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Cuando rezamos hablamos
con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con
nosotros.
San Agustín
Si cerca de la biblioteca
tenéis un jardín ya no os faltará de nada.
Marco Tulio Cicerón
LA GRAMÁTICA DEL
ESPAÑOL
Del punto
de vista de la clasificación de las lenguas, el español
es una lengua flexiva, aunque en menor medida de lo que fue el latín. Es
una lengua de acentuación fundamentalmente grave, es decir, acento en la
penúltima sílaba, lo que no significa que no existan palabras agudas,
muy numerosas, o esdrújulas, procedentes mayoritariamente de préstamos
griegos. Conserva desinencias para el género, pero ha perdido el neutro
en los nombres y los adjetivos y lo conserva en los pronombres como eso, lo vuestro, y en el artículo determinado
lo, que se
emplea como mecanismo nominalizador de adjetivos y de oraciones, a las
que confiere una significación de totalidad y abstracción, como en lo
que quieras.
MORFOLOGÍA Y SINTAXIS
El
nombre ya había perdido las desinencias de caso en el latín tardío del
siglo VI. En su lugar el español, como las demás lenguas románicas
mediterráneas, sustituyó por un procedimiento sintáctico lo que fue en
principio morfológico, es decir, marcó con preposiciones más nombre las
funciones gramaticales de sujeto, objeto directo, indirecto y
complementos verbales de otra especie. Tanto en el caso de los objetos
directos personales o afectivos usa la preposición a, como en el
esquema querer a una persona y querer al gato; en el caso
del objeto indirecto emplea asimismo a, como por ejemplo dar
algo a alguien; en el caso del sujeto, son las desinencias verbales
las que llevan la marca del sujeto (comíamos, supone siempre un
sujeto en primera persona plural) y sólo en el caso de necesitar
especificarlo es el orden, antepuesto al verbo, el elemento que
determina esta función. Por ejemplo, Los poblamientos humanos
destruyen los bosques cambiaría su sentido si se escribiera al
revés: Los bosques destruyen los poblamientos humanos; por lo
tanto, el orden de los objetos que van pospuestos al verbo orden también
es importante. Los demás complementos observan un orden bastante libre.
Una ordenación diferente y peculiar del sujeto está presente en las
oraciones interrogativas del español que se habla en toda la zona de
influencia del Caribe. Mientras que en las demás variedades del idioma
el sujeto de una oración interrogativa va pospuesto al verbo de acuerdo
con el esquema: pronombre interrogativo-verbo-sujeto, como ¿qué
quieres tú?, en esa variedad el orden de la oración es: pronombre
interrogativo-sujeto-verbo, como por ejemplo ¿qué tú quieres? No
se trata, como algunos estudios señalaron, de ningún anglicismo
sintáctico, sino de una evolución interna del idioma relacionada con
otros hechos, como el cambio en la determinación y la pérdida de algunas
desinencias verbales, consecuencia de la relajación de los fonemas
finales y su consiguiente neutralización.
Los verbos redujeron a tres las cuatro conjugaciones del latín. Posee
desinencias para las personas, el número, el tiempo, el modo y la voz.
En el caso de la segunda persona, el español canario, andaluz occidental
y americano, salvo algunas zonas colombianas, ha conservado las formas
del siglo XVII
y ha desarrollado una conjugación para el singular basada en la
concordancia originaria con vos, segunda persona del plural; las
formas correspondientes a tú se consideraron vulgares y hasta
humillantes, y por esa razón la persona de confianza reconocida como
digna de respeto fue tratada de vos; a su vez, las personas de
menor confianza reciben el mismo tratamiento que en la península; son
usted y concuerdan con la tercera persona. El cambio afecta por igual a
la conjugación verbal y al paradigma de los pronombres personales y se
denomina voseo al cambio en el empleo de tú por vos, tanto en el
verbo como en los pronombres, así como en los posesivos que también
necesitan la concordancia de persona. Hoy se observa una tendencia a
aceptar el paradigma peninsular entre las clases urbanas y cultas, sobre
todo las argentinas.
LA VOZ VERBAL
En
el caso de la voz, las cosas no son tan claras como aparecen en algunos
manuales. La voz activa emplea haber como verbo auxiliar para
formar los tiempos compuestos, lo que permite a ciertas escuelas
lingüísticas hablar de desinencias discontinuas o morfemas discontinuos
en los tiempos compuestos, porque el verbo auxiliar está completamente
gramaticalizado y no posee otra función que la de marca de tiempo,
persona y modo. En la voz pasiva todos los tiempos se forman con el
auxiliar ser, también gramaticalizado, y no existen más
desinencias de pasiva que las que comporta el auxiliar.
