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El libro es fuerza, es valor,
es fuerza, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor.
Rubén Darío
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Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de
abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben
leer o no tienen con qué.
Eduardo Galeano
INTRODUCCIÓN
El castellano es
la lengua oficial del Estado español. Sin embargo, el castellano no es
la única lengua española. En la actualidad existen otras lenguas
españolas que constituyen un patrimonio lingüístico singularmente rico.
La Constitución
Española reconoce el derecho de las Comunidades Autónomas de usar sus
propias lenguas.
El artículo 3 de
la Constitución dice:
1.
El castellano es
la lengua oficial del Estado español. Todos los españoles tienen el
deber de conocerla y el derecho de usarla.
2.
Las otras
lenguas españolas serán también oficiales en sus respectivas Comunidades
Autónomas y de acuerdo con sus Estatutos.
3.
La riqueza de
las diferentes variantes lingüísticas de España es una herencia cultural
que será objeto de respeto y protección especial.
Las lenguas
españolas oficialmente reconocidas por los Estatutos de las Comunidades
Autonomas son euskera (País Vasco y Navarra), gallego (Galicia), catalán
(Cataluña, Islas Baleares y comunidad Valencianadonde, segun el
Diccionario de la Real Academia la variedad del Catalan redibe el nombre
de Valenciano).
Otros Estatutos
dan especial protección a las siguientes lenguas españolas: el bable en
Asturias y la diversidad lingüística de Aragón.
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España
EL CASTELLANO
El artículo 3 de la
Constitución Española declara que el castellano es la lengua oficial del
Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerlo y el derecho de
usarlo.
El castellano, que se
habla en todo el territorio nacional, Guinea Ecuatorial, los antiguos
territorios españoles del Sahara, América Central y del Sur (excepto en
Brasil y las Guyanas) y en parte de Filipinas, es el idioma oficial y
cultural de unos 350 millones de personas en todo el mundo. De ellas,
casi 300 millones lo hablan como lengua materna. Estas cifras hacen del
idioma del Estado español la lengua romance más hablada, el instrumento
expresivo de una comunidad que abarca dos mundos y que es hablada por
personas de diferentes razas.
En 1714, Felipe V la
declaró la lengua oficial de España y generalmente es conocida como
"español", denominación que ya se usaba en Castilla en la Edad Media, y
que fue empleada por los gramáticos y autores de los siglos XVI y XVII.
La Real Academia de
la Lengua prefirió llamarla "castellano" hasta 1925, año en el que su
Diccionario adoptó el nombre de "español". La Real Academia Española,
situada en Madrid, es la encargada de "limpiar, fijar y dar esplendor"
al idioma, siempre en contacto con otras academias latinoamericanas, y
de mitigar los problemas que surgen del uso de una lengua que se habla
en un espacio geográfico tan amplio. Sus miembros son elegidos entre los
más prestigiosos eruditos y creadores literarios.
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España
EL CATALÁN
El catalán es una
lengua romance, cuyo texto literario más antiguo, las Homilies d´Organya,
data de mitades del siglo XII.
En los siglos XIII,
XIV y XV, la literatura catalana floreció, al principio bajo la
influencia de la literatura provenzal y más adelante como producto de
sus propios recursos temáticos y formales.
Entre los siglos XVI
y XVIII sobrevino un periodo de declive, del que despertó en el siglo
XIX con el movimiento llamado la Renaxença, el Renacimiento.
La normalización
lingüística moderna se llevó a cabo cuando Prat de Riba instituyó, en
1907, el Institut d´Estudis Catalans, con el objeto de estudiar
científicamente todos los elementos de la cultura catalana. En el
Institut d´Estudis Catalans, Pompeu Fabra realizó la regulación y
sistematización gramatical de las normas unitarias para su escritura
(1913).
