
La
bellísima ciudad de la Alhambra se levanta sobre la confluencia de los
ríos Darro y Genil, entre la falda de Sierra Nevada y la feraz vega que
lleva el nombre de la ciudad. La población se asienta sobre dos colinas,
El Albaicín y la Alhambra, y son muchos los viajeros que afirman que si
en España sólo hubiera tiempo para visitar una ciudad, esta debería ser
Granada.

GRANADA Y SU
HISTORIA
Pinchando en la foto podrás acceder a la galería de
imágenes de esta ciudad
Granada es una ciudad española, capital de la
provincia homónima, en Andalucía, y antigua
capital del medieval Reino de Granada. Cuenta, a
1 de enero de 2006, con una población de 238.000
habitantes y de 542.638 con su área
metropolitana, que sumado a los cerca de 80.000
estudiantes foráneos hace que sobrepase los
620.000 habitantes, siendo así la octava urbe de
España.
Con una altitud media de 666 m sobre el nivel
del mar, está situada a los pies de Sierra
Nevada, en la confluencia de los ríos Genil,
Darro y Beiro, y al borde de una fértil planicie,
la Vega de Granada, rodeada por tres macizos
montañosos.
Limita con los municipios de Atarfe, Maracena,
Pulianas, Jun, Víznar, Huétor Santillán, Beas de
Granada, Dúdar, Pinos Genil, Cenes de la Vega,
Huétor Vega, La Zubia, Ogíjares, Armilla,
Churriana de la Vega, Vegas del Genil y Santa
Fe. Entre sus barrios destacan el Albaicín,
Sacromonte, Realejo, Zaidín-Vergeles, La Chana,
Almanjáyar y Cartuja.
Recibe los títulos de "Muy noble, muy leal,
nombrada, grande, celebérrima y heroica ciudad
de Granada", que aparecen en el escudo
municipal. A la hora de contar la historia
de Granada, se pueden hacer cuantas divisiones
se quieran y se pueden establecer antecedentes,
suposiciones, consecuencias, lecciones,
explicaciones, etc. de todo tipo. En estas
páginas no pretendemos sentar cátedra sobre nada
ni nos atribuimos ninguna de las informaciones
que aquí se dan, las cuales se han obtenido en
otras fuentes.
Lo único que aquí intentamos es hacer un pequeño
resumen de la historia de esta provincia y de su
capital que sirva para, en unos minutos, tener
una idea aproximada de cuál ha sido el camino
que nos ha traído hasta donde estamos.
GRANADA ANTIGUA
Paleolítico
/
Neolítico
/
Edad de los
metales /
Fenicios y
griegos /
Iberos
Romanos
/
Visigodos
Poblada desde tiempos íberos (siglo VIII adC) al
parecer con el nombre de "Ilturir", tiene
contacto con la cultura de Tartessos y con los
pueblos bastetanos. Se conservan restos de
murallas defensivas del siglo VI adC del
asentamiento que cambió su nombre por "Iliberri",
que se mantiene hasta su sumisión a los romanos
en 193 adC. Los romanos la llaman "Iliberia".
Iliberis fue fundada amurallada, sobre tierra no
ocupada hasta esa fecha, por clientes y
parientes de nativos de la costa que convivían
con fenicios en Sexi, está a dos jornadas del
mar en el camino de Linares, tras cruzar el río
Genil, de imprevisible caudal, que era el gran
obstáculo de la ruta. Vivía de surtir de
mercadería indígena la costa afeniciada.
Paleolítico
En las
planicies del noreste de la provincia se han
realizado importantes excavaciones en las que se
han encontrado restos de fauna de entre 0,8 y 2
millones de años de antigüedad entre las que hn
aparecido restos que en un principio se
atribuyeron a seres humanos pero, con el paso de
los años, esta hipótesis parece perder fuerza.
El alborozo con que al principio se recogieron
los resultados de las investigaciones y
excavaciones del profesor Gibert en el
yacimiento de Vena Micena (en Orce, cerca de
Baza) parece haber dado paso a cieto
escepticismo aunque es de reconocer que la
polémica ha despertado el interés por la
paleontología en muchos granadisnos, ante el
atisbo de que pudiera ser aquí en donde se
encontrarran los restos de los primeros
pobladores de la Península Ibérica. Este papel
parece habérselo atribuido, sin paliativos el
yacimieto de Atapuerca, bastante lejos de estos
pagos.
Así, los primeros restos de antecesores del ser
humano que parecen gozar de unanimidad en la
comunidad cinetífica son los hallados en los
yacimeintos de La Esperanza (Loja) y de La
Solana del Zamborino (Fonelas), ambos del
período paleolítico superior (hace alrededor de
600.000 años), al oeste de la capital y en los
que parece apreciarse la existencia de alguna
organización social y los primeros pasos de una
economía de recolección y carroña a prácticas de
caza mayor, mejor dominio de la fabricación de
herramientas líticas y primeros signos de ritos
funerarios.
Del paleolítico medio (hasta hace unos 40.000
años) se han descubierto ya numerosos restos en
varios yacimientos en la Sierra de Harana y
destaca el de La Carigüela (Píñar) del que
parece deducirse la intensa presencia de
individuos de ll género homo, especie Sapiens,
género Neanderthalensis.
Neolítico
Reemplazados ya por el homo sapiens sapiens,
nuestros antepasados directos, toda la provincia
esta sembrada de yacimeintos del paleolítico
inferior y del neolítico. En esta fase, la
cultura de la recolección y la caza es
reemplazada progresivamente por la agricultura y
la ganadería y los yacimientos ya contienen
restos de piezas de alfarería.
Entre los años 7.000 y 3.000 a.C. subsisten en
la provincia nuerosos asentamientos de este tipo,
en los que se va prefiriendo el terreno llano a
las cuevas de las montañas (ya no había miedo a
las fieras) y se empiezan a ocupar las vegas,
ricas para la primitiva agricultura y el
pastoreo. A pesar de esto, es lógico que, de
haberse conservado algunos restos, hayan sido
encontrados en su inmensa mayoría en cuevas, al
abrigo de las inclemencias meteorológicas. Por
eso los mayores yacimientos son los de La
Carigüela y La Ventana (Píñar), la Cueva del
Agua (Huétor Santillán), Las Majólicas (Alfacar),
cuevas de La Mujer, del Agua, Los molinos y Sima
Rica (Alhama) y las cuevas del Capitán, Los
Intentos y Las Campanas (Motril). Del final de
este período se han descubierto en la Cueva de
ls Murciélagos (Albuñol) labores de cestería
perfectamente conservadas, granos de trigo y
piñones, fragementos de cerámica, punzones y
objetos de uso personal en bastante buen estado
de conservación.
Edad de los metales
La
llegada de la Edad del Cobre trajo la expansión
de los asentamientos (hay más de 500 datados
entre el año 3.000 y el 1.800 a.C.) por toda la
provincia y se caracterizó por el uso de este
nuevo metal, de los que se han encontrado
numerosísimas piezas, y por la construcción de
grandes monumentos megalíticos y construcciones
funerarias, entre los que destacan los
existentes en Montefrío, en el paraje conocido
como La Peña de los Gitanos y los que exiten en
el valle del río Gor, éstos en íntimo contacto
con la Cultura de los Millares, que se
desarrolló en lo que hoy es la vecina provincia
de Almería. En este etapa, se intensifica el
desarrollo de la agricultura y con ella, se
desarrollan nuevas técnicas y herramientas; de
todo esto se conservan miles de piezas, entre
las que destacan las hachas, los restos de
molinos naviformes y de silos y la cerámica
campaniforme. A esta época corresponden también
los primeros restos descubiertos de pintura
rupestre, cronológicamente bastante retrasados
frente al resto de la península y de notable
simplicidad; nuestras de este arte rupestre hay
en la Piedera del Letrero de los Mártires (Huéscar)
y en bastantes puntos diseminados por la Sierra
de Harana o de los Llanos de Carchuna y en otros
lugares dispersos por toda la provincia.
