Monumentos y Fiestas

Almería - La Alcazaba

 

 

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MONUMENTOS DE ALMERÍA

La alcazaba

Se conoce comúnmente como alcazaba a un recinto fortificado, dentro de una población murada o amurallada.

Visible desde todos los puntos de la ciudad y con sus 1.430 metros de perímetro cerrado, la de Almería es la mayor ciudadela construida por los musulmanes en España, y constituye sin duda alguna el monumento más representativo de toda la ciudad.

La imponente Alcazaba de origen musulmán, con sus más de 40.000 m2 de superficie y una anchura media de 80 metros, fue mandada construir por Adb-al-Rahman III en el año 955, ampliada por Almanzor, reforzada por otros gobiernos andalusíes y finalmente terminada por Hayrán, rey taifa de la ciudad, en el s. XI. Sus altos muros ocres parecen proteger todavía las blancas casas de la zona de Almería más próximas a él, a pesar de los desperfectos sufridos en su estructura a consecuencia del terremoto de 1552. Un resto de su larga muralla la une al vecino cerro de San Cristóbal, donde anteriormente se levantaba el castillo.

Esta alcazaba fue construida sobre las ruinas de una fortaleza anterior, en la cima de un cerro aislado que domina la bahía. Bajo su sombra, Almería se convertiría en la salida marítima más importante y segura de Al-Andalus, siendo a su vez el cuartel general de la flota y de su almirante, amparando unas atarazanas donde se construían importantes navíos de guerra. Su fortaleza fue un elemento clave para la resistencia de la ciudad, que no pudo ser conquistada por los reyes cristianos hasta 1489, solo tres años antes de la definitiva toma de Granada.

Interiormente el conjunto, que inicialmente sólo tenía dos recintos divididos por el Muro de la Vela, consta ahora de tres recintos escalonados y bien diferenciados tras la reconquista de la ciudad por los propios Reyes Católicos y las reformas llevadas a cabo por éstos y por Carlos I.

El primero de ellos reunía viviendas y baños, y estaba por tanto urbanizada, aunque aquí lo que se ve hoy son sus jardines, embellecidos por fuentes y surtidores. Dentro de este primer recinto estaba el gran Patio de Armas, y hasta él subía la población a resguardarse en caso de peligro. Destacan el Baluarte, el Muro y la Torre de la Vela, en cuyo interior una campana servía de comunicación con el pueblo, y la actual campana de Santa María la Mayor, fundida en 1763.

La segunda zona o recinto, a una cota más alta que la anterior, estaba reservada a las dependencias reales y palaciegas, donde se han realizado excavaciones en lo que eran las habitaciones reales, encontrándose fragmentos de escritura y caligrafía árabe que se exponen hoy en el museo. Existen además restos de edificios bien conservados, entre los que destacan una mezquita convertida en iglesia desde finales del s. XV, los baños de la tropa y una vivienda musulmana reconstruida a partir de sus zócalos. En su día se levantaba en este lugar el Palacio de Al-Mutasin, “el rey poeta”, parte del cual aún hoy se conserva con todas sus estancias.

Y ya en el tercer recinto y situado en la parte más alta del cerro, se encuentran los restos del imponente castillo que los Reyes Católicos mandaron construir tras su conquista de la ciudad. Es sin duda la parte mejor conservada. Con sus altas torres cilíndricas y cuadradas en el extremo del conjunto de la alcazaba, su interior se dispone alrededor de un gran Patio de Armas, siendo los elementos principales de la construcción la gran Torre del Homenaje -una enorme mole que sobresale por el grosor de sus muros-, las torres de La Noria del viento y la de La Pólvora y una bella portada gótica.

La Alcazaba fue reconstruida en 1950. Bien de Interés Cultural (BIC), está declarada Monumento Nacional, según consta en La Gaceta de Madrid, desde el año 1.931.
Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano.

Conjunto monumental de la Alcazaba y las Murallas del Cerro de San Cristóbal

La Alcazaba y las Murallas del Cerro de San Cristóbal, fueron declaradas Monumento histórico-artístico en el año 1931, reconociéndose desde ese momento su importancia histórica, arqueológica y artística.

La Alcazaba es uno de los conjuntos monumentales y arqueológicos musulmanes más importantes de la Península Ibérica. Sus casi mil años de historia nos ha permitido conocer la evolución experimentada en la arquitectura civil y militar durante la dominación musulmana en Andalucía, así como el origen y evolución de la ciudad.

Situada en un cerro aislado, es una sólida y extensa fortaleza con murallas de más de tres metros de anchura y cinco de altura, formando un recinto cerrado sobre sí mismo, pero conectado con lienzos de muralla que configuran y dan sentido a su propio desarrollo, dentro de una unidad más compleja, como es la fortificación de la ciudad, en el que el lienzo de la Hoya y San Cristóbal mantiene una conexión directa con la Alcazaba, tanto física como visual, creando un conjunto de extraordinaria magnitud.

Por lo que respecta a su entorno, hay que señalar que el espacio protegido no ha sido invadido por el desarrollo urbano, lo que ha permitido la conservación de estructuras y la obtención de datos importantísimos para el conocimiento de los primeros asentamientos de la ciudad.

Descripción

El entorno delimitado al Bien de Interés Cultural, Conjunto Monumental de la Alcazaba de Almería y Murallas del Cerro de San Cristóbal, comprende las parcelas, inmuebles, elementos y espacios públicos y privados comprendidos dentro de la línea de delimitación que figura en el plano de Delimitación del entorno afectado.

Dicho entorno delimitado, en líneas generales, no se encuentra muy alterado ya que se trata del Barranco de la Hoya, que es un amplio espacio sin ningún tipo de edificación que refuerza la imagen de la Alcazaba y Murallas. El resultado es un entorno poligonal de tendencia cuadrangular, con una superficie de 37,652 hectáreas, cuyo eje, en dirección este-oeste, queda constituido por la Hoya.

