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El castillo de Olvera
El castillo de Olvera se
alza a 700 metros de altitud sobre un cerro rocoso que domina el
pueblo del mismo nombre, en la provincia de Cádiz. Desde él se
divisaba la línea fronteriza de castillos que separaba las Españas
musulmana y cristiana. Se puede acceder a él por la llamada calle
Calzada. Palacio de los Marqueses Villapanés - Jerez de la Frontera
Es sin duda la
casa-palacio más monumental y está ubicada en el barrio de San
Miguel, entre las calles Empedrada y Cerro Fuerte. Tiene planta
alargada y ligeramente triangular. En realidad son dos casas unidas
entre sí. La más antigua es la conocida por “la casa grande” con
fachada a calle Empedrada y “la casa chica” con fachada a calle
Cerro Fuerte y Cruz Vieja. Don Miguel María Panés y Pabón, tercer
titular del Marquesado de Villapanés, construyó este palacio en el
siglo XVIII para hacerlo su residencia. Este edificio, de propiedad municipal está siendo utilizado actualmente como centro de enseñanza y de barrio. Fuente: http://www.jerez2020.com Teatro Romano de Cádiz
El Teatro Romano de Cádiz
es por sus dimensiones el mayor de los edificios de su clase en
España. Es también el más antiguo de la península, construido por
Balbo como parte del urbanismo de la nueva ciudad romana. Todo un
barrio medieval y sus posteriores construcciones se levantaron
encima de este teatro, aprovechando gran parte de sus materiales y
los desniveles propios del edificio. Iglesia de N. Sra. de la O - Sanlúcar de Barrameda La iglesia de Nuestra Señora de la O, situada en el Barrio Alto de Sanlúcar de Barrameda la funda en el año 1360 doña Isabel de la Cerda y Guzmán, nieta del célebre Guzmán el Bueno, quien huyendo de la persecución que sufren los Guzmanes por causa del rey don Pedro I El Cruel, acaba refugiándose en esta ciudad.
El templo se construye
adosado a los muros defensivos existentes en la ciudad y en concreto
a los pertenecientes al Alcázar Viejo o de Las Siete Torres, una de
las cuales fue habilitada como campanario. Más tarde, con la ruina
de las murallas de este alcázar la iglesia quedó aislada, tal como
se ve en nuestros días. Su configuración actual es el resultado de
un continuado proceso constructivo sobre la primitiva iglesia, que
si bien le ha enriquecido en cuanto a la suma de patrimonio
arquitectónico y artístico, ha disminuido la pureza de su estilo
original y de su arquitectura mudéjar, única en la zona.
La joya de esta iglesia
está en su fachada principal, situada a sus pies, en la plaza de los
condes de Niebla, donde posee una monumental y espectacular portada
mudéjar del s. XIV, única en su género. Está formada por una única
puerta de arco apuntado con arquivoltas sobre la que se desarrolla
una profusa decoración estructurada en tres pisos. En el inferior se
sitúan a ambos lados y entre leones los escudos nobiliarios de los
padres de los fundadores, los Medinaceli y los Guzmanes; en el piso
central se continúa con un grupo de cuatro arcos conopiales ciegos,
y finalmente en el superior un paño de entramado del clásico sebka
mudéjar, acaba rematado por un pequeño tejaroz sostenido por
canecillos. Iglesia de San Jorge - Alcalá de los Cazules La villa de Alcalá, que a la llegada de los árabes pasa a pertenecer a la Cora de Medina Sidonia y así vino a llamarse de Medina y más tarde de los Gazules por una familia aristocrática de berberiscos cuyo apelativo significa aguerrido o avanzado, fue reconquistada para la corona de Castilla por el infante don Enrique en el año 1248. Se atribuye a don Fadrique Enríquez de Ribera, primer marqués de Tarifa y señor de Alcalá la consecución, en 1524, de una bula del papa Clemente VII para unir en una sola parroquia las tres entonces existentes en la localidad. Esta familia de los Ribera, señores de la villa, tenían patronato sobre iglesias y conventos de la misma (Santo Domingo y Santa Clara), por lo que aparecen con frecuencia sus nombres asociados con su historia. Del primitivo templo construido sobre la antigua mezquita aljama en lo alto de la villa, nada se sabe. La reconstrucción de aquella iglesia mayor de San Jorge en el siglo XVI nos deja una espléndida portada gótica a los pies del templo, con alto tímpano labrado bajo arco conopial y entre calados pináculos, que al igual que otras de la zona (Iglesia de Santiago de Jerez o la Prioral del Puerto de Santa María), sigue la estética de los modelos sevillanos existentes en su catedral. La transformación de la primitiva iglesia gótica en el templo actual se inicia en el año 1637 de manos del maestro mayor Gabriel del Valle. Actualmente la iglesia presenta planta de cruz latina con tres naves, la central con bóveda de cañón y más alta que las laterales que se cubren con bóvedas de arista y sobre arcos rebajados; una cúpula igualmente rebajada cierra el crucero. La poderosa torre situada junto a la portada gótica está relacionada también con esta gran reforma del siglo XVII, presentando tres cuerpos cúbicos sobre grada, más el cuerpo superior de campanas, todo ello realizado en ladrillo visto que resalta y contrasta con los paramentos encalados existentes junto a ella y las vistosas portadas. Superiormente, y por encima de una elaborada cornisa de triple línea, se remata con un chapitel piramidal de base cuadrada revestido con azulejos vidriados en color azul.
