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EIVISSA PATRIMONIO
HISTÓRICO DE LA HUMANIDAD
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apartados de Ciudades Patrimonio a pie de página
ORÍGENES DE EIVISSA
Fundada en el
año 645 por los cartagineses, está construida sobre una
ladera frente al mar. Fue dominio sucesivo de romanos,
vándalos, árabes e incluso de los ingleses, en virtud del
tratado de Utrecht. En el año 1235 Jaime I conquistó la isla
para la corona catalano-aragonesa.
HISTORIA
De una antigüedad
de 223 millones de años existen en la isla formaciones rocosas,
época en la que no existía el Mar Mediterráneo sino que otro mar
, mucho más grande que el actual, que cubría parte de lo que hoy
son las Baleares, era el Mar Masajeas. Una vez que se acercaron
las placas de Africa y Europa, esto sucedió hace 65 millones de
años, se creo la cordillera Bética, de la cual Ibiza forma
parte.
Hace unos 15
millones de años fue la última fase de plegamientos y es en esta
época cuando nacen las islas Pitiusas. En Ibiza hay sedimentos
de los períodos secundario, terciario y cuaternario. Hace unos
8000 años en la Edad de Piedra, llegaron los primeros
colonizadores, de esta época tenemos el monumento Can Sargent,
(entre la costa y el aeropuerto).
La historia de
Ibiza comienza a escribirse 1600 años antes de Cristo, donde se
construyeron unos rudimentarios poblados,a base de grandes
círculos de piedra, como los de las laderas del Cap d’ es
Llibrell en Santa Eulalia. Si bien no se relaciona
cronológicamente hasta el 654 en que Cartago funda Ebusus =
Ibiza, siendo Diodoro Sículo quien nos proporcione la primera
referencia ya que llama a la isla Pitiusa a causa de la multitud
de pinos que en ella crecen. Con los fenicios floreció la
cultura y la economía. El mayor Museo Púnico del Mundo se
encuentra en Ibiza, Museo Puig des Molins. Se construyeron las
instalaciones para la explotación de sal y probablemente las
minas de plomo de San Carlos.
Los cartaginenses
de Ibiza habían salido de Fenicia, eran muy buenos comerciantes,
de esta época tenemos los siguientes yacimientos: Puig d’es
Molins en Ibiza capital, Ca’n Sora en San José, Es Curieram en
San Vicente, este último es el templo de la diosa TANIT.
Después, y tras la
dominación romana, la ciudad de Ibiza consigue el título de
Ciudad Confederada, de esta civilización nos queda el acueducto
de S’argamasa, en Santa Eulalia y las estatuas que estaban,
hasta hace poco, en la puerta de entrada a D’alt Vila, ahora se
encuentran en el Museo Arqueológico.
Los cinco siglos
siguientes son de los bárbaros y bizantinos, de esta época
conservamos la iglesia catacumbaria de Santa Inés.
Hasta que en el 711
llegan los árabes, de aquí nos quedan los restos de la muralla
de la calle San José de dentro de D’alt Vila así como los
torreones. Que fueron vencidos por Carlomagno en el 787. En el
832 llegaron los mauritanos y el 859 hubo luchas con los
vikingos.
De todas formas, la
fecha clave para la isla es la del 8 de agosto de 1235 en la que
se materializa la conquista catalana. Se puede admirar una
pequeña capilla en la calle de San Ciriaco, reza la tradición de
que por aquí entró el primer soldado catalán.
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CORSARIOS Y
FENICIOS EN EIVISSA
CORSARIOS
Apenas tres
semanas después de honrar a su patrona, la Virgen del
Carmen, los marinos y gentes de la mar de las Pitiüses
celebraban, cada seis de agosto, el día de su patrón, Sant
Salvador, una de las festividades con mayor arraigo popular.
Las primeras noticias que se conocen de Sant Salvador
proceden del siglo XIV.
Una de las primeras cofradías aparecidas en Eivissa era la
que agrupaba a gentes relacionadas con el mar. Según Joan
Marí Cardona, “debían ser un gremio potente y con recursos,
porque fueron quienes edificaron la capilla de Sant
Salvador, que formaba parte del museo arqueológico. Mas
adelante, quienes trabajaban en la zona portuaria formaron
otro gremio, el de Sant Josep, y edificaron la iglesia de
Sant Elm. En el siglo XV ambos gremios se unen y se
trasladan a la iglesia de abajo, por lo que esta parroquia
comienza a llamarse también de Sant Elm, pero sin por ello
perder su nombre original”.
La historia revela que la actual parroquia de Sant Salvador
de La Marina se construyó en el antiguo edificio dedicado a
Sant Elm cuando alrededor de 1782 el obispo Abad y Lasierra
organizó las divisiones parroquiales en las pitiüses. En
esta jornada también tiene lugar el tradicional homenaje a
los corsarios ibicencos, frente al obelisco situado en los
andenes del puerto, por sus características posiblemente
único en el mundo.
Como corsarios se denominaba a quienes mandaban una
embarcación armada en corso (las primeras ordenanzas las
dictó el Condado de Barcelona en 1356) con patente del rey y
con permiso para atacar a todas las embarcaciones enemigas
de la corona. Eran, pues, una especie de marina privada que
actuaba legalmente, al lado de la Armada Real, y que por
tanto nada tenían que ver con los piratas.
Si robaban, lo hacían con autorización regia, y una quinta
parte de los beneficios que obtenían (el “quinto” legislado
por los Reyes Católicos en 1480) debían pagarla como
impuesto a la Hacienda real. Solían llevar la bandera del
país al que pertenecían, aunque acostumbraban a cambiarla
para engañar al adversario, hasta que estuvieran demasiado
cerca para que éste pudiera reparar el engaño.
Y, eso sí, una de sus principales limitaciones era la de no
robar a embarcaciones de cristianos, fueran del país que
fueran.
Estos arrojados marinos todavía conservan en Eivissa una
aureola de fama y un prestigio casi legendario. El monumento
de “Ibiza a sus corsarios” fue erigido en 1915, en memoria
del valiente Antonio Riquer Arabí, quien entre otras hazañas,
en 1806 capturó al pirata inglés Novelli, alias El Papa, con
su barco Felicity, y del que recientemente se ha conmemorado
el 150 aniversario de su muerte. Otros corsarios famosos
fueron Pere Bernat, Antonio Pascual, la saga de los hermanos
Sala…
La expansión de la marina ibicenca se produjo a lo largo del
siglo XVII. Los arrojados corsarios hacían la vida imposible
a la embarcaciones enemigas, y ello supuso, por ejemplo, que
los fuertes ataques de piratería sufridos por la isla en
otras épocas se vieran mucho más reducidos.
Hasta al menos el año 1620, Eivissa sufrió las incursiones y
rapiñas de turcos, berberiscos y otras potencias enemigas de
la Corona; pero a partir de entonces, los jabeques ibicencos,
en un claro ejemplo de la tan conocida política de “la mejor
defensa es un buen ataque”, además de defender las costas y
aguas isleñas, comenzaron también a corsear por las costas
de África, capturando cautivos y bienes de todas clases.
Ello permitió, además, un auge cada vez mayor de la
industria naval pitiusa y que Formentera dejara de ser, a su
vez, refugio de piratas.
FENICIOS
Ibiza, escala
obligada en las derrotas por el Mediterráneo occidental, fue
pronto no sólo escala naval sino cabeza de puente para los
fenicios de Occidente para abrir relaciones comerciales con
el Mediterráneo N. O.
La arqueología
muestra que en la segunda mitad del s. VII a. C. grupos
fenicios de Gadir se establecen gradualmente en la costa sur,
primero en Ibiza capital (Ebusus) y Sa Caleta, un poco al
oeste de la anterior. Parece que Ibiza estaba deshabitada.
La colonización coincide con el apogeo fenicio en Andalucía
que, hacia el 630, se expanden hacia las Baleares y el Golfo
de León, en busca de estaño y otras materias primas. La
cerámica más antigua de Ibiza apunta a procedencia gaditana.
De la primera fase es la necrópolis del Puig d'es Molins,
que en el s. VI fue la de Ibiza ciudad. En los ss. VII-VI
tuvo modestas tumbas de urnas en huecos excavados en la roca
que evidencian el menor nivel de riqueza de estos fenicios
comparados con los de Málaga y Granada.
