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Palacio de los Marqueses de Viana El palacio de los marqueses de Viana es una notable mansión señorial ubicada en el centro de la ciudad de Córdoba, que a lo largo de los años, y a partir del s. XIV, se va ampliado mediante la adquisición de fincas colindantes; ocupado en la actualidad una extensión de algo más de 6.500 m2, de los que aproximadamente la mitad corresponde a espacios abiertos, en los que se incluyen un total de doce patios y un gran jardín de corte romántico. Considerada como una de las residencias nobiliarias más soberbias de Andalucía, en ella se puede observar la evolución de la arquitectura cordobesa desde el final de la Edad Media hasta nuestros días, así como los más diversos tipos de artesanías: pavimentos con mosaicos romanos, carpinterías de talla y excelentes artesonados mudéjares y renacentistas. Los hallazgos arqueológicos obtenidos en la zona de los jardines, así como las estratificaciones del suelo hacen pensar que la finca tuvo como origen una ínsula romana. El tono general del edificio es austero y poco ostentoso, aunque posee elementos arquitectónicos de gran empaque y solera, como la escalera principal de acceso a planta alta. En sus muros se guardan obras de arte y colecciones únicas, como tapices flamencos, óleos de la escuela de Brueghel y una valiosa colección de cuadros. En su biblioteca de 7.000 volúmenes destacan los libros de caza; y todo se muestra en su marco original, en el que alfombras, lámparas y elementos decorativos crean un ambiente único, con salones de gran categoría como el del Mosaico, el del Artesonado, el de las Vajillas o el de Goya. Varias de las primeras familias de la aristocracia cordobesa han sido propietarias de este palacio: don Miguel Ruiz, tesorero mayor de Andalucía y Murcia; el comendador de Segura; o los terceros marqueses de Viana, don Fausto Saavedra y Collado. Se conoce poca documentación sobre los muchos y diferentes personajes que a lo largo de su historia intervienen en la construcción de esta magnífica casa-palacio: maestros y artistas anónimos de la propia ciudad de Córdoba o su entorno; no así de su espléndida portada principal, obra de finales del siglo XVI atribuida al arquitecto Juan de Ochoa. De corte renacentista, se encuentra en un pequeño frente en ángulo entre edificaciones de tipo tradicional de muros blanqueados jalonados con balcones y ventanas, donde resalta la labra y el color de su piedra en dos plantas de altura, con una recia puerta adintelada entre molduras almohadilladas de estudiada estructuración, muy del gusto de la época, y con una vistosa decoración superior que presenta a dos guerreros flanqueando el balcón, que a su vez se corona con el elaborado y aparatoso escudo nobiliario de los titulares de la mansión. Esta portada da acceso al primer patio –llamado por ello del Recibo-, adornado con arcos de medio punto sobre columnas y azulejos alusivos a la casa. Cada uno de los otros patios tiene su nombre propio, popular y poético a la vez: del Archivo, de la Capilla, de la Cancela, de los Jardines, del Pozo, de la Alberca, de las Rejas, de los Naranjos, etc. y muestran un fascinante repertorio de disposiciones arquitectónicas, pavimentos y ornamentación vegetal de gran interés.
La Caja Provincial de Ahorros
de Córdoba adquiere el edificio en 1980 para abrirlo como museo,
evitándose así la dispersión de su rico patrimonio, y a petición suya se
consigue la declaración de Monumento y Jardín Artístico de carácter
Nacional, por Real Decreto en 1.981. Recogida de datos y elaboración de
Ficha: Carlos Ruiz Serrano La Gran Mezquita-Aljama
Tal vez, sea la obra
arquitectónica más característica del mundo árabe, debido al aislamiento
de la España musulmana y a los propósitos de su fundador Abderrahmán I
que, enorgullecido de su ascendencia árabe superviviente de la matanza
de los Omeyas, pretendió levantar un edificio, no sólo como una acto
piadoso, sino también, y lo que es más importante, como una clara
manifestación del poder del Islam frente al cristianismo de al-Andalus y
como un acto de independencia del Califato de Bagdad.