Tanto el castellano
como el catalan (desde 1979) son las lenguas oficiales de Catalunya y
las Islas Baleares (desde 1983), en Valencia el Catalan recibe el nombre
de Valenciano, reconocido con esta denominacion por el Estatuto de
Autonomia.
El articulo 7.1 del
Estatuto de la Comunidad Valenciana, que incluye las provincias de
Alicante, Castellon y Valencia dice:
"Las dos lenguas
oficiales de la comunidad autonoma son el valenciano y el castellano.
Todos tienen el derecho de conocerlas y usarlas."
El antiguo reino de
Valencia fue declarado comunidad autonoma en 1982, y la ley de
normalizacion linguistica se aprobo el 23 de noviembre de 1983 (B.O.E.
No. 20 del 20 de Enero de 1984).
El catalán se habla
también en algunas zonas de Aragón y Murcia y, fuera de España, en la
región del Rosellón francés, el Principado de Andorra y en la ciudad
italiana de Cerdeña. Es la lengua materna de unos 5 o 6 millones de
personas. Más aún, muchos hablantes de castellano o español que viven en
las áreas antes mencionadas, lo hablan y lo entienden.
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España
EL EUSKERA
El euskera, o lengua
vasca, se escribe actualmente con el alfabeto latino. Lo hablan
alrededor de 600.000 personas en el norte de España: en toda la
provincia de Guipúzcoa, en Vizcaya y Navarra y además en algunas zonas
de Álava y en la parte occidental de los Pirineos franceses
(aproximadamente 100.000 hablantes).
Con respecto al
origen de la lengua vasca, existen varias hipótesis. Se ha sugerido que
la lengua de los antepasados de los vascos fue introducida en esta parte
de Europa por inmigrantes de Asia Menor a principios de la Edad de
Bronce (alrededor del año 2.000 AC).
Las lenguas vasca y
castellana iniciaron juntas el curso de la historia ya que el primer
texto castellano conservado, el Código Emilianense, c.977, está también
escrito en vasco.
El euskera es la
lengua oficial de las provincias vascas desde 1982, junto con el
castellano. Las características orográficas de la región han determinado
el mantenimiento de su diversidad lingüística, lo que lleva a algunos
lingüistas, basándose en las dificultades de intercomunicación, a
señalar la existencia de siete lenguas vascas diferentes. Para superar
esta fragmentación se creó en 1919 la Real Academia de la Lengua
Vasca, y en 1968 se adoptó, con fines oficiales, una gramática
estandarizada del vasco, llamada batúa.
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España
EL GALLEGO
El
gallego (galego en gallego) es la lengua propia de Galicia, donde es
oficial junto al castellano (Constitución española de 1978 art. 3.2.
y Estatuto de Autonomía de Galicia art. 5). Está estrechamente
emparentado con el portugués, con el que formó unidad lingüística
durante la Edad Media.
Además de ser usado en Galicia, también se habla y se permite su
enseñanza reglada en el occidente de El Bierzo (Provincia de León) y
en una pequeña zona de Sanabria (Provincia de Zamora), ambas de la
Comunidad Autónoma de Castilla y León, según un acuerdo entre la
Consejería de Educación de la Junta de Galicia y la Consejería de
Educación de Castilla y León [2]. En el curso 2005-2006 ningún
colegio sanabrés solicitó aún impartir la asignatura optativa de
gallego, frente a los 844 alumnos que ya la estudian en 9 municipios
bercianos, a cargo de 47 profesores. Además en el Estatuto de
Autonomía de Castilla Y León, en su artículo 4.º, se indica:
"Gozarán de respeto y protección la lengua gallega y las modalidades
lingüísticas en los lugares en que habitualmente se utilicen" [3].
Las comunidades de gallegos en Hispanoamérica, especialmente en
Buenos Aires (Argentina), Caracas (Venezuela), Montevideo (Uruguay),
La Habana (Cuba), Ciudad de México (México) y en Europa, lo
conservan con bastante precariedad.
