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Capilla Real de Granada Fundada por los Reyes Católicos junto a la catedral para sede de su propio enterramiento en 1504, según documento otorgado en Medina del Campo dos meses antes de la muerte de Isabel la Católica, en la cédula de fundación se especifica que estaría en esta catedral de Granada, a la derecha de su Capilla Mayor, y bajo la advocación de San Juan Bautista y San Juan Evangelista. Pese al empeño de los monarcas, ninguno de los dos llegó a ver acabada la Capilla, por lo que, cuando murieron (Isabel, 1504; Fernando, 1516), sus cuerpos fueron depositados en el convento de San Francisco, en la Alhambra. En 1521 su nieto el emperador Carlos pudo al fin trasladarlos aquí, mostrando gran interés por ella, que la deseó como panteón de la Casa Real, trayendo así los restos de su mujer, la emperatriz Isabel (1539); de su nuera la princesa María (1549), y de los infantes D. Juan y D. Fernando. Por esta razón le dio el título de Aula Regia y consiguió del Papa Paulo III su constitución en Cabildo, instituyendo además el Colegio de San Fernando para muchachos que atendieran el coro y el altar, cuya sede era un anexo a la cabecera de la Capilla, hoy desaparecido. La decisión de Felipe II de hacer el panteón Real en el Escorial, llevando allí los cuerpos de su primera mujer y de sus hijos, provoca la decadencia de esta Capilla como institución. Salvo el último intento por restituir su esplendor por parte de Fernando VI, quien le otorga las Constituciones que aún hoy rigen, a partir de 1762 la caída aumenta por los sucesos próximos a la Revolución Francesa. En 1506 se fecha el primer contrato de ejecución de las obras entre el cardenal Cisneros y el arquitecto Enrique Egas. A juicio de Carlos V la capilla era pobre y falta de grandeza, pero iba en consonancia con el ideal franciscano y el deseo de la reina Isabel de ser enterrada en sencilla sepultura. Mas, pasados tres años, el conde de Tendilla, responsable del seguimiento de las obras, decide elevar la nave y las capillas y construir un cimborrio. Acabado lo sustancial del edificio en 1517, aún se tardó cuatro años más en enriquecer la Capilla. En ese tiempo se hacen las bellas portadas que abren a la catedral y a la iglesia del Sagrario y vienen las primeras muestras del arte renacentista con la llegada del sepulcro de los monarcas desde Génova, obra de Domenico Fancelli (1517), la gran reja del maestro Bartolomé, la portada exterior a la placeta de los Oficios (1526) y el gran retablo central donde trabajan artistas tan notables como Felipe Bigarny, Alonso Berruguete y Jacobo Florentino, desde 1520 a 1522 . De planta rectangular y acabada en cabecera ochavada, su única nave se divide en tres tramos por pilares en el muro, con capillas hornacinas en los dos primeros. Tras la gran reja se encuentran los sepulcros reales y bajo el suelo, la bóveda de enterramiento. La cubierta se hace con espléndidas bóvedas de crucería con terceletes, de elaborados dibujos y decoraciones cruciformes en el centro. Conserva esta Capilla una gran portada gótica en el muro de la catedral, a la altura del crucero de aquélla: una moldura de bocel enmarca la puerta cerrando el hueco de medio punto a modo de alfiz y continuando hacia arriba en forma de arco mixtilíneo en cuyo tímpano está el águila de San Juan con el escudo de la Corona y los emblemas del yugo y las flechas. A los lados, entre pilares con pináculos se colocan dos heraldos bajo dosel, coronando la composición retablística una escena de la Adoración de los Magos, realizado todo ello sobre el año 1517. Por Real Decreto, la Capilla Real de Granada es Monumento Nacional desde el año 1.884. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Bubión
Bubión
parece tener su origen en tiempos romanos y en el
SXIX se hallaron restos de enterramientos de esta
época aunque el actual emplazamiento es posible que
se deba a los godos en una fecha algo posterior. Monasterio de San Jerónimo El Monasterio de San Jerónimo se crea en Santa Fe bajo patronazgo de los Reyes Católicos en 1492; trasladándose luego a la capital, para finalmente ubicarse sobre los terrenos que dicen pertenecían a Boabdil, último monarca nazarí. Comenzadas las obras bajo la estética gótica habitual en las obras patrocinadas por los monarcas, pronto se cambia a los nuevos modelos renacentistas, al hacerse cargo de su coste la Duquesa de Sessa, doña. María de Manrique, quien pidió a cambio la Capilla Mayor de la Iglesia para enterramiento suyo y de su marido. El conjunto del Monasterio, obra del s. XVI, excepto las pinturas murales que son del XVIII, consta de Iglesia y dos claustros, en torno a los que se organizan las diversas dependencias. Un gran elenco de artistas participaron en ella: Jacobo Florentino, Diego de Siloé y Lázaro de Velasco; y muchos e importantes maestros de la Escuela Granadina: Vázquez el Mozo, Pedro de Orea o Pablo de Rojas. En 1525 se establece el patronato y pronto se comienzan las obras por Jacobo Florentin, prestigioso arquitecto, escultor y pintor italiano que llega a Granada en 1520. De la fábrica ya iniciada, Florentin aprovecha su estructura recreciendo los primitivos pilares con monumentales pilastras corintias estriadas con bastones en cuyos capiteles cambia las volutas por figuras con dragones. Labra en el crucero retablos de piedra con hornacinas aveneradas, capiteles con mascarones y abultadas molduraciones, y modifica los arcos de entrada a las capillas laterales con grandes arquivoltas. No se tiene constancia de si logra terminar el entablamento, pues muere en 1526; y aunque su obra es escasa en Granada, dejó lo suficiente para plantear una arquitectura renacentista brillante e imaginativa, que influyó decisivamente en la de los maestros posteriores. A su muerte le sucede Diego de Siloé, arquitecto con gran bagaje y experiencia por trabajos anteriores en Castilla. Sobre el entablamento resuelve magistralmente el crucero levantando sobre los cuatro pilares trompas que soportan nichos, con los que pasa ingeniosamente de la planta cuadrada a la octogonal y de la que