La perfecta hora de comer es,
para el rico,
cuando tiene ganas y para el pobre, cuando tiene
qué.
Luís Vélez de Guevara
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Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina.
Hipócrates
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CONCEPTO Y DESARROLLO
En opinión de los expertos, muchas de las
enfermedades crónicas que afligen a la sociedad occidental de un
modo particular (cáncer, obesidad, hipertensión, trastornos
cardiovasculares, etc.) se relacionan de un modo muy estrecho con la
dieta alimenticia.
Algunos trabajos científicos han puesto de relieve que ciertos
ingredientes naturales de los alimentos proporcionan beneficios
medicinales y resultan extraordinariamente útiles para la prevención
de enfermedades e incluso para su tratamiento terapéutico.
Aceites de pescado -> aterosclerosis
Betacarotenos -> tumores
Calcio -> osteoporosis
Colina -> hipertensión
Fibra dietética -> trastornos intestinales
Zinc -> respuesta inmunitaria
En la actualidad, se observa una clara y acusada preocupación en
nuestra sociedad por las posibles relaciones entre el estado de
salud personal y la alimentación que se recibe. Incluso se acepta
sin reparos que la salud es un bien perfectamente controlable a
través de la alimentación. De ahí, que se detecten en el mercado
alimentario manifiestas preferencias por aquellos alimentos que se
anuncian como beneficiosos para la salud.
Las modernas técnicas de investigación en el campo de la
epidemiología y la dietética han permitido establecer ciertas
relaciones entre los estilos de vida y los hábitos alimentarios, a
la vez que es posible destacar la incidencia de algunas enfermedades
en la mortalidad de la sociedad occidental.
Por eso no es extraño que en el último tercio del siglo XX, el
mercado haya sido inundado de alimentos con el calificativo de
"saludables" y que en los dos últimos decenios hayan aparecido los
"alimentos para la salud", también denominados según los países
"alimentos funcionales" o "productos nutracéuticos".
No puede negarse el interés que estos productos han despertado en el
mercado alimentario, como tampoco las suspicacias y debates que han
surgido en torno a ellos. Aunque los alimentos funcionales responden
a un avance científico en el campo de la alimentación, existe una
gran confusión en todo lo que respecta a este nuevo grupo de
productos.
En este sentido, muchas frutas, verdura y otros productos de la
alimentación convencional también tendrían derecho a recibir este
calificativo, porque no contienen, al menos en cantidades
importantes, sustancias consideradas nocivas desde el punto de vista
clínico: sal, grasas, azúcar, colesterol. Por el contrario, aquellos
alimentos que ofrecen algún componente con una actividad
positivamente favorable para la salud del que lo consume podrían ser
denominados sin ambages "alimentos para la salud".
DEFINICIONES
Quizás debe ponerse de relieve en primer lugar la escasa uniformidad
de la terminología empleada, distinta según investigadores y países.
Los términos más empleados son:
- Agente quimiopreventivo: componente alimentario, nutritivo o no,
que científicamente es investigado para la prevención primaria y
secundaria del cáncer, en cuanto inhibidor potencial de la
carcinogénesis.
- Alimento de diseño: alimento procesado, que es
suplementado con ingredientes naturales ricos en sustancias capaces
de prevenir enfermedades.
- Alimento funcional: cualquier alimento
modificado, o ingrediente alimentario que puede proporcionar algún
beneficio para la salud, aparte de su contenido en nutrientes
convencionales.
- Producto nutracéutico: cualquier producto que
pueda tener la consideración de alimento, o parte de un alimento,
capaz de proporcionar beneficios saludables, incluidos la prevención
y el tratamiento de enfermedades
- Farmaalimento: alimento, o nutriente, que
ofrece beneficios saludables, entre ellos la prevención y
tratamiento de enfermedades.
- Productos fitoquímicos: sustancias que se
encuentran en verduras y frutas, que pueden ser ingeridas
diariamente con la dieta en cantidades de gramos, y muestran un
potencial capaz de modular el metabolismo humano, de tal manera que
se favorece la prevención de tumores.
Es decir, se puede considerar como alimento con una función
saludable a "todo aquel capaz de conseguir un impacto positivo sobre
la salud del que lo ingiere, sobre su desarrollo físico o su estado
mental, sin referencia a su valor nutritivo".