La edad del bronce (aproximadamente entre los
años 1.800 y 1.000 a.C) está marcada por la
notable influencia de la vecina Cultura de Argar
que, desde Almería, se extendió por todo el
sureste español, abarcando el territorio que hoy
corresponde a las provincias de Almería, Murcia,
Granada y Jaén. En esta época, los pobladores ya
están distribuidos en poblados permanentes con
viviendas hechas de madera y rodeadas en
ocasiones de cercas de piedra. Se trata de
poblaciones purramente agrícolas que cultivan el
trigo, la cebada y las legumbres y a la vez
practican la ganadería de ovejas, cabras y
cerdos. Para mantener este modo de vida,
aparecen construcciones especializadas como las
cisternas de agua, incipientes regadíos, silos
para almacenar el grano, viviendas elevadas
sobre pilares, etc. Los principales
asentamientos de esta época excavado hasta la
fecha son los existentes en el Cerro de la
Encina (Monachil), Cuesta del Negro (Purullena)
y Cerro de la Virgen (Orce).
A partir del año 1.000, la cultura argárica
almeriense va perdiendo peso en favor de la
creciente importancia de la cultura tartésica
que se está desarrollando en el vallle del
Guadalquivir. Será por esta vía por donde entre
el nuevo metal, el hierro, que va a marcar un
cambio muy significativo en la historia de la
provincia ya que de la mano de los tartésicos
llegarán nuevas rutas de comercio, nuevas
técnicas de cultivo y, simultáneamente se
producirá la llegada a nuestras costas de
viajeros de tierras lejanas, por el sur, y de
nuevos pobladores iberos por el norte. Una de
las consecuencias de estos nuevos tiempos fue
que los poblados pasaron ahora a construirse en
lugares que reuniesen dos condiciones: por un
lado, que ocupasen lugares adecuados para
promover el comercio y controlar las rutas
comerciasles; por otro lado, debían ser lugares
aptos para ser amurallados y defendidos. Con
esta idea, por ejemplo, se desarrolló un poblado
en el Cerro de los Infantes de Pinos Puente que
mantenía contactos comerciales hacia Almería y
hacia el valle del Guadalquivir.
Durante los primeros siglos de este milenio se
va a producir también una definitiva pérdida de
toda clase de identidad exclusiva porque, al
igual que en el resto del Mediterráneo, el
aumento de la población, las mejoras de las
técnicas de navegación y la expansión de nuevas
formas sociales y de organización política va a
remover hasta los cimientos todo signo de
cultura anterior, proceso que culmina poco antes
de nuestra era con la expansión del imperio
romano.
Fenicios y griegos
Fueron
los fenicios los primeros en llegar a las costas
del sur mediterráneo español, donde
establecieron diversas factorías enlazadas entre
sí a través de las cuales vendían sus productos
y obtenían productos locales para exportarlos
hacia sus ciudades de origen. Las principales
colonias fueron las de Gadir (Cádiz), Malaca (Málaga),
Sexi (Almuñécar) y Abdera (Adra). Tras la
batalla de Alalia (250 a.C.) el centro de
gravedad político y económico se desplazó desde
Tiro hasta Cartago, lo que favoreció la entrada
nuevos pobladores y comerciantes en todo el sur
español.
En particular, en la provincia de Granada, de
los restos descubiertos en las excavaciones de
la antigua Sexi se deduce que existió un
importante comercio de cerámica y de las
mercancías propias del mediterráneo: trigo,
aceite y vino. El cultivo del olivo y de la vid
fue segurmente impulsado por los comerciantes
fencios, ya que se trata de mercancías
fácilmente almacenables y transportables;
trajeron también notables adelantos técnicos
como el uso del carro como medio de transporte y
el perfeccionamiento del arado. En los
yacimientos de Puente de Noy y de San Cristóbal
se han encontrado, además, tumbas con un
particular sistema de pozo con nichos laterales
en las que se han encontrado ánforas de
alabastro con inscripciones griegas, urnas
funerarias y ajuares mortuorios.
Es posible que esta mayor presencia en la costa
se tradujese en una penetración hacia el
interior, teniendo en cuenta que para una
implantación cultural no es necesaria la
ocupación militar del terreno, sino que la
simple aparición de nuevas técnicas de cultivo y
mejores procesos de producción permite que las
culturas se expandan lentamente mediante el
comercio y la comunicación, por lo que no es
difícil suponer que las tierras altas de la
provincia también recibieran el influjo de los
pueblos fenicios y se sumaran al comercio de los
productos propiamente mediterráneos, trigo,
aceite y vino, tomando de los fenicios sus
técnicas de cultivo, su moneda, y estableciendo
nuevas rutas comerciales hacia la costa a través
del Boquete de Zafarraya y del rio Guadalfeo.
Esta pujanza de fenicios y cartagineses impidió
que la otra potencia comercial de aquella época
en el Mediterráneo, Gracia, llegase a
implantarse en el sur de la península y aunque
han aparecido algunos restos de cerámica de
vidente origen griego (Necrópolis de Tútugi y
Cerro del Real de Galera), no da la sensación de
que hubiese existido un efectivo asentamiento
sino una serie de contactos esporádicos e
intercambios comerciales aislados.
Iberos
Al
mismo tiempo que por el mar se producía la
llegada de comerciantes y pobladores fenicios y
cartagineses, desde el interior de la península
se estaba expandiendo simultáneamente un grupo
de pueblos agrupados bajo el nombre de iberos
que, al parecer no guardaba entre sí ninguan
cohesión sino que era el fruto de alginas
ciudades que habían tenido cierto éxito agrícola,
comercial o militar y habían conseguido
prosperar y crecer hasta el punto de necesitar
nuevas rutas comerciales, productos o,
simplemente, territorio donde asentar su
excedente de población. Como continuación (bastante
lógica por otra parte) de las culturas argárica
y tartésica, los iberos se organizaron en
Andalucía oriental en dos grandes grupos: los
bastetanos, en torno a su ciudad matriz Basti
(la actua Baza) y los turdetanos, ligados a la
zona comercial del Valle del Guadalquivir.
Prácticamente todo lo que hoy es la provincia de
Granada estaba ligado al área comercial de los
bastetanos, quienes disponían de un eficiente
sistema de organización territorial basado en
ciudades estratégicamente situadas junto a
fértiles vegas y en las intersecciones de la
rutas comerciales. Con un asombroso parecido al
recorrido que actualmente tiene la autopista
A92, las principales ciudades aliadas o
controladas de los bastetanos eran Acci (Guadix),
Illiberis e Ilurco (Pinos Puente). Hay que tener
también en cuenta que junto a estas ciudades de
cierta importancia (2.000/5.000 habitantes)
coexistían numerosas aldeas diseminadas y
pequeños núcleos dispersos de población y que el
sistema político propio de cada uno de ellos
podía variar desde la monarquía a la tribu más
pura y simple.
En esta época se produce un enorme avance en la
agricultura, definitivamente convertida en el
modo principal de vida y en las técnicas de
cultivo y transporte; el regadío se generaliza
en fértiles vegas; se refuerza la importancia
del caballo como medio de transporte y como
medio de combate; la moneda se generaliza como
medio de pago y la riqueza se convierte en
divisa diferenciadora entre clases sociales. Es
precisamente de los enterramientos de las clases
altas de lo que más restos han quedado en
yacimientos como los de Galera, Baza y El
Cegarralejo. Destaca entre todos estos restos la
hierática Dama de Baza por su excelente
conservación y que da idea del grado de
refinamiento a que habían llegado los pueblos
iberos de la península.
Romanos
Durante el siglo IV a.C. aparece en el
Mediterráneo un nuevo jugador dispuesto a tomar
el relevo a cartaginenses, fenicios y griegos:
Roma. Si con griegos y fenicios se trató de una
disputa comercial y política que acabó con la
absorcón de los territorios de ambos, Cartago
disponía de suficiente poder militar para
plantar cara a la nueva república y frenar sus
ánimos expansionistas. Las primeras batallas se
decantaron a favor de los romanos en Córcega,
Cerdeña y Sicilia pero el verdadero campo de
batalla fue la península ibñerica, en donde
ambos contendientes emplearon buna parte de sus
fuerzas.
La expusión de las islas italianas forzó al los
cartaginenses a dirigir sus pasos, para
garantizar su propia supervivencia como potencia
comercial y militar, hacia la península. Amílcar
Barca desembarca con sus tropas en Cádiz en el
año 237 a.C. sometiendo todo el valle del
Guadalquivir dirigiéndose entonces hacia el este,
llegando al territorio de los bastetanos,
dejando a un lado a los lusitanos que parecían
un rival más difícil y tenían menos interés
político y económico ya que estaban menos
desarrollados y existían menos ciudades aptas
para implantar un sistema de ciudades aliadas;
además interesaba dirigirse hacia el este para
frenar en lo posible el avance de los romanos.