arranca la original y fastuosa bóveda con crucería encasetonada. Las trompas se apoyan en figuras de ángeles; los nichos son avenerados con estatuas de bulto de los evangelistas, y entre ellos se abren óculos para la iluminación natural, flanqueados por atlantes. De su rico patrimonio interior destaca el magnífico Retablo de la Capilla Mayor realizado entre 1570 y 1605 donde se reflejan las características propias del Renacimiento y el Manierismo andaluz. Realizado según traza de Juan Bautista Vázquez fue modificado por Diego Pesquera en 1573, y en 1605 Juan de Orea le añadió un cuerpo más. A sus lados están las estatuas orantes de don Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán – cuyos restos se conservan en la cripta - y de su esposa doña María de Manrique. En el Coro, situado a los pies de la iglesia y en alto, sobresalen la sillería realizado por Siloé y el órgano de fines del s. XVIII. El bello claustro gótico está decorado con los escudos reales y las armas de fray Hernando de Talavera. Varias de las portadas que dan al claustro fueron labradas por Siloé, siendo también obra suya el gran ábside de la iglesia, octogonal y cubierto por bóveda en forma de concha. La portada exterior, manierista, es de 1.590, obra de Pedro de Orea. Este soberbio conjunto, como tantos otros, sufrió el paso y el expolio de las tropas francesas de Napoleón, que hicieron de él su cuartel de artillería, originando la desaparición de parte de su tesoro y el destrozo de su torre. Bien de Interés Cultural, es Monumento Nacional según aparece publicado en La Gaceta de Madrid del año 1.931. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Iglesia de la Encarnación - Alhama La toma de la importante villa de Alhama de Granada, en 1482, se configura como el primer gran asalto para la toma final de la ciudad y de todo el reino de Granada, empeño firme y decidido de los Reyes Católicos en su política de reconquista y cristianización de toda la península ibérica. Y ya a las pocas semanas de tomada la villa, se convierten sus tres mezquitas principales en iglesias; siendo bendecidas por el cardenal de España don Pedro González de Mendoza, quien los acompaña en misiones de socorro y abastecimiento espiritual en su avance por estas tierras. Como sucederá luego en la práctica totalidad de las poblaciones que se van ganando a los musulmanes en esta etapa final de la reconquista, la que hasta entonces fue Mezquita Mayor, convertida ahora en la primera iglesia cristiana erigida en toda esta zona por los Reyes Católicos, se dedica a Santa María de la Encarnación, siendo dotada por los propios monarcas, -junto con las otras dos mezquitas transformadas en iglesias bajo la advocación de Santiago y San Miguel, respectivamente- con imágenes y ornamentos donados por la reina Isabel, quien dispone la titularidad de cada una de ellas. Para ésta además, por ser el primer templo erigido bajo su reinado en una plaza ganada a los musulmanes, la tradición dice que la reina bordó varias casullas, que aún se conservan como un tesoro en el museo particular del interior de la iglesia. Es curioso observar cómo la advocación hacia Santa María de La Encarnación en la mezquita mayor de cada nueva localidad ganada se repite, a instancias de la reina Isabel, en lugares como Álora, Setenil, Cártama, Coín, Ronda, Loja, o Vélez Málaga, así como en las mezquitas mayores de grandes ciudades como Málaga, Guadix, Almería o Granada, convertidas luego en catedrales. Esta iglesia de La Encarnación de Alhama es una magnífica obra en piedra donde ya se trabaja en el año 1505, y que se acaba en la segunda mitad de la centuria. Los primeros datos de su construcción se remontan a ese año, ya iniciada la obra, cuando trabajaba en su Capilla Mayor Bernardo Ximénes. Otro cantero, Pedro de Azpeitia, continúa en 1507 con el primer cuerpo de la torre y acabando los dos tramos delanteros. A partir de 1526 se añade un tercer tramo hacia los pies, abriéndose la entrada lateral; y hacia 1542 se levanta el coro en este último tramo, completándose la torre en torno a 1560. La iglesia es de una sola nave con capillas laterales excavadas, cubierta con bóvedas nervadas. Forma un rectángulo irregular por estrechamiento de la cabecera, adoptando ésta y el tramo siguiente una forma ligeramente trapezoidal a causa de lo irregular del terreno. Igualmente quedan descompensados los laterales: mientras a la derecha se abren tres capillas entre contrafuertes, además de la puerta, en el lado izquierdo sólo aparecen otros tantos huecos rehundidos en el muro, quedando los contrafuertes visibles al exterior. De estilo gótico de transición al renacimiento, en su fábrica trabajan grandes maestros del momento: Enrique Egas y Diego de Siloé. El gótico se ve al exterior en sus recios contrafuertes laterales y ventanas, y convive con elementos clasicistas como es la bella portada principal, en realidad “doble”: al exterior renacentista, de ancho vano y arco rebajado flanqueado por columnas a la que se llega mediante gradas escalonadas, pero con otra más antigua, gótica, tras el cancel. En su interior se conservan obras muy interesantes, tales como un órgano de 1541, un púlpito gótico y el retablo de Machuca, además de la colección de capas y casullas citadas. Cuenta esta iglesia con una potente torre de piedra, de planta rectangular, que sobresale visiblemente del conjunto. Dividida horizontalmente en tramos por cornisas, en los superiores aparecen tres huecos para alojamiento de campanas en los frentes largos por uno solo en los cortos, lo que viene a aumentar más la proporción alargada de esta bella pieza. Notable edificio de transición al Renacimiento, fue justamente valorado con su declaración de Monumento ya en el año 1931, siendo publicado por La Gaceta de Madrid de ese mismo año. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano Catedral de la Anunciación El obispo fray Fernando de Rojas coloca en 1523 la primera piedra de la catedral que había trazado Enrique Egas con planta similar a la de Toledo, siendo nombrado poco después “Maestro mayor del edificio desta santa iglesia de Granada”.
