Cocina con Arte

   

 

Besugo a la Espalda

 
RECETAS

Besugo a la espalda

Ingredientes: 1 besugo grande, 4 dientes de ajo, limón, vinagre, guindilla, vino, blanco, perejil, aceite, sal.

Preparación: Este besugo, en caso de no disponer de las parrillas especiales para asarlo, se puede preparar igualmente en besuguera y al horno. Se pide en la pescadería que lo preparen para guisarlo a la espalda, es decir, bien abierto de arriba a bajo, pero dejando la cabeza y escamándolo muy bien.

Ya preparado se sazona con sal, ajo y perejil machacado en el mortero, se rocía con el limón y se deja reposar como una media hora; en caso de no disponer de tiempo, se puede preparar seguidamente.

En una sartén, con aceite de oliva, se fríe un ajo, aplastándolo para que dé mas gusto; este aceite hirviendo se vierte sobre el besugo que estará dispuesto en la besuguera abierto. Se mete al horno más bien fuerte unos quince minutos; en ese momento se le añade un vasito de vino blanco y zumo de limón, dejándolo cocer otros diez minutos. En una sartén con aceite se fríen dos dientes de ajo partidos en lonchitas y un poco de guindilla, se separa después del fuego agregando un chorro de vinagre; se le quita la espina central al besugo y se vierte sobre él el sofrito.
Se sirve seguidamente en fuente o en la misma besuguera.

Fuente: Receta popular de la cocina asturiana facilitada por Víctor Alperi (Mieres, Asturias, 1930), autor de tratados gastronómicos, novelista, crítico literario y de arte... Pertenece al archivo familiar, puesto al día durante muchos años de trabajo por su madre, ya fallecida, Sofía Fernández de Alperi, una de las mejores —acaso la única— autoras de cocina que ha tenido Asturias, al lado de Nieves y su famoso Ramillete del ama de casa. Este y otros platos, cuyos ingredientes son en su mayoría para 6 personas, forman parte de la magna obra La Cocina Asturiana (2 tomos), editada por La Voz de Asturias S.A. (Lugones, Siero, 1995), con dirección gastronómica de V. Alperi y textos literarios, notas y recetarios de V. Alperi y Sofía Fernández.

Bonito en rollo

Ingredientes: 1 kilo de bonito, 1 cebolla, 1/4 kilo de tocino fresco, 1 cucharada o algo más de harina, 1 vaso de vino blanco, 3 huevos, Miga de pan, que se puede suprimir, leche, perejil, ajo, aceite, sal.

Preparación: El bonito se pica muy fino, o se pasa por la máquina de picar, lo mismo que el tocino y la cebolla. Tiene que quedar todo ello muy picado. Ya preparado, se sazona con ajo y perejil machacado en el mortero; se remoja la miga de pan en un poco de leche este ingrediente se puede suprimir, como se ha señalado al principio y después de escurrida se agrega el preparado de bonito; se añaden igualmente los huevos batidos y la cucharada y media de harina. Con esta mezcla se procede a preparar unos rollos que se pasan a una cazuela de horno, se rocían con aceite y se meten en el horno hasta que queden dorados. Cuando comienzan a dorar, se riegan con un poco de vino blanco y se dejan otros cinco minutos en el horno.

Se sirven calientes o fríos partidos en lonchas finas. También se pueden freír los rollos, ya preparados, y ponerlos a cocer en una salsa rubia, sirviéndolos igualmente partidos en rodajas y con toda la salsa. Los ingredientes de la mezcla también se pueden modificar, poniendo pimientos de lata y huevos cocidos. Pero la auténtica rulada de bonito es la primera receta.

En caso de no tener la miga de pan, se puede necesitar más harina en el momento de redondear los rollos y darles forma.

Fuente: Receta popular de la cocina asturiana facilitada por Víctor Alperi (Mieres, Asturias, 1930), autor de tratados gastronómicos, novelista, crítico literario y de arte... Pertenece al archivo familiar, puesto al día durante muchos años de trabajo por su madre, ya fallecida, Sofía Fernández de Alperi, una de las mejores —acaso la única autoras de cocina que ha tenido Asturias, al lado de Nieves y su famoso Ramillete del ama de casa. Este y otros platos, cuyos ingredientes son en su mayoría para 6 personas, forman parte de la magna obra La Cocina Asturiana (2 tomos), editada por La Voz de Asturias S.A. (Lugones, Siero, 1995), con dirección gastronómica de V. Alperi y textos literarios, notas y recetarios de V. Alperi y Sofía Fernández.