Frente a Barca, los romanos envían a Publio
Cornelio Escipión al frente de un notable
ejército quien consigue derrotar al cartaginés e
integra, aproximadamente hacia el año 200 a.C.,
toda la provincia de Granada en la órbita del
imperio romano. Esta inicial ocupacion no fue,
sin embargo, todo lo intensa que se podría
esperar de un pueblo metódico y bien organizado
como era el romano debido a que, por un lado,
existió resistencia entre los pobladores hacia
el conquistador y, por otro lado, a que la
turbulenta situación política interna de la
república romana de los siglos II y I a.C.
tampoco favorecía la expansión. Existe, incluso,
constancia de que alrededor del año 197 a.C se
produjero revueltas contra el ocupante romano en
la zona de la Alpujarra.
En cualquier caso la venida de Julio César hasta
tierras hispanas para luchar contra su rival
Pompeyo acabó determinando el estableciminto
definitivo del Roma, con su cultura, su
organiación, su mneda y su lengua en la
provincia de Granada. Incluso algunas ciudades
cambiaron temporalmente sus nombre para mayor
gloria de los nuevos conquistadores: Iliturgi
fue Forum Juluim, Artigi (Alhama) fue Juliense y
Vesci (Huétor) fue Faventia.
El establecimiento del imperio en Roma, a partir
del año 31 a.C. supuso la llegada definitiva de
la pax romana a la península. La actual
provincia de Granada quedó dividida entre las
provincias romanas Tarraconensis (todo el
noreste de la provincia) y Bética (el centro y
oeste, el valle del Genil). En Guadix se
estableció una importante colonia y puesto
militar (Julia Gemella Acci) en la que se
levantaron importantes templos y edificaciones
siguiendo los cánones y la estética de la
metrópoli. La agricultura conoció un avance
notable con la incorporación de nuevas técnicas
de regadío y del arado romano. Se establecieron
caminos siguiendo el esquema romano de calzadas
que enlazaban cada una de las ciudades y se
construyeron pequelos circos y teatros conforme
al signo de los tiempos.
La economía en su conjunto conoce un crecimiento
significativo al abrigo del comercio interno y
con la propia metrópoli y se explotan minas, se
comercia con productos de la pesca hacie el
interior, el vino y elaceite parten por mar
hacia Roma.
La propia Illiberis crece durante esas fechas
hasta disponer de foro, anfiteatro, y templos,
santuarios, gimnasios y termas. Las
construcciones civiles se extienden por toda la
provincia y se generalizan los acueductos y
baños (La Malaha, Alhama, Graena, Sierra Elvira,
Lanjarón...).
Toda esta bonanza y prosperidad comienza a
desmoronarse a finales del siglo II de nuestra
era, a la par del propio debilitameinto de la
Roma imperial bajo la presión de los publos
bárbaros del norte: el comercio sufre una fuerte
regresión y las ciudades empiezan a fortificarse
para prevenir las hordas de vándalos que abren
paso a la dominación visigoda sobre la península
y sobre la provincia de Granada en particular.
El cambio del sistema agrícola del colonato
romano a la implantación de la esclavitud
conlleva una enorme pérdida de productividad y a
falta de un nuevo esquema de poder, las ciudades
optan por cerrarse sobre sí mismas y se acaba un
período de prosperidad de dos siglos.
Visigodos
Aunque
ni remotamente podían compararse con los romanos
en eficiencia y organización, los visigodos
trajeron a la península un nuevo período de
establidad, especialmente a partir de las
campalas de Leovigildo, que pacificó el reino y
derrotó a los díscolos vándalos. Este rey
visigodo dividió el sur de la península en dos
provincias, la de Hispalis, en tornoa Sevilla, y
la Bética que ocupaba lo que ahora son las
provincias de Málaga, Jaén, Almería y Granada.
El período visigodo se caracteriza, al igual que
en el resto de la península por el
establecimiento de un sistema político
clientelar basado en la división del territorio
en feudos y en la agricultura aunque la
debilidad de la dominación no tuvo grandes
efectos económicos o sociales sino que más bien
fue una incrustación de los propios visigodos en
el tejido social y político preexistente. A
falta de un poder central verdaderamente
organizado, la acuñación de moneda se hace en
distintas cecas y hoy existen monedas acuñadas
en Illiberis que dan fe de los hechos de la
época.
El único rasgo verdaderamente significativo de
la ocupacion visigoda fue el transito desde las
religiones preexistentes, una mezcla de
tradiciones iberas con formas romanas, hacia el
cristianismo. La prueba más patente de esta
transformación es el conocido Concilio de Elvira
(o de Illiberis) en el que participaron 24
obispos de la Bética y cuyos cánones se han
conservado hasta la actualidad. La iglesia
católica, cuya fuerza se vio notablemente
incrementada en esta época ante la ausencia de
fuerzas de mayor peso, dividión la provincia en
dos diócesis: la de Basti, dependiente de del
Obispo metropolitano de Cartagena y la de
Illiberis, dependiente del de la Bética,
asentado ahora en Sevilla. De esta época es
también la tradición de los Varones Apostólicos,
seguidores directos del Apóstol Santiago que en
medio de persecuciones extendieron la religión
por estos pagos; San Torcuato en Guadix o San
Cecilio en Granada son sus mejores ejemplos.
Junto a la pujanza de la nueva religión
coexisten minorías como los judíos de Garnata
Al-Yahud, un arrabal cercano a Illiberis
emplazado en lo que hoy es el barrio del Realejo
y es de suponer que seguiría existiendo una
parte de la población que mantendría sus
creencias tardorromanas, especialmente entre las
clases más pudientes.
GRANADA MULSUMANA
Invasión musulmana /
Ziríes
/
Almohades almorávides /
Reino
Nazarí /
Reyes nazaríes /
Toma
de Granada
Con la
llegada de los musulmanes a la Península Ibérica,
Granada vivirá su época de máximo esplendor, que
comienza con su traslado, cerro arriba, desde la
antigua Elvira hacia las más seguras y
defendibles laderas del Albaicín alrededor del
año 1000. Dos siglos más tarde, Ibn al-Ahmar,
fundó la nueva dinastía de los Nazaríes que se
encargaría de levantar la ciudadela de la
Alhambra y que mantendría a Granada como capital
de su reino.
Invasión musulmana
Para
conocer los motivos que impulsaron a los
musulmanes, es necesario consultar la historia
del reino visigodo y concretamente la del último
rey, Don Rodrigo. En estas fechas los árabes
estaban plenamente establecidos en todo el
Magreb y habían islamizado a las diferentes
tribus bereberes que aqui se encontraban. Muy
pronto empezaron a mostrar interes por las ricas
tierras de la Península Ibérica y la conquista
de las mismas sería cuestión de muy poco tiempo.
La primera incursión la realizó el gobernador
musulmán del Magreb central, Musa b. Nusayr,
quien en el 710, ordenó una expedición de 400
hombres al mando de un oficial bereber, Tarif,
que ocuparía una pequeña isla a la que llamaron
Yazirat Tarif (la isla de Tarif) y que todavía
hoy coserva su nombre, eso si castellanizado,
Tarifa.
La cosa pareció ir tan bien que animó al
lugarteniente del mencionado Musa, el también
bereber Tariq b. Ziyad, a organizar una gran
expedición de 7000 hombres, en su mayoria
bereberes, que desembarcaron e instalaron a los
pies de una montaña a la que llamaron Yabal
Tariq (La montaña de Tariq) y que así mismo
conserva tambíen hoy dia su nombre
castellanizado, Gibraltar.
La
presencia de esta numerosa expedición musulmana,
a la que se habían sumado nuevos refuerzos
bereberes, en el sur constituía un serio peligro
para el rey Rodrigo, quien se encontraba en el
Norte tratando de apaciguar a los levantiscos
vascones. Rapidamente Rodrigo y el ejército
visigodo se desplazaron hacia el sur con el
propósito de entrar en contienda con Tariq; el
enfrentamiento tuvo lugar a orillas del rio
Guadalete, el resultado es de sobra conocido:
Rodrigo fue estrepitosamente derrotado; con ello
se pondría fin al reino visigodo y la Península
Ibérica quedaría abierta a la ocupación
musulmana.