En tres municipios cacereños del valle del Jálama (Valverde del
Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo) se habla a fala, una lengua
sobre la que no hay acuerdo acerca de si es una tercera rama del
gallegoportugués de la península Ibérica o un portugués antiguo de
las Beiras con superestratos leonés y español.
Algunas posturas defienden que también se habla en los concejos
limítrofes del Principado de Asturias pertenecientes a la comarca
del Eo-Navia, llamándose eonaviego o gallego-asturiano, aunque este
es un punto sobre el que hay gran controversia.
Dentro de Galicia existen tres dialectos reconocidos, cada uno con
sus particularidades. El dialecto occidental se habla en las Rías
Bajas y llega hasta la zona de Santiago de Compostela. El central
ocupa la gran mayoría del territorio gallego, mientras que el
dialecto oriental se habla en las zonas más orientales de Galicia y
los terriotorios fronterizos de León y Zamora.
Historia
El gallego proviene del gallego-portugués (o galaico-portugués),
lengua medieval fruto de la evolución del latín en la zona
noroccidental de la Península Ibérica, concretamente en parte de la
provincia romana de Gallaecia, que comprendía el territorio de la
Galicia actual, el norte del actual Portugal, Asturias, la actual
provincia de León y parte de la Zamora.
Recientemente se ha hallado el documento más antiguo escrito en
gallego que se conserva, que data de 1228, se trata del fuero de
Castro Caldelas («Foro do bo burgo do Castro Caldelas») otorgado por
el rey Alfonso IX en abril de dicho año a la villa orensana.
Durante la Edad Media, el gallego-portugués fue, junto con el
occitano, la lengua vehicular de la creación poética trovadoresca en
toda la Península Ibérica (ver lírica galaicoportuguesa). El rey de
Castilla Alfonso X el Sabio escribió en gallego-portugués sus
Cantigas de Santa María.
La dominación castellana que sobrevino con posterioridad al
sojuzgamiento de la nobleza gallega a finales de la Edad Media
conllevó la práctica desaparición de esta lengua del ámbito público.
La influencia del castellano provocó que el gallego fuera
distanciándose del portugués, la lengua oficial del reino de
Portugal, que conoció además una importante expansión ultramarina.
En Galicia se conoce a esta época, que se prolonga hasta finales del
siglo XIX, como los séculos escuros (siglos oscuros).
A finales del siglo XIX se produce el movimiento literario conocido
como Rexurdimento, con el cual, gracias a autores como Rosalía de
Castro, Curros Enríquez, Valentín Lamas Carvajal o Eduardo Pondal,
se convierte el gallego en lengua literaria, aunque casi
exclusivamente utilizada en poesía. A comienzos del siglo XX
comienza a ser utilizada en los mítines por los partidos
galleguistas. En 1906 se fundó la Real Academia Gallega, institución
encargada de la protección y difusión del idioma. En el Estatuto de
Autonomía de 1936 el gallego es reconocido como lengua cooficial,
junto con el castellano. Sin embargo, tras la guerra civil sigue un
período de represión lingüística, que hace que durante los años
cuarenta casi toda la literatura gallega se escriba desde el exilio.
No obstante, durante los años setenta tiene lugar un importante
cambio, y desde 1978 el gallego es recococido como oficial en
Galicia por la Constitución Española y por el Estatuto de Autonomía
de 1981.
Actualmente, el uso del gallego sobre el español es mayoritario en
las áreas rurales, siendo menor su uso en las grandes urbes, debido
a la influencia del castellano. Aun así, según el más reciente
estudio sobre las costumbres idiomáticas de la población gallega, lo
usa en torno a un 80% de la población. Si bien es el idioma
porcentualmente más hablado de entre los propios de las
nacionalidades históricas españolas, goza de menos reconocimiento
social que, por ejemplo, el catalán, que también ha sufrido
políticas centralistas represivas durante el franquismo, seguramente
porque desde finales de la Edad Media fue identificado por los
propios gallegos como la lengua de los campesinos y de las capas
bajas de la sociedad. En la práctica, gran parte de los
gallegohablantes hablan un dialecto mixto, denominado
tradicionalmente castrapo, que mezcla sonidos, palabras y prosodia
del castellano y del portugués.