Cachopinos con salsa de avellanas

24 filetes pequeños y finos de solomillo de ternera, 24 colas de gambas pequeñas, 12 setas pequeñas, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, aceite, sal, pimienta negra, huevos, pan rallado

Para la salsa:  100 gramos de avellanas molidas no demasiado finas; 1/4 litro de nata líquida; 1 copa de jerez; aceite, pimienta negra molida.

Se recomienda:

Gambas de tipo arrocera.

Las setas de cultivo, tipo pleurotus.
El uso de la pimienta negra debe ser moderado, pues de lo contrario su dominante sabor enmascararía el de la carne.

Preparación: Se pican finamente la cebolla y el ajo y se pochan en aceite; después se añaden las setas y las gambas (las setas también troceadas en menudo) y se prepara un a modo de pisto, espesito, que servirá de relleno a los cachopines.
Se salpimentan los filetes de solomillo y se forman con ellos los cachopinos; para ello se dispone un filetito y sobre él se vierte un poco de relleno anterior, se cubre con otro filetito y el conjunto se reboza en huevo y pan rallado y se fríe en abundante aceite. Ya elaborados los cachopinos, se depositan en una fuente de servicio. Para preparar la salsa se tuesta la avellana molida en aceite, se añade el jerez y se reduce hasta casi sequedad; después se incorpora la nata y se salpimenta con sal y pimienta negra molida. Da unos hervores y se vierte sobre los escalopinos. Se acompaña el plato con patatas paja bien rustiditas.
FUENTE: Receta de María Amor Fernández Martínez, cocinera del Restaurante La Taberna de Nemo (Gijón). Julio de 2004.

Carlota o Charlota de Gijón

Ingredientes: 3 huevos, 200 gramos de nata, 1 sobre de flanín, 3 onzas de chocolate, azúcar, cerezas confitadas, 1/2 litro de leche, limón, (Bizcocho casero o bizcochos de Soletillas comerciales), harina.

Preparación: De dos huevos se separan las claras, batiéndolas a punto de nieve; se añaden dos cucharadas de azúcar que se introducen bien; seguidamente, se añaden las yemas y dos cucharadas de harina; esta masa de bizcocho se mete al horno en molde redondo untado con mantequilla o margarina, durante unos quince minutos.
Entre tanto, con la leche, el flanín y cinco cucharadas de azúcar se prepara la crema, añadiendo a la leche, al ponerla a hervir, corteza de limón. En lugar de flanín se puede poner maicena, y así se hace una crema de maicena para emplearla en la Charlota; ya preparada la crema, se deja enfriar un poco, agregando una yema la clara se reserva, y revolviéndola con frecuencia para que no se forme corteza.

La nata, preferentemente líquida, se bate hasta montarla bien, añadiendo 150 gramos de azúcar corriente o azúcar glas; con la clara reservada se hace un merengue con tres cucharadas de azúcar; bien duro el merengue se le agrega la nata, de la cual se reservan seis cucharadas. Se mezcla bien la nata merengada y la crema de flanín o de maicena.

En caso de no disponer de mucho tiempo se puede emplear, como se indica en los ingredientes, bizcochos de Soletilla comerciales en lugar de bizcocho casero.
Bizcocho, o bizcochos, se coloca en una fuente redonda, un poco honda y se moja con un vasito de leche o una copa de jerez dulce, según gustos; se pone sobre el bizcocho la crema preparada y se mete en el congelador de la nevera.

El chocolate se funde con una nuez de mantequilla o margarina y un poquito de leche; se saca la Charlota del congelador y se cubre con el chocolate, procurando que quede muy lisa la superficie con la ayuda de un cuchillo o espátula de goma; se adorna con unos puntos de la nata reservada y las cerezas confitadas, dejándola en el congelador unas cuatro horas o algo más. Se puede hacer de un día para otro perfectamente.

Se presenta en la mesa muy fría.
Fuente:
La Cocina Asturiana (2 tomos), edit. La Voz de Asturias S.A. (Lugones, Siero, 1995), con dirección gastronómica de Víctor Alperi y textos literarios, notas y recetarios de V. Alperi y Sofía Fernández.