En realidad, un alimento es funcional cuando contiene un componente
químico (sea nutriente o no) con efectos selectivos sobre una o
varias funciones del organismo.
PROPRIEDADES DE LOS ALIMENTOS FUNCIONALES
No cabe duda de que el calificativo de funcional se relaciona con el
concepto bromatológico de "propiedad funcional", es decir, aquella
que caracteriza un alimento, en virtud de sus componentes químicos y
de los sistemas fisicoquímicos que los incluyen, sin referencia a su
valor nutritivo. Son propiedades de tres tipos: sensoriales,
tecnológicas y saludables. Esta circunstancia obliga a matizar el
calificativo de «funcional» aplicado a un alimento bajo el prisma de
lo saludable, porque toda propiedad saludable puede ser considerada
funcional, pero toda propiedad funcional no debe ser tomada como
saludable.
De todo el cuerpo teórico elaborado en torno a este campo de los
alimentos, se pueden destacar tres condiciones que, según los
especialistas, definen el carácter funcional saludable de un
alimento:
a. Debe responder a las características propias y
genuinas de lo que se entiende por un producto alimenticio: conjunto
complejo de sistemas fisicoquímicos, en los que toman parte
ingredientes naturales.
b. Debe ser consumido formando parte de una
dieta, dentro del modo convencional seguido para cualquier alimento.
c. Su presencia dentro del organismo debe
conducir a la regulación de algún proceso biológico concreto:
mecanismos de defensa, procesos de envejecimiento, estado físico o
mental, etc.
En este caso, deben ser calificados de alimentos "funcionales" los
alimentos que en su formulación incorporan suplementos de
nutrientes. En principio, no deben ser incluidos en el grupo de
"alimentos para la salud", sino en el de "alimentos saludables",
porque el nutriente no aparece como un integrante natural de algunos
de los ingredientes, sino como un aditivo en su concepto mas amplio.
Por otra parte, todo lo relativo a la suplementación alimentaria
debe ser analizado y estudiado con profundidad en relación con los
efectos saludables aportados. Ciertas experiencias clínicas han
puesto de relieve claras diferencias en los resultados obtenidos con
dietas convencionales, enriquecidas con suplementos de vitaminas
antioxidantes (betacarotenos, tocoferoles, ácido ascórbico) y con
dietas basadas en una abundancia de verduras y frutas, en favor de
estas últimas.
No existe un total acuerdo entre los especialistas acerca de la
naturaleza de estos alimentos, que puede variar tanto con la demanda
social, como con el área geográfica. En Japón, país pionero en este
nuevo ámbito de la industria alimentaria, se definen de acuerdo con
la presencia natural de ingredientes, que marcan el carácter
funcional saludable del producto.
Algunas industrias alimentarias europeas comparten puntos de vista
similares al considerar la funcionalidad saludable de un alimento de
acuerdo con los beneficios fisiológicos aportados por sus
ingredientes naturales, subrayándose el carácter "natural" de esos
ingredientes. En Europa, la demanda de tales alimentos ha tenido
como precedente el interés por los productos homeopáticos y por las
hierbas medicinales.
En cambio, en EE.UU. se tiende a calificar la funcionalidad de un
alimento de acuerdo con un diseño realizado para enaltecer unas
cualidades saludables deseadas y fundamentado en las propiedades de
algún ingrediente, que no se exige que necesariamente sea de origen
natural.
El factor principal que promueve el desarrollo comercial de tales
productos es la demanda y la aceptación por parte del consumidor. Si
éste no da crédito a sus potenciales propiedades saludables, o bien
no se interesa por ellas, hay que dar por seguro el fracaso
comercial, aunque su reclamo terapéutico pueda ser excelente. Es muy
posible que el actual interés del consumidor se haya visto
incrementado por la concatenación de una serie de factores que han
influido en su opinión:
a. demostración clínica de la funcionalidad
saludable de algunos componentes alimenticios
b. incremento de la población anciana, mas
interesada por la salud y la esperanza de vida
c. preocupación de la Administración Pública por
reducir los costes sanitarios
d. una información mas completa, apoyada en las
etiquetas nutricionales
e. mayor protagonismo de la medicina preventiva
f. importantes progresos en la tecnología
alimentaria.