La Alcazaba queda al sur conectada con la ciudad, y al norte el Cerro de San Cristóbal, que termina por definir un espacio único, de indudable interés cultural.

Castillo de Gérgal

El Castillo está situado en el paraje conocido como Puerta del Campo, junto a la Carretera de Las Aneas y el Almendral, en un montículo al N.E. del núcleo urbano de Gérgal desde el que se divisa el caserío, la vega, el valle y las montañas que lo rodean.

Su planta es una nave central cuadrada de 15'50 m. x 15'50 m. que lleva adosados cuatro torreones circulares de 5 m. en las esquinas. La nave central tiene tres plantas y los torreones dos. Antiguamente poseía una capilla, almacén de granos y diezmos y horno de pan, estancia que se utilizaba como alojamiento de los criados. Su puerta de entrada se encuentra en la fachada de Poniente que da a la Carretera de Las Aneas y su fachada principal está defendida por un bastión de planta semicircular formado por un muro almenado a modo de barbacana que no es original, pero que se ha integrado visualmente en el conjunto tras la restauración realizada al Castillo.

Sus muros están hechos de mampostería, con piedras gruesas y sin tallar, principalmente lajas de pizarra en horizontal, material utilizado en las construcciones de la zona. Su función defensiva se aprecia en las troneras para armas de fuego portátiles que baten sus muros. La puerta de entrada está protegida con una ventana aspillerada y cadahalso. Al acceder nos encontramos con un postigo en lugar de una puerta, por razones de seguridad, con una entrada en recodo protegida de la torre de acceso para evitar el impacto frontal de los disparos de la artillería enemiga. En su función defensiva utiliza también el principio de la compartimentación a distintos niveles, como se manifiesta en el patio previo al interior del Castillo y tras el postigo de acceso, y la presencia de aspilleras en algunas habitaciones del interior. (Datos obtenidos de la Página Web: http://www.almediam.org).

Es una antigua fortaleza que controlaba el territorio que domina durante la ocupación árabe y la posterior conquista castellana. Gérgal era un cruce de caminos entre Granada, Guadix, Tabernas y Almería, y en caso de guerra, el Castillo era el principal baluarte defensivo ante un ataque enemigo. No está datada su construcción. Se sabe que existía a finales del siglo XV cuando se produjo la conquista de Almería por los R.R.C.C. en 1489. Un informe de 1501 sobre el señorío de don Alonso de Cárdenas, Maestre de Santiago, dice: "... necesita reparos ..." .

Por sus características podemos especular que posiblemente su origen fuera musulmán, o incluso romano o ibero y que a lo largo del tiempo ha sufrido varias transformaciones. Su aspecto actual tiene trazas de ser un modelo castellano sobre una fortaleza árabe.

Se piensa que sobre su solar existió una fortaleza nazarí de los siglos XIII o XIV y que en la primera mitad del siglo XVI se construyó el castillo actual de corte medieval, que nos recuerda la torre del homenaje de los grandes castillos, cuando en esta época la tendencia artística era de tipo renacentista. Los castillos que se construían conjugaban la función defensiva y militar con la residencial y palaciega de patios porticados y elementos arquitectónicos renacentistas como es el caso del Castillo de La Calahorra. El Castillo de Gérgal es principalmente defensivo, por sus reducidas dimensiones, por su robustez y porque debió construirse como residencia de los alcaides o gobernadores que nombraba el Conde de la Puebla al mando de su señorío. Sin embargo, sí incorpora torres o baluartes circulares en las esquinas -en el medievo se hacían cuadradas- como respuesta a las nuevas armas ofensivas del momento. (Fuente consultada: Página Web http://www.almediam.org).

La tradición oral cuenta que en una habitación oscura de la planta baja, llamada la Sala de los Secretos hay un pasadizo que comunica con la Loma de Tablas pasando por debajo de la Rambla. Lo que sí se puede constatar es que en la cima de este monte, por debajo de la Ermita de San Gregorio, existió una fortaleza musulmana, cuyos cimientos y restos se pueden observar en la actualidad y debió de ser anterior al Castillo actual.

Perteneció al señorío de Don Alonso de Cárdenas, Maestre de Santiago, y en la Rebelión de los Moriscos (1568-1570) tuvo un papel destacado como foco de la insurrección. El Conde de la Puebla tenía en el Castillo como alcaide y gobernador de su señorío al morisco Francisco de Puertocarrero y al producirse la rebelión, junto con su hijo del mismo nombre, engañaron a los cristianos que había y los degollaron. El hijo, llamado Aben Mequenum, fue nombrado capitán por Aben Humeya para propagar la sublevación por el Río Almería hasta la capital y al mando de 400 hombres armados participó en numerosas batallas y escaramuzas, acabando detenido y descuartizado en Granada por el Marqués de Mondéjar, Conde de Tendilla, Capitán General del Reino de Granada y Alcaide de la fortaleza de la Alhambra.

Durante el siglo XVI sirvió de fortaleza para defender el territorio que dominaba ante los ataques de los piratas corsos- turcos y corsarios berberiscos- que eran ayudados por los moriscos emigrados o expulsados al Norte de África. Desembarcaban en las costas almerienses y hacían incursiones al interior para saquear a los cristianos y llevárselos cautivos como botín. Más tarde serían vendidos como esclavos en los puertos norteafricanos. Allí acudían los frailes trinitarios y mercedarios para liberar a los cristianos pagando su rescate. Entre los saqueos más importantes están el de Lucainena en abril de 1555 y septiembre de 1566, el de Nijar en abril de 1562, el de Tabernas en septiembre de 1566, el de Tahal -en pleno corazón de la Sierra de los Filabres- en septiembre de 1573 por el antiguo monfí El Joraique que se había hecho pirata y el de Cuevas de Almanzora en noviembre de 1573.