Centollo al estilo de Cimadevilla

Esta receta es propia de Cimadevilla, popular y antiguo barrio pescadores de la ciudad asturiana de Gijón.

Ingredientes: 1 buen centollo cantábrico, 1 cebolla pequeña, 1 rama de perejil, 1 rodaja de merluza, 1 yema de huevo, 1 culín de sidra, 50 gramos de mantequilla, 1 cucharada de pan rallado, sal abundante, 1/2 vaso de salsa de tomate

Preparación: Cocemos el preciado centollo, del que reservamos sus exquisitas carnes. Conseguido esto, freiremos en poco aceite cebolla y perejil, hasta que se doren, momento en el que añadiremos lo que quede de la carne del centollo junto con la rodaja de merluza bien picada. Cuando rehogue, mezclamos con ello el culín de sidra, un poco de pan rallado, yema de huevo, el tomate, la mantequilla y la sal que precise. De esta manera lograremos una exquisita masa, con la cual rellenaremos el solitario caparazón del centollo. Finalmente, lo metemos al horno durante diez o quince minutos tras espolvorearlo con pan rallado.

Helado de queso de afuega'l pitu

Ingredientes: 300 gramos de queso de afuega'l pitu, 300 gramos de azúcar, 50 gramos de caramelo líquido, 50 gramos de miel, 500 gramos de nata líquida, 5 huevos.

Se recomienda:  El queso de afuega'l pitu ha de ser más bien tierno y muy fresco. Una excesiva acidez en el queso obligaría a usar más edulcorante (azúcar y miel). La nata líquida ha de ser muy fresca. Si huele o sabe a rancio, aunque sea poco acusado, estropearía enteramente el helado. Las claras de huevo han de batirse a punto de seminieve. Así se evita que formen cristalitos de hielo al congelar. Usar moldes de aluminio desechables. Así, al sacar el helado para servir, basta romper el molde con unas tijeras y, de esta manera, sale la barra entera.

Preparación: En un bol adecuado se disponen el queso de afuega'l pitu y la nata líquida y se baten muy bien, hasta homogeneizar, con la minipímer u otro tipo de batidora.

Ya bien mezclados la nata y el queso, se van incorporando el resto de los ingredientes (azúcar, caramelo, miel y yemas de huevo), hasta conseguir una mezcla lo más perfecta y fina posible. Finalmente, se agregan las claras de huevo batidas a punto de seminieve y se mezclan bien con el conjunto.

Se dispone la mezcla en un molde apropiado (tipo de los de bizcocho) y va al congelador hasta que adquiera la textura de helado. Se desmolda en el instante de servirlo y, ya troceado, se acompaña con un batido de fresa o de frambuesa.

FUENTE: Receta de Armando Alonso González, jefe de cocina del Restaurante La Zamorana (Gijón).

Langostinos a la plancha con salteado de trigo, mollejas y huevas de trucha

Ingredientes: 4 personas: 8 langostinos, 40 gramos de trigo, 4 mollejas de lechazo cortadas en trozos medianos.

Para la salsa de nata: 200 gramos de nata, 25 gramos de pasta de queso, 50 gramos de vino blanco.

Otros: Caldo de carne muy reducido, 20 gramos de huevas de trucha.

El caldo de carne se prepara tostando al horno 200 gramos de recortes de carne, y mezclados con algunas verduras (1 cebolla, 2 zanahorias, pimienta negra) y sal se reducen con 100 gramos de vino tinto y otros 100 de brandy; se deja evaporar, se cubre con agua abundante y hierve mansamente unas 8 horas. Se cuela, se pasa por estameña y reposa hasta que tome cuerpo.
La salsa de nata se prepara mezclando todos los ingredientes citados para ello (nata, queso y vino blanco) y se pone al fuego hasta conseguir una textura densa y con cuerpo. Se cuela y se reserva.

Preparación: Se pica un diente de ajo y se dora en una sartén con aceite; se le añaden las mollejas (bien limpias y previamente escaldadas en agua con sal) y rehogan en el aceite y ajo hasta dorar ligeramente. Se bañan con un poco de caldo de carne muy reducido, se ponen a punto de sal y se reservan.

