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558.558 millones de dólares (2000)
($ EEUU) 14.150 (2000)
PIB: agricultura 3,6% (2000)
Ingresos públicos 160.770
millones de dólares (1997)
A finales de 1990 la población activa española se estimaba en 15.105.700 de personas, de las que 12.661.700 estaban realmente ocupadas y 2.444.000 en situación de paro. Esto significaba que el 16,1 % de la población activa de España se encontraba sin trabajo, cifra muy superior al desempleo existente en la Comunidad Económica Europea. A principios de 1993, se superó la barrera psicológica de los 3.000.000 de parados, cifra que ha ido bajando hasta situarse por debajo de los dos millones en octubre de 1997. Por sectores: servicios 59 %, industria 21 %, Agricultura 11 %, construcción 9 % Tasa de paro: 22.8 % (a finales de 1995)
$90 mil millones
Ingresos: $96.8 mil millones Gastos: $122.5 mil millones, incluyendo gastos de capital en $5.7 mil millones Salvo los años de la Primera Guerra Mundial y 1940, la deuda pública nacional ha superado siempre a la del año anterior, pasando de 9.831 millones de pesetas en 1901 a 18.422.000 en 1991. A finales de ese año, las cifras de reservas, principalmente oro y divisas convertibles, y de deuda exterior estaban equilibradas (en torno a los 58.000 millones de dólares). La mayor parte de la deuda (casi el 64 %) está contratada con entidades financieras del exterior y sólo el 24 % a través del sector público exterior (Exinbank, Banco Mundial, etcétera).
Cuerpos: Tierra, Marina, Fuerza Aérea,
Infantería de Marina, Guardia Civil, Policía Nacional, Guardia Civil
Costera
$110 mil millones (CIF) Partidas: maquinaria, maquinaria de transporte, gasóleo, productos semielaborados, productos alimenticios, bienes de consumo, productos químicos automóviles y camiones, bienes semimanufacturados, artículos de hierro y acero, alimentos y ganado, vino, tabaco, productos minerales, plásticos y caucho, productos de madera y papel, tejidos, calzado. Principales clientes: Unión Europea 68.7 %, Estados Unidos 4.9 %, otros países desarrollados 7.9 % (1994).
Maquinaria, material de transporte, combustibles, material eléctrico, alimentos y ganado, bienes de consumo, productos químicos, minerales, plásticos, artículos de caucho, cuero y pieles, productos de madera y papel, tejidos, materiales de construcción, piedras preciosas y semipreciosas, instrumentos de precisión. Principales proveedores: Unión Europea 60.9 %, Estados Unidos 7.3 %, otros países desarrollados 11.5 %, Oriente Medio 6.2 % (1994).
Entre los ámbitos más
afectados por la globalización se encuentra la rendición de cuentas en
la forma de ejercicio del gobierno, así como establecer nuevos
requisitos y lineamientos para la elaboración de estadísticas e
indicadores de los países. En este trabajo se exponen algunos de los
efectos y requerimientos
Uno de los actuales retos de
la generación de estadísticas del país es contar con información
relevante y oportuna para la toma de decisiones y el seguimiento de los
compromisos internacionales de México. Los indicadores estadísticos, sin
duda, constituyen una de las herramientas indispensables para el logro
de estas acciones y una de las tareas del INEGI es fomentar la cultura
para su correcta construcción y aplicación.
No existe una definición
oficial por parte de algún organismo nacional o internacional, sólo
algunas referencias que los describen como: “Herramientas para
clarificar y definir, de forma más precisa, objetivos e impactos (...)
son medidas verificables de cambio o resultado (...) diseñadas para
contar con un estándar contra el cual evaluar, estimar o demostrar el
progreso (...) con respecto a metas establecidas, facilitan el reparto
de insumos, produciendo (...) productos y alcanzando objetivos”.1
Estar inscrito en un marco teórico o conceptual, que le permita
asociarse firmemente con el evento al que el investigador pretende dar
forma. De ser posible, debe establecerse una estructura que lo ubique en
un marco explicativo, como es el caso del modelo presión-estadorespuesta
(PER) que utiliza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE) para el trabajo con indicadores de medio ambiente, que
los organiza para referenciar situaciones de presión, de estado o de
respuesta en torno al tema.
Estar disponibles para varios
años, con el fin de que se pueda observar el comportamiento del fenómeno
a través del tiempo, así como para diferentes regiones y/o unidades
administrativas.