Con la expulsión de los moriscos se produjo una etapa de peligrosidad en las tierras almerienses entre 1571-1620 porque cuadrillas de moriscos hambrientos las asaltaban, asesinando a los pocos cristianos que había en ellas. Les ayudaban los huidos al Norte de África amedrentando a los nuevos pobladores para que se alejaran de las tierras que fueron suyas. Durante más de un siglo fue muy peligroso vivir en las tierras próximas al Cabo de Gata y a las calas de las Sierras de Cabrera y Almagrera que servían de refugio a los piratas turcos, argelinos y berberiscos. En estas condiciones el Castillo de Gérgal era un fortín ante las incursiones de los piratas y de los moriscos que no se habían entregado. Por eso hay un documento de esta época que dice que sería necesario que tuviese presidio y por lo menos treinta soldados para luchar contra los moros que se escondían en la Rambla Verdelecha -anejo de Gérgal llamado Arroyo Verdelecho-.

La última dueña por línea hereditaria fue Dña. María Luisa Fernández de Córdoba, Marquesa de la Puebla de los Valles, que donó sus últimas posesiones, un cortijo al aparcero que se lo trabajaba y el Castillo al Ayuntamiento. El 9 de octubre de 1968 pasó a ser propiedad del Estado, el 24 de octubre de 1969 por Orden Ministerial fue declarado alienable acordándose su enajenación el 14 de noviembre de 1971 en pública subasta. Fue tasado en 125000 ptas, en el Boletín Oficial de la Provincia de fecha 20 de marzo de 1972 y en el del Estado el 22 de marzo de 1972. El 21 de abril de 1972 se celebró la subasta y fue adjudicado al mejor postor en 576000 ptas que fueron ingresadas en la Delegación de Hacienda de Almería el 11 de julio de 1972 por su comprador. De este modo actualmente se encuentra bien conservado al haberse convertido en vivienda de su propietario, pero desgraciadamente hay muy pocas personas que lo puedan visitar, porque desde febrero de 1996, su propietario está dispensado por el Director General de Bienes Culturales de la obligación de Visita Pública Gratuita de al menos cuatro días al mes y cuatro horas cada día, que tienen los Bienes de Interés Cultural , con categoría de Monumento, en virtud de la Ley 16/85 del Patrimonio Histórico Español, Art. 13.2 y la Disposición Adicional 4ª del Real Decreto 111/1986. El Castillo fue declarado Bien de Interés Cultural por la Resolución de 22 de junio de 1993.

El Castillo es junto con la Iglesia el emblema de Gérgal, referentes fotográficos de la imagen del pueblo. Figura en la parte central de su escudo -rescatado en 1969 del sótano de la antigua cárcel donde estaba abandonado, siendo reparado por un pintor de Viator llamado Álvarez- y en el escudo provincial como cuarto cuartel -de los nueve que tiene- que fue aprobado el 29 de julio de 1925.

A la derecha del Castillo, mirado de frente, se encuentran las ruinas de la primitiva Iglesia de Santa María que se ubican dentro del recinto privado del Castillo. Esta iglesia se levantó en el solar de la mezquita que había en este lugar, como era norma en la inmensa mayoría de las iglesias construidas tras la conquista del Reino de Granada por los Reyes Católicos. Se terminó de construir en 1561 y fue saqueada y quemada en 1568 como consecuencia de la Rebelión de los Moriscos (1568-1570), pues en los lugares donde triunfó la sublevación, como es el caso de Gérgal, que fue un enclave y foco importante de ésta, donde llegaron bandadas de moriscos alpujarreños al mando de los capitanes de Aben Humeya, el Rami (de Instinción) y el Gorri (de Andarax) para propagar la rebelión por la cuenca del Almanzora y por el pasillo de Fiñana hasta el Cenete, fracasando en ambas campañas, los moriscos sublevados cometieron actos vandálicos de venganza, como respuesta a la política de negación de sus derechos, costumbres y religión, quemando las iglesias y torturando y asesinando a los pocos cristianos que vivían con ellos: el cura, el sacristán y pocos más, que los habían humillado y obligado a renegar de su religión islámica en favor del cristianismo. Se sabe por los historiadores Mármol Carvajal y Bermúdez de Pedraza que el alcaide de Gérgal, Francisco de Puertocarrero, nombrado por el Conde de la Puebla, y su hijo con el mismo nombre cristiano, en árabe Aben Mequenum, uno de los primeros veintitrés capitanes elegidos por Aben Humeya tras su coronación como Rey de los Moriscos en Cádiar, engañaron a los cristianos ofreciéndoles su protección para que se refugiaran en el Castillo y cuando estaban allí los degollaron y mandaron echar sus cuerpos en el campo. Los nombres que se citan son: el Vicario D. Diego Acevedo y su anciana madre, los Beneficiados Sres. Simón y Paz, el escribano del juzgado Bernardo García y muchos cristianos más. Más tarde llegaría a Gérgal el Marqués de los Vélez, don Luis Fajardo, con 15000 hombres en auxilio de los cristianos, pero los moriscos ya habían huído a otros lugares sublevados.

Iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación - Vera

La costa de Almería siempre estuvo muy expuesta a los asaltos y saqueos de enemigos exteriores, especialmente por parte de tribus berberiscas procedentes del norte de África. Estas frecuentes incursiones hacían necesario un sistema de vigía y defensa para la población, que se materializó en la construcción de torres de vigilancia próximas a la costa desde donde avisar de un peligro inmediato, y lugares públicos adecuados donde proteger a la población.

Estos lugares públicos, dotados con dimensiones y capacidad suficiente para alojar a un gran número de personas, siempre era la propia iglesia parroquial del pueblo o la ciudad correspondiente, normalmente el único edificio del lugar con las condiciones mínimas adecuadas para ese fin.

