todo ello está encaminado a la formación de un
Parque-Arqueológico con el fin de permitir la visitabilidad de todo el conjunto
monumental haciéndolo comprensible para la mayoría de los ciudadanos.
Parte esencial de dicho Parque Arqueológico será la existencia de un museo
monográfico y centro de interpretación que permitirá la contemplación, estudio y
custodia del material arqueológico extraído en las sucesivas campañas de
excavación. Con todo se intenta crear un foco cultural a escasos kilómetros de
Ciudad Real que permita acercar el pasado a la sociedad actual.
Alarcos tuvo un momento ibérico de gran esplendor, relacionado íntimamente con
la Alta Andalucía (provincias de Jaén y Córdoba) y con el Este Manchego
(provincia de Albacete). De este momento se han documentado estructuras en todas
las zonas excavadas del Cerro, siendo la existente, a la entrada actual del
yacimiento, la más definida como perteneciente a este período.
En ella se aprecia una calle de unos tres metros de ancha formada por grande
lajas de piedra caliza; a ambos lados aparecen habitaciones que tenían pavimento
de tierra apisonada y cuyas paredes eran de tapial o adobe y la cubierta de paja
o retama, aunque sólo han llegado a nosotros las cimentaciones de piedra.
Más próxima a la muralla medieval y alterado por ella en sus caras N. y 0.
aparece otro conjunto de estructuras de época ibérica que están íntimamente
ligadas con la zona anterior; se trata de restos de otra calle de las mismas
características adosada a un edificio macizo formado por grandes piedras
irregulares. En esta zona han aparecido varias figuritas de bronce en su mayoría
humanas (exvotos) que plantean la posibilidad de encontrarnos próximos a un
Santuario al que estarían asociados los exvotos. Las esculturas de piedra
zoomorfas existentes en el museo de Ciudad Real, estarían asociadas al mundo
funerario.
Cronológicamente esta etapa cultural arranca en un Hierro I Siglo VI-V a C.
hasta alcanzar una época de máximo esplendor en los Siglos IV-III a C.
constatándose también una escasa presencia romana en los Siglos II-I a C.
La ciudad medieval de Alarcos, tiene una extensión de 33 hectáreas y se
encuentra rodeada de una gruesa muralla de 3 metros de espesor, construída con
dos técnicas claramente diferenciadas. La primera, que sirve de cimentación y se
apoya directamente sobre la roca madre, está fabricada con mampostería ordenada,
formada a base de piedras de gran tamaño y llagueado moteado con pequeñas
piedras volcánicas a modo de decoración. Sobre ella se aprecia un desarrollo en
altura fabricado con tapial encofrado de piedra con argamasa de cal y puzolana.
Las esquinas se encontraban reforzadas por sillares labrados, restituídos
actualmente, que habían servido de cantera, al iniciarse el abandono de la
ciudad, tanto para la construcción de la ermita de Alarcos como de otras
construcciones de Ciudad Real (Iglesias de Santiago, San Pedro y la Puerta
Toledo. etc. )
Según la documentación aportada por las diversas campañas de excavación y por
otros documentos escritos, la muralla debió de ser construida a finales del S.
XII, es decir, en los años anteriores a la batalla de Alarcos (1195) siendo
parcialmente destruida como lo demuestra la gran cantidad de armas aparecidas
junto a ella (puntas de flecha, puntas de lanza, espuelas, etc.).
De todo el lienzo de muralla rescatado, actualmente sólo se ha podido
identificar una abertura parcialmente restaurada, que pudiera obedecer a una
puerta en alto, no pudiendo interpretarse como puerta principal.
Situada en el extremo NE. del Cerro, se accede a ella por una puerta abierta en
la muralla medieval. Su planta es de cruz latina y está dividida en tres naves
de altura desigual. La nave principal es más alta y ancha que las laterales y
están separadas entre ellas por diez pilares macizos de base octogonal que
sirven de soporte a ocho arcos apuntados, construidos con piedra caliza.
Tiene tres portadas; la primera, en el lado de epístola, y la segunda a los pies
de la iglesia, tienen arcos apuntados sobre jambas de sillería; la tercera, en
el lado del evangelio tiene un arco rebajado, alfiz y está construída
enteramente de ladrillo. A los pies del templo y sobre la puerta se abre un
rosetón de tracería, compuesto por diecinueve lóbulos y todo él encerrado en un
marco rehundido de forma cuadrada.
La techumbre se encuentra muy restaurada y está formada por un artesonado muy
simple; el original era de traza mudéjar con alfarjes pintados tal y como
aparecen en una de las capillas laterales. Se puede situar su construcción
en el estilo gótico entre los siglos XIII y XIV, coincidiendo con el período de
crecimiento de Ciudad Real.
A partir de este momento, la ermita ha sufrido diversas transformaciones
arquitectónicas que han configurado su estado actual. Situado en el punto más
alto del cerro se encuentra el castillo, descubierto parcialmente a raíz de las
excavaciones que se suceden desde 1984.
Éste se encuentra construido sobre una plataforma formada por un gran muro
ataluzado o «zarpa» que permite ampliar la superficie edificable.
Se trata de un recinto cerrado de forma más o menos rectangular, de unos 100 x
60 metros que conserva una torre de forma cuadrada en cada unas de las esquinas
y otra más en el centro de cada uno de los lados. Destacan las torres de los
lados este y oeste, pentagonales en proa y otra albarrana que defiende un
pequeño portillo situado en el lado oeste.
Al castillo se accedía por la cara oeste, lugar donde se ha descubierto una
puerta en recodo protegida por una de las torres pentagonales por otra torre
doble y por una tercera adelantada de forma rectangular que formaba parte de un
segundo recinto defensivo que protegía los lados sur y este.
