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ÁVILA - PATRIMONIO HISTÓRICO DE LA HUMANIDAD
Sigue los demás
apartados de Ciudades Patrimonio a pie de página
HISTORIA
Su origen se
remonta a una colonia celtíbera que, según cita Ptolomeo,
estaba situada en el extremo oriental de la Lusitania y era
conocida con el nombre de Obila. A partir de finales del
siglo III a.C. comenzó su proceso de romanización ya con el
nuevo nombre de Abela. En el siglo I de nuestra era llegó a
la ciudad el obispo San Segundo, uno de los siete varones
apostólicos, que la convirtió al Cristianismo. Durante los
primeros años de la Reconquista vivió períodos de dominio
musulmán alternando con los de dominio cristiano hasta que
fue definitivamente conquistada por Alfonso VI, hacia el año
1085. A partir de ahora comenzó su repoblación de manos del
conde Raimundo de Borgoña, yerno del monarca. Se
establecieron en la ciudad muchos nobles procedentes de
León, Asturias y Galicia, por lo que pasó a denominarse
Ávila de los Caballeros. Pronto se convirtió también en
residencia de varios reyes castellanos y sede de todas las
Juntas. Sus gentes desempeñaron importantes papeles en el
levantamiento comunero contra Carlos I, e incluso contra
Felipe II.
PATRIMONIO
ARTÍSTICO
El amplio y
rico conjunto monumental de la ciudad de Ávila le ha valido
ser declarada Patrimonio de la Humanidad desde el año 1985.
PERSONAJES CÉLEBRES
Santa Teresa de Jesús, la más sobresaliente mística
española, reformadora de la orden de las Carmelitas.
ECONOMÍA
Funciones
administrativas, derivadas de su carácter de capital.
Importante centro comercial y el mayor foco industrial de
toda la provincia, con la tradicional industria pañera, las
derivadas de la agricultura (especialmente las dedicadas a
la elaboración de chocolates, harinas y pastas
alimenticias), así como las transformaciones metálicas,
sobre todo la construcción de vehículos.
FIESTAS Y FOLKLORE
San Segundo, el
2 de mayo. Romería.
Virgen de Sonsoles, primer domingo de julio. Romería.
Fiestas de verano, a mediados de julio. Festivales de música
y folclore.
Santa Teresa de Jesús, el 15 de octubre. Fiestas patronales.
GASTRONOMÍA
Las yemas de
Santa Teresa son piezas de repostería tradicionales de la
capital.
CURIOSIDADES
La famosa farsa
de Ávila tuvo lugar ante una de las puertas de las murallas,
la Puerta del Alcázar. Allí el 5 de junio del año 1465 un
grupo de prelados y nobles abulenses representaron el
destronamiento del monarca Enrique IV con ayuda de un
muñeco, al que le quitaron la corona, la espada y el cetro y
le arrojaron del trono, en el que, a continuación, se sentó
el infante don Alfonso, hermano y rival del monarca.
La Puerta de los Leales debe su nombre a la fiel defensa que
los nobles abulenses mostraron al futuro monarca Alfonso
VIII, aún niño, frente a las pretensiones de su padrastro
Alfonso el Batallador, rey de Aragón, de hacerse con el
trono.
Ayuntamiento
El actual edificio
consistorial data de 1860, año en que tras las obras de
conclusión y cerramiento de la Plaza del Mercado Chico en que se
encuentra, el Concejo aprueba el levantamiento de esta nueva
Casa Consistorial. Fue arquitecto encargado del proyecto
Ildefonso Vázquez de Zúñiga y se tardó diez años en concluir la
obra. El edificio, de inspiración isabelina, cuenta con una
fachada construida en granito que asienta sobre un pórtico de
cinco arcos de medio punto. En su interior destaca la escalera
de granito y elegantes herrajes. También el retrato de Santa
Teresa de cuerpo entero, del tipo del que hiciera el napolitano
fray Juan de la Miseria, que preside el Salón de Sesiones.