Además de las funciones nutritivas y organolépticas, se considera
que los alimentos, en su comportamiento, desempeñan una tercera
función relacionada con los efectos fisiológicos: neutralizar
sustratos nocivos, prevenir enfermedades, promover la recuperación
hasta un estado general de buena salud, etc. De aquí que se hayan
hecho muy populares aquellos alimentos que, en el ámbito de la
salud, ofrecen un beneficio adicional a la dieta diaria.
Quizás también haya contribuido a ello el apoyo recibido desde la
Administración Pública Sanitaria, que promociona programas
promotores de tales alimentos convencida de su relevancia para la
numerosa población de la tercera edad. Así, la legislación
alimentaria japonesa establece doce grupos de ingredientes
alimenticios con propiedades que pueden favorecer la salud:
1. Fibra dietética.
2. Oligosacáridos.
3. Azucares alcoholes.
4. Péptidos y proteínas.
5. Glúcidos.
6. Alcoholes.
7. Isoprenoides y vitaminas.
8. Colinas.
9. Bacterias acidolácticas.
10. Elementos minerales.
11. Ácidos grasos poliinsaturados.
12. Otros.
PAPEL EN LA PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE ENFERMEDADES
Además de los nutrientes implicados en la actividad metabólica
normal del organismo humano, los alimentos que consumimos suelen
contener otros componentes químicos, capaces de proporcionar algún
beneficio saludable adicional. Tales sustancias, también denominadas
"fitoquímicas", abundan en los productos de origen vegetal, tanto en
los que se consumen de modo ordinario (frutas, verduras, legumbres,
granos de cereales, etc.), como en aquellos de consumo poco
frecuentes (soja, te verde, regaliz, etc.).
Los efectos beneficiosos de todo este conjunto de sustancias han
sido ampliamente divulgados y, en consecuencia, se ha despertado un
vivo interés en el consumidor, dispuesto a proteger su salud a
través de la alimentación, sin importarle demasiado su costo.
En los últimos años, se ha podido identificar la naturaleza química
de muchas sustancias presentes en los alimentos, vinculadas con
actividades fisiológicas que resultan saludables para el organismo
que los ingiere. Numerosos datos experimentales ponen de manifiesto
su papel primordial en el tratamiento y la prevención de diversas
enfermedades, algunas de ellas graves: cáncer, diabetes,
hipertensión, alteraciones cardiovasculares, osteoporosis, defectos
en los tubos neuronales, función anormal del colon, artritis y
otras. En las siguientes figuras, se resume la situación actual de
las propiedades saludables de los componentes naturales de los
alimentos, nutrientes y no nutrientes.
Algunos péptidos aislados de proteínas
alimenticias (leche, gelatina, pescados, cereales) han demostrado
diversas actividades biológicas muy interesantes: opioide,
estimulante del sistema inmunitario, favorecedores de la utilización
de elementos minerales, antihipertensiva, etc. Asimismo, diversos
aminoácidos han sido relacionados con el tratamiento de otras tantas
enfermedades: hipertensión, dolor, cirrosis, depresión, artritis
reumatoide, Parkinson, alcoholismo, drogadicción, comportamiento,
etcétera.
Varios trabajos experimentales han permitido establecer los factores
responsables de las funciones biológicas de los ácidos grasos: la
longitud de la cadena, el grado de saturación y la localización de
su primer doble enlace, responsable de las estructuras (omega-3 y
omega-6). Además, diversos ácidos grasos individuales han podido ser
relacionados, unos positivamente y otros negativamente, con la
incidencia de enfermedades coronarias, hipertensión, diabetes,
psoriasis, artritis, colitis ulcerosa, etc.
Se cree que algunos hidratos de carbono simples desempeñan un papel
protagonista en el desarrollo de la obesidad y la caries dental,
mientras que la fibra dietética, o mejor los polisacáridos no
almidones, se vinculan al tratamiento del estreñimiento, el síndrome
del colon irritable, la diverticulosis y el cáncer de colon.
Vitaminas como el ácido ascórbico, el alfa-tocoferol y el
beta-caroteno resultan primordiales para la prevención de tumores
por su carácter antioxidante, al ser capaces de neutralizar los
radicales libres que se forman en los tejidos vivos.