La puerta se encuentra enmarcada en un muro de sillería bien labrada en la que
se conserva el arranque de un arco de herradura. En el interior se observa la
distribución del espacio a través de calles enlosadas desde las que se accede a
distintas dependencias: algibe, fragua, etc.
Los datos aportados hasta el momento permiten establecer una fecha en la que se
produce una gran reforma en el castillo, al menos de sus elementos más
sobresalientes, en los años anteriores a la batalla de Alarcos (1195), al mismo
tiempo que se construía la muralla. Sin embargo algunas fábricas y materiales,
situarían en este emplazamiento una construcción anterior de época islámica, en
tomo al siglo XI, que a su vez se asentaría sobre otros niveles culturales
ibéricos y de la Edad del Bronce.
Puerta de Toledo
Declarada en 1915, monumento nacional
es de los pocos restos que se conservan de la antigua muralla que rodeaba la
ciudad. Siglos XIII-XV. construida en 1.328 en espléndido gótico-mudéjar con
arcos ojivales y túmidos en el reinado de Alfonso XI, representa el símbolo de
la ciudad, su mascota. Resto de aquellas connivencias -y felices convivencias-
entre musulmanes, judíos y cristianos. Una reliquia, una superviviente bien
tratada, que aparece impertérrita en el inicio de la vía toledana, por la que en
su momento debieron llegar a la ciudad las mayores glorias, sin que fuera capaz
de sustraerse a alguna de sus derrotas.
Para dar cuenta cumplida de este precioso resto de la arquitectura militar del
siglo XIV, creemos lo más conducente trascribir íntegro el INFORME que obra en
esta Comisión de Monumentos, presentado por el Sr. D. Casimiro Piñera y Naredo,
hoy Prelado ilustre de esta diócesis, en 27 de Enero de 1891, el que escribió en
virtud de encargo de dicha Comisión.
Hallase emplazada esta puerta al fin de la espaciosa y larga calle de Toledo y
principio del antiguo camino que conduce á la ciudad del mismo nombre.
Compónenla seis arcos de esbelta y variada forma, flanqueados por dos fuertes
torreones de planta rectangular y de doce metros de altura por cuatro de frente.
Su fábrica es de mampostería gruesa en los lienzos y de siIlares en los angulos,
esquinas y arcos y la piedra caliza, de esta localidad. Indudablemente estuvo
antes coronada de almenas con sus correspondientes parapetos, mas hoy se
encuentra despojada de estas defensas y adornos.
De uno á otro torreón avanzan sus seis arcos, de los cuales, los tres que caen
hacia el campo, si bien diferentes entre si, corresponden y son exacta y
respectivamente iguales á los otros tres, que caen hacia la ciudad, formando
graciosa combinación, variada en los detalles y perfectamente eurítmica y
armónica en el conjunto.
El primero, tanto de la parte de la ciudad como del campo, es de estilo ojival,
del segundo período en sus comienzos y figura apoyarse sobre columnas de alto
relieve adosadas á los muros laterales, de los que arrancan á unos cuatro metros
del suelo, con fustes cilíndricos y capiteles cónicos, exornados de hojas de
vid, con solo un espesor de cuarenta centímetros y ostentando su clave á la
altura de nueve metros del suelo, aparece este arco ligero y atrevido, gallardo
y gentil.
El siguiente (también á una y otra parte, en dirección del centro del paso), de
menores dimensiones, descansando sobre pilastras empotradas en los muros y
coronadas de impostas, es de los llamados de herradura del primer período de la
arquitectura árabe. Hállase completamente separado del primero, en todo su
ancho, por una abertura de unos sesenta centímetros de espesor, que bajo el
punto de vista estratégico, podía sustituir con ventaja á las buhardas o
matacanes.
Estos dos arcos, gótico el uno, árabe el otro, separados entre sí por su parte
superior, cobijado éste por aquél y formando ambos armónico y bellísimo
conjunto, parecen simbolizar la doble raza de cristianos y mudejares que
constituían entonces el núcleo de esta población, amparándose los segundos bajo
la noble y franca protección de los primeros, y viviendo, á pesar de sus
distintas creencias religiosas, en la mejor paz y harmonía, y hasta mutuamente
contentos y satisfechos.
De igual vano, pero no árabe ó mudejar, sino gótico, es el tercero y más
céntrico. Entre él y el anterior media un espacio ó recinto de planta casi
cuadrada, circunscrito á derecha é izquierda por el muro intenso de los
torreones y, por delante y atrás por el frontón de, los referidos arcos Ciñelos,
á la altura de ocho metros del suelo, un triple bocel que, bífurcandose en los
ángulos y trepando por la parte superior de los muros, los corona de arcos
ojivales, cruzando en sentido diagonal, da origen á los nervios de las bóvedas,
cerradas por claves en forma de disco.
En uno de estos espacios (el de la parte de la ciudad algo más reducirlo que su
correspondiente que dá hacia el campo), existe a la derecha según se sale, un
postigo, también apuntado, abierto en el muro de uno de los torreones, que
comunicando con una escalera interior, dá acceso al adarve.
Entre los dos arcos góticos de reducido espesor y exactamente iguales que se
hallan en el centro del paso, hay una especie de ranura, extendida de uno á otro
torreón y abierta por arriba, donde encajaba el rastrillo, que ya no existe,
como tampoco el portón, que cerraba por dentro el arco exterior de herradura;
pero de su uso quedan en los muros profundas huellas.