Catedral de Ávila
Soberbio templo
con aspecto de fortaleza que se encuentra dentro del recinto
amurallado. Su construcción comenzó en el siglo XII sobre
los restos de una antigua iglesia, en estilo románico con
planta basilical de tres naves; más tarde se hizo cargo de
las obras el arquitecto Fruchel, quien modificó los planos
erigiendo la primera catedral gótica de la Península con el
ábside adosado a la muralla. Las obras prosiguieron hasta
mediados del siglo XIV, fecha en la que se concluyó la nave
lateral en el más puro estilo renacentista. Presenta dos
fachadas; la occidental, con dos torres, realizada por Juan
Guas en el siglo XV y reformada a finales del siglo XVIII en
estilo barroco; y la de los Apóstoles, o fachada norte,
hermosa obra del siglo XIII con ornamentación escultórica,
reformada por Juan Guas. En el interior, de tres naves,
sobrecoge la esbeltez de la nave central iluminada con dos
series de ventanales con hermosísimas vidrieras. La bóveda,
el crucero y la girola son góticos, mientras que su ábside
es románico y figura entre los más bellos ejemplos españoles
de este estilo. En el centro de la nave central se encuentra
el coro, con delicada sillería realizada en nogal por
Cornelio de Holanda en estilo renacentista del siglo XVI. El
trascoro cuenta con relieves con escenas de la infancia de
Jesús, obra de Juan Rodríguez y Lucas Giraldo, del año 1536.
La capilla mayor está presidida por un notable retablo con
escenas de la vida de Jesús, obra de Pedro Berruguete, Juan
de Borgoña y Santa Cruz. El elemento más destacado de todo
el templo es la girola, doble espacio de piedra jaspeada
separado por columnas románicas y con capillas en la zona
del ábside. En su parte central, detrás del altar mayor, se
encuentra el espléndido sepulcro renacentista del obispo
Alonso de Madrigal, el Tostado, realizado en alabastro por
Vasco de la Zarza en 1518.
De entre todas las capillas merecen especial atención la
capilla de San Juan Evangelista, con dos interesantes
sepulcros góticos; la de Nuestra Señora de Gracia, en la que
se encuentran los dos sepulcros más antiguos de cuantos
alberga el templo, de los siglos XII y XIII; y la de San
Antolín, con retablo del siglo XVI. La sacristía, también
denominada capilla de San Bernabé, está presidida por un
excelente retablo de alabastro de mediados del siglo XVI. El
claustro, del siglo XVI, es de estilo gótico con remates
renacentistas. En el Museo Catedralicio se exponen notables
tallas, como la imagen de la Virgen María del siglo XV;
interesantes pinturas, como una tabla románica del siglo XII,
junto a otras de los siglos XV y XVI; así como valiosas
obras de orfebrería, como la majestuosa custodia de Juan de
Arfe, el cáliz de San Segundo de Andrea Petruchi, junto a
diversas cruces procesionales, vestiduras litúrgicas, y
cantorales.
Capilla Mosén Rubí
En el siglo XV
inició las obras de construcción Aldanza de Guzmán, y las
continuó a su muerte su sobrina María Herrera hasta su
terminación, ya en el XVI. Doña María nombró patrono a Diego de
Bracamonte, quien muere decapitado por negarse a pagar los
impuestos reales. Su hijo, Mosén Rubí, se hace cargo del
patronazgo.
En 1565 un incendio destruyó gran parte del edificio, lo que
justifica la diferencia de estilos que podemos observar: el
ábside gótico tardío de planta poligonal, portada renacentista
con columnas y arco de medio punto rematado en cornisa con
balaustrada, nave renacentista con planta de cruz griega,
cubierta con bóveda semiplana que recoge el sepulcro de los
fundadores, retablo barroco de tres cuerpos,...
Castillo de la Adrada
En lo alto de una
colina, y sobre restos de un castillo que fue estancia temporal
de Enrique III, Juan II, Enrique IV y Reyes Católicos, se alza
hoy este grandioso monumento felizmente restaurado gracias a su
cesión al Ayuntamiento de La Adrada por parte de la familia
García Moreno, antiguos propietarios del castillo, y al impulso
de varias instituciones que lo han transformado en el Centro de
Interpretación Histórica del Valle del Tiétar.