Según el modelo de la mezquita
de Damasco, la de Córdoba tiene un patio y una sala de oración con
soportes de columnas y doble arcada, con la diferencia, respecto del
modelo, de que en la cordobesa no existen muros con tragaluces, no
obstante gracias a la gran altura que alcanza el nivel superior, se
obtiene una adecuada iluminación interior. La sala de oración de la
mezquita de Córdoba se diferencia de la de Damasco en su asimetría, que
es consecuencia del proceso histórico de su construcción, pese a que las
adiciones que se realizaron durante los reinados de Abderrahmán II, Al-Hakam
II e Hixem II trataron de seguir la disposición original del primer
edificio, por este motivo resultó una construcción con una gran unidad
estilística.
En esta mezquita se
aprovecharon muchos elementos del mundo visigodo y romano; se apunta la
posibilidad de inspiración en ambas fuentes para la organización de los
soportes superpuestos y arquerías (la inferior de herradura) que
caracterizan esta mezquita, se cita como un claro precedente de la
estructura cordobesa el acueducto romano de Los Milagros, en Mérida.
La ausencia de criterios
propios ornamentales en los primeros momentos constructivos, hizo que
los constructores musulmanes incorporaran técnicas decorativas
bizantinas, si bien las adaptan a una temática acorde con el sentido
estético y religioso, destacando los motivos vegetales, geométricos y
los epigráficos. En Córdoba el verdadero elemento decorativo, que
sobrepasa a todos los demás, es el conjunto formado por la columna,
pilar, arcos y su variedad cromática, lo que constituyen un elemento
ornamental con valor absoluto que reside en sí mismo y en la estética
que nace de la repetición pluridimensional de este elemento; la
prolongación del espacio que surge en todas las direcciones, desde
cualquier punto, genera una visión especialmente satisfactoria por el
cromatismo y la proyección guiada entre columnas y arquerías.
La estructura primitiva de las
fachadas exteriores se aprecia especialmente en la occidental, la única
que se conserva de la obra realizada por Abderrahmán I. En su desarrollo
se distingue la alternancia de poderosos contrafuertes que remarcan la
presencia de puertas de acceso a la gran sala de oración. En todo el
perímetro, a lo largo de los siglos se han ido abriendo 19 puertas, de
las cuales la más antigua, posiblemente ya existente en el primitivo
templo cristiano, es la puerta de San Esteban, que va a servir de modelo
a todas las demás, aunque en siglos posteriores se adoptaron estilos muy
diferentes.
Tras la conquista de Granada fue convertida en templo cristiano, Carlos V impuso la incorporación de una Catedral que sobresaliera por encima de la mezquita. La Catedral, incorporada en el siglo XVI, es de estilo plateresco y tiene planta de cruz latina. Consta de capilla mayor, crucero y coro. Las obras se comenzaron bajo la dirección de Hernán Ruiz el Viejo, en el año 1523, continuada por su hijo, Hernán Ruiz el Joven, y llevada a cabo finalmente por Moro, en 1599. De entre los elementos a resaltar tenemos el Altar de mármol rojo, dos importantes púlpitos barrocos y la extraordinaria sillería del coro, de estilo barroco-churrigueresco, obra de Pedro Duque Cornejo. Otras partes de la antigua mezquita fueron transformadas para adaptarse a las necesidades de los nuevos mecenas y creyentes: la nave más ancha, que parte de la Puerta de las Palmas, conduce a la Capilla Villaviciosa, el antiguo mihrab, con bóveda vaída; junto a ella se encuentra la Capilla Real, del siglo XIV, con bellísima ornamentación mudéjar de estucos y al lado izquierdo se encuentra la edificación circular de la capilla de Santa Teresa y de la sacristía. De las más de 30 capillas que se pueden contabilizar, destaca especialmente la de Nuestra Señora del Rosario, con tres pinturas de Alonso Cano. Castillo de Priego
Fortaleza árabe reformada en
los siglos XIII y XIV. De carácter esencialmente militar, es austero,
como corresponde a las razones defensivas que marcaron su origen.