Sobre la clave de este arco árabe ó mudejar, vése esculpido en piedras un escudo
con castillos y leones, y en el correspondiente del lado de la ciudad, á la
misma altura, una lápida de piedra, de poco más de un metro de alto por unos
sesenta y cinco centímetros de ancho, incluso el marco ó moldura que la ciñe
alrededor, de unos quince centímetros de ancho, y en ella, grabada en grandes
caracteres góticos bastante borrosos algunos y otros completamente destruidos,
la siguiente inscripción:
VISITA QS DNE HITATI
ONE ISTA ET OMS INSIDI
AS INIMICI AB EA LONE
REPELE ANGELI TUI SH HA
BITNTES IN EA NOS IN PACE CUS
TODIANT ET BEDICTIO TUA
SIT SUPER NOS SEP. SAL
VA NOS OSPOTES DS ET LU
CE TUA NOVIS CONCEDE PER
PETUA DNM NRM JHUM
CHRM F. T. FACTUM EST II
OC E MCCCLXVI RE
GNANTE DOMINO ALFON
SO ILLUSTRISIO REGE.
"Visita, oh Señor, te lo rogamos, esta morada, y aparta de ella todas las
ansechanzas del enemigo; tus Santos Angeles nos guarden en paz a los que
habitamos en ella; y tu bendición sea siempre sobre nosotros. Sálvanos oh Dios
Omnipotente, y concédenos tu eterna luz, Nuestro Señor Jesucristo, tu hijo, Fué
hecho esto en la Era de mil trescientos sesenta y seis, reinando el señor don
Alfonso, Rey Ilustrísimo".
Según la precedente inscripción, la puerta que nos ocupa fué construida ó por lo
menos terminada en el año 1366 de la Era española, que corresponde al 1328 de la
vulgar; y por lo tanto el muy esclarecido Rey D. Alfonso, que dice reinaba a la
sazón, es el undécimo de este nombre, que tres altos antes habia sido declarado
mayor de edad por las Cortes de Valladolid, y que despues de la célebre;
victoria del Salado y de la toma de Algeciras falleció victima de una terrible
epidemia en el cerco de Gibraltar. Llevaba ya entónces nuestra Villarreal 63
años de existencia desde su fundación por Alfonso el Sabio, y en este, tiempo
había levantado en la parte más elevada de la población su Alcázar ó fortaleza y
construido sus murallas de tapieria, pero de gran resistencia, como se puede
apreciar por los trozos que aún subsiten, entre ellos los inmediatos a la misma
puerta de Toledo, de los cuales se demolió el haz exterior para la construcción
de los dos paredones que, coetaneos á ella, se extienden á derecha é izquierda;
conservándose adosada a los mismos y con un espesor de cerca de tres metros,
parte de la primitiva muralla.
Que al erigir esta puerta con tan excelentes condiciones de defensa, se haya
propuesto el Concejo de Villarreal fortificarse contra sus enemigos, no hay
necesidad de consignarlo, por ser á todas luces evidente, pero que á la vez
quisiese con esto rendir un tributo de homenage y gratitud al joven y bizarro
monarca por la decidida protección que tanto él, como sus antecesores, le había
dispensarlo, concediéndole sus fueros y privilegios y sosteniéndola en la
desigual lucha con la poderosa Orden de Calatrava, su temible y poco afecta
vecina, no pasa de ser una simple conjetura; conjetura sin embargo á la cual
parece dar cierto viso de probabilidad el haber colocado el escudo Real en una
de las portadas, y el haber inscrito en la otra, después de la invocación de la
Divinidad y del nombre de nuestro Divino Salvador, el del muy esclarecido Rey D.
Alfonso, Domino Alonso illustrissimo rege. '
Lo que no cabe dudar es que esta Puerta guarda perfecta analogía con la célebre
Puerta del Sol de Toledo. Median, es verdad, entre una y otra notables
diferencias: pertenece la de la imperial ciudad al estilo árabe sevillano y la
nuestra al ojival de transición del primero al segundo período, ostentan los
lijeros y variados torreones de aquella barbacana exornada de arcos y almenas y
atavían su bellísima portarla, inscrita en su correspondiente marco ó arrabaa;
con dos órdenes de graciosas y entrelazadas arquerías sobrepuestas, mientras que
carecen de todo ornato los uniformes y pesados de esta; y su doble portada si
bien esbelta, graciosa y elegante, es muy sobria de adornos. Pero obsérvase en
ambas el mismo número de arcos, si se cuentan como uno solo, como así parece
debe hacerse, los dos ligerísimos del centro, separados únicamente por el
pequeño espacio que ocupaba el rastrillo. En ambas es apuntado dentro de su
respectivo estilo, el primer arco mayor que los restantes y estriba sobre
columnas. Reviste el segundo en una y otra, la forma de herradura, descansa
sobre pilastras destacadas de los muros y ostenta sobre su clave el respectivo
escudo.
Sin pretender, pues, equiparar el mérito artístico de la Puerta de Toledo de la
humilde y naciente Villa con el que todos reconocen y admiran en la del Sol de
la antigua y monumental ciudad, sin tratar en manera alguna una de confundir
épocas distintas, ni amalgamar estilos diferentes, nos limitamos á llamar la
atención sobre el número, orden y distribución de sus principales elementos
constitutivos, y aun sobre ciertos pormenores que parecen indicar que, si por
las razones expuestas, no entró en los planes del Arquitecto de la de Villarreal
copiar la de Toledo, la tuvo sin embargo muy presente y hasta trató de imitarla
y de reproducir los principales rasgos de su fisonomía en otro orden
arquitectónico y en la medida de sus escasos recursos.
Pero sea de esto lo que quiera siempre resultará que la nuestra, por su
respetable antigüedad de cerca de seiscientos años, por los recuerdos históricos
que evoca, por la esbeltez y gallardía de sus portadas y de todos sus arcos, por
la pureza de sus líneas y perfiles, por la feliz combinación de los estilos tan
bellos como el ojival y el árabe, por la variedad de sus detalle; y harmonía del
conjunto, por la suntuosidad de su fábrica en medio de su sencillez y hasta por
su buen estado de conservación, merece figurar entre los primeros y más
preciados monumentos de esta ciudad y su provincia, siendo por consiguiente
altamente razonable y justa la instancia que el Excelentísimo Ayuntamiento eleva
á la superioridad pidiendo sea declarada monumento nacional, con cargo, en
cuanto á su reparación y conservación, al presupuesto municipal: único modo de
evitar que en plazo, acaso muy próximo, venga al suelo, víctima de ruín codicia
ó de supina ignorancia. Artículo de Inocente Hervás y Buendía.