En el año 1739 se
construye en ladrillo la portada lateral de San Juan Bautista junto
a la torre, con vano recto bajo bocetón mixtilíneo y flanqueada
entre columnas de capitel corintio ante pilastras, sobre cuyo
entablamento corre una movida cornisa muy barroca rematada por altos
pináculos que enmarcan una hornacina central. Entre sus obras de valor hay que citar la custodia procesional del orfebre sevillano Bartolomé del Castillo, concertada en 1614, con cruz de plata de Fernando de Hozes, de 1729. En la Sacristía se custodia un valioso pendón municipal de paño carmesí, color de Castilla, bordado con la imagen de San Jorge en el anverso y con las armas de los Ribera en el reverso, rematado con una cruz de plata. Bien de Interés Cultural, se encuentra incoado como Monumento, declarado en el BOJA en el año 1.989. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Iglesia de Santiago - Jerez de la Frontera Durante el siglo XIV la población de Jerez logra salir del estrecho cinturón que significaba para sus habitantes el conjunto de sus antiguas murallas; había crecido y se afianzaba como la más firme ciudad de la frontera cristiana con los musulmanes, sintiéndose sus habitantes incómodos en las estrechas casas de aquella villa almohade reconquistada en 1264 por el rey Alfonso X. Pero habitar en los extramuros requería la seguridad que al fin se dio en medida suficiente sólo con la victoria de la Batalla del Salado (1349), que alejó y pacificó la frontera. En adelante, vivir fuera de la muralla seguía significando un cierto riesgo, pero ya no era una temeridad. Y por ello, a finales del s. XIV, y durante todo el siglo XV se comienza con una activa construcción de casas en dos zonas de la llanura próxima a los muros, surgiendo así los barrios de San Miguel y de Santiago, ambos en torno a antiguas ermitas que luego se convierten en parroquias, respondiendo a una clara necesidad pastoral. La de Santiago se construye donde la ermita de su nombre, levantada en tiempos de la reconquista, quedándole adosada la también antigua ermita de la Virgen de la Paz, hoy Capilla de la Paz, de estilo mudéjar, anterior a la propia iglesia y cubierta por bóveda de nervios cruzados decorados con dientes y mocárabes. El templo actual se construye desde finales del siglo XV y hasta la primera mitad del XVI, bajo la dirección del maestro Alfonso Rodríguez. Se trata de una grande y hermosa construcción gótica, a la que se le han añadido luego en estilo barroco el remate de la torre y la espadaña, así como la Capilla del Sagrario, hecha por la hermandad del Prendimiento en el siglo XVIII, cuya imagen titular es una magnífica imagen barroca procesional atribuida a Luisa Roldán (La Roldana, 1.656-1.704). La iglesia tiene planta de salón con ábside de cinco lados, y está dividida por pilastras góticas en tres naves de alturas desiguales, que por el exterior se compensan con los clásicos arbotantes. Toda la iglesia se muestra actualmente con su grandiosa sencillez arquitectónica que le presta austera elegancia y distinción, después de la acertada restauración realizada por Pons Sonella (1964) que en el exterior eliminó las edificaciones adosadas que impedían la visión del ábside; y en el interior, todos los retablos añadidos sin valor alguno. El templo carece de crucero y se cubre con bóvedas de crucería sencilla, con excepción de la Capilla Mayor, que muestra tramos de nervadura. La fachada principal es una soberbia obra del estilo ojival andaluz. El escudo de los Reyes Católicos indica la época de su construcción, de finales del s. XV. Destaca su estilizada y bella portada central entre los dos laterales prácticamente ciegos, rematados por los clásicos arbotantes y pináculos de la época de final del gótico. Las otras dos portadas, en los muros laterales, son asimismo de estilo gótico. La torre es de 1663, y la espadaña de 1760; realizadas en el estilo y la estética propios de su tiempo. En el muro de la nave de la epístola queda adosada una edificación que engloba a la Sacristía, concluida en 1603 en estilo renacentista-manierista, de planta cuadrada y cubierta con cúpula ojival que se asienta sobre trompas con estatuas y conchas, siendo un conjunto de gran belleza artística. La indudable categoría de este gran templo, catalogado Bien de Interés Cultural, le valió su declaración de Monumento según publicación aparecida