Todos los años se celebra el Día de las Letras Gallegas (17 de
mayo), dedicado a un escritor en esta lengua elegido por la Real
Academia Galega de entre aquellos muertos hace más de diez años.
Este día es utilizado por los organismos oficiales para potenciar el
uso y el conocimiento de la lengua gallega.
La
lengua gallega dispone de siete vocales en posición tónica (a
diferencia del portugués, cuyo sistema vocálico incluye doce
fonemas). Las vocales son /i/, /e/, /ɛ/, /a/, /ɔ/, /o/, /u/. La
diferencia entre /e/ y /ɛ/, y entre /ɔ/ y /o/ reside en el grado de
abertura: /ɛ/ y /ɔ/ son más abiertas que /e/ y /o/. Este sistema
vocálico es el mismo del latín vulgar.
En posición átona, el número de vocales se reduce a cinco, pues se
suprime la diferencia entre /e/ y /ɛ/, y entre /ɔ/ y /o/.
A diferencia de lo que ocurre en portugués, la nasalidad no es un
rasgo pertinente en el vocalismo gallego, pese a estar presente en
la consonante nasal velar sonora /ŋ/ que interfiere en la fonación,
tanto en medio de palabra (funme, cansei) como al final de palabra
(corazón, camión)
El gallego admite 16 diptongos o combinaciones de dos vocales en una
misma sílaba. Dichos diptongos son decrecientes cuando la primera
vocal tiene un mayor grado de abertura que la segunda, y crecientes,
cuando ocurre al revés.
/ai/
(ej. "laborais")
/au/ (ej. "causa")
/ei/ (ej. "conselleiro")
/eu/ (ej. "defendeu")
/iu/ (ej. "viviu")
/oi/ (ej. "escoitar")
/ou/ (ej. "Ourense")
/ui/ (ej. "puido")
Los diptongos crecientes son:
/ia/ (ej. "diante")
/ie/ (ej. "ciencia")
/io/ (ej. "cimiterio")
/iu/ (ej. "triunfo")
/ua/ (ej. "lingua")
/ue/ (ej. "frecuente")
/ui/ (ej. "lingüista")
/uo/ (ej. "residuo")
Las consonantes existentes en el gallego son: b, c, d, f, g, h, l,
m, n, ñ, p, q, r, s, t, v, x, z.
A pesar de que en los diccionarios podamos encontrar también las
letras j, k, w, y; éstas no son propias del idioma y solo se
utilizan en extranjerismos aceptados por la normativa.
Existen además estos dígrafos: rr, ch, ll, nh; con sonidos
diferentes a cada una de las letras por separado.
Artículo principal: Normativa del idioma gallego
De acuerdo con el Estatuto de Autonomía de Galicia, la comunidad
autónoma tiene las competencias exclusivas en la promoción y
enseñanza del gallego (artículo 27). Tales competencias fueron
desarrolladas mediante el Decreto de Normativización de la Lengua
Gallega (Decreto 173/1982, de 17 de noviembre) y la Ley de
Normalización Lingüística (Ley 3/1983, de 15 de junio).
En el primero, se dispone que las «Normas ortográficas e
morfolóxicas do Idioma Galego» (NOMIGa), elaboradas conjuntamente en
1982 por la Real Academia Gallega (RAG) y el Instituto da Lingua
Galega (ILG), quedaban aprobadas como la "norma básica para la
unidad ortográfica y morfológica de la Lengua Gallega" (artículo 1).