Muralla
La guerra entablada desde su principio con la Orden de Calatrava y con
insistencia cruel sostenida, hizo pensar á sus vecinos en proveerse de defensas,
que los pusieran al abrigo de toda sorpresa. Del año 1297 es la cuenta más
antigua, que su archivo conserva, de las cantidades empleadas en la construcción
de sus torres y muros, no dejando después año alguno, sin atender a su
mejoramiento y reparación. La desecación y saneamiento de los Terreros obligó a
verter en ellos todo el lienzo comprendido entre las puertas de Toledo y La
Mata. Vendidas por el Estado van desapareciendo sus fuertes torreones a impulsos
de la piqueta para dedicar su gruesa cantería como materiales de construcción.
Hasta el año 1600 únicamente daban ingreso á la ciudad las puertas de Toledo y
Alarcos y portillo ó postigo de Santa María. La porfiada y sangrienta lucha
sostenida con la Orden y la difícil defensa de su extenso perímetro así lo
exigían. La puerta de Alarcos se compone de un arco sencillo, sin mas adorno que
el blasón de. España entre dos reyes de armas. Los trajes de estas estatuas
acusan la época de Felipe III.
La muralla estaba compuesta por 130 torreones y 8 puertas, tenía una forma de
elipse casi perfecta con una longitud de 4.600 m., con un grosor de 2,20 m..
Para Madoz: "Comprende una extensión de 1.800 varas desde la Puerta de Alarcos a
la de Calatrava...; y, 2.004, de la Puerta de Ciruela a la de Toledo.
El eje mayor de la figura elíptica arrancaba desde la monumental Puerta de
Toledo hasta la Puerta de Ciruela; y, el menor, desde el postigo de Santa María
al punto medio de la línea recta trazada entre las puertas de La Mata y Granada
o "Miguelturra".
Recinto amurallado fue reparado a principios del siglo XVIII, es en este mismo
siglo (1767) cuando se derriba el primer tramo de la muralla que circundaba a
Ciudad Real; dando así el primer paso para llevarse a cabo después, la
demolición total del amurallamiento (tendría lugar en la segunda mitad del siglo
XIX y principios del siguiente).
Es evidente que LAS MURALLAS de Ciudad Real, calificadas por Rades y Andrada
como una "ruyn cerca" y por historiadores locales del siglo XVII y posteriores
de "excelentes", se deterioraron a causa de las continuas refriegas entre
calatravos y realengos; pero éstas, siendo reparadas en 1489, vuelven a sufrir
grandes desperfectos a consecuencia de una inundación del río Guadiana en 1508.
En 1853, 1860 y 1862, se producen demoliciones parciales del lienzo comprendido
entre las Puertas de Mata y de Toledo con destino a realizar obras municipales,
en 1863 se practica la demolición del total para emplear las tierras en desecar
una de las lagunas que existían extramuros de la puerta de Calatrava, las
lagunas de los Terreros.
El debate originado en 1882 sobre la titularidad de la muralla, está motivado
por la petición que formula el Vicario General del Obispado solicitando el
material procedente del derribo para construir el Seminario Conciliar.
Otro trozo de lienzo fue derribado en la Puerta de Santa María y Alarcos donde
se está construyendo en un nuevo matadero en cuyas obras se utiliza la piedra
resultante del derribo.
A mediados del siglo XIX, con la llegada del ferrocarril en 1853 a Ciudad Real,
se establece la necesidad de construir en la muralla una hermosa y espaciosa
puerta a la que se llamará de "Ciruela"; que, con esta obra, sigue el
amurallamiento reparándose una vez más para ofrecer una imagen más bella y
hermosa.
Más elocuente es la división del territorio aportada por el ferrocarril, cuyo
trazado en el plano de 1886 opera como nueva muralla, restituyendo los mundos de
lo rural y de lo urbano a la situación anterior. La maldición de la ciudad
histórica, falta de higiene, con problemas de alojamiento y con nulas
infraestructuras sanitarias demanda una visión alternativa a ese recinto que es
visto aún en 1912 como un repugnante anillo que aprisiona a la capital,
amenazándola con hacerla morir por el procedimiento de asfixia".
Después que el Arquitecto Municipal y el Secretario del Excmo. Ayuntamiento
informaron acerca del escrito del Sr. Presidente de la Cámara Oficial de la
Propiedad Urbana, en sesión de 16 de Septiembre de 1931 se determinó "ratificar
el acuerdo de cinco de Agosto último sobre la demolición de las murallas
existentes y en cuanto acercar los solares, demorar el cumplimiento de dicho
acuerdo hasta que esté aprobado el Plano de Alineaciones...". Y, por Decreto
(19-Septiembre-1931), se le notificó al Presidente de la Cámara Oficial de la
Propiedad Urbana el acuerdo recaído.
Pero, por causas que desconocemos, los propietarios de las murallas no
procedieron al derribo de éstas; evitándose con ello, en principio, la
desaparición de uno de los primitivos vestigios históricos con que contaba
nuestra Ciudad desde su fundación.