Entre 630 y 580 hay cerámicas fenicias en el Delta del Ebro,
Lenguadoc Occidental, costa de Castellón (Vinarragell) y
lugares indígenas de Alicante (Los Saladares, Crevillente),
dependientes de Ibiza, muestra de la actividad fenicia en
busca del estaño atlántico que llegaba por Aquitania. A
mediados del s. VI cesa este flujo por la crisis de la
Andalucía fenicia y por el asentamiento de los focenses en
Marsella y Ampurias.
La deficiente
interpretación de un pasaje de Diodoro (V 16) hizo creer
mucho tiempo que Ibiza fue una colonia de Cartago fundada
hacia el 650 a. C. Diodoro dice que en Ibiza estaba Eresos,
colonia de Cartago poblada por bárbaros, en su mayoría
fenicios, fundada siglo y medio después de Cartago; pero la
arqueología prueba que Ibiza no entró en la órbita de
Cartago antes de la segunda mitad del s. VI a. C., cuando
comienza el desarrollo económico de la isla. Entre el 540 y
el 500 Ibiza se convirtió en un gran centro urbano y preparó
la edad de oro de la cultura púnico-ebusitana, entre los ss.
V y II a. C.
La famosa necrópolis del Puig d'es Molins, a 500 m de la
muralla, está junto a la ciudad moderna, la cual ocupa una
elevación que domina la bahía y su puerto y ocupa el solar
de la antigua Iboshim. La necrópolis ocupa 50.000 m2 y se le
conocen ya entre 3 y 4.000 sepulturas. Es una de las mayores
de Occidente, con tres tipos de tumba: hipogeos excavados en
la roca, fosas rectangulares en roca o en tierra y
sepulturas de niños dentro de ánforas. Predomina la
inhumación. Los hipogeos colectivos de inhumación se usaron
hasta la conquista romana del 123 a. C. Son grandes cámaras
con pozo y puerta de acceso de entre 2 y 6 m. de longitud
total que guardan sarcófagos de piedra y ajuares de
terracotas votivas, cerámica griega, cuchillas, amuletos
egipcios o egiptizantes en pasta vítrea, joyas, etc. En su
seno se mezclan casi inextricablemente las épocas, pero
pueden distinguirse tres fases: incineraciones arcaicas de
los ss. VII-VI, consolidación inhumatoria y aumento de los
hipogeos en el momento en que Ibiza alcanzó su apogeo
mercantil y acaso los 4.000 habitantes púnicos (ss. V-IV),
quizás por llegada de colonos norteafricanos, y, finalmente,
los ss. III y II en que reaparece brevemente la incineración
en coincidencia con el estancamiento de la ciudad.
El estudio de
los materiales muestra que la isla era un centro productor
cerámico que exportaba a Ampurias y Marsella, Andalucpia,
Sicilia y Cerdeña, a la vez que se explotaban las salinas
insulares y las tierras agrarias. Hacia el s. VI se detectan
asentamientos oleícolas y vitícolas, cuyos productos se
embarcaban en Ibiza con destino a Ultramar. El alcance de
este comercio se deduce de la difusión de su moneda púnica
que, a fines del s. III, se difundió por el Mediterráneo
occidental por Rosellón, Llenguadoc, Mallorca, Levante
español, Andalucía, Norte de África, Campania (Pompeya),
Sicilia y Cerdeña.
La Ibiza púnica contó con dos grandes santuarios: Isla Plana
y la cueva de Es Cuyram. El primero, en una isleta, hoy
península, en el centro de la bahía, paso obligado de los
navegantes que llegaban a Ibiza. Descubierto en 1907, ha
dado gran número de terracotas votivas halladas en un pozo o
recinto sacro, posiblemente anejo a un templo, figuritas
orantes de uno y otro sexo similares a otras de Cartago,
Bitia o Mozia, de aspecto algo grotesco, ofrecidas por los
devotos desde el s. VI, a intervalos regulares de tiempo,
probablemente destinadas a Eshmún para lograr curaciones,
fertilidad, etc. Seguramente es uno de los lugares de culto
más arcaicos de Ibiza.
El santuario rupestre y alejado de Es Cuieram vivió entre
los ss. IV y II a. C. y en su gruta se han hallado
centenares de terracotas votivas, en su mayoría femeninas,
junto a abundantes cenizas y huesos (sacrificios de animales)
y algunas inscripciones en bronce. El ritual religioso, que
parece implicar la remoción de las ofrendas por los
sacerdotes, dificulta establecer cronologías relativas. En
la zona había agua, a cuyo culto quizá estuviera vinculada
su actividad. Se han hallado ya más de 600 estatuillas
enteras policromadas y fragmentos de otras tantas, cerámicas,
figuritas de marfil y de bronce. Las más representativas son
figurillas de arcilla de un busto femenino con dos grandes
alas que le cubren el pecho y delimitan símbolos como el
loto, el creciente o el disco solar: se trata de la Tanit
alada, símbolo de vida y protección, divinidad principal del
panteón cartaginés.
Otras piezas
son copias de modelos griegos helenísticos que evocan las
usadas en los cultos sicilianos de Deméter y Core y que
quizás se hicieron en algunos casos con moldes sicilianos.
Un hallazgo significativo fue una placa de bronce cercana a
la entrada de la cueva, con dos inscripciones púnicas
dedicatorias, una del s. IV, al dios Reshef-Melqart, por un
ebusitano llamado `S'DR y otra, del s. II a. C., dedicada a
Tanit por un tal Abdesmún, hijo de Azarbaal, probablemente
residente ebusitano.
Las condiciones de este santuario recuerdan las de otros
similares, siempre consagrados a Tanit, como el de la cueva
Gorham de Gibraltar. La isla tenía fama de poseer virtudes
salutíferas y se creía que carecía de serpientes,
escorpiones y animales dañinos de ese género, ya que su
tierra era sagrada. Pomponio Mela (II 125) recomendaba
llevar consigo tierra de Iboshim para evitar cualquier
peligro.
La conquista romana de Ibiza no interrumpió su desarrollo
cultural ni extinguió su lengua y un modo peculiar de ser
profundamente arraigados en los habitantes desde los tiempos
fenicios.
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ARQUITECTURA - CIVIL - RELIGIOSA Y MILITAR
La arquitectura
integral y funcional no es un invento moderno, hace siglos
que los habitantes empezaron a construir viviendas que se
adaptaban perfectamente al entorno "Se trata de casas a
escala humana", datan de la Edad de Piedra, algunas casas
tienen 600 años de antigüedad. La casa payesa se compone de
cubos independientes cuyos gruesos muros son uno de los
mejores sistemas de aislamiento térmico. Siempre orientadas
al sur se protegen de los vientos de la Tramontana. Y es
increíble la semejanza de algunas casas a los de los
beit-hilani sirios.
Elemento característico dentro de la arquitectura ibicenca
son sus iglesias la más antigua, la de Jesús, que guarda un
interesante retablo gótico del siglo XV. La de San Jorge muy
semejante a los edificios de la isla de Djerba (Tunez) siglo
XV. La iglesia parroquial de Santa Eulalia fue construida
sobre una capilla del siglo XIV. La de San Carlos data del
1785. La de San Lorenzo es la más compacta, pues su atrio
dispone de un solo arco de entrada, siglo XVIII. La más
curiosa de todas la de Santa Inés es del siglo XIX y como
los vecinos no se ponían de acuerdo sobre su emplazamiento
y, cuando ya estaba casi terminada, a punto estuvieron de
derribarla, se aprecia en algunas de sus formas escalonadas
y añadidos, fruto de las rectificaciones.
La ciudad Fortificada de
Dalt Vila.- Se encuentra declarada como Patrimonio de la
Humanidad-UNESCO. Romanos, vándalos y árabes amurallaron la
ciudad desde la antigüedad, pero fue durante la edad media
cuando la villa comenzó a adquirir su aspecto actual.
El Portal Nou o Portal de Ses Taules es la entrada principal al
recinto amurallado de la ciudad vieja de Ibiza. Se encuentra
entre los baluartes de Sant Joan y Santa Llúcia, y fue
construido entre 1584 y 1585.
En 1888, el foso que había delante del portal era salvado por
unas planchas de madera, que luego fueron sustituidas por un
puente levadizo y, a principios del siglo XX, por un puente de
obra.
El portal está coronado por el escudo y la corona imperial. A
ambos lados del portal se encuentran réplicas de las estatuas
originales, que se conservan en el Museo Arqueológico.