Por
entonces y desde 1525 Diego de Siloé dirigía las
obras del monasterio granadino de San Jerónimo y el
Cabildo le encomienda unos diseños para el templo,
acomodados a la distribución de los cimientos y de
la obra ya comenzada. Es posible que el Cabildo
quisiera más dedicación y asistencia a las obras que
la prestada por Egas a esta catedral, aunque es
probable que sobre todo, sintieran el deseo de
cambiar su fábrica goticista por otra nueva de corte
renacentista. A la muerte de Siloé -1563-, y tras haberse habilitado el templo al culto por tener cubiertas las bóvedas y cerrada la cabecera, le sucede Juan de Maeda, su discípulo y aparejador, junto a un brillante grupo de entalladores en las decoraciones del templo. Tras años de trabajo, en 1704 se termina finalmente la construcción de esta gran catedral, según el modelo de Siloé, a quien se debe la extraordinaria visión arquitectónica que produce contemplar desde la nave central la luminosidad de su impresionante y redonda Capilla Mayor, cuya cúpula decorada con vidrieras de gran belleza, con esculturas y pinturas de Alonso Cano, resume la grandeza de este templo. En su interior destaca también su sillería plateresca del Coro y la Sala Capitular, actualmente lugar de exposición del tesoro de esta catedral, que también expone piezas en la Sacristía. Exteriormente es espléndido el primer cuerpo de la Portada del Perdón, donde Siloé derrocha sus grandes dotes arquitectónicas y su maestría escultórica. Compuesta a modo de arco triunfal romano, la puerta queda entre un orden pareado de columnas con hornacinas superpuestas; los arcos se adornan con opulentos motivos y sobre ellos aparecen las figuras de la Fe y la Justicia, tendidas, con una cartela renacentista. Los fustes estriados se decoran con guirnaldas y el friso lo llena de medias figuras humanas terminadas en follaje, talladas con vigorosa expresividad. Al genial artista Alonso Cano se debe la configuración estética y arquitectónica final de su fachada principal, de hacia 1667, entre otras muchas obras realizadas por él para esta catedral, como su famosa Inmaculada y los altos lienzos pintados para su Capilla Mayor con temas marianos. La traza de esta fachada, aprobada poco antes de morir, partía del proyecto de Siloé, siendo reorganizada por Cano a quien corresponde su estructura de arco triunfal y la forma retranqueada inspirada en las dobles portadas. De él es su personal concepción no clasicista llena de múltiples rasgos originales como son las pilastras cajeadas sin capitel, el uso del óculo circular y la valoración barroca y claroscurista tan característica que otorga al conjunto de la fachada. A partir de 1704 Francisco Hurtado Izquierdo se ocupa de la construcción del Sagrario, de bella factura barroca, con planta resuelta en tres tramos, el central cubierto con cúpula. Su definitivo aspecto lo configura a partir de 1716 el también arquitecto José de Bada, quien modifica y suprime parte de los elementos decorativos del proyecto inicial. Bien de Interés Cultural, hoy es Monumento Nacional según publicación aparecida en La Gaceta de Madrid del año 1.929. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. La Calahorra - Castillo-Palacio del Marqués de Cenete El marqués de Cenete don Rodrigo de Vivar y Mendoza, hijo primogénito del cardenal Mendoza, fue un personaje singular de nuestra historia, dotado con una mentalidad y carácter propios de la época renacentista que le tocó vivir; contaba con una especial cultura humanista, al tiempo que se hacía notar por ser persona turbulenta y extremadamente altiva. Perteneciente a la rica familia de los Mendoza, puede ver cómo su padre y sus primos promueven suntuosos edificios en lo que parece una pugna por conseguir el mayor prestigio para mostrar su mecenazgo. La serie la comienza el propio don Pedro González de Mendoza, “el Gran cardenal” con la fundación del Colegio Mayor de Santa Cruz de Valladolid; y le siguen tres sobrinos suyos que levantan en La Alcarria otros tantos edificios importantes: el palacio de Cogolludo (1491-1501) por don Luis de la Cerda y Mendoza; el de don Antonio de Mendoza en Guadalajara, acabado en 1507; y el convento de San Antonio de Mondéjar, costeado por don Iñigo López de Mendoza, “el Gran Tendilla”y entregado luego a los franciscanos en 1508. Sabiendo de estos edificios levantados por sus parientes cercanos, su orgullo debió incitarle a imitarlos y a superar la grandeza de aquellas obras con otra que las superara. Para ello necesitaba el lugar adecuado, eligiendo no sólo su ubicación en tierras granadinas y lejos de las alcarreñas, sino también un castillo ya existente sobre las ruinas de otro anterior de origen árabe, en La Calahorra. La elección fue acertada, pues además de dominar las amplias tierras de Guadix, era una imponente mole que contaba con la ventaja de tener sus fuertes muros prácticamente completos, encomendando al segoviano Lorenzo Vázquez la continuación de los trabajos sobre ellos. Pero el deseo del soberbio marqués era crear una mansión especial y muy a la vanguardia de la época, y no simplemente habilitar un viejo castillo para vivir en él. Por ello el novedoso palacio que deseaba creyó conveniente encomendarlo a los más avanzados maestros italianos, únicos capaces de hacer una arquitectura distinta y con un decidido sabor clásico. Así, en 1509 encarga al genovés Michele Carlone las obras del interior de su castillo, que finalizaron en 1512; mientras que L. Vázquez remataba la estructura militar y otras obras en la planta superior. Carlone inicia con gran pericia su cometido, encargando a su vez trabajos a otros maestros italianos. Así, pronto contrata piezas al marmolista lombardo Pietro da Gandria, y más tarde en Carrara otras a Bartolomeo Pellicia, entre otros. Además de estos encargos, y por desear don Rodrigo la mayor perfección en la obra, en 1.510 hace venir a La Calahorra a varios maestros italianos, al parecer cuatro architetti lombardos