Muy poco tiempo duró tal satisfacción. La Municipalidad, nuevamente, en la
reunión Plenaria de 31 de Octubre de 1932 acuerda, como consecuencia de la
aprobación del "Plano de Alineaciones de la Ronda de Circunvalación", comunicar
a los propietarios del amurallamiento que procedan a su demolición:
proponiéndoles "un plazo de quince días a los dueños de las murallas que
circundan la ciudad, para que procedan a hacerlas desaparecer y de no realizarlo
en dicho plazo, lo ejecute el Ayuntamiento a costa de los mismos".
Torreón del Alcazar
El arco del torreón del Alcázar es lo único que queda hoy día del alcázar Real
de Alfonso X. Se trata de una puerta de arco apuntado, que aunque muy sencilla y
restaurada, aún muestra algunas curiosidades, como por ejemplo las marcas que
hacian los canteros medievales en algunos de los sillares a modo de firma.
El rey Sabio mandó construir el Alcázar al poco de fundar esta ciudad. Las obras
se prolongaron durante algún tiempo; pero pronto debió de estar en condiciones
de ser habitado como residencia real. Un resto de este alcázar es el llamado
"Torreón". Son escasos los datos que se tienen del edificio. En efecto, esta
carencia documental sobre su construcción impide una valoración sobre el papel
que pudo haber jugado dentro del núcleo de la ciudad. Algún autor señala lo
extraño de su ubicación al estar lejos del centro de la villa; pero la
explicación es evidente: era la cota más elevada del entorno y la menos
edificada dentro de las murallas de la villa. En el momento de su construcción
el Alcázar aparece despejado de edificaciones aledañas, el lugar es
estratégicamente perfecto para otear los posibles ataques a la amurallada villa,
que ya sólo podían temerse fueran llevadas a cabo por los calatravos. En la
actualidad permanece en pie el llamado "Torreón", un arco apuntado, que sin duda
pertenecía a una de sus puertas. Esta zona fue la elegida por Alfonso el Sabio
para fijar su residencia y el centro de su poder político, la más aristocrática
del Villa Real. Sin embargo, hasta pasado más de la mitad del presente siglo, el
sitio era social, urbana y económicamente lo más degradado de la ciudad.
El Alcázar formó parte de la dote que en 1455 entregó Enrique IV a su mujer doña
Juana, dejando esta señora como recuerdo de su señorío la torre que mandó
edificar en el sitio que ocupaban unas casas que había junto a él. A este
respecto discrepaba Delgado Merchán, que apuntaba: "...que, por el simple examen
de lo que queda, no se puede ocultar que el llamado "torreón" ni lo es, ni a
sido nunca, ni es otra cosa que un trozo de muralla en donde hay una puerta que
ni aún puede decirse que fuera la principal del palacio. Además de esto, si doña
Juana de Portugal, hubiese construido esta torre, habría puesto en ella sus
armas y no las de Castilla y León, que aún puede descubrir cualquier persona que
lo busque".
Los Reyes Católicos residieron en algunas ocasiones en el Alcázar e hicieron
donación del mismo en 1475, a don Fernando de Cervera, natural de Ciudad Real y
aposentador de sus altezas. Sabemos que este palacio poseía unos subterráneos,
que por los años de 1950 fueron lodados. Eran estas unas cuevas amplísimas, muy
interesantes geológica e históricamente, de lisas paredes veteadas por estratos
cuaternarios horizontales, de diversos colores, y con inclusiones de cenizas y
bombas volcánicas, con techos planos por haberse construido aprovechando esa
horizontalidad perfecta de los estratos. El actual arco o torreón ha llegado a
nuestros días gracias al marqués de Villamediana, que hace más de un siglo,
debido a su estado ruinoso, y a sus expensas, fortificó la puerta que amenazaba
derrumbarse.
Desde este alcázar dirigió Alfonso X sus embajadores al monarca francés San
Luís, pidiéndole en matrimonio a su hija para el infante don Fernando, su
primogénito, el cual -como sabemos- fallecía en 1275 casi repentinamente en
dicho palacio, cuando se disponía a guerrear contra los moros de Andalucía. En
este mismo lugar se hizo proclamar heredero de la corona su hermano Sancho IV
"el Bravo". El Alcázar estaba tan cercano a la muralla de la ciudad que pasaba
esta a formar parte del recinto real. Un maestre de Calatrava (como luego
veremos), hospedado en él, franqueó traicioneramente por la noche la entrada a
sus fuerzas por un postigo "...que penetrando la muralla salía al campo, cuando
tomó la ciudad mediado el siglo XVI". Por esta misma puerta salió Juan II de
Castilla, cuando le sorprendió en esta morada un terremoto mientras dormía la
siesta "...saliendo al campo por una puertecilla o poterna que había en la
muralla..”, suceso acaecido en 1431.
Aquí recibió Alfonso XI los embajadores que el rey de Marruecos le envió en
1344, en reconocimiento de haberle devuelto las dos hijas que había cogido en la
batalla de Tarifa. El mismo monarca, con ocasión de firmar una tregua con los
moros, se dirige a Villa Real donde llegó el jueves santo, estando este día y el
viernes. También reunió Cortes en el Alcázar de Villa Real, el año 1346.
Por el año 1388, nacía en la villa el físico y literato Fernán Gómez, que luego
sería conocido por el bachiller Fernán Gómez de Cibdarreal. Por su mente
privilegiada, entró a formar parte del séquito de Juan II, siendo éste niño.
Algunos prelados y grandes de España le recompensaban por su asesoramiento en
diversas materias. El monarca antes aludido le hizo merced, en 1445, de 30.000
maravedís sobre la lana de Segovia: tuvo amistad con muchos personajes de los
que entonces sobresalían en política y literatura. Parece que fue autor del
famoso "Centón Epistolario", publicado en Burgos en 1449, a él atribuido, pero
no probado. Se cree que murió en Ciudad Real." Hay en la capital una calle
dedicada a este personaje. José Goldero Vicario.