Ruinas Púnicas y Romanas de Ses Paisses.-
Este conjunto monumental
corresponde a las ruinas de un asentamiento rural de las épocas
púnica y romana que fue fundado a mediados del siglo V a. C. y
que continuó perviviendo durante el alto y bajo Imperio romano,
la época de Bizancio, hasta el s.VIII.
Se halla
situado ante la impresionante mole del islote de Es Vedrá,
lugar que desde siempre ha sido relacionado con lo mágico,
magnético, sitio realmente interesante.
Excavado entre
los años 1917 y 1982-1985 se compone de un gran edificio
para la vivienda y para el desarrollo de diversas industrias
agrarias en un buen estado de conservación, otro muy
destrozado y 2 necrópolis, una de la época púnica y otra de
época bizantina. El edificio principal adquiris en el siglo
I aC estructura y proporciones de una verdadera villa romana
con unos 900 m2 que se organizaba alrededor de un gran patio
central cuadrado. Destaca además una gran cisterna excavada
en la roca y perfectamente visible en el extremo NO de la
casa. La necrópolis púnica de ibiza estaba compuesta
por una veintena de tumbas del tipo hipogeo.
El asentamiento
fue fundado en la segunda mitad del siglo V aC en plena
época púnica y continuó su existencia durante todo el alto
imperio, el bajo imperio, la época bizantina hasta
principios del siglo VIII de la era cristiana.
TORRE DE DEFENSA COSTERAS DE IBIZA.- A partir del siglo
XVIII, bajo el reinado de Carlos III, se comenzaron a
construir las torres de defensa costeras con finalidad de
crear un sistema defensivo en todo el litoral. Cuentan con
dos pisos abovedados, y la planta baja era el polvorín.
TORRE DE SES PORTES.- Situada en la punta del mismo nombre,
la cual, juntamente con la Punta des Ram, configuran el
extremo Sur de la isla de Ibiza. Aunque es muy posible que
fuera construida en el siglo XVI, la primera noticia
histórica que da fe de su existencia data de 1620 y procede
del manuscrito del cronista VICENT NICOLAU.
TORRE DE COMPTE.- Es también conocida como torre d´en Rovira
y está situada en la parroquia de St. Agustí mirando a los
islotes de S´Espartar hasta Conillera.
Se trata de un proyecto del ingeniero Ballester hacia 1756
ejecutado en 1763 por el ingeniero García Martínez.
Levantada para dar protección a la costa desde Cap Nonó
hasta es Vedrá.
TORRES DE´N LLUC.- Fortificación defensiva de la edad Media,
de cuyos restos se conservan las bases de 2 torres unidas
por una muralla con un grosor de 1.85 m y 1.90 m, situadas
sobre el acantilado de Albarca en Sant Mateu, y zona
conocida como els Alls.
MURALLAS
RENACENTISTAS.- En el siglo XVI, en su política de defensa
del Mediterráneo, Felipe II, se vió obligado a renovar las
antiguas murallas medievales de la ciudad y hacer de ellas
el baluarte mejor defendido del Mediterráneo occidental.
Para ello utilizó la mejor técnica constructiva del
renacimiento: aplicó los modelos italianos más avanzados en
la fortificación con baluartes de Ibiza.
El recinto fortificado de Ibiza, que conserva el trazado
original del siglo XVI, fué proyectado por el ingeniero
Giovanni Battista Calvi y posteriormente modificado y
ampliado por Jacobo Paleazzo Fratin.
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FIESTAS Y FOLKLORE
Su clima suave
y típicamente mediterráneo, invitan al visitante a sumarse a
las fiestas y tradiciones locales de la isla de Ibiza. Será
fácil encontrar alguna fiesta que rinda homenaje a algún
santo y en la que con total seguridad el baile, la
naturaleza, la comida y las ceremonias religiosas sin duda
no faltarán en la celebración.
Ibiza en Flor y el
Mercat Vell, segundo domingo de mayo.
Hogueras de San Juan, el 23 de junio.
Fiesta Marinera, el 16 de julio.
Del 1 al 8 de agosto. Fiestas patronales
Carnavales
ENTORNO DE LA CIUDAD
Reserva Natural
de Ses Salines de Ibiza y Formentera
Uno de los entornos más sorprendentes de las Islas Baleares
se encuentra en las Pitiusas. Ses Salines fueron declaradas
Reserva Natural en 1995.
Aquí conviven comunidades vegetales y animales endémicas
bajo un rico ecosistema donde la sal adquiere un valor
dominante. Todo ello hace que sus paisajes y playas sean
irrepetibles.
En otro tiempo, Ibiza fue llamada la isla de la sal. Tanto
es así que sus habitantes tenían por derecho consuetudinario
el abastecimiento del condimento. Los primeros en explotar
el humedal fueron los cartaginenses, hacia el siglo V a.C.
Tras la Reconquista las salinas pasaron a ser propiedad de
la Universidad convirtiéndose en unas de las más importantes
del Mediterráneo. A lo largo de varios siglos pertenecieron
a la Corona, hasta que pasaron a manos privadas con la
desamortización de Mendizábal en 1835. Hoy la extracción
continúa como en tiempos pasados, utilizando métodos
tradicionales y configurando un paisaje de montañas blancas
que parecen salidas de otro mundo.
Desde 1995 este entorno forma parte de la Reserva Natural
Marítimo-Terrestre de Ses Salines. Comprende casi todo el
vértice sur de Ibiza, el norte de Formentera y los islotes
que separan ambas islas. Es un ecosistema de gran riqueza,
declarado Zona de Especial Protección para las Aves. De las
124 catalogadas destacan las garzas y los flamencos, a los
que es fácil contemplar durante sus pasos migratorios de
julio a octubre y de febrero a mayo.
La vegetación está condicionada por la salinidad del terreno;
predominan las siemprevivas endémicas, los juncos y el
salobre; las colinas, con menos concentración de sal, están
cubiertas por sabinar, pinares y garrigas de romero y
jarales.
Míticas playas
Pero Ses Salines también tiene otro encanto dada su gran
belleza paisajista y hermosas playas. Así, en la parte de
Formentera, nos encontramos con las lagunas litorales de
s'Estany d'es Peix, Estany Pudent y, la Bassa de
s'Espalmador. En Ibiza, encontramos la playa de cantos
rodados Es Codolar y las playas de arena blanca de Illetes,
Cavallet (muy especial por sus dunas y tradicionalmente
nudista) y Trinxa o Salines, cercana a las instalaciones de
la salinera, desde donde se observa el embarque de los
cargamentos de sal.
A lo largo de la Reserva, de 1.988 hectáreas de superficie,
quedan restos de la presencia del hombre en épocas remotas,
como el impresionante talayot de Sa Talaia Joana (en Ses
Salines), el poblado fenicio de Sa Caleta (entre Es Codolar
y el Puig des Jondal), la torre de vigilancia del siglo XVI
de Sal Rossa, la pequeña iglesia de Sant Fracesc de s'Estany,
la iglesia de Sa Revista y la torre de Ses Portes, todas
ellas del XVIII.
Un paseo en bicicleta por este escenario es algo difícil de
olvidar. Si llegamos hasta el Puig del Corb Marí podremos
divisar una panorámica completa de Ses Salines, un lugar
donde las montañas no son verdes ni marrones, son blancas
como la sal.
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PATRIMONIO HISTÓRICO
Ayuntamiento
La Casa
Consistorial ocupa parte de un antiguo convento dominico
construido entre los siglos XVI y XVII, del que todavía hoy
permanece la iglesia de Sant Domingo. De esta iglesia, de estilo
barroco, destacan en sus exterior el onjunto de cúpulas que
adornan la estructura del templo y el claustro.
Balàfia
Situado en la localidad de Sant Joan, Balàfia es un conjunto
arquitectónico rural con casas y torres de defensa, de origen
árabe, donde se respira todavía el ambiente de los tiempos de la
Ibiza musulmana.
Cova des Cuieram
Cueva-santuario, eregido en los siglos IV-III a.C. a la diosa
Tanit. A 200 m. sobre el nivel del mar, domina la bahía de Sant
Vicenç. En esta zona de Sant Vicenç, el paisaje interior es de
gran riqueza botánica con espesos bosques y especies típicas de
climas más húmedos.
Cova de Ses Fontanelles
Situada a la orilla del mar y en el interior de un abrigo
natural sobre Cap Nunó, en el municipio de Sant Antoni, conserva
restos de pinturas rupestres.