Hasta hace escasas décadas
sobre esta entrada campeaba el escudo de la Casa de Aguilar. Iglesia de San Bartolomé - Montoro La ciudad de Montoro, situada sobre una pequeña elevación a orillas del Guadalquivir, al este de la provincia de Córdoba, cuenta con grandes valores arquitectónicos y monumentales, entre los que sobresalen el soberbio puente sobre el río y esta iglesia de San Bartolomé, ambos del s.XV, que les han servido para su declaración de Conjunto Histórico Artístico, desde el año 1969. De su mejor etapa de esplendor nos queda esta iglesia de San Bartolomé, realizada en la piedra molinaza característica de esta zona, en estilo tardogótico, y donde también se incluyen elementos posteriores de tipo renacentistas y manieristas, éstos últimos debidos a los prestigiosos arquitectos Hernán Ruiz, I y II, padre e hijo, respectivamente. Los orígenes de este templo se remontan al año 1483, cuando, siendo obispo de Córdoba don Iñigo Manrique, la entonces parroquia de San Bartolomé situada en el Castillo de la Mota se traslada a una antigua iglesia construida en la Plaza Mayor. Algo más tarde, en 1520, se reforma su fachada y se amplía hacia su parte oriental; y en 1548, bajo el obispado de Leopoldo de Austria, tío del emperador Carlos I, se reforma el templo y se construyen el primer cuerpo de la torre y la nueva Sacristía; y se levantan a su vez otros elementos menores tales como el frontón triangular, el escudo de Leopoldo de Austria y el monumento dedicado a San Rafael con columnas dóricas como soporte que decoran la fachada del edificio, todo ello obra del propio Hernán Ruiz II. Así, comenzada la iglesia en el estilo gótico-humanista imperante en la época, sus obras se prolongaron durante varios siglos, ya que hasta bien entrado el XIX no se concluyó del todo. Su magnífica portada a la Plaza de España, en estilo gótico de transición al renacimiento, es obra de Hernán Ruiz I, adintelada y con el característico marco de motivos de galleta, elevándose sobre un panel con decoración de cuadrilóbulos, que soporta un medio punto de remate a manera de frontón guarnecido con motivos de hojarasca gótica. Del mismo estilo son las esculturas de San Bartolomé y Santiago, que coronan las columnas laterales, y la de la Virgen del Rosario que preside y culmina el conjunto. En el interior del templo se distingue una planta de tres amplias naves separadas por arcos apuntados; la cabecera es triple y está cubierta por bóveda de terceletes con ligaduras. Entre ellas destaca la Capilla Mayor, por su profundidad y trazado poligonal. La nave central luce un artesanado de madera con tirantas y ricas labores estrelladas de lazo que no es original, pues éste fue destruido en la Guerra Civil Española. El coro data de 1.793 y posee una espléndida sillería de nogal y un órgano corrido al lado de la epístola, de un sólo teclado y catorce registros. Dentro del estilo renacentista sobresale la citada Sacristía; y algo posterior, ya en época barroca, la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, obra realizada en el año 1746. La torre quedó inconclusa con sólo un primer cuerpo hasta que en el año 1817 adquiere su imagen actual; entonces, sobre su base prismática se levanta un robusto campanario neoclásico decorado con pilastras toscanas en las aristas y dotada de una balaustrada corrida. A su vez, este segundo cuerpo se completa con un tercero de plata octogonal, donde también se alojan campanas, que se remata con una cúpula semiesférica. La majestuosidad de esta torre es total, y domina por completo el paisaje urbano de Montoro, uno de los más espectaculares de la provincia de Córdoba. Bien de Interés Cultural, la iglesia está declarada como Monumento según publicación en BOJA del año 2.002. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano Castillo de Priego
Fortaleza árabe reformada en
los siglos XIII y XIV. De carácter esencialmente militar, es austero,
como corresponde a las razones defensivas que marcaron su origen.