También que ambas entidades podrían, previo acuerdo conjunto,
"elevar a la Junta de Galicia cuantas mejoras estimen conveniente
incorporar a las normas básicas". En la segunda, se precisa (en la
Disposición Adicional), que "en las cuestiones relativas a la
normativa, actualización y uso correcto de la lengua gallega, se
estimará como criterio de autoridad lo establecido por la Real
Academia Gallega".
Diferentes entidades culturales defienden al idioma gallego como
variedad diatópica del diasistema lingüístico gallego-luso-africano-brasileiro,
conocido mundialmente por el nombre de portugués, y promueven una
normativa reintegracionista consistente en la aceptación de una
ortografía gallega semejante a la portuguesa. De acuerdo con los
reintegracionistas, la diferencia entre las diferentes variedades
del diasistema es comparable a la diferencia entre las diversas
variedades de español. También se han comparado, desde hace casi un
siglo por Johán Vicente Biqueira (en 1919) y reiterado por Ricardo
Carvalho Calero (1981), con la correlación entre el flamenco y el
neerlandés.
Entre estas entidades se encuentran la Associação de Amizade Galiza-Portugal
(AAG-P), la Associaçom Galega da Língua (AGAL) y el Movimento Defesa
da Língua (MDL). Proponen estrategias diferentes, aunque
complementarias, para alcanzar lo que consideran la normalización
plena del gallego, de acuerdo con lo que ya Castelao definió en
Sempre en Galiza: «habrá un día en que gallegos y portugueses
hablarán y cantarán en la misma lengua».
Los reintegracionistas consideran que las NOMIGa consagran la
castellanización del gallego con la adopción de letras y dígrafos,
como Ñ y LL (el valor palatal fricativo atribuido a la letra X es
también dependiente de los usos de G+e, i y J de castellano), en la
utilización de sufijos, como -ble, -ción, -ería (por las
consideradas autóctonas -vel, -çom, -aria) y en el léxico "normativizado"
sobre el patrón castellano.
El
debate entre las posturas reintegracionistas y las autonomistas (las
que sostienen que el gallego es una lengua autónoma tanto del
castellano como del portugués) versa más sobre como debería ser la
lengua gallega que como realmente es en la actualidad.
Seguramente, por ello, el debate lingüístico se ha visto enviciado
por el trasfondo político e ideológico que cada una de estas
propuestas parecen representar. Por un lado, se ha identificado el
reintegracionismo con separatismo ("arredismo", en gallego)[cita
requerida] o incluso con la reunificación territorial con Portugal
(aunque esta idea no parece subyacer en ningún caso detrás de las
posturas reintegracionistas)[cita requerida]. Por otro lado, los
reintegracionistas tachan a los autonomistas de españolistas y
denuncian que en el fondo pretenden la desaparición del gallego en
favor del castellano. Es obvio que estas presunciones carecen en la
mayoría de los casos de veracidad. No obstante, han mantenido el
debate enrocado en posiciones irreconciliables durante largo tiempo.
Tampoco contribuyó a resolver el debate la división del movimiento
reintegracionista [cita requerida]. Mientras, los autonomistas
mantenían con leves disensiones una normativa única (gracias sobre
todo al apoyo que supone ser la normativa oficial), los
reintegracionistas se dividían en dos conjuntos que defendían dos
normativas similares pero distintas en cuanto a su grado de
"aproximación" al gallego-portugués o al portugués. Entre ellas, la
conocida en su día como "norma de mínimos", apoyada sobre todo por
el Bloque Nacionalista Galego, era la más utilizada.[cita
requerida]. También existe la postura de los lusistas, que defienden
el uso del acuerdo ortográfico de la lengua portuguesa para escribir
el galego, puesto que consideran al gallego y al portugués como la
misma lengua.[cita requerida].