Cova Santa
Cueva de estalactitas milenarias de gran belleza, que da nombre
a toda la zona, situada en la carretera de Ibiza a Sant Josep.
Cova de Can Marçá
Utilizada como
escondite en la época del contrabando, la Cova de Can Marçà se
encuentra ubicada entre 10 y 40 metros de altura sobre el nivel
del mar en el interior de un acantilado del Port de Sant Miquel
de Balansat, en el término de Sant Joan de Labritja.
La visita a la cueva permite observar las antiguas formas
geológicas y las cascadas y cursos de agua recuperados
artificialmente y contemplar desde los diferentes miradores del
camino de acceso una espectacular panorámica del Port de Sant
Miquel, el Pas de s'Illa, la isla Murada y la torre des Molar.
Cala D'Hort
Playa arenosa bella y estrecha, desde la que se puede disfrutar
de las vistas sobre la isla misteriosa de Es Vedrá, la cual,
solo a unos cientos de metros de la orilla, se erige sobre el
mar que la rodea. En verano la playa esta bastante llena. Hay
algunos bares y restaurantes, desde los cuales podrá disfrutar
de las maravillosas vistas.
Tamaño: 150 metros longitud, 15-25 metros anchura
Dalt Vila
Las Murallas de "Dalt Vila"
Antiguas murallas de la ciudad, construidas en el S. XVI para
protegerla de los ataques de los turcos. Tardaron cuarenta años
en construirse. En su interior, encierran un importante legado
histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad. Su principal
acceso es el Portal de Ses Taules.
El Castell
La Almudaina es
un recinto fortificado que contenía las instalaciones militares
y administrativas del 'wali' musulmán. Posee una planta alargada
y en su recinto se levantan nueve torres cuadrangulares.
Diversas excavaciones arqueológicas han encontrado restos
constructivos del siglo XII y XIII, aunque la obra actual data
de los siglos XVI (edificio de Ses Voltes, cuya puerta está
coronada por los escudos de la Corona de Aragón y del Gobernador
Alonso de Zanoguera) y XVIII (cuartel del batallón de infantería
en torno al patio de armas). También en el siglo XVIII, la
Almudaina fue unida al Castillo tras el derrumbamiento del tramo
de muralla y la torre que había entre ambas construcciones. El
edificio, todavía en los siglos XIX y XX, sufrirá diversas
reestructuraciones (cocinas, gimnasio, etc.). La fortaleza fue
mandada construir por Felipe II en el siglo XVI. Durante su
primera etapa constructiva estuvo formada por seis baluartes.
Entre ellos, destacan el de San Jorge y el de Santiago. En la
segunda etapa constructiva, las obras fueron llevadas a cabo por
Antonio Jaime. El baluarte de Santa Lucía fue construido durante
la tercera etapa y en la última fase constructiva, cuyo
arquitecto fue Alfonso Rubián, se terminaron el castillo y la
ciudadela.
El Poblado Fenicio de Sa Caleta
Yacimiento de reciente descubrimiento, situado entre la playa de
Es Codolar y el Puig des Jondal. Supone una representación única
del urbanismo fenicio de los S.VIII y VII a.C. en el
Mediterráneo.
El Pou des Rafal
Situado entre la carretera de Sant Josep a Sant Antoni, se
accede a este pozo por un desvío a la izquierda. Los pozos
tienen un simbolismo especial en la cultura de esta isla, pues
eran lugar de reunión entre los jóvenes del campo y lugar de
cortejo entre los mismos.
Es Vedrá
Es Vedrá es un bello islote de 385
metros de altura situado al suroeste de la isla de Ibiza,
considerado como lugar mágico con una enorme fuerza enigmática.
Investigadores de los fenómenos paranormales aseguran que parece
existir una relación directa de la zona con el fenómeno OVNI y
afirman que Es Vedrá forma parte del llamado “Triangulo del
silencio”, formado entre Es Vedrá, el imponente Peñón de Ifach y
la costa suroeste de Mallorca, con efectos muy parecidos al
famoso Triangulo de las Bermudas.
El 11 de noviembre de 1979 un avión
comercial que volaba ruta Mallorca-Tenerife fue acosado durante
8 minutos por un Ovni obligado al piloto a desviarse de su ruta
y realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto
valenciano de Manises.
Iglesia Santa Gertrudis
Tiene la misma génesis que Sant Carles,
como la de otros muchos pueblos de la isla, todos con nombre de
santo porque fue la iglesia el elemento aglutinador. Fue
construida a finales del siglo XVIII, y a su alrededor se
construyó un pequeño núcleo urbano que todavía conserva su
estructura original. Santa Gertrudis está situada entre Eivissa
y Santa Eulària. Es uno de los pueblos del interior, donde se
puede pasar una agradable tarde de compras: sólo hay media
docena de tiendas pero allí encontrará accesorios de artesanía,
cuero, antigüedades, objetos de decoración…
Santa Gertrudis es interior, no tiene
costa. Su templo, también de planta regular con capillas
laterales destaca en medio de la llanura de paisajes bellísimos,
en el mismo corazón de la isla. La oferta gastronómica del
pueblo, de ambiente cosmopolita, encrucijada de muchos caminos,
es muy interesante.
Iglesia de San Carles
La iglesia de Sant Carles fue
construida a finales del S. XVIII. Su porche de tres arcos es
uno de los más destacados de la isla, y de su interior hay que
mencionar un antiguo confesionario del S. XIX.
En los campos que se extienden detrás suyo está la fuente de
Peralta, pintada de almagre y con un lavadero de origen musulmán.
Iglesia de Santo Domingo
Se trata del único edificio del antiguo convento de Santo
Domingo que todavía conserva su configuración original. Fue
iniciada en 1592 y no fue finalizada hasta más de un siglo
después. Tiene una única nave, de 31 m de largo, y cinco
capillas laterales a cada lado. El altar mayor está presidido
por un retablo barroco genovés. En 1730, la iglesia sufrió
importantes modificaciones tras la explosión del polvorín de
Santa Llúcia. Las más importantes son las tres cúpulas cubiertas
de teja al estilo valenciano que coronan las capillas de Sant
Antoni, la Purísima y del Roser. Diversos incendios han acabado
con gran parte de su valor artístico (pinturas murales e
imaginería).
La Estatua de Isidoro Macabich
Escultura erigida en honor del historiador ibicenco del mismo
nombre. Se ha convertido en todo un símbolo ante el que se
fotografían numerosos turistas.
Necrópolis Puig des Molins
Una de las necrópolis fenicio-púnicamás extensa y mejor
conservada del mundo en la que destacan las sepulturas púnicas
en hipogeo. Sus 50.000 metros cuadrados desuperficie permiten
conocer mejorla civilización fenicia. Situada en lavertiente del
promontorio del mismonombre, el asentamiento de la necrópolis
fue declarado monumento histórico-artístico en1931.
Puig d'en Missa
Antigua fortaleza del S.XVI, sita en Santa Eulària, posee unas
murallas con torre de defensa adosada de mampostería y planta
circular. Situado en la parte más alta de una colina, ofrece al
visitante una bella panorámica.
La Torre de
Campanitx o d´en Valls
La Torre de
Campanitx o d´en Valls, es parte del plan defensivo que se llevó
a cabo en el S. XVIII en las islas de Ibiza y Formentera.
En la planta baja
de la torre se encontraba el polvorín y la despensa de víveres,
la primera planta se compone por una única habitación y es donde
se encuentra la entrada, defendida por el matacán de la garita,
situada en la plataforma de la torre. Desde esta sala se accedía
tanto a la planta baja como a la plataforma por medio de unas
escaleras.
Desde la Torre se domina toda la costa comprendida entre Punta
Grossa y el Cap Roig, además de la isla de Tagomago.
Torre de Es Savinar
Antigua torre de defensa situada frente a los islotes de Es
Vedrà y Es Venadrell y a mitad de camino entre Es Cubells y Cala
d'Hort, a 200 metros sobre el nivel del mar. Se conserva en muy
buenas condiciones y ofrece unas vistas increíbles.
Torre de Ses Portes
Situada estratégicamente en la punta de Ses Portes, la torre se
construyó en el S. XVI para defenderse de los corsarios y los
argelinos.
Torre de Sa Sal Rosa
Construida al final de la Playa d'en Bossa con el fin de
proteger el puerto de Ibiza, la torre ofrece unas magníficas
vistas sobre la isla de Formentera.