Entre los elementos minerales caben citar: la vinculación del calcio
con la osteoporosis y la osteomalacia; la del magnesio con el
funcionamiento de los músculos cardíaco y esquelético, la función
cerebral y la anorexia; la del hierro con la anemia; la del cine con
la actividad de las hormonas de crecimiento y tiroideas y la del
selenio con el cáncer.
Respecto a los compuestos no nutrientes, en su mayor parte
sustancias fitoquímicas, hay que mencionar los derivados tioalilos
de los ajos, los inhibidores de la proteasa de la soja, los lignanos
de las crucíferas, las catequinas del te, las flavonas de la raíz
del astrágalo y otros, que se relacionan individualmente con varios
efectos saludables: protectores cancerigenos y cardiovasculares,
regulación de las sustancias estrogénicas, inhibición del cáncer,
mejora del estado inmunológico por incremento de los niveles de IgM
e IgE, etc.
TABLA
01 - PROPRIEDADES SALUDABLES DE LA PROTEÍNAS
Péptidos de la leche
Actividad opioide (casomorfina, lactomorfina)
Actividad estimulante del sistema inmunitario (inmunopéptidos)
Capacidad de enlazar minerales, de enaltecer la
solubilidad y la utilización de elementos minerales
(caseinofosfopétidos)
Péptidos de gelatina de pescados (atún, bonito,
sardina), cereales (maíz, arroz)
Actividad antihipertensiva
TABLA
2. PROPIEDADES SALUDABLES DE LOS AMINOÁCIDOS
Hipertensión
Dolor
Cirrosis
Depresión
Artritis
Parkinson
Alcoholismo
Drogadicción
Comportamiento
|
Arginina, tirosina
Fenilalanina, tritófano
Ácido aspártico
Fenilalanina, tirosina
Histamina
Tirosina
Glutamina
Ácido aspártico
Fenilalanina |
TABLA 3. PROPIEDADES SALUDABLES DE LOS ÁCIDOS GRASOS
Ácidos linoleico y araquidónico (serie omega-6)
Elevan las prostaglandinas y los leucotrienos
Situaciones protrombóticas y proinflamatorias
Ácido linolénico (serie omega-3)
Propriedades antitrombóticas
antivasoconstrictoras y antiinflamatorias.
Ensenciales para las funciones del sistema nervioso central
TABLA 4. PROPIEDADES SALUDABLES DE LOS CARBOHIDRATOS
Mono y oligosacáridos
Compuestos absorbibles sólo parcialmente, que
proporcionan menos energía metabolizable
Compuestos sin efecto sobre la secreción pancreática
Compuestos favorecedores de la población bacteriana intestinal
Compuestos que previenen las caries dental
Polisacáridos (polisacáridos no almidones)
Efectos positivos sobre el estreñimiento, el síndrome de colon
irritado, la diverticulosis, el cáncer de colon.
TABLA 5. PROPIEDADES SALUDABLES DE LOS COMPUESTOS
MINORIATRIOS
Propriedades saludables de vitaminas
Papel antioxidante de ácido ascórbico,
beta-caroteno y alfa-tocoferol; neutralización de radicales
Propiedades saludables de elementos minerales
Calcio
Osteoporosis, osteomalacia, hipertensión, cancer de colon
Magnesio
funcionamiento de los músculos cardíaco y esquelético, función
cerebral, anorexia
Hierro
anemia (carencia, oxidación LDL (exceso)
Cinc
actividad de las hormnonas crescimiento y tiroideas, ayuda a la
función inmunitaria
Selecnio
cáncer
ASPECTOS
SOCIOSANITARIOS
Desde la década de los anos 90, el mercado alimentario se ha
enriquecido con productos a los que se atribuyen beneficios
positivos sobre la salud del consumidor debido a la acción biológica
de algunos de sus componentes. Se ha producido un cambio en los
enfoques científicos y se sugiere la posibilidad de modificar la
composición de los productos agrícolas, reduciendo los niveles de
sustancias indeseables, e incrementando a la vez el contenido en
sustancias de efectos beneficiosos.