Aquel castillo,
cuyas ruinas hasta hace bien poco contemplábamos, se debió
construir sobre otro más antiguo de origen romano (quizás
también sobre un castro celtíbero anterior ) y en donde, según
la leyenda el rey Alfonso VI mantuvo un romance con la bellísima
princesa Zaida, hija política de Abenabeth, rey de Sevilla, es
decir Muhammad Abbad al´Mutamid (1040-1095). La bella dama se
casó con el rey castellano, poco antes de conquistar Toledo;se
acomodó en la corte castellana, renunció al islamismo, corriendo
el riesgo de muerte que tal acción suponía entre los mahometanos,
y se bautizó en Burgos con el nombre de Isabel.
Pero,según se
relata en el libro Castillos de Segovia y Ávila de Javier Bernad
Remon (Ediciones Lancia, 1990), el origen de este castillo,
parece provenir de finales del siglo XIV cuando el rey Enrique
III concede la villa de Adrada al Condestable Ruy López Dávalos
quien debió edificar este castillo de sillería y mampostería
granítica aprovechando los restos anteriores o incorporando una
iglesia , sirviendo como lugar de esparcimiento de la realeza y
nobleza castellana que encontraban en los hermoso valles y
montes que le rodean abundante caza, más que para acciones
guerreras.
Su posesión pasa a
manos de D. Alvaro de Luna, en tiempos del rey Juan II y tras su
caída en desgracia y ejecución en 1453 forma parte de los bienes
de la corona, hasta que su sucesor Enrique IV lo vuelve a ceder
a manos nobiliarias en la persona de su favorito D. Beltrán de
la Cueva quien lo mantiene para sí y sus sucesores con el título
de marquesado en el siglo XVI. En el XVII pasa a la casa de
Montijo familia que lo detenta hasta mediados del siglo XIX en
que pasa a la de Alba.
Según se relata en
el libro "Castillos y fortalezas de Castilla y León", de
Fernando Cobos Guerra y Jose Javier de Castro Fernández,
publicado por Edilesa, parece ser que este castillo de La
Adrada, junto con el de Arenas de San Pedro y otras posesiones,
estuvo en litigio entre Juana Pimentel (la viuda de Álvaro de
Luna, conocida como "la triste condesa") y el Marqués de Villena,
que se quería casar a la fuerza con su hija María, y tomar
posesión de sus tierras. La primera obtuvo la ayuda de Iñigo
López de Mendoza (el futuro Marqués de Santillana, más famoso
por su obra poética), que se casó primero con María. El rey
Enrique IV requisó sus posesiones (incluyendo el castillo de La
Adrada) el 10 de abril de 1461, pero Juana se sublevó. Según la
crónica: "bastecio e pertrecho e puso gentes de armas de pie e
de caballo en las fortalezas de Arenas e el Adrada ... fasiendo
movimientos e poniendo mayores bolliçios e escandalos". Al final
fue derrotada, y el hijo del Marqués de Villena se casó con su
nieta, pero retuvo el castillo de Arenas de San Pedro, mientras
que el de La Adrada parece que pasó a poder de los duques de
Albuquerque, ya que fue donado por el mismo Enrique IV a D.
Beltran de la Cueva (el supuesto padre de "la Beltraneja", según
las malas lenguas). Junto con el de Mombeltran (propiedad de la
misma familia) controlaba la ruta entre Castilla la Vieja y
Toledo.
De este castillo
solo quedaban ruinas, pero se ha podido restaurar gracias a la
intervención de varios organismos europeos y españoles, con
fondos F.E.D.E.R , con las aportaciones y el entusiasmo de La
Junta de Castilla y León , La Diputación Provincial de Ávila y
el Ayuntamiento de La Adrada .
El resultado final
de esta impresionante restauración, ha sido más espectacular de
lo que en un principio esperaban quienes participaron en este
proyecto, y ahora una vez concluido, nos permite hacernos idea
de la importancia que ha podido tener esta fortaleza en la
historia de La Adrada.
La fortaleza se
compone de un doble recinto amurallado y un foso exterior. En el
primero de ellos se encuentra el núcleo fundacional del
conjunto, la iglesia, de tres naves, mientras que sobre el
ábside se construyó posteriormente un torreón que se configura
como parte de la Torre del Homenaje.