Torre del
Cabo Jueu
Situada sobre la
Punta de Oliva (Cabo de Jueu) en terrenos de la parroquia de es
Cubells, frente a los islotes de es Vedrá y es Vedranell, se
alza sobre un acantilado de más de 200 metros sobre el nivel de
mar desde donde, en algunas ocasiones, pueden verse las costas
de la península ibérica.
Esta torre,
(también conocida como del Pirata debido a la novela de Blasco
Ibáñez, "Los Muertos Mandan", cuya trama transcurría en este
lugar), fue diseñada hacia el año 1756 por el Ingeniero Director
del Reino de Mallorca, Ballester, mientras que su construcción
no quedaría finalizada hasta el 26 de octubre de 1763.
Consta de dos
pisos, el primero está dividido en dos partes iguales: uno
corresponde al frente marítimo, mientras que el otro está
subdividido a su vez en dos mitades de diferentes tamaños, de
estas, una estaba destinada al polvorín y, la más grande,
contiene una escalera adosada al muro que lleva a la planta
superior.
Ses Salines
Zona fundada por los fenicios y declarada reserva natural,
ofrece una amplia variedad de paisajes de alto valor ecológico
ya que en ellas anidan multitud de aves migratorias.
Ses Païses de Cala d'Hort
Construido en plena época púnica, (S.V a.C.), son unas ruinas de
un antiguo asentamiento rural púnico. Se compone de varios
edificios de viviendas e industrias agrarias y dos necrópolis:
una de la época púnica y la otra bizantina.
PERSONAJES CÉLEBRES
Joaquín Vara del Rey y Rubio (1840-1898)
El general Vara
del Rey nació en Ibiza, Islas Baleares, en 1840. Se graduó
del Colegio General como subteniente, ascendiendo al rango
de teniente en 1862. Combatió las rebeliones de Cartagena y
Valencia, y luchó contra los carlistas.
En 1884
solicitó un traslado a Filipinas, donde permaneció hasta
1890, tras servir como Capitán General de Filipinas y
Gobernador de las Islas Marianas.
De regreso a España, fue comandante de la guarnición de
Ávila hasta abril de 1895, cuando se presentó voluntario
para servir en Cuba .
Fue comandante militar de Bayamo y comandó el regimiento que
luchó en la batalla de Loma de Gato, en la que murió José
Maceo, hermano de Antonio, y por la que fue nombrado
brigadier general.
Gracias al valor de Vara del Rey y los 500 hombres bajo su
mando, las tropas de EE.UU., que contaban con más de 15.000
efectivos, fueron incapaces de tomar El Caney, a pesar de
que superaban en número a los españoles en una proporción de
30 a 1.
Aunque los españoles se negaron a rendirse, el Brigadier
General Henry Lawton tomó finalmente la ciudad cuando Vara
del Rey resultó muerto, junto con sus dos camilleros,
mientras era retirado del campo de batalla con heridas en
ambas piernas. De los 500 efectivos españoles de Vara del
Rey, menos de 80 sobrevivieron a la batalla, que representó
un punto de inflexión en la guerra hispano-estadounidense.
El monumento que lleva su nombre en el paseo principal de
Ibiza fue inaugurado en 1902 por el Rey Alfonso XIII.
*Una anécdota de esta famosa batalla:
*La Sra. Irene Rodríguez, viuda de Quintana (aquí
Castellanos cita a Emilio Bacardi, Crónicas de Santiago de
Cuba, volumen 9), abandonó Caney el 29 (de junio) con su
hijo Rafael, que era retrasado mental. Éste llevaba dos
cigarros en el bolsillo. Aunque tenían los documentos en
regla, fueron arrestados y trasladados a un blocao para
entrevistarse con el Brigadier Vara del Rey. A pesar de la
enfermedad de la madre (Irene Rodríguez) y del muy evidente
retraso del chico, el Brigadier Vara del Rey se enojó
muchísimo y dijo que seguramente esos cigarros eran para los
dos hermanos mambí (insurgentes cubanos) de Rafael que
estaban luchando en la manigua.
Ordenó que Irene Rodríguez fuera expulsada del fuerte, pero
arrestó al chico retrasado. Al día siguiente, (Vara del Rey)
entregó al chico al Teniente Guerrillero Casadeval y Muller,
quien lo asesinó en la vereda de Bonete”.
“La Divina Justicia condenó a los dos participantes en este
horrible crimen a no sobrevivir a este acto. Al día
siguiente Vara del Rey y Casadeval fueron muertos por balas
estadounidenses. Entre los atacantes de El Caney se
encontraba José Quintana, un hermano de la víctima cubana
(Rafael)”.
Capitán Antonio Riquer
Isidor Macabich - Biografía en catalán -
La vida d'un sacerdot eivissenc
Isidor Macabich i Llobet nasqué a la ciutat d'Eivissa el 10
de setembre de l'any 1883, en una família mitjanament
acomodada. La branca materna era eivissenca i antiga, però
el llinatge Macabich —que desaparegué de l'illa amb la seva
mort— tenia orígens llunyans, probablement eslaus. No
obstant aquesta procedència, la família de son pare devia
haver arrelat feia temps a Espanya, perquè el seu avi Isidor
Macabich i Pavía, oficial de marina, era natural de
Cartagena.
Després de rebre una educació primària més o menys normal,
ingressà, molt jove encara, al seminari diocesà. La seva
vocació religiosa, un poc influïda inicialment, potser, per
alguns problemes familiars, va madurar amb el temps i es
confirmà amb l'ordenació sacerdotal (1907). Aquesta educació
eclesiàstica, rebuda sobretot a Eivissa (llevat d'una curta
estada a Figueres), sense passar per la universitat, marca
els límits i la magnitud de l'esforç que representa la seva
obra en tots els camps.
Durant els anys de seminari ja s'havien començat a
manifestar les aficions històriques i poètiques que veurem
deplegar-se després. Com a capellà, continuaria igualment
les activitats de projecció pública que havia iniciat de
seminarista: escoles nocturnes gratuïtes, associacions
religioses, culturals o, fins i tot, sindicals, etc. Isidor
Macabich va ser un sacerdot "militant" en l'efervescència
social i política que desembocaria a la guerra civil, i
l'enfocà sempre des d'una perspectiva marcadament decantada
a la dreta. Això li valgué, passat el conflicte, les
simpaties dels cercles oficials.
Les classes al Seminari i a l'Institut Nacional i, sobretot,
el periodisme van ser per a ell altres camins constants
d'influència sobre la marxa de la societat eivissenca, als
ulls de la qual, estimat i respectat, es convertí en un
autèntic símbol.
L'any 1913, a causa ja del seu interès per la història,
havia estat designat canonge arxiver, càrrec que ocupà
durant molt anys i que li permeté d'escorcollar a fons
l'arxiu de la catedral d'Eivissa. El 1951 és ardiaca; el
1953, arxiprest, i el 1960 —després d'un breu període com a
vicari capitular, vacant la seu d'Eivissa—, prelat domèstic
del Sant Pare. Aquestes són les fites de la seva senzilla
vida sacerdotal, que s'extingia en una clínica de Barcelona
el 21 de març de 1973.
El poeta
Amb més o menys intensitat, Isidor Macabich va cultivar la
poesia tot al llarg de la seva vida, des de l'any 1901 fins
ben prop de la seva mort. Aquesta és la producció literària
més extensa, constant i sòlida que ens ha deixat.
La primera característica que cal notar és que —com la
història i el costumisme— les poesies de Macabich van néixer
per a la premsa local abans de ser espigolades i passar al
llibre. Sorgeixen d'Eivissa i hi tornen: és un cercle
limitat de perspectives que afecta tots els nivells de la
creació. Això i la relativa manca de lectures explicaria que
la seva poesia mostri poques coincidències amb els corrents
literaris del segle XX. La mateixa vacil·lació lingüística
d'Isidor Macabich pot entendre's millor si comptam amb el
públic que tenia davant i els canals que usava per
comunicar-s'hi.
Durant una primera etapa —que podem fer arribar a 1929— és
evident el predomini de la llengua castellana. Els pocs
poemes en català són extremament dialectals.
La proporció s'inverteix —predomini absolut dels poemes
catalans, de llengua més unitària— entre els anys 1930 i
1936. A partir del 1937 i fins al 1960, torna a capgirar-se
la relació: la poesia castellana és, de bon tros, la més
abundosa. En canvi, del 1961 endavant, predominen de nou els
poemes en català, radicalment.