y tres lavoratori ligures. Entre todos, con un minucioso plan de Carlone y bajo su dirección se levanta una extraordinaria arquitectura clásica como no se había conocido antes en España y mediante la cual se componen el patio y la escalera, esculpiendo al tiempo varias portadas interiores con un repertorio de motivos ornamentales, principalmente lombardos, que aparecen por vez primera en nuestras decoraciones. Todo el conjunto se concibe así al estilo de un palacio del quattrocento italiano, resuelto con un sentido clásico, perfecto en su diseño y elegante en su composición y elementos ornamentales. De planta rectangular, tampoco su imagen exterior tiene apariencia de castillo medieval, ya que las torres de los ángulos se hacen circulares cubiertas con pequeñas cúpulas y no cuadrados como antes, para hacer frente a las nuevas armas ofensivas del momento de su construcción. Sus muros presentan pocos huecos y la única puerta de acceso es de pequeñas dimensiones, de arco de medio punto, sobre la que se encuentra el escudo de la segunda esposa del marqués del Zenete, doña María de Fonseca. Bien de Interés Cultural, este castillo fue declarado Monumento Nacional desde fecha muy temprana, a partir de su publicación en La Gaceta de Madrid en el año 1.922. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Puerta de entrada de la ciudad - Santa Fe En 1.483 los Reyes Católicos empeñados en la conquista de la ciudad de Granada, instalan un primer campamento provisional en la zona denominada Ojos de Huécar, cerca del río Genil y en 1.491 deciden poner fin a la campaña levantando un complejo de trincheras y barracones a la vista de los sitiados, en el centro de La Vega, que en julio de ese mismo año es arrasado por un incendio. Según las investigaciones de estudiosos de la historia y la cultura del lugar, es entonces cuando los monarcas deciden construir un campamento en piedra y ladrillo, para mostrar a los defensores de Granada su fuerza y empeño en la conquista de la plaza. La presencia de los casi 60.000 hombres que formaban su ejército debió ser factor decisivo para minar la moral de los sitiados, que ven cómo se construye toda una ciudad-campamento, que se hace llamar Santa Fe y que, según las crónicas de la época era “orgullo y motivo de jactancia para sus constructores”. Esta ciudad, amurallada y reforzada con torres, tendría una fosa a su alrededor, unas cavas llenas de agua del cercano Genil y cuatro Puertas de acceso, que todavía existen. Para realizar esta enorme tarea las obras se reparten entre las distintas Órdenes Militares presentes en la campaña y los Concejos de las ciudades que ayudan en la operación militar. Así, cada ciudad construye un cuarto del trazado del campamento: Sevilla, Córdoba, Jaén y Jerez, dando nombre a la Puerta que le corresponde construir con ayuda de otros concejos y órdenes militares. Se dice que es la propia reina Isabel la que planifica el recinto siguiendo el modelo de los campamentos romanos, experimentados luego en la villa de Puerto Real en Cádiz, y sobre todo, en la burgalesa Briviesca, trazándose a escuadra, casi rectangular, cruzada por dos calles principales (las cardus y decumanus romanas), en cuyo encuentro se abre una gran Plaza de Armas donde se emplazan la iglesia, la Casa Real y el hospital. En los extremos de la cruz se levantan cuatro fuertes, uno por cada punto cardinal, en los cuales se sitúan las Puertas de acceso a la ciudad-campamento. Este trazado persistió gracias a la intervención del rey Carlos III, quien manda cegar las fosas que se disponían alrededor de la muralla por motivos de salud, ocasión que sirvió para lograr que el planteamiento básico de la ciudad no se viera afectado en futuras obras. Estas puertas, popularmente denominadas Arcos, desde el año 1.590 han venido reparándose con frecuencia y respeto por la ciudad, pues constituyen un legado y símbolo elocuente de la histórica fortaleza que los monarcas levantaron en su día. A ellas estaba unida toda la muralla que rodeaba entonces la ciudad, lo que da idea de la grandeza de aquél campamento. Sólo la conocida como Puerta de Loja –antes de Jerez- tuvo que ser totalmente reconstruida por su lamentable estado de ruina, hecho acaecido en el año 1.952, y se hizo respetando con fidelidad las líneas generales de la Puerta original. Queda indicar que en cada una de esas Puertas, y ya en época posterior, se alojaron sobre ellas capillas barrocas dedicadas a la Virgen, manifestando así la devoción popular de la ciudad. Es de aquellos tiempos cuando tres fechas claves quedarán marcadas en la historia de esta ciudad y de toda España: el 2 de octubre de 1.491 finalizan las obras de su construcción; el 25 de noviembre del mismo año se produce la firma de las Capitulaciones para la rendición de Granada; y el 17 de abril de 1.942 la de las Capitulaciones de Santa Fé entre los reyes y Cristóbal Colón, que darán como resultado inesperado el descubrimiento de América. Estas Puertas hoy son Bien de Interés Cultural con calificación de Monumento, según publicación de La Gaceta de Madrid del año1.922. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Iglesia de la Encarcanación - Baza Dominando la Plaza Mayor de Baza y en el centro de su casco histórico se levanta la Colegiata-Concatedral de la Encarnación, conocida también como La Mayor, cerrando lateralmente uno de sus frentes. En ella destaca lo compacto del muro jalonado por contrafuertes y la monumental torre, cuyo airoso cuerpo de campanas octogonal y chapitel son un añadido del siglo XVIII.
Construida
sobre los restos de la antigua mezquita mayor o
aljama que inicialmente se abre al culto cristiano
manteniendo su estructura como mezquita después de
la toma de la ciudad en 1489, la nueva fábrica se
comienza a levantar hacia el año 1529 en estilo
gótico, con estructura basilical de cruz latina y
capilla mayor con girola, a cargo de los canteros
Pedro de Urrutia, Juan de Arcega y Eusebio Prades.