Actualmente, los llamados alimentos funcionales van ganando cuotas
de mercado en muchos países del mundo occidental económicamente
desarrollados, de entre las cuales destacan Alemania, Nueva Zelanda
y Sudáfrica. En esta línea, hay que señalar que más de cien empresas
japonesas han invertido en el desarrollo y comercialización de este
tipo de alimentos. Y de ellas han salido las más diversas
presentaciones: bebidas blandas, cereales para desayuno, bizcochos,
confituras, productos lácteos, bebidas con bacterias acidolácticas,
etc.
En Europa, la oferta se ha centrado en alimentos ricos en
ingredientes muy concretos: ácidos grasos de estructura omega,
beta-caroteno, componentes de los ajos, algunos oligosácaridos. En
cambio, el mercado americano se ha inclinado por los alimentos ricos
en fibra dietética a base de salvado de avena, o de arroz. En enero
de 1997, la Food and Drug Administration (FDA) de EE.UU., después de
dos años de investigaciones y debates, ha aprobado que los alimentos
a base de avena y ricos en betaglucanos puedan hacer constar en sus
etiquetas la propiedad de reducir el riesgo de padecer enfermedades
de corazón. En la práctica, los denominados alimentos funcionales
han sido muy debatidos al ser considerados desde dos puntos de vista
muy diferentes:
a. Unos hablan de ellos como lo ultimo en los
avances científicos para proteger con la dieta unas situaciones
fisiológicas saludables.
b. Otros los consideran un producto de marketing,
diseñados para exagerar los posibles efectos beneficiosos saludables
de algunos de sus ingredientes.
La cuestión ha provocado intensos debates en
reuniones científicas. No obstante, la evidencia de algunos
resultados experimentales habla en favor de tales alimentos. Cuando
menos, hay que reconocerles una gran verosimilitud en sus
planteamientos.
Es muy posible que el éxito de su aceptación y demanda entre los
consumidores se deba a dos circunstancias fundamentales:
- El consumidor confía, cada vez mas, en los
efectos saludables de ciertos ingredientes alimenticios y acepta sin
dificultad que la alimentación pueda ser un factor fundamental en el
control de su estado de salud.
- Cada vez se dispone de mejor información, tanto
clínica como epidemiológica, que apoya la utilidad y eficacia de
esos productos.
- Se pone especial énfasis en reconocer que la
medicina preventiva es esencial para mantener un buen estado de
salud.
En la Tabla 6 se ofrece una completa descripción de los aspectos
fisiológicos que la bromatología funcional estudia en la actualidad.
Sin duda alguna, deberían ser considerados alimentos funcionales
aquellos que tienen la capacidad de actuar sobre algunas de esas
funciones. En unos casos, como el del calcio, son bastante claros
sus efectos preventivos de un estado patológico como la
osteoporosis. Sin embargo, no es fácil determinar estos efectos en
otros componentes, entre ellos los fitoquímicos que integran
verduras y frutas. Con los conocimientos actuales, no es posible
establecer unas recomendaciones específicas para unos componentes
dados, ni para los alimentos que contengan esos componentes. Solo
puede afirmarse que «es bueno recomendar un consumo elevado de
frutas y verduras».
TABLA 6. ASPECTOS FISIOLÓGICOS ESTUADIADOS POR LA
BROMATOLOGÍA FUNCIONAL
El aparato digestivo
a) población microbiana intestinal
b) función de la mucosa gástrica
c) tejido linfoide intestinal humano
d) factores dietéticos de riesgo de carciongénesis colorrectal
e) ventajas fisiológicas y sanitarias de los probióticos y
prebióticos para los seres humanos.