Curiosamente, la sociedad portuguesa y la brasileña, así como sus
lingüistas y políticos, han permanecido prácticamente ajenos a este
debate[cita requerida]. Ni en Portugal ni en Brasil parece haber
gran interés por mantener siquiera una ortografía común entre
portugués y brasileño. Aún hoy ambas variantes presentan
diferencias, si bien ligeras, en la ortografía. Por otro lado, la
mayoría de los hablantes portugueses a lo largo del mundo parecen
desconocer la existencia del gallego y que, en el origen del idioma
que comparten, está el gallego-portugués de la Edad Media[cita
requerida].
El debate entre autonomistas y reintegracionistas, que en algunos
momentos pareció teñirse de trágicos augurios sobre el futuro del
idioma gallego, no ha conseguido interesar a la sociedad a pesar de
que le afecta hondamente[cita requerida].
Tanto la normativa reintegracionista como la normativa autonomista
tienen connotaciones políticas en Galicia, siendo algunos defensores
del reintegracionismo en Galicia personas vinculadas con la
izquierda nacionalista gallega, y siendo algunos de los defensores
del autonomismo personas vinculadas a la derecha españolista. Sin
embargo, en Portugal, en las Universidades y Centros de
Investigación, los dialectos gallegos son estudiados como parte del
portugués, sin que ello tenga ninguna connotación política.
Las tesis reintegracionistas tienen su origen tanto en la
bibliografía autóctona gallega como en la obra filológica
portuguesa, como por ejemplo la clasificación dialectal del
portugués realizada por el romanista portugués Luís Filipe Lindley
Cintra.
El 12
de julio de 2003, la Real Academia Gallega aprobó una modificación
de las NOMIGa. La propuesta de modificación vino precedida de una
intensa labor tendente a conseguir un consenso normativo auspiciado
por la Asociación Socio-Pedagóxica Galega, que se tradujo en una
propuesta aprobada por el Instituto da Lingua Galega y por los
departamentos de Filología Gallega de las tres universidades
gallegas, y apoyada por un número importante de entidades y
colectivos.
Las nuevas normas, conocidas como "normativa de la concordia" no
fueron, sin embargo, apoyadas por las asociaciones
reintegracionistas y lusistas, ya que consideraron que las
modificaciones tenían escaso alcance y marginaban las propuestas
reintegracionistas.
Las modificaciones introducidas por la RAG no son de gran calado y,
de hecho, en algunos casos se limitan a señalar como opciones
preferentes algunas que ya estaban admitidas como válidas en las
propias normas, aunque consideradas no aconsejables.
Se
desaconseja la representación escrita de la denominada "segunda
forma" del artículo; así, se aconseja escribir: "cambiar as cousas"
en lugar de la anteriormente recomendada "cambia-las cousas".
Se recomienda escribir todo junto palabras como: "apenas", "amodo",
"devagar" o "acotío" (que antes se escribían separadas).
Se recomienda el uso de las terminaciones '-bel' y '-aría' (como en
"posíbel" y "concellaría") y de la contracción 'ao' (en lugar de
'ó'). También se aconseja como preferente el uso de los signos de
interrogación y exclamación sólo al final de la frase.
Se
incluyen nuevas palabras con la terminación '-zo' o '-za' (que
anteriormente se escribían sólo con '-cio', '-cia'), como por
ejemplo: "espazo", "servizo", "diferenza" o "sentenza". De esta
forma, la denominación Galiza es reconocida como tradicional y
literaria, y es aceptada por la nueva normativa.
En
general, la letra 'c' desaparece de los grupos consonánticos '-ct-'
y '-cc-' si están precedidos por las vocales 'i' o 'u'. Por ejemplo:
"dicionario" o "ditado".
Se admite el uso de "até" (preposición), "porén", "estudante" o del
artículo relativo "cuxo", anteriormente no admitidos. La letra 'q'
pasa a denominarse "que" en lugar de "cu".
La
influencia de la lengua española sobre el gallego ha provocado que
las normativas del gallego establezcan normas ligeramente
distanciadas del gallego hablado, por ejemplo algunas de las
propuestas reintegracionistas (como los sufijos -vel, -çom, -aria) y
autonomistas (como los sufijos -bel, -za, -aría).