en La Gaceta de Madrid en el año 1.931. Recogida da datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano Puerta de Tierra Tras el trágico saqueo a que fue sometida la ciudad de Cádiz en el año 1.596 por el conde de Essex al mando de las tropas angloholandesas se acomete la ingente tarea de la fortificación de todo su recinto urbano. Este esfuerzo secular por rodear de murallas la ciudad ha configurado el carácter final de ésta como “pieza terminada”, con un borde cerrado y rotundo formado por el zócalo de las murallas bañadas por el mar salvo en este pequeño frente, camino obligado para todo el acceso de entrada y salida a la ciudad desde tierra firme. A partir de un primitivo muro del siglo XV y tras continuas modificaciones y ampliaciones, se inicia la construcción de este tramo de muralla y puerta comenzado en 1639 por Ignacio Sala, ingeniero militar llegado a Cádiz para trabajar en sus fortificaciones junto con Juan Martín Cermeño. Se trata de un robusto frente almenado que tuvo varias líneas paralelas de murallas y glacis, hoy desaparecidos, cuya composición original se detalla con minuciosidad en la maqueta de la ciudad expuesta en el Museo Municipal; maqueta que, al parecer, fue la única acabada a partir de la orden del rey Carlos III de realizar bajorrelieves de todas las ciudades y plazas-fuertes importantes de su reino. Situaba en la parte más angosta del territorio, en el límite de desarrollo de la ciudad hacia el sur, está construida con sillares de piedra ostionera y mampuesto. Su frente se complementa a ambos extremos con los semibaluartes de San Roque y Santa Elena, hoy muy modificados, pero aún existentes. En su centro se encuentra la Puerta principal de la ciudad y durante mucho tiempo única entrada por tierra a su interior. Su portada monumental es de un elegante estilo barroco, proyectada por José Barnola y ejecutada por Torcuato Cayón de la Vega en el año 1755. Tiene dos cuerpos de altura: el inferior con dos pares de columnas toscanas sostiene un friso de triglifos y metopas, figurando sobre la central el escudo de la ciudad bajo la que existe una inscripción en piedra sobre el dintel de entrada dedicado al rey Fernando VI. El segundo cuerpo tiene en su base dos leones y una alegoría de la fama que junto a la cornisa trilobulada en la parte superior sirven para enmarcar un majestuoso escudo real. La otra cara de esta Puerta que da al interior de la ciudad presenta a su vez un gran pórtico bajo arcos semicirculares, ya de comienzos del neoclasicismo. A mediados del siglo XX el conjunto es reducido y alterado de forma muy importante, encargándose el arquitecto Antonio Sánchez Esteve, a partir de un concurso municipal de ideas, de adaptarlo para las nuevas necesidades del tráfico rodado impuestas por la época. Es entonces cuando se abren los dos enormes arcos laterales hoy existentes, uno a cada lado de la Puerta para el paso de vehículos, perdiendo el conjunto su carácter de muralla cerrada y haciendo necesario para ello una remodelación del torreón central, que perdió los dos cartabones laterales, a la vez que ganó las airosas cúpulas de las cuatro garitas de sus extremos. Durante mucho tiempo ésta ha sido “la fachada” de la ciudad por tierra y su única entrada posible por esta vía. Convertido hoy en verdadera pieza de articulación entre las ciudades vieja y nueva, representa todo un símbolo y la culminación del esfuerzo de la población por garantizar sus defensas frente a los antiguos y persistentes ataques exteriores. Integrada dentro de la denominada Muralla Moderna junto con el resto de baluartes y murallas exteriores que circundan la ciudad, hoy está catalogada como Bien de Interés Cultural, y declarada como Monumento Nacional, según publicación aparecida en el BOE en el año 1940. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano Puerta o Arco de la Pastora - Medina Sidonia Medina Sidonia es una de las poblaciones más antiguas de la Bética y su fundación se atribuye a los fenicios procedentes de Sidón, del que derivaría su nombre. De los tiempos de Roma guarda importantes restos arqueológicos, así como de época visigótica. Es conquistada por Musa ibn Nusair, gobernador de los Omeyas procedente del norte de África en 712, permitiendo a los cristianos practicar su religión en extramuros, continuando así el obispado luego trasladado a Cádiz por Alfonso X.