El
verbo carece de desinencia de aspecto, pero existe una serie de
perífrasis con claro valor aspectual de acción en desarrollo, como estar + gerundio o
acabar de + infinitivo. En las gramáticas
escolares hasta mediado el siglo XX
se hablaba de una conjugación perifrástica, activa y pasiva; hoy las
gramáticas más completas hablan de perífrasis de obligación del tipo haber de + infinitivo,
tener que + infinitivo, o deber
(de) + infinitivo. Sea adecuado o no el tratamiento como voz o como
meras perífrasis, son procedimientos muy rentables en español para
construir la obligación y hasta los matices del futuro; compárense estos
matices en la significación de vendrá, debe venir, tiene que venir,
ha de venir.
Otro hecho relacionado con el cambiante paradigma de la voz es la
conjugación pronominal, que empezó siendo una conjugación reflexiva y
que hoy ha adquirido valor de voz media, como nos tomamos unos cafés.
En esos casos el pronombre átono recibe el nombre de anáfora. Este
fenómeno no aparece tan extendido en el español americano.
OTROS RAGOS DEL ESPAÑOL
El
español también se caracteriza por su constante empleo del pronombre se, y el uso vivo del subjuntivo que tantos problemas origina a
quienes aprenden español como segunda lengua. Entre las características
heredadas del latín debe destacarse la sintaxis y los procedimientos
sintácticos para matizar, calificar o convertir en nombres, y por tanto
sujetos, a oraciones completas.
Formular una hipótesis es un hecho complejo en español; así puede
decirse quizá venga sin matización mayor, o bien, es posible
que venga, podría venir, puede que venga, o si
viniera. Otras lenguas no matizan con posibilidades gramaticales,
sino léxicas, y poseen un inventario mayor de adverbios y frases
adverbiales que signifiquen hipótesis. No obstante, la complejidad
gramatical, la matización y la gradación es mayor que si se realiza por
medios léxicos, pues ninguna lengua mantiene muchas palabras de
significado tan próximo como el que proporcionan las construcciones
anteriores, al menos entre las lenguas no aislantes.
DE
LAS LETRAS MAYÚSCULAS
Este texto fue tomado del "Esbozo..." de la Real
Academia
Española, que es poseedora los derechos de autor
a) En lo manuscrito no suelen escribirse con letras
mayúsculas palabras o frases enteras.
b) En las portadas de los libros impresos, en los
títulos de sus divisiones y en las inscripciones
monumentales, lo más común es usar de solas
mayúsculas, todas, generalmente, de igual tamaño.
Los nombres propios, títulos de obras, dicciones y
aun cláusulas que se quiera hacer resaltar, pueden
escribirse con todas sus letras mayúsculas; pero en
cualquer voz en que se haya de emplear letra
mayúscula con una o con diferentes minúsculas,
aquella ha de ser la inicial o primera de la dicción.
c) Se escribirán con letra inicial mayúscula:
1.° La primera palabra de un escrito y la que vaya
después de punto.
2.° Todo nombre propio; v. gr.: Dios, Jehová, Jesús,
Luzbel, Platón, Pedro, María, Alvarez, Pantoja,
Apolo, Calíope, Amadís de Gaula; Europa, España,
Castilla, Toledo, Madrid, Carabanchel, La Zarzuela;
Cáucaso, Himalaya, Adriálico, Tajo, Aganipe;
Bucéfalo, Babieca, Rocinante.
3.° Los atributos divinos, como Criador y Redentor;
los títulos y nombres de dignidad, como Sumo
Pontífice, Duque de Osuna, Marqués de Villena; los
nombres y apodos con que se designa a determinadas
personas, como el Gran Capitán, Alfonso el Sabio,
García el Trémulo,y particularmente los dictados
generales de jerarquia o cargo importante cuando
equivalgan a nombres propios. Así, en las
respectivas historias de Paulo V, Felipe III y don
Pedro Téllez Girón, v. gr., se escribirán con
mayúscula el Papa, el Rey y el Duque cuantas veces
fueren nombrados en esta forma aquellos personajes;
pero se deberá usar de minúscula, por ejemplo, en la
vulgar sentencia: El papa, el rey y el duque están
sujetos a morir, como lo está el pordiosero.