Hasta hace escasas décadas
sobre esta entrada campeaba el escudo de la Casa de Aguilar. Puerta del Puente Situada al pie del Guadalquivir y en la salida tradicional de la ciudad hacia el sur a través de su histórico Puente Romano, su ubicación se localiza en el mismo lugar donde antes estuvieron unas Puertas romanas –que la unía con la Vía Augusta- y luego otras de factura islámica, la Bab al-Qantara. Tras la ampliación de la muralla romana en tiempos del emperador Tiberio (año 42 antes de Cristo – año 37 de nuestra era) la ciudad extiende su perímetro de muros hasta la misma orilla del río, lo cual lleva a la construcción de una puerta monumental desde la que se accedería a ella por su gran puente y a su cardo máximo o eje principal. Esta puerta parece que pudo tener tres vanos, de los cuales uno daría acceso a través de escalinatas a la ribera del río y los otros dos al interior de la ciudad.
En el año 1.572, debido al
estado de deterioro que presentaba la vieja puerta, ante la necesidad de
darle la importancia que esta puerta requería, y coincidiendo con la
visita a la ciudad del monarca Felipe II, el corregidor Francisco Zapata
de Cisneros en nombre del ayuntamiento de la ciudad decide sustituirla
por una nueva, ahora con el espíritu y la impronta renacentista que la
ciudad requería. Con un majestuoso aspecto de enorme Arco de Triunfo inspirado en los esquemas clásicos romanos, predomina en ella la visión de sus cuatro grandes columnas dóricas de fuste acanalado que, adelantadas respecto al resto del conjunto a modo de pórtico, flanquean el vano de la puerta. La sensación de gran solidez y firmeza la proporcionan la ancha puerta adintelada donde quedan marcadas las dovelas superiores, la placa conmemorativa que monta sobre ella, y sobre todo el fuerte entablamento que lo recorre superiormente rematado por la rotunda cornisa y el inacabado frontón curvo que aparece sobre él, decorado con los relieves de un gran escudo sostenido por dos guerreros. Por un posible problema de endeudamiento del ayuntamiento de la ciudad y falta de fondos, la construcción se detiene sin concluir durante un largo período de tiempo, y es en 1.928 cuando se reconstruye por completo, ahora con un carácter de puerta conmemorativa, una vez que en 1.912 queda libre de los restos de murallas y de las edificaciones colindantes, repitiéndose por el interior lo mismo que al exterior, y rebajándose a mediados de ese mismo siglo el terreno circundante hasta recuperar la cota original. A principios del s. XXI se procede a una limpieza integral de la Puerta, además de realizar en su base importantes catas arqueológicas; en el 2005 se acometen unas obras completas de remodelación que culminan dos años después con su reapertura como espacio público de exposición, centrándose éste en la creación de una sala temática permanente sobre la historia de la propia Puerta y de la muralla, así como en el establecimiento de un singular mirador de la ciudad hacia el gran río, desde su terraza superior a nivel de las cornisas.