Ello dio lugar a que con el tiempo, la iglesia parroquial de las poblaciones de la costa se construyeran cada vez más pensando en esa doble función, y el tipo tradicional de templo fue evolucionando hacia un modelo particular, que se ha venido a llamar iglesia-fortaleza, cuyo ejemplo más perfeccionado y conocido puede ser la propia catedral de Almería.

Una de las iglesias fortificadas más notables de toda la provincia, es sin duda la de La Encarnación de Vera, levantada a principios del s. XVI, formando parte del plan ideado por el arquitecto Francisco de Capilla para reconstruir la ciudad, destruida tras el terremoto de 1518. La dirección de las obras corrió también a su cargo, empleando alarifes moriscos para su construcción, realizada entre los año 1521 y 1524.

La singularidad de este templo responde a la estructura mudéjar-andaluz de templo- fortaleza, con contrafuertes interiores, y a la cual posteriormente se le fue añadiendo una decoración barroca. La iglesia se organiza como baluarte y última defensa de la ciudad de Vera, y por ello, su planta es rectangular y se dota de fuertes torres en las esquinas, sobresaliendo una de ellas del volumen total del edificio para alojar allí el cuerpo de campanas.

La decoración exterior es extremadamente severa, ya que no tiene ni portadas, realizándose el acceso a su interior a través de unos simples huecos practicados en el muro perimetral. Con una imagen externa que responde más a la de un castillo medieval urbano que a la de una iglesia, expresamente se prescinde en ella de adornos o elementos que puedan hacer vulnerable el edificio, y sólo en la parte alta presentaba originariamente un grupo de escudos, de los que sólo se conserva el correspondiente al influyente obispo de Almería D. Diego Fernández de Villalán, habiendo desaparecido en el tiempo los representativos del Papado y del emperador Carlos I.

Interiormente la planta responde al modelo de iglesia de cajón, con una sola nave con contrafuertes interiores delimitando tramos que se cubren con bóvedas de crucería cuatripartitas, según el modelo clásico de las construcciones tardogóticas del Levante español. La edificación es también típicamente mudéjar, con rafas de ladrillo y cajones de mampostería alternados, que incluye en las partes altas y torres tramos de sillares y sillarejos. Los torreones de las esquinas encierran habitaciones de mayor seguridad, con acceso exclusivo desde el interior de la iglesia.

Elemento de gran valor en esta iglesia es su magnífico Retablo Mayor, montado durante la Contrarreforma, en pleno apogeo del barroco, y que constituye una aparatosa y dramática fachada interior del templo, ocupando todo su muro frontal en cuatro pisos, con una brillante organización arquitectónica a la que se subordina una abundante y rica decoración.

La iglesia está declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento, según publicación aparecida en el BOJA en el año 2.000. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano.

La Alpujarra (o Las Alpujarras)

La Alpujarra (o Las Alpujarras) es una comarca de Andalucía, en el sur de España. Incluye parte de la provincia de Granada y parte de la provincia de Almería, en las faldas de la ladera sur de Sierra Nevada.

En textos antiguos a veces la región es denominada alpujarras, nombre que deriva del término árabe al Busherat (al-bugscharra), que podría traducirse como "la Tierra de hierba" o "la Tierra de pastos". Pedro Antonio de Alarcón, que viajó por la comarca y escribió un libro, publicado en 1874, da, además de esta versión del nombre, cuatro más. Citando a Luis de Mármol, Alarcón dice que la palabra viene de la voz árabe "abuxarra" que, siempre según Alarcón, quiere decir "la rencillosa, la pendenciera". El mismo Alarcón da una segunda hipótesis del origen del nombre, que toma del arabista Miguel Lafuente Alcántara, quien añade que la palabra árabe "abuxarra" también significa "indomable". Una tercera opinión del origen del nombre procede de los arabistas ingleses Romey y Sacy quienes, basándose en los testimonios del historiador árabe Suar el-Kaicí, consideran que la palabra Alpujarra viene de la voz arábiga "Albordjela" que significa "la fortificada". Finalmente, Alarcón menciona la opinión del historiador francés Simonet que sugiere que puede proceder del nombre "Albuxarrat" que Simonet traduce por "La Sierra Blanca" o Sierra Nevada.

Geografía física y humana

La región consiste principalmente en una serie de valles que descienden en ángulo recto desde las cumbres de Sierra Nevada en el Norte, a la Sierra de la Contraviesa y Sierra de Gádor, las cuales la separan del Mar Mediterráneo, al sur.

La región es de una enorme belleza natural, y con frecuencia es denominada como La Suiza de España. A causa de su clima suave combinado con una fuente fiable de agua para la irrigación de los ríos que descienden de Sierra Nevada, los valles de la Alpujarra disfrutan de un importante grado de fertilidad, si bien a causa de la naturaleza del terreno sólo pueden ser cultivados en pequeñas parcelas, por lo cual la técnicas modernas de agricultura no suelen ser viables. Abundan los árboles frutales, como naranjos, limoneros, caquis, manzanos, higueras, castaños, almendros, y los viñedos. La zona este de la Alpujarra, la almeriense, es más árida.

Las mayores villas de la región son Lanjarón, con su castillo en ruinas y aguas medicinales, Órgiva, Ugíjar, Ohanes, Paterna del Río, Laujar de Andarax y Berja, todas situadas a una cierta altura, y Trevélez, a 1746 m.s.n.m., que es el municipio situado a mayor altura de España. Las tres villas blancas en la garganta del Río Poqueira son los pueblos de Pampaneira, Bubión y Capileira, y han sido reconocidos como destinos turísticos de entidad. Próximas a ellas hay otras villas igualmente tradicionales de apariencia similar, por ejemplo en el municipio de La Taha, al este de la garganta del Poqueira. La forma escalonada de la tierra hace que las casas en los pueblos parezcan estar apiladas unas encima de otras, y sus tejados planos característicos y chimeneas, y balcones ("tinaos") que se extienden a través de las estrechas calles escalonadas y le dan una apariencia pintoresca y única.