De inmediato el Cabildo encarga su reconstrucción al maestro Alonso de Covarrubias, quien ya con un concepto renacentista diseña y organiza el seguimiento de las obras, al frente del cual queda el maestro cantero Rodrigo de Gibaja y la supervisión de Diego de Siloé – a quien se atribuye una de las portadas más interesantes-, y que continúan la obra a partir de 1549. Es por tanto, una iglesia que combina elementos góticos propios de su primera etapa de construcción, con otros de tipo renacentista de su etapa posterior, ya en la segunda mitad del XVI. La iglesia, con rango de Colegiata, se ajusta al tipo de salón tan difundido por las dos Castillas, algo lógico dada la dependencia de la villa a la Archidiócesis de Toledo. La planta no debió de sufrir grandes cambios en manos de Covarrubias, quedando la cabecera casi intacta. En síntesis se resume como un templo de tres naves separadas por gruesos machones con capillas hornacinas sólo en el lado derecho. La cabecera es poligonal, con girola, en la que abren capillas; y a la altura del presbiterio, a ambos lados, se ubican dos amplias capillas casi cuadradas que parecen indicar un planteamiento inicial de cruz latina anterior. La armonía de la planta se rompe a los pies por la disposición angular de la torre, muy potente y de cinco tramos, de los que los tres últimos corresponden a una restauración realizada en la segunda mitad del s. XVIII, a consecuencia de otro terremoto. En alzado interior las naves quedan a igual altura, como corresponde a una genuina iglesia de salón, articulándose el muro por pilares entregados de perfil poligonal correspondientes con los centrales, en cuyos espacios intermedios se abren capillas con arcos de medio punto. Las naves se cubren con hermosas bóvedas de crucería, con un variado repertorio de diseños, similares a los de la Capilla Real de Granada y al gótico toledano. De gran efecto espacial, la Capilla Mayor abrazada por la girola reproduce la misma planta poligonal de la cabecera, y se articula en alzado por pilares cilíndricos de corte renacentista con vanos de medio punto de comunicación en bajo y otros idénticos de menor altura por encima, a modo de balcones. En el resto de las capillas dominan las bóvedas de crucería simple, pese a que los huecos son renacentistas, salvo en la cabecera, donde dominan los huecos apuntados. Bien de Interés Cultural, su inclusión como Monumento se publicada en La Gaceta de Madrid en el año 1.931. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Iglesia de la Villa y Castillo - Montefrío Enclavada en la última frontera del reino nazarí de Granada, la villa de Montefrío se encuentra bajo la silueta protectora de su castillo nazarí, hoy convertido en iglesia, levantado en lo más alto de una majestuosa peña que domina desafiante el paisaje. La construcción de aquél castillo fue encomendada a los alarifes de la Alhambra de Granada hacia el año 1352 con el fin de crear un bastión indestructible como defensa de la frontera de Al-Andalus en esta zona. Contaba con triple recinto fortificado, una plaza de armas, aspilleras, torres, aljibes para el agua y almacenes; todo lo preciso para aguantar en su caso un largo asedio. No obstante, acabada la cruenta guerra contra las tropas cristianas sólo parte de sus murallas y aljibes quedaron en pie como únicos vestigios de lo que fue en su día aquella gran fortaleza. La toma definitiva de la localidad por las fuerzas castellanas se produce en 1486 a manos del propio rey don Fernando El Católico, nombrando la reina como alcaide de la plaza para su defensa a don Pedro Afán de Ribera. Sus habitantes quedan entonces como mudéjares o conversos, salvo los que no quisieron sujetarse al poder de Castilla que pasaron a formar parte de la población de Granada, muy cercada ahora por esta zona tras la caída de Montefrío. Enseguida los monarcas mandan levantar una iglesia, como venía siendo costumbre en ellos al conquistar una nueva localidad hasta entonces sometida al poder musulmán. En este caso la iglesia se edifica en el propio castillo, terminándose las obras en el año 1507. Pero pronto, con el desarrollo económico del lugar debió de pensarse en la necesidad de renovarla y ampliarla, para lo que fue mandado llamar al prestigioso arquitecto renacentista Diego de Siloé, quien entre los años 1540 y 1542 proyecta un nuevo templo en el que se conjugan soluciones del gótico y del mudéjar, claramente visibles en los potentes contrafuertes laterales, con los repertorios decorativos de la nueva estética del Renacimiento. Así surge esta magnífica iglesia de planta rectangular y una sola nave de cuatro tramos con capillas hornacinas a cada lado, más una torre y una Capilla Bautismal. El interior de las capillas se cubre con la clásica bóveda de casetones rectangulares, adornados en la bautismal con puntas o cabezas de clavos, característicos en la obra de Siloé. La nave de la iglesia queda cubierta con una elegante bóveda de crucería cuyos nervios arrancan por encima de una cornisa, apoyándose en repisas con una espléndida decoración escultórica de ángeles y conchas. La Capilla Mayor tiene planta poligonal y aparejo de sillería en los muros y se cubre a su vez con bóveda en forma de concha semicircular formada por catorce nervios. A un lado de esta Capilla se encuentra La