La conquista de Granada se produce entre los
años 711 y 712 y la lleva a cabo un hijo de Musa
llamado Abd Al-Aziz que venía de conquistar
Lorca, Baza y Guadix. En ese momento se crea el
distrito de Ilvira como circunscripción militar
y administrativa. La islamización fue bastante
rápida aunque es de suponer que debió existir
alguna resistencia por parte de la población
mozárabe (cristianos en tierra musulmana) y
judía; ambas religiones fueron toleradas y sus
practicantes simplemente tuvieron que pagar
tributos al nuevo régimen.
Más adelante, en el año 755 la costa granadina
recibió a Abd Al-Rahman, descendiente de la
dinastía de los Omeyas, quien se asentó primero
en Loja para luego ser nombrado emir de
Archidona y posteriormente emir de Córdoba. Sin
embargo su nueva autoridad, con la consiguiente
implantaciónd e la dinastía de los Omeyas en Al-Andalus,
no fue unánimemente reconocida y en la provincia
de Elvira estallaron una serie de rebeliones
incitadas por los mozárabes y a las que se
unieron los muladíes (cristianos convertidos al
islamismo) que se resolvieron por la vía militar.
La culminación de estas revueltas es la
ocupación de la qasba (alcazaba) de la Sabika
que estaba situada en el lugar que ahora ocupa
la Alhambra.
Una
vez establecido Abd Al-Ramán como califa de
Córdoba (Abderramán III) se inicia en la
península una larga época de estabilidad durante
la cual Córdoba alcanza su máximo esplendor y
Granada se mantiene, hasta el año 1031, sumisa
al califato.
Ziríes
A
principios del SXI, el sistema de gobierno del
califato sufre una importante crisis y sus
territorios se rebelan y dividen en numerosos
pequeños reinos, más de treinta, cada uno de los
cuales reclama para sí la legitimidad en la
sucesión del califa de Córdoba.
En Granada, se instala la casa de los ziríes que
tuvo cuatro reyes hasta el año 1.090 y cuyos
principales hitos fueron la elección de de
Granada comocapital definitiva del reino y la
construcción de edificios que demostraran y
asentaran esa condición de capital. Entre estos
edificios puede destacarse elpalacio real de la
Casa del Gallo, los baños públicos de Al-Chauza
(hoy Bañuelo) o el puent del Cadí que salva el
rio Darro. Además contruyeron la acequia de
Alfacar, que traía agua hasta la capital desde
Aynadamar.
Bajo su monarquía también se produjo el primer
florecimiento cultural de la ciudad durante el
reinado de Ibn Maksan, en el que jugó un papel
fundamental el político judío Samuel Ibn Nagrela
quien, a la vez, era filósofo, matemático y
literato.
Sin embargo, el reinado de los ziríes estuvo
marcado de fondo por su falta de legitimidad y,
en consecuencia, fueron constantes las disputas
internas y las intrigas por hacerse con el poder.
Fruto de este ánimo fratricida fueron las
guerras vecinales, los asesinatos y la
persecución y matanza de los judíos granadinos
de 1.066.
Almohades almorávides
Al
igual que en el resto de reinos de taifas de la
península ibérica, el reino de Granada se
caracterizó por su debilidad y por las
constantes divisiones y luchas internas.
Aprovechando esas ventajas, a finales del siglo
XI los almorávides del norte de África
desembarcaron en la península dirigidos por
Yusuf Ibn Tasufin, quien en esos momentos
gobernaba um imperio desde Argel hasta Senegal.
Con ciertas simpatías locales que no veían bien
el desgobierno de los ziríes y el apoyo de
personajes influyentes como el cadí Abu Yafar,
Tasufin entra en Granada en el año 1.090 y
destrona al último rey zirí, Abd Allah, e
integra los territorios de Andalucía Oriental en
su imperio, enfrentándose a otras taifas y a los
propios reyes cristianos del norte de la
península.
A su muerte, los mozárabes granadinos iniciaron
serios levantamientos que pusieron en aprietos a
su virrey, Alí Ibn Yusuf. Éstos pidieron apoyo
al rey de Aragón Alfonso el Batallador quien al
frente de sus tropas inició en el año 1.125 una
turbulenta correría que le traería desde
Valencia a Murcia y desde allí a asaltar y
devastar Baza y Guadix, acampar en Diezma,
recorrer tierras de Jaén y Córdoba para volver
hacia Loja, saquear la Alpujarra y el Valle de
Lecrín y finalmente intentar tomar la propia
ciudad de Granada. Agotado tras quince meses de
correrías y vislumbrando la dificultad de
hacerse con la capital, el Batallador regresa a
sus dominios mediterráneos y deja expuestos y
sin apoyos a los mozárabes que le habían
reclamado, lo que les supuso una severísima
represión por parte de los gobernantes
almorávides.
A la muerte de Tasufin, último de la dinastía
almorávide, serán los almohades (hombres de la
montaña) los que intenten ocupar el espacio
político vacante y, partiendo del norte de
África, ocupen de nuevo los territorios
musulmanes de península tras doblegar una tras
otra a todas las taifas. En concreto, conquistan
la ciudad de Granada en el año 1.157.
Pese a la pretendida estabilidad política de los
almohades, no faltaron intentosen diversas
taifas por recobrar la indepenciamovidos por
intereses locales y poderosas familiasdespojadas
de sus anteriores privilegios. En Granada, el
más conocido de estos episodios fue el
protagonizado en 1.162 por Muhammamad Ibn Sad
quien se enfrentó a los almohades en la
sangrienta batalla de La Sabika con colaboración
almorávide.
Pese a que los almohades consiguieron imponer
cierta estabilidad e incluso frenar el impulso
conquistador de los reinos cristianos, la
victoria de las huestes cristianas en la batalla
de Las Navas de Tolosa en 1.212 suponía la
apertura de las vías de acceso hacia Andalucía
Occidental y el fin del sueño de Al-Andalus.
Reino
Nazarí
Tras
la derrota de las Navas de Tolosa, los
cristianos ocupan sucesivamente las ciudades de
Córdoba, Sevilla y Valencia, reduciendo los
dominios musulmanes a la actual Andalucía
Oriental que, para más debilidad, se veían
constantemente envultos en luchas intestinas de
lo que se ha dado en llamar los terceros reinos
de taifas. En esos momentos de crisis aparece la
figura de Nasr, de la familia de ls Nasrí
originarios de Arjona, que funda una nueva
dinastía que traería momentos de estabilidad al
último reino musulmán de la península con
capital en Granada y con difíciles relaciones
con el vecino cristiano.
El reino ocupaba en un principio las actuales
provincias de Granada, Málaga y Almería y, en la
costa mediterránea, desde Algeciras hasta
Águilas (Murcia). El reino se subdividía para su
administración y control militar en tres
sectores (oriental -Peyyna: Almería-, central -Ilbira:
Granada- y occidental -Rayyo: Málaga-) con
fortificaciones fronterizas y
acuartelamientosque garantizasen el control
efectivo del territorio.
En estos más de 30.000 kilómetros cuadrados
vivía una población de entre 300 y 400.000
habitantes, muy densa para la época, fruto de
diversas olas de inmigración desde el norte de
África y desde el resto de la península al
haberse convertido en el último refugio para los
musulmanes. Étnicamente, la población se
componía principalmente de árabes puros que
descendían de los antiguos muladíes y bereberes
norteafricanos. Había también algunos conversos
al cristianismo y pocos mozárabes (recordemos
que por cuestiones políticas habían sido
prácticamente exterminados). Junto a ellos
coexistían grupos muy minoritarios como los
judíos o los comerciantes extranjeros,
mayormente genoveses, y hasta algunos esclavos
subsaharianos.
Durante este período, se produjo un fuerte
impulso organizador que llevó a un notable
crecimiento de las ciudades. Se estima que
Granada pudo sobrepasar los cincuenta mil
habitantes, Málaga los veinte mil y otras
ciudades importantes como Almería, Ronda, Loja,
Guadix y Baza se acercaban a los diez mil.
En la economía de este período, el agua se
convirtió en un elemento central, tal vez por
los orígenes desérticos no olvidados de la
población. Todas las ciudades se asentaban junto
a los cauces de los rios y generaron importantes
infraestructuras para el manejo del agua, bien
con fines agrícolas, bien para los usos urbanos.
Este uso intensivo del agua junto a la habilidad
para explotar los cultivos de secano, dio lugar
a una riquísima agricultura y más allá del
tradicional cultivo del cereal, el viñedo y el
olivo, se intensifica la producción de almendras,
higos, naranjas, limones, peras, manzanos,
granados y todo lo que se adaptase al terreno.