Defensas contra especies
oxidantes reactivas
a) daños por oxidación, defensa antioxidante y papel de los
prooxidantes en las enfermedades
b) métodos disponibles para la evaluación y
cuantificación de los da`nos provocados in vitro por los
prooxidantes del ADN. los lípidios y las proteínas
c) opciones dietéticas para modular los daños
oxidantes y el sistema de defensa antioxidante in vivo
d) aspectos sobre la seguridad de los
antioxidantes
e) aspectos tenológicos relacionados con la
producción de productos alimenticios ricos en antioxidantes
El aparato cardiovascular
a) principales factores de riesgo
b) funciones celulares en el aparato
cardiovascular, con especial atención a los procesos en los que
interviene el sistema inmuniatrio
c) trombosis arterial, función de las plaquetas,
leucócitos, células endoteliales, coagulación de la sangre y
fibrinolisis
d) la hipertensión y la función cardíaca
e) componentes de la dieta y lipoproteínas
séricas
Metabolismo Intermediario
a) cuestiones de salud conocidas habitualmente como síndrome X (en
las que se incluyen la obesidad, la diabetes y el síndrome de
resitencia a la insulina), con problemas metabólicos relacionados
con estas enfermedades
b) factores dietéticos para prevenir los estados
carenciales y la osteoporosis
c) alimentos funcionales para los deportistas
Desarrollo,
crecimiento y diferenciación
a) aspectos específicos del crecimiento y el desarrollo
b) interacción entre nutrientes y genes y
regulación genética
c) investigaciones sobre alimentos funcionales y
sus efectos en la respuesta inmunitaria
d) efectos de los nutrientes sobre la maduración
gastrointestinal, la apoptosis, la mineralización y el crecimiento
de huesos
e) nutrición temprana y desarrollo neural y
cognitivo
f) modulación del desarrollo y la diferenciación
intrauterina, y efecto de la lactancia
Funciones psicológicas y de la
conducta
a) efectos funcionales sobre la activación, la sedación y el estado
anímico
b) influencia de los alimentos y sus componentes
sobre la función psicológica y la conducta
c) los alimentos y el rendimiento cognitivo
PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS FUNCIONALES
En el ámbito de los alimentos funcionales hay que considerar que se
trata de "alimentos para la salud", es decir, productos alimenticios
cuyo consumo va a reportar una mejora de la salud de la población,
por la propia naturaleza de sus ingredientes, sin "suplementación"
de alguna estructura química concreta. Pero en la práctica puede
ocurrir que se disponga de alimentos convencionales cuyo contenido
en una estructura química deseada sea bastante inferior al que se
necesita para conseguir un efecto terapéutico determinado. Es decir,
es frecuente que los alimentos convencionales no contengan las
sustancias supuestamente favorables en los niveles óptimos capaces
de ejercer una acción positiva en el organismo.
En este sentido, se espera que la ingeniería genética proporcione
productos cuya composición química natural aparezca enriquecida en
esa sustancia deseada. Sin embargo, en cuanto a la seguridad, cabe
preguntarse: ¿debe recurrirse a los productos transgénicos para
ofrecer por la vía convencional alimentos orientados a superar los
riesgos de padecer enfermedades crónicas? La palabra Biotecnología
significa simplemente uso de organismos vivos, o de parte de ellos,
para la elaboración de ciertos productos. No hace falta señalar que
ha sido una tecnología que el ser humano ha aplicado desde los
tiempos más remotos: obtención de pan, vinos, cervezas, quesos,
yogur, etcétera.
Sin embargo, en el ánimo de todo el mundo existen suspicacias frente
a las aplicaciones de los adelantos de la Biotecnología al ámbito de
los alimentos. Y esta desconfianza ha pesado bastante en el
desarrollo de los posibles avances científicos.
En realidad, lo que preocupa actualmente es el uso de organismos
modificados genéticamente (OMG), también denominados transgénicos,
que se definen como aquellos cuyos DNA ha experimentado una
modificación a través de los métodos de ingeniería genética. A pesar
de todo, esta rama de la ciencia ha progresado de modo notable y
dispone de los conocimientos adecuados para controlar lo que hace
con ciertas garantías de seguridad. Desde el punto de vista
bioético, su empleo debe estar perfectamente fundamentado en una
adecuada valoración del riesgo, así como en un profundo análisis y
predicción del mismo.
En Biotecnología, el concepto de riesgo puede implicar dos cosas: la
amenaza de ocasionar un daño o también el peligro potencial de que
se modifique algo.
En este sentido, la bioética coordina dos aspectos:
- evitar el daño mediante una valoración del riesgo;
- proporcionar un beneficio que debe ser cuantificado.
LEGISLACIÓN
Es evidente que se hace muy necesaria una legislación alimentaria
adecuada y estricta, que evite los numerosos abusos que se producen
en el mercado alimenticio en tomo a este tipo de productos, basados
en la oferta de beneficios saludables que después no dan.