Bien de Interés Cultural, la
Puerta del Puente de Córdoba es hoy Monumento Nacional, según consta en
publicación de La Gaceta de Madrid desde el año 1.931. Iglesia de la Asunción - Priego de Córdoba
El auge general alcanzado
a nivel económico en los ambientes rurales cordobeses durante el
siglo XVIII beneficia a numerosas poblaciones, en las que se
advierte en esa época una febril actividad constructiva por la que
se reforman algunos de sus edificios más importantes y se revisten
de barroco muchas de sus iglesias. La iglesia de la Asunción es un templo gótico–mudéjar del s. XVI, que como tantas en esta localidad fue muy remodelado en estilo barroco durante el siglo XVIII. Su construcción se inicia en 1525 a instancias de la Marquesa de Priego, y cuenta con tres naves separadas por arcos apuntados sobre pilares octogonales que soportan la cubierta mudéjar que aún se conserva tras la bóveda barroca. Templo de grandes valores artísticos, destacan en él su alta torre de 1.541, la portada de Santa Ana, renacentista y atribuida a Martín de Bolívar, la capilla del Cristo de los Parrillas de 1.636 cuya imagen del Cristo fechada hacia 1.635 se atribuye a Alonso de Mena y el Retablo Mayor plateresco, atribuido a la escuela de Juan Bautista Vázquez El Viejo y montado en 1567. En la iglesia además, existe un museo que cuenta con numerosas piezas de arte, entre las que destacan el templete y custodia de plata de 1589 y el juego de altar de oro y esmaltes, donado por el arzobispo y Virrey Caballero y Góngora en 1794. La iglesia la remodela Jerónimo Sánchez de Rueda entre 1743 y 1747, transformando su primitiva fisonomía; su intervención consistió principalmente en abrir una cúpula sobre el crucero, cubrir la nave con bóveda de arista y disponer atrevidas yeserías de vigoroso resalte mixtilíneo a la altura de los capiteles de las columnas y en la línea de las cornisas, bóvedas y cúpula. La conducción de estas obras corrió a cargo del también arquitecto Juan de Dios de Santaella. Coincidiendo con la aparición del estilo rococó en la segunda mitad del s XVIII, se alcanza en Priego el máximo desarrollo de su actividad constructiva, que culmina con la actuación en esta población del arquitecto Francisco Javier Pedrajas, quien en 1.772 lleva a cabo el espléndido revestimiento decorativo del interior del Sagrario de esta iglesia, y que tal vez sea también el autor de la estructura arquitectónica de este recinto, una de las obras maestras del barroco español. De planta octogonal, se levanta su alzado con pilares vinculados a arcos de medio punto que forman un espacio circular sobre el que se dispone un friso y una balconada con tribuna que rodea al recinto. En cada tramo se abren ventanas de perfil mixtilíneo y sobre ellas la cúpula sobre tambor también abierta en ventanales, a través de los cuales una potente iluminación penetra al interior incidiendo en las superficies arquitectónicas totalmente revestidas de profusas yeserías de elegante rococó cuya visión permite leer en sus muros un amplio programa de exaltación eucarística. El asombroso efecto visual del espacio central de este Sagrario queda precedido por una antecámara rectangular, también revestida con decoración de yeserías con tema eucarístico, cuya función es la de ser el ámbito desde donde se permite al espectador asomarse al recinto del Sagrario, reservado exclusivamente a la eucaristía expuesta en el tabernáculo. Bien de Interés Cultural, la Capilla del Sagrario de esta Iglesia de La Asunción es Monumento Nacional según consta en publicación aparecida en La Gaceta de Madrid de 1.931. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Medina Azahara Cuando
'Abd ar-Rahmán III proclamó el califato, en el año 929, la dinastía
de los omeyas de al-Andalus había alcanzado el punto culminante de
su poder. El califato quiso dejar patente su nuevo rango
construyendo la ciudad palaciega de Medina Azahara (936 - 1010),
situada a solo 13 kilómetros al noroeste de Córdoba, que convirtió
en sede administrativa y gubernamental de su reino. Los trabajos de
construcción de Medina Azahara progresaron rápidamente, pues, 'Abd
ar-Rahmán III invirtió en ellos un tercio de todos los ingresos del
Estado, con o que impulsó el proyecto de construcción más grande y
ambicioso de su tiempo, que no fue superado en los siglo sucesivos.