Sacristía, a la que se llega a través de una puerta adintelada y moldurada que por su estructura y decoración recuerda a la del Ecce Homo de la Catedral de Granada, la obra cumbre del propio Siloé. Sobre su planta cuadrada con bóveda de rosetones se levanta la gran torre de planta rectangular formada por tres cuerpos más el campanario, al que se llega por medio de una escalera de caracol de 477 peldaños, que se remata por un bello chapitel de base piramidal. El templo está abandonado prácticamente al culto debido a su inaccesibilidad y hoy alberga el centro de interpretación de la exposición permanente "La última frontera de Al Andalus". Esta iglesia, cuya silueta espectacular representa la imagen más característica y emblemática de la localidad de Montefrío, es hoy un Bien de Interés Cultural, y desde muy pronto fue reconocida como Monumento Nacional, según publicación que aparece recogida en La Gaceta de Madrid del año 1.931. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Catedral de Guadix La antigua Guadh-Haix de los musulmanes, que entrega las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos en 1489, pronto comienza a plantearse la construcción de su nueva iglesia catedral. Pero antes ya existió allí una primitiva catedral visigoda ocupando parte del solar donde se levanta la actual. Sobre aquella se edifica hacia el siglo XII la mezquita Al-hama, y sobre ésta, tras bula conseguida por el cardenal Mendoza, una nueva catedral, dedicada a la Encarnación, cuyo dilatado proceso constructivo va desde 1492 a 1799, presentando tres etapas: gótica, renacentista, y barroca. En la primera etapa se comienza la construcción de una catedral casi cuadrada de tres naves y cubiertas góticas, que emplean en su cimentación materiales de edificaciones anteriores, romanas y musulmanas. En ella trabajan los maestros Pedro Morales y Enrique Egas; pero pronto el templo resulta pequeño ante la demanda de capillas, y se plantea su necesaria ampliación. Esta ampliación se realiza en estilo renacentista y se lleva a cabo a través del gran arquitecto Diego de Siloé, quien ensancha la planta del templo cubriendo los pilares con columnas corintias; traslada la ubicación de la torre al lado de la epístola, y construye la Sacristía y la actual capilla de San Torcuato. En 1568 se produce la guerra de los moriscos y la paralización de las obras con algunos paréntesis hasta 1714 año que, tras la Paz de Utrech, Felipe V en agradecimiento a la ciudad por su apoyo, dicta una Real Cédula que posibilita la continuación de las mismas. Se continúa ahora en estilo barroco con la intervención de los arquitectos Vicente Acero y Gaspar Cayón de la Vega, además de afamados artistas locales como el escultor Ruiz del Peral quien se encarga de la sillería del coro y los púlpitos. En esta etapa se realizan las fachadas, algunas cubiertas y el altar mayor, quedando así finalizado el templo hacia el año 1799. El interior presenta planta gótica basilical con ábside poligonal y coro en la parte media de su nave central; con naves laterales que se continúan tras el presbiterio formando la girola, y a cuyos lados se sitúan las capillas, entre las que destaca la de San Tadeo, de planta circular. La poderosa torre de esta catedral se sitúa sobre la Sacristía, y está formada por cuatro cuerpos, los dos primeros cúbicos con superposición de órdenes -dórico y jónico- y el tercero octogonal, sirviendo de base para el cuerpo final. Construida en piedra y ladrillo presenta, en su interior una doble escalera de influencia árabe. Fue acabada en el s. XVII por Juan de Arredondo.
Exteriormente tiene tres fachadas, de las cuales la
más suntuosa y monumental es la de la Anunciación,
en la que trabajaron Acero y Cayón de la Vega, entre
otros. La de Santiago, de gran riqueza decorativa de tipo vegetal y efectos de profundidad con luces y sombras, fue también trazada por Acero y ejecutada por el maestro Moreno.
Finalmente, la de San Torcuato, de gran sobriedad,
es obra de Cayón de la Vega. Palacio de Carlos V Efectuado el matrimonio del emperador Carlos I con doña Isabel de Portugal en Sevilla en 1526, se trasladan éstos a la Alhambra de Granada donde fijan su permanencia hasta diciembre de ese año. Pero los palacios nazaríes, aunque bellos y espectaculares, no resultan apropiados a las costumbres europeas del emperador ni a las exigencias de su corte borgoñona, y por ello decide éste levantar allí mismo un grandioso palacio, moderno y acorde con sus gustos y sus necesidades. Sus trazas se encomiendan a Pedro Machuca, por la feliz coincidencia de vivir éste dentro de la misma Alhambra en calidad de escudero del marqués de Mondéjar, alcaide de la Casa Real. Machuca era un hidalgo toledano que hace su aprendizaje en Italia, donde conoce la arquitectura clásica romana trabajando como discípulo de Miguel Angel; a su vuelta, y en compañía de Berruguete y Jacobo Florentin el Indaco, trabaja decorando la Capilla Real de esta misma ciudad por encargo del propio emperador, y más tarde también en Jaén y en Toledo. El palacio se ubica sobre las caballerizas del conjunto nazarí para no dañar éste, pues el emperador estimaba el arte musulmán, como demostró conservando lo que de él existía en el alcázar madrileño cuando en 1540 Luis de Vega y Alonso de Covarrubias lo mejoran para él.