En general, la imposibilidad de mecanizar la agricultura en un lugar tan montañoso causa su falta de competitividad en la actualidad, por lo que el factor de crecimiento del área viene de parte del turismo. Existen servicios de autobús desde y hacia Granada y Málaga, y los aeropuertos de estas dos ciudades quedan, en consecuencia, a un par de horas de distancia en coche. El sendero de larga distancia GR7 (E4) Arco Mediterráneo (Itinerarios Europeos de Larga Distancia) atraviesa la zona.

Historia [editar]La Alpujarra fue sucesivamente colonizada por íberos y celtas, por la antigua Roma, y por visigodos, antes de la conquista musulmana del sur de España durante el siglo VIII; no obstante, el historiador árabe Ibn Ragid declara que la región no fue conquistada por los árabes debido a la aspereza de su territorio. Su colonización, por tanto, hubo de ser posterior y realizarse modo muy paulatino. La región fue el último refugio de los moriscos, a quienes se les permitió permanecer allí hasta mucho después de la caída del Reino Nazarí de Granada en 1492. Tras la revuelta morisca de 1568, (donde Aben Humeya se proclamó Rey de la Alpujarra) la población morisca fue expulsada de la región tras que ésta fuese usada como su base militar. Por orden de la corona española, se requirió que dos familias moriscas permaneciesen en cada villa para ayudar a los nuevos habitantes , introducidos desde el norte de España (fundamentalmente asturianos, gallegos y leoneses), la forma de trabajar las terrazas y los sistemas de irrigación de los que depende la agricultura de la región.

La influencia de la población morisca se puede observar, lógicamente, en la agricultura, la arquitectura cúbica (reminiscencias de la arquitectura bereber de las montañas marroquíes del Atlas), la cocina local, el tejido de alfombras y numerosos nombres de lugar de origen árabe.

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación - Vélez Rubio

Vélez Rubio es el pueblo más monumental de la provincia de Almería y uno de los más interesantes de las tierras del Sur, con distintas lecturas visuales y estéticas por ser población fronteriza entre dos comunidades territoriales diferentes.

Declarado Conjunto histórico-Artístico en el año 1986, su localización actual se remonta a finales del siglo XV cuando la vieja ciudad de El Castellón se traslada a un núcleo más antiguo, el de El Fatín. Su actual casco histórico es por tanto posterior a la época musulmana; un lugar desarrollado casi por completo bajo tutela cristiano-castellana y constituido alrededor de la primitiva iglesia de San Pedro, de principios del s XVI.

En 1.751 sufre los efectos de un terremoto que causa graves daños a la iglesia hasta el punto que debe ser demolida y reconstruida de nuevo, surgiendo así el actual templo de Nuestra Señora de la Encarnación, quizás el más importante de todos los de los pueblos de la provincia en cuanto a monumentalidad se refiere, y sin duda el más característico del barroco almeriense del siglo XVIII. Imponente y dominadora del perfil del pueblo, la iglesia se levanta entre los años 1753 y 1768 según trazas de fray Pedro de San Agustín, por orden del Marqués de los Vélez, y con la participación de todo el vecindario.

Con planta de cruz latina, el templo se divide interiormente en tres amplias naves donde sobresalen por méritos propios su altura y la gran cúpula sobre tambor octogonal con ventanales en todas sus caras con que cubre el crucero. Curiosamente y pese a lo avanzada de la fecha de su construcción, esta iglesia recupera el ya antiguo sistema de arbotantes laterales para compensar los empujes de la nave central, más alta que las laterales, apreciable claramente desde el exterior.

Perteneciente al tipo de iglesia con doble torre en fachada tan frecuente en el barroco, éste es un claro ejemplo de gran espectacularidad debido a sus dos altas torres cuadradas de 37 metros de altura que terminan rematadas por templetes octogonales cubiertos por vistosas cúpulas de perfil ondulado revestidas con teja vidriada. Igual tratamiento se muestra en el acabado de la enorme cúpula central sobre el crucero del templo, que levantada sobre el tambor octogonal se cubre con el mismo sistema ondulado de teja, característico de esta zona.

Mención especial merece su alta fachada principal, donde se encuentran los dos grandes escudos, de la Anunciación y del X marqués de los Vélez, Antonio de Toledo y Guzmán.

Organizada en dos cuerpos de altura y rematada por un majestuoso ático perfilado por elegantes líneas curvas, esta fachada se estructura mediante una doble pareja de pilastras cajeadas de orden corintio que albergan hornacinas intermedias, y que enmarcan sus dos huecos centrales: una alta puerta de acceso sobre gradas en el cuerpo inferior y un notable ventanal rodeado de movida decoración en el superior. El valor arquitectónico y escultórico de esta fachada refleja la grandiosidad del interior del templo, y constituye sin lugar a dudas uno de los hitos más importantes del barroco en la provincia de Almería.

Interiormente hay que señalar el magnífico retablo de madera de 20m de altura con que se cubre el testero del Altar Mayor realizado por Francisco Zesta entre los años 1769 y 1777 y que quedó sin dorar; así como el órgano sobre el coro, obra de Gregorio Denoyen de 1.796. Entre las capillas laterales existen otras obras de gran valor, entre las que destaca una imagen de San Antonio del gran imaginero murciano Francisco Salzillo (1.707-1.783).

Bien de Interés Cultural, la iglesia está catalogada como Monumento Nacional según consta en publicación aparecida en el BOE en el año 1.982.  Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano.

Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación - Fiñana

Situada en el corazón de la provincia de Almería, la villa de Fiñana es conquistada la a los musulmanes por las tropas de los Reyes Católicos en el año 1489 durante su campaña de la conquista de Granada. Muy pronto se decide levantar en aquí un templo que se pone bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Anunciación. Es éste un templo de estilo mudéjar, que responde en general al modelo de iglesia de tres naves que se emplazaba en los núcleos de población más importantes o cabeceras de comarca.

De planta basilical, dispone sus tres naves separadas por arcos formeros de medio punto entre pilares. La Capilla Mayor aparece diferenciada tras un arco toral, también de medio punto; y la torre, de planta cuadrada, se ubica junto a la cabecera. De esta forma resulta una planta muy regular cuyos muros exteriores delimitan un rectángulo. Dichos muros están formados por hiladas de ladrillo y cajones de mampostería, materiales usualmente usados en la arquitectura mudéjar. Las valiosas cubiertas están resueltas con armadura de artesonado de madera en la nave central y Capilla Mayor, a la misma altura, y de pares de colgadizo en las laterales, de menor altura.

Ya en el año 1540 los maestros Simón de Moya y Juan García levantan los cimientos de esta iglesia, cuyas obras continúa Ambrosio de Villegas en 1547, dejándola a falta de las cubiertas. En 1550 se realiza el primer proyecto de artesonado y por tanto del cubrimiento del templo a cargo del maestro Miguel Ruiz, quien muere en 1559 cuando la fábrica casi está terminada, rematándose hacia 1565 con la culminación de la torre y algunos elementos de acabado. El año siguiente se acomete la ornamentación interior del templo, el montaje del artesonado por el maestro Juan de Urrutia y el comienzo de las celebraciones de misas.

No obstante, la nueva obra dura poco ya que en 1569, con la rebelión de los moriscos, se produce la quema de la iglesia, con la destrucción de altares, imágenes, pila bautismal y su valioso artesonado, rematado apenas diez días antes. Todo el proceso de quema y destrucción de la iglesia de Fiñana, en el antiguo obispado de Guadix, aparece documentado en el Archivo de Simancas, donde se aportan interesantes datos sobre el proceso de la rebelión morisca en la zona.

Acabada la contienda contra los moriscos, en 1572 salen a subasta la renovación de la obra y restauración de lo incendiado, encargándose del proyecto el propio Juan de Urrutia, quien construye un nuevo artesonado siguiendo como modelo el de la iglesia de Santiago de Guadix, que es el magnífico ejemplar que ha llegado hasta nuestros días.

Algo después, en 1592, se acomete la bella portada del templo, muy equilibrada y trazada en el más puro estilo renacentista, con columnas de mármol de Macael y estructura de arco de triunfo. La puerta de entrada, acabada en arco de medio punto con sus frentes labrados, está enmarcada por dobles parejas de mármol sobre plinto corrido de fuste acanalado y orden dórico que sostienen un entablamento con triglifos y metopas; en las enjutas aparecen ángeles con cartelas, y sobre ellos escudos con la fecha y el nombre del monarca reinante en España, Felipe II.
Bien de Interés Cultural, su declaración como Monumento quedó publicada en el BOJA en el año 2.002. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano.

Catedral

Desde los primeros días de la reconquista definitiva de la ciudad de Almería por los Reyes Católicos en 1489, su mezquita Mayor de la Almedina -levantada al pie de la Alcazaba y hoy Iglesia de San Juan-, se dedica al culto cristiano. Más adelante, mediante la correspondiente Bula concedida por el Papa Inocencio VIII, se erige canónicamente en Catedral bajo la advocación de La Encarnación, y así continua hasta 1522, año en el que un violento terremoto derrumba casi por completo la fábrica.

En 1524 el obispo de la ciudad, Diego Fernández de Villalán pone en marcha las obras para la construcción de un nuevo templo, que se acaba poco después de su muerte, quedando por terminar entonces sólo su torre, que se concluye en tiempos del obispo Portocarrero (s.XVII).

Almería sufría continuas incursiones berberiscas y necesitaba una nueva catedral que no fuera fácilmente abatible sino fuerte, como un bastión inexpugnable; y con esa finalidad se construye esta nueva iglesia catedral entre 1524 y 1543, cuyas trazas se atribuyen a Diego de Siloé, y donde se funden elementos defensivos y religiosos, góticos y renacentistas.

El templo, uno de los mejores ejemplos arquitectónicos de Iglesia-fortaleza y situado como vigía frente al mar, consta de tres naves de igual altura para poder disponer en su cubierta de extensas azoteas defensivas contra posibles ataques enemigos. Contiene pilares de impresionante esbeltez, con capiteles que soportan bóvedas de crucería muy elaboradas, todo ello según el acusado goticismo tardío del tiempo de los Reyes Católicos; con ábside de forma poligonal y naves interiores de estilo gótico con capillas laterales que alojan retablos de gran belleza.

Pero también en esta nueva catedral se levantan importantes obras renacentistas, que tienen como protagonista al arquitecto Juan de Orea, quien levanta sus piezas interiores más importantes: la Sacristía y el Coro. El esquema arquitectónico de la Sacristía se inspira en la de la catedral de Sigüenza y, aunque menos brillante que ésta, posee una decoración fastuosa de columnas estriadas con bastones, muy del gusto renacentista. El coro, situado frente al altar mayor, está ocupado por una monumental sillería de nogal en dos niveles, realizada por Orea entre 1.558 y 1.561.

Durante los siglos XVII y XVIII continua el proceso constructivo con lo que aparece el barroco y el neoclásico. Se construyen la torre y varias capillas, y más tarde el retablo (s. XVIII), con dos relieves del s. XVI en el centro. Son también de esta época el tabernáculo y los púlpitos, así como el claustro neoclásico, obra del gran arquitecto Ventura Rodríguez, edificado en lo que fue el Patio de Armas de la fortaleza, quien también levanta el bello trascoro de mármol en el interior.