Els resultats de tantes alternatives, reflectits al volum
citat d'Obra literària, són de qualitat molt desigual.
L'obra castellana —escrita en una llengua apresa en els
llibres— tendeix a ser altisonant i barroca, i supera poques
vegades la tònica dels versificadors de premsa.
És en la llengua que parlava normalment, que Isidor Macabich
ens ha deixat una obra poètica interessant. En primer lloc,
perquè representa la incorporació d'Eivissa a la literatura
catalana. Però sobretot perquè amb aquest vehicle lingüístic
—més viscut i adequat a la temàtica, l'ambient i el públic—
arriba a expressar aspectes de la vida eivissenca amb una
gran frescor (pensem en les evocacions mig alcoverianes de
S'aufabeguera o Miratges, i els sentiments més íntims s'hi
tradueixen amb una tensió verbal a voltes considerable (algunes
Vesprals, per exemple).
El valor d'una feina
Segons quin punt de vista s'adopti en parlar de l'obra de
Macabich, podem aplicar-li els qualificatius més diversos i
contradictoris. Vist dins el limitat espai cultural de la
nostra illa, en relació amb les escasses aportacions
precedents, la seva dimensió esdevé gegantina. Si l'observam,
en canvi, en el conjunt del món intel·lectual del seu temps,
adquireix unes proporcions molt més naturals, i la direcció
del seu esforç ens pot semblar perfectible en molts aspectes.
De qualsevol manera, resultaria pueril posar-se a fer
recompte de les empreses interessantíssimes que hauria pogut
dur a terme si la seva formació o la seva ideologia
haguessin estat unes altres.
Deixant de banda, doncs, tant les ficcions que voldrien
refer la seva llarga vida amb uns supòsits diferents, com
les mitificacions exagerades, hem de reconèixer la gran
importància de l'obra d'Isidor Macabich com a punt de
partida per a noves investigacions més profundes, àmplies i
crítiques. Els seus escrits són encara la porta per on ha
d'entrar tothom qui vulgui conèixer Eivissa. Tant de bo si
la traspassàssim amb l'entusiasme que ell tenia, i que el
nostre esforç fos tan constant com el seu.
Sobre les cançons
pageses, a Del cancionero ibicenco
Aqueixes cançons (que dins d'es seu general prosaisme
guarden no poques belleses, que ara no hem d'analitzar, i en
últim cas sa bellesa de ses roses humils i espontànies) són
cosa íntima i inseparable de sa nostra vida pagesa.
Tots en saben i en diuen, de cançons, pròpies i apreses
d'altri. Ses mares adormen es infants cantussant-les
amorosament. Elles acompanyen sa tasca de sa gent feinera;
les diuen joves i al·lotes ses tardes de festa i ses nits de
vetla a sa fresca de sa porxada o prop d'es tions que
flamegen dins sa cuina. Són obligat complement de tota
vertadera festa. Les mormolen es veis arrufats per dins ses
cases; les parlotegen es menuts, pasturant es bestiar per
ses marines...
Són bells romanços cavallerescs, de fonda arrel catalana,
ecos llunyans de l'antiga joglaria; narracions de fets
diversos; vides de sants, gloses sentencioses, cants
d'enamorats; o sàtires, o ensenyances doctrinals, i oracions
contrites, i gotxos d'alegria religiosa...
Són fets quasi sempre per gent que no sap de lletra. Sa seua
factura general és sa d'es romanç octosíl·lab, però
aconsonant o assonantat, indistintament, no sols es versos
pars, sinó també es impars. En cantar-los o recitar-los, es
fonen freqüentment sa darrera vocal d'un vers i sa primera
de s'altre, i així es regularitzen versos que, escrits,
resulten massa llargs.
Vesprals (fragments)
I
Hora de nacre. Oms, molins, palmeres,
purs, es retallen dalt un òpal fi.
Tot preludia l'Angelus.
Miracle vespertí!
I prest tendrem un decorat de plata.
La lluna plena ve,
fa tres nits, a tol·lar si ja traspunten
les flors dels ametllers.
III
Tres campanetes que sonen
dins un lluny melangiós.
Llur dolç salmeig:
tin, tin, tin,
tin, tin, tin,
bé dins l'ànima se'm fon.
Una membra plaers de la infantesa;
l'altra, fragàncies d'un bell somni d'or
—claredats perdurables
d'aquells altres solposts—;
la tercera, les noces de ma vida.
I totes ploraran la meua mort!
S'aufabeguera (fragment)
Com un ventai magnífic, davant es balconatge,
s'obri sa meravella d'aquest únic paisatge:
s'horitzó de muntanyes, clapejades de pins,
sa planura florida, horts, casàlits, molins,
un eixam de barquetes dins sa calma adormides,
veles blanques que arriben o se'n van mar endins.
Miratges (fragments)
No hi' via jui de motors
quan els xabecs de la terra
volaven, en pau i en guerra,
com ardades de voltors.
Duien de parts del migdia
bon recapte de forment,
forts esclaus de Barbaria,
seda i mirres d'Orient.
I estenia pel ribatge,
quan estaven a redós,
com una arpa, el seu cordatge,
un càntic melangiós.
De L'Eivissa d'Isidor Macabich. Antologia breu (1980)
Mariano Villangómez
Se
llama Marià Villangómez Llobet y nació en la ciudad de
Eivissa el 10 de enero de 1913. En esta constatación podemos
encontrar un comienzo de respuesta a una pregunta que debe
contestar él mismo:
¿quién
es él? Dejará por insignificantes el día y el mes del año de
su nacimiento. No viene de un día ni de un mes con respecto
a las características iniciales y al camino de la vida ni
los astros ni sus dibujos en fantasiosas constelaciones o el
impulso de su movimiento tuvieron ninguna preocupación
respeto a su manera de ser y su futuro destino. El año,
pero, toma una singular importancia. 1913: esto significa
que sus ochenta y un años han transcurrido en pleno siglo XX
y en gran parte de su duración, un seguido de terribles
convulsiones humanas y de veloces cambios, a un ritmo más y
más rápido. Si vemos la transformación desde su tierra, la
encontraremos también en el paso de una Eivissa antigua y
lenta, como en sus años de niñez y de primera juventud, a un
creciente panorama turístico. La condición de isleño, de
hombre del Mediterráneo, es posible que haya influido en su
persona.
¿Y
en su poesía? Alguien ha hablado, como caracterización
esencial, de un "poeta isleño". Ve una limitación, y además
sospecha que el poeta habría existido, y bien parecido,
nacido en otras circunstancias geográficas.
Habría sentido igualmente la tierra, el paisaje —otro
paisaje—, y al fin y al cabo los labradores y los marineros
ibicencos habrían sido sustituidos, sin que tuviera
conciencia, por los agricultores de otros campos o los
obreros de unas ignoradas ciudades.
Y
también es cierto que no se ha sentido nunca preferentemente
atraído por las capas semíticas —púnicas, arábigas— de su
isla, sino que ha mirado más, desde un pequeño y estimado
mundo mediterráneo, hacia el norte, en Catalunya y la
accidentada configuración europea y su cultura. Ya desde la
niñez, cuando contemplaba en los libros las viejas
fotografías, le seducían más profundamente las catedrales
góticas —es un ejemplo— que no los monumentos, también
expresivos y bellos, de los países exóticos.
Pasamos, pero, a la primera parte de los hechos ya
consignados, a los dos apellidos. Viene de una profunda
sangre insular. Es ibicenco, lo eran sus padres y los
abuelos. Y de los ocho bisabuelos y bisabuelas siete eran
ibicencos y uno, el que le legó el primer apellido, era
castellano, un militar —tienen su retrato de comandante que
se casó y murió en Eivissa. Los otros siete apellidos,
propios de la isla, son palabras bien catalanas: Llobet, Tur,
Calbet, Ramon, Ferrer, Planells, Llombart.