En esta línea, habría que considerar en que medida alcanza a los
alimentos funcionales la reciente legislación europea sobre nuevos
alimentos. En el Diario Oficial de las Comunidades Europeas de 14 de
febrero de 1997 se publico el Reglamento n.° 258/97 (27-enero-97)
del Parlamento Europeo y del Consejo «sobre nuevos alimentos y
nuevos ingredientes alimentarios». Entre los considerandos que alega
para justificar sus posteriores disposiciones, el Reglamento hace
hincapié en que, para proteger la salud pública, resulta necesario
garantizar que los nuevos alimentos sean sometidos a una evaluación
de seguridad, antes de que sean puestos en el mercado europeo.
Debido a una posible asociación entre el consumo de nuevos alimentos
y algún riesgo para el medio ambiente, también hace referencia a la
importancia y necesidad de establecer un sistema capaz de evaluar de
modo unitario, en todo nuevo producto, su idoneidad como alimento y
su incidencia sobre el medio ambiente.
En dicho Reglamento se considera como "nuevo producto" todo aquel
que "hasta el momento" no ha sido utilizado en una medida importante
para el consumo humano y, además, puede ser incluido en algunas de
las seis categorías siguientes:
1. Alimentos que contienen organismos
genéticamente modificados.
2. Alimentos producidos a partir de organismos
genéticamente modificados, aun-que no los contenga.
3. Alimentos de estructura molecular primaria
nueva, o intencionadamente modificada.
4. Alimentos que consisten en microorganismos,
hongos o algas, así como los obtenidos a partir de ellos.
5. Alimentos consistentes en vegetales, o
productos obtenidos a partir de ellos, así como los ingredientes
obtenidos a partir de animales, con excepción de los obtenidos
mediante prácticas tradicionales de selección o de multiplicación,
con historial alimenticio seguro.
6. Alimentos sometidos a un proceso de producción
no usado habitualmente, que provoque cambios en su composición o en
su valor nutritivo.
En consecuencia, el Reglamento europeo establece una normativa y
disposiciones con el fin de garantizar al consumidor toda la
información necesaria acerca de cualquier nuevo alimento
comercializado. A su vez, debe garantizar que la presencia de
organismos genéticamente modificados no representa ningún riesgo
para la salud del que los consuma.
A pesar de todo, esta reglamentación puede resultar insuficiente,
especialmente si se la compara con la legislación japonesa, que ha
sido la primera (y tal vez la única), en establecer las
características que debe cumplir un alimento para que pueda ser
denominado comercialmente "alimento funcional":
1. Debe dar lugar a una mejora de la salud.
2. Sus pretendidos beneficios saludables deben
estar adecuadamente respaldados por una sólida investigación
científica.
3. La ingestión diaria recomendada debe haber
sido establecida por los expertos.
4. Cuando su ingestión supere los niveles
recomendados, no debe ocasionar ningún efecto nocivo.
5. Su modo de empleo en la dieta debe
corresponder a las formas convencionales de cualquier alimento
tradicional.
6. Su procedencia debe corresponder con la consideración de producto
natural.
7. Debe figurar de modo claro la presencia
cualitativa y cuantitativa del ingrediente que aporta la
caracterización de saludable.
8. Debe quedar bien detallado el método analítico
que ha de aplicarse para una valoración cualitativa y cuantitativa
de las propiedades físicas y químicas del ingrediente con actividad
saludable.
No obstante, esta legislación ofrece todavía ciertas limitaciones,
porque en la practica científica no han sido establecidos los
niveles óptimos que deben ser recomendados para la ingestión de cada
uno de los ingredientes o sustancias que se consideran promotoras de
la salud del individuo. Entre otras cosas, existe una verdadera
dificultad para extrapolar al ser humano los datos encontrados en
las experiencias con animales.
CONCLUSIÓN
En resumen, los alimentos funcionales tienen un papel,
potencialmente importante, que desempeñar en el ámbito de la mejora
de la salud humana. En este tercer milenio, con una población que no
solo aumenta, sino que a la vez envejece, estos alimentos
funcionales suponen un gran reto para la industria alimentaria. No
obstante, este progreso debe ser cauto y apoyarse en todo momento
sobre una base científica sólida.
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