La idea del
proyecto que se tiene para el Castillo, en la que ha sido
fundamental la presencia de la Institución Gran Duque de Alba,
es la de convertirlo en Centro de Interpretación Histórica, que
propague la cultura, turismo y entorno medioambiental del Valle
del Tiétar, así como la historia y el proceso rehabilitador del
propio castillo y que acoja una gran cantidad de actos
culturales, como conciertos, obras de teatro, etc. Otro de los
objetivos es fomentar la tradición y la cultura del Valle entre
los propios habitantes y extenderla al mismo tiempo al resto de
Castilla y León.
Convento de Santa Teresa
Construido en el año 1636 en el
solar que ocupara la casa natal de la Santa. Posee fachada
barroca con un pórtico de tres arcos y frontón triangular
proyectada por el arquitecto Juan Gómez de Mora. La iglesia,
de tres naves, alberga en su interior sendas obras de
Gregorio Fernández y un museo de recuerdos teresianos.
Convento de Nuestra Señora de Gracia, muy cercano al
anterior. Aquí fue bautizada Santa Teresa y fue el primero
en el que comenzó su vida retirada. Posee un fabuloso
retablo del siglo XVI.
Cuatro Postes
En las afueras de
la ciudad, en la carretera de Ávila a Salamanca, se encuentra un
lugar denominado Los Cuatro Postes.
Según cuenta la
historia, aquí encontró Don Pedro a sus sobrinos Teresa de
Cepeda (Teresa de Jesús), y a su hermano Rodrigo cuando, siendo
niños, huían a tierra de moros buscando el martirio.
No se sabe la
funcionalidad que tuvo este templete, pero es un excelente
mirador desde el que se contempla una de las mejores
perspectivas de Ávila. Miguel Delibes lo refleja en varias
ocasiones en su obra La sombra del ciprés es alargada.
Este humilladero se
creó en la Edad Media como hito de la romería de San Leonardo.
La actual estructura se levantó en el siglo XVI, a las afueras
de la ciudad, sobre el río Adaja y cerca de la ermita de San
Segundo. La construcción es simple: se alza sobre un podium, con
cuatro columnas dóricas que soportan un entablamiento adornado
por escudos. En el interior, se levanta una sencilla cruz de
granito. Según cuenta la historia, aquí encontró Don Pedro a sus
sobrinos Teresa y Rodrigo, cuando huían a tierra de moros
buscando el martirio. Este lugar ofrece una de las mejores
perspectivas de la ciudad.
Iglesia de San Pedro
De estilo románico
cluniacense, su construcción se inició en 1.100 durante la
repoblación de la ciudad. En su bellísimo atrio descubierto se
llevaban a cabo las recepciones de los monarcas que visitaban la
ciudad por primera vez; y aquí juraron respetar sus fueros los
Reyes Católicos en junio de 1.475 y el emperador Carlos I en
mayo de 1.534. La estatua de S. Pedro, corona el conjunto. La
linterna del crucero es una obra de arte y los capiteles del
interior, representan aves, sirenas y grifos. Posee un rico
ornamento litúrgico.
Murallas
Las murallas
son, sin duda, una de las señas de identidad más
emblemáticas de la ciudad, que le confieren un sorprendente
aspecto medieval con monumental recinto amurallado. Son las
más antiguas y las mejor conservadas de toda España. Su
construcción se llevó a cabo por iniciativa de Raimundo de
Borgoña, y las obras se prolongaron hasta el siglo XII.
Tiene una longitud de unos 2.500 m, altura media en torno a
los 12, y espesor de unos 3 m. Su trazado, en forma de
trapecio, está fortificado con casi un centenar de torres y
cubos coronados por unas 2.500 almenas. En ellas se abren
nueve puertas de ingreso a la ciudad, entre las que merecen
especial atención: la Puerta de San Vicente y la Puerta del
Alcázar, en el sector oriental de la muralla, el más antiguo
de todos y en el que sobresale especialmente el magnífico
cimborrio, que es el monumental ábside de la catedral,
convertido en el baluarte más poderoso del conjunto
defensivo; el Arco de Mariscal, la entrada más antigua, y la
Puerta del Carmen, ambas en la parte norte de la muralla; la
Puerta del Puente o Puerta de San Segundo, flanqueada por
dos torres, en el lado occidental; y en la parte meridional,
donde la fortaleza pierde altura y robustez, se encuentran
el Portillo de la Mala Ventura, la Puerta de Santa Teresa o
de Montenegro, y la Puerta del Rastro.