Suavizan los desnudos muros de las fachadas, de severo aspecto militar, dos bellas portadas renacentistas, obras de Juan de Orea. La del norte que es la principal y mejor compuesta, se alza entre grandes contrafuertes y está formada por tres cuerpos; en el inferior, sobre la puerta adintelada y bajo frontón partido se alza el escudo de su promotor, el obispo Fernández de Villalán, sostenido entre ángeles. La flanquea columnas corintias pareadas con estrías apoyadas en pedestal único, entre las cuales se abren nichos avenerados superpuestos. La otra portada, de los Perdones, es de 1569 y de esquema compositivo análogo al anterior, donde figura el escudo imperial de Carlos V.

Para ensalzar el culto, la catedral fue dotada en el tiempo de un destacado conjunto de órganos que lo elevaron a la élite de los grandes centros organísticos españoles; esta situación, ya notable desde el s. XVII, alcanza especial relevancia en el s. XVIII con el mecenazgo del obispo Claudio Sanz y Torres, quien sufraga la construcción por Leonardo Fernández Dávila, del magnífico órgano destinado a la nave del Evangelio.

Bien de Interés Cultural, su inclusión como Monumento Nacional queda publicado en La Gaceta de Madrid desde el año 1.931. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano.

Vélez Blanco - Castillo de los Marqueses de los Vélez

Este majestuoso castillo se construye entre los años 1506 y 1515 por iniciativa del primer Marqués de los Vélez, don Pedro Fajardo y Chacón sobre las ruinas de una antigua alcazaba musulmana conquistada por los Reyes Católicos en 1488, y de la que aún se conservan lienzos de muralla -en el Barrio de la Morería-, cimientos y la estructura del aljibe que hay bajo el patio. Ya al año siguiente de la toma de la fortaleza se crea el marquesado de los Vélez, mandando don Pedro levantar el castillo para convertirlo en su principal sede de residencia.

Creado interiormente como un palacio, supone una de las obras civiles protorrenacentistas más importantes de nuestro país. Todavía hoy se yergue airoso dominando una espléndida vista y orgulloso de ser uno de los símbolos representativos de la provincia de Almería. Múltiples elementos lo certifican como auténtico palacio de corte clásico, distinto a los tradicionales castillos medievales anteriores de pesada estructura gótica, como son los amplios ventanales que se abren en sus muros y sus características bolas rematando las almenas.

El recinto, de unos 2.300 m2. de superficie, se comienza no obstante con iniciales titubeos del gótico tardío y ciertos rasgos moriscos. Es de planta hexagonal alargada hacia el noreste, presentando hacia el sur el patio de las caballerizas, un recinto de argamasa y ladrillo usado como auxiliar y de servicio que comunicaba con el alcázar por un puente levadizo protegido por muros y jalonado por dos extraordinarios arcos de piedra.

De su interior destaca el Patio de Armas y la impresionante mole de piedra que constituye su Torre del Homenaje y rodeándola, otras dependencias anexas, en buen estado de conservación, para uso de la guardia del castillo, depósito de víveres, polvorín, etc.

Exteriormente destaca el elegante mirador del ala Este sobre el valle velezano, formado por cuatro arcos rebajados unidos al balcón avanzado sobre el paramento exterior de la fachada.

Pero lo verdaderamente importante es El Patio de Honor, una majestuosa obra en mármol blanco de Macael y una joya escultórica del arte del Renacimiento italiano, dada la procedencia de sus artífices, Francisco Florentín y Martín Milanés. Los Fajardo viven en este palacio hasta el siglo XVII , cuando se extingue la familia, siendo definitivamente abandonado en el XIX.

De 16x13,50 m. de lado, cuenta con dos niveles: el inferior, contiguo al acceso, tiene en el ala del mediodía una galería de bellos arcos rebajados sostenidos por columnas clásicas, que se unen mediante balaustrada de piedra en planta superior. El magnífico complemento es la rica decoración escultórica que a base de grutescos -figuras fantásticas propias del Quattrocento italiano- cubre las superficies de los arcos, capiteles y cornisas, y especialmente los marcos de puertas y ventanas.

Vendido en parte por los herederos del D. Pedro -como otras piezas del edificio- en 1904, hoy la espléndida galería Sur se exhibe orgullosa en Nueva York en el "Metropolitan Museum of Art" , donde quedó instalada en el año 1964 procedente de un coleccionista particular.

La Sala del Triunfo, con acceso desde la galería, la preside una chimenea de mármol. Con un artesonado en nogal, el friso representa la entrada triunfal del emperador Tito en Roma, a cuyo lado se hizo retratar el propio don Pedro con su escudo de los Fajardo y vestido a la romana. Más tarde, su hijo Luis Fajardo hizo añadir otro friso en los laterales de la sala con motivo de su victoria sobre los moriscos en la guerra de las Alpujarras.

En el 2.005 el castillo es adquirido por la Junta de Andalucía que inicia su rehabilitación y puesta en valor coincidiendo con la celebración de su V Centenario y de la creación del propio marquesado.

Bien de Interés Cultural, el castillo está catalogado Monumento Nacional según publicación aparecida en La Gaceta de Madrid, desde el año 1.931. Recogida de datos y elaboración de Ficha: Carlos Ruiz Serrano.

Iglesia de San Pedro

La Iglesia de San Pedro está situada en la plaza del mismo nombre. Su origen fue el Convento de San Francisco, fundado por los Reyes Católicos en el s. XVI. La actual Iglesia se construyó en el año 1800.