En un cazo con agua, al fuego, cuece el trigo durante 6 minutos. Se saca y, ya escurrido, se saltea con aceite y se sazona con sal. Se le suman las mollejas y se añade un poco de caldo de carne. Entre tanto –y aparte– se quita el caparazón a la cola de los langostinos (dejándoles la cabeza) y se marcan a la plancha.

En un plato hondo individual, se dispone un montoncito de trigo y sobre él, trozos de mollejas. Alrededor se salsea con la nata y sobre ésta se dibuja un hilo con el jugo de carne. Se colocan los dos langostinos entrelazados sobre el trigo y las mollejas y por encima del conjunto se dejan caer unas huevas de trucha. Una hierba adecuada pone el punto de decoración.

FUENTE: Receta de Alejandro García Urrutia, propietario y director del Restaurante Paladares (Gijón).
 

RESTAURANTES
 

   

 
TURISMO

Parque Natural del Monte Deva

Es un circuito ideal para los amantes de la naturaleza que cuenten con un buen nivel. Partiendo del estadio de fútbol de El Molinón, se toma la carretera hacia Somió en la Guía, y posteriormente se pasa muy cerca de la Universidad Laboral y del Hospital de Cabueñes. El ascenso a la Olla es el primer tramo de subida hasta el monte Deva, a una altitud de 450 m, desde donde se obtiene una vista completa de la zona. El observatorio Monte Deva está muy próximo. El descenso hacia la fuente y lavadero de Deva nos va permitiendo disfrutar de ese entorno rural gijonés. Una vez pasada la iglesia de Deva, nos dirigiremos al campo rústico de golf del Tragamón, antes de llegar al Curullu, desde donde atravesaremos Viesques, de regreso al Molinón.

Playa de San Lorenzo

Es la más concurrida, ya que está en la ciudad. Sus fondos son de arena. A lo largo de la playa se forman diversos picos de derecha a izquierda. En días de buenas condiciones funciona con todas las mareas, aunque en pleamar forma contraolas. En bajamar, en el lado derecho de la playa, rompe una ola larga, con secciones y muy divertida.

Playa de Poniente

Arenal situado en la parte más oriental del barrio del Natahoyo, junto al puerto deportivo. Playa abrigada por su orientación, que fue recuperada en la década de los 90. Tiene un paseo de unos 500 m. de longitud. Cuenta con servicios de duchas y aseos, papeleras, contenedores, aparcamiento, megafonía, accesos para minusválidos y limpieza diaria del arenal. Servicios de primeros auxilios y embarcación de rescate, además de balizado en las zonas de baño, y canales de lanzadera/varada para embarcaciones. Posee paradas de los autobuses 1, 4, 12, 16. Información turística.

Playa el Mongol

Está muy cerca de la playa de San Lorenzo, en dirección Este. Es un recurso cuando hay mucho mar. Rompe una hola derecha y larga, con secciones. Su fondo es de rocas, lo que la hace peligrosa pues, dependiendo de las mareas, tienes que sortearlas. Si hay mucho mar, no está muy concurrida.

Playa de Peñarrubia

Situada en las afueras de Gijón, siguiendo la carretera en direccióón Este. Es una playa de fondos de arena y cantos rodados. Existe un reef plano que da buenas olas y no muy peligrosas. Aguanta mucho mar. Se caracteriza por ser una playa nudista, por lo que te puedes encontrar de todo...

Playa de Aguilar

En esta playa de la zona centro-occidental, cada vez más concurrida, se deja notar ya, sobre todo los fines de semana y festivos, la presencia de un número considerable de visitantes del centro de la región. Dotada de buena infraestructura turística, el arenal de Aguilar pertenece en una pequeña parte al concejo de Cudillero, correspondiendo la mayor al de Muros del Nalón.

Playa de la Cagonera y Serin

Apenas perceptible por la altura de los acantilados que la limitan, la pequeña playa de La Cagonera pasa prácticamente desapercibida para una gran mayoría, sirviendo de abrigo para barcas pesqueras en su rocoso lado derecho.

Playa del Estaño.

La carretera de La Providencia lleva a la playa de Estaño, cuyo principal atractivo radica en el Pozo del Cura —piscina natural tallada en el roquedo—. Cuenta con un reducido conjunto de edificaciones de carácter residencial levantado sobre su acantilado.
 

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