Palacio de los Deanes
Palacio de Los
Deanes Deán se llamaba el clérigo que dirigía
administrativamente la catedral (mandaba sobre el cabildo
catedralicio), y esta monumental casa, precisamente alojaba a
los sucesivos deanes que pasaron por Ávila, y de ahí su nombre.
Es una típica edificación castellana del S. XVI excelentemente
conservada, que consta de un edificio principal y otras
auxiliares que constituyen las caballerizas, todo ello rodea a
un patio de dos alturas. Posee bellas columnas y capiteles de
zapata, las rejas son de estilo "rococó" y luce en su fachada
los escudos de diferentes cabildos. Está coronada por pináculos
barrocos y medallones platerescos.
Desde 1.969 es museo provincial de Ávila, cuyo fondo lo
constituye la aportación del Marqués de Benavites añadiendo
posteriormente otras donaciones, así como aportaciones,
adquisiciones, depósitos y legados de iniciativa privada.
También posee una sala de investigación y una completa
biblioteca sobre temas abulenses. En 1.986 fue reinaugurado este
bello edificio.
Puerta del Alcázar
Se trata del
elemento más solemne del conjunto defensivo.
Las modestas dimensiones del principal arco de entrada a la
ciudad resultan especialmente empequeñecidas al lado de los dos
inmensos cubos o torres paralelas que lo limitan. Estas torres
se hallan unidas en su parte superior por un espectacular puente
que avanza más allá de la línea de los muros. Este puente, como
el de la puerta de San Vicente, es único y singular entre las
murallas europeas. Aunque pueda ser considerado con una especie
de arco triunfal, no cabe duda que su función primordial fue la
de reforzar la protección de la puerta. De los costados de los
cubos sobresalen unas piedras o mensulones cuyo significado pudo
ser alguno de los siguientes: apoyo para un cadalso de madera
(los cadalsos eran tinglados defensivos desmontables), pieza del
puente levadizo o punto de apoyo del quicio de una puerta
exterior. Además hubo otros complementos defensivos hoy
desaparecidos como el foso o cava y la barbacana; ésta era una
barrera de poca altura que servía para impedir que las máquinas
de guerra rodantes se pudieran acercar a los muros y para
dificultar las labores de zapa de los sitiadores.
El conjunto
defensivo se completaba con los elementos existentes en la
puerta. El túnel de entrada contaba en sus extremos con sendas
puertas de madera chapadas de hierro y reforzadas con una
tranca. Entre ellas se abatía el rastrillo (una pesada reja de
hierro) y el órgano (maderos verticales). Para hostigar a
quienes hubieran forzado la puerta exterior había unas cámaras
laterales y una buhedera en la parte superior del túnel que
servían para arrojarles proyectiles. Si se salvaban todos estos
obstáculos se llegaba a una especie de patio de armas que se
convertía en una ratonera para los asaltantes.
Esta puerta ha sido
reparada y restaurada en varias ocasiones. La de 1596 nos ha
dejado una inscripción que se conserva sobre la entrada. La de
1907, obra de Repullés, dotó al conjunto de unas almenas que
nunca tuvo y que imitan a las de la Puerta de San Vicente.
En la mentalidad
colectiva medieval las puertas de las murallas eran percibidas
de manera ambivalente ya que por una parte significaban
franqueza, alianza entre quienes vienen de fuera y quienes viven
dentro, y por otra peligro, vulnerabilidad, por ser el contacto
con el mundo exterior. Por ello, cuando las Crónicas describen
el ritual con el que el primer obispo de Ávila bendijo el
trazado de la cerca dicen: “onde las puertas de la çibdad avían
de fincar, fazían ende más detenencia, e bendecían e oravan más
que en los otros lugares, diziendo exorcismos contra los
enemigos del linaje humanal”.