Una parte de la sociedad gallega percibe el gallego y el portugués
como lenguas distintas y otra parte percibe el gallego y el
portugués como dialectos de la misma lengua, existiendo total
inteligibilidad entre ambos. Por otro lado, debido al hecho de que
un gran sector de la población haya sido escolarizada en castellano,
a algunas personas les resulta más natural una ortografía del
gallego coincidente con la castellana que una próxima a la
ortografía portuguesa
Las tres corrientes lingüísticas tienen sus respectivos puntos
débiles. La propuesta autonomista adopta gran parte de las
soluciones de la ortografía del castellano, lo cual imposibilita en
muchos casos la representación escrita de los fonemas inexistentes
en castellano. La propuesta reintegracionista es desconocida por
parte de la sociedad gallega, lo que provoca en algunos casos la
asociación errónea de esa normativa con el lusismo o con la fonética
del portugués, siendo evidentes las diferencias fonéticas
existentes. En la propuesta lusista, algunas de las soluciones
ortográficas compartidas con el portugués no son necesarias en el
gallego, puesto que el gallego no utiliza algunos fonemas del
portugués y no necesita representarlos en la escrita. Acerca de
estas dos últimas posturas no existen estadísticas oficiales en base
a las cuales se pueda determinar su grado de implantación en la
sociedad.
Todas las normativas conservan signos gráficos que carecen de
sentido fonético, por ejemplo la normativa oficial conserva signos
gráficos, algunos de ellos heredados de la ortografía castellana,
como (b/v, c/z, c/qu para designar el mismo fonema o la mudez de la
h).
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España
OTRAS LENGUAS ESPAÑOLAS
El artículo 3.3 de la Constitución Española dice:
La riqueza de las diferentes variantes lingüísticas de España es una
herencia cultural que será objeto de especial respeto y protección.
El Romanticismo despertó de su letargo temporal a la literatura
regional, que había gozado de gran tradición literaria durante la Edad
Media. La dictadura franquista prohibió inicialmente y luego obstaculizó
el uso de lenguas españolas que no fueran el castellano de modo que
éstas se vieron confinadas al uso doméstico y encontraron serias
dificultades para su desarrollo como vehículo cultural.
Esta situación sólo pudo ser superada gracias a la tenacidad de
instituciones privadas que preservaron su estudio y propugnaron su uso.
Oficialmente hablando, existen también algunos Estatutos de las
Comunidades Autónomas que dan protección a algunas lenguas:
El Estatuto del Principado de Asturias, constituido como Comunidad
Autónoma en 1981 dice: "El bable será protegido. Se promoverá su uso en
los medios de comunicación y en los centros docentes, respetando siempre
las diferencias locales y el deseo de su aprendizaje.
El Estatuto de la Comunidad Autónoma de Aragón, establecida en 1982,
dice: "Se protegerán las diferentes variantes lingüísticas de Aragón,
consideradas elementos de su herencia histórica y cultural".
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España
OTRAS LENGUAS QUE SE HABLAN O
ESEÑAN EN ESPAÑA
Además, debemos mencionar otros
enclaves lingüísticos en la península española:
1.
El gascón se habla en el Valle de Arán
y en los Pirineos catalanes.
2.
El portugués en las zonas de
Castilla-León y Extremadura que limitan con Portugal.
Por último, en lo que se refiere
a lenguas extranjeras, el inglés es el que más se enseña (es la lengua
oficial de Gibraltar, aunque es el español andaluz el que se usa en la
vida cotidiana), pero también el francés y, en menor medida, el alemán y
el italiano.
Las lenguas clásicas, el latín y
el griego, también se estudian en las escuelas. La romanización de la
Península Ibérica introdujo, por medio del latín vernáculo, casi todas
las lenguas peninsulares, con excepción del euskera.
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