Puerta de Santa María
Escasísimas, desgraciadamente, son las
noticias que tenemos sobre la puerta o postigo de "Santa María". Hoy, solo
podemos decir que se hallaba al Oeste de la Ciudad; refiriéndose su nombre a
Santa María del Guadiana, quedando de esta puerta solo el recuerdo.
Se conoce, a través de un historiador local, que la puerta o postigo de "Santa
María" fué asaltada durante la primera guerra carlista: Era el 27 de Mayo de
1838, cuando Palillos "se presentó delante de las murallas de Ciudad Real,
capital, con sus fuerzas, intentando su paso al amanecer del día siguiente por
la puerta (postigo) de Santa María; mas sin resultado alguno, se retiró a
Miguelturra sin más pérdida que la de algún trabajador del pueblo, a los que
obligó a trabajar en el derribo de las murallas".
El Convento de Nuestra Señora de Altagracia (Dominicas), que tenía artística
apariencia en su antigua portada con altos y redondos contrafuertes de su muro
de fachada, uno de los bellos edificios religiosos del siglo XV fue derruido en
la década de los sesenta para dar paso a uno de los muchos bloques de viviendas
construidos en la época.
Torre de Galiana
El antiguo Prado de Galiana se
encuentra en la llamada finca de Galiana, a unos 11 kilómetros de Ciudad Real
donde conserva su torre en buen estado de conservación aunque restaurada, data
del Siglo XII y reformada en el siglo XIV.
Constituía una aldea que conservó su escaso vecindario hasta la invasión
francesa. Colonia agrícola con dos casas y 18 habitantes. Ya en tiempos de los
Reyes Católicos se pleiteaba sobre la legalidad del adehesamiento de Galiana,
efectuado con permiso de Juan II. Bañada por el río Guadiana, era un lugar de
pastos altos.
En el Quinientos eran clásicos los mayorazgos ciudarrealeños, gracias a las
disposiciones de las Leyes de Toro, como eran los Galiana.
Fue adehesado el llamado Prado de Galiana a Ciudad Real, según las Respuestas
Generales del Catastro, se cerró en 1712. La ciudad obtuvo sentencia favorable
de un juez de comisión del Consejo de Castilla en 1734, quien declaró dicho
término común y baldío. Sin embargo, los titulares del mayorazgo apelaron,
apelación no resuelta en la fecha de redacción del Catastro. La ciudad alegaba
que se no había podido seguir los pleitos para defender sus derechos por falta
de medios económicos. Quizá no fuera sólo la escasez de dinero de la hacienda
municipal lo que impidiera el seguimiento de esos pleitos, sino la posición
preeminente que en la sociedad ciudarrealeña y dentro del mismo ayuntamiento
ocupaban los titulares de estas dehesas.
En el XVIII el famoso mayorazgo de Galiana, tras los inevitables pleitos, estaba
en manos de una vecina de Málaga. No resulta extraño, por tanto, que en 1751 la
nobleza foránea tuviera casi cinco mil hectáreas en término de Ciudad Real, más
del 17 por 100.
Iglesia de Santiago
Es el monumento más antiguo de toda la ciudad y uno de los más
interesantes. Data de finales del siglo XIII. Ha sido restaurada
recientemente. Consta de tres naves con arcos ojivales, una ventana
románica y techumbre mudéjar descubierta, bajo las bóvedas barrocas del
siglo XVIII.
Iglesia de San Pedro
Construcción de finales del XIV, con añadidos del XV. Tiene planta de
salón y ábside poligonal, esbelta torre rematada con chapitel del siglo
XVIII, y tres interesantes pórticos: la puerta del Perdón, a los pies,
con arquivoltas apuntadas y decoración de bolas y rosetas; la del
Evangelio, de arquivoltas apuntadas e intradós lobulado, y la de la
Epístola, con hojas de madera. En su interior merece especial atención
la Capilla de los Cocas, de finales del siglo XV, con retablo
hispano-flamenco de alabastro y un sepulcro con estatua yacente de don
Fernando de Coca, fundador del templo de fina talla.
Iglesia La Merced de Santa María del Prado
Levantada en el año 1531, es de estilo gótico y nave única. Su fábrica
presenta elementos arquitectónicos de diferentes estilos, fruto de las
continuas reformas de que ha sido objeto a lo largo del tiempo. La
última es del siglo XIX, con la conocida Torre Nueva, de cuatro cuerpos
prismáticos rematados por uno ochavado. En su interior merece destacarse
el retablo del Altar Mayor, ejecutado por Giraldo de Merlo, con una
antigua imagen de la Virgen del Prado, y la sillería inferior, de nogal
tallado de la primera mitad del siglo XVIII.
Convento de Carmelitas
Construcción del siglo XIX con iglesia de planta de cruz latina y cúpula
en el crucero.
Convento de Franciscanas
Que guarda
una buena imagen de la Virgen con el Niño, popularmente conocida como la
Porterita, posiblemente del siglo XV.
Casa de Hernán Pérez del Pulgar
Con
magnífica portada del siglo XVI reformada en el XVII, e interior con
patio columnado y escalera renacentista.
Casa Real de la Caridad
Se edificó entre los años 1784 y 1788 por Eugenio Durango como fábrica
real de paños, lana y esparto, por lo que presenta los elementos típicos
de la arquitectura industrial: dos grandes patios, capilla en el centro
y una serie de naves.
Antiguo Palacio de Medrano
Actual
Rectorado de la Universidad de Castilla La Mancha, edificio del siglo
XIX con bella portada renacentista.
El Casino
Edificio
ecléctico levantado en el año 1887 por Sebastián Rebollar.
Palacio Provincial
También del
arquitecto Sebastián Rebollar y del año 1889, que alberga una buena
colección de pinturas de los siglos XIX y XX, además de fondos
escultóricos.