Iglesia de San Juan Bautista - Hinojosa del Duque Fundada
como Hinojosa del Pedroche a principio del s. XIV durante la
repoblación realizada en la comarca por el Consejo de Córdoba, pasa
a integrarse en 1.444 y por donación del monarca Juan II con la
vecina Belalcázar en el señorío y luego condado de los Gutiérre de
Sotomayor. Su nombre actual data de 1.533 al convertirse en duque su
titular, don Francisco, pasando a ser la villa más próspera del
condado. Situada cerca de la frontera con Extremadura y Castilla la
Mancha, con el final de los privilegios feudales (siglo XIX), queda
bajo la jurisdicción de Trujillo (Cáceres), pasando finalmente a
formar parte de Córdoba en el año 1.833. Se trata de un magnífico templo de transición del gótico al renacimiento de planta basilical formado por tres naves separadas por arcos apuntados que descansan en pilares con columnas adosadas. La cubierta de su nave central es un gran artesonado de par y nudillo con tirantas de clara inspiración mudéjar, mientras que en las laterales aparecen bóvedas de crucería gótica. La Capilla Mayor de esta iglesia, conocida como La Catedral de la Sierra, la diseña Hernán Ruiz I El Viejo y está decorada con una elegante bóveda estrellada que alberga en sus plementos pinturas murales barrocas dedicadas a san Juan Bautista, titular del templo. Muy importante su Baptisterio, quizás su capilla más interesante, obra de Hernán Ruiz II ElJoven, el mejor arquitecto del renacimiento andaluz en esta zona, que cubre la sala con una atrevida bóveda vaída de granito con molduras en relieve donde se entrelazan círculos y óvalos, con un rosetón avenerado en el centro. El exterior es igualmente interesante y cuenta con una rica crestería de piedra sobre sus muros, donde aparece un singular juego de tres ventanas correspondientes a la sacristía de transición gótica al plateresco junto a los escudos de los Sotomayor y los Zúñiga, señores de Belalcázar. La joya del templo es su monumental portada concebida a modo de retablo en dos cuerpos de altura mas un tímpano curvo que sobresale por encima del muro. Iniciada por Hernán Ruiz I en 1.539 y terminada por su hijo en 1.571, está considerada la obra maestra del renacimiento cordobés. Su composición es muy clásica, con un cuerpo bajo donde se ubica la puerta de entrada enmarcada entre arcos concéntricos finamente decorados, hornacinas y medallones; mientras el alto dispone un bajorrelieve cuadrado en piedra coronado por el tímpano curvo superior flanqueado por pináculos. En un derroche de maestría, a esta portada se le antepone una fina estructura columnaria formada por un bello pórtico de columnas pareadas a dos alturas con fuerte entablamento intermedio fragantemente tallado que, exenta y adelantada respecto al plano de la iglesia a la manera de arco triunfal romano, le confiere un aspecto de gran clasicismo y elegancia. La torre es espléndida y majestuosa. De planta rectangular, exenta y realizada en distintas épocas, parte de un cuerpo gótico inicial y macizo en cuyo espesor se abre la puerta principal a los pies de la nave central en estilo gótico-mudéjar. Sobre él se alza otro cuerpo con sus lados mayores redondeados y sobre éste la creación del arquitecto Juan de Ochoa quien, llamado por el obispo Francisco Pacheco en 1.588 levanta otros tres cuerpos escalonados en estilo renacentista, de plantas rectangular, cuadrada y octogonal sucesivamente, todo ello de enorme esbeltez y monumentalidad, que se corona finalmente en 1.754 con cruz y veleta, obra de Pedro A. Muñoz. Bien de Interés Cultural, esta iglesia es Monumento Nacional según aparece publicada su catalogación en BOE desde el año 1.981. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Parroquia de San Mateo - Lucena La villa señorial de Lucena era desde época romana camino obligado de la vía Córdoba-Antequera y hacia el puerto de Málaga, y estuvo bajo dominación árabe desde el siglo VIII hasta 1340, cuando Fernando III se apodera de su castillo y villa, donándola luego al Cabildo cordobés. Situada en el centro de la ciudad está su iglesia parroquial de San Mateo, donde probablemente se halló antes una sinagoga y luego la mezquita, adaptada como en tantos otros casos al culto cristiano inmediatamente después de la reconquista. Las noticias históricas de esta parroquia se remontan al año 1375, pero la