Técnicamente debe ser sólido,
es decir, válido, confiable y comparable, así como factible, en términos
de que su medición tenga un costo razonable.
Los indicadores son elementales para evaluar, dar seguimiento y predecir tendencias de la situación de un país, un estado o una región en lo referente a su economía, sociedad, desarrollo humano, etc., así como para valorar el desempeño institucional encaminado a lograr las metas y objetivos fijados en cada uno de los ámbitos de acción de los programas de gobierno. La comparabilidad del desarrollo económico y social es otra de las funciones de los indicadores, ya que estamos inscritos en una cultura donde el valor asignado a los objetos, logros o situaciones sólo adquiere sentido respecto a la situación de otros contextos, personas y poblaciones, es decir, es el valor relativo de las cosas lo que les da un significado.
Continuamente se confunde a los indicadores con toda serie de datos disponibles, medidas y estadísticas; por ello, es pertinente aclarar sus diferencias. Un dato hace referencia tanto a los antecedentes necesarios para el conocimiento de algo como a cada una de las cantidades que constituyen la base de un problema matemático y/o estadístico,esto es, constituye un insumo para un proceso de construcción de conocimiento y/o de estadísticas.
Una medida remite a imponer
parámetros de cantidad, peso, volumen, etc., a cualquier cosa. Permite
evaluar, en términos cuantitativos, la importancia de un La precisión y valoración son las principales cualidades que una medida permite efectuar entre los diversos objetos, sin embargo, no todas las medidas nos indican algo, en el sentido utilitario y semántico del término, por lo cual, si bien todos los indicadores son medidas, no ocurre igual de manera inversa.
De forma tradicional, la
estadística ha sido la ciencia que se ha dedicado a la reunión de todos
los hechos que se pueden valorar de forma numérica para hacer Como ciencia pura, la estadística debe preocuparse por definir, implantar y monitorear las metodologías y requisitos técnicos mínimos que las estadísticas deben cumplir para considerarse válidas, consistentes, confiables y representativas del fenómeno que se está midiendo. Ella define los estándares técnicos y operativos necesarios para la obtención de datos necesarios con validez y utilidad. Las estadísticas son vastas y sirven para diferentes propósitos, entre los que se encuentran el conteo y registro de los recursos humanos, económicos y materiales de un país o de una empresa con fines de administración; el conocimiento del estado que guardan y la evolución de los asuntos de interés público para su difusión; el registro de los asuntos de la administración pública y el análisis y estudio de las variables medidas con fines de investigación y orientación sobre nuevas necesidades de generación de estadística y política. Entre las características de una estadística están: el conteo; medida y descripción de los fenómenos; ser exhaustivas, permanentes, técnicas y orientadoras de los procesos para su obtención; y ser suficientemente amplias para que cubran cualquier necesidad de exploración de los fenómenos.
Sólo una pequeña proporción de
las estadísticas pueden ser consideradas como indicadores; para ello se
necesita, además de cumplir con todos los requisitos técnicos de una
estadística, que la misma responda a ciertos requerimientos de
información representativos del desarrollo económico, social o humano.
La construcción de indicadores requiere un marco legal, programático y
normativo (nacional y/o internacional) que establece las necesidades de
información para medir o analizar la situación de la economía, la
sociedad, la población o el medio En cambio, un indicador cuenta entre sus características el ser exclusivo de los temas de política o de administración; ser dinámicos y estar sometidos a continua revisión; ser materia de política pública, de modo que su definición no sea tarea exclusiva de los estadísticos; ser relevantes para la toma de decisiones y definición de políticas; ser oportuno para la evaluación y monitoreo de los asuntos de administración pública o privada; ser analítico de los fenómenos bajo observación; ser comparativo tanto en el tiempo como en el espacio, por lo cual tienen que estar disponibles para diferentes regiones o países y para cada año en un periodo de tiempo determinado.
Existen, al menos, dos criterios para clasificar a los indicadores: A partir de la dimensión o valoración de la realidad económica, social, política o humana que se pretende expresar. Partiendo del tipo de medida o procedimiento estadístico necesario para su obtención. Dependiendo del campo de conocimiento que se pretende analizar, se habla de indicadores económicos, sociales, ambientales, etcétera. Si bien, el fin último de todos ellos es ser un insumo para evaluar la cercanía o lejanía hacia las metas de bienestar económico, social y de conservación del medio ambiente, en lo que varían es en las unidades de medida que utilizan: mientras que los indicadores económicos lo hacen en unidades monetarias y/o productos, los sociales lo hacen en personas; y los ambientales, principalmente, en recursos naturales.