Machuca
diseña un novedoso palacio en dos niveles, de planta
cuadrada y con un ángulo en chaflán que corresponde
a un lado del octógono de la Capilla. Y en el centro
coloca un gran patio porticado circular, resolviendo
así con elegancia y sencillez todas las necesidades
del emperador y de su corte: la capilla para
ceremonias religiosas, el amplio patio para los
festejos y espectáculos palatinos, y grandes
aposentos interiores para las distintas funciones
oficiales y domésticas. En el exterior las fachadas superponen los mismos órdenes del interior y en ellas distribuye huecos rectangulares y circulares en cada planta, con paramentos de aspecto duro de recio almohadillado en el cuerpo inferior y lisos en el superior, mostrando relieves que aluden a las victorias del emperador Carlos. Con un diseño exquisito y una modulación clásica e impecable, sus fachadas transmiten la serena belleza de los mejores palacios renacentistas urbanos europeos. Se inicia la financiación de las obras con los impuestos creados a los moriscos; pero al disminuir su población se reduce el ritmo de éstas, hasta parar en 1568. Más tarde, con diseños de Juan de Herrera se construye el cuerpo superior de la portada principal. Luego, Pedro de Velasco levanta la columnata jónica de la planta noble del patio, y tras muchas adversidades las obras de este gran palacio se abandonan en 1633 sin que las circunstancias políticas hicieran posible llegar a habitarlo nunca, acabándose finalmente en pleno siglo XX con la intervención de otros grandes artistas. En la subida a palacio Machuca dispone además otros elementos renacentistas de gran belleza y simbolismo en honor al emperador: la Puerta de las Granadas, con almohadillado rústico y escudo imperial en el frontón entre acróteras en forma de granadas y la Fuente de Carlos V, sobre cuyo cuerpo inferior, que recibe el agua a través de tres enormes mascarones con cabeza de león, sitúa una franja con cartelas del Plus Ultra y las aspas de la casa de Borgoña, rematado todo ello por un gran luneto central con el escudo imperial. Incluido dentro del recinto de la Alhambra, este bello palacio goza de la declaración de Patrimonio de la Humanidad otorgada por la UNESCO a todo el conjunto. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano La Alhambra La Alhambra, denominada así por sus muros de color rojizo («qa'lat al-Hamra'», Castillo Rojo), está situada en lo alto de la colina de al-Sabika, en la margen izquierda del río Darro, al este de la ciudad, frente a los barrios del Albaicín y de la Alcazaba. Su posición estratégica, desde la que se domina toda la ciudad y la vega granadina, hace pensar que existían construcciones anteriores a la llegada de los musulmanes. Su conjunto, completamente amurallado, posee una forma irregular limitado al norte por el valle del Darro, al sur por el de la al-Sabika, y al este por la Cuesta del Rey Chico, que a su vez la separan del Albaicín y del Generalife, situado en el cerro del Sol. Se tiene constancia por primera vez de ella en el siglo IX, cuando en 889, Sawwar ben Hamdun tuvo que refugiarse en la Alcazaba y repararla debido a las luchas civiles que azotaban por entonces al califato cordobés, al que pertenecía Granada. Posteriormente, este recinto empezó a ensancharse y a poblarse, aunque no hasta lo que sería con posterioridad, ya que los primeros monarcas ziríes fijaron su residencia en lo que posteriormente sería el Albaicín. A pesar de la incorporación del castillo de la Alhambra al recinto amurallado de la ciudad en el siglo XI, lo que la convirtió en una fortaleza militar desde la que se dominaba toda la ciudad, no sería hasta el siglo XIII con la llegada del primer monarca nazarí, Mohamed ben Al-Hamar (Mohamed I, 1238-1273) cuando se fijaría la residencia real en La Alhambra. Este hecho marcó el inicio de su época de mayor esplendor. Primero se reforzó la parte antigua de la Alcazaba y se construyó la Torre de la Vela y del Homenaje, se subió agua del río Darro, se edificaron almacenes, depósitos y comenzó la construcción del palacio y del recinto amurallado que continuaron Mohamed II (1273-1302) y Mohamed III (1302-1309), al que también se le atribuyen un baño público y la Mezquita sobre la que se construyó la actual iglesia de Santa María. A Yúuf I (1333-1353) y Mohamed V (1353-1391) les debemos la inmensa mayoría de las construcciones de la Alhambra que han llegado a nuestra época. Desde la reforma de la Alcazaba y los palacios, pasando por la ampliación del recinto amurallado, la Puerta de la Justicia, la ampliación y decoración de las torres, construcción de los Baños y el Cuarto Comares de la Sala de la Barca hasta el Patio de los Leones y sus dependencias anexas. De los reyes nazaríes posteriores no se conserva prácticamente nada. De la época de los Reyes Católicos hasta nuestros días podemos destacar la demolición de parte del conjunto arquitectónico por parte de Carlos V para construir el palacio que lleva su nombre, la construcción de las habitaciones del Emperador y el Peinador de la Reina y el abandono de la conservación de la Alhambra a partir del siglo XVIII. Durante la dominación francesa fue volada parte de la fortaleza y hasta el siglo XIX no comenzó su reparación, restauración y conservación que se mantiene hasta la actualidad. Capilla Real de la Catedral de Granada Unida y comunicada con otros importantes edificios como Lonja, Catedral e Iglesia del Sagrario, fue edificada sobre el antiguo solar de la Mezquita Mayor de la que sólo queda un pequeño aljibe en el lado derecho de su portada. Nos encontramos ante una obra maestra de la arquitectura conmemorativa gótica, trazada por Enrique Egas, siguiendo los deseos de la reina Isabel. Basílica de San Juan de Dios La caridad hospitalaria que tanto auge tuvo en el XVI y XVII, tiene un buen ejemplo en este santo portugués que adoptó Granada como centro de su trabajo. El hospital de San Juan de Dios que fue antigua sede de los jerónimos, se organiza en dos patios con azulejería y pinturas murales. La escalera, con una escenografía teatral, que da acceso a la planta superior se terminó en el siglo XVIII, así como la iglesia adosada al hospital. Basilica Nuestra Sra. de Las Agustias Ubicada en la Carrera de la Virgen, a continuación de la Plaza de las Batallas. La iglesia actual es del XVII, aunque su origen fue una pequeña ermita donde se veneraba un cuadro de la Virgen de las Angustias, donado por la Reina Católica. El interior es barroco y el retablo contiene el camarín de la Patrona de Granada Capilla Real de la Catedral de Granada Unida y comunicada con otros importantes edificios como Lonja, Catedral e Iglesia del Sagrario, fue edificada sobre el antiguo solar de la Mezquita