construcción actual es de finales del siglo XV. Así, se sabe que en 1498 se derriba el edificio anterior y se construye éste a expensas de don Luis de Córdoba, segundo marqués de Comares. En esta época se levantan la cabecera y dos de las portadas; las naves son del primer tercio del siglo XVI y la portada principal, de corte renacentista, de final de ese mismo siglo. El grueso de la obra se atribuye a Hernán Ruiz I y a su hijo Hernán Ruiz II, y hasta mitad del siglo XVII no hay grandes obras salvo la adición de capillas y la construcción en 1663 de un coro en la nave central que ocupó tres de sus tramos, y que fue eliminado en 1851. Es por tanto un edificio que conjuga elementos constructivos y decorativos propios del gótico y el mudéjar con otros renacentistas. Así, los pilares de la cabecera son góticos, con finos baquetones que mueren en capitel corrido decorado con cardina; pero los que separan las naves son de planta cuadrangular con medias columnas adosadas sobre zócalo, de capiteles y molduras renacentistas. El templo tiene tres naves sin crucero y cabecera plana, con bóvedas que aquí es estrellada, mientras que la que antecede a la Capilla Mayor presenta una cruz de Calatrava. Contrasta esta cubierta en piedra con la de las naves, casi a igual altura, que se cubren con artesonados de madera. La fachada más antigua es la del evangelio, formada por un vano semicircular enmarcado por dos agujas terminadas en pináculos y decorado con cardinas y rosetas, en cuyo tímpano preside una Virgen con el Niño bajo doselete gótico. La de la epístola, de 1544 y dedicada a San Miguel, tiene similar composición, conjugando formas tardogóticas y platerescas. El Altar Mayor es una gran obra del manierismo español, con magnífico retablo elaborado en su parte arquitectónica por Jerónimo Hernández, que forma una trama cuadriculada entre columnas y entablamentos clásicos donde se alojan escenas en relieve con imágenes de Juan Bautista Vázquez el Viejo; realizado en Sevilla entre 1570 y 1578, fue dorado y policromado veinte años más tarde por el pintor lucentino Antonio Mohedano. Pero lo más destacable es sin duda su Capilla del Sagrario, espléndida obra barroca realizada entre 1740 y 1772 según trazas del sacerdote, arquitecto y pintor local Leonardo Antonio de Castro. Los maestros Jerónimo y Acisclo Ramírez dirigen las obras de este monumental planteamiento decorativo repleto de símbolos eucarísticos y elementos ornamentales de carácter vegetal y geométrico con gran proliferación de espejos y figuras de ángeles, obra del escultor y retablista Pedro de Mena Gutiérrez, quien realiza las yeserías, el tabernáculo del centro de su planta octogonal -cubierta por una espectacular cúpula que la dota de una intensa luminosidad- y la bella portada que se abre a la nave. En el exterior se levanta su portada de mármoles de distintas tonalidades, obra de Juan del Pino Ascanio, cuyo barroquismo colorista contrasta con la austeridad de líneas que imperan en el resto del templo. Bien de Interés Cultural, la iglesia está declarada Monumento según se publica en BOJA en 2.001. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Iglesia de San Lorenzo Fernando III El Santo reconquista Córdoba a los musulmanes en Junio de 1.236 y organiza la ciudad mediante la fundación de catorce parroquias, las llamadas iglesias fernandinas cuyos templos se erigen entre finales del s. XIII y principios del XIV. Estas construcciones, con definidas aportaciones mudéjares, pueden clasificarse como pertenecientes al momento de transición del románico al gótico, y responden a un arquetipo muy generalizado: fachada con rosetón, tres naves con intercolumnios de arcos apuntados sobre pilares, cubiertas de madera y cabecera de ábsides poligonales con sencillas bóvedas de crucería. Entre las iglesias cordobesas que representan esta tipología destacan la de San Andrés, la Magdalena, Santa Marina y esta de San Lorenzo; y su existencia demuestra que hubo en Andalucía una auténtica escuela de arquitectura ojival. La iglesia de San Lorenzo se levanta sobre una antigua mezquita musulmana. Es de planta rectangular sin crucero, de tres naves con cuatro tramos separadas por pilares con columnas adosadas. El ábside central es poligonal de cinco lados precedido por un tramo rectangular y se cubre por bóvedas de crucería con espinazo