Si consideramos la forma como
se obtiene la información para construirlos, se puede diferenciar entre
los indicadores objetivos y subjetivos. Los primeros se basan en
evidencias externas independientes del informante (como podría ser el
nivel educativo de la población), suponiendo que los métodos de
captación, procesamiento y divulgación de la información son objetivos.
Los segundos son juicios, casi siempre en modo y en concepto, y reflejan
percepciones y opiniones de la población con respecto a su situación, a
la de la sociedad o al país; un ejemplo es la opinión respecto al grado
de educación alcanzado por los mexicanos.
También, existen indicadores
indeterminados (como la tasa de matrícula en educación superior, de la
cual, si bien se espera que aumente y alcance 100%, no Cuando la evaluación del indicador depende de un valor determinado (como puede ser un valor máximo o mínimo que se debe cumplir), o de la posición relativa del país o de las poblaciones con respecto a otras, entonces hablamos de indicadores absolutos y relativos. Los primeros dependen de una meta a cubrir (como puede ser un 100% de alfabetismo, asistencia escolar, población ocupada, etc.), mientras que los segundos ubican la posición de una unidad geográfica (como un país, con respecto a otras unidades), un ejemplo es el índice de desarrollo humano. En un sistema de indicadores sobre un tema o sector en particular, éstos deben corresponder a un marco teórico que defina el tipo de indicadores que se manejan. Un ejemplo es el esquema de PER sobre el medio ambiente, de la OCDE3, donde los indicadores se organizan de acuerdo con los factores de presión sobre la situación social o ambiental que se desea evaluar, o si son efecto de la aplicación de ciertas acciones o políticas. Otros esquemas que se aplican en la administración pública organizan a los indicadores en: de gestión y de resultado, de insumos y productos, y otros más complejos que van desde costos, insumos, procesos, productos y resultados.
La mayoría de ellos incluyen,
también, indicadores de contexto (los que, aunque no reflejan de forma
directa la situación del sector que se quiere evaluar, son parte Dependiendo del tipo de medición o procedimiento estadístico que se requiere para su obtención, los indicadores pueden ser clasificados como simples (si se trata de una estadística univariada y/o poco complicada), o sintéticos (si se habla de un agregado que sintetiza la situación global de un sector determinado y que incluye varios componentes del mismo). En este sentido, es importante aclarar que un indicador no debe ser, necesariamente, una estadística derivada, es decir, un valor absoluto (como el monto de la población), ya que puede constituir un indicador cuando se le inscribe en una serie de tiempo que nos permite evaluar si su evolución se está acercando o alejando de las expectativas esperadas.
Los indicadores no están exentos de limitaciones para su conformación; entre la problemática que se puede presentar en su identificación e integración está la siguiente: para la selección de los que se consideren más adecuados para cada objetivo, existen diferentes actores, como los sectores estadístico, público, privado, social o académico que no comparten las mismas necesidades de información ni persiguen las mismas metas, lo cual dificulta lograr unanimidad en su definición. El carácter cuantitativo hace que se generen indicadores sólo de aquello que puede ser medido en cantidad. El uso de indicadores presupone que las metas de instituciones y dependencias públicas, así como sus niveles de logro están disponibles e identificables en planes y programas de gobierno y que no hay contradicciones entre los mismos. El depender de objetivos que son cambiantes, por lo menos en cada nueva administración, no sólo modifica el tipo de indicadores que deben ser empleados, sino también la disponibilidad de datos para conformarlos, lo que implica un ajuste permanente de las fuentes tradicionales de información.