Aljibes Árabes 

Situados bajo la peña "El Taranto", datan de 1038 y fueron construidos para abastecer de agua a la población. De ellos brota una fuente termal a una temperatura de 47ºC. El monumento consta de una sala construida sobre un basamento romano y cubierta con una bóveda octogonal esquifada, sostenida mediante arcos califales del siglo XI.

Basílica de Nuestra Señora del Mar

Fue construida a finales del s. XV, sobre la fábrica de otra antigua mezquita almeriense. Es patente su diversificación de estilos y demuestra la iniciativa artística de los maestros del s. XV y del s. XVII. Su fachada y su torre recuerdan a un irrenunciable aire árabe. Muestra unos tesoros bellísimos en su interior. En esta Basílica se encuentra la Patrona de Almería, la Virgen del Mar.

Iglesia de las Claras

La Iglesia de las Claras es lo único que queda del monasterio de Monjas de la Orden de Santa Clara. La Iglesia es de estilo neoclásico purísimo, construido con fábrica de sillería, con planta de cruz latina. Las naves están cubiertas con bóvedas de cañón sostenido por pilastras.

Iglesia de San Juan

La Iglesia fue erigida sobre los restos de la antigua Mezquita de la Almedina (al-masyid al yami), levantada en su fase inical, a mediados del siglo X, por el Califa Alhaquem II. En su origen, el edificio poseía tres naves y se amplió durante el siglo XI, quedando constituida por siete naves de 70 x 45 metros. Tras la conquista de Almería por los Reyes Católicos, la mezquita se convierte en catedral. La iglesia de San Juan fue levantada por el obispo Portocarrero en el siglo XVII. La Guerra Civil destrozó gran parte de la costrucción, que fue restaurada en 1979, con planta de salón de una sola nave, para culto de los feligreses.

Iglesia de las Puras

Esta iglesia, que forma parte de un antiguo convento fundado en el s. XVI, data del s. XVIII. La torre es de la misma época. La portada barroca está adornada con un escudo flanqueado por dos cabezas de león y unos jarrones decorados con el sol y la luna.

Iglesia de las Claras

Tras una sencilla pero elegante portada se halla esta pequeña iglesia del s. XVII. Observe la cúpula del crucero decorada con yeserías y escudos.

Museo de Almería

Aunque sus salas de exposiciones se encuentran cerradas al público por problemas estructurales del edificio, todos sus servicios ( archivo, biblioteca, taller de restauración, laboratorio de fotografía, administración...) se encuentran activos. Las salas de exposiciones, habilitadas al efecto y situadas en la biblioteca Villaespesa y en el Archivo Histórico Provincial, nos muestra una panorámica de la Prehistoria e Historia Antigua almeriense. Merece especial atención, de entre todos los grupos de asentamiento prehistóricos, el de Los Millares, Almería, durante la Edad del Cobre o Calcolítico y el de El Argar, en la Edad de Bronce. Ya en los períodos históricos, destacan los fondos relacionados con las colonizaciones, el Mundo Romano y la Almería islámica, al-Mariyya, sin duda una de las ciudades andalusíes que mayor desarrollo tuvieron en el paso de la alta a la baja Edad Media.

Templo de Santiago

La Iglesia de Santiago data del s. XVI. Está considerado como Monumento Histórico Artístico del que destaca su alta torre.

Templo el Sagrado Corazón

El Templo del Sagrado Corazón fue construido en el s. XVII. Estuvo regentado por la Compañía de Jesús durante bastante tiempo y dependía de la Iglesia de San Pedro. Fue utilizado como almacén hasta que una orden de clausura se hizo cargo de él.

 

 

 

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FIESTAS

Carnaval Almería, Febrero de 2007
Ha tenido siempre mucha tradición en Almería. Después de un paréntesis histórico, se celebra con pujanza desde 1983. Hay concursos de murgas, comparsas y parodias. Tiene lugar en el mes de Febrero

Romería Almería, Enero de 2007
Generalmente se celebra durante el primer domingo de Enero, para conmemorar la aparición de la Virgen del Mar, Patrona de la Ciudad, en 1502. La imagen se traslada desde la Iglesia de Santo Domingo, donde se custodia y venera todo el año, a la Ermita de Torre García, en la playa de este nombre, donde apareció. Por la tarde tiene lugar el regreso.

Semana Santa Almería, Marzo de 2007
Festividad que tiene comienzo el Domingo de Ramos y llega a su fin con el Domingo de Resurrección. En ella se conmemora la pasión muerte y resurrección de Jesús con la procesión de las Hermandades. Tiene lugar en el mes de abril.

Cruces de Mayo Almería, mayo de 2007
Esta fiesta resurgió con mucha fuerza a partir de los años 80. Se adornan las calles con cruces que todo el mundo visita y se organizan actividades populares en su honor, durante los últimos días de Abril y los primeros de mayo.

San Juan Almería, de 24/6/2007 a 24/6/2007
La noche más corta del año (del 23 al 24 de junio) se celebra prendiendo grandes hogueras en la playa.

 

 

 

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ESTAS FOTOS HAN SIDO BAJADAS A TRAVÉS DE INTERNET

Me he bajado estas fotos de Internet desde hace tiempo. Cuando engendré esta página, ya no me acordaba de qué sitios me las había bajado y al publicarlas creía que la gente me iba a encontrar y pedirme que les hiciera referencia, o que retirara las imágenes. Por esto he puesto el siguiente anuncio debajo de cada galería de fotos: si encuentras algún error, o conoces información que deba ser incluida, o eres autor de alguna fotografía, artículo de algún monumento de España y desea que se te haga referencia, contáctame mediante este correo y lo haré con gusto: esf@espanolsinfronteras.com   En algunos casos ya les he hecho referencia a algunas personas y páginas, porque éstas me han enviado un correo avisándome de la autoría de las fotos, en otros aun no.

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Este sitio se actualizó por última vez el 25/04/2008