central. Sus muros- realizados a soga y tizón según el modelo califal- y puertas, muestran el rico repertorio de zigzag y vegetales que es usual en todos los edificios de la ciudad de aquella época; y la torre, en un lateral, se levanta sobre un alminar musulmán, transformado luego en campanario cristiano en 1555 por el arquitecto renacentista cordobés Hernán Ruiz el Joven con evidentes tintes manieristas. En el primer tramo de las naves y sobresaliendo de la planta se abren capillas funerarias góticas. La de la nave del evangelio, llamada de La Magdalena fue fundada por don Pedro Fernández de Valenzuela y aún conserva unas sencillas bóvedas de tracería. La del lado opuesto es doble, creada bajo la advocación del Calvario, hoy está muy restaurada. Es de las pocas que cuentan con porche exterior para proteger la entrada en toda Andalucía, si bien éste es posterior, quizás del siglo XVI. Tiene en su fachada un magnífico rosetón formado en su conjunto por seis círculos, de mayor a menor, que le sirven de marco, y en su interior uno más pequeño con arcos apuntados que se entrelazan y apoyan sobre pequeñas columnas. Tras muchas reformas, durante la Edad Moderna va cubriéndose de decoraciones barrocas, destruidas en parte por un incendio en 1687; aunque a finales del s. XIX la nave central presentaba aún falsas bóvedas y el pórtico estaba cegado. Las restauraciones realizadas en 1957 lo han despojado felizmente de todos esos añadidos, especialmente desde el descubrimiento del ciclo pictórico del ábside, del s. XV, con pasajes que representan la vida del santo titular, lo que obligó a trasladar parte del retablo mayor -obra de M. Hernández y Francisco Hurtado Izquierdo- a un lateral del templo. La cubierta es un buen ejemplo de artesonado de madera de lacería mudéjar. En su interior se venera la Virgen de los Remedios, de gran devoción en Córdoba; y la imagen del Santísimo Cristo del Remedio de Animas, una impresionante talla del siglo XVII. Bien de Interés Cultural con calificación de Monumento según publicación en BOJA de 1.985. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Templo Romano Los soberbios restos arqueológicos del templo romano en Córdoba se hallan en la confluencia de las calles Nueva y Claudio Marcelo. Por las columnas y capiteles existentes debió de ser de grandes dimensiones. En la actualidad, se conservan restos de la cimentación del templo, altar y contrafuertes. De los pórticos que delimitaban la plaza hay todavía vestigios en la planta baja del Ayuntamiento y en otros solares. Ubicado al lado del Ayuntamiento, su data se supone alrededor del siglo I d.C., en etapa del emperador Claudio, cuando a la colonia patricia Corduba se la dotó de un gran recinto monumental en forma de plaza porticada, presidida por este templo romano hexástilo y pseudoperíptero, dedicado a sus dioses mitológicos. Estaba situado en medio de una plaza elevada sobre alto podio y ceñido su perímetro por esbeltas columnas corintias. El conjunto se completaba con un circo. El Alcázar de los Reyes Cristianos En el Alcázar se evocan fácilmente las históricas figuras que pasaron por sus recintos: la reina Isabel y su esposo Fernando, que durante ocho años gobernaron España desde aquí, viviendo en la fortaleza, y los cinco hijos de este egregio matrimonio, de entre ellos la infanta doña Maria, que nació en este alcázar, y don Juan, el joven malogrado, que pudo ser primer rey de la España unificada. En este palacio se registraron hechos, históricos unos, curiosos otros, como el bautizo de la infanta cordobesa. Cuentan, que mientras Colón descubría América, Córdoba descubría los toros. Al parecer, la primera corrida de que se tenga constancia documental, se celebró en este palacio, lidiándose dos reses en honor y divertimento del príncipe Don Juan. Luego de la reconquista de Granada, los Reyes Católicos cedieron el Alcázar al Tribunal del Santo Oficio, después fué cárcel civil, y posteriormente prisión militar. Posee el alcázar magníficos jardines, en uno de ellos, en el Paseo de los Reyes, están colocadas las estatuas de los monarcas que, de una forma u otra, han tenido relación con el alcázar; además de un grupo escultórico que representa a los Reyes Católicos, ante los cuales está Cristóbal Colón. Medina Azhara Madinat alZahra la popular Medina Azahara, fue construida po |