La Puerta del
Alcázar siempre fue considerada por los abulenses como el
emblema de su ciudad (en el primer escudo de la ciudad, fechado
en 1221, aparece un cubo de la muralla con su puerta y sus
almenas) y el lugar más cargado de simbolismo. Cuando el Concejo
abulense quería hacer ostentación de su poder escogía este marco
para la ceremonia. Ni siquiera los reyes pueden traspasar la
puerta sin que previamente hayan aceptado las normas marcadas
por la ciudad. Cuando Isabel la Católica vino a Ávila recién
coronada reina de Castilla “entrando la muy alta e muy poderosa,
esclarecida Reyna doña Isabel, nuestra señora, en la dicha
çibdad de Ávila e estando su Alteza a la puerta de San Pedro por
partes de fuera, queriendo entrar en ella, estando cavalgando en
una mula... los regidores le suplicaron que confirmase a esta
çibdad e su tierra los previllejos e franquezas e libertades,
esençiones... que tenían de los Reyes... E luego la Reyna dixo
que le plazía e plogo de ello e que ge lo otorgava... e
confirmava...”.
Puerta de San Vicente
Esta puerta es
similar, respecto a los elementos defensivos, a la del Alcázar y
prácticamente conserva los mismos testimonios de sus artilugios
militares que aquélla. Pero el hecho de que las restauraciones
hayan sido menos ostentosas le otorga una pátina de total
autenticidad.
Las recientes
excavaciones efectuadas en torno al cubo sur de la puerta han
proporcionado resultados espectaculares. Ha aparecido, unos tres
metros debajo del suelo actual, la anterior puerta de la muralla
romana junto con cinco hiladas de sillares además de muchos
fragmentoscerámicos de los siglos I a V después de Cristo.
También se ha comprobado que la torre que emerge del suelo
actual está adosada a la muralla romana siendo, por tanto, del
siglo XII.
Real Monasterio de Santo Tomás
Fundación de los Reyes Católicos, construido entre los años
1482 y 1494. El conjunto, de estilo gótico tardío, con
detalles mudéjares, está constituido por la iglesia, los
claustros, las dependencias conventuales y las antiguas
salas palaciegas, convertidas en la actualidad en museo. El
templo tiene una sencilla fachada con portada adornada con
escudos, esculturas y relieves. Consta de una sola nave con
cubierta de bóveda de crucería y capillas laterales. El
retablo del altar mayor presenta escenas de la vida de Santo
Tomás de Aquino y está considerado como la mejor obra de
Pedro de Berruguete. El coro es probablemente de Martín
Sánchez y está provisto de una excelente sillería de nogal y
elevado sobre un arco carpanel. Cuenta, además, con tres
espléndidos sepulcros: el del infante don Juan, único hijo
varón de los Reyes Católicos, obra en alabastro realizada en
1515 por el artista florentino Doménico Fancelli; el de
Núñez de Arnalte, obra de Vasco de la Zarza; y el de Juan
Dávila y su esposa. A la derecha de la iglesia se extiende
la zona conventual que se encuentra dispuesta en torno a
tres claustros: el claustro de los Novios, con arquerías
sobre columnas octogonales de armoniosa sencillez; el del
Silencio, ricamente ornamentado con emblemas de los Reyes
Católicos; y el de los Reyes, de mayores dimensiones que los
otros y con profusa decoración renacentista. En el piso
superior de este último claustro se ha instalado un
interesante Museo de Arte Oriental que alberga piezas de
bronce, porcelanas, marfiles, joyas, y otras, procedentes su
mayor parte de China, Japón y Filipinas.
Torre de los Guzmanes
Situado en la Plaza
del General Mola, es hoy sede de la Diputación Provincial y
anteriormente perteneció a las familias de los Guzmán,
Bracamonte y Mújica.
Fue construida en el siglo XIV, gótica, con aspecto
evidentemente defensivo. Tiene planta cuadrada en fábrica mixta
de sillería y mampostería, coronado por almenas y atalayas con
aspilleras en las cuatro esquinas. Un matacán protege la portada
de arco de medio punto. El interior conserva escalinata gótica y
patio, así como su artesonado mudéjar. cuerpos,...
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Fuente de
algunos de estos artículos:
wikipedia
/
cvc.cervantes.es |