4.° Los tratamientos, y especialmente si están en
abreviatura, como Sr. D. (señor don), U. o V. (usted),
V. S. (usía), etc. Usted, cuando se escribe con
todas sus letras, no debe llevar mayúscula; también
domina el uso de minúscula con señor y don en igual
caso.
5.° Ciertos nombres colectivos, en casos como estos:
El Reino representó a S. M. contra tales desórdenes,
el Clero lo habia hecho antes.
6.° Los sustantivos y adjetivos que compongan el
nombre de una institución, de un cuerpo o
establecimiento: el Supremo Tribunal de Justicia; el
Museo de Bellas Artes; el Colegio Naval; la Real
Academia de la Historia.
7.° Los nombres y adjetivos que entraren en el
título de cualquier obra: Tratado de Esgrima;
Ortografía Castellana; Historia de los Vándalos,
etc. No se observa esta regla cuando el título es
largo; v. gr.: Del rey abajo, ninguno, y labrador
más honrado, García del Castañar.
8.° En las leyes, decretos y documentos oficiales
suelen escribirse con mayúscula todas las palabras
que expresan poder público, dignidad ou cargo
importante, como Rey, Príncipe, República,
Regente,Trono, Corona, Monarquia, Estado, Gobierno,
Ministro, Senador, Diputado, Autoridad, Justicia,
Magistrado, Juez, General, Jefe, Gobernador, Alcalde,
Director, Consiliario, Secretario, etc.
9.° Cuando no encabecen párrafo o escrito, o no
formen parte de un título, se recomienda escribir
con minúscula inicial los nombres de los dias de la
semana, de los meses, de las estaciones del año y de
las notas musicales.
10.° Se recomienda que cuando se utilicen mayúsculas,
se mantenga la tilde si la acentuación ortográfica
lo exige, a fin de evitar errores de pronunciación o
confusiones en la interpretación de vocablos. Este
mantenimiento es especialmente necesario en las
portadas de libros, nombres geográficos, listas de
nombres propios, etc.
11.° Suele emplearse mayúscula a principio de cada
verso, de donde las letras de esta forma tomaron el
nombre de versales. En la poesía moderna es
frecuente encabezar los versos con minúscula.
12.° La numeración romana se escribe hoy con letras
mayúsculas, y se emplea para significar el número,
con que se distinguen personas del mismo nombre,
como Pío V, Fernando III, el número de cada siglo,
como el actual, el XX de la era cristiana; también
es frecuente para indicar el número de un tomo,
libro, parte, canto, capítulo, título, ley, clase y
otras divisiones, y el de las páginas en los
prólogos y principios de un volumen.
13.° Cuando hubiere de escribirse con mayúscula la
letra inicial de voz que empiece con Ch o Ll, solo
se formarán de carácter mayúscula la C y la L, que
son primera parte de estas letras compuestas o
dobles. Escribiremos, pues, Chinchilla y Chimborazo,
Llerena y Llorente y de ninguna manera CHinchilla,
CHimborazo, LLerena, LLorente.
¿CÓMO Y CUÁNDO DEBEMOS USAR DENTRO Y ADENTRO?
Es frecuente que aun los hablantes cultos de nuestra
lengua experimenten dificultades con el uso de estos
dos adverbios. La correctora Cecilia Mosteiro llevó
a cabo la presente recopilación de textos sobre el
tema, extraídos de las principales herramientas
utilizadas por los profesionales del idioma.
DRAE
adentro. 1. adv. lugar. A o en lo interior. Mar
adentro, tierra adentro. Se metió por las puertas
adentro.
dentro. 1. adv. lugar. En la parte interior de un
espacio o término real o imaginario. Me ha salido de
dentro. Se frota por dentro. Dirigir todo hacia
dentro.
DPD
adentro. 1. Adverbio de lugar que, con verbos de
movimiento explícito o implícito, significa ‘hacia
la parte interior’: «Enseguida la condujo adentro»
(Montero Trenza [Cuba 1987]); «Lo he empujado ahí
adentro» (Hernández Naturaleza [Esp. 1989]). También
se emplea para indicar estado o situación, con el
significado de ‘en la parte interior’, aunque ello
es más frecuente en América que en España, donde
para expresar situación lo normal es usar dentro (→
dentro): «Ya estás adentro y eres incapaz de salir»
(Volpi Días [Méx. 1994]); «Lo llevo tan adentro» (Sampedro
Sonrisa [Esp. 1985]). Puede combinarse con las
preposiciones de, desde, hacia, hasta, para o por,
nunca con la preposición a, ya incluida en la forma
de este adverbio: *Nos fuimos a adentro (correcto:
Nos fuimos adentro). En España, precedido de
preposición, es más normal el uso de dentro.