Mayor de la que sólo queda un pequeño aljibe en el lado derecho de su portada. Nos encontramos ante una obra maestra de la arquitectura conmemorativa gótica, trazada por Enrique Egas, siguiendo los deseos de la reina Isabel. Paseo Carmen de los Mártires El Carmen de los Mártires se encuentra ubicado en la colina de la Alambra. Son considerados en la ciudad como un jardín atípico, lejano de lo que se consideraba el estilo tradicional de los cármenes. Es de los mejores conservados del siglo XIX incluso después de las destrucción que sufrió entre los años 1974 y 1975. Sus árboles y flora pertenecen a las primeras plantaciones. Desde allí se pueden contemplar magníficas vistas de la ciudad, del Realejo y de la Vega de Granada. Casa de los Pisas Es de tipo renacentista fue construida para acoger a los nobles que lucharon en la toma de Granada. En su interior alberga un museo dedicado a San Juan de Dios, que murió aquí. La portada está dividida en dos cuerpos, el primero dintelado con amplio balcón y el segundo coronada por un alero de madera sostenido por modillones cerámicos. Las estancias están organizadas en torna a un patio con una fuente central. Las distintas salas posee armaduras de madera y una labor de forja. En ella se encuentra ubicado el Hospital de S. Juan de Dios destacan la gran belleza los jardines y el Museo San Juan de Dios Casa de los tiros Alojado en un edificio del siglo XVI, arquitectura del Renacimiento, destaca en la ciudad por su torreón. Sus colecciones, reunidas desde su creación, ofrecen: pintura de los siglos XVII al XIX; escultura barroca granadina, con una sección importante del barrismo popular de los siglos XIX y XX; cerámica de Fajalauza; tejidos populares y una colección de muebles del siglo XIX Casa del Chapiz o Escuela de Estudios Árabes Se encuentran dentro del recinto del antiguo Arrabal del Albayzín, cuyas murallas fueron construidas en el siglo XIV, durante el mandato de Yusuf I. Ocupan una parcela situada en la esquina que forman la Cuesta del Chapiz y el Camino del Sacromonte. Se le denomina Casa del Chapiz, siendo más preciso el empleo del plural ya que se trata de dos casas diferentes y con orígenes distintos. Su confusión es debida a que compartían un corredor con acceso a ambas casas lo que hacía creer que era una sola con dos patios Casa Museo Manuel de Falla Fue construida en el siglo XVI y es de estilo morisco. . El músico gaditano se instaló aquí en el año 1921 y vivió en régimen de alquiler hasta 1939, año en el que tuvo que abandonar España. Sus amigos se encargaron de conservar la casa para su vuelta. Los principales servicios que presta son libros y documentos del músico. Catedral de granada La actual fachada es de estilo neoclásico, aunque todas las ventanas y los nichos son de forma ojival de inspiración gótica. El altar principal está enmarcado por un arco triunfal compuesto por columnas jónicas. La Catedral tiene cuatro capillas: Inmaculada Concepción Virgen del Perpetuo Socorro Santísimo Sacramento y Sagrado Corazón de María. Ha sido destruida dos veces por el fuego. La actual comenzó a edificarse en 1913. Centro de Interpretación del Sacromonte
El Centro de Interpretación del
Sacromonte, está situado en el Barranco de los Negros, en pleno corazón
del Sacromonte y frente a la Alhambra. Convento de Santa Isabel la Real Convento de Monjas Clarisas que fundó la reina Isabel en los primeros años del mil quinientos. El altar de esta iglesia es muy alto con armadura mudéjar y techumbre plateresca. En el tiempo de la dominación musulmana este edificio había sido palacio de los Reyes moros. Corral de Carbón Establecimiento hotelero y comercial desde su fundación a comienzos del siglo XIV, es el único hotel islámico de su género conservado en España y Europa. Es el monumento más antiguo que nos dejaron los árabes. Los cristianos lo adaptaron para representaciones teatrales. Se sitúa en la calle Mariana Pineda, paralela a Reyes Católicos, desde la que se accede por una calle peatonal: Puente del Carbón. Su estructura tiene una planta casi cuadrada, sobresaliendo de ella el pórtico de entrada situado en el lado norte, y patio central. Lo más monumental del edificio lo constituye su exterior concretamente la portada, situada en el lado norte. El Bañuelo Frente al puente del Cadí se encuentran los baños públicos árabes quizá más viejos, importantes y mejor conservados de España. Su construcción parece datar del siglo XI. De planta rectangular y arquerías de herradura sostenidas por capiteles variados de distintas épocas: romanos, visigodos, califales y hasta alguno contemporáneo y ventanillas o tragaluces en forma de estrellas.
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San Cecilio Granada Se conmemora el martirio del patrón de Granada, primer Obispo de la ciudad. Romería al Sacromonte el primer domingo de Febrero, tras la función religiosa se reparte vino y salaillas y grupos folklóricos interpretan piezas del folklore granadino. Virgen de las Angustias Durante la celebración de esta fiesta, el pueblo entero hace ofrendas de flores a la Virgen y hay un gran desfile en el que participan las autoridades, seguidas de caballistas, carruajes, hermandades y cofradías. Semana Santa Granada Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección los tambores y "pasos" con artísticas esculturas que se adueñan de la vida urbana. El próximo año tendrá lugar en el mes de Abril. Toma de Granada Conmemoración del día de la Toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492. Se celebra el día 2 de enero. Cruces de Mayo Fiesta de la primavera de enorme arraigo popular. Se celebra de forma más lúdica que religiosa. Patios, calles, viviendas, escaparates y balcones se adornan con claveles y utensilios artesanos más típicos de la tierra, lo que confecciona un cuadro de gran belleza. Caballistas, vestidos de lunares y el baile por sevillanas otorgan a la jornada un carácter multicolor.
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Me he bajado estas fotos de Internet desde hace tiempo. Cuando engendré esta página, ya no me acordaba de qué sitios me las había bajado y al publicarlas creía que la gente me iba a encontrar y pedirme que le hiciera referencia, o que retirara las imágenes. Por esto pongo el siguiente anuncio: Si eres autor de alguna de estas imágenes te pido que me disculpes por la publicación sin tu previa autorización y te ruego que me busques para que pueda hacerte la debida referencia. En algunos casos ya les he hecho referencia a algunas personas y páginas, porque éstas me han enviado un correo avisándome de la autoría de las fotos, en otros aun no. esf@espanolsinfronteras.com
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