En ciertas zonas se produce una especialización;
así en la Alpujarra y la Axarquía se cría el
gusano de seda, en la costa se introduce con
éxito la caña de azúcar, en el valle del
Almanzora se recogen cantidades notables de miel...
Losminerales son también explotados con
intensidad y se extrae mármol de Macael, plomo
de Berja, hierro de la Sierra de los Filabres,
Mercurio de Bayarque, galena de Baza... Toda
esta producción implica la existencia de una
industria manufacturera capaz de transformarlos
y de comercializarlos y en las ciudades aparecen
alcaicerías en donde los artesanos tuercen la
seda y elaboran toda clase de tejidos y donde se
rodean de toda clase de artesanos: orfebres,
talladores, curtidores... El comercio se
realizaba en la moneda acuñada en la ceca de
Málaga, el dínar, que según su valor se
denominaba mizcal, pesante o seyén.
La cultura también conoció un importante auge
durante el reinado de los nazaríes
convirtiéndose en puente entre Oriente y
Occidente y, junto a esa joya de la arquitectura
universal que son los palacios de la Alhambra y
el Generalife, florecieron las artes y las
ciencias con personajes como Ibn Tufail (médico),
Al-Garnatí (viajero y cronista), Ben Said (poeta)
o Abú Hayyan (filólogo). Entre todos ellos
destacan los sabios Ibn Al-Jatib e Ibn Zamrak
quienes escribieron numerosas obras sobre
historia, filosofía, relatos, poesía y todo lo
que constituía el saber en la edad media.
Reyes
nazaríes
La
implantación de la monarquía nazarí en el nuevo
Reino de Granada no fue tarea fácil. Muhammad I
y su sucesor Al-Ahmar tuvieron que enfrentarse a
sus propios hermanos y a numerosas insurgencias
para conseguir estabilizar el régimen político.
Éste último consiguió hacerse definitivamente
con el porder en el año 1.238, cuando es por fin
aclamado como rey y desde la colina de La Sabika
(cuenta la leyenda) decidió iniciar la
construcción de una alcazaba que con el paso de
los siglos se convertiría en la Alhambra. Desde
ese momento se dedica a pacificar el reino y a
sofocar las continuas sublevaciones y culmina su
tarea en el año 1.245 con la toma de Almería. Al
año siguiente consiguió establecer un pacto con
los pujantes reinos cristianos del norte, el
Tratado de Jaén, por el que quedaban fijadas
unas fronteras relativamente estables a cambio
de prestar vasallaje y pagar tributo a Fernando
III de Castilla. Con esto, en teoría, el nuevo y
último reino musulmán de la península se
aseguraba cierta estabilidad para los años
venideros aunque la realidad fue que los dos
siglos largos de monarquía nazarí en Granada
fueron una sucesión de sublevaciones,
represiones, correrías, traiciones, cambios de
monarca y lenta pero constante pérdida de
territorio.
Curiosamente, la pujanza socioeconómica de la
ciudad y la construcción de los palacios y
fortalezas de la Alhambra siguieron siempre
adelante sin verse interrumpidos por el devenir
político, lo que convertía a Granada en la más
rica y activa ciudad de la península.
A Alhamar le sucedió en el trono Muhammad III
“el ciego”, destronado al poco tiempo por su
propio hermano quien, a su vez, fue destronado
por su sobrino Ismail. Con Ismail I la ciudad
conoció una época de particular esplendor y
crecimiento del reino en el que se consiguió
detener al enemigo cristiano e incluso hacerlo
retroceder ligeramente. La mayor derrota de las
huestes cristianas tuvo lugar en el año 1.319 en
la batalla de Sierra Elvira, hecho que figura
inscrito en el pórtico de entrada al Generalife.
A Ismail I le sucedió Muhammad IV, el cual
perdió la vida por los pactos e intrigas en que
se vio envuelto con la tribu guerrera
norteafricana de los meriníes, sucedido a su vez
por Yusuf I “el justo” en 1.333 quien dio un
especial impulso a la ciudad, al comercio y a
las artes y las letras pese a verse sometido de
nuevo a la intensa presión de los reinos
cristianos y perder una parte sustancial de su
territorio tras la calamitosa batalla del Salado
en 1.340. Bajo Yusuf I la Alhambra recibió uno
de los mayores impulsos y se edificaron el
Cuarto de Comares, la Sala de la Barca, el Patio
de los Arrayanes, la Puerta de la Justicia, la
Torre de los Siete Suelo, los Baños Reales y la
Torre de la Cautiva. Además, en la ciudad se
construyeron la Madraza, la Gran Mezquita y la
Fondak (actual Corral del Carbón) junto con
otros edificios civiles y palacios construidos
por la nobleza local al amparo de los notables
progresos económicos y sociales manifestados en
la publicación de un Código civil y religioso
bajo el cual se regían todos los ciudadanos.
Asesinado Yusuf I en una mezquita en un momento
de crisis interna, le sucidió Mohammad V,
destronado a su vez por Muhammad VI mediante
intrigas palaciegas, las mismas que le costaron
la vida al ser asesinado por Don Pedro I en los
Alcázares sevillanos. Esto permitió el regreso
de Mohammad V quien en esta segunda oportunidad
dio un nuevo impulso a la ciudad, a las letras y
a la misma Alhambra, levantando el Patio de los
Leones y la Puerta del Vino.
A partir de este momento, en el siglo justo que
va desde la muerte de Mohammad V en 1.391 hasta
la toma de la ciudad por las tropas cristianas,
el reino es gobernado por emires carentes de
autoridad y constantemente reemplazados por
familiares envueltos en constantes intrigas
palaciegas o dominados por poderosas familias
como la de los Abencerrajes. Para hacerse una
idea, en este siglo gobiernan, entre otros,
Yusuf II, Muhammad VII, Muhammad VIII, Muhammad
IX, Saad y Muley Hassan (Mulhacén). Todo este
siglo está marcado por el lento goteo de plazas
perdidas en favor de de los reinos cristianos
que se dirigían lenta pero inexorablemente hacia
la capital del reino, la propia Granada.
Toma de Granada
La
toma de Granada es, en realidad, mucho más que
el sitio y captura de la ciudad; es una
auténtica guerra que dura once años
(1.482-1.492) y que se inicia con la toma de la
plaza de Alhama.
Los dos factores determinantes de la victoria
cristiana fuero, por un lado, la pujanza
económica y militar de los reinos cristianos
peninsulares, acrecentada por la unión de las
coronas de Castilla y Aragón en las personas de
sus monarcas Isabel y Fernando y, por otro lado,
la cada vez mayor debilidad del reino de Granada
constantemente envuelto en intrigas palaciegas
que impedían la estabilidad en el poder de los
sucesivos emires.
En 1.483 el emir Muley Hassan es destronado,
mientras intentaba en vano recuperar la ciudad
de Alhama, en una conspiración urdida por su
propia esposa Fátima con ayuda abencerraje para
entronizar a su hujo Muhammad XII (conocido como
Boabdil “el chico”). Muley Hassan se refugia con
sus huestes en el castillo de Mondújar junto a
su hermano y lugarteniente El Zagal y, con el
apoyo de la poderosa falmilia de los Venegas,
logra vencer a las tropas de Boabdil en la
batalla de la Axarquía en 1.483. De este modo se
inicia en Granada una guerra civil que consigue
ganar Boabdil gracias al apoyo prestado por los
Reyes Católicos a cambio de rendirles vasallaje.
Muerto Muley Hassan, Boabdil y El Zagal (sobrino
y tio) acuerdan repartirse el reino por mitades;
la oriental para Boabdil y la Occidental para El
Zagal, lo que debilita aún más sus posibilidades
de supervivencia. Al poco tiempo los Reyes
Católicos consiguen el control de la zona
occidental tomado Ronda en 1.485 y Málaga y las
demás ciudades en los tres años siguientes,
gracias a la rendición de El Zagal que acepta
entregar los territorios, rendir vasallaje a los
Reyes Católicos y prestar apoyo para la toma de
Granada a cambio de conservar tierras y
servidumbres.
Por su parte, Boabdil fue capturado en la
defensa de la ciudad de Loja pero fue liberado
con la condición de rendir la ciudad de Granada,
pacto que evidentemente incumplió. Por ello, los
Reyes Católicos establecen frente a la capital
el Campamento de la Santa Fe en 1.489 el cual,
tras un devastador incendio fue convertido en
ciudad en 1.491.