Museo Provincial de Ciudad Real
Creado en
el año 1976, recoge los hallazgos arqueológicos encontrados en toda la
provincia, además de diversas colecciones particulares y buenos fondos
pictóricos de los siglos XIX y XX.
Museo Elisa Cendrero
Casa-museo
inaugurada en 1983 y terminada de construir en el año 1917 en una
tendencia modernista tardía. En la planta baja se ha instalado el
Archivo Histórico cuyo fondo recoge documentos del siglo XIII al XIX.
Museo Diocesano de Ciudad Real, instalado en el antiguo Palacio del
Obispado, obra de Vicente Hernández del año 1887.
Castillo de la Calatrava
Es una
fortaleza que fue construída por los caballeros calatravos en los años
1213 a 1217. Se construyó después de la batalla de las Navas de Tolosa,
empleando como mano de obra a buena parte de prisioneros tomados en
dicha batalla. Siguió vivo hasta el siglo XVIII en que fue abandonado.
Los caballeros de Calatrava quisieron construirlo para sustituir el otro
castillo llamado de Calatrava la Vieja, situado en otro emplazamiento,
en la margen izquierda del río Guadiana, sobre una elevación del
terreno, en un lugar muy bueno para la defensa, pantanoso, inaccesible
pero insalubre.
Descripción
del recinto
Se
conservan documentos en que se detalla todo el edificio y la
distribución de las habitaciones. En realidad se trata de un complejo
recinto compuesto por iglesia, convento, hospedería, puebla y recinto
externo, todo fuertemente fortificado. Desde la llanura se asciende a la
fortaleza bordeando sus murallas exteriores por un empedrado que mandó
hacer Felipe II cuando decidió pasar allí una Semana Santa y se llega a
una explanada donde se abre la puerta exterior del siglo XV, que permite
entrar en el recinto externo o liza que está limitada por dos murallas
casi paralelas. Este recinto se utilizaba para guardar el ganado, para
alojar tropas en tránsito y para refugio de campesinos en caso de
peligro.
Desde la liza se accede a la zona del convento por una enorme cámara
situada junto a la muralla, semi-subterránea. En esta cámara se situaba
el cuerpo de guardia y las caballerizas. Sobre ella se levantaba la
hospedería que hoy se halla muy destruida. Al salir de las caballerizas
se entra en un espacio defensivo intermedio, que era un lugar de paso. A
la derecha se encuentra el convento del que sólo quedan los suelos y
parte de los muros.
El camino continua hacia el castillo cuyos altos muros se levantan ante
el espectador. A la izquierda pueden verse diversas estancias
semi-subterráneas que se pueden visitar. Se trata de antiguos almacenes
sobre los que se levanta hoy la vivienda del guarda, que a su vez ocupa
parte de la antigua hospedería. Continuando por el camino, a la derecha
pueden verse enormes rocas cortadas a pico que forman la base de las
murallas del castillo y a la izquierda una explanada acondicionada hoy
con mesas para uso de los visitantes. Desde aquí se domina el recinto de
la puebla que conserva las murallas completas por cuyo adarve se puede
circular. En dicha puebla había calles y casas y era donde vivían los
servidores del castillo y del convento. Está situada en un gran saliente
rectangular de la muralla y tiene sus torrecillas y un portillo de los
llamados secretos.
La iglesia
Fachada
principal y rosetón de la iglesia. Es de estilo cisterciense. Tiene un
gran rosetón en su fachada, del tiempo de los Reyes Católicos. Los
contrafuertes son a modo de torreones. En el interior se ven tres
amplias naves cubiertas con bóvedas de ladrillo y tres ábsides con arcos
apuntados. En el lado izquierdo había capillas funerarias que luego
fueron tapiadas y destruidas y que están por restaurar. A la izquierda
de la fachada estaba el palomar y el pozo de nieve. Había una entrada
desde la liza. A la derecha se encuentra el Campo de los Mártires (cementerio),
con su capilla, y también enormes aljibes subterráneos y el camino de
subida al castillo.
Al claustro del convento se accede por una puerta de la nave lateral
derecha. Quedan vestigios de los soportes de arcadas. Detrás de este
claustro hay un paso entre sus muros y los cimientos del castillo por el
cual se llega a la primera puerta del recinto del castillo propiamente
dicho.
El castillo
Está
situado en el centro y en lo más alto de toda la fortaleza. Su primera
puerta, con arco apuntado, funcionaba como barbacana que protegía la
segunda puerta a la que se llega tras un clásico recorrido de defensa en
codo y a cielo raso.
La segunda puerta se abre en los muros del castillo y da acceso a una
gran caballeriza con bóveda de cañón apuntado, separada del patio de
armas por pilares.
Una vez
situados en el patio de armas, a la derecha hay una escalera moderna de
caracol, de piedra, que accede al antiguo archivo de la Orden. A la
izquierda está la entrada de la cámara del Maestre, con la Cruz de
Calatrava sobre el arco apuntado. Debajo hay un aljibe. En frente, se
encuentra el acceso principal a las dependencias del castillo; se trata
de una gran escalera que conduce a diversas cámaras.
Esta
escalera conduce a cuatro niveles:
Primer
nivel: A la derecha se entra en una cámara abovedada que se comunicaba
con el piso de arriba por una trampilla en el techo. Al fondo, por una
estrecha entrada se accede a un aljibe. Hay que volver a la escalera
para continuar la ascensión.
Segundo
nivel: Allí se encuentra una cámara larga y estrecha que estuvo dividida
en dos plantas por un suelo de madera. A la segunda planta de suelo de
madera se accedía desde la plataforma en que va a desembocar la escalera
si seguimos por ella.