2. En el español de América, en registros
coloquiales o populares, no es infrecuente que
adentro vaya seguido de un complemento con de: *«Lo
encontraron calcinado adentro de su automóvil» (Clarín
[Arg.] 22.10.02). Pero, en general, es uso rechazado
por los hablantes cultos y se recomienda evitarlo en
el habla esmerada; en esos casos debe emplearse
dentro.
3. Por su condición de adverbio, no se considera
correcto su empleo con posesivos: *adentro mío, *adentro
suyo, etc. (lo correcto es dentro de mí, dentro de
él, etc.).
4. Como sustantivo, se usa en plural, generalmente
precedido de posesivo, con el sentido de ‘parte
interior’: «El árbol estaba totalmente seco y con
los adentros huecos» (Elizondo Setenta [Méx. 1987]);
«Se dijo para sus adentros que no compensaba el
riesgo» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]).
dentro. 1. Adverbio de lugar que significa ‘en la
parte interior’. Lleva siempre un complemento con
de, explícito o implícito, que expresa el lugar de
referencia: «Se oye su voz rota por las dos balas
que lleva dentro» (ASantos Estanquera [Esp. 1981]);
«Algo se desmoronó dentro de su cabeza» (Martínez
Evita [Arg. 1995]). Cuando el complemento con de
está explícito, en el habla coloquial o popular
americana se emplea indebidamente el adverbio
adentro en lugar de dentro (→ adentro, 2). Aunque
dentro se usa normalmente con verbos que indican
estado o situación, también se utiliza con
frecuencia con verbos de movimiento y puede ir
precedido de las preposiciones de, desde, hacia,
hasta, para o por: «No venía de dentro de la casa,
sino por la parte del jardín» (CBonald Noche [Esp.
1981]); «Suelta el perro y corre hacia dentro de la
casa» (Santiago Sueño [P. Rico 1996]).
2. Puede usarse también precedido de la preposición
a: «Los habitantes de la casa se volvían a dentro
riñendo a la sirvienta» (Goytisolo Estela [Esp.
1984]), pero en ese caso es preferible y mayoritario
hoy el empleo del adverbio simple adentro.
3. Por su condición de adverbio, no se considera
correcto su uso con posesivos: *dentro mío, *dentro
suyo, etc. (debe decirse dentro de mí, dentro de él,
etc.).
4. Seguido de la preposición de y un sustantivo de
significado temporal, forma una locución
preposicional que expresa el tiempo que falta para
que algo suceda o tenga lugar: «Dentro de diez
minutos estoy allí» (CBonald Noche [Esp. 1981]). El
uso en estos casos de la preposición en está
influido por el inglés y, a pesar de su extensión,
debe ser evitado: *«Si Raúl no aparece en cinco
minutos, me largo» (Mendizábal Cumpleaños [Esp.
1992]).
● El arte de escribir bien en español, María Marta
García Negroni
Al igual que adelante, adentro y afuera solo se
emplean con verbos de movimiento. Dentro y fuera
pueden utilizarse en todos los casos.
Caminó hacia adentro. Iré dentro.
Salgamos afuera. Salió fuera.
*Estoy adentro. Estoy dentro.
*Quedó afuera. Quedó fuera.
Adentro indica dirección o la parte interior de
algún sitio. Afuera se emplea con el significado
‘hacia lo exterior’ o ‘en lo exterior’. Ninguno de
los dos admite ser modificado por construcciones
preposicionales encabezadas con de. En lugar de:
*La esperaban adentro de la casa. à La esperaban
dentro de la casa.
*Estaba afuera de la casa. à Estaba fuera de la
casa.
Deben evitarse también las formas (a)dentro mío, (a)dentro
tuyo, etc. A pesar de su alta frecuencia en el
español americano, la norma exige reemplazarlas por:
dentro de mí, dentro de ti, etc. Ej.: Llevo la
música dentro de mí.