El constante asedio de la capital y su
consiguiente aislamiento y el descontento
popular frente a las miserias del asedio, las
hambres y las enfermedades, obligan a Boabdil a
rendirse. La rendición se plasma en el histórico
documento de las Capitulaciones que supone,
además de la rendición y toma de Granada, el fin
del último reino musulmán de la península y de
ocho siglos de ocupación musulmana. En el lado
cristiano, la toma de Granada significa el fin
del avance hacia el sur lo que exigía la
apertura de nuevos horizontes (casualmente
andaba por allí un tal Cristóbal Colón).
GRANADA MODERNA
La
Rendición de Granada a los Reyes Católicos en
1492 la sumerge de pronto en el mundo moderno.
En un principio, el cambio no pretendía afectar
más que a la cabeza del reino; un rey por otro
rey. En este caso una reina. Las condiciones de
la rendición fueron generosas y las personas
encargadas de hacerlas respetar, sobre todo el
arzobispo Hernando de Talavera, intentan
administrar un mundo que les fascina y turba al
mismo tiempo. Pero a partir de finales de 1499,
con la aparición del Cardenal Cisneros, las
Capitulaciones de Granada dejan de cumplirse, y
empieza una etapa de represión y conversión
forzosa[sin referencias].
En 1505 se traslada a Granada la Real
Chancillería desde Ciudad Real, órgano jurídico
fundamental, que se ocupaba del territorio de la
Corona de Castilla al sur del río Tajo (las
tierras al norte de éste estaban bajo la
jurisdicción de la Real Chancillería de
Valladolid). Esta institución será fundamental
para el desarrollo de la ciudad y del Reino de
Granada.
Cinco años antes surge el primer motín en el
Albaicín y no pararon hasta que el ilustre Don
Juan de Austria, en 1571, acabó con los moriscos
sublevados en la Alpujarra y dio muerte a su rey,
Abén Humeya o Don Fernando de Válor.
El exilio, la expulsión y la colonización por
nuevos habitantes -procedentes del norte del
país- preparó a la ciudad para la explosión
religiosa contrarreformista que la convertiría
en un permanente espectáculo barroco durante el
siglo XVII.
GRANADA CONTEMPORÁNEA
No
será hasta el siglo XIX cuando Granada
experimente interesantes transformaciones en las
que se mezclarán los espacios liberados por la
Desamortización con los gustos franceses e
ingleses en el tratamiento de parques, plazas y
jardines. El Salón, la Bomba y otras plazas son
el resultado de esta actividad, aunque para su
construcción fuera necesario deshacer parte
importante del antiguo trazado de la ciudad,
como fue el caso de la construcción de la Gran
Vía de Colón por la que se sacrificó el viejo
barrio de la Mezquita Mayor.
En el siglo XX, Granada siguió deslizándose
hacia el sur, hacia la vega, llegando a
sobrepasar el frustrado intento de límite que se
había proyectado con el Camino de Ronda. Un
urbanismo desabrido y especulativo permitió la
construcción de enormes bloques que se
organizaron en torno a dos largos ejes paralelos:
el Camino de Ronda y la calle Pedro Antonio de
Alarcón. Ajenos a las tipologías habituales de
la ciudad, los bloques se llenaron, en un
vertiginoso proceso, de unos nuevos ciudadanos.
Habían nacido los pisos de estudiantes. La trama
se urdió de forma espontánea, densa y firme. De
piso en piso, de bloque en bloque fluían
relaciones que nacían al amparo de la conquista
del desorden y generaban costumbres, usos y
hábitos totalmente nuevos que ayudarían de forma
importante a crear la ciudad que hoy es. Fuente
de estos artículos: granadaenlared
|
LADA DEL QUE NUNCA FUE A GRANADA
¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana.
Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados
caminos.
Nunca vi Granada.
Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus
aires?
Nunca fui a Granada.
¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.
Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.
Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los
patios.
Nunca fui a Granada.
Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.
Si altas son las torres, el valor es
alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.
Rafael Alberti |
Alhambra, Abadía del Sacromonte,
Basílica de San Juan de Dios, Basílica Nuestra Sra. de las Angustias,
Capilla Real de la Catedral de Granada, Carmen de los Mártires, Casa de
los Pisas, Casa de los Tiros, Casa del Chapiz o Escuela de Estudios
Árabes, Casa Museo Manuel de Falla, Catedral de Granada, Centro de
Interpretación del Sacromonte, Convento de Santa Isabel la Real, Corral
del Carbón, El Bañuelo, El Generalife, Hospital Real, Iglesia de los
Santos Justo y Pastor, Iglesia de San Gil y Santa Ana, Iglesia de San
Jeronimo, Iglesia de Santa Ana, Iglesia de Santo Domingo, Jardín
Botánico, La Chancillería Real, Monasterio de la Cartuja, Museo
Arqueológico y Etnológico de Granada, Museo de Bellas Artes, Museo de la
Alhambra, Museo del Sacromonte, Palacio de Dar Al-horra, Palacio de la
Madraza, Palacio de Los Córdoba, Parque de las Ciencias, Real Monasterio
de San Jerónimo, Silla del Moro.
Volver al inicio
de Granada
Cruces de Mayo, Feria del Corpus, San Cecilio, Semana Santa, Toma de Granada, Virgen de las Angustias.
Volver al inicio
de Granada
Su
principal actividad es la terciaria, que se traduce
en funciones administrativas, comerciales,
financieras, culturales y turísticas, dado el gran
valor histórico-artístico de la ciudad.
En la industria, de poca importancia, sobresalen la
alimentaria, dedicada a la elaboración de aceites,
azúcar, chocolates, productos lácteos, embutidos y
harina; y la química, de aceites esenciales y
fertilizantes. nciclopedia Universal DVD ©Micronet
S.A. 1995-2006
El paisaje variopinto de la provincia de Granada
varía desde las zonas áridas de Sierra Nevada, en el
norte, hasta los valles fértiles y playas de la
Costa, en el sur. Granada es una provincia
relativamente rica. Su economía está
predominantemente orientada a la agricultura, siendo
los cereales la cosecha más cultivada, aunque
también el tabaco y la caña de azúcar son
importantes. También podemos encontrar olivos y
árboles frutales (naranjos, limoneros, higueras,
almendros y granados), además de algunas viñas.
Las principales industrias, por lo tanto, están
basadas en la agricultura incluyen producción de
azúcar, aunque el envasado se lleve a cabo en la
ciudad de Granada, la capital de la provincia. En la
provincia de Granada también encontramos minas de
plomo en la Sierra de Gador (la más rica del mundo
durante el siglo XIX). La región del Marquesado de
Zenete es uno de los mayores productores de hierro
de España. En la Costa de Granada encontramos
las bulliciosas playas de Motril, Salobreña, y
Almuñecar. Otras ciudades importantes son Guadix,
Loja, y Baza. En Granada existen numerosas
fábricas de licores, jabón, papel, lino y lana.
Noticia de la Economia de Granada -
granadaenlared.com
La
Junta de Andalucía, a través de la Red de Escuelas
de Empresas, ha promovido en los últimos tres años
la puesta en marcha de 137 empresas de economía
social en la provincia de Granada. Estos centros,
dependientes de la Consejería de Innovación, Ciencia
y Empresa, han contribuido a que se creen 542
empleos estables (el 54 por ciento de ellos ocupados
por jóvenes y el 33 por ciento por mujeres) y a que
se genere una inversión total de 21,2 millones de
euros.
En cuanto a los sectores de actividad en los que se
encuadran las cooperativas y sociedades laborales
constituidas con el apoyo de la administración
andaluza, algo más del 52 por ciento pertenecen al
sector servicios, el 24 por ciento al sector
industrial, y el 19 por ciento al de la construcción.
Estos son algunos de los datos expuestos hoy por los
responsables de la Red de Escuelas en Granada
durante la comisión provincial de seguimiento,
presidida por el director general de Economía Social
y Emprendedores, Fernando Toscano.