El
abuelo paterno, un hermano de la abuela materna y un hermano
de su madre eran farmacéuticos. Su padre era médico, y es
médico su hermano grande y apotecario el hermano que le
sigue. El hermano menor también tiene estudios de medicina
Sólo él fue —o el padre le hizo ir, viendo sus
inclinaciones— hacia las letras. Era bachiller en letras a
los catorce años. Estudió el bachillerato en Eivissa, pero
no había instituto —ahora hay seis— y se había de examinar
en Palma y, para el título superior, en Murcia. El error fue
seguir después la carrera de Derecho, licenciatura que no le
ha servido de nada. Le gustaba poco el estudio del Derecho y
todavía menos pensar en el ejercicio de cualquier actividad
jurídica: también por aquí puede deducir algo quien es, como
es. Ahora bien, los cinco años de estudiante en Barcelona
fueran muy importantes en otro sentido, porque favorecieron
decisivamente el iniciado camino hacia la cultura y las
letras catalanas. Estas son las raíces próximas. Pero puede
decir, como todo individuo, que es el resultado imprevisto
de infinitos y desconocidos azares, que a través de
innumerables generaciones han venido a buscarle. La
consideración desde la cumbre de la convergencia de tantos
escalones sin interrupción es uno de sus vértigos.
Se
dedicó a la enseñanza, y ha procurado cumplir con
responsabilidad sus compromisos profesionales. Por otro
lado, sospecha que ha sido indolente y contemplativo. Le ha
sorprendido, después de los años, ver el grueso, aun así
relativo, que ha acabado tomando el conjunto de sus libros.
Le ha asustado la persistente crueldad humana y,
entremedias, ha buscado algún refugio y ha podido disfrutar
de largos días de preferida calma. Una pregunta, un deseo,
una inconformidad, una aceptación, unos límites, una
firmeza... Y el pensamiento que, tal vez, consistimos en no
poder penetrar demasiado en ajenas zonas de sombra.
Empezó a escribir versos a los trece o catorce años. No
recuerda por qué. Tampoco lo debía de saber. Leía mucho, le
interesaba la poesía de los otros. Partía de aquí y de una
extraña inquietud. La poesía no es una invención personal,
pero supone que si hubiera ignorado toda tradición poética
habría sentido que le faltaba algo indefinible, la finalidad
en ciertos favores de la palabra. Hasta un labrador iletrado
de la isla podía crecer dentro su tradición y, no habiendo
oído hablar de poesía y desconociendo la palabra misma, se
agitaba con la interior necesidad. "yo iré 'prenguent
conhort' / yendo por las otras partes / y olvidándote
despacio / aunque te recuerdo a veces". O bien: "ya estamos
en la hora llegada / que habremos de vivir olvidados: / yo
me llevo la añoranza / si tú no te lo has quedado". Él
también sentía cómo nacían unas exigencias, junto con el
amor y el agradecimiento a la palabra catalana. Durante
mucho tiempo pensó que sólo escribiría poesía. Más adelante
vino la prosa. No ha sido nunca un profesional de las
letras, y en este sentido elegió unas actividades que no
tenían nada a ver con la literatura. Se ha referido a los
años primeros, dónde hay el empuje del que sigue, y ha
explicado sobre todo unos hechos concretos, sobre los cuales
se podrá adivinar una contestación a las cuestiones
propuestas.
Nacís Puget Viñas
Narcís Puget Viñas (1874-1960), fotógrafo y pintor, ya se
interesó por las escenas costumbristas y los paisajes de
Eivissa y Formentera, que consiguió plasmar en obras de viva
luminosidad impresionista. Además de ser el primer artista
de las Pitiusas que obtuvo un reconocimiento general, pronto
se convirtió en un referente para los pintores de Eivissa y
Formentera del siglo XX.
El día 30 de abril de 2007 la Ministra de Cultura y el
Alcalde de Ibiza inauguraron al público el Museo Puget, un
proyecto largamente demandado por los ciudadanos de Ibiza,
desde que en 1982 el Estado aceptó el legado de los pintores
ibicencos Narcís Puget Viñas y su hijo, y donante, Narcís
Puget Riquer. El legado contemplaba la creación de un Museo
para exponer las obras. El pasado 12 de febrero de 2007 el
Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Ibiza firmaron un
Convenio para su puesta en marcha, en el edificio conocido
como Can Francolí, Can Llaudis y Can Comasema en Dalt Vila,
Ibiza.
Aquí se expondrán 130 obras pictóricas de dos de los
artistas contemporáneos ibicencos más destacados: 29
acuarelas y 29 dibujos de Narcís Puget Riquer, y 42 óleos y
30 dibujos de los que es autor su padre, Narcís Puget Viñas,
que se distribuyen en torno a temas como la vida rural, la
mujer como centro de la vida familiar, la cuidad de Ibiza y
sus alrededores o las costumbres y ritos isleños, junto con
visiones de las calles, paisajes y personajes de la ciudad.
Nace en Ibiza en el seno de una familia acomodada. En 1.895
viaja a Barcelona con la intención de seguir estudios de
música y fotografía, aficiones juveniles que cristalizarán
más tarde en profesionales, sobre todo la fotografía a cuya
practica se dedicará en vida. En 1.901 se matricula en la
Escuela de Bellas Artes de la Llonja, recibiendo clases de
Antonio Caba.
En 1.906 viaja a Madrid junto con un grupo de estudiantes
con motivo del enlace regio de Alfonso XIII. La ciudad le
debe causar impresión puesto que meses mas tarde se instala
en ella con la intención de recibir clases de Eduardo
Chicharro. La visitas al Museo del Prado se hacen habituales
y allí estudia con admiración a Velázquez y a Goya.
En 1.909 se casa en Ibiza y se instala como fotógrafo
profesional, relegando la pintura hasta el año 1.919
aproximadamente. La fecha coincide con un viaje que realiza
Sorolla a la isla para trabajar por encargo de Mr.Huntington
en La visión de España con destino a la Hispanic Society de
Nueva York. El encuentro personal entre ambos remueve la
vocación dormida de Puget que decide retomar la pintura
activamente.
Se abre una fecunda década en la cual el pintor proyecta su
obra hacia su circulo paisano y también hacia Mallorca.
Viaja a París en 1.920 en donde conoce la obra de los
impresionistas que le causan profunda admiración y también
determinación y adhesión hacia un tipo de estilo pictórico.
Antoni Marí y Ribas
Antoni Marí y Ribas, en Toni Portmany, nacido en Dalt Vila
en 1906 y traspasado el miércoles, 22 de mayo de 1974, a los
68 años, está considerado una de las figuras más importantes
de las Pitiüsas de este siglo. Artista autodidacta singular
y auténtico, como lo define Enric Ribes en Personajes, “hizo
siempre de Ibiza su motivo de inspiración creadora y el
destino de su obra. Marineros, labradores, pescadores...en
escenas de carga y descarga, al mercado, etc. son los
protagonistas de sus dibujos, muchos de los cuales realizó
por el puerto o sentado en la "barda" del Rastrillo, ante la
plaza del Mercado Viejo.
Su figura, su estampa, fue un componente más de aquellos
paisajes urbanos, y así todavía lo recordamos”. Por cierto,
que todavía hoy en día hay algunos ibicencos que se paran a
veces al lado mismo del lugar del Rastrillo donde Marí Ribas
se sentaba y, al extranjero o forastero que se acerca
también, curioso, le muestra la "basseta" de tinta negra que
todavía se ve perfectamente, resecada encima varias piedras
y, si el forastero lo quiere escuchar, le explica que allí
era donde “el dibujante de Ibiza” solía colocarse para
trabajar.
Y es que esta denominación, “el dibujante de Ibiza”, se la
ganó Portmany por méritos propios, además del hecho de que
su obra, afortunadamente abundante, ha ido revalorizándose
con el paso del tiempo. Y la misma gente de Ibiza ha sabido
reconocer su mérito, su sentido artístico y su profundo amor
a Ibiza, sintiendo y considerando su obra como parte
integrante del patrimonio cultural colectivo. Portmany entró
a los 11 años de aprendiz al taller del pintor, decorador y
también anticuario Antoni Palau, Anyet.
Cuando sólo tenía 3 años, había visto como su padre se iba
de emigrante a América, y su madre se veía en la necesidad
de ir a servir al convento de las Monjas Cerradas. A los 15
años, el catedrático Manuel Sorà lo puso en contacto con el
pintor y fotógrafo Antoni Marí Ribas - Portmany Viñas. En
1924, con 18 años, se fue a trabajar a Barcelona con el
pintor-decorador Josep Goixens, y aprovechó los días
festivos para ir perfeccionando poco a poco su estilo, con
el cual había empezado a tantear la casa de Anyet. A los 21,
ingresa en la Escuela de Prácticas Gratuitas para Aprendices
de la Unión y "Germandat de Maestros Pintores’ de Barcelona.