De todo esto y de la
capitalidad de la Cora de su nombre durante la dominación árabe da
idea la importancia continuada de esta población en la historia. Son pocos los restos que se conservan hoy del recinto amurallado de Medina Sidonia, pero suficientes para dar idea de la magnitud de la obra. El perímetro fortificado tenía varias torres y lienzos de murallas. De entre las torres destaca la de Doña Blanca, donde según la tradición permaneció presa y fue ejecutada doña Blanca de Borbón, hija de don Pedro de Borbón y esposa de don Pedro I de Castilla, llamado El Justiciero por unos, El Cruel por otros. Ya sea leyenda o historia, la visión de la torre transmite cierta inquietud: de planta cuadrada, sobrio estilo mudéjar y sencilla arquitectura, está labrada en piedra tosca y desprovista de ornamentación; aparece desmoronada y con una lápida conmemorativa en recuerdo de la ejecución de doña Blanca, a los 22 años de edad. De las cuatro puertas que tuvo la ciudad aún quedan tres: la de Belén, la del Sol y este Arco o Puerta de la Pastora, la más monumental de las que se conservan en la actualidad, a lo cual contribuye en fuerte medida la magnífica visión que le otorga la gran escalinata de acceso desde la villa extramuros. La Puerta de Belén conduce al corazón de la villa medieval, junto a algunos lienzos de la antigua muralla, torreón y Caballerizas del Duque. La Puerta del Sol se llama así porque está orientada a los rayos del Sol naciente, a espaldas del que fue Palacio Ducal de los Duques de Medina Sidonia. Por su parte, esta Puerta o Arco de la Pastora, perteneciente igualmente al cerramiento de la antigua muralla, se encuentra situada en la plaza del mismo nombre, siendo en su día uno de los principales accesos a la medina o ciudad musulmana. Fue construida en época árabe durante el periodo califal, al más puro estilo musulmán durante el siglo X. Está formado por un gran arco de herradura, siendo el extradós ligeramente apuntado. La entrada exterior descansa sobre dos grandes columnas de origen romano y la interior en gruesos sillares de piedra. El dovelaje del arco es de piedra berroqueña, quedando marcadas con diferente material su clave y la línea de impostas. Hay un pequeño retablo que guarda la imagen de La Pastora, de donde toma nombre la Puerta. Contiguo al arco se conserva un resto de lienzo de muralla con sus almenas y la base de una torre albarrana, cuya función era proteger y defender la entrada a la ciudad por este punto. Estos restos de murallas se encuentran embutidos en los edificios del caserío, dejándose ver en ocasiones como ocurre en el caso de la calle Muro. Dentro de su recinto medieval se conservan entre otras edificaciones de enorme interés la Iglesia de Santa María la Coronada y las Caballerizas del Duque, así como diversos restos de antiguas casas señoriales. El Arco de la Pastora fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento Nacional según consta en publicación aparecida en La Gaceta de Madrid el 3 de junio de 1931. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. El Real Observatorio - San Fernando El primer núcleo de población de la zona de la bahía gaditana comprendida entre el río Arillo y el caño de Sancti Petri se concentraba alrededor del castillo de San Romualdo, que defendía el paso por tierra a toda esta zona, y desde los tiempos siguientes a la reconquista emprendida por el rey Alfonso X queda bajo el dominio de la Casa de Arcos –Los Ponce de León- , de donde le viene al lugar el nombre popular de Isla de León. Durante los siglos XVI y XVII, al amparo del desarrollo del comercio con América y sus excelentes consecuencias para la población de la Bahía de Cádiz, la población se va convirtiendo poco a poco en un enclave de creciente importancia estratégica, tanto comercial como militar. Y es precisamente esta interesante posición la que lleva a la nueva dinastía borbónica a disponer la incorporación de la villa a la Corona, en el año 1729. Esta circunstancia conlleva un impulso importante en la trayectoria de la Isla de león, ya que a su vez se decide convertirla en un centro militar de primer orden. Dentro de esta política se incluye la creación del Arsenal de la Carraca y se confirma a finales de siglo con nuevas iniciativas institucionales, como son el traslado desde Cádiz de los servicios del Departamento Marítimo, la construcción desde 1786 de la nueva Población militar de San Carlos, y la inauguración en 1798 del Instituto y Observatorio Astronómico de la Marina, creado en Cádiz en 1.753 a propuesta del insigne marino y científico Jorge Juan.
Los planos de este
Observatorio Astronómico, el más antiguo de España, se deben al
arquitecto y tratadista Gaspar de Molina, Marqués de Ureña.
Levantado en cinco años, desde 1793 hasta 1798, se inspira en el
modelo madrileño creado por el academicista Juan de Villanueva, y se
ubica estratégicamente en una de las zonas más altas de la población,