Tercer
nivel: Esta plataforma era la planta principal. Sólo conserva sus muros
y ventanas. Está a 20 m desde el suelo exterior. Desde ella se puede
llegar al archivo, (cámara abovedada con una ventana que mira al
castillo de Salvatierra que está a poca distancia). Por el lado opuesto
se llega al último nivel.
Último
nivel: Desde aquí se domina todo el recinto. La vista desde la zona de
los mástiles es impresionante: Al sur se ve Sierra Morena, al este, el
castillo de Salvatierra y Calzada de Calatrava (pueblo concebido como
granero de la fortaleza).
El
Carnaval
La alegría
de las peñas se vuelve contagiosa, y asombran el colorido e ingenio de
los disfraces. El Domingo de Piñata declarado de Interés Turístico
Regional, al margen de los bailes públicos, y de los paseos de las
máscaras por las calles ciudadrealeñas, más de una centenar de carrozas
de los pueblos de la provincia y de otras provincias y comparsas
desfilan entre aplausos de la multitud que la siguen. También son
importantes los concursos de mascaras y las veladas en la carpa
acondicionada para tal evento.
La Semana Santa
La Semana
Santa de Ciudad Real tiene una historia de más de seis siglos. Casi una
treintena de pasos -de los cuales más de la mitad va a hombros de
costaleros- han logrado no sólo el fervor en las calles de su recorrido,
sino la plena incorporación de la juventud, que asegura que el futuro de
esta Semana Santa (declarada de Interés Turístico Regional) está
asegurado. En marzo de 1.942 se constituía la "Comisión Permanente
Pro-Semana Santa", para realizar todos los pasos desaparecidos y crear
la actual Semana Santa. Que está llena de fervor y religiosidad, pero
también de colorido.
Mayos
La fiesta
de los Mayos se celebra el 30 de Abril, revistiendo muchas calles con
las “cruces de mayo”, cruces engalanadas y adornadas que se exponen con
orgullo por barrios. Durante esa noche, ya es costumbre que el "Grupo
Mazantini" canta a la Virgen del Prado desde la calle del Camarín, en
donde la Señora se asoma para escuchar la ronda. Otros grupos también
realizan el canto de alabanza a la entrada del mes de la Virgen y de las
Flores.
Romería de Alarcos
La Romería
de Alarcos, fiesta local que tiene lugar el domingo de Pentecostés (se
celebra 50 días después del Domingo de Resurrección) y lunes siguiente,
en la Ermita del mismo nombre, a 8 km. La imagen de la virgen, que está
durante todo el año en la ermita de Alarcos, se baja a la iglesia de San
Pedro el día 1 de mayo, volviendo a la ermita en romería la víspera de
la fiesta. Fiesta y bailes durante la noche anterior, con ofrenda de
flores a la Virgen, concursos y actos religiosos y festivos. Es
costumbre realizar el recorrido de los 8 Km. desde Ciudad Real a la
Ermita a pie
Festival Internacional de Folclore
En Julio
tiene lugar el Festival Internacional de Folclore, que llena las calles
de la ciudad de rostros multicolores, sones de los cuatro vientos, y
atuendos de todas las guisas. A la capital acuden cada año, media docena
de grupos folclóricos de los países más distantes y exóticos. Tras el
paseo cotidiano y callejero, deleitan a los numerosos entusiastas de sus
conciertos nocturnos en el Auditorio de la Granja. Un mes después, el
Festival de la Seguidilla, baile importante que dicen que originó otros
de mayor difusión, como la sevillana.
La Pandorga
La Pandorga
es una fiesta tradicional también en honor de la patrona de la ciudad, y
se celebra el 31 de julio. Son muy típicas las indumentarias propias de
esta fiesta, el pañuelo de "yerbas" en el cuello. El 31 de julio, con
"la Pandorga", se llenan el Prado y la Plaza Mayor de "limonada". Hay
numerosas actividades; una de las que tiene más participantes es el
concurso de "zurra"(baño de limonada) que tiene lugar en los jardines
enfrente de la Catedral. Actos religiosos, populares, , bailes
regionales, verbena. Se realiza el pregón y la investidura de la popular
figura masculina conocida como "Pandorgo" que tras la ofrenda a la
Virgen del Prado, la invitación a limonada y "puñao" que el "Pandorgo"
efectúa.
Fiesta Mayor
La fiesta
mayor de Ciudad Real se celebra del 15 al 22 de agosto, conmemorando a
la Virgen del Prado con sendas procesiones. La Virgen del Prado que
permanece durante todo el año en el Camarín, es bajada al Altar Mayor el
día 9 y subida nuevamente al Camarín el día 23. Como prólogo el 14 de
Agosto se celebra el desfile de Gigantes y Cabezudos. Durante esta
semana el centro de la diversión de la ciudad pasa a su recinto ferial,
donde se pueden encontrar atracciones de todo tipo, además de las
clásicas verbenas. Dulcinea, Damas y Pandorgo, conciertos, hípica. Las
mañanas son amenizadas por la música y el vino que se presenta el la
carpa colocada en la Plaza Mayor.
También son importantes todas las fiestas realizadas en cada uno de los
barrios de esta ciudad...
Me he bajado estas fotos de internet desde hace
tiempo. Cuando engendré esta página, ya no me
acordaba de que sitios me las había bajado, al
publicarlas creía que la gente me iba a
encontrar y pedirme que les hiciera referencia,
o que retirara las imágenes. Por esto he puesto
el siguiente anuncio debajo de cada galería de
fotos: si encuentras algún error, o conoces
información que deba ser incluida, o eres autor
de alguna fotografía, artículo de algún
monumento de España y desea que se te haga
referencia, contáctame mediante este correo y lo
haré con gusto:
esf@espanolsinfronteras.com
En algunos casos ya
les he hecho referencia a algunas personas y
páginas, porque éstas me han enviado un correo
avisándome de la autoría de las fotos, en otros
aun no.
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