En 1929, acabado el servicio militar, participa en el primer
Salón de Otoño en el Círculo Mallorquín de Palma. Desde
entonces hasta el comienzo de la guerra civil, expuso varias
veces su obra en Mallorca, Menorca e Ibiza.
El pueblo todavía recuerda, agradecido, como durante la
guerra, Portmany salvó y evitó que fueran destruidos varios
retablos y objetos religiosos de la catedral y de la iglesia
de Sant Antoni. Según Ribes, “ya desde 1939 su camino es
claramente ascendente: deja la pintura decorativa e
industrial y se dedica plenamente al arte. Expone en Palma,
Madrid, Ibiza, Maó, Barcelona, Ginebra, Londres y Berlín.
Recibe varios premios a algunas de estas importantes
exposiciones y su trabajo es internacionalmente reconocido”.
La vida y la mayor parte de la obra de Antoni Marí Ribas han
quedado recogidas en el libro “Marí Ribas” (Ediciones
Polígrafa, SANO) que, en 1978, sólo cuatro años tras la
muerte del dibujante, escribió y editó Daniel Giralt-Miracle,
profesor de la Universidad de Barcelona, crítico de arte y
directivo del Fomento de Artes Decorativas (FAD) y director
de la revista de arte ‘Batik’. En el prólogo de esta obra,
el también -hace pocos años- desgraciadamente desaparecido
Juan de Contreras, marqués de Lozoya (que fue director
general de Bellas Artes, mecenas de la cultura, vivió muchos
años en Ibiza y, desde los años 40, alentó, apoyó y animó al
entonces novel artista ibicenco), escribe: “Antoni Marí
Ribas, impulsado por una vocación irresistible, fue artista
y nada más que artista. Plasmó varios aspectos de la ciudad
y de su entorno, pero aquello que ha hecho de él un artista
único, aquello que le ha dado renombre dentro y fuera de
España, son sus rápidos dibujos con temple o con aguatinta
(...) “Dadme un trozo de caña y un papel y unos haré un
cuadro”, podría decir Portmany(...)”.
En el excelente retrato que de Marí Ribas (persona,
personaje, la isla dónde vivo y trabajo y el artista) hace
al mencionado libro, Giralt-Miracle escribe que, además de
Isidor Macabich, el otro gran historiador ha sido Marí Ribas.
Sus crónicas también serían escritas sobre papel, pero no
con caracteres caligráficos, sino con disparos de libre y
espontánea articulación. (...)La multiplicidad de valores
contenidos en sus dibujos ha permitido buscar paralelismos
parciales o totales con los grades maestros del dibujo, con
los cuales se le ha parangonado”. Giralt-Miracle destaca a
menudo “su expresividad, el sentido del gesto, la fuga
lineal, el tratamiento del claro-oscuro, la aparente dejadez...todas
estas notas que perfilan la personalidad de su obra”.
ECONOMÍA
Turismo que ha hecho
crecer de manera desmesurada el comercio y el sector servicios.
ARTESANÍA
GASTRONOMÍA
El sol, el
Mediterráneo, la condición de isla, y la afluencia de
distintas culturas a lo largo de la historia, entre otras
circunstancias, han determinado su peculiar gastronomía.
No pueden faltar platos de pescado, como el "bullit de peix",
o las ensaladas de "crostes" con pescado seco. O los famosos
embutidos: "sobrassada" y "botifarró". Y por supuesto, que
no se te escape su repostería, y no me refiero a la típica
ensaimada que todo el mundo compra al irse en el aeropuerto,
sino a las verdaderas joyas de lo más dulce de la
gastronomía ibicenca: el "flaó" (pastel de queso
yhierbabuena), la "greixonera" (especie de flan o delicioso
pudding) y las "orelletes", con sabor a limón y azúcar.
En cuanto a restaurantes, recomendamos la zona del puerto o
preguntar en las principales playas de la isla.
Bollit de peix, sofrit
pagés, burrida de ratjada, flaón, orrelletes, greixonera, etc.
CURIOSIDADES - DANZAS - IDUMENTARIA Y ETC
LA INDUMENTARIA
Los trajes típicos tienen una raigambre muy antigua,
constatándose en ellos influencias tanto de origen púnico, como
del Oriente Próximo, y guardando relación con regiones del
Levante peninsular y algunas islas del Mediterráneo Oriental. En
la joyería típica ibicenca perviven elementos orientalizantes
cuya interpretación simbólica nos transporta a toda una
confluencia cultural, y, asemejándose en su disposición, a la
estatuaria ibérica, como las famosas Dama de Elche, Baza... o
nuestra diosa Tanit.
"Sa gonella negra"
(falda negra) de textura gruesa y rudimentaria formando pequeños
pliegues verticales pegados al cuerpo, complementada con "s'emprendada"
de coral y plata cubriendo el pecho de la muchacha, son
considerados el conjunto más antiguo, usándose hasta finales del
siglo XIX.
El vestido blanco,
mucho más ligero, amplio y acampanado, con "s'emprendada" y
botonadura de oro sobre mantón de seda amarillo, se uso desde
finales del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX, desde
entonces y gracias a un mejor abastecimiento de nuevas telas, se
usaron vestidos listados y de varios colores.
El traje masculino
mas antiguo constaba de unos pantalones "de punxa", hechos de
lana gruesa e hilo de estopa (cáñamo), que se ataba con una
pieza de hueso denominada "punxa". Una camisa de igual textura
bordada municiosamente en el cuello y puños, del mismo color que
la tela. Todo ello ceñido con una faja roja, y un pañuelo al
cuello. Más adelante se adopta también una tela más ligera y de
color blanco.
El calzado en ambos casos es la típica "espardenya d'espart",
hecha la suela de asparto y cubiertas o bien de fibra de pita,
de asparto o de lona.
LOS INSTRUMENTOS
MUSICALES
La base rítmica de
nuestra música es la percusión y el viento, con unas tonadas muy
sencillas, unas veces muy alegres y sonoras, y otras más suaves.
El tambor y las grandes castañuelas de enebro dan sonoras notas,
la flauta y "s'espasí" ofrecen notas más agudas. Este conjunto
de instrumentos suelen acompañar los bailes típicos. Otros más
sencillos son "sa xeremia", semejante a un pequeño clarinete
hecho de caña, y "es bimbau", artilugio metálico que tiene una
única lengüeta.
LAS DANZAS TIPICAS
Los bailes
ibicencos son otro testimonio arcaico de la cultura de la isla,
imperturbable al paso del tiempo, y recuerdo de las culturas
antiguas que pasaron por aquí. La actitud de las mujeres es
recatada y con movimientos muy suaves, que contrastan con la
vigorosidad de los saltos que da el hombre en torno a ella, sin
darle nunca la espalda, muestra clara de su respeto y admiración
hacia ella.
LA CURTA (La corta)
Se trata de un
baile de corta duración; los pasos y el ritmo son los adecuados
para la gente de más edad. Generalmente los ancianos, el
anfitrion con la heredera de la casa, o los suegros de los
desposados -según la ocasión- empezaban la fiesta con esta danza,
dando permiso a los demás para continuar.
LA LLARGA (La
larga)
Es un baile muy
diferente a La Curta. Los jóvenes muestran su fuerza con un
ritmo mucho más rápido. En casi todas las danzas, el bailador
escoge su pareja con un golpe de castañuelas. Este gesto, un
poco rudo para invitar a la mujer, es disculpado al final del
baile cuando el hombre se arrodilla delente de ella. La mujer le
corresponde con una pequeña reverencia.
LES NOU RODADES
(Las nueve vueltas)
Quizás sea la danza
más bonita e impresionante de nuestro repertorio folklórico. Con
ella se culminan las fiestas. Es la que más se parece a un rito
ancestral, seguramente cristianizado y adaptado. Parece una
ceremonia nupcial, donde los nuevos esposos describen una serie
de círculos; se separan y se encuentran en el centro, uniendo
los codos. A partir de la sexta vuelta, la mujer muestra los
anillos (veinticuatro en total), regalo del novio. En esta
ocasión el hombre no usará sus castañuelas para invitar a la
pareja, salen los dos al mismo tiempo. Se acaba el baile con una
Llarga, juntandose todos los invitados y deseandose felicidad.
LA FILERA (La
hilera)
La bailan un hombre
con tres mujeres en fila. Parece un baile de boda en el que la
recien desposada es acompañada por dos amigas o damas. El ritmo
es el mismo que la Llarga, es interpretado como despedida de la
joven pareja.
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