al pie de la bahía de Cádiz. En su fachada frontal se alzan cuatro grandes columnas de orden dórico y fuste acanalado sobre las que apoyan los elementos clásicos: arquitrabe, friso y cornisa, ésta sobre canes muy volados, dando lugar a un fuerte entablamento y a un espacio cubierto de acentuado carácter clásico. Los huecos de las dos plantas son muy verticales, y están enmarcados por finas franjas de piedra, siendo los de planta alta balcones abalaustrados sobre cornisa apoyada en ménsulas. El resultado es una pieza muy armónica, con claro predominio del color blanco en sus paramentos. Superiormente se levanta el observatorio propiamente dicho y su elegante cúpula sobre tambor. De este noble edificio, no solo tiene importancia su arquitectura, sino también la valiosa colección de instrumentos del s. XVIII que ya pasa a ser objeto de Museo. Actualmente es uno de los centros científicos más importantes de Europa y el lugar desde donde se establece la hora oficial de España; de entre sus elementos de investigación destaca la Sección Hora, que consta de una batería de relojes atómicos los cuales, desde su instalación en 1973, establecen y mantienen la Escala de Tiempo Universal Coordinado. Durante sus 250 años de funcionamiento se han ido añadiendo a sus tareas astronómicas iniciales misiones tan importantes para la Armada y la ciencia española, como el cálculo de las efemérides y la publicación del Almanaque Náutico, el Curso de Estudios Superiores, el Depósito de Cronómetros e Instrumentos de la Marina y las observaciones meteorológicas, sísmicas y magnéticas. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. El Teatro Romano
El Teatro Romano de Cádiz
es por sus dimensiones el mayor de los edificios de su clase en
España. Es también el más antiguo de la península, construido por
Balbo como parte del urbanismo de la nueva ciudad romana. Todo un
barrio medieval y sus posteriores construcciones se levantaron
encima de este teatro, aprovechando gran parte de sus materiales y
los desniveles propios del edificio. Iglesia de San Felipe Neri La Iglesia de San Felipe Neri de Cádiz, perteneciente a un primitivo oratorio de filipenses de hacia el año 1.671 comienza su actual transformación sobre el 1685 a manos del maestro de obras Blas Díaz, quedando acabada para su inauguración en 1719. No obstante, elementos importantes como su primera cúpula debieron quedar arruinadas tras los efectos del terremoto de Lisboa de 1755, por lo que hubo de acometerse su reconstrucción, ahora mediante el también maestro de obras Pedro Luis Afanador, quien la deja acabada en 1764, tal como hoy la vemos. Se trata de un espléndido templo barroco de planta elíptica articulado mediante parejas de pilastras jónicas adosadas a sus muros con hornacinas intermedias, entre las que, a través de un cuidado ritmo compositivo y simétrico, intercala capillas laterales de distintos tipos y composición. El elegante trazado vertical de este primer cuerpo de la iglesia queda interrumpido mediante una balconada longitudinal y continua apoyada sobre cornisa, de gran efecto visual, que a su vez se rompe junto al Altar Mayor para permitir su remonte sobre todos los demás, marcando así claramente el eje principal de la composición. Por encima de él, un segundo cuerpo vertical apenas sin hueco y con una decoración muy plana repite el ritmo de las dobles columnas inferiores y plantea una nueva balconada sobre cornisa, esta vez continua y cerrada, de donde arranca una primera bóveda elíptica con estudiado juego de ventanales a ejes con los altares. Ésta a su vez queda coronada por una tercera balconada cerrada que mediante un acertado juego arquitectónico soporta dos nuevas bóvedas elípticas concéntricas que cierran el templo. No cabe duda de que la concepción espacial de esta iglesia es de las más logradas de cuantas existen en la ciudad, y tanto la ausencia de elementos intermedios, como la potente luz que se filtra por los altos ventanales de la bóveda, hacen de este templo un ejemplar de singular belleza. En su interior contiene retablos de distintas épocas y magnífica factura, siendo los más antiguos el de La Anunciación, de clara influencia sevillana, y el de los mármoles genoveses de la Capilla del Sagrario, fundado por el marqués de Cinco Torres. En su frente principal, se levanta el suntuoso Retablo Mayor, de refinado estilo rococó, que contiene una espléndida pintura de la Inmaculada, obra del artista sevillano Bartolomé Esteban Murillo de hacia 1.681. Además de su indudable interés arquitectónico y artístico, la iglesia cuenta con especial significado histórico a nivel nacional por haber sido sede de las Cortes que crean aquí la primera Constitución moderna española, modelo de otras que luego se elaborarían en Europa y América. En efecto, desde febrero de 1811 el Consejo de Regencia del Gobierno de la Nación reside en Cádiz donde se refugia huyendo del avance de las tropas napoleónicas, ante la presión que éstas ejercen en la vecina Isla de León, lugar donde se comenzaron las sesiones en septiembre de 1810. La nueva Constitución española queda elaborada en esta iglesia y proclamada el día 19 de marzo de 1812, día de San José, por lo se la llamó popularmente La Pepa. De aquella efemérides queda un significativo recuerdo y homenaje en el exterior del propio templo, cuya fachada se organiza mediante pilastras jónicas de orden gigante, entre las que se disponen numerosas lápidas dedicadas a aquellos diputados doceañistas, colocadas la mayoría en 1912 con motivo del primer centenario de las Cortes de Cádiz. Bajo la iglesia hay además una cripta con dos mausoleos que contienen los restos mortales de varios de los diputados de aquél evento y de las victimas de la represión del levantamiento liberal de 1820. Justamente reconocidos los méritos de esta iglesia y sin duda incrementados por los altos valores históricos que le avalan, hoy está catalogada como Bien de Interés Cultural y su declaración como Monumento Nacional fue publicada en La Gaceta de Madrid en 1931. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano.