A dicho encuentro, en el que se ha hecho balance de
los resultados obtenidos por la Red, han acudido el
delegado provincial de Innovación, Ciencia y Empresa,
Alejandro Zubeldia, y alcaldes de los 18 municipios
granadinos que cuentan con este dispositivo de apoyo
a los emprendedores (Albolote, Albuñol, Alhama de
Granada, Baza, Benalúa, Chauchina, Dúrcal, Guadix,
Huéscar, Íllora, Iznalloz, La Zubia, Loja, Maracena,
Montejicar, Motril, Pinos Puente y Salobreña).
El periodo de tutela y seguimiento de la gestión
empresarial se puede prolongar durante los tres
primeros años de vida de la empresa, un periodo de
tiempo en el que las cooperativas y las sociedades
laborales adscritas a la Red de Escuelas de Empresas
se consolidan para abrirse paso en el mercado.
Este servicio es una de las principales
características diferenciadoras de estos viveros de
empresas. Su objetivo es evitar el fracaso del
proyecto en su fase más crítica, que coincide
precisamente con los primeros años de vida.
Actualmente, la Red en Granada cuenta con 26 naves y
nueve oficinas que ponen a disposición de los
emprendedores una superficie de casi 6.815 metros
cuadrados.
Volver al inicio
de Granada
La provincia de Granada tiene una agricultura
rica y variada, influencias árabes y una tradición sabiamente conservada.
Abundan los guisos, las sopas, los potajes, los pescados, la caza y los
dulces.
Dentro de la cocina de las Alpujarras se entrecruzan dos corrientes
gastronómicas autóctonas: la morisca y la cristiana. En la vega que
circunda a la capital se encuentran las materias primas para elaborar
multitud de platos típicos: habas fritas con jamón, cardos, pipirrana, y
el tradicional gazpacho, que aunque puede encontrarse en toda Andalucía
aquí tiene una personalidad especial. El frío invernal de la Sierra
Granadina ha dado lugar a una serie de platos, como la olla de San Antón,
de consumo estacional en las primeras semanas del año, las gachas
pimentoneras, las migas, el guiso de cordero segureño, y el choto frito
con ajos. Estrella de los productos gastronómicos granadinos es el jamón de
Trevélez, curado al aire de la sierra, que se obtiene de cerdos blancos,
a los que se somete a un régimen de explotación especial, que unido a
unos minuciosos controles de calidad ha dado lugar a que tenga fama
internacional, sobre todo en el mercado japonés. Pero a este jamón lo
acompañan todo un elenco de chacinas, de buenos productos que hay que
tener en cuenta como son: el lomo, morcilla, chorizo... otras estrellas
que se pueden tomar con huevos fritos o patatas a lo pobre, en una unión
que se conoce como Plato Alpujarreño y algunos quesos como el de cabra
excelente y muy sabroso.
Recetas
Cazuela de Habas a la Granadina, Cordero
con salsa de limón, aceitunas y pimentón, Ensalada a la Almoraima,
Ensalada de habas de mayo, Garbanzos con Espinacas, Potaje de Habas
Granadino, Puré de cebollas, Remojón Granadino, Sopa de Picadillo, Sopa
granadina, Tortas de Aceite, Tortilla Sacromonte .
Volver al inicio
de Granada
La Yedra
Real -
La Colina de Almazora -
Meknes- Rahma - Las Pirámides del Gourmet
- Rodizio
Churrasquerias Saudade do Brasil - El Castillo (En Piñar)
...
Volver al inicio
de Granada
Los monumentos arriba
mencionados y los espacios naturales.
Volver al inicio
de Granada
-
Alonso Cano, polifacético artista, pintor, escultor y arquitecto.
-
Alonso Cano es sin duda el artista más completo del Siglo de Oro,
no sólo es conocido por ser un magnífico pintor, sino que su
fama también es debida a sus excelentes dotes en la escultura y
en la arquitectura, asimismo fue diseñador de muebles litúrgicos
y un gran maestro en el dibujo. Posiblemente la gran cantidad de
buenos artistas que se dieron cita en la España del siglo XVII
sea la causa de que la obra y la vida de Alonso Cano, no hayan
despertado el interés que sin duda merecen.
Alonso nació en Granada el 19 de marzo de 1601. Su padre, de
nombre Miguel, era constructor de retablos, daba trazas a otros
artistas para su ejecución, y también elaboraba muebles y
objetos de culto. No cabe duda que la actividad del padre marcó
el devenir artístico de Alonso.
En 1614 se trasladó toda la familia al centro económico más
importante de Andalucía, es decir, Sevilla. Allí, Alonso
completaría su formación y sin duda pudo desarrollar con más
facilidad sus dotes artísticas. En agosto de 1616, entró como
aprendiz en el importante taller de pintura de Francisco
Pacheco, donde coincide con el joven Diego Velázquez durante
unos meses. Posteriormente pudo completar su formación como
escultor junto al gran maestro Juan Martínez Montañés, con quien
parece que estuvo trabajando durante varios años (1626-1629).
En su etapa sevillana lógicamente colabora en numerosos
proyectos junto a su padre, y durante todo este período su fama
como artista fue creciendo. Especialmente importante fue su
intervención en el retablo mayor de la iglesia de Santa María de
la Oliva en Lebrija, empresa que le fue traspasada por su padre.
Trazó el retablo y ejecutó sus esculturas, sobresaliendo por su
belleza y maestría la imagen de la Virgen de la Oliva.
Tras una azarosa vida que le llevó incluso a prisión por deudas,
en 1637 decide marcharse junto a su segunda mujer M.ª Magdalena
de Uceda a Madrid. Recibió el apoyo del valido de Felipe IV, el
conde-duque de Olivares, lo que le abrió la puertas de la Corte
como ayudante y pintor de cámara. Pudo participar en las grandes
empresas artísticas de la monarquía y así culminar su formación.
El incendio del palacio del Buen Retiro en 1640, provocó que por
una parte participase en la restauración de obras de grandes
maestros, y por otra fuese comisionado junto a Diego Velázquez a
viajar por las diferentes casas reales para seleccionar obras de
arte que decorarían el palacio del Buen Retiro. De nuevo en
Madrid se vio envuelto en historias turbulentas que le
relacionan con un supuesto duelo con el pintor Sebastián de
Llanos, e incluso sufrió un proceso judicial en el que no faltó
la tortura, al ser acusado instigador del apuñalamiento de su
mujer en junio de 1644.
Tras una breve estancia en Valencia (1644-1645) vuelve a Madrid
donde realizaría multitud de trabajos de pintura, escultura y
arquitectura efímera de gran calidad, entre los que
destacaríamos sus pinturas de los dos retablos, aún conservados
in situ, que le son encargados para la iglesia parroquial de la
Magdalena de Getafe, u otras importantes obras como el cuadro de
El milagro en el pozo del Museo del Prado, o el Descenso al
Limbo perteneciente a Los Angeles County Museum of Art.
Posiblemente debido a problemas de salud, decidió volver en 1652
a su ciudad natal de Granada, donde consiguió el cargo de
racionero de la catedral tras multitud de problemas con el
cabildo, y gracias a la intercesión del propio rey Felipe IV. Su
labor en la catedral, que aún estaba sin terminar, fue muy
importante, y en ella hallamos algunas de sus obras emblemáticas,
desde el conjunto de cuadros de la serie de la vida de la Virgen
que se disponen en el presbiterio, a la celebérrima escultura de
la Inmaculada, y sin olvidarnos de los objetos litúrgicos
diseñados por él, o de sus trazas para la fachada principal del
edificio, obra póstuma de Alonso Cano que supone su culminación
como arquitecto.
-
Diego Hurtado de Mendoza, prosista e historiador.
-
Fray Luis de. Pedro Soto de Rojas.
-
Eugenia de Montijo, que llegaría a ser emperatriz de Francia por
su matrimonio con Napoleón III.
-
Manuel de Falla, que aunque era natural de Cádiz, la consideró
también como cuna.
-
Ángel Ganivet. Luis Rosales Camacho.
-
Federico García Lorca, el gran poeta y dramaturgo nacido en la
cercana localidad de Fuente Vaqueros.
-
Miguel Ríos, cantante y compositor de rock contemporáneo.