Aunque adentro y afuera admiten aparecer precedidos
por las preposiciones hacia, para y por, la RAE
prefiere las formas:
hacia dentro hacia fuera
por dentro por fuera
para dentro por dentro
Diccionario de dudas y dificultades
de la lengua española, Manuel Seco
adentro. 1. Este adverbio significa preferentemente
‘hacia lo interior’ y se usa acompañando a verbos (u
otros términos) que expresan movimiento: Se
retiraron adentro para descansar. También se usa en
el sentido de ‘en lo interior’ (la parte de adentro),
si bien se prefiere en este caso dentro. Precedido
de las preposiciones hacia y para, y sobre todo por,
se prefiere también la forma dentro. A nunca se
antepone a adentro, puesto que ya está incluida en
la composición y el significado de esta palabra.
2. Adentro puede ir pospuesto a un sustantivo,
significando ‘hacia la parte interior del objeto
designado por este’: mar adentro, tierra adentro.
3. La distinción señalada (® 1) entre adentro y
dentro es normal en España, pero tiende a borrarse,
en favor de un uso generalizado de adentro, en
Hispanoamérica: «Se abría la chaqueta y dejaba ver
una pistola en el bolsillo de adentro» (Edwards,
Máscaras, 60). Igualmente suele decirse allí adentro
de en lugar de dentro de: «Se llega a simbolizar un
poco de lo invisible que el hombre lleva adentro del
alma» (Reyes, Experiencia, 13); y adentro suyo, como
paralelo del vulgarismo español dentro suyo: «¿Vos
no sentís a veces como si adentro tuyo tuvieras un
inquilino que te dice cosas?» (Quino, Mafalda, 56).
dentro. 1. Adverbio de lugar, que significa ‘en la
parte interior’. Puede ir precedido de diversas
preposiciones que denotan primariamente movimiento o
aproximación: de dentro, desde dentro, hacia dentro,
hasta adentro, por dentro. Cuando se trata de la
preposición a, se escribe adentro, como una sola
palabra. Por otra parte, adentro tiene un valor
propio como adverbio.
Nuevo manual de español correcto, Leonardo Gómez
Torrego
ADENTRO-DENTRO, AFUERA-FUERA (p. 558)
Combinación de los adverbios con a y sin ella.
hacia (a)dentro
por (a)dentro
hacia (a)fuera
de (a)fuera
para (a)dentro
de (a)dentro
para (a)fuera
hasta (a)fuera
Sin embargo, con la preposición desde son más
normales las combinaciones con dentro y fuera (desde
dentro, desde fuera), aunque en América se usan
también desde adentro y desde afuera; estas
combinaciones deben considerarse también correctas.
En el español de América es normal el uso de adentro
de y afuera de y deben considerarse formas correctas.
Diccionario de los usos correctos del español,
Zorrilla y Olsen
adentro. adv. 1. ‘Hacia lo interior o en lo
interior’. Suele posponerse a sustantivos (mar
adentro). Se usa también para ordenar o invitar a
una persona a que entre en alguna parte; en este
caso, acompaña a verbos de movimiento (¡Venga
adentro!). No se construye seguido de preposiciones.
Incorrecto: El paquete está adentro de la bolsa.
Correcto: El paquete está dentro de la bolsa (con la
locución prepositiva dentro de). El adverbio adentro
puede ir precedido de las preposiciones hacia, para
y por (hacia adentro, para adentro, por adentro).
Nunca se le antepone la preposición a, pues el
adverbio ya la contiene. Incorrecto: Corrieron a
adentro. Correcto: Corrieron adentro.
dentro. adv. 1. ‘En la parte interior’. Con las
preposiciones de, desde, hacia, para, por, forma
locuciones adverbiales. dentro de. loc. prepos. (Está
dentro de la casa). de dentro. loc. adv. ant. por de
adentro (salir de dentro). Con la preposición a (a +
dentro), debe escribirse en una sola palabra:
adentro.
● Diccionario de usos y dudas del español actual,
Martínez de Sousa
adentro. ‘A lo interior o en lo interior’: Mar
adentro; Vamos adentro. Se utiliza con verbos de
movimiento. (Distíngase de dentro.)
(Þ a dentro; hacia adentro.)
a dentro. ‘A lo interior, en lo interior.’ Es forma
correcta, pero se prefiere adentro.
dentro. ‘En la parte interior de un espacio real o
imaginario’: Está dentro de mí. (Distíngase de
adentro.) Con las preposiciones para y hacia puede
usarse dentro con verbos de movimiento: Se fueron
para dentro; Se han ido hacia dentro.
hacia adentro. Es forma correcta, pero en España se
usa más hacia dentro.
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