Antiguo Ayuntamiento - Jerez de la Frontera Como prueba de la pujanza del Cabildo jerezano, que durante todo el siglo XVI conoce un período de esplendor sin precedentes, se levantan notables edificios en la ciudad, tanto de tipo religioso como de carácter civil, ya sean éstos de promoción particular (algunas de las grandes casas-palacios son de esta época) o de promoción pública. A este último grupo pertenece esta Casa del Cabildo o Antiguo Consistorio, construido por los maestros mayores de la ciudad Andrés de Ribera, Diego Martín de Oliva y Bartolomé Sánchez, como rezan las inscripciones de su dintel central y tímpanos laterales. Levantado durante los años 1569 y 1.575 durante el reinado de Felipe II, es éste un noble edificio con tres fachadas, la principal a la Plaza de la Asunción, en una sola planta; y está compuesto por un cuerpo principal más otro contiguo que se prolonga como una logia abierta o galería porticada con tres arcos de medio punto y marcado estilo italianizante, todo ello decorados con grutescos y figuras genuinamente renacentistas. A Diego Martín de Oliva le corresponde la gran sala rectangular cubierta por bóveda de cañón con casetones y arcos fajones que apoyan en capiteles-ménsulas, en cuyo testero se encuentra la figura sedente de Alfonso X El Sabio. El antecabildo es obra de Andrés de Ribera y Bartolomé Sánchez y se cubre con tres bóvedas también con casetones, muy planas inspiradas en los tratados de Serlio. Con una estudiada composición arquitectónica y escultórica, la fachada del cuerpo principal tiene sus huecos rectos o adintelados flanqueados por columnas de órdenes corintios con frisos fragantemente decorados y frontones triangulares. Sobre ellos se apoyan las figuras de las cuatro Virtudes y se alzan estatuas clásicas de gran contenido simbólico y de poder, representando a Hércules y Julio César. Contrasta la gracilidad de la arquería abierta y apoyada sobre livianas columnas de mármol blanco del ala lateral, con la rotundidad de la fachada del cuerpo principal al que se adosa. Ésta se presenta firmemente apoyada sobre gradas y articulada por semicolumnas corintias pareadas que se apoyan sobre pedestales únicos, y se acaba con una cuidada decoración y una ligera balaustrada de piedra superior que se continúa sobre todo el conjunto de la fachada. La rotundidad planteada en este cuerpo principal se acentúa con la incorporación de pilastras rematadas con jarrones clásicos en su balaustrada, cuyo eje se recrece con un elegante ático central donde se sitúan los escudos de la Casa Real y del Consistorio de Xerez. Por su clasicismo, finura y estética, este bello edificio civil, levantado en pleno centro de Jerez, representa sin duda una de las mejores muestras de toda la arquitectura renacentista, no sólo de la ciudad, sino también de toda la provincia de Cádiz. Desde
1873 y hasta fecha reciente, el edificio ha albergado a la
Biblioteca Municipal, con una riqueza bibliográfica que se cataloga
en más de 40.000 volúmenes, y también al Museo Arqueológico de la
ciudad, en cuyo interior se expone el famoso Casco del Guadalete,
del s. VII a. de Cristo y varios ídolos femeninos de la Edad del
Bronce, entre otras valiosas piezas. Basílica de Santa María - Arcos de la Frontera Son muchas las culturas que dejan huella en esta tierra, pero es en época musulmana cuando Arcos surge como población floreciente, llegando a ser reino de Taifa bajo el mando de Ben Jazrum. En 1.264 Alfonso X El Sabio recupera la villa para Castilla quedando de aquella época el sabor árabe de sus calles estrechas, sus casas blancas de cal, el altivo castillo y la Puerta de Matrera. Sin embargo es la monumentalidad cristiana la que ha servido para que su casco antiguo sea declarado Conjunto Histórico Artístico (año 1.962), gracias a la enorme riqueza de sus iglesias, palacios y conventos. En 1.473 Enrique IV eleva Arcos a la categoría de ciudad en premio a las ayudas bélicas de sus hombres en la reconquista, dirigidos por Rodrigo Ponce de León, nombrado marqués de Cádiz y duque de Arcos. Su decisiva intervención en la Batalla del Salado (1.340) lleva a Alfonso XI a eximirles de tributos e impuestos, resultando una ciudad privilegiada en lo social y en lo económico. Supuestamente asentada sobre el relleno resultante del desmonte que subía al castillo, Diego de Riaño, Maestro Mayor de la catedral de Sevilla (1.528) y luego también de las iglesias de Arcos, trabaja en esta iglesia de Santa María, de planta de salón y tres naves de igual altura, siguiendo las obras iniciadas hacia 1.520 en estilo gótico por Alonso Rodríguez y Juan Gil de Hontañón, también Maestros Mayores de la catedral hispalense, de cuyo arzobispado dependía Arcos. Le sucede Martín de Gainza a quien, ya en estilo renacentista, se atribuye la resolución y rica decoración de las bóvedas del presbiterio, la Capilla Mayor y la Sacristía, esta última de planta centrada y bóveda rebajada, cuyo esquema deriva de la de la catedral sevillana, que el maestro acabó a la muerte de Riaño. También interviene Hernán Ruiz II, quizás el mejor arquitecto renacentista de Andalucía y Maestro Mayor de la catedral de Sevilla (1.557), cuya presencia está documentada en Arcos en 1.559 y siguientes para vigilar y reconocer las obras. Del exterior destaca la gran portada de Santa María situada a sus pies y labrada hacia 1.520, obra de Alonso de Baena. Representa el paso del final del gótico al plateresco o