Volver al inicio
de Granada
|
Abajo
Acebuches
Acequias
Acula
Agron
Aguas Blancas
Alamedilla
Alamillo
Albolote
Albondon
Albuñan
Albuñol
Albuñuelas
Alcazar
Alcudia De Guadix
Alcutar
Aldeire
Alfacar
Alfornon
Algarinejo
Alhama De Granada
Alhendin
Alicun De Ortega
Almaciles
Almegijar
Almontaras
Almuñecar
Alomartes
Alqueria Del Fargue
Alquife
Ambroz
Anzola
Arenas Del Rey
Armilla
Atajea
Atalbeitar
Atarfe
Bacor
Balax
Barcinas
Barrio De La Vega
Barrio Nuevo (Huéscar)
Barrio Nuevo (Cúllar)
Baul
Bayacas
Baza
Beas De Granada
Beas De Guadix
Belerda
Belicena
Benacebada
Benalua De Guadix
Benalua De Las Villas
Benamaurel
Berchules
Beznar
Bobadilla
Bogarre
Bracana
Bubion
Buenavista
Busquistar
Cacin
Cadiar
Cajar
Calahonda
Calicasas
Campo Camara
Campotejar
Cañadas
Canales
Cañar
Cañatabla
Caniles
Caparacena
Capileira
Carataunas
Carchuna
Carramaiza
Casanueva
Casarones
Casas Bajas
Castaras
Castell De Ferro
Castillejar
Castillo De Baños
Castillo De Tajarja
Castril
Cebas
Cenascuras
Cenes De La Vega
Cerrillo De Maracena
Charches
Charcon Higuera
Chauchina
Cherin
Chimeneas
Chite
Churriana De La Vega
Cijuela
Cogollos De Guadix
Cogollos De La Vega
Cojayar
Colomera
Conchar
Cortes
Cortes De Baza
Cortijo Del Aire
Cortijos Del Cura
Cotilfar
Cozvijar
Cuesta Blanca
Cuevas De Luna
Cuevas Del Campo
Cullar
Cullar Vega
Cumbres Verdes
Cuquillo
Darro
Dehesas De Guadix
Dehesas Viejas
Deifontes
Delgadillo
Diezma
Dilar
Dolar
Domingo Perez
Dudar
Durcal
El Almendral
El Almendro
El Bejarin
El Bujeo
El Chaparral
El Collado
El Frances
El Frontil
El Jau
El Margen
El Molinillo |
El Peñon
El Pocico
El Pozuelo
El Romeral
El Sauco
El Turro
El Varadero
El Ventorrillo
Escoznar
Escuzar
Esfiliana
Fatima
Ferreira
Ferreirola
Fonelas
Fornes
Freila
Fuensanta
Fuente Camacho
Fuente Grande
Fuente Nueva
Fuente Vaqueros
Fuente Vera
Fuentes De Cesna
Gabia Chica
Gabia Grande
Galera
Gobernador
Gojar
Golco
Gor
Gorafe
Graena
Granada
Guadahortuna
Guadix
Guajar Alto
Guajar Faragüit
Guajar Fondon
Gualchos
Gumiel
Güejar Sierra
Güevejar
Haza Del Trigo
Hernan-Valle
Hijar
Huelago
Hueneja
Huescar
Huetor Vega
Huetor-Santillan
Huetor-Tajar
Illora
Itrabo
Izbor
Iznalloz
Jatar
Jayena
Jerez Del Marquesado
Jete
Jorairatar
Jubar
Jun
Juviles
La Alqueria
La Calahorra
La Caleta-Guardia
La Carrera De La Viña
La Colonia
La Ermita
La Esperanza
La Fabrica
La Garnatilla
La Gorgoracha
La Guapa
La Herradura
La Jamula
La Jauca
La Malaha
La Mamola
La Palma
La Paz
La Peza
La Rabita
La Rambla Del Banco
La Saucedilla
La Teja
La Vega
La Zubia
Laborcillas
Lachar
Lagos
Lancha Del Genil
Lanjaron
Lanteira
Laroles
Las Barreras
Las Canteras
Las Cucharetas
Las Gabias
Las Juntas
Las Molineras
Las Torres
Las Ventillas
Las Vertientes
Las Viñas
Lecrin
Lentegi
Limones
Lobras
Lobres
Loja
Lojilla
Lopera
Loreto
Los Azores
Los Balcones
Los Baños
Los Caballeros
Los Carlos
Los Carriones
Los Castillas
Los Chaulines
Los Cozares
Los Gallardos
Los Galvez
Los Laneros
Los Llanos
Los Montoros
Los Olivos
Los Olmos
Los Pinillos
Los Tablones (Motril)
Los Tablones (Órgiva)
Los Vargas
Los Villares
Los Yesos
Lugros
Lujar
Mairena |
Maracena
Marchal
Marchena
Martin
Matian
Mecina Alfahar
Mecina Bombaron
Mecina Fondales
Mecina Tedel
Melegis
Melicena
Milanos
Minas Del Marquesado
Moclin
Molvizar
Monachil
Mondujar
Montefrio
Montejicar
Monteluz
Montillana
Moraleda De Zafayona
Moreda
Motril
Murchas
Murtas
Narila
Nechite
Nieles
Nigüelas
Nivar
Notaez
Obeilar
Ogijares
Olivar
Olivares
Onitar
Orce
Orgiva
Otivar
Otura
Padul
Pago Y Benisalte
Palancar
Pampaneira
Parque Del Cubillas
Paulenca
Pedro Martinez
Pedro Ruiz
Peligros
Peñuelas
Picena
Pilas De Algaida
Piñar
Pinos Del Valle
Pinos-Genil
Pinos-Puente
Pitres
Policar
Polopos
Poloria
Portugos
Prado Negro
Puebla De Don Fadrique
Puente Arriba
Puerto Lope
Pulianas
Pulianillas
Pulpite
Puntalon
Purchil
Purullena
Quentar
Rambla Del Agua
Rejano
Restabal
Rio De Baza
Riofrio
Romilla
Romilla La Nueva
Rubite
Salar
Saleres
Salobreña
San Antonio
San Clemente
San Hermenegildo
San Marcos
Santa Cruz Del Comercio
Santa Fe
Santa Juliana
Sierra De Ojete
Sierra Elvira
Sierra Nevada
Sillar Baja
Soportujar
Sorvilan
Talara
Tarifa
Terre
Tiena
Timar
Tocon (Illora)
Tocon (Quéntar)
Torre-Cardela
Torrenueva
Torvizcon
Tozar
Trasmulas
Trevelez
Trujillos
Turon
Ugijar
Valderrubio
Valenzuela
Valor
Velez De Benaudalla
Velilla-Taramay
Venta De Andar
Venta Del Peral
Venta Micena
Venta Nueva
Venta Quemada
Venta Santa Barbara
Ventas De Huelma
Ventas De Zafarraya
Ventorros De Balerma
Ventorros De La Laguna
Ventorros De San Jose
Villanueva De Las Torres
Villanueva Mesia
Virgen De Begoña
Viznar
Yator
Yegen
Zafarraya
Zagra
Zujaira
Zujar |
Volver al inicio
de Córdoba
El palacio del rey moro
Jubiles fue uno de los pueblos árabes más ricos de
la zona y, según dicen, su rey estaba casado con una
hermosa mora que le traicionó con un cristiano. Como
venganza, el rey construyó el palacio más hermoso
para encerrarla de por vida y cuentan que sus
torreones a veces se vislumbran en el paisaje. Si
los ves no intentes acercarte, porque el palacio se
irá alejando hasta perderse en los barrancos.
La fuente agria
En una deliciosa pradera cercana a Pórtugos, hay una rara fuente de
aguas ferruginosas con propiedades curativas. Lo curioso es que
tiene cinco caños y el agua de cada uno tiene una especialidad
curativa.
Luego las aguas se juntan formando la encantadora catarata llamada
el Chorreón. Para que no falte de nada en las cercanías hay una
pequeña ermita encalada.
La princesa
encantada
Advertencia para incautos.
Dicen que por los pueblos del barranco de Poqueira (Bubión,
Capileira y Pampaneira) vaga una princesa encantada que es muy
temida, sobre todo por los hombres, a los que espera al atardecer
para saludarles.
Si respondes al saludo puede ser terrible, porque en ese mismo
momento se apoderará de tu mente e invadirá tus sueños, hasta poner
en peligro tu vida.
Las casillas
Habrá
que preguntar en Polopos cómo encontrar la escarpada pista que lleva
a esta mínima aldea abandonada. Apenas destacada en el paisaje por
los muros blancos de sus casas, se asoma al espectacular valle de
Polopos que cae abruptamente, desde la sierra de la Contraviesa
hasta la costa granadina. En uno de los arroyos que corren por el
fondo del valle hay un molino harinero del siglo XVIII.

|