Desde mediados del siglo pasado, la ONU se dio a la tarea de fomentar la generación de estadísticas e indicadores de utilidad para medir el nivel de vida de la población y la situación económica de los países. Poco a poco, en cada nación, se ha ido conformando una infraestructura estadística que ha permitido la descripción, comparación y evaluación de su situación con respecto al resto del mundo. Indicadores de diferente índole han permitido caracterizar y ubicar a los países en una determinada escala según su grado de desarrollo. Los diversos organismos internacionales, entre ellos la ONU4, el Banco Mundial (BM) el Fondo Monetario Internacional (FMI), la OCDE, el Instituto de Recursos Mundiales (IRM), se han enfocado a obtener, de forma permanente, un grupo de indicadores comunes para la mayoría de los países que les permitan evaluar su situación demográfica, social, económica y del medio ambiente con respecto a determinados objetivos y metas de carácter internacional; asimismo, difunden diversos informes y reportes con sus evaluaciones y la evolución de los países y el mundo en su conjunto en diversos tópicos. Con la celebración, en la década pasada, de diversas cumbres mundiales5 que pretendían reorientar el desarrollo económico hacia la mejora de las condiciones sociales de la población de la Tierra, para los países se ha derivado una serie de compromisos internacionales que han quedado asentados en documentos como el Programa de Acción para el Desarrollo Sustentable o Agenda 21, así como en plataformas, declaraciones y programas de acción que engloban una serie de objetivos y metas de las naciones, a la cual se debe dar seguimiento y que forma parte de la Agenda Social de las Naciones Unidas.
La Comisión de Estadística de
las Naciones Unidas6 (integrada por un grupo de expertos, representantes
de las oficinas de estadística de varios países) fue formada para que
definieran los indicadores que servirían para realizar el seguimiento de
los compromisos que los países asumieron en las cumbres mundiales. Este
trabajo ha permitido, por una parte, tener un listado básico de
Las áreas en las que se han
logrado importantes avances en la identificación de indicadores
internacionales son demografía, economía y pobreza, educación, salud y
nutrición, trabajo y empleo; algunos temas están aún en proceso de
maduración (como los de medio ambiente) y otros han presentado problemas
(por ejemplo, los
Actualmente, la Comisión de
Estadística cuenta con un conjunto mínimo de 15 indicadores de cada país
para el seguimiento de las cumbres mundiales; por su parte, el Comité de
Asistencia para el Desarrollo de la OCDE, en cooperación con la ONU, el
BM y el FMI, tiene trabajados 21 indicadores de las metas de desarrollo
internacional; la Comisión de Desarrollo Sustentable de las Naciones
Unidas maneja
En el contexto de la actual administración del país se pretende, entre otras acciones, llevar a cabo una política de rendición de cuentas y poner a disposición de la sociedad un Sistema Estratégico de Resultados7 (SER) que constituya el vínculo directo entre los generadores toman decisiones y los usuarios de la misma. Este sistema será un instrumento que, además, permitirá evaluar al país en diferentes aspectos, tanto a nivel nacional como internacional, dando seguimiento a los planes y programas de gobierno de las diferentes dependencias y a los diversos compromisos internacionales.
Para los generadores de
información esta labor implica que su trabajo –en los diversos asuntos
de interés nacional e internacional pasa a ser no sólo un asunto de
Así, se requiere de una
permanente colaboración entre quienes toman decisiones y las oficinas de
estadística de cada país, así como entre estas últimas y las agencias “La habilidad de producir información estadística relevante y consistente sobre la base de una capacidad estadística sustentable, implica la habilidad de producir estadísticas en una base regular y en el tiempo requerido. Una sólida infraestructura estadística es esencial, y en ella los indicadores estadísticos necesitan ser vistos como el producto final de una, a menudo, compleja infraestructura estadística, que es esencial si los indicadores quieren ser producidos con una calidad adecuada, lo que significa: Apuntalar los sistemas para crear y mantener los marcos muestrales para las encuestas en establecimientos y en hogares. Contar con una masa crítica de las actividades estadísticas que se realizan: diseño de encuestas, colección y análisis de datos, con el fin de alimentar las habilidadesprofesionales básicas. Desarrollar, a lo largo del tiempo, la capacidad técnica y profesional para mantener y desarrollar sistemas de acuerdo con estándares internacionales. Desarrollar la capacidad analítica que permita identificar la pérdida de relevancia de información y el surgimiento de nuevas necesidades. Adecuar la estructura estadística. Realizar un buen manejo para hacer el mejor uso de los recursos disponibles. “Todo lo arriba mencionado dentro de una amplia estructura legal y administrativa que reconozca la importancia de la buena información estadística y la necesidades para sostener las condiciones en la cuales puede ser producida con alto profesionalismoe integridad, consistente con los Principios Fundamentales de las Estadísticas Oficiales de las Naciones Unidas. Angélica Rocío Mondragón Pérez Asesora de la Oficina de la Presidencia del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Teléfono 01 (55) 52 78 10 09, exts. 1009 y 1235. Correo electrónico: arperez@pres.inegi.gob.mx.
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Este sitio se actualizó por última vez el 03/07/2008