primer renacimiento, y está centrada por dos enormes contrafuertes redondeados en forma de pináculos góticos repletos de vistosos doseletes adosados. La puerta queda enmarcada por arquivoltas sobre las que aparecen escudos catedralicios sostenidos por leones, y se remata por dos altos nichos verticales de corte plateresco. El magnífico Retablo Mayor fue concertado en 1.585 por Juan Bautista Vázquez El Joven y Jerónimo Hernández, quien muere al año siendo sustituido por su discípulo Andrés de Ocampo, que realiza la mayor parte del trabajo entre 1.594 y 1.608, con escenas sobre la Ascensión de la Virgen. El coro está considerado de los mejores de Andalucía. Existía uno anterior, obra de Miguel de Adán y Juan de Oviedo, pero dado su deterioro se decide reemplazarlo por este nuevo. La sillería comienza a tallarse en 1.734 por Agustín de Medina y Pedro de Ahumada, y cuenta con asientos en caoba y cedro con incrustaciones de naranjo y granadillo, separados por columnillas salomónicas. En el s. XVII se proyecta la enorme torre barroca como un referente a la Giralda, obra de Vicente Catalán Bengoechea. Está inacabada, pues preveía sobre lo actual un segundo cuerpo de campanas, más otro octogonal para el reloj y otro menor como remate. En su composición se mezclan elementos renacentistas junto a los de corte barroco como son la triple balconada redondeada bajo las campanas en cada cara, las estatuas y los bellos exornos de piedra alternados con semiesferas cerámicas vidriadas. En 1.699 el arquitecto jerezano Diego Moreno Meléndez, autor del mejor barroco en su ciudad, construye los arbotantes adintelados que cruzan de parte a parte el Callejón de las Monjas y que sostienen desde entonces el muro de la iglesia, inclinado por el peso de las bóvedas. Bien de Interés Cultura, esta valiosa iglesia fue justamente declarada Monumento Nacional en el año 1.931, según queda publicado en La Gaceta de Madrid de ese mismo año. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano El puerto de Santa María - Iglesia Mayor Priorial Se construye este templo en la parte alta de la ciudad, y su fábrica está documentada desde el año 1486 coincidiendo con la etapa de apogeo constructivo que fomentan los duques de Medinaceli, señores jurisdicionales de la villa y promotores de la obra. Como la mayoría de los edificios de la zona y la propia catedral de Sevilla se levanta con piedra arenisca procedente de la Sierra de San Cristóbal, de la vecina ciudad de Jerez. El primer maestro de obras de la iglesia del que se tienen noticias es Alonso Rodríguez, quien trabajaba por entonces en la catedral de Sevilla y en otras iglesias de aquella diócesis, así como en el Monasterio de la Victoria portuense, de financiación ducal del año 1504. Con tres naves –la central a mayor altura- mas dos laterales para capillas, en 1493 el edificio se encontraba abierto al culto, aunque aún tardaría años en concluirse. De esta primera etapa se conserva la fachada de los pies o del Perdón, de estilo gótico tardío, quizás inacabada por A. Rodríguez, o puede que arruinada como otras partes del templo, por el terremoto de 1636. Por los efectos de dicho terremoto se producen importante daños, desplomándose la nave principal y quedando el resto del edificio en malas condiciones. Entonces se acomete una reedificación del templo, que dura casi toda la segunda mitad del s. XVII y corre a cargo de Antón Martín Calafate, quien recibe las obras en 1647 y utiliza parte de la iglesia que aún se conservaba como eran los muros exteriores, el ábside y algunas capillas. Posteriormente y a partir de 1659 el nuevo maestro Mayor de la ciudad Francisco de Guindos se hace cargo de la obra levantando las bóvedas de crucería y abriendo nuevas capillas. De ésta época es la apertura de la espléndida puerta lateral (Puerta del Sol) realizada como fachada-retablo donde, alternando entre múltiples columnas y pináculos abalaustrados, se incluyen notables elementos decorativos platerescos y barrocos. En el centro, en una hornacina del cuerpo alto se aloja la imagen de la patrona de la ciudad, Ntra. Sra. de los Milagros sobre el castillo de San Marcos, emblema del escudo de la ciudad. El remate superior, es un ático de cornisa curvilínea con dos grandes óculos sobre el que se disponen las alegorías de las virtudes teologales, todo ello arropado en una profusa decoración de temas variados, puramente platerescos. Se inauguró el templo reconstruido, aunque no definitivamente terminado en el año 1671. El aspecto exterior del edificio en su conjunto combina así de forma singular una apariencia gótica -en los arbotantes que enlazan el sistema de sus contrafuertes claramente perceptibles desde el exterior, en su portada de los pies y en su ábside pentagonal-, con decoraciones, cresterías, retablos y remates platerescos y barrocos. El interior de la iglesia es soberbio y de aspecto catedralicio: el clásico Coro con su cerramiento de piedra situado frente al altar mayor, las bellas bóvedas nervadas de distintos tipos y el ábside poligonal le dan prestancia y grandeza. Contiene además muchas e interesantes obras de arte, donde se pueden destacar entre otras, el magnífico retablo de plata mexicana realizado en 1682 por José Medina en San Luis de Potosí (México) y hoy situado en la Capilla del Sagrario; el retablo barroco del s. XVII de la Capilla de la Virgen de los Milagros, de la escuela de Pedro Duque Cornejo; la sillería del Coro atribuida a Juan Bautista Vázquez el Joven, y el baldaquino monumental de estilo neoclásico levantado en el centro del altar Mayor a finales del s. XVIII por el arquitecto local Torcuato Benjumeda, Bien de Interés Cultural, la iglesia está declarada Monumento Nacional, según consta en publicación del BOE del año 1.982. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano. Iglesia Parroquial De San Juan Bautista - Chiclana De La Frontera Chiclana, que aparece en la historia en 1.303 cuando la villa es cedida por el rey Fernando IV a Alonso Pérez de Guzmán el Bueno en recompensa por los servicios prestados en la defensa de la plaza de Tarifa, comienza a construir su primitiva iglesia gótica de San Juan Bautista hacia 1.510. Las obras se realizan muy lentamente (hasta 1.576 no se concluyen la sacristía y la torre), y se decide derribarla en el s. XVIII ante la imposibilidad de acometer su ampliación debido al acusado estado de ruina que presenta. Actualmente se conserva en el nuevo templo parte del bajorrelieve del Descendimiento que perteneció al retablo mayor de aquella iglesia, fechado hacia 1.552, cuyos artífices fueron el entallador flamenco Roque Balduque y el pintor Andrés Ramírez. El arquitecto gaditano Torcuato Cayón de la Vega, entonces encargado de las obras de la catedral de Cádiz y figura clave en la transición entre la arquitectura barroca y la neoclásica, diseña la iglesia actual, que se construye a partir de 1.776 bajo su dirección y hasta su muerte en 1.783, con planta de salón, cripta bajo el presbiterio, y tres naves de igual altura sobre pilares cruciformes. Continua las obras, con modificaciones, su ahijado y discípulo Torcuato Benjumeda, natural del Puerto de Santa María, la figura más destacada del Neoclásico gaditano; y las continua hasta su muerte en 1.836 sin ver concluidas las mismas, que se van demorando por falta de fondos. En esa fecha quedan por hacer, entre otras, las dos torres-campanarios diseñadas por él para los pies de la fachada y la cubrición de la cúpula y su linterna. La fachada principal se eleva sobre una plataforma que salva el desnivel existente entre el interior y la plaza, con rampas a los lados y amplia grada en el centro. Se construye entre los años 1.791 y 1.797 y queda compartimentada por las típicas pilastras con guirnaldas en los capiteles jónicos, clásicas en las obras de Benjumeda. La portada es de dos cuerpos de altura; la baja con dobles columnas corintias pareadas en zig-zag, permite la creación de un balcón central superior, en cuyo espacio se había proyectado la imagen de su titular y patrón de la ciudad. Remata el conjunto, un amplio frontón triangular con esculturas de dos grandes ángeles que portan un escudo heráldico, en cuyos cuarteles campean los escudos de la propia parroquia, de Chiclana y de Cádiz. Las obras se suspenden bajo la ocupación francesa de la villa en el año 1.810, y hasta 1.812. En esa etapa la iglesia sufre grandes deterioros al ser destinada a cuartel general y parque de artillería por la tropa invasora, desapareciendo en ese tiempo entre otros valiosos elementos los mármoles ya labrados para el altar mayor y la imagen de San Juan prevista para la fachada. Tras muchas vicisitudes, la iglesia se consagra en 1.814 con las obras acabadas sólo provisionalmente (la cúpula aún era provisional y de madera), predicando la primera misa el magistral don Antonio Cabrera, natural de Chiclana, canónigo de la catedral de Cádiz. Quedaban por hacer aún partes importantes, como son las dos torres-campanarios de la fachada, la nueva estatua de mármol de San Juan que presidiría su balcón central y la linterna de la cúpula. Del interior del templo destacan las magníficas bóvedas labradas en piedra, la cripta bajo el altar mayor, los pequeños retablos laterales de estilo neoclásico diseñados por Benjumeda, dos lienzos barrocos junto al altar mayor, atribuidos a la escuela de Zurbarán, y valiosas piezas de orfebrería, como la magnífica Custodia del s. XVIII.
Bien de Interés Cultural,
su valioso patrimonio arquitectónico y artístico fue justamente
reconocido al incluirse como Monumento Nacional por el BOE en 1.975.
Alcázar de Jerez de la Frontera Antiguo Hospital de Mujeres
Introducción - La calle
Hospital de Mujeres de Cádiz debe su nombre al hecho de que a
mediados del siglo XVII se dedicaran algunas casas de Cádiz al
cuidado y curación de mujeres pobres. No obstante, la capilla que
conocemos data del siglo siguiente, siendo una joya monumental de
rica y cuidada decoración, y uno de los edificios más
representativos del barroco gaditano. Baluarte de la Candelaria El baluarte de La Candelaria formaba parte del frente marítimo de la Bahía que protegía la entrada al puerto y el frente noroeste de la ciudad. Fue construido en el año 1672 por iniciativa de don Diego Caballero de Illescas, cuando era gobernador de la plaza, con la intención de proteger la entrada natural al puerto de Cádiz. Dada su posición, sufrió los continuos embates del mar, siendo ingenieros militares de la talla de Ignacio Sala, Juan Zapatero y Antonio Hurtado los que ejecutaron las reparaciones.. En el siglo XVIII se montó una explanada con batería a barbeta. Ha servido de cuartel, maestranza de ingenieros, palomar del servicio colombófilo del cuerpo de ingenieros. Catedral de Cádiz
La Catedral de Cádiz es
una magnífica muestra de los cambios de estilo dados a lo largo de
los 116 años de su construcción. |